SOL DE MARGARITA, 3 de junio de 2017
Fisiología de la "nueva clase"
Walter Castro Salerno
Ha resultado demostrable, por obvia, con las posiciones asumidas por los principales poderes públicos, coincidentes con el gobierno, (CNE, Sala Constitucional del TSJ), o divergentes (Fiscal General), y la dinámica misma de los hechos últimos, la decidida e inalterable determinación de la clase política gobernante (la “nueva” y muy opulenta), de entronizarse, al costo que sea, y a como dé lugar, en el poder. No se arredra, ni se ha detenido, en el reguero de sangre que han dejado las numerosas manifestaciones de resistencia, aun cuando algunas de éstas hayan sido organizadas y ejecutadas por bandas o agentes paramilitares extranjeros. No ha tomado en cuenta para nada las advertencias, opiniones contrarias, las críticas salidas de sectores o individualidades correspondientes al pensamiento y “praxis”, del legado del Cdte. Chávez.
La “nueva clase” tampoco ha sufrido el menor escrúpulo de conciencia moral al violentar los procedimientos previstos en la Constitución para convocar y realizar una Asamblea Nacional Constituyente. Émulos de un viejo autócrata del siglo XIX, de los tantos que pululan y ensombrecen nuestra historia, (José Tadeo Monagas) reiteran con él: “La Constitución sirve para todo”. Lo único serio e importante: Quedarse en el poder. Lo demás: la crisis económica, con hiperinflación que yugula y sangra el ingreso de los trabajadores, la parálisis del sector agroindustrial, el crónico desabastecimiento de víveres y medicamentos, el marasmo de la investigación científica, la ruina de hospitales, no importa. Son intrascendentes. Resultan en los llamados efectos colaterales. No deben
ni pueden constituir opciones prioritarias.
Acaso podrían distraer los esfuerzos, enredar la estrategia, colocar en peligro mortal la supervivencia de la nueva clase que detenta el poder, parasita el Estado, se abroga toda clase de privilegias, prebendas, cargos públicos, inmunidades e impunidad. La “nueva clase” funciona en y con la realidad del poder. En esta forma: 1/ Ninguno de sus integrantes sufre los embates de la crisis. Nunca los verá usted en la cola para comprar pan u otros víveres, medicamentos, insumos. 2/ Tiene acceso a las mejores viviendas, los autos, hoteles, balnearios. 3/ Al ser nepótica, la mayor parte de su parentela, hijos, hermanos, sobrinos y primos, se encuentra en los más altos y bien remunerados cargos de la administración pública, embajadas y consulados, organismos aduaneros y tributarios, directivas de empresas mixtas y expropiadas. 4/ En el exterior, reside en las zonas más selectas y costosas, se viste y calza ropa y calzado de marcas finas y caras, disfruta todos los lujos y placeres de la “dolce vita”. 5/ Está exenta de toda la farragosa tramitación ante organismos oficiales.
Tal pues, a grandes y someros trazos, la fisiología de la “nueva clase”. Su voluntad política, su afán y ambición es mantener semejante hegemonía. Lo demás, son “cuentos comunales”, “el hombre nuevo”, “la democracia participativa y protagónica”.
Fuente:
http://www.elsoldemargarita.com.ve/posts/post/id:190278/Fisiolog%C3%ADa-de-la-_nueva-clase_
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miércoles, 7 de junio de 2017
domingo, 23 de junio de 2013
REHENES
SOL DE MARGARITA, 1ro. de junio de 20132 notas para 1 sábado de junio
Decía Antonio Gramsci, el político, el ideólogo, el recio luchador italiano opositor al fascismo de Mussolini que luchar contra la hegemonía de las clases dominantes no podía ser resuelta, sólo con la violencia y la toma del gobierno.
Walter Castro Salerno
1/ La visión del Globo: Hay nuevos propietarios en un canal de Tv y por ello hay cambio de dirección, así como de lo que se llama “las líneas” orientadoras en los programas, en la cobertura de los hechos, en los análisis y las perspectivas que de estos se derivan, en torno a la economía, la política, el desenvolvimiento general de la actividad diaria del país. No por azar se muta la programación de un canal de tv de hoy para mañana. Decía Antonio Gramsci, el político, el ideólogo, el recio luchador italiano opositor al fascismo de Mussolini que luchar contra la hegemonía de las clases dominantes no podía ser resuelta, sólo con la violencia y la toma del gobierno. Con la mera y rápida suplantación de una clase por otra en el ejercicio del poder. La cultura, las ideas, los valores de la clase arrojada, con o sin violencia del dominio, del mando, del gobierno, continuaban ejerciendo gran influencia. Perviven durante cierto tiempo Es lo que se conoce como la hegemonía de la clase dominante. Gramsci fue certero. No se cambia de un día para otro todo un “sistema” de ideas y conductas que durante tantos años estuvieron en boga. “Dominando”, así entre ésas comillas, a toda la sociedad. Permeando los tejidos de la misma. Y como la ideología no es una inyección que se le pone a la gente para prevenir el virus AH1-N1, ni un paquete de harina para hacer arepas, pues hay que tratarla y considerarla como parte formal, pero esencial, de un proceso cultural. Didáctico. Aprendizaje y práctica simultáneamente. En el caso del canal de tv, ha sido despedido un periodista de quien lo menos, lo nimio que pueda decirse es que carecía totalmente de objetividad en sus comentarios o apreciaciones sobre la realidad del país. Mucha, por no indicar casi toda la programación de ése medio, estaba vertida hacia la negación, el repudio de lo que ocurría en el país. Ahora se intenta poner al despedido como si fuese una especie de “monstruo sagrado” de la comunicación social en Venezuela. Una suerte de Orson Welles criollo, sin desde luego nunca, ni por milésimas de segundos acercarse a la portentosa figura, casi mitológica, del genial yanqui, revolucionario del 7mo. Arte.
2/ En el Cabello de Dios dado. No tengo relación alguna con Diosdado Cabello. Me fue presentado una vez que fui de visita en la cárcel para ver a unos presos amigos por mi fraternal Jota Erre Núñez Tenorio. Luego le vi un par de veces aquí en Margarita en una de las tantas visitas de Chávez. Ni él tiene nada que darme, ni tampoco este servidor Walter Castro, nada que pedirle. Por manera que lo aquí escribo es simplemente fruto de mi forma de pensar y de ser. Recientemente volvieron varias personas, a propósito de la grabación de Mario Silva, a referirme presuntos hechos de corrupción, de guisos que involucran a Diosdado Cabello. Le pregunto a ellos y a todo el mundo: ¿Hay una sola denuncia, con pruebas en la mano, con las cuales pueda imputarse a Cabello? ¿Dónde estás las pruebas para demostrar ante los órganos competentes la supuesta corrupción de Diosdado Cabello? Como en carne propia sufrí en el pasado acusaciones semejantes y hasta las pagué con exilio y persecuciones, ahora saldré en defensa de quien sea acusado sin que se presenten las pruebas. Se le acusa también de ambición de poder. Pero en dos oportunidades históricas, tuvo la opción de darle una patada a Chávez, y al proceso: cuando el golpe de abril del 2002, y luego recientemente con su desaparición física, y no lo hizo. ¿Entonces?
Fotografía: http://corinariosargentina.blogspot.com/2012/09/odio-los-indiferentes.html
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Walter Castro Salerno
sábado, 6 de abril de 2013
EPISTEMOLÓGICAMENTE, SUYO
SOL DE MARGARITA, 06 de abril de 2013
WALTER CASTRO SALERNO
Solo dos notas para un sábado de abril
1.Contra el ayer y hacia el futuro. Quienes adversan u oponen su pensamiento y accionar contra los cambios que se producen en la sociedad, en un momento o períodos históricos determinados, han solido ser agrupados en dos categorías. Una, es aquella que propugna o aspira el retorno al pretérito.
Lo harán así, quienes, convencidos de verdad, que todo tiempo pasado fue mejor, marchan a ciegas contra aquello que posea los atributos de lo porvenir. Cualesquiera sean las vestiduras o modos que envuelva el futuro. Nostálgicos del ayer, ni siquiera pueden absorber y metabolizar la novedad misma del tiempo presente. Y no se trata tan sólo del ayer remoto. Sino del tiempo inmediatamente anterior al que vivimos. Y la otra categoría de los oponentes a las transformaciones sociales, es aquélla donde entran quienes auspician y luchan por el mantenimiento del actual establecimiento. El “status-quo”.
En la crónica de los desastres humanos nada es, sin duda, tan pernicioso y vituperable, como los que resultan de la obra tenaz, erosionante y perversa, tanto la que realizan quienes desean regresar, en la máquina del tiempo, al pasado, como la de quienes aspiran mantener, como sea, los privilegios, prebendas y canonjías que le deparan el disfrute de la actual posición de predominio. Se da pues así el caso, que se busca como una especie de tiempo
detenido.
O regresamos hacia ayer, o nos quedamos en el hoy. Ambas concepciones y posturas fueron las que, paradójicamente hicieron que se encontraran juntos, pongamos este ejemplo, en la vieja Francia de la revolución de 1789, los partidarios de “l´Ancien Regime” de los Borbones y los jacobinos, devenido luego en furibundos bonapartistas. Igual ocurrió cuando, en la Rusia revolucionaria, derrumbado el régimen zarista, mineralizaron, con Stalin el socialismo de los bolcheviques y los soviets.
Al congelar las células del tiempo, impidieron el avance de un verdadero socialismo democrático, humanista y pletórico de justicia, verdad y progreso. Creemos que este punto debe y tiene que ser resuelto por la sociedad
venezolana. Sea política, como electoralmente.
2. La ley es de aplicación general. En una sociedad si está confundida la idea de quién manda y quién obedece, el producto es tóxico para la defensa y salvaguarda de los intereses colectivos.
Esto viene a cuento, y lo digo, por el régimen de aplicación de la llamada “ley seca” aquí en la isla de Margarita.
Fue notoria la violación flagrante, continuada y escandalosa que hicieron la semana pasada, algunos establecimientos y locales de esa “ley seca”, ubicados uno, en un centro comercial muy conocido en Pampatar, y en el “Círculo Militar” de la misma población, así como en Guacuco. ¿Es que las cédulas de identidad y los permisos y autorizaciones de los propietarios o arrendatarios de dichos locales tiene mayor fuerza, tamaño y peso que las de los demás? ¿No es acaso, uno de los principios característicos, el de franco relieve, el mayor, de la ley, aquel que establece su aplicación general?
¿Para todo el mundo? ¿No son esas abiertas violaciones, repugnantes y expresivas de una sociedad donde unos pueden más que otros? ¿Dónde se amparan privilegios y abusos que tuercen y prostituyen el carácter igualitario, republicano, democrático, socialista que se modela y se publicita a gran alharaca? ¿Dónde está el ideario chavista? ¿Dónde queda la moral revolucionaria cuando hay leyes para pendejos y vivos que se las saltan? Por mucho menos que eso fue creándose el deterioro de la tan denostada IV República. Esperemos que en lo porvenir no se repitan estas irregularidades. Chocantes. Y muy peligrosas.
WALTER CASTRO SALERNO
Solo dos notas para un sábado de abril
1.Contra el ayer y hacia el futuro. Quienes adversan u oponen su pensamiento y accionar contra los cambios que se producen en la sociedad, en un momento o períodos históricos determinados, han solido ser agrupados en dos categorías. Una, es aquella que propugna o aspira el retorno al pretérito.
Lo harán así, quienes, convencidos de verdad, que todo tiempo pasado fue mejor, marchan a ciegas contra aquello que posea los atributos de lo porvenir. Cualesquiera sean las vestiduras o modos que envuelva el futuro. Nostálgicos del ayer, ni siquiera pueden absorber y metabolizar la novedad misma del tiempo presente. Y no se trata tan sólo del ayer remoto. Sino del tiempo inmediatamente anterior al que vivimos. Y la otra categoría de los oponentes a las transformaciones sociales, es aquélla donde entran quienes auspician y luchan por el mantenimiento del actual establecimiento. El “status-quo”.
En la crónica de los desastres humanos nada es, sin duda, tan pernicioso y vituperable, como los que resultan de la obra tenaz, erosionante y perversa, tanto la que realizan quienes desean regresar, en la máquina del tiempo, al pasado, como la de quienes aspiran mantener, como sea, los privilegios, prebendas y canonjías que le deparan el disfrute de la actual posición de predominio. Se da pues así el caso, que se busca como una especie de tiempo
detenido.
O regresamos hacia ayer, o nos quedamos en el hoy. Ambas concepciones y posturas fueron las que, paradójicamente hicieron que se encontraran juntos, pongamos este ejemplo, en la vieja Francia de la revolución de 1789, los partidarios de “l´Ancien Regime” de los Borbones y los jacobinos, devenido luego en furibundos bonapartistas. Igual ocurrió cuando, en la Rusia revolucionaria, derrumbado el régimen zarista, mineralizaron, con Stalin el socialismo de los bolcheviques y los soviets.
Al congelar las células del tiempo, impidieron el avance de un verdadero socialismo democrático, humanista y pletórico de justicia, verdad y progreso. Creemos que este punto debe y tiene que ser resuelto por la sociedad
venezolana. Sea política, como electoralmente.
2. La ley es de aplicación general. En una sociedad si está confundida la idea de quién manda y quién obedece, el producto es tóxico para la defensa y salvaguarda de los intereses colectivos.
Esto viene a cuento, y lo digo, por el régimen de aplicación de la llamada “ley seca” aquí en la isla de Margarita.
Fue notoria la violación flagrante, continuada y escandalosa que hicieron la semana pasada, algunos establecimientos y locales de esa “ley seca”, ubicados uno, en un centro comercial muy conocido en Pampatar, y en el “Círculo Militar” de la misma población, así como en Guacuco. ¿Es que las cédulas de identidad y los permisos y autorizaciones de los propietarios o arrendatarios de dichos locales tiene mayor fuerza, tamaño y peso que las de los demás? ¿No es acaso, uno de los principios característicos, el de franco relieve, el mayor, de la ley, aquel que establece su aplicación general?
¿Para todo el mundo? ¿No son esas abiertas violaciones, repugnantes y expresivas de una sociedad donde unos pueden más que otros? ¿Dónde se amparan privilegios y abusos que tuercen y prostituyen el carácter igualitario, republicano, democrático, socialista que se modela y se publicita a gran alharaca? ¿Dónde está el ideario chavista? ¿Dónde queda la moral revolucionaria cuando hay leyes para pendejos y vivos que se las saltan? Por mucho menos que eso fue creándose el deterioro de la tan denostada IV República. Esperemos que en lo porvenir no se repitan estas irregularidades. Chocantes. Y muy peligrosas.
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Walter Castro Salerno
miércoles, 6 de marzo de 2013
FÉRREO MECANISMO
SOL DE MARGARITA, 6 de Marzo de 2013
El poder del vacío
Walter Castro Salerno
Con la muerte de Hugo Chávez, extenso y profundo es el vacío de liderazgo político que se abre, no sólo para la Venezuela de hoy, sino, desde luego para América Latina. Incluso para el resto del mundo.
Cabalgando sobre un planteamiento chocante contra esquemas políticos e institucionales desgastados, original en la expresión del discurso, inédito en las formas comunicacionales, Chávez emergió así para el venezolano común casi como figura divina. Milagrosa. El caudillo mesiánico para resolver todo.
Entre irreverente e impulsivo y generador de esperanzas de redención económica y social para grandes masas de ciudadanos marginados u olvidados de la renta petrolera. Vendaval y promesa. Fuego verbal y pálpito de un mañana mejor. Con un agite de banderas caras al venezolano de hoy. De ayer y de siempre: la equidad social, el culto al padre Libertador Simón Bolívar, la guerra contra la corrupción, el ventajismo, la igualdad a la hora de repartir los churupos que manan de los pozos petroleros.
Sometido por él mismo a un férreo mecanismo de liderazgo único, indiscutible e inexpugnable, por fuerza debía, en un país como éste que desde el reventón del pozo petrolero de “Los Barrosos” en el Lago de Maracaibo, el año 22 del siglo pasado no aguanta dos pedidas a la hora de pedirle todo al Estado protector y no darle nada, caer en la ciénaga de la demagogia. El proyecto de los comandantes del 4-F devino en la Constituyente, auspiciada por Manuel Quijada, Luis Miquilena, y el grupo de “Notables”. Gente cercana a poderosos medios económicos y un diario influyente de Caracas entró por la entrada principal de Miraflores. Los conjurados de ayer cuando estallaron las contradicciones sociales, se mutaron en encarnizados adversarios. Enemigos.
También advenedizos, embaucadores y encantadores de serpientes se agruparon para acercarse al panal de rica miel. Pero lejos de moverse hacia direcciones de equilibrio, Chávez escogió la senda de la confrontación y deslizar al país hacia una polarización que ya existía cierto aquí desde la Colonia, pero con un lenguaje tan agresivamente sectario y pugnaz como el de los adecos octubristas del 45 del siglo pasado. Tal fue su error. En un momento dado pareció, dadas las experiencias sufridas, abrir juego a los demás. Intentar el respeto y la tolerancia a la otredad. Acaso cobijado por la oscura sombra de Perón, el soporte de Franco, no pudo o quiso entender que la Venezuela que él había contribuido a formar y crecer era verdaderamente solidaria, y buscaba (y busca) la paz.
Sosiego y democracia. Su liderazgo innato, absolutamente inclonable, entra ahora dentro de las categorías históricas y mitológicas de los grandes líderes revolucionarios de nuestra América Latina. Villa, Zapata, Gaitán, Fidel Castro, Allende y tantos otros. Peso de gran consideración se tiene ahora en Venezuela ante el vacío que deja su poder.
Fotografía: Jorge Silva (Reters). El País, Madrid (06/03/13), parte de la fotogalería: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/13/album/1355427097_344184.html#1355427097_344184_1362145332
El poder del vacío
Walter Castro Salerno
Con la muerte de Hugo Chávez, extenso y profundo es el vacío de liderazgo político que se abre, no sólo para la Venezuela de hoy, sino, desde luego para América Latina. Incluso para el resto del mundo.
Cabalgando sobre un planteamiento chocante contra esquemas políticos e institucionales desgastados, original en la expresión del discurso, inédito en las formas comunicacionales, Chávez emergió así para el venezolano común casi como figura divina. Milagrosa. El caudillo mesiánico para resolver todo.
Entre irreverente e impulsivo y generador de esperanzas de redención económica y social para grandes masas de ciudadanos marginados u olvidados de la renta petrolera. Vendaval y promesa. Fuego verbal y pálpito de un mañana mejor. Con un agite de banderas caras al venezolano de hoy. De ayer y de siempre: la equidad social, el culto al padre Libertador Simón Bolívar, la guerra contra la corrupción, el ventajismo, la igualdad a la hora de repartir los churupos que manan de los pozos petroleros.
Sometido por él mismo a un férreo mecanismo de liderazgo único, indiscutible e inexpugnable, por fuerza debía, en un país como éste que desde el reventón del pozo petrolero de “Los Barrosos” en el Lago de Maracaibo, el año 22 del siglo pasado no aguanta dos pedidas a la hora de pedirle todo al Estado protector y no darle nada, caer en la ciénaga de la demagogia. El proyecto de los comandantes del 4-F devino en la Constituyente, auspiciada por Manuel Quijada, Luis Miquilena, y el grupo de “Notables”. Gente cercana a poderosos medios económicos y un diario influyente de Caracas entró por la entrada principal de Miraflores. Los conjurados de ayer cuando estallaron las contradicciones sociales, se mutaron en encarnizados adversarios. Enemigos.
También advenedizos, embaucadores y encantadores de serpientes se agruparon para acercarse al panal de rica miel. Pero lejos de moverse hacia direcciones de equilibrio, Chávez escogió la senda de la confrontación y deslizar al país hacia una polarización que ya existía cierto aquí desde la Colonia, pero con un lenguaje tan agresivamente sectario y pugnaz como el de los adecos octubristas del 45 del siglo pasado. Tal fue su error. En un momento dado pareció, dadas las experiencias sufridas, abrir juego a los demás. Intentar el respeto y la tolerancia a la otredad. Acaso cobijado por la oscura sombra de Perón, el soporte de Franco, no pudo o quiso entender que la Venezuela que él había contribuido a formar y crecer era verdaderamente solidaria, y buscaba (y busca) la paz.
Sosiego y democracia. Su liderazgo innato, absolutamente inclonable, entra ahora dentro de las categorías históricas y mitológicas de los grandes líderes revolucionarios de nuestra América Latina. Villa, Zapata, Gaitán, Fidel Castro, Allende y tantos otros. Peso de gran consideración se tiene ahora en Venezuela ante el vacío que deja su poder.
Fotografía: Jorge Silva (Reters). El País, Madrid (06/03/13), parte de la fotogalería: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/13/album/1355427097_344184.html#1355427097_344184_1362145332
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sábado, 15 de diciembre de 2012
UNA Y OTRA CRISIS
SOL DE MARGARITA, 15 de Diciembre de 2012
Las crisis sucesorales
Sea como fuere y bajo la unción de la palabra presidencial se ha designado un sucesor, en circunstancias por lo menos inéditas en Venezuela desde la época del general Juan Vicente Gómez.
Walter Castro Salerno
La grave enfermedad padecida por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez y la secuela que la acompaña ha sumido al país, al subcontinente americano y en cierto modo a otras áreas del planeta en situación de pesar, crisis e incertidumbre. Pero además la singular forma en que se originó, tomó cuerpo y desarrolló el liderazgo presidencial, a lo largo de una década y media de ejercicio del poder, hace compleja o riesgosa para los politólogos la determinación del futuro. En los experimentos, avatares e indagaciones, en los ejercicios de fuerte imaginación que supone la actividad de esa extraña ciencia como lo es, en política, la adivinación del porvenir, nada está escrito ni sabido. Si ignoramos lo que ocurrirá en hipótesis cortoplacistas, fíjense como será entonces la situación a largo plazo. Y, como dijese el gran economista Lord Keynes, el largo plazo siempre es el corto plazo.
En economía, pero también, o incluso más, en política. Sea como fuere y bajo la unción de la palabra presidencial se ha designado un sucesor, en circunstancias por lo menos inéditas en Venezuela desde la época del general Juan Vicente Gómez. Cuando este dictador fallece el 17 de diciembre de 1935, en Maracay, nada se ha dispuesto sobre su sucesión. A punto de estallar una lucha armada entre el clan familiar de los Gómez, acaudillados por Eustoquio Gómez, secundado por Tarazona, y los estamentos cercanos al ministro de Guerra y Marina, general López Contreras, es este último quien se acomoda de prisa en el poder tras ser designado por el Consejo de Ministros como presidente para el mandato del sexenio 1936-1941. Suerte distinta correrá, en 1945, el designado sucesor del general Medina Angarita, Dr. Diógenes Escalante, embajador en Washington, avalado por AD, y quien al sufrir colapso mental, su reemplazo por Biaggini precipitará al régimen en su perdición con el golpe de estado de octubre del 45.
El escritor margariteño Francisco Suniaga ha descrito la interesante tragicomedia política en “El pasajero de Truman”. Tenemos ahora, con la deplorable enfermedad presidencial y lo que pudiese desembocar en una falta temporal o absoluta en el ejercicio del cargo, con una crisis política. Pero no en stricto sensu, una crisis sucesoral, por lo menos en lo que respecta a las fuerzas del chavismo, especial o únicamente del PSUV, por cuanto estas ya cuentan para el futuro, sea cual él fuese, con un heredero del caudillo.
Fotografía: La Esfera, sábado 25/06/60.
Nota LB: Momentáneo dilema, entr e una fotografía de Diógenes Escalante, visitante de Caracas hacia 1943 o 1944, o la que ofecemos. Optamos por el de la recia serenidad de una reunión de gabinete, en la que destaca Ramón J. Velásquez, secretario general de la Presidencia de la República, hacia 1960. El medio, al ofrecerla, subraya la ausencia del presidente Betancourt. ¿Qué había ocurrido? Simplemente, el día anterior, un bombazo trató de sacarlo del camino.
LLama poderosamente la atención, el sensato y corajudo manejo de la crisis. Recordemos, la conspiración de los extremos estuvo permanentemente en la agenda de esos difíciles y complejos años. Esa bomba, por encargo del trujillato, no era muy distinta a los continuos afanes subversivos que adquieron toda su franqueza en los meses siguientes, cuando estaba vigente la Constitución de 1953 a la espera de otra, estrenada - no por casualidad - bajo el decreto de un Estado de Excepción, el 23/01/61. No eran - precisamente - juegos florales, como señaló en sus memorias Pompeyo Márquez.
Sobrevivió Betancourt al magnicidio intentado, y con las manos quemadas volvió a palacio. En el orden institucional, no tenía un vicepresidente ejecutivo. Sin embargo, funcionaron plenamente los mecanismos o dispositivos jurídicos y políticos del caso, probando el básico consenso: no otro que el de Punto Fijo.
Luce inevitable una mínima comparación: allá no hubo esa suerte de inescrupuloso dramatismo, en clave de telenovela, que caracteriza al poder hoy en Venezuela, dando lugar a absurdas confusiones. Por lo pronto, por una parte, hay quienes reclaman un inequívoco respeto a la humanidad de Chávez Frías, propiciando el diálogo, como si estuviese en duda. El problema es que ese necesarísimo diálogo ( y su consecuente reconciliación nacional), no puede fundarse en la unilateral y manipulada versión oficial que irrespeta - precisamente - la humanidad presidencial, agotando el inaceptable e interesado culto en un país que - ahora - se vanagloria por orbitar un par de satélites artificiales. Esto es, que dice saludar al siglo XXI. De modo, que no basta una respuesta política silenciando la insinceridad de una de las partes, la que induce a ese diálogo como medida de precaución.
Por lo demás, una legítima solución requiere de autoridad moral. O, por lo menos, siendo realistas, hasta dónde sea posible. Todos lamentamos la situación personal de Chávez Frías y, sí, con una honestidad que contrasta con la de los fanáticos opositores del cómodo y seguro cafetín digital, deseamos que sobreviva (existen los muy piadosos cristianos que desean los contrario, por citar un caso entre varios), pero también importa señalar lo que ocurrió con Franklin Brito, lo que ocurre con Simonovis y el resto de los prisioneros políticos, la indecible experiencia carcelaria de Afiuni, a los caídos y familiares del 11- A (http://www.marthacolmenares.com/2012/04/07/lista-de-las-victimas-del-11-de-abril-2002-a-10-anos/) que esperan justicia, mientras que todavía los pistoleros de LLaguno son glorificados, después de la caprichosa amnistía de la que gozaron. Empero, convengamos, no es un problema enteramente político ni enteramente moral, los otros extremos en juego, sino - ciertamente - el de conciliar lo político y lo moral para una distinta realidad con un dferente sentido del realismo que tenga como fundamento la dignidad de la persona humana.
Finalmente, se dirá , los venezolanos no merecemos una coyuntura como la actual. Y no porque seamos un fiel testimonio de perfecciones, sino porque la compulsión autoritaria y totalitaria no debe tener tan elevadísimo costo. O, también se dirá, lo merecemos por carecer de un profundo e insobornable convencimiento ético tan necesario de alcanzar. En otras palabras, ese arraigado rentismo sociológico apunta al verdadero drama de una disyuntiva.
Las crisis sucesorales
Sea como fuere y bajo la unción de la palabra presidencial se ha designado un sucesor, en circunstancias por lo menos inéditas en Venezuela desde la época del general Juan Vicente Gómez.
Walter Castro Salerno
La grave enfermedad padecida por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez y la secuela que la acompaña ha sumido al país, al subcontinente americano y en cierto modo a otras áreas del planeta en situación de pesar, crisis e incertidumbre. Pero además la singular forma en que se originó, tomó cuerpo y desarrolló el liderazgo presidencial, a lo largo de una década y media de ejercicio del poder, hace compleja o riesgosa para los politólogos la determinación del futuro. En los experimentos, avatares e indagaciones, en los ejercicios de fuerte imaginación que supone la actividad de esa extraña ciencia como lo es, en política, la adivinación del porvenir, nada está escrito ni sabido. Si ignoramos lo que ocurrirá en hipótesis cortoplacistas, fíjense como será entonces la situación a largo plazo. Y, como dijese el gran economista Lord Keynes, el largo plazo siempre es el corto plazo.
En economía, pero también, o incluso más, en política. Sea como fuere y bajo la unción de la palabra presidencial se ha designado un sucesor, en circunstancias por lo menos inéditas en Venezuela desde la época del general Juan Vicente Gómez. Cuando este dictador fallece el 17 de diciembre de 1935, en Maracay, nada se ha dispuesto sobre su sucesión. A punto de estallar una lucha armada entre el clan familiar de los Gómez, acaudillados por Eustoquio Gómez, secundado por Tarazona, y los estamentos cercanos al ministro de Guerra y Marina, general López Contreras, es este último quien se acomoda de prisa en el poder tras ser designado por el Consejo de Ministros como presidente para el mandato del sexenio 1936-1941. Suerte distinta correrá, en 1945, el designado sucesor del general Medina Angarita, Dr. Diógenes Escalante, embajador en Washington, avalado por AD, y quien al sufrir colapso mental, su reemplazo por Biaggini precipitará al régimen en su perdición con el golpe de estado de octubre del 45.
El escritor margariteño Francisco Suniaga ha descrito la interesante tragicomedia política en “El pasajero de Truman”. Tenemos ahora, con la deplorable enfermedad presidencial y lo que pudiese desembocar en una falta temporal o absoluta en el ejercicio del cargo, con una crisis política. Pero no en stricto sensu, una crisis sucesoral, por lo menos en lo que respecta a las fuerzas del chavismo, especial o únicamente del PSUV, por cuanto estas ya cuentan para el futuro, sea cual él fuese, con un heredero del caudillo.
Fotografía: La Esfera, sábado 25/06/60.
Nota LB: Momentáneo dilema, entr e una fotografía de Diógenes Escalante, visitante de Caracas hacia 1943 o 1944, o la que ofecemos. Optamos por el de la recia serenidad de una reunión de gabinete, en la que destaca Ramón J. Velásquez, secretario general de la Presidencia de la República, hacia 1960. El medio, al ofrecerla, subraya la ausencia del presidente Betancourt. ¿Qué había ocurrido? Simplemente, el día anterior, un bombazo trató de sacarlo del camino.
LLama poderosamente la atención, el sensato y corajudo manejo de la crisis. Recordemos, la conspiración de los extremos estuvo permanentemente en la agenda de esos difíciles y complejos años. Esa bomba, por encargo del trujillato, no era muy distinta a los continuos afanes subversivos que adquieron toda su franqueza en los meses siguientes, cuando estaba vigente la Constitución de 1953 a la espera de otra, estrenada - no por casualidad - bajo el decreto de un Estado de Excepción, el 23/01/61. No eran - precisamente - juegos florales, como señaló en sus memorias Pompeyo Márquez.
Sobrevivió Betancourt al magnicidio intentado, y con las manos quemadas volvió a palacio. En el orden institucional, no tenía un vicepresidente ejecutivo. Sin embargo, funcionaron plenamente los mecanismos o dispositivos jurídicos y políticos del caso, probando el básico consenso: no otro que el de Punto Fijo.
Luce inevitable una mínima comparación: allá no hubo esa suerte de inescrupuloso dramatismo, en clave de telenovela, que caracteriza al poder hoy en Venezuela, dando lugar a absurdas confusiones. Por lo pronto, por una parte, hay quienes reclaman un inequívoco respeto a la humanidad de Chávez Frías, propiciando el diálogo, como si estuviese en duda. El problema es que ese necesarísimo diálogo ( y su consecuente reconciliación nacional), no puede fundarse en la unilateral y manipulada versión oficial que irrespeta - precisamente - la humanidad presidencial, agotando el inaceptable e interesado culto en un país que - ahora - se vanagloria por orbitar un par de satélites artificiales. Esto es, que dice saludar al siglo XXI. De modo, que no basta una respuesta política silenciando la insinceridad de una de las partes, la que induce a ese diálogo como medida de precaución.
Por lo demás, una legítima solución requiere de autoridad moral. O, por lo menos, siendo realistas, hasta dónde sea posible. Todos lamentamos la situación personal de Chávez Frías y, sí, con una honestidad que contrasta con la de los fanáticos opositores del cómodo y seguro cafetín digital, deseamos que sobreviva (existen los muy piadosos cristianos que desean los contrario, por citar un caso entre varios), pero también importa señalar lo que ocurrió con Franklin Brito, lo que ocurre con Simonovis y el resto de los prisioneros políticos, la indecible experiencia carcelaria de Afiuni, a los caídos y familiares del 11- A (http://www.marthacolmenares.com/2012/04/07/lista-de-las-victimas-del-11-de-abril-2002-a-10-anos/) que esperan justicia, mientras que todavía los pistoleros de LLaguno son glorificados, después de la caprichosa amnistía de la que gozaron. Empero, convengamos, no es un problema enteramente político ni enteramente moral, los otros extremos en juego, sino - ciertamente - el de conciliar lo político y lo moral para una distinta realidad con un dferente sentido del realismo que tenga como fundamento la dignidad de la persona humana.
Finalmente, se dirá , los venezolanos no merecemos una coyuntura como la actual. Y no porque seamos un fiel testimonio de perfecciones, sino porque la compulsión autoritaria y totalitaria no debe tener tan elevadísimo costo. O, también se dirá, lo merecemos por carecer de un profundo e insobornable convencimiento ético tan necesario de alcanzar. En otras palabras, ese arraigado rentismo sociológico apunta al verdadero drama de una disyuntiva.
domingo, 10 de junio de 2012
RÁPIDO REPASO

SOL DE MARGARITA, 9 de Junio de 2012
¡Españoles y canarios contad con Rajoy…!
Walter Castro Salerno
E igual vosotros catalanes y mallorquines, vascuences, navarros, castellanos y leoneses y extremeños, cántabros, astures y gallegos, aragoneses, murcianos y valencianos, ah y especialmente vosotros andaluces, que siempre andáis muy engreídos y orondos en perpetuo jolgorio con vuestras panderetas, castañuelas y lidia de toros , y ustedes otros madrileños que igual os bañáis con vinillos de Jerez que alfombráis con claveles la “Gran Vía”, porque a fe mía, y voto por las barbas del Quijote y la panza de Sancho, que Rajoy va a por ustedes. Está dispuesto a luchar hasta vuestra última gota de sudor para auxiliar a la banca y dejaros en cueros.
No creáis, os los ruego, que éste tío, que ha tomado a todos vosotros como unos pobres gilipollas, y tan obstinado que es en pregonar que España está lejos del precipicio, vaya a tener y mostrar misericordia ante vuestras carencias y estrecheces. Contad pues con que el Sr. Rajoy, os va a dar un tortazo en la dura madre del bolsillo, que tendréis que ir a rastrear en la prehistoria del franquismo para saber hombre joder, lo que es hambruna de la buena. Y eso que al Caudillo de España, lo ayudaron, en su época, “mi General Perón y la venerable Evita” con trigo y carnes de la Argentina, para amortiguarles la penuria alimenticia. Y fijaos en algo, Rajoy auxilia a la “bankia” y a vosotros enseñantes y universitarios, a ustedes médicos y enfermeras, a los trabajadores del campo y de las ciudades os fulmina con lázaro de ése que llaman “pelotudo”.
Y a las comunidades autónomas, que integran España en la rica diversidad de sus provincias y regiones, pues hombre, ostia, ni de qué hablar. Po eso os digo, contad con Rajoy para sumiros en la miseria. El tío está enfurecido contra la economía popular española, y arremete contra ella con más brío, fuerza y coraje, que una de ésas, de las reses bravas de la ganadería de don Pedro Domecq ante el capote de un Manolete.
sábado, 26 de mayo de 2012
PRAN
SOL DE MARGARITA, 26 de Mayo de 2012Cuando el camarada Stalin negociaba con un pran de Siberia
Walter Castro Salerno
Gran parte de las aberrantes desviaciones que se atribuyen, con fehacientes pruebas al respecto, al gobierno del camarada José Stalin, fue la confiscación del poder popular en la URSS. Como bien apuntó Trotszky, el “profeta de la Revolución rusa”, primero era la dictadura del partido. Luego la del comité central. Más tarde la del buró político y por último todo el poder en manos del georgiano.
Los excesos de aquel poder, sin parangón ni siquiera bajo el régimen de los zares, fueron desvelados por el llamado “Informe Kruschev” en la famosa XX asamblea del partido en 1956. Olvidó Nikita en aquella histórica y así memorable jornada, que él mismo había participado activamente en las sangrientas purgas estalinistas en Ucrania y toda Rusia. Pero claro, como es sabido las letras del alfabeto de la historia, las ponen los vencedores.
Cierto es que Stalin también contribuyó poderosamente a la consolidación del régimen soviético. A su emergencia en la escena mundial como gran potencia, después de la victoria sobre los ejércitos más fuertes de su época, como los de Hitler. La dotó de una industria pesada.
Stalin en sus años mozos de ferviente agitador hubo de ser llevado a Siberia. Allí enviaría luego a quienes consideraba enemigos de Rusia. Sobra decir que su identificación con la “Madre Patria” era absoluta como su propio régimen. Así, los enemigos de aquella eran lógicamente los suyos. Toda una literatura, narrativa, poética, teatral unida a la mirada del occidente, el cine y las leyendas trazan un torvo perfil del líder soviético.
La exagerada e intensiva propagación de sus crímenes, ciertamente inocultables, y todas las sangrientas aguas que desde entonces han corrido bajo los puentes de la humana historia, hizo posible que algunas de sus acciones hayan caído tranquilamente en un pedregoso suelo de desdeñoso olvido. Hay una que, rescatada por uno sus biógrafos de ése suelo casi petrificado que constituye el mito, merece ser bien tomada en cuenta cuando se examina la situación penitenciaria del país llamado Venezuela.
Dícese que al camarada Stalin llegó en cierta ocasión en su dacha de Kuntsevo un dato, algún rumor, traído seguramente por el siniestro Beria, según los cuales algunos disidentes importantes, congelados en la tundra siberiana, en vista de las pésimas condiciones que allí sufrían y medio muertos de hambre, se proponían, acaso en algún arrebato verdaderamente paranoico, emprender una huelga de hambre. La verosimilitud de este hecho os parecerá sin duda, mis queridos y amables lectores sabatinos, más que dudosa. Sin embargo parece sí haber tenido lugar.
Stalin se propuso pues, a través de Laurenti Beria como jefe de la KGB, negociar con el “pran” o los “pranes” de aquellos osados disidentes sepultados en el gulag. Luego de dar unas pausadas chupadas a su pipa, les mandó el siguiente mensaje: “Qué bien harían en extender la huelga de hambre a todos los prisioneros del campo de concentración”.
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Walter Castro Salerno
domingo, 22 de abril de 2012
TABLERO
EL SOL DE MARGARITA, Porlamar, 21 de Abril de 2012La guerra por la sucesión
WALTER CASTRO SALERNO
Se ha iniciado la lucha por la sucesión. No es tema, como algunos pudieran pensar, de las sucesiones de las personas cuyo ámbito es regulado por el contenido del Libro III, Título II, capítulos 807 y siguientes del Código Civil. Sino de las sucesiones políticas. Se trata de las sucesiones y legados para alcanzar y controlar el poder. En nuestro país, en el pasado siglo XX los mismos generaron no pocas crisis políticas e institucionales. Muchas de ellas violentas. Muerto el general Juan Vicente Gómez en su lecho de Las Delicias de Maracay, (17/12/1935) tras lenta agonía, el gomecismo se parte en dos trozos hostiles. Bandos separados por diferencias tanto de fondo, como de estilo.
Irreconciliables. Alrededor del siniestro “pariente” Eustoquio Gómez, del “indio” Eloy Tarazona y fieles áulicos del “Benemérito”, se agrupan, con intenciones de apoderarse del gobierno, los sectores más oscuros y reaccionarios del régimen. Designado por el Consejo de Ministros, el Ministro de Guerra y Marina, General Eleazar López Contreras, Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, en torno a él se juntan viejos generales, Pérez Soto, Velasco, Tellería, León Jurado y otros, con algunos personeros civiles que buscan estabilizar las instituciones e inaugurar la era”post-gomecista”. En 1945, con el golpe octubrista se cierra la hegemonía andina, nacida al calor de las jornadas de 1899, con la revolución armada y victoriosa en Tocuyito, de Cipriano Castro, y el grupo llamado de los “60”. Más tarde vendrán también otras luchas por otras sucesiones. A las ideas, banderas, símbolos e himnos de los partidos y los viejos líderes de la “generación del 28”.
Venezuela no ha escapado a ninguna de las luchas sucesorales que marcan la historia política del continente, y acaso del mundo entero. Y es que lo que está en juego, lo que prevalece, es el control del poder. No sólo del político. Sino todo lo que mueve, agita, y domina el que lo detenta y representa. Los corredores palaciegos aquí y en cualquier parte del planeta, desde los tiempos más lejanos, han estado siempre sobrecargados de ésa atmósfera de murmullos y susurros que sofoca y angustia. ¿Quién será capaz? ¿Quién podrá asumir la carga de afanes y tareas, el disfrute de honores y privilegios que depara el mando? Pero además: ¿Quién es el ungido? ¿Quién será el elegido, y por medio de cuál señal milagrosa, recibirá en su persona, la herencia del monarca, del líder, del jefe?
En un viaje secreto, casi clandestino, muy cerca al “corazón de las tinieblas” del que nos hablaba Conrad, allá en Boswana, mientras cazaba algunos elefantes de los pocos que todavía quedan por esa comarca, sufrió Su Majestad, el rey Don Juan Carlos II, un accidente. Se ha abierto así en España, un debate sobre la sucesión de la corona española. En el pasado,(siglos XVII y XVIII), con la agonía de Carlos II, el “Rey infecundo”, y la permanente tensión y rivalidad entre las casas de Habsburgo y de Borbón y extinguirse la línea primogénita de los primeros se desata la guerra por la sucesión de España. Hoy, después de la cacería de paquidermos en África, animales en vía de extinción acaso como los mismos reyes, y sin disponer de una “Ley Orgánica para el Estatuto del Heredero”, surge allá en España el viejo y siempre actual tema de las herencias y sucesiones políticas.
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