Nota de Luis Heraclio Medina Canelon
07/08/18
EL ATENTADO EN VALENCIA LAS BOMBAS CONTRA GOMEZ. Este cinco de agosto se cumplieron 85 años de el día que entraron en las mazmorras del castillo de Puerto Cabello un grupo valientes miembros de la resistencia a la dictadura implicados en el fallido atentado con bombas contra el tirano Juan Vicente Gómez.
En esa oportunidad, un grupo de hombres de todas las posiciones sociales, oficios y profesiones se unieron en un arriesgado plan para dar muerte a quien era el amo absoluto del poder desde hacía más de veinte años. El grupo estaba compuesto por más de cuarenta hombres que idearon y fabricaron una cantidad de bombas caseras pero mortales con las que cometerían el tiranicidio, pero una falla en el transporte delató la conspiración.
Entre otros fueron apresados mi abuelo LUIS EUDORO MEDINA, JOSE DELGADO FILARDO, MANUES AREVALO GARRIDO, DIMAS VILLEGAS, DR. EDUARDO VEGAS, GRAL DIEGO TORO, FRANCISCO POLO, DOMINGO CODAZZI, DOMINGO MORALES, FRANCISCO NOUEL, TEMISTOCLES ANGULO, ERNESTO SANCHEZ, CARLOS ACEVEDO, RAMON CIFUENTES h , JOSE MENDOZA h, NICOLAS OLIVARES, FRANCISCO ANTONIO MIERES,, DIEGO BREÑA, DIONISIO ACOSTA, ANTONIO PULGAR PAREDES,CNEL GUILLERMO TRUJILLO TORRES, SILVIO SILVESTRINI, MACARIO ESCORCHA, BICENTE LORVO, JULIO C. URBINA, ESTEBAN BORDONES, REMON ABRAHAM, RAFAEL TRAVIESO, ERNESTO SANZ, CARLOS DOMINGUEZ, ANDREZ OCTAVIO JIMENEZ, JUAN FRANCISCO ROBLES, SIMEON RODRIGUREZ, N. BOLIVAR, GRAL MANUEL ARVELO GARRIDO, RAMON SIFUENTES, NICOLAS PELLICIER, GREGORIO MENDEZ OLIVARES, RAMON GAINZA, JOSE PITTIER, , VICENTE LOVERA.
Las bombas eran sencillas, ingeniosas y mortales y se fabricaban con materiales de cacería, ferretería y cocina que en la época se conseguían fácilmente; cada artefacto se construía con dos calderos de hierro pequeños unidos fuertemente con pernos o tornillos formando una esfera metálica, a los que se les hicieron una serie de orificios por toda su superficie donde se embutieron fulminantes de cartucho para escopeta por toda su superficie de manera que al caer alguno chocaba contra la superficie y producía la explosión. Estaban rellenos de pólvora negra, tuercas, clavos y, municiones de plomo. Eran una granada de mano doméstica. Los materiales fueron facilitados, entre otros por el farmaceuta Francisco Polo y la construcción estuvo a cargo principalmente del mecánico Domingo Morales y Francisco Nouel. Fueron probadas satisfactoriamente en una hacienda cercana a Guigue.
Se esperaba atacar la comitiva presidencial en una de las frecuentes visitas del dictador a alguna de sus haciendas en la región central del país o cuando acudiera al Campo de Carabobo a un acto protocolar, pero cuando las bombas eran trasladadas hacia Valencia en un camión, escondidas entre frutas y verduras, el vehículo se accidentó y el chofer no lo pudo hacer funcionar y cuando éste vio una columna de individuos que se acercaba, creyó que eran soldados , entró en pánico y huyó, dejando el camión con su preciosa carga. Al llegar los hombres que sólo eran labriegos, éstos avisaron a la policía, que al revisar el camión, encontró las bombas.
Inmediatamente se inició una cacería humana, allanándose docenas de casas de Valencia y otras ciudades, de donde se llevaron detenidos a unos cincuenta ciudadanos implicados. Unos pocos lograron huir, pero la mayoría fueron internados en el tenebroso castillo de Puerto Cabello con grillos en los tobillos, donde estuvieron hasta 1935 cuando murió el tirano.
FUENTES;
Boletín del Archivo Histórico de Miraflores
Mendoza Reyes, Pablo. “Virutas Al Aire”
Mujica Sevilla, Guillermo. “Valencia bajo el Gomecismo”
Dao, Miguel Elías “Diálogo Con los Muros”
Revista In-Formate Valencia.
Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10215187621860314&set=gm.2156391901303707&type=3&theater&ifg=1
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viernes, 17 de agosto de 2018
... ¿Y QUEDARSE?
Magnicidio frustrado contra Maduro, ¿y si la historia fuese otra?
Valeria Pedicini
“¿Qué hubiese pasado si me asesinaban?”. La pregunta la hizo Nicolás Maduro el martes 7 de agosto al presentar pruebas del complot que el sábado 4 de agosto, según la versión oficial, casi deja a Venezuela sin Presidente de la República usando un “dron asesino”. Aquí algunas respuestas.
"No es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar"
Maduro llevaba más de una hora pronunciando su discurso en la avenida Bolívar de Caracas. Era el aniversario 81 de la Guardia Nacional Bolivariana y hablaba en cadena de radio y televisión de que ahora sí había llegado el momento de la recuperación económica del país, pero no pudo decir qué se necesitaba para lograrlo: una fuerte explosión lo interrumpió súbitamente. Se quedó en silencio. A su lado, la “primera combatiente” Cilia Flores se sobresaltó, se agachó levemente y se llevó una mano al pecho. Todos en el palco presidencial miraron al cielo. Luego de haber denunciado 17 veces supuestos complots para asesinarlo, en cinco años de gobierno, una detonación lo dejó sin palabras.
Entonces, los guardaespaldas lo rodearon y levantaron escudos blindados para proteger al presidente. “¿Qué pasó?”, preguntó el mandatario antes de huir por la derecha con sus escoltas. Una segunda detonación espantó a los soldados del desfile militar, quienes rompieron formación y corrieron despavoridos. La imagen de un caballo blanco, también en desbandada, apareció en las pantallas antes de lo previsto: la cadena nacional había terminado.
“Se trata de un atentado para matarme, han intentado asesinarme el día de hoy”, dijo Nicolás Maduro horas después del suceso del 4 de agosto en el centro de Caracas. Aseguró que Dios y el “escudo de amor” del pueblo lo protegieron. Siete militares resultaron heridos, pero el Jefe de Estado salió ileso.
En los dos días posteriores, los ministros de Interior y Defensa, además del fiscal general designado por la constituyente, calificaron el hecho como un “magnicidio en grado de frustración”. Tarek William Saab afirmó además que, de haber logrado su objetivo, los criminales habrían cometido una “masacre”.
Nicolás Maduro se preguntó el martes 7 de agosto “¿qué hubiera pasado si ese atentado se hubiera ejecutado como fue planificado?, ¿qué hubiera pasado si hubiera sido asesinado de manera terrorista y criminal toda la dirección política y militar de la revolución bolivariana?”. De ser el caso, al día siguiente, el país hubiese amanecido absorto, todavía reponiéndose del impacto que la muerte del mandatario habría causado. Así lo supone el historiador Tomás Straka, aunque explica que luego se entraría de manera acelerada en una disputa por heredar el mando. “La falta total del Presidente de la República haría trastabillar cualquier institucionalidad y más en una como la actual, donde hay tantos grupos pugnando por el poder”. Recuerda que actualmente es discutida la legitimidad del Estado, dentro y fuera, y que un hipotético asesinato de Maduro hubiese representado un “reto difícil de sortear”.
El politólogo Guillermo Tell Aveledo afirma que un evento como ese causaría un gran vértigo en el país. Lo considera un “hecho grave” y un suceso “muy desestabilizador”, ya que no hay confianza en la definición de lo ocurrido ni reglas claras de sucesión, y que no necesariamente conduciría a la democratización de Venezuela. “Dada la suspensión de la Constitución por la asamblea constituyente y la anulación de la Asamblea Nacional por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), no hay realmente una situación clara en la sucesión del poder. En eso, nuestra presunta estabilidad es muy frágil”.
Ambos plantean que la desaparición física del mandatario no implicaría directamente la del poder rojo rojito en Venezuela, tal como tampoco ocurrió con el fallecimiento de Hugo Chávez en 2013. “Hay un amplio sector de chavistas que están disgustados con Maduro, pero resumir el chavismo solo en él, es errado. Existen varios grupos que tienen a Maduro como representante, vocero o imagen”, dice Straka, también profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Tell Aveledo plantea que no hay un “sustituto aparente” que ocupe la silla en el Palacio de Miraflores, lo que “generaría un vacío de poder en el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) que abriría un conflicto político en ese factor”.
Contrario a lo que el propio Maduro ha dicho, de que el país se vería sumido en una guerra civil en caso de ser asesinado, la falta de liderazgo, tanto del Gobierno como de la oposición venezolana, habría complicado las respuestas colectivas de la población a actividades de calle, expresa el individuo de número de la Academia Nacional de la Historia. Por su parte, el politólogo y profesor de la Universidad Central de Venezuela considera que la nación hubiese estado en “tensa calma”, pero con manifestaciones esporádicas a favor. “Más parecido a la situación de República Dominicana con (Rafael Leónidas) Trujillo, donde el sistema resolvió represivamente un cambio inmediato, pero no tenía capacidad de imponerse a la larga. Pero eso, con lo poco que sabemos del atentado”. Para el académico, la respuesta de la comunidad internacional ante un asesinato de la cabeza del Poder Ejecutivo sería de rechazo hacia la violencia que podría desencadenarse, pero “en general, los países admiten el status quo eventualmente”.
Aunque Straka asegura que no es capaz de predecir futuros alternativos, “todo indicaría que se hubiese profundizado la crisis política e institucional, mayor a la que estamos viviendo”. Y Tell Aveledo lo respalda: “La crisis social y económica sigue en pie sin visos de cambiar”.
La Constitución no deja espacios para dudas, adivinanzas o pronósticos. El artículo 233 dicta: “Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes”, y agrega: “Si la falta absoluta se produce durante los últimos dos años del período constitucional, el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva asumirá la Presidencia de la República hasta completar dicho período”. En el caso de Nicolás Maduro, y debido al adelanto de las elecciones presidenciales por más de siete meses, aplican ambas premisas pues se trata de un mandatario en los últimos dos años de su período, pero que ya ha sido reelecto.
Aunque en el palco presidencial estaban figuras importantes del Gobierno, la vicepresidenta Delcy Rodríguez no se encontraba en el lugar –luego Maduro aclaró que estaba indispuesta por razones de salud–. Ella hubiese sido la encargada de culminar el período presidencial, hasta el 10 de enero de 2019, en caso de cumplirse el peor de los escenarios. De haber estado presente y también haber perecido en el lugar, el Poder Ejecutivo recaería sobre el presidente de la Asamblea Nacional, diputado Omar Barboza, al ser la siguiente cabeza de un poder público electo en votación popular. La tradición jurídica venezolana dicta que, en el caso hipotético de que el titular del Parlamento no pudiese tomar posesión, tocaría hacerlo a quien preside el Tribunal Supremo de Justicia, magistrado Maikel Moreno. Más allá, no existe previsión legal ni jurisprudencia.
Las claves históricas
El estudio Hit or Miss? The Effect of Assassinations on Institutions and War, firmado por Benjamin F. Jones y Benjamin A. Olken, ratifica que analizar los efectos de los magnicidios en las instituciones de un país es una tarea difícil. En el documento publicado en 2007 se recopilaron datos sobre los intentos de asesinatos a líderes –entendiéndose aquellas figuras de mayor poder de una nación– que hayan sido informados públicamente desde 1875. Registraron 298 casos, de los cuales 59 terminaron con la muerte del señalado. Asimismo, el texto plantea que los magnicidios a presidentes autócratas han producido cambios representativos en las instituciones del país que gobiernan, mientras que los crímenes contra demócratas no acostumbran a tener el mismo efecto.
“En particular, las transiciones a la democracia son más probables después del asesinato de un autócrata que después de un intento fallido de un autócrata”, reza el informe académico. Señala también que los impactos en las instituciones se mantienen, por lo menos, 10 años después de lo ocurrido. “El 75% de todos los intentos de asesinato fallan y hay alguna evidencia de que los intentos fallidos tienen efectos modestos en la dirección opuesta de asesinatos exitosos. En particular, los intentos fallidos reducen ligeramente la probabilidad de cambio democrático y puede conducir a reducciones en los conflictos existentes a pequeña escala”.
Entre los casos de magnicidios más reconocidos en el mundo se encuentran el del presidente egipcio Anuar Sadat, ocurrido el 6 de octubre de 1981 en un desfile militar en El Cairo. Junto al atentado, se produjo una insurrección militar en el Alto Egipto: rebeldes tomaron la ciudad por varios días y se registraron enfrentamientos. Además de las revueltas, la infiltración en una de las Fuerzas Armadas consideradas para ese entonces de las más poderosas del mundo árabe, causó conmoción a la comunidad internacional. Los más arraigados con el fundamentalismo no le perdonaban a Sadat haber firmado la paz con Israel. De acuerdo con la Constitución de Egipto, Sufi Abu Taleb asumió el poder por ocho días hasta que ocupara el puesto Hosni Mubarak, quien había sido vicepresidente durante la gestión de Sadat. Desde entonces, se instauró una dictadura que duró casi 30 años.
El magnicidio del presidente dominicano Rafael Leónidas Trujillo, ametrallado en una emboscada, generó una inmediata persecución contra los responsables del hecho. Sin embargo, tras meses de redadas, se produjo un alzamiento militar que terminó de expulsar a los Trujillo del país, abriendo así las puertas a la democracia.
¿Qué dice la historia venezolana?
El único magnicidio presidencial en la historia de Venezuela es el de Carlos Delgado Chalbaud. Cinco hombres armados lo secuestraron el 13 de noviembre de 1950 a las 8:30 de la mañana, cuando se dirigía al Palacio de Miraflores. Un carro le trancó el paso, obligaron al conductor a estacionarse a un lado de la vía y el mandatario fue llevado a una quinta deshabitada de Las Mercedes. Horas más tarde, cuando los efectivos de seguridad ingresaron a la vivienda después de un largo enfrentamiento con los asaltantes, encontraron su cuerpo sin vida. Lo asesinaron a balazos por la espalda.
Un recuento publicado por el diario El Nacional en el libro Crímenes políticos de Venezuela explica que el “incesante sonar de sirenas y de las bocinas de los vehículos oficiales que se desplazaban al este de la ciudad, causó cierto revuelo. Nadie conocía a ciencia cierta lo ocurrido y se tejían las más variadas versiones”. A dos minutos para la 1:45 de la tarde, el coronel Marcos Pérez Jiménez dio a conocer la muerte del Presidente de la Junta Militar deGobierno. “Este atentado, sin precedente en la historia del país y extraño a la nobleza proverbial de nuestro pueblo, es motivo de profundo duelo para los venezolanos”, dijo en la alocución. Las garantías constitucionales fueron suspendidas y fue decretado un duelo de 30 días. Resultaron identificados 23 culpables, con Rafael Simón Urbina señalado como cabecilla del atentado.
Lo que al principio fue considerado como un delito común en 1950, “el tratamiento del asesinato dio un giro drástico después del 23 de enero de 1958”, continúa el libro. “Adquirió claros vistos de un crimen político que todavía hoy está marcado por la incertidumbre”, reza el ejemplar. “La creencia de que el dictador había tenido alguna participación en el hecho fue compartida por buena parte de los venezolanos desde el mismo 13 de noviembre de 1950, pero no fue sino hasta la llegada de la democracia cuando fue ventilada a la prensa”.
Desde la fecha, se manejaron tres versiones del móvil del magnicidio: una venganza personal de Urbina, motivado por el resentimiento; una conspiración de algunos empresarios, entre ellos Antonio Aranguren, el propietario de la quinta donde fue asesinado; y una conjura del propio Pérez Jiménez, a quien la viuda de Chalbaud, Lucía Auvine, acusó directamente.
El historiador Luis Alberto Buttó explica que el asesinato de Delgado Chalbaud trajo como consecuencia la instauración definitiva de una Junta Militar y la continuación de un régimen de ese mismo perfil. “El Gobierno se quitó toda la cara que podría tener en torno a un sistema democrático. Dio pie a que se instaurara una dictadura militar en Venezuela”. Aunque ya había un sistema dictatorial, luego del golpe de 1948 contra Rómulo Gallegos, “adquirió un tono más personalista a raíz del asesinato de Delgado Chalbaud”. Como el ministro de la Defensa era Pérez Jiménez, “hubo unas condiciones perfectas para que se instaurara un gobierno en nombre de las Fuerzas Armadas”.
Años después, Rómulo Betancourt estuvo a punto de morir. El 24 de junio de 1960, durante un desfile militar en conmemoración de la Batalla de Carabobo, una bomba, escondida en un vehículo estacionado en la avenida que conduce al Paseo Los Próceres, estalló cuando pasaban los carros del Presidente. El hecho acabó con la vida del coronel Ramón Armas Pérez y le produjo al fundador de Acción Democrática quemaduras severas en manos y caras, así como lesiones en el ojo, el tímpano y cortes en el labio inferior.
Al día siguiente, Betancourt se dirigió al país en cadena nacional, con las manos vendadas: “Quiero decirle al pueblo de Venezuela que debe tener confianza plena en la estabilidad de su Gobierno y en la decisión del Presidente que él eligió para cumplir su mandato, como he venido diciendo y hoy reitero, hasta el 19 de abril de 1964”. Señaló como culpable a la dictadura de República Dominicana, encabezada por Rafael Leónidas Trujillo, que denunció ante la Organización de Estados Americanos.
Buttó comenta que ese atentado trajo consecuencias muy diferentes a las resultas de la muerte de Delgado Chalbaud. “Que haya salido ileso y que se haya mantenido en el poder demostró firmeza y fortaleza. Fue la demostración de cuán viable puede ser un proyecto político si el liderazgo está convencido de los valores que nutren ese proyecto, aún a riesgo de su propia integridad física”, dice el director del Centro Latinoamericano de Estudios de Seguridad de la Universidad Simón Bolívar. Agrega que Betancourt tuvo respaldo masivo de la población, sobre todo en las urnas, ya que una “abrumadora mayoría se volcó a los centros electorales para darle respaldo a la democracia”. La gente apostó por la modernidad política y entendió que “debíamos avanzar a una sociedad moderna donde el acceso al poder se hiciera de manera electoral y no violenta”.
El historiador no tiene dudas cuando dice que la violencia que implican los magnicidios o sus intentos “es una demostración de atraso, de premodernidad. Dice mucho y dice mal de la cultura política de un país”. Para Buttó, la violencia como mecanismo para dirimir los conflictos políticos debe ser descartada.
¿Qué hará Maduro?
“¡Justicia!, ¡máximo castigo! Y no va a haber perdón, los que se han atrevido a ir hasta el atentado personal que se olviden de perdón, los perseguiremos y los capturaremos a donde se vayan a esconder ¡Lo juro!”, prometió Nicolás Maduro en su primera aparición posterior al hecho que resultó en al menos dos explosiones.
Un primer grupo de seis personas fueron detenidas por el intento de asesinato, según declaró el ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol, el domingo 5 de agosto. Los llamados “Soldados de franela”, se adjudicaron la autoría. Pero Maduro ha acusado a los de siempre: “No tengo duda que todo apunta a la derecha, a la ultraderecha venezolana en alianza con la ultraderecha colombiana, y que el nombre de Juan Manuel Santos está detrás de este atentado”.
El martes 7 de agosto, el gobernante detalló el resultado de las primeras pesquisas. Afirmó que los diputados opositores Julio Borges y Juan Requesens también estarían implicados en el complot, y mostró las identidades de los autores materiales.
La actitud del mandatario ha despertado señales de alerta, por las implicaciones en materia de derechos humanos. El Frente Amplio Venezuela Libre dijo en un comunicado que “aún está por verse” si el intento de magnicidio “realmente fue un atentado, un accidente fortuito o alguna de las otras versiones que circulan por redes sociales”. Uno de sus voceros, Nicmer Evans, alertó que “lo hasta ahora anunciado por el gobierno madurista abre la puerta a una persecución y ola de represión que puede justificar cualquier cosa”, dijo el disidente del chavismo. “El gobierno tiene, en el supuesto atentado, la justificación necesaria para amplificar su versión del enemigo interno y externo. Verdad o mentira, Maduro ha encontrado un conveniente leitmotiv para victimizarse y para emprender una nueva ola de represión masiva”, escribió en su Twitter Inti Rodríguez, defensor de derechos humanos de la ONG Provea.
Fuente:
http://elestimulo.com/climax/magnicidio-frustrado-contra-maduro-y-si-la-historia-fuese-otra/
Análisis ND: Atentado o autoatentado, salió mal para sus perpetradores
5 ago 2018.- De lo sucedido en la avenida Bolívar ayer, durante el acto de Nicolás Maduro con funcionarios de la GNB, se han creado dos matrices de opinión: la primera, impulsada por el Gobierno, de que lo ocurrido fue un atentado, con dos drones cargados del explosivo C4, que fueron interceptados por la Casa Militar y tumbados, lo que provocó su detonación.
La segunda versión, impulsada desde el primer momento por voceros de la oposición (y por el natural escepticismo que sienten los venezolanos hacia todo lo que provenga del Gobierno), es que lo ocurrido es parte de una manipulación de la realidad hecha por el propio Gobierno de Maduro: una maniobra para victimizarse y ganar apoyo, o por lo menos, para desviar la atención de lo que parece la crisis terminal del Gobierno.
Por lo pronto, internacionalmente, el Gobierno ha recibido una oleada de solidaridad internacional, con notables excepciones: las de quienes lo conocen mejor o no tienen ceguera ideológica. El Gobierno ha recibido los habituales apoyos (Irán, China, Rusia, Siria, Bolivia), pero algunos hasta insospechados, como el de Ecuador, o el de España, que, sin embargo, explicita que “la salida es democrática, pacífica, institucional y negociada entre los venezolanos”. Esta última frase en itálicas marca una enorme diferencia de estilo entre las administraciones de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez.
Entre los países que no han mostrado su apoyo, destacan Colombia y Estados Unidos. La primera, por obvias razones, rechaza que se le involucre en algo tan grave como un intento de magnicidio, que puede constituir un casus belli (sin ir más lejos, un magnicidio desató la I Guerra Mundial). Estados Unidos, por su parte, ha sido el único país (por ahora) que se ha permitido dudar de la veracidad del atentado, señalando que “detrás de lo sucedido podría estar el propio régimen de Maduro”.
Las contradicciones
Un análisis del costo beneficio, sin embargo, y aún descontada la ola de solidaridad internacional, no muestra cómo podría salir ganancioso el régimen de Maduro de un autoatentado. Por supuesto, desviará la atención unos días sobre la dramática situación que padece el pueblo venezolano; y le permitirá reprimir a diestra y siniestra, especialmente en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, donde, por razones más que obvias, la situación no puede estar calmada.
Sin embargo, cualquiera podría pensar que el Gobierno tenía maneras menos onerosas de lograr semejantes objetivos, sobre todo porque el costo ha sido el inmenso hazmerreír de unos soldados de la Guardia Nacional desorientados y en desbandada ante el primer sonido de una explosión, o la imagen de gigantesca vulnerabilidad (y de patanería, y de cobardía) que produce un Nicolás Maduro recubierto de kevlar por su seguridad personal, mientras a su esposa, Cilia Flores, nadie le lanza ni un chaleco antibalas mientras permanece con su sonrisa de Monalisa en la tarima de la avenida Bolívar.
Los errores
Por otra parte, y si admitimos la versión oficial de que en efecto, intentaron matar a Maduro con dos drones con carga de C4, ¿cómo llegaron a la avenida Bolívar, sobre todo considerando que los drones están prohibidos en Venezuela desde 2016, salvo los oficiales?
El Gobierno señala que al tumbar esos drones, estalló la carga de C4; pero militares que hablaron en condición de anonimato con Noticiero Digital señalaron que una carga mínima de ese explosivo hubiera producido una deflagración a 60 metros a la redonda. Esos daños son inconsistentes con el supuesto dron que se estrelló en La Candelaria y que fue atribuido (según el Gobierno, entonces, erróneamente) al estallido de una bombona de gas. Según Efecto Cocuyo, además, el edificio donde esto sucedió no funciona con bombonas sino con gas directo. Para más, nadie ha mostrado videos del vuelo de algún dron, ni de ninguna pieza de un dron estrellado, en un país donde casi todas las personas tienen una cámara en sus teléfonos.
Además el C4 no explota porque le peguen un tiro, o porque caiga con un dron, ni con fuego. Hace falta una carga eléctrica muy específica para lograr su explosión. Esto también falló.
Capacidad operativa
Luego queda otra duda, esta atinente a los que se han reivindicado el atentado (Soldados de Franela): ¿tienen la capacidad operativa como para volar dos drones en la avenida Bolívar, cargados de C4, y aunque fuera en grado de frustración, generar el desastre de relaciones públicas que es para el Gobierno la imagen de sus centuriones en estampida? La respuesta inmediata parecería ser que no.
En resumidas cuentas, en este momento no hay razones para descartar que haya sido un autoatentado, pero tampoco razones para afirmar que sí lo fue. Lo que está claro es que, lo haya sido o no, ha puesto en evidencia la chambonería de sus ejecutantes y de sus supuestas víctimas, que huyeron despavoridas y mostraron algo en lo que sí tiene razón el comunicado de Soldados de Franela: muestra a un Gobierno extremadamente vulnerable.
Fuente:http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=105497#p1274042
Fotografías:
https://angelmonagas.wordpress.com/2018/08/07/el-atentado-contra-maduro-fue-un-exito/
https://www.elperiodico.com/es/internacional/20180811/juan-requesens-atentado-nicolas-maduro-6984915
https://www.pulzo.com/mundo/piden-venezuela-transparencia-supuesto-atentado-contra-maduro-PP538596
http://www.venezuelaaldia.com/2018/08/07/mariaaa-la-joven-detenida-presunto-atentado-maduro-fotos/
Videos:
https://www.youtube.com/watch?v=loNP3bw8WOo
https://www.youtube.com/watch?v=T9CIjEzbKF8
https://www.youtube.com/watch?v=xR9Yk9wEw-U
Valeria Pedicini
“¿Qué hubiese pasado si me asesinaban?”. La pregunta la hizo Nicolás Maduro el martes 7 de agosto al presentar pruebas del complot que el sábado 4 de agosto, según la versión oficial, casi deja a Venezuela sin Presidente de la República usando un “dron asesino”. Aquí algunas respuestas.
"No es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar"
Maduro llevaba más de una hora pronunciando su discurso en la avenida Bolívar de Caracas. Era el aniversario 81 de la Guardia Nacional Bolivariana y hablaba en cadena de radio y televisión de que ahora sí había llegado el momento de la recuperación económica del país, pero no pudo decir qué se necesitaba para lograrlo: una fuerte explosión lo interrumpió súbitamente. Se quedó en silencio. A su lado, la “primera combatiente” Cilia Flores se sobresaltó, se agachó levemente y se llevó una mano al pecho. Todos en el palco presidencial miraron al cielo. Luego de haber denunciado 17 veces supuestos complots para asesinarlo, en cinco años de gobierno, una detonación lo dejó sin palabras.
Entonces, los guardaespaldas lo rodearon y levantaron escudos blindados para proteger al presidente. “¿Qué pasó?”, preguntó el mandatario antes de huir por la derecha con sus escoltas. Una segunda detonación espantó a los soldados del desfile militar, quienes rompieron formación y corrieron despavoridos. La imagen de un caballo blanco, también en desbandada, apareció en las pantallas antes de lo previsto: la cadena nacional había terminado.
“Se trata de un atentado para matarme, han intentado asesinarme el día de hoy”, dijo Nicolás Maduro horas después del suceso del 4 de agosto en el centro de Caracas. Aseguró que Dios y el “escudo de amor” del pueblo lo protegieron. Siete militares resultaron heridos, pero el Jefe de Estado salió ileso.
En los dos días posteriores, los ministros de Interior y Defensa, además del fiscal general designado por la constituyente, calificaron el hecho como un “magnicidio en grado de frustración”. Tarek William Saab afirmó además que, de haber logrado su objetivo, los criminales habrían cometido una “masacre”.
Nicolás Maduro se preguntó el martes 7 de agosto “¿qué hubiera pasado si ese atentado se hubiera ejecutado como fue planificado?, ¿qué hubiera pasado si hubiera sido asesinado de manera terrorista y criminal toda la dirección política y militar de la revolución bolivariana?”. De ser el caso, al día siguiente, el país hubiese amanecido absorto, todavía reponiéndose del impacto que la muerte del mandatario habría causado. Así lo supone el historiador Tomás Straka, aunque explica que luego se entraría de manera acelerada en una disputa por heredar el mando. “La falta total del Presidente de la República haría trastabillar cualquier institucionalidad y más en una como la actual, donde hay tantos grupos pugnando por el poder”. Recuerda que actualmente es discutida la legitimidad del Estado, dentro y fuera, y que un hipotético asesinato de Maduro hubiese representado un “reto difícil de sortear”.
El politólogo Guillermo Tell Aveledo afirma que un evento como ese causaría un gran vértigo en el país. Lo considera un “hecho grave” y un suceso “muy desestabilizador”, ya que no hay confianza en la definición de lo ocurrido ni reglas claras de sucesión, y que no necesariamente conduciría a la democratización de Venezuela. “Dada la suspensión de la Constitución por la asamblea constituyente y la anulación de la Asamblea Nacional por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), no hay realmente una situación clara en la sucesión del poder. En eso, nuestra presunta estabilidad es muy frágil”.
Ambos plantean que la desaparición física del mandatario no implicaría directamente la del poder rojo rojito en Venezuela, tal como tampoco ocurrió con el fallecimiento de Hugo Chávez en 2013. “Hay un amplio sector de chavistas que están disgustados con Maduro, pero resumir el chavismo solo en él, es errado. Existen varios grupos que tienen a Maduro como representante, vocero o imagen”, dice Straka, también profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Tell Aveledo plantea que no hay un “sustituto aparente” que ocupe la silla en el Palacio de Miraflores, lo que “generaría un vacío de poder en el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) que abriría un conflicto político en ese factor”.Contrario a lo que el propio Maduro ha dicho, de que el país se vería sumido en una guerra civil en caso de ser asesinado, la falta de liderazgo, tanto del Gobierno como de la oposición venezolana, habría complicado las respuestas colectivas de la población a actividades de calle, expresa el individuo de número de la Academia Nacional de la Historia. Por su parte, el politólogo y profesor de la Universidad Central de Venezuela considera que la nación hubiese estado en “tensa calma”, pero con manifestaciones esporádicas a favor. “Más parecido a la situación de República Dominicana con (Rafael Leónidas) Trujillo, donde el sistema resolvió represivamente un cambio inmediato, pero no tenía capacidad de imponerse a la larga. Pero eso, con lo poco que sabemos del atentado”. Para el académico, la respuesta de la comunidad internacional ante un asesinato de la cabeza del Poder Ejecutivo sería de rechazo hacia la violencia que podría desencadenarse, pero “en general, los países admiten el status quo eventualmente”.
Aunque Straka asegura que no es capaz de predecir futuros alternativos, “todo indicaría que se hubiese profundizado la crisis política e institucional, mayor a la que estamos viviendo”. Y Tell Aveledo lo respalda: “La crisis social y económica sigue en pie sin visos de cambiar”.
La Constitución no deja espacios para dudas, adivinanzas o pronósticos. El artículo 233 dicta: “Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes”, y agrega: “Si la falta absoluta se produce durante los últimos dos años del período constitucional, el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva asumirá la Presidencia de la República hasta completar dicho período”. En el caso de Nicolás Maduro, y debido al adelanto de las elecciones presidenciales por más de siete meses, aplican ambas premisas pues se trata de un mandatario en los últimos dos años de su período, pero que ya ha sido reelecto.
Aunque en el palco presidencial estaban figuras importantes del Gobierno, la vicepresidenta Delcy Rodríguez no se encontraba en el lugar –luego Maduro aclaró que estaba indispuesta por razones de salud–. Ella hubiese sido la encargada de culminar el período presidencial, hasta el 10 de enero de 2019, en caso de cumplirse el peor de los escenarios. De haber estado presente y también haber perecido en el lugar, el Poder Ejecutivo recaería sobre el presidente de la Asamblea Nacional, diputado Omar Barboza, al ser la siguiente cabeza de un poder público electo en votación popular. La tradición jurídica venezolana dicta que, en el caso hipotético de que el titular del Parlamento no pudiese tomar posesión, tocaría hacerlo a quien preside el Tribunal Supremo de Justicia, magistrado Maikel Moreno. Más allá, no existe previsión legal ni jurisprudencia.
Las claves históricas
El estudio Hit or Miss? The Effect of Assassinations on Institutions and War, firmado por Benjamin F. Jones y Benjamin A. Olken, ratifica que analizar los efectos de los magnicidios en las instituciones de un país es una tarea difícil. En el documento publicado en 2007 se recopilaron datos sobre los intentos de asesinatos a líderes –entendiéndose aquellas figuras de mayor poder de una nación– que hayan sido informados públicamente desde 1875. Registraron 298 casos, de los cuales 59 terminaron con la muerte del señalado. Asimismo, el texto plantea que los magnicidios a presidentes autócratas han producido cambios representativos en las instituciones del país que gobiernan, mientras que los crímenes contra demócratas no acostumbran a tener el mismo efecto.
“En particular, las transiciones a la democracia son más probables después del asesinato de un autócrata que después de un intento fallido de un autócrata”, reza el informe académico. Señala también que los impactos en las instituciones se mantienen, por lo menos, 10 años después de lo ocurrido. “El 75% de todos los intentos de asesinato fallan y hay alguna evidencia de que los intentos fallidos tienen efectos modestos en la dirección opuesta de asesinatos exitosos. En particular, los intentos fallidos reducen ligeramente la probabilidad de cambio democrático y puede conducir a reducciones en los conflictos existentes a pequeña escala”.
Entre los casos de magnicidios más reconocidos en el mundo se encuentran el del presidente egipcio Anuar Sadat, ocurrido el 6 de octubre de 1981 en un desfile militar en El Cairo. Junto al atentado, se produjo una insurrección militar en el Alto Egipto: rebeldes tomaron la ciudad por varios días y se registraron enfrentamientos. Además de las revueltas, la infiltración en una de las Fuerzas Armadas consideradas para ese entonces de las más poderosas del mundo árabe, causó conmoción a la comunidad internacional. Los más arraigados con el fundamentalismo no le perdonaban a Sadat haber firmado la paz con Israel. De acuerdo con la Constitución de Egipto, Sufi Abu Taleb asumió el poder por ocho días hasta que ocupara el puesto Hosni Mubarak, quien había sido vicepresidente durante la gestión de Sadat. Desde entonces, se instauró una dictadura que duró casi 30 años.
El magnicidio del presidente dominicano Rafael Leónidas Trujillo, ametrallado en una emboscada, generó una inmediata persecución contra los responsables del hecho. Sin embargo, tras meses de redadas, se produjo un alzamiento militar que terminó de expulsar a los Trujillo del país, abriendo así las puertas a la democracia.
¿Qué dice la historia venezolana?
El único magnicidio presidencial en la historia de Venezuela es el de Carlos Delgado Chalbaud. Cinco hombres armados lo secuestraron el 13 de noviembre de 1950 a las 8:30 de la mañana, cuando se dirigía al Palacio de Miraflores. Un carro le trancó el paso, obligaron al conductor a estacionarse a un lado de la vía y el mandatario fue llevado a una quinta deshabitada de Las Mercedes. Horas más tarde, cuando los efectivos de seguridad ingresaron a la vivienda después de un largo enfrentamiento con los asaltantes, encontraron su cuerpo sin vida. Lo asesinaron a balazos por la espalda.
Un recuento publicado por el diario El Nacional en el libro Crímenes políticos de Venezuela explica que el “incesante sonar de sirenas y de las bocinas de los vehículos oficiales que se desplazaban al este de la ciudad, causó cierto revuelo. Nadie conocía a ciencia cierta lo ocurrido y se tejían las más variadas versiones”. A dos minutos para la 1:45 de la tarde, el coronel Marcos Pérez Jiménez dio a conocer la muerte del Presidente de la Junta Militar deGobierno. “Este atentado, sin precedente en la historia del país y extraño a la nobleza proverbial de nuestro pueblo, es motivo de profundo duelo para los venezolanos”, dijo en la alocución. Las garantías constitucionales fueron suspendidas y fue decretado un duelo de 30 días. Resultaron identificados 23 culpables, con Rafael Simón Urbina señalado como cabecilla del atentado.
Lo que al principio fue considerado como un delito común en 1950, “el tratamiento del asesinato dio un giro drástico después del 23 de enero de 1958”, continúa el libro. “Adquirió claros vistos de un crimen político que todavía hoy está marcado por la incertidumbre”, reza el ejemplar. “La creencia de que el dictador había tenido alguna participación en el hecho fue compartida por buena parte de los venezolanos desde el mismo 13 de noviembre de 1950, pero no fue sino hasta la llegada de la democracia cuando fue ventilada a la prensa”.Desde la fecha, se manejaron tres versiones del móvil del magnicidio: una venganza personal de Urbina, motivado por el resentimiento; una conspiración de algunos empresarios, entre ellos Antonio Aranguren, el propietario de la quinta donde fue asesinado; y una conjura del propio Pérez Jiménez, a quien la viuda de Chalbaud, Lucía Auvine, acusó directamente.
El historiador Luis Alberto Buttó explica que el asesinato de Delgado Chalbaud trajo como consecuencia la instauración definitiva de una Junta Militar y la continuación de un régimen de ese mismo perfil. “El Gobierno se quitó toda la cara que podría tener en torno a un sistema democrático. Dio pie a que se instaurara una dictadura militar en Venezuela”. Aunque ya había un sistema dictatorial, luego del golpe de 1948 contra Rómulo Gallegos, “adquirió un tono más personalista a raíz del asesinato de Delgado Chalbaud”. Como el ministro de la Defensa era Pérez Jiménez, “hubo unas condiciones perfectas para que se instaurara un gobierno en nombre de las Fuerzas Armadas”.
Años después, Rómulo Betancourt estuvo a punto de morir. El 24 de junio de 1960, durante un desfile militar en conmemoración de la Batalla de Carabobo, una bomba, escondida en un vehículo estacionado en la avenida que conduce al Paseo Los Próceres, estalló cuando pasaban los carros del Presidente. El hecho acabó con la vida del coronel Ramón Armas Pérez y le produjo al fundador de Acción Democrática quemaduras severas en manos y caras, así como lesiones en el ojo, el tímpano y cortes en el labio inferior.
Al día siguiente, Betancourt se dirigió al país en cadena nacional, con las manos vendadas: “Quiero decirle al pueblo de Venezuela que debe tener confianza plena en la estabilidad de su Gobierno y en la decisión del Presidente que él eligió para cumplir su mandato, como he venido diciendo y hoy reitero, hasta el 19 de abril de 1964”. Señaló como culpable a la dictadura de República Dominicana, encabezada por Rafael Leónidas Trujillo, que denunció ante la Organización de Estados Americanos.
Buttó comenta que ese atentado trajo consecuencias muy diferentes a las resultas de la muerte de Delgado Chalbaud. “Que haya salido ileso y que se haya mantenido en el poder demostró firmeza y fortaleza. Fue la demostración de cuán viable puede ser un proyecto político si el liderazgo está convencido de los valores que nutren ese proyecto, aún a riesgo de su propia integridad física”, dice el director del Centro Latinoamericano de Estudios de Seguridad de la Universidad Simón Bolívar. Agrega que Betancourt tuvo respaldo masivo de la población, sobre todo en las urnas, ya que una “abrumadora mayoría se volcó a los centros electorales para darle respaldo a la democracia”. La gente apostó por la modernidad política y entendió que “debíamos avanzar a una sociedad moderna donde el acceso al poder se hiciera de manera electoral y no violenta”.
El historiador no tiene dudas cuando dice que la violencia que implican los magnicidios o sus intentos “es una demostración de atraso, de premodernidad. Dice mucho y dice mal de la cultura política de un país”. Para Buttó, la violencia como mecanismo para dirimir los conflictos políticos debe ser descartada.
¿Qué hará Maduro?
“¡Justicia!, ¡máximo castigo! Y no va a haber perdón, los que se han atrevido a ir hasta el atentado personal que se olviden de perdón, los perseguiremos y los capturaremos a donde se vayan a esconder ¡Lo juro!”, prometió Nicolás Maduro en su primera aparición posterior al hecho que resultó en al menos dos explosiones.
Un primer grupo de seis personas fueron detenidas por el intento de asesinato, según declaró el ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol, el domingo 5 de agosto. Los llamados “Soldados de franela”, se adjudicaron la autoría. Pero Maduro ha acusado a los de siempre: “No tengo duda que todo apunta a la derecha, a la ultraderecha venezolana en alianza con la ultraderecha colombiana, y que el nombre de Juan Manuel Santos está detrás de este atentado”.
El martes 7 de agosto, el gobernante detalló el resultado de las primeras pesquisas. Afirmó que los diputados opositores Julio Borges y Juan Requesens también estarían implicados en el complot, y mostró las identidades de los autores materiales.
La actitud del mandatario ha despertado señales de alerta, por las implicaciones en materia de derechos humanos. El Frente Amplio Venezuela Libre dijo en un comunicado que “aún está por verse” si el intento de magnicidio “realmente fue un atentado, un accidente fortuito o alguna de las otras versiones que circulan por redes sociales”. Uno de sus voceros, Nicmer Evans, alertó que “lo hasta ahora anunciado por el gobierno madurista abre la puerta a una persecución y ola de represión que puede justificar cualquier cosa”, dijo el disidente del chavismo. “El gobierno tiene, en el supuesto atentado, la justificación necesaria para amplificar su versión del enemigo interno y externo. Verdad o mentira, Maduro ha encontrado un conveniente leitmotiv para victimizarse y para emprender una nueva ola de represión masiva”, escribió en su Twitter Inti Rodríguez, defensor de derechos humanos de la ONG Provea.
Fuente:
http://elestimulo.com/climax/magnicidio-frustrado-contra-maduro-y-si-la-historia-fuese-otra/
Análisis ND: Atentado o autoatentado, salió mal para sus perpetradores
5 ago 2018.- De lo sucedido en la avenida Bolívar ayer, durante el acto de Nicolás Maduro con funcionarios de la GNB, se han creado dos matrices de opinión: la primera, impulsada por el Gobierno, de que lo ocurrido fue un atentado, con dos drones cargados del explosivo C4, que fueron interceptados por la Casa Militar y tumbados, lo que provocó su detonación.
La segunda versión, impulsada desde el primer momento por voceros de la oposición (y por el natural escepticismo que sienten los venezolanos hacia todo lo que provenga del Gobierno), es que lo ocurrido es parte de una manipulación de la realidad hecha por el propio Gobierno de Maduro: una maniobra para victimizarse y ganar apoyo, o por lo menos, para desviar la atención de lo que parece la crisis terminal del Gobierno.
Por lo pronto, internacionalmente, el Gobierno ha recibido una oleada de solidaridad internacional, con notables excepciones: las de quienes lo conocen mejor o no tienen ceguera ideológica. El Gobierno ha recibido los habituales apoyos (Irán, China, Rusia, Siria, Bolivia), pero algunos hasta insospechados, como el de Ecuador, o el de España, que, sin embargo, explicita que “la salida es democrática, pacífica, institucional y negociada entre los venezolanos”. Esta última frase en itálicas marca una enorme diferencia de estilo entre las administraciones de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez.
Entre los países que no han mostrado su apoyo, destacan Colombia y Estados Unidos. La primera, por obvias razones, rechaza que se le involucre en algo tan grave como un intento de magnicidio, que puede constituir un casus belli (sin ir más lejos, un magnicidio desató la I Guerra Mundial). Estados Unidos, por su parte, ha sido el único país (por ahora) que se ha permitido dudar de la veracidad del atentado, señalando que “detrás de lo sucedido podría estar el propio régimen de Maduro”.
Las contradicciones
Un análisis del costo beneficio, sin embargo, y aún descontada la ola de solidaridad internacional, no muestra cómo podría salir ganancioso el régimen de Maduro de un autoatentado. Por supuesto, desviará la atención unos días sobre la dramática situación que padece el pueblo venezolano; y le permitirá reprimir a diestra y siniestra, especialmente en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, donde, por razones más que obvias, la situación no puede estar calmada.
Sin embargo, cualquiera podría pensar que el Gobierno tenía maneras menos onerosas de lograr semejantes objetivos, sobre todo porque el costo ha sido el inmenso hazmerreír de unos soldados de la Guardia Nacional desorientados y en desbandada ante el primer sonido de una explosión, o la imagen de gigantesca vulnerabilidad (y de patanería, y de cobardía) que produce un Nicolás Maduro recubierto de kevlar por su seguridad personal, mientras a su esposa, Cilia Flores, nadie le lanza ni un chaleco antibalas mientras permanece con su sonrisa de Monalisa en la tarima de la avenida Bolívar.
Los errores
Por otra parte, y si admitimos la versión oficial de que en efecto, intentaron matar a Maduro con dos drones con carga de C4, ¿cómo llegaron a la avenida Bolívar, sobre todo considerando que los drones están prohibidos en Venezuela desde 2016, salvo los oficiales?
El Gobierno señala que al tumbar esos drones, estalló la carga de C4; pero militares que hablaron en condición de anonimato con Noticiero Digital señalaron que una carga mínima de ese explosivo hubiera producido una deflagración a 60 metros a la redonda. Esos daños son inconsistentes con el supuesto dron que se estrelló en La Candelaria y que fue atribuido (según el Gobierno, entonces, erróneamente) al estallido de una bombona de gas. Según Efecto Cocuyo, además, el edificio donde esto sucedió no funciona con bombonas sino con gas directo. Para más, nadie ha mostrado videos del vuelo de algún dron, ni de ninguna pieza de un dron estrellado, en un país donde casi todas las personas tienen una cámara en sus teléfonos.
Además el C4 no explota porque le peguen un tiro, o porque caiga con un dron, ni con fuego. Hace falta una carga eléctrica muy específica para lograr su explosión. Esto también falló.
Capacidad operativa
Luego queda otra duda, esta atinente a los que se han reivindicado el atentado (Soldados de Franela): ¿tienen la capacidad operativa como para volar dos drones en la avenida Bolívar, cargados de C4, y aunque fuera en grado de frustración, generar el desastre de relaciones públicas que es para el Gobierno la imagen de sus centuriones en estampida? La respuesta inmediata parecería ser que no.
En resumidas cuentas, en este momento no hay razones para descartar que haya sido un autoatentado, pero tampoco razones para afirmar que sí lo fue. Lo que está claro es que, lo haya sido o no, ha puesto en evidencia la chambonería de sus ejecutantes y de sus supuestas víctimas, que huyeron despavoridas y mostraron algo en lo que sí tiene razón el comunicado de Soldados de Franela: muestra a un Gobierno extremadamente vulnerable.
Fuente:http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=105497#p1274042
Fotografías:
https://angelmonagas.wordpress.com/2018/08/07/el-atentado-contra-maduro-fue-un-exito/
https://www.elperiodico.com/es/internacional/20180811/juan-requesens-atentado-nicolas-maduro-6984915
https://www.pulzo.com/mundo/piden-venezuela-transparencia-supuesto-atentado-contra-maduro-PP538596
http://www.venezuelaaldia.com/2018/08/07/mariaaa-la-joven-detenida-presunto-atentado-maduro-fotos/
Videos:
https://www.youtube.com/watch?v=loNP3bw8WOo
https://www.youtube.com/watch?v=T9CIjEzbKF8
https://www.youtube.com/watch?v=xR9Yk9wEw-U
sábado, 11 de agosto de 2018
JUEGO SUCIO
Falsear la historia
Luis Barragán
Simple, las dictaduras comunistas falsean su propia historia. Aspiran, como ha ocurrido siempre, a escolarizarla, sin piedad ni clemencia.
Es de imaginar los textos, como está ocurriendo, capaces de transmitir una versión infame de lo que ha transcurrido y transcurre en el país. Y de castigar cualquier disidencia - por modesta que fuese - del aprendiz, de sus padres o representantes.
Jurarán que ha llegado a tal nivel la popularidad de los clanes en el poder, que arrasaron en unos comicios constituyentes y en los sucesivos, venciendo heroicamente en medio de la guerra económica que nos hambreó. Nada ni nadie podrá desmentirlo, pues, al pasar el tiempo, el largo tiempo de sojuzgamiento, desaparecerá todo vestigio probatorio que evidencie lo contrario.
Algo semejante acontece con las amenazas y supuestas tentativas de magnicidio, porque, a sabiendas del descrédito oficial, insistirán en los hechos, aunque mal los redondeen. Fracasada la guerra civil, ante una población desarmada, la guerra internacional hará el favor de aglutinar lo poco que puedan, conscientes del rechazo de las grandes mayorías.
Ninguna libertad de prensa, ninguna libertad académica, autorizará cualquier conjetura, investigación o inquietud. Todavía queda mucha tela que cortar, por ejemplo, respecto al consabido, público e inequívoco atentado contra Rómulo Betancourt, afianzando una historiografía reciente, pero no así con el pretendido suceso que protagonizó recientemente Maduro Moros, dada la infinita simplicidad de una versión propia de la propaganda comunista.
06/08/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/08/06/luis-barragan-falsear-la-historia/
http://www.ventevenezuela.org/2018/08/06/falsear-la-historia-por-luis-barragan/
https://venezuelaunida.com/luis-barragan-falsear-la-historia/
http://venezuela.shafaqna.com/ES/VE/1462168
Luis Barragán
Simple, las dictaduras comunistas falsean su propia historia. Aspiran, como ha ocurrido siempre, a escolarizarla, sin piedad ni clemencia.
Es de imaginar los textos, como está ocurriendo, capaces de transmitir una versión infame de lo que ha transcurrido y transcurre en el país. Y de castigar cualquier disidencia - por modesta que fuese - del aprendiz, de sus padres o representantes.
Jurarán que ha llegado a tal nivel la popularidad de los clanes en el poder, que arrasaron en unos comicios constituyentes y en los sucesivos, venciendo heroicamente en medio de la guerra económica que nos hambreó. Nada ni nadie podrá desmentirlo, pues, al pasar el tiempo, el largo tiempo de sojuzgamiento, desaparecerá todo vestigio probatorio que evidencie lo contrario.
Algo semejante acontece con las amenazas y supuestas tentativas de magnicidio, porque, a sabiendas del descrédito oficial, insistirán en los hechos, aunque mal los redondeen. Fracasada la guerra civil, ante una población desarmada, la guerra internacional hará el favor de aglutinar lo poco que puedan, conscientes del rechazo de las grandes mayorías.
Ninguna libertad de prensa, ninguna libertad académica, autorizará cualquier conjetura, investigación o inquietud. Todavía queda mucha tela que cortar, por ejemplo, respecto al consabido, público e inequívoco atentado contra Rómulo Betancourt, afianzando una historiografía reciente, pero no así con el pretendido suceso que protagonizó recientemente Maduro Moros, dada la infinita simplicidad de una versión propia de la propaganda comunista.
06/08/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/08/06/luis-barragan-falsear-la-historia/
http://www.ventevenezuela.org/2018/08/06/falsear-la-historia-por-luis-barragan/
https://venezuelaunida.com/luis-barragan-falsear-la-historia/
http://venezuela.shafaqna.com/ES/VE/1462168
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jueves, 27 de julio de 2017
VICISITUDES
Lo cierto es que no quisieron muchos creer. Y, ahora, saben de la saña con la que actúan.
Y lo cierto es que, con todas sus fallas, la democracia representativa nació y se desarrollo en medio de unas dificultades que nunca el gobierno vivió en este siglo XXI.
viernes, 5 de junio de 2015
OBRA TRISTE
EL PAÍS, Madrid, 6 de junio de 2015La Mata Hari del Caribe
Marita Lorenz fue contratada por la CIA para asesinar a Fidel Castro. No pudo hacerlo: se había enamorado de él. Ahora recupera en una biografía su historia
Yolanda Monge
El rumbo de la isla caribeña de los cubanos y de la guerra fría reposaba en forma de píldoras venenosas en un bote de crema rejuvenecedora Pons. Allí las había escondido Marita Lorenz cuando embarcó en Miami a principios de 1960, rumbo a La Habana. Su misión: matar a Fidel Castro, su amante durante ocho meses. Ella era la Mata Hari del Caribe.
Nerviosa, casi en estado de pánico y temerosa de que a su llegada al aeropuerto José Martí fuera registrada y encontrasen las pastillas envenenadas que llevaba consigo, Lorenz las depositó en un bote de crema facial. “Me sentía incapaz de llevar a cabo la misión que Frank Fiorini [Frank Sturgis, condenado luego por el Watergate] me había encomendado. No iba a matar a Fidel, no fallé, como otros cientos que lo intentaron después. Sencillamente, fui incapaz y no me arrepiento”, explica hoy Lorenz.
Pero incluso si hubiera decidido seguir adelante con la llamada Operación 40, una trama gubernamental que, según Lorenz, unía a la CIA, al FBI, al exilio cubano y la mafia, no podría haberlo hecho. Cuando en la habitación del hotel Habana Libre, que solía compartir con Castro, abrió el bote de crema comprobó que las pastillas se habían desintegrado y solo quedaba una masa pastosa del arma que debía de acabar con la vida del líder del Movimiento 26 de Julio.
“Lo tiré por el bidé”, relata tranquila. “No se iba por el desagüe y tuve que empujarlo, hasta que despareció del todo. Entonces me sentí libre”, relata. “No lamento no haber matado a Fidel, al contrario: es la decisión de la que estoy más orgullosa en mi vida”.
Hablar de la vida de Marita Lorenz es repasar gran parte de la historia del siglo XX, de su peor historia, la del Holocausto, los asesinatos políticos y la miseria humana. “Siempre estuve destinada a estar sola. Y no sé por qué”, escribe en sus memorias Yo fui la espía que amó al comandante quien hoy tiene 75 años y sobrevive, con ayuda de la asistencia pública en Baltimore (Estados Unidos), en un oscuro y diminuto piso cuyo destartalado cuarto de baño por no tener no tiene ni puerta.
Lorenz debía haber llegado al mundo junto a su hermana gemela, pero cuando su madre ingresó en el hospital de la ciudad alemana de Bremen para una revisión, el pastor alemán de un oficial de las SS, que la increpaba por haber seguido acudiendo hasta el final de su embarazo a un médico judío, le atacó y una de las dos niñas murió. Sobrevivió Marita y murió Ilona. Sus padres honraron a la pequeña fallecida sumando ese nombre al de la superviviente: Ilona Marita Lorenz. Era el 18 de agosto de 1939. Hitler se disponía a invadir Polonia.
Así se inicia el primer capítulo del libro Yo fui la espía que amó al Comandante, que este próximo martes publica Península, del grupo Planeta. Las primeras 48 páginas del volumen son los primeros 19 años de La Alemanita, como la bautizó Fidel. En la Segunda Guerra Mundial, Lorenz, de madre americana y padre alemán, acabó internada en el campo de concentración de Bergen-Belsen cuando tenía cinco años. “En los barracones en los que yo estaba, los mismos en los que falleció Anna Frank, nos abrazábamos entre nosotros. Desde niños pequeños a adolescentes, para no morir de frío, aunque algunos ya estaban medio muertos”, relata serena para concluir que, sin embargo, entonces lloró hasta que no le quedaron lágrimas.
A Marita Lorenz la encontraron escondida debajo de un camastro de madera tras liberar el campo los británicos el 15 de abril de 1945. “Cuando el conductor de la ambulancia me sacó de debajo de mi escondite estaba llena de piojos, de gusanos, de moratones y pesaba menos de 20 kilos”. Fue una de los 200 niños que sobrevivieron aplicando el lema: “No hables, no pienses, no respires”.
La señora Lorenz, que el día de su entrevista viste camiseta y dos camisas, una encima de otra, y a quien su hijo Mark, de 45 años, retoca el despeinado cabello para que luzca mejor en las fotos, define lo que sucedió en 1945 como el final de una pesadilla y el inicio de otra. Con siete años, Marita fue violada el día después de Navidad de 1946 por un sargento estadounidense en la Alemania liberada por los aliados.
Conoció a Castro en La Habana en febrero de 1959 cuando ella tenía 19 años y él 33. “Me convertí en su amante y quedé embarazada. En Cuba fui drogada y forzada a lo que calificaron como un aborto. Décadas más tarde supe que mi hijo había sobrevivido y se llamaba Andrés”, dice. “¿Alguien puede imaginar qué supone eso para una madre a la que le arrebatan a su bebé en una mesa de operaciones y sale de Cuba con el vientre vacío?”, se pregunta en alto Lorenz, mientras acaba de comerse un plátano y acaricia a su perro, Bufty. Cerca hay más animales, quizá ellos impregnan el lugar de un pesado olor que se pega a la piel: una gata, una tortuga y un enorme pez naranja que “de vez en cuando se lanza como en una misión suicida contra el cristal de la pecera”.
Lorenz concede que ha sido una mujer en un entorno de hombres, que ha inventado mentiras para protegerse, a ella y a sus hijos, y que ha dicho la verdad cuando le ha convenido. “Ahora quiero dejar las cosas claras”, declara.
La Mata Hari del Caribe ya no tiene el pelo negro-cuervo. Ya no luce la esbelta figura de sus años de party girl de la mafia neoyorquina, de la que salieron algunos de sus amantes. Asegura que tampoco porta pistola y que ya no teme por su vida. Parece deprimida. “Nunca he pensado en quitarme la vida, aunque a veces he querido morir. Pero morir es fácil, el reto es vivir”.
Sentada frente a la televisión con la que pasa sus días, junto a un cartel de la película de Los Doors, dedicado por Oliver Stone, quién la contactó para hacer una película sobre su vida, la señora Lorenz habla de cómo fue testigo del complot para matar a John F. Kennedy en Dallas.
Antes del magnicidio hubo más historias. Fruto de su relación en Miami con Marcos Pérez Jiménez, brutal dictador venezolano al que acabó dando Franco refugio en España, llegó su hija Mónica Mercedes. Tampoco tuvo suerte. Fue abandonada en la selva venezolana con una tribu de indios Yanomami con su hija de entonces 14 meses. Querían que muriesen.
La historia de Marita Lorenz tiene luces y sombras. “Hay quien puede pensar que es bastante increíble”, reconoce. “Pero, ya sabe, la realidad supera la ficción”. En el caso de Lorenz, esa realidad está construida con recuerdos que, ocasionalmente, se enfangan en la historia oficial. “Esa que, si me permite que se lo recuerde, no siempre es la creíble”.
martes, 3 de junio de 2014
CUADERNO DE BITÁCORA
Diputados y expertos deliberaron sobre el sistema electoral de Venezuela y la designación de nuevos rectores
(Caracas. 03/06/2014) - La Movida Parlamentaria llevó a cabo este martes un foro denominado: “CNE. El Poder para cambiar. Democracia o Sumisión”, donde expertos, diputados y miembros de organizaciones no gubernamentales que trabajan en el ámbito electoral abordaron todo lo referente al sistema electoral en Venezuela y al nombramiento de una nueva directiva en el Consejo Nacional Electoral (CNE) compuesta por cinco rectores.
El evento que tuvo lugar en el auditorio del diario El Nacional, contó con las presentaciones de los diputados Carlos Berrizbetia, Luis Barragán, Américo de Grazia y María Corina Machado, además de los expertos en materia electoral, Alfredo Weil por Esdata, Dashiell López por Súmate y Humberto Villalobos por el movimiento político Vente Venezuela.
Machado, quien estuvo a cargo de las palabras de bienvenida, expresó que en Venezuela la transición es impostergable. En este sentido, explicó que si esto es así, “esa transición lleva a un proceso de elecciones anticipadas y es por eso la importancia de la transparencia que debe tener el Poder Electoral”.
“El gobierno ha montado progresivamente un sistema electoral que lo favorece y quien ha sido uno de los grandes artífices de ese sistema, es precisamente el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez. Sin embargo, la fuerza del pueblo ha logrado imponerse y vimos cómo el 14 de abril de 2013 los venezolanos logramos poner en evidencia la perversión de ese sistema”.
Para la parlamentaria, el movimiento cívico que se inició el pasado mes de febrero tiene entre sus motivaciones el gran fraude electoral que se consumó el 14 de abril de 2013. “Hoy Venezuela es otra porque con esta lucha hemos tenido logros evidentes: Venezuela despertó, el régimen perdió la calle, el mundo sabe que aquí hay una dictadura y a lo largo y ancho del país han surgido miles y miles de líderes”.
“Esto va más allá de la designación de 5 rectores imparciales. Estos cambios solo se logran con la movilización del pueblo venezolano en las calles, que organizado ha decidido ir por el camino de la transición democrática para lograr lo antes posible una salida constitucional, democrática, pacífica y electoral”, finalizó.
Carlos Berrizbetia, diputado de la Asamblea Nacional por el estado Carabobo, señaló que con la designación de los rectores del actual CNE, “hubo un reparto desigual fuera de la Constitución, siendo este un poder importante que defiende el voto de los ciudadanos”.
El parlamentario dijo que, de cara a la designación de una nueva directiva del CNE, lo importante es lograr crear “una masa crítica de mucha fuerza en el país para evitar que sean nombrados 5 rectores que no reúnan las condiciones que establece la Constitución, porque no tengo la menor duda de que la salida del régimen se dará con el voto de los ciudadanos” finalizó.
Por su parte, Alfredo Weil de Estada, señaló que lo que hace mejor a un sistema electoral es la transparencia, la confianza en que los resultados reflejan la voluntad popular, la celeridad en esos resultados y la auditabilidad. Dijo que la tecnología dentro de un sistema electoral solo es aceptable en los cuadernos de votación y los resultados rápidos y auditables.
“Donde no debemos poner tecnología es en el escrutinio electrónico, porque opaca el sistema y en la verificación ciudadana, porque carece de valor probatoria y se pierde la confianza en el secreto del voto. Todo esto pasa en Venezuela y por eso tenemos el peor sistema electoral de toda la región y cuidado si es el peor del mundo”, finalizó.
Dashiell López de la ONG Súmate, expuso que el artículo 296 de la Constitución establece que el CNE debe estar integrado por cinco rectores sin vinculaciones con organizaciones políticas. “El problema no son las instituciones sino quienes dirigen esas instituciones. Estamos buscando que los 10 postulados cumplan con lo que dice la ley, no que 5 sean del gobierno y otros 5 de la oposición”, expresó.
“Ninguno de los rectores actuales debería repetir por muchos motivos, entre los cuales está que no rindieron cuentas este año, retrasaron procesos de elecciones que violaron los lapsos establecidos en la Constitución y han permitido el ventajismo electoral en todos los comicios de los últimos años”, finalizó López.
El diputado por el estado Aragua, Luis Barragán, indicó que para quienes ejercen una postura opositora al régimen la transición es una vía que se inició el pasado mes de febrero con la insurgencia de los jóvenes. Dijo que en el caso del Poder Electoral, “no se trata de un reemplazo, sino de señalar las irregularidades estructurales de la materia electoral en Venezuela y demandar correcciones y eso pasa por la sustitución de todos los rectores del CNE”.
“El problema no es solo sustituir a los rectores, sino de cómo el Poder Electoral depende del Poder Ejecutivo. Desde la Movida Parlamentaria nos oponemos a considerar este problema como un asunto de reparte burocrático, porque aquellos que piensan en eso, parten de la idea de que somos minoría y hoy somos mayoría, como en el 2010. Los venezolanos necesitamos a rectores honestos, independientes y honrados”, finalizó.
Humberto Villalobos del movimiento político Vente Venezuela, se refirió a los cambios que en los últimos años se han hecho sobre el sistema electoral venezolano y que lo ha hecho vulnerable. En este sentido, destacó el aumento irregular de electores en el REP, el uso de una tinta indeleble que no es realizada con nitrato de plata, las migraciones inconsultas y las extensiones en los horarios de votación.
“Hasta 1998 el REP tenía 10 millones de personas, cuando éramos 29 millones de habitantes, pero ahora, tenemos una población de 29 millones de venezolanos y un REP que tiene 19 millones de personas, lo que implica que todos los mayores de 18 años se inscribieron en el registro en estos 15 años. Mayores de 18 años ahora somos el 65% de la población. Eso hace dudoso a cuatro millones de electores. Nos cambiaron la forma de nuestra población. El 60% de los 19 millones de electores han sido migrados y la mayoría no han sido consultadas”.
Además, destacó que para 1998 los centros de votación eran escuelas grandes donde las personas se conocían, pero ahora los centros están fragmentados. “Los miembros de mesa eran el valor más importante, eran profesores, profesionales y ahora el único requisito es ser venezolanos menor a 60 años”.
Por otra parte, el diputado Américo de Grazia, durante su presentación sobre la lucha en condiciones adversas y cómo ganar, expresó que con su experiencia durante la campaña de cara a las elecciones parlamentarias de 2010, surgieron varias lecciones, que según su criterio, deben ser tomadas en cuenta por la oposición en vista de la realidad que vivimos.
“Creo que la primera lección es tener la convicción y la confianza incluso cuando algunos dudan de nosotros. Es indispensable un discurso político, coherente y audaz, capaz de hurgar en detalles. Para poder ganar electoralmente, antes, hay que derrotar al régimen políticamente. Debemos construir consensos con la gente, los vecinos, conectarse con sus necesidades y con lo que les interesa”, dijo.
De Grazia, aseguró que desde la Movida Parlamentaria “sentimos la necesidad de hacer un cambio en Venezuela y no sólo preocuparnos por la situación en el campo electoral. Asimismo, aprovechó la oportunidad para reivindicar el derecho a la protesta que calificó de “legítimo y profundamente democrático”. Hoy la creatividad desafiante de un pueblo tiene que abrir camino para la acción. Todos nuestros actos tienen que desembocar en movilización política desafiante, pacífica y libertadora, así entendemos las condiciones de lucha en medio de la diversidad”, finalizó.
http://www.ventevenezuela.org/diputados-y-expertos-deliberaron-sobre-el-sistema-electoral-de-venezuela-y-la-designacion-de-nuevos-rectores/
Al Dia | Nacionales | Política
Machado considera vital la transparencia del Poder Electoral para transición del país
Corina Machado Antonio Ledezma EFE NACIMA20140220 0110 6 Machado considera vital la transparencia del Poder Electoral para transición del paísLa Movida Parlamentaria llevó a cabo este martes un foro denominado: “CNE. El Poder para cambiar. Democracia o Sumisión”, donde expertos, diputados y miembros de organizaciones no gubernamentales que trabajan en el ámbito electoral abordaron todo lo referente al sistema electoral en Venezuela y al nombramiento de una nueva directiva en el Consejo Nacional Electoral (CNE) compuesta por cinco rectores.
El evento que tuvo lugar en el auditorio del diario El Nacional, contó con las presentaciones de los diputados Carlos Berrizbetia, Luis Barragán, Américo de Grazia y María Corina Machado, además de los expertos en materia electoral, Alfredo Weil por Esdata, Dashiell López por Súmate y Humberto Villalobos por el movimiento político Vente Venezuela.
Machado, quien estuvo a cargo de las palabras de bienvenida, expresó que en Venezuela la transición es impostergable. En este sentido, explicó que si esto es así, “esa transición lleva a un proceso de elecciones anticipadas y es por eso la importancia de la transparencia que debe tener el Poder Electoral”.
“El gobierno ha montado progresivamente un sistema electoral que lo favorece (…) Sin embargo, la fuerza del pueblo ha logrado imponerse y vimos cómo el 14 de abril de 2013 los venezolanos logramos poner en evidencia la perversión de ese sistema”, dijo.
Para la parlamentaria, tras el 14-A del 2013, “Venezuela es otra porque con esta lucha hemos tenido logros evidentes: Venezuela despertó (…) A lo largo y ancho del país han surgido miles y miles de líderes”.
“Esto va más allá de la designación de 5 rectores imparciales. Estos cambios solo se logran con la movilización del pueblo venezolano en las calles, que organizado ha decidido ir por el camino de la transición democrática para lograr lo antes posible una salida constitucional, democrática, pacífica y electoral”, finalizó.
El Universal/Noticia al Día
http://noticiaaldia.com/2014/06/machado-considera-vital-la-transparencia-del-poder-electoral-para-transicion-del-pais/
Hoy, el oficialismo planteó un Acuerdo Parlamentario referido al magnicidio ya consabido. Por la Fracción de Independientes, habló José Manuel González, por Proyecto Venezuela, Carlos Berrizbeitia; por La Causa R, Andrés Velásquez.
(Caracas. 03/06/2014) - La Movida Parlamentaria llevó a cabo este martes un foro denominado: “CNE. El Poder para cambiar. Democracia o Sumisión”, donde expertos, diputados y miembros de organizaciones no gubernamentales que trabajan en el ámbito electoral abordaron todo lo referente al sistema electoral en Venezuela y al nombramiento de una nueva directiva en el Consejo Nacional Electoral (CNE) compuesta por cinco rectores.
El evento que tuvo lugar en el auditorio del diario El Nacional, contó con las presentaciones de los diputados Carlos Berrizbetia, Luis Barragán, Américo de Grazia y María Corina Machado, además de los expertos en materia electoral, Alfredo Weil por Esdata, Dashiell López por Súmate y Humberto Villalobos por el movimiento político Vente Venezuela.
Machado, quien estuvo a cargo de las palabras de bienvenida, expresó que en Venezuela la transición es impostergable. En este sentido, explicó que si esto es así, “esa transición lleva a un proceso de elecciones anticipadas y es por eso la importancia de la transparencia que debe tener el Poder Electoral”.
“El gobierno ha montado progresivamente un sistema electoral que lo favorece y quien ha sido uno de los grandes artífices de ese sistema, es precisamente el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez. Sin embargo, la fuerza del pueblo ha logrado imponerse y vimos cómo el 14 de abril de 2013 los venezolanos logramos poner en evidencia la perversión de ese sistema”.
Para la parlamentaria, el movimiento cívico que se inició el pasado mes de febrero tiene entre sus motivaciones el gran fraude electoral que se consumó el 14 de abril de 2013. “Hoy Venezuela es otra porque con esta lucha hemos tenido logros evidentes: Venezuela despertó, el régimen perdió la calle, el mundo sabe que aquí hay una dictadura y a lo largo y ancho del país han surgido miles y miles de líderes”.
“Esto va más allá de la designación de 5 rectores imparciales. Estos cambios solo se logran con la movilización del pueblo venezolano en las calles, que organizado ha decidido ir por el camino de la transición democrática para lograr lo antes posible una salida constitucional, democrática, pacífica y electoral”, finalizó.
Carlos Berrizbetia, diputado de la Asamblea Nacional por el estado Carabobo, señaló que con la designación de los rectores del actual CNE, “hubo un reparto desigual fuera de la Constitución, siendo este un poder importante que defiende el voto de los ciudadanos”.
El parlamentario dijo que, de cara a la designación de una nueva directiva del CNE, lo importante es lograr crear “una masa crítica de mucha fuerza en el país para evitar que sean nombrados 5 rectores que no reúnan las condiciones que establece la Constitución, porque no tengo la menor duda de que la salida del régimen se dará con el voto de los ciudadanos” finalizó.
Por su parte, Alfredo Weil de Estada, señaló que lo que hace mejor a un sistema electoral es la transparencia, la confianza en que los resultados reflejan la voluntad popular, la celeridad en esos resultados y la auditabilidad. Dijo que la tecnología dentro de un sistema electoral solo es aceptable en los cuadernos de votación y los resultados rápidos y auditables.
“Donde no debemos poner tecnología es en el escrutinio electrónico, porque opaca el sistema y en la verificación ciudadana, porque carece de valor probatoria y se pierde la confianza en el secreto del voto. Todo esto pasa en Venezuela y por eso tenemos el peor sistema electoral de toda la región y cuidado si es el peor del mundo”, finalizó.
Dashiell López de la ONG Súmate, expuso que el artículo 296 de la Constitución establece que el CNE debe estar integrado por cinco rectores sin vinculaciones con organizaciones políticas. “El problema no son las instituciones sino quienes dirigen esas instituciones. Estamos buscando que los 10 postulados cumplan con lo que dice la ley, no que 5 sean del gobierno y otros 5 de la oposición”, expresó.
“Ninguno de los rectores actuales debería repetir por muchos motivos, entre los cuales está que no rindieron cuentas este año, retrasaron procesos de elecciones que violaron los lapsos establecidos en la Constitución y han permitido el ventajismo electoral en todos los comicios de los últimos años”, finalizó López.
El diputado por el estado Aragua, Luis Barragán, indicó que para quienes ejercen una postura opositora al régimen la transición es una vía que se inició el pasado mes de febrero con la insurgencia de los jóvenes. Dijo que en el caso del Poder Electoral, “no se trata de un reemplazo, sino de señalar las irregularidades estructurales de la materia electoral en Venezuela y demandar correcciones y eso pasa por la sustitución de todos los rectores del CNE”.
“El problema no es solo sustituir a los rectores, sino de cómo el Poder Electoral depende del Poder Ejecutivo. Desde la Movida Parlamentaria nos oponemos a considerar este problema como un asunto de reparte burocrático, porque aquellos que piensan en eso, parten de la idea de que somos minoría y hoy somos mayoría, como en el 2010. Los venezolanos necesitamos a rectores honestos, independientes y honrados”, finalizó.
Humberto Villalobos del movimiento político Vente Venezuela, se refirió a los cambios que en los últimos años se han hecho sobre el sistema electoral venezolano y que lo ha hecho vulnerable. En este sentido, destacó el aumento irregular de electores en el REP, el uso de una tinta indeleble que no es realizada con nitrato de plata, las migraciones inconsultas y las extensiones en los horarios de votación.
“Hasta 1998 el REP tenía 10 millones de personas, cuando éramos 29 millones de habitantes, pero ahora, tenemos una población de 29 millones de venezolanos y un REP que tiene 19 millones de personas, lo que implica que todos los mayores de 18 años se inscribieron en el registro en estos 15 años. Mayores de 18 años ahora somos el 65% de la población. Eso hace dudoso a cuatro millones de electores. Nos cambiaron la forma de nuestra población. El 60% de los 19 millones de electores han sido migrados y la mayoría no han sido consultadas”.
Además, destacó que para 1998 los centros de votación eran escuelas grandes donde las personas se conocían, pero ahora los centros están fragmentados. “Los miembros de mesa eran el valor más importante, eran profesores, profesionales y ahora el único requisito es ser venezolanos menor a 60 años”.
Por otra parte, el diputado Américo de Grazia, durante su presentación sobre la lucha en condiciones adversas y cómo ganar, expresó que con su experiencia durante la campaña de cara a las elecciones parlamentarias de 2010, surgieron varias lecciones, que según su criterio, deben ser tomadas en cuenta por la oposición en vista de la realidad que vivimos.
“Creo que la primera lección es tener la convicción y la confianza incluso cuando algunos dudan de nosotros. Es indispensable un discurso político, coherente y audaz, capaz de hurgar en detalles. Para poder ganar electoralmente, antes, hay que derrotar al régimen políticamente. Debemos construir consensos con la gente, los vecinos, conectarse con sus necesidades y con lo que les interesa”, dijo.
De Grazia, aseguró que desde la Movida Parlamentaria “sentimos la necesidad de hacer un cambio en Venezuela y no sólo preocuparnos por la situación en el campo electoral. Asimismo, aprovechó la oportunidad para reivindicar el derecho a la protesta que calificó de “legítimo y profundamente democrático”. Hoy la creatividad desafiante de un pueblo tiene que abrir camino para la acción. Todos nuestros actos tienen que desembocar en movilización política desafiante, pacífica y libertadora, así entendemos las condiciones de lucha en medio de la diversidad”, finalizó.
http://www.ventevenezuela.org/diputados-y-expertos-deliberaron-sobre-el-sistema-electoral-de-venezuela-y-la-designacion-de-nuevos-rectores/
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Machado considera vital la transparencia del Poder Electoral para transición del país
Corina Machado Antonio Ledezma EFE NACIMA20140220 0110 6 Machado considera vital la transparencia del Poder Electoral para transición del paísLa Movida Parlamentaria llevó a cabo este martes un foro denominado: “CNE. El Poder para cambiar. Democracia o Sumisión”, donde expertos, diputados y miembros de organizaciones no gubernamentales que trabajan en el ámbito electoral abordaron todo lo referente al sistema electoral en Venezuela y al nombramiento de una nueva directiva en el Consejo Nacional Electoral (CNE) compuesta por cinco rectores.
El evento que tuvo lugar en el auditorio del diario El Nacional, contó con las presentaciones de los diputados Carlos Berrizbetia, Luis Barragán, Américo de Grazia y María Corina Machado, además de los expertos en materia electoral, Alfredo Weil por Esdata, Dashiell López por Súmate y Humberto Villalobos por el movimiento político Vente Venezuela.
Machado, quien estuvo a cargo de las palabras de bienvenida, expresó que en Venezuela la transición es impostergable. En este sentido, explicó que si esto es así, “esa transición lleva a un proceso de elecciones anticipadas y es por eso la importancia de la transparencia que debe tener el Poder Electoral”.
“El gobierno ha montado progresivamente un sistema electoral que lo favorece (…) Sin embargo, la fuerza del pueblo ha logrado imponerse y vimos cómo el 14 de abril de 2013 los venezolanos logramos poner en evidencia la perversión de ese sistema”, dijo.
Para la parlamentaria, tras el 14-A del 2013, “Venezuela es otra porque con esta lucha hemos tenido logros evidentes: Venezuela despertó (…) A lo largo y ancho del país han surgido miles y miles de líderes”.
“Esto va más allá de la designación de 5 rectores imparciales. Estos cambios solo se logran con la movilización del pueblo venezolano en las calles, que organizado ha decidido ir por el camino de la transición democrática para lograr lo antes posible una salida constitucional, democrática, pacífica y electoral”, finalizó.
El Universal/Noticia al Día
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domingo, 1 de junio de 2014
AL DESCUBIERTO
De la solidaridad (y nota previa)
Luis Barragán
El solo control hegemónico de los medios, garantiza su expansión: el gobierno trata de imponer una versión de la crisis que, a toda vista, dista abismalmente de las realidades que padecemos. Llevado todo al absurdo, equipara la solicitud de renuncia de Nicolás Maduro a un gravísimo delito de conspiración y, por consiguiente, la sospecha y la prisión también ha de recaer en el constituyente de 1999 que la constitucionalizó. Por lo demás, nadie eligió el llamado alto mando político y militar que dice impartir justicia, cuyo único requisito para integrarlo – al parecer – es ser titular de un importante despacho, con el correspondiente presupuesto, confudido el Estado con el parapeto partidista ideado.
Solidaridad
La sociedad solidaria es un viejo planteamiento, imposible de decretar o forzar. Lejos de entrar en alguna disquisición conceptual, aceptemos la existencia de un mandato y sentimiento moral que espontáneamente se manifestaba, sin necesidad de una enfermiza invocación oficial que la distorsionaba y degeneraba, como ocurre ahora.
Expresión institucional, uno de los servicios más aplaudidos que dispensó la empresa Metro de Caracas, fue la inmediata asistencia del discapacitado, además de adecuar las instalaciones. En consecuencia, sobreviviendo, no constituye un fenómeno propio del socialismo tal y como lo reclama la publicidad que hemos visto.
Recordemos, apenas acaeció la consabida tragedia del estado Vargas, rendimos un pronto, espontáneo y masivo testimonio de solidaridad que, por cierto, creyendo hegemonizarlo después, lo apagó – naufragando - la exclusiva intervención del gobierno que nunca nos convenció con sus cuentas en torno a los aportes materiales recibidos, nacional e internacionalmente. Atrás quedo la estampa del audaz rescatista, del motorizado, de los proveedores o del médico que se internó en el lodo para contribuir gratuitamente a salvar vidas humanas.
Somos esencialmente una sociedad solidaria que requiere de perfiles distintos a los que desea el régimen, simulándola. Al tratarse de una causa justa, arriesgamos realizándonos con el otro y los otros, aún en las más difíciles circunstancias.
Al descubierto, un gobierno hiperinflacionario e intolerante, perverso y mentiroso, genera resistencia y solidaridad entre sus víctimas. A nadie debe extrañar que la protesta estudiantil reciba el gesto de apoyo anónimo de quienes, incluso, son capaces de darles agua – por decir lo menos – en medio de la tempestuosa represión – ya – compartida.
Fuente: http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/19483-de-la-solidaridad-y-nota-previa
Luis Barragán
El solo control hegemónico de los medios, garantiza su expansión: el gobierno trata de imponer una versión de la crisis que, a toda vista, dista abismalmente de las realidades que padecemos. Llevado todo al absurdo, equipara la solicitud de renuncia de Nicolás Maduro a un gravísimo delito de conspiración y, por consiguiente, la sospecha y la prisión también ha de recaer en el constituyente de 1999 que la constitucionalizó. Por lo demás, nadie eligió el llamado alto mando político y militar que dice impartir justicia, cuyo único requisito para integrarlo – al parecer – es ser titular de un importante despacho, con el correspondiente presupuesto, confudido el Estado con el parapeto partidista ideado.
Solidaridad
La sociedad solidaria es un viejo planteamiento, imposible de decretar o forzar. Lejos de entrar en alguna disquisición conceptual, aceptemos la existencia de un mandato y sentimiento moral que espontáneamente se manifestaba, sin necesidad de una enfermiza invocación oficial que la distorsionaba y degeneraba, como ocurre ahora.
Expresión institucional, uno de los servicios más aplaudidos que dispensó la empresa Metro de Caracas, fue la inmediata asistencia del discapacitado, además de adecuar las instalaciones. En consecuencia, sobreviviendo, no constituye un fenómeno propio del socialismo tal y como lo reclama la publicidad que hemos visto.
Recordemos, apenas acaeció la consabida tragedia del estado Vargas, rendimos un pronto, espontáneo y masivo testimonio de solidaridad que, por cierto, creyendo hegemonizarlo después, lo apagó – naufragando - la exclusiva intervención del gobierno que nunca nos convenció con sus cuentas en torno a los aportes materiales recibidos, nacional e internacionalmente. Atrás quedo la estampa del audaz rescatista, del motorizado, de los proveedores o del médico que se internó en el lodo para contribuir gratuitamente a salvar vidas humanas.
Somos esencialmente una sociedad solidaria que requiere de perfiles distintos a los que desea el régimen, simulándola. Al tratarse de una causa justa, arriesgamos realizándonos con el otro y los otros, aún en las más difíciles circunstancias.
Al descubierto, un gobierno hiperinflacionario e intolerante, perverso y mentiroso, genera resistencia y solidaridad entre sus víctimas. A nadie debe extrañar que la protesta estudiantil reciba el gesto de apoyo anónimo de quienes, incluso, son capaces de darles agua – por decir lo menos – en medio de la tempestuosa represión – ya – compartida.
Fuente: http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/19483-de-la-solidaridad-y-nota-previa
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jueves, 29 de mayo de 2014
NOTA
Dip. Luis Barragán: Claro que existe una conspiración y es del gobierno contra María Corina Machado
29 Mayo, 2014
“Todos los integrantes de la bancada democrática de la oposición y, en particular, la Movida Parlamentaria, ha expresado su solidaridad con la colega mirandina, a quien acompañaremos hoy a la sede de la Fiscalía General de la República. El régimen no encuentra ya qué inventar para sacarla del juego político, aunque teme porque la sabe en el corazón de los venezolanos”, expresó.
Agregó que “María Corina ha dicho en miles de oportunidades en qué consiste la Salida, remitiéndonos a la propia Constitución de la República y a las distintas tareas cívicas y pacíficas que impulsa y lidera. Por cierto, eso debería conocerlo muy bien un reducido sector de la oposición que, al pretender confundirnos, no sólo le da mayor crédito a la versión gubernamental de la que se cree por siempre a salvo, sino que intenta convencernos de que estamos en una democracia ateniense. Empero, nada de normal tiene la supuesta destitución de una diputada, la tortura a un estudiante, la violación de la privacidad digital y el falseamiento de los correos, o el hecho de escribir un exitoso ensayo sobre el 4-F, muchos años atrás, como es el caso de Gustavo Tarre, convertido en un sospechoso para toda la vida”.
Finalizó diciendo “esperamos el pronunciamiento de la MUD sobre tan irreales señalamientos contra la diputada María Corina Machado. Y la Movida Parlamentaria la acompañará hoy a la sede de la Fiscalía, consecuente con un liderazgo que es el de la verdad que anuncia a la otra Venezuela”.
http://www.noticierodigital.com/2014/05/dip-luis-barragan-claro-que-existe-una-conspiracion-y-es-del-gobierno-contra-maria-corina-machado/
Movida Parlamentaria solidaria con su colega María Corina Machado
| Escrito por Nota de Prensa |
| Jueves, 29 de Mayo de 2014 07:30 |
|
“Claro que existe una conspiración y es la del gobierno contra la diputada María Corina Machado, sistemáticamente difamada y perseguida hasta por los motivos más banales en los que incurre la pobre imaginación oficial”, dijo el diputado opositor Luis Barragán. “Todos los integrantes de la bancada democrática de la oposición y, en particular, la Movida Parlamentaria, ha expresado su solidaridad con la colega mirandina, a quien acompañaremos hoy a la sede de la Fiscalía General de la República. El régimen no encuentra ya qué inventar para sacarla del juego político, aunque teme porque la sabe en el corazón de los venezolanos”. Agregó: “María Corina ha dicho en miles de oportunidades en qué consiste la Salida, remitiéndonos a la propia Constitución de la República y a las distintas tareas cívicas y pacíficas que impulsa y lidera. Por cierto, eso debería conocerlo muy bien un reducido sector de la oposición que, al pretender confundirnos, no sólo le da mayor crédito a la versión gubernamental de la que se cree por siempre a salvo, sino que intenta convencernos de que estamos en una democracia ateniense. Empero, nada de normal tiene la supuesta destitución de una diputada, la tortura a un estudiante, la violación de la privacidad digital y el falseamiento de los correos, o el hecho de escribir un exitoso ensayo sobre el 4-F, muchos años atrás, como es el caso de Gustavo Tarre, convertido en un sospechoso para toda la vida”. Finaliza el diputado Barragán: “Esperamos el pronunciamiento de la MUD sobre tan irreales señalamientos contra la diputada María Corina Machado. Y la Movida Parlamentaria la acompañará hoy a la sede de la Fiscalía, consecuente con un liderazgo que es el de la verdad que anuncia a la otra Venezuela”. http://opinionynoticias.com/noticiasenvenezuela/19448-movida-parlamentaria-solidaria-con-su-colega-maria-corina-machado |
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sábado, 23 de noviembre de 2013
DESPLIEGUE DE ALAS (3)
EL PAÍS, Madrid, 24 de noviembre de 2013 / OPINIÓN
Mito y conspiración
Para el ciudadano de hoy es directamente inexplicable la falta de protección de Kennedy en Dallas en su última jornada
Lluís Bassets
Por falsas y delirantes que sean las teorías de conspiración, en todas late una verdad ingenua: no expresan la disconformidad con la versión que conocemos de los hechos, sino con los hechos mismos. Esto es lo que les sucede al 61% de los estadounidenses que todavía se niegan a creer que Lee H. Oswald fuera el asesino único y solitario que terminó con la vida de John F. Kennedy hace 50 años. Su desconfianza revela una incapacidad para aceptar que una mera trágica circunstancia accidental pudiera cambiar el curso de una presidencia percibida como un momento culminante del sueño americano. Para esta forma de razonar, hay que buscar una mano mucho más poderosa, una confabulación mafiosa, Fidel Castro y la Unión Soviética, la propia CIA, el vicepresidente Johnson, o incluso el complot de varios conspiradores para explicar la capacidad de torcer la historia de forma tan injusta.
Ha sucedido con casi todos los atentados, a los que solemos observar con ojos retroactivos, aplicando criterios e ideas del presente a la sociedad y a la atmósfera de la época. Para el ciudadano de hoy es directamente inexplicable la falta de protección y de seguridad de Kennedy en Dallas en su última jornada. También lo es la destrucción de pruebas y la impericia de la comisión de investigación. Aquellos acontecimientos trágicos quebraron el rumbo inercial de la historia hasta el punto de proyectar automáticamente la hipótesis de una historia distinta, contrafactual. ¿Cómo hubiera sido Estados Unidos y el mundo si Kennedy hubiera sobrevivido al atentado?
La leña que echaremos a ese fuego alimentará todavía más la llama de la conspiración. Lyndon B. Johnson jamás hubiera sido presidente. La guerra de Vietnam habría terminado antes. También la guerra fría hubiera tomado otro curso. Todo contribuye desde la perspectiva posterior al asesinato a cargar aquellos hechos incomprensibles de sentido retrospectivo.
Así es cómo la teoría de la conspiración enlaza incluso con su clasificación en el ranking presidencial, ejercicio compulsivo en el país de la competencia individual. El limitado balance que ofrecen los escasos mil días de Kennedy no es obstáculo para que el balance contrafactual sitúe al presidente asesinado en la cima, pero no exactamente de la historia sino en su frontera con la mitología. Aunque los historiadores se ocupen de descrestar el mito, lo que pesa al final son las expectativas y los sueños incumplidos sin que hubiera tiempo para el desengaño, al contrario de lo que le ha sucedido a Obama.
Cuanto más tiempo pase más sabremos todavía sobre los acontecimientos de aquel 22 de noviembre de 1963 sobre los que tanto sabemos ya, pero es difícil que un joven héroe, caído absurdamente antes de la decepción, pierda pie en el Olimpo donde se le venera como uno de los grandes mitos del siglo XX.
Fotografía: LB, pieza de Rafael Barrios, La Castellana, Caracas (23/11/13).
Mito y conspiración
Para el ciudadano de hoy es directamente inexplicable la falta de protección de Kennedy en Dallas en su última jornada
Lluís Bassets
Por falsas y delirantes que sean las teorías de conspiración, en todas late una verdad ingenua: no expresan la disconformidad con la versión que conocemos de los hechos, sino con los hechos mismos. Esto es lo que les sucede al 61% de los estadounidenses que todavía se niegan a creer que Lee H. Oswald fuera el asesino único y solitario que terminó con la vida de John F. Kennedy hace 50 años. Su desconfianza revela una incapacidad para aceptar que una mera trágica circunstancia accidental pudiera cambiar el curso de una presidencia percibida como un momento culminante del sueño americano. Para esta forma de razonar, hay que buscar una mano mucho más poderosa, una confabulación mafiosa, Fidel Castro y la Unión Soviética, la propia CIA, el vicepresidente Johnson, o incluso el complot de varios conspiradores para explicar la capacidad de torcer la historia de forma tan injusta.
Ha sucedido con casi todos los atentados, a los que solemos observar con ojos retroactivos, aplicando criterios e ideas del presente a la sociedad y a la atmósfera de la época. Para el ciudadano de hoy es directamente inexplicable la falta de protección y de seguridad de Kennedy en Dallas en su última jornada. También lo es la destrucción de pruebas y la impericia de la comisión de investigación. Aquellos acontecimientos trágicos quebraron el rumbo inercial de la historia hasta el punto de proyectar automáticamente la hipótesis de una historia distinta, contrafactual. ¿Cómo hubiera sido Estados Unidos y el mundo si Kennedy hubiera sobrevivido al atentado?
La leña que echaremos a ese fuego alimentará todavía más la llama de la conspiración. Lyndon B. Johnson jamás hubiera sido presidente. La guerra de Vietnam habría terminado antes. También la guerra fría hubiera tomado otro curso. Todo contribuye desde la perspectiva posterior al asesinato a cargar aquellos hechos incomprensibles de sentido retrospectivo.
Así es cómo la teoría de la conspiración enlaza incluso con su clasificación en el ranking presidencial, ejercicio compulsivo en el país de la competencia individual. El limitado balance que ofrecen los escasos mil días de Kennedy no es obstáculo para que el balance contrafactual sitúe al presidente asesinado en la cima, pero no exactamente de la historia sino en su frontera con la mitología. Aunque los historiadores se ocupen de descrestar el mito, lo que pesa al final son las expectativas y los sueños incumplidos sin que hubiera tiempo para el desengaño, al contrario de lo que le ha sucedido a Obama.
Cuanto más tiempo pase más sabremos todavía sobre los acontecimientos de aquel 22 de noviembre de 1963 sobre los que tanto sabemos ya, pero es difícil que un joven héroe, caído absurdamente antes de la decepción, pierda pie en el Olimpo donde se le venera como uno de los grandes mitos del siglo XX.
Fotografía: LB, pieza de Rafael Barrios, La Castellana, Caracas (23/11/13).
50 VECES
EL NACIONAL, Caracas, 26 de abril de 1998 OPINION
Las coincidencias inexplicables, ¿son explicables?
RUBEN MONASTERIOS
Tal día como hoy se cumple un nuevo aniversario de uno de los tantos acontecimientos inquietantes, por decir lo menos, relacionados con el asesinato del presidente norteamericano Abraham Lincoln; "inquietantes" en parte porque muchos de ellos jamás han sido convincentemente explicados, y en parte por su asombrosa coincidencia con los concernientes al no menos perturbador magnicidio de Kennedy. El reseñado por las efemérides el 26 de abril de 1865 es la inesperada muerte del asesino de Lincoln, John Wilkes Booth, por obra del sargento de la policía Boston Corbett, quien supuestamente habría actuado como "vengador espontáneo", pese a que se habían dictado instrucciones expresas de atrapar vivo a Booth.
Repetidas veces se han reseñado las más de veinte coincidencias inexplicables entre ambos magnicidios, advertidas por primera vez por M.J. Boldo, y publicadas originalmente en la revista Excalibur de Africa del Sur, 1969. Algunas son sencillamente curiosas, como la referida a que Lincoln fue victimado en el Teatro Ford y Kennedy en un automóvil marca Lincoln fabricado por la Ford Motor Co, otras son mucho más impresionantes; además de la muerte de sus respectivos victimarios por supuestos fanáticos "vengadores espontáneos" antes de que pudieran rendir testimonios que permitieran llegar al fondo del asunto, se observa que los sucesores de los dos presidentes se apellidaban Johnson (Andrew y Lyndon) y que nacieron con un siglo de diferencia; así mismo transcurrieron cien años entre la elección de Lincoln, en 1860, y la de Kennedy, en 1960; y esta otra coincidencia todavía más perturbadora: el secretario de Lincoln, que era de apellido Kennedy, tuvo un presentimiento y le aconsejó al mandatario no asistir al teatro esa noche fatal; la secretaria de Kennedy, que se llamaba Lincoln, también tuvo un presentimiento y le rogó a su jefe no ir a Dallas.
¿Es un misterio? ¿Se trata acaso, de la intervención de esa entidad vagamente identificada, llamada destino, que por ignorada razón cruza los hilos rectores de las vidas humanas y demás acontecimientos? Según los matemáticos, nada tiene que ver con esos acontecimientos el destino, cualquier cosa que ello signifique; en su opinión, dado que todos los días ocurren millones de interacciones entre los millones de vivientes que existen en el planeta, lo raro sería que no hubiera coincidencias.
Al respecto, Rafael Sylva, notable estudioso de estos fenómenos y acucioso develador de los misterios de "nuestro insólito universo", cita en uno de sus artículos a un autor que escribía bajo el pseudónimo de "Doctor Cryton": "Basta un somero conocimiento de los aspectos más elementales de la Ley de Probabilidades para comprender que esas coincidencias (...) no son más que interesantes, aunque predecibles, subproductos de una mima ley: la Ley de Probabilidades" (Exceso, marzo, 1990); Sylva asume ese punto de vista. Pero, al mismo podríamos oponer el de otro autor, Richard Blodgett, recurriendo a su vez a la autoridad de Carl Jung, quien en un ensayo de 1952 afirmó que "las coincidencias son mucho más frecuentes de lo que predicen las teorías de probabilidades, y que, por tanto, muchas deben ser obra de una fuerza desconocida que trata de imponer un orden universal". Jung acuñó el término sincronicidad para designar el fenómeno de hechos aparentemente sin relación que ocurren por alguna asociación inesperada.
Varias autoridades científicas ponen en tela de juicio la existencia de esa "fuerza desconocida" que podríamos hacer equivaler a la idea de destino. Einstein, Podolsky y Rosen demostraron que dos partículas subatómicas que hayan interactuado una vez, pueden repetir su patrón de interacción milenio más tarde y a años luz de distancia; a este fenómeno se le llama Paradoja EPR, por sus descubridores. David Bohm observó que toda cosa existente en el Universo: desde las partículas subatómicas hasta las personas y demás cosas, está relacionada con todas las demás en una forma invisible para los conceptos ordinarios de la realidad; en su Teoría del Orden Implícito, y a partir de ella este científico aporta una explicación al fenómeno de la percepción extrasensorial, y a los casos, más frecuentes de lo que se supone, de personas que sin conocerse conciben simultáneamente la misma idea; el más notable entre estos es el de Darwin y Alfred Russel Wallace (1823-1913); ambos, encontrándose el primero en Londres y el otro en las Islas Molucas, concibieron en 1856 la Teoría de la Evolución; sólo que Darwin la dio a conocer primero.
Con todo el respeto debido a esas eminencias, todavía quedan muchos casos que uno, común mortal, no puede aceptar sin sobresaltos; apréciese el siguiente, estudiado por el investigador Warren Weaver: 15 miembros de un coro religioso debían reunirse para ensayar la noche del 1° de marzo de 1950, en la iglesia de Beatrice, localidad de Nebraska; su cita era a las 7:15 pm, y todos, por diferentes razones, se retrasaron. Fue una gran suerte: la iglesia quedó destruida por una explosión de gas a las 7:25 p.m. Warren calcula que la probabilidad de que 15 personas se retrasen simultáneamente es de una en un millón. ¿Se cumplió en el desconcertante caso la Ley de Probabilidades, o sería Dios que intervino para salvar la vida de esos humildes fieles que le rendían tributo con sus cánticos sagrados? Y si, en efecto, se cumplió la ley aludida, ¿acaso no sería por la Voluntad Divina?
(*) Tema de la semana de Rubén y sus Corazones Solitarios, por Mágica 99.1 FM, a las 6:00 pm.
Fotografía: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/11/22/album/1385113625_633053.html#1385113625_633053_1385114092
Las coincidencias inexplicables, ¿son explicables?
RUBEN MONASTERIOS
Tal día como hoy se cumple un nuevo aniversario de uno de los tantos acontecimientos inquietantes, por decir lo menos, relacionados con el asesinato del presidente norteamericano Abraham Lincoln; "inquietantes" en parte porque muchos de ellos jamás han sido convincentemente explicados, y en parte por su asombrosa coincidencia con los concernientes al no menos perturbador magnicidio de Kennedy. El reseñado por las efemérides el 26 de abril de 1865 es la inesperada muerte del asesino de Lincoln, John Wilkes Booth, por obra del sargento de la policía Boston Corbett, quien supuestamente habría actuado como "vengador espontáneo", pese a que se habían dictado instrucciones expresas de atrapar vivo a Booth.
Repetidas veces se han reseñado las más de veinte coincidencias inexplicables entre ambos magnicidios, advertidas por primera vez por M.J. Boldo, y publicadas originalmente en la revista Excalibur de Africa del Sur, 1969. Algunas son sencillamente curiosas, como la referida a que Lincoln fue victimado en el Teatro Ford y Kennedy en un automóvil marca Lincoln fabricado por la Ford Motor Co, otras son mucho más impresionantes; además de la muerte de sus respectivos victimarios por supuestos fanáticos "vengadores espontáneos" antes de que pudieran rendir testimonios que permitieran llegar al fondo del asunto, se observa que los sucesores de los dos presidentes se apellidaban Johnson (Andrew y Lyndon) y que nacieron con un siglo de diferencia; así mismo transcurrieron cien años entre la elección de Lincoln, en 1860, y la de Kennedy, en 1960; y esta otra coincidencia todavía más perturbadora: el secretario de Lincoln, que era de apellido Kennedy, tuvo un presentimiento y le aconsejó al mandatario no asistir al teatro esa noche fatal; la secretaria de Kennedy, que se llamaba Lincoln, también tuvo un presentimiento y le rogó a su jefe no ir a Dallas.
¿Es un misterio? ¿Se trata acaso, de la intervención de esa entidad vagamente identificada, llamada destino, que por ignorada razón cruza los hilos rectores de las vidas humanas y demás acontecimientos? Según los matemáticos, nada tiene que ver con esos acontecimientos el destino, cualquier cosa que ello signifique; en su opinión, dado que todos los días ocurren millones de interacciones entre los millones de vivientes que existen en el planeta, lo raro sería que no hubiera coincidencias.
Al respecto, Rafael Sylva, notable estudioso de estos fenómenos y acucioso develador de los misterios de "nuestro insólito universo", cita en uno de sus artículos a un autor que escribía bajo el pseudónimo de "Doctor Cryton": "Basta un somero conocimiento de los aspectos más elementales de la Ley de Probabilidades para comprender que esas coincidencias (...) no son más que interesantes, aunque predecibles, subproductos de una mima ley: la Ley de Probabilidades" (Exceso, marzo, 1990); Sylva asume ese punto de vista. Pero, al mismo podríamos oponer el de otro autor, Richard Blodgett, recurriendo a su vez a la autoridad de Carl Jung, quien en un ensayo de 1952 afirmó que "las coincidencias son mucho más frecuentes de lo que predicen las teorías de probabilidades, y que, por tanto, muchas deben ser obra de una fuerza desconocida que trata de imponer un orden universal". Jung acuñó el término sincronicidad para designar el fenómeno de hechos aparentemente sin relación que ocurren por alguna asociación inesperada.
Varias autoridades científicas ponen en tela de juicio la existencia de esa "fuerza desconocida" que podríamos hacer equivaler a la idea de destino. Einstein, Podolsky y Rosen demostraron que dos partículas subatómicas que hayan interactuado una vez, pueden repetir su patrón de interacción milenio más tarde y a años luz de distancia; a este fenómeno se le llama Paradoja EPR, por sus descubridores. David Bohm observó que toda cosa existente en el Universo: desde las partículas subatómicas hasta las personas y demás cosas, está relacionada con todas las demás en una forma invisible para los conceptos ordinarios de la realidad; en su Teoría del Orden Implícito, y a partir de ella este científico aporta una explicación al fenómeno de la percepción extrasensorial, y a los casos, más frecuentes de lo que se supone, de personas que sin conocerse conciben simultáneamente la misma idea; el más notable entre estos es el de Darwin y Alfred Russel Wallace (1823-1913); ambos, encontrándose el primero en Londres y el otro en las Islas Molucas, concibieron en 1856 la Teoría de la Evolución; sólo que Darwin la dio a conocer primero.
Con todo el respeto debido a esas eminencias, todavía quedan muchos casos que uno, común mortal, no puede aceptar sin sobresaltos; apréciese el siguiente, estudiado por el investigador Warren Weaver: 15 miembros de un coro religioso debían reunirse para ensayar la noche del 1° de marzo de 1950, en la iglesia de Beatrice, localidad de Nebraska; su cita era a las 7:15 pm, y todos, por diferentes razones, se retrasaron. Fue una gran suerte: la iglesia quedó destruida por una explosión de gas a las 7:25 p.m. Warren calcula que la probabilidad de que 15 personas se retrasen simultáneamente es de una en un millón. ¿Se cumplió en el desconcertante caso la Ley de Probabilidades, o sería Dios que intervino para salvar la vida de esos humildes fieles que le rendían tributo con sus cánticos sagrados? Y si, en efecto, se cumplió la ley aludida, ¿acaso no sería por la Voluntad Divina?
(*) Tema de la semana de Rubén y sus Corazones Solitarios, por Mágica 99.1 FM, a las 6:00 pm.
Fotografía: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/11/22/album/1385113625_633053.html#1385113625_633053_1385114092
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martes, 10 de septiembre de 2013
VERBALMENTE, AMUEYADOS
Electrocidio
Luis Barragán
Convertido en hábito, padecemos algunos hechos que tiene por único propósito el de consagrar una argumentación falaz. Poco importa que sean falsos, pues el mayor interés está en desacreditar la palabra, confundir y sojuzgar al interlocutor, e imponer una versión de la realidad que simple y descaradamente la desafía y complota.
Frecuente en todo el interior del país, recientemente la ciudad capital supo de un prolongado apagón que mereció toda la paciente resignación de sus habitantes, intuyéndolo también como una emboscada. A sabiendas que el ministro del ramo no renunciará, como lo prometió con una prosopopéyica convicción, hubo una probada cautela en la población que sorprendió a los promotores del ensayo general, pues, cierto o no el motivo del colapso eléctrico, ya es común la creencia en el miedo gubernamental por una reacción caraqueña frente a su confesa incompetencia.
En lugar de una convincente explicación, Nicolás Maduro trató el problema, banalizándolo, como uno más en el prolongado libreto de su cadena radio-televisiva, peregrinando en torno al sabotaje del que todavía no tiene la prueba contundente e incontestable que merecemos, ni la fe de vida de la celebérrima iguana que jerarquiza a la especie en nuestro historial republicano. Y, lo peor, es que no se vio en el deber de realizar un inmediato llamado a la calma por el sobrevenido desperfecto, como era de esperarse, sino que – reconociéndolo – navegó sobre el oleaje de las previsiones y los comedimientos de una población que, valga el dato, autorregulándose, no estuvo dispuesta a manifestarse violentamente como esperaban, así fuese parcialmente, suponemos, los analistas de inteligencia.
A juzgar por la respuesta del gobierno, minimizando la gravedad del colapso, la única meta que cumplió fue la de resembrar su interpretación, dejando a los funcionarios menores la inmediatez inevitable del evento. Además, para la argumentación falaz, cuenta con la ventaja del olvido sobre el éxito de una industria que - antes - abarató el costo de la energía, suplantadas otras fuentes tradicionales, llegando – incluso – a exportar electricidad en las postrimerías del denominado puntofijismo, No obstante, reparemos en la familiaridad del caso con la consabida denuncia del magnicidio o la tragedia de Amuay.
En efecto, siendo tan distintos, la crisis eléctrica tiende un puente con el temor al asesinato que muy bien Irving Copi y su “Introducción a la lógica”, nos permitiría ejercitar generosamente las falacias. Temor y riesgo que se supone propio de todo Jefe de Estado, aunque nunca exteriorizado tan plañidera, amplia y angustiosamente por Rómulo Betancourt que efectivamente lo sufrió, por ejemplo, como ha ocurrido con peculiar obsesión en la última década y media, pudiendo inquietar a psicólogos y psiquiatras: hasta Pedro Estrada llegó a presentar las pruebas de la tentativa contra Pérez Jiménez, a mediados de los cincuenta, dando una larga explicación a la prensa que los historiadores no niegan, pero – ahora – basta la sola sospechosa, la supuesta captura de los ya olvidados ejecutores de una acción tan temeraria que, por lo menos, inexpertos en la materia, cinematográficamente creemos que amerita de muy diestros especialistas.
Amuay es otro caso, ya que – cumplido un año de la tragedia – el gobierno no ha dado una explicación pormenorizada, profesional y confiable, consecuente con aquello de “los muertos resucitan con la victoria de la patria” de Chávez Frías, quien negó una fuga de gas como causante (El Nacional, Caracas, 27/08/12), toda una sandez que trivializó la muerte y la desolación en Paraguaná, por no citar la censura de prensa a la que no se atrevió siquiera la Junta Militar de Gobierno con un hecho parecido (ibídem, 25/02/50). Maduro y Ramírez hablan de sabotaje, pero no se atreven a responder al informe de seiscientas páginas, elaborado responsablemente por la oposición parlamentaria con el concurso de reconocidos expertos.
Acaece en toda experiencia totalitaria, un tercero es el culpable de los fracasos, la hambruna, las derrotas, el atraso, estrangulando la palabra que esclarezca. A la postre, una sobredosis recurrente de mentiras, fingimientos y engañifas, convierte la irracionalidad en el mejor soporte: por ello, hay que hablar, razonar y convencer constantemente, reivindicando el debate, ya que por muy consabidos los hechos, pronto se olvidan, deslizándose un silencio de privaciones.
http://www.noticierodigital.com/2013/09/electrocidio/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=987208
Fotografía: Publicidad, Caracas, 1938.
Luis Barragán
Convertido en hábito, padecemos algunos hechos que tiene por único propósito el de consagrar una argumentación falaz. Poco importa que sean falsos, pues el mayor interés está en desacreditar la palabra, confundir y sojuzgar al interlocutor, e imponer una versión de la realidad que simple y descaradamente la desafía y complota.
Frecuente en todo el interior del país, recientemente la ciudad capital supo de un prolongado apagón que mereció toda la paciente resignación de sus habitantes, intuyéndolo también como una emboscada. A sabiendas que el ministro del ramo no renunciará, como lo prometió con una prosopopéyica convicción, hubo una probada cautela en la población que sorprendió a los promotores del ensayo general, pues, cierto o no el motivo del colapso eléctrico, ya es común la creencia en el miedo gubernamental por una reacción caraqueña frente a su confesa incompetencia.
En lugar de una convincente explicación, Nicolás Maduro trató el problema, banalizándolo, como uno más en el prolongado libreto de su cadena radio-televisiva, peregrinando en torno al sabotaje del que todavía no tiene la prueba contundente e incontestable que merecemos, ni la fe de vida de la celebérrima iguana que jerarquiza a la especie en nuestro historial republicano. Y, lo peor, es que no se vio en el deber de realizar un inmediato llamado a la calma por el sobrevenido desperfecto, como era de esperarse, sino que – reconociéndolo – navegó sobre el oleaje de las previsiones y los comedimientos de una población que, valga el dato, autorregulándose, no estuvo dispuesta a manifestarse violentamente como esperaban, así fuese parcialmente, suponemos, los analistas de inteligencia.
A juzgar por la respuesta del gobierno, minimizando la gravedad del colapso, la única meta que cumplió fue la de resembrar su interpretación, dejando a los funcionarios menores la inmediatez inevitable del evento. Además, para la argumentación falaz, cuenta con la ventaja del olvido sobre el éxito de una industria que - antes - abarató el costo de la energía, suplantadas otras fuentes tradicionales, llegando – incluso – a exportar electricidad en las postrimerías del denominado puntofijismo, No obstante, reparemos en la familiaridad del caso con la consabida denuncia del magnicidio o la tragedia de Amuay.
En efecto, siendo tan distintos, la crisis eléctrica tiende un puente con el temor al asesinato que muy bien Irving Copi y su “Introducción a la lógica”, nos permitiría ejercitar generosamente las falacias. Temor y riesgo que se supone propio de todo Jefe de Estado, aunque nunca exteriorizado tan plañidera, amplia y angustiosamente por Rómulo Betancourt que efectivamente lo sufrió, por ejemplo, como ha ocurrido con peculiar obsesión en la última década y media, pudiendo inquietar a psicólogos y psiquiatras: hasta Pedro Estrada llegó a presentar las pruebas de la tentativa contra Pérez Jiménez, a mediados de los cincuenta, dando una larga explicación a la prensa que los historiadores no niegan, pero – ahora – basta la sola sospechosa, la supuesta captura de los ya olvidados ejecutores de una acción tan temeraria que, por lo menos, inexpertos en la materia, cinematográficamente creemos que amerita de muy diestros especialistas.
Amuay es otro caso, ya que – cumplido un año de la tragedia – el gobierno no ha dado una explicación pormenorizada, profesional y confiable, consecuente con aquello de “los muertos resucitan con la victoria de la patria” de Chávez Frías, quien negó una fuga de gas como causante (El Nacional, Caracas, 27/08/12), toda una sandez que trivializó la muerte y la desolación en Paraguaná, por no citar la censura de prensa a la que no se atrevió siquiera la Junta Militar de Gobierno con un hecho parecido (ibídem, 25/02/50). Maduro y Ramírez hablan de sabotaje, pero no se atreven a responder al informe de seiscientas páginas, elaborado responsablemente por la oposición parlamentaria con el concurso de reconocidos expertos.
Acaece en toda experiencia totalitaria, un tercero es el culpable de los fracasos, la hambruna, las derrotas, el atraso, estrangulando la palabra que esclarezca. A la postre, una sobredosis recurrente de mentiras, fingimientos y engañifas, convierte la irracionalidad en el mejor soporte: por ello, hay que hablar, razonar y convencer constantemente, reivindicando el debate, ya que por muy consabidos los hechos, pronto se olvidan, deslizándose un silencio de privaciones.
http://www.noticierodigital.com/2013/09/electrocidio/
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Fotografía: Publicidad, Caracas, 1938.
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viernes, 6 de septiembre de 2013
DE MAGNITUD (1)
El Nacional - Viernes 26 de Septiembre de 2003 A/8 Opinión
Magnicidios, elecciones y golpes
Jesús Sanoja Hernández
Los tres temas los ha puesto de moda “el inquilino de Miraflores”, palacio de gobierno donde en 1923 fue acuchillado el vicepresidente Juancho Gómez en estremecedor capítulo de novela político social.
Magnicidio fue en Venezuela el de Delgado Chalbaud, presidente de la Junta Militar, y magnicidio frustrado el del 24 de junio de 1960.
Rafael Leonidas Trujillo (Chapita) estuvo detrás de aquel intento. El tirano caribeño, retratado por Vargas Llosa en La fiesta del chivo, había estimulado conspiraciones contra Betancourt desde los tiempos en que éste encabezaba la Junta Revolucionaria de Gobierno y siguió con la manía una vez que el guatireño volvió a la magistratura por la vía del voto.
Pero dulce es la venganza. No había transcurrido un año cuando Chapita cayó abatido en acto terrorista que sería el segundo en la historia dominicana, pues 62 años antes, el 26 de julio de 1899, manos justicieras lo habían hecho con Ulises Hereaux, el dictador biografiado por el venezolano Horacio Blanco Fombona. Y lo que no consiguió Chapita con Betancourt lo pretende hacer, según proclama y repite Chávez, el ex presidente Pérez con él, nada menos que desde su base turística (o residencial) dominicana.
Betancourt no llegó a Miraflores en 1958 por la vereda golpista de 1945 sino por la vía real de la elección popular. Y Juan Bosch ganó la presidencia dominicana a través del voto, en 1962, luego de 32 años de dominio del clan trujillista.
Dicha pasajera como presagiosa:
el 25 de septiembre de 1963 Bosch era derrocado, mientras su amigo, quien iría siéndolo cada vez menos a medida que aquel estrechaba vínculos con Fidel Castro, se mantenía firme en el poder, abriendo cauce al largo (e increíble en Venezuela) período de la democracia representativa.
Con América Latina la doble relación de Estados Unidos es harto conocida. Lo que no hizo a raíz del derrocamiento de Bosch lo haría cuando éste intentó ser restituido en el poder por militares nacionalistas. Llegó así abril de 1965, la invasión de república caribeña por tropas norteamericanas, bajo el pretexto de una insurrección comunista en ciernes, versión antagónica de lo que había sucedido en Venezuela durante el tramo de lucha armada: “Balas sí, votos no”. Muy pocos creyeron en los argumentos aducidos por el gobierno de Johnson, todavía embelesados con el mare nostrum monroísta. Y nada menos que Drew Pearson, en su celebérrima columna “El carrusel de Washington”, reproducida por cantidad de diarios, entre ellos El Nacional, insistía en que la iglesia, los militares y los petroleros había sido factores determinantes en la crisis dominicana.
Un párrafo de esa columna revelaba que “en el Pentágono hay una lista de cerca de cincuenta conocidos comunistas que participan en la revuelta. Algunos embajadores latinoamericanos aquí se refieren a esa lista como las ‘57 variedades de pepinillos comunistas.
Pregunta por qué Estados Unidos envía 14.000 marinos para combatir a 57 hombres. Haciendo a un lado este mal chiste, recordemos que el origen de las dificultades del presidente Bosch puede atribuirse a la actitud del clero y de los grandes intereses petroleros norteamericanos”.
La mayoría de los gobiernos latinoamericanos de origen electoral vieron con malos ojos tanto el derrocamiento de Bosch como la intervención militar de Estados Unidos, no así los impuestos por las armas. Por ejemplo, el de Castelo Branco (Brasil), no sólo apoyó la acción propiciada por la Doctrina Johnson sino que manifestó su disposición a enviar un contingente de fuerzas armadas a Santo Domingo, actitud contrastante con la de Uruguay y Venezuela, por nombrar solo dos. Por ejemplo, el presidente Leoni sostuvo que el orden constitucional debía ser base de cualquier solución en el problema dominicano, mientras Caldera, cabeza del mayor partido de oposición, pidió “el cese perentorio de la intervención”. Y pese a la situación política de entonces, las manifestaciones de protesta, como la realizada en la plaza Concordia, unieron, caso excepcional, los sentimientos de los subversivos con los de “status”.
Si en la invasión de República Dominicana los petroleros de Estados Unidos, a la cabeza de ellos los de Texas (ustedes los conocen, seguramente) tuvieron tanta influencia, en el actual conflicto del gobierno bolivariano con el gobierno de Mejías (antes mentado, muy cariñosamente, Hipólito), ¿no la tendrá la “nueva Pdvsa” ? Manejar el petróleo, en este caso el Acuerdo de San José, con criterios de represalia política no parece lo más sensato o aconsejante como política exterior. Ya se entrevén las consecuencias, según el caso, de tratos preferenciales y tratos discriminatorios, aquellos movidos por la solidaridad entre procesos y éstos provocados por desacuerdos circunstanciales.
Si la presencia de CAP en La Romana u otro sitio y la sospecha de que allí prepara un escenario magnicida molesta a Miraflores, ¿por qué comenzar con voluntariosa represalia y no con una “nota de Cancillería” ? ¿O es que queremos guerra petrolera sin antes dar la batalla diplomática?
Fotografía: Juan Bosch, tomada de la red.
Magnicidios, elecciones y golpes
Jesús Sanoja Hernández
Los tres temas los ha puesto de moda “el inquilino de Miraflores”, palacio de gobierno donde en 1923 fue acuchillado el vicepresidente Juancho Gómez en estremecedor capítulo de novela político social.
Magnicidio fue en Venezuela el de Delgado Chalbaud, presidente de la Junta Militar, y magnicidio frustrado el del 24 de junio de 1960.
Rafael Leonidas Trujillo (Chapita) estuvo detrás de aquel intento. El tirano caribeño, retratado por Vargas Llosa en La fiesta del chivo, había estimulado conspiraciones contra Betancourt desde los tiempos en que éste encabezaba la Junta Revolucionaria de Gobierno y siguió con la manía una vez que el guatireño volvió a la magistratura por la vía del voto.
Pero dulce es la venganza. No había transcurrido un año cuando Chapita cayó abatido en acto terrorista que sería el segundo en la historia dominicana, pues 62 años antes, el 26 de julio de 1899, manos justicieras lo habían hecho con Ulises Hereaux, el dictador biografiado por el venezolano Horacio Blanco Fombona. Y lo que no consiguió Chapita con Betancourt lo pretende hacer, según proclama y repite Chávez, el ex presidente Pérez con él, nada menos que desde su base turística (o residencial) dominicana.
Betancourt no llegó a Miraflores en 1958 por la vereda golpista de 1945 sino por la vía real de la elección popular. Y Juan Bosch ganó la presidencia dominicana a través del voto, en 1962, luego de 32 años de dominio del clan trujillista.
Dicha pasajera como presagiosa:
el 25 de septiembre de 1963 Bosch era derrocado, mientras su amigo, quien iría siéndolo cada vez menos a medida que aquel estrechaba vínculos con Fidel Castro, se mantenía firme en el poder, abriendo cauce al largo (e increíble en Venezuela) período de la democracia representativa.
Con América Latina la doble relación de Estados Unidos es harto conocida. Lo que no hizo a raíz del derrocamiento de Bosch lo haría cuando éste intentó ser restituido en el poder por militares nacionalistas. Llegó así abril de 1965, la invasión de república caribeña por tropas norteamericanas, bajo el pretexto de una insurrección comunista en ciernes, versión antagónica de lo que había sucedido en Venezuela durante el tramo de lucha armada: “Balas sí, votos no”. Muy pocos creyeron en los argumentos aducidos por el gobierno de Johnson, todavía embelesados con el mare nostrum monroísta. Y nada menos que Drew Pearson, en su celebérrima columna “El carrusel de Washington”, reproducida por cantidad de diarios, entre ellos El Nacional, insistía en que la iglesia, los militares y los petroleros había sido factores determinantes en la crisis dominicana.
Un párrafo de esa columna revelaba que “en el Pentágono hay una lista de cerca de cincuenta conocidos comunistas que participan en la revuelta. Algunos embajadores latinoamericanos aquí se refieren a esa lista como las ‘57 variedades de pepinillos comunistas.
Pregunta por qué Estados Unidos envía 14.000 marinos para combatir a 57 hombres. Haciendo a un lado este mal chiste, recordemos que el origen de las dificultades del presidente Bosch puede atribuirse a la actitud del clero y de los grandes intereses petroleros norteamericanos”.
La mayoría de los gobiernos latinoamericanos de origen electoral vieron con malos ojos tanto el derrocamiento de Bosch como la intervención militar de Estados Unidos, no así los impuestos por las armas. Por ejemplo, el de Castelo Branco (Brasil), no sólo apoyó la acción propiciada por la Doctrina Johnson sino que manifestó su disposición a enviar un contingente de fuerzas armadas a Santo Domingo, actitud contrastante con la de Uruguay y Venezuela, por nombrar solo dos. Por ejemplo, el presidente Leoni sostuvo que el orden constitucional debía ser base de cualquier solución en el problema dominicano, mientras Caldera, cabeza del mayor partido de oposición, pidió “el cese perentorio de la intervención”. Y pese a la situación política de entonces, las manifestaciones de protesta, como la realizada en la plaza Concordia, unieron, caso excepcional, los sentimientos de los subversivos con los de “status”.
Si en la invasión de República Dominicana los petroleros de Estados Unidos, a la cabeza de ellos los de Texas (ustedes los conocen, seguramente) tuvieron tanta influencia, en el actual conflicto del gobierno bolivariano con el gobierno de Mejías (antes mentado, muy cariñosamente, Hipólito), ¿no la tendrá la “nueva Pdvsa” ? Manejar el petróleo, en este caso el Acuerdo de San José, con criterios de represalia política no parece lo más sensato o aconsejante como política exterior. Ya se entrevén las consecuencias, según el caso, de tratos preferenciales y tratos discriminatorios, aquellos movidos por la solidaridad entre procesos y éstos provocados por desacuerdos circunstanciales.
Si la presencia de CAP en La Romana u otro sitio y la sospecha de que allí prepara un escenario magnicida molesta a Miraflores, ¿por qué comenzar con voluntariosa represalia y no con una “nota de Cancillería” ? ¿O es que queremos guerra petrolera sin antes dar la batalla diplomática?
Fotografía: Juan Bosch, tomada de la red.
DE MAGNITUD (2)
El Nacional - Viernes 05 de Septiembre de 2003 A/6 Opinión
Magnicidio, tiranicidio, suicidio
Jesús Sanoja Hernández
Magnicidio es el atentado personal contra altos mandatarios . En el caso de ser perpetrado contra reyes se le llama regicidio y si es contra tiranos, tiranicidio. Magnicidio fue el John Fitzgerald Kennedy, en 1963, regicidio el de Alejandro I de Yugoslavia, en 1934, y tiranicidio el de Rafael Leonidas Trujillo, en 1961. Pero éstos, como muchísimos otros, pueden englobarse bajo el término genérico de magnicidio.
Las alternativas tiranicidas fueron defendidas en América por varios escritores, sobre todos aquellos ganados por el género panfletario. En España, los servidores del gomecismo acusaron, sin mayores pruebas, a Rufino Blanco Fombona de incitar al tiranicidio en su novela La máscara heroica. Como escribí en el prólogo a sus Ensayos históricos : “La presunción de uno de los confidentes internacionales –que Blanco Fombona estaba enterado del asesinato de Juancho Gómez, cometido cuando la novela salió de imprenta–, obedecía al sombrío servilismo de contrarrestar la campaña propagandística del destierro (...) y arrastraba la enorme falla, perdonable en el submundo del espionaje, de olvidar que Blanco Fombona y muchos más, como Jacinto López y Pío Gil, venían pregonando el tiranicidio desde tiempos atrás, y no cejarían de pregonarlo en los venideros”.
Y más adelante: “¿Se quiere otra lección en este sentido? A Laguado lo secuestran en La Habana y lo lanzan al agua, pasto de los tiburones, por haber predicado el terror individual “, pero en todos los casos las víctimas resultaban los profetas del anarquismo, los tiranicidas verbales. Gómez y los suyos jamás dijeron que mataban. Los malos hijos de la patria morían, en cambio, en las cárceles y el exilio.
¡Y eran los terroristas¡ Ni más ni menos la historia de Machado y Morales y Julio Antonio Mella”.
El asesinato de Juancho Gómez, junio de 1923, antes que debilitar al tirano, lo afianzó en el poder.
El misterio sirvió para que el ecuatoriano Gerardo Gallegos escribiera, con tendencia novelesca, el libro En el puño de Juan Vicente Gómez y, pasados los años, para que Manuel Ramón Oyón revelara ciertos detalles, Domingo Alberto Rangel reconstruyera el escenario y hasta Herrera Luque indagara sobre sus motivaciones y autoría. Ramón J. Velásquez, a su vez, ha sostenido que “la verdad se la llevó Juan Vicente Gómez a la tumba. Como la mayoría de los crímenes dinásticos, la maraña de las ambiciones esconde los personajes. Del expediente judicial se arrancaron las páginas fundamentales y quedó sólo la repetición de conocidas anécdotas”.
Habría que esperar casi treinta años para que el asesinato de Carlos Delgado Chalbaud apareciera (según Guillermo Morón en su respuesta a al eurodiputado Emilio Meléndez del Valle) como el único magnicidio de nuestra historia. Y una década más para que fracasara el magnicidio de Rómulo Betancourt, quien invocaría, a salvo del atentado y en un momento de lucidez, “el espíritu del 23 de Enero”.
Reacio espíritu, sin embargo, que lejos de volver fue a caer en las tierras de la violencia de aquellos iniciales años de la democracia representativa.
Muchos muertos, más de la oposición que del gobierno, fueron el legado de aquella década.
Si los adversarios más radicales de Chávez apelaran al magnicidio, como a veces él y algunos de su entorno denuncian, cometerían el mayor de los errores en que una oposición fortalecida pudiera caer. Y tal acto no sería tiranicidio, porque Chávez no es un tirano, sino un magistrado electo que atraviesa controvertida etapa revocatoria. Y si la oposición está segura de que por esa vía lo echarán de Miraflores, ¿para qué entonces lanzarse a una aventura cuyo desenlace podría ser fatal?
Matar a Chávez sería, pues, magnicidio, pero no tiranicidio. Y suicidio ¿qué sería? Sería, en el caso de la oposición, desechar la vía real para meterse en un laberinto, y en el de Chávez caer en “la tentación totalitaria”, desconociendo la Constitución y el proceso por los que tanto batalló. Cuestionar los resultados de un revocatorio que no le fuera favorable, o eludirlo, pasando por encima del artículo 72, sería suicidio, como fue suicidio frustrado el de la oposición con el paro de 63 días.
Es paradoja, pero también lección: no ha faltado quien haya justificado el fin de Allende por haber tolerado radicalismos izquierdistas que llevaron a Chile al borde de la cubanización y, por lo mismo, justificado y hasta exaltado el período terrorista de Pinochet. Es decir, a la condena de una democracia demasiado permisiva con sus desbordes anarquizantes, pero democracia al fin, se le opone la alternativa purificadora de un régimen de fuerza que hizo del terror su base de sustentación. No añoremos lo que ya fue vergüenza. Si queremos democracia, actuemos, los unos y los otros, como demócratas. El librito azul que le ha servido a Chávez para gobernar debe servirle también a la oposición para intentar gobernar. Lo que es igual no es trampa.
Cfr. Siete sicilianos para matar a un dictador: http://cronicasdeltanato.wordpress.com/7-sicilianos-para-matar-a-un-dictador/
Fotografía: Pedro Estrada denuncia el intento de magnicidio del otrora Presidente Pérez Jiménez.
Magnicidio, tiranicidio, suicidio
Jesús Sanoja Hernández
Magnicidio es el atentado personal contra altos mandatarios . En el caso de ser perpetrado contra reyes se le llama regicidio y si es contra tiranos, tiranicidio. Magnicidio fue el John Fitzgerald Kennedy, en 1963, regicidio el de Alejandro I de Yugoslavia, en 1934, y tiranicidio el de Rafael Leonidas Trujillo, en 1961. Pero éstos, como muchísimos otros, pueden englobarse bajo el término genérico de magnicidio.
Las alternativas tiranicidas fueron defendidas en América por varios escritores, sobre todos aquellos ganados por el género panfletario. En España, los servidores del gomecismo acusaron, sin mayores pruebas, a Rufino Blanco Fombona de incitar al tiranicidio en su novela La máscara heroica. Como escribí en el prólogo a sus Ensayos históricos : “La presunción de uno de los confidentes internacionales –que Blanco Fombona estaba enterado del asesinato de Juancho Gómez, cometido cuando la novela salió de imprenta–, obedecía al sombrío servilismo de contrarrestar la campaña propagandística del destierro (...) y arrastraba la enorme falla, perdonable en el submundo del espionaje, de olvidar que Blanco Fombona y muchos más, como Jacinto López y Pío Gil, venían pregonando el tiranicidio desde tiempos atrás, y no cejarían de pregonarlo en los venideros”.
Y más adelante: “¿Se quiere otra lección en este sentido? A Laguado lo secuestran en La Habana y lo lanzan al agua, pasto de los tiburones, por haber predicado el terror individual “, pero en todos los casos las víctimas resultaban los profetas del anarquismo, los tiranicidas verbales. Gómez y los suyos jamás dijeron que mataban. Los malos hijos de la patria morían, en cambio, en las cárceles y el exilio.
¡Y eran los terroristas¡ Ni más ni menos la historia de Machado y Morales y Julio Antonio Mella”.
El asesinato de Juancho Gómez, junio de 1923, antes que debilitar al tirano, lo afianzó en el poder.
El misterio sirvió para que el ecuatoriano Gerardo Gallegos escribiera, con tendencia novelesca, el libro En el puño de Juan Vicente Gómez y, pasados los años, para que Manuel Ramón Oyón revelara ciertos detalles, Domingo Alberto Rangel reconstruyera el escenario y hasta Herrera Luque indagara sobre sus motivaciones y autoría. Ramón J. Velásquez, a su vez, ha sostenido que “la verdad se la llevó Juan Vicente Gómez a la tumba. Como la mayoría de los crímenes dinásticos, la maraña de las ambiciones esconde los personajes. Del expediente judicial se arrancaron las páginas fundamentales y quedó sólo la repetición de conocidas anécdotas”.
Habría que esperar casi treinta años para que el asesinato de Carlos Delgado Chalbaud apareciera (según Guillermo Morón en su respuesta a al eurodiputado Emilio Meléndez del Valle) como el único magnicidio de nuestra historia. Y una década más para que fracasara el magnicidio de Rómulo Betancourt, quien invocaría, a salvo del atentado y en un momento de lucidez, “el espíritu del 23 de Enero”.
Reacio espíritu, sin embargo, que lejos de volver fue a caer en las tierras de la violencia de aquellos iniciales años de la democracia representativa.
Muchos muertos, más de la oposición que del gobierno, fueron el legado de aquella década.
Si los adversarios más radicales de Chávez apelaran al magnicidio, como a veces él y algunos de su entorno denuncian, cometerían el mayor de los errores en que una oposición fortalecida pudiera caer. Y tal acto no sería tiranicidio, porque Chávez no es un tirano, sino un magistrado electo que atraviesa controvertida etapa revocatoria. Y si la oposición está segura de que por esa vía lo echarán de Miraflores, ¿para qué entonces lanzarse a una aventura cuyo desenlace podría ser fatal?
Matar a Chávez sería, pues, magnicidio, pero no tiranicidio. Y suicidio ¿qué sería? Sería, en el caso de la oposición, desechar la vía real para meterse en un laberinto, y en el de Chávez caer en “la tentación totalitaria”, desconociendo la Constitución y el proceso por los que tanto batalló. Cuestionar los resultados de un revocatorio que no le fuera favorable, o eludirlo, pasando por encima del artículo 72, sería suicidio, como fue suicidio frustrado el de la oposición con el paro de 63 días.
Es paradoja, pero también lección: no ha faltado quien haya justificado el fin de Allende por haber tolerado radicalismos izquierdistas que llevaron a Chile al borde de la cubanización y, por lo mismo, justificado y hasta exaltado el período terrorista de Pinochet. Es decir, a la condena de una democracia demasiado permisiva con sus desbordes anarquizantes, pero democracia al fin, se le opone la alternativa purificadora de un régimen de fuerza que hizo del terror su base de sustentación. No añoremos lo que ya fue vergüenza. Si queremos democracia, actuemos, los unos y los otros, como demócratas. El librito azul que le ha servido a Chávez para gobernar debe servirle también a la oposición para intentar gobernar. Lo que es igual no es trampa.
Cfr. Siete sicilianos para matar a un dictador: http://cronicasdeltanato.wordpress.com/7-sicilianos-para-matar-a-un-dictador/
Fotografía: Pedro Estrada denuncia el intento de magnicidio del otrora Presidente Pérez Jiménez.
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