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miércoles, 22 de enero de 2020
"SIN FLORITURAS"
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lunes, 30 de diciembre de 2019
MIRARSE, MIRANDO
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sábado, 20 de abril de 2019
EN CLAVE DE ESTOS TIEMPOS
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| Boris Vallejo |
Siul Nagarrab
Consabido, el pueblo judío esperaba al terranalísimo libertador, en clara correspondencia con el Dios de los Ejércitos. A pesar de las profecías, luego cumplidas, no imaginaban definitivamente que la túnica del mesías se rifara entre los soldados burlones que lo condujeron a la muerte.
La muerte misma, injusta y prematura, cruel y desmoralizante, supuso la cancelación del proyecto de salvación. El Viernes Santo, próximo pasado, el sacerdote reflexionaba sobre un hecho ineludible que, además, no ha de explicarse por un burdo fatalismo, pues, Jesús libre, pidiendo que lo apartara del sacrificio, finalmente aceptó hacer la voluntad del Padre.
Referido por San Pablo al escribirle a los corintios, lo plebeyo del mundo, lo que no es nada, lo eligió Dios para anular lo que es. El sujeto debilucho de una apartada latitud del imperio, luego de arrastrarla, humillado e injuriado, muere en la cruz: paso previo, a ella nos remite la gloria de la Resurrección, en lugar del Jesús que caminaba sobre las aguas, como lo reclamaba Antonio Machado.
La brutal noticia ha sabido de versiones más o menos atenuadas a lo largo del tiempo y, aún teñido del drama, el imaginario renacentista cuida muy bien el paisaje y sus protagonistas, distinguiendo también en otras escenas, en la perspectiva teológica de entonces, por la consabida corona de luz, a Jesús y sus fieles seguidores de inconfundibles rasgos europeos, y – como un tributo - vistiéndolos con las más elegantes telas en espacios igualmente ostentosos. Siglos después, siendo la Palabra y su testimonio de una fuerza extraordinaria, el cine intenta tal realismo, con Pier Paolo Pasolini (“Il Vangelo secondo Matteo”, 1964) y Mel Gibson (“The Passion of the Christ”, 2004), caracterizado Jesús por una fragilidad física y pobreza material que lo hizo el menos sospechoso de todos, para vencer a la muerte.
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| Tony Lanza |
Jesús superhéroe, a tono con estos tiempos, es el físicoculturista o fisioculturista que, por muy pesado que fuere, es capaz de las ágiles maniobras y desplazamientos que las circunstancias impongan, capaz de pensar y hacer la guerra, o enfrentar cualquier escaramuza, por vana que sea. No por casualidad, Spiderman, Supermán o Batman, quedan para afrontar a los delincuentes comunes, aun no siendo los muy apertrechados, creativos y malévolos, aparentemente desatentos a las lides o percances sentimentales: constituyendo por sí mismos un arma estratégica, cuyos superpoderes pudieran interesar al jefe de recursos humanos de la CIA, en el peor de los casos, no compiten con los artefactos atómicos, ni les interesa la complejidad de los juegos estratégicos que requieren más de un escritorio o tablero de ajedrez que del empleo de la fuerza física.
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| Boris Vallejo |
A muchos les parecerá ofensiva esta versión, pero debemos aceptar que igualmente está codificada en nuestra cultura occidental, objeto real de nuestras interrogantes, frente a los integrismos o fundamentalismos orientales en expansión que insisten en la barbarie. Interrogantes que llevan forzosamente a la reflexión teológica, una ventana inevitable.
Queda la lección de la extraordinaria fuerza y fortaleza espiritual del débil, del que no es nada y es capaz de anular lo que es, resucitando. ¡Felices Pascuas!
21/04/2019:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/34739-nagarrab-s-
domingo, 26 de noviembre de 2017
CAZA DE CITAS
"¿Cómo se porta Jesús con Pedro? (...) Lo invita a reconstruir su vida y construir el Reino desde su debilidad"
Ignacio Huarte (SJ)
("... Despertar a la vida diferente .... Guías de ayuda para hacer los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola", Editorial ExLibris, Caracas, 2014: 185)
Ilustración: Carl Bloch, "La negación de Pedro".
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viernes, 29 de julio de 2016
LA ANTIPOLÍTICA ELIGE A SUS ADVERSARIOS
Luis Barragán
En días pasados, J. Adolfo Iglesias escribió para El País de Madrid una crónica de la travesura de John Lennon de la que se cumple medio siglo, llevándola al dibujo que hizo luego en Almería para intentar otra denotación. El músico metido a intelectual, como lo refirió el cronista, se hizo más famoso que el resto del grupo musical, asegurando que éste lo era más que Jesucristo.
Por fin hallamos en el traspapelador disco duro de todos los tormentos, la pieza tomada de El Nacional de Caracas de 1966, en su sección de noticias internacionales, negando el compositor e intérprete tamaña sentencia. Una nota marginal, quizá obligada que, después, por la muestra hemerográfica tomada, no tuvo impacto – por lo menos – inmediato entre los venezolanos: al fin y al cabo, por una parte, el rock todavía prendía en ciertos sectores de la clase media urbana que lo cultivaron apenas tiempo atrás, gracias al vinil traído del exterior que, en definitiva, bailaban a Billo´s para rematar sus fiestas; y, por otra, fue a finales de 1965 que vieron a los Beatles por vez primera en televisión (canal 8), faltando para que surgieran o se reconvirtieran las emisoras radiales orientadas a los jóvenes con una reiterada discografía anglosajona para la precursora inquietud de Juan Liscano.
Reímos tres veces, porque el escándalo de los grupos fundamentalistas estadounidenses – ante semejante boutade – no tuvo acá equivalente alguno, excepto las relativamente tardías reacciones de un sacerdocio que sabía de las extraordinarias promesas del Concilio Vaticano II, recién concluido. Brian Epstein, el manager del grupo de Liverpool, debió contentarle mucho el impacto de un gesto impulsivo, ya que el estratega del también inducido asedio de las jóvenes hacia un cuarteto de muchachos, intuía, mas no garantizaba, que faltaba por recorrer el pequeño trecho que haría rentable la exclusiva grabación en los estudios para parir el Club de los Corazones Solitarios del Sargento Pimienta.
Además, industrializada la protesta un poquito más tarde, el rock se hizo un sentimiento para la época que fue la del mundo desarrollado y hastiado de occidente, con sus reventones en Berkeley y París, sobreentendida la necedad: por mucho que nos guste, como en efecto ocurre, aunque no cuente con las virtudes y el deleite que, por citar un par de ejemplos, asoman la trompeta de Wynton Marsalis o la batuta de Valery Gergiev. Sobreestimado en su momento, ni remotamente era competitivo con el cristianismo, suposición que emergió de la quizá infinita ingenuidad de Lennon. Sin embargo, y de esto sabemos que dos tazas de café no bastarán para conversarlo con Iván Méndez, de los pocos con los que todavía se puede hablar de todo esto y de todo aquello que inquieta, el medio siglo en cuestión nos remite a un rasgo de la antipolítica.
Así como el prisionero de Yoko Ono (mientras otros la tildan de su liberadora), podía darse el lujo de hacer de cualquier morisqueta una gracia por obra de los grandes medios que lo festejaban, esa infinita ingenuidad lo hizo creer que cambiaba el mundo, trastocada una intuición en una lección catedrática, como fervientemente convirtió Sartre la cátedra en un hito que no sobrevivió a la dura prueba del tiempo; pero ¿ qué tiene que ver la antipolítica con esto? Nos parece que mucho: un líder de opinión, adedado por los medios, con escasa o ninguna preparación, audaz en los cinco minutos de fama que pugnó por extender como nunca lo imaginó Warhol, de sugestivo formato corporal, estrafalariamente simplista, arrojó más lejos la piedra amarrada a la intuición, el desparpajo catedrático y el hito: se convirtió en poder y, a falta de respuestas, se aferró al primer dogma que flotaba alrededor, aunque logrando contaminar a sus adversarios que, incluso, supo elegir.
29/07/2016
http://opinionynoticias.com/internacionales/27116-de-una-ocurrencia-de-medio-siglo
domingo, 30 de agosto de 2015
LAVADURA Y MANIPULACIÓN
NOTITARDE, Valencia, 30 de agosto de 2015
“Caminando con Cristo”
Lo puro y lo impuro (Mc. 7,1-8.14-15.21-23)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes
El evangelio de este domingo nos presenta la escena de unos fariseos que preguntan a Jesús el porqué sus discípulos comen sin lavarse o purificarse las manos.
Los fariseos eran personas muy ritualistas, fanáticos que distorsionaban el verdadero sentido de la Palabra de Dios. Entre tantos rituales que tenían estaba el lavarse las manos y los brazos ritualmente, exageradamente, y al ver que los discípulos de Jesús no hacen este rito lo cuestionan sobre el asunto. No se trata aquí de un caso de higiene (como podemos hacer nosotros antes de comer), se trataba de un rito largo antes de comer y al mismo tiempo sin sentido, que en nada afecta a los mandamientos de Dios.
Para los fariseos este acto significaba estar puro ritualmente y se había convertido en una tradición intocable. Las palabras de Jesús a la interrogante de sus interlocutores son categóricas: “Bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrinan que enseñan son preceptos humanos”. Jesús condena el tradicionalismo farisaico que mata la ley de Dios.
En la segunda parte del evangelio, después que Jesús echa en cara a los fariseos el cómo manipulan la Palabra de Dios con tradiciones humanas, habla acerca de lo que es puro e impuro a los ojos de Dios, no en sentido ritual (los fariseos prohibían ciertos alimentos como por ejemplo carne de puerco, porque los consideraban impuro), sino moral y personal; es decir, en lo que respecta a la conciencia del hombre creyente frente a Dios. Jesús dice que lo que entra por la boca (los alimentos) no hace impuro al hombre, sino lo que sale de su corazón (malos deseos y malas acciones).
IDA Y RETORNO: Oración, conciencia y acción por Venezuela.
Fotografías: Desaparece y reaparece en la red de redes. Es el rostro de Jesús, publicado años atrás de acuerdo a los especialistas. No constituye herejía alguno imaginarlo de una forma diferente a la versión bizantina, por ejemplo. La "pinta" del Salvador no es decisiva.
“Caminando con Cristo”
Lo puro y lo impuro (Mc. 7,1-8.14-15.21-23)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes
El evangelio de este domingo nos presenta la escena de unos fariseos que preguntan a Jesús el porqué sus discípulos comen sin lavarse o purificarse las manos.
Los fariseos eran personas muy ritualistas, fanáticos que distorsionaban el verdadero sentido de la Palabra de Dios. Entre tantos rituales que tenían estaba el lavarse las manos y los brazos ritualmente, exageradamente, y al ver que los discípulos de Jesús no hacen este rito lo cuestionan sobre el asunto. No se trata aquí de un caso de higiene (como podemos hacer nosotros antes de comer), se trataba de un rito largo antes de comer y al mismo tiempo sin sentido, que en nada afecta a los mandamientos de Dios.
Para los fariseos este acto significaba estar puro ritualmente y se había convertido en una tradición intocable. Las palabras de Jesús a la interrogante de sus interlocutores son categóricas: “Bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrinan que enseñan son preceptos humanos”. Jesús condena el tradicionalismo farisaico que mata la ley de Dios.
En la segunda parte del evangelio, después que Jesús echa en cara a los fariseos el cómo manipulan la Palabra de Dios con tradiciones humanas, habla acerca de lo que es puro e impuro a los ojos de Dios, no en sentido ritual (los fariseos prohibían ciertos alimentos como por ejemplo carne de puerco, porque los consideraban impuro), sino moral y personal; es decir, en lo que respecta a la conciencia del hombre creyente frente a Dios. Jesús dice que lo que entra por la boca (los alimentos) no hace impuro al hombre, sino lo que sale de su corazón (malos deseos y malas acciones).IDA Y RETORNO: Oración, conciencia y acción por Venezuela.
Fotografías: Desaparece y reaparece en la red de redes. Es el rostro de Jesús, publicado años atrás de acuerdo a los especialistas. No constituye herejía alguno imaginarlo de una forma diferente a la versión bizantina, por ejemplo. La "pinta" del Salvador no es decisiva.
domingo, 27 de abril de 2014
(RE) APARICIÓN
NOTITARDE, Valencia, 27 de abril de 2014
"Caminando con Cristo"
Cristo se aparece a los doce (Jn.20,19-31)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes
El evangelio de este domingo nos narra dos apariciones de Jesús resucitado a sus apóstoles; ambas suceden en el día domingo; el primer día de la semana; la primera la realiza en la tarde del mismo día de la Resurrección y al tercer día después de su muerte; la otra sucede a los ocho días después de la Pascua. En una está ausente el apóstol Tomás y en la otra está presente. La escena del evangelio tiene una gran enseñanza para nosotros, como Iglesia de Cristo que somos. Detrás de la narración se presenta el antes y el después de la comunidad de los creyentes (apóstoles y discípulos en general). El antes representado por el miedo, por la cobardía, por la derrota, la desesperanza, la humillación, el pesimismo, la falta de fe, la incredulidad de los que decían creer y el después (cuando vieron a Cristo resucitado) representado por la profesión de fe, que en labios de Tomás es la expresión más hermosa de todo el evangelio: "Señor mío y Dios mío"; es el coraje, la fortaleza, la valentía, el radicalismo de la fe que no tiene miedo a la muerte o la persecución. De tal manera, que la presencia de Cristo resucitado en medio de sus apóstoles les transmitió un dinamismo que los convierte en evangelizadores de la Buena Noticia de la Resurrección. No solo Tomás dudó, quizás fue el más atrevido o el que habló en nombre de la duda colectiva; ya que todos estaban encerrados "por miedo a los judíos".
Para nosotros es ejemplarizante la actitud de los apóstoles; en ellos, como creyentes nos vemos nosotros retratados. ¿Es acaso ajeno a nosotros el miedo? A pesar que sabemos y hemos escuchado de la existencia de un Dios que nos ama. ¿Cuántas veces nos asalta la derrota, la desesperanza y el pesimismo? A pesar que creemos que Cristo resucitó, venció a la muerte y el pecado; que es el Hijo de Dios, el Mesías esperado. ¿Cuántas veces dudamos del amor y cercanía de Dios? A pesar que sabemos que Dios Padre entregó a la muerte a su propio Hijo para que nosotros tuviéramos vida eterna y llegáramos al conocimiento de la verdad. La actitud de aquellos apóstoles y discípulos es también la actitud de muchos de nosotros. Estamos invitados, por tanto, a un encuentro profundo con Cristo resucitado, a acercarnos a Él con fe, como lo hizo Tomás; necesitamos sentir su presencia y eso solo se logra en la intimidad de la oración cotidiana (diálogo sincero y amistoso con El Señor), en la lectura, escucha y meditación de su Palabra (sobre todo de los evangelios), de la asistencia asidua a la Eucaristía dominical y sobre todo en el comulgar su Cuerpo y su Sangre (Sacramento que Él nos dejó como alimento de vida eterna), en la confesión de nuestros pecados y el propósito constante de convertir nuestros pasos hacia Él (aprovechando ese sacramento que Él mismo nos dejó para expiación de nuestras faltas, como es el sacramento de la confesión, como lo dice hoy a sus apóstoles: "A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos").
En este evangelio resalta también el poder que Cristo deja a su Iglesia; poder espiritual. Poder delegado en los apóstoles, hoy representados por los obispos y por los sacerdotes, colaboradores del colegio episcopal. Cristo transmite la paz, les da el mandato misionero, les transmite el Espíritu Santo y les da, como ya señalamos, el poder de perdonar los pecados.
Este domingo estamos invitados a la fe radical en Cristo; invitados a mirar más allá de nuestras vicisitudes, de los problemas grandes o pequeños de nuestro caminar cotidiano, a mirar más allá de lo que incluso nosotros creamos perdido o sin remedio; porque el evangelio nos dice que la fe mueve montañas y para Dios nada hay imposible y lo demuestra su victoria sobre la muerte y el pecado; lo demuestra la fe de más de dos mil años, por la que todavía hoy siguen entregando sus vidas hombres y mujeres; dando ante los ojos de muchos un salto en el vacío, que no es más que una fe profunda en Cristo resucitado; al estilo de muchos santos, como los papas Juan XXIII y Juan Pablo II que fueron coherentes y radicales en el seguimiento de Cristo y lo tuvieron siempre como norte y modelo de sus vidas.
IDA Y RETORNO: Hoy, segundo domingo de pascua, es día de Jesús de la Divina Misericordia. Hoy es un día especial para nuestra Iglesia Católica; porque tenemos dos nuevos y grandes santos: San Juan XXIII y San Juan Pablo II, canonizados hoy en Roma por nuestro Papa Francisco. Damos gracias a Cristo por bendecir a nuestra Iglesia con santidad; a Él sea siempre el Honor y la Gloria. Un día, como hoy, nos recuerda que la santidad es un llamado para todos los cristianos, que la santidad es posible hoy y consiste en seguir a Cristo con fidelidad y vivir en el mandamiento fundamental del cristianismo: El amor. Quien ama sigue a Cristo y recibe sus dones y bendiciones. El amor es Dios y viene de Dios; por tanto, el santo es el que vive cerca de Dios y al estilo de Dios; amando y sirviendo. Gracias, Señor, gracias.
Cfr. Isabel Vida de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-o-misericordia-o-justicia
Ilustración: http://www.bsasstencil.org/blog/wp-content/uploads/2009/01/mighty-jesus-580x474.jpg
"Caminando con Cristo"
Cristo se aparece a los doce (Jn.20,19-31)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes
El evangelio de este domingo nos narra dos apariciones de Jesús resucitado a sus apóstoles; ambas suceden en el día domingo; el primer día de la semana; la primera la realiza en la tarde del mismo día de la Resurrección y al tercer día después de su muerte; la otra sucede a los ocho días después de la Pascua. En una está ausente el apóstol Tomás y en la otra está presente. La escena del evangelio tiene una gran enseñanza para nosotros, como Iglesia de Cristo que somos. Detrás de la narración se presenta el antes y el después de la comunidad de los creyentes (apóstoles y discípulos en general). El antes representado por el miedo, por la cobardía, por la derrota, la desesperanza, la humillación, el pesimismo, la falta de fe, la incredulidad de los que decían creer y el después (cuando vieron a Cristo resucitado) representado por la profesión de fe, que en labios de Tomás es la expresión más hermosa de todo el evangelio: "Señor mío y Dios mío"; es el coraje, la fortaleza, la valentía, el radicalismo de la fe que no tiene miedo a la muerte o la persecución. De tal manera, que la presencia de Cristo resucitado en medio de sus apóstoles les transmitió un dinamismo que los convierte en evangelizadores de la Buena Noticia de la Resurrección. No solo Tomás dudó, quizás fue el más atrevido o el que habló en nombre de la duda colectiva; ya que todos estaban encerrados "por miedo a los judíos".
Para nosotros es ejemplarizante la actitud de los apóstoles; en ellos, como creyentes nos vemos nosotros retratados. ¿Es acaso ajeno a nosotros el miedo? A pesar que sabemos y hemos escuchado de la existencia de un Dios que nos ama. ¿Cuántas veces nos asalta la derrota, la desesperanza y el pesimismo? A pesar que creemos que Cristo resucitó, venció a la muerte y el pecado; que es el Hijo de Dios, el Mesías esperado. ¿Cuántas veces dudamos del amor y cercanía de Dios? A pesar que sabemos que Dios Padre entregó a la muerte a su propio Hijo para que nosotros tuviéramos vida eterna y llegáramos al conocimiento de la verdad. La actitud de aquellos apóstoles y discípulos es también la actitud de muchos de nosotros. Estamos invitados, por tanto, a un encuentro profundo con Cristo resucitado, a acercarnos a Él con fe, como lo hizo Tomás; necesitamos sentir su presencia y eso solo se logra en la intimidad de la oración cotidiana (diálogo sincero y amistoso con El Señor), en la lectura, escucha y meditación de su Palabra (sobre todo de los evangelios), de la asistencia asidua a la Eucaristía dominical y sobre todo en el comulgar su Cuerpo y su Sangre (Sacramento que Él nos dejó como alimento de vida eterna), en la confesión de nuestros pecados y el propósito constante de convertir nuestros pasos hacia Él (aprovechando ese sacramento que Él mismo nos dejó para expiación de nuestras faltas, como es el sacramento de la confesión, como lo dice hoy a sus apóstoles: "A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos").
En este evangelio resalta también el poder que Cristo deja a su Iglesia; poder espiritual. Poder delegado en los apóstoles, hoy representados por los obispos y por los sacerdotes, colaboradores del colegio episcopal. Cristo transmite la paz, les da el mandato misionero, les transmite el Espíritu Santo y les da, como ya señalamos, el poder de perdonar los pecados.
Este domingo estamos invitados a la fe radical en Cristo; invitados a mirar más allá de nuestras vicisitudes, de los problemas grandes o pequeños de nuestro caminar cotidiano, a mirar más allá de lo que incluso nosotros creamos perdido o sin remedio; porque el evangelio nos dice que la fe mueve montañas y para Dios nada hay imposible y lo demuestra su victoria sobre la muerte y el pecado; lo demuestra la fe de más de dos mil años, por la que todavía hoy siguen entregando sus vidas hombres y mujeres; dando ante los ojos de muchos un salto en el vacío, que no es más que una fe profunda en Cristo resucitado; al estilo de muchos santos, como los papas Juan XXIII y Juan Pablo II que fueron coherentes y radicales en el seguimiento de Cristo y lo tuvieron siempre como norte y modelo de sus vidas.
IDA Y RETORNO: Hoy, segundo domingo de pascua, es día de Jesús de la Divina Misericordia. Hoy es un día especial para nuestra Iglesia Católica; porque tenemos dos nuevos y grandes santos: San Juan XXIII y San Juan Pablo II, canonizados hoy en Roma por nuestro Papa Francisco. Damos gracias a Cristo por bendecir a nuestra Iglesia con santidad; a Él sea siempre el Honor y la Gloria. Un día, como hoy, nos recuerda que la santidad es un llamado para todos los cristianos, que la santidad es posible hoy y consiste en seguir a Cristo con fidelidad y vivir en el mandamiento fundamental del cristianismo: El amor. Quien ama sigue a Cristo y recibe sus dones y bendiciones. El amor es Dios y viene de Dios; por tanto, el santo es el que vive cerca de Dios y al estilo de Dios; amando y sirviendo. Gracias, Señor, gracias.
Cfr. Isabel Vida de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-o-misericordia-o-justicia
Ilustración: http://www.bsasstencil.org/blog/wp-content/uploads/2009/01/mighty-jesus-580x474.jpg
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Arte urbano,
Jesucristo,
Joel de Jesús Núñez Flautes,
San Juan 20: 19-31
FRAGILIDAD Y FORTALEZA
Jesús salvará a la Iglesia
José Antonio Pagola
Aterrados por la ejecución de Jesús, los discípulos se refugian en una casa conocida. De nuevo están reunidos, pero no está con ellos Jesús. En al comunidad hay un vacío que nadie puede llenar. Les falta Jesús. ¿A quién seguirán ahora? ¿Qué podrán hacer sin él? “Está anocheciendo” en Jerusalén y también en el corazón de los discípulos.
Dentro de la casa, están “con las puertas cerradas”. Es una comunidad sin misión y sin horizonte, encerrada en sí misma, sin capacidad de acogida. Nadie piensa ya en salir por los caminos a anunciar el reino de Dios y curar la vida. Con las puertas cerradas no es posible acercarse al sufrimiento de las gentes.
Los discípulos están llenos de “miedo a los judíos”. Es una comunidad paralizada por el miedo, en actitud defensiva. Solo ven hostilidad y rechazo por todas partes. Con miedo no es posible amar el mundo como lo amaba Jesús, ni infundir en nadie aliento y esperanza.
De pronto, Jesús resucitado toma la iniciativa. Viene a rescatar a sus seguidores. “Entra en la casa y se pone en medio de ellos”. La pequeña comunidad comienza a transformarse. Del miedo pasan a la paz que les infunde Jesús. De la oscuridad de la noche pasan a la alegría de volver a verlo lleno de vida. De las puertas cerradas van a pasar pronto a la apertura de la misión.
Jesús les habla poniendo en aquellos pobres hombres toda su confianza: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. No les dice a quién se han de acercar, qué han de anunciar ni cómo han de actuar. Ya lo han podido aprender de él por los caminos de Galilea. Serán en el mundo lo que ha sido él.
Jesús conoce la fragilidad de sus discípulos. Muchas veces les ha criticado su fe pequeña y vacilante. Necesitan la fuerza de su Espíritu para cumplir su misión. Por eso hace con ellos un gesto especial. No les impone las manos ni los bendice como a los enfermos. Exhala su aliento sobre ellos y les dice: “Recibid el Espíritu Santo”.
Solo Jesús salvará a la Iglesia. Solo él nos liberará de los miedos que nos paralizan, romperá los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo, abrirá tantas puertas que hemos ido cerrando a lo largo de los siglos, enderezará tantos caminos que nos han desviado de él.
Lo que se nos pide es reavivar mucho más en toda la Iglesia la confianza en Jesús resucitado, movilizarnos para ponerlo sin miedo en el centro de nuestras parroquias y comunidades, y concentrar todas nuestras fuerzas en escuchar bien lo que su espíritu nos está diciendo hoy a sus seguidores y seguidoras.
Fuente:
http://www.cristianosgays.com/2014/04/27/jesus-salvara-a-la-iglesia-27-de-abril-de-2014-2-pascua-a-juan-20-19-3/
Fotografía: http://www.clickypix.com/wp-content/uploads/2013/12/best-selfies-20.jpg
Nota LB: Desde hace dos o tres semanas, no es fácil hallar la homilía actualizada de José Antonio Pagola. Probablemente en receso o quizá una sanción, no se le encuentra con facilidad, excepto los viejos textos. Lo más curioso es que, presuntamente de abril de 2014, está el ejercicio homilético en una peculiar página religiosa. Por lo demás, no constituye irrespeto alguno la imagen de un "selfie", propio de la contemporaneidad. Digamos, un ejercicio - esta vez - artístico.
José Antonio Pagola
Aterrados por la ejecución de Jesús, los discípulos se refugian en una casa conocida. De nuevo están reunidos, pero no está con ellos Jesús. En al comunidad hay un vacío que nadie puede llenar. Les falta Jesús. ¿A quién seguirán ahora? ¿Qué podrán hacer sin él? “Está anocheciendo” en Jerusalén y también en el corazón de los discípulos.
Dentro de la casa, están “con las puertas cerradas”. Es una comunidad sin misión y sin horizonte, encerrada en sí misma, sin capacidad de acogida. Nadie piensa ya en salir por los caminos a anunciar el reino de Dios y curar la vida. Con las puertas cerradas no es posible acercarse al sufrimiento de las gentes.
Los discípulos están llenos de “miedo a los judíos”. Es una comunidad paralizada por el miedo, en actitud defensiva. Solo ven hostilidad y rechazo por todas partes. Con miedo no es posible amar el mundo como lo amaba Jesús, ni infundir en nadie aliento y esperanza.
De pronto, Jesús resucitado toma la iniciativa. Viene a rescatar a sus seguidores. “Entra en la casa y se pone en medio de ellos”. La pequeña comunidad comienza a transformarse. Del miedo pasan a la paz que les infunde Jesús. De la oscuridad de la noche pasan a la alegría de volver a verlo lleno de vida. De las puertas cerradas van a pasar pronto a la apertura de la misión.
Jesús les habla poniendo en aquellos pobres hombres toda su confianza: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. No les dice a quién se han de acercar, qué han de anunciar ni cómo han de actuar. Ya lo han podido aprender de él por los caminos de Galilea. Serán en el mundo lo que ha sido él.
Jesús conoce la fragilidad de sus discípulos. Muchas veces les ha criticado su fe pequeña y vacilante. Necesitan la fuerza de su Espíritu para cumplir su misión. Por eso hace con ellos un gesto especial. No les impone las manos ni los bendice como a los enfermos. Exhala su aliento sobre ellos y les dice: “Recibid el Espíritu Santo”.
Solo Jesús salvará a la Iglesia. Solo él nos liberará de los miedos que nos paralizan, romperá los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo, abrirá tantas puertas que hemos ido cerrando a lo largo de los siglos, enderezará tantos caminos que nos han desviado de él.
Lo que se nos pide es reavivar mucho más en toda la Iglesia la confianza en Jesús resucitado, movilizarnos para ponerlo sin miedo en el centro de nuestras parroquias y comunidades, y concentrar todas nuestras fuerzas en escuchar bien lo que su espíritu nos está diciendo hoy a sus seguidores y seguidoras.
Fuente:
http://www.cristianosgays.com/2014/04/27/jesus-salvara-a-la-iglesia-27-de-abril-de-2014-2-pascua-a-juan-20-19-3/
Fotografía: http://www.clickypix.com/wp-content/uploads/2013/12/best-selfies-20.jpg
Nota LB: Desde hace dos o tres semanas, no es fácil hallar la homilía actualizada de José Antonio Pagola. Probablemente en receso o quizá una sanción, no se le encuentra con facilidad, excepto los viejos textos. Lo más curioso es que, presuntamente de abril de 2014, está el ejercicio homilético en una peculiar página religiosa. Por lo demás, no constituye irrespeto alguno la imagen de un "selfie", propio de la contemporaneidad. Digamos, un ejercicio - esta vez - artístico.
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Gay,
Jesucristo,
José Antonio Pagola,
LB,
San Juan 20: 19-31,
Selfie
miércoles, 16 de abril de 2014
DIALOGAR
No desperdiciemos la Semana Santa
Jorge Urosa Savino
Para muchos, Semana Santa es sinónimo de descanso y vacaciones, de fiestas y viajes. Si se limitan a eso, pierden una ocasión preciosa de crecimiento personal. La Semana Santa es mucho más. En estos días conmemoramos la Pasión, la Muerte y la gloriosa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Son días propicios para renovar y fortalecer nuestra vivencia de la fe, nuestro amor a Dios por sobre todas las cosas, y nuestro amor al prójimo, como Cristo nos ha amado.
Participar en los oficios religiosos de Semana Santa nos recuerda que la práctica concreta de la caridad, la vivencia del amor cristiano, es algo fundamental, y al mismo tiempo muy necesario en las circunstancias actuales. En las últimas semanas muchas regiones del país y diversas zonas de nuestra ciudad de Caracas han sido escenario de serios conflictos políticos y sociales, con una gran carga de violencia que ha dejado ya más de cuarenta personas fallecidas y muchos heridos y detenidos, lo cual deploramos de corazón. Por ellos oramos intensamente a Dios.
Los obispos de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana hemos abordado estos problemas en sendos documentos publicados el 14 y el 25 de febrero, y el 2 de abril. Allí rechazamos la violencia, venga de donde venga; reivindicamos el derecho de los estudiantes y del pueblo en general a la protesta pacífica, llamamos al gobierno a respetar los derechos de los ciudadanos de manifestar, y le pedimos que atienda las exigencias de quienes protestan y resuelva los problemas que están en la raíz de las mismas. Invitamos al diálogo entre las partes en conflicto, y también exigimos sanciones para quienes puedan haber delinquido en las protestas y en la represión de ellas por funcionarios de cuerpos de seguridad del Estado y por civiles armados.
Pues bien: independientemente de la simpatía política de cada uno, es necesario que los católicos desterremos de nuestros corazones el odio, el rencor, la venganza. Es preciso que, manteniendo la defensa de nuestros derechos, los venezolanos saquemos de nuestros corazones el odio y el rencor, y vivamos de verdad en el amor. Por eso insisto: ¡no a la violencia! Todos debemos cumplir con nuestros deberes cívicos de acuerdo con nuestra conciencia, pero teniendo en cuenta que nadie, partidario del gobierno o de la oposición, tiene derecho de insultar, odiar o causar daño alguno, material, moral, o físico y, mucho menos, de matar a otro venezolano.
La Semana Santa es una ocasión dorada para crecer en la vivencia de nuestra fe cristiana y católica, para intensificar la práctica religiosa, para ser cada vez mejores, para vivir, de verdad, en el amor a Dios y amor al prójimo. Vayamos a nuestras iglesias y oremos intensamente por Venezuela, para que los venezolanos podamos resolver nuestros problemas de manera pacífica, buscando siempre el bien común. No desperdiciemos esta Semana Santa.
(*): Arzobispo de Caracas
Reproducción: Giovanni Antonio Bazzi, Galería de Bellas Artes, Siena (Italia), según una vieja revista venezolana.
Fuente: http://opinionynoticias.com/opinionnacional/18927-no-desperdiciemos-la-semana-santa
Jorge Urosa Savino
Para muchos, Semana Santa es sinónimo de descanso y vacaciones, de fiestas y viajes. Si se limitan a eso, pierden una ocasión preciosa de crecimiento personal. La Semana Santa es mucho más. En estos días conmemoramos la Pasión, la Muerte y la gloriosa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Son días propicios para renovar y fortalecer nuestra vivencia de la fe, nuestro amor a Dios por sobre todas las cosas, y nuestro amor al prójimo, como Cristo nos ha amado.
Participar en los oficios religiosos de Semana Santa nos recuerda que la práctica concreta de la caridad, la vivencia del amor cristiano, es algo fundamental, y al mismo tiempo muy necesario en las circunstancias actuales. En las últimas semanas muchas regiones del país y diversas zonas de nuestra ciudad de Caracas han sido escenario de serios conflictos políticos y sociales, con una gran carga de violencia que ha dejado ya más de cuarenta personas fallecidas y muchos heridos y detenidos, lo cual deploramos de corazón. Por ellos oramos intensamente a Dios.
Los obispos de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana hemos abordado estos problemas en sendos documentos publicados el 14 y el 25 de febrero, y el 2 de abril. Allí rechazamos la violencia, venga de donde venga; reivindicamos el derecho de los estudiantes y del pueblo en general a la protesta pacífica, llamamos al gobierno a respetar los derechos de los ciudadanos de manifestar, y le pedimos que atienda las exigencias de quienes protestan y resuelva los problemas que están en la raíz de las mismas. Invitamos al diálogo entre las partes en conflicto, y también exigimos sanciones para quienes puedan haber delinquido en las protestas y en la represión de ellas por funcionarios de cuerpos de seguridad del Estado y por civiles armados.
Pues bien: independientemente de la simpatía política de cada uno, es necesario que los católicos desterremos de nuestros corazones el odio, el rencor, la venganza. Es preciso que, manteniendo la defensa de nuestros derechos, los venezolanos saquemos de nuestros corazones el odio y el rencor, y vivamos de verdad en el amor. Por eso insisto: ¡no a la violencia! Todos debemos cumplir con nuestros deberes cívicos de acuerdo con nuestra conciencia, pero teniendo en cuenta que nadie, partidario del gobierno o de la oposición, tiene derecho de insultar, odiar o causar daño alguno, material, moral, o físico y, mucho menos, de matar a otro venezolano.
La Semana Santa es una ocasión dorada para crecer en la vivencia de nuestra fe cristiana y católica, para intensificar la práctica religiosa, para ser cada vez mejores, para vivir, de verdad, en el amor a Dios y amor al prójimo. Vayamos a nuestras iglesias y oremos intensamente por Venezuela, para que los venezolanos podamos resolver nuestros problemas de manera pacífica, buscando siempre el bien común. No desperdiciemos esta Semana Santa.
(*): Arzobispo de Caracas
Reproducción: Giovanni Antonio Bazzi, Galería de Bellas Artes, Siena (Italia), según una vieja revista venezolana.
Fuente: http://opinionynoticias.com/opinionnacional/18927-no-desperdiciemos-la-semana-santa
PREDICAMENTO
Celebración de la vida
Luis Barragán
A Hilda Elena, en su cumpleaños.
Bendición.
El régimen expone un abultado repertorio de consignas, repetidas hasta la saciedad por una larga década y media, consagrando el divorcio entre la prédica inconsistente y los hechos inalterables de los que no puede huir por obra de los eufemismos. Bastará con revisar las intervenciones del mal llamado diálogo de Miraflores, recientemente efectuado, para constatar las flaquezas – incluso – ideológicas de los elencos del poder: pesan más las ofensas que los argumentos.
El culto a la personalidad extinta no provee los referentes éticos indispensables, forzando una vinculación que los elementos mágico-religiosos que sirven de trasfondo a tan inédita experiencia política. Por consiguiente, el esfuerzo de superación del actual desorden establecido es mayor.
Creyentes o no, esta Semana Santa debe ser motivo de una profunda reflexión sobre los valores y antivalores que realizamos, habida cuenta de las consecuencias de la consabida represión gubernamental y las interpretaciones que suscita. El monopolio político y social del poder por esos elencos que prácticamente quebraron al país, celosos de sus privilegios y capaces de apelar a cualesquiera pretextos, ocurrencias y caprichos, no debe contentar ni siquiera a sus declarados simpatizantes: importa el discernimiento que se convierta en un valiente cuestionamiento que, además, esclarezca el proyecto que los anima y que no pueden jamás aceptar su realización a través de las muertes, lesiones y prisiones que ha generado su exagerada defensa.
Vamos hacia la Pascua de Resurrección que es celebración de la vida prometida, más importante que el rumboso período navideño y de año nuevo. Y acercarse a Jesús con sencillez creadora, sin que nos propongamos un estudio histórico o teológico, exige contrastar su mensaje con todo lo que sucede, en defensa de la verdad que no debe fenecer, desde nuestra propia experiencia personal y comunitaria: resulta un paso indispensable para descubrirnos en el otro y en los otros camino a una libertad liberadora que los falsos mesías de la hora falsifican, adulteran y manipulan.
Algo muy serio ocurre y urgimos de una interpretación correcta para la más adecuada respuesta y compromiso, por lo que no es posible escapar, amenazados por una violencia superior: la de los antivalores que redundan en la cultura de la muerte. Sencillez creadora: interrogarse, discernir y actuar según nuestras posibilidades, en reclamo de una cultura de la vida por la que se lucha conquistándola y celebrándola.
Reproducciones: En la edición de Élite del 16 de abril de 1960 (Caracas, nr. 1803), Oscar Yánes y Julio César Martínez suscriben un reportaje de título revelador: "Jesús y los problemas venezolanos". Por cierto, afianzados en sendas citas bíblicas, el fotomontaje constituye acaso un ejercicio precursor de lo que, después, se entenderá como teología política o de a liberación.
Luis Barragán
A Hilda Elena, en su cumpleaños.
Bendición.
El régimen expone un abultado repertorio de consignas, repetidas hasta la saciedad por una larga década y media, consagrando el divorcio entre la prédica inconsistente y los hechos inalterables de los que no puede huir por obra de los eufemismos. Bastará con revisar las intervenciones del mal llamado diálogo de Miraflores, recientemente efectuado, para constatar las flaquezas – incluso – ideológicas de los elencos del poder: pesan más las ofensas que los argumentos.
El culto a la personalidad extinta no provee los referentes éticos indispensables, forzando una vinculación que los elementos mágico-religiosos que sirven de trasfondo a tan inédita experiencia política. Por consiguiente, el esfuerzo de superación del actual desorden establecido es mayor.
Creyentes o no, esta Semana Santa debe ser motivo de una profunda reflexión sobre los valores y antivalores que realizamos, habida cuenta de las consecuencias de la consabida represión gubernamental y las interpretaciones que suscita. El monopolio político y social del poder por esos elencos que prácticamente quebraron al país, celosos de sus privilegios y capaces de apelar a cualesquiera pretextos, ocurrencias y caprichos, no debe contentar ni siquiera a sus declarados simpatizantes: importa el discernimiento que se convierta en un valiente cuestionamiento que, además, esclarezca el proyecto que los anima y que no pueden jamás aceptar su realización a través de las muertes, lesiones y prisiones que ha generado su exagerada defensa.
Vamos hacia la Pascua de Resurrección que es celebración de la vida prometida, más importante que el rumboso período navideño y de año nuevo. Y acercarse a Jesús con sencillez creadora, sin que nos propongamos un estudio histórico o teológico, exige contrastar su mensaje con todo lo que sucede, en defensa de la verdad que no debe fenecer, desde nuestra propia experiencia personal y comunitaria: resulta un paso indispensable para descubrirnos en el otro y en los otros camino a una libertad liberadora que los falsos mesías de la hora falsifican, adulteran y manipulan.Algo muy serio ocurre y urgimos de una interpretación correcta para la más adecuada respuesta y compromiso, por lo que no es posible escapar, amenazados por una violencia superior: la de los antivalores que redundan en la cultura de la muerte. Sencillez creadora: interrogarse, discernir y actuar según nuestras posibilidades, en reclamo de una cultura de la vida por la que se lucha conquistándola y celebrándola.
Reproducciones: En la edición de Élite del 16 de abril de 1960 (Caracas, nr. 1803), Oscar Yánes y Julio César Martínez suscriben un reportaje de título revelador: "Jesús y los problemas venezolanos". Por cierto, afianzados en sendas citas bíblicas, el fotomontaje constituye acaso un ejercicio precursor de lo que, después, se entenderá como teología política o de a liberación.
TODOS OMITENTES
Del pecado de omisión
Luis Barragán
Entendemos, aceptamos y celebramos las inquietudes políticas de los sacerdotes y religiosas, aunque tememos por una abierta militancia política que afecte el ministerio. Simpatizantes o no de la oposición o del gobierno, se impone la prudencia. Sin embargo, ésta adquiere otra faceta cuando no es posible callar ante las muertes, los lesionados, los procesados y los prisioneros que sintetizan el injusto saldo de la represión gubernamental.
El suscrito, ha sido feligrés de sacerdotes que reclaman públicamente su adscripción al partido de gobierno y si bien es cierto que jamás lo han involucrado en sus homilías, haciéndose acreedores de nuestro aprecio y cariño, no menos cierto es que callan frente a la feroz represión. Contradictorio y decepcionante, nada dicen aún siendo emplazados en las redes sociales que emplean con entusiasmo.
Posiblemente digan menos y obren más por la liberación de los estudiantes capturados o intensifiquen sus oraciones para que acabe este inmenso coto de caza de los contestatarios, pero creemos urgente la fijación pública de una postura expresa e inequívoca que también contribuya a orientarnos en relación a la evidente violación de los derechos humanos. He acá un pecado de omisión que superar y, pecadores, con humildad hacemos este llamado.
Vamos hacia la Pascua de Resurrección con los yerros de nuestra exacta humanidad, importando discernir los tiempos que corren y correrán. Por lo menos, en la Iglesia Católica deben sentirse todas las voces ante las difíciles y crudas circunstancias que nos habitan.
Reproducciones:
1. Portada. Billiken, Caracas, nr. 1036 de 03/1948.
2. Jesús en el huerto. Billiken, Caracas, nr. 20 de 03/1923
Fuente: http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/18944-del-pecado-de-omision
Luis Barragán
Entendemos, aceptamos y celebramos las inquietudes políticas de los sacerdotes y religiosas, aunque tememos por una abierta militancia política que afecte el ministerio. Simpatizantes o no de la oposición o del gobierno, se impone la prudencia. Sin embargo, ésta adquiere otra faceta cuando no es posible callar ante las muertes, los lesionados, los procesados y los prisioneros que sintetizan el injusto saldo de la represión gubernamental.
El suscrito, ha sido feligrés de sacerdotes que reclaman públicamente su adscripción al partido de gobierno y si bien es cierto que jamás lo han involucrado en sus homilías, haciéndose acreedores de nuestro aprecio y cariño, no menos cierto es que callan frente a la feroz represión. Contradictorio y decepcionante, nada dicen aún siendo emplazados en las redes sociales que emplean con entusiasmo.
Posiblemente digan menos y obren más por la liberación de los estudiantes capturados o intensifiquen sus oraciones para que acabe este inmenso coto de caza de los contestatarios, pero creemos urgente la fijación pública de una postura expresa e inequívoca que también contribuya a orientarnos en relación a la evidente violación de los derechos humanos. He acá un pecado de omisión que superar y, pecadores, con humildad hacemos este llamado.
Vamos hacia la Pascua de Resurrección con los yerros de nuestra exacta humanidad, importando discernir los tiempos que corren y correrán. Por lo menos, en la Iglesia Católica deben sentirse todas las voces ante las difíciles y crudas circunstancias que nos habitan.Reproducciones:
1. Portada. Billiken, Caracas, nr. 1036 de 03/1948.
2. Jesús en el huerto. Billiken, Caracas, nr. 20 de 03/1923
Fuente: http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/18944-del-pecado-de-omision
lunes, 14 de abril de 2014
POSIBILIDAD CIERTA
Nada lo pudo detener
José Antonio Pagola
La ejecución del Bautista no fue algo casual. Según una idea muy extendida en el pueblo judío, el destino que espera al profeta es la incomprensión, el rechazo y, en muchos casos, la muerte. Probablemente, Jesús contó desde muy pronto con la posibilidad de un final violento.
Jesús no fue un suicida ni buscaba el martirio. Nunca quiso el sufrimiento ni para él ni para nadie. Dedicó su vida a combatirlo en la enfermedad, las injusticias, la marginación o la desesperanza. Vivió entregado a “buscar el reino de Dios y su justicia”: ese mundo más digno y dichoso para todos, que busca su Padre.
Si acepta la persecución y el martirio es por fidelidad a ese proyecto de Dios que no quiere ver sufrir a sus hijos e hijas. Por eso, no corre hacia la muerte, pero tampoco se echa atrás. No huye ante las amenazas, tampoco modifica ni suaviza su mensaje.
Le habría sido fácil evitar la ejecución. Habría bastado con callarse y no insistir en lo que podía irritar en el templo o en el palacio del prefecto romano. No lo hizo. Siguió su camino. Prefirió ser ejecutado antes que traicionar su conciencia y ser infiel al proyecto de Dios, su Padre.
Aprendió a vivir en un clima de inseguridad, conflictos y acusaciones. Día a día se fue reafirmando en su misión y siguió anunciando con claridad su mensaje. Se atrevió a difundirlo no solo en las aldeas retiradas de Galilea, sino en el entorno peligroso del templo. Nada lo detuvo.
Morirá fiel al Dios en el que ha confiado siempre. Seguirá acogiendo a todos, incluso a pecadores e indeseables. Si terminan rechazándolo, morirá como un “excluido” pero con su muerte confirmará lo que ha sido su vida entera: confianza total en un Dios que no rechaza ni excluye a nadie de su perdón.
Seguirá buscando el reino de Dios y su justicia, identificándose con los más pobres y despreciados. Si un día lo ejecutan en el suplicio de la cruz, reservado para esclavos, morirá como el más pobre y despreciado, pero con su muerte sellará para siempre su fe en un Dios que quiere la salvación del ser humano de todo lo que lo esclaviza.
Los seguidores de Jesús descubrimos el Misterio último de la realidad, encarnado en su amor y entrega extrema al ser humano. En el amor de ese crucificado está Dios mismo identificado con todos los que sufren, gritando contra todas las injusticias y perdonando a los verdugos de todos los tiempos. En este Dios se puede creer o no creer, pero no es posible burlarse de él. En él confiamos los cristianos. Nada lo detendrá en su empeño de salvar a sus hijos.
http://odresnuevos.wordpress.com/evangelio-domingos/evangelio-13-abril-2014/
Cfr. Giorgio Peroni: http://radioevangelizacion.org/noticia/domingo-ramos-bendito-viene-nombre-del-senor
Pieza: Hermanos Gao.
Fotografía: LB, bendición de las palmas en la Iglesia del Colegio San José de Tarbes.
José Antonio Pagola
La ejecución del Bautista no fue algo casual. Según una idea muy extendida en el pueblo judío, el destino que espera al profeta es la incomprensión, el rechazo y, en muchos casos, la muerte. Probablemente, Jesús contó desde muy pronto con la posibilidad de un final violento.
Jesús no fue un suicida ni buscaba el martirio. Nunca quiso el sufrimiento ni para él ni para nadie. Dedicó su vida a combatirlo en la enfermedad, las injusticias, la marginación o la desesperanza. Vivió entregado a “buscar el reino de Dios y su justicia”: ese mundo más digno y dichoso para todos, que busca su Padre.
Si acepta la persecución y el martirio es por fidelidad a ese proyecto de Dios que no quiere ver sufrir a sus hijos e hijas. Por eso, no corre hacia la muerte, pero tampoco se echa atrás. No huye ante las amenazas, tampoco modifica ni suaviza su mensaje.
Le habría sido fácil evitar la ejecución. Habría bastado con callarse y no insistir en lo que podía irritar en el templo o en el palacio del prefecto romano. No lo hizo. Siguió su camino. Prefirió ser ejecutado antes que traicionar su conciencia y ser infiel al proyecto de Dios, su Padre.
Aprendió a vivir en un clima de inseguridad, conflictos y acusaciones. Día a día se fue reafirmando en su misión y siguió anunciando con claridad su mensaje. Se atrevió a difundirlo no solo en las aldeas retiradas de Galilea, sino en el entorno peligroso del templo. Nada lo detuvo.
Morirá fiel al Dios en el que ha confiado siempre. Seguirá acogiendo a todos, incluso a pecadores e indeseables. Si terminan rechazándolo, morirá como un “excluido” pero con su muerte confirmará lo que ha sido su vida entera: confianza total en un Dios que no rechaza ni excluye a nadie de su perdón.
Seguirá buscando el reino de Dios y su justicia, identificándose con los más pobres y despreciados. Si un día lo ejecutan en el suplicio de la cruz, reservado para esclavos, morirá como el más pobre y despreciado, pero con su muerte sellará para siempre su fe en un Dios que quiere la salvación del ser humano de todo lo que lo esclaviza.
Los seguidores de Jesús descubrimos el Misterio último de la realidad, encarnado en su amor y entrega extrema al ser humano. En el amor de ese crucificado está Dios mismo identificado con todos los que sufren, gritando contra todas las injusticias y perdonando a los verdugos de todos los tiempos. En este Dios se puede creer o no creer, pero no es posible burlarse de él. En él confiamos los cristianos. Nada lo detendrá en su empeño de salvar a sus hijos.
http://odresnuevos.wordpress.com/evangelio-domingos/evangelio-13-abril-2014/
Cfr. Giorgio Peroni: http://radioevangelizacion.org/noticia/domingo-ramos-bendito-viene-nombre-del-senor
Pieza: Hermanos Gao.
Fotografía: LB, bendición de las palmas en la Iglesia del Colegio San José de Tarbes.
domingo, 12 de enero de 2014
¨PERSEVERAR
NOTITARDE, Valencia, 12 de enero de 2014
"Caminando con Cristo"
El bautismo del señor (mt. 3, 13-17)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes
Con la fiesta litúrgica que la Iglesia celebra hoy, donde recuerda el Bautismo de Jesús por manos de Juan Bautista en el Jordán, se cierra el tiempo de Navidad.
El domingo pasado celebramos la solemnidad de la Epifanía o manifestación de Dios a los Reyes Magos, que declaraba a Jesús Rey de los judíos, Mesías y Salvador. En la fiesta que hoy celebramos se proclama a Jesús como Hijo de Dios en carne mortal, que comienza su vida pública en medio de Israel.
Tan significativo fue el hecho del Bautismo de Jesús, que los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) lo narran de manera especial. Resaltan los evangelios, como lo vemos en el texto de Mateo que hoy leemos, que Jesús al ser bautizado a orillas del río Jordán fue declarado Hijo Amado de Dios Padre: "Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco".
Debemos decir, que en tiempos de Jesús era conocido y practicado el bautismo de inmersión a la par del rito de circuncisión. El bautismo que dispensa Juan es más ético, de conversión y purificación de los pecados y no tanto legal, como se realizaba en el Templo de Jerusalén o la sinagoga. Ahora bien, si Jesús es el Hijo de Dios, igual a nosotros menos en el pecado, ¿De qué debía purificarse? ¿Qué pecado tenía que serle perdonado? Por eso, El Bautista ante la insistencia de Jesús de recibir el bautismo, primero se rehúsa, con lo cual expresa la realidad de la dignidad de Jesús y le dice expresamente que es él quien se debe dejar bautizar. Pero, Jesús, se somete al bautismo para significar la llegada del tiempo mesiánico, el cumplimiento de lo que había anunciado su precursor San Juan Bautista. Se deja bautizar para que se manifieste el poder de Dios Padre y para que todo el pueblo que se agolpaba a las orillas de aquel río contemplara, que Dios había enviado a su propio Hijo, como Mesías. Se somete al bautismo para significar y decretar ahora que él trae la fuerza del Espíritu Santo que santificará la vida de aquellos que reciban y acepten su mensaje de salvación. Él viene ahora para bautizar con agua y Espíritu Santo.
También de manera hermosa, el Bautismo del Señor, viene a ser una señal clara de la misión que el Padre Eterno le encomendó. Siendo inocente, se mete en la fila de los pecadores y esto recuerda lo que sucederá en El Calvario. Cristo viene para morir por todos los pecadores, se deja matar como el peor de los criminales, para demostrarle al mundo el inmenso amor de Dios Padre por la humanidad. Así, que el bautismo de Cristo será también un programa de vida, una dirección a seguir para rescatar a la humanidad extraviada.
Celebrar hoy el bautismo de Cristo, es recordar también nuestra condición de bautizados. También nosotros fuimos "sumergidos" en el agua del bautismo para morir al pecado y renacer bajo la fuerza del Espíritu Santo, como hijos amados de Dios. Tenemos la tarea y el compromiso de hacer de nuestra vida cristiana; mientras dure nuestro peregrinar aquí en la tierra, un servicio al reino de Dios. Que nuestros pensamientos, sentimientos y acciones vayan siempre guiados por los mandamientos de Dios; que sean la norma de nuestras vidas. Y los cristianos sabemos que la ley de Dios se resume en el amor que tiene una triple dirección: Amar a Dios y al prójimo como a uno mismo. Es decir, para amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a mí mismo, debo primero quererme y aceptarme como hijo amado de Dios.
Imitemos, por tanto, a Cristo que vino al mundo a hacer el bien, nos vino a hablar del amor de Dios, a estar cerca de los más pobres y necesitados, de los enfermos y de los tristes, de los pecadores y olvidados. Hoy más que nunca el mensaje de Cristo sigue vigente y así la tarea del cristiano; sobre todo en la Venezuela que nos toca vivir, que demanda por cristianos que pongan en práctica su condición de bautizados; es decir, de vivir como verdaderos discípulos de Cristo y auténticos hijos de Dios.
IDA Y RETORNO: Me preguntan ¿Qué hacer ante la situación de crisis moral, económica, política y social que vive Venezuela? Ante todo como cristianos orar y vivir de acuerdo a los principios del Evangelio. Dios es fiel y nunca abandona ni deja de escuchar las súplicas de sus hijos. Dios siempre viene en defensa de los que lo invocan con fe y su poder se manifiesta. Hay que orar y vivir haciendo el bien. En segundo lugar, que cada uno, según su vocación de vida y su lugar de trabajo procure dar, cada día, lo mejor de sí, viviendo en responsabilidad, honestidad, servicio, y buscando transformar el entorno donde le toca vivir; con fe, esperanza y amor. El cristiano católico nunca debe "tirar la toalla", necesita ser perseverante y constante en medio de las dificultades, sabiendo que nunca está ni va solo por la vida; tiene a Cristo y va con Él que nos ha revelado el amor de Dios Padre y nos fortalece con su Espíritu Santo. Oremos por Venezuela y confiemos siempre en el amor de Dios que no defrauda.
Ilustración: Billiken, Caracas, nr. 768 del 15/12/ 1934.
Cfr. Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-dios-bautizado#
"Caminando con Cristo"
El bautismo del señor (mt. 3, 13-17)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes
Con la fiesta litúrgica que la Iglesia celebra hoy, donde recuerda el Bautismo de Jesús por manos de Juan Bautista en el Jordán, se cierra el tiempo de Navidad.
El domingo pasado celebramos la solemnidad de la Epifanía o manifestación de Dios a los Reyes Magos, que declaraba a Jesús Rey de los judíos, Mesías y Salvador. En la fiesta que hoy celebramos se proclama a Jesús como Hijo de Dios en carne mortal, que comienza su vida pública en medio de Israel.
Tan significativo fue el hecho del Bautismo de Jesús, que los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) lo narran de manera especial. Resaltan los evangelios, como lo vemos en el texto de Mateo que hoy leemos, que Jesús al ser bautizado a orillas del río Jordán fue declarado Hijo Amado de Dios Padre: "Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco".
Debemos decir, que en tiempos de Jesús era conocido y practicado el bautismo de inmersión a la par del rito de circuncisión. El bautismo que dispensa Juan es más ético, de conversión y purificación de los pecados y no tanto legal, como se realizaba en el Templo de Jerusalén o la sinagoga. Ahora bien, si Jesús es el Hijo de Dios, igual a nosotros menos en el pecado, ¿De qué debía purificarse? ¿Qué pecado tenía que serle perdonado? Por eso, El Bautista ante la insistencia de Jesús de recibir el bautismo, primero se rehúsa, con lo cual expresa la realidad de la dignidad de Jesús y le dice expresamente que es él quien se debe dejar bautizar. Pero, Jesús, se somete al bautismo para significar la llegada del tiempo mesiánico, el cumplimiento de lo que había anunciado su precursor San Juan Bautista. Se deja bautizar para que se manifieste el poder de Dios Padre y para que todo el pueblo que se agolpaba a las orillas de aquel río contemplara, que Dios había enviado a su propio Hijo, como Mesías. Se somete al bautismo para significar y decretar ahora que él trae la fuerza del Espíritu Santo que santificará la vida de aquellos que reciban y acepten su mensaje de salvación. Él viene ahora para bautizar con agua y Espíritu Santo.
También de manera hermosa, el Bautismo del Señor, viene a ser una señal clara de la misión que el Padre Eterno le encomendó. Siendo inocente, se mete en la fila de los pecadores y esto recuerda lo que sucederá en El Calvario. Cristo viene para morir por todos los pecadores, se deja matar como el peor de los criminales, para demostrarle al mundo el inmenso amor de Dios Padre por la humanidad. Así, que el bautismo de Cristo será también un programa de vida, una dirección a seguir para rescatar a la humanidad extraviada.
Celebrar hoy el bautismo de Cristo, es recordar también nuestra condición de bautizados. También nosotros fuimos "sumergidos" en el agua del bautismo para morir al pecado y renacer bajo la fuerza del Espíritu Santo, como hijos amados de Dios. Tenemos la tarea y el compromiso de hacer de nuestra vida cristiana; mientras dure nuestro peregrinar aquí en la tierra, un servicio al reino de Dios. Que nuestros pensamientos, sentimientos y acciones vayan siempre guiados por los mandamientos de Dios; que sean la norma de nuestras vidas. Y los cristianos sabemos que la ley de Dios se resume en el amor que tiene una triple dirección: Amar a Dios y al prójimo como a uno mismo. Es decir, para amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a mí mismo, debo primero quererme y aceptarme como hijo amado de Dios.
Imitemos, por tanto, a Cristo que vino al mundo a hacer el bien, nos vino a hablar del amor de Dios, a estar cerca de los más pobres y necesitados, de los enfermos y de los tristes, de los pecadores y olvidados. Hoy más que nunca el mensaje de Cristo sigue vigente y así la tarea del cristiano; sobre todo en la Venezuela que nos toca vivir, que demanda por cristianos que pongan en práctica su condición de bautizados; es decir, de vivir como verdaderos discípulos de Cristo y auténticos hijos de Dios.
IDA Y RETORNO: Me preguntan ¿Qué hacer ante la situación de crisis moral, económica, política y social que vive Venezuela? Ante todo como cristianos orar y vivir de acuerdo a los principios del Evangelio. Dios es fiel y nunca abandona ni deja de escuchar las súplicas de sus hijos. Dios siempre viene en defensa de los que lo invocan con fe y su poder se manifiesta. Hay que orar y vivir haciendo el bien. En segundo lugar, que cada uno, según su vocación de vida y su lugar de trabajo procure dar, cada día, lo mejor de sí, viviendo en responsabilidad, honestidad, servicio, y buscando transformar el entorno donde le toca vivir; con fe, esperanza y amor. El cristiano católico nunca debe "tirar la toalla", necesita ser perseverante y constante en medio de las dificultades, sabiendo que nunca está ni va solo por la vida; tiene a Cristo y va con Él que nos ha revelado el amor de Dios Padre y nos fortalece con su Espíritu Santo. Oremos por Venezuela y confiemos siempre en el amor de Dios que no defrauda.
Ilustración: Billiken, Caracas, nr. 768 del 15/12/ 1934.
Cfr. Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-dios-bautizado#
Etiquetas:
Jesucristo,
Joel de Jesús Núñez Flautes,
San Mateo 3: 3-17
jueves, 28 de marzo de 2013
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Gregorio Peces-Barba. "El proceso de Jesús". El Nacional, Caracas, 22/03/1989.
- S/a. "Los Obispos de Venezuela pidieron a Roma permiso para usar el castellano". El Nacional, 02/09/54.
- Pbro. J. M. Parent. "Unificación de las Iglesias cristianas". El Nacional, 09/12/65.
- Esteban Salazar Chapela. "Unificación de las Iglesias cristianas". El Nacional, 22/10/57.
- Pedro Trigo Dura. "El cristianismo popular en la nueva novela latinoamericana". SIC, Caracas, nr. 354 de 04/73.
Fotografía: El Nacional, Caracas, 06/09/52.
- S/a. "Los Obispos de Venezuela pidieron a Roma permiso para usar el castellano". El Nacional, 02/09/54.
- Pbro. J. M. Parent. "Unificación de las Iglesias cristianas". El Nacional, 09/12/65.
- Esteban Salazar Chapela. "Unificación de las Iglesias cristianas". El Nacional, 22/10/57.
- Pedro Trigo Dura. "El cristianismo popular en la nueva novela latinoamericana". SIC, Caracas, nr. 354 de 04/73.
Fotografía: El Nacional, Caracas, 06/09/52.
domingo, 8 de abril de 2012
CAZA DE CITAS

Gran Vía
¡Eh, compañero! ¿Buscas
al Cristo?, gritó alzándose el mendigo
predicador en su hacienda de andrajos
del banco donde duerme,
a espaldas del benéfico Caballero de Gracia.
Tuve miedo en la noche, por si fuera
el Cristo mismo, ebrio, quien me hablara,
y lo negué tres veces.
Pablo García Baena
("Los Campos Elíseos" - 2006 - citado en
EL PAÍS, Madrid, 08 de Abril de 2012)
Fotografía: Rodney Castro Soto (Caracas, 26/04/08)
Etiquetas:
Caza de citas,
Jesucristo,
Pablo García Baena,
Rodney Castro Soto
sábado, 7 de abril de 2012
¿SOMBRAS NADA MÁS?

EL UNIVERSAL, Caracas, 07 de Abril de 2012
El significado de la Cruz
ROSALÍA MOROS DE BORREGALES
Existen evidencias del uso de la crucifixión como método de castigo desde aproximadamente el año 300 a.C. El Imperio Romano la usó en toda la extensión de su vasto territorio. Su fin primordial era exponer a la víctima públicamente con la doble finalidad, por una parte, de dar una lección ejemplarizante a los espectadores y, por otra, producir en la víctima una muerte lenta y extremadamente dolorosa. Todos los que eran destinados a la crucifixión eran individuos que habían cometido crímenes terribles. ¡Y fue esa la muerte a la que fue sometido Jesús de Nazaret!
No ha habido para mí un mensaje más contundente, más conmovedor, más convincente que el mensaje sobre el significado de la cruz de Cristo. Siempre he creído, sin lugar a dudas, que el fundamento del cristianismo yace en la cruz. Podemos hablar acerca de Dios en muchos aspectos; podemos tratar de acercarnos a Él a través de diferentes medios, pero si no venimos a la cruz y entendemos la trascendencia de lo que allí sucedió, jamás entenderemos el amor de Dios. Porque allí, en el sacrificio de Jesús en la cruz se resume todo el evangelio, la esencia de las buenas nuevas de Dios.
La Biblia dice, y ya es hora de que si nos llamamos "cristianos" busquemos en las escrituras para conocer a Dios, que nuestro Señor quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. ¡Todos, sin excepción! También nos señala que hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo, quien se dio a sí mismo en rescate por todos. Pues delante de Dios ningún ser humano tiene justificación; todos hemos estado enemistados con Él, pero esa separación fue restituida a través de la cruz.
En el Antiguo Testamento vemos cómo el pueblo de Israel al venir a rendir adoración a Dios debía traer una ofrenda al altar; el mejor de sus corderitos, y una vez que el animal había sido sacrificado, la sangre derramada era un símbolo del perdón de pecados. Pero Dios no solo quería la salvación de su pueblo escogido; las escrituras nos señalan que Él ha amado al mundo de tal manera que envió a su hijo Jesús, para que todo aquel que en él crea no se pierda, mas tenga vida eterna.
Entonces, Jesús fue abandonado por el Padre en la cruz; entregado como un cordero al matadero; convertido en pecado derramó su sangre por cada uno de nosotros. Con su muerte se consumó el sacrificio que era necesario hacer para tener comunión con Dios. Él fue el cordero sacrificado y su sangre el precio por nuestra salvación. De allí que se continúe diciendo hasta el día de hoy que "Jesús es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo". A través de la crucifixión de nuestro Señor el acta de decretos que había contra cada uno de nosotros quedó anulada; fue quitada y clavada en la cruz. Él es el autor y consumador de la fe, el cual sufrió en la cruz, y menospreció todo el oprobio para darnos salvación, y luego sentarse a la diestra del trono de Dios.
El hombre de nuestra época quiere cambios que vengan desde afuera, que se manifiesten en su entorno, que le proporcionen cada vez mayor felicidad; sin embargo, el hombre de nuestra era no está dispuesto a producir los cambios desde su interior, y ese, es precisamente el camino al cual nos lleva Jesucristo cuando venimos ante su cruz. El camino de la verdadera transformación del alma en donde se generan los verdaderos cambios del hombre.
Cuando venimos ante la cruz entendemos que no ha habido otro amor más grande. Allí se desvanece todo el miedo, todas las dudas, toda la incertidumbre. Entonces nos sentimos profundamente amados y perdonados. Entonces encontramos el propósito de nuestras vidas. Pero la comunión con Dios solo viene a la vida del hombre con el permiso del hombre. Venir a la cruz es un acto voluntario.
¡No dejes para después el encuentro que debes tener hoy!
Ilustración: Jean-Léon Gérôme.
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Rosalía Moros de Borregales
domingo, 24 de abril de 2011
ROSTRO COMPARTIDO

El Nacional, Caracas, 11 de Mayo de 1996
El rostro de Jesús
OVIDIO PEREZ MORALES
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¿Dónde podemos encontrar a Jesús? Es una pregunta de suma importancia por las consecuencias que tiene para el cristiano.
¨Qué podemos contestar a esto? Jesús tiene diversos modos o tipos de presencia real (no ficticia, puramente poética o imaginaria). En primer lugar, después de su resurrección y ascensión se encuentra glorioso en el Cielo; recordemos lo que confesamos frecuentemente en el Credo (presencia gloriosa). En segundo lugar, está presente en su Iglesia como Pueblo de Dios, en los pastores que lo representan (Mt 28 20: ``...yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo'') y, de manera especialmente, verdadera, real y sustancialmente, en la eucaristía, la cual es una celebración sacramental que hace del pan y del vino el cuerpo y la sangre del Señor (presencia eucarística). En tercer lugar, Jesús está presente en las asambleas litúrgicas y reuniones de oración, cuando los cristianos nos congregamos para oír su palabra y para rezar. En cuarto lugar -y es lo que ahora quiero subrayar-, Jesús está presente en los más necesitados, según lo pone de relieve Mt 25 al referir el Juicio Final, cuando Jesucristo nos planteará como criterio de salvación o condena: tuve (en primera persona) hambre... sed, estuve preso... y ustedes me dieron / no me dieron de comer, de beber, me visitaron/no me visitaron...
``Descubrir en los rostros sufrientes de los pobres el rostro del Señor: a ello nos exhortaron los Obispos del Continente reunidos en Santo Domingo en 1992 (IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano). El N. 178c del Documento Final hace un elenco de esos rostros interpelantes: ``rostros disfigurados por el hambre, consecuencia de la inflación, de la deuda externa y de injusticias sociales; los rostros desilucionados por los políticos, que prometen pero no cumplen; los rostros humillados a causa de su propia cultura, que no es respetada y es incluso despreciada; los rostros aterrorizados por la violencia diaria e indiscriminada; los rostros angustiados de los menores abandonados, que caminan por nuestras calles y duermen bajo nuestros puentes; los rostros sufridos de las mujeres humilladas y postergadas; los rostros cansados de los migrantes, que no encuentran digna acogida; los rostros envejecidos por el tiempo y el trabajo de los que no tienen lo mínimo para sobrevivir dignamente... El amor misericordioso es también volverse a los que se encuentran en carencia espiritual, moral y cultural''.
La Iglesia durante la Cuaresma pasada nos invitó a descubrir y cuidar el rostro de Jesús en el de los niños sumidos en el abandono y la miseria, en la droga y la prostitución, en el abandono de los padres y la marginación social. A los niños, a quienes los adultos no los toman muy en cuenta cuando planean y organizan las ciudades y tejen la convivencia social.
La Primera Carta de San Juan (4,12.20-21) nos trae un texto que debiéramos tener escrito en la palma de nuestra mano para recordarlo siempre: el amor a Dios y al prójimo son inseparables; Dios se nos hace próximo en el prójimo.
Si nosotros tenemos esto como convicción, nuestras actitudes y comportamientos cambiarán y seremos capaces de construir una nueva sociedad, una cultura de la vida y de la solidaridad, a lo cual nos exhortó vivamente Juan Pablo II en su Visita de febrero.
La crisis venezolana es socioeconómica, política.
Pero es, en su raíz, una crisis de amor (palabra por cierto empobrecida, tergiversada y envilecida en los MCS). Amor implica compartir, solidaridad, servicio, corresponsabilidad. Se hacen necesarias hoy en el país nuevas leyes y nuevos sistemas y estructuras, pero ¨qué será todo eso, sin personas de verdad, sin gente renovada moral y espiritualmente, sin gente ``nueva''? Desde cada uno de nosotros y de nuestras familias y comunidades tenemos que edificar la civilización del amor.
Jesucristo, glorioso ya en la plenitud del Reino de los Cielos, está presente en la historia humana. De modo muy peculiar en el rostro doliente de tantos y tantos, postrados o pasantes a nuestro lado sin que los identifiquemos de verdad.
Ilustración: Bárbaro Rivas.
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Ovidio Pérez Morales
ALEGRÍA PASCUAL

El Nacional, Caracas, 29 de Marzo de 1997
Pascua cristiana
OVIDIO PEREZ MORALES
La existencia cristiana puede ser definida como pascual . En efecto, su sentido y su dinamismo derivan de la Pascua de Cristo.
El Domingo de Ramos conmemoró la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, para padecer y morir. Inauguró la Semana Santa, la principal de todas desde la perspectiva litúrgica de la Iglesia. Hay quienes la llaman ``Semana de dolor''; tal denominación refleja, sin embargo, una interpretación parcial de lo que este tiempo conmemora y significa. La Semana Mayor hace memoria, ciertamente, del padecimiento (pasión) y de la muerte de Jesús, mas conjugando este aspecto con otro, luminoso y culminante, a saber, la resurrección del Señor. El conjunto constituye el ``misterio pascual'' o Pascua del Señor. Es ``Semana de dolor'', pero más todavía de alegría. Es fiesta pascual, porque la cruz, hecha para dar muerte, se ha transformado en árbol de vida, en victoria sobre todo lo que constituye destrucción y ocaso humanos.
Pascua quiere decir ``paso''. De la muerte a la vida, de la esclavitud a la libertad, de las tinieblas a la luz. La Pascua cristiana es potencial renovador de toda la Humanidad. Porque Cristo es Salvador no sólo de quienes lo reconocen como Mesías, sino también de todos los seres humanos de este mundo, a los cuales Dios Padre ha enviado a su Hijo como liberador y reconciliador.
La Semana Santa es ``memorial'' de la Pascua. Se trata aquí no de simple recuerdo, pues la celebración litúrgica del misterio pascual entraña también acción salvadora actual de Dios. Los días que se iniciaron con la solemnidad de Ramos se han orientado como hacia su momento culminante, al Triduo Pascual; éste comenzó el Jueves Santo con la misa vespertina de la Cena del Señor, continuó con la celebración de la Pasión el Viernes Santo para culminar con la solemne Vigilia Pascual del Sábado y el Domingo de Resurrección. El Domingo (esta palabra traduce el término latino ``dominicus'', que quiere decir ``del Señor'') de Resurrección viene a constituir el día por excelencia de todo el año celebrante cristiano, porque es el día de la Pascua del Señor, de su ``paso'' como resucitado a la gloria del Padre. Todo domingo del año recibe de este día nuclear y frontal su significación y fuerza.
Para el pueblo judío, la Pascua es la fiesta nacional-religiosa por excelencia. Celebra la liberación de la esclavitud en Egipto y la constitución formal como pueblo luego del éxodo , cuando a través del dramático peregrinar por el desierto selló el Pacto con Yahveh, asumió la Ley y se integró progresivamente marchando hacia la Tierra de la Promesa. Así el ``paso'' constituyente fue para ese pequeño pero importante conglomerado, causa de liberación y unidad. La primera Pascua judía se celebró en plena tormenta, cuando la última plaga produjo la muerte de los primogénitos de Egipto y la salvación de aquellos que vivían en la opresión. La sangre del cordero untada a la entrada de las casas de los hebreos constituyó garantía de vida. En recuerdo de aquella Pascua primordial, la historia del pueblo de Israel tendrá en la celebración anual pascual la reafirmación de su elección, de sus ideales y esperanzas. La cena con cordero asado, ácimos y hierbas amargas, recuerdan el ``paso'' primigenio. Hay vino que se bendice y ofrece y pan que se parte y distribuye. Ocasión para que el padre de familia cuente la historia de eventos maravillosos, fruto de la poderosa intervención divina. Un pasado que asegura asistencia divina e impulsa en esperanza al porvenir.
La Iglesia de Cristo realiza la fiesta de Pascua en una dialéctica de continuidad-ruptura y, en definitiva, de cumplimiento pleno, con respecto a la correspondiente celebración hebrea. El cristianismo habla de Antigua y de Nueva Alianza (Testamento). La primera viene a ser anuncio, figura y preparación del acontecimiento pascual de Cristo, que trae la novedad definitiva, la realidad salvadora plena. Jesús celebró en la Ultima Cena la Pascua con sus discípulos y llevó a ésta a la plenitud que prefiguraba. Ya Juan el Bautista en el río Jordán lo había llamado ``cordero de Dios, que quita el pecado del mundo'' (Jn 1,29). Y en la vigilia de su muerte, el Señor hizo del pan y del vino cuerpo y sangre suyos, entregados para la liberación y unidad de todos los hombres. Así lo que hizo de modo patente y doloroso con su muerte en cruz lo comunicó como Eucaristía para todos los tiempos, hasta su retorno glorioso.
En Domingo de Resurrección se lee en los templos este texto tomado de la primera carta de San Pablo a los Corintios: ``Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ácimos de la sinceridad y la verdad'' (vv. 7-8).
Jesucristo, el Hijo de Dios venido a este mundo para salvar la historia desde dentro, realizó su misión a través de toda su vida, pero de modo central y culminante con su muerte y resurrección; es decir, con su misterio (realidad salvadora) pascual. En una palabra, con su Pascua, ofrecida a todos los seres humanos, como vocación y regalo.
La celebración cristiana de la Pascua es eficacia actual de liberación y unidad, pero es también, en una dinámica del ``ya, pero todavía no'', adelanto, germen, anuncio de lo definitivo: la plenitud del Reino de los Cielos, que se vivirá en la Pascua definitiva, que el libro del Apocalipsis describe como Jerusalén celestial.
El saludo de los cristianos el Domingo de Resurrección es ``feliz pascua'' o, ampliándolo en plural, ``felices pascuas''. Un saludo que refleja la misma convicción y la misma alegría del ``aleluya'', exclamación laudatoria litúrgica, que en hebreo significa ``alabad a Yahveh'', muy frecuente en los salmos y asumida por la liturgia y la oración de los cristianos. Pero tiene que ser también saludo-compromiso: Cristo reclama de quienes lo confiesan resucitado y han sido bautizados en su nombre, un estilo de vida que corresponda al ``hombre nuevo'', a la ``nueva criatura'' de que habla la Escritura.
Ilustración: Ugo (El Nacional, Caracas, 20/04/11)
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NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Ovidio Pérez Morales. "Pescador de veinte siglos". El Nacional, Caracas, 18/08/78.
- José de Rosa (SJ). "El problema de la psicología de Cristo". La Religión, Caracas, 11/03/80.
- Miguel Acosta Saignes y "La piedra que era Cristo" de Miguel Otero Silva. El Nacional, 09/12/84. Papel Literario.
- Luis Ugalde (SJ). "Con la Iglesia hemos topado". El Diario de Caracas, 15/12/91.
- José Ignacio Rey (SJ), sobre el Padre Olaso (SJ). SIC, Caracas, nr. 597 de 08/88.
lunes, 26 de julio de 2010
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EL NACIONAL - Viernes 16 de Julio de 2010 Opinión/6
En nombre de Jesucristo
En este momento, Venezuela necesita como nunca obispos y sacerdotes que acompañen a los perseguidos
LUIS UGALDE
La naciente comunidad cristiana, hace 2.000 años, con audacia y libertad de espíritu, salió a proclamar que su jefe, recién ejecutado como malhechor, había sido resucitado por Dios y puesto como Salvador de todos. Como era de esperar, las autoridades de Jerusalén los pusieron presos y luego los soltaron con la prohibición de seguir hablando del Crucificado. Ellos respondieron "juzguen ustedes mismos si hay que obedecer más a los hombres que a Dios. Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído" (Hechos Apóst. 4,19). Sin esa disposición espiritual, la Iglesia no es nada.
Jesús no era líder político, era el rostro humano y la Palabra liberadora del amor de Dios, que derribó las barreras que rechazaban a los leprosos, a los pecadores, a los herejes samaritanos y a los impuros... Dios no es barrera ni rechazo. Jesús, de hecho y de palabra, denunció la pretensión de entronizar el dinero en lugar de Dios, aunque siempre reconoció la necesidad de recursos para vivir. Reprendió en sus discípulos la tentación del poder que oprime a los demás, como lo hacen dice los tiranos de la tierra que tratan a sus pueblos como esclavos. Les enseñó la importancia del poder para servir, como lo hace el Hijo del Hombre que vino a servir hasta dar la vida. Nosotros en nombre de Jesucristo nada distinto podemos hacer ni enseñar; de lo contrario, seríamos farsantes.
Recientemente, el cardenal Urosa habló para "denunciar el peligro que cierne sobre nuestra querida Patria": "Sin presión de ningún sector, y sin que nadie me mande a decir nada, sino obedeciendo sólo a la voz de mi conciencia como venezolano y arzobispo de Caracas". Bien por el Cardenal: él sabía que la denuncia del mal uso del dinero y del poder iba a generar reacciones duras, pero su conciencia le decía: "Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído"; como en la primera Iglesia.
El día del bautismo nos ungieron para que cada cristiano sea con Cristo "sacerdote, profeta y rey".
Sacerdote. Cristo, nuestro sumo sacerdote, "no es insensible a nuestra debilidad, ya que, como nosotros, ha sido probado en todo, excepto el pecado" (Hebreos 4,15), y la Palabra de Dios "es viva y eficaz y más cortante que espada de dos filos" (Hebreos 4,12).
En este momento, Venezuela necesita como nunca obispos y sacerdotes que acompañen a los perseguidos y compartan el sufrimiento de su pueblo en sus carencias y frustraciones por promesas incumplidas.
Sanar las heridas y avivar la esperanza de una sociedad libre, con vida digna y con oportunidades, con capacidad de reconocer al otro y construir la paz juntos.
Profeta. Hace 2.700 años vivió el profeta judío Jeremías.
Muy joven, movido del Espíritu, empezó a decir verdades exigentes. Como consecuencia, lo cuestionaron sus familiares, lo evitaron sus amigos y lo persiguieron las autoridades políticas.
Jeremías entró en crisis y peleó con Dios. En su desesperación, maldijo su nacimiento: "¡Maldito el día en que nací!..." (Jeremías 20,1418), y decidió no volver a dar la palabra, a hablar a su fuego interior. Pero Dios lo volvió a seducir y él retomó su voz profética porque sentía su Palabra dentro: "Como fuego ardiente encerrado en mis huesos, hacía esfuerzos por contenerla y no podía" (Jer. 20,9). Murió asesinado.
En nuestros tiempos dictatoriales, en la Iglesia han brillado grandes profetas-obispos, como el cardenal Silva Henríquez en Chile, Helder Cámara en Brasil, Angelelli en Argentina, Gerardi en Guatemala, Romero en El Salvador... Los tres últimos asesinados por los dictadores de su país.
Rey. Jesús es rey, pero no le corrige a Pilatos como los reyes mundanos que usan el poder para oprimir, sino con el Amor de servicio que da vida al Reino de Dios, que es de paz, justicia y amor.
Gracias, cardenal Urosa. Usted no inventó eso de que nos quieren llevar al mar de la felicidad comunista de Cuba; todos lo oímos antes. Pero en el propio Partido Comunista cubano se reconoce la miseria, la opresión y la desesperanza, a causa de un modelo totalitario impuesto con la promesa de que era el camino al Paraíso en la tierra. En Venezuela estamos a tiempo para evitarlo con responsabilidad de todos. Nos corresponde a la gente de la Iglesia, obispos, sacerdotes, laicos, hablar y actuar con el Espíritu de Jesucristo para denunciar, consolar y construir.
Ilustración: http://www.intergaleria.es/images/obras/141/oleos/Cristo-actualizado---op.jpg&imgrefurl
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