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sábado, 11 de julio de 2020

TRANSITANDO EMAÚS

Escribió Luis Miguel Tarrazzi Cariel en el WhatsApp:
"Por nuestro grupo de Whatsapp contaremos con el testimonio de nuestro invitado Luis Barragán quien gentilmente nos envió su Kerigma de fe.
Enlace para ingresar al grupo y disfrutar de este testimonio https://chat.whatsapp.com/D9ry9rRIL0a2wWKKUOXd4s
Los esperamos!!!!
Agradecido con Luis Luis Miguel Tarrazzi Cariel y Ministerio Abrazando Nuestra Fe - Familia. Hay facetas que normalmente se toman como del ámbito privado, pero - sin dudas - lo trascienden.

Cfr,
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10219599979324637&set=a.10217868634482098&type=3&theater

jueves, 7 de mayo de 2020

¿CAMINO A EMAÚS?

De la mutua majadería
Luis Barragán

Tuvo mala prensa, cuando ejerció la  prefectura o presidencia de la Congregación de la Doctrina de la Fe, aunque muy luego le sería reconocido el esfuerzo disciplinario para evitar las fáciles y también acomodaticias concesiones frente a la modernidad en descomposición, o lo que suelen llamar la post-modernidad. Ahora,  Joseph Ratzinger ha hecho falta en el solio papal para una más firme, decidida e inequívoca orientación ante un mundo que, constantemente,  cambia en demasía para no cambiar en nada.

Bastó una declaración reciente del emérito sobre el matrimonio igualitario, observando la estigmatización social de quienes nos oponemos a ello,  para que William Anseume lo acusara de majadero. Por cierto, una observación válida que contrasta con la frecuente sandez de una oposición que desconoce a la Iglesia actuante en el mundo terrenal, equivalente a la invocación de las sempiternas hipocresías sociales o sexuales de una institución la Eclesiástica – que significativamente también  partió de las imperfecciones de San Pedro para su peregrinación terrenal.

La presente nota, obviamente tiene una vertiente de la fe que poco interesará a Anseume, aunque – como todos, incluyendo al suscrito -  siempre está llamado a  la conversión, y otra que concierne a la soberanía – esta vez – ciudadana.  No obstante, adversando la equiparación con la institución matrimonial entre hombre y mujer, más acá del sacramento, es necesario reconocer que una sociedad libre o, mejor, convincentemente libre, ha de responder con fórmulas alternativas y sensatas ante una realidad insoslayable.

Ni siquiera el concubinato le es reconocido a la pareja de homosexuales que han compartido una vida entera y estable, como tampoco todo el sector goza de una adecuada representación política,  agravando – esta vez -  una hipocresía personal y social que se  une  las ya incomprensibles demandas del cambio de sexo que – tarde o temprano – llegará a la de un reconocimiento legal a la zoofilia. Quizá sea ésta una exageración, pero está tan contaminado el debate que la criminalización es automática para quienes nos oponemos o para quienes defienden el matrimonio igualitario, apelando a la mutua descalificación que las empobrecidas instituciones republicanas del presente siglo venezolano, no son capaces de procesar, esclarecer y consensuar en dirección al bien común.

El solo tratamiento de este y de otros tabúes, constituye un riesgo inmenso para todo opinante público, teniendo por contexto la crisis de un país que se niega a morir, pero que igual se sabe acompañado por Jesús en la ruta hacia  Emaús, aunque no lo reconozcamos.  O, para el no creyente, que tiene en sus afanes de libre y respetuoso discernimiento, una oportunidad para dirimir las diferencias, salvando a la Veneuela misma.

Referencia:
Cfr.

ENTONCES, ¿LO PONEMOS TRAS LAS REJAS?

El  anticristo homosexual del Papa emérito
William Anseume

Estupor en términos individuales y tal vez también colectivos en el mundo deberían haber causado las aseveraciones del Papa emérito,

Benedicto XVI, acerca de que: "Hace cien años se habría considerado absurdo hablar de matrimonio homosexual, hoy nos excomulgan cuando nos oponemos a él". También al mencionar que la sociedad moderna genera un credo al "anticristo".

Lógico. Hace cien años Joseph Ratzinger no había siquiera nacido y las sociedades cambian, avanzan, muy a pesar de él (aunque no todas ni a buen ritmo, como nos consta). Por suerte, dentro de la misma iglesia (razones de sobra tienen) las posturas del otro Papa son desestimadas, tanto como él, como su lucha contra Francisco por el profundo problema del celibato.

La hipocresía de la iglesia al respecto de los temas sociales y/o sexuales es un fardo de cientos de años. Así que deberían haber causado un hondo prurito en varios eclesiásticos y también en feligreses esas atronadoras palabras papales. La cristiandad, en sus más altos niveles, mucho más en los bajos, chorrea anticristos de continuo, de ser como anatematiza el alemán. Hacen suyas de continuo aquellas palabras cristianas: "dejad que los niños vengan a mí". El propio Jesús, el de Nazareth, por cierto, no lucía tan severo: sin hembra conocida; debido al ascetismo, con un tierno beso sellando la traición de Judas; acompañado recurrentemente por varios apóstoles, lavador de pies de al menos una prostituta extraordinaria. Siempre se reflejó más atractivo, como humano, Jesús que la estampa fantasiosa a la que intentan someterlo. Al querer enaltecerlo, Bolívar se llamó y lo llamó "majadero", nada menos.

Esa hipocresía religiosa se trasluce inclemente a la vida social, a la vida política, a la sexual, a la jurídica, a la ética. Impregna maleficamente, desde allá, casi todas las grandes discursividades humanas. No es de extrañar que 67 estados en el mundo criminalicen la homosexualidad con penas que van de 10 años a cadena perpetua.

Pero, de otro lado, va en aumento global el matrimonio gay o el reconocimiento legal/social/sexual/político, de quienes alientan la igualación de las consideraciones en materia sexual. Cerca de treinta naciones ya aceptan de buen modo estas junturas como válidas. En América el avance es notable: Canadá, EEUU, México, en algunos estados y especialmente ciudad de México, reconocen uniones homosexuales. Mientras destaca Suramérica: Argentina, desde 2010; Brasil, Uruguay, Colombia, Ecuador, aceptan las uniones homosexuales. El mundo avanza hacia allá a pesar de los dos Papas. Francisco se opuso ferozmente en Argentina y lo doblegaron. Casualmente la Alemania del emérito también reconoce tranquila la unión sexual libérrima. Oponerse sí es ir contra natura.

De ese tenor lo entiende Mario Vargas Llosa, quién celebró la orientación legal en España hacia el matrimonio igualitario: "acto de justicia que reconoce el derecho de los ciudadanos a elegir su opción sexual en ejercicio de su soberanía, sin ser discriminados ni disminuidos por ello, y que reconoce a las parejas homosexuales el mismo derecho de unirse y formar una familia y tener descendencia que las leyes reconocen a las parejas heterosexuales".

Venezuela está aún muy lejos de alcanzar algún progreso efectivo en esa búsqueda de libertades sexuales hacia la que se encamina paulatinamente la humanidad. Al parecer, en esto, en silenciar esto, sí han coincidido gobierno, oposición e iglesia. El rezago es abominable e inconcebible. No se ha pensado ni articulado, efectivamentemente, la necesidad de esos avances de las minorías. Eso a pesar de contar en la Asamblea Nacional con la primera transgénero de América, Tamara Adrián, quién después de su eleccion protestaba el desconocimiento legal de los homosexuales en el país.

La constitución, por su parte, también  se contradice abiertamente, al exponer la igualdad ante la ley de todas las personas, al evitar las discriminaciones (artículo 21) y al dejar fuera en el artículo 77 toda unión que no sea "entre un hombre y una mujer". Falta mucho camino para torcer el brazo eclesiastico-politico, como cuando Guzmán Blanco, en 1873, con un decreto, le arrebató a la iglesia los esponsales y el matrimonio que acaparaba.

¿Dónde está el anticristo, Ratzinger?

07/05/2020:
http://www.opinionynoticias.com/internacionales/36857-benedicto-xvi
Cfr.
https://lbarragan.blogspot.com/2020/05/camino-emaus.html
https://lbarragan.blogspot.com/2020/05/de-alguna-especificidad-discursiva.html
http://lbarragan.blogspot.com/2020/05/de-una-cierta-generalizacion-discursiva.html
Fotografía: Plinio Lepri (AP)
https://elpais.com/elpais/2013/03/11/fotorrelato/1363026186_396595.html#foto_gal_2El cardenal alemán Joseph Ratzinger abandona el Vaticano tras participar en una reunión con todos los cardenales, celebrada el 11 de abril de 2005, y en la que Ratzinger les convenció de que no era conveniente que se hablara con los medios de comunicación. Unos días más tarde todos los cardenales se encerrarían en un cónclave para elegir papa. A Ratzinger se le consideró desde la muerte de Juan Pablo II como uno de los papables con más posibilidades de ser elegido.

martes, 31 de marzo de 2020

¿AÚN NO TENEMOS FE?

Urbi et Orbi
Corina Yoris-Villasana

La Plaza de San Pedro, vacía; atardecer lluvioso, una escalinata blanca por donde asciende la figura del Sumo Pontífice, con su habitual atuendo blanco, y los claroscuros encuadran el escenario donde se lleva a cabo la oración extraordinaria con bendición Urbi et Orbi del Papa Francisco.

Su vestidura no es litúrgica, sino clerical. Consiste en una sotana blanca con 33 botones aludiendo a los años de Jesús cuando muere crucificado; usa un fajín blanco; una muceta blanca, prenda con capucha que proviene de la costumbre de los agricultores en la Edad Media para protegerse del mal tiempo. Es una simbólica manera de recordarle a los prelados que son labradores de la viña del Señor y que deben cumplir su función con humildad. (Mt 9, 37-38: Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies. Y Lc 10, 2: Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies); no puede faltar el solideo sobre la cabeza, que significa su dedicación a Dios. Toda la indumentaria es blanca.

El color blanco es de un extraordinario simbolismo en la Iglesia Católica, pues representa a Dios. Simboliza la alegría, pureza, tiempo de júbilo y la paz. No es caprichosa la escogencia de los blancos en toda la ceremonia. Sería inadecuado dejar de recordar que, desde sus inicios, el cristianismo se valió de símbolos para reconocerse y pasar inadvertidos ante las persecuciones de las que fueron objeto;  la vida en las catacumbas y la disciplina del secreto, que en parte creció a partir de ellas, hicieron necesario un velo para las creencias cristianas bajo tipos y figuras.

Y la lluvia, ligera, suave, trae a la mente que es el agua, precisamente, uno de los mayores y significativos símbolos cristianos. Se hizo presente, se hizo notar, el agua caía, de forma tenue, mientras el Papa subía al atrio. El agua, elemento indispensable para la vida del ser humano, está preñado de simbolismo. Dice la Enciclopedia Católica: “Al principio del mundo, el Espíritu de Dios la acarició con su soplo como elemento de fecundidad; eran aguas repletas de vida vegetal y animal. Y Jesús la santificó con su contacto en las corrientes del río Jordán. El agua con el crisma forma parte de la materia del Bautismo. En los ritos judíos se usa para las abluciones y lustraciones. La Biblia está llena de fuentes, de pozos; y con el agua del diluvio quiso Dios limpiar la maldad de la tierra. Y Jesús de su costado abierto hizo brotar “sangre y agua”. Y su agua calma siempre la sed”.

Con andar lento va Francisco ascendiendo escalón por escalón, pero ya al final acepta la mano del responsable de la liturgia vaticana, Monseñor Guido Marini, quien le ayuda a subir los últimos peldaños. Así inicia la histórica ceremonia.

SS Francisco lee el Evangelio, Marcos 4,35-41, texto donde se narra cómo ante la tormenta que amenazaba con hacer zozobrar la barca, los discípulos de Jesús, lo despertaron y le dijeron: «Maestro, ¿no te importa que naufraguemos? Se levantó, increpó al viento y ordenó al lago: «¡Calla, enmudece!» El viento cesó y sobrevino una gran calma. Y les dijo: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?» Llenos de miedo se decían unos a otros: «¿Quién es éste, que hasta el viento y el lago le obedecen?»

A partir de allí, el Papa pronuncia su histórica homilía diciendo: “«Al atardecer» (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas. Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos”, también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino solo juntos”.

Fuente:

jueves, 12 de marzo de 2020

CLARIDAD ANTE EL ABORTO


EL NACIONAL, Caracs, 06/04/1981.  Pío Bello, Iglesia Católica, Aborto, Conferencia Epicopal Venezolana, Prensa, Distorsión, Medios.

lunes, 3 de septiembre de 2018

ÚTIL CORREO

Querido Antonio:

He leído tu brillante ensayo en El Nacional  y ahora me dispongo a estudiarlo. Lo que hubiera sido el gran punto de convergencia entre las dos Venezuelas, la clase media, fue destruida a propósito para, como apuntas, excacerbar el clivaje entre las dos Venezuelas. Entre 1940 y 1980 parecía que podríamos encontrarnos.

En un momento me pareció que el Metro de Caracas pudiera haber sido un gran agente de integración social ( yo me he encontrado en el Metro de Washington con lo intelectaul y lo político más encopetado de esta sociedad, desde Art Buchwald hasta Robert McNamara) pero ni los ricos venezolanos lo aceptaron (Mija: yo en el Metro? Que vaaaa)  ni las clases populares lo vieron como un agente igualizador o al menos no como un agente igualizador hacia arriba. 

Copio tu gran ensayo a mis contactos,

Gustavo Coronel

EL NACIONAL, Caracas, 2 de septiembre de 2018
Del país bipolar
Antonio Paquali

Razones tuvo Pino Iturrieta al aseverar en su Contra lujuria, castidad de 1992 que las farragosas “constituciones sinodales” emanadas del arzobispado de Venezuela en septiembre de 1687 (su reedición caraqueña de 1848 llena 486 páginas) son “medulares para el análisis de los hábitos coloniales”, hábitos que dichas constituciones pretendían reglamentar puntillosa y bizantinamente, como sería el caso del traje de las “beatas” que imperativamente debía ser “cerrado hasta el cuello y besando el suelo, so pena de excomunión”.

Pero no todo flota en ellas a nivel de rituales y bagatelas. Su esencial autor, el obispo Diego de Baños y Sotomayor, un limeño despachado a Caracas por la Santa Madre Iglesia tres años antes apenas, tuvo la ocurrencia de incorporar a los textos una esclarecedora y sobreviviente observación socioantropológica, genéricamente referible a todas las nacientes sociedades latinoamericanas pero que él, específicamente, aplica al país cuya Iglesia habían enviado a regentar. La venezolana, afirma, se compone de dos estamentos disociados y jerarquizados (nada de melting pot o “identidad compartida”, diríamos hoy): arriba los “pater familias” blancos, cristianos y acomodados, abajo la “multitud promiscual” sincrética, pobre, “ruda e incapaz”, integrada por indígenas objeto de alguna benevolencia en obsequio al dictamen de papa Pablo III de 1537: “son verdaderos hombres dotados de alma”, y de negros “incapaces que apenas se distinguen de las bestias”; una distinción a la que la Iglesia solo levantó la sanción en 1904.

Crudo, racista y obsceno el distingo, pero primera apreciación histórica de una bipolaridad social nacional que pasaría a ser componente estructural del ADN político del país y hasta pudiera estimular una reescritura de toda su historia vía el análisis de esa profunda y siempreviva cesura que aún hoy bloquea esfuerzos por una pacífica y tolerante convivencia entre venezolanos. Sí, porque aquí y ahora, a 331 luengos años de aquellas constituciones sinodales, aún toca constatar que –si bien la dicotomía ha sido mantenida en vida por disímiles protagonistas a lo largo de la historia colonial y republicana– el nudo hecho de un país casi incesantemente partido en dos belicosas facciones pudiera constituir una poco estudiada constante de su devenir, desde la colonial subordinación de la multitud promiscual a los pater familias hasta la guerra civil realistas/independentistas, desde el dilema Gran Colombia/Venezuela al chavista pueblo angelizado/escuálidos demonizados. La rústica dictadura militarista instaurada en 1999 intuyó a su manera toda la valencia política de esa constante arraigada en el inconsciente colectivo, y logró consolidarse gracias a una ingeniería social e ideológica finalizada a resucitar con fuerza una exasperada, primaria y potencialmente explosiva visión clasista de país dividido en dos mitades estimuladas a odiarse y aniquilarse.

Las ciudades, por su parte, son el fiel espejo de las sociedades que las fundan, de sus utopías y miedos, y como tales deben ser leídas. Más que en otras latitudes, nuestros entornos urbanos llevan siglos instilando en el espíritu de sus moradores la bipolaridad social por cuanto ponen a coexistir sin convivir, como próximos no-prójimos, el cosmos metropolitano de los pater familias instalados en lo más cómodo y ameno, y el desordenado caos de la multitud promiscual en la inhóspita corona periférica. Urbanistas bienintencionados vienen planteando desde hace decenios la necesidad de unificar la ciudad abriendo democráticos cauces entre la polis y el cerro, sin poder pronosticar si un flujo soteriológico terminaría generándose del centro a la periferia convirtiendo las ruinosas rancherías en ordenados y bellos albaicines, o si un impetuoso deslave bajaría del cerro “ranchificando” todo a su paso; una duda que siempre ha impedido la apertura de tales cauces entre las dos mitades de la ciudad, impertérrito micromodelo y vitrina de la existencia de dos Venezuela.

Las dictaduras militar-chavistas han exacerbado e institucionalizado de mil maneras esa fractura nacional, tarea facilitada por disponer de unas Fuerzas Armadas monoclasistas, mayoritariamente provenientes de sectores menos favorecidos y más propensos al resentimiento, y Chávez mucho se esmeró en no ser percibido como “presidente de todos los venezolanos” sino como caudillo de una de las facciones, la “buena”, en lucha por deshacerse de la “mala”. Cuando se asomó al país el espectro de la hambruna y la respuesta lógica, justa y democrática hubiese sido una misma cartilla de racionamiento para todos los venezolanos, los gobiernos chavistas inventaron otra solución dual: abandonar a su suerte a los “escuálidos” con sus monedas fuertes y boutiques abastecidas y acaparar lo poco que se producía e importaba (entre robos y “pudrevales”) para sus queridos menesterosos así convertidos en clientela política a cambio de humillantes dádivas de alimentos básicos; una “solución” particularmente nefasta para la otrora gran esperanza del país, su laboriosa y floreciente clase media. Chávez juraba a diario venerar la Constitución de 1999 pero en los hechos gobernó con una Constitución-bis, su “plan de la patria”, y luego de perder electoralmente la asamblea, la dictadura se inventó otra insólita dicotomía más al dar despóticamente vida, por decreto, a una ilegal asamblea paralela y además constituyente. Así pues, de período en período, la vieja definición-profecía de Diego de Baños y Sotomayor nos ha conducido hoy a formas inéditas y extravagantes de bipolaridad y apartheid: un país con dos constituciones de facto, dos asambleas (legítima y sin poderes la opositora, ilegítima y con poder la gubernamental, sesionando –detalle grotesco– en el mismo Palacio Federal y en ocasiones hasta el mismo día en aulas contiguas), dos tribunales supremos (el ilegítimo en Caracas, el legítimo en el exilio), dos fiscales generales ídem, dos gobernadores de Caracas ídem, ciudadanos con “carnet de la patria” con privilegios y otros desprovistos sin privilegios, dos monedas (la segunda inventada y cripto) y hasta dos precios para combustibles, uno para el pueblo bueno, otro para escuálidos malos.

Lo que le espera a quienes corresponderá restaurar y mejorar la democracia en Venezuela pareciera desafiar las mejores capacidades de una entera generación de ciudadanos impolutos, preparados y voluntariosos. Gente así posee el país, cargada de ideas e ideales, proyectos y utopías concretas y realizables. Un libro blanco global en la materia, de hace un cuarto de siglo pero de conservada vigencia, Encuentro y alternativas (CEV/UCAB 1994, 2 volúmenes, 1.106 p.), sin mencionar otros aportes sectoriales, lo demuestra con creces (sin olvidar que antes de la dramática diáspora que desangra el país, Venezuela tenía porcentualmente cinco veces más graduados universitarios que Francia). Pero recuperar un país devastado por coroneles, iluminados, asnos y saqueadores de toda calaña es tarea inmensa porque los grandes problemas sociales requieren soluciones que encajen una en otra como en un puzzle: no se puede exigir honestidad a una sociedad que sigue padeciendo el hambre, ni justicia con jueces corruptos, ni reconciliación mientras subsistan inaceptables y vergonzosas disparidades sociales. En medio de iniciales e inevitables insuficiencias económicas, enormes, trascendentes y bien planificados esfuerzos habrán de ser llevados adelante sincrónicamente para emprender camino hacia una sociedad mejor. Uno de sus mayores objetivos generales a mediano y largo plazo tendrá que ser el rescate de la unidad nacional después de siglos de bipolaridad, hasta lograr un “encuentro” profundo entre venezolanos que nos retoque genéticamente erradicando del volkgeist nacional, la componente dicotómica (componente particularmente estimada por militares) abriendo cauces a una sociedad de voces múltiples y tolerantes conviviendo en un país solidario, de identidad compartida.

¿Hay recetas universales para una faena de ese tamaño? No, si se piensa, justamente, que en el ámbito político cada reforma de importancia debe ser diseñada desde dentro y para grupos sociales específicos. Sí, si se analizan las más exitosas políticas mundiales que lograron amalgamar y democratizar sociedades, estimando que –debidamente normalizadas y adaptadas a las idiosincrasias propias– pudieran resultar aprovechables. Tres de estas experiencias universales merecen especial consideración.

La primera es la que concierne a los servicios públicos, un mecanismo del convivir intolerantemente deficitario por estas latitudes. Las prestaciones que ellos aseguran generan efectos sociopolíticos colaterales de gran importancia por garantizar a todos una democrática justicia distributiva en cosas esenciales. Rompen silenciosamente barreras y cohesionan un país como máximos creadores –cuando funcionan– de un difuso y profundo sentimiento igualitario al procurar a todo ciudadano, sin distingos espaciotemporales o socioeconómicos, idénticos servicios de agua blancas y servidas, luz, gas y energías, alimentación, educación, salud, seguridad, correos, transportes, comunicaciones, espacios públicos y otros. (El sistema metropolitano de Caracas de la buena época democrática constituye un brillante ejemplo de esta aseveración). Con su trato igual para todos, ellos terminan siendo, si bien administrados y mantenidos, permanentes generadores de democracia que el ciudadano introyecta a partir de concretas y disfrutadas realidades diarias y no sobre vacuas y patrioteras consignas. En cada uno de los citados SP el mapa de Venezuela sigue pareciéndose en pleno siglo XXI al cuero de las vacas Holstein, las de manchas blancas y negras, de “si hay” y “no hay”, una de las causas principales del creciente urbanismo por abandono de zonas desatendidas de servicios esenciales. Todo SP genuino y funcional debe garantizar su universalidad, su continuidad absoluta, su incesante aggiornamento tecnológico y su adecuación a diferentes necesidades de la población; para Venezuela, un desafío que tal vez mereciera la creación de un superministerio ad hoc. Será un esfuerzo muy costoso y prolongado, pero en una economía saneada y funcional, el ciudadano se sentirá mejor dispuesto, como sucede en todas partes, a pagarse los servicios de su elección después de comprobar diariamente su eficiencia, calidad y continuidad. Deseemos una Venezuela con menos intoxicados por demagógicas consignas tipo “tenemos patria” y más ciudadanos orgullosos ante la región y el mundo de sus excelentes transportes, hospitales, correos y sistema educativo.

El segundo modelo a retener concierne a ese momento esencial del continuum humano que es la transmisión del saber de una generación a la siguiente, necesidad satisfecha naturalmente por la familia, formalmente por la educación e informalmente por el conjunto de los medios de comunicación impresos, radioeléctricos y electrónicos. En la época de la democracia, Venezuela fue buen ejemplo mundial por el elevado porcentaje de su presupuesto invertido en educación. De un funcionamiento ideal óptimo de los procesos de transmisión de saberes dependen los éxitos o fracasos de una sociedad que se esfuerza por dejar atrás un pasado indeseable, porque a ellos incumbe educar generaciones más virtuosas, intelectual y moralmente capaces de edificar un país mejor, como lo lograron naciones de dramáticas experiencias históricas: Alemania con sus horrores nazis hoy materia de permanente análisis crítico dentro de su sistema educativo, o la Inglaterra martirizada por la Luftwaffe con su suerte de popular imperativo categórico posconflicto “forgive but not forget”. ¿Qué rol corresponderá a cada uno de estos canales formales e informales de transmisión de los saberes en la recuperación de Venezuela, y además quis  educabit  educatores, quién educará a los nuevos educadores, quién preparará brigadas de incorruptibles Eliot Ness (ese hijo de panadero noruego que limpió los cuerpos norteamericanos de policía y pudo con Al Capone), capaces de reducir a mínimos manejables el robo y el saqueo, quién y cómo grabará de por vida en el alma de todos, desde la materna, que robar es un crimen castigable? Un nuevo estado democrático y éticamente justo deberá asegurar a estos procesos de transferencia de los saberes toda la prioridad que merecen, y el mejor camino para lograrlo es concebirlos definitivamente como servicios públicos con las cuatro características antes señaladas, lo que significará por un lado dotar de infraestructuras materno infantiles y primarias de calidad el país entero, garantizar a todos estudios secundarios públicos de prestigio, modelo Andrés Bello o Fermín Toro de los años cincuenta, blindar y expandir la universidad autónoma, gratuita, de alta calidad y finalmente dotada de sonantes recursos propios, y por el otro lado (respetando las libertades de todos de emitir y recibir), ingresar a Venezuela en el pool de las 56 democracias del mundo dotadas de radiotelevisión de servicio público que preste al país un servicio modélico universal, continuo, adecuado, avanzado, sin contralores comerciales ni gubernamentales y con autoridad independiente.

El tercer modelo a considerar como de utilidad para democracias necesitadas de unificar su identidad concierne …a la instauración de un servicio militar obligatorio de al menos 12 meses, universal y sin excepciones. Pudiera parecer una paradoja, la contradicción de un antimilitarista, y no lo es. ¿Se han preguntado alguna vez por qué no existe un teniente de Altamira, un coronel de clase media alta, un general miembro de academia científica, que hagan de las Fuerzas Armadas nacionales un reflejo de la totalidad del país real liquidando su actual monoclasismo, matriz de perennes tentaciones golpistas? Pero esta infalible manera de democratizar el Ejército sería un primer buen resultado apenas. El servicio militar obligatorio pasó de moda junto con el concepto tradicional de conflicto, reemplazados por el voluntariado y la ciberguerra, pero este avance solo concierne a países en estado de desarrollo avanzado. En una Venezuela recuperada a la democracia sí convendría implantar durante decenios esa obligatoriedad pese a su alto costo, para obtener un segundo y más importante resultado: generar un proceso nacional de desfragmentación y dar vida a más y más convivencia nacional. Los cuarteles educan ciertamente en artes marciales pero también infunden una disciplina de vida, enseñan a muchos una profesión, y por encima de todo (cuando la obligatoriedad es universal), son generadores de un pluralismo social que pasa luego a la vida civil. Estamos hablando de un año de convivencia y amistad del bachiller de Los Palos Grandes con el campesino de la Mesa de Guanipa, del andino con el margariteño, del mecánico con el recogelatas, del ingeniero informático con un ganadero del llano, del cultivador barloventeño de cacao con el jugador de golf del Valle Arriba, de la forja capilar de una nueva convivencia que vaya minimizando la nefasta dicotomía social que el obispo Diego de Baños y Sotomayor señaló de primero hace 331 años.

En una de las obras cumbres de la humana cultura, el Banquete de Platón, uno de los dialogantes enfrascados en la búsqueda de una definición del amor, narra el mito del ser humano, inicialmente andrógino, que los dioses envidiosos de su perfección y poder parten en dos para debilitarlo, explicación de la posterior e incesante búsqueda amorosa del hombre y la mujer por “su mitad”.

Divide et impera: sociedad partida en dos es sociedad debilitada, fácil víctima de aprovechadoras mafias políticas. Obremos para que las partes nacionales, finalmente necesitadas las unas de las otras, terminen reconciliadas y asuman una identidad que puedan compartir. Ut unumsint, invocaba en su lecho de muerte Juan XXIII.

Fotografía  inicial: Tomada de la red, Delcy Rodríguez y los gremios transportistas (23/08/18).

lunes, 18 de diciembre de 2017

CAZA DE CITAS

"La tradición originaria de la Iglesia no interpretaba el domingo simplemente como el recuerdo de un evento extraordinario y único como es la resurrección de Cristo. Los escritos patrísticos son testigos de un domingo percibido y vivido como símbolo sacramental, es decir, como imagen e instrumento de una presencia y de una salvación en acto y que espera su cumplimiento en el futuro.  Tal vez hemos perdido un poco esta dimensión sacramental del domingo que para muchos cristianos se limita a ser simplemente el día del precepto (!y para muchos ni siquiera esto!). El redescubrimiento de la dimensión simbólica del domingo podría cambiar el modo de orientarlo y de vivirlo"

Silvano Sirboni

("El lenguaje simbólico de la liturgia. Los signos que manifiestan la fe", Ediciones San Pablo, Bogotá, 2006: 202)

Fotografía: LB, Misa presidida por el Padre Evanán González. Capilla del Colegio de San José de Tarbes de El Paraíso, Caracas (domingo, 10/12/2017).

domingo, 17 de diciembre de 2017

ILUMINADOS POR LA FE

Instrucción para trascender
Luis Barragán

Creciente y radicalmente subvertida nuestra cotidianidad, constatamos la recurrente traición de las consignas publicitarias a manos del propio régimen de fuerza que las idea. So pretexto de un juego táctico o estratégico, clamando por la paz sideral, auspicia y condiciona el diálogo que constantemente traiciona, incurriendo en una perversa pedagogía, aunque signifique – por ejemplo – el desprecio de las intenciones y diligencias vaticanas. Por ello, la tendencia dominante en todos los ámbitos de la vida social, partiendo del propio espacio doméstico,  es la de presumir la mala fe, pues, la buena hay que probarla.

Resulta inevitable apuntar al poder político establecido y su enfermiza irradiación de antivalores, con más feligreses que simpatizantes ante las grandes mayorías que lo rechazan, para referirnos a un esfuerzo de varios años que adelanta la Iglesia Católica y, particularmente, el Padre José Martínez de Toda (SJ) y la Comunidad Ignaciana En Todo Amar y Servir (CIETAYS) de la Iglesia de San Francisco de Caracas.  Por supuesto, referencia que no compromete políticamente a sus integrantes con nuestro personal comentario,  lo que importa es destacar – cercanos a la Navidad -  la opción y el reto que ofrecen y plantean en medio del marasmo de antivalores que explican un siglo XXI que, muy antes, se dijo y creyó tan diferente al que tenemos.

Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola en la vida corriente (EVC),  contribuyen al reencuentro eficaz no sólo con Dios, sino con nosotros mismos fundados en una interpelación constante que recibe respuesta del Creador que nos ama. Sin embargo, porque no se trata meramente de divulgar las convicciones religiosas que nos inspiran, también constituyen una formidable herramienta – a nuestro juicio – para el no-creyente, el que tiene grandes y, añadimos, razonables dudas o, salpicado por el insólito sincretismo de los días que transcurren, harto contaminado y confuso, literalmente sobrevive a las circunstancias por las que, simplemente, apuesta.

Insistimos, aunque haya alguna desconfianza  hacia el medio eclesiástico, en un país en el que ya escasea toda escuela ética, seguros de la buena intención y voluntad de sus promotores, los ejercicios en cuestión constituyen una extraordinaria alternativa para trascender el actual orden de cosas que nos deshumaniza o despersonaliza galopantemente; a la postre, orden poco o nada útil ni utilitario en las marejadas de la simple supervivencia que promueve. Por lo demás,  suele prevalecer el prejuicio anticlerical que ni siquiera se arriesga al más elemental intercambio de pareceres, perdiendo el cuestionador la oportunidad de crecer y enriquecerse espiritualmente, instruyéndose para trascender con una reflexión y debate imposible de ahogar aún por la ferocidad del oleaje.

El Padre Martínez y todos quienes le acompañan en la tarea de difusión y realización de los EVC, iniciativa singular y sostenida que contrasta con el naufragio de una sociedad a la que el Estado pretende desorganizar para sojuzgarla, los ha extendido en el medio urbano con una convicción y un entusiasmo ejemplarizantes. No tienen intención política o partidista alguna, ni se enfrascan en una discusión que a la larga los desnaturalice, pues, amando y sirviendo en todo, gratuitamente nos ceden un espacio en la segura embarcación que es la capaz de atravesar la tempestad para iluminarse e iluminarnos en el horizonte. 

Fotografías: LB,  escenas de los ejercicios espirituales, Iglesia de San Francisco, Caracas. En el patio de la Residencia de los Jesuitas (20/11/2017), habla el hermano Hugo (16/10/17) y Tienda de encuentro (04/12/17).
17/12/2017:

sábado, 25 de noviembre de 2017

CUERPO Y SANGRE

Exhorta a permanecer en silencio minutos antes de que empiece
Papa Francisco: «La Misa, la Eucaristía es el momento privilegiado para estar con Jesús»
El papa Francisco ha dado hoy la segunda catequesis sobre la Santa Misa durante la audiencia general. El pontífice ha destacado la importancia de la oración, que «es también saber permanecer en silencio junto a Jesús» y ha animado precisamente a permanecer en silencio antes de comenzar la Misa.
(RV) Texto completo de la Catequesis del Papa en el miércoles, 15 de noviembre del 2017:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Continuamos con las catequesis sobre la Santa Misa. Para comprender la belleza de la celebración eucarística deseo iniciar con un aspecto muy simple: la Misa es oración, es más, es la oración por excelencia, la más alta, la más sublime, y al mismo tiempo la más “concreta”. De hecho, es el encuentro de amor con Dios mediante su Palabra y el Cuerpo y Sangre de Jesús. Es un encuentro con el Señor.

Pero antes debemos responder a una pregunta. ¿Qué cosa es verdaderamente la oración? Ella es sobre todo diálogo, relación personal con Dios. Y el hombre ha sido creado como ser en relación personal con Dios que encuentra su plena realización solamente en el encuentro con su Creador. El camino de la vida es hacia el encuentro definitivo con el Señor.

El libro del Génesis afirma que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, quien es Padre e Hijo y Espíritu Santo, una relación perfecta de amor que es unidad. De esto podemos comprender que todos nosotros hemos sido creados para entrar en una relación perfecta de amor, en un continuo donarnos y recibirnos para poder encontrar así la plenitud de nuestro ser.

Cuando Moisés, ante la zarza ardiente, recibe la llamada de Dios, le pregunta cuál es su nombre. Y, ¿qué cosa responde Dios?: «Yo soy el que soy» (Ex 3,14). Esta expresión, en sentido original, expresa presencia y gracia, y de hecho enseguida Dios agrega: « El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob» (v. 15). Así también Cristo, cuando llama a sus discípulos, los llama para que estén con Él. Esta pues es la gracia más grande: poder experimentar que la Misa, la Eucaristía es el momento privilegiado para estar con Jesús, y, a través de Él, con Dios y con los hermanos.

Orar, como todo verdadero diálogo, es también saber permanecer en silencio – en los diálogos existen momentos de silencio –, en silencio junto a Jesús. Y cuando nosotros vamos a Misa, tal vez llegamos cinco minutos antes y comenzamos a conversar con quien está al lado nuestro. Pero no es el momento de conversar: es el momento del silencio para prepararnos al diálogo. Es el momento de recogernos en nuestro propio corazón para prepararnos al encuentro con Jesús. ¡El silencio es muy importante! Recuerden lo que les he dicho la semana pasada: no vamos a un espectáculo, vamos al encuentro con el Señor y el silencio nos prepara y nos acompaña. Permanecer en silencio junto a Jesús. Y del misterioso silencio de Dios emerge su Palabra que resuena en nuestro corazón. Jesús mismo nos enseña como realmente es posible “estar” con el Padre y nos lo demuestra con su oración. Los Evangelios nos muestran a Jesús que se retira en lugares apartados para orar; los discípulos, viendo esto su íntima relación con el Padre, sienten el deseo de poder participar, y le piden: «Señor, enséñanos a orar» (Lc 11,1). Hemos escuchado en la Lectura antes, al inicio de la audiencia. Jesús responde que la primera cosa necesaria para orar es saber decir “Padre”. Estén atentos: si yo no soy capaz de decir “Padre” a Dios, no soy capaz de orar. Debemos aprender a decir “Padre”, es decir, ponerse en su presencia con confianza filial. Pero para poder aprender, se necesita reconocer humildemente que tenemos necesidad de estar instruidos, y decir con simplicidad: Señor enséñanos a orar.

Este es el primer punto: ser humildes, reconocerse hijos, descansar en el Padre, confiar en Él. Para entrar en el Reino de los cielos es necesario hacerse pequeños como niños. En el sentido que los niños saben confiar, saben que alguien se preocupará de ellos, de lo que comerán, de lo que se pondrán y otras cosas más (cfr. Mt 6,25-32). Esta es la primera actitud: confianza y familiaridad, como el niño hacia los padres; saber que Dios se recuerda de ti, cuida de ti, de ti, de mí, de todos.

La segunda predisposición, también esta propia de los niños, es dejarse sorprender. El niño hace siempre mil preguntas porque desea descubrir el mundo; y se maravilla incluso de cosas pequeñas porque todo es nuevo para él. Para entrar en el Reino de los cielos se necesita dejarse maravillar. ¿En nuestra relación con el Señor, en la oración – pregunto – nos dejamos maravillar o pensamos que la oración es hablar a Dios como hacen los papagayos? No, es confiar y abrir el corazón para dejarse maravillar. ¿Nos dejamos sorprender por Dios que es siempre el Dios de las sorpresas? Porque el encuentro con el Señor es siempre un encuentro vivo, no es un encuentro de museo. Es un encuentro vivo y nosotros vamos a la Misa, no a un museo. Vamos a un encuentro vivo con el Señor.

En el Evangelio se habla de un cierto Nicodemo (Jn 3,1-21), un hombre anciano, una autoridad en Israel, que va donde Jesús para conocerlo; y el Señor le habla de la necesidad de “renacer de lo alto” (Cfr. v. 3). Pero, ¿qué cosa significa? ¿Se puede “renacer”? ¿Volver a tener el gusto, la alegría, la maravilla de la vida, es posible, también ante tantas tragedias? Esta es una pregunta fundamental de nuestra fe y este es el deseo de todo verdadero creyente: el deseo de renacer, la alegría de reiniciar. ¿Nosotros tenemos este deseo? ¿Cada uno de nosotros tiene deseo de renacer siempre para encontrar al Señor? ¿Tienen este deseo? De hecho, se puede perderlo fácilmente porque, a causa de tantas actividades, de tantos proyectos de poner en acto, al final nos queda poco tiempo y perdemos de vista aquello que es fundamental: nuestra vida del corazón, nuestra vida espiritual, nuestra vida que es encuentro con el Señor en la oración.

En verdad, el Señor nos sorprende mostrándonos que Él nos ama incluso en nuestras debilidades. «Jesucristo […] es la Víctima propiciatoria por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero» (1 Jn 2,2). Este don, fuente de verdadera consolación – pero el Señor nos perdona siempre – esto, consuela, es una verdadera consolación, es un don que nos es dado a través de la Eucaristía, de aquel banquete nupcial en el cual el Esposo encuentra nuestra fragilidad. Puedo decir que, ¿Cuándo recibo la comunión en la Misa, el Señor encuentra mi fragilidad? ¡Sí! ¡Podemos decirlo porque esto es verdad! El Señor encuentra nuestra fragilidad para llevarnos a nuestra primera llamada: aquella de ser imagen y semejanza de Dios. Este es el ambiente de la Eucaristía, esta es la oración.

Fuente:
http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=30938
Fotografías: http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=30882; y LB, el Padre José Martínez de Toda (Caracas, lunes, 20/11/2017).

lunes, 26 de junio de 2017

SERVICIO

EL MUNDO, Barcelona, 22 de junio de 2017
CANELA FINA
Las cifras de la Iglesia
Luis María Anson

En los centros asistenciales y sociales de la Iglesia Católica fueron atendidas, en el año 2015, 4.790.075 personas, entre ellas 170.000 emigrantes. Recibieron ayuda en centros católicos para mitigar la pobreza más de 2.800.000 hombres y mujeres y 1.974.358 en Cáritas. 3.521.270 alumnos están inscritos en clase de religión, a pesar de las desmesuradas campañas hostiles de un sector de la extrema izquierda. Cerca de 2.000.000 de jóvenes rodearon al Papa en su última presencia en España. La Iglesia atiende 2.593 centros educativos y ahorra al Estado por encima de 2.563 millones de euros al año. 30.936 profesores de religión y 96.825 hombres y mujeres atienden como per-sonal docente las exigencias educativas.
En España existen 22.999 parroquias y 827 monasterios, así como infinidad de centros asistenciales católicos. Entre sacerdotes y religiosos la cifra se eleva a 73.943 personas. Los misioneros españoles en el extranjero superan los 13.000 con 101.751 catequistas. En el año 2015, se bautizaron en España 231.254 niñas y niños e hicieron la comunión 240.094, elevándose a 51.810 el número de matrimonios católicos. 225.000 empleos generan la actividad cultural en torno al patrimonio de la Iglesia Católica y su impacto en el PIB supera los 22.600.000 euros al año. El 76% de la financiación del colosal esfuerzo asistencial, educativo, evangelizador y cultural de la Iglesia se sufraga directamente por los fieles.
Y además está el 0,7 de las declaraciones de la renta. Teniendo en cuenta las conjuntas, un total de 9.000.000 de contribuyentes marcan la X en la casilla en favor de la Iglesia Católica, lo que supone el 24% de los recursos necesarios para mantener el nivel educativo, cultural y asistencial. El entorno de Zapatero decidió suprimir la asignación que recibía la Iglesia de los Presupuestos Generales del Estado por los servicios que hace a la sociedad al margen de su esencial función religiosa. "A los templos solo acuden algunas viejas beatas -aseguraban los consejeros de Zapatero- basta con suprimir la asignación presupuestaria para hundir a la Iglesia". Error mayúsculo. Los fines de semana 11.000.000 de personas acuden a misa y las manifestaciones públicas en las fiestas religiosas y en las procesiones abarrotan las calles de toda España. El 0,7 de las declaraciones de la renta que se señalan con un aspa voluntariamente suponen un ingreso superior a la cicatería de la asignación que se otorgaba a la Iglesia.
Resultaría coherente que se hiciera con los partidos políticos lo mismo que con la Iglesia y que, en lugar de recibir copiosas subvenciones varias, se financiaran a través de las cuotas de sus afiliados y con un 0,7 señalado de forma voluntaria en las declaraciones de la renta. Sería interesante conocer el número de contribuyentes dispuestos a financiar voluntariamente a los partidos políticos. Una de las claves de la democracia es el respeto a las minorías. A mí me parece ejemplar que los poderes públicos atiendan a los budistas, a los islamistas, a los evangelistas, a las manifestaciones de homosexuales, gays y lesbianas... Lo que no me parece de recibo es que se hostigue de manera incesante a la abrumadora mayoría católica española. El anticlericalismo debería recluirse definitivamente en los desvanes de la historia.
Fuente:
http://www.elmundo.es/opinion/2017/06/22/594aa9f3e2704e943e8b45d4.html
Escultura: Claes Oldenburg.

domingo, 18 de junio de 2017

LA ESPERANZA FUNDADA


No puede haber capellán de la GNB que bendiga las armas empleadas para asesinar a los ciudadanos

A juicio del diputado Luis Barragán, la actividad sabatina de oración se une a la solemnidad dominical del Corpus Christi para reafirmar también la fe de los venezolanos en un futuro mejor.

“Distintas creencias organizadas se dieron cita para confluir en una misma oración que, particularmente, los católicos reafirmamos hoy domingo con la solemnidad del Corpus Christi.  Una oración que también afianza la fe en una Venezuela mejor, incluyendo al ciudadano no creyente que comparte una profunda, militante  y generosa esperanza que nos conduce hacia el país que reconstruiremos en libertad y el perdón que sólo se realiza en justicia”.

Interrogado sobre las críticas que los sectores oficialistas hacen de la Conferencia Episcopal y de las actividades que confunden la política y la religión, expresó el parlamentario: “La Iglesia Católica ha asumido con sobriedad y prudencia su responsabilidad, a través de las posturas que asume la Conferencia Episcopal que, al igual que El Vaticano, ha sido objeto de una campaña sórdida de manipulación y engaños por una dictadura que cuenta con individualidades que usan la sotana para defenderla aun cuando jamás han dicho nada en torno a la masiva y selectiva violación flagrante de los derechos humanos. Sabemos muy bien de la distinción de los ámbitos, el sagrado y el terrenal, y de la libertad de creencias por la que luchamos, pero también de la irrenunciable obligación de católicos, protestantes, judíos y cualesquiera otras expresiones de la fe organizada, para insistir en la denuncia de una dictadura que ha convertido el culto a la personalidad del extinto, pretendiéndolo su sucesor,  en una experiencia mágico-religiosa, en un batiburrillo que se burla de la dignidad de la persona humana contra  la cual sigue atentando a la espera de una tal constituyente que pretende convertir a Miraflores en un santuario de la pólvora, del latrocinio y del nepotismo que ha abierto la puerta maldita de la globalización”.

El diputado Barragán está afiliado a un partido no confesional, incluso, ajeno a las tradiciones socialcristianas en nuestro país, por lo que aclara: “Cierto, Vente Venezuela es el Partido de la Libertad que pugna por una sociedad que la conciba, profundice y realice para todos, creyentes o no en una deidad determinada. Y es tal la amplitud de esta organización de ciudadanos que da acogida a quienes, en lo personal, tenemos convicciones socialcristianas y aspiramos a la difícil condición de practicantes de la fe. Encaminados a una definitiva transición democrática, las diferentes posturas  personales y personalísimas merecerán todo el reconocimiento, respeto y tolerancia de una sociedad que, por compleja y plural, no cabe en una dictadura neoestalinista como la de Maduro Moros”.

 Aseguró: “Frente a los antivalores propugnados por el régimen que ya no tiene la habilidad para esconderlo a través del lenguaje, soez y caradura, el ciudadano aun no creyente reconoce que el púlpito y las homilías con sus equivalentes en las diferentes iglesias organizadas en nuestro país, constituye una opción ética inquebrantable. Con el fracaso de esta tal constituyente y la salida del régimen que nos oprime, nuevamente nos explicarán los más caros valores de la libertad, comprensión, justicia, solidaridad y de la paz que se afincan en una unidad en la diversidad”.

Acotó el diputado Barragán: “La oposición desarmada, pacífica y convencida de sus más limpias banderas, está ganando en la confrontación con una dictadura que en tiene en su haber más de setenta jóvenes muertos   al reprimir la protesta en las calles y en las autopistas que resultan estrechas para miles de ciudadanos. Por mucho que puedan ordenarlo a los capellanes de la GNB, no puede haber sacerdote que bendiga las armas que disparan algo más que una lacrimógena”.

18/06/2017:
Fotografía: Claudia Macero (Caracas, 17/06/17).

miércoles, 14 de junio de 2017

LA REALIDAD NO SE DECRETA

González Ordosgoitti: A la sociedad hay que leerla desde abajo
Macky Arenas

El sociólogo y antropólogo, Enrique Alí González Ordosgoitti, profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) aseguró en entrevista exclusiva a ENPaís que los cambios dentro de una sociedad pueden generarse a partir de la estructura de la vida cotidiana.

Para el experto en Ciencias Sociales, la sociedad debe “leerse desde abajo” y los cambios reales pueden darse solamente en el día a día, de lo contrario “son superficiales y no echan raíces”.

_  ¿Cómo hay que interpretar a la sociedad hoy desde la perspectiva humanista cristiana?

_  Es preciso llamar la atención acerca de una manera limitada de analizar a la sociedad que ha imperado hasta ahora en el plano de la ciencia social, cual es pensar que existen solo dos formas de sociedad, la civil y la política, algo que viene desde el siglo XVIII y finales del XIX, desarrollados bajo esquemas de Hegel, Marx –a su manera- y luego Gramschi. Eran visiones limitadas pues la sociedad política presenta instituciones claramente formalizadas, es decir, que poseen una dinámica de auto-reproducción consciente y evidente. La sociedad civil, que viene formándose como una especie de “alterno” a la sociedad política, crea organizaciones que finalmente, pueden llegar a ser formalizadas. Por ejemplo, lo que sucede en América Latina con las organizaciones de vecinos las cuales, primero, funcionan como juntas en los barrios –sectores populares- con un mínimo de formalidad hasta que llegan a convertirse en auténticas organizaciones vecinales de la cuales podemos decir que estamos en presencia de una sociedad civil estructurada.

_  ¿Qué es lo que las hace limitadas?

_  Están dejando de lado otros elementos que incluyen lo antropológico, lo cotidiano, lo cual es muy importante. Implica lo que, a partir del desarrollo de la sociología francesa de los años 70, se llamó la vida cotidiana. Por ello nosotros hemos planteado hablar de “la sociedad de la vida cotidiana”. Se diferencia de la civil y la política porque no se encuentra estructurada formalmente, incluso su manera  de funcionar es con estructuras informales pero son tan importantes cuanto que allí es donde se da la reproducción de lo social.

_ ¿De qué manera?

_  Se manifiestan allí muy claramente siete grandes  estructuras sociales. Estamos acostumbrados a hablar de estructura política, económica y cultural, que son, ciertamente, tres mega-estructuras. Pero hay otras siete que sí funcionan y que muestran un contenido mucho más cercano a lo antropológico como son: la estructura de la amistad, la edad –solidaridad generacional-, la étnica que es fundamental, la estructura de la lengua, la del parentesco, la del sexo –o el uso social del sexo- y la estructura de la vecindad que es la forma de crear lazos en parroquias o lugares donde se hace vida cotidiana. Estas estructuras se movilizan,  son las que condicionan la vida cotidiana y, por ende, gran parte de la vida social.

_  ¿Quiere decir que involucran a la gente desde un punto de vista más humano?

_  Absolutamente, porque son las estructuras más estrictamente antropológicas, que nunca varían. Podemos hablar de sociedad política y hacer una historia de la humanidad antes y después de la aparición del Estado; igualmente con la sociedad civil por su estrecha relación con el Estado. En cambio, estas estructuras de que hablamos existen desde que existe el ser humano. Son relaciones de amistad, de edad, étnicas y todas las que hemos mencionado.

_  ¿Cuando hablamos de cultura, de política, de economía, todas esas formas de organizarse no están comprendidas, es decir, de alguna manera implícita?

_  No. Y ello responde a la falta de desarrollo teórico que había hasta los sesenta. Querían abarcar todo lo demás pero, en el camino andado por las ciencias sociales, esas otras formas de organización social se iban manifestando en el campo de la sociología y de la politología. De hecho,  descuidaban lo que venía descubriendo, por una parte la antropología y lo que luego se va a llamar una sociología comprensiva que buscaba trabajar más los elementos de la base social. La separación que hubo en la forma de mirar de esas ciencias es algo del siglo XX pues al principio los grandes sociólogos como Durkheim y Weber mezclaban todo esto porque partían de una sola visión. Igualmente, cuando se desarrolla la politología harán hincapié solamente en la sociedad política y, por supuesto, en su versión de la sociedad civil descuidando la verdadera manera de funcionar de la humanidad.

_  ¿Cuáles son los orígenes de esta gran discusión teórica?

_ Obedece a una teoría que comenzó a  desarrollarse en el siglo XVIII pero alcanzará el siglo XIX, conocida como la idea del progreso infinito, la creencia de que la sociedad avanza hacia una supuesta racionalidad de las relaciones, que siempre vamos a estar mejor que anteriormente y que se va a expresar en dos grandes corrientes, el positivismo y el marxismo. Entre las muchas profecías en las cuales Marx se equivocó hay tres importantes de señalar pues resucitaron al contrario de su visión. Marx pensaba –cuando se desarrolla la idea del Internacionalismo- que en el siglo XX dejarían de funcionar las nacionalidades, las solidaridades étnicas  e iban a desaparecer las religiones.

_  También se equivocó en su concepto del capital y del trabajo y hoy se aprecia mejor que nunca…

_  Por supuesto. Pero estos errores resultan especialmente graves pues impidieron comprender a cabalidad la dinámica política de las sociedades. Hoy, por ejemplo, ya ni siquiera las personas que siguen definiéndose marxistas –o cualquier cosa que eso pueda significar en la actualidad- pueden negarse  a aceptar que gran parte de la dinámica política que vivimos se explica por  conflictos nacionales, étnicos o religiosos, precisamente los tres elementos de la sociedad que Marx aseguraba iban a  desaparecer para el siglo XX. Y Marx creía que iban a desaparecer porque sus criterios sobre estos hechos partían de una sola premisa: impulsar el pensamiento circunscrito a los conceptos de sociedad política y sociedad civil, desde las universidades. En las universidades decidieron que hablar de las naciones, de las etnias y del hecho religioso era atrasado. Pretendían que sólo con ignorarlo y decretar que era atrasado, iban a dejar de existir. Y se equivocaron.

_  Quiere decir que conectar el pensamiento con utopías sin enraizarlo en las realidades humanas conduce a serios descalabros teóricos…

_  Se ha planificado a partir de las propias fantasías y de allí puede salir cualquier cosa pero, sobre todo, errores descomunales de interpretación de la historia y de la realidad sociopolítica.

_  ¿Eso de ver a la sociedad desde abajo qué ha aportado, no sólo al plano del debate teórico?

_  Lo primero es el conocimiento de lo real. Poder comprender por qué ha seguido desarrollándose con tanta fuerza la diversidad étnica, la diferencialidad religiosa y nacional. Esas tres aristas de la realidad viven en la cotidianidad, en la sociedad de la vida cotidiana. Una de esas grandes estructuras es la étnica. Cuando se estudia lo étnico, lo primero que se aborda es la manera como se reproduce la propia etnicidad y la manera como se reproduce la distancia con el que no pertenece a tu grupo étnico. A medida que se va conociendo eso es posible percibir cuáles pueden ser las zonas de conflicto y cuáles las de colaboración. Cuando a partir de los años sesenta ocurre la descolonización de África, se crean naciones totalmente ficticias que atraviesan identidades étnicas, colocan a unos de un lado y a otros del otro de manera discrecional, lo que luego repercute en las guerras interminables.

_  ¿Podría también explicar el terrorismo talibán, por ejemplo?

_  Por supuesto. Hay una etnia, la más grande de Afganistán que son los pastun, divida por mitad entre ese territorio y Pakistán. Antes eran una etnia nacional y los separaron. Eso equivalía a crear una nación a partir de una diversidad étnica que antes no había formado nación. Se vio como la imposición de una sobre la otra y  hoy están en guerra permanente. Si se hubiese tenido en cuenta lo étnico, eso se percibe.

_  ¿En las relaciones de parentesco funciona igual?

_  De la misma manera. Si analizamos lo social a partir de la estructura de parentesco se puede descubrir un conjunto de cosas que no se asoman a primera vista. Pongo el ejemplo de México y Japón, donde se analizaron empresas y fábricas y se demostró que los cargos internos se otorgaban a partir de compadrazgos o de relaciones familiares. Así mismo, en una universidad venezolana se cruzaron los nombres de empleados y profesores, incorporando los cuatro apellidos que todos tenemos y fácilmente salió a la luz la red familiar. Todos ellos se ayudan mutuamente. Con la vecindad es igual y da origen a la solidaridad con la región. Si no se reconocen y analizan estas cosas no se puede comprender lo que pasa.

_ ¿Ayuda también a generar soluciones?

_  Por supuesto. Estudios demostraron que las asociaciones de vecinos se han conformado en barrios y urbanizaciones a partir de relaciones de parentesco y vecindad. Pueden ser juntas de vecinos o consejos comunales pero analizas los nombres y hay una estructura familiar funcionando allí. Sencillamente se adaptan a  los modelos que le propone la sociedad política para organizarse pero no cambian las relaciones estructurales básicas. Cuando esto no se cruza no se percibe la dinámica y se llega a conclusiones ligeras pues los cambios reales de la sociedad  solamente pueden darse en esta estructura de la vida cotidiana. De lo contrario son superficiales y no echan raíces. Analizado el largo plazo histórico de las sociedades latinoamericanas, fácilmente apreciamos la existencia de conflictos no resueltos en el siglo XVII que aún siguen vigentes.

_  ¿Por qué arrastramos esas rémoras?

_  Porque hay causas que siguen sin ser atendidas. En América Latina persiste el conflicto centralismo-regionalismo que en EEUU fue resuelto. Había acá provincias que, cuando se planteó la guerra de separación de España, enfrentaron un nuevo centralismo alrededor de las provincias capitales. En Venezuela, por ejemplo, hubo provincias que no firmaron el Acta de Independencia pues no se sentían representadas por la hegemonía de la provincia de Caracas. Eso está aún allí, latente y se va creando una historia centralista que, por cierto, no es la historia de Caracas, sino la historia desde Caracas, lo cual es diferente. Es la razón por la que las regiones no se sienten interpretadas y se automarginan del discurso nacional pero siguen creando el suyo propio. Eso aleja la posibilidad de cohesión nacional.

_ ¿Qué papel juega la religión ante esa posibilidad de cohesión nacional, habida cuenta de que, a pesar de habernos separado España en tiempos de la Independencia, no dejamos de ser católicos elemento que hoy es básico para nuestra identidad nacional?

_  Una amalgama importante.  Es el motivo por el que, desde otros ámbitos, se juega a destruir estos elementos básicos. Factores como la religión y la nacionalidad  han permitido la reproducción de aquellas tres utopías que el marxismo aseguraba iban a desaparecer. Es en la vida social cotidiana donde se reproduce el concepto de nación, de etnia, de familia y de religión. Cuando la religión es expulsada de la sociedad política y reducida en la sociedad civil la institución que la encarna – la Iglesia-, se ancla para su desarrollo en la estructura familiar y se reproduce en esas relaciones.  Y ese es el largo plazo histórico: el sentido de sí mismos que han acumulado las personas a lo largo de la historia familiar y social. Una permanencia de siglos, es su memoria. No es casual que en los países comunistas de Europa del Este, las primeras revueltas que se producen detrás de lo que se llamó “la Cortina de Hierro” aparecen en naciones de cultura católica: Hungría, Polonia, Eslovaquia.

_ ¿Qué aporta solidez a la  cultura católica?

_ Tiene su base en el universalismo, pero alrededor de una proposición cristocéntrica, que es la Iglesia. Y no permite que sea sustituida por otro universalismo como el ateo. Para un católico es imposible aceptar eso. Otras propuestas cristianas no tienen ese eje universal que es la Iglesia y por ello quizá les fue más fácil adaptarse pues se trata de iglesias particulares, a diferencia  de la concepción de Iglesia universal que tiene el catolicismo, que se enraiza en nuestra cultura y se convierte en identidad. Y es justamente esa identidad la que aflora para luchar contra los totalitarismos. Hizo posible el alzamiento en Polonia, la Primavera de Praga y la epopeya húngara.

_ ¿Cuán fuerte es, en nuestro continente, la identidad por la vía del catolicismo?

_  Baste recordar la Guerra de los Cristeros en México enfrentados a un Estado absolutamente agresivo contra la Iglesia. Es la misma Iglesia la que, a pesar de los ataques recibidos, cuando ves los números de fieles adscritos, siempre rondan el 70%. Es una base que ha podido soportar todos los embates y le sigue dando identidad. En algunos casos la Iglesia, desde abajo, ha dialogado con otros cultos y religiones que han tenido cierto desarrollo independiente y no son anticatólicas. En algunos casos, sobre todo en el caso de Venezuela que es muy emblemático, se ha logrado desarrollar un tipo de catolicismo popular, con sus cultos paganos como el que representa María Lionza, pero se siguen considerando católicos, por cierto un tema distinto a la santería. Y es que se ha creado una conexión muy fuerte que los vincula con la historia. Una historia que viene desde abajo, desde su historia de raíz.

_  ¿Es la misma que se ha contado?

_  La historiografía surgida a partir del siglo XIX para dar cuenta de las guerras independentistas -en realidad guerras de secesión a partir de 1810- tanto en Venezuela como en otros países de América Latina, ha sido completamente ideologizada en el sentido de falta de conciencia. En realidad lo que tuvimos fue una guerra civil, no solo porque los ejércitos estaban conformados por personas nacidas en este territorio, sino porque en aquella época no existía la nacionalidad venezolana, todos éramos españoles, es decir, se trató de una guerra civil entre españoles. Eso es clarísimo. El mismo Bolívar nunca fue venezolano, fue caraqueño con pasaporte español. Más adelante, en 1819, lo que Bolívar crea es la República de Colombia, la Gran Colombia. En estricto sentido, fue español y colombiano pero nunca venezolano.  Quien crea la República de Venezuela es Páez en 1830. Eso no le quita méritos a Bolívar, sino que precisa cómo es que debemos ver las cosas. Si la historiografía nos dijera eso, sería más comprensible todo lo que ha pasado posteriormente. Por eso es que una vez propusimos, en un seminario en 1999 en la Universidad Central de Venezuela, que sólo podríamos reconstruir al país a través de un nuevo pacto, pero un pacto regional que se expresaría en una bandera con 24 estrellas, una por cada estado y una por Caracas. Cuando Chávez planteó recuperar la octava estrella para Guayana fue querer cambiar volviendo hacia atrás pues Guayana no estaba representada. Hoy en día Zulia y Falcón no están tampoco en la bandera. Hay que actualizar con 24 estrellas lo que permitirá conformar un pacto regional a partir de conferir identidad a cada región, valorar su experiencia y su historia y acabar con la marginación del discurso centralista. Esto no es un discurso contra la nación, sino para revitalizar una idea de nación, pero de nación federal.

_ ¿Cómo lo solucionaron en Estados Unidos?

_  El voto es delegado, de segundo piso, no es votación universal. Ello permite que se tomen en cuenta los 50 estados. Si fuera sólo numérico tendríamos que Hilary Clinton obtuvo más votos pero en menos estados. Si el voto hubiera sido directo sería ella la presidenta pero se habrían expresado pocos estados apoyándola, lo que habría representado una lucha entre los estados grandes y los pequeños, de manera que la voluntad de las ciudades y estados  medianos no estaría allí presente. Esa es la importancia de este federalismo que en Venezuela estaba representado en la Cámara del Senado y fue eliminada. Entonces, la única forma de ir solucionando en positivo el problema que persiste entre centralismo y regionalismo que arrastramos desde el siglo XIX es a través de una fórmula así, una visión que fortalezca y reivindique las particularidades regionales y locales, respetando sus propias historias.-

Fuente:
http://enpaiszeta.com/gonzalez-ordosgoitti-la-sociedad-leerla-desde/
Fotografía: https://www.facebook.com/ealigor