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sábado, 11 de julio de 2020

TRANSITANDO EMAÚS

Escribió Luis Miguel Tarrazzi Cariel en el WhatsApp:
"Por nuestro grupo de Whatsapp contaremos con el testimonio de nuestro invitado Luis Barragán quien gentilmente nos envió su Kerigma de fe.
Enlace para ingresar al grupo y disfrutar de este testimonio https://chat.whatsapp.com/D9ry9rRIL0a2wWKKUOXd4s
Los esperamos!!!!
Agradecido con Luis Luis Miguel Tarrazzi Cariel y Ministerio Abrazando Nuestra Fe - Familia. Hay facetas que normalmente se toman como del ámbito privado, pero - sin dudas - lo trascienden.

Cfr,
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10219599979324637&set=a.10217868634482098&type=3&theater

miércoles, 27 de marzo de 2019

ADICCIÓN

Perfectos desconocidos
Siul Narragab


En una anterior ocasión, tocamos un tema que, por cotidiano, pasa inadvertido: el uso de las redes antes digitales que sociales, según el juicio de algunos expertos. Llamó la atención de algunos amables lectores y, por supuesto, uno de ellos  trajo a colación un hecho notorio, público y comunicacional: el móvil celular que distrae a los propios parlamentarios, mientras sesionan.
Todo un lugar común, es un problema universal el del aislamiento electrónico, pues, los audífonos y la aplicación favorita (WhatsApp llevando la delantera, entre las más variadas aplicaciones que van especializándose), nos tienen a todos muy juntos, pero  nunca revueltos. Cualquiera puede dar testimonio de lo que ocurre en la calle (mientras se pueda), en la oficina (cuando el jefe lo permite) y en el mismísimo hogar (sin que nadie tenga autoridad moral de contar con el dinero para adquirir un equipo).
Sobre todo, en el presente año, no hay sesión de la Asamblea Nacional en la que, al menos, muy visiblemente, los oradores explayen sus mejores o peores argumentos, al mismo tiempo que los directivos de la corporación están ensimismados en sus pantallas portátiles. Se dirá de excepciones, dependiendo de la prestancia del discursante de turno, o de un recurso de descanso y recreación por las varias horas  de obligada perorata, pero lo cierto e irrefutable es que, en el pódium, a la vista de todo el mundo, consumen horas de una comunicación privada que nos permite a una rara presunción: siguen la sesión misma a través de las redes.
 La cuestión está en que las más avanzadas tecnologías, por el uso abusivo  tratándose aún de una deliberación in situ, con personas de carne y hueso al frente, nos convierte mutuamente en extraños, alertando el sentido de la vista y del auditivo, con pérdida  del tacto, gusto y olfato. Viene a nuestra memoria una célebre película de Alex de la Iglesia, “Perfectos desconocidos” (2017), adaptación de “Perfetti sconosciuti” de Paolo Genovese (2016), en la que varias parejas juegan a compartir la cena con sus móviles delatores, importándoles un bledo la degustación y el momento.
Nada casual, la data de todo celular resulta una espectacular promesa para todo hampón profesional y, además, cualquier policía de buenas o malas intenciones. En el perolito electrónico solemos depositar nuestros más recónditas relaciones secretas y habrá quien lleva un diario íntimo en él, creyéndose protegido por la suerte de unas claves que cuentan con límites matemáticos que los expertos pueden violentar.

24/03/2019:
http://www.opinionynoticias.com/tech/34587-narragab-s

domingo, 17 de marzo de 2019

HIPÓTESIS

Del chavismo que podemos esperar
Luis Barragán


Por cierto, convertida la libertad venezolana en una causa universal, quizá muy pronto deba vencer grandes escollos, como la supervivencia del llamado chavismo en la oposición. Quizá por ello, opera de antemano una benigna diferencia entre la tendencia de los demócratas que facilitarán la transición y la de los autócratas que la violentarán con su resistencia – incluso – armada, apostando ambas por un definitivo regreso al poder.
Diligenciada la contribución de una corriente disidente y, además, tardíamente disidente del actual oficialismo, en nada modificará el saldo trágico de veinte largos años de dictadura. Además, sugerida una ficción propia del derecho sucesoral, la de la conmoriencia frente a la premoriencia, el reclamo será el de una herencia a la postre fallida, por varios motivos.
Hay una identidad forzada del chavismo que lo exige como legado exclusivo el madurismo, siendo – el uno – expresión cabal de la crisis del modelo rentista, y – el otro – descarado artificio de la dictadura cubana que apuesta por la continuidad del peculiar protectorado ostentado.  Pulverizado el propósito y la prédica de la despersonalización de la política y el poder en Venezuela, el barinés logró confiscar todas las manifestaciones convencionales de una izquierda que lo ha tributado hasta el hartazgo, pagando el inevitable costo político.
El asunto no estriba en la suerte del chavismo que, muy a la postre, quedará como una infeliz circunstancia, sino en la de los creyentes y propulsores del marxismo que también juran a Maduro Moros como un insigne realizador del capitalismo. Acotemos, cual Perón en Argentina, la que destruyó impunemente, perviviendo como un movimiento de izquierda y de derecha a la vez, Chávez Frías gravitará por décadas: independientemente del juicio que merezca, la izquierda tendrá que reencontrarse al repudiar la herencia, aunque insista ahora en aceptarla a título de inventario.
Hay quienes hablan de la existencia de sectores mayoritarios o potencialmente mayoritarios que todavía apoyan al chavismo, como si hubiesen sobrevivido a la catástrofe humanitaria que alcanzó completamente a la nación; o le hubiesen dispensado alguna homogeneidad social, pues, forjados por el clientelismo y las prebendas, deliberadamente desclasados, aún los emplea como fuerza de choque, temiéndole al proletariado que destruyó y condenó a los cinturones de miseria. La proximidad de unos comicios libres y transparentes, sólo permitirán un reagrupamiento nostálgico del poder largamente ejercido, hallando cupo minoritario la vieja ilusión propagada, por cierto, la que tardará en diluirse, mientras pueda polarizar, ya que  – en todo caso, reconozcámoslo – el chavismo constituyó un fenómeno electoral inherente  al masivo y sostenido fraude plebiscitario.
Intentando una cierta objetividad, incursionamos en un concurrido grupo de WhatsApp para preguntar sobre el posible deslinde entre un chavismo auténtico y otro que no lo es,  como por la supervivencia del movimiento irremediablemente confundido con el marxismo que ha monopolizado, y solo hubo tres respuestas. Éstas coincidieron en que acabará rindiéndole cuenta a los tribunales, trastocado en un pesado estigma.
La irremediable simplicidad de los opinantes de fácil hábito que acuden a las redes sociales (valga comentar brevemente, caracterizadas por otros como exclusivas redes digitales), no debe impedir la reflexión en torno a un fenómeno que, a la postre, lo explicará el mero y prolongado ejercicio del poder, como otros que el mundo no dejará de parir. Apenas, cinco minutos fuera de Miraflores, desnudo, terciará  la conspiración como un oficio irredento.

Fotografía: Tomada de WhatsApp.