Partidos, política y relato
Andrés Betancor / El Mundo
Maurice Duverger, uno de los grandes estudiosos de los partidos, afirmaba que partidos y democracia están ligados; el desarrollo de unos ha estado vinculado al de la otra, tanto, como que aquellos despliegan unas funciones esenciales para el funcionamiento de la democracia. No nos puede sorprender que el cuestionamiento de los partidos crezca en paralelo al de la democracia liberal. Las elecciones, pieza esencial sobre la que se construye ésta (fuente de legitimación del poder), son el marco de la concurrencia competitiva de partidos que pugnan, sobre la base de la aglutinación de aspiraciones (materiales e ideales) de los ciudadanos, por la credibilidad del «compromiso» de hacerlas realidad, mediante las instituciones del Estado (parlamentos y gobiernos). Además, en un contexto social tan complejo como el presente, en donde la máxima interconexión está produciendo la máxima individualización y aislamiento, las instancias de agregación como los partidos son esenciales para la gobernabilidad.
La inmensa mayoría de las constituciones democráticas cuentan con disposiciones consagradas a los partidos. En nuestro caso, es el artículo 6 el que dispone las funciones que están llamados a desplegar («expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política»), la libertad con la que han de operar («dentro del respeto a la Constitución y a la Ley») y la exigencia de que su «estructura interna y funcionamiento [sean] democráticos».
La democracia interna de los partidos pasa por el reconocimiento y la garantía de los derechos de los afiliados y por su participación en la designación y el control de los cargos directivos. Sin embargo, en su configuración institucional, la pulsión democrática lucha con la de la eficacia de la organización en la realización de los objetivos que le da sentido en el contexto de la competencia en el mercado político-electoral. Si el resultado de la pugna es la desunión, en España está particularmente castigada, como se ha demostrado reiteradamente, desde la desaparición de UCD en las elecciones de 1982, continuando con la crisis del año 2016 del PSOE.
La eficacia se mide por el éxito electoral. Reivindicación de democracia interna y éxito electoral no conjugan bien. Como ha destacado Blanco Valdés, «la democracia interna de un partido resulta ser en la realidad de los hechos directamente proporcional a sus fracasos en las urnas e inversamente proporcional al éxito que tenga a la hora de repartir los cargos que la toma del poder lleva asociada». Cuando se pierde, se abre la caja de los truenos de la democracia interna. Y cuando se pierde mucho, cuando las expectativas eran elevadas, aún más grande es la tormenta. Nada la aplacará. En el fondo, la democracia interna es lo de menos. Es la excusa, la pantalla tras la que ocultar la enorme frustración por los resultados. Los éxitos acallan a la democracia; el fracaso la avienta. Los estatutos son los mismos, lo que antes era un remanso de paz, ahora, la cárcel de la libertad.
Esto es lo que se está viviendo en Ciudadanos–Partido de la Ciudadanía. He participado en la elaboración de los estatutos que están siendo objeto de debate en las agrupaciones y lo serán en la próxima asamblea general. Que un académico, como yo, dé este paso, sin experiencia previa, es un reto. La política tiene unas reglas que sólo viviéndola se terminan de comprender. Una de ellas, muy relevante, es la relatividad del valor de los hechos, las verdades y los argumentos. Lo único importante es el relato, esa micro-historia que explica algo con la finalidad de provocar una reacción (positiva o negativa) en la audiencia. Sobre la ponencia de estatutos se ha construido el relato de que no garantiza los derechos fundamentales de los afiliados. Incluso, se dice, que incumple el artículo 6 de la Constitución. En el fondo, se llama a la ilegalización del partido. Se afirma que se castiga a la discrepancia interna y se remata tal afirmación con otra según la cual «el extenso título dedicado al régimen disciplinario» «hace pensar en un partido que intenta blindarse ante las críticas internas».
¡Que la verdad no estropee el relato! Es irrelevante que desde el año 2017, fecha de los estatutos vigentes y de su parte disciplinaria (que se mantiene en la ponencia), nunca se ha castigado, a instancia de los órganos de dirección, a ningún afiliado por sus manifestaciones públicas, sólo por denuncia de otros afiliados, usualmente, por insultos u otros incumplimientos. Es, igualmente, irrelevante, la doctrina del Tribunal Constitucional sobre la potestad disciplinaria de los partidos en relación con la libertad de expresión. Irrelevante.
El Tribunal Constitucional se enfrentó, en la Sentencia 226/2016, a un recurso de amparo suscitado por una militante socialista que fue sancionada por el comité ejecutivo (no, como sucede en Ciudadanos, por órgano separado de la dirección como es el comité disciplinario) por haber publicado una carta al director en La Nueva España en la que criticaba la decisión de suspensión del proceso de primarias para elegir al candidato a la Alcaldía de Oviedo. La sanción se basó en dos tipos infractores muy graves: «Menoscabar la imagen de los cargos públicos o instituciones socialistas» y «actuación en contra de acuerdos expresamente adoptados por los órganos de dirección del partido». La sanción fue la de la suspensión de militancia por 20 meses.
El Tribunal Constitucional denegó el amparo y, por consiguiente, consideró ajustado a la Constitución el que se pudiera sancionar a un militante por ejercer su libertad de expresión en un medio de comunicación social manifestando su discrepancia con las decisiones del partido. El Tribunal hace unas consideraciones que me parecen convenientes: «(1) En los casos de aplicación del régimen disciplinario por el ejercicio de la libertad de expresión existe un conflicto entre dos derechos fundamentales, el de asociación (art. 22) y el de expresión (art. 20). (2) La libertad de expresión admite límites y uno es, precisamente, el derecho fundamental de asociación: las obligaciones dimanantes de la pertenencia a una asociación política. (3) Los afiliados asumen el deber de preservar la imagen pública de la formación política a la que pertenecen, y de colaboración positiva para favorecer su adecuado funcionamiento. (4) La exigencia de colaboración leal se traduce igualmente en una obligación de contención en las manifestaciones públicas…, tanto en las manifestaciones que versen sobre la línea política o el funcionamiento interno del partido como en las que se refieran a aspectos de la política general en lo que puedan implicar a intereses del propio partido. Y (5): un partido político puede reaccionar utilizando la potestad disciplinaria… frente a un ejercicio de la libertad de expresión de un afiliado que resulte gravemente lesivo para su imagen pública o para los lazos de cohesión interna que vertebran toda organización humana y de los que depende su viabilidad como asociación y, por tanto, la consecución de sus fines asociativos». En consecuencia, publicar una crítica contra las decisiones del partido puede considerarse como que «menoscaba la imagen de los cargos públicos o instituciones socialistas» y es una «actuación en contra de acuerdos expresamente adoptados por los órganos de dirección del partido» por lo que puede ser sancionada como infracción muy grave.
Tampoco encaja en el relato la doctrina constitucional. Es irrelevante. Se silencia la complejidad de la interrelación entre disciplina y libertad de expresión, en el escenario de un conflicto institucional más enmarañado entre eficacia y democracia que sólo se puede resolver con mejor democracia interna. Esto es lo que hace la ponencia de estatutos. Así, se contempla, por primera vez, la moción de censura contra el comité ejecutivo; y se crea un órgano de deliberación directa y sin cargos intermedios, entre la presidencia del partido y las bases del partido, como es la convención ciudadana.
En definitiva, si en política el relato es importante, con independencia de si se construye sobre mentiras, o grandes mentiras, sólo cabe contraponer, en un debate democrático, las razones, los argumentos. Nos queda la esperanza, incluso suicida, de que al final la luz, sólo la luz, sobresaldrá entre la oscuridad de la falsedad.
(*) Andrés Betancor, catedrático de Derecho Administrativo, es miembro de la comisión redactora de la ponencia de estatutos de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía.
Fuente:
https://www.almendron.com/tribuna/partidos-politica-y-relato
Ilustración: Martha Hughes.
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martes, 25 de febrero de 2020
viernes, 31 de agosto de 2018
NOVOVETUSTARIO
EL MUNDO, Barcelona, 8 de agosto de 2018
TRIBUNA
Vieja y nueva política
Gabriel Tortella
El desarrollo del drama parlamentario que presenciamos a fines del pasado mayo me ha traído a la memoria insistentemente el título de la famosa conferencia de Ortega con que osadamente encabezo estas líneas. Aunque las circunstancias actuales son diferentes de las del tiempo en que Ortega pronunció su exposición (24 mayo 1914), existen, por desgracia, paralelos entre ambas épocas. El filósofo hablaba en nombre de la recién creada Liga de Educación Política Española, con objeto de darla a conocer y de iniciar su labor de curación de un sistema político y de un cuerpo social que en España estaban "enfermos". No podía saber el gran pensador cuán crucial era el momento escogido para su discurso: pocos meses más tarde estallaría la Primera Guerra Mundial, que marcaría una gran divisoria en la historia contemporánea y cuyas consecuencias de todo orden harían olvidar sus propósitos de educación política, aunque no ciertamente la conferencia en sí.
Reprochaba el filósofo al sistema político español que sus partidos se habían ido "anquilosando, petrificando, y consecuentemente, habían perdido toda intimidad con la nación". Se trataba de "partidos fantasmas, que defienden los fantasmas de unas ideas" (algo muy parecido diría Cambó ocho años más tarde en sus Memorias). Sólo salvaba Ortega de este anquilosamiento al "partido socialista y al movimiento sindical... las únicas potencias de modernidad que existen hoy en la vida pública española".
Acertaba plenamente nuestro filósofo: entonces. Las cosas han cambiado mucho en este siglo largo que ha transcurrido desde su famosa conferencia. Las ideas socialistas han triunfado en este intervalo y hoy socialismo y sindicalismo pertenecen plenamente a la vieja política, de pensamiento fantasmal y petrificado. Basta simplemente considerar las triquiñuelas de ilusionista a que recurre hoy el PSOE para hacerse con el poder cueste lo que cueste (si lo sabrá el sufrido contribuyente) y sin atreverse a consultar al electorado antes de embarcarse en una huida hacia delante con la esperanza de ganarse a los votantes con guiños y prebendas. El Partido Socialista está hoy firmemente incrustado en esa vieja política que, como denunciaba Ortega, no ofrece grandes ideas de reforma y mejora, sino simplemente envoltorios vacíos con colores pretendidamente atractivos (exhumación de Franco, aborto infantil y un largo etcétera). No es el único: pero es la formación que lideró esa turbia maniobra parlamentaria del pasado mes de mayo para impedir la manifestación de la voluntad popular. Para ello, el socialismo de Sánchez concitó a un abigarrado aquelarre de partidos hoy ya viejos (algunos catalanes se renuevan sólo en el nombre, como ciertas damas provectas se maquillan para quitarse años y pasados incómodos) a los que unía un solo objetivo: impedir que el pueblo votara para dar un giro a la política antigua, cobarde y suicida que el sistema español viene ofreciendo como solución al problema más grave que tiene planteado nuestro país desde hace ya muchos años: el separatismo. Y esa vieja solución se resume en tres palabras: ceder, conceder y subvencionar.
La vieja política de hoy conserva persistentes resabios del franquismo: es incapaz de librarse de la pesada herencia de aquel régimen que, con su machacona condena de "rojos y separatistas", confirió a estas opciones políticas una aureola totalmente injustificada. El cuerpo político español parece incapaz de desprenderse, de curarse del absurdo prejuicio de que si para Franco rojos y separatistas eran los enemigos, algo bueno habían de tener. Ello ha dado lugar a dos graves anomalías de la opinión política española: de un lado, lo que podríamos llamar la asimetría cainita; de otro, una suicida tolerancia del separatismo.
No hace mucho Teresa Giménez Barbat comentaba que en Alemania a nadie se le ocurriría relacionar a la CDU con el nazismo; sin embargo, en España no son infrecuentes las acusaciones de que el PP es heredero del franquismo. Y lo más curioso es que el PP, en lugar de emparentar al PSOE con las chekas o con Paracuellos, pongo por caso, ha aceptado con mansedumbre las acusaciones de sus detractores, esforzándose solamente en demostrar que ya está muy enmendado y regenerado. La insistencia de la izquierda en descalificar al centroderecha acusándole de ser "derecha extrema", como repetía el inefable Rodríguez Zapatero, tiene graves consecuencias; la peor de todas, el cainismo: si la derecha es tan impresentable, la colaboración con ella es imposible; por lo tanto, es preferible aliarse con los separatistas que con el Partido Popular
Esto lleva a la situación actual y concede a los separatistas una situación de privilegio político que explica que, con un 4,6% de los votos, tengan en jaque permanente a todo el sistema político español y lo desprestigien a los ojos de nuestros socios y aliados. Esto se ha visto ahora en los tribunales europeos, que han venido a decirnos: "¿Cómo quieren ustedes que definamos como reos de un delito de rebelión a unos políticos con los que ustedes pactan amigablemente a diario? No nos pidan que les resolvamos el problema que ustedes no se atreven a afrontar, que les saquemos del fuego sus propias castañas". Este humillante varapalo ha sido la consecuencia directa de este viejo cainismo que no sólo se remonta a Franco, sino que viene de muy atrás, desde el Trágala gaditano, si no desde antes. Ya decía Machado que las dos Españas nos helarían el corazón. Pues siguen haciéndolo. La asimetría cainita, esa vieja lacra de nuestra política, trae consigo una tolerancia irresponsable con los separatistas. Ejemplo perfecto de esta afirmación lo encarna el actual presidente del Gobierno.
¿Quién representa hoy la nueva política? Sin duda Ciudadanos que, con todos sus defectos e indefiniciones, ofrece la superación del viejo cainismo, con una posición de centro que conlleva una renuncia a la descalificación de los demás partidos constitucionalistas. Ciudadanos se ha mostrado dispuesto a aliarse tanto con el Partido Popular como con el PSOE, actitud que cierra la brecha creada por el cainismo. Por eso concita el odio sarraceno de los separatistas, que agreden y acosan a Rivera y Arrimadas con métodos reminiscentes de los primeros años del hitlerismo. Y por eso se unió contra Ciudadanos todo esa turbamulta de la vieja política que protagonizó la lamentable tragicomedia de la moción de censura del pasado mayo, incluida, y esto fue lo más tragicómico de todo, la víctima propiciatoria, el propio PP, demostrando hasta qué punto formaba parte del viejo bloque.
El Partido Popular, que humilló la cabeza y ofreció el pescuezo al verdugo antes que defenderse gallardamente y, si fuere necesario, convocar nuevas elecciones, demostró hasta qué punto tenía interiorizado el cainismo de que era víctima. En aquel episodio lamentable, la vieja política se retrató, coaligándose contra las elecciones, contra la democracia, con tal de cerrar el paso a la nueva política, es decir, a Ciudadanos, el único partido que se oponía claramente al separatismo y que creyó ingenuamente que su posición inequívoca sería una baza decisiva a su favor. Resultó ser una baza decisiva en su contra. Triunfó la vieja política, la de la cesión, concesión y subvención al separatismo.
El tiro pudo haberles salido por la culata a los de la vieja política cuando el PP se rebeló contra ella y eligió por sorpresa a Pablo Casado, que representa algo muy distinto a la ambigüedad de Rajoy. Contra él se concitan, con el tema del máster, los que, sin estar libres de pecado, están dispuestos a lanzar la primera piedra y las que hagan falta para impedir la renovación política.
Decía Ortega de las Cortes de 1914 que "no pueden vivir, porque para un organismo de esta naturaleza vivir al día, en continuo susto, sin poder tomar una trayectoria un poco amplia, equivale a no poder vivir". Igualito que ahora. Ha pasado más de un siglo y la vieja política sigue con nosotros. ¿Hasta cuándo?
(*) Gabriel Tortella, economista e historiador, cuenta, entre sus publicaciones recientes con Cataluña en España. Historia y mito (con J.L. García Ruiz, C. E. Núñez y G. Quiroga) y "¿Es España una nación?", en Claves, mayo-junio 2018.
Ilustración: Raúl Arias.
Fotografía: José Ortega y Gasset: http://barricadaletrahispanic.blogspot.com/2012/02/jose-ortega-y-gasset.html
Fuente:
http://www.elmundo.es/opinion/2018/08/08/5b6973fae2704ea61e8b4610.html
TRIBUNA
Vieja y nueva política
Gabriel Tortella
El desarrollo del drama parlamentario que presenciamos a fines del pasado mayo me ha traído a la memoria insistentemente el título de la famosa conferencia de Ortega con que osadamente encabezo estas líneas. Aunque las circunstancias actuales son diferentes de las del tiempo en que Ortega pronunció su exposición (24 mayo 1914), existen, por desgracia, paralelos entre ambas épocas. El filósofo hablaba en nombre de la recién creada Liga de Educación Política Española, con objeto de darla a conocer y de iniciar su labor de curación de un sistema político y de un cuerpo social que en España estaban "enfermos". No podía saber el gran pensador cuán crucial era el momento escogido para su discurso: pocos meses más tarde estallaría la Primera Guerra Mundial, que marcaría una gran divisoria en la historia contemporánea y cuyas consecuencias de todo orden harían olvidar sus propósitos de educación política, aunque no ciertamente la conferencia en sí.
Reprochaba el filósofo al sistema político español que sus partidos se habían ido "anquilosando, petrificando, y consecuentemente, habían perdido toda intimidad con la nación". Se trataba de "partidos fantasmas, que defienden los fantasmas de unas ideas" (algo muy parecido diría Cambó ocho años más tarde en sus Memorias). Sólo salvaba Ortega de este anquilosamiento al "partido socialista y al movimiento sindical... las únicas potencias de modernidad que existen hoy en la vida pública española".
Acertaba plenamente nuestro filósofo: entonces. Las cosas han cambiado mucho en este siglo largo que ha transcurrido desde su famosa conferencia. Las ideas socialistas han triunfado en este intervalo y hoy socialismo y sindicalismo pertenecen plenamente a la vieja política, de pensamiento fantasmal y petrificado. Basta simplemente considerar las triquiñuelas de ilusionista a que recurre hoy el PSOE para hacerse con el poder cueste lo que cueste (si lo sabrá el sufrido contribuyente) y sin atreverse a consultar al electorado antes de embarcarse en una huida hacia delante con la esperanza de ganarse a los votantes con guiños y prebendas. El Partido Socialista está hoy firmemente incrustado en esa vieja política que, como denunciaba Ortega, no ofrece grandes ideas de reforma y mejora, sino simplemente envoltorios vacíos con colores pretendidamente atractivos (exhumación de Franco, aborto infantil y un largo etcétera). No es el único: pero es la formación que lideró esa turbia maniobra parlamentaria del pasado mes de mayo para impedir la manifestación de la voluntad popular. Para ello, el socialismo de Sánchez concitó a un abigarrado aquelarre de partidos hoy ya viejos (algunos catalanes se renuevan sólo en el nombre, como ciertas damas provectas se maquillan para quitarse años y pasados incómodos) a los que unía un solo objetivo: impedir que el pueblo votara para dar un giro a la política antigua, cobarde y suicida que el sistema español viene ofreciendo como solución al problema más grave que tiene planteado nuestro país desde hace ya muchos años: el separatismo. Y esa vieja solución se resume en tres palabras: ceder, conceder y subvencionar.
La vieja política de hoy conserva persistentes resabios del franquismo: es incapaz de librarse de la pesada herencia de aquel régimen que, con su machacona condena de "rojos y separatistas", confirió a estas opciones políticas una aureola totalmente injustificada. El cuerpo político español parece incapaz de desprenderse, de curarse del absurdo prejuicio de que si para Franco rojos y separatistas eran los enemigos, algo bueno habían de tener. Ello ha dado lugar a dos graves anomalías de la opinión política española: de un lado, lo que podríamos llamar la asimetría cainita; de otro, una suicida tolerancia del separatismo.
No hace mucho Teresa Giménez Barbat comentaba que en Alemania a nadie se le ocurriría relacionar a la CDU con el nazismo; sin embargo, en España no son infrecuentes las acusaciones de que el PP es heredero del franquismo. Y lo más curioso es que el PP, en lugar de emparentar al PSOE con las chekas o con Paracuellos, pongo por caso, ha aceptado con mansedumbre las acusaciones de sus detractores, esforzándose solamente en demostrar que ya está muy enmendado y regenerado. La insistencia de la izquierda en descalificar al centroderecha acusándole de ser "derecha extrema", como repetía el inefable Rodríguez Zapatero, tiene graves consecuencias; la peor de todas, el cainismo: si la derecha es tan impresentable, la colaboración con ella es imposible; por lo tanto, es preferible aliarse con los separatistas que con el Partido Popular
Esto lleva a la situación actual y concede a los separatistas una situación de privilegio político que explica que, con un 4,6% de los votos, tengan en jaque permanente a todo el sistema político español y lo desprestigien a los ojos de nuestros socios y aliados. Esto se ha visto ahora en los tribunales europeos, que han venido a decirnos: "¿Cómo quieren ustedes que definamos como reos de un delito de rebelión a unos políticos con los que ustedes pactan amigablemente a diario? No nos pidan que les resolvamos el problema que ustedes no se atreven a afrontar, que les saquemos del fuego sus propias castañas". Este humillante varapalo ha sido la consecuencia directa de este viejo cainismo que no sólo se remonta a Franco, sino que viene de muy atrás, desde el Trágala gaditano, si no desde antes. Ya decía Machado que las dos Españas nos helarían el corazón. Pues siguen haciéndolo. La asimetría cainita, esa vieja lacra de nuestra política, trae consigo una tolerancia irresponsable con los separatistas. Ejemplo perfecto de esta afirmación lo encarna el actual presidente del Gobierno.
¿Quién representa hoy la nueva política? Sin duda Ciudadanos que, con todos sus defectos e indefiniciones, ofrece la superación del viejo cainismo, con una posición de centro que conlleva una renuncia a la descalificación de los demás partidos constitucionalistas. Ciudadanos se ha mostrado dispuesto a aliarse tanto con el Partido Popular como con el PSOE, actitud que cierra la brecha creada por el cainismo. Por eso concita el odio sarraceno de los separatistas, que agreden y acosan a Rivera y Arrimadas con métodos reminiscentes de los primeros años del hitlerismo. Y por eso se unió contra Ciudadanos todo esa turbamulta de la vieja política que protagonizó la lamentable tragicomedia de la moción de censura del pasado mayo, incluida, y esto fue lo más tragicómico de todo, la víctima propiciatoria, el propio PP, demostrando hasta qué punto formaba parte del viejo bloque.
El Partido Popular, que humilló la cabeza y ofreció el pescuezo al verdugo antes que defenderse gallardamente y, si fuere necesario, convocar nuevas elecciones, demostró hasta qué punto tenía interiorizado el cainismo de que era víctima. En aquel episodio lamentable, la vieja política se retrató, coaligándose contra las elecciones, contra la democracia, con tal de cerrar el paso a la nueva política, es decir, a Ciudadanos, el único partido que se oponía claramente al separatismo y que creyó ingenuamente que su posición inequívoca sería una baza decisiva a su favor. Resultó ser una baza decisiva en su contra. Triunfó la vieja política, la de la cesión, concesión y subvención al separatismo.
El tiro pudo haberles salido por la culata a los de la vieja política cuando el PP se rebeló contra ella y eligió por sorpresa a Pablo Casado, que representa algo muy distinto a la ambigüedad de Rajoy. Contra él se concitan, con el tema del máster, los que, sin estar libres de pecado, están dispuestos a lanzar la primera piedra y las que hagan falta para impedir la renovación política.
Decía Ortega de las Cortes de 1914 que "no pueden vivir, porque para un organismo de esta naturaleza vivir al día, en continuo susto, sin poder tomar una trayectoria un poco amplia, equivale a no poder vivir". Igualito que ahora. Ha pasado más de un siglo y la vieja política sigue con nosotros. ¿Hasta cuándo?
(*) Gabriel Tortella, economista e historiador, cuenta, entre sus publicaciones recientes con Cataluña en España. Historia y mito (con J.L. García Ruiz, C. E. Núñez y G. Quiroga) y "¿Es España una nación?", en Claves, mayo-junio 2018.
Ilustración: Raúl Arias.
Fotografía: José Ortega y Gasset: http://barricadaletrahispanic.blogspot.com/2012/02/jose-ortega-y-gasset.html
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http://www.elmundo.es/opinion/2018/08/08/5b6973fae2704ea61e8b4610.html
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sábado, 2 de junio de 2018
¿CUÁL ES EL CAMINO?
EL UNIVERSAL, Caracas, 3 de junio de 2018
Brecha entre sociedad y política
Félix Cordero Peraza
Se amplía la brecha entre la sociedad y el segmento político. El descrédito de las organizaciones va en aumento y la gente pareciera que espera algo grande que vendrá de sorpresa. ¡Que venga lo que sea pero que cambie esta dramática situación! Es el clamor generalizado en amplios segmentos sociales. Las condiciones psicológicas y objetivas están dadas para pensar que lo que pase es mejor a continuar en la presente crisis económica. Hay que buscar otra perspectiva u otro camino. Esta es la oportunidad de que salgan nuevos liderazgos, el cual tiene que ver, como dice Stephen R. Covey: con la visión, no perder de vista la misión y con la eficacia y los resultados. Para lo cual es necesario entregar lo mejor de sí, poseer sensibilidad interpersonal y ansias de cambiar. Un país decepcionado del liderazgo político por su riña constante producto de ambiciones y envidias. Rivalidades intranscendentes y emulaciones mediocres. La gente espera que los líderes sean capaces de interactuar positivamente, para escuchar y comunicar ideas.
En el plano global del desarrollo
Así piensa la mayoría de los habitantes de este país, víctima de la ineficiencia y la burocratización en la administración pública. Holgazana, lenta y corrupta. Sin planes de desarrollo regional, local ni nacional. Improvisada y despilfarradora. Carente de prioridades y sistemas de control y evaluación. En su ejecución no se valorizan rendimientos ni productividad. Los resultados están relacionados con el uso anárquico de recursos financieros, presupuestarios y humanos. El desarrollo, como lo define L.J. Lebret: “No es más que el conjunto de transiciones o pasos de un pueblo determinado y para los grupos que lo constituyen, desde una fase menos humana a una fase más humana, al ritmo más rápido posible, con el costo menos elevado posible”. El liderazgo actual carece de una concepción en el plano global del desarrollo, que logre inspirar y motivar a los venezolanos. Que instaure confianza y multiplique en la población los sueños y las esperanzas.
Proyecto de país fracasado
¿Entonces qué es lo que ve el venezolano en la presente situación que atraviesa? Del gobierno, el intento de implantar un proyecto de país, cuya ejecución después de 20 años luce fracasado y en plena crisis de resultados positivos. Sus políticas y programas son los causantes de esta terrible crisis. Donde destacan el hambre. Los actuales niveles de ingreso familiar, no cubren los precios de una bestial hiperinflación en los bienes, productos alimenticios y medicinas. Unas políticas públicas que han generado un violento proceso de empobrecimiento. Un aumento en la brecha entre ricos y pobres y un crecimiento exponencial de la desesperanza. Crece una peligrosa apatía por los asuntos públicos. Reflejada en la alta abstención del 20 de mayo. La desconfianza se ha ensanchado y la falta de optimismo envuelve importantes capas de la población. Aunque, y es justo decirlo, hay importantes núcleos de clase media emprendiendo iniciativas y proyectos novedosos.
Del liderazgo opositor, destaca su división y la falta de un proyecto consensuado y compartido entre todos, que provoque espíritu de lucha, empatía por las ideas y confianza en los dirigentes. También sobresale la ausencia de un líder único y el diseño de una estrategia con políticas y acciones coordinadas en todo el territorio nacional. Han sido muchos los errores y las actividades que han fracasado. Es el momento de reflexionar y pensar en el bienestar de las mayorías y no en el interés particular de personas y organizaciones. El país necesita una oposición fuerte y asertiva. Con una solo dirección y estrategia. Mientras esto no suceda seguirá la supremacía del gobierno en la conducción de la nación. Nada se hace con una oposición incoherente y desarticulada.
Fortalecer los partidos
Los partidos son la columna del sistema democrático. Las estructuras para que la gente intervenga en los asuntos públicos. La lucha de los ciudadanos por el poder tiene como canales a las organizaciones políticas. Es hora de fortalecerlos. Misión que deben cumplir en primer lugar los dirigentes políticos. Actuar en concordancia con sus postulados y principios. Los partidos deben ser centros de debates de ideas y visiones. Canteras de cuadros políticos formados doctrinariamente y capacitados para realizar diagnósticos e interpretar realidades de naturaleza social y económica. Hábiles para comunicar eficazmente las ideas.
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DOS INSTITUCIONES
De partidos políticos y otras cosas
Luis Alberto Buttó
En los actuales momentos, y de cara a lo por venir en el corto y mediano plazo, la oposición venezolana requiere, con suma urgencia, acometer un proceso de reflexión profundo, serio y descarnado, que la conduzca a comprender a ciencia cierta cuál es su verdadera responsabilidad frente al destino del país y a encontrar los mecanismos idóneos que le permitan materializar en la práctica cotidiana dicha responsabilidad de la manera más efectiva posible. Tal proceso de reflexión debería partir de la consideración de diversos supuestos que, por el peso político que la historia ha demostrado fehacientemente contienen en sí mismos, resultan de obligatoria consideración a la hora de trazar estrategias futuras. Dediquemos algunas líneas al relacionado con los partidos políticos.
De una buena vez y para siempre, es impostergable entender que sin partidos políticos es imposible coronar la lucha por reconstruir la democracia y llevar adelante el esfuerzo por sostenerla en pie, una vez instituida, frente a las amenazas que se levantarán en su contra, habida cuenta de que nunca van a cesar, como no dejaron de actuar entre 1958 y 1998, al punto que lograron desmontarla con facilidad que no debió sorprendernos y con argucias que no debimos habernos tragado. Esos partidos políticos que necesitamos no son los que hoy en día tenemos, pese a que ellos se ufanen en llamarse de ese modo. Para serlo, necesitan asumir ciertas verdades. Asumir que un partido político no es nada más que un nombre, por más impactante y melodioso que éste resulte. Asumir que un partido político no es la pueril y anacrónica referencia a tiempos pasados que desaparecieron con la fuerza suficiente como para nunca más recomponerse. Asumir que un partido político no es una franquicia dispuesta para proyectar el nombre de dirigentes que se creen predestinados redentores de la patria y gustan de proyectarse nadando en mar de aplausos momentáneos y circunstanciales. Líderes que, por cierto, algunos de ellos, cuando avizoran ya no pueden serlo por las circunstancias que sean, botan tierrita y no juegan más, apelando entonces al liderazgo colectivo; ése en el que nunca creyeron, pero que con impostura pasan a utilizar como bandera para evitar que su marca comercial desaparezca del radar de la opinión pública.
Un partido político es estructura sustentada en la organización de base, llámese como se le quiera llamar: células, comités locales, etc. Es decir, se edifica de abajo hacia arriba, sobre los hombros de la gente que esté dispuesta a dedicar tiempo y esfuerzo a la participación constante por hacer gobierno la cosmovisión a partir de la cual se entiende debe funcionar la sociedad. Cosmovisión que debe articular armoniosamente en el discurso y en la praxis (doctrina y acción política) el respeto a la individualidad y el estímulo de la responsabilidad colectiva. En fin, disciplina partidista que en modo alguno signifique abjuración de la persona como ente pensante que es. Para ello se necesita formación política y formación ideológica, que aunque suenen parecidas ni por asomo lo son. Para lograr la primera es necesario asumir que sólo con el trabajo a múltiples manos, donde el ideal pese más que los intereses bastardos de cada quien, se puede alcanzar la meta de transformar la sociedad para bien. Alcanzar la segunda implica abandonar la impostura de que las ideologías murieron. Tal deceso no ha ocurrido por más que se pregone con intencionalidad de que así sea. Quienes se presentan como adalides de ese engañoso discurso lo hacen por dos razones, una no excluyente de la otra: o carecen de pensamiento político realmente estructurado, o representan a oscuros intereses corporativos y/o personalistas, enemigos sempiternos del debate democrático.
Sin verdaderos partidos políticos no hay salida fácil. Perdón. Ni siquiera hay salida.
Fuente:
La fuerza armada nacional requiere un agudo proceso de transformación
Luis Alberto Buttó
“Luego de haber afrontado en tiempos pasados sendos procesos de adecuación y modernización, en el actual momento histórico, la institución castrense nacional debe experimentar un profundo proceso de transformación, sobre la base del debate que al respecto escenifique la sociedad venezolana con base en tres grandes interrogantes: ¿qué fuerza armada debe tener el país? ¿Cuál fuerza armada efectivamente puede tener el país? y ¿Cuál fuerza armada en verdad quiere tener el país?; supuestos que en la realidad tangible de lo que en este sentido se haga a futuro, no necesariamente van a coincidir”, indicó el Doctor en Historia y profesor universitario, Luis Alberto Buttó, en el Foro Presente y Futuro de la Fuerza Armada Nacional, organizado recientemente por la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB), con la participación del Frente Institucional Militar (FIM).
Advirtió Buttó que: “esta necesaria, urgente e impostergable transformación de la fuerza armada no podrá adelantarse con éxito si previamente no se reconstruye la memoria histórica que permita desentrañar los móviles, circunstancias y condiciones que hicieron posible la permanente intervención de los militares en la política nacional, que como proceso se hizo visible a los ojos de la opinión pública a partir de 1992, con las rebeliones militares ocurridas ese año, y que a la fecha no ha cesado de manifestarse pues, por el contrario, se ha profundizado de tal manera que sin ambages puede señalarse que todos los indicadores teóricos del modelo político denominado Estado Cuartel son de fácil constatación en la realidad venezolana actual. En la reconstrucción de dicha memoria histórica, la Academia está desempeñando y debe seguir desempeñando un papel fundamental”.
Señaló Buttó: “este proceso de transformación tomará su tiempo, no podrá hacerse de la noche a la mañana. Adelantar los lapsos conduciría a la desviación del objetivo central que debe tener como norte estratégico: materializar en la práctica cotidiana, de una vez y para siempre en Venezuela, los indispensables grados de control civil subjetivo y control civil objetivo que son consustanciales a la existencia de una democracia real, sólida, madura, moderna; desiderátum que en el horizonte nacional aún está por lograrse. Por esta razón, la política militar y la política para los militares que de esta transformación se desprenda, debe ser ideada, formulada, ejecutada y evaluada estrictamente por civiles, tanto los que reciban el mandato de representación popular que la democracia les otorgue, como aquellos que por haber acumulado el suficiente conocimiento teórico, metodológico y epistemológico sobre el tema relaciones civiles y militares, deban ser convocados para participar activamente en tan trascendental tarea”.
Además de la ponencia del profesor Buttó, el Foro Presente y Futuro de la Fuerza Armada Nacional, realizado en los espacios del Conjunto de Auditorios de la Universidad Simón Bolívar, contó con la participación del general Rodolfo Camacho Rincones, del vicealmirante Jesús Briceño García y del diputado Luis Barragán. Las palabras de apertura estuvieron a cargo del profesor William Anseume, presidente de la APUSB, y del vicealmirante Rafael Huizi Clavier, presidente del FIM.
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lunes, 26 de junio de 2017
SERVICIO
EL MUNDO, Barcelona, 22 de junio de 2017
CANELA FINA
Las cifras de la Iglesia
Luis María Anson
En los centros asistenciales y sociales de la Iglesia Católica fueron atendidas, en el año 2015, 4.790.075 personas, entre ellas 170.000 emigrantes. Recibieron ayuda en centros católicos para mitigar la pobreza más de 2.800.000 hombres y mujeres y 1.974.358 en Cáritas. 3.521.270 alumnos están inscritos en clase de religión, a pesar de las desmesuradas campañas hostiles de un sector de la extrema izquierda. Cerca de 2.000.000 de jóvenes rodearon al Papa en su última presencia en España. La Iglesia atiende 2.593 centros educativos y ahorra al Estado por encima de 2.563 millones de euros al año. 30.936 profesores de religión y 96.825 hombres y mujeres atienden como per-sonal docente las exigencias educativas.
En España existen 22.999 parroquias y 827 monasterios, así como infinidad de centros asistenciales católicos. Entre sacerdotes y religiosos la cifra se eleva a 73.943 personas. Los misioneros españoles en el extranjero superan los 13.000 con 101.751 catequistas. En el año 2015, se bautizaron en España 231.254 niñas y niños e hicieron la comunión 240.094, elevándose a 51.810 el número de matrimonios católicos. 225.000 empleos generan la actividad cultural en torno al patrimonio de la Iglesia Católica y su impacto en el PIB supera los 22.600.000 euros al año. El 76% de la financiación del colosal esfuerzo asistencial, educativo, evangelizador y cultural de la Iglesia se sufraga directamente por los fieles.
Y además está el 0,7 de las declaraciones de la renta. Teniendo en cuenta las conjuntas, un total de 9.000.000 de contribuyentes marcan la X en la casilla en favor de la Iglesia Católica, lo que supone el 24% de los recursos necesarios para mantener el nivel educativo, cultural y asistencial. El entorno de Zapatero decidió suprimir la asignación que recibía la Iglesia de los Presupuestos Generales del Estado por los servicios que hace a la sociedad al margen de su esencial función religiosa. "A los templos solo acuden algunas viejas beatas -aseguraban los consejeros de Zapatero- basta con suprimir la asignación presupuestaria para hundir a la Iglesia". Error mayúsculo. Los fines de semana 11.000.000 de personas acuden a misa y las manifestaciones públicas en las fiestas religiosas y en las procesiones abarrotan las calles de toda España. El 0,7 de las declaraciones de la renta que se señalan con un aspa voluntariamente suponen un ingreso superior a la cicatería de la asignación que se otorgaba a la Iglesia.
Resultaría coherente que se hiciera con los partidos políticos lo mismo que con la Iglesia y que, en lugar de recibir copiosas subvenciones varias, se financiaran a través de las cuotas de sus afiliados y con un 0,7 señalado de forma voluntaria en las declaraciones de la renta. Sería interesante conocer el número de contribuyentes dispuestos a financiar voluntariamente a los partidos políticos. Una de las claves de la democracia es el respeto a las minorías. A mí me parece ejemplar que los poderes públicos atiendan a los budistas, a los islamistas, a los evangelistas, a las manifestaciones de homosexuales, gays y lesbianas... Lo que no me parece de recibo es que se hostigue de manera incesante a la abrumadora mayoría católica española. El anticlericalismo debería recluirse definitivamente en los desvanes de la historia.
Fuente:
http://www.elmundo.es/opinion/2017/06/22/594aa9f3e2704e943e8b45d4.html
Escultura: Claes Oldenburg.
CANELA FINA
Las cifras de la Iglesia
Luis María Anson
En los centros asistenciales y sociales de la Iglesia Católica fueron atendidas, en el año 2015, 4.790.075 personas, entre ellas 170.000 emigrantes. Recibieron ayuda en centros católicos para mitigar la pobreza más de 2.800.000 hombres y mujeres y 1.974.358 en Cáritas. 3.521.270 alumnos están inscritos en clase de religión, a pesar de las desmesuradas campañas hostiles de un sector de la extrema izquierda. Cerca de 2.000.000 de jóvenes rodearon al Papa en su última presencia en España. La Iglesia atiende 2.593 centros educativos y ahorra al Estado por encima de 2.563 millones de euros al año. 30.936 profesores de religión y 96.825 hombres y mujeres atienden como per-sonal docente las exigencias educativas.
En España existen 22.999 parroquias y 827 monasterios, así como infinidad de centros asistenciales católicos. Entre sacerdotes y religiosos la cifra se eleva a 73.943 personas. Los misioneros españoles en el extranjero superan los 13.000 con 101.751 catequistas. En el año 2015, se bautizaron en España 231.254 niñas y niños e hicieron la comunión 240.094, elevándose a 51.810 el número de matrimonios católicos. 225.000 empleos generan la actividad cultural en torno al patrimonio de la Iglesia Católica y su impacto en el PIB supera los 22.600.000 euros al año. El 76% de la financiación del colosal esfuerzo asistencial, educativo, evangelizador y cultural de la Iglesia se sufraga directamente por los fieles.
Y además está el 0,7 de las declaraciones de la renta. Teniendo en cuenta las conjuntas, un total de 9.000.000 de contribuyentes marcan la X en la casilla en favor de la Iglesia Católica, lo que supone el 24% de los recursos necesarios para mantener el nivel educativo, cultural y asistencial. El entorno de Zapatero decidió suprimir la asignación que recibía la Iglesia de los Presupuestos Generales del Estado por los servicios que hace a la sociedad al margen de su esencial función religiosa. "A los templos solo acuden algunas viejas beatas -aseguraban los consejeros de Zapatero- basta con suprimir la asignación presupuestaria para hundir a la Iglesia". Error mayúsculo. Los fines de semana 11.000.000 de personas acuden a misa y las manifestaciones públicas en las fiestas religiosas y en las procesiones abarrotan las calles de toda España. El 0,7 de las declaraciones de la renta que se señalan con un aspa voluntariamente suponen un ingreso superior a la cicatería de la asignación que se otorgaba a la Iglesia.
Resultaría coherente que se hiciera con los partidos políticos lo mismo que con la Iglesia y que, en lugar de recibir copiosas subvenciones varias, se financiaran a través de las cuotas de sus afiliados y con un 0,7 señalado de forma voluntaria en las declaraciones de la renta. Sería interesante conocer el número de contribuyentes dispuestos a financiar voluntariamente a los partidos políticos. Una de las claves de la democracia es el respeto a las minorías. A mí me parece ejemplar que los poderes públicos atiendan a los budistas, a los islamistas, a los evangelistas, a las manifestaciones de homosexuales, gays y lesbianas... Lo que no me parece de recibo es que se hostigue de manera incesante a la abrumadora mayoría católica española. El anticlericalismo debería recluirse definitivamente en los desvanes de la historia.
Fuente:
http://www.elmundo.es/opinion/2017/06/22/594aa9f3e2704e943e8b45d4.html
Escultura: Claes Oldenburg.
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sábado, 11 de marzo de 2017
domingo, 19 de febrero de 2017
EL PROCESO GUBERNAMENTAL DE ILEGALIZACIÓN PARTIDISTA
De los partidos reales y artificiales
Luis Barragán
La universal tendencia hacia la desafección política tuvo, entre nosotros, significaciones y consecuencias muy distintas. Convertido en una de las condiciones que hicieron posible el ascenso al poder de Chávez Frías, el desprecio hacia los partidos o, mejor, la institucionalidad partidista, adquiere hoy una gravísima actualidad.
Suele ocurrir en toda dictadura, el CNE ha dispuesto una guillotina para chantajear a las organizaciones de la sociedad civil especializadas en el ámbito político, pues, no olvidemos que no es otra la acuñación. So pretexto de cualesquiera requisitos, dirá o pretenderá decir cuáles son o no los partidos vigentes en Venezuela.
Acotemos, el asunto tiene por principal orientación, la de liquidar o neutralizar a los sectores más decididos de la oposición, pero también la de limpiar la alfombra de un ya insustentable clientelismo político, pues, el llamado – con enfermiza prosopopeya – Gran Polo Patriótico, simplemente estorba. El sector militar del PSUV no entiende ni entenderá la larga y accidentada trayectoria del PCV, por cuyo reemplazo definitivo apuestan, tal como ocurrió acaeció en la Cuba de los sesenta del XX, confiscando el propio nombre.
Los partidos reales (por su mensaje, historial, estructura, organización, liderazgo y militancia), por cierto, escasos y algunos secuestrados, dada sus prácticas antidemocráticas, no temen porque una resolución burocrática jamás podrá sustituirlos, no siendo el caso de los artificiales. En éste prolijo rubro, ubicamos los parapetos circunstanciales, favorecidos más de las veces por los medios, como aquellos que casi exclusiva y subsidiariamente refuerzan a otros partidos integrantes de la alianza oficialista u opositora.
En todo caso, la dictadura que alguna vez fue semi-competitiva, presionada por la completa inconformidad ciudadana, está prefabricando la interlocución que más se ajuste a sus intereses, pues, no desea arriesgar la hegemonía del principal partido de gobierno al confrontarse con los partidos reales de la oposición. Fracasará de nuevo, estirando la arruga hasta donde se lo permitamos.
Luis Barragán
La universal tendencia hacia la desafección política tuvo, entre nosotros, significaciones y consecuencias muy distintas. Convertido en una de las condiciones que hicieron posible el ascenso al poder de Chávez Frías, el desprecio hacia los partidos o, mejor, la institucionalidad partidista, adquiere hoy una gravísima actualidad.
Suele ocurrir en toda dictadura, el CNE ha dispuesto una guillotina para chantajear a las organizaciones de la sociedad civil especializadas en el ámbito político, pues, no olvidemos que no es otra la acuñación. So pretexto de cualesquiera requisitos, dirá o pretenderá decir cuáles son o no los partidos vigentes en Venezuela.
Acotemos, el asunto tiene por principal orientación, la de liquidar o neutralizar a los sectores más decididos de la oposición, pero también la de limpiar la alfombra de un ya insustentable clientelismo político, pues, el llamado – con enfermiza prosopopeya – Gran Polo Patriótico, simplemente estorba. El sector militar del PSUV no entiende ni entenderá la larga y accidentada trayectoria del PCV, por cuyo reemplazo definitivo apuestan, tal como ocurrió acaeció en la Cuba de los sesenta del XX, confiscando el propio nombre.
Los partidos reales (por su mensaje, historial, estructura, organización, liderazgo y militancia), por cierto, escasos y algunos secuestrados, dada sus prácticas antidemocráticas, no temen porque una resolución burocrática jamás podrá sustituirlos, no siendo el caso de los artificiales. En éste prolijo rubro, ubicamos los parapetos circunstanciales, favorecidos más de las veces por los medios, como aquellos que casi exclusiva y subsidiariamente refuerzan a otros partidos integrantes de la alianza oficialista u opositora.
En todo caso, la dictadura que alguna vez fue semi-competitiva, presionada por la completa inconformidad ciudadana, está prefabricando la interlocución que más se ajuste a sus intereses, pues, no desea arriesgar la hegemonía del principal partido de gobierno al confrontarse con los partidos reales de la oposición. Fracasará de nuevo, estirando la arruga hasta donde se lo permitamos.
13/02/2017:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/29032-barragan
Breve nota LB: La captura de imagen, corresponde a la rueda de prensa que dio MCM para anunciar que VENTE no se someterá al proceso del CNE (17/02/2017).
Breve nota LB: La captura de imagen, corresponde a la rueda de prensa que dio MCM para anunciar que VENTE no se someterá al proceso del CNE (17/02/2017).
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domingo, 21 de junio de 2015
SALDO
Asfixia de partidos
Ox Armand
Del lado oficialista hay sólo dos que se sientan en la Asamblea Nacional: PSUV y PCV. Del lado opositor como cuatro, realmente decisivos. El resto de las organizaciones (de lado y lado) quedan para el “si quieres, tírame algo”. Así de simple. Todavía falta por conocer los resultados de las primarias de los circuitos, reservada la lista (en un caso) y los del consenso, aminoradas las primarias (en el otro). El saldo de ambos, nos dirá cuáles organizaciones sobrevivieron y con cuáles dirigentes lo hacen, cómo otras se fueron al despeñadero sin registro de sepultureros. Claro, en el caso del gobierno se es gobierno: el presupuesto público los une. En el caso de la oposición se es gobierno así sea de la … oposición y, por ello, el baremo ventajista es de las cifras electorales de 2010 y cuando conviene de 2012, por lo que el partido de Ramo Verde ha jugado con una ferocidad asombrosa. Pero no me quiero referir (adelantándome) a esto, sino a la imposibilidad de crear y desarrollar un partido en Venezuela por culpa de uno y otro gobierno.
En un caso, luce demasiado obvio el control oficialista del CNE. Hace poco, no autorizó a un bojote de partidos, cuya lista incluyó a Marea Socialista y al movimiento de María Corina Machado. Y, en el otro, aunque esté debidamente legalizado, cuesta meterlo en la MUD. A veces, con razón porque existen siglas que juegan con ella y con el gobierno. Para quien esté ocioso, vea con calma las votaciones municipales y regionales pasadas con el cruce de apoyos: un rato con el gobierno y otro con la oposición en los más variados lugares. La inmoralidad no es nueva pero ya llega a extralimitarse. Otras veces, sin razón ya que hay personas de buena voluntad que tratan de institucionalizarse, levantando un partido con los ingredientes que les son fundamentales: mensaje, estructura, organización, seguidores. Sencillamente, no alcanzan el cupo gracias a la diabólica polarización que beneficia a muy pocos. Prensa cerrada, aspiraciones parlamentarias truncadas, monopolio de candidaturas. Se puede ser un tronco de activista en algunas circunscripciones, levantar con entusiasmo un testimonio de trabajo, hallar audiencia regional: el centralismo caraqueño de los partidos, el de los pocos que deciden, en nombre de las direcciones nacionales que nunca reúnen y consultan, dejando en las jefaturas la decisión, asfixia toda iniciativa. En Cabudare, Chejendé, San Fernando de Atabapo, Güiria o Las Mercedes del Llano, puede existir y existe una promesa de diputado, capaz de instalarse y de sostenerse en Caracas por varios días en la semana, con una visión y un planteamiento valederos, pero es en Caracas donde su suerte será sellada. Ni el precandidato i su nonata organización de alcance geográficamente limitado, por muy representativo que fuere de su comunidad, tendrá la ocasión de una curul. Esto no se queda así: por representativo que sea su partido, por el camino que van las cosas, abortará.
Podemos preguntarnos si, ahora, se fundasen el Partido Comunista, Acción Democrática, URD o COPEI, ¿tendrían posibilidades? ¿Podrían promover al parlamento a sus dirigentes? ¿No los asfixiaría el Partido Conservador o el Liberal Amarillo? ¿O las Cívicas Bolivarianas o el PDV de Medina Angarita?
Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/22902-asfixia-de-partidos
Ox Armand
Del lado oficialista hay sólo dos que se sientan en la Asamblea Nacional: PSUV y PCV. Del lado opositor como cuatro, realmente decisivos. El resto de las organizaciones (de lado y lado) quedan para el “si quieres, tírame algo”. Así de simple. Todavía falta por conocer los resultados de las primarias de los circuitos, reservada la lista (en un caso) y los del consenso, aminoradas las primarias (en el otro). El saldo de ambos, nos dirá cuáles organizaciones sobrevivieron y con cuáles dirigentes lo hacen, cómo otras se fueron al despeñadero sin registro de sepultureros. Claro, en el caso del gobierno se es gobierno: el presupuesto público los une. En el caso de la oposición se es gobierno así sea de la … oposición y, por ello, el baremo ventajista es de las cifras electorales de 2010 y cuando conviene de 2012, por lo que el partido de Ramo Verde ha jugado con una ferocidad asombrosa. Pero no me quiero referir (adelantándome) a esto, sino a la imposibilidad de crear y desarrollar un partido en Venezuela por culpa de uno y otro gobierno.
En un caso, luce demasiado obvio el control oficialista del CNE. Hace poco, no autorizó a un bojote de partidos, cuya lista incluyó a Marea Socialista y al movimiento de María Corina Machado. Y, en el otro, aunque esté debidamente legalizado, cuesta meterlo en la MUD. A veces, con razón porque existen siglas que juegan con ella y con el gobierno. Para quien esté ocioso, vea con calma las votaciones municipales y regionales pasadas con el cruce de apoyos: un rato con el gobierno y otro con la oposición en los más variados lugares. La inmoralidad no es nueva pero ya llega a extralimitarse. Otras veces, sin razón ya que hay personas de buena voluntad que tratan de institucionalizarse, levantando un partido con los ingredientes que les son fundamentales: mensaje, estructura, organización, seguidores. Sencillamente, no alcanzan el cupo gracias a la diabólica polarización que beneficia a muy pocos. Prensa cerrada, aspiraciones parlamentarias truncadas, monopolio de candidaturas. Se puede ser un tronco de activista en algunas circunscripciones, levantar con entusiasmo un testimonio de trabajo, hallar audiencia regional: el centralismo caraqueño de los partidos, el de los pocos que deciden, en nombre de las direcciones nacionales que nunca reúnen y consultan, dejando en las jefaturas la decisión, asfixia toda iniciativa. En Cabudare, Chejendé, San Fernando de Atabapo, Güiria o Las Mercedes del Llano, puede existir y existe una promesa de diputado, capaz de instalarse y de sostenerse en Caracas por varios días en la semana, con una visión y un planteamiento valederos, pero es en Caracas donde su suerte será sellada. Ni el precandidato i su nonata organización de alcance geográficamente limitado, por muy representativo que fuere de su comunidad, tendrá la ocasión de una curul. Esto no se queda así: por representativo que sea su partido, por el camino que van las cosas, abortará.
Podemos preguntarnos si, ahora, se fundasen el Partido Comunista, Acción Democrática, URD o COPEI, ¿tendrían posibilidades? ¿Podrían promover al parlamento a sus dirigentes? ¿No los asfixiaría el Partido Conservador o el Liberal Amarillo? ¿O las Cívicas Bolivarianas o el PDV de Medina Angarita?
Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/22902-asfixia-de-partidos
jueves, 25 de diciembre de 2014
EQUIPAJE
EL IMPULSO, Barquisimeto, 14 de diciembre de 2014
La política como reto intelectual
Jorge Euclides Ramírez
Luego de la Segunda Guerra Mundial y la consecuente devastación económica y espiritual que sufrió Europa emergieron pensadores con ideas nuevas que aspiraban neutralizar el impacto ideológico que habían dejado el nazismo y el fascismo como cosmogonías que necesitaban de regímenes totalitarios y personalistas, temor que bien fundado se tenía también respecto al comunismo de Stalin, victorioso y con un gran eco de popularidad entre gentes y naciones pobres del mundo, al punto que hasta en Estados Unidos obtuvo popularidad de la mano de Earl Browder.
Este hervidero de ideas y análisis sobre la búsqueda de esquemas ideológicos viables para construir un mundo de relaciones más justas y al mismo tiempo estabilizador de libertades básicas fue el epicentro del trabajo político de todo el hemisferio occidental. Venezuela por supuesto fue sacudida por este terremoto de planteamientos y probablemente con mayor fuerza ya que por esos años estábamos a caballo entre la Dictadura y la Democracia.
Este fermento de ideas cruzado con un activismo intenso donde la clandestinidad y las torturas se combinaban con alzamientos militares y guerrillas presentaban un cuadro de alta vulnerabilidad institucional, el cual fue sorteado gracias al pragmatismo de unas alianzas estratégicas que gradualmente permitieron encauzar la sensibilidad popular hacia las elecciones, como baluarte fundamental de las conquistas republicanas.
Esto permitió que las juventudes partidistas tomaran alto perfil debido a que se formaron bajo el crisol de profundos y exigentes debates donde la lectura de temas filosóficos, económicos y sociales era indispensable para ocupar lugares importantes dentro de los escenarios políticos. En Acción Democrática estas discusiones fueron castradas por las divisiones, dando nacimientos a partidos nuevos como el MIR y el PRIN cuyos líderes divergían interna y públicamente con las tesis de Betancourt.
Por su parte Copei mantuvo su unidad organizativa no obstante la existencia en su seno de diferencias notables y que en su momento más crítico se materializaron en grupos internos que defendían visiones sociales muy distintas, a saber Araguatos, Avanzados y Astronautas. En Lara estas tendencias no llegaron a materializarse con fuerza gracias a las destrezas de Pepi Montes de Oca, no obstante hubo una eclosión de líderes juveniles que si bien no adscribían ubicación grupal, se convirtieron en una referencia local propia. Ese fue el caso del grupo abanderado por Ramón Guillermo Aveledo y Manuel Salvador Ramos, este último se convirtió en indiscutible referencia regional, llegando a ser el presidente más joven que tuvo la Asamblea Legislativa de nuestro estado.
Luego de ese tiempo de máximo estrellato, Manuel Salvador Ramos, profesor de geografía e historia y posteriormente abogado, continuô en la vida política asumiéndola como un reto intelectual, rescatando viejas lecturas y complementándolas con nuevos textos. Ese perfil del "ser político” es algo que en verdad debiera ser referencia insoslayable para quienes en sus luchas electorales se bambolean entre un populismo anacrónico y un gerencialismo craso. Larga vida a Chavol.
Fotografía: LB, 2014 (Toki-Edder).
La política como reto intelectual
Jorge Euclides Ramírez
Luego de la Segunda Guerra Mundial y la consecuente devastación económica y espiritual que sufrió Europa emergieron pensadores con ideas nuevas que aspiraban neutralizar el impacto ideológico que habían dejado el nazismo y el fascismo como cosmogonías que necesitaban de regímenes totalitarios y personalistas, temor que bien fundado se tenía también respecto al comunismo de Stalin, victorioso y con un gran eco de popularidad entre gentes y naciones pobres del mundo, al punto que hasta en Estados Unidos obtuvo popularidad de la mano de Earl Browder.
Este hervidero de ideas y análisis sobre la búsqueda de esquemas ideológicos viables para construir un mundo de relaciones más justas y al mismo tiempo estabilizador de libertades básicas fue el epicentro del trabajo político de todo el hemisferio occidental. Venezuela por supuesto fue sacudida por este terremoto de planteamientos y probablemente con mayor fuerza ya que por esos años estábamos a caballo entre la Dictadura y la Democracia.
Este fermento de ideas cruzado con un activismo intenso donde la clandestinidad y las torturas se combinaban con alzamientos militares y guerrillas presentaban un cuadro de alta vulnerabilidad institucional, el cual fue sorteado gracias al pragmatismo de unas alianzas estratégicas que gradualmente permitieron encauzar la sensibilidad popular hacia las elecciones, como baluarte fundamental de las conquistas republicanas.
Esto permitió que las juventudes partidistas tomaran alto perfil debido a que se formaron bajo el crisol de profundos y exigentes debates donde la lectura de temas filosóficos, económicos y sociales era indispensable para ocupar lugares importantes dentro de los escenarios políticos. En Acción Democrática estas discusiones fueron castradas por las divisiones, dando nacimientos a partidos nuevos como el MIR y el PRIN cuyos líderes divergían interna y públicamente con las tesis de Betancourt.
Por su parte Copei mantuvo su unidad organizativa no obstante la existencia en su seno de diferencias notables y que en su momento más crítico se materializaron en grupos internos que defendían visiones sociales muy distintas, a saber Araguatos, Avanzados y Astronautas. En Lara estas tendencias no llegaron a materializarse con fuerza gracias a las destrezas de Pepi Montes de Oca, no obstante hubo una eclosión de líderes juveniles que si bien no adscribían ubicación grupal, se convirtieron en una referencia local propia. Ese fue el caso del grupo abanderado por Ramón Guillermo Aveledo y Manuel Salvador Ramos, este último se convirtió en indiscutible referencia regional, llegando a ser el presidente más joven que tuvo la Asamblea Legislativa de nuestro estado.
Luego de ese tiempo de máximo estrellato, Manuel Salvador Ramos, profesor de geografía e historia y posteriormente abogado, continuô en la vida política asumiéndola como un reto intelectual, rescatando viejas lecturas y complementándolas con nuevos textos. Ese perfil del "ser político” es algo que en verdad debiera ser referencia insoslayable para quienes en sus luchas electorales se bambolean entre un populismo anacrónico y un gerencialismo craso. Larga vida a Chavol.
Fotografía: LB, 2014 (Toki-Edder).
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Jorge Euclides Ramírez,
Partido,
Política
sábado, 6 de septiembre de 2014
EL VENIDERO ANIVERSARIO (1)
El Nacional - Viernes 23 de Enero de 2004 A/8 Opinión
Partidos en crisis: AD
Jesús Sanoja Hernández
Cuatro partidos importantes reaparecieron en 1958 una vez
que terminó la “larga noche de la dictadura”, el más importante de ellos, AD,
que ya había ejercido el poder gracias a un golpe fraguado entre su cúpula y
una logia castrense conocida como Unión Patriótica Militar. En ésta destacaba
un mayor del Ejército con más ambiciones que sus compañeros de armas y con
menor preparación que sus socios adecos. Betancourt, por su parte era, entre
los civiles mezclados en el complot, el más calificado como político y teórico,
lo cual explica que asumiera la jefatura de la Junta Revolucionaria de Gobierno
y que siete años después del golpe de octubre del 45 aquel mayor, convertido en
coronel, asumiera el cargo de presidente provisional de la República y meses
más tarde el de Presidente Constitucional. Si Betancourt llegó por un golpe y
no por una revolución, su compañero militar de 1945 llegaría por un autogolpe o
por un golpe de comando, que anuló el triunfo de URD en la elección de la
Constituyente del 30 de Noviembre de 1952.
Si usted hubiese vivido los tres años de gobierno adeco
militar no tendría duda en afirmar que la del 18 de octubre de 1945 no fue ninguna
revolución, a pesar de que Betancourt y los suyos se empeñaran en afirmar lo
contrario en los días de poder. Pero he aquí que, lanzado Betancourt al exilio
tras el “golpe contrarrevolucionario de 1948”, tuvo suficiente tiempo para
rectificar y consignar su “autocrítica”, palabra de la época, en el libro
Venezuela, política y petróleo (México, 1956). Escribió entonces que en 1945 no
habían llegado al poder los hombres de AD “a impulsos de una arrolladora marea
de pueblo armado”, sino por medio de una asonada del montón. “El Gobierno de
facto nació de un golpe de Estado típico y no de una bravía insurgencia
popular. Lo que tenía de negativo tal circunstancia no necesita ser subrayado”.
No siendo revolución por su origen, tampoco lo sería por su
curso, tan breve como interesante. La junta revolucionaria que Betancourt
presidió durante casi cuarenta meses, no cambió las estructuras económicas ni
creó un cuadro de confrontación característico de los procesos revolucionarios.
Lo que hizo fue modernizar la economía e imprimirle al país un ritmo político
acelerado. Creó la Corporación Venezolana de Fomento, a semejanza de la Corfo
chilena, y la Flota Grancolombiana, vista ésta como “anticipo de una flota
mercante latinoamericana”, proyecto que, como los de Chávez a escala regional
(por ejemplo, el ALBA), no pasaba de ser un deseo difícil, si acaso no
imposible, de lograr. Porque lo que vino después fue el derrocamiento de AD y
la instauración de gobiernos militares, o de derecha, en el continente. Las
revoluciones entendidas a la manera tercermundista, como la boliviana, entraron
en crisis, o, como la guatemalteca, terminaron acabadas por un coronelito con
apoyo de la CIA y la UFCO.
Diez años más tarde del golpe del 24 de Noviembre de 1948,
AD volvió a escena y logró ganar las elecciones no sólo de 1958, justamente con
Betancourt en Miraflores, sino las de 1963 con Leoni. Tornaba AD a ser gran
partido, aliado en un tramo con Copei y URD, en otro sólo con Copei, en tercero
con URD y el uslarista FND, y desde 1966 hasta 1968, con URD desfalleciente.
Y pese a perder con Copei en 1968, derrota que lo impulsó a
acordar con éste en “el pacto institucional”, y a volver a ser derrotado por
los socialcristianos, recuperó el poder con Carlos Andrés Pérez, saudita y
tercermundista, y diez años más tarde con Jaime Lusinchi, que recibió, no ya el
país hipotecado, sino el bolívar devaluado.
Pérez, en su primer período, impulsó un desarrollo
acelerado, combinando ingresos petroleros extraordinarios con peligroso
endeudamiento, y prohijó “la nueva burguesía”, cuyo desempeño no sería ni muy
loable, ni muy eficaz, su diagnóstico lo hicieron Pedro Duno y Américo Martín
en Los doce apóstoles y Los peces gordos.
Lusinchi, que ofreció pagar la deuda hasta el último
centavo, terminó “engañado por la banca”, y, a pesar de haber creado corriente
mayoritaria en AD a favor suyo y en puja con el carlosandresismo, no pudo
imponer la candidatura de Lepage. CAP entró nuevamente a Miraflores como Pedro
por su casa pero, como otro Pedro, hubo de salir en mal momento. No fue “tan
breve” su reingreso. Gobernó hasta fines de mayo de 1993, año electoral.
De allí en adelante la confusión se apoderó del partido.
Vino el reinado de Alfaro Ucero, minusválido ideológico pero Superman de la
burocracia partidista que, increíble pero cierto, sería abandonado por su
“guardia de honor”, en el momento crítico. Era noviembre de 1998 y en el
horizonte aparecía el golpista vencido en 1992, entonces convertido en “apóstol
de la revolución” de las dos B Bolivariana y Bonita.
Daba lástima AD en 1999, acosada en el Congresillo, sin
audiencia en las multitudes. Hoy respira mejor y busca cómo no perderse en el
bosque de la coordinadora y los partidos emergentes. Astrólogos, no
politólogos, sabrán lo que pasará.
Hay un excelente y decidor capítulo llamado “Del comunismo a
la social democracia a través del leninismo”, en “El poder brujo. Ensayos de
polémica y otras tintas” de Caballero
(Monte Ávila, Caracas, 1991:
111-125), al respecto…. Cfr. Carlos Canache Mata. "Perfil ideológico
de AD". El Nacional, Caracas, 13/08/1977; "Ratificación y revisión de
una tesis", ibídem, 03/09/77; y "AD en la historia nacional", ibidem,
10/08/77.
EL VENIDERO ANIVERSARIO (2)
EL NACIONAL - MIÉRCOLES 27 DE SEPTIEMBRE DE 2000
LA CRISIS DE LOS PARTIDOS
Propuesta de congelar las dos direcciones es una
demostración de debilidad
Rafael Marín dijo que la actitud de su homólogo de Los
Chorros, Timoteo Zambrano, es acomodaticia y que las cosas han ido demasiado
lejos. Afirmó que Luis Miquilena ha liquidado políticamente al PCV, a URD y al
PRIN y que ahora está por hacer lo mismo con el MVR
Ascensión Reyes R.
El secretario general de AD-La Florida, Rafael Marín,
rechazó que haya algún tipo de consenso alrededor de la propuesta hecha por
Timoteo Zambrano, su homólogo en Los Chorros. Destacó que "congelar las
dos direcciones nacionales, recién electas, es algo muy parecido a la figura de
quien golpea primero y pide un armisticio o una situación de paz".
A su juicio, después de "todos los agravios" que
Rafael Poleo, Timoteo Zambrano y William Dávila desataron contra la dirección
nacional de AD y de haber efectuado un CDN y acudido al Consejo Nacional
Electoral con documentación con pocas firmas, "algunas de secretarios
generales", pareciera "una demostración de debilidad que aparezca
ahora Zambrano en una actitud acomodaticia sugiriendo la congelación de los dos
CEN y que un grupo indefinido asuma la conducción del partido hasta el proceso electoral
interno".
El planteamiento lo realizó Zambrano el pasado lunes en la
noche en un programa de televisión, y horas después fue negada esa posibilidad
por el grupo de Henry Ramos Allup.
Para Marín, las cosas han ido demasiado lejos, porque
"aquellos lodos trajeron estos polvos". Agregó que el verdadero CDN
fue el realizado por ellos en La Florida, al cual asistieron 167 delegados que
"calzaron con su firma el cuaderno de votación y de asistencia".
Aseguró que esas actuaciones fueron objeto de una inspección
ocular realizada por el juez 6° de Municipio de la Circunscripción del Area
Metropolitana de Caracas, Luis Lugo Madriz, y que los documentos fueron
remitidos a una notaría para que se dé fe pública de lo que allí aconteció.
Informó que una vez cumplidas estas diligencias judiciales
irán al CNE para consignar esta documentación, la cual unida a la que ya reposa
en el expediente del AD en el órgano comicial, "será, sin lugar a dudas,
la sólida base de sustentación legal de que el CEN de AD está presidido por
Henry Ramos Allup y por mí, que soy el secretario general".
Reiteró que no impugnarán el CDN efectuado en Los Chorros
por la corriente de Timoteo Zambrano, "porque no se puede impugnar lo que
no existe".
Apuntó que no se niegan a hablar con ningún dirigente.
"Estos compañeros deben entender que su conducta es una manifestación de
rebeldía frente a la autoridad y que, por supuesto, será analizada. La mejor
demostración que pueden dar de su deseo de permanecer en la organización es
aceptando la autoridad legitima constituida y su deseo de conversar para
incorporarlos a tareas del partido".
Zamuro de matadero
En relación con lo declarado por Luis Miquilena sobre el
problema interno de AD, le recordó que "cada ladrón juzga por su
condición. Si alguien en este país tiene una dilatada experiencia en materia de
liquidación política ese es Miquilena".
Indicó que a sus casi 90 años de edad, tiene en su haber la
liquidación del PCV, de URD, del PRIN y "ahora está trabajando también
para liquidar el MVR". "Quiero suponer que las motivaciones de
Miquilena en esos procesos de liquidación política a los que me he referido, no
tienen nada que ver con los bienes inmuebles de esas organizaciones. Sin
embargo, no opinan igual que yo personas como Jesús Urdaneta Hernández, ex
director de la Disip, y el fiscal general de la República, Javier Elechiguerra,
que le han hecho severísimas acusaciones al jefe del MVR".
En cuanto a la expresión proverbial que usó de que "no
le jurunga rabo a perro que no conoce, le respondo como dicen en el llano, no
le jurungo nido a zamuro de matadero".
Hoy se efectuará un CEN, en el cual llenarán algunas
vacantes en los organismos regionales, se analizará la Ley Habilitante y se
realizarán los preparativos para los actos que se llevarán a cabo en el
Cementerio del Este la próxima semana, a objeto de conmemorar un año más del
fallecimiento de Rómulo Betancourt, fundador del partido.
NOTA LB: Hubo AD-Gobierno y AD-Oposició y también AD-La Florida y AD-Los Chorros. Interesa saber de las divisiones internas de los
partidos que, más o menos formalizadas las tendencias, permiten observar cómo
administran y resuelven sus diferencias. O, en definitiva, como se dividen. La
primera división adeca fue con el MIR (originalmente concebido como Partido
Acción Democrática de Izquierda), por 1960; la segunda, el llamado grupo ARS (AD-Oposición),
1962; y, la tercera, MEP (1967). Importa acotar la consistencia de estas
divisiones, por la calificación de los dirigentes idos y la calidad de los
planteamientos. Ya es posible esbozar una historia de la última década,
acotando – de un lado – que las divisiones no adquirieron la relevancia de las
precedentes, en el marco de la dispersión de esfuerzos de la oposición; y – del
otro – la cerrazón interna de entidades que reclaman la democracia hacia fuera,
sin hacerla hacia dentro. No deseamos juzgar el presente adeco, pero sí el de insistir que hay tendencias generales
en las diferencias mal administradas frente al régimen naciente en 1999 que, a
veces, llegan al ridículo.
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