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lunes, 11 de julio de 2016

SENTIDO DE UN ACTO



De una ordenación diaconal

Luis Barragán

El domingo 10 de los corrientes,  en lugar de la acostumbrada misa ordinaria, fuimos gratamente sorprendidos por una ordenación diaconal que la extendió. No pretendemos una crónica del hermoso evento que muy bien lo merece, o de utilizarlo para lanzar algunos dicterios contra el gobierno, no menos merecido, sino de enunciar una breve y modesta reflexión en torno a la  importancia y también trascendencia del acto de  cara a las actuales circunstancias.

La mayor parte de la población reza católicamente, aunque no acostumbra visitar frecuentemente los templos excepto se trate de recibir los sacramentos que, después, justifiquen el jolgorio hogareño, por cierto, mezclando incansablemente la práctica de la fe con manifestaciones que le resultan ajenas, ejemplificadas por la llamada ”nueva era”. Hay ministerios de una elevada y razonable exigencia que la Iglesia tan escasa de sacerdotes y religiosas, no ha sabido explicar, ni la feligresía no menos exigente ante el clericado, predispuesta por otras creencias aún desorganizadas que lo compiten, muestran el suficiente interés por conocerlos.

 La cultura dominante tiende a la efímera responsabilidad con el otro y los otros, meramente utilitaria y oportunista para el logro de beneficios inmediatos, desconfiando de una conducta firme, sobria y consecuente con valores y principios que impongan costos y sacrificios. Urgimos de la propia noción del compromiso responsable, abierto y creador, personal y comunitario, capaz – incluso – de sacarnos de esta crisis humanitaria en la que nos encontramos, cuyas consecuencias lucen todavía impredecibles.

De una nefasta pedagogía, los actos de Estado perdieron toda la majestad y precisión que refuerzan y justifican su existencia,  banalizado el ceremonial y adulterado los requisitos, ora para un desfile militar, ora para validar un documento público. La comentada ordenación diaconal ilustra la ineludible necesidad de los eventos eficaces,  solemnes y formales, sentidos e inequívocos, que le den continuidad a nuestros esfuerzos real y convincentemente decisivos.


 Procurada la sencillez de una larga tradición, la que admite una evolución y una ruptura sólo de concluyente superación, contamos con procedimientos, símbolos y rituales que refuerzan y notifican el calibre del compromiso adquirido.  Sobreviven en el medio católico, como es dado reconocer en otros ámbitos de la fe, actos que contrastan con la frivolidad y el vacío que el medio político ha irradiado, incluso, reproduciendo las convicciones y prácticas de los sectores que lo adversan, propugnando la arbitrariedad y la comodidad de toda tarea humana,  reducida a la mera y provisoria escenografía.

Fotografías: LB, Caracas (10/07/2016). 

11/07/2016

domingo, 20 de diciembre de 2015

LA DIFICULTAD DE DARSE UNO MISMO

Domingo 4C de Adviento: Visitación
DIÁLOGOS sobre el Evangelio del Domingo 
(especialmente para radio)

“Dichosa tú que has creído”  (Lc 1, 39-45) 
José Martínez de Toda, S.J.
(martodaj@gmail.com)
  
Moderador/a:  Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes). 
El Evangelio del domingo de hoy nos presenta a la Virgen, que sale de viaje. ¿Adónde
va? ¿A hacer turismo? ¿A distraerse? ¿O a hacer un gran favor? Escuchémoslo. 
Lectura del santo evangelio según San Lucas (Lc 1, 39-45)
NARRADOR/A – En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un
pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de
María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito:
ISABEL  – ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para
que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó
de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se
cumplirá.
Pregunta 1 –  Dice el evangelio que María salió de prisa para la casa de su
parienta Isabel. ¿Por qué tanta prisa?

El ángel le había dicho: “ Vas a quedar encinta: tendrás un hijo. Y esto ocurrirá
conservando tu virginidad. Pues para Dios todo es posible. Mira tu prima Isabel que, a pesar
de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril .” 
María le creyó al ángel, y salió de prisa para compartir su alegría con Isabel, y
ayudarle en las faenas de casa: traer agua de la fuente, cuidar el corral de gallinas y conejos,
preparar la comida, etc.  
        Este viaje no sería un paseo. Isabel vivía en Ain Karem, una aldea situada en las
montañas de Judea, a unos 7 kilómetros y medio al oeste de Jerusalén. 
Duraría varios días de camino ininterrumpido a través de las montañas, con los
peligros, los imprevistos y las diversas dificultades de un viaje. 
Pregunta 2 –  ¿Cómo la recibe Isabel? 
La alegría de Isabel es desbordante. Dice a María: “¡ Bendita tú entre todas las
mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que venga a visitarme la madre
de mi Señor? Pues tan pronto como oí tu saludo, mi hijo se estremeció de alegría en mi
vientre. ¡Bendita tú por haber creído que han de cumplirse las cosas que el Señor te ha
dicho!”.
Isabel, llena del Espíritu Santo, fue la primera en llamar a María ‘bendita’, "madre de
mi Señor". Fue la primera en conmoverse ante la presencia de Jesús, que traía María.
Pregunta 3 –  ¿Cuántas veces la llama ‘Bendita’? 
Isabel llama a María ‘Bendita’ tres veces: 
-  La primera fue: "Bendita entre todas las mujeres". Dios la eligió entre los
pobres para ser la madre de su Hijo. 
-  La segunda: "Bendito es el fruto de tu vientre". A partir de ahora, una historia
nueva se va a escribir, empieza el Nuevo Testamento, empieza el tiempo de Jesús,
fruto que madura en las entrañas de María y se nos da como bendición a todos
nosotros.
-  La tercera: "Bendita tú por haber creído". María es bendita no por su papel
biológico sino por su fe, por ser discípula, por haberse puesto incondicionalmente
en las manos de Dios, por su disponibilidad, considerándose ‘esclava’ del Se?or.
María e Isabel, dos mujeres bendecidas por Dios, son para nosotros verdaderos
modelos de la espiritualidad de la espera y de la confianza en Dios.
Pregunta 4 –  Navidad es el tiempo de los regalos. ¿Qué piensas de ellos?
Te cuento esta historia:
su familia. Cada noche Anita le pedía a su papá que le leyera un cuento, antes de irse a
dormir. Así lo hizo por algún tiempo, hasta que encontr? una ‘soluci?n’ para no tener que leer
los cuentos: compró un grabador y un locutor le grabó algunos de los cuentos favoritos de
Anita. Y así cada vez que Anita le pedía un cuento, apretaba el botón, y a escuchar. A Anita
le pareció bien esto por unos días. 
Pero de golpe rehusó escuchar tales cuentos grabados.
-  “¿Por qué?”, preguntó su papá. Y Anita respondió:
-  Porque no me puedo sentar en las rodillas del grabador.
El papá de Anita le regaló un grabador, pero no se dio a sí mismo, su presencia, su
tiempo, su disponibilidad.>
Pregunta 5 –  Entonces, ¿qué conviene regalar?
El Padre Eterno comienza regalándonos a su único Hijo, para que creyendo en Él, 
tengamos vida eterna. (Juan 3:16). Fue el mejor regalo.
En este evangelio María visita a Isabel. ¿Qué regalo le trae? No lo sabemos. Pero le
llevó, la alegría y el gozo del Espíritu. 
Su regalo principal era ella misma, su presencia, su inspiración. Y éste es el mejor y el
más costoso regalo: sacar tiempo para estar con alguien. 
Muchos quisieran este regalo, pero no lo reciben en Navidad.
Los Magos trajeron también sus regalos más bien simbólicos al Niño Jesús.
Pregunta 6 – ¿Qué necesita más hoy la gente? 
La gente tiene incertidumbre, miedo. Hay una desconfianza que pulula hoy por todas
partes. Y la gente necesita ánimo, coraje, entusiasmo, ilusión, inspiración, seguridad. Todos
necesitamos paz interior y la alegría que viene del Espíritu Santo. 
Cuando visitemos a gente en Navidad, llevémosle inspiración a sus vidas, procuremos
llevarlos más cerca de Dios, compartamos el Espíritu de la Consolación, del entusiasmo, de la
paz y de la alegría, como María lo hizo.
Pregunta 7 –  ¿Cuáles son los criterios para hacer regalos de Navidad?
 Está bien regalar. Pero, ¡cuidado con los regalos! He aquí algunas reflexiones:
-  Sus hijos no necesitan un nuevo juguete, le necesitan a usted.
-  Su esposa no necesita el último perfume, le necesita a usted.
-  Sus padres ya mayores no necesitan más cosas; necesitan que usted les caliente
sus manos con su calor.
-  Dar cosas es fácil (cuando hay dinero), darse uno mismo es lo difícil.
¿Qué le vamos a regalar a Jesús? ¿Le daremos un poco de nuestro amor, de nuestro
tiempo, de nuestra vida a las personas, en las que Él está?
¿Ya tenemos un Nacimiento en nuestra casa? ¿Visitaremos algún Nacimiento
famoso? ¿Le adoraremos como nuestro rey y Señor?
¿Nos decidiremos a amarlo y servirlo en nuestros hermanos, sobre todo en los pobres?
Ojalá que nuestras visitas de Navidad sean como la de María a Isabel, visitas en las
que el Espíritu haga saltar de gozo, de amor y de paz a las personas que veamo.
Despedida 
Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Allí veremos el
Nacimiento, pero sin el Niño aún, pero que lo espera ya con las luces encendidas, y con
cantidad de figuras sonrientes. Nosotros también lo esperamos, y nos llenará de vida, de
optimismo, de amor. El Padre Eterno nos regala a su Hijo, el mensajero del amor, y la Virgen nos lo presentará.

Fuente:
http://www.homiletica.org/PDF9/aahomiletica025142.html

Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro:http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-quien-es-el-que-manda
Fotografías: LB, Capilla del Colegio San José de Tarbes, El Paraíso, Caracas, 20/12/2015.

VS. EL CACAO MENTAL

Padre y Madre, las dos metáforas de Dios
Marcos Rodríguez

No debemos caer en el error de considerar a María como una entidad paralela a Dios, sino como un escalón que nos facilita el acceso a Él.
El cacao mental que tenemos sobre María, se debe a que no hemos sido capaces de distinguir en ella dos aspectos: uno la figura histórica, la mujer que vivió en un lugar y tiempo determinado y que fue la madre de Jesús; otro la figura simbólica, mitológica que hemos ido creando a través de los siglos, acumulando sobre ella los mitos ancestrales de la Diosa Madre, de la Madre Virgen, etc.
Las dos figuras son de capital importancia para nuestro catolicismo, pero no se pueden mezclar sin producir una confusión que nos puede llevar a verdaderos disparates.
De María real, con garantías de historici­dad no podemos decir casi nada. Los mismos evangelios son extremadamente parcos en hablar de ella. Una vez más debemos recordar que para aquella sociedad la mujer no contaba. Lo que de verdad nos importa es que fue la madre de Jesús.
Podemos estar completamente seguros de que Jesús tuvo una madre y además, de ella dependió totalmente su educación durante los once o doce primeros años de su vida. En efecto, los padres en la sociedad judía del aquel tiempo, se desentendían totalmente de los niños. Solo cuando tenían una cierta edad, los tomaban por su cuenta para enseñarles a ser hombres, hasta entonces se consideraban un estorbo.
De lo que el subconsciente colectivo ha proyectado sobre María, podíamos estar hablando semanas. Solemos caer en la trampa de equiparar mito con mentira. Los mitos son maneras de expresar verdades a las que no podemos llegar por vía discursiva. Suelen ser intuiciones que están más allá de la lógica, que son percibidas desde lo hondo del ser. Los mitos han sido utilizados en todos los tiempos, y son formas muy valiosas de aproximarse a las realidades más misteriosas y profundas que afectan a los seres humanos. Mientras existan realidades que no podemos comprender racionalmente, existirán los mitos.
En una sociedad machista en la que Dios es Padre Todopoderoso, signo del poder y de la autoridad, el subconsciente ha encontrado la manera de hablar de lo femenino de Dios a través de una figura humana, María. No se puede prescindir de la imagen de lo femenino si queremos llegar a los entresijos de la divini­dad. Hay aspectos de Dios, que sólo a través de las categorías femeninas podemos expresar.
Claro que llamar a Dios Padre, o llamarle Madre no tiene nunca una significación de género. Son solo metáforas para poder expresar lo que es inefable. Pero si usamos únicamente una de las dos metáforas, la idea de Dios queda falsificada porque podemos identificarla con las categorías masculinas o femeninas.
Durante muchos milenios, se ha utilizado la idea de Dios Padre, de una manera machista para identificar al varón con Dios y de ese modo creerse el detentador del poder con relación a la mujer. Esto sigue pasando hoy día a todos los niveles, y no tenemos más remedio que denunciarlo como una tergiversación de la idea de Dios y una devaluación de todo lo femenino, incluida la parte de feminidad que existe en cada ser humano masculino.
La idea de la Madre Virgen es un mito ancestral que no tiene en absoluto connotaciones sexuales. Se trata de la Madre primordial que no necesita concurrencia de nadie para producir la vida. Seguramente la “Madre” origen de todo lo que existe, fue la primera idea de divinidad que surgió entre los humanos.
Un Dios Padre hace la creación. Un Dios Madre da a luz la creación, procrea. La diferencia entre estos conceptos es enorme. El Padre puede desentenderse de lo creado. La Madre seguirá pendiente siempre de lo que ha nacido de sus entrañas. En ese mito se está afirmando que el género primero y primordial es el femenino, no el masculino. En nuestro cristianismo esta idea ha llegado al paroxismo al declarar en un concilio que María era Madre de Dios (Éfeso, 431).
El hecho de que la Asunción sea una de las fiestas más populares de nuestra religión no garantiza que se haya entendido correctamente. Todo lo que se refiere a María tiene que ser tamizado por un poco de sentido común que ha faltado a la hora de colocarle toda clase de capisayos que la desfiguran hasta hacerla incapaz de ser expresión de lo divino. La mitología sobre María puede ser positiva, siempre que no se tome literalmente y distorsione su figura, alejándola tanto de la realidad que la convierte en una figura inservible para un acercamiento a la divinidad.
La Asunción de María fue durante muchos años una verdad de fe aceptada por el pueblo sencillo. Solo a mediados del siglo pasado, se proclamó como dogma de fe. Es curioso que, como todos los dogmas, se defina en momentos de dificultad para la Iglesia, con el ánimo de apuntalar sus privilegios que la sociedad le estaba arrebatando.
Hay que tener en cuenta que una cosa es la verdad que se quiere definir y otra muy distinta la formulación en que se mete esa verdad. Ni Jesús ni María ni ninguno de los que vivieron en su tiempo, hubiera entendido nada de esa definición. Sencillamente porque está hecha desde una filosofía completamente ajena a su manera de pensar. Para ellos el ser humano no es un compuesto de cuerpo y alma, sino una única realidad que se puede percibir bajo diversos aspectos, pero sin perder nunca su unidad.
No podemos entender literalmente el dogma. Pensar que un ser físico, María, que se encuentra en un lugar, la tierra, es trasladado localmente a otro lugar, el cielo, no tiene ni pies ni cabeza. Hace unos años se le ocurrió decir al Papa Juan Pablo II que el cielo no era un lugar, sino un estado. Pero me temo que la inmensa mayoría de los cristianos no ha aceptado la explicación, aunque nunca la doctrina oficial había dicho lo contrario.
Cuando el dogma habla de “en cuerpo y alma”, no debemos entenderlo como lo material o biológico por una parte, y lo espiritual por otra. El hilemorfismo, mal entendido, nos ha jugado una mala pasada. Los conceptos griegos de materia y forma, son ambos conceptos metafísicos. El dogma no pretende afirmar que el cuerpo biológico de María está en alguna parte, sino que todo el ser de María ha llegado a la más alta meta.
Cuando nos dicen que fue un privilegio, porque los demás serán llevados de la misma manera al cielo, pero después del juicio final, ¿de qué están hablando? Para los que han terminado el curso de esta vida, no hay tiempo. Todos los que han muerto están en la eternidad, que no es tiempo acumulado, sino un instante. La materialización del más allá, como si fuera un trasunto del más acá, nos ha metido en un callejón sin salida; y parece que muchos se siguen encontrando muy a gusto en él. Del más allá no podemos saber nada. Lo único que podemos descartar es que sea prolongación de la vida de aquí.
No sé lo que pensó Pío XII al proclamar el dogma, pero yo lo entiendo como un intento de proponer que la salvación de María fue absoluta, es decir que alcanzó su plenitud. Esa plenitud sólo puede consistir en una unificación e identificación absoluta con Dios.
Como en el caso de la ascensión, se trata de un cambio de estado. María ha terminado el ciclo de su proceso de maduración terreno y ha llegado a su plenitud. Pero no a base de añadidos externos, como puede ser sentarla en un trono, coronarla, declararla reina; sino por proceso interno de identificación con Dios. En esa identificación con Dios no cabe más. Ha llegado al límite de las posibilidades. Esa meta es la que nos espera a todos, si somos capaces de decir como ella: “Fiat”.
En lenguaje bíblico “los cielos” significa el ámbito de lo divino, por tanto María está ya en “los cielos”.
Viniendo al evangelio, hay que tener en cuenta que los relatos de la infancia son teología narrativa. No tiene sentido entenderlos como una crónica de sucesos. Inspirándose en otros relatos del AT, Lucas nos traza los rasgos fundamentales de lo que descubrieron en Jesús los primeros cristianos en la experiencia pascual. Todo lo que afirma de Jesús, es lo que pensaban de él cuando ya habían desarrollado su actividad.
La función de María como madre biológica no es relevante. Lo importante fue la influencia que pudo tener en la transmisión de la fe de su pueblo a Jesús, y más tarde la respuesta personal al mensaje de su hijo. La alabanza de la mujer en el evangelio de la vigilia: “dichoso el vientre que te crió y los pechos que te amamantaron”, no podía ser aceptada por Jesús, porque hubiera supuesto que María era grande por haber dado a luz a Jesús y por haberle dado el pecho.
Esto no es devaluar para nada la figura de María. Es hacer ver que su valor está, no en la función por razón del sexo, sino en su condición de ser humano con las mismas posibilidades de llegar a una plenitud que el varón. Aceptar la alabanza de la mujer, hubiera sido aceptar una desigualdad radical con relación a los varones y por tanto perpetuarla. El ser persona es mucho más importante que ser madre. Durante demasiado tiempo hemos olvidado esta enseñanza del evangelio y hemos devaluado todo lo femenino
Meditación-contemplación
El Magníficat es una excelente oración,
resumen de las aspiraciones de un pueblo,
que confía plenamente en Dios
y en la salvación que había prometido a los antepasados.
………………..……
Este cántico pone en boca de María estos sentimientos
y nos invita a desarrollarlos interiormente.
Teniendo en cuenta que las obras de Dios
nunca se manifiestan en fenómenos espectaculares.
……………………..
Su mejor obra la desplegó Dios en el seno de María,
sólo porque ella fue capaz de decir “Fiat”.
La seguirá desplegando en cada uno de nosotros,
en la medida que sepamos estar, como ella, disponibles.

Fuente:
http://www.feadulta.com/anterior/Ev-lc-1-39-56_MR-C.htm
Cfr. José Enrique Galarreta: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-JE_56_lc-1-39-56.htm
Fotografías: LB, Capilla del Colegio San José de Tarbes, El Paraíso, Caracas, 20/12/2015.

SIGNIFICADO TEOLÓGICO

NOTITARDE, Valencia, 20 de diciembre de 2015
El ejemplo de la Virgen María (Lc. 1, 39-45)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

Llegamos al cuarto domingo de adviento; estamos ya a las puertas de celebrar la Navidad; es decir, festejar el Nacimiento de Nuestro Salvador y Señor, Jesucristo, el Hijo de Dios, el Hijo de María. En este cuarto domingo de adviento se nos presenta la figura de María como modelo de fe y de servicio.
El pasaje del evangelio que hoy leemos en nuestras misas, tomado del capítulo primero de Lucas, nos relata la visitación de María a su prima Santa Isabel. Es un pasaje lleno de significado teológico y de enseñanzas para todos los cristianos; especialmente para el cristiano católico que honra y venera a María como Madre de Dios y Madre nuestra. Madre de Dios porque ella dio a luz al Hijo de Dios, Aquel que es perfecto Hombre y perfecto Dios al mismo tiempo. Madre nuestra, porque Jesús, nuestro hermano mayor, nos ha hecho también hijos de Dios y en el madero de la cruz, en la figura del joven discípulo (Juan) nos entregó a María como Madre.
María después de enterarse que su prima Isabel, anciana, estaba esperando un hijo se fue a asistirla, acompañarla y atenderla en aquel momento. Isabel la saluda como lo hacemos nosotros en el “Ave María”, la llama feliz, dichosa por haber creído en las promesas de Dios; se admira y no recibe su visita como la visita de un familiar que va a atenderla, sino que la recibe y saluda como la Madre del Señor. Recordemos que el título “Señor” es aplicado a Cristo solemnemente después de su Resurrección y significa su dignidad de Dios; por tanto, Santa Isabel está reconociendo a María como Madre de Dios; en efecto dice: “¿De dónde a mí que venga a visitarme la Madre de mi Señor?”.
IDA Y RETORNO: Deseo para todos una Feliz Navidad, que el Niño Dios bendiga sus hogares y los transforme con su amor. Que celebremos con alegría en nacimiento de Jesús, nuestro Salvador.

Cfr.
José Antonio Pagola: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-lc-1-39-56_Pag-C.htm
Enrique Martínez Lozano: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-EML_73-lc-1-39-56.htm
Fotografías: LB, Capilla del Colegio San José de Tarbes, El Paraíso, Caracas, 20/12/2015.

domingo, 19 de abril de 2015

BITÁCORA

Tres momentos de la semana.- Jueves, 16/04/2015. Misa del mediodía en la Iglesia de San Francisco. Cumpleaños de mamá. Nos sorprendió hallar cámaras y aparatos para una transmisión televisiva. Como siempre, nos sentamos adelante. Empero, preguntamos a un técnico y, al decirse trabajador para Venezolana de Televisión, nos manifestó que no sabía qué grabarían ni si acudiría un "chivo" del gobierno.


La misa no la dio, como acostumbra los mediodía, el Padre Álvaro Lacasta, sino Numa Molina. La idea es transmitirla el domingo 19, efectivamente para el canal 8. Ya había decidido sentarme atrás.


En su homilía, habló el Padre Molina de la paz. No hizo mención directa de la política. La coral es del Banco de Venezuela.


La producción y la tecnología para las misas televisadas, presumimos, tienen un específico código y una riqueza de posibilidades. Se nos antoja, las transmisiones actuales son muy ¿rudimentarias? ¿Cómo transmitir una misa, sin espectacularizarla? ¿Por qué no hay siquiera transmisiones vía celular de las misas?



Vista previa del templo. Espacioso. Hermoso.



La viga que fue objeto de un cuidadoso tratamiento, entendemos.


Un paral en la Iglesia.



Sábado 18/04/2015: misa del primer aniversario del grupo ETAYS, 09:00 a.m. Coral del Banco Central de Venezuela. Vigoroso y decidido, el Padre José Martínez de Toda.


Breve procesión.


La procesión llega al altar.


Ya vienen las ofrendas.



Homilía. Varios tallos (escuchar a Dios, perseverar, grupo ETAY...) y el tallo principal. Homilía fluida.



Coordinadores de áreas de ETAYS, intervienen. El Padre Martínez de Toda, se sienta atento. Hugo, Coromoto, Marbella, Román, Arinda, hablan.


Lo olvidaba: las ofrendas.


Desarrollo de la misa.



Púlpito presto.


Domingo, 19/05/2015: Misa en la Iglesia del Colegio San José de Tarbes, El Paraíso. Asistimos Yvette y yo.  El Padre Javier Arellano versa sobre el doble sentido del catolicismo: ir y no cumplir con los mandamientos, o hacer ambas cosas. Ocurre con frecuente, Alejandro Guillén ambientándonos para la misa.


Interpretación al piano. Apunte de las intenciones de los feligreses.



Niños que se acercan a darle la paz al Padre Arellano. La toma es tardía, pues, apenas da la paz el Padre Arellano, como siempre, "vuelan" los niños dándonos una hermosa escena.


Desarrollo.



Nunca olvidamos lo escrito por Joaquín Marta Sosa, a mediados de los ochenta del XX: no hay fe sin crisis. No pretendemos ser puros, ni consumados practicantes. Es un esfuerzo, un intento. Habla Señor, que tu siervo escucha. Quizá una forma de orar, sea la de orbitar estas fotografías.

Subimos a Youtube, dos cortos videos de la Coral del BCV en San Francisco (18/04/2015).

domingo, 20 de abril de 2014

DE LA REALIDAD PLAUSIBLE

San Juan, 20: 1-9

En su homilía de hoy, el Mons. Romero (proveniente del estado Anzoátegui), entre otros aspectos, reseñaló que Jesús resucita, resucitándonos. Y, que sepa, María no hizo ningún milagro, pero fue siempre una perseverante servidora.


NOTITARDE, Valencia, 20 de abril de 2014
"Caminando con Cristo"
Cristo ha resucitado: La victoria es de Dios
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

Hoy, Domingo de Pascua, los cristianos católicos celebramos con gozo, a través de la liturgia, la Resurrección de Nuestro Señor, Jesucristo. Él con su Pasión, con su Muerte en la Cruz y con su Resurrección ha traído la Salvación para toda la humanidad, para todos los hombres. Él ha vencido las tinieblas del pecado y de la muerte y ha bendecido al mundo con su luz. Él ha roto las cadenas del mal y ha vencido la oscuridad de la noche, conquistando para cada ser humano la posibilidad personal, real y presente de salvarse, de recibir esa luz y esa gracia que llena completamente el corazón y toda la existencia.
Hoy, la Iglesia universal, de manera solemne canta ¡Aleluya! y proclama ante el mundo que ¡Jesucristo, ha resucitado! Y que su victoria sobre la muerte y el mal es también nuestra victoria. Estamos en el punto de arranque de la Pascua que comenzó anoche con la Vigilia pascual, donde la Iglesia después de un prolongado silencio, meditando desde el viernes por la tarde y durante todo el día sábado en la muerte del Señor, ahora canta gloriosa su Resurrección; Pascua que se prolongará durante cincuenta días y que tendrá su culmen en Pentecostés o fiesta del Espíritu Santo.
La Pascua de Resurrección es el centro de la fe cristiana, como centrales son todos los domingos del año que nos recuerdan y nos actualizan por medio del milagro de la Eucaristía aquello que Cristo quiso celebrar de una vez para siempre y con lo cual selló nuestra liberación y nos señaló nuestro destino. Somos criaturas e hijos de Dios, somos llamados a la vida y para vivir eternamente. Seguimos a un Dios de vivos y no a un Dios de muertos. Creemos y esperamos que después de la muerte física, nuestra vida se renueva, se transforma y por toda la eternidad estaremos con Dios. La Resurrección en definitiva es el momento álgido de la vida de Cristo y de la humanidad, porque Él le señala al hombre de todos los tiempos, cuál es su meta, su esperanza y destino.
La Resurrección de Nuestro Señor, Jesucristo, aunque es un dato real, un acontecimiento que aconteció en nuestra historia; sin embargo, está más allá de la historia, es un hecho metahistórico y, por lo tanto, no se puede comprobar por método científico alguno; sino vivirlo y contemplarlo solo por la fe, porque es un misterio de la fe. Ahora bien, decir que no se pueda comprobar científicamente, no significa ni puede afirmarse que sea irreal o inauténtico. La Resurrección es un acontecimiento plausible, con posibilidad histórica cierta, concreta, manifestada de forma singular en la actitud cobarde y luego firme y decidida de los Apóstoles, que luego de ocultarse salen con la energía y la valentía para predicar el evangelio y extenderlo por todo el mundo hasta ese momento conocido. Realidad plausible en una Iglesia que comenzó con doce hombres, la mayoría de ellos, pescadores, trabajadores, incultos y que ahora lleva más de dos mil años de existencia y está presente en cada rincón de la tierra. Los Apóstoles se convierten en testigos que con su vida y muerte proclaman a un Cristo resucitado. Como dice San Pablo: "Si Cristo no hubiese resucitado, vana sería nuestra fe". ¿Qué cristianismo, qué Iglesia o qué grupo religioso hubiese superado dos mil años de historia fecunda, si Cristo resucitado nos les hubiera fortalecido con su Resurrección? ¿Qué mentira, como afirmaron los judíos, podría sobrevivir más allá del tiempo sin ser descubierta? Ésta es la plausibilidad histórica de la Resurrección, la constatación de un Dios que está vivo, que nos anima, que nos acompaña en nuestro caminar histórico y que nos promete la vida eterna, conquistada por Él en el madero de la cruz y a través de su Resurrección. Por eso, ahora los cristianos católicos no guardamos el sábado, como lo hacen los judíos; guardamos el domingo, porque ese día resucitó Jesús y nos libró de la muerte eterna. Así lo celebraron y vivieron los apóstoles y los primeros cristianos. Celebremos, pues, éste Domingo de Pascua con la alegría de saber que Cristo vive. A Él la Gloria y el Honor por los siglos de los siglos. Amén.
IDA Y RETORNO: La Comunidad del Seminario, por primera vez, celebró en su sede la Semana Santa. Otras veces los seminaristas salían a sus parroquias o una parroquia en particular a prestar el servicio litúrgico en estos días santos. Pero en vista del crecimiento urbanístico entorno al Seminario y del número de personas que asisten a nuestra Capilla; decidimos celebrar aquí la Semana Mayor y resultó todo un éxito. Previamente se formaron comunidades de lectio divina en las urbanizaciones cercanas, que se seguirán animando y fortaleciendo y esto hizo posible que la participación fuera con mucho fervor y mucha conciencia. Agradezco a todo el Equipo Formativo, a los seminaristas de Valencia, a los aspirantes al Seminario, a las personas que nos ayudaron y acompañaron por su trabajo, dedicación y entrega durante estos días. La Gloria sea para Dios. Que Él les bendiga.

Cfr.
José Martínez de Toda (SJ): http://www.jesuitas.org.co/homilias/1027.pdf
Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-en-el-mas-alla#
William Amaro Gutiérrez. "Reflexión - “Praefectus Pilato": http://elimpulso.com/articulo/reflexion-praefectus-pilato
Fotografía: LB, Misa Concelebrada, Domingo de Resurrección, Iglesia del Colegio San José de Tarbes, El Paraíso (Caracas, 20/04/14),