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domingo, 29 de diciembre de 2019

FAMILIA EN CRISIS

Domingo infraoctava de Navidad – Familia de Nazaret (A)
Marcos Rodríguez

(Eclo 3,3-17) El que respeta a sus padres, acumula tesoros.
(Col 3,12-21) Sea vuestro uniforme: misericordia, bondad, humildad, dulzura…
(Mt 2,13-23) José cogió al niño y a su madre, de noche, y se fue a Egipto.

Toda familia es sagrada. Familia cristiana será la que mejor nos ayude a alcanzar nuestra plenitud humana.
El tipo de familia de Nazaret que se nos ha propuesto, es muy probable que no haya existido nunca. Los evangelios no nos dicen nada sobre el tema. Lo razonable es pensar que fue una familia normal. Mientras más nos alejemos de lo normal, se convertirá en más improbable. El modelo de familia del tiempo de Jesús, era el patriarcal. La familia molecular (padres e hijos) era inviable, tanto social como económicamente. Cuando nos dice que José recibió a María en su casa. Quiere decir que María dejó de pertenecer a la familia de su padre y pasó a integrarse en la familia de José. El relato de la pérdida del Niño es impensable en una familia de tres.
El valor supremo de la familia era el honor. En la honorabilidad estaban basadas todas las relaciones sociales, desde las económicas hasta las religiosas. Si una persona no pertenecía a un clan respetado, no era nadie. En consecuencia, el primer deber de todo miembro de la familia, era el mantener y aumentar su honorabilidad. Esto explica las escenas evangélicas donde se dice que su madre y sus hermanos vinieron a llevarse a Jesús, porque decían que estaba loco. Querían evitar a toda costa el peligro del deshonor de la familia. Lo que pasó confirmó sus temores.
Las instituciones son entes de razón, son medios que el hombre utiliza para regular sus relaciones sociales. Son imprescindibles para su desarrollo como persona humana. Como todo instrumento, ni son buenas ni son malas en sí mismas. La bondad o malicia depende de su utilidad para conseguir el fin. Todas las instituciones pueden ser mal utilizadas, con lo cual, en vez de ayudar al ser humano a perfeccionarse, le impiden progresar en humanidad. La familia también puede ser utilizada para oprimir y someter. La familia debe estar al servicio de cada persona y no al revés.
En los evangelios no encontramos ningún modelo especial de familia. Se dio siempre por bueno el ya existente. Mas tarde se adoptó el modelo romano, que tenía muchas ventajas, pues desde el punto de vista legal, era muy avanzado. No sólo se adopto sino que se vendió después como cristiano, sin hacer la más mínima critica a los defectos que conllevaba. Voy a señalar sólo tres:
No contaba para nada el amor. El contrato era firmado por la familia según sus conveniencias materiales o sociales. Una vez firmado por las partes, no había más remedio que cumplirlo, sin tener en cuenta para nada a los contrayentes.
La mujer quedaba anulada como sujeto de derechos y deberes jurídicos. De un plumazo se reducían a la mitad los posibles conflictos legales. Esto ha tenido vigencia prácticamente hasta hoy. Hasta hace unos años, la mujer no podía abrir una cuenta corriente sin permiso del marido.
El fin del matrimonio era tener hijos. Al imperio romano lo único que le importaba es que nacieran muchos hijos para nutrir las legiones romanas que eran diezmadas en las fronteras. Hoy se sigue defendiendo esta ideología en nombre del evangelio. El número de hijos no tiene por qué afectar a la calidad de una paternidad; siempre que la ausencia de hijos no sea fruto del egoísmo.
Aunque esos fallos no están superados del todo, hoy son otros los problemas que plantea la familia. La Iglesia no debe esconder la cabeza debajo del ala e ignorarlos o seguir creyendo que se deben a la mala voluntad de las personas. No conseguiremos nada si nos limitamos a decir: el matrimonio indisoluble, indisoluble, aunque la estadística nos diga que el 50 % se separan.
Dos razones de esta mayor exigencia son: a) La estructura nuclear de la familia. Antes las relaciones familiares eran entre un número de personas mucho más amplio. Hoy al estar constituidas por tres o cuatro miembros, la posibilidad de armonía es mucho menor, porque los egoísmos se diluyen menos. b) La mayor duración de esa relación. Hoy es normal que una pareja se pase sesenta u ochenta años juntos. En un tiempo tan prolongado, es más fácil que en algún momento surjan diferencias insuperables.
Como cristianos, tenemos la obligación de hacer una seria autocrítica sobre el modelo de familia que proponemos. Jesús no sancionó ningún modelo, como no determinó ningún modelo de religión u organización política. Lo que Jesús predicó no hace referencia a las instituciones, sino a las actitudes que debían tener los seres humanos. Jesús enseñó que todo ser humano debía relacionarse con los demás como exige su verdadero ser, a esta exigencia le llamaba voluntad de Dios. Cualquier tipo de institución que favorezca esta actitud humana, es válido y cristiano.
Es verdad que la familia está en crisis, pero las crisis no tienen por qué ser negativas. Todos los cambios profundos en la evolución de la humanidad vienen precedidos de una crisis. La familia no está en peligro, porque es algo completamente natural e instintivo. Como cristianos tenemos la obligación de colaborar con todos lo hombres en la búsqueda de soluciones que ayuden a todos a conseguir mayores cuotas de humanidad. Tenemos que demostrar con hechos, que el evangelio es el mejor instrumento para conseguir una humanidad más justa, más solidaria, más humana.
Si tenemos en cuenta que todo progreso verdaderamente humano es consecuencia de las relaciones con los demás, descubriremos el verdadero valor de la familia. En efecto, la familia es el marco en que se pueden desarrollar las más profundas relaciones humanas. No hay ningún otro ámbito o institución que permita una mayor proximidad entre las personas. En ninguna otra institución podemos encontrar mayor estabilidad, que es una de las condiciones indispensables para que una relación se profundice.
Podemos estar seguros que las primeras lecciones de humanidad las recibió Jesús en el entorno familiar. Este entorno no se redujo a José y a María; comprendía también a sus hermanos (si los tuvo) a sus primos a sus tíos y abuelos (sobre todo paternos). En una familia auténticamente israelita, la base de todo conocimiento y de todo obrar era la Biblia. Sin este trasfondo sería impensable el despliegue de la figura del hombre Jesús. Jesús fue mucho más allá que el AT en el conocimiento de Dios y del hombre, pero allí encontró las orientaciones que le permitieron descubrir al verdadero Dios.
Debemos olvidarnos de espectacularidades externas y descubrir su infancia como la cosa más normal del mundo. Fue una familia completamente normal. Nada de privilegios ni protecciones especiales, ni su familia ni sus vecinos pudieron enterarse de lo que ese niño iba a ser, porque también él fue completamente normal. Es en esa absoluta normalidad donde tenemos que ver lo extraordinario, su vida interior y su cercanía a Dios que era lo que les mantenía unidos y entregados unos a otros, como soporte de la convivencia.
Jesús fue un ser humano, aunque en esa humanidad se estaba manifestando la plenitud de la divinidad. Es Dios el que se hace hombre, no Jesús el que se hace Dios. Si a Jesús le hacemos Dios, nosotros quedamos al margen de ese acontecimiento. Si descubrimos que Dios se hace hombre, podré experimentar que se está haciendo en mí. Este es el verdadero mensaje del evangelio. Esta es la buena noticia que nos aportó Jesús.
Meditación
La familia es el marco más íntimo de relaciones humanas.
Es, por tanto, el marco privilegiado de humanización.
Ahí debe manifestarse y potenciarse nuestra plenitud humana.
Dentro de mí, en lo hondo de mi ser, debo descubrir esa necesidad de amar.
Los lazos familiares me ayudan a salir de mí e ir al otro.
La familia es el mejor campo de entrenamiento para hacerme más humano.

Fuente:
http://www.herrieliza.org/comentarios-liturgicos
Fotografías: José élix Díaz Bermúdez, Valladolid (Facebook), y Fray Marcos (Rodríguez), según el portal que lo refiere.

Breve nota LB: No es fácil al iniciar las redes, hallar textos homilíticos y, más aún, finalizando el año en  relación al pasaje. Menos, las reflexiones de la Iglesia venezolana. Puee decirse, acá hay un déficit en torno al empleo de la red.  Extrañamos el texto del Padre José Mart´nez de Toda, en esta última semana, al igual que nos ocurre con el Padre Joel Núñez Flautes que los acostumbraba breves y semanalmente en Notitarde. A éste le hems escrito por Facebook para que nosinforme si tiene otro referente digital, sin obtener respuesta alguna. Isabel Vidal de Tenreiro, una comentarista a la que acudíamos con regularidad, esta semana tampoco publicó. El asunto tiene sus bemoles y habrá ocasión de considerarlo.

sábado, 20 de abril de 2019

RESURRECCIÓN PENDIENTE

Evangelio Dominical: Resurrección
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el Domingo de Resurrección, ciclo A, correspondiente al domingo 21 abril 2019.  La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-31

"Y vio a Jesús, que estaba allí... ¡Maestro!"

¿Cómo ocurrió la resurrección de Jesús?

Muy de madrugada del domingo, varias mujeres, de las que habían acompañado a Jesús hasta su sepultura, quisieron volver al sepulcro. Eran María Magdalena, Salomé, María, la madre de Santiago (Mateo 27: 56 y Marcos 16, 1), Juana y las demás mujeres que estaban con ellas. Habían comprado bálsamos aromáticos para ungir el cuerpo de Jesús (Marcos 16:1).

Al ir camino del sepulcro, se decían una a otra: "¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?"

Pero de pronto hubo un gran terremoto. El ángel del Señor descendió del cielo, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve. Los guardias temblaron y quedaron como muertos.

El ángel entró en el sepulcro, y se sentó.

Los soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. (Mateo 28, 1-11)

Mientras tanto, las mujeres llegaron al sepulcro. Ya estaba más claro, y pudieron ver que el sepulcro estaba abierto: la losa que debía tapar la boca del sepulcro, estaba rodada al lado, y por allí no se veía ningún soldado.

Algunas de las mujeres, con María Magdalena, inmediatamente pensaron: "Se han robado al Señor". Se dieron media vuelta y fueron a avisar a los discípulos.

¿Y qué hace el grupo principal de las mujeres?

Mientras tanto, las otras mujeres se acercaron al sepulcro, y vieron dentro a dos ángeles, uno a la cabecera y el otro a los pies del sepulcro. Los ángeles dicen a las mujeres:

- ¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí; más bien, ha resucitado. Acuérdense de lo que les dijo cuando estaba aún en Galilea: "Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado y resucite al tercer día". Vengan y vean el lugar donde estaba puesto. Y vayan de prisa y digan a sus discípulos y a Pedro que ha resucitado de entre los muertos.

Entonces ellas salieron a toda prisa del sepulcro, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. Jesús les salió al encuentro, diciendo:

-¡Saludos!

Ellas se echaron a sus pies y le adoraron. Entonces Jesús les dijo:

-No teman. Vayan, den las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea. Allí me verán.

Mientras tanto, ¿qué pasó con María Magdalena y las otras mujeres?

Ellas avisaron a los Apóstoles, especialmente a Pedro, y le dicen: "Se han robado al Señor".

Inmediatamente Pedro y Juan salen juntos corriendo hacia el sepulcro. Pero Juan, que era más joven, corría más que Pedro. Así que se adelantó y llegó primero al sepulcro. Pero esperó a Pedro.

Muy educado este Juan, ¿no?

Sí. Y eso que Juan sabía que Pedro había negado al Señor tres veces durante la Pasión. Él en cambio había acompañado a Jesús y a su madre hasta el Calvario. Esto de esperar a Pedro es un gesto de aceptación y reconciliación.

Pero una vez que llegó Pedro, entraron los dos al sepulcro.

Vieron las vendas en el suelo (Juan 20, 6). "Y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte" (v. 7).

Los dos quedaron muy impresionados. En concreto Juan comenzó a creer algo: "vio y creyó". Y se volvieron a casa.

A Pedro se le apareció Jesús después, dice el evangelista Lucas (24, 34) y Pablo (1 Corintios 15, 1-5).

¿Y qué hizo María Magdalena?

María no se quedó tranquila. Ella volvió al sepulcro. Vio a Pedro y a Juan que se iban del sepulcro, pero ella se quedó allí llorando frente a él.

Entonces miró dentro del sepulcro. Y vio dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Pero ella no los reconoce como ángeles.

Ellos le preguntan a María: "¿Por qué lloras?", y ella explica con las lágrimas en sus ojos: "Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto" (v. 13).

Entonces María se vuelve, miró atrás, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Creía que era el jardinero.

Pero Jesús la llama por su nombre: "María". Al oír la voz de Jesús, María lo reconoce, lo llama "Rabboni" (Maestro), y se lanza a sus pies.

Jesús le dice: "Déjame, pero vete a mis hermanos, y diles: 'Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios'".

Por eso a María Magdalena se le llama "Apóstol de los Apóstoles".

Los judíos tenían el sábado como el día de descanso semanal, pues en la Creación del mundo, Dios descansó al séptimo día. Los cristianos lo cambiaron al domingo, porque la resurrección de Jesús, el hecho más importante de la humanidad, ocurrió en domingo.

Decimos "Felices Pascuas" (de Resurrección). Y en Navidad decimos: "Felices Pascuas" (de Navidad). Cristo ha resucitado. Cristo vive. Aleluya.

Éste fue el primer grito de fe, de vida nueva, y de victoria definitiva.

En Venezuela se tiene hoy la costumbre popular de la "Quema de Judas".

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-resurreccion
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/itemlist/user/43-fraymarcos.html
Interesante:
Leandro Area Pereira: https://www.elimpulso.com/2019/04/20/opinion-hoy-me-atrevo-a-escribirte-senor-20abr/
Iconografía: http://www.christianiconography.info/resurrection.html
Fotografía: LB, Plaza Altamira, Caracas. Recuerdo de los cañidos durante la protesta (27/08/2014).
Ilustración: Alonso López de Herrera.

lunes, 15 de abril de 2019

CRECER EN LA CONFIANZA TOTAL

Evangelio de la Bendición de Ramos: Lc 19,28-40
+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata

Domingo de Ramos Ciclo C. 14 de abril de 2019
Primera lectura: Is 50,4-7
Salmo: Sal 21,8-9.17-18a.19-20.23-24
Segunda lectura: Flp 2,6-11
Evangelio: Lc 22,7.14-23,56 (o bien más breve: Lc 22,66a; 23,1b-49)

La Liturgia de la Iglesia todos los años proclama dos veces los relatos completos de la Pasión del Señor: el Domingo de Ramos según los Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas); y el Viernes Santo en la versión de Juan. Este año 2019 el Domingo de Ramos, en el ciclo C, compartimos el relato de Lucas. Además, se lee al comienzo de la Misa, el texto de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén también en la versión de Lucas.

Los tres relatos Sinópticos de la Pasión son similares pero no iguales. Por eso es bueno leer el texto de Lucas e ir comparando los matices con Mateo y Marcos. Señalaremos algunos puntos particulares y característicos de este largo relato para que sirvan para la Lectio Divina, para la lectura orante personal y comunitaria de la Escritura:

1. El relato comienza con la Cena. Es propio de Lucas poner una copa previa al Pan y al Vino Eucarísticos (22,17).

2. En las palabras de la Cena Lucas pone relieve en el valor sacrificial de la muerte de Jesús: “se derrama por ustedes…” (22,20).

3. Aparece como aspecto paradojal la discusión sobre quién es el más importante (22,24-27). Sólo Lucas coloca este texto en el contexto de la Pasión.

4. La recompensa promedita a los discípulos que perseveran hasta el final es puesta solamente por Lucas en la Pasión (22,28-30).

5. En 22,39 comienza en sentido estricto el relato de la Pasión del Señor.

6. La escena del prendimiento culmina con una frase que solo Lucas trae: “Todos los días estaba con ustedes en el Templo y no me arrestaron. Pero esta es la hora de ustedes y el poder de las tinieblas” (22,53).

7. En 22,54 comienza el proceso ante el Sanedrín de los judíos.

8. En el relato de la triple negación de Pedro Lucas trae un detalle particular que tiene que ver con la mirada de Jesús al primer apóstol (22,61).

9. En 23,1 comienza el juicio ante el tribunal romano.

10. Pareciera que Lucas no quiera “cargar las tintas” sobre la responsabilidad de Pilato en la condena de Jesús (23,1-7).

11. Herodes mismo lo libra de cargos al Señor (23,8-12).

12. La multitud pronuncia la primera sentencia condenatoria (23,18).

13. En 23,26 comienza el camino de la cruz.

14. Las palabras a las mujeres son propias de Lucas (23,28-31).

15. La crucifixión se narra de manera más “suave” que en Marcos y Mateo, es decir se acotan los momentos más dramáticos (22,33).

16. Sólo en Lucas Jesús pide al Padre el perdón de los que lo crucifican (23,34).

17. En 23,39-43 aparece el diálogo de Jesús con el llamado “buen ladrón”. Este diálogo es propio de Lucas.

18. El salmo citado en relación con la muerte no es el 22[21] como en Mateo y en Marcos, sino el 31[30]: salmo de confianza y esperanza del Hijo en las manos del Padre (23,46).

         Es obvio que, ante tanta riqueza de la Palabra del Señor, serían innumerables los puntos para meditar. Cada uno debe hacer su propio camino leyendo y releyendo el texto bíblico. Propongo solo tres preguntas a la luz de algunos de los textos particulares de Lucas que hemos señalado más arriba.

1.     La misericordia de Dios expresada en el perdón que Jesús otorga a sus propios verdugos (23,34): ¿descubro una vez más que Jesús perdona mis pecados y me abre a su misericordia?

2.     La súplica humilde del llamado “buen ladrón” (23,39-43): ¿me reconozco pecador y pido misericordia a Dios el único que puede salvarme?

3.     La confianza absoluta de Jesús en las manos del Padre (23,46): ¿busco crecer en confianza total en Dios en todos los momentos de mi vida, especialmente en los momentos de cruz y de dificultad?

Cfr.
José Martínez de Toda (SJ): https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-domingo-ramos-7
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1958-preguntas-ante-la-muerte-de-jes%C3%BAs.html
Fotografías:
"La pasión de Cristo explicada por un médico fisiólogo": https://www.primeroscristianos.com/la-pasion-de-cristo-explicada-por-un-medico-fisiologo/
http://eldiariobalcarce.com.ar/monsenor-gabriel-mestre-asumio-como-nuevo-obispo-de-la-diocesis-787

sábado, 13 de octubre de 2018

AHORA Y SIEMPRE

Evangelio Dominical: El joven rico
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el evangelio que se proclama el 28° Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B, correspondiente al domingo 14 octubre 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos 10, 17-30

“Vende lo que tienes, dalo a los pobres y sígueme”                                                          

¿Hay jóvenes que buscan a Jesús?

Ahora y siempre.

Hay jóvenes que dijeron ‘NO’ al Señor; pero hay jóvenes que dijeron ‘SI’ al Señor.

Muchos de estos fueron impactados por frases evangélicas. Por ejemplo:

- "Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes, y dáselo a los pobres y luego ven y sígueme" (Mc 19, 17.30) (S. Antonio Abad, Egipto, años 251-356, era de familia muy rica, escuchó esta frase al entrar a una iglesia, y sólo se quedó con un poco de dinero para él y su hermana.

- "No se preocupen por el día de mañana” (S. Antonio Abad). Más adelante oyó esta segunda esta frase, aseguró a su hermana en un convento de monjas para su educación, dio el resto a los pobres y se fue al desierto. Y muchos jóvenes le siguieron.

- Un crucifijo le dijo a S. Francisco de Asís (Años 1182-1226): “Francisco, vete y repara mi iglesia, que se está cayendo en ruinas.” Vendió lo que tenía y se puso a reconstruir la Capilla de S. Damián y otras más, hasta que escuchó estas palabras del evangelio: No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos... (Lc, 10). Él cambió su afán de reconstruir las iglesias por la vida austera y la prédica del Evangelio.

- “¿De qué te sirve ganar todo el mundo, si pierdes tu alma?” (S. Ignacio de Loyola le repetía a Francisco Javier (1528-1535), campeón en deporte universitario. Por fin éste se convirtió y los dos forman parte del primer grupo de jesuitas).

- S. Agustín, estando en su jardín con un amigo, oyó la voz de un niño de una casa vecina que decía: Toma y lee.[] Tomó la biblia y leyó: “Actuemos con decencia como de día: basta de banquetes y borracheras, basta de lujuria y libertinaje, no más envidias y peleas. Revístanse del Señor Jesucristo y no se dejen conducir por los deseos del instinto” (Rom 13, 13-14). Y cambió de vida.

Muchos jóvenes dijeron ‘SÍ’ al Señor, pero otros muchos dijeron ‘No’ al Señor.

Éste es el caso del joven rico de este evangelio, a quien Jesús respondió con las frases más radicales de la Escritura.

¿Dónde está la radicalidad en este evangelio?

Después de una misa, en que expliqué esta frase: - "Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes, y dáselo a los pobres y luego ven y sígueme", una joven me comentaba: “Esa perspectiva es muy dura: quedarse sin comida y durmiendo en la calle”. Le respondí:

-Jesús presenta dos posibilidades: la normal y universal para todos, que es cumplir los Mandamientos. Pero, al insistir el joven, Jesús le presenta el plan especial de vivir como Él vivió: “Dalo a los pobres…” Eso hizo S. Onofre, S. Ignacio de Loyola. Eso hacen hoy día quienes entran en la vida religiosa.

Las frases que Jesús dirige a sus discípulos después de que este hombre “se fue triste, porque era muy rico”, son de una contundencia implacable:

-“¡Qué difícil va a ser para los ricos entrar en el reino de Dios! Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios”.

Frases tan exigentes hicieron que los discípulos, asombrados, se preguntaran:

-“¿Y quién podrá salvarse?” A lo que Jesús respondió:

-“Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él no hay nada imposible”.

No se trata simplemente de dar un «consejo» a los que buscan la perfección en la vida religiosa. Resulta casi imposible que un rico entre en el Reino de Dios.


Comida, pero no apetito. Adornos, pero no Belleza. Una casa, pero no un hogar. Medicinas, pero no salud. Lujos, pero no cultura. Diversión, pero no felicidad.

Un crucifijo, pero no un salvador. Un banco en la iglesia, pero no en el cielo. Lo que el dinero no puede comprar, Dios lo da libremente sin cobrar.>


¿Entonces el dinero es una trampa?

Efectivamente. Te contaré algo sobre “La cacería del mono”.

Algunos indígenas tienen una forma original de entrampar monos. Parten un coco por la mitad, vacían ambas mitades, y en una de ellas hacen un agujero suficientemente grande como para que pase la mano de un mono. Entonces colocan una naranja en la otra mitad del coco,  unen bien las dos mitades y las atan con un mecate a un árbol.

Tarde o temprano un ingenuo mono aparece entre las ramas, huele la deliciosa naranja y la descubre dentro del coco. El mono mete su mano por el agujero, agarra con fuerza la naranja, y trata de hacerla pasar por el agujero. Imposible. Mientras tanto los cazadores se van acercando.

¿Te dio lástima el pobre mono? ¿Qué consejo le darías?

-  “Suelta la naranja, para que tu mano pueda escaparse por el agujero, y huye”

El mono no puede tener a la vez la naranja y la libertad. Está entrampado.>

Esto es exactamente lo que Jesús le dice al joven rico. Lo ve en peligro de perder su oportunidad de la vida eterna por culpa de su adhesión a la riqueza. Y le recomienda:

-“Deja tu riqueza y salva así tu vida eterna”.


Más aún, si el mono pudiera orar, rezaría así: “Dios mío, ayúdame. Pero no me pidas que suelte la naranja”.

Esto te puede resultar cómico. Pero así rezaría el joven rico: “Dame la vida eterna, Señor; pero no me pidas dejar mi riqueza”. (1er binario de los Ejercicios de S. Ignacio).

Las enseñanzas de Jesús pueden parecer duras e incomprensibles, pero al final nos las da por nuestro bien. Vienen de alguien que nos ama y que conoce mejor que nosotros qué es lo que más nos conviene tener o dejar.

Jesús le dice: “Vete, vende lo que tienes, dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y ven, y sígueme”.

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-joven-rico-0

NOTITARDE, Valencia, 13 de octubre de 2018
Riquezas y Desprendimiento  (Mc. 10, 17-30)
Joel de Jesús Núñez Flautes

En el evangelio de este domingo se habla de tres aspectos que están relacionados: El hombre rico, peligro de las riquezas y la recompensa prometida a quien vive el desprendimiento. En la primera parte, vemos como un joven rico, se acerca a Jesús a preguntarle qué tiene que hacer para alcanzar la vida eterna, éste le dice que tiene que cumplir los mandamientos y desprenderse de lo material y luego convertirse en su discípulo y seguirlo.

Éste hombre ya cumplía los mandamientos y era sincero en su respuesta, quizás estaba dispuesto a convertirse en discípulo de Cristo, pero cuando escuchó de boca de Jesús que tenía que renunciar a sus bienes materiales y dárselo a los pobres, se fue muy triste, no por el hecho de ser rico, sino por no poder desapegar su corazón de las cosas materiales y no poder entonces optar en libertad por Dios y por los hermanos más necesitados. Ante esta situación, Jesús le dice a sus discípulos: “qué difícil les va a ser entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero”; es decir, que aquel que pone sólo su confianza en los bienes materiales y se apega a ellos olvidándose que la vida es más que sólo el tener, el poder y el placer que pueda brindar el dinero, aquel que olvida que lo espiritual es fundamental en la vida de una persona, le será difícil alcanzar la vida eterna, no por el hecho de que  poseer bienes sea malo, sino por el uso que se hace de esos bienes.

Tendríamos que preguntarnos a qué cosas tenemos apegado el corazón, si hay cosas materiales que nos apartan o alejan de Dios y de los hermanos. En la tercera parte del evangelio de hoy, Jesús nos da la clave para desapegarnos de las cosas materiales y es el desprendimiento ante los bienes que poseemos.

IDA Y RETORNO: Necesitamos poner nuestra confianza en Dios y seguirlo de todo corazón.

Fuente:
http://www.notitarde.com/caminando-con-cristo-12

Piezas: Paul Fryer.
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/2796-tenemos-que-elegir-o-seguridades-o-reino-de-dios.html
Arquidiocesana: https://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana 

domingo, 30 de septiembre de 2018

LA GRACIA ILIMITADA

Evangelio Dominical: Escándalo
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el 26° Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B, correspondiente al domingo 30 septiembre 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos 9, 38-43. 45. 47-48

“Al que escandalice, que lo echen al mar”

El evangelio de hoy comienza con una queja de Juan, discípulo de Jesús, contra otra persona. ¿Cuál fue la queja?

 Juan le dice a Jesús que han visto a uno que expulsaba demonios en su nombre y se lo habían tratado de impedir “porque no es de los nuestros”.

Seguramente este éxito del desconocido no le gustó a Juan, y se puso a sacarle defectos. No quería compartir con él los beneficios de estar con Jesús.

 ¿Qué le responde Jesús?

 Jesús le viene a decir: “Todo el que hace el bien, aunque no lo haga en nombre nuestro, no está contra nosotros, está a nuestro favor. Lo que importa es hacer el bien, no importa a nombre de quién. Más bien, los que están en contra nuestra, son los que no obran el bien.”

 Es interesante ver cómo Jesús matiza, precisa, afina, corrige y mejora las opiniones de los discípulos. Ellos opinan como humanos llenos de egoísmo. Jesús opina a lo divino, de una forma pura y sin mezquindades.

 Entonces, ¿uno tiene que ser muy cuidadoso en opinar contra otros?

 Te contaré este cuento:

 Érase un rey que cada día dedicaba un tiempo a recibir y escuchar las peticiones de sus súbditos. Y cada día un hombre bueno, vestido de mendigo, se acercaba al rey y le ofrecía una fruta muy madura. El rey la recibía y se la entregaba al tesorero que estaba detrás del trono.

 Un día, al cabo de muchos años de repetirse este gesto, un mono del palacio vino a sentarse en un brazo del sillón del trono. El mendigo acababa de ofrecer al rey su fruta y éste se la dio al mono. Cuando éste la mordió una joya de mucho valor cayó al suelo.

 El rey, maravillado, le preguntó al tesorero qué había sido de las otras frutas. El tesorero no respondió porque había tirado las frutas por la ventana a un patio interior cerrado. 

 El tesorero corrió al patio y allí, en el suelo, encontró las frutas ya podridas y un montón de joyas preciosas. 

 Un mono –gracias a un mono- que se atrevió a morder la fruta, se descubrió el tesoro que le regalaba, cada día, un hombre bueno. 

 ¿Cómo se aplica este cuento al evangelio de hoy?

El hombre bueno, vestido de mendigo, es Jesús que nos ofrece día tras día la fruta del amor. Jesús, vestido con nuestra carne, nuestros sufrimientos y nuestra debilidad, nos ofrece la fruta del perdón, del servicio y de su vida entera para hacernos nuevos y felices. Lo que nos da parece común y sencillo; en realidad es un tesoro escondido, como la Parábola del tesoro escondido, que contó el mismo Jesús. 

¿Ocurre eso también hoy?

 Siempre hemos visto personas ateas o agnósticas que practican el bien junto a cristianos. De la misma forma, cada vez vemos más en nuestro alrededor personas de diversas religiones.

 ¿Cuál es la posición del cristiano frente a ellas?

 Uno respeta la posición religiosa de cada uno. Lo importante es que hagan el bien. Ya Jesús lo dijo: “Ni en este monte ni en Jerusalén”.

 ¿No le pasó algo parecido a Moisés, como se lee en la Primera Lectura de hoy?

 Un incidente similar tuvo lugar tres siglos antes, cuando  Moisés designó  setenta  ancianos, a  quienes  Dios  concedería  el  don de profecía.  Todo estaba preparado en la Tienda de la Reunión para la ceremonia. Pero dos de ellos, Eldad y Medad, no acudieron a la tienda de la Reunión. La ceremonia se celebró. Y el espíritu del Señor descendió no sólo sobre los 68 de la Tienda, sino sobre los dos que faltaron, porque éstos también comenzaron a profetizar como los 68. Así se lo fue a contar a todos un muchacho a todo correr.

 Entonces Josué le pidió a Moisés que no permitiera profetizar a Eldad y Medad, pero Moisés respondió, “¿Crees que voy a ponerme celoso? ¡Ojalá que todo el pueblo de Dios fuera profeta y descendiera sobre todos ellos el espíritu del Señor!” (Números 11:29).

 Todos somos Eldad y Medad. Dios se sirve de todos nosotros y de otros muchos que no conocemos, y que quizá hasta militan en partidos políticos distintos al nuestro. Dios nos quiere utilizar a todos para revelar su amor a los hermanos.

Nosotros somos el tesorero, que recibimos del rey el regalo de la fruta, pero que se nos antoja un regalo pequeño e insignificante, y lo botamos por la ventana. Y ahí en la calle, amontonadas y abandonadas están las joyas, que son los pobres, esperando ser descubiertas por nosotros.   

 Aquí Jesús dice cosas muy fuertes contra los que escandalizan, ¿no?

 Es tajante y radical. Hace un giro un tanto áspero: de la alabanza del bien cumplido con los pequeños pasa a la dura admonición de no escandalizar a "uno de estos pequeños que creen".

 Pero, ¿se trata realmente de cortarse la mano, si es necesario?

  No, esto no debe entenderse de una forma literal, sino que, como nos invita San Pablo, debemos hacer morir los miembros terrenos, que son: "fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la codicia, que es una idolatría" (cf. Colosenses 3,5).

 A veces, el discípulo sí requiere amputaciones y podas. Hemos de amputar malas costumbres – resentimientos – ambiciones que nos impulsan a actuar sin ética.  Por ejemplo, el alcohólico o drogadicto necesita amputar viejas relaciones que amenazan con hundirle de nuevo en una vida de adicción.

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-escandalo-0
Cfr.
Marcos Rodríguez:  http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/2708-potenciar-la-secta-a-la-que-pertenecemos-es-idolatr%C3%ADa.html
Isabel Vidal de Tenreiro: https://www.elimpulso.com/opinion/opinion-profetas-falsos
Jonathan Olivares:    https://www.youtube.com/watch?v=YXR-X6E4LU4&feature=youtu.be
Ilustración: Kristin Miller.
Breve nota LB: En la presente fecha, a solicitud del Padre Evanán González, la Misa fue dada por el Padre Jonathan Olivares, recientemente ordenado y a quien recordamos en una u otra ocasión como seminarista que acudía a la Capilla del Colegio San José de Tarbes de El Paraíso. Celebrada la Misa, esperamos por consultarse sobre la publicación del video y varias hermanas comentaron el gran cariño que le profesan, pues lo conocen desde sus tiempos de monaguillo.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Y UN COMENTARIO JUNGUIANO

Evangelio Dominical: Los niños como modelos
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el 25° Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B, correspondiente al domingo 23 de septiembre de 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos 9, 30-37

" Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos "

Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio... (Se presentan los participantes).
El Evangelio del domingo de hoy presenta una situación trágica: Jesús trata de explicar a sus discípulos que Él va a ser ajusticiado y muerto; y éstos no entienden, o más bien, no quieren entender. No sólo eso, sino que cada uno sólo está preocupado por ser el más importante del grupo. Y esto es todo lo contrario a la humildad que enseña Jesús. ¿Cómo resuelve Jesús este problema?

Escuchémoslo.
Lectura del santo evangelio según San Marcos (Marcos 9, 30-37)
NARRADOR/A – En aquel tiempo instruía Jesús a sus discípulos. Les decía:

JESÚS – El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará.

NARRADOR/A – Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaúm, y, una vez en casa les preguntó:

JESÚS – ¿De qué discutían en el camino?

NARRADOR/A – Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:

JESÚS – Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos .

NARRADOR/A – Y acercando a un niño , lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:

JESÚS – El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.

Pregunta 1 – ¿Quién es el más importante en el Reino de Dios?
El que sirva más a los demás.
El grupo de Jesús va camino de Jerusalén. Y Jesús aprovecha varios momentos del viaje para instruir a sus discípulos, sobre todo en decirles que su camino no es un camino de gloria, éxito y poder.

Jesús les explica que Él debe sufrir mucho y ser condenado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas (8,31), pero que "a los tres días resucitaría" (9,31).

Los discípulos tenían la idea de que Jesús ciertamente era el Mesías, pero era el mismo tipo de Mesías que tenía en mente la sociedad de su tiempo: un mesianismo político, hecho de poder y privilegios, que pondría a los judíos a la cabeza del mundo.

A los discípulos no les entra en la cabeza lo que les dice Jesús. Les da miedo hasta preguntarle.

Pregunta 2 – ¿Y por qué no se atrevían a preguntarle a Jesús?
Seguramente por la forma en que reaccionó Jesús contra Pedro, cuando tocó este punto:

-"¡Quítate de en medio, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres." (8,33)
Los discípulos no quieren pensar en la crucifixión. No entra en sus planes ni
expectativas.

Más aún, mientras el maestro les hablaba de su Pasión, los discípulos discutían entre sí: ¿Quién de ellos era el más importante? ¿Quién ocupará el puesto más elevado? ¿Quién recibirá más honores?

Jesús pacientemente quiere instruir a los Doce. Para ello los invita a que se acerquen, pues los ve muy distanciados de él, y se sienta con ellos. Y les enseña dos actitudes fundamentales para seguirlo de veras.

Primera actitud: « Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y servidor de todos» . Esta es una enseñanza difícil de entender. Hoy día, casi todos quieren ser los primeros. ¿Cómo se puede aceptar que hay que ser el último?

Jesús no repudia exactamente la prominencia y la grandeza, sino que las vuelve a definir. La persona verdaderamente grande es el sirviente – una persona que pasa su día cuidando gente, uno cuyo puesto es proveer por las necesidades de los demás, un doméstico.

Gente servidora – como el Padre Damián de los leprosos (en Molokai, Indonesia) y la Madre Teresa de Calcuta (en la India). Éstos inspiran gran afecto y tienen gran influencia.

Pregunta 3 – ¿Cuál es la segunda actitud proclamada por Jesús?
La segunda actitud Jesús la explica con un gesto simbólico entrañable. Pone a un niño en medio de los Doce, lo abraza y les dice: « El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí ». Quien acoge a un "pequeño", a los débiles, a los más necesitados de defensa y cuidado está acogiendo al más "grande", a Jesús. Y quien acoge a Jesús está acogiendo al Padre que lo ha enviado.

Jesús pone como ejemplo a un niño. El niño representaba el nivel más bajo en la escala social, encontrándose entre una mujer y un esclavo. No tenía derechos.

Jesús se ha hecho tan solidario, que se identifica especialmente con los más necesitados, representados aquí, emblemáticamente, por los niños.

Una Iglesia que acoge a los pequeños e indefensos está enseñando a acoger a Dios.

A la Iglesia le hacen mucho mal los hombres ambiciosos, que buscan rangos, honores y grandezas.

La medalla de oro en el cristianismo no es para el mejor predicador sino para el mejor servidor, no es para el más sabio sino para el más humilde, no para el más fuerte sino para el más sacrificado, no es para el que más manda sino para el que más sirve.

Pregunta 4 – ¿Por qué elige Jesús a un niño como modelo?
He aquí las características del niño:
-Es alegre, movido y juguetón.
- No se las da de nada y ama mucho , porque depende de todos y sabe maravillarse. Un niño no tiene prejuicios ni ambiciones ni estatus social ni puede pagar el bien que le hacen. Depende totalmente de los demás y ama sin condiciones. Y así es Dios, amor sin condiciones para todos.
-Es el servidor de todos. Muchas veces es el criadito de todos . Se le dice:"Tráeme esto, lleva esto a tal persona..." Siempre está disponible.

Es curioso ver que en muchas historias bíblicas de dos o más hermanos, el menor es el que queda como el tipo bueno, el que mejor se relaciona con Dios y la gente. Eso se ve desde Caín y Abel , pasando por Ismael e Isaac, Esaú y Jacob , José y sus hermanos, David y sus hermanos, Adonijah y Salomón, Leah y Raquel , el hijo pródigo y su hermano mayor, Marta y María...

Pregunta 5 – ¿Hay alguna explicación para estos ejemplos?
El famoso psicólogo Carl Jung tiene una teoría, que los puede explicar.

Dice que en el hombre hay dos energías: la 'senex' o del viejo o senior, y la del 'puer eternus' o del ni￱o eterno. El primero es más sabio, seguro, prudente y calculador, mira bien todo, y por eso generalmente no cae. En cambio, la energía del niño es más hacia la aventura, el riesgo y el cambio, y por eso cae en más errores. El mayor es más inclinado a la competición, al poder y al éxito; el niño en cambio va más hacia la cooperación y la celebración. El mayor es más responsable; el menor es más ligero. En las familias numerosas, a veces ocurre que los padres comunican más sus energías de persona mayor a sus hijos mayores, y los pequeños se quedan con sus energías de niño. Carl Jung concluye que para ser completamente humano, ambas energías deben encontrar un equilibrio armónico en la personalidad.

Pregunta 6 – ¿Cómo se aplica esto al evangelio de hoy?
En el evangelio se ve que los discípulos actúan con la energía del hijo mayor: son calculadores, sólo les interesa su propio éxito, quién es el más importante. No les interesa cooperar sino triunfar.

Nuestra cultura de hoy, más aún que la cultura hebrea de los discípulos de Jesús, es muy inclinada a esta energía del senior. Igual que a los discípulos de Jesús, nos gusta demasiado el éxito, y lo medimos comparándonos con los otros. Nos gusta comprar el carro último modelo para figurar y dar envidia a los demás. El mundo de los adultos es el mundo de la ambición, del dinero, de quién es el mejor, de quién manda más, de quién triunfa en los negocios, en el deporte, en la música, en el cine, en la política.

El mensaje de Jesús es que debemos actuar como el niño, que todos llevamos dentro.

Tengamos nueve años o noventa nueve, seamos el hijo mayor o el menor o el único de la familia, el mensaje de Jesús nos desafía a que nos hagamos niños de corazón.

Despedida
Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Ahí Jesús nos pone como modelo al niño, que simboliza cualquiera que sea necesitado, desamparado, o de bajo estatus. Por extensión, Jesús nos pide recibir aquéllos que no tienen hogar, los minusválidos, los que padecen de enfermedades mentales, los enfermos, los ignorantes, y cualquier otro que no pueda recompensarnos por nuestra hospitalidad o tiempo. "Quien recibe a éstos, a mí me recibe", nos dice Jesús.

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-ninos-como-modelos
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/2422-solo-el-servicio-por-amor-me-lleva-a-la-plenitud-humana.html
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.notitarde.com/el-colmo/
Evanán González: https://www.youtube.com/watch?v=uyJqBV3zeNA&feature=youtu.be
Ilustraciones: http://imagessaintes.canalblog.com/archives/2008/01/14/7560679.html

domingo, 16 de septiembre de 2018

CRUZ Y DEPORTE

Evangelio Dominical: Cesarea de Filipo
José Martínez de Toda, S.J.

XXIV domingo tiempo ordinario B. Comentario sobre el Evangelio que se proclama el 24° Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B, correspondiente al domingo 16 septiembre 2018. La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos 8, 27-35

“El  que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo”

 ¿Dónde ocurrió este episodio tan importante del evangelio?

En Cesarea de Filipo (v. 27a), al pie del Monte Hermón (2.200 m).  Esto es lo más al norte que llegó Jesús en sus travesías. Allí había un templo al emperador César, que lo convertía en dios. Filipo era hijo de Herodes el Grande. Llamaron a esta ciudad ‘Cesarea de Filipo’, para distinguirla de otra ciudad Cesarea, localizada en la orilla mediterránea.

Fue aquí, en este ambiente impregnado de la deificación del emperador César, donde Cristo presentó esta ‘encuesta de opinión’“¿Quién dice la gente que soy yo?”.

Los discípulos respondieron:

-“Unos dicen que Juan el Bautista; otros que Elías; otros que alguno de los profetas” (vv. 27-28).

Se ve que la gente pensaba que Jesús no era el Mesías, sino un Gran Hombre, como los grandes de su historia.

Pero esto no era por culpa de Jesús, sino por la idea falsa que tenían de lo que debía ser el Mesías.

Los judíos pensaban que el Mesías, como sucesor de David, sería un militar, que echaría fuera al ejército romano, restableciendo la gloria de Israel y abriendo paso a una edad de oro. Y para ello utilizaría la dominación militar o económica.

Pero veían que Jesús no se inclinaba por el poder y la fuerza. Por eso no lo consideraban como Mesías.

De todas formas, Jesús quiere aclarar este punto con sus discípulos, y por eso les pregunta de nuevo: "¿Quién dicen ustedes que soy yo?"

Éste es el pasaje central en el evangelio de S. Marcos, en que revela la identidad de Jesús como Mesías.

Toda la primera parte de este evangelio va llevando a este momento crucial; y la segunda parte brota de aquí, pues cuenta cómo se cumplió esta misión del Mesías hasta la cruz y su resurrección.

 ¿Qué responden los apóstoles a esta segunda pregunta?

Pedro se convierte aquí en vocero de los apóstoles, y da la respuesta correcta:

- “Tú eres el Cristo, el Mesías”. (v. 29).

Mesías significa “ungido.”  Los judíos ungían a tres grupos de gente: a sacerdotes, a profetas, y a reyes.  Jesús pertenece a cada uno de ellos.

Jesús trata de explicarles con precisión lo que esto significa. Y les dijo:

“El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, por los sumos sacerdotes y escribas. Tiene que ser ejecutado y resucitar a los tres días”.

Esto sí que no entró por la cabeza de Pedro. Y tomó aparte a Jesús, y de una forma vehemente trató de convencerle de que ése no era el camino para ser Mesías.

En ese momento Jesús le gritó delante de todos:

“ Quítate de en medio, Satanás, porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres” (v. 33b).

Aquí, como decimos familiarmente, Pedro metió la pata. Antes había dicho la frase correcta: “Tú eres el Mesías”. Pero ahora Jesús le llama ‘Satanás’.  En un abrir y cerrar de ojos, Pedro ha pasado de ser el Alumno Estrella a ser un Tonto.

 ¿Por qué reacciona tan fuertemente Jesús contra Pedro?

Precisamente Pedro toca un punto muy sensible para Jesús. La gran tentación en la vida de Jesús fue que no aceptara la cruz, sino que utilizara su carisma para reunir suficiente apoyo político para poder convertirse en lo que las multitudes querían de él.

Esta tentación de Pedro debió ser aún más fuerte y peligrosa que las anteriores de Satanás, pues venía precisamente de un amigo, de un hombre bien intencionado, como Pedro, y no del diablo, personificación de la maldad. Uno se inclina mucho más a aceptar una voz amigable que la de un conocido malhechor. Y por eso llama a Pedro ‘Satanás’, el Gran Tentador, pues le propone lo más contrario a su verdadera identidad: el no cargar la cruz.

 “Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (v. 34b).

Cuando Jesús invita a seguirle, no nos invita a un hotel maravilloso del mar Caribe.

Nos invita a ponernos en camino, a peregrinar con sufrimientos y alegrías.

 ¿Qué significa cargar la cruz?

Al escribirse este Evangelio, era tiempo de persecuciones en Roma. Los cristianos eran condenados a cargar literalmente las cruces del martirio y allí perdían su vida.  Estas palabras de Jesús se refieren directamente a aquella situación. Para salvarse la vida bastaba negar a Cristo.

Para muchos cristianos hoy eso todavía es verdad.  La persecución de cristianos continúa.  Más cristianos murieron por su fe en el siglo XX que en el siglo I.  La lista de naciones en las que los cristianos son perseguidos hoy de manera rutinaria es larga: China, Corea del Norte, Camboya, Myanmar, Irak, Laos, Vietnam, Indonesia, Timor del Este, India, Pakistán, Afganistán, Egipto, Sudán, Irán, Arabia Saudita, etc, etc.

Pero las palabras de Jesús ofrecen una gran promesa: El final del camino de un cristiano no es la crucifixión, sino la resurrección.

 Es como en el deporte.

 ¿Por qué se parece la cruz al deporte?

Los partidos de fútbol y béisbol no solo se ganan en el campo de juego, sino antes en el campo de práctica.

Para ser glorioso el día del partido, el atleta debe empujarse a si mismo hasta el límite en el campo de práctica. El condicionamiento físico es doloroso y agotador, pero el propósito de la disciplina no es ni el dolor ni el aburrimiento, sino la victoria.  Así es también en el campo cristiano.  La disciplina espiritual engendra victoria espiritual.

Ciertamente para nosotros es vital reconocer y confesar cada vez con más hondura a Jesús como el Ungido. Pero no basta llenar nuestra boca con títulos cristológicos admirables.

(Pagola).

Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro:http://www.notitarde.com/revisar-el-interior-2/

Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/2021-para-saber-qui%C3%A9n-es-jes%C3%BAs-tengo-que-saber-qui%C3%A9n-soy-yo.html
Detalle pieza de Gian Lorenzo Bernini. 

domingo, 19 de agosto de 2018

MILAGROSO SACRAMENTO

NOTITARDE, Valencia, 18 de agosto de 2018
Caminando con Cristo
Jesús es el pan de vida eterna (jn, 6,51-58)
Joel Núñez Flautes

Continuamos hoy la narración del “Discurso del Pan de Vida” que Jesús realizó en la sinagoga de Cafarnaúm y donde repetidamente se llama a sí mismo el “Pan de Vida” y donde de manera expresa y clara dice: “El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo” y también dice: “Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna”. “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”. Estas palabras del Señor no son un lenguaje simbólico, sino real, Cristo está anunciando a sus interlocutores el milagro y sacramento de la Eucaristía, cuando en la última Cena va a decir tomando el pan y el vino en sus manos: “Tomen, coman, esto es mi Cuerpo y tomen y beban esta es mi sangre” (Mt. 26, 26-30 ; Mc. 14, 22-25 ; Lc. 22, 19-20 ; Cor. 11, 23-25). Las palabras que Jesús dirigió a los judíos, sus contemporáneos, anunciaban el milagro del sacramento del altar y deja claro que el cristiano para tener vida tiene que comer y beber el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Palabras que fueron para ellos escándalo, les resultaba un lenguaje duro y difícil de entender y por eso preguntan: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? En el Antiguo Testamento cuando se sacrificaba el cordero pascual se asperjaba la sangre sobre el pueblo en señal de vida y bendición y se comía la carne, que significaba entrar en comunión con Dios. Cristo se presenta ante sus interlocutores como el nuevo Cordero, como el Hijo de Dios; ahora quien coma su carne y beba su sangre permanece unido a Él, entra en comunión profunda con su persona y tiene ya garantizada la vida eterna.

¿Cómo será posible comer y beber la sangre de Cristo? Utilizando el pan y el vino, que con el poder de Dios serán transformados en el Cuerpo y la Sangre del Señor.

IDA Y RETORNO: Venezuela necesita de nuestra oración y de nuestra toma de conciencia para lograr un cambio positivo que beneficie a todos por igual. Pjoel_15895@hotmail.com

Fuente:
http://www.notitarde.com/caminando-con-cristo-11/
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/943-darse-a-los-dem%C3%A1s-sin-trucos-de-magia.html
Isabel Vidal de Tenreiro y el dogma de la Asunción de la Vírgen María: http://www.elimpulso.com/opinion/opinion-dogma-inutil
Ilustración: Joseph Brickey.

sábado, 11 de agosto de 2018

YO SOY EL PAN DE VIDA

Evangelio Dominical: Pan de vida
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el 19° Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B, correspondiente al domingo 12 agosto 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 6, 41-52

 “Yo soy el pan de vida”

¿Cómo se presenta hoy Jesús?

Es llamativo el número de imágenes, que utiliza directamente Jesús para presentarse ante nosotros. Por ejemplo, se dice a sí mismo: “Yo soy el Buen Pastor”. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, etc. Se presenta como Maestro, profeta, Hijo de Dios…

Pero hoy Jesús quiere que lo veamos como PAN. Pero es un pan especial: “Yo soy el Pan bajado del cielo”, “Yo soy el pan de vida” (6:35), “Yo soy el pan vivo” (6:51). Es decir:

-          PAN que satisface lo que ningún otro puede satisfacer.

-          PAN que nos ayuda a seguir luchando.

-          PAN que da Vida a nuestra vida pequeña y rutinaria,

-          PAN que vivifica y renueva nuestras fuerzas,

-          PAN vivo que ha vencido nuestras muertes,

-          PAN vivo que nos colma de Vida.

Este “pan vivo” se parece al “agua viva”, que Jesús ofreció a la samaritana (4:10).

 Hay otra frase que repite mucho Jesús: “Yo soy”. ¿Por qué lo repite tanto?

En realidad ése es el nombre de Dios. Cuando Moisés le preguntó a Dios en la zarza por su nombre, Dios contestó, “Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado” (Éxodo 3:14).  He aquí algunos ejemplos más del uso de ‘Yo soy’:

- “Yo soy la resurrección y la vida” (11:25); “Yo soy la luz del mundo” (8:12; 9:5).
- “Antes que Abraham fuese, Yo soy” (8:58); “Yo soy la puerta de las ovejas” (10:7).
- “Yo soy la puerta” (10:9); “Yo soy la vid verdadera” (15:1).

 “La frase ‘Yo soy’ indica que Jesús es el centro de nuestra vida, que todos nuestras necesidades espirituales y los deseos humanos se cumplen en él. El mejor regalo que recibimos de Jesús es su propio Cuerpo en la Eucaristía y en la Comunión.

¿Cómo reaccionan los judíos ante la frase: “Yo soy el pan del cielo”?

Algunos de sus oyentes apenas pueden contenerse cuando Jesús declara que Él es el “pan de vida” (v. 35) y que “ha descendido del cielo” (v. 38). Comenzaron a criticarle:

-“¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre?”

Y piensan que Él es un pobre muchacho pretencioso, pero tan ignorante como los demás del pueblo. Pero Jesús les dice:

-“No critiquen. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado”.

Y la palabra “atraer” casi siempre implica algún tipo de resistencia.  Representa la acción de tirar de una red llena de peces hacia la orilla (Juan 21:6, 11). Dios atrae a los hombres, pero el hombre puede resistirse hasta inutilizar el tirón de Dios.

De forma que dependemos absolutamente de Él.

La iniciativa de la salvación y de seguir a Jesús es de Dios:

-“No es que ustedes me hayan elegido, sino que yo les elegí a ustedes”.

¿Cuál es la comida de la que guardas un buen recuerdo?

Esto sucedió en Francia, después de la II Guerra Mundial.

Alguien hizo esa pregunta en una reunión, y un hombre se levantó y dijo:

-          “La mejor comida que yo he hecho a lo largo de toda mi vida fue durante la segunda guerra mundial después de una noche de batalla. Subí a trompicones la colina y allí vi a una mujer de la Cruz Roja con su carrito en un campo lleno de barro. Estaba repartiendo pan y café frío. Cuando me lo dio, sonrió.

Después de lo que había sufrido aquella noche, ese momento fue para mi la mejor comida de toda mi vida.> (Félix Jiménez, escolapio).

            De mis Eucaristías quizá la más memorable fue la Primera Comunión y las relacionadas con acontecimientos importantes de mi vida: retiros, boda, votos, Ejercicios Espirituales, Confesión general, Confirmación, etc. En ellas nos alimentamos con el Pan de la vida, bajado del cielo.

¿Qué es el pan para ti?

Para mí el pan es alimento, satisfacción, familia, comunidad, comida, recuerdo, vida, comunión…

En la Primera Lectura del domingo de hoy, Elías, cansado de andar por el desierto, sintió deseos de morir. Pero Dios le dice: “Levántate y come”. Elías durmió, y al despertar, Dios le volvió a decir: “Levántate y come”. Elías comió y bebió. Y con la fuerza de aquel alimento, caminó 40 días y 40 noches hasta el monte Horeb, el monte de Dios.

Así es el pan de Dios. Todo eso es la Eucaristía, la cena del Señor.

Jesús compara este pan vivo con el maná. ¿Cuál era mejor?

 Los israelitas se lamentaban de que no tenían suficiente comida en el desierto, y le pedían a Dios que les enviara comida. Y Dios se la dio: todas las mañanas aparecían en el campo los granos de maná, que los israelitas recogían y comían durante el día. Lo llamaban ‘maná’, que significa: ”¿Qué es eso?”. Porque eso fue lo que dijeron los israelitas al verlo en la mañana en el campo: “¿Qué es eso?” Y esto ocurrió durante 40 años. Quitaba el hambre, alimentaba, mantenía la vida física, pero era por un tiempo. Llegaba un día en que los israelitas morían uno tras otro. El maná no era el pan verdadero del cielo.

En cambio, el pan verdadero de Dios da la vida eterna (véase 3:16). Y se la da al mundo entero – no solo a Israel.

“Dios da el verdadero pan del cielo. Pues el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da la vida al mundo” (vv. 32-33)”.

El comer este pan es garantía de vida eterna. El evangelio de hoy domingo lo dice hasta cuatro veces. Éstas son sus frases:

-          “El que coma de este pan, vivirá para siempre”.

-          “Y yo lo resucitaré en el último día”.

-           “Éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera”.

-           “De cierto, de cierto les digo: El que cree en mí, tiene vida eterna” (v. 47).

La recompensa por creer es la vida eterna (v. 47).

Y es imposible saber ahora qué clase de placeres y deleites tendremos en el cielo. Pero esto sí es claro: todos ellos vendrán como consecuencia de ver y estar con Dios.

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-pan-vida-4
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.notitarde.com/viaje-a-la-eternidad/
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/1148-en-la-carne-de-jes%C3%BAs-debemos-descubrir-lo-divino.html 
Ilustraciones: Joos van Cleve.

domingo, 29 de julio de 2018

PISTAS INEQUÍVOCAS

Lectura del santo evangelio según San Juan (Juan 6, 1-15)
José Martínez de Toda (SJ)

NARRADOR/A – En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente dijo a Felipe:

JESÚS – ¿Con qué compraremos panes para que coman éstos? (lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer).

NARRADOR/A – Felipe le contestó:

JESÚS – Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.

NARRADOR/A – Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:

JESÚS – Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces: pero ¿qué es esto para tantos?

NARRADOR/A – Jesús dijo:

JESÚS – Digan a la gente que se siente en el suelo.

NARRADOR/A – Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados: lo mismo, todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos:

JESÚS – Recojan los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.

NARRADOR/A – Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:

SEGUIDORES – Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.

NARRADOR/A – Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo a la fuerza a proclamarlo rey, se retiró otra vez a lo alto del cerro para estar solo.

Pregunta 1 – ¿Ocurren hoy cosas como la multiplicación de los panes?

Escucha esta historia:


- "Sólo un milagro puede salvar a Andrés". 
Teresa tomó sus ahorros, se fue a la farmacia y le dijo al farmacéutico:

- "Mi hermano está muy enfermo. ¿Cuánto cuesta un milagro?"
El hermano del farmacéutico se agachó y le preguntó a la niña:

- "¿Cuánto dinero tienes?"

- “Veinte bolívares”.

- “Estupendo, eso es exactamente lo que cuesta un milagro para los hermanitos”.

Cogió el dinero de la niña y le dijo: "Llévame a tu casa. Veamos si tengo la clase de milagro que necesitas".

Aquel hombre era un cirujano. Operó al niño y quedó bien. Su madre decía:

- "Esa operación ha sido un verdadero milagro. ¿Cuánto habrá costado."
Teresa sonreía. Ella sí lo sabía: costó veinte bolívares, más la fe de una niña.> (Félix Jiménez, escolapio).

Para dar vida, hacer feliz, ayudar, amar, perdonar, no se necesita mucho: basta una sonrisa, una buena palabra, un abrazo sincero, una cálida acogida, estar ahí…

Pero, además, Jesús podía multiplicar los panes.

Pregunta 2 – ¿Cómo lo hizo Jesús?

En realidad la historia comienza con Herodes, que encarcela y decapita al Bautista.

Y Jesús sabe que puede correr la misma suerte, porque actúa como Juan el Bautista. Por eso Él decide prudentemente desaparecer de escena por unos días, y se montó en una barca para ir a un sitio tranquilo y apartado.

Pero la gente se entera adónde irá, y llega por tierra antes que Él. Total: Jesús desembarca y se encuentra frente a una gran multitud, que lo está esperando.
La gente estaba asombrada y curiosa: ¿Quién es este Jesús, que se preocupa tanto por los enfermos y tiene tanto poder, que hasta sana a muchos de ellos? ¿Qué sorpresas nos trae?

Aquel día especialmente Jesús, viendo tanta gente, sintió compasión. Ve aquella multitud agobiada y enferma. La observa, la mira con profundidad, lee en sus rostros el dolor, la enfermedad, el agobio, y se pone en seguida a curarlos de sus enfermedades, a enseñarles muchas cosas y a atender con cariño a cada persona que se acercaba a Él.

Era una gran multitud: 5.000 hombres, sin contar las mujeres y los niños.
Jesús les alimenta primero con la Palabra de vida y después con el pan multiplicado. Ni siquiera espera a que se lo pidan. Él se adelanta.
Va cayendo la tarde, y los discípulos le dicen que despida a la multitud. Pero Jesús les reta: “Dénles Vds. de comer”. Ellos se excusan:

- Sólo tenemos cinco panes y dos peces.

Eran de un muchacho previsor. También en la Patagonia (Argentina), una de las características del así llamado ‘hombre del desierto’ es que siempre lleva algo de comida, cuando sale de casa. (Miguel Petty, sj).

Jesús los tomó, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos, y ellos a la gente. Y comieron todos hasta saciarse, y recogieron doce cestos llenos de sobras.

Pregunta 3 - ¿Hay en la Biblia otras multiplicaciones de pan?

Sí. Precisamente la Primera Lectura de hoy dice que el profeta Eliseo alimentó a cien personas con un poco de pan de cebada. La historia fue así:



- “Dalo a la gente para que coma.” Y su sirviente respondió:

- “¿De qué le sirve esto tan poco a cien hombres?” Entonces Eliseo repitió:

- “Da a la gente para que coman, porque así ha dicho el Señor: ‘Comerán y sobrará’.”

Efectivamente, el sirviente “lo puso delante de ellos, y comieron, y les sobró, como había dicho el Señor” (2 Reyes 4:42-44). >

Ambas historias se parecen bastante.

Estas alimentaciones también recuerdan al maná en el desierto (Exod. 16; Num. 11).

Así lo recuerda el evangelista Juan (Juan 6:31, 49), después de contar la multiplicación de los panes.

Pregunta 4 – ¿Cuál es la Buena Noticia en este milagro?

- Jesús les alimenta con su Palabra y su Pan.

- El humanismo del Hijo de Dios. Es una historia de compasión.

- La iniciativa de alimentar a la muchedumbre es de Jesús. Nadie se lo pide.

- Pide la colaboración de los hombres: “Denles ustedes de comer”. Y comienza con aquellos cinco panes y dos peces del muchacho.

- Es un milagro, fruto de la oración.

- Generosidad y abundancia. “Y fueron saciados” (v. 12). Pero sin derroche. No se bota nada. Recogieron doce cestas de pedazos de pan de cebada (v. 13). Es decir, una cesta por cada tribu de Israel.

Pregunta 5 – ¿Tiene este milagro algo que ver con la Eucaristía?
Dice el evangelio: “Jesús tomó, bendijo, partió y dio”. Son las mismas palabras de Jesús en la Última Cena, cuando instituyó la Eucaristía (Mateo 26).

Es la única historia milagrosa que se encuentra en los cuatro Evangelios.

La Eucaristía es el significado principal en ellos.

Asimismo la posición arreglada de la gente sentada en grupos sobre la hierba, la oración de invocación y bendición, el acto litúrgico de partir el pan, el paralelo inmediato a la muerte de Juan Bautista – todas estas acciones son pistas inequívocas que señalan a la celebración de la Última Cena del Señor.

Más aún, Jesús poco después hablará a la misma gente del Pan de vida, que es su Cuerpo inmolado.

Curiosamente, sólo son los panes (y no los peces) los que son específicamente repartidos a los discípulos para distribuir (14:19). 
Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Allí Jesús multiplica el pan para que llegue para todos. Es el pan de su Cuerpo, que recibimos en la Comunión. Ese pan nos alimenta más que el material. Es el pan que produce vida eterna.

Cada domingo venimos a la iglesia, a nuestra casa, a levantar los ojos al cielo e implorar de Dios Padre su amor y su perdón. Sólo de lo alto nos viene la verdadera salvación; venimos a ser bendecidos y partidos como el pan de Jesús; venimos a ser repartidos por la comunidad para que todos puedan saciarse con el pan de vida.

Fuente:
Ilustración: Giovanni Lanfranco.
Cfr.

domingo, 15 de julio de 2018

INICIANDO EL CAMINO

NOTITARDE, Valencia,  15 de julio de 2018
CAMINANDO CON CRISTO
Enviados a anunciar el evangelio (MC. 6,7-13)
Joel Núñez Flautes

El evangelio de éste domingo nos relata como Jesús envía a sus apóstoles de dos en dos a anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, les da el poder que Él mismo ha recibido del Padre y que certifica su mesianismo. El enviarlos en pareja significa el sentido comunitario que tiene el anuncio de la Palabra de Dios. Es decir, se anuncia no lo que yo creo, sino aquello objetivo que cree y vive la comunidad de los discípulos que han visto y compartido con el Divino Maestro.

El enviarlos de dos en dos significa también que el uno al otro se apoya en la fe del hermano, el otro sirve de testigo de lo que va sucediendo en el camino. Por primera vez los apóstoles son enviados a evangelizar, esa será su labor fundamental y a través de ellos la tarea que le tocará a la Iglesia en su itinerario por éste mundo. Los puntos fundamentales de ésta primera evangelización será la de predicar la conversión de la mente, de los afectos y de la voluntad hacia Dios, anunciar la llegada del Reino de Dios que significa la instauración de la justicia, el amor y la paz para los hombres y harán signos milagrosos con lo que atestiguarán que son seguidores del único y verdadero Maestro y Salvador Jesucristo.

El discípulo de Cristo necesita manifestar total disponibilidad para la misión, confiando más que en las propias fuerzas, en la gracia de Dios y con capacidad de aguante, reciedumbre y firmeza para hacer frente a las incomprensiones de aquellos que no acepten el mensaje de la salvación. Es esto lo que Jesús pide cuando dice que no lleven dinero, equipaje, ropa de repuesto. Los apóstoles salieron confiados en el nombre del Señor y fueron muchos los frutos que consiguieron, no sin pasar también por pruebas y dificultades.

IDA Y RETORNO: Venezuela necesita de la luz de Cristo, de su evangelio, convirtamos nuestros corazones a Él. Oremos por nuestro país y trabajemos por los valores del Reino de Dios. 

Fuente:
Cfr.
Ilustración: Martha Hughes.

domingo, 8 de julio de 2018

PERSEVERANCIA

NOTITARDE, Valencia, 7 de julio de 2018
Caminando con Cristo
Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio de hoy nos presenta la escena de Jesús en la sinagoga de la ciudad de Nazaret que lo vio crecer y como ante sus palabras y actitud sus contemporáneos dudan de Él, se hacen muchas preguntas, lo ven sólo como el carpintero y no lo reconocen como El Mesías y Salvador, como el Profeta definitivo que anuncia en su misma persona la llegada del Reino de Dios entre los hombres.

Jesús, se admira por la falta de fe de sus paisanos y por la dureza de sus corazones no pudo hacer grandes prodigios allí, a pesar que curó algunos enfermos. A primera vista, pudiéramos considerar que fue un fracaso la predicación de Jesús en medio de sus contemporáneos, pero en realidad, Él nos da una muestra de lo que es ser profeta de Dios en medio del mundo. El profeta es aquel que anuncia y denuncia y su sola presencia basta para hacer surgir interrogantes y reflexiones en aquellos que lo escuchan o contemplan.

Jesús no fracasó en su misión, aquella indiferencia y falta de fe de sus coterráneos no lo desmotivó, no lo hizo desistir de su tarea; al contrario, le sirvió para enseñar a sus apóstoles y discípulos lo importante de la perseverancia, fortaleza, firmeza, reciedumbre y equilibrio que se necesita para llevar adelante la tarea de la extensión del Reino de Dios. Jesús, como cualquier ser humano, se sorprendió por la incredulidad de aquellas personas que lo vieron crecer. Sin embargo, no se amilana ante la resistencia y dureza de esa gente, sino que con sus discípulos continúa el camino que el Padre Eterno le había encomendado.

IDA Y RETORNO: Venezuela vive un momento difícil, una batalla de resistencia entre el bien y el mal, los creyentes sabemos quién es el aquea al final vence, necesitamos ser perseverantes y no dejarnos vencer por el pesimismo, la desesperanza, la apatía, el miedo o la derrota; pidamos al Señor nos asista con su Santo Espíritu y juntos lograremos un país en progreso, justicia, paz, unidad y democracia.

Fuente:
http://www.notitarde.com/caminando-con-cristo-10/
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/709-el-miedo-a-cambiar-arruina-cualquier-buena-noticia.html
Ilustración: Fernando Botero.

domingo, 1 de julio de 2018

APORTAR NUESTRA FE

NOTITARDE, 30 de junio de 2018
Caminando con Cristo
Jesús sana y da vida (MC. 5, 21-43)
Joel Núñez Flautes

El evangelio de este domingo nos presenta la escena de dos milagros que hace Jesús a dos mujeres: Una niña que tenía doce años, muere y Jesús la resucita y una mujer que durante doce años sufría flujos de sangre y sólo con tocar el manto del Señor quedó curada. Coinciden dos cosas en lo que nos narra el evangelio de Marcos: 1.

Ambos personajes que son receptores de los milagros son mujeres. Para una sociedad machista al extremo que ve a la mujer y los niños como no relevantes en la sociedad, Jesús rompe ese paradigma, se presenta como el Maestro y Dios humanado que no mira apariencia, condición social, sexo, religión, para hacer el milagro; sólo pide fe en su persona; es decir, que le reconozcan como Dios, como Aquel que ha sido enviado por el Padre Eterno, el Hijo del Altísimo. Jesús no tiene reparo alguno de ir a la casa de Jairo, que era uno de los jefes de la sinagoga para curar a su hija (según fue la petición de éste), va luego de enterarse de su muerte a resucitarla, a darle vida.

Tampoco tiene reparo de hablar con la mujer, que aparte de llevar una penosa enfermedad, era considerada impura por la ley judía, porque su enfermedad era considerada pecado y ningún maestro judío podía dialogar o ser visto dialogando con una mujer impura, porque él mismo quedaba impuro, según la ley de los judíos. 2. La niña tenía doce años de vida y la mujer tenía doce años de su vida padeciendo aquella terrible enfermedad y Jesús les hace el milagro. Para que Jesús pudiera hacer un milagro necesitaba la fe de quien lo pedía o lo buscaba. Pidamos a Él que aumente nuestra fe y confianza en su persona.

IDA Y RETORNO: ¿Cristo fundó una Iglesia? Sí, le dijo a Pedro: “Tú eres Pedro y sobre ésta piedra edificaré mi Iglesia…” (Mt. 16, 13-20). Los Hechos de los Apóstoles y las cartas paulinas hablan del desarrollo de la misma.

Fuente:
Cfr.
Ilustraciones: La inicial, de autor desconocido; la segunda, Oleksandr Antonyuk.