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domingo, 21 de enero de 2018

CONVERSIÓN IMPLICA UN CAMBIO DE VIDA

NOTITARDE, Valencia, 20 de ener de 2018
“Caminando con Cristo”
Jesús es la buena noticia (Mc. 1,14-20)
Joel Nuñez Flautes

El evangelio de este domingo nos presenta dos partes. En la primera parte, Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios en Galilea y pide la conversión de la propia vida hacia Dios; y la segunda parte presenta al Señor llamando a sus primeros discípulos, donde aparecen dos parejas de hermanos, que eran pescadores y que dejándolo todo, lo siguieron con radicalidad.

Una vez que desaparece Juan el Bautista de la escena profética, aparece Jesús (el Hijo de Dios, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo), asumiendo la misión apostólica que comienza por la predicación de la llegada del Reino de Dios en Galilea, donde el mensaje y el Reino es el mismo Jesús, que en su persona inaugura el tiempo de la salvación, de la remisión de los pecados, de la vida plena y eterna, de la justicia, la paz, el perdón, la sanación y sobre todo del amor; todo eso resumido en su persona que hace presente a Dios mismo. Él elige discípulos para que se apasionen también en la predicación del Reino, para que sean pescadores de hombres; es decir, para que salven vidas y las lleven hacia Dios, donde están el centro y la plenitud de la felicidad para el ser humano.

Creer en la Buena Noticia es creer en Cristo; porque Él es el Evangelio de Dios Padre, y convertirse al Reino de Dios es convertirse a Jesús de Nazaret, porque el Reino de Dios se inaugura en su persona y quedará sellado para siempre con su Pascua.

La conversión implica un cambio de vida, exige fe y renovación del corazón y de toda la vida; significa un cambio de criterios, de actitudes y de sentimientos.

IDA Y RETORNO: Oremos por Venezuela, no desfallezcamos.

Fuente:
Cfr.
Ilustración: J.F. Machado.

domingo, 24 de diciembre de 2017

LO CRISTIANO DE LA NAVIDAD

Evangelio Dominical: Anunciación
José Martínez de Toda, S.J.
 
Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el 4° Domingo de Adviento, Ciclo B, correspondiente al domingo 24 diciembre 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Lucas 1, 26-38

“Para Dios nada hay imposible” 

¿Es importante María en la salvación de la humanidad?

El Apocalipsis (cap. 12) nos cuenta una escena, que parece una película de ciencia ficción. Entre relámpagos y truenos apareció en el cielo una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Se le nota que está encinta y que está a punto de dar a luz.

Pero de pronto apareció también frente a ella un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. Su cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. Él se detuvo delante de la Mujer que va a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto nazca. Por fin la Mujer dio a luz a un Hijo varón, pero fue arrebatado por los ángeles hasta Dios y hasta su trono.

Al mismo tiempo la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios, para estar allí escondida. Y se oyó una fuerte voz de un ángel que decía en el cielo: "Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo”.

Es la representación de la lucha entre el bien y el mal, entre el amor y el egoísmo. Pero al final vence el bien, el amor.

¿Quién es este dragón?

1)      Cuando San Juan escribió el Apocalipsis, para él este dragón se materializaba en el poder de los emperadores romanos anticristianos, desde Nerón hasta Domiciano.

2)      En el siglo pasado, el dragón fue la dictadura del nazismo (en Alemania).

3)      También fue la dictadura del comunismo y de Stalin (en Rusia y otros países).

4)      Lo fue asimismo el capitalismo injusto y marginador, causante del sufrimiento de mucha gente y de muchos pueblos.

5)      También hoy existe el dragón, de maneras nuevas, diferentes. Existe en la forma de las ideologías materialistas y excluyentes, del consumismo, del egoísmo, de la diversión por encima de todo, de la crisis económica. Y este dragón quiere eliminar todas nuestras esperanzas.  Pero Dios, en Jesús, está con nosotros. El llena de confianza a su Iglesia para que no se canse en el anuncio de la Buena Noticia y en la práctica, día a día, del seguimiento de Jesús.

¿Quién es la mujer?

Tiene varios significados: 

1) Un primer significado, sin duda, es la Virgen:

-  María vestida de sol, es decir de Dios; María, que vive totalmente en Dios, rodeada y penetrada por la luz de Dios.

-  Circundada de doce estrellas, es decir, de las doce tribus de Israel, de todo el Pueblo de Dios, de toda la comunión de los santos y,

-  A sus pies, la luna, imagen de la mortalidad. María fue llevada al cielo sin morir. María ha dejado tras de sí la muerte; está totalmente vestida de vida.

2) Un segundo significado es la Iglesia. Ella trae a Cristo al mundo. En todos los tiempos es perseguida. Pero la Iglesia siempre vence.

3) La mujer también puede simbolizar la humanidad, de la que nacen niños, amenazados de ser devorados por el dragón del mal. Pero al final, el bien triunfa sobre el mal. (La Biblia Latinoamericana 1972) 

¿Cómo es posible que Dios eligiese a algo tan pobre como María?

Efectivamente. Dios podía haber elegido una princesa de familia real, rica, de un país poderoso. Pero elige a María, una mujer joven y pobre de un pueblo muy pequeño del norte del país. Ella recibe el anuncio del ángel, que la sorprende, pero sabe reconocer la acción de Dios en el anuncio, y le dice SÍ a Dios. 

Ya estamos cerca de la Navidad. ¿Cómo nos podemos preparar?

   Te voy a contar el cuento de “El zapatero que esperaba a Jesús”.

 

   De pronto escuchó que la frutera gritaba: “Ratero, ladrón!...” Y vió cómo agarraba a un muchachito, que le había sacado una manzana. El zapatero agarró la platita que tenía para Jesús, le pagó a la señora su fruta y le aconsejó al muchachito que se fuera rapidito a su casa, antes de que llegara la policía.

   De nuevo estaba esperando a Jesús cuando vio por la ventana unos pies descalzos caminando por la nieve. Era una mamá con su hijito descalzo, bien pobrecita. Y le dio los zapatos.

   Por fin, apareció un anciano tambaleándose por la calle. Lo metió en su casa para que se calentara. Y le ofreció la torta al abuelito, que tanta hambre tenía que por poco se la come enterita.

   El viejo zapatero se sentó luego, triste y contento a la vez, y se durmió. En sueños se le presentó Jesús y le dijo: “Me esperabas, ¿verdad?” El zapatero le contestó: “Sí, pero…”  “Pues Yo te he visitado hoy tres veces. Gracias por tus regalos”. Y el zapatero vio que Jesús tenía en sus manos las moneditas, los zapatos y la torta.> 

¿Qué es lo cristiano de la Navidad?

Ha habido una invasión de símbolos que no tienen que ver con el contenido de la Navidad: pino, bolas de colores, acebos, renos e incluso botellas de whisky, vino y ron. Ellos inundan los escaparates y constituyen el principal motivo de los adornos y las guirnaldas luminosas que jalonan las calles de nuestros pueblos y ciudades. Inclusive han eliminado al Niño Jesús y los símbolos cristianos en los adornos navideños callejeros y de las tiendas. Hay que reflexionar y estar prevenidos para no olvidar lo esencial y acoger en verdad la causa de nuestra alegría: el nacimiento del Niño Jesús.

¿Cómo reconquistar el espíritu de la Navidad?

1) Poner el pesebre en nuestras casas, oficinas, negocios, salas de estar, restaurantes… Instalar en ellos la “Corona de Adviento” de las 4 velas.

2) Preservar la tradición de decir "Feliz Navidad" o “Felices Pascuas de Navidad”, usando también esos letreros de adorno. Etc.

Fuente:
Cfr.
Fotografías: LB (Caracas, 23/12/2017). Misa previa al IV almuerzo para los pobres, promovido por el Padre José Martínez de Toda (SJ) y la Comunidad Ignaciana En Todo Amar y Servir (CIETAYS). Nacimiento viviente con una particularidad: el Padre Martínez de Toda entrevistó, junto a una ejercitante de los EVC, a María, José, los Reyes Magos y Pastorcitos. Por supuesto, el Niño Jesús jugaba en medio de la liturgia. Según lo acostumbra, completó la homilía dando ocasión para que hablasen los feligreses.

domingo, 10 de diciembre de 2017

GUADALUPE Y COROMOTO

Evangelio Dominical: Voz del desierto
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el evangelio que se proclama el segundo Domingo de Adviento- B, correspondiente al domingo 10 diciembre 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos  1, 1-8.
“Preparen el camino del Señor”
¿Cuáles son las primeras palabras del primer evangelio?
El primer evangelio que se escribió fue el de Marcos. Y éstas son sus primeras palabras, escritas ciertamente en una forma solemne y festiva. Empieza así:
<«Comienza la Buena Noticia de Jesucristo, Hijo de Dios».
Es la primera vez que aparece en el Nuevo Testamento la palabra evangelio (palabra griega, que significa ‘buena noticia’), refiriéndose a algo escrito sobre Jesucristo.
El evangelio de S. Marcos va dirigido a comunidades de no-judíos. Pero comienza diciendo que Jesús tuvo un Precursor, anunciado varias veces en la Biblia. Esto le da más importancia a Jesús. Y cita tres pasajes de la Biblia: “Yo envío mi mensajero” (Exodo 23:20 y Malaquías 3:1) y “Voz que clama en el desierto” (Isaías 40:3).
Quien inicia la Buena Noticia, el Evangelio, es Juan el Bautista, que es llamado “mensajero de la Alegría, de las buenas noticias” (1ª Lectura de hoy: Isaías 40).
Impregnado de este espíritu, Pedro también anuncia la llegada de un cielo nuevo y una tierra nueva e invita a acelerar este acontecimiento (2ª Lectura de hoy: Pedro 3, 8-14).
Así pues, ese mensajero y esa voz del desierto se refieren a Juan el Bautista, que proclama la llegada de Jesús. Los dos coinciden en varias cosas:
–– Ambos (Juan y Jesús) piensan que el desierto es importante en sus ministerios.
–– Ambos llaman al pueblo al arrepentimiento.
–– Ambos serán traicionados, arrestados y asesinados.
La reacción de los judíos ante Juan el Bautista es conmovedora. Han pasado más de trescientos años desde que un profeta estuvo activo en Israel. Y cuando oyen hablar de Juan, les recuerda a Elías. La forma de vestir y la dieta de Juan lo relacionan con Elías. Juan iba “vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero alrededor de sus lomos.” Así iba también vestido Elías (2 Reyes 1:8).
Y se van al «desierto» a escucharle. Allí Juan los llama a un arrepentimiento profundo, de metanoia o cambio de mentalidad para regresar a la voluntad de Dios.
 ¿Por qué es importante ir al desierto?
El desierto les recuerda a los judíos los 40 años de sus antepasados los israelitas, que huían de Egipto hacia la Tierra Prometida. Fue tiempo de seguir y estar con Dios, que los salvaba de la esclavitud egipcia.
Les recuerda su antigua fidelidad a Dios, que fue su amigo y aliado, pero, sobre todo, el desierto es el mejor lugar para escuchar la llamada a la conversión. Allí hay privaciones.
Allí en el desierto el pueblo toma conciencia de la situación en que viven; experimentan la necesidad de cambiar; se arrepienten; reconocen sus pecados sin echarse las culpas unos a otros; sienten necesidad de salvación.
Juan es el encargado de convencer a todos de la urgente conversión que necesita vivir todo el pueblo para acoger a su Mesías y Señor. Se trata de«preparar el camino del Señor», un camino concreto y bien definido, el camino que va a seguir Jesús.
Según Marcos, «confesaban sus pecados» y Juan «los bautizaba».
  ¿Qué lecciones sacamos de este evangelio?
1. Como Juan el Bautista, nosotros debemos ser mensajeros de la Buena noticia.
Una comunidad de rostro amable, alegre, confiado, sereno, pacificador. No un rostro torvo, una mirada sombría, un gesto adusto y condenatorio. Hay que cuidar la imagen pública de los que tenemos por vocación ser mensajeros de la Alegre Noticia.
Anuncia la buena noticia aquella comunidad que aplaude el bien y no da importancia al mal, la que en lugar de sospechar y condenar, confía y disculpa, la que no sólo detecta enfermedades, sino que ofrece la medicina de la curación fácil, posible y rápida. Y es creíble.
Debemos llevar un mensaje alegre y esperanzador para los pobres de la tierra, los excluidos de los procesos de transformación, los matrimonios en crisis, los jóvenes indiferentes a la fe, las nuevas generaciones, los ancianos, los marginados, los disminuidos.
2.Hoy día necesitamos la conversión para acoger más fielmente a Jesucristo en el centro de nuestro cristianismo.
3.La conversión que necesita nuestro modo de vivir el cristianismo no se puede improvisar. Requiere un tiempo largo de desierto, de recogimiento y de trabajo interior.>
  ¿Por qué nos resistimos a ir al desierto?
Precisamente ésta puede ser hoy nuestra tentación: no ir al «desierto», no recogernos
de tanto ruido y preocupaciones temporales y egoístas,
La imagen del pueblo judío «confesando sus pecados» es admirable.
Los cristianos de hoy necesitamos hacer un examen de conciencia colectivo, a todos los niveles, para reconocer nuestros errores y pecados. Sin este reconocimiento no es posible «preparar el camino del Señor»>. (Pagola)
 ¿Qué otro mensaje daba Juan el Bautista?
Y Juan predicaba, diciendo:
-“Viene tras mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos. Yo a la verdad les he bautizado con agua; mas él les bautizará con Espíritu Santo.
Jesús viene a traer al Espíritu Santo, el perdón, la sanidad espiritual, la restauración de relaciones correctas, la incorporación al pueblo de Dios…
Juan el Bautista preparó el camino. ¡No lo bloqueó! ¡No puso más problemas! Presentó soluciones. Preparó a la gente para entrar en el ámbito de la Buena Noticia. Y lo hizo desde una humildad que impresiona: “¡no soy digno de desatarle la correa de la sandalia!”. Juan estaba abrumado ante la grandeza de Aquel a quien anunciaba.
 ¿Cómo preparar el camino hoy?
1) Purificar la mirada del corazón para “ver de otra manera”;
2) Poner en hora el reloj de la Paciencia y confiar en el sabio ritmo de Dios;
3) Hacer fácil el camino a los demás: con nuestra súplica a Dios, con nuestra comprensión, con nuestra benevolencia a prueba de mal, con nuestra crítica constructiva, con nuestra disponibilidad a ayudar, con nuestra alegría.

Fuente:
Cfr.
Captura de imagen: Tweed de Caterina Valentino.

domingo, 26 de noviembre de 2017

IDENTIDAD

Evangelio Dominical: Cristo Rey
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el 34° Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A, solemnidad de Cristo Rey del universo, correspondiente al domingo 26 noviembre de 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 25, 31-46.

“Tomen posesión del Reino preparado para Vds. desde la creación del mundo” 
¿Cómo es el examen del Juicio Final: fácil o difícil?
Alguno pensará: <“Fantástico, ese test lo paso yo. Es fácil. No me preguntará: cuántos adulterios he cometido, cuánto he robado, cuántas veces he faltado a misa, si me he emborrachado, si he abusado del sexo, si me he alejado de la familia, si no me he preocupado de los hijos... Porque éstas son las preguntas que me preocupan y me dan miedo”.>
Si has vivido así, quiere decir que sólo te has preocupado de ti, que no te has preocupado por tu prójimo, por tu esposa, por tus hijos; no te has preocupado por el pobre, y ahí está Jesús; en el prójimo, en el necesitado, en el pobre. Ése es el punto importante.
Dios no nos está pidiendo que hagamos nada «religioso». Lo que nos pide sencilla y llanamente es que nos preocupemos del prójimo y lo ayudemos en todo lo que podamos.
 Entonces, en el Juicio final, ¿cuál es el criterio último que juzgará nuestras vidas?
“Al atardecer de la vida nos examinarán del amor”, dice S. Juan de la Cruz.
Hay dos maneras de reaccionar ante los que sufren: o nos compadecemos y les ayudamos, o nos desentendemos y los abandonamos. Jesús presenta la compasión como el criterio último y decisivo que juzgará nuestras vidas. Jesús vive volcado hacia aquellos que necesitan ayuda. Es incapaz de pasar de largo. Ningún sufrimiento le es ajeno. Se identifica con los más pequeños y desvalidos, y hace por ellos todo lo que puede. Él nos mostrará si nos identificamos con Él o no.
¿Cómo se identifica?
Para Jesús la compasión es lo primero. Es el único modo de parecernos a Dios: «Sean compasivos como su Padre celestial es compasivo».
Aquí Jesús el Juez está identificado con todos los pobres y necesitados: «Cada vez que ayuden a uno de estos mis pequeños hermanos, lo hicieron conmigo».
Quienes se han acercado a ayudar a un necesitado, se han acercado a Jesús. Por eso han de estar junto a Él en el Reino: «Vengan, benditos de mi Padre».
            El evangelio de hoy nos dice que Dios sigue físicamente presente entre nosotros.
Está físicamente presente en "sus hermanos más pequeños"..
            Carlos de Foucauld, poco antes de morir en 1916 decía: “Creo que no hay una frase en el evangelio que me haya causado más profunda impresión y haya transformado más mi vida que ésta: “Cuanto hagan a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron”.
Y cuando venga el Rey en su gloria le podremos decir: “Yo te he visto en algún sitio. Más aún, te he visto muchas veces a lo largo de mi vida”.
            Hace poco el 31 de octubre celebrábamos la fiesta de San Alonso Rodríguez. Este Hermano había sido comerciante, y al enviudar, entró jesuita. Estuvo 46 años en la portería del Colegio de Montesión, en Palma de Mallorca (España) entre 1571 y 1617. En su "Diario" (que escribió por orden de sus superiores), cuenta que cuando tocaban a la puerta, se alegraba y pensaba que era Dios quien estaba allí, y en el camino iba diciéndole: 'Ya voy, Señor'.
¿Cuántas son las obras de misericordia mencionadas en la parábola del Juicio Final?
Son seis. Se refieren a la comida, bebida, bienvenida, ropa, cuidado y visita.
Son seis situaciones de necesidad vital, pero podrían añadirse otras. Por ejemplo:
-          Una palabra amable o un oído atento pueden redimir a una persona desesperada.
-          Un litro de gasolina o ayuda con una llanta desinflada pueden redimir el día de una persona varada en la carretera.
-          Estaba viejo, enfermo y solo en casa, y me visitaron y me hicieron la compra.
-          Me dieron una paliza y me llevaron al hospital.
-          Era inmigrante y me aceptaron muy bien.
Las posibilidades de la misericordia son también ilimitadas, al igual que la necesidad, que no tiene límites. “Más grande que la esperanza de los pobres”, dice el refrán.
<“Esto me pasó en Las Américas (S. Félix, Venezuela), el sábado antes de la Semana Santa de 2007. Había llovido. La carretera tenía huecos con agua. Iba despacio por si acaso. Pero uno de esos huecos era el de una alcantarilla llena de agua sucia de barro y lluvia, pero no se notaba: parecía un simple bache. Y mi rueda izquierda cayó en ese hueco. Inútil darle al acelerador. La rueda giraría en el agua sin subir. ¿Cómo llamar a una grúa? El tráfico pasaba a mi lado.
De pronto un camión se detiene. Bajan de allí dos jóvenes de unos 30 años que empiezan a hacer señas a los carros para que se detuvieran, explicándoles para qué. Allí se reunieron unos diez hombres, que se acercaron a mi pequeño carro, y entre todos lo levantaron a pulso (conmigo dentro al volante), sacando la rueda del hueco de alcantarilla. Es inmensa la bondad del venezolano>. (José Martínez de Toda).
  ¿Y qué dice el Juez a los que no tienen compasión?
Les dice: «Cada vez que Vds. no ayudaron a uno de estos pequeños, lo dejaron de hacer conmigo».
Quienes se han apartado de los que sufren, se han apartado de Jesús. Por eso ahora les dice: «Apártense de mí». Sigan su camino…
Nuestra vida se está jugando ahora mismo.
Nos podemos preguntar: ¿Qué hemos hecho con tantos a quienes hemos visto sufrir?
Ahora mismo nos estamos acercando o alejando de los que sufren. Ahora nos estamos acercando o alejando de Cristo. Ahora estamos decidiendo nuestra vida.
A todos nos gusta mandar y figurar. ¿Jesús quiso alguna vez ser Rey?
  Oportunidades tuvo muchas. Por ejemplo, después de la multiplicación de los panes, quisieron aclamarle Rey. Pero Él se escondió y se fue al monte.
            El habla de ‘Reino’, pero se refiere al ‘Reino de los cielos’, que se resume en esta canción: «Tu Reino es Vida, tu Reino es Verdad, tu Reino es Justicia. Tu Reino es Paz. Tu Reino es Gracia. Tu Reino es amor, ¡venga a nosotros tu Reino, Señor!».
Pero su Reino y su modo de reinar no son de este mundo (cf. Jn 18,33).
            Éste es un rey muy distinto de los reyes antiguos: come con pecadores, está cerca de los pobres, anda por los caminos, no tiene dónde reclinar la cabeza, cura, ama, disfruta de sus amigos, defiende al débil, hasta se salta la ley en sábado para hacer el bien… Y sobre todo, anuncia que ese modo de actuar es hacer presente el Reino de Dios, anuncia que así es Dios mismo.

Fuente:
Cfr.
José Antonio Pagola: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mt-25-31-46-Pag.htm
Ilustración: Jean-Marie Pirot (Arcabas).

CLAROS DESTINATARIOS

NOTITARDE, Valencia, 26 de noviembre de 2017
“Caminando con Cristo”
Jesús es el Rey del Universo (Mt. 25, 31-46)
Joel de Jesús Núñez Flautes

Hoy la Iglesia Católica celebra la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo y con dicha solemnidad finalizamos el año litúrgico y nos preparamos para vivir otro dentro de la liturgia de la Iglesia; que comenzará el próximo domingo con el tiempo del adviento. Con esta solemnidad, a la luz del evangelio de hoy, no sólo se presenta a Jesús como Rey universal, sino también como Pastor y Juez que regresará al final de los tiempos para juzgar a la humanidad y como Buen Pastor separará a las malas ovejas de las buenas y dictará sentencia de acuerdo a la atención que cada persona haya tenido de los más pobres y olvidados de la sociedad.

La narración del texto evangélico de hoy señala que el juicio se centra en la misma  pregunta que ambos grupos se hacen: “¿Cuándo, Señor, te vimos con hambre o con sed, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel? Y la respuesta que da Jesús, como Juez y Rey universal es que quien atendió a uno de sus más humildes  hermanos con Él mismo lo hicieron. En pocas palabras, Jesús está dejando claro que el juicio al final de los tiempos se basará en el amor. La pregunta del examen final de nuestra existencia será si fuimos capaces de amar o no, de estar atentos a las necesidades de los hermanos por amor o si por el contrario nuestra vida se perdió en el egoísmo, la indiferencia, la indolencia  o el individualismo.

Queda claro, entonces, que los destinatarios del juicio final son todos los hombres y que la materia del juicio estará centrada en el amor, porque el amor lo es todo.

IDA Y RETORNO: Abre tu corazón a Cristo, el Rey de reyes.

Fuente:
Cfr.
Ilustración: Philippe de Champaigne.

domingo, 12 de noviembre de 2017

¿SIEMPRE ALERTAS?

Evangelio Dominical: Doncellas
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el 32° Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A, correspondiente al domingo 12 noviembre 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 25, 1-13
"¡Velen, porque no saben el día ni la hora!"
¿Estás siempre alerta?
El evangelio de hoy cuenta la bella historia de una boda. Allí están las damas de honor, que acompañan a la novia. Pero algunas de esas damas se quedan sin fiesta por no ir preparadas. Esto fue lo que pasó.
En tiempo de Jesús, el novio y sus amigos el día de la boda iban a casa de la novia a buscarla. Allá esperan también con ella las diez damas de honor, llenas de alegría, para acompañar a la pareja a la fiesta de su boda. Pero aquella vez tarda el novio en llegar, y todas se duermen.
De pronto alguien grita: "¡Llega el novio!". Todas se despiertan, pero ven que sus lámparas languidecen: necesitan aceite para reavivarse.
Cinco de las jóvenes habían traído consigo aceite: eran «sensatas». Le echaron a las lámparas de ese aceite de reserva que traían, y las lámparas volvieron a lucir fuertemente.
Pero las otras cinco son «necias», pues no habían pensado en nada de esto, y tienen que ir al pueblo a comprar aceite para sus lámparas.
Mientras las necias van al pueblo, llega el novio a la casa de la novia. Los novios se disponen a ir a la boda, a la casa del novio. Y allí están las doncellas «sensatas», que salen alegres con sus lámparas brillantes a iluminar el camino. Se van con la novia y el novio, y entran con ellos en la fiesta.
Mientras tanto, las otras cinco damas de honor, las 'necias', vuelven de la tienda, ven que todos se han ido y caminan hasta la casa del novio. Llaman a la puerta. El novio se halla muy ocupado con la fiesta. Se asoma por una ventana, y les grita: "Les aseguro que no les conozco". Y así, se quedan sin poder entrar a la boda.
¿Qué simboliza la parábola?
El novio es Cristo. La novia es la Iglesia (Apocalipsis 22:17). Las diez doncellas representan a todos los miembros de la Iglesia. Somos nosotros. Pero hay quienes estamos prevenidos y quienes no lo estamos. La luz de las lámparas, que llevan todas las doncellas, puede representar la fe que tienen todos los cristianos. El aceite, que algunas doncellas tienen y otras no, puede representar las buenas obras. Una fe sin obras es como una lámpara sin aceite: está muerta e inútil. (Santiago 2:17).
Las doncellas sensatas se proveyeron antes de suficiente aceite como para mantener las lámparas alumbrando. Así debemos comprometernos y perseverar en el aceite de las buenas obras. Debemos mantener esta nuestra fe viva. Esta fe viva es la mejor forma de estar listos y preparados para cuando venga el Señor.
La jornada hacia el Reino, hacia el sitio de la boda es un evento de relación de amor entre personas. Es un aprendizaje continuo de cómo entrar plenamente en esta relación de amor que no niega la existencia de las ambigüedades de la vida. Sabemos que el Señor llega finalmente (cf. 1 Ts 4,13-18)
Nuestro encuentro con Dios, al final de la vida, será un encuentro de amor; será la cumbre de la aventura de amor vivida desde nuestra vida presente con fe viva, con fe basada en buenas obras. Será como una fiesta. Pero debemos estar preparados.
¿Y hay quienes no están preparados?
Así es. Y el mensaje es claro y urgente: Aquí, en este mundo, estamos en un "momento de espera", en el que hay tiempos oscuros y luminosos, tiempos buenos y malos, gozos y tristezas. Por eso hay que estar vigilantes.
Y dentro de la comunidad cristiana, hay discípulos «sensatos», que actúan de manera responsable e inteligente, y hay discípulos «necios» que actúan de manera frívola y descuidada.
La distinción entre insensatez y sabiduría depende de la preparación, atención y cuidado que tengan.
¿Quiénes son los cristianos sensatos?
-Los que tienen buenas obras.
-Los que aman a los demás, los que son luz para los demás, pues lo que da luz a nuestra vida, es el amor que Dios Padre ha derramado en nuestros corazones a través del Espíritu Santo (cf. Rom 5,5). Y Jesús nos dijo: "Sean luz del mundo" (cf. Mt 5,14-16).
-Los que se dejan poseer por el Espíritu Santo, que les capacita para amar a Dios por encima de todo y a los demás como a nosotros mismos (Mt 22,37).
-Los que alimentan y cultivan ese amor a lo largo de la vida, los que mantienen la luz de Cristo encendida hasta su venida final, de forma que sea una señal de nuestro discipulado y de nuestra identidad como seguidores de Cristo (cf. Juan 13,35). "Miren cómo se aman".
-Los que mantienen la llama de nuestra fe en Él y nos dicen cómo cumplir sus mandatos, especialmente el mandato del amor.
Los que están en contacto con la presencia del Novio en sus "rostros diversos", sobre todo en los extraviados, en los últimos y en los más insignificantes (cf. Mt 25,31-46).
-Los que son previsores, se preocupan, leen, estudian, escuchan, se molestan por ser luz.
La santidad consiste en vivir el momento presente como si fuera el último, como si fuera el instante en que llegará el esposo. Tenemos que estar preparados. No podemos faltar a la cita.
Precisamente la Primera Lectura de hoy hace la descripción de la persona sensata.
¿Quiénes son los cristianos necios?
-Son los que escuchan el Evangelio, pero no hacen un esfuerzo mayor para convertirlo en vida. Son como los que construyen un cristianismo sobre arena. Son como la semilla que cayó en el camino o en sitio pedregoso o entre espinos.
-Son los que llevan una vida apagada, despreocupada, vacía del espíritu de Jesús y de su amor: ellos esperan a Jesús con las «lámparas apagadas», sin buenas obras.
-Son los que no educan a los hijos, los que no vienen a Misa, no leen o escuchan la Biblia, la Palabra de Dios. Son los que oran sólo cuando tienen problemas: "A Santa Bárbara cuando truena". Son los que no se sacrifican por los demás, los que se dejan llevar por la corriente: "¿Dónde va Vicente? Donde va la gente".
-Son los que, en cambio, buscan afanosamente el éxito, la posesión de cosas, la satisfacción de las pasiones. Todo eso, que atrae a 'nuestra carne', nos distrae, nos hace perder de vista la meta, el fin del camino, e induce un sueño profundo en el alma.
Hemos olvidado que la vida es expectativa, que debemos vigilar nuestras lámparas, porque lo que está en juego es la salvación definitiva. Olvidarlo significa despreciar a Dios mismo (Cf. I Tes 4, 8).
Jesús puede tardar, pero no podemos retrasar más nuestra conversión.
¿Qué significa la frase 'No les conozco'?
La frase del Señor "Les aseguro que no les conozco", es una de las más terribles de la Biblia. "Conocer" en la Biblia implica un elemento afectivo y de cariño. Así que esa frase indica todo lo contrario: la separación y la frialdad total. Es una expresión que subraya la distancia, la interrupción de las relaciones, la no comunión entre las damas y el esposo.
Y la culpa no es del esposo, sino de las damas que no se prepararon bien para su llegada.

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-doncellas
Cfr.
Ilustración: François Morellet.

sábado, 4 de noviembre de 2017

SER O NO SER

NOTITARDE, 05 de noviembre de 2017
Caminando con Cristo
Dios nos invita a estar vigilantes (Mt. 25,1-13)
Joel Núñez Flautes

El texto del evangelio que se lee y medita en este domingo nos presenta a Jesús instruyendo a sus apóstoles, discípulos y a la gente que le seguía. Les advierte que no lleven una vida incoherente, falsa
e hipócrita que tienen los fariseos, sino que los invita a cumplir y vivir realmente la Palabra de Dios, y principalmente el mandamiento del amor.
Jesús condena que los fariseos querían imponer un conjunto de prohibiciones a la gente, pero ellos eran incapaces de cumplir o buscaban la forma de justificar sus actuaciones. Vivían una religión
de la apariencia, del ritualismo y legalismo, condenaban a los demás como impuros, se creían los más conocedores de la Palabra de Dios (La Torá o Antiguo Testamento para el momento), se llamaban
maestros y doctores de la Ley, le gustaba engalanarse con sus conocimientos y trajes, pero al final eran incoherentes y no vivían lo que predicaban. Esta sigue siendo una tentación hoy para cualquier
cristiano o líder cristiano, para un discípulo-misionero, el hablar y no vivir, el predicar, pero no llevarlo a la vida.
La segunda parte del evangelio nos habla del cómo Jesús pide a sus seguidores que no se dejen llamar maestros ni padres; y por supuesto, en este aspecto no hay que tomarlo literalmente o de forma
fanática o irracional; ya que en ese tiempo, como ahora es común que a alguien le digamos maestro o papá; lo que quiere decir Jesús es que no desplacemos de nuestra vida a quien es y debe ser el
Maestro y Padre por excelencia que es Dios.
IDA Y RETORNO: Dios está con nosotros, su amor es fiel.

Fuente:
Ilustración: Andrés Labaké.

domingo, 17 de septiembre de 2017

SETENTA VECES, SIETE

Aprende a perdonar como Dios te perdona a tí
Marcos Rodríguez

Contexto
El evangelio de hoy es continuación del que leíamos el domingo pasado. Allí se daba por supuesto el perdón. Hoy es el tema principal. Mateo sigue con la instrucción sobre como comportarse con los hermanos dentro de la comunidad. Sin perdón mutuo sería imposible cualquier clase de comunidad.
El perdón no es más que una de las manifestaciones del amor y está en conexión directa con el amor al enemigo. Entre los seres humanos es impensable un verdadero amor que no lleve implícito el perdón. Dejaríamos de ser humanos si pudiéramos eliminar la posibilidad de fallar.
Explicación
La frase del evangelio "setenta veces siete", no podemos entender­la literalmente; como si dijera que hay que perdonar 490 veces. Quiere decir que hay que perdonar siempre. El perdón tiene que ser, no un acto, sino una actitud, que se mantiene durante toda la vida y ante cualquier ofensa.
Los rabinos más generosos del tiempo de Jesús, hablaban de perdonar las ofensas hasta cuatro veces. Pedro se siente mucho más generoso y añade otras tres. Siete era ya un número que indicaba plenitud, pero Jesús quiere dejar muy claro que no es suficiente, porque todavía supone que se lleva cuenta de las ofensas.
Seguramente Jesús está haciendo referencia al “cántico de Lamec”: “si la venganza de Caín valía por siete, la de Lamec valdrá por setenta y siete” (Gn 4,24). El perdón debe extenderse hasta donde llega el deseo de venganza.
La parábola no necesita explicación, como todas. El punto de inflexión está en la desorbitada diferencia de la deuda de uno y otro. El señor es capaz de perdonar una inmensa deuda. El empleado es incapaz de perdonar una minucia.
Al final del texto, encontramos un rabotazo del Antiguo Testamento: “Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo”. Jesús nunca pudo dar a entender que un Dios vengativo puede castigar de esa manera, o negarse a perdonar hasta que cumplamos unos requisitos.
En el evangelio encontramos con mucha frecuencia esa incapacidad de aceptar plenamente el Dios de Jesús, que es sobre todo Padre. Eran judíos y les costó Dios y ayuda aceptar toda la originalidad de Jesús.
También nosotros nos encontramos mucho más a gusto con el Dios del Antiguo Testamento. Ese Dios que premia y castiga nos permite a nosotros hacer lo mismo con los demás. Esta es la razón por la que nos sentimos tan identificados con Él. Primero hemos fabricado un Dios a nuestra imagen, y después nos hemos conformado con imitarle.
Aplicación
El perdón sólo puede nacer de un verdadero amor. No es fácil perdonar, como no es fácil amar. Va en contra de todos los instintos. Va en contra de lo razonable. Los razonamientos nunca nos convencerán de que tenemos que perdonar.
Primero debemos tomar conciencia de nuestro verdadero ser, y una vivencia de la manera de ser de Dios. Sólo por ese camino descubriremos que perdonar, no es hacer un favor al otro, sino una dinámica de verdadero amor que te permite paz armonía interior y bienestar.
Tampoco se trata de perdonar para dejar bien clara mi superioridad moral, o para que los demás me alaben. Es este caso no sería más que soberbia camuflada.
Para alcanzar esa capacidad de perdonar, tenemos que volver, una vez más, sobre el concepto de pecado. Como decíamos el domingo pasado, tenemos que recuperar la noción bíblica de pecado. Desde nuestro concepto de pecado como maldad por parte de alguien, es imposible que nos sintamos capaces de perdonar. El pecado no es fruto nunca de una mala voluntad, sino de una ignorancia.
La voluntad no puede ser mala, porque no es movida por el mal. La voluntad sólo puede ser atraída por el bien y repeler el mal. La trampa está en que se trata del bien o el mal que le presenta la inteligencia, que con demasiada frecuencia se equivoca y presenta a la voluntad como bueno lo que en realidad es malo.
Sin esta aclaración, es imposible entrar en una auténtica dinámica del perdón. Como seres humanos nos cuesta mucho menos tolerar una ignorancia que perdonar una mala voluntad.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo. ¿Será verdad que el perdón de Dios depende del nuestro? ¿No os parece un poco ridículo que Dios esté condicionado por nuestras propias acciones? Dios no tiene acciones, mucho menos puede tener reacciones.
Dios es amor y por lo tanto es también perdón. No tiene que hacer ningún acto para perdonar; está siempre perdonando. Su amor es siempre perdón porque llega a nosotros sin merecerlo.
Ese perdón de Dios es lo primero. Lo que nosotros tenemos que hacer es tomar conciencia de ese perdón, aceptarlo y vivirlo. Si no lo aceptamos, ese perdón estará ahí disponible, pero no nos enriquecerá. Si lo aceptamos nos hará capaces de perdonar a los demás. No al revés.
Eso sí, la única manera de estar seguros de que lo hemos descubierto y aceptado, es que somos capaces de perdonar. Por eso se puede decir, aunque de manera impropia, que Dios nos perdona en la medida que nosotros perdonamos.
¡Qué difícil nos resulta armonizar el perdón con la justicia! Nuestra cultura occidental que pretendemos superior a las demás, tiene fallos garrafales. Claro que nuestra cultura es fruto del cristianismo; pero olvidamos que se trata de un cristianismo troquelado por el racionalismo griego y encorsetado hasta la asfixia por la juridicidad romana. El cristianismo resultante, que es el nuestro, no se parece en nada al que vivió Jesús.
En nuestra sociedad se está acentuando cada vez más el sentimiento de Justicia, pero se trata de una justicia racional e inmisericorde, que la mayoría de las veces sólo esconde nuestro afán de venganza. El evangelio apareció en una cultura muy diferente, más oriental, más cercana al hombre. Para nosotros va a ser muy difícil recuperar el verdadero calado humano del evangelio, si no superamos el racionalismo y el “jurisdicismo” infiltrados en él.
Nuestro mezquino sentido de la justicia se la hemos aplicado al mismo Dios y lo hemos convertido en un monstruo que tiene que hacer morir a su propio Hijo para “justificar” su perdón.
Es completamente descabellado pensar, que un verdadero amor está en contra de una verdadera justicia. Luchar por la justicia es conseguir que ningún ser humano haga daño a otro en ninguna circunstancia.
La justicia no consiste en que una persona perjudicada consiga perjudicar al agresor. Difícil será que entremos en esta dinámica. Seguiremos utilizando los mecanismos de la justicia para vengarnos.
Lo que pedimos en el Padrenuestro, entendido al pie de la letra, es un solemne disparate. No se trata de un simple defecto de trascripción. En el Antiguo Testamento está muy clara esta idea. En la primera lectura nos decía exactamente: "Del vengativo se vengará el Señor". "Perdona la ofensa de tu prójimo y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas".
Cuando el mismo evangelista Mateo relata el Padrenues­tro, la única petición que merece un comentario es ésta, para decir: "...Porque si perdonáis a vuestros hermanos, también vuestro Padre os perdonará; pero si no perdonáis, tampoco vuestro Padre os perdonará (Mateo 6,14).
Aunque hayamos repetido esta idea durante veinte siglos, podemos estar seguros que no corresponde al Dios de Jesús. No tenemos que escandalizarnos de que se diga esto de Dios, pero tampoco debemos renunciar a seguir acercándonos a la verdad.

¿No sería más lógico pedir a Dios que nos perdone como sólo Él sabe hacerlo y, descubriendo esa manera de perdonar, aprendamos nosotros a perdonar a los demás?
Para descubrir por qué tenemos que seguir amando al que me ha hecho daño, tenemos que descubrir los motivos del verdadero amor a los demás. Si yo amo solamente a las personas que son amables no salgo de la dinámica del egoísmo.
El amor verdadero tiene su justificación en la persona que ama, no en el objeto del amor y sus cualidades. El amor a los que son amables por sus cualidades, no es garantía ninguna del amor verdaderamente humano y cristiano. Si no perdonamos a todos y por todo, nuestro amor es cero, porque si perdonamos una ofensa y otra no, las razones de ese perdón no son genuinas.
No sólo el ofendido necesita perdonar para ser humano, También el que ofende necesita del perdón para recuperar su humanidad.  La dinámica del perdón responde a la más profunda necesidad psicológica del ser humano de un horizonte para poder seguir viviendo. Cuando el hombre se encuentra con sus fallos cada día, necesita una certeza de que las posibilidades de rectificar siguen abiertas. A esto le llamamos perdón de Dios.
Descubrir, después de un fallo grave, que la actitud de Dios sigue siendo la misma, que me sigue queriendo y sigue queriendo lo mejor para mí, tiene que llevarme a la recuperación de mi propio ser, a superar la desintegración que lleva consigo un fallo grave.
La mejor manera de convencerme de que Dios me ha perdonado, es descubrir que aquellos a quienes ofendí me han perdonado. Sólo cuando estoy convencido de que Dios y los demás me han perdonado, estaré dispuesto a perdonarme a mí mismo y recuperaré la paz interior, imprescindible para poder seguir adelante.

Fuente:
http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mt-18-21-35-MR.htm
Cfr.
Mons. Antonio José López Castillo:
http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana/notas-pastorales-vigesimo-cuarto-domingo-del-tiempo-ordinario-saber-pedir-perdon
Isabel Vidal de Tenreiro: El Indio Coromoto: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-rebelde-coromoto
Ilustraciones: La primera, de autor desconocido; y, la segunda, de  Nikolai Koshele.

miércoles, 30 de agosto de 2017

MISIÓN

NOTITARDE, Valencia, 27 de agosto de 2017
 “Caminando con Cristo”
Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios (Mt.16, 13-20)
Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio que meditamos en este domingo nos presenta a Jesús preguntando qué dice la gente acerca de Él y al final pregunta a sus apóstoles acerca de su parecer sobre su persona. Ante la primera pregunta todos al unísono afirmaban que la gente decía que era un gran profeta, otros que Jeremías, Elías o Juan Bautista y ante la segunda pregunta se siente un silencio en medio del grupo de los apóstoles; es la pregunta personal, es la interpelación de la propia fe, la respuesta acarrea una responsabilidad y al mismo tiempo una gran sinceridad y transparencia frente al Maestro que demanda y espera por una respuesta.

La respuesta la dará el mayor de los apóstoles, el impulsivo, el experimentado y al mismo tiempo el Pedro leal, cabal, sincero, auténtico, vertical y que profesa una profunda fe en Jesús y en nombre propio y en nombre de todos sus hermanos, al que en aquella respuesta representaba y que recogía el parecer y sentir de todos, pero que ninguno se atrevía a decir. Pedro confiesa y dice: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios viviente”.

Grande, reveladora, profunda y hermosa confesión de fe por parte de aquel a quien Jesús inmediatamente también declarará ante todos sus apóstoles y dejará una misión: “Tú eres Pedro (Piedra) y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y ni el poder del infierno prevalecerá contra ella”.

Jesús delega una misión especial a Pedro (simbolizado en el signo de las llaves, que representan el poder de abrir y cerrar), lo coloca como cabeza visible de la Comunidad de creyentes que Jesús vino a formar, de sus seguidores, sus discípulos. Le dice también, delegando un poder espiritual, que lo que ate en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desate en la tierra quedará desatado en el cielo.

Es el poder de perdón, de intercesión ante Jesús, que a la vez intercede ante el Padre, así Jesús comienza a dar forma y fundamento visible a su Iglesia.

IDA Y RETORNO: Confía y espera en el poder de Dios.

Fuente:
http://www.notitarde.com/-jesus-es-el-mesias-el-hijo-de-dios-mt16-13-20/columnistas-del-dia/2017/08/26/1073729/
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mt-16-13-19.htm
Antonio López Castillo: http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana/tu-y-yo-somos-iglesia
Ilustración:   Pedro de Orrente.

domingo, 20 de agosto de 2017

CANANEOS

Evangelio dominical: La Cananea
José Martínez de Toda, SJ

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el 20° Domingo del Tiempo ordinario, Ciclo A, correspondiente al domingo 20 de agosto de 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 15, 21-28

"También los perritos comen las migajas que caen de la mesa del amo!"

¿Le sirve a un ciego una lámpara?

<Érase un anciano ciego que, todas las noches, caminaba por las calles oscuras de la ciudad con una lámpara en la mano. Una noche un amigo le preguntó:
-"¿Qué haces tú, siendo ciego, con una lámpara en la mano?" El ciego le respondió:
-"La llevo para que otros me vean, y así encuentren su camino"...> (Félix Jiménez)
¡Qué hermoso sería si todos ilumináramos el camino de los demás!
Hoy Jesús viene a traernos la luz de cómo superar barreras nacionales, culturales y religiosas. Hoy nos presenta la historia de una mujer cananea, gentil y extranjera, y por eso despreciada y rechazada por los judíos. Pero Jesús la atiende.

¿Cómo es la historia de esta mujer cananea?

Jesús se va de de Galilea a Tiro y Sidón, que respectivamente están a unos 37 y 75 kilómetros al norte de Galilea en la costa del mar Mediterráneo. Es lo más al norte que Jesús viajaría. Y es un área gentil con pocos judíos.

Una vez llegado allá, su fama comienza a recorrer el territorio, y una mujer cananea pagana le gritaba usando términos judíos: «¡Ten compasión de mí, Señor, hijo de David! Mi hija tiene un demonio muy malo» ( v. 22).

Los discípulos, ofendidos por los gritos y pedidos de aquella mujer pagana y, por lo tanto, para ellos indigna de la salvación de Dios, le piden a Jesús que la atienda, para que les deje en paz.

Jesús al principio se hace el loco con esta mujer cananea. No quiere saber nada de ella: "Sólo he sido enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel."

Jesús, enredado en discusiones con los fariseos, quiere dejar claro que se conserva fiel al pacto de Dios en el Antiguo Testamento, que Dios no ha abandonado a su pueblo elegido, y el ministerio de Jesús es, primero que nada, para Israel.

De esta forma Jesús trata de conservar su ritmo evangelizador: primero a los judíos, el pueblo preferido en el Antiguo Testamento; después a los gentiles.

Lo mismo trató de hacer en las Bodas de Caná: "Aún no ha llegado mi hora".

Pero la mujer tiene una gran fe. Ella llamó a Jesús "Señor" tres veces (vv. 22, 25 y 27). Es una fe que no sólo se manifiesta en palabras sino en la acción: "Vino a postrarse ante Jesús".

Jesús se resiste: no quiere ser acusado por los judíos de que privilegia a los paganos, y le dice: "No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos."

¿No es insultante que compare Jesús a la Cananea con un perro?

Jesús no usa propiamente la palabra 'perro', usada por los judíos para designar a los paganos, sino la más familiar de 'perrito', como una mascota doméstica. Así atenúa la fuerza despectiva de la palabra "perro".

Las mascotas son parte de la familia, tienen su comida especial, disfrutan de privilegios que se les niegan a otros animales.

De hecho la cananea no se sintió insultada, sino que se aprovecha de esa comparación para continuar con su petición. Le dice a Jesús:

-"Sí, Señor; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores" (v. 27).
Jesús responde de forma exuberante:

"Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas".

Su corazón le hace romper las normas judías. Jesús tiene en cuenta la creencia judía de ser el pueblo elegido y preferido de Dios. Pero llega el momento en que su corazón supera esa barrera cultural, al ver la fe y la insistencia de aquella mujer. Su amor y compasión está por encima de ellas. Y así como en las Bodas de Caná adelantó su hora de hacer milagros, aquí también adelanta su hora de atender a todos, curando a su hija.

Jesús destaca la fe de la mujer y subraya que, por la fe, la llegada del reino de Dios puede adelantarse a los paganos.

Y la trata lo mismo que a los judíos: lo único que le exige es la fe, y en eso la cananea superó a muchos judíos.

¿Hoy día persisten las barreras raciales?


Considerando muy en serio hacerse cristiano, Gandhi fue a la iglesia un domingo con la idea de hablar con el sacerdote sobre su idea

Pero, al entrar en la iglesia, el acomodador no le dejó sentarse, y le dijo que se fuera a adorar a Dios con su propia gente.

Gandhi se fue de la iglesia y no volvió más:

"Si los cristianos tienen también diferencias de casta", se dijo, "mejor me quedo siendo Hindú.">

Llegó el momento de superar barreras de raza, de nacionalidades, de lenguas, de castas, de sexo, de cultura. Todos somos iguales ante Dios. Y Jesús fue el primero en ir rompiendo esas barreras, como lo que le pasó con esta mujer cananea.

¿Cuál es la Buena Noticia de este episodio del evangelio?

1-En el corazón de Dios, en la Iglesia de Jesús, cabemos todos. Todos somos llamados a ser injertados en el árbol de la vida, a pertenecer y a heredar el Reino. Todos somos ovejas perdidas de Israel. Se cayó la supuesta preferencia de exclusividad de Dios para con el pueblo judío. Hay que desmantelar las estructuras que crean división y prerrogativas entre los hijos de Dios.

Jesús supera las barreras culturales, cuando se trata de ayudar al débil. Sólo pide fe.

2.Coraje por parte de la cananea. Ella era tan insignificante, que ni Jesús le hizo caso al principio. Cualquiera se hubiera desengañado y hubiera aceptado el fracaso. Pero ella arremete con fuerza. Se parece a la parábola de la viuda frente al juez, que por fin la atiende para que lo deje en paz.

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-cananea-0
Cfr.
Mons. Antonio José López Castillo: http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana/arquidiocesana-la-constancia-del-creyente
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-resucitar-reencarnar
Ilustración: Henry Ossawa Tanner, Jesús y la cananea (1908-1909).

domingo, 13 de agosto de 2017

VICISITUDES SOBRE LA MAR

Evangelio Dominical: Sobre el agua
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario al Evangelio que se proclama el 19° Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A, correspondiente al domingo 13 agosto 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 14, 22-33.

"¡Señor, sálvame!"

¿Se puede caminar sobre el mar?


Un turista quería darse ese paseo, y el de la barca le dijo que el precio era 50 dólares.


-"¡Cincuenta dólares!", exclamó el turista. "Ahora me explico por qué Jesús fue caminando.">

¿Cómo ocurrió eso?

Inmediatamente después de la multiplicación de los panes (Mt 14,13-21), Jesús mete a sus discípulos en la barca a toda prisa para que vayan a la otra ribera, mientras él despedía a la gente y se enteró en el monte.

Dice el texto paralelo en Juan: "Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo" (Jn 6,15).

La gente, al ver la multiplicación de los panes, se dijo: "¡Por fin tenemos un Mesías poderoso que será nuestro rey y nos librará del yugo opresor!". Y lo quieren proclamar rey.

Pero ésta no era la intención de Jesús al multiplicar los panes. El milagro no tenía un motivo político. Lo hizo para mostrar que el Reino del amor, del servicio, de la fraternidad y del compartir estaba ya aquí con Él.

Además, Herodes ya se había fijado en Jesús de forma poco amigable (14:1-12). Si ahora, la multitud habla de hacerlo rey, Herodes se pondría aún más celoso.

Por eso hace que sus discípulos se vayan en seguida a la otra orilla, para que no caigan en la misma tentación de proclamarlo rey.

Y al quedarse "apartado" y "solo", se va al monte a orar. Allí estuvo orando desde el atardecer hasta la madrugada. Jesús recurre a la oración en los momentos difíciles. Quería aprender del Padre lo que debía hacer y decir en aquel momento.

Acude a su Padre para conservar su auténtica identidad de Hijo y reforzar su proyecto, que es el del Padre, muy distinto al de las pretensiones humanas.

¿Y cómo les fue a los Apóstoles en el mar?

Mal. La barca era sacudida por grandes olas, porque además el viento era contrario.

La barca ya estaba lejos, a unos seis kilómetros de la costa, casi en medio del mar.

Los discípulos comienzan a sentirse impotentes, y temen un naufragio inminente.

Pero Jesús viene como en su rescate caminando sobre el mar poco antes de la madrugada.

¿Cómo reaccionan los discípulos?

Cuando los discípulos ven a Jesús sobre las olas en medio del mar, sienten miedo de Él. Pocos días antes Herodes había decapitado al Bautista. Al ver ahora a Jesús caminando sobre el mar, piensan que es un fantasma, el espíritu del asesinado: "¿Será que Herodes asesinó a Jesús, como a Juan el Bautista?". Pero Jesús les grita:

"¡No tengan miedo! ¡Soy yo!"

La frase "soy yo" es el nombre de Dios (Éxodo 3:14). Es la identidad de Jesús, como Hijo de Dios (4:3, 6; 8:29; 14:33; 26:63; 27:40, 54), Emmanuel, Dios con nosotros (1:23).

Al oír esto, Pedro salta de alegría, reconoce a Jesús y le grita:

– "Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua". Y Jesús le consiente:
– Ven.
Pedro baja de la barca inmediatamente, y echa a andar sobre el agua hacia Jesús. Pero, al sentir la fuerza del viento, le entra miedo, empieza a hundirse y grita:
– "¡Señor, sálvame!" (Son palabras del salmo 69,2 ss.)
En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
– ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?
Y Jesús «lo asió de la mano». Es el fortalecimiento y seguridad de Jesús.

La presencia salvadora de Dios no consiste en que no haya tempestades, sino en que Dios se hace presente en medio de ellas.

Jesús y Pedro suben juntos a la barca y la tempestad se calma. Jesús hace que el viento amaine.
Y los discípulos le confiesan: "Verdaderamente Tú eres el Hijo de Dios".

¿Tiene alguna simbología la tempestad?

En las películas, cuando se acerca una tragedia, ponen la escena de noche y en medio de una tormenta de lluvia y truenos.

En la Biblia la lluvia, la tempestad y la noche son también símbolos de inseguridad, angustia y muerte. Así aparece en los salmos (cf. Sal 18,16ss; 32,6; etc). Las aguas son el símbolo de la furia, de las fuerzas del mal, de la sed de venganza y pasión.

En la literatura bíblica, el mar frecuentemente es representado como el lugar donde habitan las fuerzas demoníacas y hostiles a Dios. Tener dominio sobre el mar es prerrogativa de Dios.

Mateo había identificado a Jesús antes como Emmanuel, Dios con nosotros (1:23), y ahora lo presenta como algo sobrenatural, sugiriendo que Jesús de alguna manera es Dios.

Cuando todos los medios humanos fracasan, es cuando acudimos con fe a Dios, y muchas veces nos ayuda en esos momentos críticos de forma casi milagrosa.

¿Qué podemos aprender de este evangelio?

1-La barca parece representar a la iglesia, golpeada por las tentaciones, pruebas y persecuciones. Es uno de los símbolos más antiguos de la Iglesia. Jesús aparece como el defensor de la Iglesia, que salva a los que claman a Él en fe. Este pasaje nos da mucho consuelo.

2-Aquí se ve la importancia de la fe. Mientras Pedro se fía de Jesús, camina sobre el agua. Pero se hunde en el momento que duda, cuando tiene miedo y ya no se fía de Jesús.

3- Jesús está presente en medio de la tormenta. Esto nos da seguridad: "¡Confíen, soy yo, no tengan miedo!"

4-Todos estamos llamados a caminar al encuentro de Jesús.

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-sobre-agua-0
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-confiamos
Mons. Antonio José López Castillo: http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana-confiemos-siempre-dios
Ilustración: Horacio Cardozo.

lunes, 26 de junio de 2017

¿QUIÉN DIJO MIEDO?

NOTITARDE, Valencia, 25 de junio de 2017
 “Caminando con Cristo”
Hablar de Dios sin temor (Mt. 10, 26-33)
Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio de este domingo tiene dos partes: La primera parte nos habla de que Jesús les dice a sus discípulos que hablen sin temor, que anuncien la Buena Nueva del evangelio sin miedo a la gente y sin temer a aquellos que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Lo que antecede a estos versículos es la elección por parte de Jesús de sus apóstoles y el envío que les hace a anunciar el evangelio. El camino de la predicación no le será siempre fácil al apóstol, a aquel que es enviado, pero su total confianza tiene que estar en Aquel que lo envía. La Buena Noticia de salvación hay que predicarla con valentía y sin esconder su mensaje, porque es el anuncio de la liberación total del ser humano, es la proclamación de su libertad, es la alegría de saber que Dios en persona viene al rescate del hombre y viene a liberarlo del pecado y de la muerte; viene a dar la vida y desvelar el inmenso amor de Dios por la humanidad. Jesús nos invita a no tener miedo, porque nuestra vida está en las manos de Dios y hasta los cabellos de nuestra cabeza están contados, para manifestar así la importancia que tenemos para Dios y lo mucho que valemos para Él.

La segunda parte del evangelio de hoy nos invita a reconocer a Jesucristo delante de los hombres, a dar la cara por Él, a no esconder que somos sus discípulos, que le seguimos y creemos en Él; si le reconocemos y lo proclamamos como Mesías y Salvador de la humanidad, Él nos reconocerá y se pondrá a nuestro favor delante del Padre celestial. Predicación, confianza en Dios y seguimiento radical de Cristo son la clave para entender el evangelio de este domingo. Pidamos a Dios siempre confiar y esperar en Él, predicar con valentía su Palabra y seguir a Jesús con alegría.

IDA Y RETORNO: El próximo sábado es la misa de despedida de la imagen peregrina de Fátima a las 10:30 a.m. y la consagración de nuestra Arquidiócesis al Inmaculado Corazón de María.

Fuente:
http://www.notitarde.com/hablar-de-dios-sin-temor-mt-10-26-33/columnistas-del-dia/2017/06/25/1063968
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mt-10-26-33.htm
Mons. Antonio José López Castillo: http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana-no-tengamos-miedo
Pieza escultórica: Timothy Schmalz.

miércoles, 7 de junio de 2017

UNO Y TRINO

NOTITARDE, Valencia, 4 de junio de 2017
Caminando con Cristo”
La acción del Espíritu Santo (Jn. 20, 19-23)
Joel de Jesús Núñez Flautes

En uno de mis artículos anteriores, he dicho que los cristianos católicos creemos en Dios Uno y Trino, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo; un solo Dios en tres personas distintas, misterio primario de nuestra fe católica. Hoy celebramos en la Iglesia la fiesta de Pentecostés o la fiesta del Espíritu Santo, la tercera persona de la Santísima Trinidad de la cual Cristo habla reiteradamente en los evangelios, especialmente en el evangelio de San Juan y que también en los Hechos de los Apóstoles, escrito por San Lucas, se narra el acontecimiento de Pentecostés. Debemos decir de entrada que la fiesta del Espíritu Santo es la fiesta de la Iglesia, porque ésta surge con fuerza e inaugura su misión el día en que Cristo envió sobre sus Apóstoles, reunidos en oración en el Cenáculo junto con María y otras mujeres, al Espíritu Santo que los capacitó internamente para predicar con valentía la Buena Noticia del Evangelio que está centrado en la persona de Nuestro Señor, Jesucristo. Bajo este impulso del Espíritu Santo los Apóstoles y la primera comunidad reunida en torno a ellos pasan del miedo a la valentía, de la debilidad a la fuerza, del pesimismo a la esperanza, de la incredulidad a la fe y del egoísmo que encierra y paraliza al amor que se dona y es capaz del martirio por la verdad que se anuncia y de la cual ellos han sido testigos cualificados.

Pentecostés es una palabra griega que significa cincuenta días; en este caso, cincuenta días después de la Pascua, lo que hemos celebrado durante estos días, que es la victoria de Jesús sobre la muerte y el pecado y ahora, luego de ese acontecimiento central de nuestra fe, el Padre y el Hijo envían sobre la humanidad el Don del Espíritu Santo, que hará morada en el corazón de la persona que por la fe manifieste su fe en Cristo muerto y resucitado.

IDA Y RETORNO: Mes del Sagrado Corazón de Jesús. Que el Señor bendiga y salve a Venezuela.

Fuente:
http://www.notitarde.com/la-accion-del-espiritu-santo-jn-20-19-23-/columnistas-del-dia/2017/06/03/1061731
Cfr.
Mons. Antonio José López Castillo: http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana/domingo-solemnidad-pentecostes-reciban-espiritu-santo
Ilustración: Chris Herlicq.

domingo, 28 de mayo de 2017

DEL "PROSOPON" AL PRESENTE

La idea de Dios desde nuestra cultura actual
Marcos Rodríguez

En años pasados hicimos un pequeño repaso teológico sobre el dogma de la Trinidad. Este año me voy a dedicar a hablar simplemente de Dios. No es que sea más fácil, pero puede ser más útil.
Es verdad que la Biblia dice en las primeras líneas que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, pero, en realidad, es el hombre el que está fabricando a cada instante un Dios a su medida.
Es verdad que nunca podremos llegar a un concepto adecuado de lo que es Dios, pero no es menos cierto que muchas ideas de Dios pueden y deben ser superadas. Si ha cambiado nuestro conocimiento de la realidad, y ha cambiado nuestra manera de entender al hombre, será lógico que cambie también nuestra idea de Dios. El Dios antropomórfico tiene que dejar paso a un Dios cada vez menos cosificado.
Todas las teologías surgieron de una experiencia personal y de una elaboración racional que siempre se hace desde una filosofía de la vida, determinada por un tiempo y una cultura. También la primitiva teología cristiana se desarrolló en el marco de una cultura y una filosofía, la griega. Pudo ser muy útil a través de la historia, pero no tenemos por qué atarnos a ella y negarnos a buscar otras maneras de comprender a Dios.
Debemos superar la idea de un Dios “todopoderoso”, que tiene todo sometido bajo sus pies, y puede hacer y deshacer a capricho la realidad terrena. Un Dios al que debemos temer, porque guarda estrecha cuenta de nuestras fechorías.
Es falso el Dios que premia y castiga; en contra de lo que nos pide a  nosotros Jesús en el evangelio: “amad a vuestros enemigos”. Un Dios que premia a los amigos y manda al infierno a los enemigos, no tiene nada de extraordinario; eso mismo hacemos todos los seres humano.
No es cierto que Dios  nos pida humillación y sacrificios, sobre todo cuando hemos fallado. Falso un Dios que está al acecho para ver lo que hacemos, y según nuestras obras, reaccionará Él después.
En realidad, siempre que nos atrevemos a decir Dios es… estamos expresando una idea, es decir, un ídolo. Estoy cada vez más convencido de que el ateo sincero está más cerca del verdadero Dios, que los teólogos que creen haberlo atrapado en sus intrincados conceptos.
Hoy podemos comprender que Dios no se identifica con la creación, pero tampoco es nada separado de ella. De la misma manera que no podemos imaginar la Vida como algo separado del ser que está vivo. No podemos imaginar lo divino separado de todo ser creado, que, por el mero hecho de existir, está traspasado de Dios. En los últimos tiempos muchos pensadores llaman a esa conexión inextricable, “no dualidad”.
Tampoco podemos decir que está donde actúa, porque tampoco puede actuar de una manera causal a semejanza de las causas segundas. La acción de Dios no podemos percibirla por los sentidos ni ser objeto de  ciencia. Dios es acto puro y lo que hace se identifica con lo que es. Lo está haciendo todo de una vez, por lo tanto no puede empezar a hacer algo o dejar de hacer lo que está haciendo.
El Dios de Jesús no es el aliado de unos pocos que le caen en “gracia”. No es el Dios de los buenos, de los piadosos, de los religiosos ni de los sabios. Es el Dios de los excluidos y marginados, de los enfermos y tarados; incluso de los irreligiosos inmorales y ateos.
Esta es una verdad que nos cuesta mucho aceptar a “los buenos”. El evangelio no puede ser más claro al respecto: “las prostitutas y los pecadores públicos os llevan la delantera en el Reino de Dios.
El Dios de Jesús no aporta nada a los buenos que ya están salvados, pero llena de esperanza a los malos que necesitan salva­ción. "No tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores". El mensaje de Jesús escandalizó, porque hablaba de un Dios que se da a todos sin que tengamos que merecerlo. Para todo el que se cree bueno, eso es una muy mala noticia.
Para nosotros, es sobre todo la experiencia que Jesús tuvo de su Abba, lo que nos debe orientar en nuestra búsqueda. Jesús no se propuso inventar una nueva religión ni un nuevo Dios. Lo que intentó con todas sus fuerzas, fue purificar la idea de Dios que tenía el pueblo judío en su época. Ese esfuerzo le costó la vida.
Jesús en todo momento quiere dejar claro, que su Dios es el mismo del Antiguo Testamento. Eso sí, tan purificado y limpio de adherencias idolátricas, que da la impresión de ser una realidad completamente distinta.
La forma en que Jesús habla de Dios como amor-salvación para los hombres se inspira directamente en su experiencia personal.
Naturalmen­te esa vivencia no hubiera sido posible sin hacer suyo el bagaje religioso heredado de la tradición bíblica. En ella se encuentran ya claros chispazos de lo que iba ser la revelación de Jesús.
La experiencia básica de Jesús fue la presencia de Dios en su propio ser. Descubrió que Dios lo era todo para él y decidió corresponder siendo él mismo todo para Dios. Tomó concien­cia de la fidelidad de Dios y respondió vitalmente a esta toma de concien­cia.
Al atreverse a llamar a Dios "Abba", Jesús abre un horizonte completamente nuevo en las relaciones con el Absoluto.  Descubrió el Absoluto, en cada una de sus criaturas, sobre todo en los oprimidos.
La base de toda experiencia religiosa reside en la condición de criaturas. El hombre se descubre sustentado por la permanente acción creadora de Dios. El modo finito de ser uno mismo, demuestra que no se da a sí mismo la existencia, por lo tanto, es más de Dios que de sí mismo. Sin Dios no sería posible nuestra existencia. El reconoci­miento de nuestra limitación es el camino para llegar a la experiencia de Dios. Él es el único verdadero y sólido fundamento sin el cual, nada existe.
Jesús descubre que el centro de su vida está en Dios. Pero eso no quiere decir que tenga que salir de sí para encontrar su centro. Descubrir a Dios como fundamento, es fuente de una inesperada humanidad. La experiencia personal de Dios será el camino para la manifestación de la más alta humanidad.
Esta idea de Dios supone un salto sobre la idea del Antiguo Testamento. Allí Dios era el Todopoderoso que hace un pacto al modo humano, y observa desde su atalaya a los hombres para ver si cumplen o no su “alianza”, y reacciona en consecuencia. Si la cumplen, los ama y los premia, si no la cumplen, los reprueba y castiga.
En Jesús, Dios actúa de modo muy diferente. Él es don absoluto e incondicional. Él es ágape y se da totalmente. Es el hombre el que tiene que reaccionar al descubrir lo que Dios es para él. La fidelidad de Dios es lo primero y el verdadero fundamento de una actitud humana.
En las últimas décadas, los científicos en general han dado un vuelco en la manera de afrontar el problema de Dios. Del rechazo frontal de los últimos siglos, se ha pasado a la consideración de que la ciencia no lo explica todo, ni mucho menos. Detrás de todos los avances increíbles, sigue estando el misterio de los orígenes y de por qué la realidad es como es y no de otra manera. A pesar de todo, seguimos sin poder explicar el origen del universo, la vida, la inteligencia, etc.
Pero sería completamente falso el creer que Dios está ahí, porque lo necesitamos para explicar la realidad. Sería seguir en la dinámica de los seres del Paleolítico. Precisamente porque no necesitamos a Dios para cubrir nuestras necesidades materiales, estamos en mejores condiciones para encontrar al verdadero Dios.       
Hoy se está debatiendo un tema interesante sobre Dios. ¿Es Dios persona? La mayor dificultad para hablar de Dios como persona, la encontra­mos en el mismo concepto de persona que lejos de ser una constante a través de la historia, ha experimentado sucesivos y profundos cambios de sentido.
Desde el "prosopon" griego, traducido al latín por “persona”, y que era en el origen la máscara que se ponían en el teatro para que “resonara” la voz; pasando a significar el personaje que se representaba. Al final terminó significando el individuo físico. El sentido moderno de persona, es el de yo individual, conciencia subjetiva, es decir, el núcleo más íntimo del ser humano.
En los últimos años se está hablando del ámbito transpersonal. Creo que va a ser uno de los temas más apasionantes de los próximos decenios. Si el hombre está anhelando lo transpersonal, es ridículo seguir encasillando a Dios en un concepto personal, que limita el propio ser.
La clásica definición de Boecio [individua sustantia, racionalis natura], es un poco ridícula, porque pretende aplicar a Dios la individualidad y la racionalidad propia del hombre.
Dios no puede ser un "tú" en el mismo sentido que lo es otro ser humano. Dios sería más bien la realidad que posibilita el encuentro con un tú; es decir, sería como ese tú ilimitado que se experimenta en todo encuentro humano con el otro. Pero a Dios nunca se le puede experimentar directa­mente como tal tú, sin el rodeo del encuentro con un tú humano.
No se trata pues, de evitar a toda costa el vocabulario teísta (nos quedaríamos sin lenguaje sobre Dios), sino exponer con suficiente claridad el carácter analógico de todo lenguaje sobre Dios. Toda nuestra vida religiosa quedará afectada por estas ideas que acabamos de exponer, desde la oración hasta la esperanza en la vida futura.
Meditación-contemplación
La mejor pista nos la da Jesús: “yo y el Padre somos uno”.
Bien entendido que esto lo dijo como ser humano.
Jesús sigue siendo Jesús y Dios sigue siendo Dios,
pero toda diferencia ha desaparecido.
…………………..
En su evangelio, Juan pone en boca de Jesús, uno y otra vez:
”Yo soy…”
Es la definición que da Dios de sí mismo desde la zarza.
Lo que sustituye, en cada caso, a los puntos suspensivos
no tiene importancia.
Lo importante es que ha descubierto su ser.
…………….
Este es el único camino para conocer a Dios.
Descubrir que lo que Él es y lo que soy yo se identifica.
Solo si llego a descubrir lo que soy,
puedo llegar a vivir lo que es Dios.

Fuente:
http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mt-28-16-20-MR.htm
Cfr.
Mons. Antonio José López Castillo:http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana-subio-al-cielo
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-cuando-cristo-vuelva
Ilustración: Dalia Ferreira.

domingo, 7 de mayo de 2017

LLAMADO

NOTITARDE, Valencia, 07 de mayo de 2017
 “Caminando con Cristo”
“Yo soy la puerta de las ovejas” (Jn.10, 1-10)
Joel de Jesús Núñez Flautes

El cuarto domingo de Pascua es conocido comúnmente como el “Domingo del Buen Pastor”, porque en este día se lee la parábola del Buen Pastor que se encuentra en el capítulo diez del evangelio de San Juan. En esta parábola, frente a las acusaciones y asechanzas de sus adversarios, Cristo se define como la única puerta por donde entran las ovejas y como el Buen Pastor. Recordemos que en tiempos de Jesús el pastoreo y los rebaños de ovejas eran comunes y, por tanto, la imagen que utiliza Jesús para responder a los fariseos es perfectamente comprensible, ejemplarizante y al mismo tiempo profunda; porque Cristo se autodefine como la única vía de Salvación y como el único Buen Pastor que conoce a sus ovejas, que las llama por su nombre, que escuchan su voz, lo siguen y Él será capaz de entregar su vida por ellas. Cristo denunciaba así a los falsos pastores y la religión de apariencias e hipocresía de su tiempo.

Para entender mejor la imagen que hace Jesús de sí mismo como “puerta de las ovejas”, debemos recordar que en tiempo de Jesús existían muchos apriscos, donde los pastores dejaban sus ovejas y había un encargado que cuidaba ese aprisco, cuando al amanecer se acercaba el pastor de uno de los rebaños, lo reconocía el guardián y le abría la puerta; quien quería robar no venía de día y no entraba por la puerta, saltaba la cerca y robaba las ovejas, las esquilaba o las mataba para llevárselas y las ovejas no lo reconocían; en cambio el pastor entra por la puerta, llama a cada una de sus ovejas y éstas conocen la voz de su pastor, salen del aprisco por la puerta y siguen a su pastor que las conduce a buen pasto. Cristo no sólo se llama El Buen Pastor, sino que llama a sus discípulos de ayer y de hoy sus  ovejas y se compara con la puerta del aprisco que da paso, salida, que conduce y da entrada a la salvación.

IDA Y RETORNO: Oremos por el aumento y perseverancia de las vocaciones sacerdotales. Que tengamos pastores según su corazón.

Fuente:
http://www.notitarde.com/yo-soy-la-puerta-de-las-ovejas-jn10-1-10-/columnistas-del-dia/2017/05/06/1058439/
Cfr.
Pedro Olalde: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-10-01-16.htm
Mons. Antonio José López Castillo: Notas Pastorales: “El Sacerdote, Buen Pastor en Cristo”: http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana/notas-pastorales-el-sacerdote-buen-pastor-en-cristo
Ilustración: Philippe de Champaigne.