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domingo, 20 de agosto de 2017

CANANEOS

Evangelio dominical: La Cananea
José Martínez de Toda, SJ

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el 20° Domingo del Tiempo ordinario, Ciclo A, correspondiente al domingo 20 de agosto de 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 15, 21-28

"También los perritos comen las migajas que caen de la mesa del amo!"

¿Le sirve a un ciego una lámpara?

<Érase un anciano ciego que, todas las noches, caminaba por las calles oscuras de la ciudad con una lámpara en la mano. Una noche un amigo le preguntó:
-"¿Qué haces tú, siendo ciego, con una lámpara en la mano?" El ciego le respondió:
-"La llevo para que otros me vean, y así encuentren su camino"...> (Félix Jiménez)
¡Qué hermoso sería si todos ilumináramos el camino de los demás!
Hoy Jesús viene a traernos la luz de cómo superar barreras nacionales, culturales y religiosas. Hoy nos presenta la historia de una mujer cananea, gentil y extranjera, y por eso despreciada y rechazada por los judíos. Pero Jesús la atiende.

¿Cómo es la historia de esta mujer cananea?

Jesús se va de de Galilea a Tiro y Sidón, que respectivamente están a unos 37 y 75 kilómetros al norte de Galilea en la costa del mar Mediterráneo. Es lo más al norte que Jesús viajaría. Y es un área gentil con pocos judíos.

Una vez llegado allá, su fama comienza a recorrer el territorio, y una mujer cananea pagana le gritaba usando términos judíos: «¡Ten compasión de mí, Señor, hijo de David! Mi hija tiene un demonio muy malo» ( v. 22).

Los discípulos, ofendidos por los gritos y pedidos de aquella mujer pagana y, por lo tanto, para ellos indigna de la salvación de Dios, le piden a Jesús que la atienda, para que les deje en paz.

Jesús al principio se hace el loco con esta mujer cananea. No quiere saber nada de ella: "Sólo he sido enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel."

Jesús, enredado en discusiones con los fariseos, quiere dejar claro que se conserva fiel al pacto de Dios en el Antiguo Testamento, que Dios no ha abandonado a su pueblo elegido, y el ministerio de Jesús es, primero que nada, para Israel.

De esta forma Jesús trata de conservar su ritmo evangelizador: primero a los judíos, el pueblo preferido en el Antiguo Testamento; después a los gentiles.

Lo mismo trató de hacer en las Bodas de Caná: "Aún no ha llegado mi hora".

Pero la mujer tiene una gran fe. Ella llamó a Jesús "Señor" tres veces (vv. 22, 25 y 27). Es una fe que no sólo se manifiesta en palabras sino en la acción: "Vino a postrarse ante Jesús".

Jesús se resiste: no quiere ser acusado por los judíos de que privilegia a los paganos, y le dice: "No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos."

¿No es insultante que compare Jesús a la Cananea con un perro?

Jesús no usa propiamente la palabra 'perro', usada por los judíos para designar a los paganos, sino la más familiar de 'perrito', como una mascota doméstica. Así atenúa la fuerza despectiva de la palabra "perro".

Las mascotas son parte de la familia, tienen su comida especial, disfrutan de privilegios que se les niegan a otros animales.

De hecho la cananea no se sintió insultada, sino que se aprovecha de esa comparación para continuar con su petición. Le dice a Jesús:

-"Sí, Señor; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores" (v. 27).
Jesús responde de forma exuberante:

"Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas".

Su corazón le hace romper las normas judías. Jesús tiene en cuenta la creencia judía de ser el pueblo elegido y preferido de Dios. Pero llega el momento en que su corazón supera esa barrera cultural, al ver la fe y la insistencia de aquella mujer. Su amor y compasión está por encima de ellas. Y así como en las Bodas de Caná adelantó su hora de hacer milagros, aquí también adelanta su hora de atender a todos, curando a su hija.

Jesús destaca la fe de la mujer y subraya que, por la fe, la llegada del reino de Dios puede adelantarse a los paganos.

Y la trata lo mismo que a los judíos: lo único que le exige es la fe, y en eso la cananea superó a muchos judíos.

¿Hoy día persisten las barreras raciales?


Considerando muy en serio hacerse cristiano, Gandhi fue a la iglesia un domingo con la idea de hablar con el sacerdote sobre su idea

Pero, al entrar en la iglesia, el acomodador no le dejó sentarse, y le dijo que se fuera a adorar a Dios con su propia gente.

Gandhi se fue de la iglesia y no volvió más:

"Si los cristianos tienen también diferencias de casta", se dijo, "mejor me quedo siendo Hindú.">

Llegó el momento de superar barreras de raza, de nacionalidades, de lenguas, de castas, de sexo, de cultura. Todos somos iguales ante Dios. Y Jesús fue el primero en ir rompiendo esas barreras, como lo que le pasó con esta mujer cananea.

¿Cuál es la Buena Noticia de este episodio del evangelio?

1-En el corazón de Dios, en la Iglesia de Jesús, cabemos todos. Todos somos llamados a ser injertados en el árbol de la vida, a pertenecer y a heredar el Reino. Todos somos ovejas perdidas de Israel. Se cayó la supuesta preferencia de exclusividad de Dios para con el pueblo judío. Hay que desmantelar las estructuras que crean división y prerrogativas entre los hijos de Dios.

Jesús supera las barreras culturales, cuando se trata de ayudar al débil. Sólo pide fe.

2.Coraje por parte de la cananea. Ella era tan insignificante, que ni Jesús le hizo caso al principio. Cualquiera se hubiera desengañado y hubiera aceptado el fracaso. Pero ella arremete con fuerza. Se parece a la parábola de la viuda frente al juez, que por fin la atiende para que lo deje en paz.

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-cananea-0
Cfr.
Mons. Antonio José López Castillo: http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana/arquidiocesana-la-constancia-del-creyente
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-resucitar-reencarnar
Ilustración: Henry Ossawa Tanner, Jesús y la cananea (1908-1909).

PEDAGOGÍA

NOTITARDE, Valencia, 20 de junio de 2017
 “Caminando con Cristo”
“Mujer, ¡que grande es tu fe!” (Mt.15, 21-28)
Joel de Jesús Núñez Flautes

El texto evangélico de este domingo nos presenta el diálogo de Jesús con una mujer cananea (no judía), que pudiéramos decir, que le supo ganar a Cristo con su argumento; pero que en el fondo sabemos que dicho diálogo fue provocado por Jesús para aleccionar a sus discípulos y oyentes y dejar demostrado cómo se comporta Dios y como Jesús le representa fielmente ante una sociedad que excluía a las mujeres, que expulsaba y mantenía a límite a los infieles o paganos (así eran considerados los cananeos que representaban la impiedad para el pueblo judío). En este relato vemos, como en otros pasajes de los evangelios, el comportamiento de Jesús con las mujeres, que en su tiempo eran infravaloradas, maltratadas y muchas veces despreciadas, sin sumarle a esto el hecho que fuera pagana o infiel. Es el cuadro que nos presenta esta escena que narra Mateo. La mujer va detrás de Jesús implorándole que cure a su hija enferma, “endemoniada”. Jesús ante la súplica de sus discípulos que le pedían que la atendiera afirma rotundamente: “No he sido enviado más que a las ovejas pérdidas de la casa de Israel”; es decir, para los judíos (Con esto quería llamara la atención y dejará claro que su comportamiento, sería distinto al comportamiento de los jefes religiosos y la mentalidad judía del momento). Así era la mentalidad de la época, los judíos se consideraban los herederos de las promesas de Dios, los únicos que alcanzarían la salvación, los elegidos. Jesús, con su afirmación deja constancia de esta mentalidad, pero la mujer insiste, se postra ante Él (es signo que lo reconoce como Dios y llena de fe sabe que le puede conceder aquello que le pide); Jesús busca sacar lo mejor de esta mujer para aleccionar a todos y le dice: “No está bien tomar el pan de los hijos y echárselos a los perritos” y sabemos el desenlace. Jesús al final alaba su fe y le concede su deseo.

IDA Y RETORNO: Hagamos que Dios sea siempre nuestro refugio.

Fuente:
http://www.notitarde.com/mujer-que-grande-es-tu-fe-mt15-21-28-/columnistas-del-dia/2017/08/19/1073080/
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mt-15-21-28-MR.htm
Ilustración: Grabado del siglo XIX.

domingo, 17 de agosto de 2014

DESESPERACIÓN Y FE

NOTITARDE, Caracas, 17 de agosto de 2014
"Mujer, ¡Qué grande es tu fe!" (Mt.15, 21-28)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El texto evangélico de este domingo nos presenta el diálogo de Jesús con una mujer cananea (no judía), que pudiéramos decir, que le supo ganar a Cristo con su argumento; pero que en el fondo sabemos que dicho diálogo fue provocado por Jesús para aleccionar a sus discípulos y oyentes y dejar demostrado cómo se comporta Dios y como Jesús le representa fielmente ante una sociedad que excluía a las mujeres, que expulsaba y mantenía a límite a los infieles o paganos (así eran considerados los cananeos que representaban la impiedad para el pueblo judío). En este relato vemos, como en otros pasajes de los evangelios, el comportamiento de Jesús con las mujeres, que en su tiempo eran infravaloradas, maltratadas y muchas veces despreciadas, sin sumarle a esto el hecho que fuera pagana o infiel. Es el cuadro que nos presenta esta escena que narra Mateo. La mujer va detrás de Jesús implorándole que cure a su hija enferma, "endemoniada" (seguramente sufría de epilepsia, que para la época era considerada una enfermedad demoníaca; si negar con esto, que Jesús expulsaba a los demonios o espíritus impuros y sanaba a los enfermos), Jesús ante la súplica de sus discípulos que le pedían que la atendiera afirma rotundamente: "No he sido enviado más que a las ovejas pérdidas de la casa de Israel"; es decir, para los judíos (Con esto quería llamara la atención y dejará claro que su comportamiento, sería distinto al comportamiento de los jefes religiosos y la mentalidad judía del momento). Así era la mentalidad de la época, los judíos se consideraban los herederos de las promesas de Dios, los únicos que alcanzarían la salvación, los elegidos. Jesús, con su afirmación deja constancia de esta mentalidad, pero la mujer insiste, se postra ante Él (es signo que lo reconoce como Dios y llena de fe sabe que le puede conceder aquello que le pide); Jesús busca sacar lo mejor de esta mujer para aleccionar a todos y le dice: "No está bien tomar el pan de los hijos y echárselos a los perritos", con esta expresión volvía a remarcar que los "hijos de Dios eran sólo los judíos" y los perros eran los paganos (Jesús hacía eco de un refrán de la época);  así pensaba aquella sociedad y la respuesta de la mujer es expresión de su fe profunda, fe que alaba Jesús: "Sí, Señor, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos". La mujer llama a Jesús "Señor", título mesiánico que exalta la divinidad de Jesús, título aplicado especialmente a Dios. Con este diálogo Jesús quería dejar de manifiesto que Dios no hace acepción de personas, que mira el corazón y la fe profunda de quien lo busca e invoca. Dios no mira las apariencias, el sexo, el color de la piel, la clase social; sino que se fija en el humilde que con fe sincera lo invoca como la mujer cananea.
Si comparamos este pasaje con el evangelio del domingo pasado, puede resultar irónico que Jesús a un judío, a un apóstol, al mayor de sus discípulos, que dejaría como jefe de su Iglesia, a un hombre, le dijera como a Pedro: "hombre de poca fe"; en cambio el pasaje de hoy resalta que Jesús a una mujer, a una cananea, a una persona considerada infiel, gentil, le dice: "Mujer, que grande es tu fe". Así es Dios, nos desconcierta, supera nuestros esquemas y paradigmas, nos muestra su rostro amoroso y misericordioso cuando nosotros, si tuviéramos en su lugar, fuéramos jueces implacables y duros ante los demás; pero Jesús vino a mostrarnos el verdadero rostro de Dios Padre. Porque para los judíos pertenecer al Pueblo de Dios se daba por la raza, por la sangre; Cristo viene a desmontar esta creencia y deja en claro que para pertenecer al Nuevo Pueblo de Dios no será el sexo, la condición social, la raza, la sangre, sino que quien profese su fe en Él como único Dios y Salvador (como lo hizo la cananea), ese pertenecerá al Pueblo de la Nueva y definitiva Alianza. Jesús dejó claro el universalismo de la salvación o lo que es igual decir, que Dios quiere que todos los hombres se salven, que conozcan la verdad y que la única condición que hace falta es tener fe en el Hijo de Dios que ha venido al mundo a dar su vida por nosotros. De la actitud de Jesús aprenderá la Iglesia primitiva y la Iglesia de hoy que es Católica (universal), llevar el mensaje a toda criatura, predicar el evangelio en el mundo gentil (como lo hicieron los apóstoles y Pablo) y como lo sigue haciendo hoy la Iglesia en aquellos lugares donde todavía no ha llegado la alegría del evangelio o donde se ha apagado la fe.
IDA Y RETORNO:
Felicito a toda la familia del Notitarde que ha hecho posible que este prestigioso diario, del cual me siento parte, esté cumpliendo un aniversario más, llevando información, no sólo a Carabobo, sino también al centro del país y con la globalización a toda Venezuela y el mundo. Que Dios siga bendiciendo la labor que se hace desde este medio de comunicación. Gracias por el apoyo a nuestra Iglesia de Valencia.
Pidamos al Señor por Venezuela, que sus bendiciones vengan sobre nosotros y alcancemos la paz, la justicia, el bienestar, el progreso, la libertad que tanto necesitamos.

Cfr. José Martínez de Toda (SJ): http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-cananea
Ilustración: Geraldo de Barros.

¿REENCARNAR O RESUCITAR?

Jesús es de todos
José Antonio Pagola

Una mujer pagana toma la iniciativa de acudir a Jesús aunque no pertenece al pueblo judío. Es una madre angustiada que vive sufriendo con una hija “atormentada por un demonio”. Sale al encuentro de Jesús dando gritos: “Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David”.
La primera reacción de Jesús es inesperada. Ni siquiera se detiene para escucharla. Todavía no ha llegado la hora de llevar la Buena Noticia de Dios a los paganos. Como la mujer insiste, Jesús justifica su actuación: “Solo me han enviado a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.
La mujer no se echa atrás. Superará todas las dificultades y resistencias. En un gesto audaz se postra ante Jesús, detiene su marcha y de rodillas, con un corazón humilde pero firme, le dirige un solo grito: “Señor, socórreme”.
La respuesta de Jesús es insólita. Aunque en esa época los judíos llamaban con toda naturalidad “perros” a los paganos, sus palabras resultan ofensivas a nuestros oídos.: “No está bien echar a los perros el pan de los hijos”. Retomando su imagen de manera inteligente, la mujer se atreve desde el suelo a corregir a Jesús: “Tienes razón, Señor, pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los señores”.
Su fe es admirable. Seguro que en la mesa del Padre se pueden alimentar todos: los hijos de Israel y también los perros paganos. Jesús parece pensar solo en las “ovejas perdidas” de Israel, pero también ella es una “oveja perdida”. El Enviado de Dios no puede ser solo de los judíos. Ha de ser de todos y para todos.
Jesús se rinde ante la fe de la mujer. Su respuesta nos revela su humildad y su grandeza: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! que se cumpla como deseas”. Esta mujer le está descubriendo que la misericordia de Dios no excluye a nadie. El Padre Bueno está por encima de las barreras étnicas y religiosas que trazamos los humanos.
Jesús reconoce a la mujer como creyente aunque vive en una religión pagana. Incluso encuentra en ella una “fe grande”, no la fe pequeña de sus discípulos a los que recrimina más de una vez como “hombres de poca fe”. Cualquier ser humano puede acudir a Jesús con confianza. Él sabe reconocer su fe aunque viva fuera de la Iglesia. Siempre encontrarán en él un Amigo y un Maestro de vida.
Los cristianos nos hemos de alegrar de que Jesús siga atrayendo hoy a tantas personas que viven fuera de la Iglesia. Jesús es más grande que todas nuestras instituciones. Él sigue haciendo mucho bien, incluso a aquellos que se han alejado de nuestras comunidades cristianas."

Fuente:
http://creereenti.blogspot.com/2014/08/evangelio-domingo-17-de-agosto-de-2014.html
Cfr. Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-resurreccion-o-re-encarnacion
Ilustración: Diana Moisés Botkin, "Hasta que él apareció".

lunes, 15 de agosto de 2011

ACUDIR A OTROS TERRITORIOS


San Mateo, 15: 21-28

En su homilía de hoy, el Padre Roberto Martialay (SJ) señaló que no por ser mujer, pobre y pagana, Jesús iba a dejar de ayudarla. Es un caso fuera de las normas y hay resistencia particular de Jesús con sus objeciones y respuestas, incluso, cortantes. Ha tratado de apartarse del territorio palestino, yendo al norte, hoy parte del Líbano, pagano. Inesperadamente, se presenta la mujer con su propio proyecto, único e importante problema: curar a su hija. Sabía de Jesús, lo conoce, quizá estuvo en Palestina.
Jesús en principio tiene una misión limitada: no ir más allá de las ovejas descarriadas de Israel. Al final de la vida dirá que todo el mundo, objetando esa misión limitada. Utiliza expresiones ofensivas con la mujer (perritos), preparando aumento de la fe, pero ella responde con mucho ingenio y humildad. Asombrado, Jesús reconoció la fe tan grande de la mujer. Cura a su hija.
Relación más delicada e importante en la vida humana, la de madre e hija. Deterioro produce mgran conmoción (descarriada, pérdida de empleo, lleva a casa cosas de santería, etc.). Procurar entenderse lo mejor posible, en el marco de toda la relación familiar.
Jesúas pospone todas las objeciones y la ayuda, reconoce la grandeza de la fe. Ella es insistente en la oración, dispuesta a seguirlo hasta el fin del mundo. ¿Ayudamos a los demás, pedimos ante los organismos públicos respectivos lo conducente...?.
Rovira
Josep María Rovira Belloso ("Leer el Evangelio", Planeta, Barcelona, 1980), a propósito del pasaje, manifiesta que la oración abre brecha en la muralla del silencio de Dios (Gomá), obligándonos a afinar la puntería, grito e insistencia como la de la cananea. "La oración - dice - ha puesto al descubierto que nada puede detener la gratuidad expansiva del amor salvador. La verdadera oración encuentra la rendija que nos hace entrar en él, a pesar del silencio, de nuestra pobreza y pecado, del inmovilismo de las grandes verdades huérfanas de misericordia. La oración encuentra el amor de Jesús y ese amor salvará su Iglesia" (98).
Ilustración: Jack Levine

PERSISTENCIA INFINITA


NOTITARDE, Valencia, 14 de Agosto de 2011
"Mujer, ¡Qué grande es tu fe!" (Mt. 15, 21-28)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio de este domingo nos presenta a una mujer extranjera pidiendo encarecidamente a Jesús que sane a su hija que tiene un demonio. Al final por la insistencia y argumentos de la mujer Jesús alaba su fe y escucha su petición.
Es interesante ver los personajes que actúan en la escena que nos presenta el evangelio y el desenlace de la misma. En primer lugar, está Jesús, el Maestro, su fama se iba extendiendo por hacer milagros y presentarse como el Mesías esperado; le siguen sus apóstoles y discípulos y en el caso que nos ocupa está una mujer y extranjera, las dos cosas son significativas, era mujer y no pertenecía al pueblo de Israel, al pueblo de la Alianza. La mujer se acerca a Jesús y le grita: "Señor, Hijo de David, ten compasión de mí". Según la ley judía ningún maestro judío podía entablar conversación con una mujer, a menos que estuviera presente su marido. Un extranjero (pagano o gentil) era considerado impuro y quien entrara en contacto con un pagano quedaba impuro. Los discípulos le piden a Jesús que la "despidiera", que le dijera "que se fuera", pero el despedir en griego significa que se vaya con lo que pide; es decir, atenderla y socorrerla, pero, en un primer momento Jesús hace hincapié que Él ha venido a las ovejas perdidas de Israel, es decir, para los judíos y no para los paganos; como buen pedagogo busca llamar la atención y transmitir al final el verdadero rostro de Dios que no hace diferencia de personas y rompe las barreras culturales, sociales y políticas y atiende con amor a sus hijos.
La mujer extranjera se acerca a Jesús con fe, la forma como lo llama gritándole atestigua su fe, lo llama "Señor", es decir, lo reconoce como Dios, es un título que implica divinidad y lo llama "Hijo de David", expresión que señalaba al Mesías esperado y anunciado por los profetas, descendiente del Rey David. Ante el primer rechazo de Jesús, la mujer se arrodilla (lo cual significa reconocer su dignidad como Dios) y le suplica, Jesús intencionalmente entabla con ella una conversación dialéctica interesante. Hay que recordar que la mujer no solo era extranjera, sino cananea, los cananeos fueron aquellos que expulsó el pueblo de Israel cuando se estableció en la actual Palestina, ya que eran considerados personas sin piedad o sin creencias. Del diálogo de Jesús con aquella mujer sale triunfante ésta y Jesús alaba su fe y le concede aquello que suplicaba con insistencia. Así da una nueva lección a quienes le seguían, lo veían y escuchaban. Este diálogo, hace recordar, salvando las distancias, el primer milagro que Jesús realizó en las bodas de Caná por mediación de su Madre, la Santísima Virgen María.
La que era seguramente llamada la "Cananea" o reconocida como tal, se presenta ahora ingeniosa y con profundidad de fe, tanto es así que hasta el Maestro y Mesías, lo reconoce y alaba su fe. Así deja ver claro Jesús que Dios atiende las súplicas de todos sus hijos y sobre todo de aquellos que le buscan con fe profunda y sincera y no importando condición social alguna.
Lo que queda claro es evidente: Ahora para pertenecer al nuevo pueblo de Dios, inaugurado en la persona de Cristo, no se da por la sangre ni por la raza, ni por el color ni el sexo, ni condición social alguna, como venía sucediendo hasta ahora, sino que ahora se da por la fe en la persona de Cristo, Dios y Salvador de la humanidad. Así nació la Iglesia Católica, con esta apertura "universal", con la propuesta de Jesús que abarca a toda la humanidad. La Iglesia se extendió del mundo judío al mundo pagano y hasta nuestros días es la Iglesia misionera, obediente al mandato de su Señor que quiere que todos los hombres se salven. (1Tim. 2,4).
La lección que nos da la mujer cananea hoy es un reto para nuestra fe, para nuestra forma de suplicar y hablar con Dios; para verificar hasta que puntos somos perseverantes o por lo contrario si caemos en la actitud derrotista, conformista o pesimista. Quien tiene a Dios no vacila, confía, cree, todo lo espera y puede junto con Él. Necesitamos alcanzar una oración llena de fe, que supere las adversidades, que no desmaye en los momentos de crisis, sino que se mantenga firme y esperanzada en su Dios y Señor.
IDA Y RETORNO: Lo anunciado el domingo pasado se realiza hoy en Canoabo. Dios bendiga a nuestro Seminario de Valencia.
Hoy nuestro Arzobispo está cumpliendo 35 años de sacerdocio; Mons. José Jiménez, Mons. Roberto Sipols y Pbro. Óscar Martínez están cumpliendo 28 años. Mañana varios de los sacerdotes de nuestra Arquidiócesis estaremos cumpliendo un aniversario más de nuestra ordenación sacerdotal, día que celebramos con alegría y gratitud al Señor que nos ha elegido para ser sus testigos en medio del mundo. Padres: Rudy Rajk (26), Raúl Urbina (24), Julio Rodríguez (23), Pedro de Freitas, Arturo Uzcátegui, Óscar Monzón (22), Arturo Kannee, Carlos León (20), Luís Pinto, Kafka Pirela (18), Luís Padrón, Joel Núñez (16) y Miguel Pirela 14 años de servicio a Cristo y su Iglesia.
pjoel_l5895@hotmail.com

Ilustración: Juan de Flandes, "Cristo e la cananea" (1500)