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domingo, 14 de enero de 2018

VIGENCIA DEL DISCIPULADO

Evangelio Dominical: Los primeros discípulos de Jesús
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el segundo domingo del Teimpo Ordinario, ciclo B, correspondiente al domingo 14 de enero de 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 1, 35-42

"Hemos encontrado al Mesías"

¿Se encontraron alguna vez Juan el Bautista y Jesús en su vida pública?

Ciertamente. Cuando Juan ya se hizo hombre, se fue al desierto y vivió como un asceta, preparándose para su oficio de Precursor de Jesús. Se alimentaba de langostas y miel silvestre. Su modelo era el profeta Elías.

Después se puso a predicar el arrepentimiento de los pecados, y bautizaba a los que venían a él, y a todos les decía que se preparasen para la llegada del Mesías. Algunos se quedaban con él como discípulos: querían dedicar sus corazones a prepararse para el Mesías.

Juan el Bautista brilló mucho en Palestina, pero fue como una estrella fugaz: su papel era preparar el camino a Jesús.

Repetía que él no era el Mesías, sino una humilde voz, que anunciaba su llegada.

Pero un día Jesús fue bautizado por Juan.

Y otro día, Jesús iba pasando de largo por donde estaba Juan. Éste lo reconoce. Y les dice a sus discípulos: "Este es el Cordero de Dios". Los discípulos de Juan en seguida entienden. Algunos de ellos seguirán desde entonces siempre a Jesús.

¿Qué significa ser el Cordero de Dios?

El Cordero como sacrificio aparece mucho en la Biblia. He aquí algunos ejemplos:
- Primero ocurrió con Abraham, cuando sacrificó un cordero en lugar de su hijo Isaac (Gen. 22:8-13).
- Después los israelitas señalan con la sangre de un cordero las puertas de sus casas para que el Ángel Exterminador no entre en ellas a sacrificar al primogénito. Para los judíos, el cordero era todo un símbolo del amor de Dios hacia Israel.

- Por fin a diario se sacrificaban ovejas en el templo de Jerusalén para redimir a la gente de sus pecados.
Al oír los discípulos esta frase ("Éste es el Cordero de Dios"), se dieron cuenta de que Jesús es el nuevo Cordero que libera a su pueblo de la esclavitud del pecado, le hace pasar de la muerte a la vida y le quita el pecado.

¿Qué hicieron los discípulos de Juan al ver que señalaba a Jesús?

Se fueron tras Jesús. Él se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: "¿Qué buscan?". Los discípulos le dicen: "Rabí (que significa Maestro): ¿dónde vives?"

Es curioso que no le dicen simplemente: "Queremos hablar contigo", sino "¿Dónde vives?". Por eso lo tratan de Rabí, Maestro. Los antiguos maestros no enseñaban sólo doctrina, sino que enseñaban a vivir a sus discípulos. Eso es precisamente lo que desean aprender de Jesús: a vivir según sus enseñanzas.

Y Jesús les invita: "Vengan y vean". Y ellos se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Por lo visto, les gustó Jesús: su forma de ser, de tratarlos.

Se transforman en testigos y apóstoles que atraen a otros hacia Jesús con su anuncio entusiasta y convencido. Andrés transmite a su hermano Simón la noticia. Y lo llevó a Jesús.

Y Jesús se le quedó mirando, y le dijo:
-"Tú eres Simón, hijo de Jonás...: tú serás llamado Cephas" (v. 42). Cephas es una palabra aramea, que quiere decir 'Piedra'. Y 'piedra' en griego se dice 'Pedro'.

También antes en el Antiguo Testamento Dios cambió otros nombres. Por ejemplo,
-Le dijo a Abrán: "Ya no te llamarás Abran, sino Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes" (Gen. 17:5).

- Segundo: "No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel: porque has peleado con Dios y con los hombres, y has vencido" (Gen. 32:28).

El cambio de nombre significa una nueva misión, el comienzo de una nueva vida – un nuevo propósito – una nueva relación con Dios.

Jesús ve en Pedro las cualidades de una roca, aunque llevará tiempo para que estas cualidades se desarrollen.

1 - Al principio, Pedro es más bien un espontáneo de gran corazón. En su entusiasmo, camina sobre el agua hacia Jesús, solo para caerse al darse cuenta de lo que estaba haciendo.

2 – Pedro le jurará lealtad eterna a Jesús, pero cuando es apresado, le negará tres veces.

3 – Cuando los soldados llegan al Huerto de Getsemaní y prenden a Jesús, Pedro le corta la oreja a uno de ellos (Juan 18:10).

4 - Sólo después de la resurrección es cuando Pedro empezará a parecerse a la roca que Jesús vio en él hacía tanto tiempo.

Nosotros también tenemos grandes posibilidades. Si seguimos a Cristo, Él las desarrollará en nosotros, igual que lo hizo con Pedro.

Hay en la Biblia otros ejemplos en que Dios llama a misiones concretas.

Precisamente la 1ª Lectura de este domingo narra la historia del gran profeta Samuel y cómo Dios lo llamó de pequeño en el Templo, cuando se iba a dormir. (Samuel 3, 3b-10. 19).

Y le confió la misión de ser un profeta ante Israel.

¿Nos ha llamado Dios alguna vez?

Sí, muchas veces. Y a veces respondemos bien y otras mal.

Dios nos llama desde pequeños a cumplir los 10 Mandamientos, a portarnos bien, a cosas concretas...
A otros los llama como voluntarios para otras cosas, como catequistas, como seglares comprometidos en diversas actividades de la Iglesia y de tipo social, educativo, etc.

Pero Dios también llama a vocaciones de una mayor entrega para toda la vida: a algunos los llama a ser sacerdotes, religiosas, misioneros en tierras lejanas...

Debemos responder a la llamada de Dios con generosidad y con alegría.

Dios es Padre y es Amor. El siempre llama a sus hijos para que estén unidos a El y compartan su vida.

Este es el paso decisivo que necesitamos dar hoy para inaugurar una fase nueva en la historia del cristianismo.
Como los Apóstoles con Jesús, es urgente que los cristianos nos reunamos en pequeños grupos para aprender a vivir al estilo de Jesús escuchando juntos el evangelio. Jesús es más atractivo y creíble que todos nosotros.

Puede engendrar nuevos seguidores, pues enseña a vivir de manera diferente e interesante.

Hay varios modelos: la Lectura Orante de la Biblia, los Ejercicios en la Vida Corriente, etc.

Fuente:
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-01-35-42-MR.htm
Pieza: Padre Pío de Timothy Schmalz.

TODAVÍA LO SIGUEN

NOTITARDE, Valencia, 13 de enero de 2018
"Caminando con Cristo"
Jesús elige a sus primeros discípulos (San Juan 1, 35-42)
Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio de este domingo nos puede ayudar a meditar sobre la vocación o llamado, la elección, el don de la fe, el ser mediadores  de Cristo y ante Cristo, la contemplación y la misión. Pero en esto sabemos y creemos que siempre la iniciativa es de Dios que llama al hombre a estar con él y lo convierte en misionero de su amor.

El texto de hoy comienza señalando que Juan, que desde el vientre de su madre Isabel había sido elegido por Dios Padre para ser el precursor de su Hijo Jesús, estaba predicando delante de dos de sus discípulos y les señala a Jesús como “el Cordero de Dios”. Por una parte, resalta la elección, la misión profética y el ser misionero de Juan El Bautista y, por otra parte, la expresión que utiliza al referirse a Cristo va cargada de mucha unción y de profunda verdad y es decirle a la gente que le escuchaba y a sus discípulos que Jesús de Nazaret es aquel que viene a rescatar al ser humano del pecado y de la muerte eterna; que entregará toda su vida, su cuerpo y sangre, que se inmolará en la cruz o en sacrificio definitivo para que el hombre alcance la salvación y la vida eterna. Y, sobre todo, que Dios en persona viene a rescatar al hombre que creó a su imagen y semejanza; sólo “el Cordero de Dios” tiene el poder de hacerlo.

Los discípulos al escuchar las palabras de su maestro Juan, entendiendo la frase que les dice, no dudan en seguir a Jesús, en quedarse con Él aquel día y convertirse en sus discípulos; uno de ello es Andrés, el hermano de Simón Pedro. Aquí podemos ver y contemplar como Juan se convierte en instrumento para que conozcan a Cristo el Salvador; vemos una mediación humana. Lo mismo hará Andrés que le dirá a su hermano Simón que han encontrado y conocido al Mesías, lo lleva hasta Él.

IDA Y RETORNO:Pongamos la confianza en Dios que no defrauda.

Fuente:
Pieza: Padre Pío de Timothy Schmalz.

domingo, 10 de diciembre de 2017

... Y UNA DEGUSTACIÓN EN EL HUMBOLDT

De la inmensa cárcel prefabricada
Luis Barragán

El simple vistazo a la vieja prensa, permite diferenciar muy bien la condición y trato de los presos políticos (PP) de antaño y hogaño. Y, en definitiva, constatar el cinismo descarado de una dictadura, como la que ahora – prolongadamente - padecemos.

En efecto, en las vecindades de las elecciones generales (presidenciales y cuerpos deliberantes), por diciembre de 1963, es notable la sistemática campaña de denuncias y solicitudes de liberación de los presos políticos, a través de distintas declaraciones y avisos pagados, aunque el intento de sabotaje electoral alcanzó importantes cotas de violencia.  Arbitrariedades aparte, obviamente hubo profusas detenciones en respuesta a la históricamente comprobada y admitida insurrección de izquierda, sistematizada desde finales de 1960, extendida más allá de la fecha comicial, mientras prosperaba la conspiración de derecha.

Por lo pronto, tres circunstancias permiten establecer la necesaria comparación: Valga acotar, una mera revisión historiográfica permite verificar los enunciados, como el clásico título de Luigi Valsalice y los trabajos de Agustín Blanco Muñoz, Domingo Irwin o Antonio García Ponce; memorias, como las de Américo Martín, Víctor Hugo D’Paola o Héctor Rodríguez Bauza; u obras novísimas, como la de Edgardo Mondolfi. 

Digamos, por una parte, acentuando los esfuerzos por reivindicarla, se evidencia una mayor libertad de expresión no sólo para denunciar la situación de los PP, sino para concretar la correspondiente investigación parlamentaria que significaba una constante interpelación de la administración de justicia, por cierto, cuyos titulares eran conocidos y, más de las veces, interrogados directamente por la prensa. Hoy,  el bloqueo informativo y la (auto) censura prosperan, generando riesgos y peligros para el usuario por un simple señalamiento en las redes sociales, sin que se sepa de jueces, por lo general, provisorios, incluyendo el exilio posterior de algunos que han confesado las arbitrariedades.

Por otra, se sabía de la ubicación y el procesamiento de los PP en las lejanas décadas, cumplidas las formalidades judiciales, diligenciada la oportuna atención médica y, además, en el peor de los casos, frecuentemente visitados por familiares cercanos y parlamentarios; no por casualidad,  por ejemplo, importantes libros fueron escritos desde la cárcel. La sola relación que publica Roberto Hernández W. (“Los juicios de la década”: Deslinde, Caracas, 15 al 30/04/1970), otro ejemplo, habla de una muy injusta (auto) victimización de cotejarla con lo que acaece por estos años, porque hay PP – afrontando con coraje el momento -  sin presentación a los tribunales y, cuando ello ocurre, el acto inicial mismo sabe de infinitas postergaciones.

Por último, fueren las imputaciones de distinto cuño o naturaleza, puede decirse que, en tiempos ya remotos, el  trato, respeto  y reconocimiento de la condición de PP incluyó, la propia violación de la Constitución de 1961, pues, fueron numerosos los extrañados del territorio nacional, como en 1967 o 1968, evitándoles más años de cárcel o el riesgo de un atentado en caso de liberarlos y circunscribirlos a una localidad, por no citar las medidas de sobreseimiento e indulto en el marco de una convincente política de pacificación. Está de más comentar que no hay medida humanitaria o de gracia respecto a los 400 PP de la actualidad, promediando las cifras del Foro Penal, Provea y otras entidades afines, y, a lo sumo, inevitable, se otorgan las pocas de casa por cárcel o de presentación en los tribunales, supeditadas a la absoluta manipulación y  capricho de la dictadura.

Reclamada la herencia histórica por la ultraizquierda en el poder, aunque sus actuales elencos tuvieron por fogueo las comodidades de la Venezuela de las grandes bonanzas petroleras, parece útil y necesario confrontar una época y otra para delatarlos.  La prisión política de hoy, con todos sus bemoles, es una injustificada e ilegítima factura que pasan quienes, faltando poco, inauguran un restaurant en el hotel Humboldt, degustando la comida y el ambiente, como Maduro Moros, mientras la inmensa mayoría de los venezolanos pasan hambre en esta gigantesca cárcel prefabricada desde La Habana.

lunes, 31 de julio de 2017

Y DEL INSOSPECHADO TESORO

Evangelio dominical: Perla fina
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el 17° Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo C, correspondiente al domingo 30 de julio de 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 13, 44-52.

"El reino de los cielos es como un tesoro escondido y una perla fina"

¿Cómo elegir siempre lo mejor?


Cuando se serenó el ambiente, la mamá del niño intervino. Logró meter en primer lugar a la gallina en una canasta, y la cubrió con una cobija. Entonces la gallina comenzó a llamar a sus pollitos, que se reunieron alrededor de la cesta. Cuando se abría un pequeño agujero, todos fueron entrando precipitadamente en la canasta. Se había cumplido el operativo en un par de minutos.>

Lo importante es atrapar al bien supremo, que trae consigo todos los demás bienes.

En este ejemplo, la gallina es el bien supremo, que atrae a los pollitos, que son las muchas cosas de la vida.

¿Cuál es ese bien supremo, que encontrado, atraerá todo lo demás?

El evangelio llama "Reino de los cielos" a este bien supremo, y de él dice Jesús: "Busquen primero el reino de Dios y su justicia, y lo demás lo recibirán por añadidura" (Mateo 6:33).

"Reino de los cielos" es sinónimo de "reino de Dios." Los judíos tenían miedo de usar mal la palabra 'Dios'. Por eso Mateo usa la palabra 'cielos', para no tocar la palabra 'Dios' por respeto a la santidad del nombre de Dios.
El reino de Dios es el reino donde hay paz, amor, justicia, respeto... Todo eso reina en nuestros corazones, en nuestras vidas, en nuestras casas, en nuestra sociedad, en nuestro mundo... El que encuentra el reino de Dios encuentra todo lo deseable.

Jesús lo compara a un tesoro escondido y a una perla fina de gran valor.

¿Qué hacían los antiguos con un tesoro escondido?

En tiempos antiguos era difícil guardar en lugar seguro las cosas de valor. No existían bancos seguros para cuidarlos. Tampoco los podían guardar en sus casas, pues los bandoleros podían entrar en las pequeñas aldeas y saquearlas. Asimismo los soldados tenían libertad para tomar lo que necesitaran.

Por eso muchos escondían su dinero y valores bajo tierra.

Pero ese sistema de enterrarlos tampoco ofrecía garantías.

Una persona podía morir de repente, llevándose a su tumba el secreto del lugar de su tesoro. Podía también ir de viaje pensando en volver, pero de hecho nunca volvía.

Por eso, la ley rabínica judía proveía que estos tesoros escondidos pertenecían al que los encontrara.

Asimismo en el mundo antiguo las perlas ocupaban un lugar muy especial en el corazón de los hombres. La gente deseaba poseer una bella perla, no sólo por su valor monetario, sino por su belleza también.

Por eso, en las dos parábolas los actores venden todo lo que tienen para poder comprar aquel campo, donde hay un tesoro, o aquella perla especialmente fina.

¿Hay algún ejemplo en la Biblia de quien dejó de lado riquezas y poder por asegurar algo más importante?

Sí, Salomón, como nos cuenta hoy la Primera de las Lecturas (1 Reyes 3:11-13).

Dios se le apareció en sueños y le dijo: -Pídeme lo que quieras.

¿Y qué le pidió a Dios?

El joven rey Salomón necesitaba en sus comienzas muchas cosas: riqueza, fuerza militar, fama, seguridad... y, por supuesto, prosperidad, felicidad, vida larga...

Pero Salomón respondió:

-"Te pido me concedas sabiduría de corazón para gobernar a tu pueblo y distinguir el bien y el mal, pues sin ella ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?"

Salomón no cayó en la trampa de peticiones egoístas: salud, dinero, amor...

Pidió un corazón que supiera escuchar, una mente atenta a la mente de Dios, saber tomar decisiones que agraden a Dios, sabiduría para distinguir lo bueno de lo malo. Eligió vivir en armonía con la voluntad de Dios.

¿Y cómo reaccionó Dios?

Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, porque pidió precisamente lo que Dios quiere dar a sus hijos. Y Dios le concedió sabiduría y un corazón atento, y además le concedió lo que no había pedido: "riquezas y fama mayores que las de rey alguno".

¿Qué hubieras pedido tú?

Muchos responderán: "La Lotería, la tarjeta Visa Oro, una casita junto al mar, un gran amor, no tener que usar ninguna pastilla ni azul ni rosa..."

Para pedir bien necesitamos un sistema de valores sano y cristiano, y tener claras nuestras prioridades. Sólo desde la sabiduría de Dios nuestras prioridades serán justas.

¿Hay otros ejemplos de quienes hicieron algo parecido a lo que hizo este mercador y el otro hombre?
Así es. Los discípulos, que dejaron todo para seguir a Jesús (4:18-22; 19:27-30);

También Pablo, que pensaba que todo lo demás era pura pérdida "comparado con conocer a Cristo Jesús" (Phil. 3:8).

¿Qué podemos aprender de estas dos historias?

Hay dos lecciones:
La primera: que el Evangelio es exigente. Estas parábolas nos invitan no sólo a buscar primero el reino de Dios, sino a buscar sólo este reino.

- La segunda es la alegría y prontitud con que los personajes se desprenden de todo por comprar el campo del tesoro y la perla fina.

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-perla-fina-0
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-vender-comprar

Fotografía: Timothy Schmalz y su escultura.

domingo, 2 de julio de 2017

CRITERIOS

Evangelio Dominical: Discípulo verdadero
José Martínez de Toda, S.J.

XIII Domingo tiempo Ordinario AComentario dialogado al Evangelio que se proclama el 13° Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A, correspondiente al domingo 2 de julio de 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 10, 37-42

"Discípulo verdadero"

¿Qué nos caracteriza como cristianos?
Ser como Jesús. Lo más importante en el cristiano es amar a Dios y al prójimo como a sí mismo. Así respondió Jesús, cuando le preguntaron: "¿Cuál es el precepto más importante?" (Mc 12, 28-31)
Éste es un camino bello. Pero es difícil, exigente, y tiene muchos aspectos. Es un recorrido, que hay que aprender a hacerlo. Debemos ser discípulos de Jesús. Discípul@ es la persona que ha identificado su vida con la de Cristo.

Hoy el evangelio presenta cinco criterios del discípulo de Jesús. Son bastante exigentes.

¿Cuáles son esos criterios?

El primero es: "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí;
y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí."

Esto es tremendo. ¿Amar a Jesús verdaderamente es amarlo más que a su propia familia? En realidad en el evangelio hay ejemplos de ello:

-Jesús a los 12 años se queda en el Templo. Sus papás lo encuentran después de tres días de búsqueda. Y le regañan. Pero Él responde: "¿No sabían Vds que yo debo estar en los asuntos de mi Padre?" (Lc 2, 41-49).

-El papá del Hijo Pródigo regaña al hijo mayor, porque no acepta a su hermano pródigo: "Estaba perdido y ha sido encontrado." (Lc 15, 11-32).

-La Virgen María y algunos parientes visitan a Jesús, que está predicando a las multitudes, y quieren saludarlo. Los discípulos le informan a Jesús. Y Él responde: "¿Quién es mi madre y mis parientes? El que haga la voluntad de mi Padre." (Mc 3,31-35). Y por cierto, la Virgen Madre cumplió a maravilla la voluntad de Dios.

También en nuestra vida familiar real nos encontramos con disyuntivas:

-El que va misionero a tierras lejanas debe abandonar su familia.
-A veces un familiar tiene un puesto público. Pero, si no respeta los derechos humanos de la ciudadanía, sus parientes se lo echan en cara también en público. La justicia está sobre el amor a la familia.

Jesús ciertamente debe ocupar un lugar central en la vida de toda persona cristiana. Esto requiere el encuentro personal y la identificación total con Él, como se exige, por ejemplo, en los Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Todo lo demás queda relativizado.

Pero vivir como Jesús puede requerir llevar una cruz pesada, como la cargó Jesús. ¿Nos exige Jesús llevar la cruz como Él la llevó?

Éste es el segundo criterio para ser discípulo verdadero de Jesús. Él dice: "El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí."

Tomar cada un@ su cruz significa amar y vivir como lo hizo Jesús. Es un cambio en la escala de valores. Si queremos crecer, madurar y caminar hacia nuestro ideal y destino definitivos, debemos asumir la vida en su totalidad; porque ella tiene alegrías, penas, salud, enfermedad, satisfacciones, contrariedades...

La propuesta de Jesús requiere atención, esfuerzo, renuncia de lo que esclaviza y deshumaniza..., para ganar libertad, alegría y humanidad.

¿Qué es lo más importante en la vida?

Aquí entraría el tercer criterio para ser discípulo verdadero de Jesús. Jesús dijo: "El que quiera conservar su vida, la perderá, y el que la pierda por mí, la conservará."

Conservar la vida es preocuparse de los propios intereses, ambiciones y seguridades,
desinteresarse de l@s demás, ser esclav@s de las apariencias, perder la compasión, renunciar a la trascendencia...

Y perder la vida es arriesgar, compartir, darse a l@s demás, vivir con austeridad y solidaridad, no buscar ni necesitar aplausos...

El modelo siempre es Jesús, seguir su ejemplo, sus criterios, sus valores, su coherencia, su decisión de ser Hijo. Vivir como vivió Él es vivir la vida en plenitud.

¿Cómo nos deberíamos relacionar con los demás?

Aquí Jesús en su cuarto criterio del buen discípulo es muy enfático: "El que recibe a Ustedes, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo."

Acoger es abrir puertas, escuchar, dialogar, dar nuestro tiempo, nuestra ayuda, nuestra amistad; ser hospitalarios, acogedores y solidarios.

¿Son acogedoras nuestras familias y nuestras comunidades? ¿Soy yo persona acogedora?
¿Nuestras iglesias y Misas son lugares de encuentro y bienvenida?

Gandhi, entusiasmado con Jesús al leer los evangelios, quiso un día entrar en una iglesia cristiana y participar en su culto. Pero no le permitieron entrar. Se disgustó tanto, que jamás quiso volver a pisar una iglesia.

¿Ocupan en ellas los primeros puestos las personas pobres, las mal vistas y marginadas por la sociedad? ¿Realmente vemos en ellas al mismo Jesús y actuamos en consecuencia?

¿Cuál es el último criterio del buen discípulo de Jesús?

Jesús dice: "Y quien dé un vaso de agua a uno de estos pequeños por ser discípulo mío, les aseguro que no se quedará sin recompensa."

La mayoría de las veces lo que l@s demás esperan y necesitan de nosotr@s no son milagros, ni gestos solemnes, sino un detalle, una atención, una mano tendida, una palabra amable, un vaso de agua fresca.
Es verdaderamente rica la persona que es capaz de regalar algo de sí mism@ a l@s demás. Es dar sin buscar recompensa, sin esperar nada a cambio.

Lo que nos caracteriza como cristian@s no es un libro ni una doctrina ni la mera proclamación verbal de un mensaje, sino actuar como Jesús actuaría.

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-discipulo-verdadero
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-dios-dividiendo
Escultura: Timothy Schmalz.

ATENTOS

NOTITARDE, Valencia, 2 de julio de 2017
 “Caminando con Cristo”
Amar a Dios sobre todo (Mt.10, 37-42)
Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio de este domingo nos presenta a Jesús exigiendo amor a Él por encima de los padres, de los hijos y con un seguimiento radical a su persona, llevando la cruz de cada día. Jesús al manifestar estas exigencias a sus discípulos se presenta como Dios delante de ellos, como Aquel que revela el rostro del Padre. Detrás de estas palabras resuena el primer mandamiento que dice que hay que amar a Dios sobre todas las cosas y sobre todos los afectos. Jesús es Dios y hombre verdadero y por eso pide amor incondicional y seguimiento radical.

El que desgasta la vida por Cristo y su evangelio tendrá vida abundante y salvará su existencia; quien se encierra en sus propios egoísmos, quien se busca a sí mismo y desplaza a Dios de su vida se pierde y extravía el camino de la felicidad y de la vida plena, que sólo se encuentra en el amor de Dios.

Jesús manifiesta también una identidad con sus discípulos, quien recibe a un discípulo de Jesús, lo recibe al Él mismo y quien recibe a Jesús recibe al Padre que lo envió al mundo. El que es justo, generoso y predica con fidelidad el evangelio de Jesús no quedará sin recompensa. Dios es fiel y generoso con quienes le demuestran su amor y se aferran a Él. Dios nunca dejará de premiar y bendecir hasta el gesto más pequeño que hagamos por Él, por el evangelio o por un hermano, especialmente los más humildes y necesitados.

Vivamos en esta semana atentos a los pequeños detalles, siguiendo a Cristo de corazón, donando la vida en el servicio a los demás, predicando la Buena Nueva de Salvación y amando a Dios sobre todas las cosas y por encima de cualquier afecto. Que nada ni nadie nos aparte de Dios, que al contario, Dios sea lo más importante en nuestra vida.

IDA Y RETORNO: Venezuela vive momentos muy difíciles, no dejemos de orar y actuar en favor del bien en nuestro país.

Fuente:
http://www.notitarde.com/amar-a-dios-sobre-todo-mt10-37-42-/columnistas-del-dia/2017/07/01/1064601
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mt-10-37-42.htm
Escultura: Timothy Schmalz.

lunes, 26 de junio de 2017

EL TESTIMONIO NECESARIO

Evangelio Dominical: No tengan miedo
José Martínez de Toda, S.J.

XII domingo tiempo ordinarioComentario dialogado al Evangelio que se proclama el 12° Domingo del Tiempo Ordinario, cicl A, correspondiente al domingo 25 junio 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 10, 26-33.

"No tengan miedo"

¿Por qué Jesús les dice a sus seguidores que no tengan miedo?

Jesús acaba de decir a sus seguidores que les perseguirán y les encarcelarán.
Eso ha ocurrido con tantos mártires, por llevar la Buena Noticia del Amor y la Justicia a todos. Y en América Latina tenemos muchos mártires: el Beato Romero, los jesuitas de El Salvador, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Bolivia, etc., y religiosas en Brasil.

¿Qué nos aconseja Jesús?

Todos los que aquí estamos reunidos hoy, hombres y mujeres, somos llamados y enviados. La cosecha es inmensa y los obreros pocos. Jesús llama para la misión, para el envío, para vivir en el amor, para llevar la mejor noticia: Dios Amor.

Jesús dice tres veces a sus discípulos que no tengan miedo. Y envía a estos hombres miedosos e incultos a continuar su obra. Y a todos nos dice Jesús, tres y mil veces: "No tengan miedo". "No teman a los que sólo pueden matar el cuerpo".

Y Jesús pone el ejemplo de esos pajaritos, que vuelan y vuelan sin miedo ("Y Vds. valen más que los pájaros"), y cómo hasta nuestros cabellos están contados, porque nada pasa sin el permiso de Dios.

¿Puede un cristiano tener miedo de dar testimonio de su Señor?

Jesús habla del miedo profundo e interior del discípulo: el miedo a dar la vida por el Señor, el miedo a dar la cara por el evangelio, el miedo a decir a los hermanos: "Yo soy cristiano, yo voy a la iglesia, yo leo la Biblia, yo amo a Dios y a mis hermanos. Mi fe en Jesús me ayuda en la vida, porque me impide hacer el mal, me lleva a ayudar a los demás..."

Algunos tienen miedo a los malos espíritus, al demonio.

Te pregunto: ¿Quién es más poderoso? ¿Dios o el diablo? ¿De quién te fías más? ¿En quién piensas más?

Hay personas obsesionadas por los malos espíritus. Piensan que han invadido su casa, y piden el Agua Bendita esparcida por un exorcista.

Lo que han invadido es su imaginación. Y cuanto más piensan en los malos espíritus, más dirán que están aterradas por su presencia.

S. Ignacio en sus Ejercicios dice que en nuestros oídos izquierdo y derecho están el Espíritu Bueno y el Espíritu Malo hablándonos. ¿A quién de los dos haremos caso? Depende de nosotros. Dios nos hizo autónomos y libres.
Pensemos más en Dios y menos en el diablo. No hagamos caso a los santeros. Digamos el Padre Nuestro, "Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío". Recemos el Ave María, nuestra Madre del Cielo. Echa agua bendita en tu casa y confía en Dios.

Pero podemos tener miedo por otros motivos.

Así es. Miren lo que le pasó a Jaimito.


El padre de Jaime llegó con un impermeable grande y azul y le dijo: "Hijo, vamos a casa". Cubrió a su hijo con su impermeable y los dos se enfrentaron a la tormenta. A pesar de la ferocidad de la tormenta, el pequeño Jaime no tenía miedo. Sabía que su padre veía; abrazado a su padre, se sentía seguro. Poco después el impermeable se abrió y estaban en casa.> (P. Félix Jiménez Tutor, escolapio).

¿A qué tenemos miedo?

Miedo a caer enfermo. - Miedo a subir en un ascensor con un extraño.

Miedo a perder el trabajo. - Miedo a las locuras de los hijos.

Miedo a perder el esposo.

Miedo a lo que piensen de nosotros, a que no nos consideren.

La vida del cuerpo siempre está amenazada. Es nuestra condición humana.
Tener miedo es sentirse como en un callejón sin salida, que es la zozobra, el malestar, la inseguridad; en una palabra, el miedo.

Jesús nos dice hoy: "Ten miedo a los vicios que te encadenan. No tengas miedo a mi amor que libera. Ten miedo a la pereza, al dios dinero, al placer prohibido. No tengas miedo al sacrificio, a la virtud, a una vida limpia. No tengas miedo a tu Padre, Dios. Ten miedo a tus instintos pecadores. No tengas miedo al Espíritu Santo liberador y dador de vida".

Lo opuesto al miedo es el valor. ¿Son ustedes valientes?

Sí, hay muchos valientes, pero por desgracia son valientes para la pelea, para la bebida, para golpear a su esposa, para hablar mal, para traficar con drogas...

El Señor nos dice que tenemos que ser valientes en entrar en su camino, en darle tiempo a la oración, en formar grupos y comunidades cristianas, en llevar los Ejercicios Espirituales a todas partes. Valientes para defender el matrimonio, para educar a los hijos.

¿Dónde sacaremos fuerzas y valor?


En el circo los trapecistas se lanzan al vacío sin miedo y hacen sus números con maestría y valor; pero saben que, si fallan, hay una red abajo que los recoge.

En este circo de la vida el cristiano puede demostrar el mismo valor, porque Dios es nuestra red protectora.
Dios es el padre que viene a rescatarnos los días de las grandes tormentas para llevarnos en sus brazos a la seguridad de su casa.

¿Cómo reaccionar ante el mal que vemos venir?

Decimos como Jesús en Getsemaní: "Que pase de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la Tuya". "Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío". Me fío de Dios. Sé que Él me dará lo que me conviene.

Como nos recomienda S. Ignacio en el Principio y Fundamento de sus Ejercicios: "Soy indiferente ante salud o enfermedad, riqueza o pobreza, honor o deshonor, vida larga o corta. Sólo quiero que me ayude a amar más a Dios y a los demás". [EE 23]

Y Sta. Teresa nos repite: "Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta. Nada te turbe, nada te espante, sólo Dios basta".

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-no-tengan-miedo
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-persecuciones
Pieza escultórica: Timothy Schmalz.

¿QUIÉN DIJO MIEDO?

NOTITARDE, Valencia, 25 de junio de 2017
 “Caminando con Cristo”
Hablar de Dios sin temor (Mt. 10, 26-33)
Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio de este domingo tiene dos partes: La primera parte nos habla de que Jesús les dice a sus discípulos que hablen sin temor, que anuncien la Buena Nueva del evangelio sin miedo a la gente y sin temer a aquellos que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Lo que antecede a estos versículos es la elección por parte de Jesús de sus apóstoles y el envío que les hace a anunciar el evangelio. El camino de la predicación no le será siempre fácil al apóstol, a aquel que es enviado, pero su total confianza tiene que estar en Aquel que lo envía. La Buena Noticia de salvación hay que predicarla con valentía y sin esconder su mensaje, porque es el anuncio de la liberación total del ser humano, es la proclamación de su libertad, es la alegría de saber que Dios en persona viene al rescate del hombre y viene a liberarlo del pecado y de la muerte; viene a dar la vida y desvelar el inmenso amor de Dios por la humanidad. Jesús nos invita a no tener miedo, porque nuestra vida está en las manos de Dios y hasta los cabellos de nuestra cabeza están contados, para manifestar así la importancia que tenemos para Dios y lo mucho que valemos para Él.

La segunda parte del evangelio de hoy nos invita a reconocer a Jesucristo delante de los hombres, a dar la cara por Él, a no esconder que somos sus discípulos, que le seguimos y creemos en Él; si le reconocemos y lo proclamamos como Mesías y Salvador de la humanidad, Él nos reconocerá y se pondrá a nuestro favor delante del Padre celestial. Predicación, confianza en Dios y seguimiento radical de Cristo son la clave para entender el evangelio de este domingo. Pidamos a Dios siempre confiar y esperar en Él, predicar con valentía su Palabra y seguir a Jesús con alegría.

IDA Y RETORNO: El próximo sábado es la misa de despedida de la imagen peregrina de Fátima a las 10:30 a.m. y la consagración de nuestra Arquidiócesis al Inmaculado Corazón de María.

Fuente:
http://www.notitarde.com/hablar-de-dios-sin-temor-mt-10-26-33/columnistas-del-dia/2017/06/25/1063968
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mt-10-26-33.htm
Mons. Antonio José López Castillo: http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana-no-tengamos-miedo
Pieza escultórica: Timothy Schmalz.