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domingo, 13 de agosto de 2017

VICISITUDES SOBRE LA MAR

Evangelio Dominical: Sobre el agua
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario al Evangelio que se proclama el 19° Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A, correspondiente al domingo 13 agosto 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 14, 22-33.

"¡Señor, sálvame!"

¿Se puede caminar sobre el mar?


Un turista quería darse ese paseo, y el de la barca le dijo que el precio era 50 dólares.


-"¡Cincuenta dólares!", exclamó el turista. "Ahora me explico por qué Jesús fue caminando.">

¿Cómo ocurrió eso?

Inmediatamente después de la multiplicación de los panes (Mt 14,13-21), Jesús mete a sus discípulos en la barca a toda prisa para que vayan a la otra ribera, mientras él despedía a la gente y se enteró en el monte.

Dice el texto paralelo en Juan: "Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo" (Jn 6,15).

La gente, al ver la multiplicación de los panes, se dijo: "¡Por fin tenemos un Mesías poderoso que será nuestro rey y nos librará del yugo opresor!". Y lo quieren proclamar rey.

Pero ésta no era la intención de Jesús al multiplicar los panes. El milagro no tenía un motivo político. Lo hizo para mostrar que el Reino del amor, del servicio, de la fraternidad y del compartir estaba ya aquí con Él.

Además, Herodes ya se había fijado en Jesús de forma poco amigable (14:1-12). Si ahora, la multitud habla de hacerlo rey, Herodes se pondría aún más celoso.

Por eso hace que sus discípulos se vayan en seguida a la otra orilla, para que no caigan en la misma tentación de proclamarlo rey.

Y al quedarse "apartado" y "solo", se va al monte a orar. Allí estuvo orando desde el atardecer hasta la madrugada. Jesús recurre a la oración en los momentos difíciles. Quería aprender del Padre lo que debía hacer y decir en aquel momento.

Acude a su Padre para conservar su auténtica identidad de Hijo y reforzar su proyecto, que es el del Padre, muy distinto al de las pretensiones humanas.

¿Y cómo les fue a los Apóstoles en el mar?

Mal. La barca era sacudida por grandes olas, porque además el viento era contrario.

La barca ya estaba lejos, a unos seis kilómetros de la costa, casi en medio del mar.

Los discípulos comienzan a sentirse impotentes, y temen un naufragio inminente.

Pero Jesús viene como en su rescate caminando sobre el mar poco antes de la madrugada.

¿Cómo reaccionan los discípulos?

Cuando los discípulos ven a Jesús sobre las olas en medio del mar, sienten miedo de Él. Pocos días antes Herodes había decapitado al Bautista. Al ver ahora a Jesús caminando sobre el mar, piensan que es un fantasma, el espíritu del asesinado: "¿Será que Herodes asesinó a Jesús, como a Juan el Bautista?". Pero Jesús les grita:

"¡No tengan miedo! ¡Soy yo!"

La frase "soy yo" es el nombre de Dios (Éxodo 3:14). Es la identidad de Jesús, como Hijo de Dios (4:3, 6; 8:29; 14:33; 26:63; 27:40, 54), Emmanuel, Dios con nosotros (1:23).

Al oír esto, Pedro salta de alegría, reconoce a Jesús y le grita:

– "Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua". Y Jesús le consiente:
– Ven.
Pedro baja de la barca inmediatamente, y echa a andar sobre el agua hacia Jesús. Pero, al sentir la fuerza del viento, le entra miedo, empieza a hundirse y grita:
– "¡Señor, sálvame!" (Son palabras del salmo 69,2 ss.)
En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
– ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?
Y Jesús «lo asió de la mano». Es el fortalecimiento y seguridad de Jesús.

La presencia salvadora de Dios no consiste en que no haya tempestades, sino en que Dios se hace presente en medio de ellas.

Jesús y Pedro suben juntos a la barca y la tempestad se calma. Jesús hace que el viento amaine.
Y los discípulos le confiesan: "Verdaderamente Tú eres el Hijo de Dios".

¿Tiene alguna simbología la tempestad?

En las películas, cuando se acerca una tragedia, ponen la escena de noche y en medio de una tormenta de lluvia y truenos.

En la Biblia la lluvia, la tempestad y la noche son también símbolos de inseguridad, angustia y muerte. Así aparece en los salmos (cf. Sal 18,16ss; 32,6; etc). Las aguas son el símbolo de la furia, de las fuerzas del mal, de la sed de venganza y pasión.

En la literatura bíblica, el mar frecuentemente es representado como el lugar donde habitan las fuerzas demoníacas y hostiles a Dios. Tener dominio sobre el mar es prerrogativa de Dios.

Mateo había identificado a Jesús antes como Emmanuel, Dios con nosotros (1:23), y ahora lo presenta como algo sobrenatural, sugiriendo que Jesús de alguna manera es Dios.

Cuando todos los medios humanos fracasan, es cuando acudimos con fe a Dios, y muchas veces nos ayuda en esos momentos críticos de forma casi milagrosa.

¿Qué podemos aprender de este evangelio?

1-La barca parece representar a la iglesia, golpeada por las tentaciones, pruebas y persecuciones. Es uno de los símbolos más antiguos de la Iglesia. Jesús aparece como el defensor de la Iglesia, que salva a los que claman a Él en fe. Este pasaje nos da mucho consuelo.

2-Aquí se ve la importancia de la fe. Mientras Pedro se fía de Jesús, camina sobre el agua. Pero se hunde en el momento que duda, cuando tiene miedo y ya no se fía de Jesús.

3- Jesús está presente en medio de la tormenta. Esto nos da seguridad: "¡Confíen, soy yo, no tengan miedo!"

4-Todos estamos llamados a caminar al encuentro de Jesús.

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-sobre-agua-0
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-confiamos
Mons. Antonio José López Castillo: http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana-confiemos-siempre-dios
Ilustración: Horacio Cardozo.

CONTEXTO ECLESIAL

NOTITARDE, Valencia, 13 de GOSTO DE 2017
 “Caminando con Cristo”
Jesús camina sobre las aguas (Mt.14, 22-33)
Joel de Jesús Núñez Flautes

El texto del Evangelio de este domingo resalta que Jesús caminó sobre las aguas, amainó el viento, llamó también a  caminar a Pedro sobre las aguas y fortaleció la fe de sus apóstoles, que postrándose ante Él lo reconocieron como Hijo de Dios. El contexto en que Jesús se manifiesta con este  signo poderoso es de predicación y oración.

Hay varias interpretaciones que los especialistas en Sagradas Escrituras realizan de este pasaje evangélico y una de las que más resalta es el contexto eclesial o la realidad de la Iglesia que Cristo quiso fundar y que el evangelista Mateo quiere resaltar a lo largo de su evangelio y esto lo vemos claramente cuando los personajes principales en cuestión son Jesús y Pedro, los mismos de la confesión de la fe: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios”, “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”; los mismos de la escena cuando Jesús dice: “Apártate de mí Satanás…”, ya antes Pedro había dicho: “Lejos de ti eso, Señor…”, refiriéndose que no se sometiera a la pasión y muerte; son los mismos de la triple negación la noche de la pasión: “Antes del que gallo cante tu me habrás negado tres veces”. “Yo no conozco a ese hombre” y los mismos de la triple pregunta y la triple afirmación del amor por su  Maestro: “¿Pedro me amas?... apacienta a mis ovejas”, “Sí, Señor, tu lo sabes todo, tu sabes que te amo”. Todos estos pasajes, que recoge Mateo en su evangelio, como la escena que se nos propone hoy, resaltan los dos personajes y muy aparte de Cristo, resalta a Pedro dentro de los demás apóstoles y esto no es casual, sino que implica la intencionalidad de Nuestro Señor, la cual recoge muy bien San Mateo en su evangelio; intencionalidad que tiene que ver con el deseo y el hecho de que Jesús quiso y fundó una Iglesia en la persona de sus apóstoles, representados de manera especial en Pedro.

IDA Y RETORNO: Sigamos orando por Venezuela.

Fuente:
http://www.notitarde.com/jesus-camina-sobre-las-aguas-mt14-22-33-373738-/columnistas-del-dia/2017/08/13/1071342/
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mt-14-22-33-MR.htm
Ilustración: Ivan Aivazovsky-

domingo, 10 de agosto de 2014

POR EJEMPLO, EL SACERDOCIO

NOTITARDE, Valencia, 10 de agosto de2014
"Caminando con Cristo"
Jesús camina sobre las aguas (Mt.14, 22-33)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El texto del evangelio que se lee este domingo resalta que Jesús caminó sobre las aguas, amainó el viento, llamó también a  caminar a Pedro sobre las aguas y fortaleció la fe de sus apóstoles, que postrándose ante Él lo reconocieron como Hijo de Dios. El contexto en que Jesús se manifiesta con este  signo poderoso es de predicación y oración.
Hay varias interpretaciones que los especialistas en Sagradas Escrituras realizan de este pasaje evangélico y una de las que más resalta es el contexto eclesial o la realidad de la iglesia que Cristo quiso fundar y que el evangelista Mateo quiere resaltar a lo largo de su evangelio y esto lo vemos claramente cuando los personajes principales en cuestión son Jesús y Pedro, los mismos de la confesión de la fe: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios", "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia"; los mismos de la escena cuando Jesús dice: "Apártate de mí Satanás", ya antes Pedro había dicho: "Lejos de ti eso, Señor", refiriéndose que no se sometiera a la pasión y muerte, son los mismos de la triple negación la noche de la pasión: "Antes de que el gallo cante tu me habrás negado tres veces". "Yo no conozco a ese hombre" y los mismos de la triple pregunta y la triple afirmación del amor por su  Maestro: "¿Pedro me amas?... apacienta a mis ovejas", "Sí, Señor, tu lo sabes todo, tu sabes que te amo". Todos estos pasajes, que recoge Mateo en su evangelio, como la escena que se nos propone hoy, resaltan los dos personajes y muy aparte de Cristo, resalta a Pedro dentro de los demás apóstoles y esto no es casual, sino que implica la intencionalidad de Nuestro Señor, Jesucristo; la cual recoge muy bien San Mateo en su evangelio, intencionalidad que tiene que ver con el deseo y el hecho de que Jesús quiso y fundó una Iglesia en la persona de sus apóstoles, representados de manera especial en Pedro. Iglesia contra la cual ni el poder del infierno podrá destruir y que se mantiene fiel hasta hoy, en medio de sus errores humanos, sus pecados y su  fragilidad en la iglesia católica que también es una, santa y apostólica, como lo confesamos los cristianos católicos, todos los domingos dentro de la celebración de la santa misa.
Hay muchas personas que dicen que no creen en los sacerdotes porque son esto o aquello, porque han dado escándalos o no van a misa porque las señoras o los señores que asisten lo que hacen es criticar, juzgar, condenar y otros que en general no creen en la iglesia católica porque es falsa, porque a lo largo de la historia ha cometido muchos errores y fallas. Todo esto sin decir lo que las sectas protestantes dicen o la forma como atacan o conquistan adeptos criticando o basándose en los errores de nuestra Iglesia; aunque no es el caso aquí, esto deja ya sin valor la predicación del evangelio. Lo primero que hay que decir ante esto, como lo dice la psicología, es una "proyección", es decir, muchas personas justifican su distancia de la fe, sus traumas, su indiferencia ante Dios y lo espiritual, escudándose en los errores de los demás y, por otra parte, no podemos esconder los errores, las equivocaciones, los pecados, los escándalos, a los que a diario se somete la iglesia, porque está integrada por seres humanos, por personas frágiles. La iglesia es santa por su fundador que es Cristo, pero pecadora en sus miembros, donde estamos los obispos, sacerdotes y diáconos que estamos al frente de la comunidad cristiana y por los fieles que la componen. Pero también es cierto que dentro de la iglesia hay personas santas, íntegras, abnegadas, comprometidas y fieles a su fe, que saben transmitir amor, que luchan contra su propia fragilidad y pecado. Es de todo esto lo que nos habla el pasaje evangélico de hoy. Jesús eligió a hombres frágiles como sus apóstoles, cobardes, miedosos, infieles, poco cultos, para ser las columnas de su iglesia y para que supieran siempre que la fuerza de esta Iglesia no está en la humanidad de los que la componen, sino en el Espíritu Santo de Dios que la guía y la sostiene. Pedro, nuestro personaje de hoy, tuvo miedo, le faltó fe en Cristo y Jesús reprocha su poca fe; Pedro será el que negará al Señor tres veces, el que lo tentará para que no se someta al dolor y a la cruz; pero tocado por el Espíritu Santo de Dios y por su amistad profunda con el maestro será el primer Papa de la historia, el que tendrá que apacentar el rebaño de Cristo, el que reconocerá a Jesús como Mesías y Dios, que le expresará su amor tres veces como expresión de seguimiento y fidelidad. Esta es la iglesia de Cristo, compuesta por hombres como Pedro y los demás apóstoles, iglesia que suscite hoy en la iglesia católica. Por eso, pidamos a Cristo que nos haga sentir orgullosos de ser cristianos católicos, pertenecientes a la iglesia que Él mismo quiso fundar.
IDA Y RETORNO: Sigamos orando por nuestros seminaristas que están teniendo éxito en la misión evangelizadora en la parroquia Santos Ángeles Custodios y San Isidro de Flor Amarillo, agradecemos la gran receptividad que han tenido los feligreses de esta querida comunidad y nos alegramos por la caminata de la fe realizada el día de ayer con tanto éxito y frutos espirituales. Pidamos al Señor que sean muchas las personas que renueven su fe con la palabra de Dios que se les está predicando en ese sector de nuestra arquidiócesis de Valencia.

Cfr. José Martínez de Toda (SJ): http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-sobre-agua
Ilustración: Bernard Buffet.

Breve nota LB: En su homilía de hoy, el Padre José Martínez de Toda (SJ) señaló los errores. Por ejemplo, los casos de pederastia y, con razón, señaló que son reducidos al lado de los muy frecuentes en otros ámbitos (padres, tíos, amigos, profesores, etc.). Pr cierto, con ciertas implicaciones teológicas:


SACUDIDA

En medio de la crisis
José Antonio Pagola
    
No es difícil ver en la barca de los discípulos de Jesús, sacudida por las olas y desbordada por el fuerte viento en contra, la figura de la Iglesia actual, amenazada desde fuera, por toda clase de fuerzas adversas, y tentada desde dentro, por el miedo y la poca fe. ¿Cómo leer este relato evangélico desde la crisis en la que la Iglesia parece hoy naufragar?
Según el evangelista, “Jesús se acerca a la barca caminando sobre el agua”. Los discípulos no son capaces de reconocerlo en medio de la tormenta y la oscuridad de la noche. Les parece un “fantasma”. El miedo los tiene aterrorizados. Lo único real es aquella fuerte tempestad.
Este es nuestro primer problema. Estamos viviendo la crisis de la Iglesia contagiándonos unos a otros desaliento, miedo y falta de fe. No somos capaces de ver que Jesús se nos está acercando precisamente desde esta fuerte crisis. Nos sentimos más solos e indefensos que nunca.
Jesús les dice tres palabras: “Ánimo. Soy yo. No temáis”. Solo Jesús les puede hablar así. Pero sus oídos solo oyen el estruendo de las olas y la fuerza del viento. Este es también nuestro error. Si no escuchamos la invitación de Jesús a poner en él nuestra confianza incondicional, ¿a quién acudiremos?
Pedro siente un impulso interior y sostenido por la llamada de Jesús, salta de la barca y “se dirige hacia Jesús andando sobre las aguas”. Así hemos de aprender hoy a caminar hacia Jesús en medio de la crisis: apoyándonos, no en el poder, el prestigio y las seguridades del pasado, sino en el deseo de encontrarnos con Jesús en medio de la oscuridad y las incertidumbres de estos tiempos.
No es fácil. También nosotros podemos vacilar y hundirnos como Pedro. Pero lo mismo que él, podemos experimentar que Jesús extiende su mano y nos salva mientras nos dice: “Hombres de poca fe, ¿por qué dudáis?”.
¿Por qué dudamos tanto? ¿Por qué no estamos aprendiendo apenas nada nuevo de la crisis? ¿Por qué seguimos buscando falsas seguridades para “sobrevivir” dentro de nuestras comunidades, sin aprender a caminar con fe renovada hacia Jesús en el interior mismo de la sociedad secularizada de nuestros días?
Esta crisis no es el final de la fe cristiana. Es la purificación que necesitamos para liberarnos de intereses mundanos, triunfalismos engañosos y deformaciones que nos han ido alejando de Jesús a lo largo de los siglos. Él está actuando en esta crisis. Él nos está conduciendo hacia una Iglesia más evangélica. Reavivemos nuestra confianza en Jesús. No tengamos miedo."

Fuente: http://creereenti.blogspot.com/2014/08/evangelio-domingo-10-de-agosto-de-2014.html
Cfr. Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-2#
Ilustración: Pierre  (http://www.artploup.com/archives/p90-20.html).

lunes, 8 de agosto de 2011

CORAJE


San Mateo, 14: 22-33

Interactuando en lo posible, como acostumbra, ahora aventajado por el empleo de otros medios, glosando a José Antonio Pagola, el Padre Numa Molina (SJ) señaló que Mateo nos invita a entender a las comunidades cristianas primitivas que también experimentaban la crisis de la persecución, entre otros problemas. Asunto no sólo histórico, sino que arroja una lección: después de la tempestad, queda Jesús.

Hoy, son muchos los vientos contrarios (enfermedades, accidente inesperado, perder el trabajo, etc.). Cada uno encuentra el suyo. De acuerdo al pasaje, Jesús no está en la barca. ¿Lo está en la nuestra?, ¿lo hemos echado? Nunca tenemos tiempo para El. La oración no es de curas y monjitas. Es de cristianos. Por ello, la tormenta nos agarra descuidados, sin timonel o capitán.

Los discípulos no lo reconocen, están aterrados. Siempre queremos encontrar a Jesús del modo que hemos imaginado, aunque El se nos muestra de otro modo, el más inesperado y contradictorio. Nos cuesta descubrirlo en un hecho histórico, en algún acontecimiento. Dios habla desde ahí.

El miedo no lo provoca la tempestad, sino la incapacidad para verlo. Miedo a que nos confronta, nos exija, haga salir de los esquemas. Nos cuesta verlo desde otros ámbitos, nos asusta desde un terremoto o desde El Rodeo o la violencia de los barrios. Nos habla, grita, convoca a una misión, a un apostolado.

La Iglesia que somos todos, puede atravesar y ha atravesado tempestades a lo largo de la historia. Dios habla, pero nuestro corazón no lo halla. Es admirable la expresión de Pedro: mándame ir a ti. Actitud arriesgada, la necesitamos. Y es Pedro que un día saca veinte puntos, mientras el otro es raspado.

La crisis es el momento para hacer la experiencia de la fuerza de Dios, donde el cristiano se levanta y crece. Es una experiencia de Jesús, no de las devociones humanas, de las tradiciones, pues, así pasamos la vida yendo a visitar a la Vírgen de Betania, por ejemplo, que no es malo: debemos ir más al fondo, hacernos adultos en la fe como el que toma la hostia en la mano para comulgar.

"Ven" no es un llamado a sus discípulos, sacerdotes o religiosas, sino a todos. Necesitamos de sus manos para hacernos presentes en medio de la gente. LLamado diferente y original que debemos escuchar todos en tiempos de tempestad. Guiados por su Espíritu favorable, sin miedo.

El problema no es el de la progresiva secularización de las sociedades modernas, ni el final de la sociedad de los cristianos, sino el miedo a Jesús. Fundamental: escuchar el signo de los tiempos. Ahí, donde tenemos miedo perdemos nuestra fe.

Martialay, Lacasta y Mary

De acuerdo a nuestros apuntes (10/08/08), Roberto Martialay (SJ) indica que Jesús se queda solo, buscando la soledad con Dios, amor al silencio irrenunciable para estar con El aún después de una jornada agotadora; simbolismo y enseñanza: cena y soledad después con Dios, reparto del pan que es un hecho colectivo aceptando la prueba de la soledad; Pedro se anticipa a la Pasión de Jesús; ausencia de Jesús es una prueba, pero no los ha abandonado; simbolismo e historia. Para el Padre Alvaro Lacasta (SJ), la fe no es teórica, conceptual o ritual, sino compromiso de vida: sobria, sencilla, desconcertante; Jesús tiene consciencia del camino que lo conduce de Belén a El Calvario; ora para reforzar el designio de vida, no dar marcha atrás; la Gracia de Dios no va a ser barata; Pedro se había hundido en la fe que no es un simple mensaje, sino ha de validarse con los hechos (concluyendo la Misa, leyó la plegaria de los tripulantes del Apolo XIII). Fr. Mark Mary (EWTN), habló de una relación de amor y no de odio; miedo paralizante, admiración de la audacia de Pedro, deseo de servirle; época de miedos, temores, fracasos: buscamos de todo, menos a Dios.

Ilustración: Nathan Simpson, "Jesus Walking on Water" (2004)


MIEDO


San Mateo (14,22-33)
Comentario
José Antonio Pagola
MIEDO A JESÚS

Mateo ha recogido el recuerdo de una tempestad vivida por los discípulos en el mar de Galilea para invitar a sus lectores a escuchar, en medio de las crisis y conflictos que se viven en las comunidades cristianas, la llamada apremiante de Jesús a confiar en él.

El relato describe de manera gráfica la situación. La barca está literalmente «atormentada por las olas», en medio de una noche cerrada y muy lejos de tierra. Lo peor es ese «viento contrario» que les impide avanzar. Hay algo, sin embargo, más grave: los discípulos están solos; no está Jesús en la barca.

Cuando se les acerca caminando sobre las aguas, los discípulos no lo reconocen y, aterrados, comienzan a gritar llenos de miedo. El evangelista tiene buen cuidado en señalar que su miedo no está provocado por la tempestad, sino por su incapacidad para descubrir la presencia de Jesús en medio de aquella noche horrible.

La Iglesia puede atravesar situaciones muy críticas y oscuras a lo largo de la historia, pero su verdadero drama comienza cuando su corazón es incapaz de reconocer la presencia salvadora de Jesús en medio de la crisis, y de escuchar su grito: «iAnimo, soy yo, no tengáis miedo!».

La reacción de Pedro es admirable: «Si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». La crisis es el momento privilegiado para hacer la experiencia de la fuerza salvadora de Jesús. El tiempo privilegiado para sustentar la fe no sobre tradiciones humanas, apoyos sociales o devociones piadosas, sino sobre la adhesión vital a Jesús, el Hijo de Dios.

El narrador resume la respuesta de Jesús en una sola palabra: «Ven». No se habla aquí de la llamada a ser discípulos de Jesús. Es una llamada diferente y original, que hemos de escuchar todos en tiempos de tempestad: el sucesor de Pedro y los que estamos en la barca, zarandeados por las olas. La llamada a «caminar hacia Jesús», sin asustarnos por «el viento contrario», sino dejándonos guiar por su Espíritu favorable.

El verdadero problema de la Iglesia no es la secularización progresiva de la sociedad moderna, ni el final de la “sociedad de cristiandad” en la que se ha sustentado durante siglos, sino nuestro miedo secreto a fundamentar la fe sólo en la verdad de Jesucristo.

No nos atrevemos a escuchar los signos de estos tiempos a la luz del Evangelio, pues no estamos dispuestos a escuchar ninguna llamada a renovar nuestra manera de entender y de vivir nuestro seguimiento a Jesús. Sin embargo, también hoy es él nuestra única esperanza. Donde comienza el miedo a Jesús termina nuestra fe.


Fuente: http://odresnuevos.wordpress.com/evangelio-domingos/evangelio-7-agosto/

DE LA MULTIPLICACIÓN DE LOS PASOS


NOTITARDE, Valencia, 07 de Agosto de 2011
Fe en medio de la Tempestad (Mt. 14, 22-33)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio de este domingo nos presenta a Jesús caminando sobre las aguas del Mar de Galilea mientras sus apóstoles están llenos de miedo por el viento y las altas olas que sacudían a la barca donde iban. Él después de haber estado orando al Padre en un lugar a solas, ya en la madrugada se acerca a ellos, disipa sus temores y suscita la fe en su persona, ellos se arrodillan una vez que lo ven subir a la barca y lo reconocen como el Hijo de Dios.
La narración del evangelio de hoy nos presenta un hecho extraordinario, realmente milagroso, ya que nos presenta a Jesús caminando sobre las aguas, tiene el poder de calmar el viento y las olas y, sin duda, un simple mortal no puede hacer estas cosas sobrenaturales, sólo aquel que tiene poder sobre los elementos de la naturaleza y por medio de quien se hicieron todas las cosas. (Col. 1, 15-20). Los apóstoles y discípulos que van en la barca, llenos de miedo por la tormenta, ya de madrugada, sin que Jesús esté en medio de ellos o con ellos, al ver que viene alguien caminando sobre las aguas, lógicamente se asustan más, pensaban que era un fantasma, pero Jesús les dice: "Ánimo, soy yo, no tengan miedo". Escuchar la voz del Maestro da seguridad, saber que no se está solo cuando llegan los momentos difíciles da confianza y es esto lo que hace que Pedro le diga a Jesús que si era Él lo hiciera ir hasta donde estaba, caminando sobre las aguas. Jesús le dice "ven" y Pedro baja de la barca, comienza andar sobre el agua, pero sintió el viento, le dio miedo y ya casi se hundía y grita a Jesús que lo ayude, Jesús extendió la mano y lo ayudó y reprochó su poca fe. Los dos subieron a la barca y el viento se calmó. Aquí resalta la figura de Pedro sobre los demás apóstoles, se presenta la humanidad de este hombre que más adelante tendrá una misión especial que le confiará su Maestro y Señor. Pedro será la cabeza visible de la Iglesia que Jesús va a fundar. Por esto, destaca Mateo que cuando Jesús y Pedro subieron a la barca la tempestad se calmó, desapareció el peligro y a todos, incluyendo a Pedro se les fortaleció la fe en la persona de Cristo, lo reconocieron como verdadero Dios. Jesús como buen pedagogo va preparando a sus apóstoles y discípulos para la misión que les encomendará, de manera especial a Pedro. (Mt.16,16-30).
Así como Jesús en el domingo pasado, con la multiplicación de los panes, se presentaba como el Mesías esperado, hoy, caminando sobre las aguas se presenta como Dios y Señor. Jesús aparece como Dios que domina a la naturaleza, que la somete y así hace recordar las intervenciones de Yahvé en el Antiguo Testamento, utilizando el "Yo Soy", que hoy repite Jesús: "Soy yo, no tengan miedo". Es el poder y la presencia de Dios que se manifiestan en Jesús, el Hijo de Dios, verdadero Hombre y verdadero Dios.
Para Mateo, que escribe su evangelio resaltando la comunidad eclesial, la barca sacudida por el viento representa a la Iglesia que Cristo fundó y que quiso dejar sobre el cuidado de Pedro. Jesús, aunque no se le vea en persona, nunca está lejos de su Iglesia, está muy cerca y dentro de ella. Cuando las adversidades son mayores y se piensa que la Iglesia no tiene futuro, que no hay esperanza, que la fuerza del mal pareciera acabarla y destruirla, allí está Jesús que viene a fortalecer la fe, la esperanza y el amor; viene para sosegar, traer la paz, para calmar los vientos contrarios y hacer que la barca de la Iglesia encuentre de nuevo su rumbo y llegue a tierra firme. Jesús manda a su Iglesia a "pasar a la otra orilla", a evangelizar y llevar la Buena Nueva del evangelio y cuando esta misión se asume son seriedad y fe no es tarea fácil, surgen dificultades, tentaciones, problemas que hacen algunas veces pesada la tarea, pero el apóstol, sabe que no va solo, que la Iglesia es guiada por Cristo y que siempre el mensaje del evangelio triunfará y nunca Dios abandonará a aquellos que ponen su confianza en Él. Jesús está y estará con su Iglesia hasta el fin y ni el poder del infierno podrá contra ella. Cristo se ha quedado en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía, su Palabra siempre es viva y eficaz, su Espíritu Santo nos guía.
Como Pedro, muchas veces sentimos miedo y nos falla la fe en Dios, aprendamos a confiarnos en las manos del Señor.
IDA Y RETORNO: Hoy, los seminaristas de Valencia terminan sus jornadas de evangelización en la parroquia San José de Canoabo. Agradecemos al Padre Alexis Medina y a toda la Comunidad parroquial las atenciones y cariño manifestado a los futuros sacerdotes de nuestra Iglesia valenciana. Hoy, uno de ellos, Wilfredo González, en una misa presidida por nuestro arzobispo, Mons. Reinaldo del Prette, recibirá la Admisión a las Sagradas Órdenes, la Iglesia reconoce en este joven signos vocacionales y lo acompaña en su proceso al sacerdocio; es uno de los primeros pasos hacia la ordenación sacerdotal. Dios nos siga dando vocaciones al servicio de su Iglesia y otorgue la perseverancia y fidelidad a los seminaristas.

Ilustración: http://www.luciarodriguez.cl/wp-content/uploads/2010/05/ilustracion-marcos-01.jpg