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miércoles, 30 de agosto de 2017

PIEDRA ANGULAR

Evangelio dominical: Cesarea de Filipo
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el 21° Domingo del Tiempo ordinario, ciclo A, correspondiente al domingo 27 de agosto de 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 16, 13-20

"¡Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo!"

¿Te ha tocado alguna vez comprometerte con algo o alguien?


-¿Qué me quiere decir?, le preguntó el sacerdote. El negociante le respondió:

-En los negocios, si usted quiere triunfar, tiene que conseguir que la gente firme en la línea al final de la página; si no, pronto estará fuera de los negocios.> (Félix Jiménez, escolapio). También al amor entre novios culmina con un compromiso escrito que hay que firmar.

En el evangelio de hoy la firma la puso Pedro, cuando dijo afirma ante todos con plena autoridad: - "¡Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo!"

Una declaración como la de Pedro requiere compromiso. Cuando uno ha dicho 'Cristo', 'Mesías', uno está comprometido a seguirlo, sin importar a dónde pueda guiar ese seguimiento. Cuando nos bautizamos, nos inscribimos en el libro de la parroquia. Allí queda nuestro nombre con testigos y todo.

Mesías significa "ungido." Los judíos sólo ungían a los sacerdotes, a los profetas, y a los reyes. De esta forma Pedro reconoce que Jesús es sacerdote, profeta, rey e Hijo de Dios.

¿Cómo ocurrió esto?

Un día Jesús estaba en Cesarea de Filipo (v. 27a), al norte y al pie del Monte Hermón.
Y preguntó a sus discípulos: "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?".

A esta especie de 'encuesta de opinión', los discípulos respondieron: "Unos dicen que Juan el Bautista; otros que Elías; otros que alguno de los profetas" (vv. 27-28).

Como diciendo: "Jesús es un Gran Hombre, pero no el Mesías."

Para muchos el Mesías, como sucesor de David, sería un militar, que echaría fuera de Palestina al ejército romano, restableciendo la gloria de Israel y abriendo paso a una edad de oro. Y veían que Jesús no se inclinaba por el poder ni la fuerza.

Pero Jesús quiere aclarar este punto con sus discípulos, y les pregunta de nuevo: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?"

Como diciendo: "¿Soy un simple hombre, o soy el Mesías?"

¿Qué responden los apóstoles a esta segunda pregunta?

Pedro se convierte aquí en vocero de los apóstoles. Y da la respuesta correcta:
- "Tú eres el Cristo, el Mesías, el hijo de Dios vivo». (v. 29).

La respuesta de Pedro suscita admiración y gozo en Jesús.

Jesús felicita a Pedro por su respuesta, y le asegura que lo que él ha dicho es por una revelación directa de Dios. Es fruto de una fe sin ambigüedades.

¿Qué es para tí Jesús?

Muchos no han oído hablar de Él. A otros no les interesa. Para muchos probablemente Jesús es un personaje histórico famoso, un líder, un idealista, un reformador, un Jesús Superstar...

Para mí y para muchos Jesús es el Señor, el Dios de nuestras vidas, el tesoro escondido y precioso por el que vamos dando gota a gota nuestras vidas, la respuesta a muchos interrogantes, el Maestro Camino, Verdad y Vida, la suprema razón de nuestro existir...

Jesús es lo mejor que ha existido a todo nivel. Jesús fundó la civilización del amor, dejando atrás la cultura de la venganza, del 'ojo por ojo y diente por diente'. Él representó un avance en la civilización, y aún el mundo no ha llegado a los niveles exigidos por Él. Nos falta mucho camino como individuos y miembros de la sociedad. Nuestra misma democracia podría mejorar mucho, si siguiéramos sus consejos.

La confesión de fe firme y abierta de Pedro le ofrece a Jesús la ocasión para manifestar la misión que quiere confiar a su discípulo, a Pedro.

¿Qué misión confía Jesús a Pedro?

En la cultura judía el nombre indicaba la misión recibida de Dios.

Por eso Jesús le cambia el nombre. Antes se llamaba 'Simón'. Ahora lo llamará 'Pedro', es decir, Piedra, Roca. Y le dice: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Y las puertas del infierno – no prevalecerán contra ella – no la derrotarán».

¿A qué 'piedra' se refiere Jesús aquí?

Los protestantes interpretan la frase diciendo que la roca es la fe que Pedro muestra cuando hace esta confesión. Los católicos pensamos que aquí se refiere directamente a Pedro, que, lleno de fe, es la roca, sobre la que Jesús construiría su iglesia.

En años recientes ha existido un movimiento hacia el centro en estas dos interpretaciones. Muchos están ahora más dispuestos a reconocer el lugar especial de Pedro.

Ciertamente, Jesús es el líder principal de este nuevo pueblo de Dios, la piedra angular (Mt 21, 42). Y Pedro está al lado, pues sobre él Jesús erige la Iglesia.

La palabra "iglesia" (del griego ekklesia) significa asamblea, reunión.

¿Cómo se entiende que Jesús sea la piedra angular?

Los arquitectos podrían explicarlo mejor.


Jesús construye su Iglesia, y Él es el globo o piedra angular, y los demás somos los globos o ladrillos del edificio, unos con más responsabilidad que otros.

Y el Señor confiere a Pedro la misión de "atar y desatar", dándole "las llaves del Reino de los cielos". "Las llaves" indican la función de discernir, de juzgar y perdonar, según la voluntad de Dios, revelada por Jesús al servicio del reino de las Bienaventuranzas (cf. Mt 5, 3-8).

Es un "poder" de servicio dado a Pedro, y en él a la Iglesia, para la salvación y liberación de los hombres.

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-cesarea-filipo-1
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-siquiera-demonio

Ilustración: Monica Hansebakken.

MISIÓN

NOTITARDE, Valencia, 27 de agosto de 2017
 “Caminando con Cristo”
Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios (Mt.16, 13-20)
Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio que meditamos en este domingo nos presenta a Jesús preguntando qué dice la gente acerca de Él y al final pregunta a sus apóstoles acerca de su parecer sobre su persona. Ante la primera pregunta todos al unísono afirmaban que la gente decía que era un gran profeta, otros que Jeremías, Elías o Juan Bautista y ante la segunda pregunta se siente un silencio en medio del grupo de los apóstoles; es la pregunta personal, es la interpelación de la propia fe, la respuesta acarrea una responsabilidad y al mismo tiempo una gran sinceridad y transparencia frente al Maestro que demanda y espera por una respuesta.

La respuesta la dará el mayor de los apóstoles, el impulsivo, el experimentado y al mismo tiempo el Pedro leal, cabal, sincero, auténtico, vertical y que profesa una profunda fe en Jesús y en nombre propio y en nombre de todos sus hermanos, al que en aquella respuesta representaba y que recogía el parecer y sentir de todos, pero que ninguno se atrevía a decir. Pedro confiesa y dice: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios viviente”.

Grande, reveladora, profunda y hermosa confesión de fe por parte de aquel a quien Jesús inmediatamente también declarará ante todos sus apóstoles y dejará una misión: “Tú eres Pedro (Piedra) y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y ni el poder del infierno prevalecerá contra ella”.

Jesús delega una misión especial a Pedro (simbolizado en el signo de las llaves, que representan el poder de abrir y cerrar), lo coloca como cabeza visible de la Comunidad de creyentes que Jesús vino a formar, de sus seguidores, sus discípulos. Le dice también, delegando un poder espiritual, que lo que ate en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desate en la tierra quedará desatado en el cielo.

Es el poder de perdón, de intercesión ante Jesús, que a la vez intercede ante el Padre, así Jesús comienza a dar forma y fundamento visible a su Iglesia.

IDA Y RETORNO: Confía y espera en el poder de Dios.

Fuente:
http://www.notitarde.com/-jesus-es-el-mesias-el-hijo-de-dios-mt16-13-20/columnistas-del-dia/2017/08/26/1073729/
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mt-16-13-19.htm
Antonio López Castillo: http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana/tu-y-yo-somos-iglesia
Ilustración:   Pedro de Orrente.

domingo, 24 de agosto de 2014

PUEBLO DE Y PARA LA VIDA

NOTITARDE, Valencia, 24 de agosto de 2014
"Caminando con Cristo"
Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios (Mt.16, 13-20)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El evangelio que meditamos en este domingo nos presenta a Jesús preguntando qué dice la gente acerca de Él y al final pregunta a sus apóstoles acerca de su parecer sobre su persona. Ante la primera pregunta todos al unísono afirmaban que la gente decía que era un gran profeta, otros que Jeremías, Elías o Juan Bautista y ante la segunda pregunta se siente un silencio en medio del grupo de los apóstoles; es la pregunta personal, es la interpelación de la propia fe, la respuesta acarrea una responsabilidad y al mismo tiempo una gran sinceridad y transparencia frente al Maestro que demanda y espera por una respuesta. La respuesta la dará el mayor de los apóstoles, el impulsivo, el experimentado y al mismo tiempo el Pedro leal, cabal, sincero, auténtico, vertical y que profesa una profunda fe en Jesús y en nombre propio y en nombre de todos sus hermanos, al que en aquella respuesta representaba y que recogía el parecer y sentir de todos, pero que ninguno se atrevía a decir, Pedro confiesa y dice: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios viviente". Grande, reveladora, profunda y hermosa confesión de fe por parte de aquel a quien Jesús, inmediatamente también declarará ante todos sus apóstoles y dejará una misión: "Tú eres Pedro (Piedra) y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y ni el poder del infierno prevalecerá contra ella". Jesús delega una misión especial a Pedro (simbolizado en el signo de las llaves, que representan el poder de abrir y cerrar), lo coloca como cabeza visible de la Comunidad de creyentes que Jesús vino a formar, de sus seguidores, sus discípulos. Le dice también, delegando un poder espiritual, que lo que ate en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desate en la tierra, quedará desatado en el cielo. Es el poder de perdón, de intercesión ante Jesús, que a la vez intercede ante al Padre, así Jesús comienza a dar forma y fundamento visible a su Iglesia. Se arriesga y al mismo tiempo confía, sostiene, anima, restablecerá de nuevo, como sucederá más adelante en la vida del apóstol, la vida y el futuro de su Pueblo Santo, que será guiado e iluminado por su Espíritu Santo y bajo el "cayado humano" de Pedro.
Hablar, de Pedro, por tanto, es hablar de la intención que tuvo Jesús de fundar una Iglesia. Para eso llamó a los doce y compartió durante tres años con ellos; les distinguió de los demás discípulos y los envió a predicar la Buena Noticia del reino, dándoles el mismo poder que Él había recibido de Dios Padre. Debemos decir a la par de esto que un buen conocedor de la Sagrada Escritura y específicamente de los evangelios sabe que el evangelio de Mateo tiene como línea teológica la eclesiología, es decir, el sustentar el nacimiento de la Iglesia entorno a los apóstoles y específicamente en la figura del Apóstol Pedro que recibe una distinción especial por parte de Nuestro Señor. De hecho, de los capítulos 16 al 18 se busca resaltar la figura de los apóstoles y de Pedro como cabeza visible de aquella Iglesia que Cristo estaba fundando para que continuara y se convirtiera en testigo de su Pasión, Muerte y Resurrección y fuera así sacramento de salvación para toda la humanidad. "Lo que ates en la tierra, quedará atado en los cielos y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos". En segundo lugar, queda claro que Jesús fundó una Iglesia jerárquica: Doce apóstoles bajo la tutela de Pedro cuya autoridad vemos como resalta hoy en el texto que estamos reflexionando: "Tú eres Pedro y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia". Los mismos Hechos de los Apóstoles y los evangelios al narrar la Pasión de Nuestro Señor, Jesucristo, resaltan la figura de Pedro sobre los demás apóstoles.
Hoy en día, los cristianos católicos, fundamentados en la fe apostólica; es decir, siendo herederos y continuadores de aquella Iglesia naciente y guiados por la autoridad legítima del sucesor de Pedro, nuestro querido Papa Francisco y de nuestros obispos, sucesores de los apóstoles formamos ese Pueblo de Dios, esa Iglesia querida y amada por Cristo que en medio del mundo es signo y testimonio del amor de Dios, El que vive eternamente y da vida, que en Cristo constituyó un Pueblo de la vida y para la vida que en medio de sus defectos y errores; es decir a pesar de ser pecadora, cumple la misión de Cristo porque es santa por aquel que la fundó (Jesucristo) y porque se ve animada y guiada por el Espíritu Santo. La Gloria sea para Jesús, nuestro Dios.
IDA Y RETORNO: Como Capellán del Magallanes, agradezco el hermoso e interesante trabajo periodístico que realizó Notitarde, dedicando una revista especial con la historia, personajes y eventos de nuestro Equipo Campeón. Sin duda alguna, que el béisbol para los venezolanos y los carabobeños es parte de nuestra historia, de una de las pasiones y juegos donde nos reencontramos, donde drenamos tantos momentos difíciles y donde juntos aspiramos por una mejor y gran Venezuela, donde todos salimos ganando y celebrando.  Dios nos bendiga siempre y nos permita seguir haciendo buena historia.

Cfr. Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-ni-el-denomio-puede
Ilustración: José Pedro Costigliolo, 1953.

PREGUNTAS

San Mateo, 16: 13-20
Qué decimos nosotros
José Antonio Pagola

También hoy nos dirige Jesús a los cristianos la misma pregunta que hizo un día a sus discípulos: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. No nos pregunta solo para que nos pronunciemos sobre su identidad misteriosa, sino también para que revisemos nuestra relación con él. ¿Qué le podemos responder desde nuestras comunidades?
¿Conocemos cada vez mejor a Jesús, o lo tenemos “encerrado en nuestros viejos esquemas aburridos” de siempre? ¿Somos comunidades vivas, interesadas en poner a Jesús en el centro de nuestra vida y de nuestras actividades, o vivimos estancados en la rutina y la mediocridad?
¿Amamos a Jesús con pasión o se ha convertido para nosotros en un personaje gastado al que seguimos invocando mientras en nuestro corazón va creciendo la indiferencia y el olvido? Quienes se acercan a nuestras comunidades, ¿pueden sentir la fuerza y el atractivo que tiene para nosotros?
¿No sentimos discípulos y discípulas de Jesús? ¿Estamos aprendiendo a vivir con su estilo de vida en medio de la sociedad actual, o nos dejamos arrastrar por cualquier reclamo más apetecible para nuestros intereses? ¿Nos da igual vivir de cualquier manera, o hemos hecho de nuestra comunidad una escuela para aprender a vivir como Jesús?
¿Estamos aprendiendo a mirar la vida como la miraba Jesús? ¿Miramos desde nuestras comunidades a los necesitados y excluidos con compasión y responsabilidad, o nos encerramos en nuestras celebraciones, indiferentes al sufrimiento de los más desvalidos y olvidados: los que fueron siempre los predilectos de Jesús?
¿Seguimos a Jesús colaborando con él en el proyecto humanizador del Padre, o seguimos pensando que lo más importante del cristianismo es preocuparnos exclusivamente de nuestra salvación? ¿Estamos convencidos de que el modo de seguir a Jesús es vivir cada día haciendo la vida más humana y más dichosa para todos?
¿Vivimos el domingo cristiano celebrando la resurrección de Jesús, u organizamos nuestro fin de semana vacío de todo sentido cristiano? ¿Hemos aprendido a encontrar a Jesús en el silencio del corazón, o sentimos que nuestra fe se va apagando ahogada por el ruido y el vacío que hay dentro de nosotros?
¿Creemos en Jesús resucitado que camina con nosotros lleno de vida? ¿Vivimos acogiendo en nuestras comunidades la paz que nos dejó en herencia a sus seguidores? ¿Creemos que Jesús nos ama con un amor que nunca acabará? ¿Creemos en su fuerza renovadora? ¿Sabemos ser testigos del misterio de esperanza que llevamos dentro de nosotros?."

Fuente:
http://creereenti.blogspot.com/2014/08/evangelio-domingo-24-de-agosto-de-2014.html
Cfr. José Martínez de Toda (SJ): http://www.homiletica.org/PDF1/aahomiletica013919.html
Ilustración: José Pedro Costigliolo, 1953.

domingo, 29 de junio de 2014

INTENCIÓN FUNDADORA

NOTITARDE, Valencia, 28 de junio de 2014
"Caminando con Cristo"
Día de San Pedro y San Pablo (Mt.16, 13-19)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

La Iglesia celebra hoy la solemnidad de San Pedro y San Pablo, los dos grandes apóstoles de la cristiandad y columnas de la Iglesia. Desde el siglo III, se viene celebrando litúrgicamente esta fiesta. El evangelio de hoy hace referencia a la elección y misión del primer Papa de la historia y el pasaje de la carta a los Gálatas que se lee en este día habla del apóstol Pablo (Gál. 1,11-20), sobre todo en el ocaso de su vida, estando en Roma. Ambos personajes entregaron su vida a la causa del evangelio y sufrieron el martirio en la ciudad de Roma, prueba fehaciente de su fe y del valor del testimonio que declara la convicción de lo que vieron, lo que escucharon y recibieron de Nuestro Señor, Jesucristo, cada uno a su nivel y en su momento particular, valga decir, su experiencia, pero la recibieron del mismo Señor.
Hablar de estos dos apóstoles es hablar, en primer lugar, de la intención que tuvo Jesús de fundar una Iglesia. Para eso llamó a los doce y compartió durante tres años con ellos; les distinguió de los demás discípulos y los envió a predicar la Buena Noticia del reino, dándoles el mismo poder que Él había recibido de Dios Padre. Debemos, decir a la par de esto, que un buen conocedor de la Sagrada Escritura y específicamente de los evangelios sabe que el evangelio de Mateo tiene como línea teológica la eclesiología, es decir, el sustentar el nacimiento de la Iglesia entorno a los apóstoles y específicamente en la figura del Apóstol Pedro que recibe una distinción especial por parte de Nuestro Señor. De hecho, de los capítulos 16 al 18 se busca resaltar la figura de los apóstoles y de Pedro como cabeza visible de aquella Iglesia que Cristo estaba fundando para que continuara y se convirtiera en testigo de su Pasión, Muerte y Resurrección y fuera así sacramento de salvación para toda la humanidad. "Lo que ates en la tierra, quedará atado los cielos y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos". En segundo lugar, queda claro que Jesús fundó una Iglesia jerárquica: Doce apóstoles bajo la tutela de Pedro cuya autoridad vemos como resalta hoy en el texto que estamos reflexionando: "Tú eres Pedro y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia". Los mismos Hechos de los Apóstoles y los evangelios al narrar la Pasión de Nuestro Señor, Jesucristo, resaltan la figura de Pedro sobre los demás apóstoles. Sería interesante leer el libro de los Hechos de los Apóstoles, que no es otra cosa que ver  a los apóstoles junto al Pueblo (la Iglesia naciente) siendo testigos de Cristo y trabajando por la extensión del reino de Dios, no sin padecer persecuciones, pruebas, dificultades. Hoy en día, los cristianos católicos, fundamentados en la fe apostólica; es decir, siendo herederos y continuadores de aquella Iglesia naciente y guiados por la autoridad legítima del sucesor de Pedro, nuestro querido Papa Francisco y de nuestros obispos, sucesores de los apóstoles formamos ese Pueblo de Dios, esa Iglesia querida y amada por Cristo que en medio del mundo es signo y testimonio del amor de Dios, Pueblo de la vida y para la vida que en medio de sus defectos y errores; es decir a pesar de ser pecadora, cumple la misión de Cristo porque es santa por aquel que la fundo (Jesucristo) y porque se ve animada y guiada por el Espíritu Santo. Así que podemos decir, en tercer lugar, que esa Iglesia querida y fundada por Cristo, constituida jerárquicamente está compuesta también por pastores y fieles; por los legítimos pastores sucesores de Pedro, de los demás apóstoles y por los cristianos que a través del bautismo pertenecemos a esta Iglesia Católica donde tenemos derechos y deberes y que por sobre todo estamos llamados a ser seguidores de Cristo, fieles a su Palabra y testigos valientes ante el mundo.
Si bien Pablo no fue un testigo ocular, como los demás apóstoles, tuvo un encuentro con Cristo que lo hizo cambiar radicalmente su vida, convertirse en heraldo del evangelio en el mundo pagano y siempre en sintonía con los demás apóstoles a quienes conoció, con el respeto y reconocimiento de la autoridad de Pedro como lo atestigua en sus cartas y sobre todo en los Hechos de los Apóstoles; lo que reafirma lo que hemos venido diciendo sobre la apostolicidad de la Iglesia.
Vale la pena destacar que el Papa Francisco en su reciente Exhortación Apostólica: "La Alegría del Evangelio", ha invitado a la Iglesia toda a salir a las periferias, a estar en salida y llevar la luz del Evagelio por todas partes.
IDA Y RETORNO: Felicitamos al Padre Francisco Javier Sánchez que hoy está de cumpleaños, que El Señor lo siga bendiciendo con sus dones como hasta ahora; que disfrute sus vacaciones y pueda regresar a Roma a continuar su fructífera y loable formación académica.
Oremos por nuestros sacerdotes enfermos para que El Señor les restablezca su salud y puedan continuar su labor apostólica al frente de sus comunidades parroquiales y oremos también por los seminaristas que van a su período de vacaciones y de misión evangelizadora para que sigan perseverando en su vocación.

Cfr. José Martinez de Toda (SJ): http://radioevangelizacion.org/noticia/reflexion-al-evangelio-dominical-cumplir-voluntad-dios
Pieza:  Mario Schifano

PROPICIAR EL ENCUENTRO

Solo Jesús edifica la Iglesia
José Antonio Pagola

El episodio tiene lugar en la región pagana de Cesarea de Filipo. Jesús se interesa por saber qué se dice entre la gente sobre su persona. Después de conocer las diversas opiniones que hay en el pueblo, se dirige directamente a sus discípulos: “Y vosotros, ¿ quién decís que soy yo?”.
Jesús no les pregunta qué es lo que piensan sobre el sermón de la montaña o sobre su actuación curadora en los pueblos de Galilea. Para seguir a Jesús, lo decisivo es la adhesión a su persona. Por eso, quiere saber qué es lo que captan en él.
Simón toma la palabra en nombre de todos y responde de manera solemne: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús no es un profeta más entre otros. Es el último Enviado de Dios a su pueblo elegido. Más aún, es el Hijo del Dios vivo. Entonces Jesús, después de felicitarle porque esta confesión sólo puede provenir del Padre, le dice: “Ahora yo te digo: tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.
Las palabras son muy precisas. La Iglesia no es de Pedro sino de Jesús. Quien edifica la Iglesia no es Pedro, sino Jesús. Pedro es sencillamente “la piedra” sobre la cual se asienta “ la casa” que está construyendo Jesús. La imagen sugiere que la tarea de Pedro es dar estabilidad y consistencia a la Iglesia: cuidar que Jesús la pueda construir, sin que sus seguidores introduzcan desviaciones o reduccionismos.
El Papa Francisco sabe muy bien que su tarea no es “hacer las veces de Cristo”, sino cuidar que los cristianos de hoy se encuentren con Cristo. Esta es su mayor preocupación. Ya desde el comienzo de su su servicio de sucesor de Pedro decía así: “ La Iglesia ha de llevar a Jesús. Este es el centro de la Iglesia. Si alguna vez sucediera que la Iglesia no lleva a Jesús, sería una Iglesia muerta”.
Por eso, al hacer público su programa de una nueva etapa evangelizadora, Francisco propone dos grandes objetivos. En primer lugar, encontrarnos con Jesús, pues “él puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestras comunidades… Jesucristo puede también romper los esquemas aburridos en los cuales pretendemos encerrarlo”.
En segundo lugar, considera decisivo “volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio” pues , siempre que lo intentamos, brotan nuevos caminos, métodos creativos, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual”. Sería lamentable que la invitación del Papa a impulsar la renovación de la Iglesia no llegara hasta los cristianos de nuestras comunidades.

Fuente:
http://odresnuevos.wordpress.com/evangelio-domingos/evangelio-29-junio-2014/
Cfr. Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-la-iglesia-que-fundo-a-dios
Pieza:Enrico Castellani.

lunes, 22 de agosto de 2011

NOS DA LA CLAVE


San Mateo, 16: 13-20

En su homilía de ayer, el Padre (*) Alirio refirió que el hombre propone y Dios dispone. Y lo hace en bien de los que ama y siguen su designio amoroso, su proyecto de amor y misericordia para que lleguemos a la salvación.

De las lecturas de hoy se desprende que Dios nos da las llaves, confía en nosotros. ¿A quién le damos la de nuestra casa, la clave del correo electrónico, la del celular, etc., por cierto, siendo éstas nuestras prioridades?. Dios lo hace, comparte lo más secreto.

Descubrir quién es el enviado de Dios. No podemos equivocarnos como los discípulos desde la barca, creyéndolo mun fantasma. Para la nueva era es un maestro y el revolucionario, el mejor del siglo XXI, siendo un sabio para el filósofo. Cada quien da su versión. ¿Quién es para nosotros?. Confesar a Jesús significa seguirlo.

(*) No supimos el apellido del sacerdote, Iglesia de La Coromoto, El Paraíso, Caracas.

Ilustración: Ann Pibal, ‘FTHRWT’ (2007).

domingo, 21 de agosto de 2011

SEÑAS DE IDENTIDAD


NOTITARDE, Valencia, 21 de Agosto de 2011
"¿Quién dicen ustedes que soy yo?" (Mt. 16, 13-20)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El texto evangélico que leemos hoy nos presenta un momento central de todo el evangelio de Mateo, ya que el tema que le interesa desarrollar al evangelista es el eclesial, dejar ver cómo surgió y se desarrolló la Iglesia que Cristo fundó, y precisamente, el pasaje que hoy se nos presenta nos habla de unos elementos importantes y fundamentales de la vida de la Comunidad cristiana primitiva.
El evangelio que hoy leemos tiene tres partes: 1. Lo que dice la gente sobre Jesús. Cristo pregunta a sus amigos más íntimos "¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?". La respuesta la dan al unísono los apóstoles, afirmando que la gente lo ve como un gran profeta, como Juan Bautista, Elías, Jeremías. Se nota que la fama de Jesús y la admiración por su persona iban creciendo; la gente era capaz de ver los signos que transmitía y lo reconocían no como un simple hombre. 2. La confesión de fe de Pedro en nombre de los demás apóstoles. La segunda pregunta que hace Jesús va dirigida directamente a sus apóstoles: "y ustedes ¿quién dicen que soy yo?".
La respuesta ya no es al unísono, guardan silencio y es Pedro, el mayor, el más atrevido, el que destaca como líder en el grupo que va a responder a la pregunta: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". No es una simple respuesta, es una profesión de fe en la persona de Jesús. Lo está reconociendo en nombre propio y en nombre de sus hermanos como Dios y Salvador. Esta será otra de las ocasiones donde resalta la figura de Pedro, ya antes, cuando Jesús caminaba sobre las aguas también fue protagonista junto con Él al subir a la barca y así seguirá destacando en el evangelio de Mateo, como en Los Hechos de los Apóstoles y esto para mostrar la intención de Jesús de dejar una cabeza visible, signo de unidad y de gobierno pastoral en su Iglesia, 3. El primado de Pedro o distinción especial (por la tarea que le tocará desempeñar), que a su vez es la identidad nueva del Apóstol por parte del Señor y el mandato que Jesús les hace de no revelar a nadie que Él es el Mesías.
Jesús le cambia el nombre a Simón, ahora lo llama Pedro, que significa "piedra" y por eso le dice que sobre él que ahora es piedra edificará su Iglesia, tendrá junto con los demás apóstoles el poder de atar y desatar en la tierra y esto se hará cumplir desde el cielo. En la Biblia cambiar el nombre a alguien significa entregar una responsabilidad, como sucederá de nuevo con Pedro después de la Resurrección del Señor, con la triple pregunta que le hará Jesús "¿me amas más que estos?" y responderá Pedro que sí, "apacienta mis ovejas", le dice Jesús y lo llama Simón, como para restablecer de nuevo su misión de Pedro, de cabeza visible de su Iglesia (Jn. 21,15-19). Es el poder sobrenatural que ahora Cristo deja a su Iglesia; Comunidad de creyentes, el Nuevo Israel que ahora apacienta Pedro y sus sucesores, que sin dejar de ser humanos, pecadores, tendrán la autoridad del mismo Jesús para anunciar a todos los pueblos la Buena Noticia del Reino de Dios y ni el poder del infierno podrá contra la Iglesia de Cristo. Jesucristo es la piedra angular de la Iglesia (Hch. 2,11), pero Él ha querido delegar su función y convertir también en piedra fundamental a Pedro, roca visible de la Iglesia de Cristo, como Él mismo dice, "sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Las llaves de las que habla el Señor simbolizan el poder delegado, la autoridad que en nombre de Cristo debe ejercer y el "atar y desatar" es la autoridad para discernir y señalar cual es el camino correcto, la doctrina segura, el juicio.
Hoy los hombres de nuestro tiempo tienen una opinión sobre Cristo, otros no lo conocen y otros andan buscando un mesías o se van detrás de doctrinas llamativas, nuevas y/o extrañas. Es aquí donde la tarea y misión de los cristianos es necesaria y urgente, que junto a los legítimos pastores de la Iglesia, el Papa (Sucesor de Pedro), los obispos y sacerdotes, debemos presentar al mundo la persona de Cristo, su rostro auténtico como Dios y Hombre verdadero, como Mesías y Salvador, como el Camino, la Verdad y la Vida, como Aquel que da sentido a la existencia y está vivo, resucitado y acompaña a la Iglesia hasta el fin del mundo (Mt.28,20). Esta Iglesia santa por su fundador, que la anima y sostiene y pecadora por nosotros los humanos. Es el Pueblo de los discípulos de Cristo, llamados a la santidad, a la vida eterna y feliz.
IDA Y RETORNO: Hoy es la clausura de la Jornada Mundial de la Juventud cristiana católica que se celebra en Madrid, presidida por el Papa. De Venezuela están participando más de cinco mil jóvenes, de Valencia hay más de cien jóvenes participando con algunos sacerdotes de nuestro presbiterio; también tres seminaristas de nuestra Arquidiócesis están presentes. Pidamos a Dios que venga un renacer de vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales a partir de este encuentro mundial de jóvenes y que ellos sepan arraigar sus vidas en Cristo que es el Camino, la Verdad y la Vida para todo ser humano.

Ilustración: Laura Hernández