Mostrando entradas con la etiqueta Enrico Castellani. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enrico Castellani. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de mayo de 2016

REENCUADERNACIÖN INSTITUCIONAL DE LOS PROBLEMAS



Parlamento, política exterior y Esequibo  [1] 

Luis Barragán  

Ciertamente, el Presidente de la República dirige la política exterior, pero no menos cierto es que, como política pública, está sujeta al control parlamentario de acuerdo con el ordinal 3° del artículo 187 de la Constitución vigente, entre otros controles directos e indirectos, derivados o no. Por consiguiente, los diputados individualmente considerados, integrantes de las respectivas comisiones de trabajo y de las fracciones de adscripción, son constitucionalmente competentes para agregar y procesar las exigencias, solicitudes o demandas que la ciudadanía tenga a bien formular, legitimando su concurso en una materia que se cree de una exclusiva y excluyente incumbencia presidencial.

Desde la perspectiva sistémica, en un texto ya clásico, Josko de Guerón asentó que «para comenzar a comprender la actuación del Congreso no basta conocer sus atribuciones constitucionales: es preciso examinar los insumos que éste recibe y, en especial, las demandas o incitaciones para que el Poder Legislativo actúe o deje de actuar, de determinada manera frente a problemas de las relaciones internacionales» [2].  Así, cobra mucha importancia que el  órgano del Poder Público reciba, trate y responda a las peticiones, inquietudes e iniciativas que surjan de la sociedad civil organizada, siendo el caso específico el de los académicos, activistas, gremios de una múltiple naturaleza y sectores de la opinión pública sensibilizados por la histórica reclamación del Esequibo, subrayando adicionalmente dos notas sustanciales.

Por una parte, significa superar el paradójico subterfugio de la  «diplomacia de los pueblos» que, al soslayar la  participación efectiva de la ciudadanía, considera inexpugnable a todo evento la jefatura de la política exterior. Además, Nicolás Maduro  carece del «carisma y capacidad de improvisación creativa del líder que ya no está» y, respecto a iniciativas como Petrocaribe, siendo Guyana uno de los beneficiarios del programa de solidaridad energética, al agotamiento de los recursos se suma – inferimos – una lamentable incompetencia para aplicar el «esquema de subimperialismo» [3].

Por otra, apuntamos a lo que Easton refirió como el desempeño funcional de los partidos, grupos de interés y líderes de opinión para la composición y recomposición de las demandas, cuya síntesis y homogeneidad sean capaces de convertirlas en un «programa viable y simplificado de acción» y, procure, simultáneamente, ampliar las bases de sustentación, a objeto de competir con otras, en el marco de los más agudos e inmediatos  problemas. Y es que, un sistema debidamente retroalimentado, orientado a su auto-transformación creadora, también habilita a sus actores para «regular, controlar, dirigir, modificar e innovar» los elementos y procesos correspondientes, suscitando el necesario equilibrio constitucional que supone una tácita premisa ética: la del compromiso o avenencia, concesiones recíprocas, frenos mutuos, propios de la democracia [4].

Comprendemos y asumimos que hay muy marcadas prioridades de orden interno que ocupan a los asambleístas, pero no debemos obviar que la política exterior y, concretamente, el citado diferendo territorial siguen su curso, preocupando a la academia y a sobrias entidades que promueven y defienden el Esequibo, como nos hemos percatado al asistir por estos meses a varios coloquios de un responsable y alto nivel, y constatado en las redes sociales con el seguimiento y la denuncia de las actuaciones de la cancillería guyanesa, el fondeo de embarcaciones de exploración petrolera en la Fachada Atlántica o el ecocidio de un territorio bajo concesiones que escapan del Acuerdo de Ginebra. Por lo pronto, camino a  la especialización institucional del tema, programaremos una serie de foros en la sede parlamentaria que nos imponga de las exigencias ciudadanas, actualizándolas.

[1]        Excepto el último párrafo, el texto forma parte del trabajo inédito  aportado a una compilación que publicará a finales de año la Universidad Metropolitana sobre el Esequibo, junto a los suscritos por los Dres. Luis Alberto Buttó, José Alberto Olivar,   Manuel Donís, Claudio Briceño Monzón y Germán Guía. Compilación que tiene por origen el Foro “Litigios fronterizos: viejos conflictos, nuevas dimensiones”, promovido por el Instituto de Altos Estudios de América Latina de la Universidad Simón Bolívar (Sartenejas, 22/10/2015).
[2]        Eva Josko de Guerón, (1978) «El Congreso y la política exterior en Venezuela», en: Politeia, N° 7, 1978, Caracas;  Cfr. María J. Roca, (1999) «El control parlamentario y constitucional del poder exterior», en: Revista Española de Derecho Constitucional, N° 56, Madrid
[3]        Félix G. Arellano P., (2013) «Política exterior bolivariana: un legado de contradicciones»,  en: Simón Bolívar Analytic, N° 28, Sartenejas
[4]        David Easton, «Esquema para el análisis político», Amorrurtu, Buenos Aires: 1965, p. 169; Vid. David Easton, «Política moderna. Un estudio sobre la situación de la ciencia política», Letras, México, 1968, pp. 292-305 ss.; Cfr. David Easton, «Categorías para el análisis sistémico de la política», en: Enfoques sobre teoría política, Amorrurtu, Buenos Aires: 1973, pp. 216-231.

domingo, 29 de junio de 2014

PROPICIAR EL ENCUENTRO

Solo Jesús edifica la Iglesia
José Antonio Pagola

El episodio tiene lugar en la región pagana de Cesarea de Filipo. Jesús se interesa por saber qué se dice entre la gente sobre su persona. Después de conocer las diversas opiniones que hay en el pueblo, se dirige directamente a sus discípulos: “Y vosotros, ¿ quién decís que soy yo?”.
Jesús no les pregunta qué es lo que piensan sobre el sermón de la montaña o sobre su actuación curadora en los pueblos de Galilea. Para seguir a Jesús, lo decisivo es la adhesión a su persona. Por eso, quiere saber qué es lo que captan en él.
Simón toma la palabra en nombre de todos y responde de manera solemne: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús no es un profeta más entre otros. Es el último Enviado de Dios a su pueblo elegido. Más aún, es el Hijo del Dios vivo. Entonces Jesús, después de felicitarle porque esta confesión sólo puede provenir del Padre, le dice: “Ahora yo te digo: tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.
Las palabras son muy precisas. La Iglesia no es de Pedro sino de Jesús. Quien edifica la Iglesia no es Pedro, sino Jesús. Pedro es sencillamente “la piedra” sobre la cual se asienta “ la casa” que está construyendo Jesús. La imagen sugiere que la tarea de Pedro es dar estabilidad y consistencia a la Iglesia: cuidar que Jesús la pueda construir, sin que sus seguidores introduzcan desviaciones o reduccionismos.
El Papa Francisco sabe muy bien que su tarea no es “hacer las veces de Cristo”, sino cuidar que los cristianos de hoy se encuentren con Cristo. Esta es su mayor preocupación. Ya desde el comienzo de su su servicio de sucesor de Pedro decía así: “ La Iglesia ha de llevar a Jesús. Este es el centro de la Iglesia. Si alguna vez sucediera que la Iglesia no lleva a Jesús, sería una Iglesia muerta”.
Por eso, al hacer público su programa de una nueva etapa evangelizadora, Francisco propone dos grandes objetivos. En primer lugar, encontrarnos con Jesús, pues “él puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestras comunidades… Jesucristo puede también romper los esquemas aburridos en los cuales pretendemos encerrarlo”.
En segundo lugar, considera decisivo “volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio” pues , siempre que lo intentamos, brotan nuevos caminos, métodos creativos, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual”. Sería lamentable que la invitación del Papa a impulsar la renovación de la Iglesia no llegara hasta los cristianos de nuestras comunidades.

Fuente:
http://odresnuevos.wordpress.com/evangelio-domingos/evangelio-29-junio-2014/
Cfr. Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-la-iglesia-que-fundo-a-dios
Pieza:Enrico Castellani.