Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Donís. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Donís. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de junio de 2020

OCHO RECOMENDACIONES

«Hay que lograr que Guyana y Venezuela negocien directamente una solución práctica”
El historiador Manuel Donís, Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia y docente investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UCAB, considera que no todo está perdido en el caso que la Corte Internacional de Justicia revisará el 30 de junio sobre el Esequibo
Elvia Gómez
 
El pasado 29 de mayo, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) anunció que este 30 de junio iniciará, desde La Haya y vía telemática, las audiencias orales para atender la solicitud del Gobierno de la República Cooperativa de Guyana, que busca poner fin a la antigua controversia territorial con Venezuela por el Esequibo.
Guyana le está pidiendo a la CIJ que desconozca el vigente Acuerdo de Ginebra de 1966 (que establece la vía de negociación amistosa y satisfactoria entre ambos países) y declare como válido y vinculante el Laudo Arbitral de París de 1899 (que le adjudicó el territorio en reclamación al Reino Unido, para entonces en posesión de Guyana como su colonia).
Manuel Alberto Donís Ríos (Caracas, 1950) ha dedicado 34 años al estudio histórico de las fronteras de Venezuela, y particularmente las del Esequibo. Califica al laudo arbitral de París como una “fatídica decisión” que “nos arrebató 159.500 kilómetros cuadrados de territorio”.
A diferencia de quienes le auguran que la CIJ fallará a favor del reclamo de Guyana de adquirir plena soberanía sobre el territorio en reclamación, el experto del Instituto de Investigaciones Históricas “P. Hermann González Oropeza, SJ” de la Universidad Católica Andrés Bello (IIH UCAB), opina que la CIJ “no la tiene fácil” con este caso y cree que hay todavía espacio para recomponer la discusión del diferendo con ganancia para ambas partes.
Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia desde octubre de 2011, Donís obtuvo su Doctorado en Historia en la UCAB con la tesis “Guayana: génesis compleja de una incorporación territorial”, aprobada Summa Cum Laude con mención publicación.
Solo en el último lustro, el profesor, docente e investigador a tiempo completo del IIH UCAB, ha producido cuatro nuevas publicaciones sobre el tema del Esequibo y los límites territoriales entre Venezuela y Guyana.
Con su más reciente libro, titulado “Venezuela y sus espacios marítimos en el Atlántico ayer y hoy” y publicado por abediciones este mismo mes, quiere llamar la atención sobre la necesidad de que exista voluntad política y unidad nacional para optar por la vía bilateral de negociación diplomática.
“Yo quitaría la figura de buenos oficios y colocaría las negociaciones directas, con profesionales de todas las tendencias, dejando de lado la parte ideológica. Se trata de intereses nacionales, es Venezuela y sus espacios geográficos y marítimos lo que está en juego, es el legado para las nuevas generaciones. También habría que hacer un trabajo a través de los medios de comunicación diciéndole al colectivo venezolano que una solución práctica y satisfactoria no conlleva, nunca ha conllevado, que Guyana prácticamente desaparezca del mapa al darnos las tres cuartas partes de su territorio. Los venezolanos hemos resuelto muchos retos y aquí está otro”.
Usted es docente investigador adscrito al IIH-UCAB desde hace mucho. ¿Cuáles son las fortalezas de este Instituto en el conocimiento de las fronteras nacionales?
«Una de las líneas más fuertes del IIH es la historia territorial de Venezuela. Yo ingresé hace 35 años al Instituto, que fue el primero que creó la UCAB, y me transformé en el alumno del padre Hermann González Oropeza, que lo fundó con el padre Pablo Ojer Celigueta, en 1956. Ambos fueron los expertos enviados por Venezuela para recopilar, en los archivos de EEUU, Gran Bretaña y otras partes de Europa, la documentación necesaria para justificar histórica, geográfica, jurídica y cartográficamente la reclamación del territorio Esequibo. Una vez conocido (1949) el memorándum de Severo Mallet-Prevost que nos permitió saber la farsa del laudo de 1899, con autorización de la Compañía de Jesús y de la Cancillería, González y Ojer se dieron a la tarea de buscar la documentación que sirvió para la firma del Acuerdo de Ginebra, el 17 de febrero de 1966 entre Gran Bretaña, la  Guayana Británica y Venezuela. Hermann González y Pablo Ojer microfilmaron y copiaron esa documentación que hallaron en los archivos de medio mundo y que ahora reposa en el Archivo General del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela. Ambos permanecieron por unos 40 años como asesores de la Cancillería venezolana».
Usted termina el libro “Venezuela y sus espacios marítimos en el Atlántico ayer y hoy” con ocho recomendaciones al Poder Ejecutivo para abordar la controversia sobre el Esequibo. Con tanto conocimiento acumulado en el IIH UCAB, ¿han tenido ocasión de hacer llegar sugerencias a la Cancillería en los últimos 20 años?
«Yo fui asesor histórico de la Dirección General Sectorial de Fronteras del Ministerio de Relaciones Exteriores y estuve encargado durante un tiempo de la mapoteca histórica, porque he trabajado la cartografía histórica. Luego, junto con el padre Hermann González, fui asesor histórico de la Cancillería. Eran otros tiempos. No tanto a mí, que estaba comenzando, sino al padre Hermann, nos consultaban sobre diversas áreas. Eso dejó de ser así. Solo el año pasado recibí una invitación del Ministerio de Relaciones Exteriores para asistir a una exposición que iba a hacer el canciller sobre la respuesta que debía dar Venezuela a Guyana, pero me llegó de un día para otro y no tuve ni siquiera la oportunidad de responder. Lamentablemente, cuando se trata de publicaciones de la UCAB, y más en esta área, hay reservas. Somos todos venezolanos y estos son intereses nacionales que deben estar por encima de cualquier otra consideración».
¿Cómo evalúa la estrategia de Venezuela ante Guyana en los últimos 20 años, respecto del período anterior?
«No lo digo yo sino los documentos: el presidente Chávez comenzó bien, protestando cada vez que, de manera unilateral, Guyana violaba el Acuerdo de Ginebra. Desde 1966 hasta 2004, cada vez que ocurría un incidente la Cancillería enviaba la nota de protesta oficial. En 2004 la cosa cambió y se radicalizó en 2007. La reclamación pasó a un segundo plano y privó la conveniencia de ganarse la buena pro de los países de habla inglesa reunidos en la CARICOM. El presidente Chávez dijo, y eso está escrito, que él dejaba de lado la reclamación y que Guyana podía dar concesiones en esa zona, siempre y cuando eso beneficiara a los dos países. Eso le hizo daño a la reclamación y Guyana ha rescatado eso y lo coloca ahora como aquiescencia. La cuestión ideológica ha perjudicado la posición venezolana. Sin embargo, a partir de 2014 hubo detenciones, por parte de la Armada de Venezuela, de embarcaciones de compañías petroleras a las cuales Guyana les otorgó autorización para estudios del fondo marino y submarino en nuestros espacios de la zona en reclamación. Esas concesiones petroleras han dado excelentes resultados y Guyana podría transformarse en un nuevo Kuwait en América Latina. Guyana se olvidó de la hermandad ideológica de los amigos marxistas y logró en el Grupo de Lima que la primera declaración contemplara que Guyana tenía derecho a la Zona en Reclamación».
¿Cómo cree que el contexto político internacional y el cuestionamiento mundial contra Nicolás Maduro afecte el reclamo que la CIJ va a considerar el 30 de junio?
«Como historiador digo que debemos esperar al 30 de junio y ver qué decide la CIJ, que no la tiene fácil. Tiene que decidir primero si es o no competente para este asunto. Luego tendría que contar con el visto bueno de Venezuela. El Gobierno del presidente Maduro ha hecho lo correcto, ha dicho que Venezuela no tiene que comparecer a esa audiencia. El secretario general de la ONU no tenía competencia para, pasando por encima de los seis o siete medios pacíficos contemplados en el Acuerdo de Ginebra, decir que la solución era elevar, como lo hizo, este asunto a la CIJ. Si la Corte Internacional de Justicia llegara a decir que el Laudo de París es válido estaría pasando por encima del Acuerdo de Ginebra que firmaron Guyana, Gran Bretaña y Venezuela. Ese acuerdo está vigente y contempla buscar una solución práctica y satisfactoria para ambas partes. Ahora, como ciudadano, sí estoy preocupado porque, en esta coyuntura en la que nos encontramos de vulnerabilidad total, la CIJ pudiera decidir en contra nuestra, aunque no las tiene todas consigo a pesar de las presiones que pudieran estar ejerciendo la Exxon o los gobiernos».
¿Cree que los jueces de la CIJ pueden ser más vulnerables a las presiones políticas y económicas que apegados al Derecho? ¿Qué dice de eso el registro histórico?
«Claro que están sujetos a presiones de todo tipo. Veamos el ejemplo de la decisión arbitral de 1899 que nos costó el territorio Esequibo. Cuando uno lee cómo se llegó a esa decisión, 5 a 0 en contra de Venezuela, teniendo Venezuela los legítimos títulos sobre el territorio y no teniendo Gran Bretaña ninguno, uno se da cuenta de que aquí las decisiones no son de estricto derecho sino que hay maniobras económicas, presiones de todo tipo. Decía el padre Hermann González que los venezolanos somos dados a creer en el estricto derecho y la buena fe, que cuando hablamos de una nación hablamos de la ‘hermana república’ y resulta que los países tienen in-te-re-ses, lo mismo tienen los tribunales internacionales. El derecho, decía el padre Hermann González, amerita cierto grado de fuerza y cierto grado de malicia para que el país logre su objetivo geopolítico. Pero, que Venezuela no esté en una posición favorable, no significa que todo está perdido. El Acuerdo de Ginebra es válido y es muy claro en el sentido del entendimiento, el arreglo práctico y satisfactorio. Quizás nos haya hecho mucho daño que los gobiernos anteriores no supieron manejar el asunto de ‘soluciones prácticas’ y se le ha dicho a los venezolanos que la reclamación es todo o nada: 159.500 kilómetros cuadrados y ya. No, una solución práctica es ganar y ceder, y una solución práctica puede ser un territorio que Venezuela decida que le conviene, más los espacios marítimos. Eso no necesariamente va a ir contra la totalidad del territorio reclamado, porque el vecino quedaría prácticamente sin territorio. Eso no lo permite la legislación internacional».
¿Cuál solución práctica pudiera ser?
«A como dé lugar la diplomacia tendría que lograr que Guyana y Venezuela se sienten a negociar de manera directa, sin interferencias de terceros y sin politización alguna. Venezuela tiene que salir de la figura de los buenos oficios, que desde 1984 no ha conducido a nada, e ir a negociaciones directas con cosas concretas. Cualquier situación que ocurra, y estoy hablando de los espacios marítimos, lleva a una segunda etapa. Hay que tener gentes calificadas, nacionales e internacionales, con conocimiento a profundidad del tema. Esto no es un asunto histórico, esto es jurídico. Hay que hacerle ver a Guyana la inconveniencia de no resolver este asunto porque necesita darle seguridad jurídica a las compañías que están en el Esequibo explorando y explotando el petróleo. Guyana no puede pretender, en su tesis maximalista, bloquearle a Venezuela su salida al Atlántico, lo ha intentado y trató de torpedear el acuerdo firmado entre Venezuela y Trinidad, en 1990, sobre áreas marinas y submarinas. Así controlaría desde la desembocadura del Orinoco hasta la desembocadura del Esequibo, que es la única salida de Venezuela al Atlántico, vital para la economía, en especial para las empresas básicas de Guayana. Aun en el peor de los casos, logrando que la CIJ le ratifique el laudo de 1899, Guyana tendría que sentarse a negociar con Venezuela las áreas marinas y submarinas en nuestra zona en reclamación. En el caso del mar, pudiera considerarse una explotación conjunta de recursos, del gas y del petróleo en la zona en reclamación».

Consideraciones finales del libro “Venezuela y sus espacios marítimos en el Atlántico ayer y hoy” 
El Gobierno venezolano debe asumir una actitud contundente frente a Guyana.
  • Mantener como criterio claro la falta de competencia del Secretario General de las Naciones Unidas para elevar la reclamación a la Corte Internacional de Justicia.
  • El Acuerdo de Ginebra tiene vigencia y establece los mecanismos para resolver la controversia, pero ante el fracaso de la figura de los Buenos Oficios hay que acudir a los otros mecanismos. Pero con una condición: no para agotarlos todos y volver a empezar. Hay que resolver en el menor tiempo posible la controversia territorial.
  • La delimitación de los espacios marinos y submarinos debe ser resuelto mediante acuerdo entre las partes, previo arreglo de la frontera terrestre.
  • Debe reafirmarse públicamente que la salida libre al océano Atlántico no es negociable.
  • El Gobierno debe pronunciarse de manera contundente sobre los actos unilaterales que ejecute Guyana en la Zona en Reclamación y en el Mar Territorial, Zona Económica y Plataforma Continental adyacentes.
  • La Armada Nacional Bolivariana debe continuar con el patrullaje en la fachada atlántica y espacios marinos de la Zona en Reclamación.
  • Venezuela debe preparar una Comisión especial de expertos y juristas nacionales e internacionales para atender la Reclamación en los actuales momentos.
Fuente:
Para descargar el libro:

domingo, 16 de febrero de 2020

EL DEBATE COMO UN HÁBITO, AHORA, INCONCLUSO

Del Esequibo y la libertad de cátedra
Luis Barragán

Aludido en un reciente foro realizado  en  la Universidad Central de Venezuela  (UCV),  el reclamo efectivo del Esequibo, convertido en Política de Estado, no se entendió sin el esfuerzo sentido y sistemático de la academia venezolana. E, incluso, como bien lo ejemplifica el reportaje realizado sobre las investigaciones de Hermann González y Pablo Ojer, por cierto, sacerdotes católicos, alcanzamos  una documentación histórica que sorprendió a los propios negociadores británicos (El Nacional, Caracas, 17/06/1966). 

Cerrando el siglo XX, entre otros, ganamos una perspectiva del problema gracias al esfuerzo de interpretación de Rafael Sureda Delgado y Faustino Morales, insignes y sobrios investigadores de una clara vocación universitaria,  como ahora contamos con el persistente Manuel Donís Ríos. Siendo tan sensible la opinión pública, el debate político supo también de las libérrimas posiciones contrapuestas que bien reflejó la sesión celebrada por el Congreso, a propósito de la suscripción del Acuerdo de Ginebra.

Las condiciones son harto diferentes en la presente centuria, cada vez más limitadas las posibilidades para la investigación, publicación y confrontación de posturas en la propia opinión pública. Incluso, el  interés por la materia, nos forzó a estudiarla a profundidad con severas dificultades, desactualizadas varias de las fuentes, lo cual desembocó  en algunos  textos, dos de los cuales supieron del arbitraje académico, quizá algo inusitado para un parlamentario.

Aceptemos, no se explica la autonomía universitaria sin la libertad de cátedra. El régimen pretende desconocer el artículo 109 constitucional que sintetiza toda una conquista histórica, ordenando  un plazo para realización de unos comicios asaz arbitrarios orientados a la liquidación de la noción misma de universidad, trastocadas las casas de estudios – a lo sumo - en referentes para el mero adiestramiento técnico y manual.

De lograrlo, por consiguiente, cancelará toda inquietud sobre nuestra legítima e histórica reclamación, restándole un soporte sustancial, como el académico, e impidiendo la realización aún de las más modestas actividades, como el foro que compartimos en el edificio de FACES de la UCV, con el estudiantado, junto a Jorge Luis Fuguet (coordinador general de Mi Mapa), Juan Francisco Contreras (presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela)  Maiger Urbina (profesor de la Escuela de Estudios Internacionales).  Por ello, la relación del Esequibo con la autonomía universitaria, frecuentemente inadvertida.

17/02/2020:

domingo, 25 de febrero de 2018

AVISO CLASIFICADO

Se necesita jurista venezolano con pc propia 
Luis Barragán

Atravesamos una difícil coyuntura respecto al asunto del Esequibo, comenzando por la aldea monotemática que lo relega. Y es que, muy distinto a lo ocurrido en tiempos de democracia (y de Estado de Derecho), la estrategia dictatorial (y de una absoluta Razón de Estado), tiende a confinarnos a la consideración de un solo problema, como el hambre, en pugna con el de los apagones, en lugar de la amplia deliberación de las más variadas e, igualmente, existenciales cuestiones.

Consabida la trágica situación en la que se encuentra la reclamación esequibana, convengamos en la vigencia de una irrefutable acreditación histórica de nuestros muy legítimos derechos, como la de la extraordinaria fundamentación jurídica que le asiste. No obstante, al  respecto, se abre el desafío de una considerable importancia y dimensión con la remisión del caso a la Corte Internacional de Justicia, según las conclusiones – a nuestro juicio – insustentables a las que arribó el Secretario General de la ONU, susceptible en cualquier momento de materializarse con la interposición efectiva del libelo guyanés.

En consecuencia, la materia ya no exige la exhibición de los conocimientos adquiridos  o el recuento anecdótico de una ya vieja experiencia acumulada, presta a la vanidad ocasional de sus portadores, sino en una iniciativa práctica para abordar un reto concreto, específico y actual. Por supuesto, tenemos el inmenso obstáculo de padecer a un régimen que, indolente,  cree de su más exclusiva, caprichosa y privativa incumbencia: a pesar de sus reiterados fracasos, una declamación que no, reclamación y, lo peor,  jamás escuchada, en nombre del interés nacional que traiciona, pretende chantajear a la oposición con un consenso que no es tal.

Casualmente, en el receso de una reciente jornada académica celebrada en la UCAB, nos encontramos con Manuel Donís e, inevitable el tema, coincidimos en la necesidad de un equipo de juristas que ayudasen en la peculiar coyuntura, así nos neguemos a concurrir a la Corte, cuyo protocolo de creación no ha suscrito jamás Venezuela.  Y es que esta es la hora también del procesalista, como la del experto en exploraciones petroleras, como las que abusivamente autorizó Georgetown, o en la política interna de Guyana, entre otras de las facetas de la gestión pública cada vez más compleja de una difícil asignatura que ha comprometido más a la academia y al resto de las sociedades intermedias frente a la inamovilidad de la dictadura.

Y es que, indispensables, las actuales diligencias diplomáticas están subordinadas a un régimen de las características ya consabidas, imponiendo sus peculiares urgencias e intereses ante los que tienen una incuestionable y vital naturaleza nacional que los trasciende. Sostenemos el vigor de una vocación y un pensamiento, incluso, estratégico sobre el Esequibo, que necesita manifestarse, contrastando con las flaquezas y otras precariedades oficiales.

26/02/2018:
https://www.lapatilla.com/site/2018/02/25/luis-barragan-se-necesita-jurista-venezolano-con-pc-propia 
https://newstral.com/es/article/es/1088321245/luis-barrag%C3%A1n-se-necesita-jurista-venezolano-con-pc-propia 
https://quepasaenvenezuela.com/2018/02/25/luis-barragan-se-necesita-jurista-venezolano-con-pc-propia 
https://venezuelaunida.com/luis-barragan-se-necesita-jurista-venezolano-con-pc-propia 
https://noticiasvenezuela.org/2018/02/25/luis-barragan-se-necesita-jurista-venezolano-con-pc-propia 
http://noticias.anotao.com/link/ve/20180202295408/www.lapatilla.com/site/2018/02/25/luis-barragan-se-necesita-jurista-venezolano-con-pc-propia
https://noticiasvenezuela.org/2018/02/25/luis-barragan-se-necesita-jurista-venezolano-con-pc-propia 
http://venezuela.myasalon.com/entertainment/luis-barragan-se-necesita-jurista-venezolano-con-pc-propia

domingo, 29 de mayo de 2016

REENCUADERNACIÖN INSTITUCIONAL DE LOS PROBLEMAS



Parlamento, política exterior y Esequibo  [1] 

Luis Barragán  

Ciertamente, el Presidente de la República dirige la política exterior, pero no menos cierto es que, como política pública, está sujeta al control parlamentario de acuerdo con el ordinal 3° del artículo 187 de la Constitución vigente, entre otros controles directos e indirectos, derivados o no. Por consiguiente, los diputados individualmente considerados, integrantes de las respectivas comisiones de trabajo y de las fracciones de adscripción, son constitucionalmente competentes para agregar y procesar las exigencias, solicitudes o demandas que la ciudadanía tenga a bien formular, legitimando su concurso en una materia que se cree de una exclusiva y excluyente incumbencia presidencial.

Desde la perspectiva sistémica, en un texto ya clásico, Josko de Guerón asentó que «para comenzar a comprender la actuación del Congreso no basta conocer sus atribuciones constitucionales: es preciso examinar los insumos que éste recibe y, en especial, las demandas o incitaciones para que el Poder Legislativo actúe o deje de actuar, de determinada manera frente a problemas de las relaciones internacionales» [2].  Así, cobra mucha importancia que el  órgano del Poder Público reciba, trate y responda a las peticiones, inquietudes e iniciativas que surjan de la sociedad civil organizada, siendo el caso específico el de los académicos, activistas, gremios de una múltiple naturaleza y sectores de la opinión pública sensibilizados por la histórica reclamación del Esequibo, subrayando adicionalmente dos notas sustanciales.

Por una parte, significa superar el paradójico subterfugio de la  «diplomacia de los pueblos» que, al soslayar la  participación efectiva de la ciudadanía, considera inexpugnable a todo evento la jefatura de la política exterior. Además, Nicolás Maduro  carece del «carisma y capacidad de improvisación creativa del líder que ya no está» y, respecto a iniciativas como Petrocaribe, siendo Guyana uno de los beneficiarios del programa de solidaridad energética, al agotamiento de los recursos se suma – inferimos – una lamentable incompetencia para aplicar el «esquema de subimperialismo» [3].

Por otra, apuntamos a lo que Easton refirió como el desempeño funcional de los partidos, grupos de interés y líderes de opinión para la composición y recomposición de las demandas, cuya síntesis y homogeneidad sean capaces de convertirlas en un «programa viable y simplificado de acción» y, procure, simultáneamente, ampliar las bases de sustentación, a objeto de competir con otras, en el marco de los más agudos e inmediatos  problemas. Y es que, un sistema debidamente retroalimentado, orientado a su auto-transformación creadora, también habilita a sus actores para «regular, controlar, dirigir, modificar e innovar» los elementos y procesos correspondientes, suscitando el necesario equilibrio constitucional que supone una tácita premisa ética: la del compromiso o avenencia, concesiones recíprocas, frenos mutuos, propios de la democracia [4].

Comprendemos y asumimos que hay muy marcadas prioridades de orden interno que ocupan a los asambleístas, pero no debemos obviar que la política exterior y, concretamente, el citado diferendo territorial siguen su curso, preocupando a la academia y a sobrias entidades que promueven y defienden el Esequibo, como nos hemos percatado al asistir por estos meses a varios coloquios de un responsable y alto nivel, y constatado en las redes sociales con el seguimiento y la denuncia de las actuaciones de la cancillería guyanesa, el fondeo de embarcaciones de exploración petrolera en la Fachada Atlántica o el ecocidio de un territorio bajo concesiones que escapan del Acuerdo de Ginebra. Por lo pronto, camino a  la especialización institucional del tema, programaremos una serie de foros en la sede parlamentaria que nos imponga de las exigencias ciudadanas, actualizándolas.

[1]        Excepto el último párrafo, el texto forma parte del trabajo inédito  aportado a una compilación que publicará a finales de año la Universidad Metropolitana sobre el Esequibo, junto a los suscritos por los Dres. Luis Alberto Buttó, José Alberto Olivar,   Manuel Donís, Claudio Briceño Monzón y Germán Guía. Compilación que tiene por origen el Foro “Litigios fronterizos: viejos conflictos, nuevas dimensiones”, promovido por el Instituto de Altos Estudios de América Latina de la Universidad Simón Bolívar (Sartenejas, 22/10/2015).
[2]        Eva Josko de Guerón, (1978) «El Congreso y la política exterior en Venezuela», en: Politeia, N° 7, 1978, Caracas;  Cfr. María J. Roca, (1999) «El control parlamentario y constitucional del poder exterior», en: Revista Española de Derecho Constitucional, N° 56, Madrid
[3]        Félix G. Arellano P., (2013) «Política exterior bolivariana: un legado de contradicciones»,  en: Simón Bolívar Analytic, N° 28, Sartenejas
[4]        David Easton, «Esquema para el análisis político», Amorrurtu, Buenos Aires: 1965, p. 169; Vid. David Easton, «Política moderna. Un estudio sobre la situación de la ciencia política», Letras, México, 1968, pp. 292-305 ss.; Cfr. David Easton, «Categorías para el análisis sistémico de la política», en: Enfoques sobre teoría política, Amorrurtu, Buenos Aires: 1973, pp. 216-231.

viernes, 15 de abril de 2016

DEFENSA DEL ESEQUIBO


Respaldo a un documento

“En lo particular, los parlamentarios adscritos a Vente Venezuela respaldamos el documento recientemente suscrito por los integrantes del Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela (IDEFV) y del Frente Militar Institucional (FMI), dirigido a la institución militar venezolana, sobre las circunstancias actuales en materia esequibana. Constituye una ventaja que ambas entidades expongan sus legítimas preocupaciones, como no ocurre en el vecino país, en torno a la reclamación histórica, cuyo desarrollo amerita del concurso de todos los venezolanos, a pesar de la grave y consabida situación que nos aqueja en los ámbitos político, económico y social, pues, todos apuntan a los propios elementos  existenciales del Estado. Hay diligencias, iniciativas e ideas a realizar simultáneamente, porque el evidente desabastecimiento de los insumos básicos o las epidemias sobrevenidas que no logran una respuesta satisfactoria de las autoridades públicas, por ejemplo, tampoco contradicen la necesaria atención que debemos dispensar a una materia urgida del seguimiento, como la del del Esequibo, que apunta a la responsabilidad de un gobierno que está en el deber de informar a la opinión pública de sus propias diligencias. Prudentemente, hemos esperado la confirmación y la versión oficiales sobre importantes denuncias que se han hecho sobre las naves de bandera extranjera que fondean en las aguas venezolanas del Esequibo, como prudente y respetuosamente, el IDEFV y el FMI exponen sobria y coherentemente sus inquietudes”.

Agregó finalmente el parlamentario, coordinador de su bancada: “Llevaremos el planteamiento a la correspondiente Comisión Permanente de la Asamblea Nacional. Recordemos que todavía están pendientes sendos proyectos de leyes, como el de la defensa de la Fachada Atlántica y la creación del estado Esequivo (sic), susceptibles de un debate serio y profundo. En días pasados,  compartimos un importante coloquio realizado en la UCAB a propósito del medio siglo de suscripción del Acuerdo de Ginebra, ejemplificando el interés de la academia por un asunto nada banal, en el que está en el tapete las abusivas concesiones petroleras dadas por Georgetown, la nueva doctrina militar guyanesa, el ecocidio que tiene por escenario el territorio esequibano o las temerarias declaraciones acostumbra el gobierno del país vecino. Esta nueva Asamblea Nacional ha de testimoniar un diferente relacionamiento con la sociedad civil que es corresponsable con el Estado en materia de seguridad y de defensa, como lo establece la Constitución de la República, al igual que responder oportuna y eficazmente a las vicisitudes impuestas por el diferendo territorial”.


Luis Barragán: Urgen a la Asamblea Nacional respuestas a la reclamación del Esequibo

La crisis humanitaria es tan urgente como la defensa territorial. Alerta sobre el supuesto fondeo de naves extranjeras en aguas venezolanas de la Zona en Reclamación

La fracción parlamentaria de Vente Venezuela urgió este jueves a la Asamblea Nacional a “responder oportuna y eficazmente a las vicisitudes impuestas por el diferendo territorial con Guyana”. Los diputados además hicieron público su respaldo a un reciente documento del Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela (Idefv) y del Frente Militar Institucional (FMI), en el que emplazan al estamento militar a defender al Esequibo.

Para los legisladores, el Parlamento “ha de testimoniar un diferente relacionamiento con la sociedad civil, que es corresponsable con el Estado en materia de seguridad y de defensa”. Así lo especificó el asambleísta Luis Barragán, jefe de la fracción del partido liberal.

En ese sentido, resaltó que el desarrollo de la disputa territorial histórica “amerita del concurso de todos los venezolanos, a pesar de la grave y consabida situación que nos aqueja en los ámbitos político, económico y social, pues todos apuntan a los propios elementos  existenciales del Estado”. La crisis humanitaria es tan urgente como la defensa territorial, insistió.

Por otra parte, Luis Barragán alertó sobre el supuesto fondeo de naves de bandera extranjera en las aguas venezolanas de la Zona en Reclamación. Anunció que están a la espera de la confirmación de dicha denuncia, realizada por el Idefv y el FMI y que llevarán el planteamiento a la correspondiente Comisión Permanente de la Asamblea Nacional.

Por último, el parlamentario recordó que aún están pendientes sendos proyectos de ley, como el de la defensa de la Fachada Atlántica y la creación del estado Esequivo (sic), “susceptibles de un debate serio y profundo”.

14/04/2016

Una nota no tan breve LB: Enviamos sin éxito la nota original y, versionada por el departamento de prensa de VENTE, fue la que apareció en los portales. Por lo demás, no somos aficionados a los "selfies" con cuenta personalidad tropezamos.Y, ciertamente, para los efectos del necesario archivo o que la ocasión misma lo amerite, nos disponemos a la gráfica. La que preside la nota, obedece al coloquio realizado esta semana en la UCAB con Edgardo Mondolfi, Guillermo Guzmán y Manuel Donís, quienes disertaron sobre el Acuerdo de Ginebra. Por cierto, el general Oswaldo Sujú tuvo la amabilidad de escribirnos al correo en los siguientes términos: "Sr. Diputado, Luis Barragán buenas tardes, en nombre del IDEFV y mío propio, reciba usted nuestro agradecimiento y felicitación por la forma como atendió nuestro llamado institucional a la F.A.N y por ende a la conciencia nacional, mediante el reciente Manifiesto del IDEFV y el FIM. Usted lo ha dicho otras veces, el asunto del Territorio Esequibo es de todos los venezolanos, sin excepción ni banderas. Dip. Barragán, si en los últimos 15 años los diputados integrantes de la A.N.V, se hubieran comportados como Ud. , seguro estoy que nuestra lucha por la reivindicación del Territorio Esequibo fuera hoy muy diferente... Dios lo bendiga y le otorgue mucha salud, voluntad y sabiduría. Saludos por su casa. Atentamente, GD. Oswaldo Sujú Raffo. Pdte. IDEFV." . Por problemas de conexión, hoy es que le respondemos: "Estimado Gral. O. Sujú Raffo: Agradezco mucho su nota. Ciertamente, nos hemos identificado con el planteamiento sobrio y responsable que ambas entidades suscribieron. No obstante, le observo que fueron numerosos los parlamentarios que, en el período pasado, intentamos abordar el problema muy a pesar de las condiciones por entonces imperantes que, sin dudas, no se compadecen con las que relativamente aventajan a la actual mayoría en el hemiclo.  Condiciones de una violencia verbal que llegó a la física, impidiendo tratar debidamente los problemas fundamentales del país. Ya, en otras circunstancias, creemos en la necesidad de una Comisión Especial o una Sub-Comisión surgida del seno de la Comisión Permanente de Política Exterior para tratar el especifico asunto del Esequibo. Es una materia que modestamente gestionamos. Quizá prevalezca la idea de la Comisión Especial de Fronteras, presidida por la diputada Leydi Gómez, de reciente creación, como una instancia adecuada, aunque soy partidario de otra específica en torno al Esequibo, de retos más inmediatos y concretos. Por cierto, una comisión esequibana en la que convendría una representación de las comisiones de Política Exterior, Defensa y Política Interior. Valga acotar, con el celo de un tratamiento cuidadoso, por la delicada materia que comporta y con la participación ordenada de las reconocidas  organizaciones ciudadanas que están dispuestas a aportar. Aprovecho la ocasión de remitirle un trabajo que versa sobre la relación parlamento y diferendo esequibano, próximo a publicarse en una obra colectiva por la ULA, cuyo orígen fue un foro promovido y realizado por la USB, a finales de 2015. Agradeciendo la atención dispensada, Dios lo bendiga junto a su familia. LB".
El documento en cuestión se encuentra en: http://www.el-nacional.com/politica/ATT258831_NACFIL20160412_0001.pdf