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lunes, 30 de marzo de 2020

SAL FUERA

Evangelio Dominical: Resurrección de Lázaro
José Martínez de Toda, S.J.

El P. José Martínez de Toda nos comparte su comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama en el 5º Domingo de Cuaresma, correspondientente al domingo 29 de marzo.  La lectura es tomada del Evangelio de San Juan 11, 1-45.

"Lázaro, ven fuera"

¿Qué hacer cuando llega una tragedia?

Jesús y sus discípulos eran amigos de Lázaro y de sus dos hermanas Marta y María.

Un día le mandan avisar que Lázaro estaba enfermo. Tenían una relación especial con ellos: siempre que pasaban por Betania, su pueblo, se hospedaban en su casa, y el grupo era bastante grande: Jesús, los 12 apóstoles y sus acompañantes.

El primer comentario de Jesús es: "Esta enfermedad no acabará en muerte definitiva, sino que servirá para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella".

De todos los milagros que hizo Jesús, la resurrección de Lázaro era de los más llamativos para la gente de su tiempo, porque los judíos pensaban que el alma del muerto permanecía de alguna forma en el cuerpo por tres días. Al cuarto día el alma se iba del cuerpo para no volver ya más a él, y era entonces cuando comenzaba la corrupción. Por eso, cuando Jesús manda quitar la losa, Marta se resiste a que se abra la tumba y dice:

-"Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días"

Ella expresa el sentir popular de que ya no había solución después de tres días de muerto. ¿Por esto fue que Jesús llegó a los cuatro días? ¿Para que la resurrección de Lázaro fuera un milagro más claro de su divinidad?

Pero lo interesante del milagro es que se hizo con la cooperación de los presentes.

¿Cómo se puede cooperar con Dios en un milagro?

Ni Marta ni María pensaban que Jesús podría resucitar a Lázaro después de cuatro días de muerto. Así que el énfasis en esta historia no es la fe.

Más bien, el énfasis está en cómo cooperar con un Dios dispuesto a hacer milagros. El énfasis está en la obediencia práctica, en hacer la voluntad de Dios.

Para resucitar a Lázaro, Jesús lanza tres mandatos:

Primero, Jesús dijo: "Quiten la losa". Y ellos la quitaron. Parece que Dios no quiere hacer nada sólo por sí mismo, sino que delega lo que puede en sus creaturas.

En las Tentaciones del desierto el diablo le propone que convierta directamente las piedras en pan. En cambio, en la multiplicación de los panes Jesús cuenta con cinco panes y dos peces. En la pesca milagrosa, Jesús les tiene preparados unos peces asados; pero quiere que los Apóstoles traigan de sus peces recién pescados por ellos.

El segundo mandato de Jesús va dirigido al mismo muerto: "Lázaro, sal fuera".

Lázaro sale todo aún vendado. Pero Jesús pide la cooperación de los presentes para quitarle los vendajes: "Desátenlo y déjenlo andar".

Muchos de nosotros estamos atados a hábitos y actitudes pecaminosos. ¿Estamos listos para cooperar con él para el milagro? ¿Estamos listos para perdonarnos mutuamente y dejarnos libres? Estas son las diversas maneras para cooperar con Dios en el milagro de volver a la vida y revivirnos como individuos, iglesia y nación.

¿Qué otras enseñanzas nos da Jesús aquí?

Hay varias.

1.En primer lugar, nos muestra su poder. Cuando Jesús llega a Betania, intenta consolar a Marta diciéndole: "Tu hermano resucitará" (v. 23).

Pero la desconsolada Marta le responde que, por supuesto, eso ocurrirá en la resurrección final, pero no resuelve el problema de hoy. Entonces, Jesús le afirma:

"Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?" (v. 25).

Ésta es la frase más importante de este milagro. En la víspera de su muerte, Jesús proclama el evangelio de la vida y se define como Señor de la vida.

Marta sabía que estas dos palabras "Yo soy" son el nombre de Dios revelado a Moisés en el arbusto ardiente (Éxodo 3:14), y que así Jesús se llamaba a sí mismo 'Dios'.

Y Marta responde sin dudar: "Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo" (v. 27).

Ésta es la quinta y más completa confesión de fe en este Evangelio de Juan (véase 1:49; 4:42; 6:69; 9:35-38).

2.En segundo lugar, cuando estamos ya casi en Semana Santa y Pascua, el relato de la resurrección de Lázaro es como un anticipo de la resurrección de Jesús. Resucitando a Lázaro, Jesús se revela a sí mismo como nuestra Resurrección y nuestra Vida, y nos revela que la última palabra sobre la realidad no la tienen ni la muerte ni el mal, sino el Padre que, por amor y fidelidad a nosotros, nos resucitará como resucitó a su Hijo Jesús.

Jesús también nos dice: "Sal fuera"

Así es. A nosotros nos dice también: Sal fuera del sepulcro de la rutina, de la desesperación, de la tristeza, del miedo, de la violencia, de la soledad, del SIDA, de la tumba del vicio y colócate en el país de la vida.

Él mismo dijo: "Vine para que tengan vida, y la tengan abundante".

Si todos nosotros saliéramos de nuestras tumbas, de nuestro aislamiento, de nuestra indiferencia y camináramos juntos en el Señor, seríamos una gran luz y una fuente de vida para todos. Sal fuera. Vive una vida de resucitado.

Pero algunos no le hicieron acaso.

Efectivamente. Se da la diferencia entre los que tienen y los que no tienen fe: unos creen, y otros se obstinan más contra Jesús:

Muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

Pero a las autoridades judías les estorbaba Lázaro resucitado. Y rabiosamente conspirarán para matar a Lázaro (12:10). No sabemos si lo lograron. Pero ciertamente, la resurrección de Lázaro precipita la conspiración de matar a Jesús (vv. 45-53).

Sólo nos queda pedir humildemente la fe verdadera.



-Dame fuerza, Señor, para cambiar el mundo.

De mayor, viendo que no había cambiado nada, cambié mi oración y decía:

-Señor, dame fuerza para cambiar a los míos, mi familia, mis amigos, y me sentiré satisfecho.

Ahora, que soy anciano y mis días están contados mi única oración es:

-Señor, dame la gracia de cambiar yo.> (Félix Jiménez, escolapio)

Fuente:
Ilustración: Proyecto juvenil con abate Nicolas Jouy.
Cfr.
Misa 29/03/2020, Padre Fabio Giraldo: https://www.youtube.com/watch?v=jklf4jo2p-4&t=19s
Misa 30/03/2020 Mons. Munilla: https://www.youtube.com/watch?v=ev-Risi2pTM

domingo, 28 de abril de 2013

¿QUÉ NOS PASA? (1)

EL NACIONAL - Domingo 28 de Abril de 2013     Nación/4
El foro del domingo
LUIS UGALDE El Gobierno puede pagar un alto costo político por amenazar a empleados públicos
"Maduro comienza muy mal al perseguir a los disidentes"
El ex rector de la UCAB no cree en la sinceridad del Presidente de la República cuando dice que está dispuesto a dialogar hasta con el demonio.
"Es totalitario el régimen en el que no puedes disentir en libertad", afirma
EDGAR LÓPEZ

El sacerdote jesuita Luis Ugalde recomienda ver el video (colgado en Youtube) en el que aparece el ministro de Vivienda, Ricardo Molina, capturado in fraganti cuando amenazaba con botar a los empleados públicos que estén en contra del Gobierno.
Y seguidamente ­continúa la sugerencia­ ver la película La vida de los otros, del director alemán Florian Henckel von Donnersmarck, que recrea la infeliz existencia de un agente de la policía secreta encargado de espiar a un escritor no alineado con el régimen totalitario que imperaba en Alemania Oriental en 1984.
Ugalde recuerda que después de la Segunda Guerra Mundial hubo elecciones abiertas en Checoslovaquia, ganó el Partido Comunista y en poco tiempo no había ni un solo disidente en libertad. ¿Similitudes con la situación actual en Venezuela? "Es totalitario el régimen en el que no se puede disentir en libertad", responde el ex rector de la Universidad Católica Andrés Bello.
--Hasta el papa Francisco se ha hecho eco de lo que sucede en Venezuela. ¿Es tan grave la situación? --El Papa, la Internacional Socialista y muchos gobiernos del mundo nos han advertido que se trata de una emergencia muy grave. Nos dicen que tenemos que convencernos que de aquí en adelante la forma de hacer política no puede ser igual. Y ese mensaje va dirigido principalmente al Gobierno.
--En respuesta, vía Twitter, Maduro dijo que rechaza la intolerancia, como si el Gobierno nada tuviera que ver con eso. --Hay muchas cosas que se dicen de la boca para fuera.
Maduro, en ese momento, citó a san Francisco de Asís: "Hazme instrumento de tu paz. Donde haya odio, yo pongo amor". Pero lo dice ligeramente. Lo mismo que cuando dice que sería capaz de dialogar hasta con el demonio. El diálogo debe ser sincero, de lo contrario Venezuela no tiene salida. No se trata de eslóganes, como ese de la revolución dentro de la revolución, que no reflejan lo que está pasando: que la inflación va a ser mayor a lo largo del año por el déficit fiscal y porque no alcanzan los dólares para importar; que la producción dentro del país ha bajado dramáticamente; que hay que diversificar la economía porque 94% de las exportaciones es petrolera; que hace falta empleo calificado, bien remunerado, estable y con seguridad social; que al ser importadores estamos generando empleo en otros países pero no en Venezuela y tenemos a la mitad de los trabajadores del país como vendedores ambulantes.
--Las autoridades del Poder Electoral y del Poder Judicial han adelantado que el recuento de votos es un imposible y que no van a variar los resultados oficiales que ratificaron a Nicolás Maduro como Presidente de la República. --Ni la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia ni algunas de las rectoras del CNE que han salido a declarar han entendido la gravedad de la situación. Y le hacen muy mal favor a un gobierno que muestra sus debilidades y ya no cuenta con su gran líder.
La auditoría que se prometió es algo que ayudaría a recuperar la credibilidad del ente comicial, que bien le viene, así como la tranquilidad de la población. Procede cuando hay duda razonable y, en esta oportunidad, las dudas son más que razonables. El Gobierno no imaginó que una inmensa mayoría de los ciudadanos, incluidos chavistas, quieren que se aclare todo.
¿Qué pasa? Si tú un día dices sí, al siguiente dices no y luego que la auditoría no servirá de nada, la gente supone con razón que algo esconden. Se decida lo que se decida en la auditoría, es obvio que ha habido un empate, y que sin todas estas coacciones, la oposición tiene más votos que el Gobierno. Sin todo el ventajismo y el uso abusivo de los recursos del Estado, el Gobierno pierde.
--¿El acoso a empleados públicos puede conducir a una nueva lista Tascón? --Todo venezolano demócrata tiene que solidarizarse con el amenazado. Con la lista Tascón hay diferencias, porque se trataba de un referéndum que ameritaba la firma de los electores que lo respaldaban.
Era muy fácil identificarlos.
Pero en este momento no.
Por ejemplo, el Gobierno no sabe por quién votó el padre Ugalde. Y no tiene modo de saberlo. Pero si los militantes del PSUV se convierten en lo que vulgarmente se llaman "sapos", se pueden ir haciendo listas. Eso es totalmente inaceptable en democracia.
--El ministro Molina fue ratificado en su cargo por Maduro. --Han debido destituirlo, porque está admitiendo la violación de la Constitución. Maduro comienza muy mal al perseguir a los disidentes.
--¿Basta la solidaridad o hay algo más específico que hacer a favor de los amenazados? --Hay que organizar equipos de abogados laborales dispuestos a defender a cualquiera que sea víctima de amenazas y que se entere todo el mundo. Aunque ellos manejan los tribunales, que el Gobierno sienta que el costo político de las amenazas es tan alto que se vea obligado a recapacitar.
--¿Está promoviendo una suerte de contraloría social? --Contraloría social y defensa de los derechos humanos. Hay una Defensoría del Pueblo que se debería estar ocupando de estos casos de persecución por razones políticas. Pero todos los venezolanos debemos defender los derechos humanos de todos y todas.
--¿Cómo evalúa usted la actuación de la defensora del pueblo? --Yo no pretendo evaluar a la defensora del pueblo. Lo que sí es claro es que ni el Tribunal Supremo, ni la Defensoría del Pueblo, ni el Consejo Nacional Electoral, ni la Asamblea Nacional pueden estar a la orden del Ejecutivo. Eso es contrario a la Constitución. Que la defensora del pueblo abogue por un chavista, perfecto. Pero si la víctima de abuso no es del oficialismo también tiene el deber de defenderlo.
--¿Qué opina de la censura impuesta por Diosdado Cabello a los diputados de oposición que no reconocen el triunfo de Maduro? --Un hecho como este cau saría un escándalo en cualquier país del mundo, excepto Cuba, Zimbabue y Corea del Norte. El presidente de la Asamblea Nacional no es dueño de la palabra. No le puede negar el derecho de palabra a los representantes de miles de personas que los eligieron.
Y lo dijo en un tono que solamente un enemigo del régimen lo podría hacer, porque lo desprestigia tremendamente. Esas son cosas típicas del fascismo, de lo que hacen los regímenes totalitarios con el que piensa distinto.
--¿Por qué usted afirma que el Gobierno ha sembrado el miedo en forma sistemática? --El miedo político está en todos los ambientes. Miedo en la administración pública, que tiene dos millones y medio de empleados que temen que los boten del trabajo. Un miedo que se extiende a sus familiares. El miedo de los beneficiarios de las misiones que entienden que se tratan de regalos del Gobierno y no de derechos constitucionales.
Yo conozco personas que acaban de recibir una vivienda y me cuentan que hay días que no van al trabajo porque están obligados a participar en actos de proselitismo político organizados por el PSUV. Que están obligados a inscribirse en el partido de gobierno. El responsable de esa siembra es el que dice sistemáticamente: los que están conmigo son patriotas venezolanos y los que no están conmigo son traidores, vendidos al imperio.
Ilustración: Tadeusz Trepkowski.

¿QUÉ NOS PASA? (2)

CIUDAD CARACAS, 28 de abril de 2013
El perdón como camino a la paz
NUMA MOLINA

Comienzo por reconocer que hay diferentes modos de abordar el tema del perdón. Hay concepciones erradas que podrían llevar incluso a una bomba de tiempo entre personas o entre grupos humanos si no se sabe abordar el perdón como un proceso.
Por ejemplo, identificar el perdón con el olvido es un error porque solo se puede perdonar bien si se recuerda bien y se ventila lo acontecido. Si tenemos delante lo que pasó lo podemos integrar. Esto nos lleva a comprender con mayor claridad el por qué el perdón es un proceso. Es muy común encontrarnos con frases engañosas como “olvido y perdón”, o “borrón y cuenta nueva” en el contexto de crímenes y guerras en América Latina. Dirá Carlos Cabarrús, un jesuita guatemalteco, que estas expresiones usadas como argumento son “la mejor garantía de volver a cometer los crímenes”.
En Guatemala tenemos un ejemplo, cuando en 1988 la Conferencia Episcopal de ese país nombró a los obispos Rodolfo Quesada y Juan Gerardi para participar en la Comisión Nacional de Reconciliación después de aquella guerra fratricida que había azotado al país. El argumento de los agresores era que la Iglesia debía perdonar olvidando y el obispo Gerardi, defensor incansable de los derechos humanos de indígenas y campesinos se opuso a ese concepto y comenzó por la recuperación de la memoria histórica del pueblo. Se documentaron 54 mil violaciones de derechos humanos perpetrados por el ejército durante la dictadura militar que duró desde 1960 a 1996. Gerardi tituló aquella recopilación testimonial “Guatemala nunca más”. Coloco este ejemplo histórico para afirmar que perdonar no significa eximir al agresor de asumir las consecuencias dejadas por sus actos. En otras palabras, si no hay justicia ¿cómo puede emerger el perdón? Para eso existen las leyes civiles y penales que los ciudadanos y ciudadanas han acordado como nación.
JUSTICIA Y PUNICIÓN
Estos elementos, justicia y punición, son esenciales para que en una sociedad acontezca el perdón sanador. Primero se tiene que aplicar la justicia, que no es la justicia alternativa no establecida a la que se recurre cuando no funciona la justicia ordinaria, sino la justicia contemplada en las leyes de la República y aplicada por quienes tienen el deber de hacerlo. Cuando esta justicia no acontece porque se la cercena por diversas razones de interés particular, entonces estamos frente a lo que conocemos como impunidad. Y la impunidad no es otra cosa sino la falta de castigo, así escuetamente lo define el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Un acto de agresión que se queda impune genera temores en la ciudadanía, la persona siente una especie de orfandad legal ante la cual los poderes competentes están en la obligación de responder.
Creo que el tema de la impunidad en Venezuela es una deuda muy vieja y pendiente. Para ello necesitamos que nuestro sistema judicial pase por una reforma profunda y contundente. Ha llegado el momento de reclamar como país el respeto a la vida. Hay mucha impunidad en las calles de nuestras ciudades y a ella se suma hoy la ola de violencia irracional de la que fuimos testigos recientemente y de la que tenemos un saldo de 10 personas fallecidas y un número elevado número de centros de salud integral que fueron asediados unos, y otros destruidos. Tenemos también muchas personas humildes silenciadas y silenciosas para evitar ser agredidas por una ola de intolerancia sin razón.
El camino hacia la paz exige el reconocimiento de la falta como reconocimiento del otro de la otra sino no será posible una auténtica reconciliación. Por eso estoy en desacuerdo cuando se habla de reconciliación con una ligereza tal que se ignora la herida causada sin motivo a nuestros hermanos o hermanas.
DEL PERDÓN CON JUSTICIA AL RECONOCIMIENTO DEL OTRO
Creo que cuando caemos en estas espirales de violencia producto de la intolerancia entonces perdemos la capacidad para reconocer en nuestros semejantes las cualidades que cada una y cada uno tiene. Se desatan los demonios del fatalismo y comenzamos a ver en las personas de nuestro entorno únicamente lo negativo que tiene, sus distintos modos de pensar y no las potencialidades con las que cuenta cada ser humano y con las que en común podríamos construir espacios sabrosos de convivencia. Para ilustrar lo que quiero decirles haré uso de una sabia y sencilla metáfora que se titula asamblea en la carpintería:
Hubo en la carpintería una extraña asamblea; las herramientas se reunieron para arreglar sus diferencias. El martillo fue el primero en ejercer la presidencia, pero la asamblea le notificó que debía renunciar. ¿La causa? Hacía demasiado ruido, y se pasaba el tiempo golpeando. El martillo reconoció su culpa pero pidió que fuera expulsado el tornillo: había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. El tornillo aceptó su retiro, pero a su vez pidió la expulsión de la lija: era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. La lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro, pues se la pasaba midiendo a los demás, como si él fuera perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo, utilizando alternativamente el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Al final, el trozo de madera se había convertido en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó sola otra vez, la asamblea reanudó la deliberación. Dijo el serrucho: “Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades”. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestras flaquezas, y concentrémonos en nuestras virtudes. “La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba solidez, la lija limaba asperezas y el metro era preciso y exacto. Se sintieron como un equipo capaz de producir hermosos muebles, y sus diferencias pasaron a segundo plano.
LA FAMILIA, ESPACIO PARA CULTIVAR VALORES
La parábola a la que me referí anteriormente es válida para cualquier grupo humano llámese familia, institución, empresa, grupo de vecinos o el país como gran comunidad. Esta vez quiero enfatizar a la familia. Allí cultivan los valores, allí los padres son maestros de vida para bien o para mal mediante su conducta. Cuando el padre o la madre tienen la capacidad de corregir a su hijo porque cometió un error en la escuela pero antes de hacerlo le recuerdan todas las cualidades que tiene, están formando ya un potencial ser humano para la vida, para la tolerancia, capaz de ser proactivo, de mirar su entorno como oportunidad y no como amenaza. Qué bueno sería que los padres y madres dedicaran en su tiempo libre con sus hijos algunos para enumerar las cualidades que tiene su hermanita o sus padres, sus amiguitos de la escuela. Es un modo práctico para educar la sensibilidad hacia lo bueno, hacia lo grande, hacia lo hermoso que cada ser humano tiene.
LA ESPECULACIÓN
Es otro tema que está a la orden del día. Un especulador es un hampón suelto que roba sutilmente en nombre de la devaluación, del dólar paralelo, de que no se consigue el producto, etc. Las mil razones para convencer a la víctima. Es ahí donde los consumidores necesitamos ser valientes, preguntar, levantar la voz para reclamar oportunamente. Si no somos capaces de reclamar nuestros propios derechos ¿seremos capaces de levantar la voz cuando se le violan los derechos a los demás, en especial a los más humildes? Hay que denunciar ante Indepabis, que colapse sus oficinas con nuestras denuncias hasta que se haga justicia. Conozco de pueblitos pequeños en el interior del país donde los campesinos están a merced del viejo barrigón del abasto de la esquina que manda más que el jefe civil y especula como le viene en gana y allí, a Indepabis nunca lo han visto o viene una vez al año, ¿qué hace el pueblo ante tanta impunidad? Porque la especulación es otro delito que en la mayoría de las veces se queda impune.
(*) El autor es periodista
Ilustración: Uncas

¿QUÉ NOS PASA? (3)

EL NACIONAL - Domingo 28 de Abril de 2013     Siete Días/6
Días del odio
ANTONIO PASQUALI

Fue en una misa en memoria de Simón A. Consalvi donde el oficiante Luis Ugalde trajo a cuento en su homilía, con agudo sentido del momento, una implacable sentencia del Juan del Apocalipsis: "El que no ama permanece en la muerte, el que odia a su hermano es un homicida" (Ep.1, 3, 14-15).
Los caínes que nos gobiernan desde 1998 han hecho del odio hacia el hermano en desacuerdo el basamento de una política de Estado destinada a liquidarlo, a subvertir la Constitución y dar vida a una Venezuela comunista. Con una atenuante: sin el paredón con el que fueron fusilados en Cuba ente 5.000 y 19.000 disidentes. El propio Fidel, con senil arrepentimiento, recomendó una vez a Hugo y Evo "llegar a lo mismo, pero en democracia". "Llegar a lo mismo" fue, en memorandas palabras de Chávez del 10/11/2005 al vicepremier ruso Zhukov, hacer de "América Latina la Stalingrado de las ideas... lo que Rusia no pudo ser", difuso axioma cósmico que Alí Rodríguez enfocaría mejor: "En Venezuela resurge el sueño de la Unión Soviética". "En democracia" significó remplazar la muerte física por la muerte civil, el paredón por un odio despiadado y aniquilador hacia el resistente que pudo llegar a cuasi invitación al linchamiento, mayoritariamente inyectado ­diría Lasswell­ por una hipodérmica radioeléctrica que los exegetas de las 4.000 horas de alocución radiotelevisiva chavista (una inacabable mina de graves incitaciones al odio) ojalá logren un día clasificar y diagnosticar.
La Misión Miranda y las escuelas cubanas para cuadros del partido y agit-prop hicieron el resto. De una de ellas salió hacia 1986, en sus 26 años, el hoy Presidente de Venezuela. Su cerebro fue lavado, intoxicado e impermeabilizado al diálogo hace ya un cuarto de siglo; apostemos por que un día de estos repetirá una de las últimas frases pronunciadas por Chávez: "No he sido nombrado para negociar con burgueses". Parecía imposible ahondar más en esa obra maestra de Chávez, la polarización del venezolano (un mixto de criollo resentimiento de clase con mucho know-how cubano-soviético), y se imaginó que el odio unilateral de la mitad roja del país hacia la otra amainaría tras la desaparición física de su impulsor. Pero hete aquí a los pequeños seres que hoy nos gobiernan lanzados en una fuga hacia adelante para más odio polarizador, mostrando que el sadismo no tiene límites, que quedaba espacio para una más paranoica naranja mecánica. Exasperando su rodado mecanismo de proyección de la propia viga en ojo ajeno, acusan ahora a la oposición de "golpista", de "fascista" y de "vender la droga del odio" (¡sic!); le prohíben el uso de la calle y vejan en las cárceles a sus manifestantes presos, hablan de encarcelar a su líder Capriles (tildado por el teniente Cabello de "asesino") y califican a sus partidos de "asociaciones para delinquir"; dan vida a otra depuración de empleados públicos no chavistas y activan sus escuadras "de respuesta rápida" en purísimo estilo cubano; sus tres arpías mayores adelantan desde el CNE, el TSJ y la Fiscalía graves opiniones contra la oposición, amenazada además de quedar sin voz en la Asamblea, y por el Presidente en persona de "radicalizar la revolución... de bajar la gente del cerro para ir a la búsqueda de ustedes".
Una despiadada estrategia del terror de Estado que busca paralizar a la oposición y recuerda las primeras arremetidas del nazifascismo contra la población judía, del franquismo contra los republicanos.
Quien odia a su hermano es un Caín fratricida, un principio consustanciado con lo más atávico de nuestra cultura. Denunciemos siempre tal abominación. ¿Y qué más corresponde a la mitad no intoxicada del país para romper esa espiral del odio preludio de guerra civil? Cerrar activamente filas alrededor de su líder Capriles por haber enarbolado las banderas de la reconciliación, del pluralismo con respeto mutuo y de la concordia ciudadana, de la que aseguraba Aristóteles (Eth. Nic 1107 b,3) que "no es unanimidad forzosa de pareceres... sino... el reinado de la amistad en la pólis".
Ilustración: Pedro Poyatos.

jueves, 18 de octubre de 2012

¿ASCENSOS Y DESCENSOS PREFABRICADOS? (1)






¿Propio de todo resultado electoral? ¿Inherente a las consultas de la voluntad popular? ¿Secuela natural del sufragio ciudadano? Lo cierto es que, luego del 7-O, la exigencia es la del reencuentro, la concordia, la reconciliación quese supone zanjada ya por los comicios presidenciales. No obstante, sobrevive el malestar.

Sobrevivencia que parte de una constatación: la mitad más uno, llamada a dictaminar, monopolizar y ejercer el destino de la totalidad de los venezolanos. Lo peor, siguiendo la argumentación de Francisco Plaza, en un título que más adelante comentaremos ("El silencio de la democracia", Caracas, 2011), es que los ocho millones y tantos de votos, convierten a Chávez Frías y sus adláteres en dueños de toda la soberanía popular, a pesar de la corajuda disidencia de seis millones en la acera del frente (por no mencionar la cobardona, en su propia acera).

Una básica concordia, una necesaria reconciliación, un aesencial consenso, es el llamado. Sobre todo, porque es el régimen que, promoviéndola sedicentemente, ha sacudido desde lo más alto esa amenaza a la guerra civil que nadie quiere. Guerra que falta por formalizarse, pues alguna la hay  - como refiriera la Conferencia Episcopal - en los términos del hampa desbordada y, por omisión, consentida desde las alturas del Estado; o cuando la parlamentaria oficialista María León le responde con obsesiva saña a lo  que argumentó la parlamentaria opositora María Corina Machado, en reciente sesión plenaria de la AN.

Parecido al que empuñó literalmente una cruz, el 14 de Abril de 2002, todo el oficialismo asume esa conducta subrepticia y perversa de decir una cosa y hacer concretamente otra. No encuentra mejor fórmula para quitarse del medio a candidatos temibles, incluso, significativamente disidentes, que maniobrar - citamos un término de Francisco - a través de la coalición de los títulares de los órganos del poder público: invectivas  oportunistas de naturaleza electoral, administrativa y probablemente penal que les permita tramposamente ganar donde - sincillamente - no tienes votos.

La reconciliación es un desafío, una esfuerzo, una tarea harto dficultosa, pues ha de evidenciarse como una necesidad inaplazable, a pesar de  la moralina del proyecto totalitario en curso. Reto a la imaginación política, porque clamarla, demandarla, exigirla, supone vencer también a los descalificadores de oficio, incluyendo a artistas gráficos tan admirados, como Peli, pero decididamente empeñados en sospechar de toda buena voluntad que se manifiesta y a enlodar aún al más humilde manifestante....

LB

Fotografías: Detalle de la edición deEl Nacional, Caracas, 18/10/12; e ilustración de Peli, Ciudad Caracas, 18/10/12.

¿ASCENSOS Y DESCENSOS PREFABRICADOS? (2)

EL NACIONAL - Jueves 18 de Octubre de 2012     Opinión/9
No hay vida sin reconciliación
LUIS UGALDE

Chávez ganó con votos, no con trampa en las máquinas. ¿Pero con qué usos y abusos consiguió parte de esos votos? La dirigencia opositora supo de su derrota temprano en la noche antes del primer boletín del CNE cuando empezaron a llegar las informaciones de sus testigos y miembros de mesas y los conteos rápidos sustituyeron a los alentadores exit polls
Capriles en la derrota mostró un temple político y espiritual más extraordinario que en su admirable campaña. En la mañana del 7 los venezolanos tuvimos motivos de agrado por la concurrencia, la paz y el respeto; no tanto en la tarde y en la noche. Lo que es totalmente inaceptable en una democracia es el descarado abuso de los recursos del Estado por parte de la candidatura gubernamental, delitos continuados contra la Constitución y básicos principios éticos: uso del dinero público, chantaje, calumnia, miedo y coacción. Por ello el voto de varios millones no fue verdaderamente libre, y sin la amenaza hubieran votado de otro modo. El Gobierno sabía y sabe que sin esos atropellos el voto libre favorece a la alternativa democrática; y echaron el resto. Creo que éste es el duro cuadro real. La democracia venezolana está atrapada por una monstruosa apropiación partidista; es recuperable con realismo, conciencia y mejor trabajo, no con culpabilizaciones de despechados y menos con la siembra de "nunca más votar".
La maquinaria de los ganadores funcionó con mucha eficacia en la tarde del 7, ayudada indebidamente por la computadora registradora de cédulas y votantes implantada a la entrada del recinto electoral y conectada para el acarreo coactivo de la gente. Es impresionante la voluntad y el esfuerzo físico y mental del seriamente enfermo Chávez y explicable la gran debilidad de millones de votantes pobres sometido vitalmente a las ayudas, imposiciones y amenazas del Gobierno-Estado. Miles de millones para aliviar la pobreza y no para superarla, mantienen la esperanza de muchos. Otros votaron por miedo a perder lo que se tiene y por la errada convicción de que el voto no es secreto.
En el extraordinario esfuerzo unitario por rescatar la normalidad democrática hay que resaltar junto con Capriles el nombre de Ramón Guillermo Aveledo, con muchos equipos de trabajo y millones de ciudadanos que se unieron. ¡Extraordinario! La multimillonaria gestión fracasada ganó con una maquinaria eficaz en el uso de todo el poder del Estado y violación de derechos y de la Constitución. Tenemos un país que se cae a pedazos bajo un gobierno inepto con un poder concentrado frente a unas tareas gigantes que sólo son enfrentables exitosamente con un país reconciliado y decidido a sincerar la realidad. En el abismo entre el discurso y la realidad, la ineficiencia y la corrupción se reflejan en escuelas, hospitales, viviendas, empresas y servicios básicos, en la ruina de las empresas de Guayana, en Agropatria o en las terribles revelaciones-confesiones de Aponte Aponte y Makled. No hay salida para la pertinaz mayor inflación de América Latina, el alarmante endeudamiento, el déficit fiscal y la devaluación inevitable, sin el rescate de la dinámica productiva con cientos de miles de empresarios con inversión, creatividad y millones de trabajadores bien remunerados, unidos en la transformación educativo-productiva del país.
La trágica violencia desatada, que secuestra y mata, requiere valores de amor al prójimo y una política coherente en todos los frentes.
Nada de esto es posible sin una reconciliación nacional que incluya en cada área las mejores fuerzas y talentos, y una conversión espiritual y reconocimiento del otro, en toda su pluralidad. Empezando por los presos políticos. Lamentablemente, los "revolucionarios" están atrapados en su afán de implementar un fracasado modelo estatista totalitario a la cubana, para una imposible sociedad sin propiedad, ni iniciativa no estatal ni autonomía personal solidaria. Ellos no pueden reconciliarse con los "enemigos" sentenciados a desaparecer. Así, el desastre está garantizado y continuará la agonía de una sociedad profundamente enferma con un Presidente enfermo. Duele escribirlo.
No hay vida nacional sin reconciliación con el otro y apertura a un horizonte no totalitario. El cambio lo haremos más pronto que tarde los demócratas de todos los colores.

¿ASCENSOS Y DESCENSOS PREFABRICADOS? (3)

EL PAÍS, Madrid, 18 de Octubre de 2012
LA CUARTA PÁGINA
El negocio de la discordia
Nuestro mayor peligro sería que los dirigentes políticos empleen un viejo instrumento que los poderosos suelen utilizar en tiempos de dificultad: la construcción de un enemigo con que entretener a los ciudadanos
Patricio Fernández García 

En ese magnífico libro de François Truffaut que es El cine según Hitchcock, el mago británico del suspense le explicaba al realizador francés qué era el «Mac Guffin»: “un rodeo, un truco, una complicidad”. En realidad —continuaba Hitchcock— se trataba de algo sin importancia y los lógicos se equivocaban al buscar la verdad del «Mac Guffin»; la maestría del autor de 39 escalones —como supo ver Truffaut— radicaba en evitar que sus películas se resolviesen mediante un final explicativo de ese ardid, con lo que lograba manejar la atención del espectador a su capricho. Así, además, eludía descubrir que tras esa argucia apenas había nada.
La cuestión territorial parece ser el «Mac Guffin» más recurrente —y también el más peligroso— de la escena política española. Son muchos los responsables políticos que en los últimos lustros han empleado maniqueísmos atroces para alimentar un interesado enfrentamiento entre los ciudadanos de los distintos territorios de España. En las páginas de El País se ha denunciado estos días ese maniqueísmo que identifica a España con una comunidad extremista. Esa es una falsedad que ha calado en la sociedad catalana, del mismo modo que una parte significativa del resto de la ciudadanía española se ha empapado de una aversión hacia Cataluña, insensatamente fomentada desde determinados resortes políticos y medios de comunicación. Con el tiempo quizás se vea con mayor nitidez el papel decisivo que en esta infausta historia han tenido, por un lado, dirigentes políticos entregados a una estrategia tan oportunista como irresponsable, y, por otro, ciertos medios de comunicación aliados con los primeros en el rentable negocio de la confrontación entre los ciudadanos. Quizás para desenmarañar ese debate y analizarlo en sus justos términos convenga regresar ahora al pensamiento de Francisco Tomás y Valiente, una de las personalidades más sobresalientes del último medio siglo español. Escribía hace casi veinte años:
Creo ciertamente que la diversidad constitutiva de España entendida como pluralidad general es enriquecedora y positiva, y que no debe poner en cuestión la unidad que la Constitución y los estatutos garantizan y hacen compatible con la autonomía. (La dialéctica entre unidad y diversidad, El País, 13 de enero de 1994).
Hay que recordar que la España actual es la que construyeron personas como Tomás y Valiente
Todo nacionalismo es una pasión útil, y tal vez necesaria cuando la conciencia de grupo es agredida desde fuera. Si la agresividad exterior no sólo es inexistente, sino que ha sido sustituida por un régimen jurídico-político de libertades y autogobierno, la pasión reactiva carece de justificación, la mitificación ideológica corre el peligro de convertirse en ridícula y la utilidad del mensaje victimista se desgasta y pierde fuerza. (Nacionalismos en broma y en serio, El País, 13 de noviembre de 1994).
Algo quizás ha cambiado desde el asesinato de Tomás y Valiente, algo que, sin el dramatismo de su muerte, debería preocuparnos muy seriamente. Me refiero al éxito de los discursos contra el Estado autonómico, tanto los de tinte independentista como los que proponen el retorno al centralismo —extraña alianza ésa, ¿verdad?—. Dieciséis años después de la muerte del brillante jurista, los recalcitrantes que, a un lado y otro del Ebro, parecían orillados, se han mantenido a flote y han ganado partidarios. Es cierto que, en la mayor parte de los casos, se mueven en el territorio de los prejuicios, de las emociones más turbias, de las desconfianzas más primarias, pero su éxito es indudable y éste ha devenido en desprestigio del Estado de las autonomías, de ese régimen jurídico-político de libertades y autogobierno que glosaba Tomás y Valiente. Esa irresponsable campaña de desprestigio ha sido alentada —cuando no acometida, ya “sin complejos”— desde las propias instituciones del Estado: desde el Palau de la Generalitat, sí, pero también desde la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol e, incluso, desde el Palacio de la Moncloa o desde la propia sede del Tribunal Constitucional que en su día presidiese Tomás y Valiente, con la dignidad que últimamente tanto ha escaseado por esos lares. Hemos presenciado así, casi impasibles, un intento de demolición institucional que parecía ser orquestado desde las propias instituciones, sin que haya más motivos para ello que los intereses particulares y partidarios de cada cual.
En 2010 la Editorial Tusquets publicó un espléndido libro de Leonardo Sciascia titulado El caso Moro; en esa especie de investigación que, en una agudísima y sobrecogedora exégesis, el autor italiano llevó a cabo a partir de las cartas que Aldo Moro remitió en los amargos días de su secuestro, su muerte a manos de las Brigadas Rojas resulta aún más dramática porque se ve acompañada de otro asesinato: el que toda la clase política italiana —casi sin excepción— consuma contra la figura política de Moro. Sería penoso contemplar cómo, a un lado y otro del Ebro, nos entregamos a los intereses particulares y espurios de cuantos quieren asesinar esa idea de España, como espacio para la convivencia en libertad entre diferentes, que analizó y defendió Tomás y Valiente hasta su muerte y que nada, absolutamente nada, tiene que ver con el extremismo.
Debemos defender el Estado de las autonomías. Que no lo perviertan las élites en beneficio propio
Convendría recordar que la España actual es la que construyeron personas como Tomás y Valiente, y que las delirantes opiniones de los personajillos estultos que pueblan algunos medios de comunicación no son más que delirios interesados, porque el inmoral negocio de la discordia —alimentado de insidias, odios injustificados y nefandas manipulaciones— ofrece altísimos réditos. Deberíamos desconfiar de estos muñidores de la confrontación. Identificar a España con ese grupúsculo de extremistas carpetovetónicos —como pretende trasladar a sus ciudadanos un Artur Mas atosigado por sus nefastas políticas antisociales— sería elevar a categoría lo que no debería pasar de anecdótico. De ahí que sea necesario defender el Estado de las autonomías y evitar que nadie lo pervierta en beneficio propio, sin que ello impida exigir su buen funcionamiento y la corrección de sus posibles imperfecciones. Magro servicio al actual marco institucional prestan quienes dicen defender la unidad de España y terminan por instalar en el debate político un maniqueísmo tabernario, tan pernicioso y disgregador como el propalado por algunos de esos nacionalistas a los que detestan. Sus broncos discursos se asemejan demasiado y difícilmente se compadecen con la realidad actual del país, aunque quizás llegue el día en que, al cabo, terminen por trastornarlo: dirán entonces que estaban en lo cierto, cuando aquello no será más que una profecía autocumplida.
Llevado a sus últimas consecuencias y cualquiera que resulte triunfador —centralistas o independentistas—, este infame negocio de la discordia supondrá un amargo fracaso colectivo, porque habrá quebrado nuestro marco de convivencia y los nuevos espacios resultantes serán más reducidos, más puros y por ende menos libres. Los únicos perdedores —a un lado y otro del Ebro— seremos así los ciudadanos en su conjunto, víctimas de la hipnosis de ese «Mac Guffin» interesado, pergeñado por unas élites ajenas a los intereses generales de la ciudadanía. Los líderes y las élites lampedusianas lograrán así que todo cambie, pero sólo en apariencia y en su exclusivo beneficio, porque, tras la pasión reformista o contrarreformista de las estructuras políticas nacidas en 1978, únicamente se esconderán las luchas particulares por acrecentar su poder. Una vez expulsadas las acuciantes cuestiones sociales de la agenda política, los poderosos lo serán más y los ciudadanos habremos sido vilmente estafados, porque esas mismas élites habrán logrado quedar eximidas de cualquier responsabilidad por su gestión durante los últimos años.
En las actuales circunstancias, nuestro mayor peligro será así que los dirigentes políticos empleen un viejo instrumento de los poderosos en tiempos de dificultad a lo largo de la historia: la construcción de un enemigo con que entretener a los ciudadanos. Eso sí que suele resultar dramático, más aún cuando, como sucede en España, se acostumbra a recurrir al enemigo interior. Sería una triste paradoja comprobar cómo las élites catalanas acaban por echar mano de una tradición tan española.
(*) Patricio Fernández García. es funcionario archivero de la Administración de la Comunidad de Castilla y León.

miércoles, 22 de junio de 2011

ALIMÓN

EL NACIONAL - MARTES 21 DE JUNIO DE 2011 OPINIÓN/6
Reconciliación y justicia
El régimen será derrotado porque los venezolanos están cansados del fracaso, del despilfarro, de la corrupción, de la confrontación como medio de hacer política
VÍCTOR RODRÍGUEZ C.

El proceso involucionario bolivariano ha llevado al país a una crisis integral y general sumamente grave.

Ante la debacle eléctrica, el sangriento desastre penitenciario, las protestas de todos los sectores, a lo largo y ancho del país, Chávez se ausenta por misteriosas razones médicas, ignora la Constitución y las reglas y genera mayor desconfianza e inestabilidad en el país. La ingobernabilidad y la anarquía, lamentablemente crecientes, lo que ojalá no sea un objetivo calculado con perversos fines electorales, aumentan las tensiones en el país.

Las crisis en todos los sectores muestran la ineficiencia de un régimen cuya derrota en las elecciones no podrá ser alterada por maniobras electorales previas, como la fabricación de encuestas para fundamentar y justificar un eventual fraude electoral; menos por la manipulación y las trabas para inscribirse en el registro electoral, especialmente en el exterior, ni por la falsificación de resultados mediante alteración de actas o por otros recursos electrónicos, el cable que nos "une" a Cuba, un instrumento que se podría insertar en esta perversa intención.

El régimen será derrotado porque los venezolanos están cansados del fracaso, del despilfarro, de la corrupción, de la confrontación como medio de hacer política, de la persecución y del apartheid políticos, también del engaño y de la venta de quimeras: las casas, el pleno empleo, el crecimiento económico, salud y educación para todos, soberanía agroalimentaria, la "felicidad socialista", en resumen, entre tantas vendidas hasta ahora.

Los revolucionarios bolivarianos tendrán que reconocer y respetar la voluntad popular que se expresará en las elecciones presidenciales. La protesta sería inmediata si algunos temerarios pretendieran desconocer la realidad, aun con el riesgo de que esos mismos insensatos, que han armado milicias y cuadros paramilitares, recurran a las prácticas de los criminales de Siria y de Libia, que amenacen seriamente la paz y la estabilidad en el país y más allá.

La recuperación del país será un proceso largo y complejo que sólo podrá lograrse mediante un acuerdo nacional que una a todos los sectores de la sociedad. Restituir legitimidad a las instituciones y hacerlas eficientes; recuperar la actividad económica y restituir la propiedad dentro de las libertades y el pleno Estado de Derecho, y generar un clima de confianza y de seguridad es, sin duda, una tarea difícil.

La reconciliación nacional se impondrá, sin duda; pero ella no puede plantearse sin que se establezcan previamente responsabilidades.

El juez que condenó a inocentes siguiendo instrucciones políticas, destruyendo la integridad física y moral de muchos, deberá rendir cuentas a la justicia. Los encargados de proteger los derechos humanos de los ciudadanos, pero que contrariamente a sus obligaciones han permitido y contribuido con la violación de esos derechos; los que han debido velar por el patrimonio público, pero que han utilizado la institución sólo para perseguir y castigar; los que han debido cuidar las industrias del Estado, pero que destruyeron sus estructuras y dilapidaron los recursos; los que se enriquecieron descaradamente a la sombra del poder; los que ordenaron y ejecutaron la represión de las protestas pacíficas; los que incentivaron el odio, desde cualquier posición, ellos y otros tendrán también que rendir cuentas ante los venezolanos, representados en una justicia imparcial y respetuosa de los derechos.

La reconciliación entre todos los venezolanos es necesaria, pero no se puede construir sobre la base de la impunidad y el perdón de quienes participaron con sus acciones y omisiones en el proceso de destrucción del país.

Ningún gobierno puede perdonar a nadie en nombre de las víctimas, de los presos políticos, de los torturados y perseguidos. Reconciliación y justicia son conceptos necesariamente complementarios.