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domingo, 26 de mayo de 2013

(INTER) COMUNICARSE

CIUDAD CARACAS, 26 de mayo de 2013
El periodista y su palabra como herramienta de vida
NUMA MOLINA

Comunicar, ese verbo profundo y maltratado a la vez con el que el hombre inició su aventura sobre la Tierra. El libro del Génesis que narra la creación del hombre está lleno de alusiones al comunicar. La primera misión que Dios encomienda al hombre después de crearlo es la de comunicar. Es el único en medio de todo lo creado capaz de hablar con Creador. Dios confía al hombre codificar los nombres de todos los seres creados. El texto sagrado dice que le encomendó esa tarea: “…para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera” (Gen. 2,19b), Ese es el primer acto comunicador del hombre, nombrar, dar vida, visibilizar todo lo creado y darle valor mediante la palabra.
HIMNO DE ALABANZA A LA ALTERIDAD.
Después Dios crea a la mujer como su alteridad, como el otro yo ante la cual irrumpe el varón con un himno de alabanza llamándola “esta si que es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gen. 2,23). Si siguiéramos indagando el libro del Génesis, todo él está lleno de actos comunicadores entre Dios y el hombre. Luego decide él mismo, el Creador, comunicársenos desde nuestra propia condición humana haciéndose hombre en Jesús.
¡Qué grandeza la que encierra el verbo comunicar amigos periodistas! hacedores de comunicación día a día.
Al inicio de este artículo, cuando me refería al verbo, ya lo definía como “profundo” y a la vez “maltratado” y yo diría que hasta confundido. Confundido con los instrumentos que se encargan de multiplicar la comunicación. Porque comunicación no es la televisión como instrumento ni son las hondas hertzianas de la radio ni es el periódico, la revista, el libro, la computadora o el teléfono celular. Comunicación es esa criatura que brota de tu alma y de la mía llamada PALABRA a la que debemos respetar y administrar con sabiduría; el acto segundo es el modo como exteriorizamos lo que el Espíritu nos dice: gestos, símbolos, señales, sentimientos.
Comunicar es el acto de construir la buena noticia de la vida con nuestros gestos, con nuestros sonidos, con nuestras miradas, con todo nuestro ser. La facultad de comunicar nos ha sido confiada por Dios para dar vida. Como ya señalábamos, lo primero que hace el hombre en medio de la creación es dar nombre a los seres de la vida, a todo aquello que había sido insuflado de vida por el Creador.
Hermanas y hermanos, comunicar hoy implica la doble tarea de transmitir vida y al mismo tiempo rescatar en toda su dimensión el valor de la palabra como herramienta para la verdad, para la justicia, para la solidaridad.
No confundamos nuestra misión, no la contaminemos ni permitamos que otros la contaminen. No debemos restarle vida a ese torrente que fue encargo de Dios.
El verbo comunicar como lo entendemos hoy es una analogía de aquello que Santo Tomás entiende por comunicar inspirado en el apóstol Pablo: comunicar es poner en común algo de lo más íntimo y preciado que uno tiene, compartir con otros aquello que uno considera como un bien propio.
Por eso cuando irrumpimos con la palabra a través de un medio de comunicación debemos preguntarnos si nuestras palabras son como las de Jesús, capaces de generar vida, capaces de hacer que el hombre paralizado por una sociedad ensimismada en su egoísmo, se levante de su parálisis Que nos preguntemos si nuestras palabras son generadoras de esperanza para los oyentes, si son capaces de dejar una interrogante para que la gente siga buscando la verdad.
Hay palabras de peso de hombres y mujeres íntegros, ellos al hablar generen curiosidad en los oyentes y los llevan a ponerse en camino haciendo opción por lo verdadero, por lo que es real, por lo útil, por lo grande, por lo que genere vida.
Tristemente esa facultad de comunicar recibida de Dios se ve cercenada tantas veces por la mentira, por los intereses mezquinos y egoístas del afán de lucro y de ese modo la palabra resulta adulterada y manipulada con tal de responder a intereses particulares.
LA COMUNICACIÓN USADA PARA LA GUERRA
El subtítulo anterior parece lo más aborrecible y contradictorio ¿qué es eso de la comunicación utilizada para hacer la guerra?
Ante el significado histórico y trascendente que tiene la comunicación humana urge una reflexión pausada y consciente de cada comunicador para quienes la palabra es herramienta de nuestra profesión. Con una palabra tú puedes levantar la vida de un ser humano, con una palabra dicha con profundidad tu puedes sanar de una depresión. Pero también con una palabra portadora de odio o de violencia puedes hundir para siempre a una persona o a un colectivo, con una palabra puedes empujar a un pueblo a la guerra.
Hay palabras y gestos capaces de construir la paz pero hay gestos y palabras que llevan implícita la maldad como móvil y con ellas la violencia. Es inconcebible que hoy los seres humanos estemos hablando de guerra de cuarta generación que es justamente una guerra en la que la comunicación se usa de modo PERVERSO hasta convertirla en arma capaz de crear escenarios de guerra.
Guerra de cuarta generación es la palabra usada para demonizar un pueblo ante el mundo de modo que la aldea global termine al unísono condenándolo y odiándolo. Y los ingredientes son la mentira hecha palabra, la tecnología de las comunicaciones que la maquilla hasta que se parezca lo más cercano posible a la verdad y los medios que son los distribuidores de aquel veneno cuyo primer efecto es la alucinación por algo que no existe y luego la pérdida de libertad para pensar con criterio propio, para opinar de modo honesto con la realidad. Y de ahí lo que viene luego es la disociación que es como la negación empecinada a no ver la realidad es decir la deshonestidad con lo real, con lo que acontece. Jesús nos enseñó que “solo la verdad nos hará libres” y un pueblo hoy no será libre mientras sus líderes y sus medios usen la mentira como argumento comunicacional.
SON GRAVES LOS EFECTOS
Cuántos de nuestros jóvenes que han caído en la delincuencia son solo el eslabón final de una cadena de mensajes falsos, mentirosos, elaborados en serie y vendidos desde una telenovela que inoculó el divorcio por ejemplo, como algo normal y la desintegración familiar como la moda y ahí tenemos la víctima, un hijo o una hija desintegrados también, sin valores, sin sentido de la vida, sin estudios, si nada. La mentira inoculada en la palabra la manipula de tal modo que las masas terminan en un estado de somnolencia. Son esas multitudes acríticas capaces de forjar la “generación boba” aquella gente a la que tu le muestras la Luna y se te quedan mirando el dedo.
Señor de la comunicación y de la vida, comunicador sempiterno, haznos siempre amantes de la verdad, haznos decididos y apasionados por generar una comunicación capaz de despertar esperanza, una comunicación apasionada por describir y contar al mundo la verdad, escandalosamente apasionada por lo real.
Que usemos la comunicación para la paz y la concordia y nunca para la guerra, para la violencia.
Haznos capaces de levantar con nuestra palabra a los paralíticos de esta sociedad.
Que seamos servidores de una comunicación capaz de hacer ver a los ciegos. Una comunicación que se torne incómoda muchas veces, como la de Jesús, porque deja al descubierto al espíritu de este mundo y saca a la luz los planes de Dios que son de amor, de fraternidad, de paz y de justicia para los que claman por ella, los pobres, los excluidos. AMÉN.
Ilustración: Uncas.

domingo, 28 de abril de 2013

¿QUÉ NOS PASA? (2)

CIUDAD CARACAS, 28 de abril de 2013
El perdón como camino a la paz
NUMA MOLINA

Comienzo por reconocer que hay diferentes modos de abordar el tema del perdón. Hay concepciones erradas que podrían llevar incluso a una bomba de tiempo entre personas o entre grupos humanos si no se sabe abordar el perdón como un proceso.
Por ejemplo, identificar el perdón con el olvido es un error porque solo se puede perdonar bien si se recuerda bien y se ventila lo acontecido. Si tenemos delante lo que pasó lo podemos integrar. Esto nos lleva a comprender con mayor claridad el por qué el perdón es un proceso. Es muy común encontrarnos con frases engañosas como “olvido y perdón”, o “borrón y cuenta nueva” en el contexto de crímenes y guerras en América Latina. Dirá Carlos Cabarrús, un jesuita guatemalteco, que estas expresiones usadas como argumento son “la mejor garantía de volver a cometer los crímenes”.
En Guatemala tenemos un ejemplo, cuando en 1988 la Conferencia Episcopal de ese país nombró a los obispos Rodolfo Quesada y Juan Gerardi para participar en la Comisión Nacional de Reconciliación después de aquella guerra fratricida que había azotado al país. El argumento de los agresores era que la Iglesia debía perdonar olvidando y el obispo Gerardi, defensor incansable de los derechos humanos de indígenas y campesinos se opuso a ese concepto y comenzó por la recuperación de la memoria histórica del pueblo. Se documentaron 54 mil violaciones de derechos humanos perpetrados por el ejército durante la dictadura militar que duró desde 1960 a 1996. Gerardi tituló aquella recopilación testimonial “Guatemala nunca más”. Coloco este ejemplo histórico para afirmar que perdonar no significa eximir al agresor de asumir las consecuencias dejadas por sus actos. En otras palabras, si no hay justicia ¿cómo puede emerger el perdón? Para eso existen las leyes civiles y penales que los ciudadanos y ciudadanas han acordado como nación.
JUSTICIA Y PUNICIÓN
Estos elementos, justicia y punición, son esenciales para que en una sociedad acontezca el perdón sanador. Primero se tiene que aplicar la justicia, que no es la justicia alternativa no establecida a la que se recurre cuando no funciona la justicia ordinaria, sino la justicia contemplada en las leyes de la República y aplicada por quienes tienen el deber de hacerlo. Cuando esta justicia no acontece porque se la cercena por diversas razones de interés particular, entonces estamos frente a lo que conocemos como impunidad. Y la impunidad no es otra cosa sino la falta de castigo, así escuetamente lo define el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Un acto de agresión que se queda impune genera temores en la ciudadanía, la persona siente una especie de orfandad legal ante la cual los poderes competentes están en la obligación de responder.
Creo que el tema de la impunidad en Venezuela es una deuda muy vieja y pendiente. Para ello necesitamos que nuestro sistema judicial pase por una reforma profunda y contundente. Ha llegado el momento de reclamar como país el respeto a la vida. Hay mucha impunidad en las calles de nuestras ciudades y a ella se suma hoy la ola de violencia irracional de la que fuimos testigos recientemente y de la que tenemos un saldo de 10 personas fallecidas y un número elevado número de centros de salud integral que fueron asediados unos, y otros destruidos. Tenemos también muchas personas humildes silenciadas y silenciosas para evitar ser agredidas por una ola de intolerancia sin razón.
El camino hacia la paz exige el reconocimiento de la falta como reconocimiento del otro de la otra sino no será posible una auténtica reconciliación. Por eso estoy en desacuerdo cuando se habla de reconciliación con una ligereza tal que se ignora la herida causada sin motivo a nuestros hermanos o hermanas.
DEL PERDÓN CON JUSTICIA AL RECONOCIMIENTO DEL OTRO
Creo que cuando caemos en estas espirales de violencia producto de la intolerancia entonces perdemos la capacidad para reconocer en nuestros semejantes las cualidades que cada una y cada uno tiene. Se desatan los demonios del fatalismo y comenzamos a ver en las personas de nuestro entorno únicamente lo negativo que tiene, sus distintos modos de pensar y no las potencialidades con las que cuenta cada ser humano y con las que en común podríamos construir espacios sabrosos de convivencia. Para ilustrar lo que quiero decirles haré uso de una sabia y sencilla metáfora que se titula asamblea en la carpintería:
Hubo en la carpintería una extraña asamblea; las herramientas se reunieron para arreglar sus diferencias. El martillo fue el primero en ejercer la presidencia, pero la asamblea le notificó que debía renunciar. ¿La causa? Hacía demasiado ruido, y se pasaba el tiempo golpeando. El martillo reconoció su culpa pero pidió que fuera expulsado el tornillo: había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. El tornillo aceptó su retiro, pero a su vez pidió la expulsión de la lija: era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. La lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro, pues se la pasaba midiendo a los demás, como si él fuera perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo, utilizando alternativamente el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Al final, el trozo de madera se había convertido en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó sola otra vez, la asamblea reanudó la deliberación. Dijo el serrucho: “Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades”. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestras flaquezas, y concentrémonos en nuestras virtudes. “La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba solidez, la lija limaba asperezas y el metro era preciso y exacto. Se sintieron como un equipo capaz de producir hermosos muebles, y sus diferencias pasaron a segundo plano.
LA FAMILIA, ESPACIO PARA CULTIVAR VALORES
La parábola a la que me referí anteriormente es válida para cualquier grupo humano llámese familia, institución, empresa, grupo de vecinos o el país como gran comunidad. Esta vez quiero enfatizar a la familia. Allí cultivan los valores, allí los padres son maestros de vida para bien o para mal mediante su conducta. Cuando el padre o la madre tienen la capacidad de corregir a su hijo porque cometió un error en la escuela pero antes de hacerlo le recuerdan todas las cualidades que tiene, están formando ya un potencial ser humano para la vida, para la tolerancia, capaz de ser proactivo, de mirar su entorno como oportunidad y no como amenaza. Qué bueno sería que los padres y madres dedicaran en su tiempo libre con sus hijos algunos para enumerar las cualidades que tiene su hermanita o sus padres, sus amiguitos de la escuela. Es un modo práctico para educar la sensibilidad hacia lo bueno, hacia lo grande, hacia lo hermoso que cada ser humano tiene.
LA ESPECULACIÓN
Es otro tema que está a la orden del día. Un especulador es un hampón suelto que roba sutilmente en nombre de la devaluación, del dólar paralelo, de que no se consigue el producto, etc. Las mil razones para convencer a la víctima. Es ahí donde los consumidores necesitamos ser valientes, preguntar, levantar la voz para reclamar oportunamente. Si no somos capaces de reclamar nuestros propios derechos ¿seremos capaces de levantar la voz cuando se le violan los derechos a los demás, en especial a los más humildes? Hay que denunciar ante Indepabis, que colapse sus oficinas con nuestras denuncias hasta que se haga justicia. Conozco de pueblitos pequeños en el interior del país donde los campesinos están a merced del viejo barrigón del abasto de la esquina que manda más que el jefe civil y especula como le viene en gana y allí, a Indepabis nunca lo han visto o viene una vez al año, ¿qué hace el pueblo ante tanta impunidad? Porque la especulación es otro delito que en la mayoría de las veces se queda impune.
(*) El autor es periodista
Ilustración: Uncas

sábado, 27 de abril de 2013

CONSIDERANDA

EL UNIVERSAL, Caracas, 24 de abril de 2013
José Vicente
La necesidad de un diálogo entre las 2 mitades de Venezuela para reconciliar a la nación
LUIS BELTRÁN GUERRA G. 

El aquilatado político José Vicente Rangel ha planteado, a raíz de las elecciones del 14.3.13, la necesidad de un diálogo entre las 2 mitades de Venezuela para reconciliar a la nación.
La moción ha de entenderse a la luz de las probabilidades: un pacto como el de Punto Fijo, el Acuerdo de Ancha Base y uno a ingeniar. En los 2 primeros las diferencias entre los partidos eran de logística, pues todas, exceptuando a los comunistas, estaban consustanciados con hacer posible la democracia. Ahora una mitad propicia el socialismo del siglo XXI, aun por descifrar, que la otra adversa patológicamente.
Las divergencias pasan, inclusive, por términos como los de oligarcas, burgueses y fascistas, sin saberse si quienes los pronuncian persiguen que no se los endilguen. Hasta se ha acudido al mundo animal (pajarito), a la vieja TV (Prof. Jirafales) y a la distinción entre mentirosos (Mentira Fresca). Un lenguaje que revela la crispación de un pueblo.
Rangel habla de una hoja de ruta, preguntándonos si la 3ª probabilidad sería la Mesa de Unidad Democrática presidida por el presidente Gaviria, un camino si hay conformidad en propiciar la integración democrática de la directiva de la AN, del Consejo Federal de Gobierno, un CNE con integración plural, el TSJ, la Fiscalía y Contraloría General apolíticos, respeto a la disidencia, libertad de los presos políticos y mecanismos de justicia transicional con temas a tratar. ¿Será posible JotaV.?
Los países, cuando estas instancias no son probables, acuden al pueblo para la recomposición social. Es esta la opción de la Asamblea Constituyente que prevén los artículos 347/349 constitucionales. ¿Tendremos Rangel coraje para propiciarla?
Suerte estimado amigo y a su disposición para ayudar.


EL UNIVERSAL, Caracas, 27 de abril de 2013
Los excluidos
Nunca es tarde para la reconciliación y el perdón, para la verdad y la transparencia
MONS. BALTAZAR PORRAS

No es mayor problema el que una sociedad esté dividida en dos partes que piensan y actúan distinto. La mayor parte de los países responden políticamente en forma binaria: conservadores-liberales, republicanos-demócratas, socialistas-populares; pero, como todos se sienten parte de un todo común, conviven, se toman en cuenta para las grandes decisiones. Esa actitud ayuda al progreso, al respeto y a la pluralidad.
Cuando las partes se repelen o ignoran la existencia del otro, amparados en tener más seguidores y el poder en la mano, surgen y se agravan los conflictos sociales. Aparece la polarización, concepto que la física define como la modificación mediante reflexión o refracción que impide reflejarse. Es decir, al no ver al otro, sencillamente, no existe.
Excluido es aquel que es silenciado, no tenido en cuenta en las grandes decisiones económicas, políticas o de otro tipo, a pesar de ser afectado por las mismas. Es el prescindible, aquel que puede incluso llegar a morir sin que nadie los añore; son un estorbo para los sistemas vigentes, en definitiva, son los nadies.
Las declaraciones, más aún, los hechos, de altos funcionarios públicos que pretenden imponer uniformidad ideológica en los empleados del Estado, es una aberración. Habría que preguntarse si ellos estuvieran en la otra orilla, ¿aceptarían ser marginados de cualquier cargo por no pensar igual que sus jefes?
El llamado incesante al diálogo y la concertación es el único camino para la paz. La dialéctica del odio y la exclusión es la vía a la anarquía y la violencia. Por ahí vamos al despeñadero. No dilapidemos el hermoso valor de la fraternidad y el servicio sin mirar a quien. Nunca es tarde para la reconciliación y el perdón, para la verdad y la trasparencia. Hay que respetar la alteridad y la dignidad del otro.

 EL UNIVERSAL, Caracas, 25 de abril de 2013
Ambos actores políticos, Gobierno y oposición, tienen que replantearse sus estrategias
FRANCISCO JOSÉ VIRTUOSO SJ 

Una sociedad dividida como la nuestra tiene ante sí el reto de reconocer sus diferencias para respetarlas y encontrar sus coincidencias para seguir avanzando como colectividad. El diálogo es el mecanismo más civilizado para ello. Como bien lo acaba de decir el Papa Francisco, se trata de establecer un diálogo basado en la verdad, de reconocimiento mutuo, en la búsqueda del bien común y el amor por la nación.
Lamentablemente, los representantes de los poderes públicos se oponen abiertamente al diálogo, asumiendo como política de Estado posturas de abierta confrontación, exclusión, rechazo y descalificación. La polarización sigue siendo vista como el instrumento más idóneo para fortalecer la identidad política del Gobierno, diluida en la votación del pasado 14 de abril.
La oposición formuló su legítimo reclamo ante el CNE, solicitando la verificación de los resultados electorales emitidos oficialmente. El directorio de esta institución acordó proceder a la auditoría del 46% de las cajas que contienen las papeletas de la votación. También fue admitida la solicitud de auditar los registros por mesa de la autenticación biométrica de los electores y la no duplicidad de las huellas dactilares. El acuerdo fue celebrado por el presidente de la OEA y los países miembros de Unasur.
Por los vientos que soplan parece que el CNE no quiere tomarse en serio sus propios acuerdos, quitándole importancia a las solicitudes formuladas y generando confusión con sus declaraciones. El camino que se perfila será el de proceder a la impugnación y a la denuncia internacional.
Al mismo tiempo, el resto de los órganos del Estado y su sistema de medios públicos sostiene que este reclamo es la causa de un conjunto de hechos violentos que han conmovido a la opinión pública, buscando con ello deslegitimar los derechos constitucionales de quienes reclaman.
¿Cómo salir de este callejón sin salida? Ambos actores políticos, Gobierno y oposición, tienen que replantearse sus estrategias. El Gobierno tiene que dar algunas señales de apertura, bajar el tono agresivo y excluyente, y dejar de lado la política de caza de brujas que lleva adelante entre los beneficiarios del empleo público y las políticas sociales.
Además de mantener su legítimo reclamo de verificación electoral, los dirigentes de oposición tienen que diseñar rutas de acción que favorezcan la consolidación de un amplio movimiento que se fortalezca como opción alternativa de poder en medio de los múltiples problemas que agobiaban a la gente. Salir del juego de la confrontación política para convertirse en instrumento de reivindicación social.

Fotografías e ilustración: José Vicente Rangel, Momento, Caracas,  Caracas, 29/03/64; Uncas, Ciudad Caracas, 27/04/13; y Hannah Arendt, representada en una escena de "Sólo sé de mí" de Virginia Aponte, El Nacional, Caracas, 06/03/12.