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lunes, 12 de septiembre de 2011

REFLEJEDURA


EL NACIONAL - DOMINGO 11 DE SEPTIEMBRE DE 2011 SIETE DÍAS/6
Cepillos de dientes con mangos de oro
No se sabe bien si el cepillo pertenecía al dueño de la mansión, o a Dina, su perra doberman, que disfrutaba de su propia suite, y de su propio cuarto de baño, y solía comer filet mignon, su plato preferido
SERGIO RAMÍREZ

Cuando Anastasio Somoza Debayle huyó a Miami en julio de 1979, el búnker al pie de la loma de Tiscapa en Managua, que fue su último refugio, donde vivía y se mantenía al tanto de las operaciones militares, quedó indefenso y abandonado, y los primeros guerrilleros que entraron en aquel recinto considerado hasta entonces una fortaleza inexpugnable se encontraron con sus estancias desiertas. Hay una foto que revela mejor que nada su conquista final: uno de los guerrilleros, con la dicha pintada en su cara, disfruta metido en la bañera del dictador.

Comparado con el complejo militar de Bab El Aziziya, desde donde reinaba el coronel Gadafi, el búnker de Somoza parece más bien modesto, apenas unas cuantas oficinas, una sala de sesiones y un dormitorio. Gadafi tenía un sentido más monumental y más faraónico del poder, y era mucho más histriónico, empezando por su infinita colección de disfraces y uniformes militares, unas veces vestido con suntuosidad oriental, como los califas de las Mil y una noches, y otras de mariscal de campo como cualquiera de los viejos sátrapas latinoamericanos, las vistosas charreteras y la casaca cargada de medallas. Toda clase de quepis, gorros dorados, turbantes de seda. Y sus palacios. Los que ocupaba él y los que ocupaban sus hijos, pródigo en dispensarles lujos y caprichos.

Al momento del derrumbe de su régimen de largos 42 años, la prole numerosa del coronel Gadafi era de ocho hijos, entre propios y adoptados, unos útiles a su aparato de poder, otros inútiles y ociosos, pero todos ellos dueños de una abundante parcela de riqueza, mansiones, yates, jets privados, flotillas de automóviles, villas en el extranjero, cuentas cifradas, legiones de criados y protegidos por igual en sus gustos y caprichos.

Ahora que las mansiones de todos ellos en Trípoli fueron ocupadas por los rebeldes, podemos enterarnos de cómo vivían, de cuáles eran sus gustos y sus manías para gastar el dinero que recibían a raudales de las arcas sin fondo de su padre. Gastar el dinero que no cuesta ganarse parece ser el más irreprimible de los vicios. Caprichos, fijaciones, obsesiones, fastuosidad. La riqueza es el reino de la exageración. Todo lo que la imaginación y el deseo dicten.

Poseerlo todo a la vez, no privarse de nada, encontrar gusto en tener lo que no se necesita.

Todo lo que está colocado entre la avaricia y la sensualidad del ocio bien vivido, la riqueza como instrumento de poder y de dominio, la exacerbación sin fin de los sentidos.

Junto con los rebeldes armados entró el pueblo llano y silvestre en las mansiones amuralladas de la familia, una de ellas la de Al Saadi el Gadafi, el hijo al que papá le compró el sueño de ser futbolista de la liga italiana, lo que logró haciéndose de un paquete de acciones del equipo Udinese. El muchacho jugó por todo un total de media hora, para luego calentar de manera permanente la banca. Pero eso no es todo. Llegaba a los entrenamientos en un helicóptero, o al volante de un Lamborghini, y siempre a mano su jet privado para escaparse a París, aficionado como era a los shows del cabaret Crazy Horse.

En uno de los infinitos cuartos de baño revestidos de mármol de la mansión abandonada de Al Saadi, cuyas almenas miran al mar Mediterráneo, un muchacho de la calle, que ha entrado en el tropel, se apropia de un cepillo de dientes con mango de oro. No se sabe bien si el cepillo pertenecía al dueño de la mansión, o a Dina, su perra doberman, que disfrutaba de su propia suite, y de su propio cuarto de baño, y solía comer filet mignon, su plato preferido. Un criado se encargaba de lavarle los colmillos después de cada banquete.

Otro se lleva como trofeo media docena de jeans Diesel, la marca preferida del futbolista fracasado. En un estacionamiento subterráneo, hay media docena de vehículos, un Laborghini, un Hummer, un BMW, un Audi, un Mercedes, un Ferrari. Y, por supuesto, en los predios de la mansión, una cancha de fútbol profesional, con grama artificial y torres de iluminación. Según las historias que corren, Al Saadi pagó una vez a Maradona un millón de dólares para que lo entrenara.

De muy poco le sirvió.

También ha entrado el pueblo a la mansión de Aisha el Gadafi, abogada de profesión, y a quien se recuerda por haber sido parte del bufete de abogados que se encargó de la defensa de Sadam Hussein.

Presidía también en Libia una organización de caridad para ayudar a los beduinos pobres y a los menesterosos de las calles. Madre amorosa, sólo el pabellón de juegos de sus niños era un verdadero parque de atracciones, y en una sala adyacente había una biblioteca infantil con cerca de 2.000 volúmenes. Si a su hermano Al Saadi le gustaban los jeans Diesel, las preferencias de Aisha iban por las chaquetas de cuero Dolce & Gabbana, de las que tenía una amplia colección en sus clósets.

Todos los Gadafi, padre e hijos, se esfumaron como por arte de encantamiento, y solamente quedaron atrás sus mansiones vacías, intactas, cada cosa en su lugar, el aire acondicionado andando, las pilas de videos junto a los televisores gigantes, los gimnasios con sus aparatos a punto, las camas recién hechas, los refrigeradores colmados de alimentos y agua Perrier, los cepillos de mango de oro en los cuartos de baño de mármol.

En la mansión de Aisha, la abogada de los pobres y de los perseguidos, hay que bajar en ascensor hasta el piso que ocupa la piscina de aguas turquesa donde suena en los parlantes ocultos la voz de Beyoncé, la artista pop preferida de los Gadafi, que canta Déjà Vu. Lo ya visto. ¿No es cierto que todo esto ya lo hemos presenciado antes, dictadores que caen, y juntos con ellos la gloria y la riqueza de sus hijos que se creyeron dioses dispendiosos? En el agua turquesa de la piscina una pelota de goma se balancea sin saber qué rumbo tomar. Todo parece idílico. Lástima. Llenos de furia y resentimiento, los intrusos que andan por todas las estancias, armados de piquetas, barras y palos no tardarán en destruirlo todo, sin olvidar llevarse consigo lo que puedan, las copas de cristal de bohemia de Aisha, manteles, espejos, alfombras, cuadros, sillones, camas, televisores de plasma.

Y los cepillos de dientes con mangos de oro.

Ilustración: Ugo

martes, 29 de marzo de 2011

ALIBOLOGÍA


EL NACIONAL - Domingo 27 de Marzo de 2011 Nación/6
El foro del domingo
ANÍBAL ROMERO asegura que el Presidente no sería lo que es sin el petróleo
"Si Gadafi sobrevive será un triunfo para Chávez"
El politólogo afirmó que con el intento de perdurar en el poder los gobernantes pierden el sentido de la realidad
ARMANDO AVELLANEDA

FICHA PERSONAL
PHD Y MASTER EN ESTUDIOS ESTRATÉGICOS EN EL KING’S COLLEGE DE LA UNIVERSIDAD DE LONDRES. PROFESOR DE TEORÍA POLÍTICA EN LA UNIVERSIDAD METROPOLITANA


La crisis en Libia que se desató a comienzos de marzo sigue acaparando la atención mundial por las consecuencias políticas, geopolíticas y económicas que su desenlace pudiera generar.

El politólogo Aníbal Romero sigue paso a paso los sucesos, en especial desde el 17 de marzo, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 1973 que crea una zona de exclusión aérea.

El investigador cuestiona la ofensiva militar por la falta de objetivos. "La resolución lleva a los enredos que vemos", apunta. Rechaza ver la crisis libia bajo el prisma venezolano.

Alerta que el presidente Hugo Chávez se beneficia política, económica y simbólicamente.

--¿Cómo define lo que ocurre en Libia? --Es una guerra civil con una base tribal en la que Gadafi tiene el apoyo de la tribu más numerosa.

--¿Qué puede dejar esa guerra civil? --Con Muamar Gadafi o sin él, Libia será un país dividido, con una guerra civil. En la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama; el de Francia, Nicolás Sarkozy; y el primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron, hablan de guerra humanitaria, porque el objetivo es proteger a los civiles, pero ¿quiénes son? ¿Cuál es el problema? No se pueden definir objetivos. La resolución es ambigua; nadie ha dicho que meterá tropas en Libia, pero ¿algún déspota ha salido sólo con poder aéreo?

--En la guerra de Kosovo fuerzas de la OTAN actuaron en el terreno. --Claro. ¿Ocurrirá eso en una guerra civil? Una guerra humanitaria debe aplicarse a todo. ¿Por qué no se hace en Bahréin, Yemen o Irán? Si quieres garantizar la protección de los libios, tienes que sacar a Gadafi; entonces, el objetivo es cambiar el régimen, pero ¿cómo lo lograrás sin tropas terrestres? Hay una ambigüedad que evidencia una peligrosísima hipocresía que tiene que ver con Obama.

--¿Qué mueve a Estados Unidos? --Una visión ingenua, idealista de las relaciones internacionales.

--¿Una guerra humanitaria no es una pantalla para cubrir intereses reales? --En el caso de Francia y de Gran Bretaña, sí.

--¿Por qué Estados Unidos no? --Porque ese país está liderado por ingenuos. Obama no puede ser el jefe del principal factor del orden global con esas ideas; eso alienta a sus adversarios y asusta a sus aliados.

--¿Qué buscan Francia e Inglaterra? --Buscan petróleo y gas...

--¿Pero el petróleo no está en manos de empresas extranjeras? --Gadafi amenazó con que se lo iba a dar a alemanes, rusos y chinos. Libia es una estación de gasolina en el norte de África. Buscan un pedazo de la torta. Otras razones son miedo a la inmigración masiva y política interna. En el caso de Estados Unidos creo que Obama no quería meterse; quiere ser el anti Bush.

--¿Una de las críticas es que los bombardeos han matado civiles? --Para establecer una zona de exclusión aérea tienes que bombardear. En Bosnia o Kosovo lo hicieron. Las fuerzas pro Gadafi se meterán en las ciudades, de donde sacarlas con aviones es imposible porque matas a los civiles y destruyes el objetivo a proteger.

--¿Pasaríamos a una guerra asimétrica? --A una guerra de guerrilla urbana, de terrorismo. A Gadafi hay que sacarlo ya, porque está en juego el prestigio de Estados Unidos, pero ¿a qué costo? ¿Y si se niega a renunciar?

--¿Qué pasará en ese caso con la comunidad internacional? --Si Gadafi no nos hace el favor de cumplir el guión hollywoodense establecido y resiste, colocará a Estados Unidos, Francia e Inglaterra en un callejón sin salida. Un empate no funciona.

--¿Ve a un Gadafi dirigiendo el occidente y los rebeldes en el oriente? --Significa la partición del país en Tripolitania y Cirenaica, y la permanencia de Gadafi con dinero, poder y ansias de venganza. ¿A quién le sirve eso? Sería un resultado desastroso. ¿Quiénes son los rebeldes? Hasta ahora, un grupo incompetente política y militarmente. ¿Y si Libia oriental es un centro de radicalismo islámico? ¿Y si lo que viene después es peor? Se ha dicho que Libia va hacia la libertad, pero ¿quién lo garantiza? La narrativa de los medios ha sido simplista y en ocasiones frívola. ¿Estoy diciendo que no hay que apoyar a esos grupos? No.

La situación del Medio Oriente es compleja y que para Estados Unidos se presentan dilemas y contradicciones; apoya la democracia en Libia y a la monarquía saudita. La situación se puede agravar si Gadafi no renuncia.

--No pareciera que lo vaya a hacer. --Para ganar tiene que sobrevivir.

--¿Qué implicaría la supervivencia de Gadafi? --Un gran desprestigio para Estados Unidos, Europa, la ONU. Han funcionado intervenciones humanitarias porque alguien tenía la resolución de ir a fondo. Alguien tiene que hacerlo; Obama no quiere.

--¿Por qué tiene que ser Estados Unidos? --Porque tiene los medios militares.

--¿Es posible una salida negociada? --El mejor escenario sería que lo depusieran los que hoy lo apoyan. Se presenta el problema de quién gobierna Libia.

Ante un desafío así, da miedo que tengas al frente del principal poder del mundo a Obama, con una política exterior idealista. Sus enemigos lo tantean; Rusia, China e Irán juegan a la realpolitik.

--¿El gran perdedor de la crisis es Estados Unidos? --Por el momento sí . Estados Unidos ha perdido su brújula estratégica.

--¿Cómo se inserta el presidente Chávez en esta dinámica? --No miro el tema desde el prisma venezolano; es algo distinto, aunque hay paralelismos. El régimen de Gadafi es un despotismo torpe y brutal; el chavista intenta ser más sutil. Chávez ve en Gadafi un espejo porque es antinorteamericano y quiere permanecer en el poder. Ha demostrado ser audaz. Si Gadafi sobrevive, será un triunfo para él porque se jugó su prestigio por Gadafi. Chávez se beneficia por el aumento de los precios petroleros; el crudo venezolano se convierte en uno de los más seguros del mundo fuera de los países industrializados, porque el Medio Oriente es un polvorín.

--¿Cree que Venezuela podría vivir una crisis similar? --Obama no invadirá Venezuela. Chávez está sacando lecciones; está midiendo a Estados Unidos, aprendiendo cómo Gadafi, con fuerzas especiales, reprimió a los rebeldes.

--¿Está vigente la propuesta venezolana de un grupo para la negociación? --Sí. Tal vez no la acepten, pero adquirirá peso si Gadafi resiste.

--¿Cómo quedará la imagen del presidente Chávez? --Queda bien si Gadafi se va; no estará mal si se queda.

Chávez juega duro, tiene líneas estratégicas y se restea con su gente.

--¿Qué aprendizaje pueden sacar de estas crisis gobernantes que deseen perpetuarse en el poder? --Siempre es negativo. El principio democrático siempre debe tener limitaciones porque la tendencia humana es a abusar del poder, y porque el pueblo no siempre tiene la razón; se equivoca. El intento de perdurar en el poder impide la renovación política y reprime a la sociedad, creando tensiones como las del mundo árabe, y los gobernantes pierden el sentido de la realidad.

--¿Qué implica eso? --Gadafi es un hombre que no está muy consciente del descontento interno; las consecuencias son estos estallidos de cólera popular.

--¿Están dadas hoy la condiciones para tener mandatarios eternos? --Es posible, pero no deseable. Cada vez es más difícil hacerlo por el flujo comunicacional, que permite un conocimiento de las realidades internacionales y de las capacidades organizativas que antes no existían.

--¿El petróleo sigue siendo un arma política? --Sí. El dinero potencia el poder. Chávez no sería lo que es sin petróleo. En lo interno, le da capacidad de maniobra para sostener un aparato clientelar; internacionalmente, porque en gran medida sus alianzas están construidas sobre el dinero. Sin petróleo, Libia sería un desierto sin interés.

Fotografía: Sandra Bracho

miércoles, 16 de marzo de 2011

AUTOCONSTRUCCIÓN DE ESCENARIOS (TELEVISIVOS)


EL NACIONAL - Domingo 13 de Marzo de 2011 Siete Días/6
El crepúsculo de los dioses
SERGIO RAMÍREZ

Un exaltado reportero de la cadena Telesur, que transmitía desde la plaza Verde en Trípoli, donde se concentraban partidarios del coronel Gadafi, no se cansaba de repetir lo que alguno de los manifestantes le había dicho, que el gran líder perpetuo de la Yamahiria era un padre para todos los libios, y más que un padre, un dios. El joven reportero insistía en eso de que Gadafi era como un dios una y otra vez, con verdadero entusiasmo.

¿El dictador como un dios? No se trata de nada nuevo.

Los césares de la Roma imperial eran elevados a los altares cuando habían muerto, si tenían suerte de que su memoria llegara a ser reverenciada. Pero el dictador como dios vivo no deja de ser una novedad. El dios represivo y vengador que todo lo puede contra sus criaturas, y que desde una pantalla de televisión ordena cazar como ratas a los réprobos de su fe, mientras muestra las tablas de la ley forradas en color verde, su propia ley, que manda que quien desobedezca a dios, encarnado en él mismo, debe pagarlo con la vida.

La imagen que este dictador, el Mahdí, el caudillo, tiene de sí mismo como dios, y que a través de los aparatos de propaganda la inculca en las mentes de sus más enardecidos partidarios, tiene que ver con la idea de la inmortalidad. Se está en el poder para siempre, y eso descarta la idea de la muerte.

Cuando Oriana Fallaci entrevistó en 1972 al rey Haile Selassie, León de Judá, Potencia de la Trinidad, Rey de Reyes, en el palacio de Gebhi en Addis Abeba, y le preguntó al final qué pensaba de la muerte, el soberano inmortal, que no comprendía la pregunta porque no comprendía lo que era la muerte, se indignó al grado de echar por la fuerza a la periodista del palacio.

Este otro dios, cercado en su fortaleza de Bab al Azizia y que gusta de los disfraces, arropado en vestiduras de beduino o vestido de mariscal de charreteras doradas y vistoso quepis, debe ya tener dudas serias sobre su propia inmortalidad, en la medida en que su poder se resquebraja como un decorado comido de manera implacable por la polilla de la animadversión popular, que termina trocándose en furia.

Los dioses provisionales suelen fabricar sus propios escenarios. El coronel Gadafi se asoma al borde de un muro rodeado de sus guardianes de la revolución, los mismos que matan a mansalva en las calles de Trípoli a todos los que ya no creen en el dios verde, para contemplar a sus partidarios, que han sido congregados allí para gritar vítores, para ensalzarlo, y muchos de ellos portan sus retratos de cuando era joven, fabricados en serie. ¿Se asoma para darse confianza, para reforzarse en su idea de permanencia para siempre en el poder, o para despedirse, porque el estrépito de los decorados que se derrumban llega desde toda Libia, desde Sirte, desde Bengasi, desde Tobruk? El dios envejecido, que se deforma en caricatura, la cara rellena de bótox, y que lanza sus legiones de helicópteros Apache sobre la población civil indefensa como castigo de los cielos, el rayo que sale de su mano y que calcina y mata, juega su último juego, el del amor de su pueblo, el de la devoción imperecedera de sus criaturas.

Anastasio Somoza, poco antes de huir a Miami con su familia y sus más íntimos allegados en julio de 1979, llenó de gente una plaza de Managua, empleados públicos y campesinos acarreados en camiones del Estado, que en sus manos, por igual, llevaban fotografías suyas de cuando era joven y esbelto, y no la caricatura envejecida en que también se había convertido. La gente en la plaza gritaba: ¡No te vas, te quedás; no te vas, te quedás!, mientras él, en la tribuna, saludaba con los brazos en alto detrás de una mampara de vidrio a prueba de balas. Sólo conservaba Managua, la capital, o partes de ella. Las ciudades más importantes del país estaban ya en manos de los rebeldes, como ahora en Libia. Aquellos gritos ya no servían de nada. No se quedaba, se iba. Ya se estaba yendo.

Había bombardeado las ciudades y los barrios insurreccionados de Managua con aviones artillados con cohetes, y cuando se le acabaron las bombas, con barriles de quinientas libras rellenos de dinamita. Se fue dejando una estela de sangre, más de 20.000 muertos. Y siempre repitió, hasta el último momento, que quienes buscaban derrocarlo, quitarle el trono, el cetro y la corona al dios vivo que era él, no eran sino terroristas, drogadictos, fanáticos, a los que también había que cazar casa por casa. Viejas palabras del repertorio de los dioses vencidos.

Estos dioses de opereta, a pesar de sus poderes omniscientes, no son capaces de enterarse de su propia decrepitud, ni saben escuchar los cuchicheos que se multiplican tras puertas y paredes y que luego se convierten en alaridos de rabia y de rechazo cuando se llenan las plazas.

Un dios recostado en una blanda nube, en un cielo azul y sereno sin inquietudes ni tormentas. Tras hallarse en la lista internacional de los terroristas más buscados, se había reconciliado con Occidente, que le perdonó la explosión del avión de la Panamerican en vuelo sobre Escocia, en 1988, responsabilidad suya, como lo ha reconocido su propio ministro de Justicia, Abdel Jeleil, que ahora ha dimitido.
Las llaves del petróleo y del gas las tenía abiertas hacia el otro lado del Mediterráneo. Reyes y jefes de Estado lo recibían con pompa. Su megalomanía y sus excentricidades eran pasadas por alto. Sus cuentas rebosaban los bancos en Estados Unidos y Europa.

¿Por qué ahora? ¿Por qué a mí?, debe preguntarse. Y lo peor es que, declarado apóstata por los teólogos islámicos, no puede aspirar al título sagrado de shaheed (mártir), y por tanto le está negado el paraíso. Un dios sin paraíso. Vaya contradicción tan extravagante.

DESNUDEZ


EL NACIONAL - Miércoles 16 de Marzo de 2011 Opinión/8
Libia al desnudo
ANÍBAL ROMERO

La crisis en Libia pone en evidencia la hipocresía y decadencia del Occidente democrático. ¿Qué ocurre en Libia que no haya pasado, multiplicado mil veces, en el Irak de Sadam Hussein? Gadafi es un verdugo sanguinario y Sadam fue un asesino en masa. ¿Por qué los que hoy piden una intervención militar en Libia para detener la carnicería antes callaban sobre Sadam, o dedicaban sus energías a atacar a Estados Unidos? ¿Son menos merecedores de la solidaridad bienpensante los iraquíes que los libios? Cabe preguntarse: ¿no será acaso que franceses, alemanes, chinos y rusos realizaban jugosos negocios con Sadam, y temían que la invasión norteamericana condujese al fin de sus corruptelas con el carnicero iraquí, pero ahora aspiran a asegurar sus inversiones en Libia? ¿Será que italianos, franceses, españoles y otros temen la emigración de millares de libios a Europa, pero observaban con desinterés a los más distanciados iraquíes, sometidos a la crueldad de Sadam? Los que se opusieron a la remoción del tirano iraquí argumentaron que la misma no era "multilateral y unánime"; ahora exigen que se intervenga militarmente en Libia y que tal acción sea, también, "multilateral y unánime". ¿Desconocen acaso estos ingenuos que ya China, Rusia, Alemania, Brasil, India y Suráfrica han cuestionado la acción militar? ¿Ignoran que los mismos europeos, con excepción del atolondrado Sarkozy y el novato inglés Cameron, temen actuar? ¿No saben nuestros bienintencionados idealistas que solicitar una decisión "multilateral y unánime" equivale a hacerla imposible? ¿Ignoran que la Libia de Gadafi era, hasta el año pasado, miembro del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas? Repito: ¡del Comité de Derechos Humanos! ¿Qué puede esperarse de las Naciones Unidas? ¿Es tal ingenuidad sólo fingida? Hay que enfatizarlo: bajo Obama, Estados Unidos ha dado inicio a un desestabilizador y amenazante proceso de retirada estratégica, militar y psicológica, proceso que lejos de atenuar los conflictos internacionales los acentuará. La razón es clara y conocida en la historia: al perderse un sentido de orden y al debilitarse la potencia que le sostenía, los aliados del pasado buscan protegerse por sus propios medios, en tanto que los enemigos de siempre, percibiendo el retroceso, se hacen más agresivos. Ello se observa hoy desde la península coreana hasta el norte de África y desde Irán hasta el Caribe y el eje Caracas-La Habana.

Obama fue ligero e irresponsable cuando pronunció desde El Cairo, pasando por encima de las cabezas de su entonces anfitrión Mubarak y de los principales aliados de Washington, un discurso demagógico llamando a los pueblos de la región a democratizarse.

Fue irresponsable porque, como lo indica hasta el presente la crisis Libia, Obama no está dispuesto a respaldar decididamente a esos pueblos en sus momentos críticos. La masacre en Libia es el epitafio de una política exterior banalmente idealista, basada en la entelequia del "poder blando" (que ni es blando ni es poder), política que llevará a Estados Unidos al abismo a que le empujó el desventurado Jimmy Carter.

Hoy, cuando el clamor de un Occidente confundido y decadente se levanta para condenar al verdugo libio e intervenir en la guerra civil, conviene recordar a Sadam Hussein y a los centenares de miles que el déspota iraquí liquidó mientras hacía negocios con Berlín, Moscú y París, entre otros. El Occidente "políticamente correcto", corrompido hasta los tuétanos por sus desvaríos hipócritas, enseña sin pudor su repulsiva desnudez. Lo pagará caro.

domingo, 6 de marzo de 2011

EL DISCURSO EXTERIORISTA


NOTITARDE, Valencia, 6 de Marzo de 2011
Desayuno en la Redaccion
Para la profesora Elsa Cardozo, argumentar que las acciones del concierto internacional contra Libia son por su petróleo, como ha dicho Chávez, no es más que una bandera usada por el mandatario y una cortina de humo
Chávez ha sido uno de los pocos presidentes que han mostrado su apoyo a Gadafi, y se ha ofrecido a mediar en el conflicto con el Estado
Cardozo recalcó la obligatoriedad de aceptar los fallos de la Cidh.

La profesora e internacionalista Elsa Cardozo afirmó que el orden mundial continúa su cambio para coloca como prioridad la defensa de los derechos humanos en el planeta, y pasa por la salida de Muamar el Gadafi

"En Libia se juega el futuro de los regímenes autoritarios" Imprimir Enviar Compartir Tamaño Para la internacionalista, la soberanía no debe ser un pretexto para hacer lo que se quiera. La prioridad para la defensa de los derechos humanos debe pasar por la salida de Gadafi del poder. "Chávez debe estar consciente de lo que se juega en Libia y debería mirarse en ese espejo".

Las actuales turbulencias del entorno internacional, las cuales el "avión" venezolano intenta atravesar gracias a las propuestas y acciones que la actual administración de Venezuela profiere, fueron el eje sobre el cual se basó la entrevista a la profesora e internacionalista Elsa Cardozo, en esta edición del Desayuno en la Redacción.

Los conflictos sociales en el norte de África (Egipto y Libia especialmente), el papel de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en la crisis libia, las posturas del líder africano Muamar el Gadafi, la Corte Penal Interamericana de Derechos Humanos (DD.HH.) y su revisión de la inhabilitación del caso Leopoldo López y, en general, las incidencias que en estos temas posee el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, motivaron una amena conversación, de la cual se desprendió la posibilidad de un giro en el papel de la ONU hacia la procura de mayor protección de los DD.HH. en las naciones.

"En Libia se juega parte del futuro"

Las rebeliones populares, encabezadas principalmente por jóvenes, que se han dado en Egipto, Bahrein, Yemen, Irán, Irak y especialmente en Libia, han motivado a que las naciones y la ONU viren sus ojos hacia la defensa de los DD.HH. y así evitar que los mandatarios de esos países repriman con excesos de violencia las protestas que se realizan.

Cardozo señaló que las sanciones impuestas por la ONU al Gobierno libio pueden repercutir en regímenes que actúen de forma similar en el futuro en otras latitudes mundiales.

Cabe recordar que el Consejo de Seguridad de la ONU resolvió el pasado sábado aplicar un embargo de armas contra Libia, la prohibición de viajes y el congelamiento de haberes de Gadafi, así como la apertura por parte de la Corte Internacional, contra el "líder de la revolución" libia, de una investigación por crímenes contra la humanidad tras la represión sangrienta atribuida a su mandato, en donde se ha calculado el fallecimiento de más de 1 mil personas.

Para la internacionalista, uno de los aspectos que más resaltan de esta resolución fue que la misma recibió el voto unánime del Consejo de Seguridad, así como otros sectores que conforman la multilateral.

Para la profesora Cardozo, el que Rusia y China aprobaran una decisión a favor de los DD.HH. es un hecho de suma importancia, dada la continua calma con la cual dichos temas son evaluados por esas dos naciones.

Añadió que la ONU, mediante la resolución aplicada, toma el camino de proteger los derechos de los pobladores, incluso por encima de los gobiernos.

Asimismo se conversó sobre el llamado a la Corte Penal Internacional (CPI) para que se active un proceso judicial contra Gadafi y miembros de su gobierno que hayan emprendido acciones contra los civiles, lo cual es la segunda vez que el órgano de mayor relevancia de la ONU lo pide. El primer caso fue el del presidente de Sudán, Omar Hassan al Bashir, quien en 2009 fue sentenciado por la CPI por los crímenes cometidos en Darfur.

La profesora señaló que antes las multilaterales, incluso la ONU, trataban de no intervenir en situaciones internas, pero dados la violencia de los ataques y el número de personas afectadas, tal postura ha venido mutando en los últimos años.
La especialista indica que se deberá ver si esta tendencia también puede afectar a otros mandatarios "que mal entendiendo el concepto de soberanía" abusan de la autoridad que les han conferido.

"Si en Libia la situación se resuelve a favor de Gadafi, se queda en el poder y no pasa nada; es muy grave porque sería un perfecto refuerzo para los regímenes que se burlan del sistema de protección de los DD.HH., que no los acatan, que los descalifican", señaló.

Y agregó que "por otro lado, si la comunidad internacional lograra que los propios libios condujeran su situación al punto que se desplazara un gobierno que ha perdido su legitimidad, que enfrente sus responsabilidades en un tribunal penal internacional, el mensaje al mundo sería otro; los regímenes de fuerza sabrían que los gobiernos no están a salvo, la soberanía no es un pretexto o un escudo para hacer lo que se quiera en materia de DD.HH. y que le digan al mundo 'que no se metan en sus asuntos internos' ".

Añadió que debido a este panorama "lo que se juega en Libia es mucho, para muchos países" (para finalmente establecer el nuevo orden internacional), que puede hacer surgir una situación de "contagio" que no sólo se sitúe en tierras africanas, sino que se extienda a otras latitudes mundiales.

Indicó que asimismo estas resoluciones conllevan a dos caminos: extremar los controles o atender las necesidades de sus pueblos, tanto en lo social y en los derechos políticos como en lo económico.

Por todas estas consideraciones, para la internacionalista no queda duda de que el futuro de la comunidad internacional se definirá en gran medida por la forma en la cual concluya el conflicto libio.

Indicó que, en su opinión, el cambio que se viene asentando en la ONU permeará hacia otras instituciones multilaterales, como la Organización de Estados Americanos (OEA), y los DD.HH. serán uno de los principales elementos que tomarán en cuenta los órganos.

"Propuesta de mediación de Chávez es muy débil"

Al preguntarle sobre la propuesta de establecer una comisión mediadora realizada por el presidente de la República, Hugo Chávez, para intervenir en Libia, Cardozo consideró que dicho planteamiento carece de fuerza.

Señaló que ya Chávez adelantó posición sobre el conflicto y ahora se propone mediar.
Asimismo indicó que, a su parecer, lo que es necesario no es una mediación, "sino transmitirle un mensaje a Gadafi para que se vaya". Al respecto amplió la idea al indicar que "dada la decisión del pueblo libio, lo que se debe ver es cuándo, cómo y adónde se va Gadafi".

Añadió que Chávez debe estar consciente de lo que se juega en Libia, y debería mirarse en ese espejo, ya que la comunidad internacional busca establecer un sistema de seguridad de libertades y protección de los DD.HH.

También recordó que ya la ONU ha fijado una decisión sobre el tema, por lo cual el pronunciamiento habría sido adoptado a destiempo, además de que deberá ceñirse a lo regulado por la multilateral.

Subrayó que, en referencia a Libia, Chávez "se mantiene a contracorriente de todo el hemisferio, sólo acompañado por Fidel Castro, el Canciller de Cuba y el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega".

Al respecto se preguntó: ¿en dónde estaban los anuncios de Bolivia, Ecuador y los demás aliados del jefe de Estado venezolano, en apoyo a la propuesta desde un inicio?
Sólo fue hasta el viernes cuando Venezuela convocó una reunión extraordinaria de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), en la cual se apoyó las intenciones de Venezuela.

"Chávez alza una bandera que es una cortina de humo"

Con respecto a la insistencia de que las acciones contra Libia se deberían al interés de los Estados Unidos (EE.UU.) por tomar el petróleo de la república africana, tesis esgrimida por el Gobierno de Chávez y sus colaboradores, Cardozo señaló que "no quepa la menor duda de que el disparador fue la violación de DD.HH.".
"También el miedo a que una posible guerra civil en Libia conlleve a una situación aun más caótica en la región, lo cual igualmente conllevaría al incremento de los refugiados", fueron otras de las razones que obligaron a la ONU a aceptar tal posición.

Asimismo agregó que la situación económica podría verse afectada por un conflicto interno en Libia, país petrolero y ubicado en una zona estratégica en el mapa mundial al estar en la puerta del continente africano.

Además recordó que la medida fue aceptada por todos los participantes de la ONU. Subrayó que inclusive se buscó evitar que los EE.UU. ataquen de manera bilateral a Gadafi, tal como sucedió cuando en el mandato de George Bush hijo se decidió invadir Irak, sin el respaldo de la ONU.

Para la internacionalista, esos postulados sobre la búsqueda del petróleo por parte de los EE.UU. no representan sino un elemento más de una bandera que Chávez ha alzado durante su gestión contra los mandatarios estadounidenses, lo cual ha conformado en una cortina de humo.

"Desobedecer la Cidh es estar de espaldas a la Constitución"

Otro tema que se trató durante la conversación con la profesora Cardozo fue el referido al papel de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh, órgano de la OEA) en revisar casos en los cuales está involucrado el Gobierno de Venezuela, y nos detuvimos en el que coloca a Leopoldo López como uno de los principales actores, quien ha solicitado se pronuncie sobre la inhabilitación política que la Contraloría General de la República le ha impuesto y que le prohíbe postularse a cargos públicos hasta el año 2017.

Cardozo destacó que en los últimos 10 años el sistema interamericano ha sufrido retrocesos, pero la Cidh y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos "han continuado su trabajo levantando informes, solicitando visitar Venezuela y consultando a las sociedades".

En el caso del ex alcalde de Chacao Leopoldo López, "el Gobierno se colocaría nuevamente de espaldas a la Corte, al orden internacional y a la Constitución Nacional, en caso de que la Cidh adopte un fallo a favor del dirigente opositor".
Rememoró que en otras ocasiones ya la actual administración venezolana ha desestimado dictámenes emitidos por la Cidh, los cuales son vinculantes debido a los convenios suscritos reafirmados por la Carta Magna, lo que convierte estas decisiones en dictámenes nacionales.

Para Cardozo, "al Gobierno de Venezuela no le gusta el escrutinio de los DD.HH. por las multilaterales".

"El servicio exterior venezolano está desmantelado"

Se aprovechó la charla con la especialista para consultarle su opinión sobre el actual servicio exterior venezolano, de lo cual opinó que el mismo "está desmantelado y básicamente hace lo que el Presidente le indica, además de tener a un Canciller que sólo sigue lo que el mandatario diga".

Agregó que "la diplomacia venezolana es muy dependiente de los recursos económicos". Y destacó la ineficacia del servicio exterior al señalar que, en diversas posturas, ni siquiera los más "firmes" aliados de Chávez lo acompañan.

Además subrayó que en los próximos tiempos, con los posibles cambios de línea en Brasil, los procesos por los cuales atraviesa Argentina y la proximidad de unas elecciones presidenciales en Venezuela, podría dejarse ver la disminución aun mayor de "apoyos" internacionales al jefe de Estado venezolano. Efecto que también se verá en los órganos como la Alba.

"No creo que haya medidas de los EE.UU. contra Venezuela"

Otro tema tratado con Cardozo fue el llamado de atención hecho hacia el Gobierno venezolano en caso de que viole el embargo planteado contra Irán, motivo por el cual la secretaria de Estado de los Estados Unidos., Hillary Clinton, incluso amenazó con la posibilidad de ejercer acciones contra Venezuela.

Al respecto, indicó que este señalamiento por parte de Clinton es un "llamado de atención a Venezuela por no respetar las medidas y resoluciones tomadas por los entes internacionales". Indicó que "hay una actitud recurrente de los más altos niveles venezolanos contra decisiones de la ONU".

Señaló que el Gobierno de Chávez en ocasiones supera incluso las posturas de naciones como China y Rusia con respecto a las posturas de las multilaterales, por lo cual no dudó en calificar al mandato venezolano como "problemático (...) al que le gusta generar roces".

Sobre las posibles acciones, la internacionalista dijo no creer que se lleven a cabo.
En referencia a la "preocupación" esgrimida por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (Jife) -agencia de la Organización de las Naciones Unidas- sobre el aumento del volumen de drogas que pasa por Venezuela hacia otros destinos, Cardozo indicó que también forma parte de esos llamados de atención de la comunidad internacional al Gobierno de Chávez.

Indicó que es necesario que se atiendan estos llamados porque conllevan a mejorar la colaboración para enfrentar diversos problemas como el narcotráfico, el tráfico de armas o el terrorismo.

Pidió al Gobierno venezolano recordar la situación de México, en donde el narcotráfico ha copado diversos estratos sociales y gubernamentales.
Al respecto destacó que "aquí pareciera que gracias a las debilidades del Poder Judicial, la corrupción y la falta de institucionalidad, se hace muy frágil la nación ante estos problemas, convirtiéndose en un caldo de cultivo para que germine cualquiera de estos delitos y se profundice en la sociedad".

"Es bueno el fin de la espiral de declaraciones con Colombia"

El último punto tratado con la profesora fue el referido al nuevo acercamiento entre los Gobiernos de Colombia y de Venezuela; observó como positivo que la "espiral de declaraciones" entre ambas naciones finalizara.

"Está muy bien el acercamiento, pero hay temas que generan dudas". Entre estos temas subrayó la casi nula participación del empresariado venezolano en la reactivación económica y comercial con Bogotá.

Al respecto señaló que se perfila únicamente la compra por parte del Gobierno de Venezuela de las mercancías colombianas, con lo cual se llegaría a la centralización de los productos por parte de la administración venezolana.
Recordó que es desfavorable que la compra y distribución de los productos radiquen únicamente en el Estado porque, por lo visto recientemente, puede ser contraproducente y pidió recordar el caso de la pudrición de alimentos en Pdval.

Actual generación de jóvenes se preocupa más por lo público

"Yo no cambio nada por un salón"
Jesús Castro

Elsa Cardozo de Da Silva, caraqueña, licenciada en estudios internacionales (1974), es doctora en ciencias políticas de la Universidad Central de Venezuela, UCV (1987).
Como profesora de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV participó en la fundación y coordinación del postgrado en relaciones internacionales y globales. Como investigadora en el campo de las relaciones internacionales es autora de "Continuidad y consistencia en quince años de política exterior venezolana", "Latinoamérica en transición".

También fue coautora-compiladora de "Transformaciones en el estudio de las relaciones internacionales", "De una a otra gobernabilidad" y de "Democracy and human rights in Latin America", así como de numerosos artículos y capítulos en libros sobre teorías de las relaciones internacionales, política exterior venezolana, Latinoamérica contemporánea y teoría y práctica de la negociación.
Fue profesora visitante en Macalester College, Minnesota, en 1993 y estuvo como profesora visitante en Saint John Fisher College, Nueva York, en 2000.
Fue directora asociada del Instituto para el Estudio de la Democracia y los Derechos Humanos, con sede en Nueva York, resultado del proyecto de afiliación entre St. John Fisher College y la UCV (1997-2002), con apoyo de la Agencia de Información de los EE.UU.

Fue columnista de El Diario de Caracas (1990-1995) y del diario Economía Hoy (1995-2000). Es coeditora y codirectora del informe electrónico Visión Venezolana.
Cardozo, quien toca guitarra y es cultora de la jardinería, dio a conocer su trabajo en dos libros: una biografía y otro relacionado al tema internacional.

Pero a pesar de su fructífera trayectoria como asesora, en proyectos y escritora, lo que más placer le produce es estar en un salón, frente a un alumnado, impartiendo clases.

Indicó que, durante sus años dando clases, ha visto a muchos muchachos, pero afirmó que la actual generación se preocupa más por lo público, lo cual le deja ver su esperanza por un mejor futuro.

Fotografía: Ernesto García

KADAFIANOS


EL NACIONAL - Domingo 06 de Marzo de 2011 Siete Días/7
De ratas y otros opositores
TULIO HERNÁNDEZ

No podía ser más previsible la reacción del desalmado que somete a Libia ante la evidencia de que una buena parte de los ciudadanos de la nación a la que subyuga le odian tanto que, aun a sabiendas de su emocionalidad asesina, egolatría sin límites y pasado terrorista, se atreven a arriesgar sus vidas protestando en las calles con tal de liberase de su oprobiosa dictadura.

Gadafi, un narciso estrafalario con una larga cifra de muertos en su haber, no ha hecho por estos días otra cosa que ratificar lo que las ciencias sociales de avanzada vienen diciendo desde hace por lo menos setenta años. Que el ejercicio personal del poder sin límites desquicia al ser humano que lo detenta y empobrece espiritualmente a los pueblos que lo padecen. Y que los totalitarismos, no importa si son de derecha o de izquierda, si se erigen en nombre del proletariado o de la defensa del capital, siempre justifican su negativa al diálogo con la tesis de que el cielo que prometen no se puede conquistar porque una minoría de traidores, malos hijos de la patria y embajadores del mal impiden que el reino de la felicidad se haga posible.

Es la razón por la cual esos tiranos, periódicamente, especialmente cuando los pueblos a los que someten intentan encontrar la libertad protestando en las calles, declaran que es necesario deshacerse de quienes disienten porque, en el fondo, esos, los que disienten, no son gente, no son personas, no son humanos. Son animales. Y, además, animales perversos. Alimañas de las que la sociedad que aspira al cielo en la tierra tiene la obligación de deshacerse, moral, política y, si es necesario, físicamente, para que el reino del Bien triunfe.

Por eso no hay que extrañarse que ahora, cuando el pueblo está en la calle reclamando su salida del poder, el megalómano de Trípoli aparezca en la televisión convocando a sus seguidores a perseguir "casa por casa" a "las ratas" que se le oponen.

Es un viejo truco retórico de las lógicas totalitarias. Como no quiero dialogar, como no debo dialogar, porque entonces reconozco a mi adversario, no me queda otro camino que deshumanizarlo. Si el Otro, el que me adversa, no es una persona sino un cerdo, una piltrafa, un bicho, es más fácil que mis seguidores acepten que hay que humillarlo, ofenderlo, agraviarlo, patearlo, apresarlo sin juicio, degradarlo por la radio y la televisión y, cuando sea necesario, matarlo. Como a las ratas.

En América Latina sabemos bastante de esa operación semántica porque muchos tiranos la han utilizado. De las pocas cosas de que me arrepiento en mi vida y por la que muchas veces, desde que Hugo Chávez instauró el término "escuálidos", pido perdón en silencio a las víctimas, es haber utilizado alguna vez el adjetivo "gusano" para referirme a los disidentes de la tiranía de Fidel Castro.

Aunque nunca apoyé ese régimen, porque a pesar de ser de izquierda, cuando aún estaba en el bachillerato tuve la suerte de leerme un libro lúcido de Teodoro Petkoff titulado Checoslovaquia, el socialismo como problema que vacunó a los demócratas de mi generación contra el totalitarismo, tomé ­sin reflexionarlo­ la costumbre de cierta izquierda ucevista de llamar "gusanos" a quienes se oponían al reyezuelo de La Habana.

Y ahora me avergüenzo porque entiendo el sentido profundo de la operación semántica.

Te digo "gusano" para deshumanizarte, para no reconocer tu condición de persona y, por tanto, tus derechos civiles. Te llamo "gusano" para degradarte moralmente, para decirte que ni siquiera llegas a la condición de animal con sistema nervioso central. Como los perros. O como los gatos. Te digo gusano para poder perseguirte sin titubeos, porque eres homosexual, o anticomunista o demócrata.

Y así, como te arrastras, te pateo y te pisoteo con absoluta impunidad.

Mientras escribo estas notas el tirano demente de Trípoli bombardea las ciudades tomadas por los rebeldes y hordas de camisas verdes entran en las casas de probables opositores. Disparan contra ancianas, mujeres y niños. Quien aprieta el gatillo, no ve el rostro de alguien que ama, piensa y cree. Quien aprieta el gatillo sólo ve los bigotillos clásicos y el gesto nervioso de un roedor que, ¡cosa maligna!, no venera a Gadafi.

EL UNIVERSAL, Caracas, 6 de Marzo de 2011
Hugo Chávez y Muammar Gaddafi
FERNANDO OCHOA ANTICH

Hugo Chávez insiste en engañar al pueblo venezolano. Está convencido, que puede mentir y mentir imaginándose que los venezolanos tienen mala memoria. No es tan fácil... Las nuevas generaciones han obtenido una importante formación académica en Venezuela y en el exterior para dedicarse con ahínco a realizar importantes investigaciones sobre nuestro pasado reciente. En estos días, al escuchar en una de sus interminables cadenas que no era posible, por una mínima lealtad con un amigo, aceptar las acusaciones que los medios de comunicación internacionales estaban difundiendo contra Muamar Gadafi, por haber ordenado el asesinato en masa de civiles indefensos que protestaban contra su gobierno, sentí verdadera indignación.

Un jefe de Estado no conduce las relaciones internacionales de su país en razón a ninguna amistad. Las medidas que considere tomar deben ser exclusivamente establecidas para salvaguardar los intereses de su país y de su pueblo. Definir alguna política que tome en cuenta circunstancias ideológicas, de amistad u otra razón que no sean esos intereses nacionales, es traición a la patria. Lo más sorprendente, es que Hugo Chávez piense que sus compatriotas no conocen su vergonzoso pasado de conspirador nacional e internacional. Son varios los libros que, con meridiana claridad, hablan de los compromisos entretejidos entre la conspiración militar y varios países extranjeros, de esos que la izquierda sedicente llaman revolucionarios, pero que en verdad son neofascistas.

Solo con leer varios libros que tuvieron, en su momento, importante difusión, uno queda convencido de esas vinculaciones. No es posible negar lo que dice, por ejemplo, el teniente coronel William Izarra en la entrevista que le hizo Alberto Garrido para su libro: Guerrilla y conspiración militar. Allí acepta haber empezado a conspirar desde 1973. Su primer contacto lo hizo con Douglas Bravo. En Harvard, enviado a estudiar injustamente por la República civil, preparó su proyecto político que se resume en pocas palabras: "Esto hay que cambiarlo y hay que hacerlo por la vía violenta. En ese tiempo hubo grandes logros: El más importante fue el contacto con Douglas Bravo, que a su vez me vinculó con sectores políticos y militares nacionales e internacionales"...

Sorpréndase, mi amable lector, los contactos internacionales eran nada más ni nada menos que permanentes viajes, durante sus vacaciones anuales, a Irak, a Cuba y a Libia. A este último país fue varias veces a entrevistarse con Muamar Gadafi y a recibir recursos económicos para la conspiración. Después creó la Alianza Revolucionaria de Militares Activos que, casi de inmediato, comenzó vinculaciones conspirativas con Hugo Chávez y su grupo. "Douglas me decía: "Tu debes contactar a José María". Después supe que ese era uno de los seudónimos de Hugo Chávez. Pero el contacto con Hugo lo hice a través de Luis Reyes Reyes. Nuestra relación fue de hermanos". Esa misma confesión me la hizo Efraín Visconti para mi libro, con los mismos detalles de los viajes.

La relación de Hugo Chávez con Muamar Gadafi surgió de un gran acuerdo ideológico celebrado hace varios años para establecer en Venezuela, con sus características propias, un régimen similar al de Libia. Los venezolanos no deben ser inocentes. Esa es la verdad. Lean con detenimiento el proyecto de Reforma Constitucional presentado por el chavismo, en 1987, para que se den cuenta de las similitudes que existen entre los dos regímenes. Es imposible olvidar que muchos de los fondos para la campaña electoral de 1998 provinieron del régimen de Gadafi. Sostener, como hizo Hugo Chávez, que las causas de la insurrección popular en Libia son las posibles apetencias imperiales de Estados Unidos por su petróleo, es falsear la realidad.

Las verdaderas razones son: el descontento popular ante la permanencia en el poder por más de cuarenta años de Muamar Gadafi; la creciente corrupción; el incremento de la pobreza; la destrucción de las fuerzas armadas profesionales y su reemplazo por una milicia ideologizada; y fundamentalmente por el genocidio contra la población civil. Aducir que no se condena ese régimen por no conocer los hechos que están ocurriendo en Libia es una gran hipocresía. Hugo Chávez propone una comisión de paz. Ojalá se pudiera negociar una solución pacífica, pero sea cual sea el método de solución de dicho conflicto la única condición inmodificable tiene que ser la salida del poder de Muamar Gadafi y su enjuiciamiento por la Corte Internacional de Justicia.

sábado, 5 de marzo de 2011

ALIBIO (UNO)


EL NACIONAL - Sábado 05 de Marzo de 2011 Primera Página/1
PETRÓLEO

$ 745 millones adicionales recibió Gobierno por crisis libia
La cesta venezolana se incrementó en 12,09 dólares en las últimas 2 semanas. Llegó a 97,51 dólares, con los que supera en más de 50 dólares el precio establecido en el presupuesto de 2011.

ALIBIO (DOS)


EL NACIONAL - Sábado 05 de Marzo de 2011 Economía/4
ENERGÍA La cesta petrolera cerró en 97,51 dólares por efecto de la crisis en Libia
Gobierno recibió en 2 semanas $ 745,3 millones adicionales
La cotización actual supera en más de 50 dólares el precio establecido en el presupuesto de 2011
ANA DÍAZ

El disparo de los precios internacionales petroleros por la crisis en Libia incrementó la cotización de la cesta venezolana en 12,09 dólares por barril en las últimas dos semanas, según cifras del Ministerio de Energía y Petróleo.

El alza del valor de la canasta de exportación de crudos y productos representa ingresos por 1,45 millardos de dólares, de los cuales 745,3 millones representan un excedente con respecto a lo previsto en el Presupuesto de la Nación 2011, en el que el precio del barril se fijó en 40 dólares.

El cálculo de los ingresos por renta petrolera se sustenta en una exportación de 1,1 millones de barriles diarios que reportan los expertos en el movimiento de los buques que transportan volúmenes de hidrocarburos exportados desde nuestro país. Los especialistas indican que Petróleos de Venezuela no puede exportar más de 1,2 millones ­de una producción de 2,8 millones de barriles al día­ por el impacto del elevado consumo del mercado interno.

El Ministerio de Energía y Petróleo reportó que el precio de la canasta venezolana de exportación promedió 97,51 dólares el barril en la presente semana, 6,40 dólares por encima del lapso anterior, cuando se situó en 91,11 dólares. Sin embargo, el promedio del valor de la cesta en la semana precedente a la crisis de Libia, fue 85,02 dólares por barril.

Nelson Hernández, profesor de economías energéticas de la Universidad Metropolitana, señaló que en la actualidad Venezuela depende más de las subidas de precios por hechos que desestabilizan la oferta y la demanda en el mercado internacional, como consecuencia de la falta de inversión en la industria petrolera nacional, lo que ha ocasionado la caída de la explotación de crudo.

Y es luego de alcanzar un pico histórico de 3,4 millones de barriles diarios en la década de los años noventa que la capacidad de producción de Pdvsa se ha reducido a 2,8 millones de barriles al día, por sus problemas técnicos internos.

El experto petrolero Juan Carlos Sosa explicó que de la producción petrolera se restan unos 750.000 barriles diarios para el consumo del mercado interno, además de otros 200.000 barriles correspondientes al contrabando de extracción de gasolina, y los volúmenes de crudo comprometidos y pagaderos a un precio preacordado, en el convenio de cooperación chinovenezolano.

Por ello, los especialistas afirman que la capacidad de exportación petrolera de Venezuela está entre 1,1 millones y 1,2 millones de barriles al día.

Agregan que si Venezuela contara con una mayor capacidad de producción el impacto de la cresta de los precios por la situación de Libia hubiera significado mayores ingresos petroleros.

Pero la situación para el país se tornaría más delicada si se presentara una sobreoferta de hidrocarburos en el mercado y cayeran los precios. Hasta ahora, el gobierno del presidente Hugo Chávez Frías ha estado acompañado por altas cotizaciones del petróleo.

No obstante, el Ejecutivo fija por debajo del precio internacional el valor de exportación para efecto de los ingresos ordinarios petroleros del presupuesto nacional. En el caso de 2011, se estableció el valor de 40 dólares el barril, lo que significa un diferencial de 51,11 y 57,51 dólares el barril respecto al precio promedio de la cesta venezolana de esta semana y la anterior.

En este contexto, los ingresos para el gasto del presupuesto fueron 616 millones de dólares en las últimas 2 semanas, mientras que el excedente de 745,3 millones de dólares será transferido por el Gobierno al Fondo de Desarrollo Nacional y otros fondos parafiscales.

El impacto

La crisis de Libia impacta mayormente a Europa en vista de que el país petrolero del norte africano exporta al Viejo Continente 1,3 millones de barriles diarios, de su producción de 2 millones de barriles al día, señaló el experto Nelson Hernández, quien agregó que a diferencia de lo que sucedió con la revuelta en Egipto, "el Gobierno venezolano se preocupa más por el impacto de la situación en Libia dada la cercanía ideológica".

LIBIA (UNO)


EL NACIONAL - Miércoles 02 de Marzo de 2011 Opinión/9
El fantasma de Hegel
ANÍBAL ROMERO

Un fantasma recorre el mundo: el fantasma de Hegel. Comprobamos su aparición en la cobertura mediática de las sublevaciones del mundo árabe-islámico. Nadie pronosticó las rebeliones. Nadie sabe a dónde se dirigen. No obstante, las ilusiones vuelan como la lechuza de Hegel y su "astucia de la razón". Basta leer los editoriales de la prensa bienpensante: El País, The Guardian , Le Monde, The New York Times. Es como tomar un curso titulado "Hegel para principiantes", según el cual la historia marcha inexorablemente hacia la libertad, la razón impone su curso y todo lo que acontece, por confuso que luzca, contribuye al ideal supremo.

La verdad, no obstante, es que desconocemos el futuro rumbo de la historia. Los que se apegan al consuelo hegeliano consideran que, por ejemplo, Auschwitz y Treblinka cambiaron la naturaleza humana al revelarnos el mal sin límites y enseñarnos a no repetirlo. ¿Pero quién puede estar seguro de ello? Las amenazas de Ahmadinejad contra Israel y los judíos traen ecos de otros siglos, pero resultaría ingenuo e irresponsable tomarlas a la ligera.

Hace seis años, en el Líbano, grandes masas ocuparon las calles y poco tardó CNN en llevar sus cámaras a Beirut, proclamando el florecimiento de la democracia. Hoy Hezbolá, apoyado por Irán, domina el país. Lo que importa es qué pasará en Egipto, Libia, Bahrein, Yemen y el resto, cuando la prensa occidental se mueva a otro lado con sus simplificaciones y quimeras. En esos países no he visto rostros sino multitudes, no he palpado mensajes sino tumulto, no he percibido proyectos sino consignas.

Un poco de cautela debería acompañar nuestros juicios. Ignoro qué ocurrirá y sería grato ilusionarse, pero afortunadamente dejé de creer en las especulaciones de Hegel hace rato.

Recuerdo la campaña electoral de Barack Obama en 2008, cuando afirmó que él era un "espejo en el que cada cual ve lo que quiere ver". Así nos pasa con las sublevaciones en Egipto, Libia y otros lugares: vemos lo que deseamos ver y creo que sólo rozamos la superficie. Tal es el destino de un espejismo.

Destaquemos lo esencial: se fragmenta gradualmente en el Medio Oriente una estructura geopolítica clave para Occidente durante sesenta años.

Washington está perdido y sin brújula. La política reactiva y acrobática de Obama pone de manifiesto que con el fin de la URSS y luego de su irresolución en Irak y Afganistán, Estados Unidos carece de sentido de dirección estratégica y atraviesa una etapa de profundo debilitamiento psicológico.

No pocos olvidan que sólo meses después del derrocamiento de Sadam Hussein, un aterrorizado Gadafi depuso sus armas de destrucción masiva y proyectos nucleares, que ahora se encuentran depositados en una base militar norteamericana. ¡Qué habría hecho Gadafi si poseyese un arsenal químico, biológico o quizás nuclear! Entretanto, el Irán radical avanza. Tiene problemas, pero no provienen de Twitter y Facebook sino de la pobreza y el resentimiento. Los verdaderos revolucionarios en Teherán son fanáticos y no atienden razones. Hegel se frustraría ante Ahmadinejad.

Estas son mis conjeturas: No estamos frente al despliegue del Espíritu Absoluto hegeliano en el mundo árabe-islámico. Contemplamos el desmembramiento de precarias estructuras geopolíticas y su parcial sustitución por otras, lo que revela la decadencia del imperio estadounidense en manos de un Presidente inexperto, incapaz de suscitar miedo en sus adversarios o lealtad en sus aliados. Con amigos como Obama, ¿quién necesita enemigos?

LIBIA (DOS)


EL NACIONAL - Jueves 03 de Marzo de 2011 Opinión/8
Verdaderos creyentes
RAMÓN PIÑANGO

Todos conocemos personas que lucen seguras de sí mismas, profundamente convencidas de sus principios, sea cual fuere la información que reciban o el argumento que se les presente. Si esas personas, además, tratan casi permanentemente de convencer a otros de la validez de sus ideas, y difícilmente disimulan su desprecio por los semejantes que entienden las cosas de otra manera, tenemos el esbozo de lo que es el "verdadero creyente".

Con verdaderos creyentes se topa uno muchas veces en la vida. El fanático de sí mismo y sus ideas puede sufrir de alguna disfunción en su relación con los demás, pero cuando actúan solos el mal que pueden causar tiende a limitarse a entornos muy cercanos como la familia o el lugar de trabajo. Sin embargo, cuando ese entorno se amplía el daño social que causan puede ser considerable. Es lo que ocurre cuando los fanáticos alcanzan posiciones de poder.

No es raro que la personalidad fanática adopte como suya un marco de ideas radical ­política o religiosa, de derecha o de izquierda, científica o artística­ y un movimiento que la exprese y represente. Así, lo que es una manera de pensar ­de entender el mundo, la realidad en general, la sociedad, lo que son y deben ser las personas­ se convierte en una práctica de mantenimiento o transformación del statu quo a como dé lugar. Justo en esta fase la personalidad fanática se convierte en una amenaza para quienes piensan de manera diferente. Ya no se trata de una persona sino de un conjunto de personas unidas para expresar su verdad y tratar de que los demás ­los no convencidos­ la adopten. Para los fanáticos es obvio que esos otros están equivocados y causan daño con su equivocación.

La crisis de Libia ha servido para observar una expresión dramática del fanatismo. Para quienes defienden a Gadafi, la revuelta contra él no puede ser otra cosa que una perversión de la historia, la consecuencia de una conspiración internacional, o una mentira mediática. Nada les dice a los fanáticos del chavismo ­que por cierto, no son todos los chavistas­ que Gadafi tenga 42 años en el poder, que practique el más extremo culto a la personalidad, que exista en su país una perversa distribución de la riqueza, que haya producido centenares de muertos, que diga discursos patológicamente delirantes que ni Shakespeare podría imaginar.

Todas esas manifestaciones de tiranía o de demencia se niegan o se racionalizan. Se niegan o racionalizan por necesidad. Gadafi fue adoptado como una figura emblemática de la ideología fanática del régimen chavista y no puede ser abandonada sin producir fisuras en la imagen pública de éste, especialmente entre quienes no son tan fanáticos de la del socialismo del siglo XXI.

El fanatismo asusta porque quienes lo encarnan tienen una inmensa inversión psicológica y social en él. Las percepciones de la realidad y los valores que orienta la vida constituyen una trama cada vez más tupida de la cual no puede halarse hebra alguna sin que se cree algún trauma. No menos tupida es la red de amigos y conocidos que depende de tales creencias. De esta manera, elevan inmensas las "barreras a la salida" de la ideas sostenidas con fanatismo. Por ello, defender su cerrado y excluyente marco de verdades es asunto de vida o muerte para el verdadero creyente.

Eso es lo que atemoriza de la ciega defensa de Gadafi. No se le entregó la espada de Bolívar por frivolidad o ligereza sino por la profunda convicción de que el personaje constituye una digna expresión del ideario chavista. En una palabra por fanatismo. No nos equivoquemos.

Ilustración: Pedro León Zapata (El Nacional, Caracas, 04/03/11)

LIBIA (TRES)


EL UNIVERSAL, 3 de Marzo de 2011
Libia busca un camino hacia la democracia
Julio César Pineda

Diego Arria, Milos Alcalay, Humberto Calderón Berti, Alfredo Coronil, Rafael Medina, Milagros Betancourt, Hermann Escarrá y quien escribe, tuvimos la oportu- nidad de referirnos a la política exterior de Venezuela para un nuevo gobierno en una actividad académica convocada por el Instituto de Dere- cho Constitucional Internacional. El coordinador de asuntos internacionales de la MUD, Ramón José Medina, presentó un mensaje de respaldo en nombre de todas las fuerzas de oposición, de respaldo y solidaridad con esta iniciativa y con señalamientos sobre la presente y futura diplomacia venezolana. En mi ponencia, como ex embajador de Venezuela en Libia, durante tres años, me referí ampliamente al excéntrico personaje coronel Muamar Gadafi, guía de la revolución desde el 1 de septiembre de 1969, al país, “La Jamahiriya Árabe Libia Popular y Socialista” y al socialismo que ha implementado y ha querido extender al mundo árabe y africano sin éxito, donde mezcla el marxismo en su doble versión soviética y china con el Islam, en su llamada tercera teoría universal, recogida en “El Libro Verde”, producto de la revolución cultural de 1977, inspirada en el Libro Rojo de Mao de obligatoria lectura y paradigma para la sociedad libia.

Por supuesto que al referirme a Libia lo hice en la dimensión de la primavera democrática que se originó en Túnez con el derrocamiento del militar presidente Ben Alí y de su extensión a Egipto con la separación del poder de otro militar, el presidente Hosni Mubarak. Todo dentro del marco de las variables del petróleo y la religión, fundamentales para comprender el Medio Oriente desde Pakistán hasta Mauritania, con la observación de que esta importante región del mundo nunca ha conocido la democracia, ni tiene historia constitucional ni gobiernos alternativos. Quinientos años de ocupación otomana, terminada la Primera Guerra Mundial, reparto entre las dos grandes potencias Inglaterra y Francia, bajo el supuesto del petróleo y posteriormente la presencia estadounidense. Regímenes autoritarios y dictaduras, tanto monarquías conservadoras como con gobiernos militares, de carácter mesiánico. Así fue Libia, hasta la llegada de Gadafi y su golpe militar en 1969 contra el corrupto rey Idris el Samusia. A diferencia de Túnez y Egipto, donde las demandas populares, especialmente de jóvenes y mujeres, fueron oídas por los militares que actuaron como institución para facilitar el tránsito hacia la democracia, en el caso de Libia, Gadafi, sustituyó a las fuerzas armadas por milicias pagadas, fanatizadas, con total sumisión al líder único. Es el drama que vive ese extenso territorio con una de las más grandes riquezas petroleras del planeta. La comunidad internacional ha actuado rápidamente, tanto en el seno de la ONU como en la Unión Africana y con gran acierto en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Se espera la decisión para llevar al líder libio al Tribunal Penal Internacional de La Haya, lo cual dificulta el intento de asilo o refugio en cualquier país democrático. Igualmente, la declaratoria de una zona protegida por fuerzas internacionales para evitar el exterminio de la población libia en las zonas declaradas libres, especialmente en la región de Bengazi, cerca de Egipto, y en la frontera con Túnez; no se descarta una intervención militar como la ejecutada contra Milosevich, en su agresión contra el pueblo de Kosovo. El rechazo ha sido total de la comunidad internacional a la actitud genocida de Gadafi, incluyendo los duros términos del líder iraní Ahmadineyad. Lo extraño para los observadores internacionales ha sido la actitud de Venezuela, de respaldo al Gobierno de ese país que se manifestó tímidamente en el inicio a través del canal Telesur, informando la injerencia extranjera y la inmediata invasión a Libia por sus riquezas petroleras, afirmando la tranquilidad del país y comprometiendo al propio embajador venezolano en esa actitud. El canciller Maduro fue más directo en ese respaldo, y el presidente Chávez, utilizando el Twitter, llegó a publicar “Viva Libia y su independencia, Gadafi enfrenta una guerra civil”.

Este brevísimo recorrido por la historia reciente nos demuestra, entre otras cosas, que la situación al norte de África no es producto de la casualidad y su repercusión a nivel mundial es inobjetable, por tal razón presentaremos una serie de artículos que nos permitan dibujar en profundidad, el origen y consecuencias de esta ruptura de paradigmas en el mundo árabe.

EL NACIONAL - Martes 01 de Marzo de 2011 Opinión/8
Final fatal
El otrora poderoso Gadafi, como todo dictador, tiene los días contados
VÍCTOR RODRÍGUEZ CEDEÑO

La tormenta en el norte de África se acentúa entre manifestaciones, masacres e indecisiones de la comunidad internacional que, por diversas razones, mantuvo una complicidad silenciosa e interesada con los regímenes totalitarios de la región. Hasta hace poco, muchos jefes de Estado de Occidente se fotografiaban con el dictador Gadafi para mantener alianzas y negocios, sin que les importara el sufrimiento de los pueblos. El primer ministro francés disfrutó sus vacaciones de fin de año en Egipto, por invitación del gobierno de Mubarak; el presidente del Consejo Italiano, Silvio Berlusconi, recibió meses atrás a Gadafi para celebrar entre tiendas y chicas el nivel de las relaciones, confirmar los negocios de gas y petróleo y lograr recursos para una asfixiada economía italiana, y a ninguno de los dos les importó el dolor de los pueblos.

Los organismos internacionales tampoco se habían manifestado. Es apenas ahora cuando el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ­presidido hace sólo cinco años por Libia­ adopta una decisión para condenar la violación de los derechos humanos en ese país. El Consejo de Seguridad de la ONU, después de largos debates, aprobó por consenso algunas medidas en contra de Libia, entre las cuales figuran prohibición de salir del país a Gadafi y sus familiares y allegados, así como el congelamiento de sus cuentas en el exterior y, lo más importante, al igual que hace un tiempo en el caso de Bashir de Sudán, el envío de la situación que ocurre en Libia a la Corte Penal Internacional (CPI) para que investigue acerca de los horrendos crímenes que se cometen en ese país y se establezcan las responsabilidades del caso.

La respuesta de Gadafi a las legítimas protestas de los libios fue "acabar" con los manifestantes, recurriendo al uso de las armas, incluso a bombardeos a la población civil, lo que ha dejado centenares de muertos que, según la "independiente" Telesur, eran "exageraciones de los medios imperialistas".

Estamos ante crímenes graves de trascendencia internacional que pueden ser conocidos por la CPI, aunque Libia no es parte del Estatuto de Roma. Bombardeos, llamados a la masacre de civiles. La resolución del Consejo de Seguridad activa la jurisdicción de la corte (artículo 12 del Estatuto), lo que permitirá la actuación inmediata del fiscal (artículo 13-b) para investigar los hechos y determinar las responsabilidades. Gadafi tiene serias responsabilidades. También los militares y civiles armados, mercenarios muchos, quienes ejecutan por órdenes y llamados del dictador estos crímenes contra la humanidad. No hay excusas para eximir la responsabilidad de los presuntos criminales.

Ante la gravedad de la situación, aunque tardíamente, la mayoría de los gobiernos del mundo ha condenado las masacres y pedido al régimen de Gadafi que detenga las atrocidades. Solamente Cuba, Nicaragua, Bielorrusia y Venezuela han manifestado irresponsable y lamentablemente su apoyo al criminal Gadafi, lo que preocupa enormemente dentro y fuera.

El apoyo a Gadafi significa ­así de simple­ la aprobación de los métodos para disolver las manifestaciones pacíficas de civiles desarmados, ejecutadas por militares y civiles armados e instruidos para ello, lo que lamentablemente vimos una vez en Venezuela y que esperamos no ver más, pese a los anuncios desesperados lanzados por algunos de que "los oligarcas" no volverán y que "no entregaremos el Gobierno a ninguno que no sea Hugo Chávez, pese a los resultados electorales", incitación que por sí misma constituye un crimen contra la humanidad.

El otrora poderoso Gadafi, como todo dictador, tiene los días contados y si es recibido en otro Estado ­y esto es muy importante en el caso de Venezuela­ las autoridades de ese Estado tendrán que entregarlo a la justicia internacional, de acuerdo con los compromisos que han asumido al suscribir el Estatuto de Roma. La cooperación con la corte es una de las obligaciones más importantes que asumen los Estados partes en el Estatuto.

Los regímenes como el de Gadafi y todos los que violan de manera sistemática y generalizada los derechos humanos, los que cometen crímenes contra la humanidad, terminan tarde o temprano de la misma forma. El final es siempre fatal.

Ilustración: Pedro León Zapata (El Nacional, Caracas, 01/03/11)