EL PAÍS, Madrid, 24 de julio de 2014
TRIBUNA
La nueva guerra de los treinta años
No se puede aspirar a resolver la situación de Oriente Próximo, sino a gestionarla
Richard N. Haass
Es una región atormentada por una lucha religiosa entre tradiciones que se disputan su credo, pero el conflicto enfrenta también a militantes y moderados, impulsado por gobernantes vecinos que intentan defender sus intereses y aumentar su influencia. Los conflictos se producen entre Estados y dentro de ellos; resulta imposible distinguir las guerras civiles y las guerras por delegación. Con frecuencia los Gobiernos pierden el control a favor de grupos pequeños –milicias y similares– que actúan dentro de los límites fronterizos o traspasándolos. Las pérdidas de vidas son devastadoras y millones de personas pierden sus hogares.
Esa podría ser una descripción del Oriente Próximo actual. En realidad, describe la Europa de la primera mitad del siglo XVII.
En el norte de África de 2011, el cambio llegó después de que un humillado vendedor tunecino de fruta se prendiera fuego para protestar; al cabo de unas semanas, la región estaba en llamas. En la Europa del siglo XVII, un levantamiento religioso local por parte de protestantes bohemios contra Fernando II, el emperador católico de Habsburgo, desencadenó la conflagración de aquella época. Tanto los protestantes como los católicos acudieron en apoyo de sus correligionarios, dentro de los territorios que más adelante llegarían a constituir Alemania. Muchas de las mayores potencias de aquella época, incluidas España, Francia, Suecia y Austria, quedaron involucradas. El resultado fue la guerra de los Treinta Años, el episodio más violento y destructivo de la historia de Europa hasta las dos contiendas mundiales del siglo XX.
Hay diferencias evidentes entre los acontecimientos del periodo 1618-1648 en Europa y los citados de 2011-2014, pero las similitudes son muchas y dan mucho que pensar. Tres años y medio después del amanecer de la primavera árabe, existe la posibilidad real de que estemos presenciando la primera fase de una lucha mortífera, costosa y prolongada; dada la gravedad de la situación, podría muy bien empeorar.
Tres años después del inicio de la 'primavera árabe', la situación podría empeorar
La región está madura para los disturbios. La mayoría de su población es políticamente impotente y pobre, tanto en riqueza como en perspectivas. El islam nunca experimentó algo parecido a la Reforma en Europa; las líneas divisorias entre lo sagrado y lo secular no son claras y están discutidas.
Además, las identidades nacionales compiten con frecuencia con las derivadas de la religión, la secta y la tribu, y cada vez se encuentran más rebasadas por ellas. La sociedad civil es débil. En algunos países, la presencia del petróleo y del gas disuade la aparición de una economía diversificada y, con ella, de una clase media. La enseñanza insiste en el aprendizaje memorístico, en lugar del pensamiento crítico. En muchos casos, los gobernantes autoritarios carecen de legitimidad.
Los participantes exteriores, con lo que han hecho y lo que han dejado de hacer, han avivado aún más el fuego. La guerra de 2003 en Irak fue muy relevante, pues exacerbó las tensiones entre suníes y chiíes en uno de los países más importantes de esa región y, a consecuencia de ello, en muchas de las demás sociedades divididas de esa zona. El cambio de régimen en Libia ha creado un Estado que falla. El tibio apoyo al cambio de régimen en Siria ha preparado el terreno para una prolongada guerra civil.
La trayectoria de la región es preocupante: Estados débiles que no pueden vigilar su territorio; pocos Estados relativamente fuertes y que compiten por la supremacía; milicias y grupos terroristas van obteniendo una mayor influencia y unas fronteras que se desdibujan. La tradición política local confunde la democracia con el abuso de la mayoría de los votos, pues se utilizan las elecciones como medios de consolidar el poder, no de compartirlo.
Aparte del enorme sufrimiento humano y las pérdidas de vidas, la consecuencia más inmediata de la agitación es la posibilidad de un terrorismo más frecuente y duro, tanto el localizado en Oriente Próximo como el que emana de él. Y también existe la posibilidad de una alteración de la producción y del transporte de energía.
Se debe perseguir un alto el fuego específico entre Israel y Hamás
Hay límites a lo que las instancias exteriores pueden hacer. A veces, las autoridades deben centrarse en impedir que la situación empeore, en lugar de en programas ambiciosos para mejorar; este es uno de esos momentos. Lo que esa situación requiere, por encima de todo, es prevenir la proliferación nuclear (comenzando por Irak), ya sea mediante la diplomacia y las sanciones o, de ser necesario, mediante ataques militares o de sabotaje. La otra posibilidad —un Oriente Próximo en el que varios Gobiernos y, por mediación de ellos, milicias y grupos terroristas tengan acceso a las armas y materiales nucleares— es demasiado espantosa para plantearla.
También tienen el mayor sentido las medidas que reduzcan la dependencia mundial de los suministros energéticos de esa región, incluidos el desarrollo de fuentes substitutivas y las mejoras en la eficiencia de los combustibles. La asistencia económica debe ir dirigida simultáneamente a Jordania y al Líbano para ayudarlos a afrontar la avalancha de refugiados. El fomento de la democracia en Turquía y Egipto debe centrarse en el fortalecimiento de la sociedad civil y la creación de Constituciones sólidas que difuminen el poder.
El contraterrorismo contra grupos como, por ejemplo, el Estado Islámico de Irak y de Siria (que ahora se llama simplemente Estado Islámico) debe llegar a ser una característica fundamental de esa política, ya sea mediante aviones no tripulados, pequeñas incursiones o la capacitación y entrega de armas a los copartícipes locales. Ya es hora de reconocer la inevitabilidad del desmembramiento de Irak (ahora el país es más un medio para la influencia de Irán que un baluarte contra ella) y fortalecer un Kurdistán independiente dentro de las antiguas fronteras de Irak.
No hay margen para las falsas ilusiones. El cambio de régimen no es una panacea; puede ser difícil de lograr y casi imposible consolidarlo. Las negociaciones no pueden resolver todos los conflictos, ni siquiera la mayoría de ellos.
Eso es sin lugar a dudas cierto, de momento, respecto de la disputa palestino-israelí. Aun cuando cambie, un acuerdo amplio ayudaría a las poblaciones locales, pero no afectaría a la dinámica de los países o conflictos vecinos. Ahora bien, se debe perseguir la consecución de un alto el fuego específico entre Israel y Hamás.
Asimismo, la diplomacia puede dar resultado en Siria solo si acepta la realidad existente en el terreno (incluida la supervivencia del régimen de Assad en el futuro previsible), en lugar de intentar transformarla. No se debe buscar la solución en el trazado de nuevos mapas, aunque, una vez que las poblaciones hayan cambiado y se haya restablecido la estabilidad política, el reconocimiento de nuevas fronteras podría ser deseable y viable.
Las autoridades deben reconocer sus límites. De momento y en el futuro previsible —hasta que surja un nuevo orden local o se generalice la extenuación— Oriente Próximo no será tanto un problema que resolver cuanto una situación que gestionar.
(*) Richard N. Haass es presidente de la organización Consejo de Relaciones Exteriores.
Traducido por Carlos Manzano.
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sábado, 26 de julio de 2014
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lunes, 31 de octubre de 2011
ASTILLADURA DE POLVO

EL SOL DE MARGARITA, 31 de Octubre de 2011
Grano de Mostaza
A los militares patriotas venezolanos por el caso de Libia
William Fariñas
El espíritu y alma del pueblo venezolano no requiere de muchas explicaciones para descifrar las perniciosas intenciones del imperio norteamericano y sus acólitos para con nuestra patria venezolana. Nuevamente los poderes imperiales y sus cancerberos consideran que Venezuela es uno de sus objetivos futuros para invadir. En definitiva, la principal preocupación del imperio es que la patria venezolana se consolida cada vez más en su visión y actitud soberana, especialmente cuando se ha certificado a nuestra nación como la primera reserva internacional de petróleo del mundo, con aproximadamente 300 mil millones barriles; lo que amerita fortalecer nuestra defensa y seguridad ante las apetencias de esta maquinaria de guerra y gran glotón consumidor de hidrocarburos.
Respetamos al pueblo de los Estados Unidos y de la Comunidad Europea con sus problemas y circunstancias; no obstante solicitamos a la ONU en su precaria vocería, dejen que los pueblos del mundo vivamos en concordia. En julio de 2011 conmemoramos el Bicentenario de nuestra independencia. Después de 300 años de dominación colonialista, en ese momento epopéyico una generación asumió el liderazgo de todo el pueblo con los matices sociales tan diferentes y contradictorios de esa época. Era cierto que en la colonia, las profundas divisiones de clase atentaban con el espíritu de independencia; de hecho las más crueles batallas se dieron entre llaneros y esclavos nacionales contra la misma población caraqueña y oriental que abrazaban las ideas independentistas. La visión del Padre Libertador y su sensibilidad social captó estas profundas divisiones, y orientó el devenir de la lucha. Inexorablemente la humanidad avanza hacia mayores niveles de participación e inclusión.
La lucha por la fuerza y la razón nunca podrá justificar la destrucción y la muerte de los seres humanos y los pueblos, la floresta y la fauna. La voz del humilde Pastor de Galilea sigue vigente por la construcción de una civilización centrada en el amor y una cultura de la paz. Tenemos suficiente moral para exigirle a las Naciones Unidas y a todos los países firmantes de las resoluciones guerreristas, que nunca habrá justificación imperial para atacar y matar a ninguna población. Todos los barriles de petróleo y todos los millones depositados en los bancos del mundo no justifican la muerte de una sola vida; para Venezuela no es cuestión de apariencias, el clamor de nuestra patria es por la paz y libre autodeterminación de los pueblos.
Los abuelos aborígenes se batieron como los buenos contra la invasión europea, para luego convivir en relación multiétnica con nuestros ancestros afrodescendientes. Por supuesto que no fue una historia rosa ni angelical, menos de avenencia o conciliación. Nuestro legado de hermandad y amante de la paz como pueblo mestizo, se ha construido a partir de sacrificios y dificultades, de cruentas guerras y abominable matanzas, de dominación y luchas, de confrontación primigenia contra invasores, de dominación clasista, colonialista y esclavista, de guerras civiles y de una esplendorosa emancipación y ahora liberación. Venezuela es una tierra de gracia y honor para abordar estos delicados asuntos de conflictos bélicos sin ninguna vacilación; cimienta su doctrina de Estado en la conciencia, ideas y acciones de nuestros libertadores y ciudadanos ilustres como el valiente perpetuo Simón Bolívar, el universal Miranda, el Abel de América Sucre, el maestro eterno Simón Rodríguez, la heroica Luisa Cáceres entre centenares de hombres y mujeres combatientes e insignes patriotas.
Es una exigencia telúrica legítima del polvo y barro de nuestros ancestros; Es un canto hierático de la sangre derramada por amor a la libertad. Cada oficial, soldado y marinería que surcan a diario el suelo y aire patrio, ríos y mares, posee en su alma y espíritu, la sabia hierática de este pretérito glorioso. Hoy en sus unidades, tanques, buques, submarinos y aeronaves están prestos ante cualquier intención imperial. Eso lo sabemos, el próximo enemigo de la patria vendrá por el mismo mar de la conquista, con potentes naves como ayer. Somos una pequeña nación grande en dignidad y soberanía. Ahora, aquí los estaremos esperando con la sabiduría del tiempo, el espíritu de nuestros antepasados, con el favor y gracia del Dios de los Ejércitos. Somos seres amorosos y pacíficos, mezcla con herencia aborigen y magia africana. Somos hijos de libertadores y no de opresores. ¡Viva la heroica resistencia patriota del pueblo Libio! ¡Viva la autodeterminación de los pueblos! ¡Viva la patria bolivariana! ¡Viviremos y Venceremos!
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domingo, 4 de septiembre de 2011
(DES) ENMASCARAMIENTOS

EL NACIONAL - Domingo 04 de Septiembre de 2011 Siete Días/4
entrevista
Elsa Cardozo
"Chávez presenta a Libia como espejo en el que Venezuela debe verse"
La internacionalista advierte que el Presidente instrumentaliza el caso libio y logra un efecto mediático, pero a largo plazo quedará asociado a una figura desprestigiada en materia de derechos humanos. Asegura que el uso del petróleo como recurso de poder no le ha funcionado al Gobierno
TAL LEVY
Nada más lejos que los primeros enunciados de la política exterior del actual gobierno y esa idea de velar por los intereses del Estado y procurar una redefinición de las relaciones con el mundo, apostando a la diversificación, al fortalecimiento de los vínculos con América Latina y el Caribe y a la integración regional.
La realidad, asegura Elsa Cardozo, contradice esa propuesta inicial.
La internacionalista afirma que no existe una política exterior de Estado. "Tenemos una política exterior de gobierno, plasmada en modo muy preciso en la propuesta de reforma constitucional de 2007 y en el Proyecto Simón Bolívar, que es ofensiva y cuya gran idea inspiradora es la posible invasión, el enemigo externo. Hay una visión de la política mundial como un gran campo de batalla".
Cardozo da cuenta de los agravios: "El Gobierno no se ha cansado de ofender, desacatar y menospreciar los mecanismos de integración y sólo se mueve hacia ellos cuando es su posición la que prevalecerá".
Al examinar el costo de la petrodiplomacia, advierte que Venezuela ha malogrado relaciones económicas y se ha hecho más dependiente que nunca del ingreso petrolero. "No somos un país más soberano ni independiente desde el punto de vista económico. Es una ficción pensarlo. Hoy Venezuela está bastante desintegrada de los circuitos económicos latinoamericanos, entre otras razones por el volcamiento a la geopolítica del petróleo y no a la geoeconomía del petróleo, que lo entiende como recurso palanca para el desarrollo. Nos hemos convertido en un gran importador de lo esencial".
--En "La gobernabilidad democrática regional y el papel (des) integrador de la energía", apunta que el gobierno venezolano concibe la energía como recurso de poder. ¿Cuál ha sido el fruto de esa política? --¿Cuáles eran los grandes proyectos con los cuales el presidente Hugo Chávez proponía que Venezuela se convirtiera en el gran eje del sistema energético latinoamericano? El famoso y descabellado proyecto del gasoducto del sur, que se cayó por su propio peso. En Bolivia, Venezuela quería crear un sistema de controles de flujo de la energía en América del Sur, usándola como un recurso de poder, y resulta que Pdvsa funcionó muy mal en Bolivia, que finalmente llegó a acuerdos con Brasil. No sólo no ha funcionado como recurso de poder, más allá de esos tratos pequeños de Petrocaribe, sino que económicamente la tendencia es que Venezuela pierda terreno. Otros países como Brasil han fortalecido al sector energético como un sector empresarial, productivo, y no simplemente como un recurso de poder del que se usa y abusa como la gallinita de los huevos de oro.
--¿Qué ha perseguido el presidente Hugo Chávez al insistir en ser el último defensor en el mundo de Muamar Gadafi y qué ha logrado? --Allí hay una identificación que tiene historia. El haberle recibido y dado símbolos tan importantes como la réplica de la Espada del Libertador implica que hay una afinidad en una distorsionada visión de Gadafi como el gran liberador del pueblo libio, un líder a emular, lo que es aterrador cuando uno ve su desempeño. También hay un elemento instrumental.
Chávez presenta a Libia como un espejo en el que Venezuela debe verse, es decir, que aquí puede haber una intervención internacional, que los países petroleros están expuestos a que el imperio, Estados Unidos y sus amigos europeos como lo llama el mandatario, le pongan la mano al petróleo. Además, está esa asociación libre y muy forzada, no siempre explícita, que hace el Presidente entre la oposición venezolana y los rebeldes libios, bajo la tesis de que la oposición es traidora y está dispuesta a buscar aliados internacionales para derrocar al Gobierno. Cada uno de esos puntos, por supuesto, es debatible.
--¿Y el efecto? --Uno que el Presidente aprecia y es aparecer en muchos medios de comunicación. Pero mirando con largo aliento, lo que quedará es una asociación terrible con una figura, la de Gadafi como líder, que se desprestigió hasta tal punto que la ONU aprobó por consenso, salvo por cierto la voz disonante venezolana, la exclusión de Libia del Consejo de Derechos Humanos. Éste es un efecto muy negativo porque si Chávez pretende mostrarse como liberador de los pueblos, que se preocupa por el aspecto humano de los conflictos, esto es todo lo contrario, pues la posición de Gadafi ha sido absolutamente inhumana, al pedirle a los libios que mueran por él hasta las últimas consecuencias.
--Lord Palmerston decía que los Estados no tienen aliados sino intereses permanentes.
Con iniciativas como el Alba o Petrocaribe, en las que se financia a otros países sin obtener clara retribución, ¿podría decirse que la Venezuela de Hugo Chávez no tiene intereses sino amigos? --Depende de cómo se haga el balance. Chávez sí espera una retribución: la solidaridad automática de aquellos países que se benefician de sus programas. Ya lo vimos con la suspensión del suministro petrolero a Honduras cuando las cosas no funcionaron como él aspiraba. El ejercicio del Presidente es profundamente realista, por cierto también literalmente por lo de los reales. La política exterior tiene un fuerte apoyo en el recurso petrolero. Lo que suele decir la historia es que esas relaciones construidas sólo sobre la base del vínculo económico, sin consideración de los intereses mutuos, a largo plazo son muy frágiles. Por ejemplo, los países del Caricom que también son miembros del Alba se abstuvieron cuando Chávez propuso un mecanismo de seguridad del Alba.
--A un año de la reconciliación diplomática entre Venezuela y Colombia, ¿a Juan Manuel Santos le ha funcionado la estrategia del "mejor amigo"? --Hasta cierto punto sí. Cesaron los insultos y la diplomacia del micrófono, que es muy dañina, pero cuando uno examina las declaraciones de la canciller colombiana y el tema económico y de seguridad, encontramos satisfacciones relativas. La canciller declaró en junio en el foro Diálogo Interamericano que Colombia daba por perdido el regreso al mercado venezolano. La negociación comercial se ha limitado a que el gobierno venezolano le compra a empresarios colombianos sin que participe el sector privado venezolano y eso tiene su límite y todas las contras debido al régimen de pago del gobierno venezolano y su morosidad. Ha habido un acuerdo en materia de narcotráfico muy publicitado pero, considerando los informes de la ONU sobre el grave problema de Venezuela como país de tránsito de droga, ese balance luce muy pobre.
La gran pregunta es hasta qué punto hay verdadera coordinación y compartir de inteligencia entre Colombia y Venezuela.
No es fluida la cooperación en materia de seguridad entre los dos países y eso ha hecho que el gobierno colombiano insista en que es un tema prioritario para ellos.
Cardozo mira también puertas adentro. "La declaración acerca de que Chávez era un factor de estabilidad le ha valido muchas críticas a Santos porque lleva el acercamiento a un extremo en que se convierte en intervención en los asuntos internos. Pareciera casi como un apoyo electoral al presidente Chávez. A los venezolanos que queremos una buena relación con Colombia es la parte que más nos duele".
--Usted ha dicho que Venezuela es un país exportador de caos. ¿Por qué? --Daré un ejemplo institucional regional. El Presidente dijo en estos días que hay que fortalecer a Unasur, pero ése ha sido un compromiso siempre bastante caótico. En 2004, a la semana siguiente del acuerdo de mínimos que fue el tratado constitutivo de Unasur, Chávez lanzó en La Habana con Fidel Castro el Alba con referencias muy distintas. Cuanto más caracterizaba al Alba, más descalificaba a Unasur. También está la constante descalificación de Mercosur, al que quiere entrar, pero el Mercosur que quiere es otro. Los mecanismos regionales sirven en la medida en que se ajusten a lo que el Presidente quiere y cuando no, la actitud es descalificadora. También está el caso de la guerrilla. En 2008, Chávez hizo un llamado ante la Asamblea Nacional a reconocer a la guerrilla colombiana. Dijo que las FARC y el ELN tenían un proyecto político que aquí se respetaba. Se queja porque no le dejan ser mediador y sale con esta declaración que le descalifica para esa iniciativa. Eso es caótico. Además, el gobierno venezolano tiene el récord de incumplimiento de sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y acompaña ese desacato con un discurso de descalificación institucional.
Ilustración: Eliseo Solís Mora(El Nacional, Caracas, 07/03/11)
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lunes, 21 de marzo de 2011
DOS FACETAS

¿Culpa?
Luis Barragán
El bombardeo en curso de Trípoli, siguie interpelándonos. Intentamos una perspectiva cristiana del acontecimiento que, sin dudas, rechaza toda guerra, toda matanza, toda demolición de la vida y dignidad de la persona humana. ¿Las hay justas?, ¿puede justificarse y hasta celebrarse la lluvia de misiles?. No lo creemos. Y, sin embargo, ¿hacia dónde caminó la Libia de Kadafi?. Precisamente, a la masacre de su pueblo, impedido por décadas de manifestarse democráticamente, demoliéndolo en nombre de un ideario - por cierto, exquisitamente exportable - que jamás significó libertad y justicia social. Por ello, ¿hasta qué punto sentir culpa por lo que acaece en Libia?.
No ha sido lo deseable, pero hubo tiempo para las rectificaciones. Incluyendo las diligencias reales, eficaces y convincentes del presidente Chávez y su nunca bien ponderado canciller, para evitar las matanza y la posterior respuesta del sistema internacional al que abona, magnificando una retórica que suple la ausencia de imaginación, mientras que él mismo se arma hasta el hartazgo.
En la mañana de hoy, el comentarista de circo de Venezolana de Televisión, despachaba el problema con la absoluta seguridad del esquema tan maniqueo que lo (s) anima: llegaron a Libia para robarle su petróleo y gas. ¿Es así de escandalosamente simple?. Lego en el asunto, hemos procurado respuestas con anterioridad que avisan de una profunda complejidad del mundo mundo árabo-islámico. Y si bien la sentencia reza de los almuerzos nada gratuitos en el escenario internacional, ¿podemos aceptar una versión propia de la propaganda oficialista que, si fuese consecuente, nos involucraría directamente en el conflicto?.
Creemos distinguir dos facetas de la tragedia: de un lado, la posibilidad de controlar públicamente las incursiones aliadas, calibrando sus consecuencias. Aceptemos que hay malas intenciones, reales o contrabandeadas, en cada incursión que puede recordar los viejos atropellos imperialistas, pero también la posibilidad no menos real de una opinión pública mundial o sociedad civil internacional capaz de actuar. Digamos que hay versiones interesadas de las agencias internacionales de noticias, aunque existen instituciones capaces de infundir un costo político en las llamadas democracias liberales. Vale decir, la posibilidad de denunciar los abusos y de tramitarlos, por lo menos, en el parlamento estadounidense como no lo hay en este lado del mundo, con las implicaciones del caso. ¿Ingenuidad?, probablemente, pero la historia asoma amargas lecciones.
Y, de otro lado, la imposibilidad cierta de evaluar determinadas posturas y actos, responsabilizándolos, como ocurre con Kadafi, Fidel Castro y Hugo Chávez. Ni la propia matanza pudo constatarse y remediarse in situ, no sólo porque así se empeñó el dictador libio, sino por el inmenso valladar propagandístico que se levanta en nombre de la revolución. Costos políticos ocultos que se traducen en impunidad absoluta, como ha de ocurrir en Libia y Cuba, resistiéndonos al ejercicio de la soberanía perasonal en Venezuela. Y es que !ni siquiera! la comisión permanente de Política Exterior ha sesionado para evaluar los yerros y certezas de nuestra política internacional y, muchísimo menos, recibir e interpelar a Maduro, pues, nunca será igual que invitarlo a una comparencia en la plenaria de la Asamblea Nacional.
Seguiremos pendientes, rechazando toda banalización de la tragedia. E, insistimos, la que pudiera darse en los sectores de la oposición, remediable por el ejercicio de la crítica, y la que exhiben los círculos ligados al poder, irremediable porque esa ligadura es con la versión intocable del supremo: el chavezato, al fin el cabo.
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TELEGRAMA TELEVISIVO

María Teresa Romero, reconocida internacionalista, mañanera, entrevistada en Televen hoy. Crisis de Libia. Palabras más, palabras menos, subrayó que no debemos olvidar el motivo de la incursión aliada, difícil porque - obviamente - ha de atacar objetivos militares para imponerse. Kadafi masacra a su propio pueblo. Olvidamos rápido. Estados Unidos u Obama, no quería hacerlo. La situación cada vez se hizo más grave. Por supuesto, haciéndose la víctima, el dictador desea sacar provecho político. Como ocurre con Chávez Frías, llamando al cese de fuego y la paz, pero tampoco olvidemos que ya está en campaña electoral. Las informaciones son contradictorias. Del acto bélico se desprenden posibilidad políticas o diplomáticas. Chávez no ve el contexto global.
NOTA LB:
Tendemos a banalizar el asunto, y - por lo menos - telegráficamente puede una internacionalista destacada, como MTR, aludir al tema. Existe una abundante referencia a la materia en las plantas radiotelevisivas privadas y estatales, pero muy pocas ocasiones para profundizarla. El ámbito internacional también es importante. Y con toda la brevedad de tiempo disponible, fue una buena entrevista.
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Muammar Kadafi
jueves, 17 de marzo de 2011
NOTA LIBIOGRÁFICA

¿Definitivamente alibiados?
Luis Barragán
Forzado por la comparecencia parlamentaria, algo menos que la apropiada interpelación en la plenaria o comisión especializada, el canciller Maduro se pronunció en defensa de Kadafi, viejo reunificador de la Libia otrora fragmentaria, y de Telesur, cuya versión idílica narcotiza a su disminuida audiencia. Luego, el presidente Chávez, donador de las réplicas de la celebérrima espada que dice caminar más allá del continente, redujo la tragedia a sus caprichosos afanes anti-imperialistas.
Poco importa que los hijos del dictador sean voceros y negociadores, faltando una mínima institucionalidad del régimen, delatándolo. O los infinitos caudales que buscan patria segura para la familia destinada fatalmente al exilio, imposibles de explicar por los antiguos cultores del no menos célebre “Libro verde”, por fortuna, hoy arrepentidos como parece ocurrirle a Domingo Alberto Rangel.
El literal bombardeo de los grupos protestatarios abarca ya a poblaciones enteras, confundidos deliberadamente los objetivos civiles y militares que no pueden despacharse fácilmente como una gigantesca intriga de las desalmadas agencias internacionales de noticias. Empero, en el fondo de la alibiada discusión, acelerados los acontecimientos, se encuentran las obvias interrogaciones sobre la naturaleza de la insurgencia mesoriental y la dislocación de nuestra política exterior.
Siendo contadas las excepciones, por una parte, solemos obviar el ya prolongado conflicto entre el islamismo despótico y (neo) feudal, teológicamente atrasado, y el republicano y laico, surgido vigorosamente a mediados del siglo pasado, por no citar el relacionamiento clave con la modernidad democrática, inquietud constante de Emeterio Gómez, o la huntingtoniana confrontación civilizacional. Una década y poco más tras, por ejemplo, Emilio Menéndez del Valle aportaba luces en torno al extraordinario dilema suscitado por los hábitos democráticos, la productividad competitiva y todo el contexto socio-organizativo contrastante de la occidentalidad y orientalidad; el “Dar al Islam” y “Dar al Harb”, con sus foetazos ideológicos; el fundamentalismo o integrismo, cuya aparición y consistencia parece garantizada por la miseria y desesperanza terrenal; la resistencia al Estado Nacional, condicionado por la “umma”, y el ejercicio de la soberanía personal; o, lo que particularmente nos llama la atención en el caso libio, el rentismo petrolero, dato sobre el que en nada abunda el autor (“Islam y democracia en el mundo que viene”, Los Libros de la Catarata, Madrid, 1997: 137, 155), susceptible de una errada generalización dada la experiencia noruega.
Desconocemos las intenciones y propósitos de los grupos insurgentes, aunque quisiéramos compartir el optimismo de Demetrio Boersner de acuerdo al magnífico artículo que publicara para la revista SIC, correspondiente al mes que cursa (resumido en Tal Cual/Caracas, 14/03/11). La caída de los muros en la región constituye un fenómeno histórico ciertamente inédito, capaz de actualizar al resto del mundo respecto a los nuevos balances de poder.
Valga señalar, por otra parte, la necesidad de una política exterior no sólo realmente profesional, sino acorde a los anhelos de democracia, libertad y justicia del pueblo venezolano. Una interpretación demencial del texto constitucional, la convierte en una dirección exclusivísima, arbitraria y temeraria del presidente Chávez, siendo imposible que lo alcancen las competencias parlamentarias, tal como ocurre en el ámbito de la política militar.
Ojalá la prudencia se imponga, más allá de los desplantes verbales, pues lo que acontezca con Libia, socio petrolero, al igual que en todo el universo árabo-islámico, por sus impredecibles consecuencias, amerita de una institucionalidad responsable que las pondere, como un comité asesor del Ejecutivo, la comisión permanente de política exterior de la Asamblea Nacional o el propio Consejo de Defensa de la Nación, respetado y estimulado el concurso de la oposición. Aspiración quimérica, sin duda, pero también puede sorprendernos la caída de los muros domésticos por la gravedad de las decisiones presidencial adoptadas o a adoptar, liviandad devenida libiandad.
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2011/03/%c2%bfdefinitivamente-a-libia-dos/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=748542
NOTA LB:
En la versión de ND aparecen "alibiados" y "libiandad" separados por sendos guiones. Es difícil desde la PC trabajar el asunto, debido al programa autocorrector. Y, al pasarlo al medio, puede engalanarse y ufanarse precisamente por haber hecho la "corrección"...
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Luis Barragán
miércoles, 16 de marzo de 2011
AUTOCONSTRUCCIÓN DE ESCENARIOS (TELEVISIVOS)

EL NACIONAL - Domingo 13 de Marzo de 2011 Siete Días/6
El crepúsculo de los dioses
SERGIO RAMÍREZ
Un exaltado reportero de la cadena Telesur, que transmitía desde la plaza Verde en Trípoli, donde se concentraban partidarios del coronel Gadafi, no se cansaba de repetir lo que alguno de los manifestantes le había dicho, que el gran líder perpetuo de la Yamahiria era un padre para todos los libios, y más que un padre, un dios. El joven reportero insistía en eso de que Gadafi era como un dios una y otra vez, con verdadero entusiasmo.
¿El dictador como un dios? No se trata de nada nuevo.
Los césares de la Roma imperial eran elevados a los altares cuando habían muerto, si tenían suerte de que su memoria llegara a ser reverenciada. Pero el dictador como dios vivo no deja de ser una novedad. El dios represivo y vengador que todo lo puede contra sus criaturas, y que desde una pantalla de televisión ordena cazar como ratas a los réprobos de su fe, mientras muestra las tablas de la ley forradas en color verde, su propia ley, que manda que quien desobedezca a dios, encarnado en él mismo, debe pagarlo con la vida.
La imagen que este dictador, el Mahdí, el caudillo, tiene de sí mismo como dios, y que a través de los aparatos de propaganda la inculca en las mentes de sus más enardecidos partidarios, tiene que ver con la idea de la inmortalidad. Se está en el poder para siempre, y eso descarta la idea de la muerte.
Cuando Oriana Fallaci entrevistó en 1972 al rey Haile Selassie, León de Judá, Potencia de la Trinidad, Rey de Reyes, en el palacio de Gebhi en Addis Abeba, y le preguntó al final qué pensaba de la muerte, el soberano inmortal, que no comprendía la pregunta porque no comprendía lo que era la muerte, se indignó al grado de echar por la fuerza a la periodista del palacio.
Este otro dios, cercado en su fortaleza de Bab al Azizia y que gusta de los disfraces, arropado en vestiduras de beduino o vestido de mariscal de charreteras doradas y vistoso quepis, debe ya tener dudas serias sobre su propia inmortalidad, en la medida en que su poder se resquebraja como un decorado comido de manera implacable por la polilla de la animadversión popular, que termina trocándose en furia.
Los dioses provisionales suelen fabricar sus propios escenarios. El coronel Gadafi se asoma al borde de un muro rodeado de sus guardianes de la revolución, los mismos que matan a mansalva en las calles de Trípoli a todos los que ya no creen en el dios verde, para contemplar a sus partidarios, que han sido congregados allí para gritar vítores, para ensalzarlo, y muchos de ellos portan sus retratos de cuando era joven, fabricados en serie. ¿Se asoma para darse confianza, para reforzarse en su idea de permanencia para siempre en el poder, o para despedirse, porque el estrépito de los decorados que se derrumban llega desde toda Libia, desde Sirte, desde Bengasi, desde Tobruk? El dios envejecido, que se deforma en caricatura, la cara rellena de bótox, y que lanza sus legiones de helicópteros Apache sobre la población civil indefensa como castigo de los cielos, el rayo que sale de su mano y que calcina y mata, juega su último juego, el del amor de su pueblo, el de la devoción imperecedera de sus criaturas.
Anastasio Somoza, poco antes de huir a Miami con su familia y sus más íntimos allegados en julio de 1979, llenó de gente una plaza de Managua, empleados públicos y campesinos acarreados en camiones del Estado, que en sus manos, por igual, llevaban fotografías suyas de cuando era joven y esbelto, y no la caricatura envejecida en que también se había convertido. La gente en la plaza gritaba: ¡No te vas, te quedás; no te vas, te quedás!, mientras él, en la tribuna, saludaba con los brazos en alto detrás de una mampara de vidrio a prueba de balas. Sólo conservaba Managua, la capital, o partes de ella. Las ciudades más importantes del país estaban ya en manos de los rebeldes, como ahora en Libia. Aquellos gritos ya no servían de nada. No se quedaba, se iba. Ya se estaba yendo.
Había bombardeado las ciudades y los barrios insurreccionados de Managua con aviones artillados con cohetes, y cuando se le acabaron las bombas, con barriles de quinientas libras rellenos de dinamita. Se fue dejando una estela de sangre, más de 20.000 muertos. Y siempre repitió, hasta el último momento, que quienes buscaban derrocarlo, quitarle el trono, el cetro y la corona al dios vivo que era él, no eran sino terroristas, drogadictos, fanáticos, a los que también había que cazar casa por casa. Viejas palabras del repertorio de los dioses vencidos.
Estos dioses de opereta, a pesar de sus poderes omniscientes, no son capaces de enterarse de su propia decrepitud, ni saben escuchar los cuchicheos que se multiplican tras puertas y paredes y que luego se convierten en alaridos de rabia y de rechazo cuando se llenan las plazas.
Un dios recostado en una blanda nube, en un cielo azul y sereno sin inquietudes ni tormentas. Tras hallarse en la lista internacional de los terroristas más buscados, se había reconciliado con Occidente, que le perdonó la explosión del avión de la Panamerican en vuelo sobre Escocia, en 1988, responsabilidad suya, como lo ha reconocido su propio ministro de Justicia, Abdel Jeleil, que ahora ha dimitido.
Las llaves del petróleo y del gas las tenía abiertas hacia el otro lado del Mediterráneo. Reyes y jefes de Estado lo recibían con pompa. Su megalomanía y sus excentricidades eran pasadas por alto. Sus cuentas rebosaban los bancos en Estados Unidos y Europa.
¿Por qué ahora? ¿Por qué a mí?, debe preguntarse. Y lo peor es que, declarado apóstata por los teólogos islámicos, no puede aspirar al título sagrado de shaheed (mártir), y por tanto le está negado el paraíso. Un dios sin paraíso. Vaya contradicción tan extravagante.
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DESNUDEZ

EL NACIONAL - Miércoles 16 de Marzo de 2011 Opinión/8
Libia al desnudo
ANÍBAL ROMERO
La crisis en Libia pone en evidencia la hipocresía y decadencia del Occidente democrático. ¿Qué ocurre en Libia que no haya pasado, multiplicado mil veces, en el Irak de Sadam Hussein? Gadafi es un verdugo sanguinario y Sadam fue un asesino en masa. ¿Por qué los que hoy piden una intervención militar en Libia para detener la carnicería antes callaban sobre Sadam, o dedicaban sus energías a atacar a Estados Unidos? ¿Son menos merecedores de la solidaridad bienpensante los iraquíes que los libios? Cabe preguntarse: ¿no será acaso que franceses, alemanes, chinos y rusos realizaban jugosos negocios con Sadam, y temían que la invasión norteamericana condujese al fin de sus corruptelas con el carnicero iraquí, pero ahora aspiran a asegurar sus inversiones en Libia? ¿Será que italianos, franceses, españoles y otros temen la emigración de millares de libios a Europa, pero observaban con desinterés a los más distanciados iraquíes, sometidos a la crueldad de Sadam? Los que se opusieron a la remoción del tirano iraquí argumentaron que la misma no era "multilateral y unánime"; ahora exigen que se intervenga militarmente en Libia y que tal acción sea, también, "multilateral y unánime". ¿Desconocen acaso estos ingenuos que ya China, Rusia, Alemania, Brasil, India y Suráfrica han cuestionado la acción militar? ¿Ignoran que los mismos europeos, con excepción del atolondrado Sarkozy y el novato inglés Cameron, temen actuar? ¿No saben nuestros bienintencionados idealistas que solicitar una decisión "multilateral y unánime" equivale a hacerla imposible? ¿Ignoran que la Libia de Gadafi era, hasta el año pasado, miembro del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas? Repito: ¡del Comité de Derechos Humanos! ¿Qué puede esperarse de las Naciones Unidas? ¿Es tal ingenuidad sólo fingida? Hay que enfatizarlo: bajo Obama, Estados Unidos ha dado inicio a un desestabilizador y amenazante proceso de retirada estratégica, militar y psicológica, proceso que lejos de atenuar los conflictos internacionales los acentuará. La razón es clara y conocida en la historia: al perderse un sentido de orden y al debilitarse la potencia que le sostenía, los aliados del pasado buscan protegerse por sus propios medios, en tanto que los enemigos de siempre, percibiendo el retroceso, se hacen más agresivos. Ello se observa hoy desde la península coreana hasta el norte de África y desde Irán hasta el Caribe y el eje Caracas-La Habana.
Obama fue ligero e irresponsable cuando pronunció desde El Cairo, pasando por encima de las cabezas de su entonces anfitrión Mubarak y de los principales aliados de Washington, un discurso demagógico llamando a los pueblos de la región a democratizarse.
Fue irresponsable porque, como lo indica hasta el presente la crisis Libia, Obama no está dispuesto a respaldar decididamente a esos pueblos en sus momentos críticos. La masacre en Libia es el epitafio de una política exterior banalmente idealista, basada en la entelequia del "poder blando" (que ni es blando ni es poder), política que llevará a Estados Unidos al abismo a que le empujó el desventurado Jimmy Carter.
Hoy, cuando el clamor de un Occidente confundido y decadente se levanta para condenar al verdugo libio e intervenir en la guerra civil, conviene recordar a Sadam Hussein y a los centenares de miles que el déspota iraquí liquidó mientras hacía negocios con Berlín, Moscú y París, entre otros. El Occidente "políticamente correcto", corrompido hasta los tuétanos por sus desvaríos hipócritas, enseña sin pudor su repulsiva desnudez. Lo pagará caro.
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sábado, 5 de marzo de 2011
ALIBIO (UNO)

EL NACIONAL - Sábado 05 de Marzo de 2011 Primera Página/1
PETRÓLEO
$ 745 millones adicionales recibió Gobierno por crisis libia
La cesta venezolana se incrementó en 12,09 dólares en las últimas 2 semanas. Llegó a 97,51 dólares, con los que supera en más de 50 dólares el precio establecido en el presupuesto de 2011.
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ALIBIO (DOS)

EL NACIONAL - Sábado 05 de Marzo de 2011 Economía/4
ENERGÍA La cesta petrolera cerró en 97,51 dólares por efecto de la crisis en Libia
Gobierno recibió en 2 semanas $ 745,3 millones adicionales
La cotización actual supera en más de 50 dólares el precio establecido en el presupuesto de 2011
ANA DÍAZ
El disparo de los precios internacionales petroleros por la crisis en Libia incrementó la cotización de la cesta venezolana en 12,09 dólares por barril en las últimas dos semanas, según cifras del Ministerio de Energía y Petróleo.
El alza del valor de la canasta de exportación de crudos y productos representa ingresos por 1,45 millardos de dólares, de los cuales 745,3 millones representan un excedente con respecto a lo previsto en el Presupuesto de la Nación 2011, en el que el precio del barril se fijó en 40 dólares.
El cálculo de los ingresos por renta petrolera se sustenta en una exportación de 1,1 millones de barriles diarios que reportan los expertos en el movimiento de los buques que transportan volúmenes de hidrocarburos exportados desde nuestro país. Los especialistas indican que Petróleos de Venezuela no puede exportar más de 1,2 millones de una producción de 2,8 millones de barriles al día por el impacto del elevado consumo del mercado interno.
El Ministerio de Energía y Petróleo reportó que el precio de la canasta venezolana de exportación promedió 97,51 dólares el barril en la presente semana, 6,40 dólares por encima del lapso anterior, cuando se situó en 91,11 dólares. Sin embargo, el promedio del valor de la cesta en la semana precedente a la crisis de Libia, fue 85,02 dólares por barril.
Nelson Hernández, profesor de economías energéticas de la Universidad Metropolitana, señaló que en la actualidad Venezuela depende más de las subidas de precios por hechos que desestabilizan la oferta y la demanda en el mercado internacional, como consecuencia de la falta de inversión en la industria petrolera nacional, lo que ha ocasionado la caída de la explotación de crudo.
Y es luego de alcanzar un pico histórico de 3,4 millones de barriles diarios en la década de los años noventa que la capacidad de producción de Pdvsa se ha reducido a 2,8 millones de barriles al día, por sus problemas técnicos internos.
El experto petrolero Juan Carlos Sosa explicó que de la producción petrolera se restan unos 750.000 barriles diarios para el consumo del mercado interno, además de otros 200.000 barriles correspondientes al contrabando de extracción de gasolina, y los volúmenes de crudo comprometidos y pagaderos a un precio preacordado, en el convenio de cooperación chinovenezolano.
Por ello, los especialistas afirman que la capacidad de exportación petrolera de Venezuela está entre 1,1 millones y 1,2 millones de barriles al día.
Agregan que si Venezuela contara con una mayor capacidad de producción el impacto de la cresta de los precios por la situación de Libia hubiera significado mayores ingresos petroleros.
Pero la situación para el país se tornaría más delicada si se presentara una sobreoferta de hidrocarburos en el mercado y cayeran los precios. Hasta ahora, el gobierno del presidente Hugo Chávez Frías ha estado acompañado por altas cotizaciones del petróleo.
No obstante, el Ejecutivo fija por debajo del precio internacional el valor de exportación para efecto de los ingresos ordinarios petroleros del presupuesto nacional. En el caso de 2011, se estableció el valor de 40 dólares el barril, lo que significa un diferencial de 51,11 y 57,51 dólares el barril respecto al precio promedio de la cesta venezolana de esta semana y la anterior.
En este contexto, los ingresos para el gasto del presupuesto fueron 616 millones de dólares en las últimas 2 semanas, mientras que el excedente de 745,3 millones de dólares será transferido por el Gobierno al Fondo de Desarrollo Nacional y otros fondos parafiscales.
El impacto
La crisis de Libia impacta mayormente a Europa en vista de que el país petrolero del norte africano exporta al Viejo Continente 1,3 millones de barriles diarios, de su producción de 2 millones de barriles al día, señaló el experto Nelson Hernández, quien agregó que a diferencia de lo que sucedió con la revuelta en Egipto, "el Gobierno venezolano se preocupa más por el impacto de la situación en Libia dada la cercanía ideológica".
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LIBIA (UNO)

EL NACIONAL - Miércoles 02 de Marzo de 2011 Opinión/9
El fantasma de Hegel
ANÍBAL ROMERO
Un fantasma recorre el mundo: el fantasma de Hegel. Comprobamos su aparición en la cobertura mediática de las sublevaciones del mundo árabe-islámico. Nadie pronosticó las rebeliones. Nadie sabe a dónde se dirigen. No obstante, las ilusiones vuelan como la lechuza de Hegel y su "astucia de la razón". Basta leer los editoriales de la prensa bienpensante: El País, The Guardian , Le Monde, The New York Times. Es como tomar un curso titulado "Hegel para principiantes", según el cual la historia marcha inexorablemente hacia la libertad, la razón impone su curso y todo lo que acontece, por confuso que luzca, contribuye al ideal supremo.
La verdad, no obstante, es que desconocemos el futuro rumbo de la historia. Los que se apegan al consuelo hegeliano consideran que, por ejemplo, Auschwitz y Treblinka cambiaron la naturaleza humana al revelarnos el mal sin límites y enseñarnos a no repetirlo. ¿Pero quién puede estar seguro de ello? Las amenazas de Ahmadinejad contra Israel y los judíos traen ecos de otros siglos, pero resultaría ingenuo e irresponsable tomarlas a la ligera.
Hace seis años, en el Líbano, grandes masas ocuparon las calles y poco tardó CNN en llevar sus cámaras a Beirut, proclamando el florecimiento de la democracia. Hoy Hezbolá, apoyado por Irán, domina el país. Lo que importa es qué pasará en Egipto, Libia, Bahrein, Yemen y el resto, cuando la prensa occidental se mueva a otro lado con sus simplificaciones y quimeras. En esos países no he visto rostros sino multitudes, no he palpado mensajes sino tumulto, no he percibido proyectos sino consignas.
Un poco de cautela debería acompañar nuestros juicios. Ignoro qué ocurrirá y sería grato ilusionarse, pero afortunadamente dejé de creer en las especulaciones de Hegel hace rato.
Recuerdo la campaña electoral de Barack Obama en 2008, cuando afirmó que él era un "espejo en el que cada cual ve lo que quiere ver". Así nos pasa con las sublevaciones en Egipto, Libia y otros lugares: vemos lo que deseamos ver y creo que sólo rozamos la superficie. Tal es el destino de un espejismo.
Destaquemos lo esencial: se fragmenta gradualmente en el Medio Oriente una estructura geopolítica clave para Occidente durante sesenta años.
Washington está perdido y sin brújula. La política reactiva y acrobática de Obama pone de manifiesto que con el fin de la URSS y luego de su irresolución en Irak y Afganistán, Estados Unidos carece de sentido de dirección estratégica y atraviesa una etapa de profundo debilitamiento psicológico.
No pocos olvidan que sólo meses después del derrocamiento de Sadam Hussein, un aterrorizado Gadafi depuso sus armas de destrucción masiva y proyectos nucleares, que ahora se encuentran depositados en una base militar norteamericana. ¡Qué habría hecho Gadafi si poseyese un arsenal químico, biológico o quizás nuclear! Entretanto, el Irán radical avanza. Tiene problemas, pero no provienen de Twitter y Facebook sino de la pobreza y el resentimiento. Los verdaderos revolucionarios en Teherán son fanáticos y no atienden razones. Hegel se frustraría ante Ahmadinejad.
Estas son mis conjeturas: No estamos frente al despliegue del Espíritu Absoluto hegeliano en el mundo árabe-islámico. Contemplamos el desmembramiento de precarias estructuras geopolíticas y su parcial sustitución por otras, lo que revela la decadencia del imperio estadounidense en manos de un Presidente inexperto, incapaz de suscitar miedo en sus adversarios o lealtad en sus aliados. Con amigos como Obama, ¿quién necesita enemigos?
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EL NACIONAL - Jueves 03 de Marzo de 2011 Opinión/8
Verdaderos creyentes
RAMÓN PIÑANGO
Todos conocemos personas que lucen seguras de sí mismas, profundamente convencidas de sus principios, sea cual fuere la información que reciban o el argumento que se les presente. Si esas personas, además, tratan casi permanentemente de convencer a otros de la validez de sus ideas, y difícilmente disimulan su desprecio por los semejantes que entienden las cosas de otra manera, tenemos el esbozo de lo que es el "verdadero creyente".
Con verdaderos creyentes se topa uno muchas veces en la vida. El fanático de sí mismo y sus ideas puede sufrir de alguna disfunción en su relación con los demás, pero cuando actúan solos el mal que pueden causar tiende a limitarse a entornos muy cercanos como la familia o el lugar de trabajo. Sin embargo, cuando ese entorno se amplía el daño social que causan puede ser considerable. Es lo que ocurre cuando los fanáticos alcanzan posiciones de poder.
No es raro que la personalidad fanática adopte como suya un marco de ideas radical política o religiosa, de derecha o de izquierda, científica o artística y un movimiento que la exprese y represente. Así, lo que es una manera de pensar de entender el mundo, la realidad en general, la sociedad, lo que son y deben ser las personas se convierte en una práctica de mantenimiento o transformación del statu quo a como dé lugar. Justo en esta fase la personalidad fanática se convierte en una amenaza para quienes piensan de manera diferente. Ya no se trata de una persona sino de un conjunto de personas unidas para expresar su verdad y tratar de que los demás los no convencidos la adopten. Para los fanáticos es obvio que esos otros están equivocados y causan daño con su equivocación.
La crisis de Libia ha servido para observar una expresión dramática del fanatismo. Para quienes defienden a Gadafi, la revuelta contra él no puede ser otra cosa que una perversión de la historia, la consecuencia de una conspiración internacional, o una mentira mediática. Nada les dice a los fanáticos del chavismo que por cierto, no son todos los chavistas que Gadafi tenga 42 años en el poder, que practique el más extremo culto a la personalidad, que exista en su país una perversa distribución de la riqueza, que haya producido centenares de muertos, que diga discursos patológicamente delirantes que ni Shakespeare podría imaginar.
Todas esas manifestaciones de tiranía o de demencia se niegan o se racionalizan. Se niegan o racionalizan por necesidad. Gadafi fue adoptado como una figura emblemática de la ideología fanática del régimen chavista y no puede ser abandonada sin producir fisuras en la imagen pública de éste, especialmente entre quienes no son tan fanáticos de la del socialismo del siglo XXI.
El fanatismo asusta porque quienes lo encarnan tienen una inmensa inversión psicológica y social en él. Las percepciones de la realidad y los valores que orienta la vida constituyen una trama cada vez más tupida de la cual no puede halarse hebra alguna sin que se cree algún trauma. No menos tupida es la red de amigos y conocidos que depende de tales creencias. De esta manera, elevan inmensas las "barreras a la salida" de la ideas sostenidas con fanatismo. Por ello, defender su cerrado y excluyente marco de verdades es asunto de vida o muerte para el verdadero creyente.
Eso es lo que atemoriza de la ciega defensa de Gadafi. No se le entregó la espada de Bolívar por frivolidad o ligereza sino por la profunda convicción de que el personaje constituye una digna expresión del ideario chavista. En una palabra por fanatismo. No nos equivoquemos.
Ilustración: Pedro León Zapata (El Nacional, Caracas, 04/03/11)
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LIBIA (CUATRO)

La estrategia de "demonización"
Kadafi abortó el golpe de la CIA y ahora sufre un aislamiento internacional
Por: IAR-Noticias
El jefe del régimen libio, Muammar Kadafi aplastó a sangre y fuego el golpe de la CIA (montado en las "revueltas populares"), controla la mayor parte del territorio libio (aunque quedan bolsones de rebelión militar como secuela) y enfrenta, en una segunda fase, una operación de aislamiento internacional y un intento de división interna de sus fuerzas en un escenario de parálisis económica y social.
Ese es el verdadero título desarrollado de los hechos que están sucediendo en Libia, silenciados y deformados por la prensa internacional, parte funcional y operativa del eje sionista USA-UE-Israel en su estrategia de apoderamiento de petróleo y recursos estratégicos en los países islámicos situados en el "eje del mal".
Según la prensa internacional, el jefe libio controla el grueso de su ejército, sus fuerzas policiales, y los mukhabarat (servicios de seguridad), y mantiene el mando sobre el movimiento llamado Comité Revolucionario, que monitorea y supervisa las actividades represivas del régimen contra sus enemigos internos.
Dentro de este dispositivo represivo se inserta el Batallón Disuasivo, la conocida Brigada 32, que opera en Ouezzane, cerca de la frontera con Túnez que es comandada por uno de los hijos de Gadafi, Khemis, entrenada para lidiar con revueltas dentro del país.
También se integra la Legión Islámica, creada en los años 80 por musulmanes provenientes de Sahel, señalada por los opositores como integrada por "mercenarios extranjeros".
"El régimen, en resumen, tiene una gama de mecanismos de represión a su disposición y en el pasado nunca ha mostrado titubeos en responder con brutalidad a la menor señal de protestas", subraya la cadena británicaBBC.La misma prensa internacional que protegió y calló las masacres de Israel en Gaza y en Líbano, que silencia a diario los genocidios de EEUU y la "alianza occidental; en Afganistán, Irak, Pakistán y las zonas petroleras del Cuerno de África, no ahorra munición pesada para condenar el "brutal genocidio" de Kadafi contra su pueblo.
Que, en realidad no es el "pueblo" libio en su conjunto, sino grupos operativos que motorizan las revueltas, armados, entrenados y financiados por la CIA, el Mossad israelí y los servicios "aliados" de Europa.
"El líder libio Muammar Kadafi se aferró al poder el martes al contar con el apoyo cerrado de un ejército leal que se hizo con el control de la capital, en un momento en que una parte importante del este del país parecía haber caído bajo el control de la oposición", señala The Wall Street Journal el vocero financiero del Imperio USA.
La información es coincidente con la de las agencias y cadenas internacionales sionistas (parte de la operación golpista contra Kadafi), quienes coinciden en que el "genocida" libio aplastó "a sangre y fuego" a las manifestaciones en su contra y se replegó bajo el manto del poder militar.
Si consideramos que Libia está cerrada y blindada, y que los titulares y contenidos de la prensa internacional sólo están alimentados por fuentes de la sedición, la conclusión es obvia: Kadafi abortó, exterminó de cuajo, la operación relámpago en su contra utilizando un poder de fuego indiscriminado contra la revuelta callejera.
Y las apreciaciones de las usinas "rebeldes" infiltradas y motorizadas por CIA y la inteligencia occidental aliada (expresadas en la "información internacional") también son coincidentes.
Salvo algunos grupos del ejercito "rebelados" en el Este, las fuerzas del régimen libio controlan el país, sumido en una profunda parálisis social y económica como consecuencia de la represión militar y los enfrentamientos armados.
La estrategia de "demonización"
Y como sucede habitualmente en estas operaciones de derrocamiento de gobiernos (no "dóciles" al Imperio) disfrazadas de "protestas populares"(así pasó con los golpes fracasados de la "revolución naranja", o con la frustrada maniobra contra el régimen militar birmano) abortada la acción militar encubierta en las calles, comienza la segunda fase de la operación golpista: El aislamiento internacional y la "demonización" del régimen y/o de los lideres de los gobiernos que quedan en pie.
Consecuentemente, Muammar Kadafi, que durante años mantuvo un "bajo perfil" y era elogiado por la prensa internacional como un "arrepentido" de su pasado antiimperialista, mientras abría el grifo petrolero a la voracidad sin limites de los pulpos petroleros occidentales, ahora pasó a ocupar el lugar de un "demonio genocida".
Hay una cuestión verificable y estadística: La prensa internacional, sus analistas superficiales vaciados de cerebro estratégico, no analizan objetivamente los hechos que están sucediendo en Libia. Solo se limitan a"comentar" los titulares escritos por las usinas golpistas (las únicas fuentes existentes) y a proclamar consignas "demonizadoras" del jefe del régimen libio.
Y ante el hecho consumado de una acción relámpago para derrocarlo en las calles, Kadafi hizo lo que cualquier dictador militar de 40 años en el poder haría para preservar su vida y su poder: Exterminar militarmente la revuelta organizada para evitar el contagio antes de que sea tarde.
En la lógica de la acción reacción, y sin entrar en falsos moralismos de idealización, Washington y la CIA, infiltrando y movilizando grupos de protestas callejeras, le armaron un golpe de estado para derrocarlo y el presidente libio lo aplastó sin miramientos con su aparato militar. La primera fase fracasó.
Ahora, la fase que sigue, la operación de aislamiento y condena internacional al régimen de Kadafi, es un procedimiento calcado, una acción de manual.
Incluso la izquierda más "civilizada" y sus teóricos, adosados a la ideología"democrática" del sistema de dominio imperial capitalista, se prende a las "condenas" internacionales digitadas por el eje USA-UE-Israel.
La ONU, los gobiernos mundiales y las organizaciones internacionales que (salvo pocas excepciones) legitiman con su silencio operaciones militares diarias de genocidio en masa de civiles en Medio Oriente, África y Asia, levantan sus voces indignadas para condenar la "masacre del dictador libio".
Ya sucedió en todos los escenarios de las fracasadas "revoluciones naranja", en las "rebeliones budistas" del sudeste asiático, o en las "rebeliones reformistas" de Irán motorizadas para derrocar al régimen de los ayatolas desde adentro.
Tras el armado de operaciones de "revuelta popular" mediante infiltraciones en grupos opositores locales, en Libia están utilizando un modelo de "iraquización" militar y social orientado a debilitar internamente al régimen de Kadafi.
Fracasada la operación, ahora quieren dividir a las fuerzas armadas libias controladas por Kadafi e iniciar un proceso de aislamiento que desemboque en un régimen de bloqueo y de sanciones internacionales contra el país petrolero.
Objetivamente en Libia no hay una "revuelta popular" ingenua contra Kadafi, sino una acción callejera para derrocar a su régimen desde adentro motorizada por la CIA y el Mossad israelí que siempre actúan juntos, como hermanos simbióticos.
Se lo hicieron en su momento a Saddam Hussein, y siempre fracasaron, dado que el presidente iraquí ahogaba esa movidas internas a sangre y fuego. Razón por la cual, la logia imperial USA se vio obligada a invadir Irak para derrocarlo.
Salvada distancias y escenarios, lo que está pasando con Kadafi en Libia tiene muchas similitudes con el Irak de Saddam Hussein.
El jefe libio, ahogó la sublevación utilizando poder de fuego de alto espectro. Cerró y blindó militarmente a su país, puso un candado a la información de la prensa internacional sionista y puso en marcha una limpieza militar, una operación de cirugía mayor, contra las células operativas del levantamiento.
Es lo que hicieron algunos regímenes pro-rusos cuando abortaron en sus países la "revolución naranja".
En el terreno de la acción militar, Kadafi exterminó la acción relámpago para derrocarlo desde adentro.
Ahora deberá resistir a otro frente de guerra por otras vías: Las operaciones diplomáticas y la acción mediática internacional para estrangular económicamente a su régimen.
Una guerra donde el petróleo libio, puede servirle a Kadafi como carta de triunfo para dividir al eje sionista USA-UE e impedir una acción conjunta en su contra.
Esto es solo el comienzo.
Fuente: http://www.aporrea.org/internacionales/a118265.html
Libia - El verdadero Kadafi & Co.
Miércoles 2 de marzo de 2011
• Kadafi, neoliberalismo, el FMI y los gobiernos supuestamente defensores de los derechos humanos
Por Vicenç Navarro
Gadafi no siempre fue lo que es (y ha sido) desde hace ya años: un dictador corrupto y enormemente represivo. En realidad, en 1969, el Coronel Gadafi, entonces tenía 27 años, lideró un golpe a imagen y semejanza de su ídolo, el Coronel Nasser en Egipto, destronando al monarca Idris (que estaba bajo tratamiento médico en Turquía). En sus primeros años hizo reformas sustanciales, entre las que se encontraba una reforma agraria y la nacionalización del petróleo (mayor recurso del país), dedicando gran parte de los recursos obtenidos de la explotación del petróleo a mejorar sustancialmente el bienestar social de las clases populares y, muy en especial, los servicios de asistencia sanitaria y educación. Estableció también formas de participación de los obreros en los lugares de trabajo en las empresas (más de doscientas) que fueron nacionalizadas. Sus primeros años se caracterizaron también por un intervencionismo del estado en la economía de aquel país, que incluía la nacionalización del crédito a través del Banco Central Estatal. Gadafi presentó aquella experiencia como la tercera vía entre capitalismo y el socialismo, asociado entonces a la Unión Soviética.
Hubo, sin embargo, notables diferencias también entre Gadafi y Nasser. Y una de ellas fue que a diferencia de Nasser, Gadafi no quería establecer un estado laico, sino islámico. Pero, en este intento se enfrentó con un movimiento islámico más radical que intentó incluso asesinarle más tarde en 1993. Esta corriente radical tenía lazos con Al Qaeda, también influyente en Marruecos y Argelia. De ahí que Gadafi fuera un enemigo acérrimo de Al Qaeda y que durante y después del ataque de Al Qaeda a las Torres Gemelas en Nueva York, Gadafi apoyara al gobierno Bush en su lucha contra el terrorismo islámico. Vijay Prashad, en su ensayo The Lybian Labyrinth, hace explícitas muchas referencias favorables que Gadafi hizo a la política del Presidente Bush en contra del terrorismo del radicalismo islámico. Fue entonces cuando el Presidente Aznar aplaudió a Gadafi y su apoyo a la guerra en contra del terrorismo islámico del Presidente Bush.
El cambio de su política económica
Su tercera vía se transformó, más tarde, en capitalismo popular, desarrollando políticas públicas que cambiaron significativamente muchas de las reformas que había realizado en los primeros años de su mandato. En muchos aspectos fue un giro de 180 grados. Una de tales medidas fue favorecer la privatización de las empresas productoras y distribuidoras de petróleo, facilitando y estimulando la inversión extranjera, la cual alcanzó su máxima expresión en la década de los noventa. El máximo arquitecto de estas medidas privatizadoras de la industria del petróleo fue Shokri Ghanem que fue primer ministro del gobierno Gadafi y dirigía la poderosa Compañía Nacional del Petróleo (Nacional Oil Corporation).
Las compañías que se beneficiaron de estas privatizaciones estaban incluidas en un amplio abanico, desde Occidental Petroleum, a China Nacional Petroleum. Ni que decir tiene que los gobiernos occidentales, y muy en especial los europeos, compitieron para conseguir favores de Gadafi. El gobierno de Blair incluso liberó a los responsables del atentado terrorista del avión Pa Nam, que había ocurrido en territorio británico y Berlusconi realizó campañas de promoción de Gadafi que alcanzaron niveles histriónicos que el presidente italiano justificó indicando que “la prevención de la inmigración ilegal y el petróleo” bien valían sus agasajos. Y para no ser menos el Presidente Aznar primero, seguido del Presidente Zapatero y del Monarca español, todos ellos visitaron a Gadafi con su lista de ruegos e inversiones.
Estas privatizaciones alcanzaron a la mayoría de las empresas públicas, que realizadas dentro de un sistema dictatorial, fueron acompañadas de una gran corrupción que enriqueció a los miembros de la familia Gadafi, y muy en especial a uno de sus hijos que aspiraba a ser su sucesor. Todos estos cambios privatizadores (que fueron alabados por el entonces Presidente Aznar) se hicieron bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que, en su último informe, señalaba el estado de la economía de Libia como muy bueno. En realidad, como también había ocurrido en Túnez y Egipto, los indicadores de crecimiento económico libios eran altamente positivos.
Lo que esta visión optimista de la economía libia ignoraba y ocultaba es que tales medidas, apoyadas por el FMI, estaban dañando muy seriamente a las clases populares y a la clase trabajadora. Las medidas neoliberales que determinaron la subida de los precios de los alimentos y la eliminación de los subsidios públicos crearon revueltas que precedieron a la última movilización popular. Y como en Túnez y Egipto determinaron, por fin, que las clases populares salieran a la calle, intentando forzar la dimisión de Gadafi y el final de su dictadura. En esta movilización coinciden movimientos laicos junto con movimientos islamistas que son los que reciben mayor atención de los medios de información internacional. Una vez más el Fondo Monetario Internacional, al presionar a las élites dictatoriales a llevar a cabo políticas de claro corte neoliberal, estaban afectando negativamente las difíciles condiciones que la población libia tenía que padecer, forzándoles a salir a la calle para protestar y exigir al dictador y a su camarilla corrupta el final del régimen. Es interesante, por cierto, subrayar que una de las primeras medidas que tomó la Junta Militar en Egipto fue, además de prohibir las huelgas, abandonar gran parte de las políticas neoliberales que el FMI había exigido al gobierno Mubarak.
Una última observación. La mayoría de las armas y equipamientos de represión que Gadafi tiene a su disposición fue suministrada por EEUU, Gran Bretaña (especializada en equipamiento policial), Francia y España. Como bien ha indicado Tarecq Amer en su ensayo “Oil, Arms and the Imperial Enterprise in North Africa”, hablar de Gadafi es hablar de corrupción y armas para adquirir petróleo por parte de poderes autodefinidos como defensores de los derechos humanos, incluyendo España.
Fuente: http://www.izquierda.info/modules.php?name=News&file=article&sid=10848
Ilustración: Pedro León Zapata (El Nacional, Caracas, 05/03/11)
lunes, 28 de febrero de 2011
ENCESTAMIENTO

EL NACIONAL - Domingo 27 de Febrero de 2011 Siete Días/6
Disturbios en Libia y el precio petrolero
LUIS E. GIUSTI L.
A penas se despejaron las preocupaciones sobre un posible cierre del canal de Suez y del oleoducto Sumed al calmarse la rebelión en Egipto, cuando se ha generado un contagio que está afectando a Libia (principalmente), Argelia, Bahréin, Yemen, Irán y Jordania. Allí están ocurriendo manifestaciones en contra de sus respectivos gobiernos. El canal y el oleoducto Sumed juntos constituyen una importante ruta de suministro de cerca de 2 millones de barriles por día (B/D) de petróleo hacia Europa. El mencionado contagio ha resucitado temores de interrupciones en el suministro y de precios petroleros más altos. Durante el pasado fin de semana, fuerzas militares de Bahréin cedieron el espacio de Pearl Square a los manifestantes para evitar mayores confrontaciones y derramamiento de sangre, y comenzar un diálogo con la oposición. En Libia, mientras las protestas se han extendido de Bengasi a Trípoli, el coronel Gadafi en actitud desafiante ha intentado reprimir a las multitudes utilizando helicópteros y aviones militares para disparar contra los manifestantes, lo cual ha provocado renuncias de muchos oficiales y diplomáticos de su gobierno y ha desatado una ola de demandas de que renuncie a la Presidencia. En Yemen, los intentos del presidente Ali Abdullah Saleh de apaciguar a los manifestantes prometiendo concesiones, incluyendo no aspirar a la reelección, no han calmado las protestas. Hace unos días surcaron el canal de Suez barcos de la naval de Irán, en camino a maniobras militares frente a las costas de Siria.
En conjunto, esos países representan 10% de la producción global de petróleo y 10% de capacidad global de refinación. Pero más importante es que colindan con otros productores, incluidos Arabia Saudita, Irak y Kuwait, alojan bases militares estadounidenses y están cerca del canal de Suez y el estrecho de Ormuz, a través de los cuales se mueve una parte importante del petróleo global. Entre el Medio Oriente y África del norte suman una tercera parte del suministro mundial.
Aunque hasta ahora las protestas no han afectado la producción, el malestar sostenido está comenzando a tener un impacto. Varias empresas petroleras han sacado de la región al personal no esencial, las huelgas amenazan con cierres de instalaciones de operación, y se ha reportado un anuncio reciente de force majeure sobre las exportaciones.
En consecuencia, las percepciones de riesgo político y los precios petroleros han estado en franco aumento.
Los precios han saltado hasta 108 $/barril, también debido al frío y a un aumento de destilados en Europa, que se han combinado para convertir el crudo Brent en favorito.
Pero sin duda la continuación y ampliación de las protestas le han añadido un premium de riesgo al precio del Brent.
Sin embargo, tanto la capacidad de producción cerrada como la capacidad de refinación y robustos inventarios son más que adecuados para compensar cualquier interrupción en la zona.
Adicionalmente, un factor de especulación, confusión e incertidumbre es la inmensa distorsión que presenta el crudo marcador WTI, el cual ha llegado a cotizarse hasta 18 $/barril por debajo del crudo Brent, debido a la limitada capacidad de almacenamiento en Cushing (este aspecto será tratado en detalle en próxima entrega).
¿Qué anticipar? Los precios continuarán altos (en el orden de 100 $/barril) y podrían dispararse si llegaran a complicarse los disturbios, aunque no hay razones estructurales para que los precios continúen subiendo. Si no ocurriera ninguna interrupción grande, los precios tenderían a moderarse bajando hasta llegar a 80 $/barril para finales de año. Pero pudiera ser necesario que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (o específicamente Arabia Saudita) eleve la producción para calmar el mercado, cosa que no parece estar clara, tal como se desprende de recientes declaraciones del ministro saudita Alí Naimi, al decir: "El problema no es de suministro, sino de especulación".
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Petróleo
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