Mostrando entradas con la etiqueta William Fariñas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta William Fariñas. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de febrero de 2014

REFERENTES

SOL DE MARGARITA, 8 de febrero de 2014
GRANO DE MOSTAZA
La espiritualidad del socialismo bolivariano
William Fariñas 

La política es esencialmente humana y tiene espiritualidad. La sola acción de ocuparnos por resolver las situaciones que nos procura el bienestar y la felicidad junto a los semejantes nos aproxima a la actitud espiritual de la política. Nadie alcanza los bienes materiales y afectivos de la vida sin el intercambio social con los demás. Somos por naturaleza seres sociales de estirpe popular y comunitaria.
La inserción social dispone de una capacidad para convivir y compartir con nuestros prójimos. Las relaciones en la vida social, en el trabajo y la economía, en la comunidad y la familia, requieren del encuentro, el diálogo, la solidaridad y el acompañamiento para lograr los intereses y fines comunes. También están presentes en estas realidades las contrariedades y disentimientos, los debates, las confrontaciones e inevitablemente los conflictos de distintas intensidades.
El socialismo bolivariano construye su referencia moral y ética en este momento histórico del siglo XXI. Es una cimentación heroica de un pueblo consciente de sus poderes creadores para construir y sostener el proceso de cambio en la sociedad venezolana. En estas últimas décadas el pueblo bolivariano ha asumido una actitud crítica, reflexiva y proactiva para definir sus principios y valores rectores de la vida nacional. La Constitución Bolivariana es producto de ese esfuerzo colectivo.
Más allá de la materialidad que nos exige la vida en sociedad, existe un conjunto de representaciones mentales, cognitivas, sensoriales y espirituales que conforman los sistemas de ideas, creencias y valores que legitiman la gobernabilidad de la revolución bolivariana, no sólo en el ámbito electoral, igualmente en la espiritualidad de los venezolanos en todo su contexto. Es necesario aclarar que espiritualidad no significa sacralizar e identificar el concepto a religión alguna, más bien es respetar las creencias insondables de una nación creyente y no atea como el pueblo venezolano. Existe un legado espiritual de nuestros ancestros indígenas, afro y euro descendientes que sincretizan distintas creencias y místicas religiosas.

La revolución bolivariana es profundamente humanista, cristiana, patriota y chavista. Actualmente los cambios se iluminan con la revolución bolivariana, en la posibilidad de enriquecer nuestra espiritualidad con una nueva ética política por la paz y la vida; en el cuidado del ambiente, la salud, alimentación, educación y vivienda; la igualdad social en justicia y derecho y distintas expresiones de las artes y la cultura en general.
Jesucristo Redentor de los pueblos, El Libertador Simón Bolívar y el Comandante Invicto Hugo Chávez son nuestros referentes espirituales que nos alimentan la condición revolucionaria como ciudadanos exigidos por nuestros semejantes; especialmente en la dignificación de los más pobres, en el honor y amor a la patria, y todo lo que representa La República Bolivariana de Venezuela y sus desafíos en un mundo cambiante y globalizado. Venceremos.

sábado, 23 de junio de 2012

DOS AUTORES CONTRAPUESTOS


SOL DE MARGARITA, 23 de Junio de 2012
Grano de mostaza
Paraguay: La derecha arremete
 William Fariñas

Los halcones imperiales del norte, los sectores burgueses y la derecha más rancia de América, aún no han internalizado que estamos viviendo otra época  de la democracia y la participación de los pueblos en los asuntos de Estado, la sociedad y la política en general. En las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado, las dictaduras militares y las democracias representativas  eran la expresión del sometimiento de los sectores poderosos de las oligarquías nacionales en conchupancia con las empresas  trasnacionales norteamericanas.
Con el cuento del anticomunismo y el argumento bipolar de la extinta Unión Soviética, la América mestiza se plagó de gobiernos  represivos que coaccionaron la participación de los movimientos sociales en sus justas luchas por la liberación y reivindicaciones. La crisis global de los 80 y 90 desenmascaró al Consenso de Washington y a todo el entramado interamericano tanto en lo militar, la política y  la economía. El fracaso del TIAR en el tema de Las Malvinas y la imposición de los paquetes neoliberales con el FMI, derrumbaron las franjas de gobernabilidad de muchas regencias títeres de Latinoamérica. Hoy los campesinos sin tierra, los hermanos indígenas originarios, los trabajadores, estudiantes, mujeres y el pueblo de las inmensas barriadas, chávelas y ciudades de la América Grande, tienen un nivel de conciencia de la lucha política distinta a la sumisión del pasado. Los casos de Nicaragua, Cuba, Ecuador, Brasil, Argentina, Bolivia, Chile, Perú y Venezuela entre otros, son muestras que los pueblos heroicos construyen  esta histórica responsabilidad.
Los nuevos formatos de Golpes de Estado, auspiciado por los Gringos y sectores de la derecha internacional contra Honduras y en este momento en Paraguay, son evidencia que la lucha sigue y  el  imperio contra ataca. La subsistencia de imperialismo norteamericano y el poder de estos  grupos, requieren gobiernos dóciles y manejables para seguir chupándose las inmensas riquezas naturales, energéticas, hídricas y de la biodiversidad de nuestro continente. El modo de vida de Los Estados Unidos y sus altas demandas de recursos  están en nuestros territorios, selvas, mares y ríos. La derecha latinoamericana no cree ni en democracia participativa y protagónica, ni en la participación popular para administrar las políticas públicas; menos en la lucha contra el latifundio y la explotación ambiental; ni en  las libertades y derechos de los pueblos por una vida digna. Poco les importa el tema de las viviendas de los pobres, su educación, salud y alimentación.
La derecha es expresión servil  de lacayos que venden a sus patrias a un supuesto libre mercado de bienes y servicios manejados al interés del más fuerte capitalista. Con esas fracciones políticas de la derecha aberrante convivimos, no obstante hay que dejarle claro a estos sectores dominantes que el pueblo estará  dispuesto a luchar por todas las vías y fuerzas para acabar con la  tiranía de los poderosos de siempre. Solidaridad absoluta con el Presidente Fernando Lugo y el pueblo Guaraní. Viviremos y Venceremos.

EL UNIVERSAL, Caracas, 23 de Junio de 2012
Paraguay: golpe de Estado constitucional
Se han utilizado las instituciones exactamente para lo que no están diseñadas
ADOLFO P. SALGUEIRO

El jueves nos sorprendió la noticia de que el Congreso paraguayo había iniciado un procedimiento de juicio político al presidente Fernando Lugo con motivo de un desgraciado episodio en el que una combinación de fuerzas policiales y militares participaron en un confuso evento que dejó como saldo dos decenas de muertos. A la hora de escribir estas líneas aún no se sabe mucho ni de la marcha ni del resultado del procedimiento pero ello no impide hacer algunas consideraciones que pueden ser útiles para el análisis de lo de allá y, principalmente, de lo de acá.
Aclaramos que no conocemos los vericuetos de la Constitución paraguaya ni de los reglamentos que rigen el funcionamiento del Poder Legislativo de aquel país. Sí sabemos que el Senado es adverso al presidente Lugo y que ese ha sido uno de los motivos por los que se ha retrasado la aprobación del Protocolo de Adhesión de Venezuela a Mercosur, ultimo trámite faltante. Sin embargo en eventos de importancia política las primeras herramientas a las que hay que recurrir son la razón y el bien común, por encima de consideraciones que también deben tener su lugar en un Estado de Derecho como lo es -afortunadamente- Paraguay.
Lugo tiene legitimidad de origen por haber sido elegido en elecciones limpias reconocidas por todos. Además tiene legitimidad de ejercicio por cuanto ha demostrado vocación democrática en lo que va de su mandato. Que apoye o no a Chávez no tiene incidencia en la consideración anterior.
Lugo destituyó al ministro del Interior y a los jefes policiales y militares involucrados en el desgraciado episodio de violencia. Lo hizo en forma decidida y contundente aun antes de abrirse investigación alguna.
El caso de marras tuvo lugar el día 15 de los corrientes, hace apenas seis días, por lo que no parece ni lógico ni mesurado ni bien inspirado un procedimiento "express" que pueda culminar en la destitución del Jefe del Estado sin haber acudido a los mecanismos políticos y jurídicos de diálogo y/o investigación que pudieran ayudar a arrojar luces sobre el tema sin necesidad de someter a un país con una joven y aún endeble democracia a tensiones de este calibre. Se han utilizado las instituciones exactamente para lo que no están diseñadas.
Llama la atención también el doble estándar con que los "revolucionarios" y rebeldes del continente , quienes hasta ayer nomás denigraban de la intervención extranjera en asuntos internos de los países, hoy estén invocando esos mismos mecanismos para dar el apoyo institucional y de peso que merece un Jefe de Estado sometido a un verdadero golpe de Estado constitucional. ALBA, Unasur, Alí Rodríguez y demás habladores de paja esta vez encontraron que el protocolo de Ushuaia y la Carta Democrática y los Derechos Humanos a la legítima defensa merecen la protección del sistema interamericano sin que ello sea dictado "del imperio". ¡Bien por ellos porque actuaron a la altura! Pero seguramente tendrán ahora que buscar argumentos más novedosos y originales para ocultar la evidente contradicción.
Y ojo con este caso. ¡No sea que mañana la Asamblea le haga algo similar a Capriles!

lunes, 31 de octubre de 2011

ASTILLADURA DE POLVO


EL SOL DE MARGARITA, 31 de Octubre de 2011
Grano de Mostaza
A los militares patriotas venezolanos por el caso de Libia
William Fariñas

El espíritu y alma del pueblo venezolano no requiere de muchas explicaciones para descifrar las perniciosas intenciones del imperio norteamericano y sus acólitos para con nuestra patria venezolana. Nuevamente los poderes imperiales y sus cancerberos consideran que Venezuela es uno de sus objetivos futuros para invadir. En definitiva, la principal preocupación del imperio es que la patria venezolana se consolida cada vez más en su visión y actitud soberana, especialmente cuando se ha certificado a nuestra nación como la primera reserva internacional de petróleo del mundo, con aproximadamente 300 mil millones barriles; lo que amerita fortalecer nuestra defensa y seguridad ante las apetencias de esta maquinaria de guerra y gran glotón consumidor de hidrocarburos.

Respetamos al pueblo de los Estados Unidos y de la Comunidad Europea con sus problemas y circunstancias; no obstante solicitamos a la ONU en su precaria vocería, dejen que los pueblos del mundo vivamos en concordia. En julio de 2011 conmemoramos el Bicentenario de nuestra independencia. Después de 300 años de dominación colonialista, en ese momento epopéyico una generación asumió el liderazgo de todo el pueblo con los matices sociales tan diferentes y contradictorios de esa época. Era cierto que en la colonia, las profundas divisiones de clase atentaban con el espíritu de independencia; de hecho las más crueles batallas se dieron entre llaneros y esclavos nacionales contra la misma población caraqueña y oriental que abrazaban las ideas independentistas. La visión del Padre Libertador y su sensibilidad social captó estas profundas divisiones, y orientó el devenir de la lucha. Inexorablemente la humanidad avanza hacia mayores niveles de participación e inclusión.

La lucha por la fuerza y la razón nunca podrá justificar la destrucción y la muerte de los seres humanos y los pueblos, la floresta y la fauna. La voz del humilde Pastor de Galilea sigue vigente por la construcción de una civilización centrada en el amor y una cultura de la paz. Tenemos suficiente moral para exigirle a las Naciones Unidas y a todos los países firmantes de las resoluciones guerreristas, que nunca habrá justificación imperial para atacar y matar a ninguna población. Todos los barriles de petróleo y todos los millones depositados en los bancos del mundo no justifican la muerte de una sola vida; para Venezuela no es cuestión de apariencias, el clamor de nuestra patria es por la paz y libre autodeterminación de los pueblos.

Los abuelos aborígenes se batieron como los buenos contra la invasión europea, para luego convivir en relación multiétnica con nuestros ancestros afrodescendientes. Por supuesto que no fue una historia rosa ni angelical, menos de avenencia o conciliación. Nuestro legado de hermandad y amante de la paz como pueblo mestizo, se ha construido a partir de sacrificios y dificultades, de cruentas guerras y abominable matanzas, de dominación y luchas, de confrontación primigenia contra invasores, de dominación clasista, colonialista y esclavista, de guerras civiles y de una esplendorosa emancipación y ahora liberación. Venezuela es una tierra de gracia y honor para abordar estos delicados asuntos de conflictos bélicos sin ninguna vacilación; cimienta su doctrina de Estado en la conciencia, ideas y acciones de nuestros libertadores y ciudadanos ilustres como el valiente perpetuo Simón Bolívar, el universal Miranda, el Abel de América Sucre, el maestro eterno Simón Rodríguez, la heroica Luisa Cáceres entre centenares de hombres y mujeres combatientes e insignes patriotas.

Es una exigencia telúrica legítima del polvo y barro de nuestros ancestros; Es un canto hierático de la sangre derramada por amor a la libertad. Cada oficial, soldado y marinería que surcan a diario el suelo y aire patrio, ríos y mares, posee en su alma y espíritu, la sabia hierática de este pretérito glorioso. Hoy en sus unidades, tanques, buques, submarinos y aeronaves están prestos ante cualquier intención imperial. Eso lo sabemos, el próximo enemigo de la patria vendrá por el mismo mar de la conquista, con potentes naves como ayer. Somos una pequeña nación grande en dignidad y soberanía. Ahora, aquí los estaremos esperando con la sabiduría del tiempo, el espíritu de nuestros antepasados, con el favor y gracia del Dios de los Ejércitos. Somos seres amorosos y pacíficos, mezcla con herencia aborigen y magia africana. Somos hijos de libertadores y no de opresores. ¡Viva la heroica resistencia patriota del pueblo Libio! ¡Viva la autodeterminación de los pueblos! ¡Viva la patria bolivariana! ¡Viviremos y Venceremos!