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domingo, 25 de febrero de 2018

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Enrique Bernardo Nuñez. "Un santo de Valencia (el padre José Gregorio Febres Cordero)". Élite, Caracas, nr. 1538 del 26/03/1955.
- Miriam Balestrino. "¿Hacia dónde va el indígena?". El Globo, Caracas, 12/09/95.
- Arístides Bastidas. "La ciencia amena: Los rayos dan a lluvia nitrógeno celestial que hace que la hierba seca amanezca verde al día siguiente". El Nacional, Caracas, 03/07/86.
- J. R. Nuñez Tenorio. "Materialismo histórico y economía política del capitalismo". Últimas Noticias, Caracas, 19/04/81.
- Virgilio Torrealba Silva. "Acerca de la cuentística nacional". El Nacional, 31/10/65.

Reproducción: Cafetín de Economía, Oliver Belisario, Manuel Mérida (FDP), Donald Ramírez (recién llegado de Ecuador) y Julio César Pineda, según Molina, para el reportaje de Lucas Benacerraff. Momento, Caracas, nr. 583 del 17/09/1967.

LA ACADEMIA HA RESPONDIDO CON CRECES

Hay en Venezuela una reflexión vigorosa sobre el Esequibo
 
En entrevista realizada por Julio César Pineda en Brújula Internacional (Globovisión), el diputado Luis Barragán, integrante de la Fracción Parlamentaria 16 de Julio, pasó revista a la situación actual de la reclamación del Esequibo, destacando el Acuerdo recientemente aprobado por la Asamblea Nacional en la materia.
“Aportes innegables de la Fracción Parlamentaria 16 de Julio, uno de ellos formulado hace más de un año, los distintos factores que hacemos vida en la Asamblea Nacional aprobamos la conformación de una Comisión Mixta especializada en el tema y, marcando un hito en el historial de nuestra legítima reclamación, declaramos inaplicables las conclusiones a las que arribó el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, mediante las cuales remitió el asunto a la Corte Internacional de Justicia, cuyo Protocolo de origen, por cierto, nunca suscribió Venezuela”.

Ante una pregunta formulada por el embajador Pineda, resaltando la coincidencia con la declaración emanada de la cancillería venezolana, el diputado de  Vente Venezuela manifestó: “Coincidencia relativa, pues, era y es demasiado obvio que está vigente el Acuerdo de Ginebra. Lo conducente era declarar la inaplicabilidad de la decisión en cuestión, siendo insustentable la decisión del Secretario General de la ONU. Ya es tiempo de que exista una  Política de Estado para el Esequibo y, para que la haya, hay que proponerla, como en efecto hicimos en la sesión plenaria de la Asamblea Nacional, incluyendo sendos proyectos de leyes, como el de la estadidad del Esequibo”.

El diputado Barragán aprovechó de promover dos libros de riguroso arbitraje académico: “La cuestión Esequibo”, compilado por los Dres. Luis Alberto Buttó, José Alberto Olivar y Claudio Briceño, que incluye un trabajo del parlamentario, ya liberado en las redes por la Universidad Metropolitana; y “Del acuerdo de Ginebra a la rebelión del Rupununi” de Guillermo Guzmán Mirabal.

“Ambos títulos, entre otros que han tenido la suerte de publicarse en un país donde escasea la tinta y el papel, demuestran que hay una reflexión vigorosa en torno al Esequibo en el presente, enriqueciendo una tradición de más de medio siglo de investigaciones e investigadores muy sobrios, innovadores y orientadores en el campo histórico y jurídico. La academia ha respondido con creces, desde su más firme independencia creadora y, lejos de roer los viejos prestigios, lanza desafíos y propuestas, sin equivalentes en el sector oficialista, que muy bien ha de debatir y acoger con humildad la dirigencia política de oposición para prestarle el servicio al país que de ella se espera”.

15/02/2018:
Postura oficial de la Cancillería venezolana (31/01/2018):
Fotografía: Eduardo Valero.

sábado, 28 de enero de 2017

TRUMPADAS

EL PAÍS, Madrid, 28 de enero de 2017
 TRIBUNA
La conjura contra América
Leonardo Padura

Hace unos años, mientras leía la novela de política-ficción La conjura contra América (2004), del gran escritor norteamericano Philip Roth, sentí de forma visceral el gran poder de la literatura: tocar y afectar lo más profundo del espíritu humano. Aquella historia, ubicada en los Estados Unidos de 1942, en la imaginaria coyuntura de un sorpresivo triunfo electoral del exaviador Charles Lindbergh sobre Franklin D. Roosevelt, desarrollaba su trama en una Norteamérica dirigida por una Administración cercana a los ideales nacionalsocialistas de Hitler en la que, junto al pregón de posturas nacionalistas, primero de manera sibilina, y luego de forma abierta, se culpaba de los males domésticos a un enemigo cada vez más concreto y cercano, en este caso la comunidad judía asentada en el país.

La reacción que me fue provocando el sentimiento de encierro, desvalimiento, indefensión de unos individuos posibles ante la enorme maquinaria desbocada de un poder que los ha convertido en sus objetivos de represión y ataque solo por ser culpables de lo que son, me llegó a resultar agobiante, al punto de que por momentos debí detener mi lectura. Y es que Roth nos advertía en su magnífica y dolorosa novela, referida a un mundo tan imaginario y posible como el de George Orwell en 1984, sobre la necesidad del poder de tener o de crear enemigos, reales o pretendidos, y su capacidad de devorar a los marcados por esa necesidad, a los reales o pretendidos disidentes. Y aquella historia me afectaba porque sus connotaciones son universales, los peligros de su existencia siempre están latentes y porque, partiendo de una conjetura histórica, Roth desbordaba la realidad factual y me mostraba de modo ejemplar cómo había sido siempre, cómo podía ser siempre, cuando desde las alturas políticas se exacerban el nacionalismo, el aislacionismo y el odio nacional, social, político, sexual o racial hacia el otro.

Creo que, precisamente por su proyección universal y su cualidad de permanencia, a nadie le extrañará que La conjura contra América haya vuelto por estos días a mi mente, revolviendo todos los avasallantes efectos estéticos y políticos que en su momento me provocó la novela.

El discurso presidencial de Donald J. Trump este 20 de enero de 2017 es, sencillamente, uno de los documentos más alarmantes que se han lanzado al mundo en las últimas décadas, por venir de quien viene y por salir de donde sale. La exacerbación flagrante de los sentimientos patrióticos mediante el levantamiento de su peor manifestación, el nacionalismo, aparece tan en el centro de sus palabras que opacan la capacidad o necesidad de anotar sus inexactitudes, sus medias verdades (o medias mentiras) y su comportamiento antiético respecto a sus predecesores políticos, especialmente el saliente presidente, Barack Obama.

El espíritu del país ha sido convocado para reclamar derechos que, dicen, les han arrebatado

“A partir de este día, una nueva visión gobernará nuestra tierra. A partir de este día, solo Estados Unidos será la prioridad. Estados Unidos primero”, afirmó Trump, mesiánico, casi revolucionario. La atmósfera creada por estas posturas que se empeñan en señalar a algún culpable y pretenden convertirse en política de Estado del país más poderoso del mundo, de seguro calará en la mente de millones de personas que viven en Estados Unidos y, al escucharlas, se sienten más patriotas, más insatisfechos y ofendidos, incluso humillados pero, sobre todo, al fin capaces de denar sus temores. Y sus respuestas, estoy convencido, no se harán esperar: el enemigo ha sido señalado y se les ha pedido, a ellos, los buenos, actuar. El enemigo es el otro, el extranjero, el que está más allá de las fronteras (el que provoca miedo y nos roba) y las víctimas han sido los que debían haber sido beneficiados y han sido perjudicados por esos otros.

Como bien se sabe, pocos discursos gustan más a las masas que los de este estilo, muy cercano al practicado por los totalitarismos que sufrimos en el siglo XX y hasta el día de hoy: el que hace posible culpar al otro de nuestros problemas, el que nos hace vernos como objetivos de una malévola conjura y con derecho a defendernos con todas las armas.

Trump no dice cómo hará para que los grandes capitales industriales renuncien a sus ganancias y abran fábricas en Estados Unidos y paguen 25 dólares la hora al obrero que, fuera de sus fronteras, por igual o más trabajo, empleado por esos mismos capitales u otros similares, solo recibe cinco, o menos. Tampoco cómo mejorará la educación y la salud, el gran tema todavía pendiente en el país poderoso y que a su juicio reclaman una refundación. Pero afirma que se construirán más carreteras y, con vehemencia, que si se les da a los norteamericanos lo que les corresponde, todo irá a mejor para ellos.

La máquina del nacionalismo excluyente ha sido puesta en movimiento en Estados  Unidos

El espíritu de un país ha sido convocado a reclamar derechos que les pertenecen y que, les dicen, les han sido arrebatados. Cómo gestionará Trump su política de rescate de la (según él) perdida grandeza norteamericana puede ser objeto de muchos análisis y conjeturas. Pero lo que ya ha ocurrido es que las semillas de su alarmante pensamiento político han sido lanzadas al viento y muchas de ellas van a caer en tierra fértil donde brotarán, diría que inevitablemente, los retoños del odio, la xenofobia, la megalomanía de los grandes sectores de un país que votó por estos discursos populistas de Trump que tanto recuerdan otras exaltadas elocuciones de similar especie que de vez en cuando la historia evoca con pavor para que algunos nos preguntemos cómo fue posible que aquello ocurriera.

Por suerte también sabemos que no todos los estadounidenses votaron por Trump y que muchos de ellos observan con pavor el ambiente creado antes y con el ascenso del mandatario. Hace unos pocos días Merryl Streep lanzó su grito de alarma, el mismo que han dado otros muchos norteamericanos, democratas y republicanos, que han decidido levantar banderas mucho más nobles y coherentes y han comenzado el movimiento civil de oposición. Pero lo cierto y terrible es que la máquina del nacionalismo excluyente ha sido puesta en movimiento y que el futuro se ha convertido en una interrogadora amenaza para muchos norteamericanos pero, también, para nosotros, “los otros”, pues su alcance será lamentablemente universal.

Fuente:
http://elpais.com/elpais/2017/01/27/opinion/1485528343_681861.html


EL UNIVERSAL, Caracas, 18 de enero de 2017
Trump: el descenso del Olimpo
Alfredo Toro Hardy

Nunca antes las corporaciones multinacionales habían alcanzado su dimensión actual. Tal como refería Noreena Hertz en su obra The Silent Takeover, publicada en 2001, de las cien mayores economías del mundo, cuarenta y nueve eran Estados-naciones y cincuenta y uno corporaciones multinacionales. Desde entonces la balanza se ha inclinado cada vez más en la dirección de estas últimas, gracias a un proceso sistemático de megafusiones empresariales.

Dichas megacorporaciones tienden a ser controladas con mano firme. Hace varias décadas Galbraith desarrolló su teoría de la evolución corporativa, según la cual las empresas habían pasado del liderazgo carismático de sus fundadores a aburridos directorios tecnocráticos. Ello no se corresponde a la realidad actual, donde figuras de inmensa fuerza como Warren Buffet, Larry Page, Sergey Brin, Carlos Slim, Mark Zuckerberg, Amancio Ortega o Bernard Arnault, dominan sin cortapisas sus emporios económicos. Ello responde al hecho, documentado por el censo 2013 de mil millonarios de Wealth-X y la banca UBS, de que el 60 por ciento de éstos son “self-made men” que virtualmente crearon sus empresas de la nada.

Pero junto al valor de las empresas que controlan se encuentra la fortuna personal de estas figuras. En enero de 2016 la organización internacional Oxfan, basada en Oxford, Reino Unido, difundió un reporte titulado Riqueza: Tenerlo Todo y Querer Más, donde proporcionaba una cifra espeluznante: A partir de 2016, la riqueza de 1% de la humanidad superará a la del 99% restante. De acuerdo a la encuesta de Wealth-X y UBS, antes citada, la fortuna combinada de las 2.170 personas que hoy pasan de los mil millones de dólares es de 6.5 millón de millones de dólares. Es decir, más que el PIB de Japón. De su lado, la polarización económica a la que ha llegado Estados Unidos resulta pasmosa. En efecto, la riqueza poseída por el 0,1% de arriba resulta igual al del 90% de su población contada a partir de abajo (Angela Monaghan, “US Wealth inequality- Top 0.1% worth as much as the bottom 90%”, The Guardian, 13 November, 2014).

Esos grandes líderes corporativos no sólo suelen compartir una visión similar del mundo sino que tienden a reunirse frecuentemente. Los espacios donde se congregan van desde los de naturaleza abierta como el Foro Económico Mundial hasta agrupaciones reservadas como Bilderberg, la Comisión Trilateral, o el Grupo de los Cincuenta. Según Bruno Cardeñosa: “Estos grupos pretenden gestar una red de mando que no se vea afectada por el capricho de turno de los ciudadanos” (El Gobierno Invisible, Madrid, 2007).

Lo anterior se traduce en una conectividad que ha llegado a ser cuantificada económicamente. En palabras de Tyler Durden: “De acuerdo a la publicación Wealth-X las conexiones entre los mil millonarios del mundo equivale a un círculo social cuyo valor combinado asciende a 33 millones de millones de dólares, es decir, el doble que el PIB de Estados Unidos” (“The World 2170 billionaires control $33 trillion in net worth”, Zero Hedge, 23 November, 2013).

La conjunción entre el gigantesco poder económico de las grandes corporaciones, el liderazgo carismático sobre las mismas, la fortuna personal de quienes las controlan, la presencia de valores compartidos, la existencia de un marco asociativo común y la conectividad derivada de ese marco asociativo, se traducen en un poder inconmensurable. No es exagerado hablar, por tanto, de un “club de los amos del mundo”. Cualquier Estado que se enfrente a los intereses de éste, debe estar dispuesto a asumir un costo desmesuradamente alto. No en balde pocos se arriesgan a hacerlo. Ello ha conducido a lo que el historiador John Polock ha calificado como la subordinación de las comunidades soberanas de ciudadanos al poder del dinero.

Curiosamente algunos de estos amos han decido descender del Olimpo para medirse con los simples mortales. Ello ha implicado abandonar el mundo de la opacidad para someterse al conteo de los votos y al escrutinio público. Entre éstos cabría citar a Silvio Berlusconi en Italia, a Thaksin Shinawatra en Tailandia, a Rafic Hariri en Líbano o a Sebastián Piñera en Chile, quienes cedieron a la tentación del poder político. A juzgar por los costos que ello le implicó a Hariri y en menor medida a Shinawatra y a Berlusconi, cabría preguntarse si tuvo sentido desdeñar los hilos ocultos y el poder gremial del “club”.

Donald Trump se suma ahora a este grupo. A juzgar por los bajos niveles de popularidad con los que inicia su mandato, a la oposición sin cortapisas de la llamada prensa liberal, a los cuestionamientos a la legitimidad de su presidencia derivados de la injerencia rusa, a los innumerables conflictos de intereses y acusaciones de nepotismo que confronta y a su extraordinaria capacidad para boicotearse, los suyos serán años en extremo difíciles. Algunos anticipan desde ya un “impeachment”. Este bajar del Olimpo (o del penthouse de Trump Tower), puede terminar resultándole una pésima escogencia. El tiempo dirá.

Fuente:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/trump-descenso-del-olimpo_635392


EL UNIVERSAL, Caracas, 26 de enero de 2017
Trump: ¿Líder Mesiánico?
Julio César Pineda

Los griegos al referirse a la arrogancia de los gobernantes con el uso ilimitado del poder creyéndose omnipotentes acuñaron el término “hybris”. David Owen uno de los más grandes especialistas en esta materia cuando se refiere a los caudillos mesiánicos habla de “borrachera de poder” en los tiempos modernos. Para Aristóteles “hybris” es la actitud de amilanar a la víctima. Esquilo la calificaba como maldición que los dioses imponían a los humanos con desmesura y soberbia, para que perdieran el sentido de la realidad y terminaran en el caos. Eurípides, sentenció “aquél a quien los dioses quieren destruir primeramente lo enloquecen”.

El poeta Borges en su libro “Otras Inquisiciones”, cuando se refiere al Emperador de China Qin Shi Huang Di, para romper con la historia decretó la quema de todos los libros escritos antes de su reinado. Fue quien ordenó la construcción de la gran Muralla China para proteger su imperio y para protegerse él. En su deseo de inmortalidad, prohibió que en su reino mencionaran la palabra muerte y consultó innumerables magos y alquimistas para encontrar el elixir de la vida eterna. La Muralla en el espacio y el incendio en el tiempo, eran barreras mágicas destinadas a proyectar su poder y su existencia. El poeta y escritor argentino, al referirse a esto recuerda al filosofo Spinoza “todas las cosas quieren persistir en el ser”, el Emperador y sus magos creyeron en la posibilidad de la inmortalidad.

Mussolini, Hitler, Stalin, Mao Tse Tung y muchos otros líderes mesiánicos incluyendo algunos en nuestro continente, compartieron esta visión del mundo y su destino. Han desconocido que el síndrome de “Hybris”, encuentra tarde o temprano el freno trágico o moderado de lo que los griegos llamaban “Némesis o Castigo”, casi siempre signado como un final trágico.

Hoy la psicología política permite acercarse al fenómeno de la locura y el poder. El populismo tanto de derecha como izquierda, facilita la presencia de líderes con cierta dote de locura y ofertas desmesuradas dejando de lado la política racional. Es lo que los británicos han denominado la “Post Verdad” (Post- Truth). El francés Pascal de Sutter, ilustre de esta nueva orientación de la psicología, en su libro “Estos locos que nos gobiernan” donde ejemplifica en los últimos tiempos Jefes de Estado y Jefes de Gobierno que pueden llegar por vía electoral o situaciones épicas pero que, o llegan dementes al poder o desde el poder desarrollan sus locuras.

Esta reflexión más cercana a la filosofía que a la política, es a propósito de la elección de Donald Trump, sus promesas electorales, y especialmente las ejecuciones que ha comenzado a realizar en la nación más importante del planeta. Él reúne todas las características del “Líder Mesiánico” y encuadra en lo que los ingleses Anthony Stevens y John Price denominan “Prophets, Cults and Madness”. Estos jefes se consideran superiores y elegidos, con personalidades patológicas guiadas por la hostilidad y el resentimiento que puede ser más peligroso cuando poseen síntomas de esquizofrenia con unas fuertes dosis de paranoia y narcisismo. No conciben el diálogo y la negociación, sino la imposición y el control, midiendo  otros dentro de sus propios términos y en la permanente relación “amigo-enemigo”.

El discurso del Presidente Trump el día de su investidura nada tuvo que ver con las palabras de los 44 presidentes que lo antecedieron ante esa misma función, parecía más la proclama de un Jefe Militar o de un Dictador. Para el nuevo Presidente sólo existe su país y los otros. Lo valioso es lo nuestro, y los nuestros están llenos de bondad y generosidad. En todo hay una conspiración contra nuestro país, con enemigos internos y externos. Todos los gobiernos anteriores han sido nefastos y han conducido al país a la catástrofe, a la pobreza. De ahora en adelante, comienza la democracia para hacer fuerte de nuevo a Estados Unidos. Make America Great Again. Las Fuerzas Armadas ahora serán diferentes y muchos países se han aprovechado de la defensa que se les ha otorgado y en el futuro deben pagar por ello.

En Política Internacional tendremos que ver el desarrollo de sus ofertas frente al Libre Comercio y los compromisos de Estados Unidos con el TLC y el TPP que acaba de denunciar, su decisión de aislar a China y establecer vínculos con Taiwán. ¿Qué decidirá con los acuerdos no sólo de Estados Unidos sino los del Consejo de Seguridad y Alemania con respecto a Irán y el tema nuclear? ¿Echará atrás todo lo acordado con Cuba? ¿Cuál será su actitud referente a Venezuela? ¿Qué acciones va a tomar para frenar la guerra en Siria? Su nueva relación con la OTAN y con la presencia de las tropas norteamericanas en territorio de aliados con zonas de conflicto. Su posición frente a Ucrania y las nuevas democracias en la antigua Unión Soviética. Los imperativos impostergables de los tratados sobre el calentamiento global y el cambio climático ¿Qué sorpresa para la Geopolítica Mundial en su nueva relación con Rusia y el Presidente Putin?

Fuente:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/trump-lider-mesianico_636744


EL PAÍS, Madrid, 25 de enero de 2017
 TRIBUNA
La toma de posesión de Trump
Jean-Marie Colombani

La toma de posesión del 45º presidente de Estados Unidos no puede hacernos olvidar que Donald Trump no debe su elección al voto popular, sino a una particularidad del escrutinio norteamericano: Hillary Clinton obtuvo dos millones y pico más de votos, pero un escaso margen de 11.000 votos repartidos en tres Estados le dieron el triunfo a él. Así se explica sin duda el récord de impopularidad del nuevo presidente, que acaba de instalarse en la Casa Blanca en minoría.

Puede que a la mayoría de los norteamericanos le preocupe comprobar que el areópago que rodea al nuevo mandatario recuerda al consejo de administración de Goldman Sachs. ¿Será ya una influencia de Vladímir Putin? Lo cierto es que, por el número de millonarios que lo componen, el Gobierno de Donald Trump es un equipo de oligarcas.

En cuanto a nosotros, los europeos, tenemos motivos para estar más preocupados aún. Las declaraciones del nuevo presidente sugieren en efecto que estamos viviendo un noviembre de 1989 al revés. Antaño, una doble política de “contención” del imperio soviético y “desarrollo” ‒cuyo efecto contagio fue decisivo‒ hizo posible la derrota de la URSS. El mundo tal y como había sido organizado tras la Segunda Guerra Mundial descansaba en dos pilares: el librecambio y la seguridad colectiva. Donald Trump, cuya doctrina es proteccionista y aislacionista, pone en tela de juicio los dos. Por una parte, ha declarado que quiere revisar los acuerdos comerciales, especialmente en el continente americano y en Asia, a riesgo de desencadenar sendas guerras comerciales; por otra, ha declarado que la OTAN está “obsoleta”. Y, mientras Vladímir Putin enseña los dientes en las fronteras de la Unión Europea, a él parece traerle sin cuidado.

Desde un punto de vista estadounidense, Putin es una cuestión secundaria: Rusia es una potencia mediana. Ciertamente, puede crear dificultades a Estados Unidos, pero solo en la periferia. Como en Siria, por ejemplo. La estrategia norteamericana de repliegue iniciada por Barack Obama le ha facilitado la tarea. China es la única potencia que puede rivalizar con Estados Unidos, y será, ya lo es, la única obsesión de la América de Trump.

Trump tiene elementos discursivos propios de los partidos populistas y extremistas que tienen como doctrina común su hostilidad a la construcción europea

En cambio, Vladímir Putin es una cuestión delicada, incluso una amenaza, para Europa y solo para ella. Pues el presidente ruso se ha fijado como objetivo debilitar a la Unión Europea para restablecer la tutela que la URSS ejercía sobre el Este del continente, a expensas de unos países que hoy son miembros de la UE y de la OTAN. Y se diría que Donald Trump comparte ese mismo objetivo: debilitar a Europa.

De hecho, la inspiración de Donald Trump en cuestiones europeas es Nigel Farage, expresidente del UKIP y punta de lanza de la campaña a favor del Brexit, cuyo objetivo político es ahora conseguir el desmantelamiento de la Unión. Así se explican el pronóstico formulado por Donald Trump sobre la próxima muerte de Europa y también su tono antialemán. En el nuevo presidente norteamericano están presentes los elementos discursivos de todos los partidos populistas y extremistas que tienen como doctrina común su hostilidad a la construcción europea. Así pues, Europa se encuentra amenazada desde el Este y desde el Oeste.

Hay que añadir la adhesión sin condiciones ‒habría que decir la “rendición”‒ del nuevo Gobierno británico a este combate antieuropeo: Theresa May se ha situado de inmediato en la estala de Donald Trump, lo que la conduce a optar por un Brexit “duro”, es decir, con una salida del mercado único y de la unión aduanera aderezadas por la promesa de convertir a Gran Bretaña en un enorme paraíso fiscal a las puertas del Viejo Continente.

Esta combinación de circunstancias negativas sobreviene en un momento particularmente delicado de la vida de la Unión Europea, paralizada o casi por la preparación de las próximas elecciones francesas y, luego, alemanas, los dos países sin cuyo acuerdo no existe la Unión Europea.

No obstante, para intentar convencerse de que lo peor nunca es seguro, el inventario de divergencias expresadas por los cargos recién nombrados por el presidente norteamericano pueden ayudarnos: Rex Tillerson, futuro secretario de Estado y expresidente del gigante petrolero Exxon, asegura que apoya el tratado transpacífico que el presidente ha prometido desmantelar; promete una diplomacia de la disuasión con respecto a Rusia, mientras que Donald Trump evoca la retirada pura y dura de las sanciones económicas aprobadas tras la invasión de Crimea. Tanto el actual director de la CIA como el próximo, Mike Pompeo, han puesto en guardia al presidente norteamericano sobre el peligro que, en su opinión, representa la afición del mandatario a las declaraciones intempestivas. En cuanto a James Mattis, consejero de Seguridad, estima “importante reconocer” que Vladímir Putin intenta “desmantelar” la OTAN. La lista no es exhaustiva.
(*) Jean-Marie Colombani fue director de Le Monde.

Fuente:
http://elpais.com/elpais/2017/01/24/opinion/1485253123_969384.html


EL NACIONAL, Caracas, 26 de enero de 2017
Efecto Trump
Pedro Palma

De los anuncios y posiciones públicas de Donald Trump se puede inferir que lo que probablemente caracterizará la política económica de su gobierno será el proteccionismo comercial, una política de gasto público fuertemente expansiva concentrada en el desarrollo de infraestructura y defensa, y recortes impositivos. Eso implicaría, por una parte, la revisión de tratados comerciales –como los suscritos con México y Canadá, así como con las economías del Pacífico–, mayores aranceles y presión sobre las empresas norteamericanas para que inviertan localmente y abandonen planes de inversión foránea; y, por la otra, mayores déficits fiscales que obligarían a ampliar el endeudamiento del sector público. Esto último presionaría al alza las tasas de interés de esa economía, y podría verse esa tendencia reforzada por una política monetaria restrictiva implementada por la Reserva Federal ante los temores de un repunte inflacionario.

Como bien explica Xavier Vidal-Folch en su artículo “El fantasma de la Gran Depresión” (El País, 20/1/2017), las mayores tasas de interés atraerían capitales hacia Estados Unidos, fortaleciendo aún más al dólar y debilitando la competitividad a los productos norteamericanos a nivel mundial. Ello contribuiría a estimular las importaciones de Estados Unidos y a limitar sus exportaciones, ensanchando así su déficit comercial. Pero, a la larga, el alto desequilibrio externo norteamericano acabaría debilitando el dólar, máxime si otros gigantes comerciales, como China, mantienen sus monedas subvaluadas. Al igual que lo sucedido en administraciones anteriores, como las de Reagan y George W. Bush, es probable que en la de Trump se materialice una situación de déficits gemelos, el fiscal y el comercial, lo cual tendría importantes repercusiones.

Como ya explicara en mi artículo “Los déficits de Bush”, escrito hace ya más de 12 años (El Universal, 13/11/2004), una situación como esa limita el crecimiento del orbe, ya que los mayores costos de financiamiento restringen la demanda y generan efectos recesivos a escala global, particularmente si las principales economías mundiales elevan sus aranceles para impedir el deterioro de sus balances comerciales, ya que ello limitaría las posibilidades de exportación de las naciones con mayor capacidad competitiva. Adicionalmente, los países altamente endeudados en monedas fuertes, como es el caso de varias naciones latinoamericanas, tendrían que destinar un alto porcentaje de sus recursos a honrar esas deudas, limitando la disponibilidad de fondos para el desarrollo de su capital físico y humano, con las negativas consecuencias sociales y económicas que ello acarrea. Ese es el típico caso de Venezuela.

Los anuncios de desregulación a la exploración petrolera en áreas hasta ahora protegidas en Estados Unidos también pueden afectar a los países exportadores de petróleo de forma importante. El objetivo que persigue la nueva administración norteamericana es reducir la dependencia de suministro externo de petróleo de ese país, por lo que no sería de extrañar que en un futuro nuestras exportaciones de hidrocarburos a esa nación, nuestro principal cliente, se vean aún más reducidas, debido no solo a la declinación de nuestros volúmenes de producción, sino también por los recortes de demanda del país del norte. Esto podría exacerbarse como consecuencia de un deterioro aún mayor de las relaciones políticas y diplomáticas entre ambas naciones, máxime con la manifiesta actitud antilatina del nuevo presidente.

Como se ve, el panorama no luce favorable. Al contrario, debemos tomar conciencia de que los tiempos que vienen serán muy difíciles y atípicos, con una nueva administración norteamericana caracterizada por el proteccionismo, el egocentrismo, la falta de diplomacia, la tosquedad, la rusticidad y la antipatía manifiesta hacia los latinoamericanos. No será fácil tratar con gente así.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/efecto-trump_77505


EL UNIVERSAL, Caracas, 25 de enero de 2017
Trump y el fin de la hegemonía estadounidense
Alfredo Toro Hardy

La noción de hegemonía, de acuerdo a la definición clásica de Antonio Gramsci, se sustenta en la idea del consentimiento ajeno al propio poder. Según Andrew Gramble: “El concepto de hegemonía se asocia con Gramsci. El ejercicio del poder entraña del uso tanto de la coerción como del consentimiento de los otros, pero las formas de control político más estable son aquellas donde sobresale el consentimiento. El énfasis en este caso es puesto en una concepción del orden internacional, sustentada en la creación y sostenimiento de una arquitectura institucional, que se integre en un proyecto político de amplio espectro. El aspecto ideológico de la hegemonía es lo más significativo”. (“Hegemony and Decline” en Patrick K. O’Brien, Editor, Two Hegemonies, Burlington, 2002).

Durante largas décadas Estados Unidos ha detentado la hegemonía mundial. Ello a través de su capacidad para definir la agenda política internacional por vía una arquitectura institucional diseñada a imagen y semejanza de sus valores e intereses. Este proceso se remonta a las fases final e inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, bajo los gobiernos de Roosevelt y Truman. Durante esa etapa cobraría vida una amplia red de organizaciones multilaterales y de alianzas, susceptible de dar forma a algo parecido a un sistema de gobernabilidad mundial.

Bajo el impulso de Roosevelt surgirían la ONU y los acuerdos de Bretton Woods con la aparición del Banco Mundial y del FMI. Bajo Truman aparecería  el GATT así como todo un siste-ma de alianzas y organizaciones que vincularía a Washington con Europa Occidental, Asia del Este y América Latina. Este entretejido se consolidaría en tiempos de Kennedy con el fortalecimiento de la Comunidad Atlántica y la creación de la OCDE.

Se estructuró así un sofisticado sistema internacional al amparo de la primacía estadounidense. Cierto, del otro lado se alzaba el bloque comunista con su propia estructura de alianzas y organizaciones y compartiendo el liderazgo al interior de la ONU. Aunque el alcance de este último fuese más limitado, el mismo imponía límites y retos a la hegomonía de Estados Unidos. Sin embargo esta dualidad resultó de mucha utilidad para que Washington pudiese afianzar el control sobre su inmensa esfera de influencia.

Tras el colapso del comunismo el mundo entero se vio obligado a buscar acomodo bajo el sistema de gobernabilidad definido desde Washington. De hecho, el “Consenso” que llevaba su nombre se impuso sobre los cuatro puntos del planeta como realidad económica inapelable.

La llegada del segundo de los Bush a la Casa Blanca hizo tambalear toda la arquitectura institucional que daba sustento a la hegemonía estadounidense. Inmerso en concepciones arcaicas con respecto a la naturaleza del poder, aquel abandonó los valores globales y el multilateralismo cooperativo, en función de un unilateralismo militante.

El suyo pasó a ser un mundo de satélites y no de aliados, de coaliciones ad hoc y no de instituciones multilaterales, de distinciones tajantes entre “nosotros o contra nosotros”, de mecanismos de castigo a la disidencia y no de estímulos a la cooperación y de la acción preventiva prevaleciendo arrogantemente sobre el derecho internacional.

Poco faltó para que toda la estructura internacional que sustentaba la primacía estadounidense se viniese abajo. Fueron necesarios ocho años de labor paciente y sistemática por parte de Obama para devolver al sistema parte de su antigua fortaleza. Al propiciar activamente el multilateralismo cooperativo, incluyendo allí al liderazgo sobre las negociaciones globales sobre cambio climático, Washington volvió a posicionarse como punto de confluencia y por ende de influencia.

El triunfo de Trump, con su mensaje proteccionista, aislacionista y de absolutización del interés nacional, no sólo echa abajo lo alcanzado estos últimos ocho años, sino que retrotrae el reloj de la historia a los años treinta del siglo pasado. Su discurso de toma de posesión, reafirmación consistente de sus principales temas de campaña, fue tajante.

Ni una sola mención a aliados, ninguna referencia a valores o principios de política internacional, ni una palabra de historia, ninguna manifestación de multilarismo cooperativo. Por el contrario, el suyo fue un grito de guerra frente a alianzas estratégicas, tratados comerciales o mecanismos internacionales que impongan algún costo a sus ciudadanos o al Fisco de su país.

El egoísmo nacional militante de Trump, actuando sobre el terreno abonado por Bush, desborda la capacidad de resistencia de cualquier sistema sustentado en la acción colectiva. El capítulo de la hegemonía internacional de  Estados Unidos llega así a su fin. Con ello desaparece una estructura diseñada en función de los intereses de Estados Unidos, a través de la cual dicho país pudo ejercer un nivel inconmensurable de control planetario, por vía del consentimiento de parte importante de la comunidad de naciones.

Funte:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/trump-fin-hegemonia-estadounidense_636425
Ilustraciones: Goggle imagen.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

TEMARIOS



Estado de Excepción generalizado, ‘Dakazo’ efímero y condiciones electorales son las llaves que pretende usar el ofialismo para evitar una derrota anunciada

“El régimen ata su suerte electoral a un Estado de Excepción generalizado y – más tarde -  al ‘dakazo’ espectacular para levantar los correspondientes decretos, intentando radicalizar la zozobra que el desabastecimiento y la inseguridad personal generan,  a objeto de evitar una derrota de la que sus propios seguidores están ya plenamente convencidos”, señaló el diputado Luis Barragán,  quien – por cierto – ya había advertido las medidas excepcionales en la sesión de la Asamblea Nacional  de fecha 10 de marzo del presente año,  recordando la imaginaria invasión que le permitió a Juan Vicente prolongar su dictadura en 1913 (https://www.youtube.com/watch?v=d62WMI7LwUU).

“El gobierno está desarrollando un par de situaciones que puede complementar, al pretender realizar los comicios  parlamentarios en el marco de un Estado de Excepción generalizado y la celebración de un ‘dakazo’ de alimentos y medicinas para levantar los decretos, a pocos días de la fecha electoral. En un caso, luce contra-natura la restricción de los derechos y garantías (reunión, tránsito, etc.), pero – consabido – el constituyente no abundó en ésta como en otras materias; y, en el otro, quemará las pocas divisas con las que ya contamos, en una feria gigantesca que será pan para hoy y hambre para mañana, porque el remedio definitivo está en el cambio del modelo que nos ha llevado a una crisis sin precedentes en nuestra historia, no otro que la de un socialismo rentístico y parasitario. El régimen teme a la mayoría que somos,  dispuesta a actuar para lograr el triunfo electoral que abra las puertas a la transición democrática”.

Sobre las últimas declaraciones del presidente guyanés, el parlamentario manifestó: “La bancada democrática de la oposición y, particularmente, Vente-Venezuela, ha advertido suficientemente en torno a los errores del gobierno venezolano en la materia, rechazando firmemente las pretensiones del gobierno guyanés. Todavía hay dos iniciativas legislativas sobre la mesa, como los proyectos de Ley de Promoción y Defensa de la Fachada Atlántica (2013) y  Especial del Estado Esequivo (SIC), tratando inútilmente de no darse por enterado el oficialismo. Es el momento más oportuno para que discutir otra de nuestras propuestas, como es la de ampliar el Consejo de Defensa Nacional a objeto de darle cabida a la oposición que legítimamente debe participar y  aportar en las consideraciones que se hagan al más alto nivel del Estado en una materia que compete a todos los venezolanos y no a una secta política e ideológica, respecto a la reclamación esequibana y otras de elevado interés nacional”.

Finalmente acotó el sub-jefe de la Fracción de Independientes (Vente): “Es necesario abrir un debate a profundidad en la Asamblea Nacional, la cual debe sesionar en Caracas para tratar tan delicados y graves asuntos, frenando la radical incertidumbre política que le ha inyectado el gobierno, generando inseguridad política, como si no le bastara la crisis alimentaria y de inseguridad personal que ha creado. Es demasiado evidente que el Estado de Excepción y un efímero ‘dakazo’, como las condiciones electorales,  son las llaves que desea usar el gobierno para evitar una derrota anunciada”.

Fotografías: Daniel Merchán, programa "Brújula Internacional", LB con Julio César Pineda, Globovisión (Caracas, 23/09/2015).

domingo, 6 de septiembre de 2015

MEMORANDUM


Nos entristece la crisis experimentada por COPEI. No hemos querido referirnos públicamente a ella, aportando nuestro parecer. Sin embargo, una manera de hacerlo, es a través de este par de artículos. Otros tiempos, otras inquietudes, otras circunstancias.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Angel Velarde. "El asesinato de Delgado Chalbaud, un cangrejo de muchas patas". Últimas Noticias, Caracas, 19/06/2000.
- Párroco de la caraqueña parroquia de San Juan, pidió al Consejo Supremo Electoral (CSE) el traslado de la sede de la seccional de Acción Democrática. El Nacional, Caracas, 11/09/1982.
- Guillermo García Ponce. "De nuevo sobre la unidad de la izquierda". Últimas Noticias, 06/02/77.
- José Pulido entrevista a Juan Liscano: después de once años, desaparece la revista Zoa Franca. El Nacional, 31/05/84.
- Rafael Caldera. "Panorama: El mito de Sísifo". El Universal, Caracas, 22/07/87.

Fotografía: Oliver Belisario, según Molina, para el reportaje de Lucas Benacerraff. Momento, Caracas, nr. 583 del 17/09/67.

sábado, 18 de mayo de 2013

PISAR EN FALSO O FALSEAR LA PISADA

EL IMPULSO, Barquisimeto, 18 de mayo de 2013
Corea: ninguna guerra “termonuclear”
Edgard Otaiza Vasquez

Hace años, en los libros especializados se describía la guerra termonuclear y el arma causante. Era el hidrógeno el elemento químico que, al fusionarse consigo mismo, liberaba una gigantesca cantidad de energía superior a la que se obtenía en el proceso de fisión de átomos de uranio o plutonio en la ya probada bomba atómica (bomba A).
El nuevo artefacto explosivo fue bautizado como bomba de hidrógeno, bomba H o bomba termonuclear. Para la fusión del hidrógeno se necesita un disparador, el cual es una bomba A de fisión “normal”, que eleve la temperatura del proceso a muchos millones de grados Kelvin. De allí el término de arma termonuclear, de 1952, según el diseño de sus creadores, los físicos estadounidensesEdward Teller y StanislawUlam, que aún se mantiene.
Lo anterior sirve para referirnos al texto en la página A3 de este diario(11-04-2013)del acreditado internacionalista Julio César Pineda. Al referir la posibilidad de una primera guerra “termonuclear” iniciada por Corea del Norte, Pineda induce a confusión al extender el uso del término termonuclear a cualquier evento que emplee armas nucleares, cuando solamente se ajusta al uso de la bomba H. Si el mundo se alarmó por las amenazas del joven dictador norcoreano ante la posible utilización de un escaso número de bombas atómicas de baja potencia, debería aterrorizarse en grado sumo si se tratara de bombas termonucleares.
En sus dos primeros ensayos atómicos (2006 con 1,5kT y 2009 con 3kT), Corea del Norte empleó plutonio como material fisionable. Se estima que dispone de plutonio para 4-8 nuevos ensayos. La bomba de 2013, aproximadamente con 7kT (la lanzada sobre Hiroshima tenía 20kT), fue probablemente con uranio enriquecido.La producción de plutonio en los reactores nucleares es reconocible desde satélites, pero el enriquecimiento de uranio es indetectable, pues las centrífugas necesarias para suprocesamiento solo se observanin situ. Para 2010, las instalaciones atómicas de Yongbyon tenían alrededor de 2.000 centrífugas, según Siegfried Hecker, profesor de la Universidad de Stanford, ex-director del Laboratorio Nacional de Los Alamos,conocedor de esas instalaciones.
El Instituto Isis de Washington estima, que hasta 2016 Corea del Norte podría producir uranio fisionable para construir 21-32 bombas atómicas.Pero es dudable sucapacidad para construir una cabeza explosiva suficientemente pequeña que se ajuste en un cohete balístico y, más importante, cuándo puede disponer de un sistema portador confiable.Los especialistas opinan, que tal tecnología, más desafiante que construir una bomba A, no está al alcance de Corea del Norte.  La  debilidad central del programa norcoreano yace en lafalta de suficientes ensayos, indispensables para hacer práctico un sistema de armas tan complejo.
Hasta tanto, pesa más el efecto „amenaza“, sin despreciar las baladronadas y provocaciones.En consecuencia, aunque Kim Jong Un apretara ahora el hipotético botón que cita Pineda para producir el efecto apocalíptico, no sucedería nada.
Corea del Norte tampoco ha perdido „todo apoyo de estos antiguos aliados“ (Rusia y China), como escribe Pineda. El grave error norcoreano fue pasar la línea roja al anunciar un ataque atómico preventivo contra Estados Unidos, que no sería compartido por sus aliados y puso en alerta a Norteamérica. Si bien la influencia rusa ha disminuido, la de China se mantiene.Ninguna otra nación como China tiene tanta influencia sobre Corea del Norte, dada su dependencia alimentaria y de armas convencionales. Solamente Estados Unidos y China pueden devolverle la cordura al joven dictador, diplomática, económica y militarmente.
La acción diplomática se está practicando.Estados Unidos y China han convenido hace poco alcanzar una península coreana libre de armas atómicas. China promueve un desarme y se mantiene cautelosa. Los gritos norcoreanos disminuyen.
El conocido científico Carl Sagan, astrofísico, profesor de astronomía y ciencias espaciales de la Universidad de Cornell, excepcional comunicador, proponente de las sondas espaciales Mariner, Viking y Voyager, pionero en alertar al mundo sobre los peligros del calentamiento global del planeta y el análisis de las consecuencias climáticas de la guerra nuclear, la que combatió intensamente, escribió:"No es la tierra ni la vida en la tierra lo que está en juego, sino nuestra existencia como seres humanos y todo lo que nosotros defendemos".
Fotografía: Tomada de la red.

sábado, 4 de mayo de 2013

ACTIVA, PERO ... PROFESIONAL

EL IMPULSO, Barquisimeto, 3 de mayo de 2013
Venezuela: Una diplomacia para África
Julio Cesar Pineda

Esta semana asistimos en Caracas a la Embajada de Suráfrica para celebrar un aniversario más de su independencia, tuvimos la oportunidad de conversar con los diferentes embajadores africanos y cónsules acreditados en Venezuela y escuchar de ellos la solicitud de ese necesario y conveniente mayor intercambio comercial, político, cultural y diplomático de Venezuela con África.
La política exterior de Venezuela, debe orientarse hacia las mejores relaciones con los Estados en los diferentes continentes, más allá de los tradicionales vínculos con Estados Unidos y Europa. Debemos estudiar y conocer el potencial que representa el continente africano con su diversidad cultural, su historia, y el inmenso potencial de sus materias primas. El desierto del Sahara, separa el África blanca reunida en el norte en la frontera del mediterráneo, del África negra. El Magreb, bordeando el mediterráneo, habitado por poblaciones bereberes arabizadas tardíamente, desde mediados del siglo VII, al mismo tiempo que eran convertidas al islam.Venezuela tiene embajadas en esa región, sólo en Argelia, Egipto y con Marruecos, y por ahora suspendidas con Libia y Túnez.
El África Negra está separada del Magreb por el desierto del Sahara, y por esta razón se denomina también “África Subsahariana”. Se pueden distinguir los Estados del Sahel, que forman un cinturón al sur del desierto: Mali, Níger, Burkina Faso y Chad. Más al sur se encuentran los Estados del África Tropical, y en el extremo meridional el África Austral comprende fundamentalmente Sudáfrica y Namibia. Finalmente, en el nordeste, los países del Cuerno de África, (Etiopia, Eritrea, Somalia y Yibuti) forman, junto con Sudan, una transición con los países árabes de Oriente próximo. Eritrea fue el último Estado que se convirtió en independiente, en 1993.
En la época de la colonización África fue dividida entre las potencias europeas, fundamentalmente Francia e Inglaterra, pero también Bélgica, Portugal y España. Únicamente Etiopia nunca fue colonizada, si bien fue ocupada por la Italia de Mussolini. Hacia 1960 un gran número de Estados accedieron a la independencia,
Las embajadas de Venezuela más importantes en el África Negra están acreditadas en Nigeria, Kenia y Sur África.
Con frecuencia se dice que África es una víctima de los acontecimientos, y es cierto que numerosas razones justifican este diagnóstico. Para empezar, el continente negro todavía sufre múltiples guerras y el Magreb se enfrenta a la nueva amenaza del terrorismo islamista, que reclama Al-Qaeda. Por otro lado, la gravedad de las dificultades económicas y sociales es muy seria en numerosos países, siendo el continente negro el más gravemente afectado por el sida. Finalmente, en el plano político, si bien numerosos regímenes autoritarios han sido cuestionados desde 1989, la democratización sigue siendo limitada. No obstante, no hay que subestimar las transformaciones iniciadas.
Fue en el Magreb, donde la religión, la cultura y el idioma es el árabe, donde se inició la llamada Primavera Árabe con las revoluciones exitosas en Egipto, Libia y Túnez que ha contagiado a todo el continente africano y al mundo musulmán. La diferencia de otros continentes, África llego tarde a su independencia frente a las colonias europeas y a su desarrollo económico y social. De la influencia marxista y de los partidos únicos con líderes mesiánicos, los estados africanos han pasado a buscar su democracia y el respeto a los derechos humanos, el continente africano también sufrió las consecuencias de la bipolaridad con la política de la UniónSoviética y de los Estados Unidos que buscaron extender su influencia en las nuevas republicas surgidas de la descolonización. Esto genero guerras y conflictos que aún subsisten.
En 1961 todas las posesiones británicas y francesas se habían convertido en Estados soberanos incluyendo algunas antiguas colonias de Portugal y España. Con el fin del Comunismo y del enfrentamiento este oeste, nuevos problemashan emergido en la región especialmente por tensiones étnicas y por las fronteras artificialestrazadas por las potencias coloniales.
En 1963 siguiendo el modelo de las Naciones Unidas, de la Organización de Estados Américas y de la Unión Europea, se creó un sistema de integración de la Unidad Africana (OUA), movimiento panafricano que posteriormente se transformó en la Unión Africana (UA). Esto en la misma dirección de lo que en América latina hemos conocido como Unión Surafricana y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
Los Estados latinoamericanos han olvidado el Continente africano, debemos desarrollar una diplomacia más activa pero también profesional con todas las naciones africanas.
Ilustración: Fernando Vicente.

jueves, 25 de octubre de 2012

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Entrevista a Julio César Pineda. "¿Qué pasaría en Caracas si estallara una bomba nuclear?". El Nacional, Caracas, 04/06/85.
- EAD. "Productos radioactivos hallaron en basurero de frutas del Mercado Mayorista de Coche". El Nacional, 09/01/74.
- Víctor Manuel Reinoso. "Lo que le sucedería a Ud. si una bomba atómica exploratara en Caracas". Elite, Caracas, nr. 1829 DEL 15/10/60.
- Isaac J. Pardo. "Bomba, democracia y  otros aspectos". El Nacional, 17/02/50.
- Carlos Guerón. "Entre comillas: Relaciones con Cuba". Resumen, Caracas, nr. 46 del 22/09/74.

Fotografía: El Presidente Electo de Venezuela, Rómulo Betancourt, recibe en Caracas a Fidel Castro (1959).

BORDES INFERNALES

A los 50 años de la fallida guerra nuclear
Si se oprime el botón nuclear el mundo podría dejar de girar y la creación habría terminado...
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JULIO CÉSAR PINEDA |  EL UNIVERSAL
jueves 25 de octubre de 2012 

Reapareció Fidel Castro de manos del exvicepresidente venezolano Elías Jaua, desmintiendo los rumores una vez más de su publicitada muerte. Hizo referencia especial a los 50 años de la Crisis de los Misiles. Uno de los temas más dramáticos de la humanidad en los últimos tiempos. Se estuvo a punto de un conflicto nuclear que hubiera constituido el fin de la historia. Por cierto, en una de las más largas entrevistas concedida por el líder cubano hace varios años a periodistas venezolanos, a una pregunta nuestra, Fidel Castro se refirió extensamente a este incidente donde él fue un protagonista fundamental entre la URSS y EEUU en Cuba.
Fue la peor crisis nuclear de la historia, trece días de pulso diplomático y militar entre Moscú y Washington. Un avión espía norteamericano U2 había detectado que la URSS estaba desplegando en Cuba sistemas de lanzamientos de cohetes con cargas atómicas de alcance medio, con capacidad de golpear en pocos minutos los centro neurálgicos de Estados Unidos en un radio de 4.500 km y con una potencia de casi doscientas veces de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Washington tenía el síndrome de la derrota con la fracasada invasión de Bahía de Cochinos y en permanente ofensiva contra la URSS había instalado en marzo de ese año cohetes nucleares en Turquía. La instalación de los misiles en Cuba por parte de Moscú no era solo para defender la nación cubana, era para buscar el equilibrio estratégico nuclear. Kennedy el 22 de octubre recurrió a la televisión anunciando un bloqueo naval de la isla. Castro con sus 36 años y en búsqueda de una estatura mundial facilitó, a pesar del riesgo que significaba la instalación de 40 rampas de lanzamiento, además de 50 mil soldados soviéticos, él insistía en la destrucción del imperialismo aunque Cuba desapareciera de la faz de la tierra. El 28 de octubre Jruschov hizo pública la retirada de los cohetes en una negociación directa con Kennedy y sin tomar en consideración al gobierno cubano. En la larga noche de la conversación mencionada, Fidel nos insistió que ese acuerdo había sido una traición a la revolución cubana y una actitud egoísta de la URSS. Fue cuando los cubanos salieron a la calle bajo la rima de la siguiente canción "Nikita mar... lo que se da no se quita". Efectivamente, desde ese momento la diplomacia y la política entre La Habana y Moscú se fue deteriorando hasta la total ruptura con el final del comunismo ruso.
Ese octubre de 1962 la historia del hombre sobre el planeta se hubiera podido haber detenido. Hiroshima y Nagasaki, Chernóbil y Fukushima solo son íntimas referencias de lo que una guerra nuclear puede presentar con su apocalipsis atómico. Robert Kennedy en su libro 13 días: una memoria sobre la crisis de los misiles cubanos, se refirió a ese momento como punto límite entre Washington y Moscú, "cuando el mundo dejó de girar".
Hace 10 años un Kennedy y un Jruschov se reunieron en Boston para hablar de esta crisis que hoy Fidel Castro recuerda al cumplirse medio siglo. Carolina Kennedy, descendiente del presidente John F. Kennedy y Sergei Jruschov hijo del líder soviético, afirmando lo positivo de su padre, quienes "transformaron una zona de peligro en el inicio de una solución pacífica para nosotros y para todos los niños amenazados por un mundo en guerra", allí también participó la encargada de negocios de la oficina de Cuba en Washington, Josefina Vidal.
Los hijos y los nietos de esta nueva humanidad no quisieran tener una amenaza de un conflicto atómico como este. En ese caso, como algún novelista lo señalara, la Tierra sería el infierno de los otros planetas, o como decía García Márquez, una aldea sin memoria dejado de la mano de sus dioses en el último suburbio de la gran patria universal.
En el siglo XXI estamos en la era de la asimetría y riesgos emergentes no convencionales. Los conflictos y guerras pueden presentarse en las periferias donde lo nacional puede transformarse en regional y planetario. Es el caso de Siria y especialmente de su aliado Irán con su proyecto nuclear bélico. El tema nuclear iraní puede alterar el status quo del actual orden mundial precipitando la irracionalidad y la muerte. La tercera guerra mundial sería con armas atómicas.
Después de 50 años siempre está presente la amenaza atómica. Si se oprime el botón nuclear el mundo podría dejar de girar y un minuto después de la última explosión la creación habría terminado. Como lo señala García Márquez, el único vestigio de lo que fue la vida serán las cucarachas porque los que quedaron vivos morirían después por el olor de sus recuerdos.

miércoles, 21 de marzo de 2012

NOTICIERO RETROSPECTIVO










- 377 menores se extraviaron en Caracas en 1959. Elite, Caracas, nr. 1789 del 09/01/60.
- Víctor Manuel Reinoso. "¿Lo que sucedería a ud. si una bomba atómica explotara en Caracas". Elite, nr. 1829 del 15/10/60.
- Julio César Pineda. "¿Qué pasaría en Caracas si estallara una bomba atómica?". El Nacional, Caracas, 04/06/85.
- Pedro Duno. "La escalada universitaria". Ultimas Noticias, Caracas, 24/11/69.
- José Rafael Zanoni. "Poder, diplomacia y petróleo". Economía Hoy, Caracas, 11/04/00.

Fotografía: Rafael Naranjo Ostty. Elite, Caracas, nr. 1953 del 02/03/63.

sábado, 10 de marzo de 2012

NOTICIERO RETROSPECTIVO







Fotografía: Manuel Mérida (FDP), junto a Oliver Belisario y Julio César Pineda (quienes estuvieron en Moscú), acompañados por Donald Ramírez (recientemente llegado de Ecuador), en un curioso reportaje referido a los viajes de la dirigencia juvenil socialcristiana. Momento, Caracas, Nr. 583 del 17/09/67.

NOTA L.B.: Noticia frecuente por aquellos años, fue la de los viajes de líderes estudiantiles de las agrupaciones no marxistas a Europa del Este, aunque - en realidad - el movimiento estudiantil venezolano era proveedor de sendos tubazos políticos. Excepto Mérida, Belisario y Pineda protagonizaron también distintas polémicas en el seno de COPEI. El uno, fue a crear el Movimiento de Izquierda Cristiana (MIC) con Rafael Iribarren, entre otros. Pineda, dio unas declaraciones ese mismo año que lo hizo acreedor de una sanción disciplinaria, enfrentado un sector de la JRC a Edecio La Riva Araujo, a propósito de la presencia subversiva en la UCV. Ya la historia dictaminó al respecto, pero en su momento propinaron el tubazo de rigor.

lunes, 8 de agosto de 2011

NOTICIERO RETROSPECTIVO


- Caremis. "Ciudadano de la cordialidad". Elite, Caracas, nr. del 31/12/69.
- Marta Fabregas. "Los ruidos de Caracas". Momento, Caracas, nr. 572 del 02/07/67.
- Enrique Eizaguirre. "El Ateneo (de Caracas) tiene 30 años". Moment, nr. 341 del /01/63.
- Enrique Rondón. "La era del centro comercial". Momento, nr. 772 del 02/05/71.
- Fernando Paz Castillo. escribe sobre José Tadeo Arreaza Calatrava. El Nacional, Caracas, 01/06/68.

Fotografía: Manuel Mérida (FDP), junto a Oliver Belisario y Julio César Pineda (quienes estuvieron en Moscú), acompañados por Donald Ramírez (recientemente llegado de Ecuador), en un curioso reportaje referido a los viajes de la dirigencia juvenil socialcristiana. Momento, Caracas, Nr. 583 del 17/09/67.

sábado, 5 de marzo de 2011

LIBIA (TRES)


EL UNIVERSAL, 3 de Marzo de 2011
Libia busca un camino hacia la democracia
Julio César Pineda

Diego Arria, Milos Alcalay, Humberto Calderón Berti, Alfredo Coronil, Rafael Medina, Milagros Betancourt, Hermann Escarrá y quien escribe, tuvimos la oportu- nidad de referirnos a la política exterior de Venezuela para un nuevo gobierno en una actividad académica convocada por el Instituto de Dere- cho Constitucional Internacional. El coordinador de asuntos internacionales de la MUD, Ramón José Medina, presentó un mensaje de respaldo en nombre de todas las fuerzas de oposición, de respaldo y solidaridad con esta iniciativa y con señalamientos sobre la presente y futura diplomacia venezolana. En mi ponencia, como ex embajador de Venezuela en Libia, durante tres años, me referí ampliamente al excéntrico personaje coronel Muamar Gadafi, guía de la revolución desde el 1 de septiembre de 1969, al país, “La Jamahiriya Árabe Libia Popular y Socialista” y al socialismo que ha implementado y ha querido extender al mundo árabe y africano sin éxito, donde mezcla el marxismo en su doble versión soviética y china con el Islam, en su llamada tercera teoría universal, recogida en “El Libro Verde”, producto de la revolución cultural de 1977, inspirada en el Libro Rojo de Mao de obligatoria lectura y paradigma para la sociedad libia.

Por supuesto que al referirme a Libia lo hice en la dimensión de la primavera democrática que se originó en Túnez con el derrocamiento del militar presidente Ben Alí y de su extensión a Egipto con la separación del poder de otro militar, el presidente Hosni Mubarak. Todo dentro del marco de las variables del petróleo y la religión, fundamentales para comprender el Medio Oriente desde Pakistán hasta Mauritania, con la observación de que esta importante región del mundo nunca ha conocido la democracia, ni tiene historia constitucional ni gobiernos alternativos. Quinientos años de ocupación otomana, terminada la Primera Guerra Mundial, reparto entre las dos grandes potencias Inglaterra y Francia, bajo el supuesto del petróleo y posteriormente la presencia estadounidense. Regímenes autoritarios y dictaduras, tanto monarquías conservadoras como con gobiernos militares, de carácter mesiánico. Así fue Libia, hasta la llegada de Gadafi y su golpe militar en 1969 contra el corrupto rey Idris el Samusia. A diferencia de Túnez y Egipto, donde las demandas populares, especialmente de jóvenes y mujeres, fueron oídas por los militares que actuaron como institución para facilitar el tránsito hacia la democracia, en el caso de Libia, Gadafi, sustituyó a las fuerzas armadas por milicias pagadas, fanatizadas, con total sumisión al líder único. Es el drama que vive ese extenso territorio con una de las más grandes riquezas petroleras del planeta. La comunidad internacional ha actuado rápidamente, tanto en el seno de la ONU como en la Unión Africana y con gran acierto en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Se espera la decisión para llevar al líder libio al Tribunal Penal Internacional de La Haya, lo cual dificulta el intento de asilo o refugio en cualquier país democrático. Igualmente, la declaratoria de una zona protegida por fuerzas internacionales para evitar el exterminio de la población libia en las zonas declaradas libres, especialmente en la región de Bengazi, cerca de Egipto, y en la frontera con Túnez; no se descarta una intervención militar como la ejecutada contra Milosevich, en su agresión contra el pueblo de Kosovo. El rechazo ha sido total de la comunidad internacional a la actitud genocida de Gadafi, incluyendo los duros términos del líder iraní Ahmadineyad. Lo extraño para los observadores internacionales ha sido la actitud de Venezuela, de respaldo al Gobierno de ese país que se manifestó tímidamente en el inicio a través del canal Telesur, informando la injerencia extranjera y la inmediata invasión a Libia por sus riquezas petroleras, afirmando la tranquilidad del país y comprometiendo al propio embajador venezolano en esa actitud. El canciller Maduro fue más directo en ese respaldo, y el presidente Chávez, utilizando el Twitter, llegó a publicar “Viva Libia y su independencia, Gadafi enfrenta una guerra civil”.

Este brevísimo recorrido por la historia reciente nos demuestra, entre otras cosas, que la situación al norte de África no es producto de la casualidad y su repercusión a nivel mundial es inobjetable, por tal razón presentaremos una serie de artículos que nos permitan dibujar en profundidad, el origen y consecuencias de esta ruptura de paradigmas en el mundo árabe.

EL NACIONAL - Martes 01 de Marzo de 2011 Opinión/8
Final fatal
El otrora poderoso Gadafi, como todo dictador, tiene los días contados
VÍCTOR RODRÍGUEZ CEDEÑO

La tormenta en el norte de África se acentúa entre manifestaciones, masacres e indecisiones de la comunidad internacional que, por diversas razones, mantuvo una complicidad silenciosa e interesada con los regímenes totalitarios de la región. Hasta hace poco, muchos jefes de Estado de Occidente se fotografiaban con el dictador Gadafi para mantener alianzas y negocios, sin que les importara el sufrimiento de los pueblos. El primer ministro francés disfrutó sus vacaciones de fin de año en Egipto, por invitación del gobierno de Mubarak; el presidente del Consejo Italiano, Silvio Berlusconi, recibió meses atrás a Gadafi para celebrar entre tiendas y chicas el nivel de las relaciones, confirmar los negocios de gas y petróleo y lograr recursos para una asfixiada economía italiana, y a ninguno de los dos les importó el dolor de los pueblos.

Los organismos internacionales tampoco se habían manifestado. Es apenas ahora cuando el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ­presidido hace sólo cinco años por Libia­ adopta una decisión para condenar la violación de los derechos humanos en ese país. El Consejo de Seguridad de la ONU, después de largos debates, aprobó por consenso algunas medidas en contra de Libia, entre las cuales figuran prohibición de salir del país a Gadafi y sus familiares y allegados, así como el congelamiento de sus cuentas en el exterior y, lo más importante, al igual que hace un tiempo en el caso de Bashir de Sudán, el envío de la situación que ocurre en Libia a la Corte Penal Internacional (CPI) para que investigue acerca de los horrendos crímenes que se cometen en ese país y se establezcan las responsabilidades del caso.

La respuesta de Gadafi a las legítimas protestas de los libios fue "acabar" con los manifestantes, recurriendo al uso de las armas, incluso a bombardeos a la población civil, lo que ha dejado centenares de muertos que, según la "independiente" Telesur, eran "exageraciones de los medios imperialistas".

Estamos ante crímenes graves de trascendencia internacional que pueden ser conocidos por la CPI, aunque Libia no es parte del Estatuto de Roma. Bombardeos, llamados a la masacre de civiles. La resolución del Consejo de Seguridad activa la jurisdicción de la corte (artículo 12 del Estatuto), lo que permitirá la actuación inmediata del fiscal (artículo 13-b) para investigar los hechos y determinar las responsabilidades. Gadafi tiene serias responsabilidades. También los militares y civiles armados, mercenarios muchos, quienes ejecutan por órdenes y llamados del dictador estos crímenes contra la humanidad. No hay excusas para eximir la responsabilidad de los presuntos criminales.

Ante la gravedad de la situación, aunque tardíamente, la mayoría de los gobiernos del mundo ha condenado las masacres y pedido al régimen de Gadafi que detenga las atrocidades. Solamente Cuba, Nicaragua, Bielorrusia y Venezuela han manifestado irresponsable y lamentablemente su apoyo al criminal Gadafi, lo que preocupa enormemente dentro y fuera.

El apoyo a Gadafi significa ­así de simple­ la aprobación de los métodos para disolver las manifestaciones pacíficas de civiles desarmados, ejecutadas por militares y civiles armados e instruidos para ello, lo que lamentablemente vimos una vez en Venezuela y que esperamos no ver más, pese a los anuncios desesperados lanzados por algunos de que "los oligarcas" no volverán y que "no entregaremos el Gobierno a ninguno que no sea Hugo Chávez, pese a los resultados electorales", incitación que por sí misma constituye un crimen contra la humanidad.

El otrora poderoso Gadafi, como todo dictador, tiene los días contados y si es recibido en otro Estado ­y esto es muy importante en el caso de Venezuela­ las autoridades de ese Estado tendrán que entregarlo a la justicia internacional, de acuerdo con los compromisos que han asumido al suscribir el Estatuto de Roma. La cooperación con la corte es una de las obligaciones más importantes que asumen los Estados partes en el Estatuto.

Los regímenes como el de Gadafi y todos los que violan de manera sistemática y generalizada los derechos humanos, los que cometen crímenes contra la humanidad, terminan tarde o temprano de la misma forma. El final es siempre fatal.

Ilustración: Pedro León Zapata (El Nacional, Caracas, 01/03/11)