EL NACIONAL - Lunes 04 de Noviembre de 2013 Educación y Sociedad/3
Educación y Sociedad
ENTREVISTA Carlos Leañez Aristimuño alerta sobre el lenguaje bélico de los dirigentes
"Un régimen que busca el control social necesita controlar la lengua"
El profesor de la Universidad Simón Bolívar, especialista en políticas lingüísticas, asegura que debido al discurso gubernamental hay un empobrecimiento cognitivo del venezolano
MIREYA TABUAS
"Dignificado" en vez de damnificado, como si la palabra cambiara la condición de quienes se quedaron sin hogar. "Bolivariano" para calificar a los oficialistas, "antibolivariano" para referirse a los opositores, como si para ser hijo del Libertador es requerimiento ser chavista. "Escuálidos", "apátridas" y "parásitos" a quienes son adversarios del gobierno, minimizando su condición a lo más bajo. "Sabotaje" para justificar lo que muchas veces no es más que negligencia estatal. "Guerra económica" patentó el presidente Hugo Chávez y repite el actual mandatario Nicolás Maduro, como si la crisis fuera culpa de otros, específicamente del enemigo: el "imperio".
Por más de 14 años, la revolución ha creado su propio lenguaje. Ayer, en Siete Días , se reseñaron muchas de las palabras de ese "diccionario del chavismo". Al respecto, el profesor de la Universidad Simón Bolívar y especialista en políticas lingüísticas, Carlos Leañez Aristimuño, reconoce que hay un uso intencional de la lengua por parte de los principales voceros gubernamentales, en especial Chávez y Maduro. "El ataque a través de la lengua es el camino más certero del gobierno para tener a la población no solo con la cabeza gacha, sino contentos con esa situación de tener la cabeza gacha", dice.
¿Qué caracteriza, a su juicio, el lenguaje del chavismo? Un régimen que busca no solo gobernar sino tener control social necesita controlar la lengua porque ella es la llave de nuestras percepciones.
Un régimen que controla la lengua busca ser el decodificador, torcer las percepciones para que la población vea lo que quiere que vea, piense como él quiere; deje de pensar, incluso. Puede sonar radical, duro, pero eso está en marcha, no sé si como proyecto articulado. Los resultados están a la vista: hay un empobrecimiento cognitivo del venezolano; es más pobre, cognitivamente hablando, que el venezolano de la década de los setenta.
¿Cómo se define esa pobreza cognitiva? La comprensión lectora está postrada, el venezolano no entiende lo que lee. Cuando la gente no está expuesta a la lengua escrita tiene muy poca posibilidad de articular un contradiscurso, está a merced del discurso imperante. El poder actual silencia medios y mensajes alternativos, tiene el aparato educativo debilitado, envuelve todo en un relato que no es otra cosa que una gesta de guerra.
¿El discurso gubernamental es bélico? De acuerdo con el discurso del gobierno, estamos en guerra. Entonces, no somos como las sociedades prósperas donde hay proyectos que generan democracia, riqueza y paz. Acá estamos en un relato de guerra a través de la palabra. Eso hace tolerable a la población todas las cosas que no funcionan. Todos son hechos lingüísticos: si estamos en guerra ¿cómo no va a haber huecos en las calles, desabastecimiento o colas para comprar productos? El discurso de la guerra da sentido a todo eso, es una guerra simbólica, a través del lenguaje, por ahora, pero esas batallas preceden a las reales. Ante la quiebra de todos los indicadores, el gobierno busca superponer su relato sobre la realidad. Le dice a la gente: "Quienes te cortan la luz o te hacen pasar hambre no somos nosotros, nosotros somos los que estamos en la resistencia contra el imperialismo". Se usa la palabra para torcerlo todo.
¿Las palabras logran crear realidades? Octavio Paz decía: "La palabra racional es nuestra única defensa contra el monólogo del caudillo y la gritería de la banda". Aquí hay un caudillo y el sucesor de un caudillo.
Un monólogo implica que el otro no existe y si a esa capacidad monologante se une la postración del aparato educativo, la capacidad de la población de discernir se empobrece. La población ve lo que ellos quieren que vea. El fanático es alguien que ha cerrado todos los canales cognitivos.
Durante la república civil nos acostumbramos a que había un debate, pero actualmente hay un torcimiento de la realidad, una manipulación de símbolos. Por eso es urgente para la república que encontremos el camino hacia el diálogo y la palabra racional.
¿Cree que la oposición ha logrado contrarrestar el discurso del gobierno? La oposición no puede ponerse en el plano del gobierno. Si la insultan, no puede devolver los insultos. Si pretende ser una alternativa, debe salirse del torneo de ofensas, pues así le está haciendo coro al proyecto. Los proyectos totalitarios funcionan si sus adversarios actúan como ellos quieren que actúen; si los insultan es perfecto para ellos. Entonces, a la oposición le toca tener un lenguaje firme, pero que no use el insulto sino la argumentación, que es el ejercicio del pensamiento.
Hay líderes de la oposición que se han puesto en el mismo plano que los del gobierno, eso forma parte de la cultura machista. Actualmente quienes están construyendo una palabra más incisiva son mujeres, ellas se salen del círculo de los gallitos. Y sabemos cuál es el final de las peleas de gallos.
¿Cómo actuar ante la hegemonía del discurso gubernamental? Nunca hemos estado sometidos a tantos mensajes y a tanta manipulación de un emisor único. Pero ese poder no tiene argumentos.
El poder no le da la palabra a la prensa disidente, no se somete al escrutinio de la razón, a lo que más le teme el poder es a una discusión racional, al someterse a ella quedaría desmontado su relato.
Diversas formas de manipular
El abogado Luis Alfonso Herrera se dio a la tarea de clasificar las palabras que forman parte de lo que él y otros investigadores han clasificado como "neolengua" en Venezuela. Utilizan un término perteneciente al escritor George Orwell, quien en la novela 1984 define un lenguaje creado por el Poder para manipular a sus seguidores, para transformar la realidad en función de un proyecto político totalitario.
Herrera clasifica esta "neolengua venezolana" en cuatro tipos de palabras: aquellas que se desvirtúan de su sentido original, es decir, que existen pero tienen otro significado; las palabras creadas con fin ideológico; los eufemismos y los insultos. A continuación algunos ejemplos: Vocablos desvirtuados en su sentido: Revolución, apátrida, terrateniente, burguesía, patria, magnicidio, expropiación, capitalista, rescate, sabotaje.
Vocablos creados con fin ideológico: Parlamentarismo de calle, poder popular, guerra económica, equilibrio cambiario, contraloría social, puntofijismo, gobierno de calle, estado comunal, matriz mediática.
Eufemismos: Socialismo del siglo XXI, hombre nuevo, felicidad social, privados de libertad, niños de la patria, afrodescendiente, subasta. Insultos: Majunches, escuálidos, vende patria, cachorros del imperio, locos, disociados, sapos, vendidos, gorilas, podridos, excrementos, antibolivarianos, plagas, bacterias, parásitos.
Para el abogado, con esos términos (muchos de los cuales fueron incluso consagrados en la legislación venezolana) se busca la imposición de un pensamiento único y repetitivo, el ocultamiento de la verdad, el debilitamiento de las instituciones democráticas, la polarización y, en definitiva, "la liquidación del Estado de Derecho".
Fotografía: Henry Delgado.
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lunes, 4 de noviembre de 2013
jueves, 19 de septiembre de 2013
(HIPER) BÓLICOS Y BÓLICAS
EL PAÍS, Madrid, 19 de septiembre de 2013
TRIBUNA
Millones y “millonas”
Los dobletes de género son una epidemia que continúa y que causará un perjuicio notable a la lengua
Ignacio M. Roca
La confusión entre el sexo y el género sigue rampante en algunas (quizá privilegiadas) cabezas. El problema no es puramente escolástico, ni menos aún personal suyo, sino que nos afecta a todos. Porque desde esas cabezas pasa a sus respectivas voces y escrituras, y de estas a los oídos y ojos de cualquiera que esté a su alcance. Desde ahí inexorablemente se mete en su cerebro, en el que irremediablemente se instala la misma confusión.
Quizá el lector recuerde el revuelo provocado por el neologismo puntual “miembra” salido hace unos pocos años de la boca (y por tanto del cerebro) de la entonces ministra española de Igualdad Bibiana Aído. El público manifestó en masa su desagrado y la señora ministra se vio obligada a rectificar.
Ahí más o menos acabó todo, al menos en España: el mundo hispanohablante es ancho, y en parte ajeno por la distancia. Ahora llegan noticias de Venezuela, el país de la constitución dobletista (“los venezolanos y las venezolanas”), de que en efecto hay un límite a lo que el hablante inocente puede tolerar y aguantar.
El detonante esta vez ha sido la expresión “millones y millonas” emitida por el presidente de aquella república en un discurso televisado al país. La respuesta en sus medios sociales no se hizo esperar: “Hay millonas de razonas para irsa de Venezuelo; pera iguala me quedo”, escribió en Twitter un usuario. Y millones (hiperbólico) más.
¿De dónde procede y a qué viene todo esto, muy vigente también en España, con dobletes de género y sus secuelas ahora presentes por doquier y algunas normas oficiales incluso imponiendo su uso en ciertos espacios?
La respuesta es sencilla, aunque quizá menos para las privilegiadas cabezas de las que salen los mencionados partos. El sexo (el aparato reproductor que se revela en la zona central baja del tronco y en las conductas y taxonomías que de él se derivan) ha pasado a confundirse en esas cabezas (no puede uno saber si de modo real o imaginario, en aras de sus intereses particulares) con el género de las palabras de la lengua. Hasta el punto de verse ya la misma palabra género utilizada por sexo en documentos oficiales o paraoficiales: se pregunta, por ejemplo, por el “género” del solicitante, cuando el solicitante (una persona, no una palabra) por definición no puede tener género, aunque sí tiene sexo, la información que la pregunta evidentemente (pero no explícitamente) busca obtener.
El sexo se confunde con el género de las palabras por cuestiones políticas
El género de las palabras castellanas (y el de las de otras lenguas que lo poseen) es un simple fenómeno gramatical de concordancia (es decir, encaje mutuo) entre palabras de ciertas clases en este aspecto subordinadas y sus palabras rectoras, los sustantivos. Se dice, por ejemplo, EL orden (de factores) pero LA orden (franciscana) ¿Por qué esta diferencia? Simplemente porque el castellano es así. No hay más: en castellano también decimos yo bebo pero tú bebes y nosotros bebemos, con concordancia de número y persona en el verbo con el sujeto, pero en inglés son respectivamente I drink, you drink, we drink, sin concordancia en el verbo drink. Tanto la concordancia del verbo como la de género en relación a los nombres (el cometa frente a la cometa) son así fenómenos lingüísticos, no políticos. Menos aún biológicos como lo es el sexo.
Hace unas pocas décadas, un feminismo a mi juicio muy mal inspirado y peor orientado concibió el género (gramatical) como panacea para la promoción de causas en sí tan loables como la justicia y la consiguiente igualdad de derechos, alegando monstruos donde no los había. Todo el mundo que habla español sabe que una castaña es un fruto, no un árbol, precisamente por hablarlo. También sabe que en los trabajadores recibirán un aumento de salario la palabra trabajador no lleva significado sexual, simplemente porque en castellano no lo posee (habría que decir los trabajadores varones para dárselo), como castaña no lo tiene arbóreo: aprendemos esto según vamos absorbiendo la lengua en la niñez, espontánea e inocentemente, sin políticas ni politiqueos. Pero ahora nos vienen con el camelo de que trabajador (¡y cientos de otras!) denota solo hombres, con las mujeres excluidas, reclamando por ello el uso de dobletes “los … y las …”, flagrantemente aberrantes para el hablante espontáneo de buena fe.
No solo aberrantes, sino en extremo perjudiciales. Porque, como puntualicé al inicio, las palabras (cada una con su sonido, su significado y su gramática específicos) pasan de unos cerebros a otros a través de la boca, el aire y el oído. La única interpretación que el hablante común del castellano puede dar a “los vascos y las vascas” es que los vascos incluye solo hombres: de no ser así, con decir precisamente los vascos llega y sobra, en efecto la realidad en el castellano auténtico de todos y de siempre.
El “miembra” de la entonces ministra Aído fue una estrella fugaz. Pero la epidemia continúa y se agrandará si no se la contiene: “millonas” ahora. Acabará cambiando el significado de cientos de palabras y causando así un perjuicio muy notable a la lengua de todos: constátese en la mismísima constitución venezolana (“los venezolanos y las venezolanas”, etc.). Estas acciones de “terrorismo lingüístico” (expresión atinada, por precisa, de Álvaro García Meseguer, un temprano abogado de la causa) no caen fuera de la ley, y así salen impunes. El único muro de contención y neutralización somos pues los hablantes. Todos y cada uno. Sin desmayo. A una, como Fuenteovejuna.
(*) Ignacio M. Roca es catedrático de lingüística.
Cfr. Roberto Hernández Montoya: http://www.analitica.com/bitblioteca/roberto/genero.asp
TRIBUNA
Millones y “millonas”
Los dobletes de género son una epidemia que continúa y que causará un perjuicio notable a la lengua
Ignacio M. Roca
La confusión entre el sexo y el género sigue rampante en algunas (quizá privilegiadas) cabezas. El problema no es puramente escolástico, ni menos aún personal suyo, sino que nos afecta a todos. Porque desde esas cabezas pasa a sus respectivas voces y escrituras, y de estas a los oídos y ojos de cualquiera que esté a su alcance. Desde ahí inexorablemente se mete en su cerebro, en el que irremediablemente se instala la misma confusión.
Quizá el lector recuerde el revuelo provocado por el neologismo puntual “miembra” salido hace unos pocos años de la boca (y por tanto del cerebro) de la entonces ministra española de Igualdad Bibiana Aído. El público manifestó en masa su desagrado y la señora ministra se vio obligada a rectificar.
Ahí más o menos acabó todo, al menos en España: el mundo hispanohablante es ancho, y en parte ajeno por la distancia. Ahora llegan noticias de Venezuela, el país de la constitución dobletista (“los venezolanos y las venezolanas”), de que en efecto hay un límite a lo que el hablante inocente puede tolerar y aguantar.
El detonante esta vez ha sido la expresión “millones y millonas” emitida por el presidente de aquella república en un discurso televisado al país. La respuesta en sus medios sociales no se hizo esperar: “Hay millonas de razonas para irsa de Venezuelo; pera iguala me quedo”, escribió en Twitter un usuario. Y millones (hiperbólico) más.
¿De dónde procede y a qué viene todo esto, muy vigente también en España, con dobletes de género y sus secuelas ahora presentes por doquier y algunas normas oficiales incluso imponiendo su uso en ciertos espacios?
La respuesta es sencilla, aunque quizá menos para las privilegiadas cabezas de las que salen los mencionados partos. El sexo (el aparato reproductor que se revela en la zona central baja del tronco y en las conductas y taxonomías que de él se derivan) ha pasado a confundirse en esas cabezas (no puede uno saber si de modo real o imaginario, en aras de sus intereses particulares) con el género de las palabras de la lengua. Hasta el punto de verse ya la misma palabra género utilizada por sexo en documentos oficiales o paraoficiales: se pregunta, por ejemplo, por el “género” del solicitante, cuando el solicitante (una persona, no una palabra) por definición no puede tener género, aunque sí tiene sexo, la información que la pregunta evidentemente (pero no explícitamente) busca obtener.
El sexo se confunde con el género de las palabras por cuestiones políticas
El género de las palabras castellanas (y el de las de otras lenguas que lo poseen) es un simple fenómeno gramatical de concordancia (es decir, encaje mutuo) entre palabras de ciertas clases en este aspecto subordinadas y sus palabras rectoras, los sustantivos. Se dice, por ejemplo, EL orden (de factores) pero LA orden (franciscana) ¿Por qué esta diferencia? Simplemente porque el castellano es así. No hay más: en castellano también decimos yo bebo pero tú bebes y nosotros bebemos, con concordancia de número y persona en el verbo con el sujeto, pero en inglés son respectivamente I drink, you drink, we drink, sin concordancia en el verbo drink. Tanto la concordancia del verbo como la de género en relación a los nombres (el cometa frente a la cometa) son así fenómenos lingüísticos, no políticos. Menos aún biológicos como lo es el sexo.
Hace unas pocas décadas, un feminismo a mi juicio muy mal inspirado y peor orientado concibió el género (gramatical) como panacea para la promoción de causas en sí tan loables como la justicia y la consiguiente igualdad de derechos, alegando monstruos donde no los había. Todo el mundo que habla español sabe que una castaña es un fruto, no un árbol, precisamente por hablarlo. También sabe que en los trabajadores recibirán un aumento de salario la palabra trabajador no lleva significado sexual, simplemente porque en castellano no lo posee (habría que decir los trabajadores varones para dárselo), como castaña no lo tiene arbóreo: aprendemos esto según vamos absorbiendo la lengua en la niñez, espontánea e inocentemente, sin políticas ni politiqueos. Pero ahora nos vienen con el camelo de que trabajador (¡y cientos de otras!) denota solo hombres, con las mujeres excluidas, reclamando por ello el uso de dobletes “los … y las …”, flagrantemente aberrantes para el hablante espontáneo de buena fe.
No solo aberrantes, sino en extremo perjudiciales. Porque, como puntualicé al inicio, las palabras (cada una con su sonido, su significado y su gramática específicos) pasan de unos cerebros a otros a través de la boca, el aire y el oído. La única interpretación que el hablante común del castellano puede dar a “los vascos y las vascas” es que los vascos incluye solo hombres: de no ser así, con decir precisamente los vascos llega y sobra, en efecto la realidad en el castellano auténtico de todos y de siempre.
El “miembra” de la entonces ministra Aído fue una estrella fugaz. Pero la epidemia continúa y se agrandará si no se la contiene: “millonas” ahora. Acabará cambiando el significado de cientos de palabras y causando así un perjuicio muy notable a la lengua de todos: constátese en la mismísima constitución venezolana (“los venezolanos y las venezolanas”, etc.). Estas acciones de “terrorismo lingüístico” (expresión atinada, por precisa, de Álvaro García Meseguer, un temprano abogado de la causa) no caen fuera de la ley, y así salen impunes. El único muro de contención y neutralización somos pues los hablantes. Todos y cada uno. Sin desmayo. A una, como Fuenteovejuna.
(*) Ignacio M. Roca es catedrático de lingüística.
Cfr. Roberto Hernández Montoya: http://www.analitica.com/bitblioteca/roberto/genero.asp
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miércoles, 27 de junio de 2012
MITOLOGÍA ACTUAL
EL NACIONAL - Lunes 25 de Junio de 2012 Escenas/2
La investigación lingüística y su soledad
PALABRAS SOBRE PALABRAS
LETRAS
FRANCISCO JAVIER PÉREZ
Un mito de la ciencia moderna ha hecho creer que la investigación (que toda investigación) es una actividad grupal y que ella responde incuestionable a una mecánica de colectiva realización. Despreciando todo producto que no haya sido avalado por una signatura plural, se da a entender que la creatividad individual ha pasado a un plano segundo. Con ello se ha dejado de lado algo que es tan crucial para la gestación del conocimiento como la posibilidad de que la investigación se confronte con las propias potencias del ejecutor y de que la creación (que lo es irremisiblemente en toda situación) crezca amparada por esa fuerza que viene aportada por el diálogo silente y solitario entre el investigador y su objeto de estudio. Si lo anterior es poderosa captación en las llamadas ciencias exactas, en las ciencias del hombre, esas que se ocupan de comprender sus tratos en sociedad y en soledad, deviene poderosa razón de gestación y crecimiento.
La situación de la investigación lingüística resulta aguda en su gestión de unos métodos y de una producción que, en los tiempos que corren, lucen descreídos de todo aquello que se muestre bajo el desamparo del trabajo en equipo y de la consigna colectiva. Verdad a medias, no hace sino servir para sostener procesos evaluativos parciales y, lo más determinante, no hace sino ocultar una de las facetas más permanentes de una disciplina que se alberga en la competencia del propio oficiante de la ciencia más humana de todas, gracias al carácter pangenérico que exhibe: natural y social, fisiológica y espiritual, aproximativa y exacta, fría y amorosa, grupal y solitaria.
Disciplina antigua donde la haya, creció durante siglos de la mente individual de sus realizadores. Fue tardíamente, a finales del siglo XIX, cuando la situación tradicional se revierte con la llegada de la dialectología que impone necesarias pesquisas de difícil cumplimiento para un investigador en singular (cosa que no estaba mal en este caso).
Se trastocaba con ello lo que había sido costumbre de amplio registro y actividad de productivo aliento.
Bajo estas formas se presentaron las más gloriosas obras cúspide sobre la lengua en todas sus posibilidades (las gramáticas de Panini, Dionisio de Tracia, Nebrija, Bopp, Diez, Rask, Schleicher y Bello; los diccionarios de Johnson, Littré, Webster, Baralt, Murray, Cuervo, Moliner; los Mitrídates de Adelung, Vater, Hervás y Boas; las teorías de Platón, el Brocense, Humboldt, Whitney, Vossler, Sapir, Bloomfield; las historias de Thomsem, Leroy, Malmberg, Robins, Mounin). Más aún, el paso al siglo XX no alteró, salvo en algunos casos, lo que había sido patrón de estudio y trabajo durante más de 2.000 años de historia. La gestión individual hizo florecer, aunque se hablara de escuelas, a Saussure, Jakobson, Hjemslev, Menéndez Pidal, Jespersen, Martinet, Chomsky, Van Dijk y a muchos más.
Oficio individual, sólo la soledad hace fructificar sus principios, confrontación permanente con la lengua y su hablante genérico, y sólo la soledad alimenta el rigor y tesón disciplinarios necesarios para que la investigación verbal cruce los senderos transitorios de la descripción para llegar a los paraísos permanentes de la creación.
La investigación lingüística y su soledad
PALABRAS SOBRE PALABRAS
LETRAS
FRANCISCO JAVIER PÉREZ
Un mito de la ciencia moderna ha hecho creer que la investigación (que toda investigación) es una actividad grupal y que ella responde incuestionable a una mecánica de colectiva realización. Despreciando todo producto que no haya sido avalado por una signatura plural, se da a entender que la creatividad individual ha pasado a un plano segundo. Con ello se ha dejado de lado algo que es tan crucial para la gestación del conocimiento como la posibilidad de que la investigación se confronte con las propias potencias del ejecutor y de que la creación (que lo es irremisiblemente en toda situación) crezca amparada por esa fuerza que viene aportada por el diálogo silente y solitario entre el investigador y su objeto de estudio. Si lo anterior es poderosa captación en las llamadas ciencias exactas, en las ciencias del hombre, esas que se ocupan de comprender sus tratos en sociedad y en soledad, deviene poderosa razón de gestación y crecimiento.
La situación de la investigación lingüística resulta aguda en su gestión de unos métodos y de una producción que, en los tiempos que corren, lucen descreídos de todo aquello que se muestre bajo el desamparo del trabajo en equipo y de la consigna colectiva. Verdad a medias, no hace sino servir para sostener procesos evaluativos parciales y, lo más determinante, no hace sino ocultar una de las facetas más permanentes de una disciplina que se alberga en la competencia del propio oficiante de la ciencia más humana de todas, gracias al carácter pangenérico que exhibe: natural y social, fisiológica y espiritual, aproximativa y exacta, fría y amorosa, grupal y solitaria.
Disciplina antigua donde la haya, creció durante siglos de la mente individual de sus realizadores. Fue tardíamente, a finales del siglo XIX, cuando la situación tradicional se revierte con la llegada de la dialectología que impone necesarias pesquisas de difícil cumplimiento para un investigador en singular (cosa que no estaba mal en este caso).
Se trastocaba con ello lo que había sido costumbre de amplio registro y actividad de productivo aliento.
Bajo estas formas se presentaron las más gloriosas obras cúspide sobre la lengua en todas sus posibilidades (las gramáticas de Panini, Dionisio de Tracia, Nebrija, Bopp, Diez, Rask, Schleicher y Bello; los diccionarios de Johnson, Littré, Webster, Baralt, Murray, Cuervo, Moliner; los Mitrídates de Adelung, Vater, Hervás y Boas; las teorías de Platón, el Brocense, Humboldt, Whitney, Vossler, Sapir, Bloomfield; las historias de Thomsem, Leroy, Malmberg, Robins, Mounin). Más aún, el paso al siglo XX no alteró, salvo en algunos casos, lo que había sido patrón de estudio y trabajo durante más de 2.000 años de historia. La gestión individual hizo florecer, aunque se hablara de escuelas, a Saussure, Jakobson, Hjemslev, Menéndez Pidal, Jespersen, Martinet, Chomsky, Van Dijk y a muchos más.
Oficio individual, sólo la soledad hace fructificar sus principios, confrontación permanente con la lengua y su hablante genérico, y sólo la soledad alimenta el rigor y tesón disciplinarios necesarios para que la investigación verbal cruce los senderos transitorios de la descripción para llegar a los paraísos permanentes de la creación.
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Lingüistica
miércoles, 20 de junio de 2012
SENCILLEZ Y COMPLEJIDAD
SOL DE MARGARITA, Porlarmar, 8 de Junio de 2012Magisterio
Adquisición y funciones del lenguaje I
Cada teoría o pensamiento expone sus propios argumentos, muchos de estos alcanzan validez científica, y pueden llegar a ser incluyentes y convincentes. Tal es el caso, verbigracia, del generativismo (constructivismo) y del estructuralismo (conductismo) en el campo lingüístico.
Celis e. Rodríguez Serrano
El comportamiento del ser humano es complejo. Esta complejidad ha hecho que distintos autores, en la misma o en diferentes épocas, hayan asumido posiciones distintas respecto a determinado fenómeno, lo cual nos permite tener una gama de opciones o explicaciones, de donde podemos nutrirnos y formarnos nuestras propias conclusiones. Cada teoría o pensamiento expone sus propios argumentos, muchos de estos alcanzan validez científica, y pueden llegar a ser incluyentes y convincentes. Tal es el caso, verbigracia, del generativismo (constructivismo) y del estructuralismo (conductismo) en el campo lingüístico.
Al tratar de comprender y explicar el comportamiento humano, es probable que muchas de las conductas y acciones realizadas por los individuo durante su etapa de crecimiento se deban a la imitación: Cuando la niña se pone las sandalias de su mamá, o toma su bolso (cartera) para “parecerse a ella”; cuando el niño usala gorra o los lentes del padre o, peor, le imita en alguna acción relacionada con un vicio, fumar por ejemplo. Asimismo, algunos políticos quieren parecerse a otros en su manera de hablar, de vestirse, y hasta de mentir. También ciertos profesionales emulan la conducta y costumbres (y/o malas costumbres) de sus profesores… Esto último es muy frecuente en la carrera docente.
En cuanto a la conducta lingüística, diversos autores han fijado posición respecto a la adquisición del lenguaje. Los conductistas o empiristas (Skinner, 1904-1990), influenciados por el positivismo de Comte (1798-1857), sostienen que el individuo nace como “tabula rasa”, sin ningún tipo de conocimiento ni facultad lingüística. Para estos teóricos, el niño adquiere el lenguaje partiendo básicamente de su experiencia, apoyado en estímulos externos y en la repetición. Esta teoría impulsa el método mecanicista y el aprendizaje memorístico, presentes aún en algunos docentes de lengua, quienes enseñan desde la perspectiva conductista y estructuralista: análisis gramatical de oraciones; análisis métrico de poemas, obviando lo semántico (significado); memorización de conceptos y de figuras literarias, sin ningún tipo de razonamiento; desconocimiento de fenómenos lingüísticos generados por la dinámica social (Pragmática) y por los avances tecnológicos (Chateo).
Los interaccionistas (Vigotsky, 1896-1934), apoyados en el cognitivismo y en la interacción social. Para éstos, el lenguaje se desarrolla partiendo de la facultad que posee todo ser humano para comunicarse, y aunque toma del conductismo la experiencia del individuo en su entorno, consideran que esto va más allá de una simple imitación, y se fundamentan en la interacción social y en el intercambio lingüístico entre los hablantes de una misma lengua. Los nativistas o innatistas (Chomsky, 1928), surgidos del generativismo lingüístico y del cognitivismo, se oponen al mecanicismo; sostienen que el lenguaje es algo genético e innato. Según los innatistas, los seres humanos estamos preparados biológicamente para desarrollar una lengua, y somos capaces de crear y recrear el lenguaje en distintas situaciones de habla… ¿Usted qué opina?
SOL DE MARGARITA, Porlarmar, 15 de Junio de 2012
Magisterio
Adquisición y funciones del lenguaje (y II)
Más allá de las abstracciones teóricas existen en la casa y en el aula casos concretos relacionados con las funciones y funcionamiento del lenguaje, que si no somos capaces de percibir a tiempo podrían generar ciertos problemas y trastornos lingüísticos y conductuales.
Celis e. Rodríguez Serrano
En la mayoría de las disciplinas científicas ha existido y existirán diversas maneras de explicar los fenómenos. La lingüística no escapa a este principio y en torno a ella también se han suscitado diferentes formas de abordar lo atinente a la lengua y a la adquisición y uso del lenguaje. Como docentes de lengua debemos conocer todas las opiniones acerca del tema; esto nos permite, luego de comparar las distintas posiciones, asumir criterios propios y opinar al respecto.
En cuanto a la adquisición del lenguaje, me inclino hacia la teoría chomskyana, que defiende lo genético, el innatismo y el nativismo. Considero que sí nacemos preparados biológicamente para aprender y desarrollar una lengua, y pienso que una de las mejores pruebas para creer esto es lo bien dotados que venimos, a través del aparato fonador, para articular sonidos. Sin embargo, no podemos desdeñar la importancia del resto de las teorías. El pediatra, por ejemplo, nos sugiere que le hablemos al niño de forma clara; es decir, llamar a las cosas y/o animales por su nombre para evitar distorsiones: nada de “el ruuunn” (carro), ni de “el guau guau” ni “el miau miau” para referirnos a perros y gatos; con esto se combate la repetición, propia del conductismo (Skinner). Asimismo, es innegable la influencia del entorno socio-cultural, geográfico y hasta económico en la adquisición, desarrollo y transformación de la lengua (Vigotsky, Bruner).
Pero más allá de las abstracciones teóricas, existen en la casa y en el aula casos concretos relacionados con las funciones y funcionamiento del lenguaje, que si no somos capaces de percibir a tiempo, podrían generar ciertos problemas y trastornos lingüísticos y conductuales. Algunas de estas funciones son: Expresiva o emotiva, que permite al niño expresar sus pensamientos y emociones. Obviamente, el niño que en el hogar o en la escuela, por cualquier razón no se le permite expresarse verbalmente, lo hará a través de la acción, que puede ser desde una rabieta, hasta problemas graves de conducta (agresividad). Referencial, referida básicamente al mensaje transmitido; es decir, cuando se da una información al niño, debemos considerar que la misma esté bien estructurada verbalmente y sea adecuada a su edad, de manera que pueda recibirla y (re)transmitirla sin dificultad, garantizando así su integración significativa a la sociedad y al proceso educativo. Conativa, relacionada directamente con el receptor (niño) y con la reacción que queremos y/o esperamos de él; para esto es necesario que el emisor (padres-maestros) impregne de gran carga expresiva y emotiva el mensaje; que el niño sienta que es tomado en cuenta. Esto, además de garantizar su atención, le ayuda a desarrollar el lenguaje, impulsa el buen comportamiento socio-lingüístico, y facilita el aprendizaje. Por supuesto, en éstas, y en el resto de las funciones que por razones de espacio no pude mencionar, es importante considerar y, de ser posible, aplicar los distintos postulados lingüísticos desarrollados hasta ahora por quienes se han dedicado a investigar la materia.
P.S. Felicitaciones a quien Dios le ha dado la virtud de ser padre, y a quien tiene la dicha y felicidad de tener también físicamente a este grandioso ser.
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Celis E. Rodríguez Serrano,
Conducta lingüistica,
Lingüistica
domingo, 3 de junio de 2012
DEL NOVÍSIMO DIÁLOGO
EL UNIVERSAL, Caracas, 29 de Mayo de 2012
Maestros del ahora
JOAQUÍN ORTEGA
Alan Kay dijo una vez que "la mejor manera de predecir el futuro, era inventándolo". Este polifacético científico, amén de prematuro e infatigable lector, ha puesto el énfasis, varias veces, en las tareas que convergen, al interior de la innovación y del marco educativo.
En esa frase, que al principio se lee o se siente voluntarista, confluyen para nuestro interés, grandes cantidades de sensatez, ingenio y reflexión sobre las propias formas y temporalidades de la tecnología. En su propia dinámica, las ciencias aplicadas se mueven frente a los ojos de sus creadores, de los usuarios y sobre todo frente al mercado.
Para nadie es un secreto que son disímiles las distancias y los lapsos entre la idea y el desarrollo. Se necesita diseñar con claridad la ruta de los tiempos frente a los usuarios primigenios, se debe tener en cuenta un plan de negocios, se deben precaver las fluctuaciones de la cartera de proveedores, y en especial, los acomodos de quienes compartan algunos rangos creativos con los nuestros.
Inventar nunca es suficiente, por ello, hay que rectificar sobre las posibilidades del objeto creado ante nuevos ecosistemas, capacitar al personal, hacer llegar el producto y prepararse, sobre todo, ante la arremetida de la competencia; una que, la más de las veces, puede moverse entre la copia más descarada y el avance optimizador; una competencia -que con asertividad- puede dejar en el pasado al componente nuevo, haciéndolo ver obsoleto, aún recién insertado en la línea de producción.
¿Cómo podemos ver ciertas líneas del futuro? En palabras de Joi Ito miembro del MIT Lab y proveniente del sofisticado equipo de Creative Commons- se trata de "utilizar el reconocimiento de patrones, adjuntarnos a la fortaleza de los lazos blandos, valerse de la visión periférica". Así las cosas, dichos elementos, junto a la agilidad en la mecánica de las respuestas ante las crisis, nos muestran que el momento futurológico ya pasó, y se trata, de ver el presente... de convertirnos sensatamente, en maestros del ahora.
Diseñar un lenguaje para explicar la creatividad y en especial, comunicarla- no debe verse como una solución automática ante una realidad cuadrada, es una expansión dinámica, de grafía casi cinemática, en la cual, las bases de cierto biologicismo permiten seguir los modelos de armonía, que repiten algunos seres vivos en entornos volubles.
Al final del día, la invención es un proceso fragmentario y dialogante, en el que la intuición y el conocimiento deben marchar acompasados, para custodiar el éxito en los procesos de comunicación entre los inventos y el mundo de las aplicaciones.
Ilustración: Armando Jesús Villalón
Maestros del ahora
JOAQUÍN ORTEGA
Alan Kay dijo una vez que "la mejor manera de predecir el futuro, era inventándolo". Este polifacético científico, amén de prematuro e infatigable lector, ha puesto el énfasis, varias veces, en las tareas que convergen, al interior de la innovación y del marco educativo.
En esa frase, que al principio se lee o se siente voluntarista, confluyen para nuestro interés, grandes cantidades de sensatez, ingenio y reflexión sobre las propias formas y temporalidades de la tecnología. En su propia dinámica, las ciencias aplicadas se mueven frente a los ojos de sus creadores, de los usuarios y sobre todo frente al mercado.
Para nadie es un secreto que son disímiles las distancias y los lapsos entre la idea y el desarrollo. Se necesita diseñar con claridad la ruta de los tiempos frente a los usuarios primigenios, se debe tener en cuenta un plan de negocios, se deben precaver las fluctuaciones de la cartera de proveedores, y en especial, los acomodos de quienes compartan algunos rangos creativos con los nuestros.
Inventar nunca es suficiente, por ello, hay que rectificar sobre las posibilidades del objeto creado ante nuevos ecosistemas, capacitar al personal, hacer llegar el producto y prepararse, sobre todo, ante la arremetida de la competencia; una que, la más de las veces, puede moverse entre la copia más descarada y el avance optimizador; una competencia -que con asertividad- puede dejar en el pasado al componente nuevo, haciéndolo ver obsoleto, aún recién insertado en la línea de producción.
¿Cómo podemos ver ciertas líneas del futuro? En palabras de Joi Ito miembro del MIT Lab y proveniente del sofisticado equipo de Creative Commons- se trata de "utilizar el reconocimiento de patrones, adjuntarnos a la fortaleza de los lazos blandos, valerse de la visión periférica". Así las cosas, dichos elementos, junto a la agilidad en la mecánica de las respuestas ante las crisis, nos muestran que el momento futurológico ya pasó, y se trata, de ver el presente... de convertirnos sensatamente, en maestros del ahora.
Diseñar un lenguaje para explicar la creatividad y en especial, comunicarla- no debe verse como una solución automática ante una realidad cuadrada, es una expansión dinámica, de grafía casi cinemática, en la cual, las bases de cierto biologicismo permiten seguir los modelos de armonía, que repiten algunos seres vivos en entornos volubles.
Al final del día, la invención es un proceso fragmentario y dialogante, en el que la intuición y el conocimiento deben marchar acompasados, para custodiar el éxito en los procesos de comunicación entre los inventos y el mundo de las aplicaciones.
Ilustración: Armando Jesús Villalón
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martes, 29 de mayo de 2012
RUTINA DE HABLANTES
El habla cotidiana en lenta y constante evolución, suele no reconocer sus orígenes y también sus deserciones. Encontramos el año pasado, un breve e interesante diccioario penitenciario de Lumo Leva que nos orienta respecto a algunos términos. Digamos que la curiosidad periodística lo hizo, en cierta forma, un lingüista o filolólogo, por fuerza de la originalidad reporteril siempre perseguida. E, igualmente, tropezamos hace poco con un verbo: "toquetear", significando tocar lascivamente a una persona. Así lo consignó Ana Teresa Torres en su novela "La fascinación de la víctima" (2008), y - en los capítulos finales - ignoramos si la protagonista, Elvira Madigan, lo sometió al análisis de la lingüística forense de sus tormentos. Ignoramos de una consagración judicial del término para tipificar el delito correspondiente.
Expresiones, modismos, giros verbales que quedan, al lado de los otros que sucumben. "Parapetear", "coroto", "chévere cambur", por ejemplo, a veces sobresalen - asombrando a las nuevas generaciones - en las viejas películas venezolanas. ¿Habrá cambios significativos del habla rutnaria por estos años?....
LB
Fotografía: Lumo Leva, "Pequeño vocabulario del buen hampón". Momento, Caracas, nr. 339 del 13/01/63
Expresiones, modismos, giros verbales que quedan, al lado de los otros que sucumben. "Parapetear", "coroto", "chévere cambur", por ejemplo, a veces sobresalen - asombrando a las nuevas generaciones - en las viejas películas venezolanas. ¿Habrá cambios significativos del habla rutnaria por estos años?....
LB
Fotografía: Lumo Leva, "Pequeño vocabulario del buen hampón". Momento, Caracas, nr. 339 del 13/01/63
lunes, 14 de mayo de 2012
NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Esteban Emilio Mosonyi. "Cierto chauvinismo lingüistico". El Nacional, Caracas, 11/01/91.
- Luis Cipriano Rodríhuez. "Opinión amiga: Uslar, Yumare y la 'Venezuela reconciliada'". Tribuna Popular, Caracas, 30/05/86.
- Fausto Masó. "El travestí ideológico". Economía Hoy, Caracas, 25/01/90.
- Luis Pedro España. "AD y COPEI: ¡confrontación ideológica o electoral?". SIC, Caracas, nr. 494 de 04/87.
- Pedro Duno entrevista a Régis Debray. Vea y Lea, Caracas, 63 del 11/01/71.
Fotografía: Momento, Caracas, nr. 394 del 02/02/64.
sábado, 5 de mayo de 2012
CAPRICHO OP. 43
EL NACIONAL - Sábado 05 de Mayo de 2012 Papel Literario/4Cómo fundar un partido político y no morir en el intento
ANA NUÑO
Hacia octubre de 2004, un grupo de amigos comenzó a reunirse a fechas más o menos fijas, cada dos meses, para compartir cena y charlas en un restaurante de la Plaza Real de Barcelona. Al comienzo eran unos diez, pero con el tiempo el grupo se fue ampliando, sin que en ningún caso llegase a rozar la veintena.
Tenían en común tres cosas: eran, por profesión, cualquier cosa salvo políticos, habían nacido o vivido en Cataluña, y estaban preocupados por el nacionalismo rampante de los partidos políticos y gobiernos catalanes. Sobre lo primero, hay que decir que algunos encajaban en esa categoría perversa, a la vez imprecisa y prejuiciosa, de "intelectuales", que en la realidad de nuestras sociedades mediáticas es casi indistinguible ya de las más faranduleras de "famosillos" y "celebridades". Era el caso general, sin duda, de Albert Boadella, Félix de Azúa o Arcadi Espada, y en el ámbito catalán, de Francesc de Carreras o Ivan Tubau. Y sobre lo esencial, que era el motivo de aquellas cenas, desde luego no se trataba de ninguna novedad: desde 1980, el gobierno regional de Cataluña había estado en manos de un mismo partido, Convergència i Unió, caracterizado por gobernar con una de las armas favoritas de los corporativismos populistas: el marcaje y exclusión social del discrepante a su línea ideológica.
Esa línea era y es el tradicional y decimonónico nacionalismo esencialista: catalanes y Cataluña como esencia inmutable en la historia (es decir, a pesar y contra la historia, que si algo es, es mutabilidad y cambio), en también invariable lucha contra sus eternos enemigos (los españoles, también vistos, claro, como pétreo destino en lo universal), avanzando hacia el alba esplendorosa de una Cataluña míticamente tersa. Esto, bien que lo sabían aquellos tertulianos de cena, casi todos activos desde hacía años en movimientos e iniciativas de una sociedad civil que, desde la Asociación por la Tolerancia hasta el Foro Babel, en repetidas ocasiones se habían opuesto a leyes y disposiciones con las que los sucesivos gobiernos de CiU imponían aquel marcaje y exclusión, sobre todo las Leyes de Política Lingüística y su desarrollo desde la administración pública.
El lector de buena fe más ignorante de los vericuetos de la política catalana, y debido al poco espacio de que dispongo aquí, podrá hacerse una somera idea con el siguiente guión de política-ficción. Imagine el venezolano, por ejemplo, que sus gobernantes deciden que su principal por no decir única labor consiste en restaurar la Venezuela pura y auténtica, que no es otra que la de los Caribes, y para ello obligan a todos sus habitantes a utilizar en sus comunicaciones, desde las aulas hasta los ministerios hasta los hospitales, la lengua taíno. Es más, a comerciantes y empresarios se les obliga a anunciarse en esta lengua, y quien lo hiciere en la del enemigo (¿qué otra? el español, claro) será acosado y multado. Algunos pensarán que exagero, que el catalán no es una lengua extinta, etc.; pero basta un mínimo de conciencia civil para ver que se trata de lo mismo: de partir de la postulación de una realidad mítica, para decretar que en esta hay que hacer encajar, por la coacción y la fuerza si es preciso, la realmente existente.
Último dato, para quienes lo ignoren: la sociedad catalana es bilingüe, pero además en ella, los que tienen al castellano o español como lengua materna son mayoría (un 54 %).
Ante ese estado de cosas, aquel grupo de amigos se decía que algo había que hacer.
Máxime al comprobar que, con el traspaso del gobierno de CiU a los socialistas catalanes en las elecciones autonómicas de 2003, ya estaba claro no sólo que nada de eso iba a cambiar, sino que seguramente empeoraría: Pasqual Maragall, flamante President de la Generalitat gracias a una coalición de partidos de izquierda y nacionalistas, lo primero que hizo fue anunciar que Cataluña tenía un solo problema que resolver: arrancar más autogobierno al malvado gobierno central español, y una sola ocupación digna de su clase política: la redacción de un nuevo Estatuto de Autonomía.
Los amigos, de cena en cena, acabaron comprendiendo que había pasado la hora de redactar manifiestos y recoger prestigiosas firmas y organizar actos públicos para alertar a sus conciudadanos, y que lo único que cabía era abrir un proceso constituyente de un nuevo partido político. Que lo fuera por su rechazo del nacionalismo, pero también y sobre todo por su abierta y firme defensa de los valores de igualdad de todos los ciudadanos en el marco de la Constitución española de 1978, una norma equiparable a las constituciones liberales y democráticas del entorno europeo de España. Eso sí, como buenos intelectuales al cabo, redactaron un manifiesto
1 y lo
presentaron en sendos actos a la prensa y al público. Por descontado, recibieron el esperado chaparrón de insultos ("españolistas", "fachas") y amenazas (incluso una de muerte, que hubo que responder con una demanda), pero al cabo de menos de un año nació el primer partido político fundado desde la Transición, no sólo en Cataluña sino en España toda: Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía. Que tres meses después, en las primeras elecciones autonómicas catalanas tras su fundación, "envió", como dicen los ingleses, al Parlamento local a tres de sus miembros, elegidos diputados.
De las cenas y discusiones y del revuelo considerable que supuso en Cataluña la formación de ese partido (que sigue contando hoy con representación parlamentaria local) se habían escrito hasta la fecha análisis y recogido testimonios, pero ahora contamos, por primera vez, con una crónica de primera mano escrita por uno de aquellos comensales que acabaron convirtiéndose en los 15 firmantes del manifiesto y fundadores e impulsores del nuevo partido. O mejor dicho, una: María Teresa Giménez Barbat, en Citileaks. Los españolistas de la Plaza Real, narra en una prosa clara, sin políticas retóricas y con no pocas dosis de humor, su experiencia como una de las dos mujeres que participaron en el proceso previo y posterior al lanzamiento del manifiesto fundacional del partido, una de las dos mujeres que quedaron subsumidas en la etiqueta de "los 15 intelectuales", como los medios nacionalistas, que en Cataluña son todos, pretendieron hacer mofa de ellos, lo que revela únicamente la alta idea que la Cataluña bienpensante se hace de la inteligencia.
Los argumentos ad hominem y pro domo sua son despreciables, pero perdóneseme que, por una vez, me valga de uno para recomendar la lectura del libro de Giménez Barbat.
Quien se asome a él, sea o no catalán y maneje o no todas las claves locales, se hará una idea de lo extraordinariamente difícil que es la acción política en su manifestación más formal y civilizada, que sólo proporciona un partido político (para cualquier otra forma de acción política, basta con encontrar a un pillo y ponerlo al frente de una turbamulta). La democracia sin partidos puede parecer más fácil, de entrada, pero a la larga, como en el Capricho nº 43 de Goya, sólo produce monstruos.
Ah, lo olvidaba: yo soy la otra mujer de aquel grupo de los 15, y a pesar de seguir profesando el sano y necesario espíritu de discrepancia y contradicción sin el cual no habríamos sido capaces de fundar el partido, me alegro de que mi compañera de armas (y de armas tomar) nos regale su verídica y deleitosa crónica.
jueves, 3 de mayo de 2012
COALICIÓN DE PALABRAS
Pizarrón
La gente de las palabras
ARTURO USLAR PIETRI
Se ha reunido en Caracas el Congreso Internacional de Literatura Iberoamericana, patrocinado por la Universidad de Pittsburgh y por el Consejo Nacional de la Cultura, de Venezuela. Están allí profesores, críticos, especialistas en todos los aspectos de la literatura en español y portugués, procedentes de veintiséis países y que representan, sin duda, de manera cabal, el panorama de lo que hoy se hace, se piensa y se enseña en materia de letras iberoamericanas. El tema es vasto, se descompone en numerosos aspectos y dará ocasión para cruzar ideas y plantear cuestiones fundamentales con respecto a la expresión literaria latinoamericana.
Por su propia naturaleza, por la calidad de las personas reunidas y por las implicaciones inmensas del tema es una reunión importante. Más allá del análisis crítico y de la investigación erudita sobre autores, obras y épocas, va a estar en el fondo mismo de todas las consideraciones el hecho fundamental de la lengua, de la creación literaria y de la capacidad de conocimiento y comunicación entre los hombres.
Sin duda, todo lo que pretendemos saber y, en cierto modo, lo que los hombres entendemos de nosotros mismos y del mundo que nos rodea está en las palabras. No podemos ir más allá de ellas. Los lingüistas nos han enseñado que el lenguaje es un sistema de símbolos por medio del cual representamos, de manera aproximada y falible, nuestro propio ser y nuestro entorno. ¨Qué hay en una palabra?, se preguntaba Shakespeare. Sin duda que no más que la representación aproximada de algo que no podemos expresar y definir de otra manera. Todo conocimiento se expresa en palabras y lo que no se expresa en ellas prácticamente no lo podemos conocer sino apenas intuir.
Ya Wittgenstein lo ha dicho, en su manera aforística y penetrante: ``Lo que no podemos pensar no podemos pensarlo. Tampoco, pues, podemos decir lo que no podemos pensar'', lo que resumió de manera deslumbradora cuando dijo: ``Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo''. Está dicho allí lo esencial del lenguaje con relación al pensamiento y la condición humana.
Esto bastaría para darnos cuenta de la importancia fundamental de la lengua y de la expresión literaria en la condición y las posibilidades del hombre frente al mundo.
En una u otra forma aquella reunión numerosa de la gente que se dedica al estudio de esa función fundamental del ser humano: de cifrar el universo en palabras para luego tratar de descifrarlas, bastaría para señalar la suprema importancia de su tarea. Más allá de las designaciones profesionales, profesores, críticos, escritores, habría que llamarlos, con toda propiedad, ``la gente de las palabras''.
En los últimos años han ocurrido inmensas transformaciones en la situación mundial y en el juego de valores que pretende explicar o dirigir la acción humana. Desde la simbólica fecha de la caída del Muro de Berlín se marcó el comienzo de una nueva etapa de la situación mundial. Nunca antes, en tan corto tiempo y con tan inmenso impacto, la humanidad tuvo la sensación plena de un cambio total de los valores, las ideas y las referencias mentales predominantes. Es, sin duda, una crisis ideológica de inmensa magnitud, que va a afectar la situación de todos los hombres en muchas maneras. De un mundo conocido, definido en sus valores y sus antagonismos, explicable, comprensible y hasta cierto punto previsible, hemos pasado a otro muy diferente en el que la mayoría de los valores de referencia, de la manera de comprender el presente y de apreciar el futuro, han sufrido inmensos cambios que desembocan en una situación de perplejidad y confusión.
¨Cómo afecta ese gigantesco cambio a lo que pudiéramos llamar la condición de la gente de las palabras en la América Latina? Tal vez esta situación fundamental no llegue a plantearse en estos términos en la reunión de Caracas, pero es, ciertamente, la más importante para el presente y el futuro de esto que llamamos la América Latina, que hasta ayer tenía una situación en el mapa ideológico del mundo y que hoy no sabemos exactamente cuál es esa situación, ni cuál es ese mundo que está surgiendo en este momento.
Fotografía: Iglesia de Mario Botta 9, Liana Cisneros
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sábado, 21 de abril de 2012
FILOLOGÍA DEL TIEMPO
EL NACIONAL - Sábado 21 de Abril de 2012 Papel Literario/123 DE ABRIL, DÍA DEL IDIOMA ESPAÑOL
Víctor García de la Concha
"El idioma llegó tarde a la Red por culpa de la pobreza"
A este filólogo, graduado en Salamanca, lo escogió el destino para una tarea titánica: convertir la unidad de la lengua española en acción. En su gestión como Director de la Real Academia por doce años logró trabajar con todas las Academias de América Latina para unificar la ortografía, el diccionario y la gramática. Visitó Colombia para ofrecer la conferencia magistral en ocasión del Premio Simón Bolívar 2011
ENTREVISTA SERGIO DAHBAR
Por qué la Real Academia es considerada garante de la unidad de la lengua española? Uno de los servicios mayores que prestó la Real Academia Española a la lengua española fue, sin duda, cuando se produjo la independencia de las provincias ultramarinas, el nacimiento de las jóvenes repúblicas. Promovió el nacimiento en cada una de ellas de una academia correspondiente.
Ahí fue clave la figura de Andrés Bello.
No había consenso sobre esa decisión. Cuando se produce la independencia, no falta algún conato de independentismo lingüístico: Sarmiento, etcétera...
Y es la autoridad de Don Andrés Bello la que dice: bueno, pero qué tontería, la lengua es tan nuestra como de España, nosotros nos levantamos frente a los malos gobiernos de España, pero no nos levantamos frente a la lengua. Eso frena el intento de crear una Academia Americana de la Lengua Española y se comienza a fundar una por país. La primera fue la colombiana, de la que se cumplen ahora 140 años, y después ya fueron naciendo a lo largo del tiempo, esto hasta comienzos del siglo XX en que ya quedaron abiertas todas las academias.
En todas las épocas de la historia ha habido una lengua franca, de intercambios comerciales y más tarde intercambios industriales.
Primero lo fue el francés, antes, quizás el italiano, y en primer lugar, el latín. Ahora es la lengua inglesa
Pero las Academias no garantizaban la unidad de la lengua. Hace doce años, trece años, todos cobramos conciencia de que había que potenciar la unidad en la acción. No la unidad en la enunciación, no la unidad en la profesión de fe, sino la unidad en la acción.
Una misión que estuvo a su cargo. Bueno, ese es el papel que me tocó a mí. Pero me tocó porque me tocó. Quiero decir: no es que yo fuera entonces un americanista fervoroso, no, no.
Es que yo ingresé a la Academia en el año 92 y el secretario que había entonces se enfermó. Y dijeron: pues, ¿secretario quién?, pues el último que ha llegado, ¿no?
Pero había un interés de la nación... Veamos. Me llamaron de la casa del Rey, fui allí y lo primero que me dijo fue: yo quiero que te dediques a América para que eso de la unidad sea verdad, sea real, y se hagan cosas juntos, y tienes que ir allí, viajar, yo te ayudaré. Efectivamente lo hizo así y fui el primer director que visitó todas las academias y me di cuenta de que en todas había ese mismo deseo latente de hacer cosas.
¿Cómo se pasó a la acción? Se desarrollaron los tres grandes códigos: el diccionario, la gramática, y la ortografía.
Tres obras que no las produce la Academia Española, sino que es el producto del trabajo sostenido de todas las academias.
Persistía en América Latina la idea de que las academias se veían alejadas de la realidad y del habla de la gente común. Las academias ejercen una función notarial, que es certificar aquello que dice el pueblo. Las academias no hacen propuestas que nacen de ellas.
Las academias lo que hacen es auscultar el habla del pueblo y presentarla, digamos, organizada, normativizada. Pero la norma la hace el pueblo. Es el pueblo el que dice: "Uy, qué grosería", "ay, qué, vulgar", "qué cosa más cursi"... ¿Sí? Y eso es lo que la academia recoge. No es la academia la que dice: esto es vulgar.
Existen otros productos que son el trabajo de las academias de la lengua. Por ejemplo, un Atlas del idioma español , que ha publicado Ariel y Telefónica. Claro. Telefónica ha desarrollado un estudio del valor económico del español, y de la calidad del español en la Red, entre otras investigaciones que tienen como apoyo a las Academias.
Ese estudio es bueno, vindicativo. Realmente la presencia del español en la Red ha crecido en los últimos años exponencialmente. Lo que ocurre es que nosotros llegamos tarde a la Red y llegamos tarde por una sola razón: la pobreza. Es decir, en los pueblos, en las aldeas, en los barrios, allí no había Internet. Había televisión pero había poca.
¿Y cómo hacer para que el español se convierta en referencia? No basta con el estudio del idioma, hace falta que cobre relevancia y significación. Vamos a ver: en todas las épocas de la historia ha habido una lengua franca, de intercambios comerciales y más tarde intercambios industriales. Y eso ha sido así. Primero lo fue el francés, antes, quizás el italiano, y en primer lugar, el latín. Evidentemente ahora es la lengua inglesa y eso tiene muy difícil cambio. La regulación aérea no va a cambiarse por decreto, los pilotos con la torre de control tienen que entenderse en una lengua y esa lengua es el inglés.
Las academias ejercen una función notarial, que es certifi car aquello que dice el pueblo. Las academias no hacen propuestas que nacen de ellas
Pero una cosa es que lo sea, digamos, como lengua de acuerdo, y otra cosa es que haya un ancho campo de traducciones y de consideración... A medida que sectorialmente se vayan ocupando espacios en esto, pues la presencia será mayor. Y a medida que el número de hablantes que entran desde Twitter, Facebook, y todos los que vayan naciendo, se va a deducir una presencia más especificada y eventualmente más cualitativa.
Más por la necesidad que por la obligación. Naturalmente, por la necesidad de comunicarse y entenderse y con una comunicación fácil.
Ahora que no es Director de la Real Academia de la Lengua sigue cerca de la institución. Ahora soy director honorario.
Nuestros estatutos prevén dos mandatos de cuatro años y cuando yo terminé el segundo mandato, la Academia cambió los estatutos porque estábamos con las manos en la masa de la gramática y se dieron cuenta de que en ese momento cambiar el timonel iba a ser un problema. Por esa razón tuve excepcionalmente un tercer mandato: fui doce años director, que ya estuvo bien. En ese tiempo sacrifiqué mucho el trabajo personal. Yo soy catedrático de la Universidad de Salamanca, emérito ahora porque ya me jubilé, por la edad, pero yo he publicado mucho y me gusta mucho escribir, investigar.
Todo filólogo esconde a un escritor. No lo sé. Filólogo, sí, tuve primero formación teológica, en Roma, pero eso es una etapa previa que cerré, aunque quiero decir que me vino bien porque todo es provecho, toda ciencia es provecho, ¿no? Bueno, como director era difícil poder continuar la labor de investigación y quedó frenada, pero ahora la he retomado. Estoy escribiendo una historia de la Academia para el tercer centenario, que es en 2013, y estoy muy emocionado porque tenemos una historia que hizo Alonso Zamora Vicente, pero que no es propiamente una historia, es una recopilación de datos: los edificios, los académicos, las publicaciones. A mí me ha tocado contar la historia y sus anécdotas ejemplares.
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martes, 10 de abril de 2012
LA MIRADA VERBAL

EL PAÍS, Madrid, 6de Abril de 2012
TRIBUNA
El Perú y Cataluña: paralelismos sociolingüísticos
El quechua es, como el catalán, el elemento interclasista que reúne al pueblo
Joan Martí i Castell
El Perú vivió la potencia imperial de los incas entre los siglos XIII y XV, y el sometimiento al colonialismo español, a partir del XVI. La situación de subordinación generó reacciones indígenas que llevarían a la independencia.
No es del todo forzado el paralelismo con la historia de Cataluña: esta vivió su período de esplendor en la época medieval, y en el siglo XVI comenzó a sentir las consecuencias del dominio de las dinastías castellanas, que impulsaron el resurgir del sentimiento identitario y el anhelo de plena soberanía.
En el Perú, como en Cataluña, el despertar de las voluntades democráticas en las épocas moderna y contemporánea sitúa como prioridad la lucha contra las desigualdades insostenibles, desde la perspectiva de colectividad que ve en su cohesión la mejor defensa de los derechos fundamentales. Allí y aquí se afianza la convicción de que, como primera condición para la regeneración sociopolítica, cultural y económica, ha de ser hegemónico el respeto a la idiosincrasia marginada.
En el avance hacia la nueva realidad, la lengua tiene una función capital: el quechua —hablado por cerca de 10 millones de personas— es, como el catalán, el elemento interclasista que reúne al pueblo; como todos los idiomas, es el elemento endógeno y exógeno más tangible en la conciliación de los ciudadanos, por el que se reconoce una manera de percibir, de analizar y de transformar la realidad.
Una diferencia importante distancia el proceso de normalización en el Perú respecto al de Cataluña: la dificultad de superar el autoodio, en un contexto en que no ha despuntado una burguesía no rural. Todavía las clases sociales son esencialmente dos: la de los enriquecidos y la de los desposeídos; y el quechua marca a los segundos. No obstante, la situación política abre hoy vías para la persuasión escalonada en favor del autoestima y, por lo tanto, de la certeza de que la lengua quechua es apta para la cultura más alta; se va desvaneciendo la diglosia “español, lengua A, versus quechua, lengua B”, que se sustituye por una oposición en la que el quechua destaca como la lengua de los orígenes y de la solidaridad.
Perú seguirá las vías de crecimiento adecuadas: sólo así podrán quedar en el olvido agravios e iniquidades de ayer o de hoy
El Perú sabe, como Cataluña, que la educación es un ámbito particularmente decisivo para la recuperación lingüística: asegura la competencia oral y escrita unitaria de los ciudadanos a través de la inmersión; en los niveles superiores, abre las puertas al idioma para que sea instrumento de expresión en la investigación de punta en todas las áreas del saber. Hoy el Perú tiene en marcha una reforma que desea aprovechar también para estos fines: escuela gratuita y obligatoria para todos, pero necesariamente inclusiva de la realidad identitaria, especialmente en el uso vehicular del quechua. Contra el analfabetismo, por supuesto; pero a favor de la alfabetización inicial en la lengua quechua. Todo ello, desde un panorama abierto; la voluntad de no quedar al margen de la mundialización bien entendida, de apertura al universo, de conocer, pues, cuantas más lenguas, mejor, no les impide ser conscientes de los peligros de una segunda dominación ideológica lingüístico-cultural.
El Perú, desde mediados del siglo XX, está en la vía prometedora de superación de un contexto con doble cara: la de las clases dominantes opresoras y la de la revolución de los campesinos, que se convirtió en terrorismo insoportable.
Todo eso he aprendido en la experiencia de un Congreso que reunió a casi 300 especialistas, en el que la normalización del quechua tenía un papel preponderante. La amable invitación de que fui objeto se dirigía al Institut d'Estudis Catalans, la academia de la lengua catalana. Elaboré un decálogo, que hicieron suyo, y que contiene las condiciones necesarias (no siempre suficientes) para la recuperación de una lengua subordinada, y que me permito reproducir: 1. La voluntad popular de defenderla y usarla. 2. La existencia de la conciencia social de pertenencia a una identidad. 3. La implicación del poder socioeconómico. 4. La lengua debe llegar al uso general escrito. 5. Debe contar con una codificación ortográfica, gramatical y léxica aceptada por todos sus hablantes. 6. La educación debe asegurar una competencia suficiente en todos los ciudadanos y servirse de la lengua en los grados más elevados (Universidad y alta investigación). 7. Debe contar con el apoyo del gobierno correspondiente en su defensa, protección y difusión. 8. Dicho apoyo exige que legisle una política lingüística que reconozca la oficialidad de la lengua y la convierta en instrumento de la Administración pública para las comunicaciones habituales. 9. La política lingüística debe tener como culminación conseguir que la lengua sea usada siempre, por todos y para todo. 10. El espíritu con que se afronte la política lingüística debe ser abierto y contrario a la endogamia. La lengua tiene que modernizarse sin tregua para disponer de los recursos que no le impidan penetrar en ningún contexto comunicativo.
Auguro que el Perú seguirá las vías de crecimiento adecuadas que le permitirán medrar tal y como merece: sólo así podrán quedar en el olvido agravios e iniquidades de ayer o de hoy.
Joan Martí i Castell es catedrático emérito de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y miembro numerario del Institut d’Estudis Catalans (IEC).
miércoles, 21 de marzo de 2012
LENGUAJEGRADO
EL NACIONAL - Lunes 19 de Marzo de 2012 Opinión/7
Pianisto, arpisto y bateristo
CLAUDIO NAZOA
A D. Francisco Javier Pérez, Presidente de la Academia de la Lengua
Razón tiene mi profesor de literatura, el cardenal in péctore Germán Flores, al estar preocupado por lo que él denomina "el idiolecto" de Chávez, ya que los venezolanos estamos siendo afectados por la forma de hablar del Presidente. Repetimos o aceptamos como graciosos los sobrenombres con los que insulta, creando una especie de idioma lleno de cuentos en donde liga lo ficticio con lo real. Inventa pensamientos de Bolívar y utiliza la ficción al hablar de sí mismo o de su historia familiar y personal. Cada vez que se refiere al "golpe" que le dieron (no el que él dio, ese se le olvidó), inventa una historia nueva de su "heroicidad", aunque todos conocemos la realidad.
Hay que estar atentos con esta forma de utilizar el idioma, ya que podemos, entre otras cosas, llegar a hacer el ridículo si seguimos la línea que nos quieren imponer. A los autócratas y a los dictadores siempre les ha gustado cambiar a su antojo los términos y significados de las cosas: los símbolos, los escudos, la historia, las banderas, los límites geográficos, el idioma, la moneda e incluso hasta la hora, entre otras cosas.
Hitler "descubría" en los países que invadía material arqueológico que daba fe de que ese territorio alguna vez fue germano y que él lo estaba rescatando; para sustentar eso contaba con la anuencia de respetables arqueólogos alemanes que se prestaron para la ignominia.
Stalin bautizó San Petersburgo con su nombre: Stalingrado.
Otros, como los horribles dictadores de Corea del Norte, abuelo, padre e hijo, han llegado a la absoluta locura, inventado cosas que si no fuera por los millones de muertos, serían cómicas: "...Un rayo de luz que venía del cielo, indicó el lugar del parto...".
En cada casa de Corea del Norte es obligatorio colgar una foto de estos monstruos, etc.
Ni hablar de Saparmyrat Nyýazow de Turkmenistán (una región de la antigua URSS), quien sustituyó la palabra "pan" por "Gurbansoltanedzhe", el nombre de su madre; los meses de enero y abril pasaron a llevar su nombre y el de su madre respectivamente; cambió la fiesta nacional al 12 de febrero, día de su cumpleaños; reemplazó los nombres de los días de la semana, por el de sus familiares... y etc.
Pero regresemos con nuestra pequeña y aparentemente inofensiva y absurda ridiculez idiomática, rechazada por la Academia de la Lengua, como lo es el hecho de que obligatoriamente tenemos que usar el femenino en todo, con la hipócrita, populista y engañosa excusa de que estamos evitando el sexismo en el idioma. Lo peor ha sido la irracional e impertinente reacción de algunos respetados y admirados intelectuales que arremetieron contra la academia; son los mismos que antes estaban atentos ante cualquier desmán o cursilería militar o civil que cometían los gobiernos de la cuarta república, y que ahora están ciegos ante la evidente locura que nos lleva por el despeñadero.
Pero como palo por palo no es palo, o en lenguaje revolucionario: pala por pala no es pala, me gustaría saber, en medio de este absurdo, cómo nombramos algunas palabras sin ser sexista al revés, por ejemplo: pianista, arpista y baterista.
El idioma castellano es susceptible al cambio, no es estático, pero no puede ser cambiado porque yo soy arrecho o arrecha, o porque soy autoritario o autoritaria. Si aceptamos este "idiolecto" que nos quieren imponer, nos vamos a convertir en burros o burras, ignorantes o ignorantas...
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domingo, 18 de marzo de 2012
LA PALABREJA Y LA PALABRA
EL UNIVERSAL, Caracas, 18 de Marzo de 2012
ELÍAS PINO ITURRIETA
Con el título que hoy copia esta columna, el maestro Ángel Rosemblat escribió sobre temas lingüísticos en un libro que todavía se consulta con provecho. El escribidor no se meterá en semejante hondura, pero se aproximará a terrenos pantanosos que deben preocupar a la colectividad, como seguramente le preocuparon y le sigan causando desazón los usos de los vocablos estudiados por el erudito académico. En este caso no se trata de analizar cómo nos manejamos en un asunto tan importante, sino de prender las alarmas sobre otro igualmente vital: la reacción de numerosos voceros del régimen, muy encumbrados algunos y representativos de la "revolución", en torno a la conferencia recientemente llevada a cabo por Banesco en un proyecto establecido desde hace varios años bajo la denominación de Palabras para Venezuela.
Como se sabe, en esta oportunidad la institución invitó a tres expresidentes de estados cercanos a Venezuela, a su vida política y a su cultura cívica, para que ofrecieran puntos de vista sobre la actualidad de un universo sobre el cual se debe hablar desde una perspectiva distinta de la que habitualmente se maneja en los centros de poder acostumbrados a determinar el rumbo de las llamadas sociedades periféricas. Los conferencistas hicieron su trabajo, sin que ninguno llegará a sugerir conductas estrambóticas ni a plantear soluciones insólitas sobre los problemas del contorno y sobre los desafíos de la globalidad a cuyos rasgos se aproximaron. Nada de particular, se diría, en función del manejo adecuado de una retórica caracterizada por la claridad y por la apertura hacia salidas que en ningún momento parecieron escandalosas, ni novedosas. Nada de particular, se diría, debido a cómo se mantuvieron en un tono de comprensión de los diferentes ámbitos de la realidad que examinaron, sin caer en clasificaciones odiosas, ni en bendiciones exageradas ni en prejuicios capaces de perturbar el equilibrio de las exposiciones. Nada de particular, se diría, por su manera de referir temas de tecnología y comunicación sobre los cuales no llegaron a descubrimientos pregonados para deslumbrar. Nada de particular, también se diría, por el propósito de abordar situaciones sin el ánimo de cosechar militancias sino sólo de describir facetas de tales situaciones en forma somera para que el auditorio sacara sus conclusiones. Un elenco seleccionado con acierto vino a comentar sus experiencias, en general de gran valor por lo que hicieron o dejaron de hacer cuando ejercieron funciones de gobierno en sus países, para que los oyentes se acercaran a su fuente sin la obligación de bañarse en su contenido, ni siquiera de hacer buches para complacer al anfitrión.
Pero, visto desde las carencias de la actualidad venezolana, apreciado desde la ratonera en cuyas tinieblas nos ha metido el chavismo, el acontecimiento fue demasiado particular, excepcional de veras, debido a cómo fue capaz de poner de relieve las posibilidades de comunicación civilizada, de oferta de alternativas plausibles frente a muchos entuertos, de ponderación frente a desafíos extremos; de respeto a las reglas habituales de la convivencia, del análisis político y de la actividad intelectual que se nos han escurrido de las manos, como si de arena se tratara, desde el comienzo del régimen chavista. Fue un oasis en el desierto de la "revolución", una luz que encandiló más de la cuenta debido a la penumbra en la cual se debate la sociedad; un imán que en otras ocasiones, en los capítulos cotidianos de una sociedad que transita sus caminos con la confianza del sentido común, no hubiese tenido la misma capacidad de atracción. Tal vez la institución anfitriona pensara desde el entendimiento de la "normalidad" de la vida cuando preparó el evento, sin imaginar la polvareda que levantaría en una cripta que en ocasiones puntuales se nos muestra en todo su hermetismo.
Los custodios de la cripta han desembuchado una cascada de descalificaciones contra los conferencistas y contra la institución anfitriona, como si en el episodio se jugaran la vida, o porque se la juegan de veras ante un fenómeno que no congenia con su idea de país, con el único entendimiento que tienen de una sociedad sin alternativas de diversidad, con una reflexión tan petrificada que llega al desenfreno y a la mayor precariedad argumental ante los empellones familiares a las exigencias del siglo XXI. La andanada de los insultos hizo que el evento llegara a una cima que quizá no estaba en los planes de los organizadores; pero, especialmente y en esencia, mostró la cara sin embozo de un autoritarismo de cuño fascista para el cual el pensamiento libremente expresado, incluyendo el de mayor mesura y aún el que pasa por común en las colectividades civilizadas, se convierte en una amenaza semejante a la que, pistola en mano, veía en las universidades, en los portavoces del republicanismo, en los libros y en las manifestaciones del arte el falangista Millán Astray durante la guerra civil española. Si el lector tiene dificultades para identificar al deplorable personaje de la matanza peninsular, pero también para que no queden dudas de la intensidad del repudio que se quiere expresar aquí sobre las palabras proferidas por los dirigentes del chavismo en torno a las Palabras para Venezuela, puede hacer memoria de Eustoquio Gómez. Se parece a Astray y se parece a ellos.
ELÍAS PINO ITURRIETA
Con el título que hoy copia esta columna, el maestro Ángel Rosemblat escribió sobre temas lingüísticos en un libro que todavía se consulta con provecho. El escribidor no se meterá en semejante hondura, pero se aproximará a terrenos pantanosos que deben preocupar a la colectividad, como seguramente le preocuparon y le sigan causando desazón los usos de los vocablos estudiados por el erudito académico. En este caso no se trata de analizar cómo nos manejamos en un asunto tan importante, sino de prender las alarmas sobre otro igualmente vital: la reacción de numerosos voceros del régimen, muy encumbrados algunos y representativos de la "revolución", en torno a la conferencia recientemente llevada a cabo por Banesco en un proyecto establecido desde hace varios años bajo la denominación de Palabras para Venezuela.
Como se sabe, en esta oportunidad la institución invitó a tres expresidentes de estados cercanos a Venezuela, a su vida política y a su cultura cívica, para que ofrecieran puntos de vista sobre la actualidad de un universo sobre el cual se debe hablar desde una perspectiva distinta de la que habitualmente se maneja en los centros de poder acostumbrados a determinar el rumbo de las llamadas sociedades periféricas. Los conferencistas hicieron su trabajo, sin que ninguno llegará a sugerir conductas estrambóticas ni a plantear soluciones insólitas sobre los problemas del contorno y sobre los desafíos de la globalidad a cuyos rasgos se aproximaron. Nada de particular, se diría, en función del manejo adecuado de una retórica caracterizada por la claridad y por la apertura hacia salidas que en ningún momento parecieron escandalosas, ni novedosas. Nada de particular, se diría, debido a cómo se mantuvieron en un tono de comprensión de los diferentes ámbitos de la realidad que examinaron, sin caer en clasificaciones odiosas, ni en bendiciones exageradas ni en prejuicios capaces de perturbar el equilibrio de las exposiciones. Nada de particular, se diría, por su manera de referir temas de tecnología y comunicación sobre los cuales no llegaron a descubrimientos pregonados para deslumbrar. Nada de particular, también se diría, por el propósito de abordar situaciones sin el ánimo de cosechar militancias sino sólo de describir facetas de tales situaciones en forma somera para que el auditorio sacara sus conclusiones. Un elenco seleccionado con acierto vino a comentar sus experiencias, en general de gran valor por lo que hicieron o dejaron de hacer cuando ejercieron funciones de gobierno en sus países, para que los oyentes se acercaran a su fuente sin la obligación de bañarse en su contenido, ni siquiera de hacer buches para complacer al anfitrión.
Pero, visto desde las carencias de la actualidad venezolana, apreciado desde la ratonera en cuyas tinieblas nos ha metido el chavismo, el acontecimiento fue demasiado particular, excepcional de veras, debido a cómo fue capaz de poner de relieve las posibilidades de comunicación civilizada, de oferta de alternativas plausibles frente a muchos entuertos, de ponderación frente a desafíos extremos; de respeto a las reglas habituales de la convivencia, del análisis político y de la actividad intelectual que se nos han escurrido de las manos, como si de arena se tratara, desde el comienzo del régimen chavista. Fue un oasis en el desierto de la "revolución", una luz que encandiló más de la cuenta debido a la penumbra en la cual se debate la sociedad; un imán que en otras ocasiones, en los capítulos cotidianos de una sociedad que transita sus caminos con la confianza del sentido común, no hubiese tenido la misma capacidad de atracción. Tal vez la institución anfitriona pensara desde el entendimiento de la "normalidad" de la vida cuando preparó el evento, sin imaginar la polvareda que levantaría en una cripta que en ocasiones puntuales se nos muestra en todo su hermetismo.
Los custodios de la cripta han desembuchado una cascada de descalificaciones contra los conferencistas y contra la institución anfitriona, como si en el episodio se jugaran la vida, o porque se la juegan de veras ante un fenómeno que no congenia con su idea de país, con el único entendimiento que tienen de una sociedad sin alternativas de diversidad, con una reflexión tan petrificada que llega al desenfreno y a la mayor precariedad argumental ante los empellones familiares a las exigencias del siglo XXI. La andanada de los insultos hizo que el evento llegara a una cima que quizá no estaba en los planes de los organizadores; pero, especialmente y en esencia, mostró la cara sin embozo de un autoritarismo de cuño fascista para el cual el pensamiento libremente expresado, incluyendo el de mayor mesura y aún el que pasa por común en las colectividades civilizadas, se convierte en una amenaza semejante a la que, pistola en mano, veía en las universidades, en los portavoces del republicanismo, en los libros y en las manifestaciones del arte el falangista Millán Astray durante la guerra civil española. Si el lector tiene dificultades para identificar al deplorable personaje de la matanza peninsular, pero también para que no queden dudas de la intensidad del repudio que se quiere expresar aquí sobre las palabras proferidas por los dirigentes del chavismo en torno a las Palabras para Venezuela, puede hacer memoria de Eustoquio Gómez. Se parece a Astray y se parece a ellos.
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lunes, 5 de marzo de 2012
MODALES DEL VERBO

EL NACIONAL - Lunes 05 de Marzo de 2012 Escenas/2
La urbanidad lingüística según Gloria Stolk
PALABRAS SOBRE PALABRAS
LETRAS
FRANCISCO JAVIER PÉREZ
Este año se cumplen los cien del nacimiento de la admirada escritora. Su obra vasta y multigenérica selló un compromiso de calma renovación en medio de las poderosas mareas que en dirección al tardío criollismo o al nuevo arte narrativo se estaban enfrentando cuando ella irrumpe en el panorama literario del siglo XX.
Eslabón necesario en la comprensión de la escritura hecha por mujeres, deja una seña y señala un camino de concordia entre los tonos nostalgiosos y las interrupciones visionarias de la modernidad. Para confirmarlo están sus novelas y libros de cuentos Amargo el fondo, Ángel de piedra, Diamela, Bela Vegas, La casa del viento, Cuando la luz se quiebra, Los miedos y Cuentos del Caribe; sus poemarios Cielo insistente y Rescate y otros poemas; sus ensayos 37 apuntes de crítica literaria y Francisco Fajardo; y, coronando toda esta producción, sus dos preciosos libros de urbanidad: Manual de buenos modales y 14 lecciones de belleza (Edime, 1953).
El capítulo 12 de este último título (luego de ocuparse del cutis, el maquillaje, el cabello, la figura, la postura, el dinero, la ropa, las actrices de cine, la apariencia personal, los estudios y la personalidad y, antes, de los ejercicios gimnásticos y las fiestas sociales) estará dedicado a "El lenguaje" y, a partir de él, se imponen algunas notas de vigencia sobre el uso de la lengua que hablamos: "Es tan importante hablar bien, en efecto, tan esencial para una personalidad hermosamente integrada, que casi me atrevería a decir que no importa mayormente lo que se exprese, siempre que se exprese con elegante naturalidad". Contrapone el decir bien ideas extrañas y discordantes al decir mal ideas bonitas y virtuosas, tomando partido por el primer modo, pues la expresión sobria, sencilla y rica hablará de la cultura universal del interlocutor. A la inversa, un lenguaje burdo y sin aliño afeará los pensamientos más ricos y pintará al que habla como harapiento y sucio. Se propondrá tratar las faltas más gruesas de lenguaje.
Las señalará con implacable fuerza: usar una palabra por otra, pronunciar incorrectamente, tener mala ortografía, servirse de términos rebuscados, emplear palabras raras, revivir impropiamente los arcaísmos, abusar de extranjerismos y ser grandilocuente, engreído y rebuscado al hablar. Insiste permanentemente en que la naturalidad, la sencillez y la gracia son el ideal que debe caracterizar la conversación. Lucha contra toda forma de afectación y de fanfarronería lingüísticas, tanto como contra la falta de verdad y naturalidad: "Detesto las cartas grandilocuentes y romanticonas, los sentimientos que se deshacen en palabras cursis, los términos rebuscados que en el fondo no quieren decir nada más que: «fíjate todo lo que yo sé»". Abomina de las entonaciones extranjeras ("aquellos que habiendo vivido unos años, o unos meses, fuera del país, tratan de hablar luego toda su vida con un acento extranjero") o españolizantes ("casos de idiotez parlamentaria") y de las palabras de moda.
Fustigará los falsetes de toda especie y los gagueos y tartamudeos al hablar.
El futuro de la lengua la atemoriza: "¿Quién no se alarma ante este porvenir, especialmente si su oficio es el muy chiflado de ensartar palabras?".
La luz de la noche. Los grandes mitos en la historia del mundo
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domingo, 4 de marzo de 2012
IUS(EXISMO)

EL UNIVERSAL, Caracas, 4 de Marzo de 2012
LINGÜÍSTICA | Real Academia Española
Ponen a la Constitución venezolana como ejemplo de mal uso del lenguaje
Académico de la RAE Ignacio Bosque reconoce que "existe la discriminación hacia la mujer" y que es necesario "extender la igualdad social de hombres y mujeres y lograr que la presencia de la mujer en la sociedad sea más visible", pero sin excesos.
Madrid.- ¿Es necesario el desdoblamiento léxico para no ser sexistas? No para la Real Academia Española (RAE), cuyo pleno considera que recurrir a fórmulas como "ciudadanos y ciudadanas" supone recargar el lenguaje hasta hacerlo impracticable y cita como ejemplo un artículo de la Constitución de Venezuela.
"Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento podrán ejercer los cargos de presidente o presidenta de la República, vicepresidente ejecutivo o vicepresidenta ejecutiva...", reza el citado fragmento que se alarga, innecesariamente según la RAE, para escribir en masculino y femenino casi una veintena de cargos. Sólo se libra el de Fiscal General de la República, destacó Efe.
El pleno de la RAE acaba de aprobar un informe del académico Ignacio Bosque en el que se critican las directrices contenidas en nueve guías sobre lenguaje no sexista elaboradas por regiones, sindicatos y universidades de España porque, si se aplicara estrictamente cuanto dicen, "no se podría hablar".
En este documento de 18 páginas se cita un par de largos párrafos de la Carga Magna venezolana, adoptada en 1999 a instancias del presidente Hugo Chávez. La denominada Constitución Bolivariana buscaba con su redacción ser un ejemplo de la no discriminación, incluida la sexista, lo que recargó algunos de sus artículos.
El informe sobre lenguaje y género de la RAE, en el que su autor se pregunta irónicamente si decir "los perros, los gatos o los lobos" supone discriminar a las hembras de estos animales, recuerda que las normas gramaticales "no tienen extremos".
"Se formulan de cierta manera y se aplican en función de ciertos criterios léxicos, morfológicos o sintácticos que deben expresarse con claridad", expone el académico.
En algunas de las guías españolas que analiza se indica que los críticos del desdoblamiento léxico "construyen deliberadamente ejemplos recargados con el solo propósito de ridiculizar, a menudo en periódicos o en blogs, a quienes proponen dicho recurso visibilizador".
Y añade: "Pero los fragmentos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela... no constituyen ejemplos inventados por periodistas o escritores".
Aunque Ignacio Bosque reconoce que desdoblamientos múltiples como los de dicha Carta Magna "se proponen a menudo como ejemplos" en las guías españolas estudiadas, sostiene que esas propuestas "no están hechas para ser adaptadas al lenguaje común".
En su opinión, la igualdad consiste en tratar de que esta "se extienda por completo en las prácticas sociales y en la mentalidad de los ciudadanos", y poco tiene que ver con usar la palabra ciudadanía para que las mujeres no se sientan excluidas.
"No creemos que tenga sentido forzar las estructuras lingüísticas para que constituyan un espejo de la realidad o impulsar políticas normativas que separen el lenguaje oficial del real", arguye.
Aunque el académico de la RAE reconoce que "existe la discriminación hacia la mujer" y que es necesario "extender la igualdad social de hombres y mujeres y lograr que la presencia de la mujer en la sociedad sea más visible", la opción de decir "nadie estaba contenta" para evitar una supuesta discriminación femenina no le parece lógica.
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