EL NACIONAL - VIERNES 03 DE AGOSTO DE 2007 OPINIÓN/14
Petróleo con "p" de populismo
Luis Pedro España
Sólo docena y media de países pueden aumentar sus ingresos sin aumentar su productividad. Sea un privilegio o una maldición, lo cierto es que nuestro nivel de vida material puede no depender de nosotros mismos, sino de los caprichos de las variables que determinan el precio del petróleo. La distancia entre trabajo e ingreso en Venezuela puede llegar a niveles de disparidad insospechadamente increíbles así como de impredecibles. Un día podemos amanecer pobres, en la más absoluta indigencia, tras haber sido los petulantes ricos del continente.
Imaginemos sólo por un momento que la humanidad descubre una fuente de energía distinta a la fósil y, como ocurrió con la tracción de sangre y más tarde con el carbón, la gasolina deje de alimentar los vehículos del progreso. Lo que sería el gran salto de la humanidad se convertiría en nuestra más horrible pesadilla hecha realidad.
Pero nuestro Apocalipsis post petrolero aún parece lejano.
Los pronósticos se anuncian alentadores.
Mercados crecientes con la voracidad del consumo capitalista en India y China, junto al rezago de inversiones en todas las fases del negocio y el renacimiento del interés de los países propietarios del crudo, vaticinan precios sólidos y crecientes para el futuro. ¿Pero qué tan confiables son tales pronósticos? ¿Puede alguien prever una caída o una estabilización de los precios? ¿Será el infinito el techo del precio del barril? La incertidumbre que se cierne sobre las respuestas a cada una de estas preguntas es tan alta, por la cantidad de variables que intervienen como determinantes, que a tiempos puede resultar ocioso tratar de pronosticar lo impredecible.
Es por ello que para nosotros quizás resulte más pertinente tratar de saber cómo lidiar con los problemas que se derivan de nuestra condición de país petrolero, antes que predecir su final. Primero debemos responder sobre cómo librarnos (o reducir) nuestra dependencia del ingreso petrolero y mitigar los contra-incentivos que provienen de una distribución del ingreso que no se corresponde con el nivel de productividad de los factores (capital o trabajo).
En segundo lugar, cómo hacer para regular el poder económico del Estado para que su alto grado de autonomía económica respecto a la sociedad venezolana no haga de algún gobierno de turno un verdadero tirano, envuelto en leguleyismos, como es el caso del gobierno que nos ha tocado en turno. El país lleva años tratando de sortear estas dos preguntas. Ellas adquieren importancia casi vital cuando los niveles de renta petrolera alcanzan niveles astronómicos como los conocidos en 1975 o los del presente. En los setenta se inventó la "Gran Venezuela" y se adquirieron compromisos sobre la base de un precio del barril que llegaría a los 100 dólares. Hoy es el "proyecto bolivariano" y su aparente necesidad de que el precio del petróleo tienda al infinito. Ayer despertamos de la borrachera rentista con el Viernes Negro, los estallidos sociales y los golpes de Estado, mañana ¿cómo amaneceremos? A la fecha se han presentado dos alternativas, o arreglos institucionales, para nuestra condición económica excepcional.
Una que podíamos calificar de liberal y otra que, a falta de mejor definición, llamaré social y democrática. La primera (disculpen sus autores mi resumen) consiste en privatizar la renta petrolera antes de que llegue a las manos del Estado.
Entregarla a todos los ciudadanos, en forma de asignación directa y (por carecer de criterio) en partes iguales. Tal principio de distribución sólo desarma al Estado, fortalece más al que ya lo es dentro de la sociedad e impide que el ingreso excepcional forme parte de las políticas públicas y su posibilidad de cambiar la situación presente.
La otra alternativa (disculpe el lector mi obvia inclinación) es destinarla fundamentalmente a generar bienes de salud, educación e infraestructura básica de acumulación, como destinos a los cuales los venezolanos se pueden aprovechar para incrementar sus capacidades productivas y, por lo tanto, estar mejor preparados para cuando la dependencia petrolera sea menor o ya no sea posible. Entre las dos cabe una tercera. La del presente, la que no proyecta hacia el futuro, la que supone que los venezolanos debemos vivir hasta donde nos alcance la cobija petrolera, o los restos de lo que de ella deje la voracidad del Estado. La que desconfía de la sociedad y pretende estatizarlo todo.
La que se sirve del petróleo para esclavizar a los venezolanos y no para liberarlos como alguna vez fue el sueño de todas las ideologías del pasado. Esta tercera es la demagógica, la insensata, la discrecional y corrupta, la que todo lo controla, la que considera que el petróleo es del señor Presidente, la que semanalmente ofrece lo insostenible, la que sólo pretende aplausos y vítores. Esta tercera vía se escribe con "p" de populismo, de podredumbre y de pobreza.
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jueves, 12 de noviembre de 2015
POZO 18
EL NACIONAL - VIERNES 03 DE AGOSTO DE 2007 NACION/15
Socialismo petrolero
Luis Pedro España
Hasta que por fin le cayó la locha al señor Presidente. Por fin descubrió de qué se trataba el asuntito del socialismo del siglo XXI. Luego de haberse traído a los intelectuales más desocupados de la peregrina izquierda internacional, un chispazo de lucidez, me temo que Fidel Castro de por medio, le permitió a nuestro Presidente encontrar el atributo específico del socialismo que pretende para Venezuela.
Nada de socialismo bolivariano, tercera vía, popular o de base. Mucho menos socialismo zamorano o robinsoniano. Lo nuestro es el socialismo petrolero. Obvio señor Presidente, ese sí que es nuestro. El único problema es que no es tan inédito. Los adecos, Betancourt y Pérez Alfonso, por citar a dos de ellos, ya lo inventaron durante la segunda mitad del siglo XX y hasta lo pusieron en práctica.
Por lo visto de nada sirvieron las lecturas de los clásicos del marxismo, poca fue la contribución de las lecturas de adolescentes como Para leer al Pato Donald de Dorfman y Mattelart, ni qué decir del desfile de proyectos e ideas sobre el nuevo orden económico mundial que de seguras se pasean semana tras semana por el despacho presidencial. Si nuestro Presidente se hubiera leído primero Venezuela, po lítica y petróleo antes que los ensayos de Norberto Ceresole o el Oráculo del guerrero, nos hubiésemos ahorrado varios cientos de divagaciones y no menos errores de políticas.
El asunto estaba allí, en la punta de su soberana nariz, es nuestra condición de país petrolero la que nos permite ser socialistas. Un socialismo lig ht, como en su momento fuimos un capitalismo light (o rentístico, según conceptos de Mommer y Baptista). Es decir, un capitalismo que por medio de la distribución de la renta petrolera podía sobre-remunerar a los factores productivos, reduciendo con ello la carga conflictiva o, por su parte, un socialismo que accede a formas colectivas de producción sin detenerse en asuntos tan banales como la eficiencia y la productividad. A fin de cuentas, el colchón de la renta permite obviar esa preocupación que tienen las sociedades que sí dependen de su trabajo para vivir.
Resuelto el tema del apellido de nuestro socialismo, ahora quedan pendientes dos problemitas. Uno que no pudo ser resuelto en el pasado y otro que se está fraguando para el futuro. El primero tiene que ver con la posibilidad de que nuestra economía petrolera pueda ser estable y sostenible en el largo plazo; el segundo, si podremos seguir siendo una democracia a pesar de la disparidad de poder que existe entre el Estado y la sociedad.
Como está a la luz, no nos ha sido posible salir de la dependencia petrolera. Nuestra crisis económica de más de 25 años fue producto de la quiebra de la economía no petrolera y, trágicamente, este socialismo petrolero nos clava más en su dependencia.
Por su parte, y en relación con el segundo problema, los padres de la democracia tomaron del modelo liberal las instituciones y los acuerdos necesarios para inhibir al Estado de la base material autoritaria que le confiere el petróleo, permitiendo así que nuestro sistema político fuera democrático.
Elecciones y alternancia en el poder fue la fórmula para que ningún Pérez, Caldera, Herrera o Lusinchi pretendiera eternizarse en el poder. Hoy, la reforma constitucional en ciernes pretende acabar con esta fórmula.
En fin, que el socialismo puede que sólo sea mantener la dependencia petrolera y su inviabilidad de largo plazo, y que lo nuevo únicamente sea la sustitución del socialismo petrolero por la dictadura del petróleo.
Socialismo petrolero
Luis Pedro España
Hasta que por fin le cayó la locha al señor Presidente. Por fin descubrió de qué se trataba el asuntito del socialismo del siglo XXI. Luego de haberse traído a los intelectuales más desocupados de la peregrina izquierda internacional, un chispazo de lucidez, me temo que Fidel Castro de por medio, le permitió a nuestro Presidente encontrar el atributo específico del socialismo que pretende para Venezuela.
Nada de socialismo bolivariano, tercera vía, popular o de base. Mucho menos socialismo zamorano o robinsoniano. Lo nuestro es el socialismo petrolero. Obvio señor Presidente, ese sí que es nuestro. El único problema es que no es tan inédito. Los adecos, Betancourt y Pérez Alfonso, por citar a dos de ellos, ya lo inventaron durante la segunda mitad del siglo XX y hasta lo pusieron en práctica.
Por lo visto de nada sirvieron las lecturas de los clásicos del marxismo, poca fue la contribución de las lecturas de adolescentes como Para leer al Pato Donald de Dorfman y Mattelart, ni qué decir del desfile de proyectos e ideas sobre el nuevo orden económico mundial que de seguras se pasean semana tras semana por el despacho presidencial. Si nuestro Presidente se hubiera leído primero Venezuela, po lítica y petróleo antes que los ensayos de Norberto Ceresole o el Oráculo del guerrero, nos hubiésemos ahorrado varios cientos de divagaciones y no menos errores de políticas.
El asunto estaba allí, en la punta de su soberana nariz, es nuestra condición de país petrolero la que nos permite ser socialistas. Un socialismo lig ht, como en su momento fuimos un capitalismo light (o rentístico, según conceptos de Mommer y Baptista). Es decir, un capitalismo que por medio de la distribución de la renta petrolera podía sobre-remunerar a los factores productivos, reduciendo con ello la carga conflictiva o, por su parte, un socialismo que accede a formas colectivas de producción sin detenerse en asuntos tan banales como la eficiencia y la productividad. A fin de cuentas, el colchón de la renta permite obviar esa preocupación que tienen las sociedades que sí dependen de su trabajo para vivir.
Resuelto el tema del apellido de nuestro socialismo, ahora quedan pendientes dos problemitas. Uno que no pudo ser resuelto en el pasado y otro que se está fraguando para el futuro. El primero tiene que ver con la posibilidad de que nuestra economía petrolera pueda ser estable y sostenible en el largo plazo; el segundo, si podremos seguir siendo una democracia a pesar de la disparidad de poder que existe entre el Estado y la sociedad.
Como está a la luz, no nos ha sido posible salir de la dependencia petrolera. Nuestra crisis económica de más de 25 años fue producto de la quiebra de la economía no petrolera y, trágicamente, este socialismo petrolero nos clava más en su dependencia.
Por su parte, y en relación con el segundo problema, los padres de la democracia tomaron del modelo liberal las instituciones y los acuerdos necesarios para inhibir al Estado de la base material autoritaria que le confiere el petróleo, permitiendo así que nuestro sistema político fuera democrático.
Elecciones y alternancia en el poder fue la fórmula para que ningún Pérez, Caldera, Herrera o Lusinchi pretendiera eternizarse en el poder. Hoy, la reforma constitucional en ciernes pretende acabar con esta fórmula.
En fin, que el socialismo puede que sólo sea mantener la dependencia petrolera y su inviabilidad de largo plazo, y que lo nuevo únicamente sea la sustitución del socialismo petrolero por la dictadura del petróleo.
viernes, 17 de mayo de 2013
UNA PEDRADA TRAS OTRA
EL NACIONAL - Jueves 16 de Mayo de 2013 Opinión/7
La señora ideología
LUIS PEDRO ESPAÑA N.
¿Quién los asesora? Alguien debe estar en contra de ellos mismos. Puede que sin saberlo. No se trata de ningún saboteador o quinta columna. Es muy probable que sean ellos mismos. Los autogoles son demasiados.
Obviamente, nos referimos a las últimas metidas de pata del Gobierno. No tienen que ver con palabras mal dichas, referencias geográficas o históricas infelices. El que tiene boca se equivoca, dice el dicho, pero, obligados a representar un papel, como que se salen más las pifias.
No importa que uno tenga cara de sonso o que de cada tres, se pele una. Si lo que está en juego son las resoluciones, la esencia más que la forma, y efectivamente se logran solventar las dificultades, pues todo finalmente se perdona.
Pero cuando la inflación, el desabastecimiento y la parálisis económica lejos de reducirse se profundizan y, además, estamos más que seguros de que tras la desaparición de los bienes de la canasta básica, los repuestos y las medicinas, lo que vendrá es carestía y nuevo desabastecimiento de lo que hasta hoy se conseguía, pues, entonces, cada detalle, cada tontería mal dicha, cada mueca que antes podía ser hasta simpática resulta ofensiva, morisquetera y hasta falta de respeto.
La política y el liderazgo son así. Éste no sólo no se hereda, sino que se tiene o no se tiene estrella. La mayoría de los mortales tenemos que mostrar resultados para obtener aprobaciones, sea de los consumidores o de los electores. Por eso no se entiende por qué la insistencia en la tesis confrontacional cuando ya nadie compra "el numerito" de la conspiración internacional, la guerra económica. Muchísimo menos lo del magnicidio, o la activación de quién sabe qué plan en contra de la República.
Cuando se exponen tales exageraciones, una simple declaración, de político o empresario sensato, ridiculiza y bate contra el piso los argumentos que antes generaban dudas y propiciaban solidaridades.
Alguien tiene que decirles que es hora de darle una vuelta a la tuerca, pero para aflojarla y hacer viable este país. Arremeter contra la única empresa gracias a la cual hay desayuno y arepas más que un error es una ridiculez. ¿Dónde están las marcas del Gobierno? ¿Dónde esta el aceite Diana, las harinas de CASA, los productos de Los Andes, el café Venezolano, el azúcar de las centrales expropiadas o los productos de Bicentenario? En fin, donde están los aumentos porcentuales de productos que tantas veces nos han anunciado en pomposas o en sobrevaloradas cadenas. No puede ser que el sucesivo intento de suplir con imágenes la realidad trate de esconder la crisis socioeconómica que todo venezolano verifica en una despensa que cada vez almacena más polvo que artículos.
El BCV calcula un índice de escasez que promedia cerca de 20% cada mes. Ciertamente se trata de escasez de rubros. ¿Pero qué tal un indicador de variedad, de calidad, de opciones diversas para el consumidor dentro de los distintos rubros? Algún economista declaró esta semana que, considerado de esta manera, podíamos estar en presencia de un desabastecimiento de 87%.
Alguien está engañando a los funcionarios de nuestro Gobierno. Alguien debe estar torciéndoles la realidad. Alguien les tapa los ojos y les impide darse la vuelta y girar en "U". Algunos dicen que se trata de una señora muy atractiva, de argumentos lascivos y lujuriosas formas. Algunos dicen que se trata, nada más y nada menos, que de la señora Ideología. Esa misma que lleva por miles los proyectos fracasados y millones las vidas perdidas en vano.
Ilustración: Maurizio Bongiovanni.
La señora ideología
LUIS PEDRO ESPAÑA N.
¿Quién los asesora? Alguien debe estar en contra de ellos mismos. Puede que sin saberlo. No se trata de ningún saboteador o quinta columna. Es muy probable que sean ellos mismos. Los autogoles son demasiados.
Obviamente, nos referimos a las últimas metidas de pata del Gobierno. No tienen que ver con palabras mal dichas, referencias geográficas o históricas infelices. El que tiene boca se equivoca, dice el dicho, pero, obligados a representar un papel, como que se salen más las pifias.
No importa que uno tenga cara de sonso o que de cada tres, se pele una. Si lo que está en juego son las resoluciones, la esencia más que la forma, y efectivamente se logran solventar las dificultades, pues todo finalmente se perdona.
Pero cuando la inflación, el desabastecimiento y la parálisis económica lejos de reducirse se profundizan y, además, estamos más que seguros de que tras la desaparición de los bienes de la canasta básica, los repuestos y las medicinas, lo que vendrá es carestía y nuevo desabastecimiento de lo que hasta hoy se conseguía, pues, entonces, cada detalle, cada tontería mal dicha, cada mueca que antes podía ser hasta simpática resulta ofensiva, morisquetera y hasta falta de respeto.
La política y el liderazgo son así. Éste no sólo no se hereda, sino que se tiene o no se tiene estrella. La mayoría de los mortales tenemos que mostrar resultados para obtener aprobaciones, sea de los consumidores o de los electores. Por eso no se entiende por qué la insistencia en la tesis confrontacional cuando ya nadie compra "el numerito" de la conspiración internacional, la guerra económica. Muchísimo menos lo del magnicidio, o la activación de quién sabe qué plan en contra de la República.
Cuando se exponen tales exageraciones, una simple declaración, de político o empresario sensato, ridiculiza y bate contra el piso los argumentos que antes generaban dudas y propiciaban solidaridades.
Alguien tiene que decirles que es hora de darle una vuelta a la tuerca, pero para aflojarla y hacer viable este país. Arremeter contra la única empresa gracias a la cual hay desayuno y arepas más que un error es una ridiculez. ¿Dónde están las marcas del Gobierno? ¿Dónde esta el aceite Diana, las harinas de CASA, los productos de Los Andes, el café Venezolano, el azúcar de las centrales expropiadas o los productos de Bicentenario? En fin, donde están los aumentos porcentuales de productos que tantas veces nos han anunciado en pomposas o en sobrevaloradas cadenas. No puede ser que el sucesivo intento de suplir con imágenes la realidad trate de esconder la crisis socioeconómica que todo venezolano verifica en una despensa que cada vez almacena más polvo que artículos.
El BCV calcula un índice de escasez que promedia cerca de 20% cada mes. Ciertamente se trata de escasez de rubros. ¿Pero qué tal un indicador de variedad, de calidad, de opciones diversas para el consumidor dentro de los distintos rubros? Algún economista declaró esta semana que, considerado de esta manera, podíamos estar en presencia de un desabastecimiento de 87%.
Alguien está engañando a los funcionarios de nuestro Gobierno. Alguien debe estar torciéndoles la realidad. Alguien les tapa los ojos y les impide darse la vuelta y girar en "U". Algunos dicen que se trata de una señora muy atractiva, de argumentos lascivos y lujuriosas formas. Algunos dicen que se trata, nada más y nada menos, que de la señora Ideología. Esa misma que lleva por miles los proyectos fracasados y millones las vidas perdidas en vano.
Ilustración: Maurizio Bongiovanni.
domingo, 30 de diciembre de 2012
EL SUCESO IDENTITARIO DEL AÑO
EL NACIONAL - Jueves 01 de Noviembre de 2012 Opinión/9
Rosado y Rosita
LUIS PEDRO ESPAÑA N.
Dos hechos presenciamos la semana pasada. Uno entre jocoso y morboso, y el otro ciertamente bochornoso. El primero no es más que un hecho delictivo, que probablemente habría pasado por debajo de la mesa (o al menos no con tanta notoriedad) si se hubiese circunscrito a otro episodio más de nuestra realidad carcelaria. ¿Qué tendría de raro que uno de esos que porta el nombre artístico de pran se fugara de la cárcel? ¿Ellos no son los que mandan en esos recintos? Lo raro es que no se fuguen.
El asunto fue, y es lo que le puso condimento a la noticia de sucesos, que al parecer dicha fuga se entreveró con la visita de una muchacha de la televisión a la cárcel y su posterior enconche. Los detalles realmente sobran. La prensa regional y nacional tituló y le siguió la pista (casi con sevicia) al preso fugado y la actriz de TV, hasta que esta última apareció.
El otro hecho, mucho menos seguido y comentado, fue el lamentable show que unos supuestos fanáticos del Deportivo Táchira protagonizaron al impedir que se realizara un juego de fútbol donde la directiva del equipo había programado una serie de actividades y símbolos de solidaridad junto con una organización de lucha contra el cáncer de seno.
Los incalificables "machotes" se opusieron a que el equipo de casa jugara con una franela rosada, que mundialmente alude a la actividad de solidaridad (como se hace en muchísimos otros eventos deportivos, artísticos y hasta políticos), lo que derivó en una inexplicable suspensión del juego y permitió que la barbarie se saliera con la suya.
Los dos hechos, ocurridos el mismo fin de semana, han movido a la opinión pública entre un moralismo pacato y ramplón, para el caso de la actriz y el pran, hasta cierto mutismo, que le resta gravedad, para la más que penosa suspensión del juego por la causa que apoyaba.
Lo reseñado parece estar mostrando que, dejada a su albedrío, es decir, sin instituciones que regulen sus locuacidades, parece que nuestra sociedad (hombres y mujeres por lo demás) sigue siendo gobernada por unos códigos sexistas según los cuales los hombres no son tales si se dejan asociar con cosas femeninas, y las mujeres no son dignas, a menos que sean madres.
Atraso, vulgaridad, ausencia de humanidad y de respeto nos golpea la cara con demasiada frecuencia. Nos burlamos y hacemos chistes de las mujeres en desgracia, pero no decimos mucho sobre los hombres desgraciados.
La reacción natural, cuando el observador deja la risa o la sorna, para ponerse reflexivo y leído (como decían en los pueblos), suele ser imputarles a los valores (su ausencia, claro está), a la forma de ser (los más deterministas), a la pobreza y la falta de instrucción (los más clasistas) la razón del bochorno y las bajezas que cada cierto tiempo nos muestra en público la comunidad a la que pertenecemos.
No deberíamos ver en las causas individuales el origen de los hechos. Por el contrario, puede que sólo sean la consecuencia. Si los energúmenos del estadio, o los presos de las cárceles pretendieran sus acciones frente a instituciones fuertes, éstas sencillamente no habrían permitido lo que hoy son desmanes que nos avergüenzan. El juego se hubiese realizado, los manifestantes estarían bajo algún sistema correctivo; el preso no se hubiera fugado y la actriz habría trabajado en un lugar algo más adecuado.
Puesto en esa perspectiva, el preso, la actriz y los insensatos del juego de fútbol no son sino el simple efecto de un país que lleva años debilitando sus instituciones.
Rosado y Rosita
LUIS PEDRO ESPAÑA N.
Dos hechos presenciamos la semana pasada. Uno entre jocoso y morboso, y el otro ciertamente bochornoso. El primero no es más que un hecho delictivo, que probablemente habría pasado por debajo de la mesa (o al menos no con tanta notoriedad) si se hubiese circunscrito a otro episodio más de nuestra realidad carcelaria. ¿Qué tendría de raro que uno de esos que porta el nombre artístico de pran se fugara de la cárcel? ¿Ellos no son los que mandan en esos recintos? Lo raro es que no se fuguen.
El asunto fue, y es lo que le puso condimento a la noticia de sucesos, que al parecer dicha fuga se entreveró con la visita de una muchacha de la televisión a la cárcel y su posterior enconche. Los detalles realmente sobran. La prensa regional y nacional tituló y le siguió la pista (casi con sevicia) al preso fugado y la actriz de TV, hasta que esta última apareció.
El otro hecho, mucho menos seguido y comentado, fue el lamentable show que unos supuestos fanáticos del Deportivo Táchira protagonizaron al impedir que se realizara un juego de fútbol donde la directiva del equipo había programado una serie de actividades y símbolos de solidaridad junto con una organización de lucha contra el cáncer de seno.
Los incalificables "machotes" se opusieron a que el equipo de casa jugara con una franela rosada, que mundialmente alude a la actividad de solidaridad (como se hace en muchísimos otros eventos deportivos, artísticos y hasta políticos), lo que derivó en una inexplicable suspensión del juego y permitió que la barbarie se saliera con la suya.
Los dos hechos, ocurridos el mismo fin de semana, han movido a la opinión pública entre un moralismo pacato y ramplón, para el caso de la actriz y el pran, hasta cierto mutismo, que le resta gravedad, para la más que penosa suspensión del juego por la causa que apoyaba.
Lo reseñado parece estar mostrando que, dejada a su albedrío, es decir, sin instituciones que regulen sus locuacidades, parece que nuestra sociedad (hombres y mujeres por lo demás) sigue siendo gobernada por unos códigos sexistas según los cuales los hombres no son tales si se dejan asociar con cosas femeninas, y las mujeres no son dignas, a menos que sean madres.
Atraso, vulgaridad, ausencia de humanidad y de respeto nos golpea la cara con demasiada frecuencia. Nos burlamos y hacemos chistes de las mujeres en desgracia, pero no decimos mucho sobre los hombres desgraciados.
La reacción natural, cuando el observador deja la risa o la sorna, para ponerse reflexivo y leído (como decían en los pueblos), suele ser imputarles a los valores (su ausencia, claro está), a la forma de ser (los más deterministas), a la pobreza y la falta de instrucción (los más clasistas) la razón del bochorno y las bajezas que cada cierto tiempo nos muestra en público la comunidad a la que pertenecemos.
No deberíamos ver en las causas individuales el origen de los hechos. Por el contrario, puede que sólo sean la consecuencia. Si los energúmenos del estadio, o los presos de las cárceles pretendieran sus acciones frente a instituciones fuertes, éstas sencillamente no habrían permitido lo que hoy son desmanes que nos avergüenzan. El juego se hubiese realizado, los manifestantes estarían bajo algún sistema correctivo; el preso no se hubiera fugado y la actriz habría trabajado en un lugar algo más adecuado.
Puesto en esa perspectiva, el preso, la actriz y los insensatos del juego de fútbol no son sino el simple efecto de un país que lleva años debilitando sus instituciones.
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Romina Araya (Rosita)
martes, 30 de octubre de 2012
INTELIGENTES TODOS !!!
EL NACIONAL - Martes 30 de Octubre de 2012 Opinión/8
PSUV Televisión
En el nuevo chiripero están desde el tradicional Partido Comunista (PCV), que tuvo casi 500.000 votos, hasta el naciente Redes
ANDRÉS CAÑIZÁLEZ
Las estadísticas electorales del pasado 7 de octubre ponen al descubierto un asunto no menor. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV ) por sí solo no estuvo en capacidad de brindarle la victoria al presidente Hugo Chávez. Si se contrasta el número de votos de este partido con los obtenidos por el candidato de la unidad opositora, Henrique Capriles Radonski, queda en evidencia que el PSUV quedó por debajo con cerca de 188.000 votos. El respaldo que termina marcando la diferencia a favor de Chávez no proviene de su aparato partidista, sino que lo aporta un nuevo y ahora potenciado "chiripero", para tomar la imagen que acuñó Rafael Caldera cuando logró su segunda presidencia gracias a un sinfín de pequeñas agrupaciones, muchas de ellas de izquierda.
Decimos que se trata de un potenciado chiripero, porque es de suponer que este conjunto de pequeñas organizaciones, cuyos votos sumados están en alrededor de 1.800.000, están hoy en día en mejores condiciones de negociar con el PSUV que en el contexto previo al 7 de octubre, en el cual prácticamente se diluyeron sus exigencias. En el nuevo chiripero están desde el tradicional Partido Comunista de Venezuela (PCV), que tuvo casi 500.000 votos, hasta el naciente Redes que constituyó hace poco Juan Barreto y que alcanzó casi 200.000 votos, pasando por organizaciones como Tupamaros (170.000 votos) o el UPV que fundó Lina Ron (casi 90.000 votos).
Las mentes analíticas del alto gobierno y del PSUV seguramente estarán construyendo salidas políticas (como la renuncia del candidato a la Gobernación de Trujillo, Hugo Cabezas) con el fin expreso de responder a las demandas específicas que están emanando desde su chiripero de cara a las elecciones de gobernadores del 16 de diciembre, y a la difícil tarea de organizar una alianza pro Chávez de cara a los comicios municipales, ya que serán muchos más cargos en disputa y en esa misma medida crecerán las aspiraciones locales.
La significación y peso específico que tiene la diversidad dentro del chavismo, asunto que el resultado electoral, sin duda, deja sobre el tapete, no sólo fue ignorada por la alta dirigencia del PSUV, que poca o nula atención prestó a los pequeños aliados en la campaña, al menos así se desprende de varios señalamientos públicos de algunos voceros de estos partidos.
En materia mediática se observó igualmente la misma falta de apertura para aquellos dirigentes políticos que sin ser del PSUV estaban trabajando a favor de la reelección de Chávez. Un caso emblemático lo tenemos en el programa Toda Venezuela, que estuvo conducido durante la campaña por el hoy ministro Ernesto Villegas. Un pequeño abreboca: el programa en verdad debería llamarse "Todo PSUV y Gobierno", puesto que durante todo el mes anterior a las elecciones en este espacio matutino de opinión no hubo ni un invitado, sí, ni uno, que representara a alguna de esas voces alternativas del chavismo.
Un conteo rápido pone en evidencia lo siguiente. En las 24 emisiones entre el 3 de septiembre y el 4 de octubre de 2012 hubo un total de 59 invitados, 41 eran militantes del PSUV o altos funcionarios de Gobierno, y ya sabemos que a veces es difícil distinguir cuándo un dirigente oficial usa la cachucha gubernamental o la partidista. Incluso con Villegas, en ese período, estuvo un representante del movimiento Clase Media en Positivo, pero no hubo voceros del PCV, de Redes, de Tupamaros, de UPV, de PPT o Podemos.
El chiripero chavista tuvo ausencia absoluta en el principal programa de opinión de Venezolana de Televisión (VTV) en el período clave antes de las elecciones presidenciales.
Esto sucede justamente en el canal que dice ser el de todos los venezolanos, cuando en verdad hasta invisibiliza a las voces pro Chávez que no militan en el PSUV. Si Chávez y su entorno leen adecuadamente los resultados deberán darle un giro a este "PSUV TV". Esto sería una tarea para el ministro Villegas, pero no puede dejarse de lado que como periodista fue parte de la operación mediática que no mostró la diversidad que coexiste en el seno del chavismo.
Fotografía: El Nacional, Caracas, 30/10/12.
EL NACIONAL - Jueves 01 de Noviembre de 2012 Opinión/9
Rosado y Rosita
LUIS PEDRO ESPAÑA N.
Dos hechos presenciamos la semana pasada. Uno entre jocoso y morboso, y el otro ciertamente bochornoso. El primero no es más que un hecho delictivo, que probablemente habría pasado por debajo de la mesa (o al menos no con tanta notoriedad) si se hubiese circunscrito a otro episodio más de nuestra realidad carcelaria. ¿Qué tendría de raro que uno de esos que porta el nombre artístico de pran se fugara de la cárcel? ¿Ellos no son los que mandan en esos recintos? Lo raro es que no se fuguen.
El asunto fue, y es lo que le puso condimento a la noticia de sucesos, que al parecer dicha fuga se entreveró con la visita de una muchacha de la televisión a la cárcel y su posterior enconche. Los detalles realmente sobran. La prensa regional y nacional tituló y le siguió la pista (casi con sevicia) al preso fugado y la actriz de TV, hasta que esta última apareció.
El otro hecho, mucho menos seguido y comentado, fue el lamentable show que unos supuestos fanáticos del Deportivo Táchira protagonizaron al impedir que se realizara un juego de fútbol donde la directiva del equipo había programado una serie de actividades y símbolos de solidaridad junto con una organización de lucha contra el cáncer de seno.
Los incalificables "machotes" se opusieron a que el equipo de casa jugara con una franela rosada, que mundialmente alude a la actividad de solidaridad (como se hace en muchísimos otros eventos deportivos, artísticos y hasta políticos), lo que derivó en una inexplicable suspensión del juego y permitió que la barbarie se saliera con la suya.
Los dos hechos, ocurridos el mismo fin de semana, han movido a la opinión pública entre un moralismo pacato y ramplón, para el caso de la actriz y el pran, hasta cierto mutismo, que le resta gravedad, para la más que penosa suspensión del juego por la causa que apoyaba.
Lo reseñado parece estar mostrando que, dejada a su albedrío, es decir, sin instituciones que regulen sus locuacidades, parece que nuestra sociedad (hombres y mujeres por lo demás) sigue siendo gobernada por unos códigos sexistas según los cuales los hombres no son tales si se dejan asociar con cosas femeninas, y las mujeres no son dignas, a menos que sean madres.
Atraso, vulgaridad, ausencia de humanidad y de respeto nos golpea la cara con demasiada frecuencia. Nos burlamos y hacemos chistes de las mujeres en desgracia, pero no decimos mucho sobre los hombres desgraciados.
La reacción natural, cuando el observador deja la risa o la sorna, para ponerse reflexivo y leído (como decían en los pueblos), suele ser imputarles a los valores (su ausencia, claro está), a la forma de ser (los más deterministas), a la pobreza y la falta de instrucción (los más clasistas) la razón del bochorno y las bajezas que cada cierto tiempo nos muestra en público la comunidad a la que pertenecemos.
No deberíamos ver en las causas individuales el origen de los hechos. Por el contrario, puede que sólo sean la consecuencia. Si los energúmenos del estadio, o los presos de las cárceles pretendieran sus acciones frente a instituciones fuertes, éstas sencillamente no habrían permitido lo que hoy son desmanes que nos avergüenzan. El juego se hubiese realizado, los manifestantes estarían bajo algún sistema correctivo; el preso no se hubiera fugado y la actriz habría trabajado en un lugar algo más adecuado.
Puesto en esa perspectiva, el preso, la actriz y los insensatos del juego de fútbol no son sino el simple efecto de un país que lleva años debilitando sus instituciones.
Nota LB: Hay amargura en el dulce. La televisión es un elemento vital para la llamada antipolítica. A lo largo de la década se sincera opresiva, alienantemente. En la otra acera, realiza sus aportes. Los profesionales del espectáculo se hicieron esencial referencia política. Y, como suele ocurrir en la especie humana, nadie es perfecto. El caso de "Rosita", presuntamente involucrada en actividades algo más que traviesas, completa la faena de una universalidad que es la de la descomposición del país... galopante. Se dirá que puede delinquir alguien del medio del espectáculo, sin arrastrar a todos los que lo hacen, como pudo hablarse del dirigente que falló, pero !arrastró a todos los elencos políticos hasta llegar a la política misma! De modo que, por fu o por fa, el saldo es de la descomposición....
PSUV Televisión
En el nuevo chiripero están desde el tradicional Partido Comunista (PCV), que tuvo casi 500.000 votos, hasta el naciente Redes
ANDRÉS CAÑIZÁLEZ
Las estadísticas electorales del pasado 7 de octubre ponen al descubierto un asunto no menor. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV ) por sí solo no estuvo en capacidad de brindarle la victoria al presidente Hugo Chávez. Si se contrasta el número de votos de este partido con los obtenidos por el candidato de la unidad opositora, Henrique Capriles Radonski, queda en evidencia que el PSUV quedó por debajo con cerca de 188.000 votos. El respaldo que termina marcando la diferencia a favor de Chávez no proviene de su aparato partidista, sino que lo aporta un nuevo y ahora potenciado "chiripero", para tomar la imagen que acuñó Rafael Caldera cuando logró su segunda presidencia gracias a un sinfín de pequeñas agrupaciones, muchas de ellas de izquierda.
Decimos que se trata de un potenciado chiripero, porque es de suponer que este conjunto de pequeñas organizaciones, cuyos votos sumados están en alrededor de 1.800.000, están hoy en día en mejores condiciones de negociar con el PSUV que en el contexto previo al 7 de octubre, en el cual prácticamente se diluyeron sus exigencias. En el nuevo chiripero están desde el tradicional Partido Comunista de Venezuela (PCV), que tuvo casi 500.000 votos, hasta el naciente Redes que constituyó hace poco Juan Barreto y que alcanzó casi 200.000 votos, pasando por organizaciones como Tupamaros (170.000 votos) o el UPV que fundó Lina Ron (casi 90.000 votos).
Las mentes analíticas del alto gobierno y del PSUV seguramente estarán construyendo salidas políticas (como la renuncia del candidato a la Gobernación de Trujillo, Hugo Cabezas) con el fin expreso de responder a las demandas específicas que están emanando desde su chiripero de cara a las elecciones de gobernadores del 16 de diciembre, y a la difícil tarea de organizar una alianza pro Chávez de cara a los comicios municipales, ya que serán muchos más cargos en disputa y en esa misma medida crecerán las aspiraciones locales.
La significación y peso específico que tiene la diversidad dentro del chavismo, asunto que el resultado electoral, sin duda, deja sobre el tapete, no sólo fue ignorada por la alta dirigencia del PSUV, que poca o nula atención prestó a los pequeños aliados en la campaña, al menos así se desprende de varios señalamientos públicos de algunos voceros de estos partidos.
En materia mediática se observó igualmente la misma falta de apertura para aquellos dirigentes políticos que sin ser del PSUV estaban trabajando a favor de la reelección de Chávez. Un caso emblemático lo tenemos en el programa Toda Venezuela, que estuvo conducido durante la campaña por el hoy ministro Ernesto Villegas. Un pequeño abreboca: el programa en verdad debería llamarse "Todo PSUV y Gobierno", puesto que durante todo el mes anterior a las elecciones en este espacio matutino de opinión no hubo ni un invitado, sí, ni uno, que representara a alguna de esas voces alternativas del chavismo.
Un conteo rápido pone en evidencia lo siguiente. En las 24 emisiones entre el 3 de septiembre y el 4 de octubre de 2012 hubo un total de 59 invitados, 41 eran militantes del PSUV o altos funcionarios de Gobierno, y ya sabemos que a veces es difícil distinguir cuándo un dirigente oficial usa la cachucha gubernamental o la partidista. Incluso con Villegas, en ese período, estuvo un representante del movimiento Clase Media en Positivo, pero no hubo voceros del PCV, de Redes, de Tupamaros, de UPV, de PPT o Podemos.
El chiripero chavista tuvo ausencia absoluta en el principal programa de opinión de Venezolana de Televisión (VTV) en el período clave antes de las elecciones presidenciales.
Esto sucede justamente en el canal que dice ser el de todos los venezolanos, cuando en verdad hasta invisibiliza a las voces pro Chávez que no militan en el PSUV. Si Chávez y su entorno leen adecuadamente los resultados deberán darle un giro a este "PSUV TV". Esto sería una tarea para el ministro Villegas, pero no puede dejarse de lado que como periodista fue parte de la operación mediática que no mostró la diversidad que coexiste en el seno del chavismo.
Fotografía: El Nacional, Caracas, 30/10/12.
EL NACIONAL - Jueves 01 de Noviembre de 2012 Opinión/9
Rosado y Rosita
LUIS PEDRO ESPAÑA N.
Dos hechos presenciamos la semana pasada. Uno entre jocoso y morboso, y el otro ciertamente bochornoso. El primero no es más que un hecho delictivo, que probablemente habría pasado por debajo de la mesa (o al menos no con tanta notoriedad) si se hubiese circunscrito a otro episodio más de nuestra realidad carcelaria. ¿Qué tendría de raro que uno de esos que porta el nombre artístico de pran se fugara de la cárcel? ¿Ellos no son los que mandan en esos recintos? Lo raro es que no se fuguen.
El asunto fue, y es lo que le puso condimento a la noticia de sucesos, que al parecer dicha fuga se entreveró con la visita de una muchacha de la televisión a la cárcel y su posterior enconche. Los detalles realmente sobran. La prensa regional y nacional tituló y le siguió la pista (casi con sevicia) al preso fugado y la actriz de TV, hasta que esta última apareció.
El otro hecho, mucho menos seguido y comentado, fue el lamentable show que unos supuestos fanáticos del Deportivo Táchira protagonizaron al impedir que se realizara un juego de fútbol donde la directiva del equipo había programado una serie de actividades y símbolos de solidaridad junto con una organización de lucha contra el cáncer de seno.
Los incalificables "machotes" se opusieron a que el equipo de casa jugara con una franela rosada, que mundialmente alude a la actividad de solidaridad (como se hace en muchísimos otros eventos deportivos, artísticos y hasta políticos), lo que derivó en una inexplicable suspensión del juego y permitió que la barbarie se saliera con la suya.
Los dos hechos, ocurridos el mismo fin de semana, han movido a la opinión pública entre un moralismo pacato y ramplón, para el caso de la actriz y el pran, hasta cierto mutismo, que le resta gravedad, para la más que penosa suspensión del juego por la causa que apoyaba.
Lo reseñado parece estar mostrando que, dejada a su albedrío, es decir, sin instituciones que regulen sus locuacidades, parece que nuestra sociedad (hombres y mujeres por lo demás) sigue siendo gobernada por unos códigos sexistas según los cuales los hombres no son tales si se dejan asociar con cosas femeninas, y las mujeres no son dignas, a menos que sean madres.
Atraso, vulgaridad, ausencia de humanidad y de respeto nos golpea la cara con demasiada frecuencia. Nos burlamos y hacemos chistes de las mujeres en desgracia, pero no decimos mucho sobre los hombres desgraciados.
La reacción natural, cuando el observador deja la risa o la sorna, para ponerse reflexivo y leído (como decían en los pueblos), suele ser imputarles a los valores (su ausencia, claro está), a la forma de ser (los más deterministas), a la pobreza y la falta de instrucción (los más clasistas) la razón del bochorno y las bajezas que cada cierto tiempo nos muestra en público la comunidad a la que pertenecemos.
No deberíamos ver en las causas individuales el origen de los hechos. Por el contrario, puede que sólo sean la consecuencia. Si los energúmenos del estadio, o los presos de las cárceles pretendieran sus acciones frente a instituciones fuertes, éstas sencillamente no habrían permitido lo que hoy son desmanes que nos avergüenzan. El juego se hubiese realizado, los manifestantes estarían bajo algún sistema correctivo; el preso no se hubiera fugado y la actriz habría trabajado en un lugar algo más adecuado.
Puesto en esa perspectiva, el preso, la actriz y los insensatos del juego de fútbol no son sino el simple efecto de un país que lleva años debilitando sus instituciones.
Nota LB: Hay amargura en el dulce. La televisión es un elemento vital para la llamada antipolítica. A lo largo de la década se sincera opresiva, alienantemente. En la otra acera, realiza sus aportes. Los profesionales del espectáculo se hicieron esencial referencia política. Y, como suele ocurrir en la especie humana, nadie es perfecto. El caso de "Rosita", presuntamente involucrada en actividades algo más que traviesas, completa la faena de una universalidad que es la de la descomposición del país... galopante. Se dirá que puede delinquir alguien del medio del espectáculo, sin arrastrar a todos los que lo hacen, como pudo hablarse del dirigente que falló, pero !arrastró a todos los elencos políticos hasta llegar a la política misma! De modo que, por fu o por fa, el saldo es de la descomposición....
lunes, 14 de mayo de 2012
NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Esteban Emilio Mosonyi. "Cierto chauvinismo lingüistico". El Nacional, Caracas, 11/01/91.
- Luis Cipriano Rodríhuez. "Opinión amiga: Uslar, Yumare y la 'Venezuela reconciliada'". Tribuna Popular, Caracas, 30/05/86.
- Fausto Masó. "El travestí ideológico". Economía Hoy, Caracas, 25/01/90.
- Luis Pedro España. "AD y COPEI: ¡confrontación ideológica o electoral?". SIC, Caracas, nr. 494 de 04/87.
- Pedro Duno entrevista a Régis Debray. Vea y Lea, Caracas, 63 del 11/01/71.
Fotografía: Momento, Caracas, nr. 394 del 02/02/64.
lunes, 14 de marzo de 2011
PROTESTATARIOS

EL NACIONAL - Jueves 10 de Marzo de 2011 Opinión/8
Las dos protestas
LUIS PEDRO ESPAÑA N.
Las protestas son el pan de cada día. Las principales ciudades son escenarios de trancas de calles, manifestaciones frente a organismos públicos o internacionales.
Cualquiera que se asome al contenido de las protestas podrá dividirlas en dos tipos. Las primeras y más frecuentes están relacionadas con temas reivindicativos, que cubren un amplísimo espectro y van desde las laborales pasando por las que se originan por los problemas de viviendas, servicios o las promesas incumplidas en diversos temas.
El segundo tipo de protestas son políticas. Se refieren a la criminalización de los movimientos de oposición sean ellos sindicales, universitarios, vinculados a los medios de comunicación, políticos o los que tuvieron que ver con la resolución judicial de lo que fue la crisis 2002-2003.
Estas últimas son producto de un Gobierno que sencillamente se ha negado a hablarle a la mitad del país. Resulta inconcebible que para las instancias y organizaciones del país que han sido declaradas como enemigas (aun cuando el nuevo discurso oficial quiera dar la impresión de lo contrario), la única forma de lograr la mirada del Estado es recurriendo a huelgas de hambre, la solicitud de intervención de tribunales internacionales o simplemente llamar la atención del mundo por medio de algún medio, entre original y estrafalario, y todo ello porque para las instituciones del Estado ese otro país no existe.
Pero lo que en un caso es sordera y negación de una realidad plural expresada en diversas opiniones, espacios e instituciones sociales que no están dispuestos a formar parte de un corifeo gobiernero, en el otro lado, en las protestas, lo que se evidencia es la más absoluta incompetencia de una administración agobiada por problemas que no puede resolver.
El pedazo de país que, al menos por razones electorales, le interesa al Gobierno, también le protesta, y mucho. Al principio, y con más fuerza después de superada la crisis política de 2002-2003 y bajo el impulso de las misiones, se crearon un conjunto de instancias de representación de intereses locales que se pretendían como la correa de transmisión entre las comunidades y las burocracias gubernamentales. Las mesas técnicas, que comenzaron siendo de agua y tierras y terminaron siendo de toda cosa, se pretendían como instancias institucionalizadas para canalizar las demandas al Estado, sin recurrir a las protestas.
Mesas de ambiente, comunicación, vialidad, saneamiento ambiental y muchas otras de diferentes tópicos han sucumbido a la ineficiencia del Estado y, lo que se pretendía como un medio para canalizar demandas, terminan en airadas protestas de gente cansada de tramitar y levantar actas, oficios y compromisos de empleados públicos que a la postre no cumplen. Lo mismo ha pasado con los novísimos consejos comunales. Estas organizaciones (que tanto preocupan a un pedazo de la oposición que no entiende que la organización de las zonas populares es imprescindible para resolver problemas, y a un oficialismo que politiza y trata de convertir en arma política algo que debería ser sólo para resolver problemas), poco a poco van pasando de intentos de apéndices partidistas a semillas de la protesta producto de la incompetencia.
La protesta abierta y desnuda es, en todos los casos, la prueba de la falta de institucionalidad y eficiencia gubernamental. Pero en nuestro caso también es parte del perfil político intolerante del Gobierno. Si ambas se juntan, está claro que el movimiento de cambio será incontenible, aunque el barril de petróleo llegue al precio que el conflicto árabe lo termine llevando.
Ilustración: Zapata (El Nacional, Caracas, 11/03/11)
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Protesta social
viernes, 5 de noviembre de 2010
embarazo adolescente

EL NACIONAL - Viernes 05 de Noviembre de 2010 Nación/7
Adolescentes y aborto
El embarazo adolescente es uno de los síntomas más alarmantes de fracaso
LUIS PEDRO ESPAÑA N.
Uno de cada cinco nacimientos en Venezuela corresponde a una madre adolescente. El único segmento etario en el que la tasa de fecundidad no sólo no ha descendido sino que se mantiene como la más alta es la de las mujeres con edades comprendidas entre 15 y 19 años.
El embarazo adolescente es, junto con la violencia juvenil, uno de los síntomas más alarmantes del fracaso, cuando no la negligencia, de un gobierno al que pareciera no importarle lo que le pasa a su principal contingente etario, los jóvenes.
No hay forma de excusar a la actual administración en relación con la ausencia de una política de juventud donde se aborde el problema del embarazo precoz, la deserción escolar, la violencia y la inserción laboral como fenómenos que aquejan a la familia venezolana y que comprometen el desarrollo del país. Con respecto al embarazo adolescente, lo primero que llama la atención es que en el país no existe una política de planificación familiar. Salvo rimbombantes normas y principios, no hay acciones que traten de reducir las brechas de información y prestación de servicios que requiere la población adolescente para mitigar el riesgo de embarazos no deseados.
Esta omisión es grave a escala general (es decir, no existe una política de planificación familiar como sí tiene lugar en otros países del continente mucho menos desarrollados que el nuestro y con finanzas públicas bastante más modestas), pero lo es mucho más en el terreno de los adolescentes.
Más allá de las cifras, por lo demás muy alarmantes, hay todo un drama familiar y una historia cotidiana que impacta día a día a personas concretas y que es el resultado de esta gravísima omisión gubernamental.
Muchos estudios demuestran que escolaridad y embarazo adolescente guardan una relación en la cual el abandono o la exclusión escolar es previa al embarazo de las menores. A diferencia de como el sentido común suele indicar, el embarazo precoz no es causa de la deserción escolar, sino que es el abandono de la escuela por las adolescentes lo que figura como causa principal del embarazo en esas edades.
A diferencia de los embarazos adolescentes de la Venezuela semirrural de los años sesenta, las niñas madres de hoy tienen muchos menos hijos que sus abuelas, es decir, después de ese primer embarazo recurren a los métodos anticonceptivos.
Acceden por cuenta propia a la información que, de haber tenido previamente, seguramente les habría evitado engrosar las cifras de embarazo precoz.
Las dos causas señaladas, la deserción escolar de las adolescentes y la ausencia de una política de planificación familiar, ambas competencia del Estado, son las responsables de este drama social. Entre las consecuencias negativas que trae consigo la ausencia de una política de planificación familiar, se encuentra el tema del aborto ilegal. Para nadie es un secreto que en Caracas, como en muchas otras de las principales ciudades del país, existen clínicas en las cuales el aborto de adolescentes es una práctica común, y por poco más de 2.000 bolívares se practican tales intervenciones.
Algunos de los responsables de que no tengamos una política de planificación familiar están asomando el tema de la legalización del aborto.
De legalizarse, esto no sería sino atender la consecuencia del problema y no su causa, lo que agravaría la situación, tal y como en Cuba, donde los embarazos triplican los nacimientos.
Ilustración: http://images.artelista.com/artelista/obras/big/0/4/2/2418624441541638.jpg
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Luis Pedro España
jueves, 21 de octubre de 2010
el precio....
EL NACIONAL - VIERNES 03 DE AGOSTO DE 2007 OPINIÓN/14
Petróleo con "p" de populismo
LUIS PEDRO ESPAÑA
Sólo docena y media de países pueden aumentar sus ingresos sin aumentar su productividad. Sea un privilegio o una maldición, lo cierto es que nuestro nivel de vida material puede no depender de nosotros mismos, sino de los caprichos de las variables que determinan el precio del petróleo. La distancia entre trabajo e ingreso en Venezuela puede llegar a niveles de disparidad insospechadamente increíbles así como de impredecibles. Un día podemos amanecer pobres, en la más absoluta indigencia, tras haber sido los petulantes ricos del continente.
Imaginemos sólo por un momento que la humanidad descubre una fuente de energía distinta a la fósil y, como ocurrió con la tracción de sangre y más tarde con el carbón, la gasolina deje de alimentar los vehículos del progreso. Lo que sería el gran salto de la humanidad se convertiría en nuestra más horrible pesadilla hecha realidad.
Pero nuestro Apocalipsis post petrolero aún parece lejano.
Los pronósticos se anuncian alentadores.
Mercados crecientes con la voracidad del consumo capitalista en India y China, junto al rezago de inversiones en todas las fases del negocio y el renacimiento del interés de los países propietarios del crudo, vaticinan precios sólidos y crecientes para el futuro. ¿Pero qué tan confiables son tales pronósticos? ¿Puede alguien prever una caída o una estabilización de los precios? ¿Será el infinito el techo del precio del barril? La incertidumbre que se cierne sobre las respuestas a cada una de estas preguntas es tan alta, por la cantidad de variables que intervienen como determinantes, que a tiempos puede resultar ocioso tratar de pronosticar lo impredecible.
Es por ello que para nosotros quizás resulte más pertinente tratar de saber cómo lidiar con los problemas que se derivan de nuestra condición de país petrolero, antes que predecir su final. Primero debemos responder sobre cómo librarnos (o reducir) nuestra dependencia del ingreso petrolero y mitigar los contra-incentivos que provienen de una distribución del ingreso que no se corresponde con el nivel de productividad de los factores (capital o trabajo).
En segundo lugar, cómo hacer para regular el poder económico del Estado para que su alto grado de autonomía económica respecto a la sociedad venezolana no haga de algún gobierno de turno un verdadero tirano, envuelto en leguleyismos, como es el caso del gobierno que nos ha tocado en turno. El país lleva años tratando de sortear estas dos preguntas. Ellas adquieren importancia casi vital cuando los niveles de renta petrolera alcanzan niveles astronómicos como los conocidos en 1975 o los del presente. En los setenta se inventó la "Gran Venezuela" y se adquirieron compromisos sobre la base de un precio del barril que llegaría a los 100 dólares. Hoy es el "proyecto bolivariano" y su aparente necesidad de que el precio del petróleo tienda al infinito. Ayer despertamos de la borrachera rentista con el Viernes Negro, los estallidos sociales y los golpes de Estado, mañana ¿cómo amaneceremos? A la fecha se han presentado dos alternativas, o arreglos institucionales, para nuestra condición económica excepcional.
Una que podíamos calificar de liberal y otra que, a falta de mejor definición, llamaré social y democrática. La primera (disculpen sus autores mi resumen) consiste en privatizar la renta petrolera antes de que llegue a las manos del Estado.
Entregarla a todos los ciudadanos, en forma de asignación directa y (por carecer de criterio) en partes iguales. Tal principio de distribución sólo desarma al Estado, fortalece más al que ya lo es dentro de la sociedad e impide que el ingreso excepcional forme parte de las políticas públicas y su posibilidad de cambiar la situación presente.
La otra alternativa (disculpe el lector mi obvia inclinación) es destinarla fundamentalmente a generar bienes de salud, educación e infraestructura básica de acumulación, como destinos a los cuales los venezolanos se pueden aprovechar para incrementar sus capacidades productivas y, por lo tanto, estar mejor preparados para cuando la dependencia petrolera sea menor o ya no sea posible. Entre las dos cabe una tercera. La del presente, la que no proyecta hacia el futuro, la que supone que los venezolanos debemos vivir hasta donde nos alcance la cobija petrolera, o los restos de lo que de ella deje la voracidad del Estado. La que desconfía de la sociedad y pretende estatizarlo todo.
La que se sirve del petróleo para esclavizar a los venezolanos y no para liberarlos como alguna vez fue el sueño de todas las ideologías del pasado. Esta tercera es la demagógica, la insensata, la discrecional y corrupta, la que todo lo controla, la que considera que el petróleo es del señor Presidente, la que semanalmente ofrece lo insostenible, la que sólo pretende aplausos y vítores. Esta tercera vía se escribe con "p" de populismo, de podredumbre y de pobreza.
Fotografía: detalle tomado LB, en tiempos de la reforma constitucional de 2007, en uno de los pilares del Centro Simón Bolívar, Caracas. Puede apreciarse, tan asediado este y muchos lugares de la ciudad por la buhonería, el proyecto constitucional real: afiches -por entonces- raros en reclamo directo del socialismo y suscrito por organizaciones ampliamente desconocidas, avisos de distintas ofertas, la columna deteriorada....
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