El Universal, Caracas, 20/07/1944.
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sábado, 9 de noviembre de 2019
lunes, 20 de agosto de 2018
CAZA DE CITAS
"La crisis, en realidad, tiene un carácter que sólo podría remediar un estadista de genio, una personalidad que uniendo al valor el talento, fuese capaz de reprimir el desorden, inspirar respeto a los díscolos y resolver el problema económico. Mas ¿dónde está ese genio político?"
Ramón Díaz Sánchez
("Guzmán, elipse de una ambición de poder", Editorial Mediterráneo, Caracas-Madrid, 1975: II, 153)
Ramón Díaz Sánchez
("Guzmán, elipse de una ambición de poder", Editorial Mediterráneo, Caracas-Madrid, 1975: II, 153)
viernes, 25 de mayo de 2018
DRAMA DEL PAÍS PETROLERO
EL UNIVERSAL, Caracas, 12 de mayo de 2018
Efectos del control de las remesas
Alberto José Hurtado B.
Los venezolanos en el exterior para enviar fondos a través de los canales formales a sus familiares en Venezuela; tanto los remitentes como los receptores deberán asumir mayores costos fijos por sus transacciones así como cumplir con nuevas disposiciones regulatorias
Las remesas son las transferencias corrientes, de capital en efectivo o en especie, entre hogares residentes y hogares no residentes de un país. Representan importantes recursos para muchas familias receptoras que pueden reducir la carga que enfrentan en periodos de crisis económica o logran incrementar el consumo, la inversión y el ahorro en fases de estabilidad de la economía. Así, constituyen un mercado para el cual resultan necesarias políticas públicas que incentiven la competitividad, la eficiencia y el desarrollo de sus operaciones, profundizando y promoviendo el conocimiento de los actores participantes e incentivando el avance de servicios innovadores que reduzcan los costos de estas transacciones.
En Venezuela, la profundización de la crisis económica, política y social, la migración masiva de venezolanos, la caída del flujo de divisas por exportaciones y la reducción de las asignaciones oficiales de moneda extranjera han incrementado la importancia de las remesas y sus canales de transmisión para facilitar la vida de los residentes del país que tienen familiares en el extranjero. Al mismo tiempo, esta situación ha llamado la atención de las autoridades que perciben en las remesas una oportunidad para facilitar la llegada de monedas extranjeras a la economía mediante el establecimiento de casas de cambio en todo el territorio nacional y el control del envío de fondos por esta vía. En este sentido, lo planteado por el gobierno nacional es una estrategia para cambiar el marco institucional que rige la actividad, reducir los canales disponibles para la transmisión de fondos e influir en el proceso de selección que realizan los remitentes.
El principal inconveniente de esta posición gubernamental es que incrementará los costos de las transferencias de recursos que realizan venezolanos en el extranjero a sus familiares en el país, debido a la necesidad de cambiar a servicios informales de transmisión o de invertir en el desarrollo de nuevos canales de transacciones. Así, los canales formales para el envío de remesas, es decir, las instituciones autorizadas oficialmente para operar en la actividad de transferencias monetarias, bancos, servicios de transferencias, entre otras, deberán cumplir con lo establecido en el marco legal nacional y utilizar la tasa de cambio oficial para cambiar cada dólar enviado como remesa, un precio considerablemente bajo para un producto que se puede vender a un precio mayor en la economía venezolana. Esto implicará que los servicios semiformales e informales de envío de remesas, instituciones formales que brindan servicios de transferencias sin estar controladas por alguna autoridad regulatoria de servicios financieros, así como los canales que están fuera de la regulación y supervisión financiera, se harán más atractivos para el remitente y el receptor de fondos en la medida que permitan obtener por cada divisa una mayor cantidad de bolívares.
De esta manera, el interés del gobierno por regular la llegada de remesas al país incrementará la complejidad de los trámites que deben realizar los venezolanos en el exterior para enviar fondos a través de los canales formales a sus familiares en Venezuela; tanto los remitentes como los receptores deberán asumir mayores costos fijos por sus transacciones así como cumplir con nuevas disposiciones regulatorias; se incorporarán mayores costos ocultos por transacciones en moneda extranjera, ante el impacto del diferencial de tasas de cambio al momento de elegir un canal de transferencia de fondos; y la informalización de la actividad acrecentará el riesgo de perder los recursos transferidos.
Fuente:
http://www.eluniversal.com/el-universal/8932/efectos-control-remesas
Ilustración: Tragedia de Amuay: http://world.time.com/2012/08/28/venezuelas-refinery-explosion-will-it-affect-hugo-chavezs-re-election-chances/
Efectos del control de las remesas
Alberto José Hurtado B.
Los venezolanos en el exterior para enviar fondos a través de los canales formales a sus familiares en Venezuela; tanto los remitentes como los receptores deberán asumir mayores costos fijos por sus transacciones así como cumplir con nuevas disposiciones regulatorias
Las remesas son las transferencias corrientes, de capital en efectivo o en especie, entre hogares residentes y hogares no residentes de un país. Representan importantes recursos para muchas familias receptoras que pueden reducir la carga que enfrentan en periodos de crisis económica o logran incrementar el consumo, la inversión y el ahorro en fases de estabilidad de la economía. Así, constituyen un mercado para el cual resultan necesarias políticas públicas que incentiven la competitividad, la eficiencia y el desarrollo de sus operaciones, profundizando y promoviendo el conocimiento de los actores participantes e incentivando el avance de servicios innovadores que reduzcan los costos de estas transacciones.
En Venezuela, la profundización de la crisis económica, política y social, la migración masiva de venezolanos, la caída del flujo de divisas por exportaciones y la reducción de las asignaciones oficiales de moneda extranjera han incrementado la importancia de las remesas y sus canales de transmisión para facilitar la vida de los residentes del país que tienen familiares en el extranjero. Al mismo tiempo, esta situación ha llamado la atención de las autoridades que perciben en las remesas una oportunidad para facilitar la llegada de monedas extranjeras a la economía mediante el establecimiento de casas de cambio en todo el territorio nacional y el control del envío de fondos por esta vía. En este sentido, lo planteado por el gobierno nacional es una estrategia para cambiar el marco institucional que rige la actividad, reducir los canales disponibles para la transmisión de fondos e influir en el proceso de selección que realizan los remitentes.
El principal inconveniente de esta posición gubernamental es que incrementará los costos de las transferencias de recursos que realizan venezolanos en el extranjero a sus familiares en el país, debido a la necesidad de cambiar a servicios informales de transmisión o de invertir en el desarrollo de nuevos canales de transacciones. Así, los canales formales para el envío de remesas, es decir, las instituciones autorizadas oficialmente para operar en la actividad de transferencias monetarias, bancos, servicios de transferencias, entre otras, deberán cumplir con lo establecido en el marco legal nacional y utilizar la tasa de cambio oficial para cambiar cada dólar enviado como remesa, un precio considerablemente bajo para un producto que se puede vender a un precio mayor en la economía venezolana. Esto implicará que los servicios semiformales e informales de envío de remesas, instituciones formales que brindan servicios de transferencias sin estar controladas por alguna autoridad regulatoria de servicios financieros, así como los canales que están fuera de la regulación y supervisión financiera, se harán más atractivos para el remitente y el receptor de fondos en la medida que permitan obtener por cada divisa una mayor cantidad de bolívares.
De esta manera, el interés del gobierno por regular la llegada de remesas al país incrementará la complejidad de los trámites que deben realizar los venezolanos en el exterior para enviar fondos a través de los canales formales a sus familiares en Venezuela; tanto los remitentes como los receptores deberán asumir mayores costos fijos por sus transacciones así como cumplir con nuevas disposiciones regulatorias; se incorporarán mayores costos ocultos por transacciones en moneda extranjera, ante el impacto del diferencial de tasas de cambio al momento de elegir un canal de transferencia de fondos; y la informalización de la actividad acrecentará el riesgo de perder los recursos transferidos.
Fuente:
http://www.eluniversal.com/el-universal/8932/efectos-control-remesas
Ilustración: Tragedia de Amuay: http://world.time.com/2012/08/28/venezuelas-refinery-explosion-will-it-affect-hugo-chavezs-re-election-chances/
Etiquetas:
Alberto José Hurtado B.,
Crisis económica,
Diáspora venezolana,
Remesas
VISTA PANORÁMICA AL CAOS
EL NACIONAL, Caracas, 11 de mayo de 2018
¿Cómo sale Venezuela de la crisis? La visión de tres economistas
BBC Mundo
Sólo son seis palabras, pero esconden un gran enigma: ¿cómo sale Venezuela de la crisis?
A poco más de una semana para las elecciones presidenciales del 20 de mayo es la pregunta del millón de dólares.
Venezuela padece la mayor inflación del mundo y a los precios elevados y en continua escalada se suma el desabastecimiento de ciertos alimentos, medicinas y productos básicos.
El presidente Nicolás Maduro afirma que, si es reelegido, sí tomará medidas para combatir lo que considera como una "guerra económica" y una inflación "inducida" por la oligarquía, Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Por su parte, los economistas liberales critican, ente otras cosas, los controles gubernamentales, como el del mercado cambiario, y el colapso de empresas estatales como la petrolera Pdvsa, principal fuente de ingresos del país.
Buena parte de la oposición considera que no hay condiciones justas para celebrar los comicios del 20 de mayo y llaman a no participar.
Pero el candidato Henri Falcón sí quiere plantear batalla y propone dolarizar la economía y pedir ayuda financiera a organismos multilaterales.
"Es una lucha entre el socialismo como futuro y el capitalismo como zombi que se niega a morir", dice Maduro a pocos días de las elecciones.
En BBC Mundo le pedimos opinión a tres economistas con visiones diferentes.
Mientras Anabella Abadi y Asdrúbal Oliveros presentan una postura liberal y crítica con el gobierno y proponen un cambio radical, Guillermo Oglietti anima a seguir una política "heterodoxa" alejada del modelo "neoliberal".
"Una política económica de corte heterodoxo"
Guillermo Oglietti, doctor en Economía e investigador de Celag (Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica). (El director del centro, Alfredo Serrano, es asesor económico del gobierno de Nicolás Maduro).
El economista afirma que desde inicios del siglo XXI Venezuela navega "a contracorriente en lo económico porque decidió, no sólo su gobierno sino mayoritariamente su pueblo, que el camino no era el modelo neoliberal".
"La política de redistribución para garantizar derechos sociales gracias a la recuperación de la soberanía petrolera ha sido clave en este periodo", agrega.
Según Oglietti, los "actores internacionales que disfrutaban de la renta petrolera venezolana reaccionaron en contra en forma de intentos de golpes de Estado (véase 2002) o como está pasando ahora, en forma de agresión económica y financiera internacional para llegar a lograr lo que hasta el momento no han podido hacerlo por la vía electoral".
Para el economista, "la inflación es el principal síntoma de los problemas económicos actuales y deben atacarse sus causas".
"Ahí fallan las propuestas neoclásicas, como la dolarización, el austericidio y la convertibilidad", afirma.
"La única vía posible es una política económica integral de corte heterodoxo que consolide una estructura productiva amplia y de alto valor agregado, que evite la excesiva concentración de la oferta, que mejore los canales de distribución, que construya un sistema cambiario eficiente y transparente, y que impida cualquier tipo de especulación".
El economista destaca como "instrumento formidable" el petro, la criptomoneda creada por el gobierno venezolano respaldada por los recursos naturales del país.
"Simultáneamente aporta financiamiento fresco, rompe el bloqueo, estimula las exportaciones y desafía el negocio norteamericano de la dolarización al crear una divisa competitiva", explica.
Además, en el plano fiscal propone aumentar "ingresos públicos a través de instrumentos como la facturación electrónica e impuestos a las grandes fortunas y a las grandes transacciones especulativas".
Propone también mejorar la gestión y estimular la producción de las empresas públicas y una "política de precios que permita la recuperación del ingreso ciudadano".
El 4 de junio se introducirá en Venezuela una nueva familia de billetes, el bolívar soberano, que supondrá la eliminación de tres ceros. En este sentido, Oglietti espera que "la nueva moneda no herede la reputación del bolívar fuerte".
El economista propone también "retomar la agenda de renegociación de la deuda y aliviar la presión de los vencimientos de corto plazo".
Oglietti espera estabilidad tras la elección. "Porque la inflación en Venezuela, como en el Chile de (Salvador) Allende, sustituye la incapacidad de la derecha para ganar elecciones legítimamente", opina.
"Confianza, disciplina e iniciativa privada"
Anabella Abadi es economista y analista de Entorno y Gestión Pública.
La economista es crítica con lo que califica como "políticas económicas distorsionantes" del gobierno de Maduro.
"Se han traducido en la destrucción de las señales de precios, lo que hace imposible distinguir lo caro de lo barato, y en un mercado cambiario opaco y volátil en el que un mismo dólar tiene una docena de precios de referencia".
El gobierno ejerce el control cambiario. Ante la escasa venta de dólares al sector privado, éste ha recurrido al mercado negro, donde el dólar cuesta diez veces más. La devaluación del bolívar lleva a una alta demanda de la moneda estadounidense.
Entre sus propuestas está "recortar subsidios a los servicios públicos y a la gasolina", que es prácticamente gratuita en un país petrolero como Venezuela.
La medida, que sería muy impopular, podría ser incluso tomada por Maduro si es reelegido.
Abadi habla de compensar esos recortes con "transferencias compensatorias del gobierno al bolsillo de los venezolanos, para lo que sería necesario apoyo financiero internacional y la reestructuración de la deuda externa".
Esas propuestas las contempla también el programa económico del candidato Henri Falcón.
La ayuda de organismos internacionales es rechazada por Maduro, que culpa incluso al Fondo Monetario Internacional de la "guerra económica" y de la "inflación inducida".
La economista considera tres aspectos clave en las reformas:
Generar un ambiente de confianza. Para ello pide "promover la productividad y la transparencia mediante la publicación oportuna de estadísticas oficiales que permitan hacer seguimiento de las políticas económicas". El gobierno no publica cifras de inflación desde diciembre de 2015.
Promover la disciplina fiscal. "Para contener las presiones inflacionarias se debe contener el gasto público por demás desordenado y arbitrario", afirma Abadi.
Respeto de la iniciativa privada. Abadi pide "el paulatino desmontaje de los controles y regulaciones laborales que han venido asfixiando a los productores venezolanos y que han desincentivado a potenciales inversionistas".
"Disminución gradual de la dependencia del petróleo"
Asdrúbal Oliveros es director de la firma Ecoanalítica. Participó como asesor de la oposición en la última ronda de negociaciones con el gobierno en República Dominicana.
Oliveros, crítico con el gobierno, cree que la solución "pasa por un cambio profundo y drástico del modelo aplicado en las últimas décadas, un giro de 180 grados".
El economista cree que el primer paso es crear un "entorno macroeconómico sano".
"La crisis de Venezuela tiene su origen en la imposición sistemática de un modelo de dominación social, en donde el Estado ha sustituido al ciudadano y a los mercados como mecanismo de organización social", critica Oliveros.
"Venezuela debe enfocarse en la producción de bienes y servicios transables, en la descentralización en la toma de decisiones, en la transparencia fiscal, en la diversificación de las oportunidades de inversión y en la disminución gradual de la dependencia hacia el petróleo", explica.
El economista también pide respeto "a la propiedad privada y demás libertades políticas, civiles y económicas".
La pasada semana el gobierno anunció la intervención por 90 días de Banesco, el banco privado más grande del país, por supuestas operaciones irregulares.
Como Abadi, Oliveros cree necesaria una gestión fiscal "transparente" y la promoción "de la actividad productiva privada".
Y pide la eliminación del control de precios y unificar los mercados y mecanismos de cambio.
"Para poder sentar las bases de la reconstrucción, Venezuela necesita recurrir a todos los mecanismos de financiamiento posible, incluyendo la banca multilateral", dice Oliveros, que en concreto habla de "atracción de inversiones en áreas claves como la petrolera".
Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/bbc-mundo/como-sale-venezuela-crisis-vision-tres-economistas_234771
Fotografías:
Vista desde la Torre de David, Caracas: http://www.faz.net/aktuell/politik/ausland/amerika/armut-in-venezuela-davids-turm-12887540.html
Situación venezolana: https://www.anti-k.org/2018/01/21/venezuela-face-a-faim-a-tragedie-vecue-venezueliens/
Hambre en Venezuela: https://www.ilfoglio.it/esteri/2016/06/23/news/i-crampi-di-fame-del-venezuela-visti-da-un-riformatore-monetario-97549/
Embargo de la ConocoPhillips;https://www.abeldanger.org/conocophillips-preparing-to-seize-venezuelan-oil-assets-will-cause-civil-war/
¿Cómo sale Venezuela de la crisis? La visión de tres economistas
BBC Mundo
Sólo son seis palabras, pero esconden un gran enigma: ¿cómo sale Venezuela de la crisis?
A poco más de una semana para las elecciones presidenciales del 20 de mayo es la pregunta del millón de dólares.
Venezuela padece la mayor inflación del mundo y a los precios elevados y en continua escalada se suma el desabastecimiento de ciertos alimentos, medicinas y productos básicos.
El presidente Nicolás Maduro afirma que, si es reelegido, sí tomará medidas para combatir lo que considera como una "guerra económica" y una inflación "inducida" por la oligarquía, Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Por su parte, los economistas liberales critican, ente otras cosas, los controles gubernamentales, como el del mercado cambiario, y el colapso de empresas estatales como la petrolera Pdvsa, principal fuente de ingresos del país.
Buena parte de la oposición considera que no hay condiciones justas para celebrar los comicios del 20 de mayo y llaman a no participar.
Pero el candidato Henri Falcón sí quiere plantear batalla y propone dolarizar la economía y pedir ayuda financiera a organismos multilaterales.
"Es una lucha entre el socialismo como futuro y el capitalismo como zombi que se niega a morir", dice Maduro a pocos días de las elecciones.
En BBC Mundo le pedimos opinión a tres economistas con visiones diferentes.
Mientras Anabella Abadi y Asdrúbal Oliveros presentan una postura liberal y crítica con el gobierno y proponen un cambio radical, Guillermo Oglietti anima a seguir una política "heterodoxa" alejada del modelo "neoliberal".

Guillermo Oglietti, doctor en Economía e investigador de Celag (Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica). (El director del centro, Alfredo Serrano, es asesor económico del gobierno de Nicolás Maduro).
El economista afirma que desde inicios del siglo XXI Venezuela navega "a contracorriente en lo económico porque decidió, no sólo su gobierno sino mayoritariamente su pueblo, que el camino no era el modelo neoliberal".
"La política de redistribución para garantizar derechos sociales gracias a la recuperación de la soberanía petrolera ha sido clave en este periodo", agrega.
Según Oglietti, los "actores internacionales que disfrutaban de la renta petrolera venezolana reaccionaron en contra en forma de intentos de golpes de Estado (véase 2002) o como está pasando ahora, en forma de agresión económica y financiera internacional para llegar a lograr lo que hasta el momento no han podido hacerlo por la vía electoral".
Para el economista, "la inflación es el principal síntoma de los problemas económicos actuales y deben atacarse sus causas".
"Ahí fallan las propuestas neoclásicas, como la dolarización, el austericidio y la convertibilidad", afirma.
"La única vía posible es una política económica integral de corte heterodoxo que consolide una estructura productiva amplia y de alto valor agregado, que evite la excesiva concentración de la oferta, que mejore los canales de distribución, que construya un sistema cambiario eficiente y transparente, y que impida cualquier tipo de especulación".
El economista destaca como "instrumento formidable" el petro, la criptomoneda creada por el gobierno venezolano respaldada por los recursos naturales del país.
"Simultáneamente aporta financiamiento fresco, rompe el bloqueo, estimula las exportaciones y desafía el negocio norteamericano de la dolarización al crear una divisa competitiva", explica.
Además, en el plano fiscal propone aumentar "ingresos públicos a través de instrumentos como la facturación electrónica e impuestos a las grandes fortunas y a las grandes transacciones especulativas".
Propone también mejorar la gestión y estimular la producción de las empresas públicas y una "política de precios que permita la recuperación del ingreso ciudadano".
El 4 de junio se introducirá en Venezuela una nueva familia de billetes, el bolívar soberano, que supondrá la eliminación de tres ceros. En este sentido, Oglietti espera que "la nueva moneda no herede la reputación del bolívar fuerte".
El economista propone también "retomar la agenda de renegociación de la deuda y aliviar la presión de los vencimientos de corto plazo".
Oglietti espera estabilidad tras la elección. "Porque la inflación en Venezuela, como en el Chile de (Salvador) Allende, sustituye la incapacidad de la derecha para ganar elecciones legítimamente", opina.
"Confianza, disciplina e iniciativa privada"
Anabella Abadi es economista y analista de Entorno y Gestión Pública.
La economista es crítica con lo que califica como "políticas económicas distorsionantes" del gobierno de Maduro.
"Se han traducido en la destrucción de las señales de precios, lo que hace imposible distinguir lo caro de lo barato, y en un mercado cambiario opaco y volátil en el que un mismo dólar tiene una docena de precios de referencia".
El gobierno ejerce el control cambiario. Ante la escasa venta de dólares al sector privado, éste ha recurrido al mercado negro, donde el dólar cuesta diez veces más. La devaluación del bolívar lleva a una alta demanda de la moneda estadounidense.
Entre sus propuestas está "recortar subsidios a los servicios públicos y a la gasolina", que es prácticamente gratuita en un país petrolero como Venezuela.
La medida, que sería muy impopular, podría ser incluso tomada por Maduro si es reelegido.
Abadi habla de compensar esos recortes con "transferencias compensatorias del gobierno al bolsillo de los venezolanos, para lo que sería necesario apoyo financiero internacional y la reestructuración de la deuda externa".
Esas propuestas las contempla también el programa económico del candidato Henri Falcón.
La ayuda de organismos internacionales es rechazada por Maduro, que culpa incluso al Fondo Monetario Internacional de la "guerra económica" y de la "inflación inducida".
La economista considera tres aspectos clave en las reformas:
Generar un ambiente de confianza. Para ello pide "promover la productividad y la transparencia mediante la publicación oportuna de estadísticas oficiales que permitan hacer seguimiento de las políticas económicas". El gobierno no publica cifras de inflación desde diciembre de 2015.
Promover la disciplina fiscal. "Para contener las presiones inflacionarias se debe contener el gasto público por demás desordenado y arbitrario", afirma Abadi.
Respeto de la iniciativa privada. Abadi pide "el paulatino desmontaje de los controles y regulaciones laborales que han venido asfixiando a los productores venezolanos y que han desincentivado a potenciales inversionistas".

Asdrúbal Oliveros es director de la firma Ecoanalítica. Participó como asesor de la oposición en la última ronda de negociaciones con el gobierno en República Dominicana.
Oliveros, crítico con el gobierno, cree que la solución "pasa por un cambio profundo y drástico del modelo aplicado en las últimas décadas, un giro de 180 grados".
El economista cree que el primer paso es crear un "entorno macroeconómico sano".
"La crisis de Venezuela tiene su origen en la imposición sistemática de un modelo de dominación social, en donde el Estado ha sustituido al ciudadano y a los mercados como mecanismo de organización social", critica Oliveros.
"Venezuela debe enfocarse en la producción de bienes y servicios transables, en la descentralización en la toma de decisiones, en la transparencia fiscal, en la diversificación de las oportunidades de inversión y en la disminución gradual de la dependencia hacia el petróleo", explica.
El economista también pide respeto "a la propiedad privada y demás libertades políticas, civiles y económicas".
La pasada semana el gobierno anunció la intervención por 90 días de Banesco, el banco privado más grande del país, por supuestas operaciones irregulares.
Como Abadi, Oliveros cree necesaria una gestión fiscal "transparente" y la promoción "de la actividad productiva privada".
Y pide la eliminación del control de precios y unificar los mercados y mecanismos de cambio.
"Para poder sentar las bases de la reconstrucción, Venezuela necesita recurrir a todos los mecanismos de financiamiento posible, incluyendo la banca multilateral", dice Oliveros, que en concreto habla de "atracción de inversiones en áreas claves como la petrolera".
Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/bbc-mundo/como-sale-venezuela-crisis-vision-tres-economistas_234771
Fotografías:
Vista desde la Torre de David, Caracas: http://www.faz.net/aktuell/politik/ausland/amerika/armut-in-venezuela-davids-turm-12887540.html
Situación venezolana: https://www.anti-k.org/2018/01/21/venezuela-face-a-faim-a-tragedie-vecue-venezueliens/
Hambre en Venezuela: https://www.ilfoglio.it/esteri/2016/06/23/news/i-crampi-di-fame-del-venezuela-visti-da-un-riformatore-monetario-97549/
Embargo de la ConocoPhillips;https://www.abeldanger.org/conocophillips-preparing-to-seize-venezuelan-oil-assets-will-cause-civil-war/
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domingo, 22 de abril de 2018
SE SOLICITA CINEASTA, DRAMATURGO O NOVELISTA CON PLUMA PROPIA
Bienvenido, Mr. Marshall
Luis Barragán
Todavía resplandecen los improperios que lanzaban contra el FMI, hambreador e inescrupuloso asaltante de la economía venezolana. Otro tanto ocurría con el alza de la gasolina o del transporte público, por módico que fuese, aunque, en crisis, ella no había penetrado la intimidad misma de cada hogar, como ahora.
El auxilio del FMI, por ejemplo, significaba un sacrificio importante y, aunque no llegase a los tuétanos mismos de la casa, traducía dos cosas: la de acordar una serie de correctivos en la política económica y un préstamo para soportar por un tiempo las medidas. Nadie está dando una versión idílica del pasado, pero – ocurrió a principios de los noventa – los precios que se dispararon, volvieron poco a poco a sus cauces; uno que otro rubro desaparecido, volvía a los anaqueles; y, en fin, mal que bien, el sacrificio era útil.
Ahora, no hay nadie que se atreva a auxiliarnos, mientras vivamos bajo este régimen dilapidador, corrupto e inhumano que nos ha impuesto un sacrificio demasiado inútil, porque no hace la más mínima rectificación de sus convicciones, ni corrección de sus procedimientos, volatizados todos los precios que ni siquiera se permite divulgar a través del BCV, perdidos los alimentos y los medicamentos por muy urgidos que sean. Y, muy pocos, ciertamente, saben en qué exacta medida no tenemos prenda que dar o empeñar, porque le entregaron el país completo a los chinos y a los rusos.
Un barril a 60$, se queda muy corto para atender la catástrofe humanitaria en la que nos encontramos. Y cuidado con aquél, usuario o transportista que se atreva a protestar por el alza del transporte o de los repuestos, pues, ellos, sólo ellos, lo hacían al quemar las unidades en plena calle, cuando faltaban años para llegar al poder.
Ya hay propuestas en marcha para ayudar a salir al país de esta hecatombe, del contramilagro petrolero y, por mucho que pasaran necesidades, después de la guerra civil española y de la segunda guerra mundial, viendo la jocosa película “Bienvenido, Mr. Marshall” de Luis García Berlanga (1953), de una ironía extraordinaria, se nos antoja que los ibéricos estaban mejor de lo que nosotros hoy estamos. Doloroso, triste, deprimente, pero debemos superar esta dictadura, recobrar las fuerzas necesarias y empinarnos por encima de las dificultades, para salir del agujero tenebroso donde ellos, no otros, nos metieron. Por cierto, un buen cineasta, dramaturgo o novelista, debe contarnos nuestra propia tragedia, para – aleccionados – no olvidarla jamás.
Referencia:https://elcooperante.com/invasion-en-esto-consiste-el-plan-marshall-que-propuso-marco-rubio-para-venezuela/
23/04/2018:
http://www.noticierodigital.com/2018/04/luis-barragan-bienvenido-mr-marshall/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=98517
http://venezuela.shafaqna.com/ES/VE/1341090
Luis Barragán
Todavía resplandecen los improperios que lanzaban contra el FMI, hambreador e inescrupuloso asaltante de la economía venezolana. Otro tanto ocurría con el alza de la gasolina o del transporte público, por módico que fuese, aunque, en crisis, ella no había penetrado la intimidad misma de cada hogar, como ahora.
El auxilio del FMI, por ejemplo, significaba un sacrificio importante y, aunque no llegase a los tuétanos mismos de la casa, traducía dos cosas: la de acordar una serie de correctivos en la política económica y un préstamo para soportar por un tiempo las medidas. Nadie está dando una versión idílica del pasado, pero – ocurrió a principios de los noventa – los precios que se dispararon, volvieron poco a poco a sus cauces; uno que otro rubro desaparecido, volvía a los anaqueles; y, en fin, mal que bien, el sacrificio era útil.
Ahora, no hay nadie que se atreva a auxiliarnos, mientras vivamos bajo este régimen dilapidador, corrupto e inhumano que nos ha impuesto un sacrificio demasiado inútil, porque no hace la más mínima rectificación de sus convicciones, ni corrección de sus procedimientos, volatizados todos los precios que ni siquiera se permite divulgar a través del BCV, perdidos los alimentos y los medicamentos por muy urgidos que sean. Y, muy pocos, ciertamente, saben en qué exacta medida no tenemos prenda que dar o empeñar, porque le entregaron el país completo a los chinos y a los rusos.
Un barril a 60$, se queda muy corto para atender la catástrofe humanitaria en la que nos encontramos. Y cuidado con aquél, usuario o transportista que se atreva a protestar por el alza del transporte o de los repuestos, pues, ellos, sólo ellos, lo hacían al quemar las unidades en plena calle, cuando faltaban años para llegar al poder.
Ya hay propuestas en marcha para ayudar a salir al país de esta hecatombe, del contramilagro petrolero y, por mucho que pasaran necesidades, después de la guerra civil española y de la segunda guerra mundial, viendo la jocosa película “Bienvenido, Mr. Marshall” de Luis García Berlanga (1953), de una ironía extraordinaria, se nos antoja que los ibéricos estaban mejor de lo que nosotros hoy estamos. Doloroso, triste, deprimente, pero debemos superar esta dictadura, recobrar las fuerzas necesarias y empinarnos por encima de las dificultades, para salir del agujero tenebroso donde ellos, no otros, nos metieron. Por cierto, un buen cineasta, dramaturgo o novelista, debe contarnos nuestra propia tragedia, para – aleccionados – no olvidarla jamás.
Referencia:https://elcooperante.com/invasion-en-esto-consiste-el-plan-marshall-que-propuso-marco-rubio-para-venezuela/
23/04/2018:
http://www.noticierodigital.com/2018/04/luis-barragan-bienvenido-mr-marshall/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=98517
http://venezuela.shafaqna.com/ES/VE/1341090
lunes, 28 de agosto de 2017
RUIDO DE GASES
10 lecciones de una derrota
Benigno Alarcón Deza
Politika UCAB
He querido tomarme unas semanas para meditar y reflexionar sobre lo ocurrido y lo que hemos vivido durante más de tres meses de conflicto que nos dejó con el terrible saldo de, al menos, 127 personas fallecidas, cientos de personas heridas, otros tantos detenidas o desaparecidas, y miles de desplazados, como resultado de las protestas ciudadanas que se originaron a partir de la denuncias hechas en el canal del Estado por la Fiscal General de la República, en relación a la ruptura del hilo constitucional, y la posterior convocatoria a una asamblea constituyente, hoy instalada y tomando decisiones.
Los demócratas hemos perdido el pasado 30 de Julio una nueva batalla contra la barbarie autoritaria que ha sumido al país en uno de los periodos más oscuros de su historia republicana. Es así como el régimen traspasó hoy el umbral de aquel escenario sobre el que tantas veces advertimos desde el declive y muerte de Chávez, cuando decíamos que todo régimen híbrido llega en algún momento a la encrucijada en la que, por haber perdido su base de apoyo político, tiene que decidir entre negociar las consecuencias de su salida por la vía electoral –que hasta hace poco mantenía su legitimidad en el poder– o continuar en el poder por la fuerza, autocratizándose y evitando medirse electoralmente. El régimen evadirá cualquier proceso que implique su salida, bien sea cambiando las reglas electorales (como es el caso de la Asamblea Nacional Constituyente), evitando las elecciones, o preparándose para recurrir a un fraude electoral. Sin lugar a más dudas, ha optado por el camino de su autocratización, y para ello se ha decidido por una forma inédita de golpe institucional, ejecutado mediante la instalación de una Constituyente a la que se le atribuyen facultades que están por encima de todo límite establecido por la Constitución vigente. Con ella pretende hacer lo que sea necesario, desde ejercer facultades propias del Poder Legislativo hasta postergar o adelantar elecciones a conveniencia, así como cualquier otra decisión, imaginable o no, que sirva para seguir en el poder.
La situación de Venezuela, tras la instalación de la Asamblea Constituyente, y su involución hacia un autoritarismo hegemónico, hará mucho más difícil su retorno a la democracia, así como la recuperación de la crisis económica y social. Si hasta hoy a la oposición se le ha demandado coherencia y un manejo responsable e inteligente del conflicto, a partir de ahora esa es una condición sine qua non.
En medio de este escenario se discute si el Gobierno será capaz de sostenerse en medio de la crisis creciente económica y social. La realidad es que no hay una relación directa o causal entre la sustentabilidad de un régimen autoritario y las condiciones económicas del país. De hecho, abundan casos de regímenes autoritarios muy longevos en medio de situaciones económicas paupérrimas. Es la historia de Cuba, con los Castro en el poder ya casi por 60 años, un país hundido en la miseria. O el caso de Mugabe, quien continúa gobernando con procesos hiperinflacionarios que han alcanzado el 231.000.000 %, donde el gobierno ha tomado medidas tan ridículas como declarar ilegal la inflación en 2008. Mientras, Mugabe emitía billetes de 200 millones de dólares zimbabuenses a pocos días de introducir el billete de 100 millones. Contrario a lo que se piensa, eso ha constituido una ventaja para la estabilización de un país en el que sus ciudadanos están demasiado ocupados en su supervivencia para desviar energías en la lucha política. En este sentido, Przeworki demuestra en uno de sus estudios las dificultades para democratizar cuando el ingreso personal es menor a $ 6.5 diarios.
En más de tres meses de confrontación fue notable la ausencia de un manejo estratégico de la protesta. En su anarquización tienen responsabilidad líderes políticos y sociales, incluso ese movimiento auto-denominado “Resistencia”. Sin dudar de sus buenas intenciones, resultó obvio que nunca tuvieron claros los objetivos, lo que se podía lograr y lo que no, ni el tipo de protesta que es efectiva y tiene incidencia. Eso degeneró en formas que, lejos de incidir sobre el régimen, lo hizo contra otros ciudadanos que compartían la misma causa. Los “guarimberos” decidieron ofender, agredir, y hasta cobrar peaje a sus propios vecinos si necesitaban llegar a sus casas o atender alguna emergencia en medio de un toque de queda auto-impuesto y sin sentido.
Lo importante ahora, para que todo no quede en un balance negativo, es preguntarnos ¿qué lecciones podemos sacar de este proceso?
1.- Cuando calificamos este proceso como derrota, debemos tener presente que una derrota no determina un destino definitivo, al menos que así lo decidamos y dejemos de luchar. El éxito en cualquier emprendimiento de la vida no es el resultado de la ausencia de fracaso sino de la determinación de superarlo y superarnos a nosotros mismos hasta lograr los objetivos, pero para ello es imprescindible aceptar las derrotas, aprender de ellas, y jamás, nunca, darse por vencidos.
2.- En ninguna confrontación la persistencia en las dinámicas antagónicas es saludable. La confrontación es una llama que se agota a sí misma al consumir los recursos materiales, humanos –sean salud mental y física– y espirituales, necesarios para mantener alta la moral de la gente cuando enfrenta dificultades como las presentes. La gente necesita trabajar, asistir al médico, hacer mercado, atender a la familia, etc, para poder continuar luchando. La confrontación, aunque no sea violenta, agota esos recursos. Toda batalla debe tener objetivos claramente definidos y una ejecución cuidadosamente planificada. Solo así es posible lograr resultados capaces de darle sustentabilidad al compromiso de lucha de cientos de miles de personas.
3.- Las protestas con incidencia política son, generalmente, aquellas que logran masificarse a niveles del 3.5 al 5%, según el estudio de Erica Chenoweth y María Stephan (2011). Para que esto sea posibles es necesario reducir las barreras a la participación y el principal obstáculo es la violencia que eleva esas barreras físicas, psicológicas y morales. Como advertimos desde abril en esta columna y en decenas de entrevistas, en la medida en que la violencia en las protestas escalara, el número de participantes se reduciría. Así sucedió, independientemente de si la violencia se originó por la acción de los cuerpos represivos o por la audacia de los manifestantes. La escalada de violencia crea una dinámica que a medida que los niveles de confrontación aumentan, el número de participantes se reduce. Las pocas personas que van quedando están más dispuestas a confrontar a los cuerpos de seguridad y eso contribuye a la espiral. Así se vuelven presas fáciles de la represión, expresada en decesos, heridos y detenidos.
4.- Las protesta con ejecución eficiente, objetivos claramente definidos, posibilidades de éxito, control sobre los niveles de violencia, y sustentantes como acción colectiva, implican una organización que hasta hoy no ha estado presente. La protesta sin organización, apostando a la espontaneidad y la buena voluntad de la gente, tendrá siempre, como resultado más probable, su anarquización y, en consecuencia, su agotamiento sin logros concretos.
5.- Los responsables de la toma de decisiones políticas parecieron olvidar que el aumento de los costos de represión, a través de la protesta, no genera cambios políticos por sí mismo. La protesta es un medio, no un fin, y mal utilizada puede generar costos más altos para los manifestantes que para el Gobierno. Así lo demuestran múltiples casos, como los de la Primavera Árabe, con su expresión más dramática en Siria. Los costos de tolerancia o de salida del poder también cuentan, y estos costos no son los mismos para todos los que están en el poder o sustentan a los gobernantes. Esto implica la posibilidad de procesos de negociación y de tratamientos diferenciados que la oposición pudo haber expresado a través de mecanismos como el proyecto de Ley de garantías democráticas, anunciada por la Asamblea Nacional, pero nunca discutida. La tarea incompleta de aumentar costos de represión sin reducir los de tolerancia, trajo como consecuencia la instalación de una Asamblea Constituyente sin que se produjesen las esperadas expresiones públicas de fracturas en el bloque de poder; o sin que se concretaran las expectativas sobre la posición institucional de la FANB. Si tal disposición al deslinde existió en algún momento, la oposición no generó los incentivos necesarios, mientras el Gobierno sí tuvo la habilidad para detener deserciones, más allá de la ocurrida con la Fiscal General de la República. Luisa Ortega, después de ser destituida de su cargo, es ahora una perseguida, ejemplo de las consecuencias que enfrentarán quienes consideren desertar.
6.- Aunque algunos insistan en desconocerlo, el proceso de protestas demuestra que el ejercicio de la represión acarrea costos muy elevados para quienes la ejercen. Hoy el régimen está en sus peores niveles históricos de aceptación, mientras instituciones como la Fuerza Armada, históricamente con niveles muy altos de apoyo, le acompaña en la mala calificación, confundiéndose con el Gobierno. El haber restringido la represión a la Policía Nacional Bolivariana, los colectivos y la Guardia Nacional, así como la solicitud de Maduro –siendo del mismo sector castrense– de pasar los casos que están en la justicia militar a la jurisdicción penal ordinaria, implican la sensibilidad de este sector hacia los costos de represión, a los que se suman los derivados de una justicia militar aplicada de manera indebida, y que acarrea responsabilidad penal internacional y no prescriptible.
7.- Las contradicciones en el seno de la Asamblea Constituyente sobre el cierre definitivo de la Asamblea Nacional demuestran que hay ciertos límites y la preocupación por la legitimidad de la ANC. La viabilidad de las acciones de la Constituyente dependen de poder subordinar y dar reconocimiento y validez a sus resoluciones y tomar decisiones que hoy tienen como límite la Constitución y el Poder Legislativo, en manos de la oposición. El centro estratégico del debate se mueve hoy de la legitimidad de Maduro a la legitimidad de la Asamblea Constituyente. De ella dependerá la sustentabilidad misma del régimen. Tal legitimidad de la Constituyente dependerá, a su vez, del reconocimiento que, tanto la oposición como los ciudadanos, le otorguen con su subordinación.
8.- En una situación como la que vivimos, una oposición cohesionada en torno a algo como la Mesa de la Unidad Democrática tiene todo el sentido sí, y solo sí, esa unidad, más allá de su denominación, incluye unidad de propósito, de objetivos y una estrategia unitaria. La situación de la oposición frente a un régimen hegemónico que camina a pasos agigantados hacia el control totalitario del Estado, es muy débil como para desgastarse en concursos de egos o en un dilema de prisionero[1] en el que cada partido o liderazgo, teniendo la posibilidad de lograr mayores ganancias mediante la cooperación, termina con un mal resultado producto de la no-cooperación. Si bien esos actores tienen como objetivo común alcanzar el mejor resultado posible, terminan con uno indeseable al competir entre ellos, de manera egoísta, tratando de alcanzar el mejor resultado individual posible. Expresiones de tal falta de cohesión las vimos durante las protestas, cuando cada quien llevaba la contraria en la convocatoria a las acciones; o cuando emergieron las diferencias sobre participar o no en las elecciones regionales. Una dinámica como esta es una gran debilidad que, de no cambiar, implicará la derrota de la oposición, bien por la estrategia de un régimen cohesionado en torno al objetivo de mantener el poder, o porque los mismos actores de la Unidad terminen neutralizándose mutuamente en sus dinámicas competitivas.
9.- Para superar la situación de no-cooperación, o cooperación insuficiente entre actores y partidos de oposición, se necesita con urgencia aceptar tal debilidad y sus consecuencias, para tomar al menos tres medidas correctivas: Primero, constituir una dirección política que dé sentido a la lucha, que gane respeto y legitimidad entre los actores (partidistas o no) que se oponen al Gobierno. Así se responderá a ella con la confianza de que existen un plan y objetivos definidos y evaluados. Segundo, aceptar que no hay una estrategia unitaria, y entonces lograr un compromiso responsable entre partidos y líderes sobre un plan unitario, que incluya a quienes no son parte de la MUD hoy, que conformen una plataforma amplia con el objetivo de la democratización y la superación de la crisis. Tal plan debe incluir: una gran plataforma de organización política y social, de base amplia e inclusiva; la institucionalización de las reglas de juego entre actores de oposición, el mecanismo de cambio político que se impulsará, las alianzas nacionales e internacionales, las estrategias de lucha política, las condiciones para negociar un acuerdo de gobernabilidad, y un plan de consolidación democrática. Ese plan de consolidación debe incluir aquellas políticas necesarias –y que serán aceptadas por todos los actores y partidos– sobre la cuales se dará viabilidad a un plan de Gobierno que retorne al país al camino democrático y emprenda la recuperación social y económica del país. Tercero, es necesario consolidar una alternativa democrática viable y con credibilidad. La oposición debe escoger, lo antes posible, quién será la cara visible de este proceso, en consonancia con aquella primaria anunciada a finales del 2016 para gobernadores, alcaldes, e incluso presidencial, y con el mandato derivado de la pregunta 3 de la consulta popular del 16 de julio, como primer paso hacia la constitución de un nuevo gobierno legitimado por el voto popular. No es posible avanzar en una empresa tan compleja como la transición democrática en una situación que comienza a asemejarse a un estado fallido, liderado por múltiples voces que se contradicen, mientras se posterga definir un liderazgo único hasta poco antes de una elección. Este proceso necesita hoy, más que nunca, un liderazgo fuerte que unifique al país en torno a una visión compartida y sea capaz de mostrar el camino hacia una salida democrática.
10.- Como última lección aplicable a este proceso, rescato una de las muchas que aprendí de mi querido y sabio amigo Abraham Lowenthal, quien escribió el libro sobre transiciones democráticas, junto a otro entrañable amigo de esta causa, Sergio Bitar. Durante una conversación sobre nuestra situación con un grupo de académicos, Abraham describía la situación de Venezuela con la anécdota sobre una respuesta que Shimon Péres[2] dio a un periodista al ser preguntado sobre la paz entre Israel y Palestina: “Veo la luz al final del túnel, no veo el túnel”. En Venezuela somos muchos los que nos negamos a irnos porque vemos la luz al final del túnel, pero nos toca construir pacientemente y caminar el túnel que nos lleve a ella.
[1] El dilema del prisionero es un problema fundamental de la teoría de juegos que muestra que dos personas pueden no cooperar incluso si ello va en contra del interés de ambas. Fue desarrollado originariamente por Merrill M. Flood y Melvin Dresher mientras trabajaban en RAND en 1950. Ver: Wikipedia.
[2] Shimon Perski; Wlczyn, Polonia, 1923 – Tel Aviv, 2016) Político israelí. Premio Nobel de la Paz en 1994
Fuente:
https://grupolacolina.blogspot.com/2017/08/10-lecciones-de-una-derrota-benigno.html
Fotografías:
http://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/internacional/2017-04-26/sube-29-cifra-muertos-durante-protestas-venezuela/
http://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/internacional/2017-04-21/jornada-protestas-dejan-20-muertos-venezuela/
http://notitotal.com/2017/04/19/fotos-la-mamas-las-marchas-oposicion-abarroto-caracas/
http://www.notiminuto.com/noticia/maria-corina-machado/#
https://www.aporrea.org/oposicion/n312867.html
http://globovision.com/article/proponen-adelanto-de-elecciones-de-elecciones-regionales-para-octubre
https://www.diarioregion.com/2017/08/18/tarjeta-de-la-mud-no-va-para-elecciones-regionales/
http://www.noticiasbarquisimeto.com/2017/08/10/ismael-garcia-traiciona-a-pj-y-se-inscribio-por-ad-en-las-regionales/
http://www.veonoticia.com/hbo-dedicara-un-documental-a-las-protestas-en-venezuela/
Benigno Alarcón Deza
Politika UCAB
He querido tomarme unas semanas para meditar y reflexionar sobre lo ocurrido y lo que hemos vivido durante más de tres meses de conflicto que nos dejó con el terrible saldo de, al menos, 127 personas fallecidas, cientos de personas heridas, otros tantos detenidas o desaparecidas, y miles de desplazados, como resultado de las protestas ciudadanas que se originaron a partir de la denuncias hechas en el canal del Estado por la Fiscal General de la República, en relación a la ruptura del hilo constitucional, y la posterior convocatoria a una asamblea constituyente, hoy instalada y tomando decisiones.
Los demócratas hemos perdido el pasado 30 de Julio una nueva batalla contra la barbarie autoritaria que ha sumido al país en uno de los periodos más oscuros de su historia republicana. Es así como el régimen traspasó hoy el umbral de aquel escenario sobre el que tantas veces advertimos desde el declive y muerte de Chávez, cuando decíamos que todo régimen híbrido llega en algún momento a la encrucijada en la que, por haber perdido su base de apoyo político, tiene que decidir entre negociar las consecuencias de su salida por la vía electoral –que hasta hace poco mantenía su legitimidad en el poder– o continuar en el poder por la fuerza, autocratizándose y evitando medirse electoralmente. El régimen evadirá cualquier proceso que implique su salida, bien sea cambiando las reglas electorales (como es el caso de la Asamblea Nacional Constituyente), evitando las elecciones, o preparándose para recurrir a un fraude electoral. Sin lugar a más dudas, ha optado por el camino de su autocratización, y para ello se ha decidido por una forma inédita de golpe institucional, ejecutado mediante la instalación de una Constituyente a la que se le atribuyen facultades que están por encima de todo límite establecido por la Constitución vigente. Con ella pretende hacer lo que sea necesario, desde ejercer facultades propias del Poder Legislativo hasta postergar o adelantar elecciones a conveniencia, así como cualquier otra decisión, imaginable o no, que sirva para seguir en el poder.
La situación de Venezuela, tras la instalación de la Asamblea Constituyente, y su involución hacia un autoritarismo hegemónico, hará mucho más difícil su retorno a la democracia, así como la recuperación de la crisis económica y social. Si hasta hoy a la oposición se le ha demandado coherencia y un manejo responsable e inteligente del conflicto, a partir de ahora esa es una condición sine qua non.
En medio de este escenario se discute si el Gobierno será capaz de sostenerse en medio de la crisis creciente económica y social. La realidad es que no hay una relación directa o causal entre la sustentabilidad de un régimen autoritario y las condiciones económicas del país. De hecho, abundan casos de regímenes autoritarios muy longevos en medio de situaciones económicas paupérrimas. Es la historia de Cuba, con los Castro en el poder ya casi por 60 años, un país hundido en la miseria. O el caso de Mugabe, quien continúa gobernando con procesos hiperinflacionarios que han alcanzado el 231.000.000 %, donde el gobierno ha tomado medidas tan ridículas como declarar ilegal la inflación en 2008. Mientras, Mugabe emitía billetes de 200 millones de dólares zimbabuenses a pocos días de introducir el billete de 100 millones. Contrario a lo que se piensa, eso ha constituido una ventaja para la estabilización de un país en el que sus ciudadanos están demasiado ocupados en su supervivencia para desviar energías en la lucha política. En este sentido, Przeworki demuestra en uno de sus estudios las dificultades para democratizar cuando el ingreso personal es menor a $ 6.5 diarios.
En más de tres meses de confrontación fue notable la ausencia de un manejo estratégico de la protesta. En su anarquización tienen responsabilidad líderes políticos y sociales, incluso ese movimiento auto-denominado “Resistencia”. Sin dudar de sus buenas intenciones, resultó obvio que nunca tuvieron claros los objetivos, lo que se podía lograr y lo que no, ni el tipo de protesta que es efectiva y tiene incidencia. Eso degeneró en formas que, lejos de incidir sobre el régimen, lo hizo contra otros ciudadanos que compartían la misma causa. Los “guarimberos” decidieron ofender, agredir, y hasta cobrar peaje a sus propios vecinos si necesitaban llegar a sus casas o atender alguna emergencia en medio de un toque de queda auto-impuesto y sin sentido.
Lo importante ahora, para que todo no quede en un balance negativo, es preguntarnos ¿qué lecciones podemos sacar de este proceso?
1.- Cuando calificamos este proceso como derrota, debemos tener presente que una derrota no determina un destino definitivo, al menos que así lo decidamos y dejemos de luchar. El éxito en cualquier emprendimiento de la vida no es el resultado de la ausencia de fracaso sino de la determinación de superarlo y superarnos a nosotros mismos hasta lograr los objetivos, pero para ello es imprescindible aceptar las derrotas, aprender de ellas, y jamás, nunca, darse por vencidos.
2.- En ninguna confrontación la persistencia en las dinámicas antagónicas es saludable. La confrontación es una llama que se agota a sí misma al consumir los recursos materiales, humanos –sean salud mental y física– y espirituales, necesarios para mantener alta la moral de la gente cuando enfrenta dificultades como las presentes. La gente necesita trabajar, asistir al médico, hacer mercado, atender a la familia, etc, para poder continuar luchando. La confrontación, aunque no sea violenta, agota esos recursos. Toda batalla debe tener objetivos claramente definidos y una ejecución cuidadosamente planificada. Solo así es posible lograr resultados capaces de darle sustentabilidad al compromiso de lucha de cientos de miles de personas.
3.- Las protestas con incidencia política son, generalmente, aquellas que logran masificarse a niveles del 3.5 al 5%, según el estudio de Erica Chenoweth y María Stephan (2011). Para que esto sea posibles es necesario reducir las barreras a la participación y el principal obstáculo es la violencia que eleva esas barreras físicas, psicológicas y morales. Como advertimos desde abril en esta columna y en decenas de entrevistas, en la medida en que la violencia en las protestas escalara, el número de participantes se reduciría. Así sucedió, independientemente de si la violencia se originó por la acción de los cuerpos represivos o por la audacia de los manifestantes. La escalada de violencia crea una dinámica que a medida que los niveles de confrontación aumentan, el número de participantes se reduce. Las pocas personas que van quedando están más dispuestas a confrontar a los cuerpos de seguridad y eso contribuye a la espiral. Así se vuelven presas fáciles de la represión, expresada en decesos, heridos y detenidos.
4.- Las protesta con ejecución eficiente, objetivos claramente definidos, posibilidades de éxito, control sobre los niveles de violencia, y sustentantes como acción colectiva, implican una organización que hasta hoy no ha estado presente. La protesta sin organización, apostando a la espontaneidad y la buena voluntad de la gente, tendrá siempre, como resultado más probable, su anarquización y, en consecuencia, su agotamiento sin logros concretos.

6.- Aunque algunos insistan en desconocerlo, el proceso de protestas demuestra que el ejercicio de la represión acarrea costos muy elevados para quienes la ejercen. Hoy el régimen está en sus peores niveles históricos de aceptación, mientras instituciones como la Fuerza Armada, históricamente con niveles muy altos de apoyo, le acompaña en la mala calificación, confundiéndose con el Gobierno. El haber restringido la represión a la Policía Nacional Bolivariana, los colectivos y la Guardia Nacional, así como la solicitud de Maduro –siendo del mismo sector castrense– de pasar los casos que están en la justicia militar a la jurisdicción penal ordinaria, implican la sensibilidad de este sector hacia los costos de represión, a los que se suman los derivados de una justicia militar aplicada de manera indebida, y que acarrea responsabilidad penal internacional y no prescriptible.
7.- Las contradicciones en el seno de la Asamblea Constituyente sobre el cierre definitivo de la Asamblea Nacional demuestran que hay ciertos límites y la preocupación por la legitimidad de la ANC. La viabilidad de las acciones de la Constituyente dependen de poder subordinar y dar reconocimiento y validez a sus resoluciones y tomar decisiones que hoy tienen como límite la Constitución y el Poder Legislativo, en manos de la oposición. El centro estratégico del debate se mueve hoy de la legitimidad de Maduro a la legitimidad de la Asamblea Constituyente. De ella dependerá la sustentabilidad misma del régimen. Tal legitimidad de la Constituyente dependerá, a su vez, del reconocimiento que, tanto la oposición como los ciudadanos, le otorguen con su subordinación.
8.- En una situación como la que vivimos, una oposición cohesionada en torno a algo como la Mesa de la Unidad Democrática tiene todo el sentido sí, y solo sí, esa unidad, más allá de su denominación, incluye unidad de propósito, de objetivos y una estrategia unitaria. La situación de la oposición frente a un régimen hegemónico que camina a pasos agigantados hacia el control totalitario del Estado, es muy débil como para desgastarse en concursos de egos o en un dilema de prisionero[1] en el que cada partido o liderazgo, teniendo la posibilidad de lograr mayores ganancias mediante la cooperación, termina con un mal resultado producto de la no-cooperación. Si bien esos actores tienen como objetivo común alcanzar el mejor resultado posible, terminan con uno indeseable al competir entre ellos, de manera egoísta, tratando de alcanzar el mejor resultado individual posible. Expresiones de tal falta de cohesión las vimos durante las protestas, cuando cada quien llevaba la contraria en la convocatoria a las acciones; o cuando emergieron las diferencias sobre participar o no en las elecciones regionales. Una dinámica como esta es una gran debilidad que, de no cambiar, implicará la derrota de la oposición, bien por la estrategia de un régimen cohesionado en torno al objetivo de mantener el poder, o porque los mismos actores de la Unidad terminen neutralizándose mutuamente en sus dinámicas competitivas.
9.- Para superar la situación de no-cooperación, o cooperación insuficiente entre actores y partidos de oposición, se necesita con urgencia aceptar tal debilidad y sus consecuencias, para tomar al menos tres medidas correctivas: Primero, constituir una dirección política que dé sentido a la lucha, que gane respeto y legitimidad entre los actores (partidistas o no) que se oponen al Gobierno. Así se responderá a ella con la confianza de que existen un plan y objetivos definidos y evaluados. Segundo, aceptar que no hay una estrategia unitaria, y entonces lograr un compromiso responsable entre partidos y líderes sobre un plan unitario, que incluya a quienes no son parte de la MUD hoy, que conformen una plataforma amplia con el objetivo de la democratización y la superación de la crisis. Tal plan debe incluir: una gran plataforma de organización política y social, de base amplia e inclusiva; la institucionalización de las reglas de juego entre actores de oposición, el mecanismo de cambio político que se impulsará, las alianzas nacionales e internacionales, las estrategias de lucha política, las condiciones para negociar un acuerdo de gobernabilidad, y un plan de consolidación democrática. Ese plan de consolidación debe incluir aquellas políticas necesarias –y que serán aceptadas por todos los actores y partidos– sobre la cuales se dará viabilidad a un plan de Gobierno que retorne al país al camino democrático y emprenda la recuperación social y económica del país. Tercero, es necesario consolidar una alternativa democrática viable y con credibilidad. La oposición debe escoger, lo antes posible, quién será la cara visible de este proceso, en consonancia con aquella primaria anunciada a finales del 2016 para gobernadores, alcaldes, e incluso presidencial, y con el mandato derivado de la pregunta 3 de la consulta popular del 16 de julio, como primer paso hacia la constitución de un nuevo gobierno legitimado por el voto popular. No es posible avanzar en una empresa tan compleja como la transición democrática en una situación que comienza a asemejarse a un estado fallido, liderado por múltiples voces que se contradicen, mientras se posterga definir un liderazgo único hasta poco antes de una elección. Este proceso necesita hoy, más que nunca, un liderazgo fuerte que unifique al país en torno a una visión compartida y sea capaz de mostrar el camino hacia una salida democrática.
10.- Como última lección aplicable a este proceso, rescato una de las muchas que aprendí de mi querido y sabio amigo Abraham Lowenthal, quien escribió el libro sobre transiciones democráticas, junto a otro entrañable amigo de esta causa, Sergio Bitar. Durante una conversación sobre nuestra situación con un grupo de académicos, Abraham describía la situación de Venezuela con la anécdota sobre una respuesta que Shimon Péres[2] dio a un periodista al ser preguntado sobre la paz entre Israel y Palestina: “Veo la luz al final del túnel, no veo el túnel”. En Venezuela somos muchos los que nos negamos a irnos porque vemos la luz al final del túnel, pero nos toca construir pacientemente y caminar el túnel que nos lleve a ella.
[1] El dilema del prisionero es un problema fundamental de la teoría de juegos que muestra que dos personas pueden no cooperar incluso si ello va en contra del interés de ambas. Fue desarrollado originariamente por Merrill M. Flood y Melvin Dresher mientras trabajaban en RAND en 1950. Ver: Wikipedia.
[2] Shimon Perski; Wlczyn, Polonia, 1923 – Tel Aviv, 2016) Político israelí. Premio Nobel de la Paz en 1994
Fuente:
https://grupolacolina.blogspot.com/2017/08/10-lecciones-de-una-derrota-benigno.html
Fotografías:
http://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/internacional/2017-04-26/sube-29-cifra-muertos-durante-protestas-venezuela/
http://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/internacional/2017-04-21/jornada-protestas-dejan-20-muertos-venezuela/
http://notitotal.com/2017/04/19/fotos-la-mamas-las-marchas-oposicion-abarroto-caracas/
http://www.notiminuto.com/noticia/maria-corina-machado/#
https://www.aporrea.org/oposicion/n312867.html
http://globovision.com/article/proponen-adelanto-de-elecciones-de-elecciones-regionales-para-octubre
https://www.diarioregion.com/2017/08/18/tarjeta-de-la-mud-no-va-para-elecciones-regionales/
http://www.noticiasbarquisimeto.com/2017/08/10/ismael-garcia-traiciona-a-pj-y-se-inscribio-por-ad-en-las-regionales/
http://www.veonoticia.com/hbo-dedicara-un-documental-a-las-protestas-en-venezuela/
miércoles, 21 de diciembre de 2016
HALLAR LA LLAVE
Caracterización de la crisis actual
Abdón Vivas Terán
En la medida en que termina el año 2016, la crisis por la cual está atravesando el país tiende a desplegarse en forma cada vez más agresiva, más globalizante y abrumadora. Sus manifestaciones objetivas se han extendido a lo largo y a lo ancho de la nación; afectan a todas las actividades y las estructuras ya sean políticas, económicas, sociales y culturales. Perturban profundamente, de manera ampliamente negativa, al mundo de los trabajadores, a la clase media y a los vastos sectores populares perceptores de pequeños ingresos.
La crisis se expresa con impacto devastador en todos los aspectos relacionados con el quehacer político, económico, cultural, psicológico y social; es el elemento más común de conversaciones, reflexiones y protestas. Calladamente, o con estridencia, va invadiendo cada espacio, cada retícula del tejido societario.
El efecto de esta crisis sobre la nación, sobre el sistema político, sobre la estabilidad política y social, sobre la posibilidad de seguir un curso de desarrollo auto sostenido es, por decir lo menos, aterradoramente devastador.
Origen de la crisis
Esta crisis, dramática y aterradora, la más severa que ha experimentado la Nación a lo largo de toda su historia, no es un hecho fortuito, aislado, que provenga de un elemento fatal y determinista de la historia. Para nada se corresponde con esa apreciación del pensamiento marxista, revisado por el Socialismo del siglo XXI, según la cual esta crisis es una nueva manifestación aguda de la lógica del metabolismo del capital que reafirma, para este tiempo histórico, el carácter explotador del Capitalismo y su indeclinable propósito de reproducirse a lo largo de sus ejes constitutivos permanentes (Mészáros, Istvan).
Tampoco es el resultado de una guerra económica desatada por la “derecha endógena” contra el Régimen; ni es el resultado de la acción del “imperio cruel” que busca destruir al Oficialismo gobernante; y, mucho menos, resultado de la acción productiva, hecha a pulso y con enorme esfuerzo, que llevan adelante los emprendedores privados venezolanos a los cuales el Régimen endilga procaces descalificaciones cuando los llama “apátridas, especuladores y acaparadores”.
El pueblo no se equivoca en su prístina apreciación sobre quiénes son, sin duda, los responsables de esta catástrofe; en este juicio, como un hecho significativo, la voluntad del pueblo coincide con los ponderados juicios de sus intelectuales y académicos. Ésta crisis terminal, que sufre con angustia el país, cae sin duda, a plenitud, en los enormes pasivos que el régimen Chavista-Madurista le debe a la nación, al pueblo, a nuestras instituciones.
La 106º Conferencia Episcopal Venezolana acierta de pleno al expresar: “La raíz de los problemas está en la implantación de un proyecto político totalitario, empobrecedor, rentista y centralizador que el Gobierno se empeña en mantener”.
En apretada síntesis esta crisis terminal del orden societario venezolano brota:
Del intento tozudo y sistemático que se realiza desde hace diez años de introducir en nuestra sociedad, en nuestro sistema político, cultural y económico, y contra toda racionalidad, un modelo fracasado con estrépito en todas las regiones del mundo donde se pretendió instaurar, el socialismo de origen marxista el cual, en América Latina, se le ha denominado más recientemente Socialismo del siglo XXI; en el caso concreto de Venezuela este proyecto resultó ser una combinación letal del pensamiento de Heinz Dieterich (el intercambio de equivalentes), de Mészáros (la lógica del capital) y de las prácticas y estrategias políticas (servicios de inteligencia, represión, amedrentamiento, propaganda dirigida a confundir etc.) del régimen de los Castro.
De la profunda incompetencia de la burocracia gubernamental para entender tanto el funcionamiento de una economía de mercado, como de un régimen centralmente planificado. En general, no conocen el complejo conjunto de leyes, principios y teorías que rigen estas dos aproximaciones a la organización de la sociedad. Por supuesto que descartan la posible alternativa que surge del modelo de economía y sociedad humanistas, construida sobre el Bien Común y la dignidad de la persona humana, que proponen sectores democráticos de la nación.
En este entorno la burocracia socialista comete, con frecuencia, equivocaciones enormes, índice de crasa ignorancia, en materia de políticas públicas, de equilibrios macro económicos, de ajustes estructurales, de políticas sociales, de políticas productivas, petroleras, económicas etc.
El incesante llamado a la conflictividad social; para ello impulsan una versión tropicalizada del fantasma de la lucha de clases como motor de la historia la que está, intrínsecamente, conectada a la visión marxista del derrumbe del Capitalismo.
La conciencia expresada por el Líder del Proceso y repetida a coro por sus adherentes de la superioridad del mundo militar, de su esquema de mando y de obediencia y de sus instituciones militares sobre las instituciones civiles; carga valorativa heredada del siglo XIX, destructiva y anti histórica.
El daño al propio concepto de ser humano que deriva de la implacable manía del Régimen, que se expresa en su praxis diaria, de desconocer al adversario como persona, de destruir el entramado institucional, de violar la Constitución, de irrespetar los derechos humanos, de alterar la escala de valores así como el hecho concreto de aumentar la represión violenta. Vale hablar, en términos generales, a este respecto de un daño antropológico.
La insólita, pero permanente, adhesión del Régimen, en una especie de relación neo-colonial, con respecto al Gobierno de la República de Cuba. Primero, se deben satisfacer las aspiraciones económicas de este y, luego, si hay suficiente, las del pueblo venezolano.
En este cuadro, apremiante y severo, las elecciones legislativas del 6D señalaron un rumbo esperanzador. El pueblo se pronunció por un voto castigo pero, más allá de esta aproximación, podemos apuntar que el pueblo, en donde reside el poder en un sistema democrático, solicitó un profundo cambio en el modelo que el Régimen trata de implementar. Ese cambio deberá dirigirse hacia la creación de un modelo político democrático integral de libertades, de seguridad, de estado de derecho, de progreso, de auténtica participación popular en el poder.
De idéntica forma, el cambio debe estar dirigido hacia el progresivo despliegue de un modelo económico que rescate la confianza de los ciudadanos en sus capacidades productivas; que desate las fuerzas productivas de la sociedad arrinconadas e inhabilitadas por el modelo socialista; que señale rumbos seguros hacia un desarrollo económico post rentista, auto sostenido, eficiente y equitativo. Un modelo económico que devuelva al país su prosperidad, la seguridad de su autoabastecimiento, el mantenimiento del valor de la moneda y la recuperación de los salarios reales; que controle la incompetencia, la burocratización y la corrupción que han gangrenado hasta los huesos la gestión política y administrativa del Régimen.
En diecisiete años el Oficialismo malbarató el apoyo que, al comienzo, les otorgó el pueblo; despilfarraron la más brillante oportunidad, económica y política, que Venezuela ha tenido para acelerar su marcha hacia el desarrollo integral; en su lugar se dieron a la tarea de sembrar desconfianza, odio y violencia en todo el tejido societario nacional. Esta etapa ha de cesar pronto. Y nuevos horizontes, -ganados a pulso con esfuerzo, disciplina y entrega por todas las clases sociales del país-, aparecerán nítidos y definidos en el cercano porvenir.
Aspectos más significativos de la crisis.
Es conveniente, a los fines de ir precisando el objetivo de nuestro análisis, presentar un somero análisis sobre los alcances concretos que la crisis ha significado en la realidad cotidiana de nuestras instituciones y del pueblo, golpeado y diezmado, por ella.
Iremos directo al grano en tres aspectos específicos: El político-institucional; el económico y el económico-social; estos dos últimos son el epicentro en el cual la población, en general, y cada uno de los ciudadanos y de las familias, siente el potente impacto negativo impregnado de angustia que la crisis ha significado para cada uno de ellos.
Empecemos con el aspecto político institucional. En este nivel la política que adelanta el Régimen posee un conjunto de características tales como: Se ha producido un cambio profundo en sus bases de legitimación al pasar de un liderazgo carismático y vertebrador a un liderazgo anodino, con decreciente y escaso apoyo popular; es un hecho evidente la existencia de una potente tutela militar, asentada firmemente en la cúpula de las instituciones de la Fuerza Armada, que tiende a extender su influencia y sus áreas directas de mando sobre un presidente civil quien apenas logra conciliar la competencia por el poder entre diferentes grupos del oficialismo; militarización progresiva del Gobierno a todos sus niveles, recientemente estos sectores militares han advenido al completo control de enteras cadena productivas desde la importación, producción, hasta distribución al consumidor final; pérdida creciente de popularidad del Régimen en todos los sectores sociales; aumento de la represión contra la oposición democrática que lucha apoyada en la Constitución y las leyes; incremento de los niveles de represión, aumento del número de presos políticos; acentuación del carácter populista del régimen; profundización de la corrupción a todos los niveles de la administración; quiebre del orden democrático; desaparición del estado de derecho; desintegración de la división de poderes; violación de los derechos humanos; desconocimiento de la Asamblea Nacional que es la representante directa de la voluntad popular; utilización de los poderes del estado: Judicial, Ciudadano y Electoral para que funcionen como simples Oficinas de apoyo al conjunto de políticas que el Poder Ejecutivo decide.
Esta lista es abrumadora, sin embargo, recuperemos el aliento y sigamos de inmediato, con otro de los aspectos de alcance más devastador de la crisis. Nos referimos al plano de la economía. El primer elemento a enunciar es especialmente lamentable. La economía de la nación ha entrado en una aguda fase recesiva. Ya van 18 trimestres consecutivos en que el PIB se contrae. Para este año, cálculos de instituciones internacionales y nacionales de prestigio en el manejo de las variables económicas, están estimando que el PIB caerá hasta un -10%. Esto constituye una catástrofe económica terrible y sin precedentes en la historia de Venezuela con la cauda de males que ello comporta como: Disminución del consumo, de la inversión, del empleo; aumento de la pobreza; pérdida del poder adquisitivo del salario real etc.
Esta fase recesiva aguda ha sido incubada por una desastrosa e incompetente gestión de las variables macroeconómicas básicas de la economía nacional. Una inflación explosiva, que corroe como diente maligno el nivel de vida y el poder adquisitivo de todos los ciudadanos, especialmente, de los ingresos de los trabajadores, o de aquellos que disfrutan de una renta fija. La híper inflación ya no resulta un pronóstico sino que comienza a presentarse como una realidad espeluznante. Pronósticos señalan que esta variable cerrará, para este año 2016, alcanzando la cota del 700%. El Déficit Fiscal, por su parte, sigue empinándose y debe haber sobrepasado el 20% del PIB. La liquidez monetaria sigue en expansión a tasas elevadas alimentada, entre otras razones, por el financiamiento monetario del déficit del estado y para hoy debe estar más allá del billón de bolívares. La impresión de dinero en circulación sigue un ritmo vertiginoso. En el sector externo, -dada la baja de los precios promedios de los hidrocarburos, la disminución de la producción petrolera y el aumento de sus costos de producción-, es de esperarse, para este año, un elevado déficit en la Balanza de Pagos que estará en el orden de los treinta mil millones de US$. En fin, las magnitudes que en esta área adquieren las variables económicas fundamentales son sobrecogedoras y denotan un desastroso manejo de la economía con su correspondiente consecuencia de miseria y pobreza que se extienden cual las lluvias en mitad de la temporada de invierno. Aumentan el sufrimiento, la escasez, la desaparición de productos esenciales domésticos, las colas y la angustia diaria de las familias a lo largo y ancho del territorio nacional.
EL problema que analizamos tiende a agravarse cuando se toma en cuenta la decisión del Régimen de implantar, mediante la coerción estatal, el cerco al sector productivo privado y la destrucción de los organismos de representación sindical, una estructura económica socialista del siglo XXI. De acuerdo con esta orientación. el régimen no ha vacilado en introducir en la economía mecanismos que actúan a manera de sismos destruyendo tanto, el aparato productivo privado, cuanto, reduciendo a escombros el aparato productivo que mantenía el estado venezolano dentro de los límites de una economía mixta. La aplicación de esta política ha creado, lo que no vacilamos en denominar, como potente distorsión estructural que afecta transversalmente a todo el aparato productivo de la nación. Algunas de las consecuencias más destacadas de tal distorsión estructural sobre el sector productivo público son las siguientes:
1.- Desintegración organizacional, gerencial, productiva y directiva de la que, en otrora tiempos, fue la empresa insignia de la economía nacional, PDVSA. El Gobierno ha avanzado mucho en la destrucción de esta potente unidad productiva de la nación; no hay duda, que ella sufre hoy los embates del Régimen que le ha impuesto políticas desacertadas, altos costos productivos, disolución de su objetivo básico de explorar, producir y comercializar petróleo y, además, una conducción gerencial que posee solo medianas o nulas capacidades.
2.- Este mismo cuadro se repite en todas las demás empresas del estado; en particular en el complejo de empresas de Guayana tales como las industriales, las de electricidad, las de transporte y de servicios etc.
3.- Preocupa igualmente que, este mismo cuadro de profundos desequilibrios y falta de productividad, se repite en todas las empresas que el régimen ha creado y que se engloban bajo la denominación de Empresas de Producción Social. Buen nombre que no ha sido suficiente para encubrir la perdida de producción, el dispendio de recursos públicos, el desastre administrativo, el desorden y la corrupción que han asolado este sector que está en manos de la burocracia del Régimen y no, como proclama la propaganda oficial, de conjuntos de productores libres asociados.
Por supuesto, el sector privado no escapa sino es, mejor, el objetivo predilecto que se busca hacer desaparecer. De allí surge el concepto de cerco productivo al sector privado con lo cual nos referimos al conjunto de medidas legales, económicas, represivas etc. que el Régimen ha puesto en marcha, especialmente a partir del 2005, dirigidas a regular, controlar, obstaculizar o eliminar las empresas productivas del sector privado, cualquiera que sea el sector en que operen, hasta reducirles su capacidad de producción y llevar al sector a límites mínimos en su participación institucional en el PIB.
A continuación presentamos algunas de las medidas que el Gobierno ha aplicado para tender cerco productivo al sector privado: i) Establecimiento de un marco legal dirigido a debilitar, controlar o eliminar la inversión privada, el espíritu empresarial y la propiedad ii) Inseguridad Jurídica. iii) Controles y regulaciones tales como control de cambios, tasas de interés y de precios. iv) Ley de Costos y Precios Justos que coloca las decisiones sobre estructuras de costos y niveles de precios, de todos los sectores productivos, en manos de un ente burocrático denominado la Súper Intendencia de Costos y Precios v) Política de expropiaciones y nacionalizaciones. La firma ECOANALITICA estima que el Gobierno ha expropiado empresas por un valor que está en el orden de 23.000 millones de US$, de los cuales ha pagado 8.600 millones de US$ aproximadamente vi) Inestabilidad e inseguridad en las relaciones obrero patronales debido a la normativa legal así como por acciones directas del Gobierno Nacional etc.
Las consecuencias de la aplicación de todas estas disposiciones es la creación de un clima de tensiones y desasosiego en el mundo del trabajo, la fuga a raudales de talento científico, profesional, empresarial, laboral y juvenil, el aumento extraordinario de los costos de transacción, el cierre de miles de unidades productivas. En síntesis: la caída a plomo de la capacidad del sector productivo privado para satisfacer la demanda nacional de bienes y servicios y la apertura de espacios que son ocupados por el sesgo importador que se expresa con mayor potencia cada día que pasa.
Hagamos ahora otro breve alto en este camino tan empinado y, luego, tornemos al tema socio-económico. En este plano la crisis se manifiesta en un agudo desequilibrio social constituido por un conjunto de elementos tales:
a) Crecimiento de la pobreza medida por el monto de ingresos. Las cifras estimadas por Encovi muestran que la proporción de pobreza, para el año 2015, será de 55,0%, es decir, 18 millones de venezolanos; de ese porcentaje, 23,0% estaban en situación de pobreza extrema. b) Caída del poder adquisitivo de los salarios reales. Ecoanálitica ha calculado una caída del ingreso real de los trabajadores en el entorno del 35% para finales del año 2015; esto es una muestra del programa de ajuste, más agudo y más destructiva que se ha implementado en el mundo en las últimas décadas, que está siendo conducido y ejecutado por el actual Régimen. Este está decidido a hacer pagar todo el costo del ajuste a un solo sector de la sociedad: el Sector de trabajadores perceptores de ingresos por el alquiler de su fuerza de trabajo. Este Programa de Ajuste reposa, además, sobre un recorte dramático de los valores de la factura global de importaciones de Venezuela. El trabajador está siendo conducido, de manera planificada, a la pérdida creciente del poder adquisitivo real de sus salarios y, en consecuencia, hacia un empobrecimiento en ascenso. Sorprende que tal tipo de política sea ejecutada por un gobierno militar-cívico que pregona y proclama su apego ideológico y político hacia esa forma de organización social que ellos denominan socialismo.
Aparte de estas características, básicamente socio-económicas, hay otras que van más hacia lo social y que complementan aquellos aspectos que acabamos de mencionar; tales como:
c) Aumento de actividades informales tales como el bachaqueo; desde allí está surgiendo un nuevo estamento social, de economía informal a lo largo y a lo ancho del país. d) Ha surgido una nueva clase de plutócratas; en este caso operan como una burguesía parasitaria y absolutamente dependiente del estado que, en el lenguaje popular, se califica como la Boliburguesía. Esta se ha venido formando a partir de un complejo entramado de relaciones con el Gobierno. Se utilizas formulas tales como influencias sobre la estructura del Gobierno a partir de relaciones personales, familiares o de intereses comunes en negocios y actividades económicas; Desde allí se dirigen hacia la utilización de partidas presupuestarias, obtención de contratos públicos de toda naturaleza, adquisiciones de bienes y servicios, expropiaciones de propiedades productivas, control del comercio exterior, control de la gestión de empresas estatales en los diferentes sectores productivos etc. e.) Aumento rápido del costo de la canasta familiar f.) Crecimiento del sector informal. Se estima en alrededor del 45% de la Población Activa g.) Deterioro progresivo de la prestación por el estado de servicios sociales en los campos de salud, educación, transporte, seguridad e infraestructura h.) Elevada inseguridad personal, elevada tasa de homicidios por cada cien mil habitantes, extensión incontrolada del hampa, de organizaciones hamponiles, del pranato y, en general, aguda descomposición social i.) Aumento de la conflictividad social en diferentes formas: Paros, huelgas, protestas, saqueos etc. j.) Dificultades crecientes, -tales como colas, escasez, desaparición de líneas enteras de productos-, para la obtención de alimentos, bebidas, medicamentos, productos higiénicos etc. que demandan para su estabilidad y funcionamiento las unidades familiares venezolanas.
Esta dantesca crisis, que agrede hoy a la nación, amerita inmediata respuesta. Por supuesto que existe, se debe precisar mejor, un orden de prioridades en la oportunidad y en la forma en que debe detenerse el proceso de deterioro de la sociedad venezolana. Las preguntas son obvias: ¿Por dónde comenzar, en qué sector se debe actuar en primera instancia? A esta angustiosa cuestión se responde, generalmente que, lo primero que se debe hacer, es detener el deterioro del nivel de vida de las grandes mayorías de ciudadanos que hoy ven que cada día que pasa sus ingreso pierden poder adquisitivo, que no consiguen los bienes y servicios que requieren, que hay colas, escasez, pobreza y miseria crecientes, desabastecimiento y hambruna.
Es decir, se requiere un Programa de Urgencia Económica que corte a fondo esta situación en muy corto plazo. Pero esto, de por sí, no es suficiente; ese Programa ha de estar inscrito en otro superior, en uno de Estabilización de la Economía que restablezca los equilibrios económicos destruidos por el Régimen y erija las condiciones para que la economía comience su espiral de ascenso hacia el aumento de la producción, el empleo y la productividad. Pero, aun así, tampoco esto es suficiente: Estos dos programas han de inscribirse, a su vez, en uno superior, de Relanzamiento Activo de la Economía que deberá estar dirigido a recuperar y colocar en expansión creciente a las fuerzas productivas para que, en el mediano plazo, podamos contar con una economía diversificada, no rentista, equitativa, próspera, con elevados niveles de productividad y expectativas de avanzar en la senda del desarrollo auto sostenido, equitativo e integral que la nación aspira desde hace décadas.
Por supuesto que, paralelamente con la profunda reforma estructural de lo económico y de lo socio-económico, hay que actuar sobre la reinstitucionalización del sistema político. Trabajar hacia una democracia integral y respetuosa del estado de derecho ha de ser la meta. Una democracia de participación, con un potente tejido de instituciones intermedios entre el ciudadano y el estado. Una democracia que equilibre la distribución de poderes entre el Estado y las regiones; que fortaleza la división de poderes haciendo vigente las tareas que cada uno de ellos debe desempeñar de acuerdo a la Constitución. Una democracia Integral que garantice la realización de la vocación personal de cada uno y la construcción de las condiciones que permitan alcanzar el Bien Común de la nación. Una democracia que rescate el valor del trabajo como elemento fundamental del progreso de los pueblos y como eje central alrededor del cual se deberán reconstruir las relaciones productivas de la sociedad.
Pero, para avanzar en esta dirección, ha de abrirse la puerta que conduce a ese camino. La llave de esa puerta está constituida, en nuestra opinión, por un imprescindible relevo en el gobierno de la República; y la razón elemental para esta explicita declaración es que, a partir de los actuales compromisos políticos e ideológicos del Régimen, no es posible soñar, ni tan siquiera, desarrollar un orden democrático, equitativo y participativo ni tampoco modificar parar avanzar la estructura productiva y hacer marchar a la economía hacia otra etapa superior. Así, que los profundos cambios económicos, políticos y sociales que aspiramos han de ser posibilitados y permitidos por un cambio inmediato en el Gobierno de la nación. La vía constitucional, pacífica y democrática, el RR, está disponible luego de grandes luchas y sacrificios parar abrir el futuro de la nación.
Fuentes:
http://americanuestra.com/abdon-vivas-teran-caracterizacion-de-la-crisis-actual/
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/28525--abdon-vivas-teran
Fotografías: Tomadas de la red. Las dos últimas: https://cubanosporelmundo.com/blog/2016/06/07/violencia-sin-fin-52-saqueos-y-un-muerto-en-venezuela/saqueos-en-venezuela-imag3n/ y http://laportadacanada.com/noticia/el-hambre-y-los-saqueos-se-toman-a-toda-venezuela/3740
Abdón Vivas Terán
En la medida en que termina el año 2016, la crisis por la cual está atravesando el país tiende a desplegarse en forma cada vez más agresiva, más globalizante y abrumadora. Sus manifestaciones objetivas se han extendido a lo largo y a lo ancho de la nación; afectan a todas las actividades y las estructuras ya sean políticas, económicas, sociales y culturales. Perturban profundamente, de manera ampliamente negativa, al mundo de los trabajadores, a la clase media y a los vastos sectores populares perceptores de pequeños ingresos.
La crisis se expresa con impacto devastador en todos los aspectos relacionados con el quehacer político, económico, cultural, psicológico y social; es el elemento más común de conversaciones, reflexiones y protestas. Calladamente, o con estridencia, va invadiendo cada espacio, cada retícula del tejido societario.
El efecto de esta crisis sobre la nación, sobre el sistema político, sobre la estabilidad política y social, sobre la posibilidad de seguir un curso de desarrollo auto sostenido es, por decir lo menos, aterradoramente devastador.
Origen de la crisis
Esta crisis, dramática y aterradora, la más severa que ha experimentado la Nación a lo largo de toda su historia, no es un hecho fortuito, aislado, que provenga de un elemento fatal y determinista de la historia. Para nada se corresponde con esa apreciación del pensamiento marxista, revisado por el Socialismo del siglo XXI, según la cual esta crisis es una nueva manifestación aguda de la lógica del metabolismo del capital que reafirma, para este tiempo histórico, el carácter explotador del Capitalismo y su indeclinable propósito de reproducirse a lo largo de sus ejes constitutivos permanentes (Mészáros, Istvan).
Tampoco es el resultado de una guerra económica desatada por la “derecha endógena” contra el Régimen; ni es el resultado de la acción del “imperio cruel” que busca destruir al Oficialismo gobernante; y, mucho menos, resultado de la acción productiva, hecha a pulso y con enorme esfuerzo, que llevan adelante los emprendedores privados venezolanos a los cuales el Régimen endilga procaces descalificaciones cuando los llama “apátridas, especuladores y acaparadores”.
El pueblo no se equivoca en su prístina apreciación sobre quiénes son, sin duda, los responsables de esta catástrofe; en este juicio, como un hecho significativo, la voluntad del pueblo coincide con los ponderados juicios de sus intelectuales y académicos. Ésta crisis terminal, que sufre con angustia el país, cae sin duda, a plenitud, en los enormes pasivos que el régimen Chavista-Madurista le debe a la nación, al pueblo, a nuestras instituciones.
La 106º Conferencia Episcopal Venezolana acierta de pleno al expresar: “La raíz de los problemas está en la implantación de un proyecto político totalitario, empobrecedor, rentista y centralizador que el Gobierno se empeña en mantener”.
En apretada síntesis esta crisis terminal del orden societario venezolano brota:
Del intento tozudo y sistemático que se realiza desde hace diez años de introducir en nuestra sociedad, en nuestro sistema político, cultural y económico, y contra toda racionalidad, un modelo fracasado con estrépito en todas las regiones del mundo donde se pretendió instaurar, el socialismo de origen marxista el cual, en América Latina, se le ha denominado más recientemente Socialismo del siglo XXI; en el caso concreto de Venezuela este proyecto resultó ser una combinación letal del pensamiento de Heinz Dieterich (el intercambio de equivalentes), de Mészáros (la lógica del capital) y de las prácticas y estrategias políticas (servicios de inteligencia, represión, amedrentamiento, propaganda dirigida a confundir etc.) del régimen de los Castro.
De la profunda incompetencia de la burocracia gubernamental para entender tanto el funcionamiento de una economía de mercado, como de un régimen centralmente planificado. En general, no conocen el complejo conjunto de leyes, principios y teorías que rigen estas dos aproximaciones a la organización de la sociedad. Por supuesto que descartan la posible alternativa que surge del modelo de economía y sociedad humanistas, construida sobre el Bien Común y la dignidad de la persona humana, que proponen sectores democráticos de la nación.
En este entorno la burocracia socialista comete, con frecuencia, equivocaciones enormes, índice de crasa ignorancia, en materia de políticas públicas, de equilibrios macro económicos, de ajustes estructurales, de políticas sociales, de políticas productivas, petroleras, económicas etc.
El incesante llamado a la conflictividad social; para ello impulsan una versión tropicalizada del fantasma de la lucha de clases como motor de la historia la que está, intrínsecamente, conectada a la visión marxista del derrumbe del Capitalismo.
La conciencia expresada por el Líder del Proceso y repetida a coro por sus adherentes de la superioridad del mundo militar, de su esquema de mando y de obediencia y de sus instituciones militares sobre las instituciones civiles; carga valorativa heredada del siglo XIX, destructiva y anti histórica.
El daño al propio concepto de ser humano que deriva de la implacable manía del Régimen, que se expresa en su praxis diaria, de desconocer al adversario como persona, de destruir el entramado institucional, de violar la Constitución, de irrespetar los derechos humanos, de alterar la escala de valores así como el hecho concreto de aumentar la represión violenta. Vale hablar, en términos generales, a este respecto de un daño antropológico.
La insólita, pero permanente, adhesión del Régimen, en una especie de relación neo-colonial, con respecto al Gobierno de la República de Cuba. Primero, se deben satisfacer las aspiraciones económicas de este y, luego, si hay suficiente, las del pueblo venezolano.

De idéntica forma, el cambio debe estar dirigido hacia el progresivo despliegue de un modelo económico que rescate la confianza de los ciudadanos en sus capacidades productivas; que desate las fuerzas productivas de la sociedad arrinconadas e inhabilitadas por el modelo socialista; que señale rumbos seguros hacia un desarrollo económico post rentista, auto sostenido, eficiente y equitativo. Un modelo económico que devuelva al país su prosperidad, la seguridad de su autoabastecimiento, el mantenimiento del valor de la moneda y la recuperación de los salarios reales; que controle la incompetencia, la burocratización y la corrupción que han gangrenado hasta los huesos la gestión política y administrativa del Régimen.
En diecisiete años el Oficialismo malbarató el apoyo que, al comienzo, les otorgó el pueblo; despilfarraron la más brillante oportunidad, económica y política, que Venezuela ha tenido para acelerar su marcha hacia el desarrollo integral; en su lugar se dieron a la tarea de sembrar desconfianza, odio y violencia en todo el tejido societario nacional. Esta etapa ha de cesar pronto. Y nuevos horizontes, -ganados a pulso con esfuerzo, disciplina y entrega por todas las clases sociales del país-, aparecerán nítidos y definidos en el cercano porvenir.
Aspectos más significativos de la crisis.
Es conveniente, a los fines de ir precisando el objetivo de nuestro análisis, presentar un somero análisis sobre los alcances concretos que la crisis ha significado en la realidad cotidiana de nuestras instituciones y del pueblo, golpeado y diezmado, por ella.
Iremos directo al grano en tres aspectos específicos: El político-institucional; el económico y el económico-social; estos dos últimos son el epicentro en el cual la población, en general, y cada uno de los ciudadanos y de las familias, siente el potente impacto negativo impregnado de angustia que la crisis ha significado para cada uno de ellos.
Empecemos con el aspecto político institucional. En este nivel la política que adelanta el Régimen posee un conjunto de características tales como: Se ha producido un cambio profundo en sus bases de legitimación al pasar de un liderazgo carismático y vertebrador a un liderazgo anodino, con decreciente y escaso apoyo popular; es un hecho evidente la existencia de una potente tutela militar, asentada firmemente en la cúpula de las instituciones de la Fuerza Armada, que tiende a extender su influencia y sus áreas directas de mando sobre un presidente civil quien apenas logra conciliar la competencia por el poder entre diferentes grupos del oficialismo; militarización progresiva del Gobierno a todos sus niveles, recientemente estos sectores militares han advenido al completo control de enteras cadena productivas desde la importación, producción, hasta distribución al consumidor final; pérdida creciente de popularidad del Régimen en todos los sectores sociales; aumento de la represión contra la oposición democrática que lucha apoyada en la Constitución y las leyes; incremento de los niveles de represión, aumento del número de presos políticos; acentuación del carácter populista del régimen; profundización de la corrupción a todos los niveles de la administración; quiebre del orden democrático; desaparición del estado de derecho; desintegración de la división de poderes; violación de los derechos humanos; desconocimiento de la Asamblea Nacional que es la representante directa de la voluntad popular; utilización de los poderes del estado: Judicial, Ciudadano y Electoral para que funcionen como simples Oficinas de apoyo al conjunto de políticas que el Poder Ejecutivo decide.
Esta lista es abrumadora, sin embargo, recuperemos el aliento y sigamos de inmediato, con otro de los aspectos de alcance más devastador de la crisis. Nos referimos al plano de la economía. El primer elemento a enunciar es especialmente lamentable. La economía de la nación ha entrado en una aguda fase recesiva. Ya van 18 trimestres consecutivos en que el PIB se contrae. Para este año, cálculos de instituciones internacionales y nacionales de prestigio en el manejo de las variables económicas, están estimando que el PIB caerá hasta un -10%. Esto constituye una catástrofe económica terrible y sin precedentes en la historia de Venezuela con la cauda de males que ello comporta como: Disminución del consumo, de la inversión, del empleo; aumento de la pobreza; pérdida del poder adquisitivo del salario real etc.
Esta fase recesiva aguda ha sido incubada por una desastrosa e incompetente gestión de las variables macroeconómicas básicas de la economía nacional. Una inflación explosiva, que corroe como diente maligno el nivel de vida y el poder adquisitivo de todos los ciudadanos, especialmente, de los ingresos de los trabajadores, o de aquellos que disfrutan de una renta fija. La híper inflación ya no resulta un pronóstico sino que comienza a presentarse como una realidad espeluznante. Pronósticos señalan que esta variable cerrará, para este año 2016, alcanzando la cota del 700%. El Déficit Fiscal, por su parte, sigue empinándose y debe haber sobrepasado el 20% del PIB. La liquidez monetaria sigue en expansión a tasas elevadas alimentada, entre otras razones, por el financiamiento monetario del déficit del estado y para hoy debe estar más allá del billón de bolívares. La impresión de dinero en circulación sigue un ritmo vertiginoso. En el sector externo, -dada la baja de los precios promedios de los hidrocarburos, la disminución de la producción petrolera y el aumento de sus costos de producción-, es de esperarse, para este año, un elevado déficit en la Balanza de Pagos que estará en el orden de los treinta mil millones de US$. En fin, las magnitudes que en esta área adquieren las variables económicas fundamentales son sobrecogedoras y denotan un desastroso manejo de la economía con su correspondiente consecuencia de miseria y pobreza que se extienden cual las lluvias en mitad de la temporada de invierno. Aumentan el sufrimiento, la escasez, la desaparición de productos esenciales domésticos, las colas y la angustia diaria de las familias a lo largo y ancho del territorio nacional.
EL problema que analizamos tiende a agravarse cuando se toma en cuenta la decisión del Régimen de implantar, mediante la coerción estatal, el cerco al sector productivo privado y la destrucción de los organismos de representación sindical, una estructura económica socialista del siglo XXI. De acuerdo con esta orientación. el régimen no ha vacilado en introducir en la economía mecanismos que actúan a manera de sismos destruyendo tanto, el aparato productivo privado, cuanto, reduciendo a escombros el aparato productivo que mantenía el estado venezolano dentro de los límites de una economía mixta. La aplicación de esta política ha creado, lo que no vacilamos en denominar, como potente distorsión estructural que afecta transversalmente a todo el aparato productivo de la nación. Algunas de las consecuencias más destacadas de tal distorsión estructural sobre el sector productivo público son las siguientes:
1.- Desintegración organizacional, gerencial, productiva y directiva de la que, en otrora tiempos, fue la empresa insignia de la economía nacional, PDVSA. El Gobierno ha avanzado mucho en la destrucción de esta potente unidad productiva de la nación; no hay duda, que ella sufre hoy los embates del Régimen que le ha impuesto políticas desacertadas, altos costos productivos, disolución de su objetivo básico de explorar, producir y comercializar petróleo y, además, una conducción gerencial que posee solo medianas o nulas capacidades.
2.- Este mismo cuadro se repite en todas las demás empresas del estado; en particular en el complejo de empresas de Guayana tales como las industriales, las de electricidad, las de transporte y de servicios etc.
3.- Preocupa igualmente que, este mismo cuadro de profundos desequilibrios y falta de productividad, se repite en todas las empresas que el régimen ha creado y que se engloban bajo la denominación de Empresas de Producción Social. Buen nombre que no ha sido suficiente para encubrir la perdida de producción, el dispendio de recursos públicos, el desastre administrativo, el desorden y la corrupción que han asolado este sector que está en manos de la burocracia del Régimen y no, como proclama la propaganda oficial, de conjuntos de productores libres asociados.
Por supuesto, el sector privado no escapa sino es, mejor, el objetivo predilecto que se busca hacer desaparecer. De allí surge el concepto de cerco productivo al sector privado con lo cual nos referimos al conjunto de medidas legales, económicas, represivas etc. que el Régimen ha puesto en marcha, especialmente a partir del 2005, dirigidas a regular, controlar, obstaculizar o eliminar las empresas productivas del sector privado, cualquiera que sea el sector en que operen, hasta reducirles su capacidad de producción y llevar al sector a límites mínimos en su participación institucional en el PIB.
A continuación presentamos algunas de las medidas que el Gobierno ha aplicado para tender cerco productivo al sector privado: i) Establecimiento de un marco legal dirigido a debilitar, controlar o eliminar la inversión privada, el espíritu empresarial y la propiedad ii) Inseguridad Jurídica. iii) Controles y regulaciones tales como control de cambios, tasas de interés y de precios. iv) Ley de Costos y Precios Justos que coloca las decisiones sobre estructuras de costos y niveles de precios, de todos los sectores productivos, en manos de un ente burocrático denominado la Súper Intendencia de Costos y Precios v) Política de expropiaciones y nacionalizaciones. La firma ECOANALITICA estima que el Gobierno ha expropiado empresas por un valor que está en el orden de 23.000 millones de US$, de los cuales ha pagado 8.600 millones de US$ aproximadamente vi) Inestabilidad e inseguridad en las relaciones obrero patronales debido a la normativa legal así como por acciones directas del Gobierno Nacional etc.
Las consecuencias de la aplicación de todas estas disposiciones es la creación de un clima de tensiones y desasosiego en el mundo del trabajo, la fuga a raudales de talento científico, profesional, empresarial, laboral y juvenil, el aumento extraordinario de los costos de transacción, el cierre de miles de unidades productivas. En síntesis: la caída a plomo de la capacidad del sector productivo privado para satisfacer la demanda nacional de bienes y servicios y la apertura de espacios que son ocupados por el sesgo importador que se expresa con mayor potencia cada día que pasa.
Hagamos ahora otro breve alto en este camino tan empinado y, luego, tornemos al tema socio-económico. En este plano la crisis se manifiesta en un agudo desequilibrio social constituido por un conjunto de elementos tales:
a) Crecimiento de la pobreza medida por el monto de ingresos. Las cifras estimadas por Encovi muestran que la proporción de pobreza, para el año 2015, será de 55,0%, es decir, 18 millones de venezolanos; de ese porcentaje, 23,0% estaban en situación de pobreza extrema. b) Caída del poder adquisitivo de los salarios reales. Ecoanálitica ha calculado una caída del ingreso real de los trabajadores en el entorno del 35% para finales del año 2015; esto es una muestra del programa de ajuste, más agudo y más destructiva que se ha implementado en el mundo en las últimas décadas, que está siendo conducido y ejecutado por el actual Régimen. Este está decidido a hacer pagar todo el costo del ajuste a un solo sector de la sociedad: el Sector de trabajadores perceptores de ingresos por el alquiler de su fuerza de trabajo. Este Programa de Ajuste reposa, además, sobre un recorte dramático de los valores de la factura global de importaciones de Venezuela. El trabajador está siendo conducido, de manera planificada, a la pérdida creciente del poder adquisitivo real de sus salarios y, en consecuencia, hacia un empobrecimiento en ascenso. Sorprende que tal tipo de política sea ejecutada por un gobierno militar-cívico que pregona y proclama su apego ideológico y político hacia esa forma de organización social que ellos denominan socialismo.
Aparte de estas características, básicamente socio-económicas, hay otras que van más hacia lo social y que complementan aquellos aspectos que acabamos de mencionar; tales como:
c) Aumento de actividades informales tales como el bachaqueo; desde allí está surgiendo un nuevo estamento social, de economía informal a lo largo y a lo ancho del país. d) Ha surgido una nueva clase de plutócratas; en este caso operan como una burguesía parasitaria y absolutamente dependiente del estado que, en el lenguaje popular, se califica como la Boliburguesía. Esta se ha venido formando a partir de un complejo entramado de relaciones con el Gobierno. Se utilizas formulas tales como influencias sobre la estructura del Gobierno a partir de relaciones personales, familiares o de intereses comunes en negocios y actividades económicas; Desde allí se dirigen hacia la utilización de partidas presupuestarias, obtención de contratos públicos de toda naturaleza, adquisiciones de bienes y servicios, expropiaciones de propiedades productivas, control del comercio exterior, control de la gestión de empresas estatales en los diferentes sectores productivos etc. e.) Aumento rápido del costo de la canasta familiar f.) Crecimiento del sector informal. Se estima en alrededor del 45% de la Población Activa g.) Deterioro progresivo de la prestación por el estado de servicios sociales en los campos de salud, educación, transporte, seguridad e infraestructura h.) Elevada inseguridad personal, elevada tasa de homicidios por cada cien mil habitantes, extensión incontrolada del hampa, de organizaciones hamponiles, del pranato y, en general, aguda descomposición social i.) Aumento de la conflictividad social en diferentes formas: Paros, huelgas, protestas, saqueos etc. j.) Dificultades crecientes, -tales como colas, escasez, desaparición de líneas enteras de productos-, para la obtención de alimentos, bebidas, medicamentos, productos higiénicos etc. que demandan para su estabilidad y funcionamiento las unidades familiares venezolanas.
Esta dantesca crisis, que agrede hoy a la nación, amerita inmediata respuesta. Por supuesto que existe, se debe precisar mejor, un orden de prioridades en la oportunidad y en la forma en que debe detenerse el proceso de deterioro de la sociedad venezolana. Las preguntas son obvias: ¿Por dónde comenzar, en qué sector se debe actuar en primera instancia? A esta angustiosa cuestión se responde, generalmente que, lo primero que se debe hacer, es detener el deterioro del nivel de vida de las grandes mayorías de ciudadanos que hoy ven que cada día que pasa sus ingreso pierden poder adquisitivo, que no consiguen los bienes y servicios que requieren, que hay colas, escasez, pobreza y miseria crecientes, desabastecimiento y hambruna.
Es decir, se requiere un Programa de Urgencia Económica que corte a fondo esta situación en muy corto plazo. Pero esto, de por sí, no es suficiente; ese Programa ha de estar inscrito en otro superior, en uno de Estabilización de la Economía que restablezca los equilibrios económicos destruidos por el Régimen y erija las condiciones para que la economía comience su espiral de ascenso hacia el aumento de la producción, el empleo y la productividad. Pero, aun así, tampoco esto es suficiente: Estos dos programas han de inscribirse, a su vez, en uno superior, de Relanzamiento Activo de la Economía que deberá estar dirigido a recuperar y colocar en expansión creciente a las fuerzas productivas para que, en el mediano plazo, podamos contar con una economía diversificada, no rentista, equitativa, próspera, con elevados niveles de productividad y expectativas de avanzar en la senda del desarrollo auto sostenido, equitativo e integral que la nación aspira desde hace décadas.

Pero, para avanzar en esta dirección, ha de abrirse la puerta que conduce a ese camino. La llave de esa puerta está constituida, en nuestra opinión, por un imprescindible relevo en el gobierno de la República; y la razón elemental para esta explicita declaración es que, a partir de los actuales compromisos políticos e ideológicos del Régimen, no es posible soñar, ni tan siquiera, desarrollar un orden democrático, equitativo y participativo ni tampoco modificar parar avanzar la estructura productiva y hacer marchar a la economía hacia otra etapa superior. Así, que los profundos cambios económicos, políticos y sociales que aspiramos han de ser posibilitados y permitidos por un cambio inmediato en el Gobierno de la nación. La vía constitucional, pacífica y democrática, el RR, está disponible luego de grandes luchas y sacrificios parar abrir el futuro de la nación.
Fuentes:
http://americanuestra.com/abdon-vivas-teran-caracterizacion-de-la-crisis-actual/
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/28525--abdon-vivas-teran
Fotografías: Tomadas de la red. Las dos últimas: https://cubanosporelmundo.com/blog/2016/06/07/violencia-sin-fin-52-saqueos-y-un-muerto-en-venezuela/saqueos-en-venezuela-imag3n/ y http://laportadacanada.com/noticia/el-hambre-y-los-saqueos-se-toman-a-toda-venezuela/3740
lunes, 6 de junio de 2016
SI PRENDIESEN, NI LOS MOTORES ALCANZAN

LA
RAZÓN, Caracas, 5 de junio de 2016
Tamara
Herrera: Urge un programa económico coherente
Mónica
Duarte
La
economista y directora de Síntesis Financiera, Tamara Herrera, advierte que
Venezuela vive el peor momento de su crisis económica por la baja producción
interna que exacerba cada vez más la inflación. “El Gobierno está acorralado
políticamente pero el país entero está subyugado, sometido y debilitado
económicamente por un modelo errado y antiguo”.
Herrera
agrega que es importante el pago de la deuda porque “Venezuela no se pude dar
el lujo de tener más problemas con el mercado mundial” al no tener una soberanía
alimentaria real y depender de las importaciones y las transacciones
comerciales con el exterior.
¿Cuáles
son las implicaciones reales de esta crisis económica?
Creo
que la gravedad de la situación nacional es tan grande que hay mucha
acumulación de problemas unos sobre otros, que durante años advertimos los
economistas que ocurrirían. Y ahora están todos gracias a una irresponsable terquedad
desde el mismísimo noviembre de 2012 cuando el ministro Jorge Giordani dijo que
iba a profundizar este modelo económico, que en realidad es un modelo político
de consecuencias económicas que se han cosechado a gran velocidad en este
momento.
¿Qué
es lo más grave que enfrenta el Gobierno venezolano: la inflación interna o la
deuda externa?
Se
corre el riesgo de dejar de lado la complejidad, profundidad y orígenes de la
dramática situación que se está viviendo al plantear un falso dilema de si es más
importante subsanar el hambre que pagar la deuda a los tenedores de bono.
Porque dejar de pagar esa deuda tendría unas consecuencias de agudización
mayores en los niveles de desabastecimiento y aislamiento internacional que se
está produciendo. Las graves consecuencias de un default es que el crédito no
va a venir ni en bonos ni en forma comercial para el gobierno hasta que no se
aclare el panorama. Hacer una escogencia de ese tipo significa agravar y
caotizar una situación que ya se está deteriorando cada vez más aceleradamente.
Lo
que se tiene que hacer, y que es lo que se supone que está buscando hacer el
Gobierno y Pdvsa, pero que todavía no tenemos noticia de éxito, es buscar un
reperfilamiento de la deuda que vence este año. Pero ese no es el único
problema que tenemos. Pagar esa deuda significa tener tres millardos, pero por
el otro lado hay un problema de desabastecimiento y funcionamiento económico de
una envergadura muchísimo mayor. Hay que tocarlo y abordarlo con seriedad en un
programa económico que sea coherente y yo eso no lo veo todavía.
¿Qué
significaría este reperfilamiento de la deuda?
Es
una forma sensata de decirle a la gente que aunque toca pagarles una cantidad
de dinero el 28 de octubre y el 2 de noviembre, no se va a tener caja ni se va
a tener efectivo para pagar, por lo que se les propone que, en lugar de tener
que pagar completo, se paga solo una parte y se entrega otro papel, otro bono,
que es pagadero en el futuro, para tener chance de un precio del petróleo más
favorable para nosotros o que ya se hayan arreglado los otros problemas para
poder honrar los compromisos. Lo que eso exige es que se incluya un atractivo
especial, en eso consisten precisamente las negociaciones, en ver qué es lo que
resulta atractivo en el canje de papeles que se vaya a proponer. El atractivo
podría estar en el cupón, es decir en la tasa de interés, o puede ser garantías
asociadas al título que mejoran a medida que suben los precios del petróleo.
Hay muchas formas y se supone que Pdvsa ya está encargada de ellas.
El
Gobierno está plenamente consciente de que tiene que llegar a un acuerdo con
estos acreedores para no entrar en más problemas externos. Venezuela no se pude
dar el lujo de tener más problemas con el mercado mundial, porque no tiene
autonomía alimentaria ni de ningún tipo. A lo largo de todos estos años lo que
hizo fue exacerbarse la dependencia del petróleo, malgastarse y no invertirse,
al punto que Venezuela se puede morir de hambre si tú la aíslas
internacionalmente. Pdvsa debería haber tenido el dinero, pero el desmanejo ha
sido tan grotesco que no tiene ni para pagar el crudo que necesita para
producir internamente. Si no se paga, Pdvsa no podría ni mover ni pretender
producir, entraría en una parálisis, aunque ya está casi en absoluto estado de
desmoronamiento operativo y caída de su estado financiero. Tiene deudas
acumulada, no solo con los tenedores de bonos; también le adeuda a los
proveedores.
Pero,
¿qué tanto de la crisis se puede atribuir de la baja de los precios del
petróleo?
La
caída de los precios del petróleo lo que hizo fue precipitar una situación de
vulnerabilidad absolutamente alimentada en los años previos. Se tiene un sector
económico y una manufactura a la que conscientemente se le impuso una carga
hasta debilitar su funcionamiento, hasta quitarle cualquier vestigio de
competitividad que pudiese servir para exportar, y ahora necesitas hacer
devaluaciones monstruosas para que algunos puedan comenzar a exportar unas
pequeñas cantidades. Es una situación de debilitamiento total de la estructura
productiva en la que hay una altísima dependencia de las importaciones, porque
se construyó un funcionamiento económico que solo era sostenible con precios de
petróleo crecientes, y ya no solo altos. Cuando el petróleo se detuvo en 2011 y
2012 en 100 dólares por barril, ya Venezuela estaba presentando problemas de
déficit de caja en dólares, pero la gente no se percataba y desde ese mismo
momento comenzaron a realizarse atrasos en los pagos a las industrias y los
proveedores, y ahora resulta que Venezuela no tiene credibilidad alguna para
atraer cosas que se necesitan con apremio.
¿Con
las nuevas normativas del Dicom, próximas a anunciarse, se va a poder lograr
una apertura mayor de las divisas?
No
se qué tan lejos están en capacidad de llegar. Percibo al ministro Pérez Abad
haciendo toda clase de esfuerzos muy focalizados y graduales, bastante lentos,
salvo el de devaluación del Dicom, que va acelerado. Percibo que él está
tratando de resolver solo un área de desequilibrio y crear una especie de
pecera aislada, y la verdad es que es una pecera muy pequeña para la magnitud
de los problemas que tiene Venezuela. Todo lo que se está haciendo es muy
racional, pero está ocurriendo en una parcela reducida y el problema nacional
que es muchísimo más grande está por fuera.
Incluso,
si llegan a conocerse las condiciones de operaciones del nuevo mercado Dicom
habría que evaluar qué tan flexible es. Por ahora lo correcto ha sido aproximar
ese tipo de cambio a un mercado paralelo que ha ido convergiendo hacia abajo.
La gran pregunta es qué van a hacer después para que operativamente este sistema
sea una opción para que cualquier persona o empresa pueda proveer sus dólares a
tasa Dicom sin riesgo. Porque desde finales del año pasado, con la reforma a la
Ley Orgánica de Precios Justos, se empezó a penalizar la referencia en los
costos a cualquier insumo que se importaba con precio del mercado paralelo. En
ese momento todas aquellas empresas que no tenían precios congelados, pero que
consideraban que podían seguir operando y vendiendo si conseguían divisas a
esos precios, se detuvieron porque había riesgo de cárcel. Eso fue ratificado
con la reforma de la Ley cambiaria el 30 diciembre cuando se introduce esa
penalización. Y desapareció un espacio de oferta de divisas que estaba haciendo
funcionar a no pocas empresas en el país. Agravaron por decreto y por ley la
situación de escasez nacional en casi todas las otras esferas no reguladas.
Ahora,
si el Dicom llega a acercarse más al paralelo podría verse el sentido a vender
y proveer divisas a una tasa que no tenga riesgo legal. Lo que no se sabe es
cuánta oferta pueda aparecer para abastecer ese sistema. Nosotros pensamos que
ese mercado va a ser pequeño de cara a la magnitud de las necesidades del país.
En la medida en la que se empiecen a trasladar bienes del Dipro, que sigue
estando absurdamente bajo en 10 bolívares, al régimen de Dicom, que parece es
lo que quiere Pérez Abad, se tienen que autorizar nuevos aumentos de precio, si
es que participan industrias cuyos productos finales están bajo regulación.
¿Pero
entonces las industrias estaban produciendo y vendiendo al tasar sus productos
al precio del mercado paralelo?
Claro,
de hecho habían algunas industrias que tenían acceso a tasas preferenciales y
el tipo de cambio paralelo solo les afecta indirectamente en la medida que
aumentan los costos de otros bienes y productos en el país y con ello la
inflación. Pero quien tiene que importar insumos y el sistema de cambio no
brinda las divisas necesarias ni siquiera para lo que es prioritario, entonces
necesitan ir a buscar las divisas donde teóricamente no hay y por supuesto
tienen un precio mucho mayor que es la típica e inmediata consecuencia de un
sistema de control de cambio.
¿En
Venezuela cuáles han sido los factores verdaderamente dinamizadores de la
inflación?
La
inflación tiene diversos determinantes y Venezuela tiene todas las vertientes
de inflación funcionando. Uno es el control de precio rígido, que cuando se
establece tiene un primer efecto antiinflacionario, pero después cuando se hace
más rígido se rezaga y empieza a dificultarse la producción de la mayoría de
los bienes. No se puede pretender que se mantenga la producción con pérdidas,
porque las pérdidas son tolerables por un determinado momento pero luego las
empresas no se pueden sostener y con ellas sus empleados, proveedores y todos
los involucrados. En el país el control se fue haciendo más extendido y más
profundo en lugar de flexibilizarse; eso es un inhibidor de la oferta que
genera escasez y esta, a su vez, es una multiplicadora de precios.
Después
se tuvieron dificultades en el acceso a las divisas. La oferta de divisas
comenzó a disminuir y esto dificultaba la obtención de los insumos a costos
oportunos e incluso la no obtención y por consiguiente la no producción. Otro
elemento es el de los costos de los bienes importados que empiezan a verse
reflejados al costo del dólar paralelo, aunque el oficial estuviese anclado en
6,30 bolívares por tanto tiempo.
Todo
esto es del lado de la oferta y costos, y del lado de la demanda ocurrió que
frente a esta oferta tan rígida tuviste una expansión monetaria, que es la
creación de dinero para dar ilusión monetaria en la gente con sucesivos
aumentos salariales que nunca logran nada y terminan intentando perseguir los
niveles de inflación. Entonces se presiona la demanda cuando se tiene todo un
modelo económico que reprime la oferta y es imposible que haya un resultado
distinto a la inflación.
¿Tienen
cálculos propios de la inflación acumulada y proyecciones para 2016?
Según
nuestros cálculos la inflación va estar por el orden de los 600%, esto como un
Índice General de Precios al Consumidor, pero hay sectores que podrían aumentar
más.
Entonces,
¿ya pasó lo peor de la crisis económica o está por venir?
Está
absolutamente en pleno y desbocado desarrollo, porque con muchísimo dolor no
logro ver nada que me convenza de que va a aumentar la oferta y aumentar la
producción de bienes, que es lo más importante. Un ejemplo es que la inflación
en los meses de abril y mayo fue mucho más elevada que las anteriores, a pesar
de que el tipo de cambio se mantuvo estable, e incluso declinó, y a pesar de
que la expansión montería estaba en tasas altas pero no crecientes, es decir
también se estabilizó la tasa de liquidez. Esos factores podrían estar
funcionando como atenuantes de la inflación mensual, pero nosotros observamos
que ha habido una mayor aceleración en el aumento de precios y es porque el
determinante de inflación con mayor incidencia en este momento es la escasez. Y
no se ve una acción por parte de las autoridades económicas clara, consciente,
contundente e inserta en un plan propiciando el aumento de la producción, no
hay nada a la vista y si eso es así quiere decir que las dificultades
económicas que estamos viviendo quedan igual en el mejor de los casos.
¿Cómo
evalúa el desempeño de los motores productivos que ha anunciado el Gobierno?
Cualquiera
de esos motores, en el supuesto de que arranquen, no alcanzan para resolver ni
la décima parte del problema de desabastecimiento que tiene el país. Aquí la
industria manufacturera que alimenta a la población, y representa el 85% del
abastecimiento nacional de alimentos, el Gobierno la ha estado deteriorando
hasta llevarla a la cuasi parálisis en la que se encuentra. No se puede
convertir a la industria en un enemigo, porque significa que estás aniquilando
las posibilidades de alimentar apropiadamente al país.
El
Gobierno también ha anunciado que bajará las importaciones a 15.000 millones de
dólares ¿Esta nueva medida logrará recortar el déficit fiscal?
El
Gobierno necesita que este año las importaciones sigan cayendo y eso no va a
mejorar la situación en relación al año pasado, que ya está mucho peor. Además,
la importación está prácticamente paralizada en términos operativos y aun así
no se ha logrado apartar el dinero para pagar las obligaciones y las mínimas
importaciones que se hacen. Tenemos un cúmulo de problemas de mora con créditos
comerciales, proveedores de servicios y hasta en la industria petrolera.
¿El
gobierno chino podrá seguir dando prestamos como se espera?
China
es un contribuyente importante del déficit de caja del Gobierno y ha venido
adquiriendo una importancia crucial dada la gravedad y la situación cuasi
miserable de los activos externos de Venezuela. Lo lógico es que entren esos
5.000 millones de dólares que han estado entrando cada uno de estos años. Pero
me parece que China se cuida de no aumentar demasiado su exposición a riesgo en
Venezuela, pero tampoco puede darse la vuelta e irse porque también tiene que
perder si lo hace, entonces se va a mantener allí prestando y beneficiándose de
estos créditos con importaciones país y proyectos de infraestructura.
¿Qué
papel juegan los subsidios en esta dinámica económica? ¿Se tienen que reducir?
Las
economías necesitan subsidios porque mientras no se logre subsanar las
desigualdades en la población se tiene que subsidiar de diferentes maneras. La
forma de los subsidios que eligió el modelo de la revolución es través de los
bienes casi gratuitos y resulta que lo que sirvió es para generar una corrupción
increíble, un tráfico y desvío de los bienes subsidiados con lo cual no se
terminó de ayudar los suficiente, porque ya no se tiene la misma abundancia de
dólares por la caída del petróleo y ya no se pueden pagar. Por eso es que los
subsidios tiene que ser realistas y preferiblemente en dinero.
¿En
cuánto tiempo se podría recuperar el poder adquisitivo del salario venezolano?
Para
eso se necesita estabilizar y ordenar al país, hay que aplicar un programa
serio que se deslastre de todos los principios destructivos de la economía que
han imperado hasta ahora. Cuando eso se haga, y se haga bien, se van a empezar
a ver los resultados en un lapso de dos años. Pero va tener primero un costo y
para eso es importante obtener financiamiento que ayude a compensar parte de
los impactos, cuando se tengan que corregir los precios de los controles. Y
partir de ese momento, con un Gobierno con credibilidad, los capitales van a
estar dispuestos a venir a invertir a Venezuela.
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