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lunes, 8 de febrero de 2016

HACIENDO SOMBRA AL VIENTO

(A)premios (y una breve coletilla)
Luis Barragán


Excepto en los hogares y aulas, no contamos con la debida relación de los premios y castigos en una sociedad contaminada por la impunidad. Impotentes y cautelosos, solemos reivindicar nuestra indiferencia frente a toda conducta que, por defecto o exceso, arriesgue el poco sosiego cotidiano con el que contamos.

A veces, nos sorprende el reconocimiento dado o recibido, obrando  la mezquindad como un dato cultural de la supervivencia. Sentimos la sensación de viajar en aquel barco que dio ocasión para  una magnífica novela de Julio Cortázar,  más que premiados, apremiados en popa por las conocidas circunstancias actuales.

El país que tuvo por huésped estelar a las televisoras locales, en cada uno de los hogares, celebraba el reconocimiento anual de sus artistas predilectos y la vieja prensa da cuenta de los premios, por cierto, competitivos entre sí, como el Guacaipuro de Oro, el Mara de Oro, o el Rafael Guinand, entre otros. Al pasar el tiempo, no por casualidad, naufragaron como no ha ocurrido en los países que tienen una vigorosa industria del entretenimiento que, año tras año, renuevan sus premiaciones anegando la aldea global.

Los premios nacionales de Literatura o Periodismo, por ejemplo, cuentan con la apatía generalizada y, sin que implique la inmediata descalificación de sus acreedores, sin dudas, ello obedece al sectarismo político e ideológico de sus concesionarios, quedando en el remoto recuerdo otros de carácter internacional como el Rómulo Gallegos o el Simón Bolívar. Muy pocos conocen hoy a los rigurosamente seleccionados por la Fundación Polar en el campo de la investigación científica o a la muchachada que destaca en las Olimpiadas de Matemáticas.

Coletilla: El régimen reconoce el monumental fracaso de la expropiación de Agro-Isleña, como suele ocurrir también con las medidas que improvisa respecto a numerosos inmuebles. Además, serio motivo de vergüenza, no se inmuta por el abandono del Sambil o la Torre de David en Caracas, luego de varios años, olvidando – más que las promesas de convertirlos en sedes de cuantas cosas se le ocurre – la urgencia misma invocada en el momento de la confiscación.

Fotografía: LB, Torre de David, desde Bellas Artes (Caracas, 05/02/2016).
Reproducción: Fina Rojas y Jesús Maella, Premios Rafael Guinand (Momento, Caracas, 1970).


08/02/2016

viernes, 25 de septiembre de 2015

BITÁCORA

Maqueta del Hospital Clínico Universitario de Caracas (UCV). Torre de David y sus alrededores, desde el piso 15 del edificio "José Vargas", Bellas Artes, Caracas.

viernes, 8 de mayo de 2015

LA OTRA MIRADA

 
Intervenciones de Julio Pacheco Rivas (Fuente: Facebook).

viernes, 1 de mayo de 2015

BITÁCORA


La otrora Escuela Experimental Venezuela de la avenida México (seguramente gozará de otra prenomenclatura oficial) tiene otro color, según nos percatamos ayer. Casi tenemos la certeza de la mano de pintura como insuficiente para preservar el histórico inmueble, decretado en 1937 por Eleazar López Contreras. Siempre la supimos de blanco, aunque de blanco fueron pintadas las edificaciones públicas en las décadas siguientes, sospechando de una antigua y rica policromía. Muy subjetiva nuestra apreciación, compartida con un amigo mientras transitábamos hacia el edificio "José Vargas", cercano, nos parece que desentona la escuela, empequeñecida, con sus entornos. La decisión - con las mayores probabilidades - debe abonar al empeño del oficialismo por contrastar con el pasado. Una mano de pintura dice ayudarle, en lugar de la construcción de otras escuelas para las cuales tuvo recursos y de sobra. Antes que desaparezcan de las redes las gráficas anteriores a esta tan "espectacular" obra del gobierno, al final orbitremos una breve muestra.  Valga agregar, desde la privilegiada vista del piso 15 del edificio mencionado, lo que va quedando de la Torre de David (o Confinanzas ), desechada a lo mejor por los inversionistas chinos que ya no deben tener razones suficientes para trabajar en Venezuela, y de la que se dice - subrayemos la improvisación de siempre - que puede servir de sede a un centro de emergencias.

domingo, 12 de octubre de 2014

VIOLENCIA VISUAL

De la atrilización urbana (y una coletilla satelital)
Luis Barragán 

Nuestros caseríos, pueblos y ciudades, añadidas las otrora grandes metrópolis, ahora en franco descenso, constituyen una suerte de represas para las inmensas oleadas de la propaganda gubernamental. No hay espacio público, por modesto que fuere, sin que las dactilares de una agresiva campaña complemente y explique, la estética y la ética misma del deterioro que convoca a los grafiteros de un precario empleo oficial, a los estrategas que trenzan los postes y clavan las vallas de sus ocurrencias justificadoras, a los cabecillas de sendos organismos públicos que intentan garantizar su supervivencia burocrática al transformar las sedes en un farallón del gusto madurista, como ocurre con la sede central del SAIME en Caracas.
Por estos años, hubo y hay piezas curiosas en el paisaje citadino, como el edificio en remodelación que está ubicado en la esquina de La Bolsa, antes fogadeado y ahora en manos del llamado Gobierno del Distrito Capital, que sirvió para colgar enormes pendones de promoción oficialista, frecuentemente deshilachados por el viento contaminado del casco histórico de Caracas. O como la Torre de David que, en trámite de desalojo,  rinde el mejor testimonio de la labor de un tal ministerio para la Transformación Revolucionaria de la urbe, pues, convertida en un gigantesco atril, exhibe dos extraordinarias sabanas que, a los costados, tapan alrededor de quince pisos, avisándonos que el extinto presidente vive a través del sucesor.

Seguramente, los empresarios de las vallas y afines envidiarán semejante colgadero de promoción litúrgica. Puede mirarse desde distintos ángulos de la ciudad, aunque un diseño tan convencional no lo deja ver, confundido con la inagotable metralla visual de la urbe: quizá algún adulador sacerdotal o un olfateador comercial, propondrá un enorme busto del fenecido que tenga la eficacia de la bola o de la tasa de las consabidas marcas de refresco y de café plantadas una vez en Plaza Venezuela, para que advirtamos definida y definitivamente la gestión del mito sobre el helipuerto que  coronó el sueño de los viejos dueños del inmueble.

Todo poblado está encaminado a convertirse en un compendio de avisos que, en lugar de participarnos de una obra en construcción, señalando el monto de la inversión y el nombre del ingeniero inspector, procura hallar los mejores atriles para la burda propaganda. Cada vez más imposibilitado de  exhibir el presupuesto público del que goza,  faltando las obras reales y específicas, el gobierno nacional opta por ocupar – como una hazaña cuasi marcial – cualquier tope y copete de la metrópoli para recordarnos que existe religiosamente, trastocada la estampita de bolsillo en un gulliveriano atril para las imágenes con las que constantemente nos agobia.

Coletilla:

Recomendamos ampliamente el artículo de William Peña: “Más satélites, menos redes y servicios” (http://www.opinionynoticias.com/tech/20705-mas-satelites-menos-redes-y-servicios). Está anuncianda la adquisición de un tercer y costosísimo satélite artificial por el gobierno venezolano y no hay  todavía una convincente explicación de la utilidad y ventaja de esta tan particular incursión espacial.
Fotografías: LB, desde el piso 15 del edificio "José Vargas", Bellas Artes, Caracas, 02/10/2014.

lunes, 8 de septiembre de 2014

INQUILINATO

La pretendida absolución
Luis Barragán


Forzosamente integrada a nuestra identidad urbana, la Torre de David cuenta con una extraordinaria fuerza didáctica. Explica y muy bien, la solución habitacional que ha dado el régimen a las grandes mayorías, sostenida en el tiempo, al igual que es delatora de su naturaleza más íntima.

Jamás fue prioridad la construcción de viviendas para los más necesitados, condenados a censarse y recensarse regularmente para optar por el remoto techo de sus ilusiones más ingenuas.  Mientras las mafias se tragaron  y tragan  los gigantescos ingresos petroleros,  multitudes desfilaron y desfilan por las dependencias oficiales para el registro y actualización de una data personal que tiene más de obsesivo afán policial que de genuina diligencia burocrática.

El gobierno alentó y permitió la ocupación del inmenso inmueble, sin responder por los riesgos y peligros que comportaba. A destiempo, luego de consolidada la ocupación, establecidos los vínculos vecinales y hasta laborales del caso, decide el desalojo bajo una fuerte censura y, como si no fuese responsable de la situación que conscientemente provocó, se empina con nuevas promesas que, ni siquiera como tales, alcanzan para todos los afectados.

Nada casual, luego de destruida la economía nacional, batiendo todas las marcas de  importación para las cuales ya confiesa no disponer de las divisas que con tanto esmero monopolizó y monopoliza, las camarillas en el poder relanzan las consignas de prosperidad, producción y productividad por siempre traicionadas. Y es que, con motivo del llamado “sacudón”, admitido implícitamente el monumental fracaso,  se creen absueltas de toda responsabilidad y, ahora sí, a década y media de un mismo gobierno, el socialismo en su etapa biométrica será el portador de la felicidad para cada uno de los venezolanos, porque … ellos lo dicen.

Permitieron que la economía se corrompiera, corrompiéndose, y  dirán que bastará el solo anuncio radiotelevisivo para absolverlos, pidiéndonos que desocupemos toda esperanza por una vida mejor, ya que, además de los impuestos, le debemos el propio derecho a la existencia. Eufemismos por delante,   hay que evacuar la Torre Venezuela para que la subasten, sin que se permitan dar una mínima explicación de las fallas estructurales que incrementaron y agravaron: según la prédica oficial, ya destruyeron masivamente lo suficiente y, ahora sí,  quince años después, nuestro único deber es pagar muy caro y agradecer por su veleidad de constructores.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2014/09/la-pretendida-absolucion/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1050769
Fotografías: LB, vista de la Torre de David desde el piso 15 del edificio José Vargas, Bellas Artes, Caracas (29/08/2014).

domingo, 27 de julio de 2014

(AUTO) DECONSTRUCCIÓN

De la precariedad como hábitat  (y nota previa)
Luis Barragán


Pronto cumplirá un año de sancionada por la Asamblea Nacional, en apenas dos sesiones,  sin que el Ejecutivo la haya promulgado o devuelto, la Ley Orgánica de Cultura, al igual que otros instrumentos que hicieron ruido (por ejemplo, el referido a las transacciones de vehículos automotores). Puede decirse que la oposición estuvo fehacientemente asistida por la razón al cuestionarla (os), pero de nada vale hacerse ilusiones al respecto. Sospechamos que la (s) materia (s) constituye (n) una tentación para Nicolás Maduro y su no menos estridente habilitación. Salvo mejor opinión, sostenemos que no es posible un (os) decreto-ley (es) en la (s) materia (s), porque está en tránsito una normativa sancionada que, pasado ya excesivamente  el lapso constitucional, está todavía obligada la junta directiva del parlamento a promulgar.  Breve digresión, tampoco sabíamos que la acción de amparo es posible ante otro país, según la decisión de la Sala Constitucional (TSJ) del 25 de los corrientes. Tratamos de un régimen con doctorado polaris causa.

La Torre de David

La autoconstrucción de las viviendas es un asunto común, cuando se debe y se puede por los costos también de tiempo que supone, añadido el paciente mejoramiento de los inmuebles.  E, incluso,  no pocas de las actuales urbanizaciones comenzaron por casas y edificios modestos que facilitó el Estado mediante créditos de largo plazo, trastocadas en exclusivas zonas de tan insospechado origen.

Algo muy distinto es convertir la autoconstrucción en una fundamental política del Estado, pues, orientada – sobre todo – a los sectores populares que demandan y desesperan por un techo, delega sus responsabilidades en quienes, además, con su fuerza de trabajo, lo subsidian.  Integrándose a un vasto clientelismo político, pugnan por convertir en hogar las viejas edificaciones invadidas y alcanzar las escasas  cabillas y bolsas de cemento, en un país productor de hierro que galopa hacia la nerviosa desindustrialización.

El más distraído observador pudo reparar en la pausada transformación que experimentó la citada torre por todos estos años, convertidas las rampas, oficinas,  sótanos, terrazas,  estacionamientos o cualesquiera otros espacios, en sendos apartamentos de una estética a lo  Meyer Vaisman. Es de suponer, en el particular tráfico mercantil que también explica la pobreza en una economía rentista, una fortísima inversión de más de dos mil familias a tono,  obligándonos al acento, con la política del Estado,  agregada la operatividad de una (s) cooperativa (s) expuesta (s) ya a la burla más contundente y al fracaso.

Tolerada y consolidada la experiencia por una década, el gobierno nacional está ahora comprometido con los empresarios chinos en diligenciarles y procurarles un asiento principal para sus intereses y negocios, surgiendo la mole que ha debido avergonzarles como alternativa. Por citar únicamente el caso de Caracas, otras edificaciones públicas no cuentan con la jerarquía de una infraestructura y los posibles servicios como puede dispensar la torre, aunque genera un fundado temor a los habitantes de la Torre de Viasa o de la otrora insigne arquitectura que sirvió de sede a la Procuraduría Agraria Nacional, pues, tratándose de sus superiores e inmediatos intereses, el poder decide y desaloja sin chistar.

Gobernar es una tarea ardua, pero abaratado sencilla y asombrosamente el costo político de no hacerlo, privilegiado el poder continuista, la autoconstrucción es el objetivo ideal que, por cierto, se convirtió en programa realizado luego de  la frustrada reforma constitucional de 2007, pretendiendo transferir los más difíciles, viejos y enconados problemas a las comunidades. Empero, objetivo harto demeritado y traicionado, tratándose paradójicamente de la potencia capitalista emergente más importante del mundo, el resultado será siempre el de la precariedad como hábitat.

Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/20038-de-la-precariedad-como-habitat-y-nota-previa

LUCES QUE SOMBREAN

De la imborrable metáfora  (y nota previa)
Luis Barragán


El gobierno nacional anunció el aumento de las tarifas eléctricas para el venidero mes de agosto, con un descaro monumental. A pesar de los incontables recursos con los que cuenta, incluyendo el tiempo, persisten los apagones a lo largo y ancho de todo el país. Insiste en el ahorro, aunque el grueso de la población es su más fiel cumplidor y, por lo demás, desindustrializado el país, el consumo no llega a la estratósfera. La versión de Jesse Chacón no está sometida a la prueba del debate parlamentario, ni se arriesga a una libérrima rueda de prensa. Causante también de la legítima protesta social, olvidó su promesa de renunciar.

La Torre de David

Caracas cuenta con el infortunio de cuatro gobiernos simultáneos, siendo legítimos apenas dos, para un mismo resultado.  Cercada y desconocida, a pesar de su rango constitucional, la llamada alcaldía mayor padece el asedio de la alcaldía menor, la jefatura de gobierno del Distrito Capital y un ministerio para la Transformación Revolucionaria que ahora halla explicación y justificación con el desalojo de la Torre de David.

Así los nieguen como destinatarios, la inmediata conclusión de la consabida visita de Estado ha sido buscar una sede principal para los empresarios chinos y, levantada con su ruindad a  la vista de todos, coronada por el helipuerto de una estructura que ha soportado tanto deterioro, la Torre de David parece reunir todos los requisitos. Faltando poco, como si se tratase de un divertimento, Nicolás Maduro dice agotar en una cadena nacional la discusión en torno a su demolición o reconstrucción.

Quedará imborrable en la memoria colectiva, el rancho vertical que ha de avergonzar a un gobierno que lo tiene como su mejor metáfora. Ha burlado la buena fe de más de dos mil familias que lo habitaron, mitigando la desesperación de muy pocas de las reubicadas en apartamentos que esperaban y esperan otras centenares de miles.

Poco se sabe de las negociaciones aparentemente pacíficas, pues no hay libertad para indagar, informarse y expresarse, por lo que el escepticismo es el mejor consejero. Recordemos que  el gobierno estructuralmente ha respondido a la alta demanda de techo, propio e impropio, estimulando, auspiciando, tolerando y celebrando las invasiones, porque es incapaz de construir el número de viviendas que se requiere bajo las condiciones mínimas de seguridad, salubridad y confort.

Repentinamente, ha parado el laboratorio social que fue la Torre de David. Ojalá que surjan sendas tesis de grado, fundamentalmente sociológicas, que den cuenta de un fenómeno que los estudios ministeriales in situ, si es que se hicieron o todavía  existen, apenas asomarán en toda su dramática dimensión. Vaya transformación revolucionaria propulsada por un ministerio que no encontraba sus objetivos, ahora especializado en procurarle un referente estratégico a China.

Fuentes:
http://www.elsoldemargarita.com.ve/posts/post/id:136305
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/20069-de-la-imborrable-metafora-y-nota-previa

INDISIMULADA TORRE DE NUESTRO RENTISMO

La pobreza como monumento (y nota previa)
Luis Barragán


El asunto estriba en que no son deslices, faltas o delitos menores, relacionados con el tránsito automotor, alguna factura olvidada,  lesiones leves o posesión de marihuana para el consumo personal.  Por lo regular, casos como los de Aponte Aponte, Isea o Carvajal asoman la punta de un iceberg tumorizador que justificadamente conmociona. Y, a la vez, prisioneros irrefutablemente  políticos como Leopoldo, Daniel y Enzo resultan golpeados, tras una requisa a deshoras.

La torre de David

Desde mediados de la década pasada, la vista privilegiada de la oficina de Ramón Petit nos permitió el modesto y periódico  seguimiento fotográfico de la Torre de David o de Confinanzas, suscitando la inevitable reflexión.  La sospechosa clausura del laboratorio social que no tuvimos ocasión de conocer rejas adentro, por más que nos propusimos la aventura, nos remite a aquellos lejanos días de la lluvia que licuaba el inmueble, desprendiéndose lentamente de sus láminas sorteadas al viento que tardaban poco en avisar del estrepitoso ruido al caer.

Convertido en un inédito, triste y visible monumento, ha ejemplificado fielmente la solución estructural que, en definitiva, ha dado el gobierno nacional al problema de la vivienda, estimuladas y protegidas las invasiones a inmuebles que anunciaban sendas fallas, además de afianzar la inseguridad jurídica asociada al desconocimiento de los títulos de propiedad.  Por más que diga ahora terminar con el curioso complejo residencial y comercial que toleró y, por omisión, aupó,  el régimen no está relevado de sus responsabilidades por la inmensa situación de riesgo a la que sometió a sus ocupantes por largos años, en condiciones de insalubridad y violencia que afectó severamente a sus vecinos, como – es necesario subrayarlo – ocurre todavía en otras localidades donde la pobreza ya no es delito, sino oportunidad para la descomunal demagogia gubernamental.

Personas inocentes y honradas también depositaron su desesperación en lo que fue una vistosa promesa de las grandes finanzas,  una efímera vicisitud de la economía rentista que nos agobia. Sin embargo, sumergidas en el tráfico mercantil que ha generado la pobreza,  cotizándola indeciblemente en el medio urbano, cohabitaron con el hampa ante la mirada displicente de los decisores públicos que tuvieron y tiene otra prioridad: el perverso mecanismo de control social se unió a la pereza de gobernar, por todo el trabajo que acarrea restándoles tiempo en la faena de prolongarse en el poder a cualquier precio.

La construcción de viviendas que no, la improvisación de piezas para las principales arterias viales del país trastocadas en vitrinas, es una gigantesca deuda que la administración socialista no ha honrado y tardará demasiado en hacerlo. La incompetencia e ineficiencia impide  la total remodelación de unos pisos carbonizados que ya demoró más que la construcción misma de la torre de Parque Central afectada y, de tratarse de obras urbanísticas más complejas, tampoco hay alguna que pueda exhibir, porque la inauguración esporádica de módulos y otros tarantines de sonoras ínfulas, no se compara – por ejemplo – con la apertura de avenidas de inocultable irradiación, como las decisivas y duraderas Urdaneta y Libertador en Caracas, realizadas en un breve tiempo por Pérez Jiménez y Betancourt, con todas las complicaciones, por no citar urbanizaciones enteras que años atrás constituían la agenda ordinaria de Miraflores.

Tiempo atrás, fracasó la subasta de una torre que igualmente sintetizó una gran ambición en el campo de la ingeniería y de la arquitectura. Ahora, demolida o reconstruida, la cuestión está en facilitar, ofrecer y entregar una sede que esté a la altura del empresariado chino, explicando la repentina sensibilidad social de un gobierno que impuso el desalojo por medios aparentemente amables, aunque la oferta no sea tan amplia, suficiente y generosa para más de dos mil familias convertidas en rehenes de las circunstancias más apremiantes.

Por casualidad, en estos días, llenamos nuestro poco rato de ocio con Meyer Vaisman, uno de los intérpretes más fieles de la Venezuela petrolera contemporánea.  El gran rancho vertical que ha despertado la curiosidad allende las fronteras, es el gobierno mismo, porque -  al orillarse a sus ventanas -  podemos observar la intimidad misma de sus fastuosos tratos con la potencia que lo subordina y que quedará como una ingrata herencia, mientras está revestido de la calamidad de miles de familias que le sirven de escudo humano.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2014/07/la-pobreza-como-monumento-y-nota-previa/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1044688

sábado, 26 de julio de 2014

EN LA MERA TORRE (1)


Nota LB: Desde un primer momento, la invasión de la Tore de David llamó nuestra atención. Incluso, con la vista privilegiada de la oficina de Ramón Petit (ubicada en el piso 15 del edificio "José María Vargas", Bellas Artes), tomamos nuestras gráficas. Sumadas las anteriores a 2011, están traspapeladas. Hasta el video de un buen palo de agua, a mediados de la década anterior, quizá torpemente tomado, mostró cómo se desgajaba el edificio con la tristeza del frío y el agua copiosos: caían las láminas sorteadas por el viento, escuchándose luego el estrépito a lo lejos. Numersas son las fotografías tomadas desde la oficina de Petit, a pie, en automóvil particular, desde una camioneta-por-puesto, en la pasarela. Por cierto, algunas desinhibidamente fusiladas en la red, dada la particular  y acaso privilegiada perspectiva con la que contamos  (por ejemplo:  http://www.planetaurbe.com/una-vista-dentro-de-la-torre-de-david-en-caracas-video/; http://alaskadesignforum.org/2011/03/politics-and-the-built-environment-common-space-in-venezuela/; http://musarq.blogspot.com/2013/02/anderson-y-la-verdad.html#more; http://www.radiomundial.com.ve/article/ministro-villegas-visita-la-torre-david-para-constatar-las-condici%C3%B3nes-en-las-que-viven-sus; o http://musarq.blogspot.com/2013_02_01_archive.html): hay dos o tres fotografías en el pajar del disco duro, tomadas desde la avenida, en la que veía las rampas todavía vacías y, hacia lo alto, las pocas antenas de televisión satelital que competían con la ropa a secar en las ventanas.