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domingo, 24 de noviembre de 2019

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Pedro Pablo Barnola. "Noto y anoto: Nueva luz sobre Miranda". El Nacional, Caracas, 02/04/1981.
- Julián Chela-Flores. "La nueva ciencia de la astrobiología en Iberoamérica". El Universal, Caracas, 19/09/98.
- Luis Loreto. "¿Un satélite de comunicaciones para la región andina?. Resumen, Caracas, nr. 335 del 13/04/80.
- Faitha Nahmens. "Jorge Rodríguez, duda razonable". Exceso, nr. 173 del 04/04.
- Alberto Eduardo Rengifo. "Eurobuilding: un monstruo desconocido". Punto, Caracas, 31/05/90.

Reproducción: Orlando Letelier y Diego Arria. Resumen, Caracas, nr. 45 del 15/09/1974.

sábado, 22 de septiembre de 2018

TECNOLOGÍA PARA EL RETROCESO

Tartamudeo tecnológico
Luis Barragán


Varios países en uno, en su peor acepción, Venezuela se ha ruralizado a los extremos del hambre, las epidemias y los más insólitos éxodos.  El dato tecnológico, propio del siglo que estamos perdiendo, únicamente concierne a las camarillas del poder.

La galopante desurbanización, colapsados los más elementales servicios públicos, bandolerizadas las calles que tejen el itinerario del deterioro,  autoriza o dice autorizar una tecnología de punta que es, ante todo, un formidable modelo de negocios. Así, tres renglones ejemplifican una colosal  inversión,  definitivamente injustificada, explicada por el añorado disparo de los precios del petróleo y de la deuda.

No hubo autoridad municipal, regional o nacional que no instalase sendas cámaras de monitoreo,   en calles y avenidas, prometidas como solución al problema de la inseguridad personal, aunque los servicios policiales – también penetrados por el hampa – no cumpliesen con las más básicas tareas, excepto se tratara de la persecución política.  En lugar de disminuir, aumentó la delincuencia, añadidas las cifras de muertes violentas tan ocultas, como las de la hiperinflación.

No pocas ciudades, exhibieron grandes y sofisticados cubos que los puntuales camiones mecánicamente trenzarían y vaciarían, librándonos de la basura.  Desaparecidos unos y otros, algunas viejas unidades apenas surcan las principales arterias viales, disponiendo de braceros que, por lo general, con un pedazo grande de tela, recogen los desechos (deshechos), incumpliendo con las más elementales normas sanitarias, porque no cuentan con los guantes o las máscaras, como tampoco con los contratos colectivos que impidan la pulverización de un salario prácticamente simbólico.

Inútil reincidencia, el ministro de Educación Superior ha tuiteado, ahorrándose cualesquiera explicaciones, sobre el  convenio con la Corporación Industria China Gran Muralla, para poner hacer circular otro satélite artificial que llamarán “Guacaipuro”, mientras que es indiferente a la efectiva desalarización de los docentes universitarios,    en un dramático cuadro de deserción que se une a la estudiantil. No hay presupuesto para las universidades, pero sí cantidades impresionantes de divisas para una incursión espacial que tampoco da cuenta de las anteriores, pues, beneficio alguno ha traído, quizá sólo en el ámbito militar: la catástrofe humanitaria obliga a un monitoreo desde el espacio sideral.

Algo más que una veleidad tecnológica, la dictadura hace rentable el retroceso a la premodernidad.  Simplemente, es negocio dotar de cámaras sofisticadas, recolectores de acuerpada carrocería y satélites de sutilezas impresionantes al Estado, aunque no haya ni habrá una política pública en el ámbito de la seguridad personal, sanitario o aprovechamiento del inmediato espacio sideral.

Lo peor es que, por instantes, el régimen genera alguna ilusión en torno a sus diligencias frecuentemente traicionadas. Digamos, una suerte de tartamudeo tecnológico, cuando se vio al deslumbrante camión alzar en brazo el cesto de basura, o  hubo intimidación por la cámara observante sin saberse prendida o apaga, pues, a nadie le consta, que tal satélite sea verdad.

Ilustración: M. Guinzo para un cuento de José Balza, “Canto del tartamudo”. El Nacional, Caracas, 11/02/1968. Papel Literario.

23/09/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/09/23/tartamudeo-tecnologico/

viernes, 27 de octubre de 2017

CUADERNO DE BITÁCORA

El problema de la oposición raya ya en la representación, pues, destrozada, los cuatro partidos que monopolizan la MUD, por mucho que apelen al símbolo unitario, hablan sólo por ellos y, algunos, por sus facciones internas. Cada quien, con alguna relevancia pública, hace de su agenda personal la de toda la oposición. Incluye la faceta más arriesgada, dura y difícil, como la de girar internacionalmente. Armando Martini, acierta con su Tweed reciente. ¿A quién carajo representa ...?

La ruptura del régimen es la de su  propia institucionalidad que tampoco la concede la tal constituyente. Cierto, ésta convocó a las elecciones regionales, pero es de suponer que el dispositivo ha de funcionar, permitiendo que los tales consejos legislativos hagan lo propio. Pero, no. Ni siquiera eso. Simplemente, no juramentaron a los gobernadores electos y, mucho menos, a los de la oposición. Sobrevino el saneite de los cuatros de Acción Democrática y, resistiéndose Juan Pablo Guanipa, no sin afianzar su liderazgo regional, tendrá que enfrentar unas nuevas "elecciones libres" en el Zulia.

Prospera el delito, además, literal y políticamente teñido de rojo. No hay maneras de acceder a la justicia. Las redes sociales ayudan. La criminología y la criminalística, deben decirnos más de lo poco o nada que dicen. Proliferan los estafadores, chantajistas y cualesquiera agentes de la galopante descomposición. Empero, el empleo de las redes resulta peligroso, pues, también pudiera dar oportunidad a las falsas campañas, a la persecución de los inocentes, que no es el caso que nos ocupa. Nos preguntamos, de enterarse, cuál será la reacción del victimario. Nada decente, se adivinará.

La "era bolivariana" es portadora es también la del burdo delito, dejando muy atrás el consabido de "cuello blanco". Sentimos que tampoco encuentra el asunto, el debido cupo en el debate público, con muy contadas excepciones..

Estuvimos a punto de responderle a Ochoa Antich. Increíble que una persona como él, incurra en la simplicidad de un mensaje que lo sabe útil para ese discurso maniqueo, de ocasión que nos asfixia. Además, en nada original, acaso, el peor castigo en las redes consiste en la indiferencia casi militante ante cualquier Tweed, fuese o no bueno. Fue mejor, dejar vacío, en mera tentativa, el recuadro y pasar a la siguiente "página".

El "programa" espacial de la mentada revolución, tiene sus bemoles. Un tercer satélite que, sin dudas, modesto para las tareas que implica el desarrollo, puede decirse y, en nada beneficioso para el persistente anuncio de sus ventajas (la telemedicina, por ejemplo), lo suponemos muy bien destinado a su uso militar y a las labores de inteligencia. Así son las dictaduras.

Incluso, circuló una buena humorada al asegurar que el tercer satélite artificial venezolano, tiene por destino la búsqueda de los otros dos perdidos. En esta aldea monotemática en la que se ha convertido Venezuela, no es posible debatir más de uno o dos temas, quedando en el olvido el resto de nuestras vicisitudes. Por ello, nos llamó la atención el Tweed de Lucciano Bartolini, alusivo al caso. No lo conocemos personalmente, pero es recurrente en las redes. E, incluso, le escribiremos con la idea de que se anime a extender un poco más el comentario sobre el tema. Tendremos una pavorosa crisis humanitaria y todo lo demás, pero en nada nos autoriza a desestimar temas que, a la postre, lucen relevantes.  Desafortunadamente, no disponemos de tiempo para este y otro asunto, agotado el que nos permitimos para suscribir semanalmente lo que eran dos o tres textos semanales, ahora cinco o seis,  que hace de cada domingo, también un día de trabajo.

Intentamos en todo lo posible, actualizar el blog. Es difícil, incluyendo la selección de los textos ajenos que se acumulan y, más de las veces, no da tiempo de leer. Además de ofrecerlo a  terceras personas que pudieran interesarse, el blog se convierte en un extraordinario archivo, aunque la indexación varias veces falle. Por cierto, no sin agradecerle el gesto a Raiza, ella colocó un mensaje facebookeano que nos ruborizó al citarnos. 

No podemos hacer un registro diario de todo lo que escribimos, nos escriben y se escribe en las redes. Pero, quizá sirva para más adelante evaluarlo, ya que, por estos días, en un grupo de WhatsApp, se nos preguntó - a raíz de la declaración sobre AD - el por qué pedir rectificación. Suele ocurrir, una simple respuesta se hizo algo extensa y "barroca", pues, palabras más, palabras menos, señalamos que siempre hay que dejar una puerta abierta. Y, para más señas, suponer que ese partido lleva la procesión por dentro y quizá tenga parlamentarios que coincidan con nuestra postura, actuando. Antes, estas crisis resultaban inatajables y, a veces, desembocaban en la división, mas - así será la crisis de los partidos, hoy - ya no tienen fuerza para dividirse y, en lugar de diluirse o desvanecerse, como los buenos soldados, simplemente se descomponen. Evidentemente, evocado el célebre pasaje de Douglas MacArthur, se nos pasó la mano y no hubo respuesta alguna. No la hubo, no porque convenciera a los contertulios, sino que, conociéndolos, no creen que haya puertas abiertas aquí ni allá que dejar abiertas.
(LB)

domingo, 12 de octubre de 2014

VIOLENCIA VISUAL

De la atrilización urbana (y una coletilla satelital)
Luis Barragán 

Nuestros caseríos, pueblos y ciudades, añadidas las otrora grandes metrópolis, ahora en franco descenso, constituyen una suerte de represas para las inmensas oleadas de la propaganda gubernamental. No hay espacio público, por modesto que fuere, sin que las dactilares de una agresiva campaña complemente y explique, la estética y la ética misma del deterioro que convoca a los grafiteros de un precario empleo oficial, a los estrategas que trenzan los postes y clavan las vallas de sus ocurrencias justificadoras, a los cabecillas de sendos organismos públicos que intentan garantizar su supervivencia burocrática al transformar las sedes en un farallón del gusto madurista, como ocurre con la sede central del SAIME en Caracas.
Por estos años, hubo y hay piezas curiosas en el paisaje citadino, como el edificio en remodelación que está ubicado en la esquina de La Bolsa, antes fogadeado y ahora en manos del llamado Gobierno del Distrito Capital, que sirvió para colgar enormes pendones de promoción oficialista, frecuentemente deshilachados por el viento contaminado del casco histórico de Caracas. O como la Torre de David que, en trámite de desalojo,  rinde el mejor testimonio de la labor de un tal ministerio para la Transformación Revolucionaria de la urbe, pues, convertida en un gigantesco atril, exhibe dos extraordinarias sabanas que, a los costados, tapan alrededor de quince pisos, avisándonos que el extinto presidente vive a través del sucesor.

Seguramente, los empresarios de las vallas y afines envidiarán semejante colgadero de promoción litúrgica. Puede mirarse desde distintos ángulos de la ciudad, aunque un diseño tan convencional no lo deja ver, confundido con la inagotable metralla visual de la urbe: quizá algún adulador sacerdotal o un olfateador comercial, propondrá un enorme busto del fenecido que tenga la eficacia de la bola o de la tasa de las consabidas marcas de refresco y de café plantadas una vez en Plaza Venezuela, para que advirtamos definida y definitivamente la gestión del mito sobre el helipuerto que  coronó el sueño de los viejos dueños del inmueble.

Todo poblado está encaminado a convertirse en un compendio de avisos que, en lugar de participarnos de una obra en construcción, señalando el monto de la inversión y el nombre del ingeniero inspector, procura hallar los mejores atriles para la burda propaganda. Cada vez más imposibilitado de  exhibir el presupuesto público del que goza,  faltando las obras reales y específicas, el gobierno nacional opta por ocupar – como una hazaña cuasi marcial – cualquier tope y copete de la metrópoli para recordarnos que existe religiosamente, trastocada la estampita de bolsillo en un gulliveriano atril para las imágenes con las que constantemente nos agobia.

Coletilla:

Recomendamos ampliamente el artículo de William Peña: “Más satélites, menos redes y servicios” (http://www.opinionynoticias.com/tech/20705-mas-satelites-menos-redes-y-servicios). Está anuncianda la adquisición de un tercer y costosísimo satélite artificial por el gobierno venezolano y no hay  todavía una convincente explicación de la utilidad y ventaja de esta tan particular incursión espacial.
Fotografías: LB, desde el piso 15 del edificio "José Vargas", Bellas Artes, Caracas, 02/10/2014.

domingo, 20 de julio de 2014

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Eduardo Arroyo Lameda. "Dos satélites artificiales". El Nacional, Caracas, 14/10/1957.
- Marcel Roche. "La ciencia de hoy no habla español". El Diario de Caracas, 18/06/81.
- Tulio Arends. "La vitamica C, el catarro y el Dr. Linus Pauling". Resumen, Caracas, nr. 167 del 10/01/77.
- Arístides Bastidas. "La ciencia amena:  Por su máquina de escribir (Philo) Remington merecería el cielo pero por su fusil de repetición debe estar en el purgatorio". El Nacional, 05/07/87.

Reproducción: El Nacional, Caracas, 10/10/1957.

jueves, 19 de julio de 2012

RIESGO Y OPORTUNIDAD,

El aviso espacial
Luis Barragán


Lunes, 6 de noviembre de 2000

La colocación de hombres y artefactos en el espacio ultraterrestre tiene relación con los altos excedentes económicos de un país, aunque existan los más empobrecidos que lo intentan exitosamente, acentuando las paradojas.
Obliga a toda una infraestructura técnico-científica, propia y/o ajena, además del manejo del consenso y disenso que provocan proyectos antiguamente tenidos por descabellados. La explotación comercial del espacio, provechosa en la medida que los costos son independientes de la distancia de colocación de los satélites, avisa de una actividad decisiva para el futuro en muchos y variados aspectos. Es de suponer que las estaciones orbitales a muy largo plazo, por ejemplo, reforzarán el optimismo de quienes advierten las cada vez más precarias condiciones de vida en el planeta, aliviando incluso los temores que ya despierta el que cometa que - se dice - amenazará seriamente nuestra existencia en el 2016 o 2026. Apartados de la especulación, en la muy terrícola zona del subdesarrollo, prosigue el nacionalismo de cartón piedra sin descifrar las circunstancias crecientemente impuestas por la tendencia globalizadora. No se trata del ser humano de cortas extremidades que se adaptará más "naturalmente" al espacio, fruto de la ingeniería genética que mereció una rápida reflexión de Leonardo Boff en un libro sobre la muerte, o de versar sobre la vida en el espacio, como lo hizo José Alcalá, Presidente de la Sociedad Venezolana de Medicina Aeronáutica (Elite, 27/ 04 / 68), sino del hecho (excesivamente) concreto de necesitar un satélite para la investigación de los propios recursos naturales, la Faja Petrolífera del Orinoco por citar un caso, capaz de retener y administrar información de índole estratégica. Consabidas las ventajas que ofrece el espacio inmediato al planeta, la denominada franja "geoestacionaria" se encuentra congestionada por satélites que persiguen fines comerciales y más decididamente militares, siendo probablemente minoritarios los destinados a la estricta investigación científica. Además, las "ventanas" para su colocación - una lascivia atmosférica - son escasas, lo que permite inferir posibles conflictos políticos entre quienes celosamente se atrincheran en un inusual monopolio y los que desean romperlo, tal como lo sugirieron Luis Loreto ("Resumen", 13 / 04 / 80, Nr. 336) o Vladimir Shatalov ("Tiempos Nuevos", APN, 05/86, Nr. 20), amén de la ambigua utilidad intuida por Alvin Toffler (uso civil y militar) en "Las guerras del futuro" (Plaza & Janés, 1994, p. 246). En América Latina debemos afrontar el desafío espacial sin mayor tardanza que la obligada en razón de sus difíciles condiciones sociales y económicas. Sin embargo, éstas también pueden superarse gracias a los esfuerzos que se hagan en una materia ordinariamente tenida como inútil y vanidosa. No afirmo que, a los sacrificios acostumbrados, se apliquen otros de magnitud descomunal a las mayorías empobrecidas, distrayendo cuantiosos recursos en forma inmediata.
Incluso, podemos observar que China e India acceden a la bomba nuclear por encima de las teóricas prioridades que la harán la primera potencia económica mundial, en un caso, o de las hambrunas y epidemias, en el otro; no obstante, el aprovechamiento productivo de la energía puede ayudar a la acelerada solución de los problemas. México ha padecido los consabidos problemas económicos, pero, metido en un modesto programa espacial, evitando la desmesurada elevación de costos, colocó uno de sus satélites a la espera de su completo funcionamiento. Y es que propiamente debemos buscar una "ventana" en el firmamento de nuestras paradojas para obtener provecho en el campo espacial, habida cuenta de lo que puede hacerse a través del Pacto Andino o Mercosur, sobre todo si aparece en la agenda de negociación con los grandes bloques comerciales y aduaneros, y también de la experiencia que podrían aportar países como Rusia, dispuestos a exportar productos y servicios, anteriormente etiquetados de "máxima seguridad", en aras de solventar sus angustiosos problemas.
Individualmente considerados, nuestros países no soportarían un programa que absorba tantos recursos y por ello, un Centro Espacial Latinoamericano (y del Caribe) convendría y articularía mejor los intereses en la materia, aprovechada la base que se encuentra en la Guayana Francesa, pivote de las aspiraciones europeas. Constituiría una responsabilidad también básica de los Estados en el marco de una integración que ha de descansar cada vez más en la iniciativa privada.. Hemos sabido de esfuerzos como el "Proyecto Cóndor" a nivel andino, seguramente superado, y el tiempo no desmiente los beneficios socioeconómicos para la subregión, apuntados por Pedro Barrios en una ponencia discutida en el ya lejano Primer Congreso de Telecomunicaciones Vía Satélite, (USB / CANTV, 04 / 88): integración de las zonas apartadas y de baja densidad poblacional, armonización cultural y económica de la subregión, disminución de la dependencia socioeconómica, fortalecimiento de las redes troncales de comunicación, oferta de modernos servicios a las empresas, impulso del sistema de telecomunicación. La factibilidad política del programa integrativo espacial debe fundarse en las realidades que nos atenazan y sus salidas realistas, en una tautología más de las veces necesaria, y no en esos abalorios de uso que nos debilitan cívicamente. Su aceptación o rechazo ha de fraguarse en una discusión seria y coherente. Constituiría una aleccionadora e interesante experiencia, lejos, incluso, a la vista en Estados Unidos o la Unión Soviética cuando emprendieron sus viajes espaciales, lo que no impidió una posterior manipulación populista con el anuncio del primer astronauta de color (negro luthieriano), Robert Lawrence ("El Nacional", 20/08/67) y el acompañamiento del primer cosmonauta latinoamericano en el Soyuz-38 (Ibídem, 19/09/80). Nada impide reflexionar y profundizar el Tratado de Principios que rige las actividades de los Estados en la exploración y uso del espacio exterior y los cuerpos celestes. Según el artículo 11, ya alcanzada la Luna, ésta no puede ser ocupada y soberanamente reivindicada por una nación. Claro, ¿ cómo evitarlo si apenas dos potencias han posado sus hombres y/o máquinas en ella?. Con mucha razón, un autor necesario de recordar, Víctor José Delascio, afirmó que "nadie duda que conviene que el jurista se anticipe, por decirlo así, a los acontecimientos y regule - con carácter preparatorio, naturalmente- actividades y situaciones absolutamente previsibles, aún cuando para su realización haya de transcurrir un plazo relativamente largo", alertando sobre el alunizaje ("Conceptos sobre temas aeronáuticos y espaciales", SOVADAE, 1969, p. 445). El derecho espacial, luego de pasada la fiebre espectacular de finales de los sesenta, sigue siendo un ancho terreno que abonar con ingenio y decisión. El espacio ultraterrestre puede ser una maldición para los países subdesarrollados que lo intentan o una bendición para los que lo logran. Un riesgo y una oportunidad.

Fuente:http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/3470105.asp

jueves, 10 de mayo de 2012

¿UNA POLÍTICA ESPACIAL ...PÚBLICAMENTE INEVALUABLE?

CIUDAD CARACAS, 10 de Mayo de 2012
Chávez aprobó 20 millones para el Satélite Miranda

El presidente de la República, Hugo Chávez, aprobó 20 millones de bolívares para el desarrollo del Satélite Miranda, el cual se estima entrará en órbita entre septiembre y octubre de 2012. Así lo informó ayer el ministro para Ciencia, Tecnología e Innovación, Jorge Arreaza, durante un recorrido por la empresa Química, Biotecnología al Servicio Social (Quimbiotec), ubicada en la carretera Panamericana, estado Miranda, reseñó AVN.

Anunció que el Ejecutivo destinó 205 millones de bolívares para la segunda fase de la industria Canaima, que producirá y comercializará piezas y partes de equipos de computación; 45 millones para los decodificadores de antenas para televisión digital abierta; 149 millones para el Centro de Investigación y Desarrollo de Satélites de la Agencia Bolivariana Espacial, y 45 millones para el escalamiento de los decodificadores de recepción.

Arreaza dijo que la inversión en Quimbiotec es de mil 189 millones de bolívares, provenientes del fondo de la Gran Misión Saber y Trabajo, y que además se aprobaron otros 381 millones adicionales, provenientes de los recursos obtenidos con la aplicación de la Ley Orgánica de Ciencia y Tecnología.

Por otra parte, adelantó que Quimbiotec producirá cápsulas de filgastrim y eritropoyetina, destinadas a las personas que padecen cáncer y enfermedades renales, respectivamente.