Malicia Exxoniana
Isaías Márquez
Para muchos el poder actual que controla la economía y la política del mundo es el financiero, asunto que traemos a colación en virtud de la “contingencia” por unos US$ 20 millones que ya ha presvisto Exxon Mobil de los EEUU a fin de colaborar con Guyana en las costas judiciales que podrían generarse a causa de la judialización de la controversia por el territorio Esequibo, que Venezuela, muy justificadamente, reclama, el cual Guyana ha llevado a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ya que está en juego un área petrolífera, la seguna más importante del mundo, en volumen, la cuenca Guyana-Surinam, con reserva de unos 12800 millones barriles de crudo, estimación según el Servicio Geológico de los EEUU (USGS, por sus siglas en inglés) y extensión de unos 459450 km cuadrados -10 veces más grande que la Faja bituminosa del Orinoco-, en aguas venezolanas, enclavada entre las zonas marítimas frente al Delta del Orinoco y el límite con las áreas marinas y submarinas de la Guayana Francesa.
Lo más grave de esta problemática estriba en que desde 2012 Guyana ha permitido, ilícitamente, su parcelamiento en los bloques: Roraima (Anadarko, EUA); Pomeroon (CGX de Canadá) y Stabroek (Shell, Holanda y Exxon Mobil, EEUU)
De esta forma el gobierno guyanés hace caso omiso al Acuerdo de Ginebra, suscrito el 17/2/1966.
Enfatizamos que el laudo de 1899 es nulo e írrito, porque desde su inicio está viciado mediante componenda entre los árbitros del laudo, tal y como, plenamente, ha quedado comprobado.
Desde la creación de la Gran Capitanía General de Venezuela, en 1777, el territorio del Esequibo nos pertenece, cuyo ejercicio de soberanía puede verificarse mediante documentos históricos, muy claros y específicos, como por ejemplo: la Ley Fundamental de los Pueblos de Colombia, 1821.
Fuente:
http://www.analitica.com/opinion/malicia-exxoniana/
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miércoles, 27 de junio de 2018
martes, 24 de enero de 2017
ATASCADOS
EL UNIVERSAL, Caracas, 24 de enero de 2017
La Zona en Reclamación y la Exxon Mobil
José Toro Hardy
En 1824 Gran Bretaña había reconocido el río Esequibo como límite occidental de la Guayana Británica. Sin embargo, atraída por las riquezas auríferas de la región, ocupó poco a poco territorio venezolano, llegando a proponer hacia 1870 la llamada Línea Schomburgk que llegaba hasta las cercanías de Upata.
Aquello provocó la ruptura de relaciones entre Venezuela y Gran Bretaña y condujo a la creación de un Laudo Arbitral que quedó constituido por dos árbitros norteamericanos, dos británicos y un ruso. A Venezuela no se le permitió nombrar a ninguno, aunque al menos contó con un abogado de Nueva York como representante jurídico de Venezuela ante el Tribunal Arbitral. Se llamaba Severo Mallet-Prevost.
El resultado de aquel arbitraje, que tuvo lugar el 3 de octubre de 1899, se conoció como el Laudo de París. A pesar de los avatares de la Revolución Restauradora, Venezuela denunció de inmediato aquella decisión declarándola írrita. El Laudo no tomó en cuenta para nada los claros títulos que Venezuela poseía.
El Laudo fue el resultado de una componenda política. Así lo denunció en memorando póstumo Severo Mallet-Prevost, afirmando que aquella decisión fue “injusta para Venezuela y la despojó de un territorio muy extenso e importante sobre el cual Gran Bretaña no tenía, en mi opinión, la menor sombra de derecho”.
Cuando Gran Bretaña concede la independencia a Guyana, se firma el Acuerdo de Ginebra en 1966, en el cual las partes convienen en buscar una solución “amistosa” y “aceptable”. En 1970 las partes suscriben el Protocolo de Puerto España, en el cual se congelan las negociaciones por 12 años.
Venezuela considera el territorio al oeste del río Esequibo como una Zona en Reclamación y así lo reconoce la comunidad internacional. Jurídicamente la posición de Venezuela se fortalece al desconocer inversiones que se realicen en ese territorio, hasta tanto se resuelva la disputa.
En todo caso, a partir 1983, al expirar el Protocolo de Puerto España, Venezuela manifestó su intención de remitir la controversia al Secretario General de la ONU, lo cual Guyana aceptó.
En el año 2004 las cosas comenzaron a cambiar. Fidel Castro promovía la candidatura del expresidente de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez, a la Secretaría General de la OEA.
Pidió a Chávez apoyar esa candidatura, ofreciéndole que ponía a su disposición un número de votos decisivos que le permitirían controlar a la OEA, pero que se necesitarían los votos del Caricom para garantizar el triunfo de Rodríguez.
El Caricom tradicionalmente ha apoyado a Guyana frente a la reclamación territorial venezolana. Castro convenció a Chávez de bajar la guardia a fin de inclinar el voto de esas naciones en favor de Miguel Ángel Rodríguez y después de José Miguel Insulza como Secretarios Generales de la organización.
Para facilitar el plan el presidente Chávez se trasladó a Georgtown, capital de Guyana, y desde allí anunció que Venezuela no se opondría más a las inversiones extranjeras en la zona en reclamación. Con ello, dañó profundamente los intereses de Venezuela.
Desde entonces Guyana ha venido otorgando concesiones y procurando extender su mar territorial a 300 millas sin preocuparse de Venezuela. De salirse con la suya, Venezuela perdería 150 mil kilómetros cuadrados de ricas áreas marinas y submarinas.
Mientras tanto, el presidente Chávez, deseoso de desmontar la Apertura Petrolera implementada durante el gobierno anterior, hizo modificar la Ley de Hidrocarburos cambiando los términos de los contratos que se habían suscrito. Llamó a las empresas y les anunció que o bien aceptaban las nuevas condiciones o bien se tendrían que ir del país. Muchas aceptaron dados los altos precios del petróleo que imperaban en los mercados internacionales. Otras no aceptaron y acudieron a arbitrajes internacionales ante el Ciadi del Banco Mundial, donde por cierto han vendido ganando una tras otra todas las demandas.
Una de las empresas que no aceptó fue la Exxon Mobil, cuya reclamación contra Venezuela prosperó en el Ciadi. Por otra parte, ante el anuncio de Chávez de que ya no objetaría inversiones extranjeras en la Zona en Reclamación, Exxon Mobil inició un extenso programa exploratorio en esas aguas, logrando ubicar enormes reservas petroleras en el mar. Tales descubrimientos fortalecen la posición de Guyana quien ahora cambió de posición y desea llevar el caso a un tribunal internacional -con el beneplácito del Secretario General de la ONU- donde Venezuela llevaría todas las de perder.
Para colmo de males, el presidente de EEUU, Donald Trump ha designado como Jefe de la diplomacia de su país al Sr. Rex Tillerson, hasta ahora presidente del gigante petrolero Exxon Mobil, a quien Chávez había echado de Venezuela.
¡Qué caros podrían resultarle a Venezuela los consejos de Fidel!
Fuente:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/zona-reclamacion-exxon-mobil_636079
La Zona en Reclamación y la Exxon Mobil
José Toro Hardy
En 1824 Gran Bretaña había reconocido el río Esequibo como límite occidental de la Guayana Británica. Sin embargo, atraída por las riquezas auríferas de la región, ocupó poco a poco territorio venezolano, llegando a proponer hacia 1870 la llamada Línea Schomburgk que llegaba hasta las cercanías de Upata.
Aquello provocó la ruptura de relaciones entre Venezuela y Gran Bretaña y condujo a la creación de un Laudo Arbitral que quedó constituido por dos árbitros norteamericanos, dos británicos y un ruso. A Venezuela no se le permitió nombrar a ninguno, aunque al menos contó con un abogado de Nueva York como representante jurídico de Venezuela ante el Tribunal Arbitral. Se llamaba Severo Mallet-Prevost.
El resultado de aquel arbitraje, que tuvo lugar el 3 de octubre de 1899, se conoció como el Laudo de París. A pesar de los avatares de la Revolución Restauradora, Venezuela denunció de inmediato aquella decisión declarándola írrita. El Laudo no tomó en cuenta para nada los claros títulos que Venezuela poseía.
El Laudo fue el resultado de una componenda política. Así lo denunció en memorando póstumo Severo Mallet-Prevost, afirmando que aquella decisión fue “injusta para Venezuela y la despojó de un territorio muy extenso e importante sobre el cual Gran Bretaña no tenía, en mi opinión, la menor sombra de derecho”.
Cuando Gran Bretaña concede la independencia a Guyana, se firma el Acuerdo de Ginebra en 1966, en el cual las partes convienen en buscar una solución “amistosa” y “aceptable”. En 1970 las partes suscriben el Protocolo de Puerto España, en el cual se congelan las negociaciones por 12 años.
Venezuela considera el territorio al oeste del río Esequibo como una Zona en Reclamación y así lo reconoce la comunidad internacional. Jurídicamente la posición de Venezuela se fortalece al desconocer inversiones que se realicen en ese territorio, hasta tanto se resuelva la disputa.
En todo caso, a partir 1983, al expirar el Protocolo de Puerto España, Venezuela manifestó su intención de remitir la controversia al Secretario General de la ONU, lo cual Guyana aceptó.
En el año 2004 las cosas comenzaron a cambiar. Fidel Castro promovía la candidatura del expresidente de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez, a la Secretaría General de la OEA.
Pidió a Chávez apoyar esa candidatura, ofreciéndole que ponía a su disposición un número de votos decisivos que le permitirían controlar a la OEA, pero que se necesitarían los votos del Caricom para garantizar el triunfo de Rodríguez.
El Caricom tradicionalmente ha apoyado a Guyana frente a la reclamación territorial venezolana. Castro convenció a Chávez de bajar la guardia a fin de inclinar el voto de esas naciones en favor de Miguel Ángel Rodríguez y después de José Miguel Insulza como Secretarios Generales de la organización.
Para facilitar el plan el presidente Chávez se trasladó a Georgtown, capital de Guyana, y desde allí anunció que Venezuela no se opondría más a las inversiones extranjeras en la zona en reclamación. Con ello, dañó profundamente los intereses de Venezuela.
Desde entonces Guyana ha venido otorgando concesiones y procurando extender su mar territorial a 300 millas sin preocuparse de Venezuela. De salirse con la suya, Venezuela perdería 150 mil kilómetros cuadrados de ricas áreas marinas y submarinas.
Mientras tanto, el presidente Chávez, deseoso de desmontar la Apertura Petrolera implementada durante el gobierno anterior, hizo modificar la Ley de Hidrocarburos cambiando los términos de los contratos que se habían suscrito. Llamó a las empresas y les anunció que o bien aceptaban las nuevas condiciones o bien se tendrían que ir del país. Muchas aceptaron dados los altos precios del petróleo que imperaban en los mercados internacionales. Otras no aceptaron y acudieron a arbitrajes internacionales ante el Ciadi del Banco Mundial, donde por cierto han vendido ganando una tras otra todas las demandas.
Una de las empresas que no aceptó fue la Exxon Mobil, cuya reclamación contra Venezuela prosperó en el Ciadi. Por otra parte, ante el anuncio de Chávez de que ya no objetaría inversiones extranjeras en la Zona en Reclamación, Exxon Mobil inició un extenso programa exploratorio en esas aguas, logrando ubicar enormes reservas petroleras en el mar. Tales descubrimientos fortalecen la posición de Guyana quien ahora cambió de posición y desea llevar el caso a un tribunal internacional -con el beneplácito del Secretario General de la ONU- donde Venezuela llevaría todas las de perder.
Para colmo de males, el presidente de EEUU, Donald Trump ha designado como Jefe de la diplomacia de su país al Sr. Rex Tillerson, hasta ahora presidente del gigante petrolero Exxon Mobil, a quien Chávez había echado de Venezuela.
¡Qué caros podrían resultarle a Venezuela los consejos de Fidel!
Fuente:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/zona-reclamacion-exxon-mobil_636079
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jueves, 9 de junio de 2016
CONSTANCIAS

En otro sentido, al alcalde Jorge Rodríguez le parece una pendejada la gracia: el quiste de cemento que construyó en el Palacio Municipal, faltando a toda normativa patrimonial. Como tuvimos ocasión de expresarle a Emily Avendaño en días recientes, remitida por Hannia Gómez, al preparar un reportaje para El Nacional de Caracas, suponemos en el burgomaestre la febrilidad de un inevitable temperamento pequeño-burgués que apuesta por la caprichosa remodelación de oficinas, por mucha que sea la prosapia histórica del inmueble. Claro, un confort a cuenta del Estado, por cierto, neopatrimonialista.
Si es de comparar la cuestión con las peores dictaduras venezolanas, por lo menos, la de Pérez Jiménez - nadie duda de sus opresiones - cuidó mucho el diferendo con Gran Bretaña y si bien reemplazó anitiguas edificaciones de notable significación histórica, por lo menos lo hizo en el marco de una reforma urbana. Ahora, al gobierno le es secundario todo diferendo y opta por los refrigerados salones que no, depósito para ANTV, como se rumoró. Quién sabe si un pretexto, en el país de la desinformación.
En todo caso, se deja constancia de las diligencias hechas.
LB
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lunes, 23 de mayo de 2016
OMISIÓN

Exxon Mobil
oficializa anuncio, mientras acá al gobierno lo consume la angustia de un
referéndum constitucional (LP)
“La
variedad y complejidad de los problemas humanitarios que confronta el país, incluyendo
la consulta electoral que debe darse este año, no ha de relevar a ningún sector
político venezolano del seguimiento y la ponderación de la política que el
gobierno de Guyana despliega en el Esequibo, incurriendo – por cierto – en un
gran ecocidio”, señaló el diputado opositor Luis Barragán.
“Recientemente, la Exxon Mobil oficializó el hallazgo de un prometedor yacimiento petrolero en el bloque Stabroek, ubicado en aguas venezolanas del Esequibo y todavía no se sabe de una postura oficial de la cancillería venezolana al respecto, informado debidamente el parlamento. Esta circunstancia es suficientemente paradójica, porque el gobierno ordena sendos ejercicios militares dándole una particular dimensión a la solicitud de un referéndum de irrefutable carácter constitucional, en términos de seguridad y defensa, mientras la niega para la consideración de un problema vigente como es el de nuestra reclamación histórica que exige del concurso organizado de todos los venezolanos, bajo el principio constitucional de corresponsabilidad en tan delicada materia”.
“Curiosidad,
por cierto, más allá de lo conceptual: de tratarse del orden interno, tenemos
la tragedia de la matanza de los mineros en Tumeremo y el bloqueo a toda
investigación como la adelantada valientemente por el diputado Américo de
Grazia, objeto de una recia presión y persecución. Y, de tratarse del orden
externo, en las exploraciones petroleras concedidas por Georgetown, se
encuentra inequívocamente comprometida China, la misma con la que Caracas nos
ha hecho radicalmente dependientes, hipotecando todo nuestro propio porvenir
petrolero”.
Informó
el diputado Barragán que la fracción parlamentaria de Vente Venezuela, la cual
coordina, replanteará el asunto en el seno de la Comisión de Política Exterior
de la Asamblea Nacional: “He acá un ejemplo de la absurda doctrina militar en
boga que, al privilegiar al enemigo interno, colidiendo con la Constitución,
propio de las viejas doctrinas de seguridad y defensa del continente, olvida
los otros y decisivos escenarios. La Exxon Mobil que llega hasta donde ya no
puede PDVSA, formaliza un anuncio a la vez que al gobierno lo consume la
angustia por un referéndum que es constitucional”.
Fotografía: Dres. Manuel Donís, Luis Buttó y José Alberto Olivar, junto a LB, durante el foro realizado en la Universidad Simón Bolívar sobre el Esequibo, en octubre de 2015. Por cierto, las ponencias presentadas en el evento serán publicadas a finales del prsente año o principios del otro, por la Universidad Metropolitana de acuerdo a la ás reciente información que nos dio el Dr. Olivar.
viernes, 19 de junio de 2015
GINEBRINOS
EL UNIVERSAL, Caracas, 17 de junio de 2015
La crisis con Guyana
Sadio Garavini Di Turno
Recientemente la Exxon Mobil hizo un hallazgo importante de petróleo en la concesión Stabroek, en un punto que está en aguas guyanesas, pero la concesión abarca también áreas tanto de la Zona en Reclamación del Esequibo como de la fachada atlántica del estado Delta Amacuro. La Cancillería venezolana envía una nota de protesta a la Exxon, alegando que está violando el Acuerdo de Ginebra de 1966. Obviamente, la nota de protesta debería haber sido enviada a Guyana. El Acuerdo de Ginebra es un tratado entre Estados y obliga sólo a las partes firmantes. Pero la intención del gobierno Maduro es política: hacer aparecer que el enfrentamiento es con una transnacional norteamericana. Es interesante notar que en el proyecto Stabroek, la Exxon está asociada con la Nexen Petroleum Guyana Limited, que es propiedad de China National Offshore Corporation (Cnoon), socia de Pdvsa en la Faja del Orinoco y en el proyecto de gas costa afuera Mariscal de Ayacucho.
En la Gaceta Oficial del 27 de mayo aparece el decreto 1787 en el cual se crean y activan unas Zonas Operativas de Defensa Integral Marítima e Insular (Zodimain). En la Zodimain Atlántica, se incluye además de las áreas marinas y submarinas de nuestra fachada atlántica y de la Zona en Reclamación, buena parte de la fachada atlántica guyanesa, pero también aguas correspondientes a Surinam y Guayana francesa, violando además el límite marítimo entre Guyana y Surinam, fijado en el Laudo Arbitral de la Corte Internacional de Justicia del 2007. El decreto tiene el aspecto positivo de demostrar que en la Fuerza Armada y en el gobierno, por fin, hay preocupación por las acciones de Guyana, tanto en la Zona en Reclamación como en nuestra fachada atlántica. Que el decreto incluya aguas que, en estricto derecho, deberían ser guyanesas, podría verse como un mecanismo de presión para negociar, dado que Guyana también incluye en su plataforma continental áreas que deberían ser claramente venezolanas. El aspecto negativo es la extralimitación del decreto al afectar Surinam, la Guayana francesa y violando un arbitraje de la CIJ. En Gaceta Oficial del 8 de Junio se reimprimió el Decreto por "fallas en los originales", agregándole un párrafo al final de fijar las líneas de la Zodimain atlántica que dice: "Sin embargo existe un área marítima por delimitar que será determinada una vez se resuelva la controversia entre la República Bolivariana de Venezuela y la República Cooperativa de Guyana según el acuerdo de Ginebra de 1966, la cual está definida por los puntos "T" "U" "V". " Los puntos y las líneas en el mapa no cambian. El párrafo fue incluido evidentemente para controlar parte de los daños que el decreto original causa en la comunidad internacional.
Guyana, en un comunicado oficial del 07-06-2015 afirma que el Decreto N 1.787 es una violación flagrante del derecho internacional y su nuevo Canciller Carl Greenidge anuncia que denunciará ante la comunidad internacional la agresión venezolana y solicitará la intervención del Secretario General de la ONU, para que, en el marco del Acuerdo de Ginebra, se logre una solución definitiva a la reclamación venezolana y propone la Corte Internacional de Justicia.
La Cancillería venezolana responde rechazando "las afirmaciones falsas del comunicado guyanés" y afirma que se debe "proseguir con el mecanismo del Buen Oficiante bajo la figura del Secretario General de las Naciones Unidas".
Esta crisis puede convertirse en una oportunidad para reactivar la negociación prevista en el Acuerdo de Ginebra. Venezuela debe aprovechar el nuevo e intenso interés de Guyana de delimitar definitivamente con Venezuela para replantear la negociación. Insistir en los buenos oficios cuando Guyana ya los descarta, no creo que sea una opción conveniente. Guyana en el marco del Acuerdo de Ginebra puede solicitar unilateralmente al Secretario General de la ONU de proceder a escoger otros de los medios de solución pacífica previstos en el art. 33 de la Carta de la ONU.
Mientras tanto, frente a la nueva posición del gobierno guyanés, Venezuela debe:
a) Reafirmar públicamente que la salida libre al Atlántico no es negociable.
b) Nombrar, con urgencia, un negociador-facilitador por Venezuela a tiempo completo. El actual encargado Embajador Roy Chaderton tiene otros cuatro cargos que atender.
c) Mantener el patrullaje tradicional de la Armada en nuestra fachada atlántica.
Espero que el decreto 1787, que implica un cambio de actitud muy relevante respecto al desinterés e inacción de los últimos años, no tenga sólo el objetivo político interno de distraer la atención de la grave crisis socioeconómica y política que padecemos.
(http://www.eluniversal.com/opinion/150617/la-crisis-con-guyana)
La crisis con Guyana
Sadio Garavini Di Turno
Recientemente la Exxon Mobil hizo un hallazgo importante de petróleo en la concesión Stabroek, en un punto que está en aguas guyanesas, pero la concesión abarca también áreas tanto de la Zona en Reclamación del Esequibo como de la fachada atlántica del estado Delta Amacuro. La Cancillería venezolana envía una nota de protesta a la Exxon, alegando que está violando el Acuerdo de Ginebra de 1966. Obviamente, la nota de protesta debería haber sido enviada a Guyana. El Acuerdo de Ginebra es un tratado entre Estados y obliga sólo a las partes firmantes. Pero la intención del gobierno Maduro es política: hacer aparecer que el enfrentamiento es con una transnacional norteamericana. Es interesante notar que en el proyecto Stabroek, la Exxon está asociada con la Nexen Petroleum Guyana Limited, que es propiedad de China National Offshore Corporation (Cnoon), socia de Pdvsa en la Faja del Orinoco y en el proyecto de gas costa afuera Mariscal de Ayacucho.
En la Gaceta Oficial del 27 de mayo aparece el decreto 1787 en el cual se crean y activan unas Zonas Operativas de Defensa Integral Marítima e Insular (Zodimain). En la Zodimain Atlántica, se incluye además de las áreas marinas y submarinas de nuestra fachada atlántica y de la Zona en Reclamación, buena parte de la fachada atlántica guyanesa, pero también aguas correspondientes a Surinam y Guayana francesa, violando además el límite marítimo entre Guyana y Surinam, fijado en el Laudo Arbitral de la Corte Internacional de Justicia del 2007. El decreto tiene el aspecto positivo de demostrar que en la Fuerza Armada y en el gobierno, por fin, hay preocupación por las acciones de Guyana, tanto en la Zona en Reclamación como en nuestra fachada atlántica. Que el decreto incluya aguas que, en estricto derecho, deberían ser guyanesas, podría verse como un mecanismo de presión para negociar, dado que Guyana también incluye en su plataforma continental áreas que deberían ser claramente venezolanas. El aspecto negativo es la extralimitación del decreto al afectar Surinam, la Guayana francesa y violando un arbitraje de la CIJ. En Gaceta Oficial del 8 de Junio se reimprimió el Decreto por "fallas en los originales", agregándole un párrafo al final de fijar las líneas de la Zodimain atlántica que dice: "Sin embargo existe un área marítima por delimitar que será determinada una vez se resuelva la controversia entre la República Bolivariana de Venezuela y la República Cooperativa de Guyana según el acuerdo de Ginebra de 1966, la cual está definida por los puntos "T" "U" "V". " Los puntos y las líneas en el mapa no cambian. El párrafo fue incluido evidentemente para controlar parte de los daños que el decreto original causa en la comunidad internacional.
Guyana, en un comunicado oficial del 07-06-2015 afirma que el Decreto N 1.787 es una violación flagrante del derecho internacional y su nuevo Canciller Carl Greenidge anuncia que denunciará ante la comunidad internacional la agresión venezolana y solicitará la intervención del Secretario General de la ONU, para que, en el marco del Acuerdo de Ginebra, se logre una solución definitiva a la reclamación venezolana y propone la Corte Internacional de Justicia.
La Cancillería venezolana responde rechazando "las afirmaciones falsas del comunicado guyanés" y afirma que se debe "proseguir con el mecanismo del Buen Oficiante bajo la figura del Secretario General de las Naciones Unidas".
Esta crisis puede convertirse en una oportunidad para reactivar la negociación prevista en el Acuerdo de Ginebra. Venezuela debe aprovechar el nuevo e intenso interés de Guyana de delimitar definitivamente con Venezuela para replantear la negociación. Insistir en los buenos oficios cuando Guyana ya los descarta, no creo que sea una opción conveniente. Guyana en el marco del Acuerdo de Ginebra puede solicitar unilateralmente al Secretario General de la ONU de proceder a escoger otros de los medios de solución pacífica previstos en el art. 33 de la Carta de la ONU.
Mientras tanto, frente a la nueva posición del gobierno guyanés, Venezuela debe:
a) Reafirmar públicamente que la salida libre al Atlántico no es negociable.
b) Nombrar, con urgencia, un negociador-facilitador por Venezuela a tiempo completo. El actual encargado Embajador Roy Chaderton tiene otros cuatro cargos que atender.
c) Mantener el patrullaje tradicional de la Armada en nuestra fachada atlántica.
Espero que el decreto 1787, que implica un cambio de actitud muy relevante respecto al desinterés e inacción de los últimos años, no tenga sólo el objetivo político interno de distraer la atención de la grave crisis socioeconómica y política que padecemos.
(http://www.eluniversal.com/opinion/150617/la-crisis-con-guyana)
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Sadio Garavini di Turno
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