Residencia en la tierra
Siul Narragab
El Colegio de Arquitectos de Venezuela, ha emitido un reciente comunicado, justo y lacónico, advirtiendo sobre la agresión a la memoria inmobiliaria del país. Lo poco que queda en pie, por la acción irresponsable y despiadada del Estado, camino a su propia demolición, no sólo afecta la mínima identidad urbana que alcanzamos, aún antes del impacto petrolero, sino que nos convierte en una suerte de campamento para saciar toda la voracidad de los contratistas que, al remodelar, raspan la olla del erario público.
Un vistazo a las principales ciudades del país, nos impone de un gigantesco e imparable deterioro. A lo sumo, mientras haya efectivo en caja, les contenta el remiendo infinito de edificios, calles y avenidas que, alguna vez, tuvieron una enorme significación para el país, en el que propios y extraños celebraban el rostro arquitectónico de una urbe cargada de historia.
La crónica caraqueña, por ejemplo, no está sólo orientada al recuerdo de la cada vez más remota capital, la que experimentó una fuerte transformación cultural, gracias a la renta, con una extraordinaria mudanza material, sino a la actual y casi inadvertida pérdida de sus obras más emblemáticas, las que le concedieron identidad, por a acción y omisión de una dictadura que ha hecho del olvido o la falsificación histórica, una de sus piezas maestras. Por citar algunos nombres de inconfundible calidad literaria y periodística, ya no cultivamos la nostalgia de Enrique Bernardo Núñez, Guillermo José Schael, Carlos Eduardo Misle, William Niño Araque, Guillermo Meneses, sino la denuncia, la más corajuda denuncia de los destrozos actuales, llena de rabia, indignación e impotencia, aún en el contexto de un sobrio y adecuado tratamiento académico.
Ha sido incansable la labor de investigación, catalogación y exposición de la Arqº Hannia Gómez, sobre la Caracas que nos arraiga, nos concede un sentido, nos permite una identidad, en vías de desaparecer. E, incluso, igualmente la ocupan los referentes más modestos, advirtiendo lo que puede ocurrir y ocurre, orientándonos estéticamente, con data precisa en mano: pasó con la quinta “Hilda” de El Paraíso que, ya tan injustamente demolida, el terreno fue cercado y, luego, “expropiado” por un colectivo, sin que sepamos qué suerte le cabrá al terreno.
En más de un sentido, esta tierra en la que residimos y trabajamos (o alguna vez lo hicimos), va cubriéndose de una desolación inaceptable. La Arqª María Fernanda Jaua, quien ha tenido un intenso desempeño académico foráneo, entre otros de sus trabajos, ha orbitado en las redes una espléndida conferencia sobre nuestro patrimonio industrial y, lejos de apesadumbrarnos, apunta al reto – por siempre vigente - de recuperar el parque y la República misma hallar el futuro que no es otro que el de las libertades necesarias para vivirlo y trabajarlo.
Fotografía: Hannia Gómez / Decomomo. Quinta "Helena" (1932-2012), El Paraíso, Caracas. Ya derribada. Reclamado por un colectivo el terreno, sigue cercado.
22/07/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinionnacional/33144-narragab-s
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viernes, 27 de julio de 2018
jueves, 5 de octubre de 2017
DEMOLICIÓN ESPIRITUAL
Esta enfermiza dictadura destruye el patrimonio histórico y arquitectónico de los venezolanos
“Convertido por todos estos años en un vulgar farallón propagandístico, ahora el viejo edificio sede del SAIME, en Caracas, está sufriendo de visibles modificaciones estructurales que terminarán por destruirlo definitivamente como un importante referente histórico y arquitectónico”, denunció el diputado Luis Barragán.
Al demostrar fotográficamente los más recientes trabajos que se realizan en el viejo inmueble, ubicado en el centro histórico de Caracas, hizo énfasis en la irregular construcción de las plantas adicionales en la parte central de la fachada principal que afecta no sólo el diseño original, tapiando numerosas ventanales, sino también incide en el deterioro físico de una edificación que tienen por empeño ranchificar.
“No existe jefe de alguna dependencia oficial, por modesta que sea, que no se vea obligado a convertir su despacho en un tarantín publicitario, pero – desde hace más de una década – la sede del SAIME ha consolidado esta suerte de arquitectura-pancarta, abierta a las interesadas, rentables y recurrentes remodelaciones que no, a la restauración necesaria, porque – además – esta enfermiza dictadura tiene el empeño el de quebrar nuestra identidad urbana, destruyendo todo nuestro patrimonio cultural. El inmueble que, antes, muy bien armonizaba con el complejo recreativo, comercial y de oficinas, como fue el Centro Simón Bolívar, hora, no por casualidad con muchos años de remodelaciones inconclusas, ejemplifica cuán lejos ha llegado la deliberada estética de la precariedad que compagina exactamente con la profunda crisis que afecta al país, sometido a la censura, la hambruna y la inseguridad”.
El parlamentario de Vente Venezuela, ha denunciado la situación hoy agravada, desde 2012, en las comisiones de Cultura y de Desarrollo Social, incluyendo las sesiones plenarias de la Asamblea Nacional, en torno a una obra del arquitecto Carlos Guinand, autor también de edificios emblemáticos como el Galipán, Easo y el hotel Tamanaco, estimando la situación como suficiente para exigir la inmediata paralización de las obras por las autoridades patrimoniales que deben establecer las responsabilidades correspondientes.
“Ojalá – comentó – lo haga el Instituto de Patrimonio Cultural, aunque paradójicamente – congraciándose – hizo del quiste de cemento que puso el alcalde Jorge Rodríguez en el Palacio Municipal, un motivo para condecorarlo”.
Finalmente, acotó el diputado Barragán: “Exhortamos al Colegio de Ingenieros de Venezuela a pronunciarse sobre las reformas estructurales de la sede del SAIME que, además, destruyen un importante patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad, mediante un informe técnico que oriente a la opinión pública y actualice la investigación parlamentaria que ha de proseguir”.
01/10/2017:
http://www.opinionynoticias.com/noticiasnaci.../30945-saime-
https://www.lapatilla.com/site/2017/10/01/luis-barragan-esta-enfermiza-dictadura-destruye-el-patrimonio-historico-y-arquitectonico-de-los-venezolanos-fotos
http://radiowebinformativa.com/2017/10/dip-luis-barragan-esta-enfermiza-dictadura-destruye-el-patrimonio-historico-y-arquitectonico-de-los-venezolanos
http://www.globonoticias24.top/.../luis-barragan-esta...
https://www.venezuelamundial.net/.../luis-barragan-esta...
http://arepaherald.com/tag/luis-barragan-esta-enfermiza-dictadura-destruye-el-patrimonio-historico-y-arquitectonico-de-los-venezolanos/
http://noticierolatino.com/.../luis-barragan-esta...
https://apuntoenlinea.com/.../luis-barragan-esta...
http://radiowebinformativa.com/.../dip-luis-barragan...
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10211794764999157&set=ms.c.eJxNytEJwDAMxNCNyuka27n9FysUWqLPh5BhsqZXEmouPtlQqeaXrbfbh3ha6HzKEu0HJaQRyA~-~-.bps.a.10204005533073227.1073741845.1070325318&type=3&theater
Luis Barragán denuncia destrucción de patrimonio cultural en Caracas
El diputado de Vente Venezuela critica modificaciones estructurales del viejo edificio sede del Saime. Afirma que cambios apuntan a convertir edificaciones en un “tarantines publicitarios”
(Caracas. 02/10/2017) El diputado de Vente Venezuela por el estado Aragua, Luis Barragán, denunció este lunes que el régimen de Nicolás Maduro destruye el patrimonio cultural en Caracas, convirtiendo varias infraestructuras históricas en “tarantines publicitarios”.
“Convertido por todos estos años en un vulgar farallón propagandístico, ahora el viejo edificio sede del Saime [Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería], en Caracas, está sufriendo de visibles modificaciones estructurales que terminarán por destruirlo definitivamente como un importante referente histórico y arquitectónico”, criticó luego de intentar infructuosamente una inspección personal de las obras.
Al demostrar fotográficamente los más recientes trabajos que se realizan en el viejo inmueble, ubicado en el centro histórico de Caracas, el parlamentario hizo énfasis en la irregular construcción de las plantas adicionales en la parte central de la fachada principal que afecta no sólo el diseño original, tapiando numerosas ventanales, sino también incide en el deterioro físico de una edificación que tienen por empeño “ranchificar”.
Barragán sostuvo que no existe jefe de alguna dependencia oficial que no se vea obligado a convertir su despacho en una pancarta y aseguró que lo que busca la dictadura es quebrar la identidad urbana de los caraqueños.
“El inmueble que antes armonizaba muy bien con el complejo recreativo, comercial y de oficinas, como lo fue el Centro Simón Bolívar, ahora, no por casualidad con muchos años de remodelaciones inconclusas, ejemplifica cuán lejos ha llegado la deliberada estética de la precariedad que compagina exactamente con la profunda crisis que afecta al país, sometido a la censura, la hambruna y la inseguridad”, agregó.
El parlamentario de Vente Venezuela ha denunciado la situación hoy agravada desde 2012 en las comisiones de Cultura y de Desarrollo Social, incluyendo las sesiones plenarias de la Asamblea Nacional, en torno a una obra del arquitecto Carlos Guinand, autor también de edificios emblemáticos como el Galipán, Easo y el Hotel Tamanaco, estimando la situación como suficiente para exigir la inmediata paralización de las obras por las autoridades patrimoniales que deben establecer las responsabilidades correspondientes.
“Ojalá –comentó– lo haga el Instituto de Patrimonio Cultural, aunque paradójicamente hizo del quiste de cemento que puso el alcalde Jorge Rodríguez en el Palacio Municipal un motivo para condecorarlo”, sumó.
Finalmente, Barragán exhortó al Colegio de Ingenieros de Venezuela a pronunciarse sobre las reformas estructurales de la sede del Saime que, además, destruyen un importante patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad.
02/10/2017:
http://www.ventevenezuela.org/luis-barragan-denuncia-destruccion-patrimonio-cultural-caracas/
“Convertido por todos estos años en un vulgar farallón propagandístico, ahora el viejo edificio sede del SAIME, en Caracas, está sufriendo de visibles modificaciones estructurales que terminarán por destruirlo definitivamente como un importante referente histórico y arquitectónico”, denunció el diputado Luis Barragán.
Al demostrar fotográficamente los más recientes trabajos que se realizan en el viejo inmueble, ubicado en el centro histórico de Caracas, hizo énfasis en la irregular construcción de las plantas adicionales en la parte central de la fachada principal que afecta no sólo el diseño original, tapiando numerosas ventanales, sino también incide en el deterioro físico de una edificación que tienen por empeño ranchificar.
“No existe jefe de alguna dependencia oficial, por modesta que sea, que no se vea obligado a convertir su despacho en un tarantín publicitario, pero – desde hace más de una década – la sede del SAIME ha consolidado esta suerte de arquitectura-pancarta, abierta a las interesadas, rentables y recurrentes remodelaciones que no, a la restauración necesaria, porque – además – esta enfermiza dictadura tiene el empeño el de quebrar nuestra identidad urbana, destruyendo todo nuestro patrimonio cultural. El inmueble que, antes, muy bien armonizaba con el complejo recreativo, comercial y de oficinas, como fue el Centro Simón Bolívar, hora, no por casualidad con muchos años de remodelaciones inconclusas, ejemplifica cuán lejos ha llegado la deliberada estética de la precariedad que compagina exactamente con la profunda crisis que afecta al país, sometido a la censura, la hambruna y la inseguridad”.
El parlamentario de Vente Venezuela, ha denunciado la situación hoy agravada, desde 2012, en las comisiones de Cultura y de Desarrollo Social, incluyendo las sesiones plenarias de la Asamblea Nacional, en torno a una obra del arquitecto Carlos Guinand, autor también de edificios emblemáticos como el Galipán, Easo y el hotel Tamanaco, estimando la situación como suficiente para exigir la inmediata paralización de las obras por las autoridades patrimoniales que deben establecer las responsabilidades correspondientes.
“Ojalá – comentó – lo haga el Instituto de Patrimonio Cultural, aunque paradójicamente – congraciándose – hizo del quiste de cemento que puso el alcalde Jorge Rodríguez en el Palacio Municipal, un motivo para condecorarlo”.
Finalmente, acotó el diputado Barragán: “Exhortamos al Colegio de Ingenieros de Venezuela a pronunciarse sobre las reformas estructurales de la sede del SAIME que, además, destruyen un importante patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad, mediante un informe técnico que oriente a la opinión pública y actualice la investigación parlamentaria que ha de proseguir”.
01/10/2017:
http://www.opinionynoticias.com/noticiasnaci.../30945-saime-
https://www.lapatilla.com/site/2017/10/01/luis-barragan-esta-enfermiza-dictadura-destruye-el-patrimonio-historico-y-arquitectonico-de-los-venezolanos-fotos
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Luis Barragán denuncia destrucción de patrimonio cultural en Caracas El diputado de Vente Venezuela critica modificaciones estructurales del viejo edificio sede del Saime. Afirma que cambios apuntan a convertir edificaciones en un “tarantines publicitarios”
(Caracas. 02/10/2017) El diputado de Vente Venezuela por el estado Aragua, Luis Barragán, denunció este lunes que el régimen de Nicolás Maduro destruye el patrimonio cultural en Caracas, convirtiendo varias infraestructuras históricas en “tarantines publicitarios”.
“Convertido por todos estos años en un vulgar farallón propagandístico, ahora el viejo edificio sede del Saime [Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería], en Caracas, está sufriendo de visibles modificaciones estructurales que terminarán por destruirlo definitivamente como un importante referente histórico y arquitectónico”, criticó luego de intentar infructuosamente una inspección personal de las obras.
Al demostrar fotográficamente los más recientes trabajos que se realizan en el viejo inmueble, ubicado en el centro histórico de Caracas, el parlamentario hizo énfasis en la irregular construcción de las plantas adicionales en la parte central de la fachada principal que afecta no sólo el diseño original, tapiando numerosas ventanales, sino también incide en el deterioro físico de una edificación que tienen por empeño “ranchificar”.
Barragán sostuvo que no existe jefe de alguna dependencia oficial que no se vea obligado a convertir su despacho en una pancarta y aseguró que lo que busca la dictadura es quebrar la identidad urbana de los caraqueños.
“El inmueble que antes armonizaba muy bien con el complejo recreativo, comercial y de oficinas, como lo fue el Centro Simón Bolívar, ahora, no por casualidad con muchos años de remodelaciones inconclusas, ejemplifica cuán lejos ha llegado la deliberada estética de la precariedad que compagina exactamente con la profunda crisis que afecta al país, sometido a la censura, la hambruna y la inseguridad”, agregó.
El parlamentario de Vente Venezuela ha denunciado la situación hoy agravada desde 2012 en las comisiones de Cultura y de Desarrollo Social, incluyendo las sesiones plenarias de la Asamblea Nacional, en torno a una obra del arquitecto Carlos Guinand, autor también de edificios emblemáticos como el Galipán, Easo y el Hotel Tamanaco, estimando la situación como suficiente para exigir la inmediata paralización de las obras por las autoridades patrimoniales que deben establecer las responsabilidades correspondientes.
“Ojalá –comentó– lo haga el Instituto de Patrimonio Cultural, aunque paradójicamente hizo del quiste de cemento que puso el alcalde Jorge Rodríguez en el Palacio Municipal un motivo para condecorarlo”, sumó.
Finalmente, Barragán exhortó al Colegio de Ingenieros de Venezuela a pronunciarse sobre las reformas estructurales de la sede del Saime que, además, destruyen un importante patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad.
02/10/2017:
http://www.ventevenezuela.org/luis-barragan-denuncia-destruccion-patrimonio-cultural-caracas/
LB: Caracas, 29/09/2017.
LB: Caracas, 18/04/2017.
LB: Caracas, 15/09/2017.
LB: Caracas, 01/11/2016.
Breve nota completamentaria LB.- Desde hace algunos años, le hemos hecho el debido seguimiento fotográfico al emblemático edificio. Desafortunadamente, traspapelados los archivos digitales, no ha sido posible el inmediato empleo de la muestra que incluye una más remota, pues, alrededor de las cinco y media de la mañana de un día cualquiera, en tránsito sabatino - si no recordamos mal - fotografiamos una súbita transformación de las columnas. E, incluso, subrepticiamente, a propósito de alguna diligencia o de las pocas que se pueden ya hacer al interior del inmueble, registramos filtraciones en la planta baja agolpada de personas.
El asunto lo planteamos inútilmente en el seno de la Comisión Permanente de Cultura y en las sesiones plenarias de la Asamblea Nacional. Existe una indiferencia generalizada hacia un tema aparentemente secundario.
Naturalmente, ha sido y es difícil fotografiar el inmueble, por los peligros del lugar. Toda una aventura sacar el móvil celular para la toma. Pudimos hacerlo recientemente, con la cautela del caso.
Incurrimos en un error involuntario en nuestra denuncia, porque hablamos del Arqº Gustavo Guinand van der Waile y no Carlos Guinand, como autor de la obra. Meses atrás, en una correspondencia privada, nos lo había dicho la Arqº Hannia Gómez y muy bien nos ha corregido recientemente en un comentario público en Facebook. Probablemente, nos confundió la equívoca información que existen en las redes.
Las viejas fotografías, nos la facilitó la Dra. María F. Sigillo. Sabemos de unas más antiguas en la colección de Caracas en Retrospectiva, pero también le ocurre una situación semejante de traspapelamiento.
martes, 5 de septiembre de 2017
AFINACIÓN DEL ESCUCHA
EL NACIONAL, Caracas, 5 de septiembre de 2017
I Hear America Singing
Hannia Gómez
Gaily bedight,
A gallant knight,
In sunshine and in shadow,
Had journeyed long,
Singing a song,
In search of Eldorado
Edgar Allan Poe. "Eldorado" 1
Las ciudades invisibles son un sueño
que nace del corazón de las ciudades visibles
Ítalo Calvino. Las ciudades invisibles 2
I Hear America Singing 3
En el magnífico valle de la ciudad de Caracas y su largo frente marítimo sobre la costa del mar Caribe, coexistieron muchas influencias arquitectónicas a mediados del siglo XX que la convirtieron en una de las ciudades más arquitectónicamente ricas de toda América. Observando la ciudad moderna, una de las culturas más influyentes y transformadoras de su fábrica urbana la trajeron consigo los arquitectos, diseñadores, urbanistas y artistas norteamericanos que trabajaron en la capital. La exposición que la Fundación Docomomo Venezuela presenta hasta el próximo 1° de octubre en la Sala TAC del Trasnocho Cultural en Caracas, Arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975: Our Architects, es el resultado de acercarnos a oír el canto de América en Caracas.
Coincidiendo con los años del inicio y auge de la explotación petrolera y también de la apertura y el fortalecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica, ubicamos el florecimiento de los aportes norteamericanos entre 1925 y 1975. Cincuenta años de producción arquitectónica y urbana intensa que transformarán radicalmente a la capital y de la que hoy la ciudad de Santiago de León de Caracas, que este 2017 llega a sus cuatrocientos cincuenta aniversario, se enorgullece en contar como suya, conservándola como su patrimonio para el mundo. Una herencia compartida con Estados Unidos, pronta a ser incluida en el Registro de Docomomo US gracias al presente proyecto, ya que en esta oportunidad, además del placer de trabajar de nuevo con la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, Docomomo Venezuela tuvo el honor de colaborar con el programa de Historic Preservation de la Graduate School of Architecture, Planning and Preservation (Gsapp) de Columbia University, gracias a su director Jorge Otero-Pailos y a la profesora Jennifer Gray y con Docomomo US, de la mano de su presidente, Theodore Prudon.
Al comenzar esta investigación nos encontramos con una situación inesperada. Al ir a buscar en la ciudad la arquitectura construida por los norteamericanos y querer adentrarnos más allá de los iconos reconocidos, era difícil discernir en la fábrica urbana la obra arquitectónica norteamericana menos monumental. Para oír a América cantar, debimos afinar mucho el oído. Era como si la modernidad local, por estar tan cercana a los modelos y referencias estadounidenses, se había fusionado con ellos de manera prácticamente indeleble. Esto se explica tanto por el enorme impacto cultural de la influencia norteamericana en todos los ámbitos de la vida caraqueña en esos años, como por la gran cantidad de profesionales venezolanos que se formaron en Estados Unidos cuando en el país aún no había una escuela de arquitectura –la de la Universidad Central de Venezuela fue fundada en 1953–, cosa que siguió pasando incluso después.
De manera que Caracas es una ciudad llena de lo que hemos querido denominar “avatares”; es decir, formas urbanas y arquitectónicas que parecen norteamericanas, pero que fueron diseñadas por autores locales.4 Como su nombre lo indica, un avatar es una encarnación. Una vicisitud por la que pasan los edificios cuando se suscita un cambio.5 Y eso fue lo que ocurrió en la ciudad cuando se produjo el acercamiento a Estados Unidos. Decenas de nuevas tipologías urbanas y arquitectónicas irrumpieron en ella, unas proyectadas en su país de origen y otras… aquí.
Pero hay más. Otro hallazgo es que de nuevo, al igual que lo que descubrimos al estudiar las arquitecturas de influencia italiana (Las Italias de Caracas, 2013) y las arquitecturas de influencia española (Suite Iberia, 2015), al investigar la influencia norteamericana encontramos que en nuestra ciudad vinieron a trabajar los mejores autores.6.7. Caracas siempre quiso lo mejor para Caracas. En este caso, los mejores de todo Estados Unidos. Los mejores artistas, como Calder; los mejores paisajistas, como Olmsted Brothers; los mejores arquitectos de golf, como Banks, Van Kleek y Wilson; los mejores promotores, como Moses; la mejor diseñadora de interiores, como Parish; los mejores planificadores, como Violich y Sert; el mejor arquitecto de casas club, como Wendehack; los mejores arquitectos de palacios del cine, como John & Drew Eberson. Y los mejores arquitectos: Harrison, Neutra, Breuer, Goff, Fuller, Embury, Hatch, Webb, Vestuti, Johnson & Burgee, Holabird, Robot & Burree, Badgeley & Bradbury, Shaw, Metz & Dolió, Graven & Mayger, Emery Roth & Sons. Los mejores. Simply, the best.
Una excelencia que se explica por la presencia en Venezuela –y por la pasión que sentía por este país– un hombre que, también él mismo, era el mejor en todo lo que hacía: Nelson Aldrich Rockefeller. Rockefeller quiso siempre lo mejor para Caracas y para Venezuela, un país del cual se enamoró y al que colocó en lugar preferencial sobre todos los demás países latinoamericanos. Es el país donde se construyera su casa moderna sutilmente neocolonial, la hermosa Monte Sacro (Don Hatch, 1959), donde viniera a pasar en 1963 la luna de miel con su esposa Happy. De una u otra manera, los profesionales estadounidenses que hemos mencionado fueron casi todos hombres de Rockefeller, los arquitectos, relacionados con sus empresas, sus proyectos y sus oficinas del número 30 de Rockefeller Plaza, en Nueva York. Las líneas de las historias de estos personajes y de sus proyectos se entrecruzan siempre con las de Rockefeller, como veremos desarrollarse a todo lo largo del relato de OUR architects: en Caracas.
Lo cual nos trae a una tercera revelación: la importancia de la influencia de la ciudad de Nueva York por sobre todas las demás ciudades norteamericanas en Caracas, lo cual confirma lo que siempre habíamos sospechado: que Caracas es en muchos sentidos como Nueva York y que la relación Caracas-Nueva York es fundamental para su historia moderna.8
NOTAS:
1 Edgar Allan Poe. “Eldorado”, The Flag of Our Union, Boston, 1849.
2 Ítalo Calvino. Nota preliminar, Las ciudades invisibles, conferencia en inglés para los estudiantes de la Graduate Writing Division, Columbia University, Nueva York, 29 de marzo, 1983.
3 Walt Whitman. “I Hear America Singing”, Inscriptions, Leaves of Grass, Harold W. Blodgett & Sculley Bradley editores, Brooklyn, Nueva York, 1900.
4 Miguel de Toro y Gisbert. “Avatar”, Pequeño Larousse Ilustrado, Editorial Larousse, París, 1970: p. 118.
5 La idea se la debemos al arquitecto Frank Alcací, vicepresidente de Docomomo Venezuela.
6 Docomomo Venezuela. Las Italias de Caracas, Sala TAC, Caracas, julio-octubre 2013: http://docomomovenezuela.blogspot.com/2012/12/exposicion-exhibition.html
7 Docomomo Venezuela. Suite Iberia: La arquitectura de influencia española en Caracas, Sala TAC, Caracas, julio-septiembre 2015: http://docomomovenezuela.blogspot.com/2015/08/exposicion-exhibition.html
8 A la primera persona que le oímos decir esto fue al profesor Richard Plunz, director del Programa de Diseño Urbano de la Gsapp de la Universidad de Columbia, cuando estuvo en Caracas conduciendo un trabajo junto al IREU (Instituto Regional de Estudios Urbanos) a finales de 1999. Ver: Richard Plunz, Michael Conard y Modjeh Baratlo. Caracas Litoral, Venezuela: New Urbanisms, Princeton Architectural Press, Princeton, 1999: https://www.amazon.com/Caracas-Litoral-Venezuela-NewUrbanisms/dp/1568984464
Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/hear-america-singing_202018
Fotografías:
Centro comercial Las Mercedes (f. 1955 - Progressive Architecture).
Monte Sacro, la casa sobre una colina del Nelson A. Rockefeller, obra del arquitecto estadounidense Don Hatch, 1959 (f. 1963 - Cablefoto).
I Hear America Singing
Hannia Gómez
Gaily bedight,
A gallant knight,
In sunshine and in shadow,
Had journeyed long,
Singing a song,
In search of Eldorado
Edgar Allan Poe. "Eldorado" 1
Las ciudades invisibles son un sueño
que nace del corazón de las ciudades visibles
Ítalo Calvino. Las ciudades invisibles 2
I Hear America Singing 3
Coincidiendo con los años del inicio y auge de la explotación petrolera y también de la apertura y el fortalecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica, ubicamos el florecimiento de los aportes norteamericanos entre 1925 y 1975. Cincuenta años de producción arquitectónica y urbana intensa que transformarán radicalmente a la capital y de la que hoy la ciudad de Santiago de León de Caracas, que este 2017 llega a sus cuatrocientos cincuenta aniversario, se enorgullece en contar como suya, conservándola como su patrimonio para el mundo. Una herencia compartida con Estados Unidos, pronta a ser incluida en el Registro de Docomomo US gracias al presente proyecto, ya que en esta oportunidad, además del placer de trabajar de nuevo con la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, Docomomo Venezuela tuvo el honor de colaborar con el programa de Historic Preservation de la Graduate School of Architecture, Planning and Preservation (Gsapp) de Columbia University, gracias a su director Jorge Otero-Pailos y a la profesora Jennifer Gray y con Docomomo US, de la mano de su presidente, Theodore Prudon.Al comenzar esta investigación nos encontramos con una situación inesperada. Al ir a buscar en la ciudad la arquitectura construida por los norteamericanos y querer adentrarnos más allá de los iconos reconocidos, era difícil discernir en la fábrica urbana la obra arquitectónica norteamericana menos monumental. Para oír a América cantar, debimos afinar mucho el oído. Era como si la modernidad local, por estar tan cercana a los modelos y referencias estadounidenses, se había fusionado con ellos de manera prácticamente indeleble. Esto se explica tanto por el enorme impacto cultural de la influencia norteamericana en todos los ámbitos de la vida caraqueña en esos años, como por la gran cantidad de profesionales venezolanos que se formaron en Estados Unidos cuando en el país aún no había una escuela de arquitectura –la de la Universidad Central de Venezuela fue fundada en 1953–, cosa que siguió pasando incluso después.
De manera que Caracas es una ciudad llena de lo que hemos querido denominar “avatares”; es decir, formas urbanas y arquitectónicas que parecen norteamericanas, pero que fueron diseñadas por autores locales.4 Como su nombre lo indica, un avatar es una encarnación. Una vicisitud por la que pasan los edificios cuando se suscita un cambio.5 Y eso fue lo que ocurrió en la ciudad cuando se produjo el acercamiento a Estados Unidos. Decenas de nuevas tipologías urbanas y arquitectónicas irrumpieron en ella, unas proyectadas en su país de origen y otras… aquí.
Pero hay más. Otro hallazgo es que de nuevo, al igual que lo que descubrimos al estudiar las arquitecturas de influencia italiana (Las Italias de Caracas, 2013) y las arquitecturas de influencia española (Suite Iberia, 2015), al investigar la influencia norteamericana encontramos que en nuestra ciudad vinieron a trabajar los mejores autores.6.7. Caracas siempre quiso lo mejor para Caracas. En este caso, los mejores de todo Estados Unidos. Los mejores artistas, como Calder; los mejores paisajistas, como Olmsted Brothers; los mejores arquitectos de golf, como Banks, Van Kleek y Wilson; los mejores promotores, como Moses; la mejor diseñadora de interiores, como Parish; los mejores planificadores, como Violich y Sert; el mejor arquitecto de casas club, como Wendehack; los mejores arquitectos de palacios del cine, como John & Drew Eberson. Y los mejores arquitectos: Harrison, Neutra, Breuer, Goff, Fuller, Embury, Hatch, Webb, Vestuti, Johnson & Burgee, Holabird, Robot & Burree, Badgeley & Bradbury, Shaw, Metz & Dolió, Graven & Mayger, Emery Roth & Sons. Los mejores. Simply, the best.
Una excelencia que se explica por la presencia en Venezuela –y por la pasión que sentía por este país– un hombre que, también él mismo, era el mejor en todo lo que hacía: Nelson Aldrich Rockefeller. Rockefeller quiso siempre lo mejor para Caracas y para Venezuela, un país del cual se enamoró y al que colocó en lugar preferencial sobre todos los demás países latinoamericanos. Es el país donde se construyera su casa moderna sutilmente neocolonial, la hermosa Monte Sacro (Don Hatch, 1959), donde viniera a pasar en 1963 la luna de miel con su esposa Happy. De una u otra manera, los profesionales estadounidenses que hemos mencionado fueron casi todos hombres de Rockefeller, los arquitectos, relacionados con sus empresas, sus proyectos y sus oficinas del número 30 de Rockefeller Plaza, en Nueva York. Las líneas de las historias de estos personajes y de sus proyectos se entrecruzan siempre con las de Rockefeller, como veremos desarrollarse a todo lo largo del relato de OUR architects: en Caracas.Lo cual nos trae a una tercera revelación: la importancia de la influencia de la ciudad de Nueva York por sobre todas las demás ciudades norteamericanas en Caracas, lo cual confirma lo que siempre habíamos sospechado: que Caracas es en muchos sentidos como Nueva York y que la relación Caracas-Nueva York es fundamental para su historia moderna.8
NOTAS:
1 Edgar Allan Poe. “Eldorado”, The Flag of Our Union, Boston, 1849.
2 Ítalo Calvino. Nota preliminar, Las ciudades invisibles, conferencia en inglés para los estudiantes de la Graduate Writing Division, Columbia University, Nueva York, 29 de marzo, 1983.
3 Walt Whitman. “I Hear America Singing”, Inscriptions, Leaves of Grass, Harold W. Blodgett & Sculley Bradley editores, Brooklyn, Nueva York, 1900.
4 Miguel de Toro y Gisbert. “Avatar”, Pequeño Larousse Ilustrado, Editorial Larousse, París, 1970: p. 118.
5 La idea se la debemos al arquitecto Frank Alcací, vicepresidente de Docomomo Venezuela.
6 Docomomo Venezuela. Las Italias de Caracas, Sala TAC, Caracas, julio-octubre 2013: http://docomomovenezuela.blogspot.com/2012/12/exposicion-exhibition.html
7 Docomomo Venezuela. Suite Iberia: La arquitectura de influencia española en Caracas, Sala TAC, Caracas, julio-septiembre 2015: http://docomomovenezuela.blogspot.com/2015/08/exposicion-exhibition.html
8 A la primera persona que le oímos decir esto fue al profesor Richard Plunz, director del Programa de Diseño Urbano de la Gsapp de la Universidad de Columbia, cuando estuvo en Caracas conduciendo un trabajo junto al IREU (Instituto Regional de Estudios Urbanos) a finales de 1999. Ver: Richard Plunz, Michael Conard y Modjeh Baratlo. Caracas Litoral, Venezuela: New Urbanisms, Princeton Architectural Press, Princeton, 1999: https://www.amazon.com/Caracas-Litoral-Venezuela-NewUrbanisms/dp/1568984464
Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/hear-america-singing_202018
Fotografías:
Centro comercial Las Mercedes (f. 1955 - Progressive Architecture).
Monte Sacro, la casa sobre una colina del Nelson A. Rockefeller, obra del arquitecto estadounidense Don Hatch, 1959 (f. 1963 - Cablefoto).
domingo, 3 de septiembre de 2017
SOLO ESPERA UNA OPORTUNIDAD
De los arquitectos estadounidenses en Caracas
Luis Barragán
Testimonio vital de resistencia, Decomomo Venezuela levantó corajudamente una exposición que ayuda a reforzar nuestra identidad urbana, complementando – a nuestro juicio - las consabidas y encendidas protestas ciudadanas. Luego de reportar las influencias españolas e italianas, ahora lo hace con la arquitectura estadounidense de la Caracas que ha sobrevivido heroicamente al deterioro algo más que estético de todos estos años de desidias y rencores oficiales.
Entre 1925 y 1975, distintos inmuebles y ambientes, como páginas de un libro que parecía nunca concluir, se van integrando a nuestro patrimonio espiritual, reconociéndonos en un proceso de modernización que se hizo siembra petrolera para emplear la manida metáfora del país que ciertamente contabilizó e invirtió sus más extraordinarios ingresos, alcanzando niveles superiores de una calidad de vida insospechada por los más remotos venezolanos, convertida hoy en nostalgia ajena para las más recientes generaciones. Cada trazo da ocasión al acentuado comentario en torno a la ciudad – una y múltiple – fundada en un generoso sentido de pertenencia que, disculpándonos por la inevitable digresión, recientemente le dio la vuelta al mundo, sorprendiéndolo por la vieja infraestructura en pie, con autopistas y avenidas repletas de pacíficos manifestantes que trenzaron las grandes edificaciones de una localidad seguramente antes tenida por un atrasado y espantoso suburbio de las profundidades tercermundistas.
Contribuida por las diligencias de la embajada estadounidense, la exhibición cuenta con el respaldo de una intensa investigación que, más allá o más acá de las fronteras, trae planos completamente inéditos, distribuidos en una sala que cobra intimidad por la luz, las lámparas y el mobiliario de una viva filmografía retrospectiva. Varias maquetas, cuidadosamente elaboradas por aventajados estudiantes de arquitectura de la Universidad Central de Venezuela, en un esfuerzo voluntario que explica toda la muestra, tientan al más distraído fotógrafo para ensayar los ángulos sugeridos por la posible tradición oral del hogar.
Luce fácil recurrir a las todavía sorprendentes simplicidades ideológicas en boga para abordar la influencia que tuvo Nelson Rockeffeler, por ejemplo, patente en el diseño y la construcción del Hotel Ávila, aunque pudo elegir otra ciudad y otro país para sus vivencias e inversiones, como otros – arquitectos – quedarse en una confortable oficina de la 5ª Avenida de Nueva York en lugar de la más modesta que los acogió acá. Paradójicamente, valorada la presencia de Ernest Hemingway, y – aún más – la casa convertida en museo, la Finca Vigia cercana a La Habana, las actuales y efímeras intervenciones cubanas que tienden a replicar el hábitat isleño de los privilegiados del poder, especialmente en el casco histórico caraqueño, no suscitan crítica alguna y, menos, escozor por un peculiar modelo de negocios.
El asunto nos remite a la vasta empresa de remodelaciones que, aventajada por la precariedad de importantes referentes históricos y arquitectónicos, igualmente tarda en concluir los trabajos, haciendo de Caracas una infinita pasarela de turbios retazos, como ocurre con el Centro Simón Bolívar, el edificio La Francia o la vieja sede de la Corte Suprema de Justicia de ya numerosos precedentes. Una debida y cuidadosa restauración de los espacios, les parece inconveniente, por decir lo menos, a sabiendas del muy lento costo político que las arbitrarias transformaciones urbanas suscitan, a pesar de las dilaciones.
Impulsada fundamentalmente por la incansable Hannia Gómez, cuyo servicio a la ciudad y al país tanto le agradecemos, la Sala Trasnocho Arte Contacto (TAC) de Paseo Las Mercedes, estará abierta hasta el primero de octubre del presente año, con sus fotografías, leyendas, maquetas, planos, mobiliario, videos y el calor humano de quienes vuelven a ella para constatar un dato, un recuerdo, una palabra. Prometido por ella, ojalá podamos ver – más adelante – las fotografías de sus incursiones de investigación en La Rinconada, por citar un caso, sitio al que arribó el equipo en la buseta de una línea popular, poblando la retina con los lugares insospechados de un mismo lugar para interpelación del régimen.
Ante todo, “Arquitectos Norteamericanos en Caracas 1925-1975: Our architects” es una experiencia de la estética y de la vivencia que la Venezuela urbana habrá de recuperar y enriquecer. Abre una ventana a las inmensas posibilidades que Caracas y todas nuestras ciudades albergan, esperando solo una oportunidad.
Referencias:
http://docomomovenezuela.blogspot.com/
https://www.youtube.com/watch?v=x8c67jSMtqY
Fotografía inicial: LB, TAC (Caracas, 02/09/2017).
Video: LB, Hannia Gómez en TAC (Caracas, 02/09/2017).
04/09/2017:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/30725-de-los-arquitectos-estadounidenses-en-caracas
Luis Barragán
Testimonio vital de resistencia, Decomomo Venezuela levantó corajudamente una exposición que ayuda a reforzar nuestra identidad urbana, complementando – a nuestro juicio - las consabidas y encendidas protestas ciudadanas. Luego de reportar las influencias españolas e italianas, ahora lo hace con la arquitectura estadounidense de la Caracas que ha sobrevivido heroicamente al deterioro algo más que estético de todos estos años de desidias y rencores oficiales.
Entre 1925 y 1975, distintos inmuebles y ambientes, como páginas de un libro que parecía nunca concluir, se van integrando a nuestro patrimonio espiritual, reconociéndonos en un proceso de modernización que se hizo siembra petrolera para emplear la manida metáfora del país que ciertamente contabilizó e invirtió sus más extraordinarios ingresos, alcanzando niveles superiores de una calidad de vida insospechada por los más remotos venezolanos, convertida hoy en nostalgia ajena para las más recientes generaciones. Cada trazo da ocasión al acentuado comentario en torno a la ciudad – una y múltiple – fundada en un generoso sentido de pertenencia que, disculpándonos por la inevitable digresión, recientemente le dio la vuelta al mundo, sorprendiéndolo por la vieja infraestructura en pie, con autopistas y avenidas repletas de pacíficos manifestantes que trenzaron las grandes edificaciones de una localidad seguramente antes tenida por un atrasado y espantoso suburbio de las profundidades tercermundistas.
Contribuida por las diligencias de la embajada estadounidense, la exhibición cuenta con el respaldo de una intensa investigación que, más allá o más acá de las fronteras, trae planos completamente inéditos, distribuidos en una sala que cobra intimidad por la luz, las lámparas y el mobiliario de una viva filmografía retrospectiva. Varias maquetas, cuidadosamente elaboradas por aventajados estudiantes de arquitectura de la Universidad Central de Venezuela, en un esfuerzo voluntario que explica toda la muestra, tientan al más distraído fotógrafo para ensayar los ángulos sugeridos por la posible tradición oral del hogar.
Luce fácil recurrir a las todavía sorprendentes simplicidades ideológicas en boga para abordar la influencia que tuvo Nelson Rockeffeler, por ejemplo, patente en el diseño y la construcción del Hotel Ávila, aunque pudo elegir otra ciudad y otro país para sus vivencias e inversiones, como otros – arquitectos – quedarse en una confortable oficina de la 5ª Avenida de Nueva York en lugar de la más modesta que los acogió acá. Paradójicamente, valorada la presencia de Ernest Hemingway, y – aún más – la casa convertida en museo, la Finca Vigia cercana a La Habana, las actuales y efímeras intervenciones cubanas que tienden a replicar el hábitat isleño de los privilegiados del poder, especialmente en el casco histórico caraqueño, no suscitan crítica alguna y, menos, escozor por un peculiar modelo de negocios.
Impulsada fundamentalmente por la incansable Hannia Gómez, cuyo servicio a la ciudad y al país tanto le agradecemos, la Sala Trasnocho Arte Contacto (TAC) de Paseo Las Mercedes, estará abierta hasta el primero de octubre del presente año, con sus fotografías, leyendas, maquetas, planos, mobiliario, videos y el calor humano de quienes vuelven a ella para constatar un dato, un recuerdo, una palabra. Prometido por ella, ojalá podamos ver – más adelante – las fotografías de sus incursiones de investigación en La Rinconada, por citar un caso, sitio al que arribó el equipo en la buseta de una línea popular, poblando la retina con los lugares insospechados de un mismo lugar para interpelación del régimen.
Ante todo, “Arquitectos Norteamericanos en Caracas 1925-1975: Our architects” es una experiencia de la estética y de la vivencia que la Venezuela urbana habrá de recuperar y enriquecer. Abre una ventana a las inmensas posibilidades que Caracas y todas nuestras ciudades albergan, esperando solo una oportunidad.
Referencias:
http://docomomovenezuela.blogspot.com/
https://www.youtube.com/watch?v=x8c67jSMtqY
Fotografía inicial: LB, TAC (Caracas, 02/09/2017).
Video: LB, Hannia Gómez en TAC (Caracas, 02/09/2017).
04/09/2017:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/30725-de-los-arquitectos-estadounidenses-en-caracas
miércoles, 26 de julio de 2017
CUADERNO DE BITÁCORA
Lilian Tintori ha salido al exterior con sus hijos (http://www.el-nacional.com/noticias/politica/lilian-tintori-familia-salieron-del-pais-este-martes_195106), levantando una injustificada crítica en las redes sociales. No ha bastado su testimonio de lucha y el constante riesgo para sus hijos, ni parece bastar el testimonio del propio Leopoldo López y el "poco" de tiempo que ha estado en Ramo Verde, quien - por cierto - se queda, desafiando las reglas de su actual encarcelación. Quizá sea necesario revisar el criterio que predomina en algunos sectores de oposición, reducido pero bullicioso a través del teclado. Sin embargo, ¿para qué dedicar tanta tinta de byte a lo que evidentemente constituye una campaña de desprestigio gubernamental? He acá la clave esencial, no otra. Una miserable campaña que, seguramente, toca alguna fibra advertida por los costosos y diarios sondeos del opinión de la dictadura.
Por supuesto, la casa que López tiene por cárcel, es centro de atención. Las rejas recibieron una costosa mano de pintura. Uno de los motivos gráficos de la resistencia y el tricolor nacional, se convierten en emblemas de un hogar que no es tal. Raro que la custodia dejase echar esos brochazos. Empero, hay quienes tienen alguna observación. Por ejemplo, la estrella adicional. Nos parece una discusión irrelevante ante la gravedad de los problemas del país. Son válidas las opiniones. ¿Séptima u octava estrella? Identidad de la bolivariana dictadura del presente e identidad de los tiempos que la precedieron. Ojalá no levante distracción alguna sobre los tópicos que realmente interesan.
Una vez que Maduro Moros los ha autorizado con su alocución, cada quien deja testimonio de una extrema adhesión. Arias Cárdenas habla de los fusiles y el gobernador del Guárico aporta un mensaje de gran aliento. Conociendo la pólvora, la pólvora a traición desde los tiempos de El Amparo, por fortuna queda el registrado de su enorme sensibilidad. Cada vez que hay un gesto de franqueza, delierado gesto que está muy bien sintonizado con las convicciones abrigadas, otros juegan a una mayor sinceridad de la interpretación del gesto que hacen suyo. Ahora, intentamos comprender el asunto. No hay guerra civil si las dos partes no están armadas. El gobierno lo está y de sobras, mientras que la población que lo protesta no. Una guerra se da entre gente armada. Luego, la guerra es entre la misma gente que gobierna. ¿Eso es lo que avisoran tamañas declaraciones de todo aquél que pugne por sobrevivir en el poder?
Con sobradísima razón, las redes apuntan a la responsabilidad de los funcionarios sancionados y no del país de origen. Incluso, implicada PDVSA en uno de sus tantos manejos dudosos, en días pasados, la dictadura - como ocurrió con el decreto de Obama - ha intentado convertir sus tropelías en bandera nacionalista. Además de falsa bandera, sería una bobería que alguien hiciese causa común con los sancionados, así rasgase sus vestiduras como partidario del gobierno, pues, simple, sufre y muy amargamente las consecuencias del desgobierno. Hay más claridad en la materia que lo sospechado por una dictadura que no cesa de sondear a la opinión pública.
Podemos entender la necesidad que existe de sobrevivir, trátese de una panadería, bazar o estación de servicios. Además, tienen empleados. Pero también que, al llegar al llegadero, no se puede ser colaboracionista, ni siquiera en nombre de la supervivencia. Hay que echar el resto. Después, cuando todo pase, quedarán muchas cosas documentadas. Es natural la reacción. Y, aunque no apostemos por una cacería de brujas, más adelante habrá grandes, medianas y pequeñas responsabilidades que fijar. Una tanqueta que ha malherido o matado a alguien, o va a hacer, al recargar combustible, de alguna manera hace corresponsable al recargador.
La localidad ha sufrido y mucho, la represión ilimitada de una dictadura que no respeta siquiera a las autoridades regionales y municipales, electas directa, universal y secretamente por la ciudadanía. !Y después se dice gobierno democrático!
Que lo diga Felipillo, es importante. El PSOE metido hasta las medias en esto. Demasiado evidente que la gestión de Rodríguez Zapatero, excepto los beneficios que pudiera personalmente obtener, stá muy lejos de convertirlo - precisamente - en un Nobel de la Paz. Más presos y más muertos. E, incluso, nos enteramos, tuvo la intención de conversar con María Corina Machado, cosa que no se materializó: debe saber muy bien que ella es intraficable. El español no es un referente ético, allá ni aquí. Y la persistencia en sus diligencias, por fracasadas que sean, habla de otras intenciones. O, mejor, complicidades. A falta de estadistas, están estos mandaderos bien tarifados. Es poderosa esta convicción ante las evidencias. Ya ni da la cara abierta y libremente a los medios. Desconfiamos de Rodríguez Zapatero y demasiado. El proyecto comunista lo tiene de aliado en el continente.
Caracas estuvo de aniversario: 450 de su fundación española. Española o no, fundación e institucionalización de la ciudad, al fin y al cabo. Y Dalia Ferreira la ha convertido en un interesante, sostenido y llamativo objeto artístico que se le agradece. Ha tomado una instantánea de la ciudad, la de los últimos años con sus edificios y lugares más emblemáticos, por ejemplo, para envasarla en un frasco de mayonesa. Frasco popular que se ha ido antes que la ciudad misma, en franco deterioro. Ojalá, todo pase prontamente y la propuesta totalitaria no culmine, pues, de lo contrario, quedará el de Dalia, como un testimonio histórico de lo que alguna vez fue la capital de una República en peligro, bajo asedio. El diseño del envase de vidrio de la Kraft, nos remite a los hábitos de consumo que, décadas atrás, tuvimos. Y de la "bayonesa", como la refería aquél personaje de la telenovela "Por estas calles". Creemos que todavía la artista está pendiente de un estudio que valore sus aportes.
El aniversario de Caracas, nos lleva a importantes iniciativas como la de Hannia Gómez. Promete mucho la exposición, aunque la fecha no ha sido la más propicia. Esta situación tan explosiva para una ciudad que alberga a un implosivo elenco de poder, ha impedido que, por lo menos, nos acerquemos a curiosear. Seguramente tendrá la calidad, extensión, detalles y vistosidad de otras exposiciones, como la de las Italia de algún tiempo atrás. La dictadura ha afectado los ritmos que fueron normales, punzando los nervios al ritmo de una inclemente represión. Ojalá, más adelante, haya un inventario de los daños ocasionados, incluso, a la arquitectura de la ciudad. Comenzando por el quiste del Palacio Municipal, pasando por el desbarajuste ocasionado por los disparos del opresor desde las tanquetas atropellantes, la que deshace portones por doquier para arrancar la faena, hasta las ocurrentes remodelaciones del oficialismo ávido de meter la mano en el tesoro público.
Muchas de las vistas detalladas de la más remota ciudad de Caracas, se debe a las páginas rojas. La vieja prensa apuntó a casas y edificios que fueron, por un instante, noticia de un robo, secuestro u homicidio, por ejemplo. Esta reproducción, tomada de El Nacional de Caracas de 1968, cuenta del contratista que asesinó a su mujer mientras leía "A sangre fría". Se trata de la quinta "Anabel" de la avenida Costa Rica de Las Acacias, además, sin muro alguno. Quién sabe si todavía existirá, fue reemplazada por un edificio, se conserva custodiada por altas paredes, o es un local comercial. De arquitectura sencilla, pero interesante, ejemplifica el paisaje tan diferente de la ciudad después devorada por la serialización.
LB
Por supuesto, la casa que López tiene por cárcel, es centro de atención. Las rejas recibieron una costosa mano de pintura. Uno de los motivos gráficos de la resistencia y el tricolor nacional, se convierten en emblemas de un hogar que no es tal. Raro que la custodia dejase echar esos brochazos. Empero, hay quienes tienen alguna observación. Por ejemplo, la estrella adicional. Nos parece una discusión irrelevante ante la gravedad de los problemas del país. Son válidas las opiniones. ¿Séptima u octava estrella? Identidad de la bolivariana dictadura del presente e identidad de los tiempos que la precedieron. Ojalá no levante distracción alguna sobre los tópicos que realmente interesan.
Una vez que Maduro Moros los ha autorizado con su alocución, cada quien deja testimonio de una extrema adhesión. Arias Cárdenas habla de los fusiles y el gobernador del Guárico aporta un mensaje de gran aliento. Conociendo la pólvora, la pólvora a traición desde los tiempos de El Amparo, por fortuna queda el registrado de su enorme sensibilidad. Cada vez que hay un gesto de franqueza, delierado gesto que está muy bien sintonizado con las convicciones abrigadas, otros juegan a una mayor sinceridad de la interpretación del gesto que hacen suyo. Ahora, intentamos comprender el asunto. No hay guerra civil si las dos partes no están armadas. El gobierno lo está y de sobras, mientras que la población que lo protesta no. Una guerra se da entre gente armada. Luego, la guerra es entre la misma gente que gobierna. ¿Eso es lo que avisoran tamañas declaraciones de todo aquél que pugne por sobrevivir en el poder?
Con sobradísima razón, las redes apuntan a la responsabilidad de los funcionarios sancionados y no del país de origen. Incluso, implicada PDVSA en uno de sus tantos manejos dudosos, en días pasados, la dictadura - como ocurrió con el decreto de Obama - ha intentado convertir sus tropelías en bandera nacionalista. Además de falsa bandera, sería una bobería que alguien hiciese causa común con los sancionados, así rasgase sus vestiduras como partidario del gobierno, pues, simple, sufre y muy amargamente las consecuencias del desgobierno. Hay más claridad en la materia que lo sospechado por una dictadura que no cesa de sondear a la opinión pública.Podemos entender la necesidad que existe de sobrevivir, trátese de una panadería, bazar o estación de servicios. Además, tienen empleados. Pero también que, al llegar al llegadero, no se puede ser colaboracionista, ni siquiera en nombre de la supervivencia. Hay que echar el resto. Después, cuando todo pase, quedarán muchas cosas documentadas. Es natural la reacción. Y, aunque no apostemos por una cacería de brujas, más adelante habrá grandes, medianas y pequeñas responsabilidades que fijar. Una tanqueta que ha malherido o matado a alguien, o va a hacer, al recargar combustible, de alguna manera hace corresponsable al recargador.
La localidad ha sufrido y mucho, la represión ilimitada de una dictadura que no respeta siquiera a las autoridades regionales y municipales, electas directa, universal y secretamente por la ciudadanía. !Y después se dice gobierno democrático!
Que lo diga Felipillo, es importante. El PSOE metido hasta las medias en esto. Demasiado evidente que la gestión de Rodríguez Zapatero, excepto los beneficios que pudiera personalmente obtener, stá muy lejos de convertirlo - precisamente - en un Nobel de la Paz. Más presos y más muertos. E, incluso, nos enteramos, tuvo la intención de conversar con María Corina Machado, cosa que no se materializó: debe saber muy bien que ella es intraficable. El español no es un referente ético, allá ni aquí. Y la persistencia en sus diligencias, por fracasadas que sean, habla de otras intenciones. O, mejor, complicidades. A falta de estadistas, están estos mandaderos bien tarifados. Es poderosa esta convicción ante las evidencias. Ya ni da la cara abierta y libremente a los medios. Desconfiamos de Rodríguez Zapatero y demasiado. El proyecto comunista lo tiene de aliado en el continente.
Caracas estuvo de aniversario: 450 de su fundación española. Española o no, fundación e institucionalización de la ciudad, al fin y al cabo. Y Dalia Ferreira la ha convertido en un interesante, sostenido y llamativo objeto artístico que se le agradece. Ha tomado una instantánea de la ciudad, la de los últimos años con sus edificios y lugares más emblemáticos, por ejemplo, para envasarla en un frasco de mayonesa. Frasco popular que se ha ido antes que la ciudad misma, en franco deterioro. Ojalá, todo pase prontamente y la propuesta totalitaria no culmine, pues, de lo contrario, quedará el de Dalia, como un testimonio histórico de lo que alguna vez fue la capital de una República en peligro, bajo asedio. El diseño del envase de vidrio de la Kraft, nos remite a los hábitos de consumo que, décadas atrás, tuvimos. Y de la "bayonesa", como la refería aquél personaje de la telenovela "Por estas calles". Creemos que todavía la artista está pendiente de un estudio que valore sus aportes.El aniversario de Caracas, nos lleva a importantes iniciativas como la de Hannia Gómez. Promete mucho la exposición, aunque la fecha no ha sido la más propicia. Esta situación tan explosiva para una ciudad que alberga a un implosivo elenco de poder, ha impedido que, por lo menos, nos acerquemos a curiosear. Seguramente tendrá la calidad, extensión, detalles y vistosidad de otras exposiciones, como la de las Italia de algún tiempo atrás. La dictadura ha afectado los ritmos que fueron normales, punzando los nervios al ritmo de una inclemente represión. Ojalá, más adelante, haya un inventario de los daños ocasionados, incluso, a la arquitectura de la ciudad. Comenzando por el quiste del Palacio Municipal, pasando por el desbarajuste ocasionado por los disparos del opresor desde las tanquetas atropellantes, la que deshace portones por doquier para arrancar la faena, hasta las ocurrentes remodelaciones del oficialismo ávido de meter la mano en el tesoro público.
Muchas de las vistas detalladas de la más remota ciudad de Caracas, se debe a las páginas rojas. La vieja prensa apuntó a casas y edificios que fueron, por un instante, noticia de un robo, secuestro u homicidio, por ejemplo. Esta reproducción, tomada de El Nacional de Caracas de 1968, cuenta del contratista que asesinó a su mujer mientras leía "A sangre fría". Se trata de la quinta "Anabel" de la avenida Costa Rica de Las Acacias, además, sin muro alguno. Quién sabe si todavía existirá, fue reemplazada por un edificio, se conserva custodiada por altas paredes, o es un local comercial. De arquitectura sencilla, pero interesante, ejemplifica el paisaje tan diferente de la ciudad después devorada por la serialización.
LB
martes, 14 de marzo de 2017
NOVEDOSA Y NECESARIA TIPIFICACIÓN

Villanuevacidio
Hannia Gómez
“Hannibal Cannibal sonreía cuando se perdía de nuevo, anónimo, entre la multitud.
“La inmensa población construida de Venezuela es el rebaño de mudas ovejas
que servirá de pasto para este lobo que se las comerá insaciable, una tras otra.
Un serial killer devorando goloso la rosada carne urbana,
relamiéndose despojos tectónicos entre las comisuras de los labios.
Sus víctimas favoritas son las delicatesses largo tiempo añejadas en el abandono,
a quienes arroja a un profundo hoyo negro antes de ultimarlas en silencio…
como a El Silencio”.
El Silencio de los inocentes. (1)
1. El Silencio de los inocentes.
Hace ya doce años (2005) se nos dijo que eso de quejarse por los cambios de colores en el centro histórico de Caracas era baladí, y que cualquier desmadre contra su identidad cromática era deleznable porque todo muy fácilmente podía “volverse a pintar como era otra vez”. Ok. Todo el mundo contento –menos nosotros– y despachado el asunto.
La rápida respuesta, con la que se dio al traste con la lucha contra la ya desde entonces creciente y abominable manipulación de la apariencia de nuestra ciudad hecha por este irrespetuoso gobierno durante las últimas dos décadas, lo dejó libre para seguir convirtiendo a Caracas en lo que no es ni ha sido nunca, una aldea multicolor, e impune para seguir usando su noble fábrica urbana como propaganda política y PANKARTA monumental populista (ver: “Por tu blanca palidez”) (2).
No contentos estos funcionarios amantes de los libros infantiles para colorear con usar TODA la paleta Pinco Pittsburg en las fachadas de Caracas y hacernos sufrir un túnel de El Calvario morado lila o una Santa Capilla color mandarina, iniciáronse entonces en el gusto por la doradura (o más bien por la “cobredura” –que no ya de los cobres–), sino porque ni siquiera el dorado lo saben escoger bien, y lo que hacen es pintar todo de un vetusto y lúgubre cobrizo, pintarrajeando todo cuanto encuentran, empezando por las pobres estatuas del Arco de la Federación.
Pues bien, la última avanzada de esta desfiguradora e irresponsable manía que desvirtúa inmisericordemente por doquier nuestros patrimonios culturales del centro histórico fue a dar de nuevo contra la reurbanización de El Silencio (Carlos Raúl Villanueva, 1942), un bien de interés cultural con el que ya habían harto gozado los del municipio Libertador pintándolo de los varios amarillos alcaldía y despojándolo además de sus farolas originales (que nunca jamás supimos adónde fueron a parar).
Todo el mundo sabe qué materiales y cuál paleta de colores usó el maestro Villanueva en El Silencio. El uso de la piedra artificial es consabido en las celebres portales neocoloniales de los diferentes bloques y en las aún más famosas columnas panzudas que adornan las arcadas del conjunto. Entonces, siendo este es un bien cultural protegido, lo cual implica la protección de sus valores, incluidos los de su materialidad, ¿por qué diablos pintaron la piedra artificial de las columnas de “dorado”?
Suponemos que no será por alguna inconfesable y secreta admiración recónditamente profesada por los gustos decorativos del nuevo presidente de Estados Unidos… y que las nuevas golden arcades de El Silencio sean un gesto destinado a cortejar a @realDonaldTrump. Pero es que esto nos resulta, realmente, aparte de ofensivo, completamente inexplicable.
2. ¿Dónde están los apliques de Villanueva?
Luego de constatar la masacre de la piedra artificial en el peristilo en El Silencio, otro hallazgo terrible se hizo manifiesto. Y he aquí que hemos encontrado que han desaparecido prácticamente todos los apliques murales de hierro forjado que diseñara Villanueva para el conjunto. Lo que quedan son los cables pelados colgando sobre las columnas. Un despojo monumental.
Esta muy bien, señores: confieso que a mí también me gustan full. Yo también quisiera hacerme de una parejita de estos para instalarla a ambos lados de mi sala de gusto neocolonial. ¡Qué genial era Villanueva! Eran adorables, realmente, los apliques de El Silencio, con esa nota suya tan pre-Calder o tan pre-GEGO, dibujando en el aire y sin papel la figura de una farola mural a la usanza de la vieja Andalucía o del Musee d’Art Moderne de la Ville de París. Divinos, los apliques, en verdad… Igual que era bella la marquesina del Teatro Nacional, tiempo ha también desaparecida en las cercanías. Pero resulta que la marquesina y los apliques le pertenecen a Caracas. Y a Caracas deberán devolvérselos. A Caracas, la cuatricincuentenaria. Ya.
Ilustraciones:
Hannia Gómez
“Hannibal Cannibal sonreía cuando se perdía de nuevo, anónimo, entre la multitud.
“La inmensa población construida de Venezuela es el rebaño de mudas ovejas
que servirá de pasto para este lobo que se las comerá insaciable, una tras otra.
Un serial killer devorando goloso la rosada carne urbana,
relamiéndose despojos tectónicos entre las comisuras de los labios.
Sus víctimas favoritas son las delicatesses largo tiempo añejadas en el abandono,
a quienes arroja a un profundo hoyo negro antes de ultimarlas en silencio…
como a El Silencio”.
El Silencio de los inocentes. (1)
1. El Silencio de los inocentes.
Hace ya doce años (2005) se nos dijo que eso de quejarse por los cambios de colores en el centro histórico de Caracas era baladí, y que cualquier desmadre contra su identidad cromática era deleznable porque todo muy fácilmente podía “volverse a pintar como era otra vez”. Ok. Todo el mundo contento –menos nosotros– y despachado el asunto.
La rápida respuesta, con la que se dio al traste con la lucha contra la ya desde entonces creciente y abominable manipulación de la apariencia de nuestra ciudad hecha por este irrespetuoso gobierno durante las últimas dos décadas, lo dejó libre para seguir convirtiendo a Caracas en lo que no es ni ha sido nunca, una aldea multicolor, e impune para seguir usando su noble fábrica urbana como propaganda política y PANKARTA monumental populista (ver: “Por tu blanca palidez”) (2).
No contentos estos funcionarios amantes de los libros infantiles para colorear con usar TODA la paleta Pinco Pittsburg en las fachadas de Caracas y hacernos sufrir un túnel de El Calvario morado lila o una Santa Capilla color mandarina, iniciáronse entonces en el gusto por la doradura (o más bien por la “cobredura” –que no ya de los cobres–), sino porque ni siquiera el dorado lo saben escoger bien, y lo que hacen es pintar todo de un vetusto y lúgubre cobrizo, pintarrajeando todo cuanto encuentran, empezando por las pobres estatuas del Arco de la Federación.
Pues bien, la última avanzada de esta desfiguradora e irresponsable manía que desvirtúa inmisericordemente por doquier nuestros patrimonios culturales del centro histórico fue a dar de nuevo contra la reurbanización de El Silencio (Carlos Raúl Villanueva, 1942), un bien de interés cultural con el que ya habían harto gozado los del municipio Libertador pintándolo de los varios amarillos alcaldía y despojándolo además de sus farolas originales (que nunca jamás supimos adónde fueron a parar).
Todo el mundo sabe qué materiales y cuál paleta de colores usó el maestro Villanueva en El Silencio. El uso de la piedra artificial es consabido en las celebres portales neocoloniales de los diferentes bloques y en las aún más famosas columnas panzudas que adornan las arcadas del conjunto. Entonces, siendo este es un bien cultural protegido, lo cual implica la protección de sus valores, incluidos los de su materialidad, ¿por qué diablos pintaron la piedra artificial de las columnas de “dorado”?
Suponemos que no será por alguna inconfesable y secreta admiración recónditamente profesada por los gustos decorativos del nuevo presidente de Estados Unidos… y que las nuevas golden arcades de El Silencio sean un gesto destinado a cortejar a @realDonaldTrump. Pero es que esto nos resulta, realmente, aparte de ofensivo, completamente inexplicable.
2. ¿Dónde están los apliques de Villanueva?
Luego de constatar la masacre de la piedra artificial en el peristilo en El Silencio, otro hallazgo terrible se hizo manifiesto. Y he aquí que hemos encontrado que han desaparecido prácticamente todos los apliques murales de hierro forjado que diseñara Villanueva para el conjunto. Lo que quedan son los cables pelados colgando sobre las columnas. Un despojo monumental.
Esta muy bien, señores: confieso que a mí también me gustan full. Yo también quisiera hacerme de una parejita de estos para instalarla a ambos lados de mi sala de gusto neocolonial. ¡Qué genial era Villanueva! Eran adorables, realmente, los apliques de El Silencio, con esa nota suya tan pre-Calder o tan pre-GEGO, dibujando en el aire y sin papel la figura de una farola mural a la usanza de la vieja Andalucía o del Musee d’Art Moderne de la Ville de París. Divinos, los apliques, en verdad… Igual que era bella la marquesina del Teatro Nacional, tiempo ha también desaparecida en las cercanías. Pero resulta que la marquesina y los apliques le pertenecen a Caracas. Y a Caracas deberán devolvérselos. A Caracas, la cuatricincuentenaria. Ya.
Ilustraciones:
1. Panzudas
doradas y apliques volados (f. Hannia Gómez, 2017 - Archivo Fundación de la
Memoria Urbana).
2. Este dorado El Silencio haría las delicias de @realDonaldTrump (f. Hannia Gómez, 2017 - Archivo Fundación de la Memoria Urbana).
NOTAS:
1. Hannia Gómez. “Asesinos memorables, o Murder, she wrote”, Arquitectura, El Nacional. Caracas, lunes 13 de mayo (1996): http://hanniagomez.blogspot.com/2007/08/asesinos-memorables-o-murder-she-wrote.html
2. H. Gómez. “Por tu blanca palidez”, Desde la memoria urbana, Caracas (2005):
http://hanniagomez.blogspot.com/2010/10/por-tu-blanca-palidez.html
Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/villanuevacidio_85105
2. Este dorado El Silencio haría las delicias de @realDonaldTrump (f. Hannia Gómez, 2017 - Archivo Fundación de la Memoria Urbana).
NOTAS:
1. Hannia Gómez. “Asesinos memorables, o Murder, she wrote”, Arquitectura, El Nacional. Caracas, lunes 13 de mayo (1996): http://hanniagomez.blogspot.com/2007/08/asesinos-memorables-o-murder-she-wrote.html
2. H. Gómez. “Por tu blanca palidez”, Desde la memoria urbana, Caracas (2005):
http://hanniagomez.blogspot.com/2010/10/por-tu-blanca-palidez.html
Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/villanuevacidio_85105
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