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martes, 11 de septiembre de 2018

TOTALITARISMO RESISTIDO

https://www.nybooks.com/articles/2018/02/08/to-be-or-not-to-be/
EL UNIVERSAL, Caracas, 29 de agosto de
¿Totalitarismo en Venezuela?
Sadio Garavini Di Turno

Masha Gessen, intelectual ruso-americana, en su reciente libro: “The future is history. How totalitarianism reclaimed Russia” reproduce las siete características que para el sociólogo ruso Lev Gudkov definen el totalitarismo: 1) La simbiosis del partido de gobierno con el Estado. 2) Un consenso societal obligado, creado a través del monopolio en los medios de comunicación, combinado con una estricta censura. Esto crea las condiciones para la movilización de la población de acuerdo a las decisiones del Partido-Estado. 3) El terror de Estado a través de la policía política, de servicios especiales y de estructuras paramilitares extrajudiciales. La existencia de la policía secreta y los campos de concentración en combinación con la propaganda oficial y la producción cultural hegemónica crean las condiciones para el llamado “doble pensamiento” y la “posverdad”. 4) La militarización de la sociedad y de la economía. La movilización forzosa de la sociedad, que supuestamente estaría dirigida para preparar a la población a enfrentar el enemigo externo, en realidad sirve para entrenar a la población a llevar a cabo las órdenes del régimen. 5) Una economía centralizada y colectivista que inevitablemente conlleva a la escasez crónica de productos, servicios e información. Escasez que no es sólo producto del fracaso del sistema sino también una forma de organizar el acceso a los bienes y servicios a través de estructuras controladas por el régimen. 6) Un estado crónico de pobreza. El totalitarismo se fortalece bajo condiciones de pobreza creciente, cuando una amplia faja de la población no tiene proyectos ni esperanza en un futuro mejor y sólo espera soluciones a través de alguna extraordinaria medida política proveniente del régimen. El totalitarismo se sostiene manteniendo un muy bajo nivel de vida. 7) Una población básicamente estática, con estrictos límites a la movilidad social vertical y horizontal, exceptuando la realizada por el régimen por sus propios intereses. Gudkov no menciona en sus características la presencia de una ideología totalitaria, que en cambio es fundamental junto con el terror de Estado para Hannah Arendt, en su clásica obra: “Orígenes del totalitarismo”.

Michael Walzer
A la luz del análisis de Gudkov y Arendt es evidente, para cualquier observador objetivo de la situación venezolana, la vocación totalitaria del régimen madurista. Sin embargo Venezuela tiene buena parte de las características de un Estado fallido, que se tipifica por la pérdida de control físico del territorio o del monopolio del uso legítimo de la fuerza, erosión de la autoridad legítima en la toma de decisiones, colapso de los servicios básicos, su gobierno es débil e ineficaz y presenta altos niveles de corrupción y de criminalidad. En fin, es un verdadero fracaso social, político y económico. Para implantar un régimen efectivamente totalitario se requeriría, entre otras cosas, de una burocracia estatal eficiente capaz de penetrar y controlar capilarmente la sociedad. En Venezuela, el Estado ni siquiera es capaz de mantener el monopolio de la violencia en el país. Los estados Bolívar y Amazonas, así como sectores de ciudades tan relevantes como Maracay y Valencia, están bajo el control de mafias, narcotraficantes y guerrillas. En realidad, el gobierno Maduro se mantiene básicamente por el control que todavía ejerce sobre el Alto Mando de la Fuerza Armada, transformada en guardia pretoriana del régimen. El gobierno se acerca cada vez más a la categoría de “totalitarismo fallido” que ha desarrollado el politólogo Michael Waltzer. Se trata de un régimen que tiene vocación y objetivos totalitarios, pero le falta la capacidad y la eficiencia para concretarlos, el resultado, nos dice Waltzer “es alguna forma de tiranía chapada a la antigua, pero disfrazada con un ropaje fascista o comunista”.

Fuente:
http://www.eluniversal.com/el-universal/18920/totalitarismo-en-venezuela

viernes, 19 de junio de 2015

GINEBRINOS

EL UNIVERSAL, Caracas, 17 de junio de 2015
La crisis con Guyana
Sadio Garavini Di Turno

Recientemente la Exxon Mobil hizo un hallazgo importante de petróleo en la concesión Stabroek, en un punto que está en aguas guyanesas, pero la concesión abarca también áreas tanto de la Zona en Reclamación del Esequibo como de la fachada atlántica del estado Delta Amacuro. La Cancillería venezolana envía una nota de protesta a la Exxon, alegando que está violando el Acuerdo de Ginebra de 1966. Obviamente, la nota de protesta debería haber sido enviada a Guyana. El Acuerdo de Ginebra es un tratado entre Estados y obliga sólo a las partes firmantes. Pero la intención del gobierno Maduro es política: hacer aparecer que el enfrentamiento es con una transnacional norteamericana. Es interesante notar que en el proyecto Stabroek, la Exxon está asociada con la Nexen Petroleum Guyana Limited, que es propiedad de China National Offshore Corporation (Cnoon), socia de Pdvsa en la Faja del Orinoco y en el proyecto de gas costa afuera Mariscal de Ayacucho.
En la Gaceta Oficial del 27 de mayo aparece el decreto 1787 en el cual se crean y activan unas Zonas Operativas de Defensa Integral Marítima e Insular (Zodimain). En la Zodimain Atlántica, se incluye además de las áreas marinas y submarinas de nuestra fachada atlántica y de la Zona en Reclamación, buena parte de la fachada atlántica guyanesa, pero también aguas correspondientes a Surinam y Guayana francesa, violando además el límite marítimo entre  Guyana y Surinam, fijado en el Laudo Arbitral de la Corte Internacional de Justicia del 2007. El decreto tiene el aspecto positivo de demostrar que en la Fuerza Armada y en el gobierno, por fin, hay preocupación por las acciones de Guyana, tanto en la Zona en Reclamación como en nuestra fachada atlántica. Que el decreto incluya aguas que, en estricto derecho, deberían ser guyanesas, podría verse como un mecanismo de presión para negociar, dado que Guyana también incluye en su plataforma continental áreas que deberían ser claramente venezolanas. El aspecto negativo es la extralimitación del decreto al afectar Surinam, la Guayana francesa y violando un arbitraje de la CIJ. En Gaceta Oficial del 8 de Junio se reimprimió el Decreto por "fallas en los originales", agregándole un párrafo al final de fijar las líneas de la Zodimain atlántica que dice: "Sin embargo existe un área marítima por delimitar que será determinada una vez se resuelva la controversia entre la República Bolivariana de Venezuela y la República Cooperativa de Guyana según el acuerdo de Ginebra de 1966, la cual está definida por los puntos "T" "U" "V". " Los puntos y las líneas en el mapa no cambian. El párrafo fue incluido evidentemente para controlar parte de los daños que el decreto original causa en la comunidad internacional.
Guyana, en un comunicado oficial del 07-06-2015 afirma que el Decreto N 1.787 es una violación flagrante del derecho internacional y su nuevo Canciller Carl Greenidge anuncia que denunciará ante la comunidad internacional la agresión venezolana y solicitará la intervención del Secretario General de la ONU, para que, en el marco del Acuerdo de Ginebra, se logre una solución definitiva a la reclamación venezolana y propone la Corte Internacional de Justicia.
La Cancillería venezolana responde rechazando "las afirmaciones falsas del comunicado guyanés" y afirma que se debe "proseguir con el mecanismo del Buen Oficiante bajo la figura del Secretario General de las Naciones Unidas".
Esta crisis puede convertirse en una oportunidad para reactivar la negociación prevista en el Acuerdo de Ginebra. Venezuela debe aprovechar el nuevo e intenso interés de Guyana de delimitar definitivamente con Venezuela para replantear la negociación. Insistir en los buenos oficios cuando Guyana ya los descarta, no creo que sea una opción conveniente. Guyana en el marco del Acuerdo de Ginebra puede solicitar unilateralmente al Secretario General de la ONU de proceder a escoger otros de los medios de solución pacífica previstos en el art. 33 de la Carta de la ONU.
Mientras tanto, frente a la nueva posición del gobierno guyanés, Venezuela debe:
a) Reafirmar públicamente que la salida libre al Atlántico no es negociable.
b) Nombrar, con urgencia, un negociador-facilitador por Venezuela a tiempo completo. El actual encargado Embajador Roy Chaderton tiene otros cuatro cargos que atender.
c)  Mantener el patrullaje tradicional de la Armada en nuestra fachada atlántica.
Espero que el decreto 1787, que implica un cambio de actitud muy relevante respecto al desinterés e  inacción de los últimos años, no tenga sólo el objetivo político interno de distraer la atención de la grave crisis socioeconómica y política que padecemos.    
    
(http://www.eluniversal.com/opinion/150617/la-crisis-con-guyana)

domingo, 24 de mayo de 2015

ENTREGUISMO

EL UNIVERSAL, Caracas, 24 de mayo de 2015
EXPEDIENTE | Soberanía
El Esequibo ya no es tuyo
En la práctica, Guyana está en control. A tal punto que pretende derechos sobre aguas en disputa, zonas marítimas venezolanas y celebra el hallazgo de petróleo en sociedad con Exxon.
Oscar Medina

La gente de ExxonMobil está entusiasmada. Y con toda razón: en su primera perforación encontraron lo que andaban buscando. El 5 de marzo iniciaron labores en aguas "a 120 millas de Guyana" y el 20 de mayo anunciaron que sí, que allá abajo hay petróleo y que en los próximos meses podrán determinar con precisión el potencial de esa concesión bautizada "Bloque Stabroek".
Los guyaneses también tienen motivos para celebrar. Son socios en esa futura explotación (estiman un par de años para empezar a ver los frutos) en la que participan Esso Exploration and Production Guyana Ltd (filial de ExxonMobil con 45%), Hess Guyana Exploration Limited (30%) y CNOOC Nexen Petroleum Guyana Limited (25%).
El negocio es, claro, asunto de Estado: no por nada el ahora ex presidente guyanés, Donald Ramotar, visitó en abril el Deepwater Champion, el barco-plataforma de Exxon que opera en los 26.800 kilómetros cuadrados del área entregada. Y el nuevo presidente, David Granger, también hizo el viaje hasta la plataforma esta misma semana para celebrar el hallazgo y agradecer a la tripulación por ayudar a su país a sumarse a la lista de los productores de petróleo: "Me alegro de que hayamos abierto la puerta".
La información de la agencia oficial de Guyana señala que el Bloque Stabroek se ubica en aguas de ese país. Pero en realidad, el Stabroek prácticamente comparte el espacio marítimo de la zona en reclamación -es decir, el Esequibo- y del vecino con el cual sostiene la vieja disputa territorial: es decir, Venezuela.
Otro bloque en concesión, el Roraima Anadarko, está mucho más acá: casi en la frontera marítima entre Venezuela y Trinidad.
Aquí vamos
La precisión geográfica dispara interrogantes: ¿cómo es que Guyana asume y otorga derechos de explotación en una zona marítima en disputa y en otra que es claramente ajena? ¿Cómo llegó ese barco de Exxon hasta allí? ¿Qué ha dicho o hecho Venezuela al respecto? ¿De quién es ese petróleo? ¿Ya se resolvió la discusión sobre el Esequibo o qué?
Guyana informó en 2010 que había entregado tres bloques en concesión y entre quienes se interesan por el tema del Esequibo hubo alarma: "Vimos que las que están hacia el Oeste del río Esequibo, una está dentro de aguas de la zona en reclamación y la otra en aguas que son la salida natural de Venezuela hacia el Atlántico", explica la profesora universitaria y experta en el tema, María Teresa Belandria.
Después Guyana intentó dar un paso importante: solicitó una extensión de su plataforma continental ante la Comisión de Límites de Plataforma Continental de las Naciones Unidas.
"Ese es el primer acto jurídicamente hostil en contra de Venezuela, porque los demás eran actos económicos o declaraciones de cancilleres diciendo que no había nada que delimitar", explica Belandría: "Pero esa solicitud es un acto jurídico mediante el cual Guyana le dice a la ONU que pretende extender su plataforma continental y le dice también que sobre la zona en la que se quieren extender no hay disputa alguna".
El Gobierno venezolano reaccionó y pidió a la ONU que no se le concediera tal cosa a Guyana: "En el derecho del mar hay varias mediciones: el mar territorial, la zona contigua, la zona económica exclusiva y la plataforma continental, que es la parte del territorio que se introduce en el mar. La plataforma continental extendida le permitiría a Guyana hacer una exploración y explotación de petróleo muchísimo más amplia. No habría problema si la extienden hacia el Noreste, porque esas son aguas de su jurisdicción. Pero la quieren hacer hacia el Noroeste, con lo cual cierran completamente la salida de Venezuela al Atlántico e incluso, la línea exterior de la plataforma extendida llegaría a violar el tratado de límites entre Venezuela y Trinidad. Es un asunto bastante serio".
"Guyana ha reactivado su solicitud a la ONU de ampliar la plataforma continental de 200 a 350 millas, incluyendo no sólo la fachada atlántica que proyecta la zona en reclamación del Esequibo, sino la del estado venezolano Delta Amacuro, cercenándonos, potencialmente, centenares de miles de kilómetros cuadrados de áreas marinas y submarinas, ricas en hidrocarburos y pesca, privando además a Venezuela de su salida libre al Atlántico", complementa la explicación el embajador Sadio Garavini di Turno.
Que la pretensión se congelara en la ONU no impidió a Guyana seguir adelante. En 2013 la armada venezolana "enganchó" al Teknik Perdana, un buque de exploración que entró en aguas de la zona económica del país. Pero en noviembre de 2014 el barco Prospector ingresó en el área venezolana "autorizado" por Guyana para realizar exploraciones sísmicas y la Armada Bolivariana -tal como se explica en una carta de María Corina Machado dirigida al Almirante Jairo Avendaño Quintero- no hizo nada al respecto. En esa carta Machado asegura que la orden de no actuar provino del Ejecutivo.
Después de la incursión del Prospector hubo más: "El 22 de diciembre pasado la canciller Carolyn Rodrigues-Birkett, declaró que Guyana se cansó del mecanismo de los buenos oficios y que nos van a llevar a la Corte Internacional de Justicia", recuerda Belandria. Y en marzo de este año se instaló en el lugar el barco plataforma Deepwater Champion que, como ya sabemos, encontró el petróleo que Guyana celebra.
Mirar a otro lado
¿Y qué se hizo desde aquí? Belandria lo explica: "El Gobierno venezolano no protesto ni dijo nada, sino que se dirigió a la Exxon. Pero la controversia es entre dos Estados, no entre Venezuela y una compañía petrolera que está haciendo exploración autorizada por otro. El Ejecutivo debería elevar su protesta ante la República Cooperativa de Guyana y no ante una empresa que actúa autorizada por Guyana".
La posición del presidente del Parlatino, Ángel Rodríguez, concentra la esencia de la posición oficialista sobre el tema: ExxonMobil tiene una estrategia para sabotear las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos que consiste en "provocar" una reacción armada por parte del presidente Nicolás Maduro que empujaría a una guerra con intervención estadounidense.
El análisis del diputado, sin embargo, deja por fuera un elemento: Guyana negoció con Exxon y le autorizó a instalarse en esas aguas.
Mientras no se logre un arreglo sobre el territorio en disputa -según explica Garavini, el Acuerdo de Ginebra (1966) dejó en manos de Guyana la administración de la zona, pero al mismo tiempo: "Basándose en el artículo V del Acuerdo, todos los gobiernos venezolanos desde 1966, se habían opuesto a que Guyana otorgara unilateralmente concesiones y contratos en la zona en reclamación".
En marzo y abril del año 2000 el propio Hugo Chávez se opuso a la intención de Guyana de otorgar una concesión a la empresa Beal Aerospace para construir una plataforma de lanzamiento de satélites en el Esequibo. Pero luego todo cambió: "En marzo del 2004 el Presidente Chávez declaró que Venezuela no se oponía a que Guyana otorgara concesiones y contratos a multinacionales en el Esequibo, si esto favorecía el desarrollo de la región", apuntó Garavini: "Con lo cual acabó con casi 40 años de diplomacia venezolana y entregó unilateralmente y, a cambio de nada, una de nuestras pocas armas de negociación. Desde entonces, Guyana tiene una poderosa razón más para no negociar".
"Guyana no frena en sus apetencias territoriales ante el silencio", señala: "La única acción formal, jurídica, de la cancillería fue la de 2011. Todo lo demás ha sido notas de prensa, no notas de protesta. Y en el derecho internacional se construye un expediente jurídico por la vía de las notas de protesta".
¿Qué explica esta actitud? El diputado y director del Centro Popular de Formación Ciudadana, Cipriano Heredia, propone una aproximación: "Pareciera ser que la razón de todo esto está en un consejo recibido de Cuba, que siempre ha sido aliado de Guyana, y además en un deseo de hacerse con el respaldo de la comunidad del Caribe. Hoy nuestra posición es muy comprometida: Guyana tiene toda la intención de hacer valer sus aspiraciones por la vía de los hechos y nosotros estamos retrocediendo".
Heredia hace un señalamiento concreto: "La posición del Gobierno de Venezuela frente a este asunto es entreguista y configura el delito de traición a la patria. El Gobierno se hace el loco ante lo que viene haciendo Guyana".

Fotografía: La Prof. María Teresa Belandría en territorio venezolano del Esequibo (2013).

sábado, 29 de octubre de 2011

ESEQUIBO VÍA PROYECTO PRESUPUESTARIO

Incompetencia suprema y/o traición a la patria
Sadio Garavini di Turno

En la exposición de motivos del anteproyecto de Ley de Presupuesto de
2012, en la página 41, se lee lo siguiente:
“el Ejecutivo Nacional enrumba sus planes geopolíticos a la delimitación
de las aguas marinas y submarinas en el Océano Atlántico, a través del
trazado de las líneas bases rectas Aguarapiche a Punta Playa desde el
estado Delta Amacuro, mediante el establecimiento de negociaciones con
la República de Guyana, a través del Despacho del Ministerio del Poder
Popular de Relaciones Exteriores, a fin de asegurar la salida al Atlántico
desde el Delta del Orinoco, y así lograr una extensión legítima de 200
millas en el mar territorial.”
Es importante subrayar que Punta Playa está en la “frontera” entre el
territorio venezolano, reconocido por Guyana, y la zona en reclamación
del Esequibo, por tanto se encuentra en la Línea del Laudo de 1899, que
Venezuela considera nulo e irrito y que el Acuerdo de Ginebra pone a un
lado, para “buscar soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de
la controversia” sobre el territorio Esequibo. Al mencionar Punta Playa,
como punto de referencia para negociar las áreas marinas y submarinas
con Guyana, se está reconociendo claramente que Punta Playa está en la
frontera de Venezuela con Guyana y reconociendo, por tanto, la soberanía
de Guyana sobre el territorio Esequibo. Para colmo, el reconocimiento se
haría en una Ley de la República.
Estamos desconociendo el Acuerdo de Ginebra y sobretodo entregando,
gratuitamente, la totalidad del territorio esequibo.
La ignorancia, en materia de Derecho Internacional, de los que redactaron
el anteproyecto es sencillamente pavorosa, porque confunden Mar
Territorial, que tiene 12 millas, con la Zona Económica Exclusiva y la
Plataforma Continental que, normalmente, alcanzan las 200 millas y
además hablan de aguas submarinas, que no existen, refiriéndose a las
áreas submarinas.
En conclusión, este Anteproyecto de Ley demuestra la incompetencia
espantosa de una Cancillería desmantelada y/o la decisión de abandonar la
reclamación esequiba. En ese caso, los responsables pueden ser acusados
de traición a la Patria. Hay que evitar que, en una ley de la república,
se concrete el despojo de nuestra soberanía sobre el Esequibo. Los
parlamentarios nacionalistas, tanto de la Unidad como del oficialismo,
deberían actuar al respecto. Si en la Cancillería ya no hay expertos en la
materia, que sean escuchados, la FAN, debería proporcionar su asesoría,
para impedir la violación de la soberanía nacional.