Interpretar el horizonte (y AP)
Luis Barragán
Imposible de hallar un soporte doctrinario e ideológico, sobrio, profundo y coherente del régimen predominante en Venezuela y, por ello, prestamos atención a toda suerte de literatura que lo inspire o pretenda inspirarlo clamando por las oportunidades. La improvisación ha llegado a niveles inauditos, padeciendo una revolución que jamás tuvo la amabilidad de explicarse.
Una publicación gubernamental, Jesús Puerta ha entregado el ensayo escrito tres años atrás: “Interpretar el horizonte. El sentido ético y político de la militancia” (Fundación CELARG, Caracas, 1999). Premio Nacional de Investigación en Ciencias Sociales Orlando Fals Borda, realiza un interesante ejercicio académico a partir de la distinción entre la verdad vital y la epistemológica, aclarándonos posturas y tendencias que, desde la filosofía política, iluminan el camino.
De inobjetable solvencia académica, a nuestro juicio, el autor cuida de no especificar el minado terreno de las realidades que sobrevuela con sus enunciados. Por una parte, tímidamente se distancia del marxismo-leninismo, cuya herencia es la del socialismo real, devenido ingeniería social, reivindicándolo a través de los aportes, evaluaciones y sueños de Edgar Morin y el pensamiento complejo: refiere que la identificación con la víctima es insuficiente para una filosofía de la liberación, colocando el acento en el voluntarismo, el sacrificio, la humildad, lo heroico, la nueva hegemonía, la apertura generosa al sujeto revolucionario, por ejemplo (70, 117 s., 176 ss., 173). Sin embargo, evade un examen a profundidad del marxismo oficial y oficioso en Venezuela privado del apoyo proletario que lo fuerza a sustentarse en el lumpemproletariado, la manipulación de la víctima, la imposición de una yunta cívico-militar harto interesada en prolongarse, la épica preelaborada de la maquinaria propagandística y publicitaria, la debacle económica, la corrupción y la generación de los estamentos sociales consiguientes.
Por otra, señala que el nacionalismo bolivariano cuenta con “nueva ideología política reciente: el chavismo”, al que disparan por mampuesto, reconociéndolo como un mito político, pero “en todo caso, es un sistema de creencias, frase que igual puede describir una doctrina política, una filosofía (incluso epistemológica) que una religión”, cuyas inconsistencias pasan por un “quizás, en pleno desarrollo o en elaboración no definitiva” (77 s., 80). Quisimos hallar una contra-réplica cuidadosa de lo alegado por Germán Carrera Damas, Ana Teresa Torres y, agregaríamos, Yolanda Salas o Miguel Angel Perera sobre nuestra mitología, pero el vuelo es rasante, convirtiendo el disenso en todo un delito: “… Consecuencia lógica, la única manera de rechazar el bolivarianismo es desde un exterior racional, pragmático, cosmopolita e individualista liberal y, quizás, hasta no-venezolano” (72). Por cierto, el autor asegura que Chávez Frías hizo suyo el debate de los años setenta, posterior a la derrota de la lucha armada, excepto la asunción de las clases medias (82), aunque sostenemos que el actual régimen expresa fielmente a quienes – rehusándolo – pasaron de largo, desarrollando el ultraizquierdismo que, convertido en poder, Puerta tampoco demuestra cuán democrático es.
Finalmente, la militancia ha de tener sentido y verdad vital que procura para una “nueva dirección moral e intelectual, o sea, de una hegemonía” (152, 168) que los hechos no comprueban, salvo la hegemonía. La suya es una versión heroica del revolucionario trastocado en una dignidad, merecimiento, aspiración en el horizonte (152 ss.): dignidad del combatiente que se realiza a través de un pueblo soberano rebelde que lucha por imponer sus valorizaciones y sentidos, con voluntad de poder y ascesis popular, realizador de una mística (54, 64, 152 ss., 167). Acotemos: la movilización oficialista que se hizo, dejándoles el camino libre quienes deben velar por el orden púlico, a objeto de violentar a los seguidores de Leopoldo López con motivo de la consabida sentencia, con el saldo de una persona muerta, apenas deja constancia de uno de los miles de ejemplos de lo que, en definitiva, es un ejercicio retórico propio de los socialismos reales que no soportan siquiera una teoría crítica que dé cuenta de las condiciones sociales e históricas de su propia concepción, como aspira Puerta (126).
Tratamos de una disertación académica que no se permite responder a las realidades en curso, apelando al discurso que, en última instancia, ha perfeccionado o dice perfeccionar el madurato. Ojalá, lo intente, por lo menos, con los Diarios de Debates de la Asamblea Nacional en los últimos años.
Alirio Palacios
Lamentamos profundamente la muerte de Alirio Palacios, quien ya galopa hacia la eternidad. Sus últimas muestras, la vimos en la Galería Ascaso en Las Mercedes: por lo menos, la podíamos ver aunque no la comprásemos, pues, sólo los enchufados pueden hacerlo y preservar las obras de arte en casa con más dinero para su protección.
Fuente:
http://www.diariocontraste.com/interpretar-el-horizonte-y-aa-por-luis-barragan-luisbarraganj/
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domingo, 13 de septiembre de 2015
sábado, 2 de marzo de 2013
GALOPANDO
EL NACIONAL - Sábado 02 de Marzo de 2013 Cultura/3
EXPOSICIÓN La huella de Pekín reúne piezas elaboradas sobre madera y papel
Alirio Palacios mostrará las obras que integraron su primera individual
El artista presenta una serie de grabados y bocetos que permanecieron extraviados durante 49 años
CARMEN VICTORIA MÉNDEZ
Al creador le resulta satisfactorio volver a mirar la obra que hizo mientras estudiaba grabado en China . Alirio Palacios aún conserva la maleta marrón con la que viajó a China por primera vez en 1961. Está gastada. El tiempo ha hecho mella en ella. Sin embargo, los papeles que contiene están intactos. Se los trajo al país en 1966, cuando finalizó el periplo de cinco años durante el cual estudió grabado, sembró arroz, se familiarizó con la llamada Revolución Cultural de Mao Tse-tung y cambió su filosofía de vida. "Me tocó vivir comunismo del bueno", bromea mientras comparte un guayoyo con los visitantes que recibe en su taller, que está ubicado en Carrizal, estado Miranda.
A los 75 años de edad, el artista aún mantiene la maleta al alcance de la mano, pues ésta simboliza un período determinante tanto en su obra como en su vida.
Es por ello que el hallazgo de una serie de grabados y dibujos que creó en esa época, y que había dado por perdidos, le ha resultado tan satisfactorio. Se trata de un conjunto de piezas de sus años de estudiante. Las vio por última vez en 1964, cuando las expuso en el hotel Hilton de Hong Kong, en la que fue la primera individual de su vida, organizada por la Asociación de Artistas de Pekín. Allí se extraviaron, en el proceso de inestabilidad política que se vivía entonces.
Las gráficas y bocetos volvieron a sus manos recientemente. Han transcurrido casi 50 años y están intactas, dice. Crear una obra que trascienda épocas siempre fue una de sus principales preocupaciones.
"A diferencia de Armando Reverón, que pintó sobre todo tipo de superficies, hasta coletos, yo nunca usé
materiales malos. Ahora su obra se está perdiendo, se la come el tiempo", indica mientras muestra una de las obras de este conjunto que serán expuestas a partir de mañana en la exhibición La huella de Pekín.
Palacios cuenta que las piezas llegaron a sus manos por casualidad. "Me las trajo el galerista Nicola Bianchi, que está organizando la exposición. Son obras que no estaban hechas para ser vendidas. Eran muy mías. Las hice pensando en mis estudios, en mis profesores", señala.
Entre los trabajos destacan varias xilografías en papel y madera. Todos tienen una estética oriental lograda a través del uso limitado del color, un efecto que se repite en bocetos elaborados con pigmentos chinos. "Lo bueno que tienen estas obras es la técnica, ese tipo de grabado hecho a mano y a base de agua que casi no se ve en el continente americano. El grabado occidental es duro, hecho con aceite. Los chinos tienen otra sensibilidad y además llevan más de 5.000 años trabajando en piedra y en madera".
La libertad del caballo. Las primeras experiencias de Palacios con el grabado fueron en los años cincuenta, en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas, de la mano de Luis Guevara Moreno.
Allí comenzó a interesarse por la gráfica. Luego transitó como estudiante de pintura por Italia y como aprendiz de escenografía por Hungría. Después de vivir un quinquenio en China, residió en Polonia, Alemania, Suiza y Estados Unidos. Sin embargo, ello no significa que su obra no
En la serie que se expondrá en la galería Utopía 19 figura lo que Palacios define como dibujos espirituales, también retratos de personajes con los que el artista se topó cuando vivía en China
esté profundamente enlazada con su lugar de origen: Volcán, en el Delta del Orinoco, y con el país en general. Así lo prueban piezas como Pájaro y Diablo danzante, que forman parte de la serie de creaciones halladas recientemente.
El caballo, el tema que más ha trabajado como grabadista, pintor y escultor, comenzó a aparecer en su propuesta mientras estuvo en China.
"Diría que para el momento de esa primera exposición en Hong Kong todavía no había caballo, sino más bien una insinuación", expresa mientras muestra la figura de un cuadrúpedo con cara de pájaro a la que califica de "mancha interesante".
En la serie que se expondrá en la galería Utopía 19 figura lo que Palacios define como dibujos espirituales, también retratos de personajes con los que el artista se topó en la cotidianidad de esos años. "Estas son obras muy libres, unas cabezas de pájaros que parecen caballos, pero no lo son. Son formas muy mías", dice.
Actualmente el artista trabaja en una serie de ensamblajes de equinos monumentales, elaborados en metal y otros materiales, que expondrá a mediados de año en Caracas.
"Da la impresión de que siempre he creado caballos, pero comencé a interesarme por ellos después de los años sesenta, cuando me dediqué a estudiar los que pertenecieron a la dinastía Tang".
Fue así que comenzó a investigarlos, a llevarlos al formato de metro y medio.
Ahora también los transforma en escultura. "La libertad del caballo me venció, se metió en mi alma y hasta hoy vive allí", afirma.
Fotograf{ia: Manuel Sardá.
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lunes, 30 de julio de 2012
POR FAVOR, AÚN NO PASE
De un rostro de la campaña
Luis Barragán
La versión renacentista de Jesús, María, los Apóstoles y demás protagonistas de los Evangelios, no coincide con la de los especialistas que los relaman y ubican en la distante, marginal y agobiada Palestina de dos mil años atrás. E, incluso, el múltiplemente participado y contrastante diseño del rostro digital del nazareno, divulgado a mediados de la presente década, ha autenticado el terrenal origen, pero seguimos rezándole a la estampa eurocentrista, y quizá el proceso de inculturación en este lado del mundo, tardará en recobrar tan científica imagen muy después de hacerla radicalmente nuestra.
La dramática interpretación tecnológica no generó crisis o descalabro alguno en la fe, el dato fundamental. Ha reforzado la inquietud de historiadores, antropólogos y demás expertos afines, escasamente propensos a incursionar y convertirse en autoridad teológica, aunque presumimos que la disciplina considera, acepta o rechaza, los nuevos hallazgos.
Salvando las distancias, el redescubrimiento del rostro de Bolívar demorará en impactar al imaginario social fruto de una prolongada y densa escolaridad, por cierto, harto explotada por el actual régimen. Acaso, como en la década de los ochenta, cuando Boulton dijo hallar la genuina cara de El Libertador, motivando una interesante nota de Ratto-Ciarlo para el diario El Nacional, pieza traspapelada en casa, se hará parte del equipaje de curiosidades que abriremos luego de ratificar y atender otras urgencias.
Lamentamos que la develación haya sido parte de un acto de la campaña electoral, no de Estado, con la estridente vocación publicitaria y propagandística que caracteriza al candidato continuista. Cierto, tratamos de un momento culminante del exacerbado culto de inconfundible cuño guzmancista y lopecista, pero – igualmente – de un propósito político inescrupuloso real, además del litúrgicamente innovador.
La creación del “otro” Bolívar, contrapuesto a la tradición de los sempiternos explotadores que infinitamente lo traicionaron, ha intentado convertirse en un “issue” de campaña para contrarrestar los más dañinos al oficialismo, como el de la inevitable denuncia de la pavorosa inseguridad personal que sufrimos. Y la respuesta de la oposición informal o espontánea, por lo menos, respecto a las ágiles y quién sabe si determinantes redes sociales, nos ofrecen una breve e inadvertida lección de sentido electoral.
Omitiendo la automática adhesión de los partidarios del gobierno nacional, anegados por una emoción ya de consabida retórica, los opositores – digamos – menos cuerdos extremaron su emoción partiendo de sus propios prejuicios. A través de los fotomontajes, trazos y textos de ocasión, cuyo valor es inmenso para el científico social, los navegantes se agarraron – digamos – de la versión clásica de la faz bolivariana, como se aferran ociosamente a la bandera de siete estrellas, creyendo que basta para hacerse alternativa de poder, a objeto de descartar y denigrar de la novísima mirada. Valga acotar, probable trabajo de los servicios de contra-inteligencia, rápidamente se apropiaron de una supuesta fotografía semejante a la expuesta por Chávez Frías, avalada por una institución académica en décadas pasadas.
La estupidez llegó a tal punto, que proliferaron otros montajes de señaladísimo marcaje racista que contribuye precisamente al interés perseguido por el oficialismo. Excepto la transfiguración del Conde del Guácharo, emblema nacional de la comicidad, el único acierto de una intimidad que nos regocija, como es la antipolítica, la necedad traspasó todas las fronteras dejando un saldo lamentable. No obstante, incorporado a la iconografía de los espontáneos o informales, el resultado de la entrevista de Antonio Herrera Vaillant, realizada por Roberto Giusti, voluntaria o involuntariamente, neutralizó un poco más el mensaje del candidato continuista.
Ante el máximo exponente de la redención bolivariana, el historiador alegó que Henrique Capriles y – vaya casualidad – Leopoldo Lopez, son – ni más ni menos – que integrantes de la estirpe de la que dista – según la infopista - un zambo profanador como aquél. Esto que se repitió en la red, añadido a la eventual y festejada circunstancia de un próximo gobierno encabezado por “próceres d verdad”, tuvo un efecto deslegitimador de la específica campaña oficialista que, todavía insistente en su interesada cruzada redentora, por la propia lógica de su discurso, no logra escapar de la consabida relación y preferencia universal entre la versión original y la copia: ésta vez, la referencia consanguínea y la del impostor.
Acuñada la ilegitimidad, el candidato continuista tendrá que abandonar tal motivo de campaña, salvo que el candidato de la oposición democrática incurra en errores estratégicos que lo abulten artificialmente. Importa más el reporte de la realidades padecidas y las respuestas que ameritan, en lugar de vivir la extemporaneidad que nos oferta Chávez Frías, el rostro verdadero.
El problema tampoco reside en el diseño mismo del “mamotreto” o “monumentreto”, sino en una construcción sobrevenida, ilicitada, propulsada por el impune “transformador revolucionario de Caracas”, sin que sepamos de un convincente estudio de suelo o del soporte de los servicios de electricidad, agua, vialidad, etc. El Mausoleo de Bolívar, ofendiéndolo, tiene por única explicación el otro acto de campaña de los faltantes en la agenda de espectáculos previsto por el candidato continuista.

Fotografías: LB,obra de Alirio Palacios (preparativos de la exposición en el Foro Libertador, Caracas, 11/06/11) / El Conde de Guácharo, tomado de la red.
Post-data (29/07/12):
La plástica venezolana ha ofrecido a Bolívar en sus distintas vertientes, parafraseando un título de Mario Torrealba Lossi. No tenemos a la mano, incluso, una versión del caraqueño entre sombras que nos gustó mucho, olvidando el nombre del artista y si el folleto traspapelado es de mediados o finales de los setenta. La primera fotografía corresponde a los preparativos de una exposición que realizó en 2001, la Biblioteca Nacional en su sede principal (Foro Libertador). Una muestra extraordinaria que superó la intención política de la curaduría, ofreciéndonos a El Libertador en un interesante juego de reflejos adicionales, debido a las luces empleadas en el lugar.
Valga acotar, por una parte, que el arte creador puede ofrecernos versiones que a la tecnología le es difícil alcanzar, sintonizando con ese imaginario social de riquezas y matices acaso insospechados, aunque - creemos - lucen insuficientes todavía las vertientes pictóricas, innovadoras, audaces, multiplicadoras. Y, por otra, que el Conde del Guácharo constituye también una importante manifestación de la vidasocial venezolana que, proveniente del mundo del espectáculo, nos parece que su rentabilidad ha aumentado con sendas incursiones políticas: aquélla sospechosa candidatura presidencial con el aval de un partido (PIEDRA), pasando por las aspiraciones regionales en Anzoátegui o Monagas, no precisamos ahora, hasta - ésta - la demanda de su participación electoral recientemente formulada por Chávez Frías. Demanda de sagaz ironía que refleja, en buena medida, la importancia del cómico, ojalá para interés de los estudios o especialistas que pierden los árboles en medio del complicado bosque político.
En fin, prohibida cualquier rasgadura a la sacra imagen bolivariana, ahora el poder establecido pareciera autorizar una mayor confianza para accederlo. No ocurrió antes, e - incluso - el editor de la revista Resumen, Jorge Olavarría, fue detenido en los ochenta por profanar a Bolívar a través de una estupenda portada.
LB
Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/12420-de-un-rostro-de-la-campana-
domingo, 4 de septiembre de 2011
EL CUESTIONARIO AUTOMÁTICO

EL NACIONAL - Domingo 04 de Septiembre de 2011 Al Dia/2
PingPong
ALIRIO PALACIOS, PINTOR Y ESCULTOR
"Prefiero dibujar caballos que los poderes públicos"
JOLGUER RODRIGUEZ COSTA
--Si transforma la chatarra en arte, ¿qué podría hacer por Venezuela? --Cualquier cosa para que las masas tengan lo que les corresponde, sobre todo buenos hospitales. El arte ayuda a pensar, a meditar, a calmarse.
--¿Un cuadro del país? --Indios hambrientos, ladrones, criminales, con olor a muerte.
--¿Cómo sobrevive un tucupitense como usted en Caracas? Comiendo plátano verde y pescado con coco del Delta, para no olvidar su origen.
--Sus esculturas Jardi- nes de hierro, ¿aluden a la situación? --(Risas) En parte, por las manos de hierro que manejan a Venezuela. Deberían colocarlos en el Parque Vargas, en lugar de esa vaina que hicieron.
--¿Y sus vallas artísticas? --Son vallas bellas, de un caballo, de un olivo, de la pureza natural. Hay una gran diferencia con las de Tarek William sonreído con Chávez.
--¿El color del comunismo? --Rojo Stalin (risas).
--Entre el surrealismo y la metafísica de su obra, ¿incluiría el cuento del magnicidio? --(Carcajadas) Aquí podría ser realista.
--¿Una pérdida cultural? --El poeta Eugenio Montejo; cuando murió ni lo nombraron, pero si homenajearon a un uruguayo.
--¿Plasmaría pictóricamente los poderes públicos? --(Risas) Prefiero los caballos.
--¿Lo abstracto oficialista? --Que Chávez entregue el poder.
--¿Lo surrealista opositor? --Que quieren ganar el poder.
--¿Qué podría hacer Chávez con un pincel? --Como también es algo surrealista, pintar el retrato de Joselo (risas).
--¿El pintor de todos los siglos? --Piero della Francesca.
--¿El más maltratado? --Reverón. Lo ponían a pintar con papel de bolsa.
--¿Un héroe pintor? --Picasso, sobre todo por Guernica.
--¿El Picasso de la política venezolana? --Ismael García, por su lenguaje directo.
--¿Haría un mural militar? --Lo haría, al estilo de Guernica.
--¿Y sobre la Asamblea Nacional? --Al estilo Zapata, lenguas en forma de flechas chocando entre sí.
--¿Ha retratado el espíritu de alguien? --El de Rómulo Betancourt, que quedó extasiado cuando lo dibujé junto con su padre, madre y hermana, que ya estaban muertos.
--¿Vive el espíritu del ex presidente? --Como buen humanista y demócrata que fue.
--¿Dibujaría al comandante presidente? --Con mucho gusto, el arte es libre; aunque cuando lo haga no sé cómo estará su espíritu.
--¿Admira algo de la revolución? --El acto de estar en una cadena siete horas sin pararse ni a orinar (risas).
--¿Un pintor bolivariano? --Tito Salas. Antes de Chávez ya existía Bolívar.
--¿Entra en trance? --No. Siempre estoy en paz.
Hasta reconozco que el arte me lo enseñó el comunismo.
--¿Comunista? --No, pero me eduqué al lado de los grandes músicos polacos, que eran de un comunismo limpio, de altura.
Luego trabajé muchos años en China.
--¿Entre China y el imperio? --China. Su civilización es muy grande y profunda. Son muy arrechos.
--¿Qué tipo de melodía fluye de su obra? --La música de los mongoles, que llega al alma.
--¿El color más oloroso? --El azul. Piero della Francesca usaba los azules genialmente.
--¿Cómo ve el país: a color, sepia o en blanco y negro? --(Risas) De sepia tirando a color.
--¿Es crítico de la crítica? --Hablan mucha paja. Uno es el creador.
--Alfredo Boulton decía que todos los artistas eran anormales. ¿Cuál es su parte? --¿Que quiero mucho a mi esposa? (carcajadas).
--Si Vincent van Gogh comía pintura amarilla, usted...
--Comí tierra roja, que al mojarla adquiría un buen olor.
Mi mamá me hundía en el río y me decía que me llevaría el caimán si lo volvía a hacer.
--¿El retrato criollo de Dorian Grey? --María Corina Machado.
--¿Es su candidata? --No, pero es muy espiritual.
--¿A qué le saben los premios? --No me importan.
--¿Volverá un Narváez, un Salas, un Lovera? --No, en el arte las cosas pasan y no vuelven.
--¿Y la paz y la unidad? --Eso espero.
--¿El degradé nacional? --La educación, la inseguridad, la electricidad.
--¿Un ícono anacrónico? --Los políticos.
--¿Su próximo proyecto? --Una exposición en Miami y Caracas, llamada The birds and horses.
--¿No teme que lo llamen apátrida? --Me importa un carajo.
--¿Su obra más próxima a la situación? --La tengo en mente, con pájaros, el Ávila y aires de libertad.
--¿Oculta algo su obra? --Nada de nada.
--¿Se oculta algo en el país? --Lo que pasará el año que viene. Si esto se repite, adiós luz que te apagaste. Van a quitar hasta las clínicas y el resentimiento seguirá por estupidez o ignorancia.
--¿Se exilaría? --¡Nunca!, a pesar de que viví 20 años en Nueva York. Y que me vuelvan a decir apátrida (risas).
--¿Qué quedará grabado en el venezolano? --Mis grabados (risas).
--¿Ya hizo el boceto de diciembre de 2012? --(Risas) Sí, votar por la democracia.
--¿Qué pasaría en Venezuela si el Estado-Gobierno también regulara las obras de arte? --Sería la muerte; como pasa en Cuba, que cobran impuesto por pintar algo.
Fotografía: William Dumont.
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lunes, 4 de julio de 2011
EXCEPCIONALÍSIMA BICENTENARIEDAD

Bicentenariedad
Luis Barragán
El bicentenario venezolano contrasta con las celebraciones del resto del continente. E, incluso, hoy arribó a Caracas, en horas de la madrugada, el presidente Chávez, aunque advierte que quizá no pueda apersonarse en los actos oficiales de mañana. Pronto, los comentaristas de turno, en los medios radiotelevisivos del Estado, comentan la novedad, punzando a la oposición que hipócritamente mensajea a favor de la vida presidencial. Si fuese lo contrario, como desesperadamente lo desean, rasgarían las vestiduras. Entonces, ¿en qué quedamos?.
Lo cierto es que, excepcionalísima fecha, estamos en un régimen de las conjeturas inevitables, producto del celoso cerco informativo que ha levantado. No habría problema alguno si nos apegáramos estrictamente a la Constitución y el propio oficialismo no reventara en contradicciones que, ¿por qué lo niegan?, son amargas y peligrosas, en medio de tan arrogante ejercicio de poder. Este es el caso, ellos son los que gobiernan, por lo que es inútil y estúpido inculpare a una oposición pacífica, forzada a ser pacífica.
Todo lo que pudo escribirse en días pasados, aparentemente queda demolido por la presencia física de Chávez Frías que no puede gobernar allende las fronteras. ¿Seguro que demolido?, pues,vale la hipótesis de un modelo político del azar cuando no se respetan las previsiones constitucionales, se improvisa: nada gratuito es que dependamos de un casino internacional como el mercado petrolero, y, detrás de la democracia protagónica y participativa, evidentemente está el otro gobierno, el de las camarillas burocráticas y facciones políticas que tienen el PSUV como pretexto.
Nadie, absolutamente nadie, en su sano juicio, desea la muerte del otro. Por enemigo que sea, al añadir el dato de una cristiandad que supera las festividades paganizadas del baustimo, primera comunión o matrimonio. Esto es necesario decirlo, denunciarlo, porque - de acuerdo al esquema maniqueo oficialmente consagrado - quien ose discrepar del presidente-comandante, no puede ser objeto del linchamiento moral desde las augustas alturas de la dirección del Estado.
Bolívar emergerá mañana 5 de Julio, haciéndole el quite a Chávez Frías, objeto definitivo del culto. En la versión de Alirio Palacios, está meditabundo. Empero, reconocidos todos sus esfuerzos, no puede suplantar las reflexiones e iniciativas de los venezolanos de esta hora. El mismo Bolívar probablemente hubiese convenido en ello. De modo que esta es la hora de los venezolanos que recuerdan con respeto y admiración a los luchadores de 200 años atrás, aunque desean seguir haciendo Patria desde la libertad liberadora.
Fotografía: Versión de Alirio Palacios (1981), sobre un boceto de Tito Salas. "Aparición de un rostro", exposición realizada en el Foro Libertador, Caracas (20/06/11)
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domingo, 3 de julio de 2011
BICENTENARIEDAD (1)

Extraña celebración bicentenaria en puertas. Hoy comenzaron con una marcha oficialista que literalmente trancó a un sector de la ciudad capital. Un bicentenario del PSUV, pues. Por lo pronto, el mito mayor. Bolívar, a quien no podía representársele de un modo diferente. Recordemos que hubo prisiones en los ochenta por la ocurrencia de una novedosa portada de la extinta revista "Resumen". Empero, sigue el canon. En su nombre, hay un gobierno más que una república. Y, accediendo a Alirio Palacios, nos avecinamos con un Bolívar que motiva la reflexión. Letra impresa, sobre todo en el inconsciente colectivo, el acceso y la vecindad ha de ser con un futuro alternativo.
LB
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viernes, 10 de junio de 2011
GALOPAR UN BOSQUE METÁLICO

EL NACIONAL - MIÉRCOLES 08 DE JUNIO DE 2011 ESCENAS/1
Palacios vive en el gran formato
El artista levantó un bosque de hierro y papel, con árboles de tres metros, caballos persas, flores, pinturas y dibujos concebidos al pie de los olivos marroquíes
CARMEN VICTORIA MÉNDEZ
Pudo haber sido un samán, una ceiba o un bucare, pero en el imaginario de Alirio Palacios estaba el olivo. "Estoy enamorado de ese árbol, de su belleza, de su tronco que se va doblando, pero no se muere. Dura hasta mil años. Los grandes hombres han descansado al pie de un olivo", dice el artista sentado al otro lado de una pulida mesa de madera, sobre la que descansan diversos tipos de aceitunas. Fue durante un viaje a Fez, Marruecos, cuando comenzó a mirar a estos árboles, a comer de sus frutos. Para él, observar, viajar y descubrir son sinónimos de pintar, trazar y hacer bocetos. Así fue como decidió que los olivos algún día le darían sombra a sus conocidos caballos.
Tres años le tomó al artista construir el bosque de hierro y papel que a partir del domingo se exhibirá en la galería de arte Ascaso. Conceptos como nobleza, inmortalidad y belleza se funden con el metal.
La muestra Olivo representa más que una renovación de géneros artísticos como el paisajismo y la naturaleza muerta a manos del maestro de la figuración. Es, en primer lugar, el dominio del oficio y el material. "Recuerdo que luego del viaje dije: Voy a hacer un árbol de verdad, hoja por un árbol de verdad, hoja por oa manos del maestro de la figuración. Es, en primer lugar, el dominio del oficio y el material. "Recuerdo que luego del viaje dije: Voy a hacer un árbol de verdad, hoja por hoja, tallo por tallo, con calma increíble. Menos mal que me eduqué en China y tengo esa paciencia", señala.
Los árboles de tres metros que se levantan en la planta baja simbolizan el triunfo absoluto de Palacios sobre la escala, un reto que ya se había planteado con los caballos tamaño natural. "No puedo trabajar de otra manera. Mi vida ha sido de gran formato. Nací en el Delta del Orinoco, me formé en China, Polonia y Suiza. En Nueva York viví 20 años, vi grandes espacios, grandes museos, la ciudad te da otro punto de vista. Por eso no puedo llegar a hacer algo chiquito. Me he educado para hacer cosas grandes y Los árboles de tre sin miedo", afirma.
La siguiente sala reúne una serie de floreros elaborados con desechos de metal, a través de los cuales el artista pone a prueba sus teorías alquimistas. También hay paisajes sobre papel elaborados con una tinta que el propio artista inventó, así como acuarela, carbón y creyón.
El principal mérito de Palacios, a los 73 años de edad, ha sido comprender los grandes problemas del arte sin sacrificar sus raíces, y a la vez trascender las proposiciones folkloristas y exóticas que han contribuido a encasillar la creación latinoamericana.
Sus caballos son persas, inspirados en los corceles que pertenecieron al emperador Darío, que según el pintor, escultor y grabador se caracterizaban por ser fornidos, bien vestidos y educados. "Me gusta mucho cómo esa gente quería a sus caballos, que eran de gran belleza. Un caballo persa o mongol tiene la misma cabeza y las paisajessobre mismas patas que uno de Apure, pero lo que los diferencia es el espíritu. Uno tiene que hacer el caballo con su alma, con su espíritu y su personalidad. Ese es el secreto. Yo podría hacer un Cañonero, con su brío de caballo trotador. ¿Por qué no? Aunque pinte caballos asiáticos, los sementales de mi imaginario son venezolanos, mi sangre es de aquí".
Fotografía: Alexandra Blanco
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martes, 29 de junio de 2010
Conversión de paquete en container

De la transubstanciación del paquete en contenedor
Luis Barragán
Los ilustradores de la prensa diaria, contribuyeron formidable y decididamente a representar la política económica y social del segundo mandato de Carlos Andrés Pérez, como quizá estamos en trance de hacerlo con el ya prolongado de Hugo Chávez, en forma fulminante y – acaso – definitiva. Período éste en el que la sobresaturación e indigestión noticiosa, elemento existencial del régimen, ha impedido estigmatizarlo eficaz y tajantemente.
El ejercicio humorístico de la ilustración, inadvertidamente fundó o reforzó aspectos del imaginario social como no pudo laboratorio político, propagandístico y publicitario alguno, en tiempos de crisis. Detrás del talentoso trazo y la ingeniosa ocurrencia, insurgió la opinión del autor con vocación de un debate público en el que no cupo la descalificación personal: el lenguaje tan particular de la imbatible yunta del dibujo y el criterio, abrió distintas posibilidades simbólicas para caracterizar al gobierno y a la opinión.
Un superior diseño artístico y técnico, autorizaba la polémica pública generando y renovando códigos, hoy ciertamente escasos. Entre otros, conocimos a Juan Rodríguez, Cañas, Alonso, Edo, Kiko, Ugo, Peli, Enero, Eneko, Ernesto, Gunther o Palacios, por el ejercicio dibujopinante en El Diario de Caracas, El Globo, El Nacional, Economía Hoy (EH) y hasta la revista Nueva Sociedad, entre las décadas de los ochenta y noventa: más de las veces, la idea expuesta en líneas y sombras, competía y vencía lealmente la planteada en el texto ilustrado.
Recordando a Pedro León Zapata con Coromoto, el saco a cuadros de Pérez o la corbata negra de Luis Herrera Campins, en el tránsito de los setenta y ochenta, hay símbolos que persiguen un desarrollo de limpia mordacidad en las décadas siguientes, como ahora aquél lo intenta con el sapo de independentista vestimenta marcial o Weill lo hace con el presidencial personaje de cabeza enfundada o hecha bota militar. Antes, el barril, el cerdo, el grifo de agua o – estelarmente – el paquete, lograron identificar a plenitud la crítica provocada por las políticas petrolera, financiera, tarifaria o – enfáticamente - económica, emprendidas.
A objeto de una rápida ejemplificación, tomamos el paquete tal como lo concibieron y desarrollaron diferentes ilustradores de un mismo diario para la crítica dura e inteligente de las políticas oficiales: el que se integra al estómago de un flacuchento (EH, Peli, 25/05/93), o el que sirve de envoltorio a unas torres petroleras (EH, Enero, 19/11/91), a un avión (EH, Alonso, 25/11/91) o a un cerdo (EH, Ernesto, 28/05/93), significando el descenso en el consumo de calorías, los precios del crudo, la situación de VIASA o las tasas de interés. Por lo pronto, acotemos la versatilidad de enfoques que demuestra la existencia de criterio político en los opinantes de trazo y leyenda, representando fiel y contundentemente una o varias coyunturas políticas con similar código, como Alonso al amarrar de un yunque el paquete y barril, o advertir un inmenso paquete en la cresta del gran oleaje (EH, 11/01 y 30/01/92), reveladores de una postura.
Ahora bien, el chavezato ha corrido con más suerte frente al perezato, porque no ha sufrido de una aplastante satanización. Sin embargo, haciendo caso de lo dicho por el ministro Jorge Giordani, como si estuviese en el Concilio de Trento, convenimos que en Venezuela experimentamos un proceso de transubstanciación, más que de transformación: el paquete deviene contenedor, como creemos adivinarlo en la multiplicidad que ofreció una vez Palacios (EH, 24/06/93).
Ilustración:
Palacios, para un artículo de Víctor Fajardo Cortéz sobre el fracaso del paquete económico (Economía Hoy, Caracas, 24/06/93)
domingo, 30 de mayo de 2010
EMPADRONADOR DE VERSOS

EL NACIONAL - Sábado 29 de Mayo de 2010 Papel Literario/1
La lírica del cemento o la difícil belleza de las esquinas
La antología poética Los materiales humanos que reúne parte del trabajo poético de Leonardo Padrón acompañado por diez pinturas de Alirio Palacios fue publicada este año en Colombia por Común Presencia Editores
ALEXIS ROMERO
Sé que la miopía perderá su imperio. También que sus siervos y emisarios le darán la espalda. Sucedido esto, ocurrirá la lectura que le otorgará a la poesía de Leonardo Padrón el lugar que le corresponde en las tradiciones de la poesía venezolana.
Es tautológico afirmar que sus poemas constituyen una singular crónica de la vida cotidiana del zoológico urbano, del paisaje de cemento, con sus inevitables y necesarios surgimientos y hundimientos.
Uno sabe que cada poema padroniano es una alegre rapsodia urbana sobre un crimen, un engaño, un nacimiento, un derrumbe, un izamiento.
Uno sabe que el poeta pudo haber elegido la tragedia o el drama para registrar y describir lo que de celestial o infernal tienen los oficios de ser un animal urbano; pero optó por la fiesta del buen decir, por la celebración natural de las palabras que dan lugar a los lenguajes de la memoria o el olvido larvario: esas fuentes secretas de la poesía. Así sus textos siempre se han distanciado de lo tragicómico, de la falsa profundidad, de las falsas contenciones y tensiones pulmonares de la métrica y cesura, de las torpes y afónicas formas, de lo temas absurdamente poéticos. Todo lo que pudo haber sido llanto se convierte en lenguaje, en esquinas de asombros.
A partir de sus poemas podríamos construir un diccionario de la intimidad urbana, de los respiraderos del cemento, del resplandor de las cloacas y las alcantarillas, de la muerte de los animales del Guaire, ese río, nos dice el poeta, que todos los días olvidamos; un diccionario de las ventanas de los edificios, de lo que ven u ocultan. No son las palabras, frases u oraciones sobre lugares materiales e inmateriales de la ciudad, ya Caracas, ya Grecia, ya Roma, ya Barcelona, ya París, ya Nueva York, las que nos revelan sus textos como delicados y discretos aparatos urbanos. No.
No son urbanos por nombrar lugares urbanos, sino porque respiran, laten, gritan, susurran, callan con las cuerdas vocales del hombre y la mujer urbana. Son descripciones de latidos, ahogos, agonías. Nos encontramos con la garganta y la porosidad de un hombre que no sabe sino ser ciudad, esquina, tráfico, ascensor, centro comercial, estafa y estafado, café, boulevard, pasaje, vitrina, vidriera, edificio, parque de cemento, sonrisa blanca y negra, oración sorda, animal muerto en la acera, hombre asesinado, una bala fría perforando la inocencia, un hospital vacío de salud, una mujer que se va, un hombre callado mirando el paisaje de la nada.
En la poesía padroniana el misterio es que no hay misterios, trucos, torpes herencias estilísticas. Es una propuesta que parecería fácil, banal, superficial a quienes consideran que deben hundirse hasta el ahogo en los pozos para comprender lo que superficialmente llaman profundidad. Este poeta escribe para que nadie se hunda; sino que emerja, flote, respire, ande y se marche celebrando la vida. Cuando leemos sus poemas presenciamos el aplastamiento del lamento, la queja y el ombliguismo. Hallamos los pulmones y los ojos de hombres y mujeres dispuestos a morir de ciudad. Seres vacíos de nostalgias rurales y pastoriles; seres que hace rato desmoronaron, clasificaron y vaciaron en bolsas negras los conflictos bellistas sobre lo rural y lo urbano.
Afirmar que la poesía de Leonardo Padrón está fundamentalmente centrada en las mujeres, significaría un congraciamiento con lo miope. Revela la incomprensión que muchos delatan cuando de ella hablan.
Y ello casi siempre es consecuencia de una triste trinidad cultural: el gusto transformado en criterio, la costumbre de valorar sólo lo que se parece a nosotros y, finalmente, la envidia que subyace en las incompetencias interpretativas y comprensivas de los objetos culturales. Y todo poema es un objeto cultural, un aparato espiritual, una máquina de asombros que nos propicia una realidad alternativa, que nos ha de permitir trascender la otra realidad, esa que despertamos con ansia, miedo o terror de cambiar. Ya los títulos de sus libros y sus poemas constituyen revelaciones, árboles cartográficos de los ejes temáticos y rítmicos: los materiales humanos o los activos, pasivos y capitales emocionales, espirituales y criminales del zoológico urbano. La orilla encendida, Balada, Tatuaje, Boulevard y El amor tóxico son los títulos de manuscritos del amor y la ira urbana. Y en esto el poeta no se ha traicionado, ha sido fiel a los lugares vitales que escogió desde los inicios de su oficio. Discurso y obra: un acto.
Y lo que vislumbran o profetizan sus poemas es la refinada continuación y pulimento de la arista de ese diamante siempre rudimentario, bruto y ansiado de brillo que constituye la ciudad. Somos de aquel texto en la pared; ha destrozado los rincones de la calle; Sólo para plegarme más al silencio; tengo las manos calladas; recuerdo un poema; tu cuerpo es una luna violenta; de esperar a una mujer en el reflejo del día; poca verdad poca mentira; soy tan lentamente joven en la tierra; tengo un aparente vidrio en la garganta; con la casa en ruina;, Busco una música que te lo diga todo; Buscaba jirones de luz; decir mujer; Manuscrito y café; Mi memoria; lunes; Solía morir por las tardes; Somos edificios; La risa negra de los desechados; La ciudad al fondo, indeleble, como pintura de labios; Línea Recta; Video Clip; Los verdaderos solitarios; La vida lenta de Caracas; El ascensor; Leyenda Urbana; Monólogo del solo; Óxido; Ciudad Capital; Plazas; Al fondo, una furia de guitarra: la autopista; El odio lírico; El adúltero; Récipe; Poema del colesterol... Versos y títulos de poemas que muestran rastros inequívocos de los dilemas que atraviesan las interrogantes y respuestas, cuando las halla, que permiten el brote, el erguimiento del canto en la página. Una crónica, una biografía, un testimonio del concreto, el escombro y el abandono; de la fuerza psicológica del tráfico y de la visible y pública agonía del río Guaire. Es el lenguaje encantado de un hombre cuyo paisaje materno es la urbe.
Todo esto lo contiene Los materiales humanos, una decantada antología de lo hasta ahora escrito por Leonardo Padrón, acompañada de diez pinturas del maestro Alirio Palacio.
Ochenta y un poemas, que nos obligan a recordar a nuestro amado Eugenio Montejo, quien siempre repetía que uno sólo debe aspirar la publicación de un librito delicado que contenga los cien poemas más amados. Esos poemas con los cuales aspiramos ser recordados por nuestros hijos, amigos y algunos lectores. Los que le dirán al tiempo que fuimos verdaderos; que se nos fue la vida, pero pudimos oír el canto secreto de la tierra; que no decepcionamos a los pájaros, pero sí al tiempo que nos soñó eternos.
Y estos materiales testimonian el paso violento de la vida. El instante que somos, nuestras empresas del engaño, nuestras industrias internas de la muerte, nuestros talleres del cariño, nuestros botiquines de la amistad y el enamoramiento.
Los materiales humanos confirma la huella dactilar de la tráquea de Leonardo Padrón, aquella marca del espíritu que Joseph Brodsky llamó la voz de la memoria, esa alta nostalgia por algo antiguo cuya morada, en el caso de Padrón, brota como los árboles invocando los pájaros, de los lazos químicos y temporales de la piedra, el agua y el cemento: las montañas, los parques de concreto, invocando no pájaros de trino, sino lo humano con sus susurros, gritos, ahogos y silencios de relojes. El verso simple y preciso de un hombre culto.
Una tensión velada, subrepticia, inadvertida que nos impone la obligación de detenernos para que podamos oír los ríos urbanos del alma humana. Esta antología es poema largo: la ciudad. Esa suerte de pezón femenino por donde anda la singularidad de las calles: los crímenes, el tráfico, el suicidio, el desengaño, la muerte de una esquina, una casa derrumbada o abandonada, una plaza, un árbol, una brisa, una rama, una acera, un orgasmo, una eyaculación precoz, una caricia atendida o desdeñada, una mejilla, un poro. En fin, un hombre, una mujer.
Alguien que murió o morirá de ciudad. Un honesto, responsable y verdadero video clip de lo que somos y de lo que nunca volveremos a ser, ni seremos.
Fotografía: Jesús Castillo
Etiquetas:
Alexis Romero,
Alirio Palacios,
Leonardo Padrón
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