Érase Asdrúbal Baptista
Guido Sosola
Pocos imaginan el predominio de los economistas marxistas en la gran prensa venezolana, décadas atrás. Doblados en historiadores casi infalibles, algunos con un extraordinario talento literario, versionaron por demasiado tiempo al país que estaba a las puertas de una colosal indigestión petrolera, cruzándolas desprevenidamente; pero, en el fondo de sus brillantes exposiciones, hay que reconocerlo en varios casos, no sólo se pelaron de cabo en sus pronósticos, sino que, a lo Cabrujas, nos hicieron rehenes de las infinitas humillaciones del imperialismo y de los lacayos de un consumado capitalismo manchesteriano, infundiéndonos también temores, arrecheras y resentimientos.
Desde principios de los ochenta del veinte, irrumpió en la opinión pública una corriente decididamente liberal que anidó en el IESA, convertido después en un santuario, objeto también de todos los denuestos y maldiciones provocados por Pérez (II). Uno de sus profesores y más esmerados investigadores, Asdrúbal Baptista, ya galopaba la prensa caraqueña e, incluso, dirigió en los noventa el diario Economía Hoy, aunque delegó completamente la rutina para darle un sello orientador al diario salmón de los Di Mase, antes de huir del país.
Fueron tales la claridad y la sensatez de Baptista que Caldera (II) lo hizo ministro por varios días, luego de comprometerlo en la elaboración de un programa de gobierno que intentó como alternativa al neoliberalismo perecista, según la prédica, culpable de todos nuestros males, apalancando semióticamente la reaparición de aquella izquierda anacrónica que se hizo gobierno con Chávez (elevado a la n). Evidentemente, el economista no estaba equipado para la dura faena burocrática y el fuego cruzado de una prensa pulverizada o que ha intentado pulverizar el chavismo, por lo que volvió muy afortunadamente al fecundo ámbito de las reflexiones.
El capitalismo rentístico, al que nuestro reconocido economista le había dedicado tantas horas, devino socialismo rentístico y, encima todo, disparatadamente aquinense, transubstanciador, de la mano del inefable Jorge Giordani, quien probó con varios teóricos para intentar darle un soporte al socialismo del siglo XXI, e – inevitable – aterrizó en Baptista para desfigurarlo. El proyecto reencauchado varias veces en el poder, echó mano de las mentes ajenas, porque todo lo que se había dicho antes y muy antes resultaron vulgares pistoladas, aún en uso, para enmascarar la naturaleza criminal del mismo régimen en lo que va de centuria.
Érase Asdrúbal Baptista, cuya obra está abierta para entender realmente la contemporaneidad venezolana. Visado importante para internarnos en la etapa post-rentista que añales atrás, inadvertidamente, nos domicilia.
26/06/2020:
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jueves, 25 de junio de 2020
sábado, 5 de agosto de 2017
EL DÉFICIT POLÍTICAMENTE RENTABLE
EL UNIVERSAL, Caracas, 5 de agosto de 2017
La trampa monetaria
José Santiago Núñez Gómez
El grupo en el Gobierno es rehén y víctima de lo que hizo en el propósito de convertirse en un movimiento político mayoritario y que ha tenido que seguir haciendo en el fallido de mantenerse.
Casi todos los funcionarios del Gobierno ya saben que la expropiación de empresas privadas ha sido un gigantesco error, pues éstas son hoy un desaguadero de recursos financieros del Estado que se pierden día a día en medio de pésimos resultados; y, sin embargo, no asoma ninguna intención de revertir eso, porque la turgente nómina de las empresas del Estado es escenario propicio para la cosecha electoral.
Igual el aumento del gasto público hecho con independencia de la existencia de los recursos para ejecutarlo y que se cubre con eso que los economistas llaman “financiamiento monetario del déficit fiscal”, que es el nombre técnico de la política de montar una fiesta de billetes, un reparto de dinero sin respaldo ni valor. Esto -se sabe- produce una inmediata sensación de bienestar, con favorables efectos electorales, pero es poderoso combustible para la inflación.
Sobre la manipulación electoral del incremento arbitrario del gasto público y sus efectos, baste con citar el testimonio del Dr. Giordani, ministro de los gobiernos chavistas, quien en su ya famosa carta de despedida dice que a fin de ganar las elecciones de octubre y diciembre de 2012 dispuso del recurso de aumentar los “… gastos del sector público…”, pagándolos mediante un “… esfuerzo económico y financiero que llevó el acceso y uso de los recursos a niveles extremos …”, mediante la ejecución de un conjunto de medidas entre las cuales destaca el “… aumento sustancial del endeudamiento interno -es decir, con el Banco Central (con emisión de dinero)- de Pdvsa y el Gobierno Central”. En la misma carta Giordani afirma que, por sus efectos negativos sobre la economía del país, las medidas adoptadas debían revertirse inmediatamente después del resultado electoral, lo que -dice- ni se hizo ni reconoció disposición a hacerlo.
El Gobierno está metido en esto de cabeza, todas las semanas se deciden nuevos gastos multimillonarios sin previsión presupuestaria; últimamente la cantidad de nuevo dinero que inyecta al país crece 10% semanalmente; y la inflación está, por supuesto, desbocada.
Fuente:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/trampa-monetaria_664257
La trampa monetaria
José Santiago Núñez Gómez
El grupo en el Gobierno es rehén y víctima de lo que hizo en el propósito de convertirse en un movimiento político mayoritario y que ha tenido que seguir haciendo en el fallido de mantenerse.
Casi todos los funcionarios del Gobierno ya saben que la expropiación de empresas privadas ha sido un gigantesco error, pues éstas son hoy un desaguadero de recursos financieros del Estado que se pierden día a día en medio de pésimos resultados; y, sin embargo, no asoma ninguna intención de revertir eso, porque la turgente nómina de las empresas del Estado es escenario propicio para la cosecha electoral.
Igual el aumento del gasto público hecho con independencia de la existencia de los recursos para ejecutarlo y que se cubre con eso que los economistas llaman “financiamiento monetario del déficit fiscal”, que es el nombre técnico de la política de montar una fiesta de billetes, un reparto de dinero sin respaldo ni valor. Esto -se sabe- produce una inmediata sensación de bienestar, con favorables efectos electorales, pero es poderoso combustible para la inflación.
Sobre la manipulación electoral del incremento arbitrario del gasto público y sus efectos, baste con citar el testimonio del Dr. Giordani, ministro de los gobiernos chavistas, quien en su ya famosa carta de despedida dice que a fin de ganar las elecciones de octubre y diciembre de 2012 dispuso del recurso de aumentar los “… gastos del sector público…”, pagándolos mediante un “… esfuerzo económico y financiero que llevó el acceso y uso de los recursos a niveles extremos …”, mediante la ejecución de un conjunto de medidas entre las cuales destaca el “… aumento sustancial del endeudamiento interno -es decir, con el Banco Central (con emisión de dinero)- de Pdvsa y el Gobierno Central”. En la misma carta Giordani afirma que, por sus efectos negativos sobre la economía del país, las medidas adoptadas debían revertirse inmediatamente después del resultado electoral, lo que -dice- ni se hizo ni reconoció disposición a hacerlo.
El Gobierno está metido en esto de cabeza, todas las semanas se deciden nuevos gastos multimillonarios sin previsión presupuestaria; últimamente la cantidad de nuevo dinero que inyecta al país crece 10% semanalmente; y la inflación está, por supuesto, desbocada.
Fuente:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/trampa-monetaria_664257
sábado, 24 de diciembre de 2016
APUNTES ANÓMICOS
Venezuela anómica
Fernando Mires
07/10/2014
La horrible muerte del joven diputado del PSUV, Robert Serra, ha causado impacto. Pero todos saben en Venezuela de que no se trata de un caso de excepción sino, aunque parezca pavoroso, de perfecta normalidad.
Cientos, miles de personas son asesinadas en calles y casas venezolanas. De vez en cuando el cuchillo artero o la bala mercenaria alcanza a algunos personajes públicos. Puede ser una Miss como Mónica Spear o un político popular como Robert Serra. Entonces el país se conmueve y llora. Dura poco. La cosa sigue igual, nadie hace nada en contra, el gobierno menos, y los cadáveres continúan atestando los patios de la morgue. Al comenzar cada día, los medios dan a conocer la cantidad de asesinados como si fueran los números de la quiniela.
Todos saben que el crimen se ha apoderado de las calles y de que hay territorios controlados por maleantes, dirigidos no pocas veces desde las mismas cárceles. Y todos saben también que Venezuela es un país socialmente desarticulado y políticamente polarizado, es decir, uno que padece dos alteraciones colectivas –disociación y polarización– que si fueran individuales, bastaría para encerrar a alguien en una clínica.
Naturalmente, el concepto “sociedad” no pasa de ser en Venezuela un significante vacío; o un simple recurso retórico. Como la palabra “hampa” que de tanto ser usada ya no dice nada. “A mi sobrino lo mató el hampa” ya es casi lo mismo que decir “el pobre se murió de una pulmonía”.
Una sociedad en estado de no-sociedad es una alteración diagnosticada por la sociología clásica con el término “anomia”. El termino fue acuñado por Emile Durkheim y ha hecho exitosa carrera en los institutos de sociología. Anomia, en su acepción más general, define un estadio de desintegración entre normas y leyes con respecto a las conductas de los habitantes de una nación.
Importante es destacar que anomia no es igual a pobreza. Por cierto, la anomia encuentra condiciones óptimas para desarrollarse allí donde impera la pobreza extrema, o miseria. Sin embargo, hay naciones pobres que no son anómicas. Bolivia, por ejemplo, es un país pobre, pero el complejo tejido de unidades étnicas, y el enorme peso del sindicalismo obrero, hacen imposible hablar de una nación anómica. Venezuela, caso opuesto, está lejos de ser, aún bajo el imperio del “socialismo del siglo XXl”, una de las naciones más pobres de la región. No obstante, es la más anómica de todas.
En sentido estricto tampoco la anomia es sinónimo de alta criminalidad. La criminalidad puede llegar a ser una de las consecuencias más visibles de la anomia, pero no es su condición necesaria. Criminales hay en todos los países del mundo y como tales son designados aquellos que viven al margen de la ley. La diferencia es que en los países anómicos los criminales no viven al margen pues en ellos cumplir la ley es la excepción y su no acatamiento es la regla. El caso de Venezuela es aún más grave. Allí las leyes son órdenes que emanan desde el gobierno, es decir, la anomia ya alcanzó al, y viene desde el, gobierno. Es un caso único en América Latina.
En la Venezuela de hoy alguien puede ir preso sin haber cometido ningún delito (caso López, entre tantos). Más todavía, Venezuela debe ser uno de los pocos países del mundo en el cual sus autoridades dictaminan sentencias sin que existan investigaciones y juicios previos.
“Te voy a meter preso” era una de las frases preferidas del presidente muerto, quien, además, las cumplía. Sus herederos continúan el ejemplo. El caso del capitán Cabello es prototípico. Cuando se refiere a Capriles lo llama “el asesino Capriles” y todos sus seguidores piensan que referirse así a un gobernador elegido por alta mayoría es lo más natural del mundo. En un país no anómico, en cambio, Cabello habría sido destituido por calumnia, difamación y uso indebido de poderes.
Si hubiera que comparar la anomia con un fenómeno biológico podría decirse (aunque con cuidado) que la anomia es lo más parecido a un cáncer con complejas ramificaciones. En ese sentido Venezuela representa un caso de anomia radical. Por una parte, su condición rentista determina que gran cantidad de personas profiten bajo el alero del “Estado Mágico” (Coronil) sin crear entre sí relaciones sociales. Así, Venezuela ya no es, como son la mayoría de los países del mundo, un “estado-nación”, sino exactamente lo contrario: una “nación-estado”.
Por otra parte, la anomia venezolana –hasta la llegada de Chávez, una característica social– se ha transformado bajo el chavismo en anomia política, fenómeno nunca imaginado por Durkheim. Esa es la razón por la cual el Parlamento, la Justicia, así como los organismos estatales, incluyendo al Ejército, no adecuan su funcionamiento a la Constitución sino a decisiones de la cúpula estatal. El gobierno, bajo estas condiciones, no gobierna; solo manda. El gobierno es una simple jefatura.
Podría pensarse que la radical anomia política que vive Venezuela es resultado del avance populista producido por el chavismo. Sin embargo, si analizamos al fenómeno populista venezolano, tendríamos que concluir en que eso no es así. La razón es que el populismo es una forma de integración (Laclau) y no de desintegración política.
El populismo es una forma de la política. Una entre otras. Luego, lo que hoy comprobamos al observar el modo de funcionamiento del gobierno Maduro, no es un avance del populismo, sino su misma desintegración. Maduro es un gobernante anómico que no sigue el llamado de masas organizadas sino a una camarilla (oligarquía estatal) que actúa de acuerdo a su propia lógica. En ese sentido el Estado termina por convertirse en una mafia entre otras. El concepto “Estado mafioso” sugerido por Moisés Naím, calza perfectamente con las características del Estado venezolano a partir de la era Cabello/Maduro.
El concepto de anomia tampoco se refiere a una ausencia de democracia. Hay países no democráticos que no son anómicos. La integración social destinada a conformar una sociedad políticamente constituida es solo una posibilidad. Dictaduras militares, teocracias, e incluso sistemas tribales, pueden fungir también como formas de organización anti-anómicas. No es el caso del régimen de Maduro.
Cierto es que la ausencia de integración social y política ha sido intentada superar por Maduro con la instauración de un culto idolátrico a Chávez, pero ese objetivo interpela, cuando más, a los sectores más duros del chavismo, no a toda la nación.
Por último debe ser dicho que la anomia se refiere a un fenómeno de desintegración nacional, pero no a la de grupos particulares. Los colectivos armados, los para-militares y los grupos clientelísticos que rodean al gobierno de Maduro, se encuentran muy bien organizados en sus interiores. Cada uno posee sus normas, sus códigos y sus relaciones de lealtad. Para decirlo de modo simple, en el mundo de la anomia cada organización trabaja por su lado, sin atender a la totalidad. Que entre estos diferentes grupos hay rivalidades e incluso ajustes de cuentas, es una verdad inapelable.
Así como ocurre con los trastornos individuales en los cuales la desintegración del alma se expresa de modo sintáctico (pérdida de la relación entre significantes y significados vigentes), en el caso de la anomia también tiene lugar una pérdida de la relación entre las palabras y las cosas. Las frases, medios de la política, pierden coherencia; cualquiera afirmación puede ser verdadera o falsa; nadie puede confiar en lo que se dice. El ejemplo viene de arriba.
Sin seguir el lema “gobernar es educar”, lo cierto es que los personajes públicos, sobre todo los políticos, son un ejemplo para sus seguidores. De este modo, si un presidente miente e insulta sin continencia, su ejemplo tendrá imitadores. Como suele suceder, al ser insultados, algunos opositores responderán con la misma moneda. Llegará así el momento en que el clima estará tan enrarecido que la práctica política se convertirá en algo imposible. Eso es lo que busca, y con insistencia, el régimen de Maduro.
La política es antes que nada su discurso. Sin discurso político no hay política. El chavismo, pero sobre todo el post-chavismo, ha terminado por destruir a la gramática de la política.
Sin política, la sociedad no puede constituirse políticamente. Allí donde no hay política solo impera la violencia; allí donde hay violencia solo triunfa la muerte. Quién sabe si la muerte del joven Serra es el triunfo de la anti-política, es decir, de la anomia política impulsada por el propio gobierno militar. Solo si partimos desde esa premisa podemos entender la brutal agresión llevada a cabo por Maduro en contra de la persona de Jesús ‘Chuo’ Torrealba.
Torrealba es uno de los políticos más correctos y queridos de Venezuela. Pero Maduro, sin mediar ofensa alguna, más todavía, inmediatamente después de que el representante de la MUD hubiera extendido sus condolencias al PSUV por la muerte de Serra, lo insultó con el epíteto de “basura”. Así no mas. Como si nada.
Fue en ese momento cuando ‘Chuo’ Torrealba mostró toda su clase política. Podría haber calificado de cobarde a Maduro pues este lo insultó guarecido detrás de sus esbirros, no cara a cara como hacen los hombres de verdad. Muchos esperaban esa reacción. Pero Torrealba no contestó con otra agresión. Por el contrario: intentó entender, casi de un modo psicoanalítico, la indigna ofensa de quien ejerce el cargo presidencial. Dejó en claro, además, que Maduro está desesperado, muerto de miedo. Que mientras el país se hunde en una crisis económica sin parangón, el mandatario busca destruir la política con sus palabras de odio persiguiendo el objetivo de reemplazarla por una confrontación violenta, es decir, por la anomia total. Maduro es definitivamente una víctima de sí mismo. O de su propia anomia. O quizás de Cabello, digno sucesor, no de Hugo Chávez sino de Mario Silva, el injurioso de La Hojilla, el predicador de la anomia final.
La verdad, mirando desde lejos el panorama venezolano, uno termina por llegar a la conclusión de que derrotar políticamente al gobierno de Maduro será una tarea fácil comparada con la inmensa tarea que significará devolver al país el don del habla, el discurso político, el imperio de la ley y la práctica diaria de la decencia cívica.
Nota: Sobre el concepto de anomia ver:
Durkheim, Emile, La división del trabajo social, Ediciones Akal, Madrid 1987.
Durkheim, Emile, El Suicidio, Ediciones Akal, Madrid 1989.
Fuente:
http://prodavinci.com/blogs/venezuela-anomica-por-fernando-mires/
Anomia social bolivariana
Jorge Giordani
02/06/2016
La sociedad venezolana, con una ciudadanía desconcertada ante la ausencia de un gobierno que no escucha, encerrado en sí mismo, sin dirección alguna, ha entrado en estos últimos años, particularmente luego de la siembra definitiva del Comandante Chávez, el 5 de marzo de 2013, en un estado de anomia, esto es, de forma más clara, en ¨un conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales y su degradación¨.
Los graves problemas que aquejan a la población en general, conocidos y sentidos en la cotidianidad consumidora de energía, tiempo, disposición, han terminado en una angustia existencial por la consecución de alimentos y medicinas de primera necesidad, para no mencionar siquiera el riesgo de su propia vida en las condiciones de inseguridad a la que hemos llegado en Venezuela.
Múltiples causas originan este complicado problema. A nuestro aviso, la primera y determinante es la crisis de hegemonía que no le permite al gobierno convencer a sus aliados políticos y sociales de sus actuaciones, por demás erráticas, inconsistentes e insuficientes para superar los problemas que cada día que pasa se agravan más, máxime después del desastre electoral del 6 de diciembre del 2015. Y tampoco, poner en su debido lugar a una oposición cada vez más agresiva, desestabilizadora, que calificamos sin ambigüedad de fascista, y, además, apoyada por los intereses extranjeros de sus aliados en USA y en Europa, quienes pretenden intervenir cínicamente en el país como si este fuera su ¨patio trasero¨, de acuerdo a sus intereses conservadores y reaccionarios, buscando desde el exterior aislar a Venezuela cueste lo que cueste.
Desde hace ya tiempo, primero ante el Presidente Chávez y, luego, desde el inicio de la presidencia de Nicolás Maduro, después de su triunfo electoral en abril de 2013, hemos venido repitiendo hasta la saciedad en escritos y en declaraciones la necesidad de ¨Asumir la crisis¨ con toda responsabilidad y atención, como cuando nos tocó hacerlo junto con el Comandante Chávez a raíz de lo ocurrido en el año 2008, cuando los precios de los hidrocarburos bajaron de unos 140 dólares el barril a mitad de ese año a menos de 40 a finales del mismo año.[1]
A dos años de nuestra salida del gobierno bolivariano continuamos lo que ha sido nuestra conducta de vida en pro de una sociedad socialista, desde nuestros tiempos de estudiante en la Universidad Central de Venezuela frente a la dictadura militar de Pérez Jiménez, y, luego, durante las cuatro décadas de los gobiernos de Acción Democrática y COPEI. Ha sido una trayectoria permanente, a través de la cual nos encontramos siempre decididos a seguir enfrentando a los adversarios de este proceso, como lo decíamos en un artículo anterior titulado ¨Son los mismos o peores¨ publicado en Aporrea el 14 de abril de este año 2016, en http://www.aporrea.org/actualidad/a226244.html.
Allí se afirmaba lo siguiente, que ahora ratificamos plenamente:
¨Igualmente es importante señalar en esta coyuntura, que asumiendo de manera firme e irrenunciable nuestra posición crítica por la depuración, el perfeccionamiento y fortalecimiento del proceso revolucionario, en ningún momento y bajo ninguna circunstancia nos prestaremos a ninguna componenda, maniobra, atajo, alianzas indirectas o en la sombra contra el actual gobierno legítimo y el desarrollo del proceso de transformación política y social en el marco de la legalidad democrática de derecho y de justicia que establece la Constitución Bolivariana¨.
Gobierno bolivariano que debe asumir la crisis, como igualmente lo decíamos en otro artículo del 14 de mayo de este mismo año, en Aporrea, http://www.aporrea.org/ideologia/a227804.html.
Con el agravamiento de la crisis de hegemonía y la ausencia de una direccionalidad adecuada para enfrentarla por parte del propio gobierno bolivariano, y de las organizaciones políticas y sociales que siguen apoyando el proceso revolucionario bolivariano, dicha anomia será cada vez más profunda y dolorosa. Es hora de reaccionar prontamente y defender lo avanzado, radicalizando el proceso y hablándole claro al país, antes de que sea demasiado tarde. Esto se está convirtiendo ya en un clamor popular con cada vez más voces que requieren y solicitan una modificación tanto en la conducta del gobierno como de parte de sus alianzas a nivel del pueblo y de su Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Es necesario actuar antes de que la situación se haga más dramática e irreversible.
[1] Jorge A. Giordani C. Encuentros y desencuentros en una construcción bolivariana. (Caracas. Vadell Hermanos Editores. 2014).
Fuente:
https://www.aporrea.org/tiburon/a228885.html
Fotografías:
Audífonos en forma de bala: http://thecitylovesyou.com/urban/audifonos-bala
Casquillos de bala en forma de cruz: https://www.etsy.com/listing/130711031/bullet-casing-cross-pendant-necklace
Fernando Mires
07/10/2014
La horrible muerte del joven diputado del PSUV, Robert Serra, ha causado impacto. Pero todos saben en Venezuela de que no se trata de un caso de excepción sino, aunque parezca pavoroso, de perfecta normalidad.
Cientos, miles de personas son asesinadas en calles y casas venezolanas. De vez en cuando el cuchillo artero o la bala mercenaria alcanza a algunos personajes públicos. Puede ser una Miss como Mónica Spear o un político popular como Robert Serra. Entonces el país se conmueve y llora. Dura poco. La cosa sigue igual, nadie hace nada en contra, el gobierno menos, y los cadáveres continúan atestando los patios de la morgue. Al comenzar cada día, los medios dan a conocer la cantidad de asesinados como si fueran los números de la quiniela.
Todos saben que el crimen se ha apoderado de las calles y de que hay territorios controlados por maleantes, dirigidos no pocas veces desde las mismas cárceles. Y todos saben también que Venezuela es un país socialmente desarticulado y políticamente polarizado, es decir, uno que padece dos alteraciones colectivas –disociación y polarización– que si fueran individuales, bastaría para encerrar a alguien en una clínica.
Naturalmente, el concepto “sociedad” no pasa de ser en Venezuela un significante vacío; o un simple recurso retórico. Como la palabra “hampa” que de tanto ser usada ya no dice nada. “A mi sobrino lo mató el hampa” ya es casi lo mismo que decir “el pobre se murió de una pulmonía”.
Una sociedad en estado de no-sociedad es una alteración diagnosticada por la sociología clásica con el término “anomia”. El termino fue acuñado por Emile Durkheim y ha hecho exitosa carrera en los institutos de sociología. Anomia, en su acepción más general, define un estadio de desintegración entre normas y leyes con respecto a las conductas de los habitantes de una nación.
Importante es destacar que anomia no es igual a pobreza. Por cierto, la anomia encuentra condiciones óptimas para desarrollarse allí donde impera la pobreza extrema, o miseria. Sin embargo, hay naciones pobres que no son anómicas. Bolivia, por ejemplo, es un país pobre, pero el complejo tejido de unidades étnicas, y el enorme peso del sindicalismo obrero, hacen imposible hablar de una nación anómica. Venezuela, caso opuesto, está lejos de ser, aún bajo el imperio del “socialismo del siglo XXl”, una de las naciones más pobres de la región. No obstante, es la más anómica de todas.
En sentido estricto tampoco la anomia es sinónimo de alta criminalidad. La criminalidad puede llegar a ser una de las consecuencias más visibles de la anomia, pero no es su condición necesaria. Criminales hay en todos los países del mundo y como tales son designados aquellos que viven al margen de la ley. La diferencia es que en los países anómicos los criminales no viven al margen pues en ellos cumplir la ley es la excepción y su no acatamiento es la regla. El caso de Venezuela es aún más grave. Allí las leyes son órdenes que emanan desde el gobierno, es decir, la anomia ya alcanzó al, y viene desde el, gobierno. Es un caso único en América Latina.
En la Venezuela de hoy alguien puede ir preso sin haber cometido ningún delito (caso López, entre tantos). Más todavía, Venezuela debe ser uno de los pocos países del mundo en el cual sus autoridades dictaminan sentencias sin que existan investigaciones y juicios previos.
“Te voy a meter preso” era una de las frases preferidas del presidente muerto, quien, además, las cumplía. Sus herederos continúan el ejemplo. El caso del capitán Cabello es prototípico. Cuando se refiere a Capriles lo llama “el asesino Capriles” y todos sus seguidores piensan que referirse así a un gobernador elegido por alta mayoría es lo más natural del mundo. En un país no anómico, en cambio, Cabello habría sido destituido por calumnia, difamación y uso indebido de poderes.
Si hubiera que comparar la anomia con un fenómeno biológico podría decirse (aunque con cuidado) que la anomia es lo más parecido a un cáncer con complejas ramificaciones. En ese sentido Venezuela representa un caso de anomia radical. Por una parte, su condición rentista determina que gran cantidad de personas profiten bajo el alero del “Estado Mágico” (Coronil) sin crear entre sí relaciones sociales. Así, Venezuela ya no es, como son la mayoría de los países del mundo, un “estado-nación”, sino exactamente lo contrario: una “nación-estado”.
Por otra parte, la anomia venezolana –hasta la llegada de Chávez, una característica social– se ha transformado bajo el chavismo en anomia política, fenómeno nunca imaginado por Durkheim. Esa es la razón por la cual el Parlamento, la Justicia, así como los organismos estatales, incluyendo al Ejército, no adecuan su funcionamiento a la Constitución sino a decisiones de la cúpula estatal. El gobierno, bajo estas condiciones, no gobierna; solo manda. El gobierno es una simple jefatura.
Podría pensarse que la radical anomia política que vive Venezuela es resultado del avance populista producido por el chavismo. Sin embargo, si analizamos al fenómeno populista venezolano, tendríamos que concluir en que eso no es así. La razón es que el populismo es una forma de integración (Laclau) y no de desintegración política.
El populismo es una forma de la política. Una entre otras. Luego, lo que hoy comprobamos al observar el modo de funcionamiento del gobierno Maduro, no es un avance del populismo, sino su misma desintegración. Maduro es un gobernante anómico que no sigue el llamado de masas organizadas sino a una camarilla (oligarquía estatal) que actúa de acuerdo a su propia lógica. En ese sentido el Estado termina por convertirse en una mafia entre otras. El concepto “Estado mafioso” sugerido por Moisés Naím, calza perfectamente con las características del Estado venezolano a partir de la era Cabello/Maduro.
El concepto de anomia tampoco se refiere a una ausencia de democracia. Hay países no democráticos que no son anómicos. La integración social destinada a conformar una sociedad políticamente constituida es solo una posibilidad. Dictaduras militares, teocracias, e incluso sistemas tribales, pueden fungir también como formas de organización anti-anómicas. No es el caso del régimen de Maduro.
Cierto es que la ausencia de integración social y política ha sido intentada superar por Maduro con la instauración de un culto idolátrico a Chávez, pero ese objetivo interpela, cuando más, a los sectores más duros del chavismo, no a toda la nación.
Por último debe ser dicho que la anomia se refiere a un fenómeno de desintegración nacional, pero no a la de grupos particulares. Los colectivos armados, los para-militares y los grupos clientelísticos que rodean al gobierno de Maduro, se encuentran muy bien organizados en sus interiores. Cada uno posee sus normas, sus códigos y sus relaciones de lealtad. Para decirlo de modo simple, en el mundo de la anomia cada organización trabaja por su lado, sin atender a la totalidad. Que entre estos diferentes grupos hay rivalidades e incluso ajustes de cuentas, es una verdad inapelable.
Así como ocurre con los trastornos individuales en los cuales la desintegración del alma se expresa de modo sintáctico (pérdida de la relación entre significantes y significados vigentes), en el caso de la anomia también tiene lugar una pérdida de la relación entre las palabras y las cosas. Las frases, medios de la política, pierden coherencia; cualquiera afirmación puede ser verdadera o falsa; nadie puede confiar en lo que se dice. El ejemplo viene de arriba.
Sin seguir el lema “gobernar es educar”, lo cierto es que los personajes públicos, sobre todo los políticos, son un ejemplo para sus seguidores. De este modo, si un presidente miente e insulta sin continencia, su ejemplo tendrá imitadores. Como suele suceder, al ser insultados, algunos opositores responderán con la misma moneda. Llegará así el momento en que el clima estará tan enrarecido que la práctica política se convertirá en algo imposible. Eso es lo que busca, y con insistencia, el régimen de Maduro.
La política es antes que nada su discurso. Sin discurso político no hay política. El chavismo, pero sobre todo el post-chavismo, ha terminado por destruir a la gramática de la política.
Sin política, la sociedad no puede constituirse políticamente. Allí donde no hay política solo impera la violencia; allí donde hay violencia solo triunfa la muerte. Quién sabe si la muerte del joven Serra es el triunfo de la anti-política, es decir, de la anomia política impulsada por el propio gobierno militar. Solo si partimos desde esa premisa podemos entender la brutal agresión llevada a cabo por Maduro en contra de la persona de Jesús ‘Chuo’ Torrealba.
Torrealba es uno de los políticos más correctos y queridos de Venezuela. Pero Maduro, sin mediar ofensa alguna, más todavía, inmediatamente después de que el representante de la MUD hubiera extendido sus condolencias al PSUV por la muerte de Serra, lo insultó con el epíteto de “basura”. Así no mas. Como si nada.
Fue en ese momento cuando ‘Chuo’ Torrealba mostró toda su clase política. Podría haber calificado de cobarde a Maduro pues este lo insultó guarecido detrás de sus esbirros, no cara a cara como hacen los hombres de verdad. Muchos esperaban esa reacción. Pero Torrealba no contestó con otra agresión. Por el contrario: intentó entender, casi de un modo psicoanalítico, la indigna ofensa de quien ejerce el cargo presidencial. Dejó en claro, además, que Maduro está desesperado, muerto de miedo. Que mientras el país se hunde en una crisis económica sin parangón, el mandatario busca destruir la política con sus palabras de odio persiguiendo el objetivo de reemplazarla por una confrontación violenta, es decir, por la anomia total. Maduro es definitivamente una víctima de sí mismo. O de su propia anomia. O quizás de Cabello, digno sucesor, no de Hugo Chávez sino de Mario Silva, el injurioso de La Hojilla, el predicador de la anomia final.
La verdad, mirando desde lejos el panorama venezolano, uno termina por llegar a la conclusión de que derrotar políticamente al gobierno de Maduro será una tarea fácil comparada con la inmensa tarea que significará devolver al país el don del habla, el discurso político, el imperio de la ley y la práctica diaria de la decencia cívica.
Nota: Sobre el concepto de anomia ver:
Durkheim, Emile, La división del trabajo social, Ediciones Akal, Madrid 1987.
Durkheim, Emile, El Suicidio, Ediciones Akal, Madrid 1989.
Fuente:
http://prodavinci.com/blogs/venezuela-anomica-por-fernando-mires/
Anomia social bolivariana
Jorge Giordani
02/06/2016
La sociedad venezolana, con una ciudadanía desconcertada ante la ausencia de un gobierno que no escucha, encerrado en sí mismo, sin dirección alguna, ha entrado en estos últimos años, particularmente luego de la siembra definitiva del Comandante Chávez, el 5 de marzo de 2013, en un estado de anomia, esto es, de forma más clara, en ¨un conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales y su degradación¨.
Los graves problemas que aquejan a la población en general, conocidos y sentidos en la cotidianidad consumidora de energía, tiempo, disposición, han terminado en una angustia existencial por la consecución de alimentos y medicinas de primera necesidad, para no mencionar siquiera el riesgo de su propia vida en las condiciones de inseguridad a la que hemos llegado en Venezuela.
Múltiples causas originan este complicado problema. A nuestro aviso, la primera y determinante es la crisis de hegemonía que no le permite al gobierno convencer a sus aliados políticos y sociales de sus actuaciones, por demás erráticas, inconsistentes e insuficientes para superar los problemas que cada día que pasa se agravan más, máxime después del desastre electoral del 6 de diciembre del 2015. Y tampoco, poner en su debido lugar a una oposición cada vez más agresiva, desestabilizadora, que calificamos sin ambigüedad de fascista, y, además, apoyada por los intereses extranjeros de sus aliados en USA y en Europa, quienes pretenden intervenir cínicamente en el país como si este fuera su ¨patio trasero¨, de acuerdo a sus intereses conservadores y reaccionarios, buscando desde el exterior aislar a Venezuela cueste lo que cueste.
Desde hace ya tiempo, primero ante el Presidente Chávez y, luego, desde el inicio de la presidencia de Nicolás Maduro, después de su triunfo electoral en abril de 2013, hemos venido repitiendo hasta la saciedad en escritos y en declaraciones la necesidad de ¨Asumir la crisis¨ con toda responsabilidad y atención, como cuando nos tocó hacerlo junto con el Comandante Chávez a raíz de lo ocurrido en el año 2008, cuando los precios de los hidrocarburos bajaron de unos 140 dólares el barril a mitad de ese año a menos de 40 a finales del mismo año.[1]
A dos años de nuestra salida del gobierno bolivariano continuamos lo que ha sido nuestra conducta de vida en pro de una sociedad socialista, desde nuestros tiempos de estudiante en la Universidad Central de Venezuela frente a la dictadura militar de Pérez Jiménez, y, luego, durante las cuatro décadas de los gobiernos de Acción Democrática y COPEI. Ha sido una trayectoria permanente, a través de la cual nos encontramos siempre decididos a seguir enfrentando a los adversarios de este proceso, como lo decíamos en un artículo anterior titulado ¨Son los mismos o peores¨ publicado en Aporrea el 14 de abril de este año 2016, en http://www.aporrea.org/actualidad/a226244.html.
Allí se afirmaba lo siguiente, que ahora ratificamos plenamente:
¨Igualmente es importante señalar en esta coyuntura, que asumiendo de manera firme e irrenunciable nuestra posición crítica por la depuración, el perfeccionamiento y fortalecimiento del proceso revolucionario, en ningún momento y bajo ninguna circunstancia nos prestaremos a ninguna componenda, maniobra, atajo, alianzas indirectas o en la sombra contra el actual gobierno legítimo y el desarrollo del proceso de transformación política y social en el marco de la legalidad democrática de derecho y de justicia que establece la Constitución Bolivariana¨.
Gobierno bolivariano que debe asumir la crisis, como igualmente lo decíamos en otro artículo del 14 de mayo de este mismo año, en Aporrea, http://www.aporrea.org/ideologia/a227804.html.
Con el agravamiento de la crisis de hegemonía y la ausencia de una direccionalidad adecuada para enfrentarla por parte del propio gobierno bolivariano, y de las organizaciones políticas y sociales que siguen apoyando el proceso revolucionario bolivariano, dicha anomia será cada vez más profunda y dolorosa. Es hora de reaccionar prontamente y defender lo avanzado, radicalizando el proceso y hablándole claro al país, antes de que sea demasiado tarde. Esto se está convirtiendo ya en un clamor popular con cada vez más voces que requieren y solicitan una modificación tanto en la conducta del gobierno como de parte de sus alianzas a nivel del pueblo y de su Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Es necesario actuar antes de que la situación se haga más dramática e irreversible.
[1] Jorge A. Giordani C. Encuentros y desencuentros en una construcción bolivariana. (Caracas. Vadell Hermanos Editores. 2014).
Fuente:
https://www.aporrea.org/tiburon/a228885.html
Fotografías:
Audífonos en forma de bala: http://thecitylovesyou.com/urban/audifonos-bala
Casquillos de bala en forma de cruz: https://www.etsy.com/listing/130711031/bullet-casing-cross-pendant-necklace
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domingo, 10 de mayo de 2015
¿LODO DE ESTOS POLVOS?
Les dio por gobernar a los mudos
Ox Armand
A mediados de los sesenta del XX, buena parte del sector insurreccional experimentaba el desaliento de la derrota política ya en vías de una definitiva en el campo militar. Como ocurre en estos casos, las manifestaciones de inconformidad e indisciplina, incluyendo la deserción y la cooperación directa e indirecta con los órganos represivos, los pleitos y rencillas domésticos, precedieron al debate que intentó amainar y neutralizar el renovado voluntarismo de Ernesto Guevara, la intensa propaganda a favor del foquismo que encabezó Régis Debray y la cada vez más decidida intervención de Fidel Castro a tal punto que, por 1967, lo confrontó con el PCV. Derrota suficientemente anunciada con los comicios generales de 1963, a la vuelta de dos o tres años, pación también era un propios y extraños hablaban de la necesidad de pacificar al país al igual que punzaban sobre las tesis políticas e ideológicas que resultaron del III Congreso del inmediato post-perejimenismo, respecto a la única entidad que los agrupaba: el PCV. Por una parte, articulada y eficazmente implementada por Caldera I, todo estaba encaminado a la política de pacificación a pesar de las resistencias. Apenas cimentándose como un llamado, durante el gobierno de Leoni, la pacificación también era un formidable pretexto para los tercos que esperaban alguna ocasión para el rebrote de la violencia organizada (como lo comprobamos años después con el Movimiento Universitario de Renovación que logró el MIR contaminar). No importaba que la UCV fuese un magnífico refugio de armas y grupos, amparados por la autonomía, pero esa pacificación la reclamaba vehementemente el rector Bianco, iniciándose – por añadidura – un mito. Por otra parte, en el campo estrictamente ideólogico, aquella izquierda marxista que no pudo evitar la que florecía en la juventud demócrata-cristiana, fuerte competidora en universidades y liceos, comenzaba a cuestionar tesis oficiales como la de una revolución anti-imperialista y anti-feudal, cuya etapa democrática-burguesa pasaba por la inevitable incorporación de una burguesía nacionalista. Se atravesó la invasión soviética a Checoeslovaquia, atizando y sincerando las diferencias.
La pacificación significaba admitir la derrota y zanjar públicamente esas diferencias. Desde el reconocimiento de UPA para las elecciones de 1968, válvula de escape que no tiene todavía el reconocimiento de los historiadores de ambas aceras, hasta la cada vez más acelerada reincorporación a la vida civil de los más destacados líderes, hervían temas que fueron decisivos para institucionalizar una profunda discusión que tuvo, entre otras, herramientas esenciales como Tribuna Popular y Deslinde, sendos semanarios o quincenarios en los que la tinta cobraba densidad. Publicado “Checoeslovaquia, el socialismo como problema” de Teodoro Petkoff, ampliamente publicitado por el Kremlin, gracias a su condena, adquirió mejor calibre la polémica que versó en torno a la derrota guerrillera y la propuesta socialista, actualizando a todos los actores. Fue de una riqueza extraordinaria, con todos sus matices. Unos, optaron por las viejas tesis, mientras que otros – sin dudas, más radicales - fomentaron una propuesta decididamente anti-capitalista, sin otro trámite que la propia democracia que habría de facilitarla. Y Petkoff fue uno de los más resueltos polemistas hasta contribuir, uniendo fuerzas con Pompeyo Márquez, a la división del PCV y el nacimiento del innovador MAS. Cuenta en su haber con una larga bibliografía que así lo confirma. Sin embargo, ejemplificando la densidad del debate, recuperamos una entrevista aparecida en Deslinde (Caracas, nr. 8 del 15/07/1969), en la que enfatizaba que las contradicciones sociales ya eran propias del país urbanizado que dejó mucho tiempo atrás el campo, co un desarrollo del capitalismo dependiente, inscrito en el neocolonialismo. “Mi opinión – decía – es que el concepto burguesía nacional es mucho más ideológico y político que puramente económico. Y si existe un sector que económicamente responde al concepto burguesía nacional, ideológica y políticamente es casi inexistente”. No encuentra una carga revolucionaria en la contradicción burguesía nacional e imperialismo, como si en una alianza de obreros, campesinos, pobrecía urbana, pequeña-burguesía, estudiantado. Respecto al partido, señalaba la sacralización de los principios de organización, defendiendo el derecho a la información en una democracia interna que, para enfrentar el fraccionalismo, requiere del libre juego de tendencias. Asentaba frente al ultraizquierdismo que tiene una apreciación irreal de la situación del país, alimentando quimeras, confrontaciones prematuras y “actúa muchas veces como agente provocador inconsciente creyendo en la teoría del ‘detonante’”. Más que de una izquierda o derecha en el PCV, hay un pensamiento atrasado que evidentemente contrasta con otro avanzado. Finalmente: “En estos momentos lo que sólo muy generosamente podemos llamar lucha armada – porque creer que esas acciones esporádicas, pueden ser una lucha armada, sería formar parte de la masturbación ‘revolucionaria’ a que son dados algunos representantes de la ultraizquierda”.
Ya para la década de los setenta, esa izquierda atravesaba un profundo debate de actualización. Significaba el re-conocimiento (SIC) del país y del propio marxismo que la inspiraba. A favor o en contra de determinadas tesis, todos estuvieron incorporados a la discusión. En defensa de la Unión Soviética que la juraron mancillada por Petkoff, Pedro Ortega Díaz, Antonio García Ponce y R.J. Cortés, publicaron – a modo de ilustración – “Las ideas antisocialistas de Teodoro Petkoff” (Ediciones Cantaclaro, Caracas, 1970), apoyado por el CC del PCV sin carácter resolutivo: “Para cualquier marxista-leninista comprender el papel de las ciencias sociales en las condiciones del capitalismo monopolista es una cuestión básica. Lamentablemente Petkoff al deslizarse por la pendiente del antisovietismo beligerante se apoya en las formulaciones propias de la sociología norteamericana financiada por los monopolios norteamericanos y difundida hábilmente entre la juventud por los neotrotskistas y agentes de la CIA para distorsionar el movimiento revolucionario, sembrar la desconfianza hacia el movimiento comunista mundial”. El propio García Ponce, regresando de los mitos, coloca un ingrediente decisivo en sus reflexiones al referirse a las Fuerzas Armadas y a las consecuencias de su tutela, amarga y dulce a la vez, con ocasión de la necesidad de restaurar la institucionalidad violada “sea por Betancourt, sea por el PCV”. Y de cara a la actualidad, pregunta: “… ¿No habrá llegado la hora de que nuestros hombres de armas estén dedicados en exclusividad a la faena militar…?” (“Sangre, locura y fantasía. La guerrilla de los 60”, Libros Marcados, Caracas, 2010). Pero, en fin, ¿a qué viene todo esto?
Los actuales elencos del poder en Venezuela, olvidan lo que ocurrió realmente en los años sesenta y mucho más el debate que generó la derrota de la insurrección armada. Pasaron de largo ese debate, aferrados al foquismo insensato que languideció y tomó por atajo la figura de un militar golpista. Por eso, en nada sorprende las opiniones, gestos y desplantes del grueso de los parlamentarios del PSUV a los que hacen coro los del PCV. Ni el predominio de la generación ultraizquierdista de los ochenta que, por algo, tienen a los hijos de Jorge Rodríguez en posiciones de una enorme influencia. Este es un régimen de la ultraizquierda que apagó, asimilándolos cómodamente, ese ultraizquierdismo penitente y heredero de los que se resistieron a la pacificación y muy tardíamente se incorporaron a la vida civil resignados a los papeles secundarios que también jugaron durante la subversión. Son como una mezcla de las películas de Román Chalbaud, los volantes contra el artículo 5to. (el de la famosa nacionalización), cuyo único esfuerzo intelectual ha sido el de repetir las letras de las canciones de Alí Primera. No son marxistas, sino leninistas al modo tropical de Fidel Castro. Explicación de todos los errores, terquedades, desaciertos y prepotencias de quince largos años de un mismo gobierno que se fundamenta en el culto a la personalidad de Chávez Frías y la devoción militarista. Puede perdonarse de los protagonistas de hoy que no vivieron la etapa de la insurrección armada o desempeñaron roles de escasa importancia política, mas no de los informados, de los que militaron desde siempre en la izquierda y debieron aprender las lecciones. Entonces, ¿para que se fue Eleazar Díaz Rangel del PCV? Al hacer la crónica del terremoto que vivió el partido, escribe: “El caso es que esta tarde, cuando la división es un hecho irreversible, había tomado una decisión. Tomé plena conciencia de ello después que Alonso Ojeda me dejó en los bloques de San Martín…” (“Cómo se dividió el P.C.V.”, Domingo Fuentes, Caracas, 1971). El peor caso es el de Jorge Giordani que hizo del MAS una tesis doctoral. Todo el libro “La propuesta del MAS” (UCV, Caracas, 1992), niega lo que hizo y dijo a lo largo de dieciséis años, con una soberbia digna de una mejor causa que la de arrastrarse a Chávez Frías Muerto éste, ¿se acabo la rabia? Porque – apenas – señaló el caso de los veintitantos mil millones de dólares de empresas de maletín en las postrimerías del ejercicio del poder que lo tuvo como el ministro planificador (SIC) del desastre que vivimos. ¿Qué no ha callado?
Esta larga nota es de tristeza. Les tocó gobernar a quienes jamás discutieron. Mudos, entretenidos, como aquél Paúl del diente roto de Pedro Emilio Coll.
Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/22467-les-dio-por-gobernar-a-los-mudos
Reproducciones:
- El Nacional, Caracas, 06/12/1965.
- Eleazar Díaz Rangel, Carlos Augusto León y Arturo Pardo, en la sede delPCV por aquellos días de su división. Fotografía de Villalobos/Molina para un reportaje de Fredy (SIC) Balzán: “Las confesiones de Pompeyo”. Momento, Caracas, nr. 756 del 10/01/1971. Igualmente se encuentra en el citado lbro de Díaz Rangel. Ya sabemos de la autoría de la gráfica, aunque el reportaje no hizo la distinción entre Villalobos y Molina.
Ox Armand
A mediados de los sesenta del XX, buena parte del sector insurreccional experimentaba el desaliento de la derrota política ya en vías de una definitiva en el campo militar. Como ocurre en estos casos, las manifestaciones de inconformidad e indisciplina, incluyendo la deserción y la cooperación directa e indirecta con los órganos represivos, los pleitos y rencillas domésticos, precedieron al debate que intentó amainar y neutralizar el renovado voluntarismo de Ernesto Guevara, la intensa propaganda a favor del foquismo que encabezó Régis Debray y la cada vez más decidida intervención de Fidel Castro a tal punto que, por 1967, lo confrontó con el PCV. Derrota suficientemente anunciada con los comicios generales de 1963, a la vuelta de dos o tres años, pación también era un propios y extraños hablaban de la necesidad de pacificar al país al igual que punzaban sobre las tesis políticas e ideológicas que resultaron del III Congreso del inmediato post-perejimenismo, respecto a la única entidad que los agrupaba: el PCV. Por una parte, articulada y eficazmente implementada por Caldera I, todo estaba encaminado a la política de pacificación a pesar de las resistencias. Apenas cimentándose como un llamado, durante el gobierno de Leoni, la pacificación también era un formidable pretexto para los tercos que esperaban alguna ocasión para el rebrote de la violencia organizada (como lo comprobamos años después con el Movimiento Universitario de Renovación que logró el MIR contaminar). No importaba que la UCV fuese un magnífico refugio de armas y grupos, amparados por la autonomía, pero esa pacificación la reclamaba vehementemente el rector Bianco, iniciándose – por añadidura – un mito. Por otra parte, en el campo estrictamente ideólogico, aquella izquierda marxista que no pudo evitar la que florecía en la juventud demócrata-cristiana, fuerte competidora en universidades y liceos, comenzaba a cuestionar tesis oficiales como la de una revolución anti-imperialista y anti-feudal, cuya etapa democrática-burguesa pasaba por la inevitable incorporación de una burguesía nacionalista. Se atravesó la invasión soviética a Checoeslovaquia, atizando y sincerando las diferencias.
La pacificación significaba admitir la derrota y zanjar públicamente esas diferencias. Desde el reconocimiento de UPA para las elecciones de 1968, válvula de escape que no tiene todavía el reconocimiento de los historiadores de ambas aceras, hasta la cada vez más acelerada reincorporación a la vida civil de los más destacados líderes, hervían temas que fueron decisivos para institucionalizar una profunda discusión que tuvo, entre otras, herramientas esenciales como Tribuna Popular y Deslinde, sendos semanarios o quincenarios en los que la tinta cobraba densidad. Publicado “Checoeslovaquia, el socialismo como problema” de Teodoro Petkoff, ampliamente publicitado por el Kremlin, gracias a su condena, adquirió mejor calibre la polémica que versó en torno a la derrota guerrillera y la propuesta socialista, actualizando a todos los actores. Fue de una riqueza extraordinaria, con todos sus matices. Unos, optaron por las viejas tesis, mientras que otros – sin dudas, más radicales - fomentaron una propuesta decididamente anti-capitalista, sin otro trámite que la propia democracia que habría de facilitarla. Y Petkoff fue uno de los más resueltos polemistas hasta contribuir, uniendo fuerzas con Pompeyo Márquez, a la división del PCV y el nacimiento del innovador MAS. Cuenta en su haber con una larga bibliografía que así lo confirma. Sin embargo, ejemplificando la densidad del debate, recuperamos una entrevista aparecida en Deslinde (Caracas, nr. 8 del 15/07/1969), en la que enfatizaba que las contradicciones sociales ya eran propias del país urbanizado que dejó mucho tiempo atrás el campo, co un desarrollo del capitalismo dependiente, inscrito en el neocolonialismo. “Mi opinión – decía – es que el concepto burguesía nacional es mucho más ideológico y político que puramente económico. Y si existe un sector que económicamente responde al concepto burguesía nacional, ideológica y políticamente es casi inexistente”. No encuentra una carga revolucionaria en la contradicción burguesía nacional e imperialismo, como si en una alianza de obreros, campesinos, pobrecía urbana, pequeña-burguesía, estudiantado. Respecto al partido, señalaba la sacralización de los principios de organización, defendiendo el derecho a la información en una democracia interna que, para enfrentar el fraccionalismo, requiere del libre juego de tendencias. Asentaba frente al ultraizquierdismo que tiene una apreciación irreal de la situación del país, alimentando quimeras, confrontaciones prematuras y “actúa muchas veces como agente provocador inconsciente creyendo en la teoría del ‘detonante’”. Más que de una izquierda o derecha en el PCV, hay un pensamiento atrasado que evidentemente contrasta con otro avanzado. Finalmente: “En estos momentos lo que sólo muy generosamente podemos llamar lucha armada – porque creer que esas acciones esporádicas, pueden ser una lucha armada, sería formar parte de la masturbación ‘revolucionaria’ a que son dados algunos representantes de la ultraizquierda”.
Ya para la década de los setenta, esa izquierda atravesaba un profundo debate de actualización. Significaba el re-conocimiento (SIC) del país y del propio marxismo que la inspiraba. A favor o en contra de determinadas tesis, todos estuvieron incorporados a la discusión. En defensa de la Unión Soviética que la juraron mancillada por Petkoff, Pedro Ortega Díaz, Antonio García Ponce y R.J. Cortés, publicaron – a modo de ilustración – “Las ideas antisocialistas de Teodoro Petkoff” (Ediciones Cantaclaro, Caracas, 1970), apoyado por el CC del PCV sin carácter resolutivo: “Para cualquier marxista-leninista comprender el papel de las ciencias sociales en las condiciones del capitalismo monopolista es una cuestión básica. Lamentablemente Petkoff al deslizarse por la pendiente del antisovietismo beligerante se apoya en las formulaciones propias de la sociología norteamericana financiada por los monopolios norteamericanos y difundida hábilmente entre la juventud por los neotrotskistas y agentes de la CIA para distorsionar el movimiento revolucionario, sembrar la desconfianza hacia el movimiento comunista mundial”. El propio García Ponce, regresando de los mitos, coloca un ingrediente decisivo en sus reflexiones al referirse a las Fuerzas Armadas y a las consecuencias de su tutela, amarga y dulce a la vez, con ocasión de la necesidad de restaurar la institucionalidad violada “sea por Betancourt, sea por el PCV”. Y de cara a la actualidad, pregunta: “… ¿No habrá llegado la hora de que nuestros hombres de armas estén dedicados en exclusividad a la faena militar…?” (“Sangre, locura y fantasía. La guerrilla de los 60”, Libros Marcados, Caracas, 2010). Pero, en fin, ¿a qué viene todo esto?
Los actuales elencos del poder en Venezuela, olvidan lo que ocurrió realmente en los años sesenta y mucho más el debate que generó la derrota de la insurrección armada. Pasaron de largo ese debate, aferrados al foquismo insensato que languideció y tomó por atajo la figura de un militar golpista. Por eso, en nada sorprende las opiniones, gestos y desplantes del grueso de los parlamentarios del PSUV a los que hacen coro los del PCV. Ni el predominio de la generación ultraizquierdista de los ochenta que, por algo, tienen a los hijos de Jorge Rodríguez en posiciones de una enorme influencia. Este es un régimen de la ultraizquierda que apagó, asimilándolos cómodamente, ese ultraizquierdismo penitente y heredero de los que se resistieron a la pacificación y muy tardíamente se incorporaron a la vida civil resignados a los papeles secundarios que también jugaron durante la subversión. Son como una mezcla de las películas de Román Chalbaud, los volantes contra el artículo 5to. (el de la famosa nacionalización), cuyo único esfuerzo intelectual ha sido el de repetir las letras de las canciones de Alí Primera. No son marxistas, sino leninistas al modo tropical de Fidel Castro. Explicación de todos los errores, terquedades, desaciertos y prepotencias de quince largos años de un mismo gobierno que se fundamenta en el culto a la personalidad de Chávez Frías y la devoción militarista. Puede perdonarse de los protagonistas de hoy que no vivieron la etapa de la insurrección armada o desempeñaron roles de escasa importancia política, mas no de los informados, de los que militaron desde siempre en la izquierda y debieron aprender las lecciones. Entonces, ¿para que se fue Eleazar Díaz Rangel del PCV? Al hacer la crónica del terremoto que vivió el partido, escribe: “El caso es que esta tarde, cuando la división es un hecho irreversible, había tomado una decisión. Tomé plena conciencia de ello después que Alonso Ojeda me dejó en los bloques de San Martín…” (“Cómo se dividió el P.C.V.”, Domingo Fuentes, Caracas, 1971). El peor caso es el de Jorge Giordani que hizo del MAS una tesis doctoral. Todo el libro “La propuesta del MAS” (UCV, Caracas, 1992), niega lo que hizo y dijo a lo largo de dieciséis años, con una soberbia digna de una mejor causa que la de arrastrarse a Chávez Frías Muerto éste, ¿se acabo la rabia? Porque – apenas – señaló el caso de los veintitantos mil millones de dólares de empresas de maletín en las postrimerías del ejercicio del poder que lo tuvo como el ministro planificador (SIC) del desastre que vivimos. ¿Qué no ha callado?
Esta larga nota es de tristeza. Les tocó gobernar a quienes jamás discutieron. Mudos, entretenidos, como aquél Paúl del diente roto de Pedro Emilio Coll.
Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/22467-les-dio-por-gobernar-a-los-mudos
Reproducciones:
- El Nacional, Caracas, 06/12/1965.
- Eleazar Díaz Rangel, Carlos Augusto León y Arturo Pardo, en la sede delPCV por aquellos días de su división. Fotografía de Villalobos/Molina para un reportaje de Fredy (SIC) Balzán: “Las confesiones de Pompeyo”. Momento, Caracas, nr. 756 del 10/01/1971. Igualmente se encuentra en el citado lbro de Díaz Rangel. Ya sabemos de la autoría de la gráfica, aunque el reportaje no hizo la distinción entre Villalobos y Molina.
domingo, 22 de junio de 2014
POSTALES DE STALINGRADO
De un cierto género postal
Luis Barragán
Por su consistencia y duración, el ministro chavista por excelencia fue Jorge Giordani. Agobiado por la crisis que legó, Nicolás Maduro – así de simple - decidió botarlo.
Podrá decirse que el planificador, al tramitar su despido mediante la formalidad de una renuncia, cuida de nuevo por su buen nombre revolucionario, tal como lo hizo por todos estos años a través de una extensa bibliografía, como si faltara un detalle. Argumentando, como no lo hizo con las Memorias y Cuentas que suscribió, sus libros alcanzaron la prestancia del autorretrato que cuidadosamente afinaba con sus decisiones y responsabilidades de Estado.
Hay quienes todavía lo descalifican, porque muy antes era un docente modestísimo que, sin estridencias, expresaba sus convicciones, hasta que le llegó la hora del poder; e, incluso, para preservar su posición también se aventuraba a la procacidad tan del gusto del fenecido presidente. Convencido de sus destrezas pedagógicas al hablarle a la bancada parlamentaria del oficialismo, disparaba un misil de insultos a la de oposición: escoria, fue uno de los términos que el tratadista ensayó con éxito. Sin embargo, el problema ya no es Giordani, sino lo que denuncia con un contundente acento postal: un género – digamos – que implica a demasiadas personas, trascendiendo el propio afán epistolar.
El problema no es que el remitente ha debido privadamente formular sus críticas, como lo advierte un porcentaje de sus destinatarios que siguen gobernando, ni que fracasó en el desempeño de sus funciones, pues, basta con darse una vuelta por las realidades que nos atormentan para comprobarlo. El problema está en la gravedad infinita de sus denuncias que no pueden quedar en el vacío. El problema se ubica en la continuidad de un gobierno que nos ha hundido a todos. El problema reside en el altísimo precio que todos pagamos por la inevitable lucha de las camarillas en el poder. El problema lo hallamos en los millones de destinatarios, a lo largo y ancho de un país, que piden no sólo explicaciones, sino un cambio de dimensiones históricas. El problema lo apuntamos a la cínica y descarada inmoralidad de un régimen.
Cayendo en la trampa del gobierno, es cosa secundaria si Giordani pasa o no por taquilla para retirar sus prestaciones sociales. Ahora, el problema no es él, sino el gobierno que deja.
Fuente: http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/19711-de-un-cierto-genero-postal
Luis Barragán
Por su consistencia y duración, el ministro chavista por excelencia fue Jorge Giordani. Agobiado por la crisis que legó, Nicolás Maduro – así de simple - decidió botarlo.
Podrá decirse que el planificador, al tramitar su despido mediante la formalidad de una renuncia, cuida de nuevo por su buen nombre revolucionario, tal como lo hizo por todos estos años a través de una extensa bibliografía, como si faltara un detalle. Argumentando, como no lo hizo con las Memorias y Cuentas que suscribió, sus libros alcanzaron la prestancia del autorretrato que cuidadosamente afinaba con sus decisiones y responsabilidades de Estado.
Hay quienes todavía lo descalifican, porque muy antes era un docente modestísimo que, sin estridencias, expresaba sus convicciones, hasta que le llegó la hora del poder; e, incluso, para preservar su posición también se aventuraba a la procacidad tan del gusto del fenecido presidente. Convencido de sus destrezas pedagógicas al hablarle a la bancada parlamentaria del oficialismo, disparaba un misil de insultos a la de oposición: escoria, fue uno de los términos que el tratadista ensayó con éxito. Sin embargo, el problema ya no es Giordani, sino lo que denuncia con un contundente acento postal: un género – digamos – que implica a demasiadas personas, trascendiendo el propio afán epistolar.
El problema no es que el remitente ha debido privadamente formular sus críticas, como lo advierte un porcentaje de sus destinatarios que siguen gobernando, ni que fracasó en el desempeño de sus funciones, pues, basta con darse una vuelta por las realidades que nos atormentan para comprobarlo. El problema está en la gravedad infinita de sus denuncias que no pueden quedar en el vacío. El problema se ubica en la continuidad de un gobierno que nos ha hundido a todos. El problema reside en el altísimo precio que todos pagamos por la inevitable lucha de las camarillas en el poder. El problema lo hallamos en los millones de destinatarios, a lo largo y ancho de un país, que piden no sólo explicaciones, sino un cambio de dimensiones históricas. El problema lo apuntamos a la cínica y descarada inmoralidad de un régimen.
Cayendo en la trampa del gobierno, es cosa secundaria si Giordani pasa o no por taquilla para retirar sus prestaciones sociales. Ahora, el problema no es él, sino el gobierno que deja.
Fuente: http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/19711-de-un-cierto-genero-postal
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sábado, 21 de junio de 2014
BALLESTA SALIDÍSIMA
5 grietas en la carta de Giordani (apuntes semióticos)Willy McKey
0. Un punto de partida. ¿Por qué hacer una lectura semiológica de la carta abierta de Jorge Giordani, ahora que la semiología se ha desprestigiado hasta ser argumento legal en tribunales? Pues porque esta carta está hecha de un material endeble: memoria fragmentada. Es un texto que recuerda a conveniencia y omite para ganar verosimilitud. Pero no porque se trate de Jorge Giordani, sino porque así es como se escriben las cartas.
Una carta es un sustituto momentáneo de su autor: las cartas se envían a aquellos que no pueden comunicarse con nosotros personalmente, así que le mandamos nuestra voz para que resuene mientras quien lee nos recuerda. Incluso, es posible que el verbo correcto sea trascordar, una manera de hacer memoria que también incluye olvidar focalmente.
En estas condiciones, el orden de ilación —es decir: cómo una idea conduce a la idea siguiente— no tiene tanta validez como analizar algunas ideas aisladas, en especial aquellas que se conectan con claros referentes que pueden parecer ajenos en un texto escrito por Jorge Giordani.
Son esos vacíos de sentido los puntos más atractivos semiológicamente. Y hay cinco que quisiera comentar.
1. ¿Quién no reconoce al presidente? Quien escribe una carta como ésta suele estar motivado por un intento de salvarse a sí mismo. En el tono que predomina en la carta, abunda la fórmula del yo-lo-dije-pero-no-se-hizo. Pero este lugar de enunciación tiene una vulnerabilidad retórica: para salvarte, debes condenar al entorno.
Así, Giordani termina confesando irregularidades en las dinámicas que intenta cuestionar, pero sin reconocer su responsabilidad. En dos platos: es una delación, pero no un mea culpa. Y es por esas grietas por donde se cuela el inconsciente, que tan poco sabe de redacción.
Una frase es determinante para comprenderlo: “A la luz de estos hechos surge una clara sensación de vacío de poder en la Presidencia de la República”.
Esas líneas están en el apartado que el remitente titula como Manejo de la gestión de gobierno. Y sabemos cómo entró la expresión “vacío de poder” al glosario político venezolano: en 2002, durante el Golpe de Estado de Pedro Carmona Estanga.
Son las curiosidades de lo semiológico: resulta que esta frase en un informe presentado por los especialistas en lenguaje del PSUV, a la luz del precedente de Leopoldo López, podría convertir a Jorge Giordani en un “salidista”.
Toda carta es, también, un autorretrato.
2. ¿Esfuerzo económico con cuáles recursos? Llama poderosamente la atención que al referirse a lo que Giordani denomina “superar el desafío del 7 de octubre de 2012, así como las elecciones del 16 de diciembre” luego afirma lo siguiente:
“Se trataba de la consolidación del poder político como un objetivo esencial para la fortaleza de la revolución y para la apertura de una nueva etapa del proceso. La superación se consiguió con un gran sacrificio y con un esfuerzo económico y financiero que llevó el acceso y uso de los recursos a niveles extremos que requerirán de una revisión para garantizar la sostenibilidad de la trasformación económica y social”.
¿De cuáles recursos habla Giordani? ¿Es esta carta también un disparo de ballesta contra el Consejo Nacional Electoral? ¿Cómo es que un proceso electoral se convierte en un “esfuerzo económico y financiero”, si es ilegal utilizar los fondos públicos con estos fines?
La superioridad moral suele castigar a quien la padece con la misma lengua con la que juzga al otro. En palabras más, palabras menos, lo-que-quiere-decir Giordani es que el proselitismo y las políticas puestas en marcha durante las elecciones comprometieron el Presupuesto Nacional, esa alcancía en al cual Giordani tenía tanta responsabilidad.
Toda carta es, también, una confesión.
3. El olvido de la voz propia. Giordani habla de dos frentes que lo preocupaban: el primero, “atacar la corrupción frenándola por un nuevo control de los grandes fondos del Estado”; y el segundo, “nuevos mecanismos de manejo en el gasto público que le permitieran retornar a causes sostenibles en el tiempo”.
Si bien deja ver en el CADIVI y su mecanismo asociado el SITME un “foco de corrupción”, al parecer Giordani olvida las denuncias hechas por él mismo en torno a las empresas de maletín y los más de 25.000.000.000 de dólares traspapelados en los bolsillos de una lista de empresas con nombres de socios y solicitantes que jamás se hizo pública. Se contenta con trascordar que Nicolás Maduro siguió sus consejos hasta llegar al SICAD, pero sin cumplirle el deseo de nombrarlo “la autoridad del CADIVI, para aprovechar el peso del Ministro de Planificación y Finanzas, en la instauración de un funcionamiento transparente”.
Toda carta es, también, un inventario.
4. El Cid Campeador. Las comillas, además de citar, también sirven para poner en duda el sentido de las palabras. Una sola vez se cita el legado del presidente fallecido entre comillas: “La preservación y desarrollo del ¨legado de Chávez¨ se presenta como un patrimonio del proceso de cambio y construcción de una sociedad socialista para Venezuela, dicho legado no puede ser confiscado a nombre del propio Chávez ni pretender ser el actual Presidente su único destinatario y delegado”.
Esto debe sumarse a un fragmento del apartado titulado La crisis de salud del Presidente Chávez, Giordani afirma que durante la enfermedad —y posterior muerte— del líder de la revolución se planteó “la necesidad de construir un liderazgo político colectivo para hacerle frente a la relativa ausencia del Presidente Chávez”. pero también confiesa cuánto se quería evitar “el peligro de tratar de imitar el comportamiento del Comandante Chávez en cuanto a la política comunicacional, el desconocimiento del hecho económico sobrepuesto a la voluntad política, las decisiones inconsultas con el equipo económico financiero que tendían a crear un nuevo estilo de gobierno, la injerencia de una asesoría francesa que nada tenía que ver con la situación que vivía el país”.
Nos mintieron durante los últimos días de la enfermedad del presidente. A todos. Eso es parte de lo que dice esta carta en su reverso.
Además, el rumor aquel de “los asesores franceses” que tanto asustaba en los rincones se confirma en la voz de un testigo de excepción. Y Giordani vuelve a evidenciar su obsesión cambiaria en las subastas de dólares justo antes de llegar al llegadero: “la delegación de la responsabilidad de lo económico antes de la fecha de las elecciones del 14 de abril luego del lamentable fallecimiento del Presidente Chávez el 5 de marzo de 2013″.
En retórica, lo que se deja al final es lo que quien habla desea poner delante de nuestros ojos. Las elecciones del 14 de abril se presentan, según lo acá dicho, como el dead-line de la revolución y el cuerpo del rey muerto atado a un caballo para ganar la última batalla que resistiría su imagen.
Hoy los soldados que lo ataron pasan a retiro.
Toda carta es, también, una biografía.
5. Ensayo sobre una lucidez ciega. Giordani decide salir su ejercicio epistolar por una puerta intelectual. Lo hace luego de una retahíla de documentos perdidos. Todos proyectos y promesas incumplidas, ninguno aval o prueba. Giordani le grita a un destinatario que no existe que él hizo su trabajo, que dejó la receta, que si no lo hacen él quiso. Quiso, pero no pudo. La preñez eterna de las buenas intenciones. Es ahí cuando a quien dejan fuera del Gabinete Ejecutivo de la revolución se le ocurre que el umbral de su salida de emergencia puede ser la obra de José Saramago.
Pero antes perfila su épica mínima. La dictadura de “Chapita” Trujillo. Un campo de concentración en Francia. La Brigada Internacional Garibaldi y la República Española. Una hilera de banderas enormes termina en una fila de visitantes al penal de Yare, esperando ver a unos presos que alguna vez fueron indultados. De ahí un salto hasta el duelo. Y la frase de Saramago: “Mientras más viejo más libre. Y mientras más libre más radical¨. Como si en medio no hubiera pasado nada.
Incluso los más ateos del comunismo ortodoxo pertenecen a esta tradición judeocristiana de la culpa. Y aquí está el olvido jugando contra la culpa. Ni una responsabilidad admitida. Esa gaveta está vacía. Si de aquí en adelante no les va bien es porque no me hicieron caso. Eso es lo que dice esta carta. Y el problema es que una carta es el sustituto momentáneo de su autor, pero nunca logra suplirlo ni exculparlo. El remitente y las consecuencias de sus actos quedan intactos en el lugar donde escribe, sin importar cuánto se redacte en dirección contraria.
Hay dos ficciones de Saramago que Giordani parece trascordar en esta carta: la ceguera contagiosa y los votos en blanco ganando unas elecciones imposibles. Y olvidándolas se cierra todas las salidas poéticas.
Toda carta es, también, un fracaso.
Fuente: http://prodavinci.com/blogs/5-grietas-en-la-carta-de-giordani-apuntes-semioticos-por-willy-mckey/
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NICONOTAS
Almorzando con amigos
Nicomedes Febres
* Esta semana he almorzado dos veces con amigos. El miércoles almorcé en el CEGA con José Rafael Lovera, su presidente, quién me invitó a almorzar allí. Fue un almuerzo de trabajo pues él está escribiendo el prólogo de mi libro sobre la historia de comer fuera de casa en Caracas, que para abreviar llamamos el libro de los restaurantes. El Dr. Lovera es Consultor Jurídico de un prestigioso banco y miembro de la Academia de la Historia, aparte de eso, es el padre de la nueva gastronomía venezolana, pues del CEGA han salido todos los grandes chefs venezolanos de hoy en día que andan repartidos por el mundo. Si tuviéramos un gobierno serio, Lovera, quién es admirado en todo el continente, sería tan promocionado como el peruano Gastón Acurio. Por supuesto la conversación derivó hacia la gastronomía venezolana y las historias de la vieja Caracas. El menú fue (todo en porciones pequeñas pero suficientes) primero 3 arepitas diferentes con queso de mano y nata, luego unas 3 tartaletas crujientes de un solo bocado de pescado desmenuzado en salsa fría de mayonesa casera con ají dulce, luego un plato de frijolitos criollos con chorizo carupanero desmenuzado y finalmente un pescado en salsa de mostaza suave. Los postres consistieron en una torta de naranja crujiente por fuera y muy porosa por dentro bañada con una salsa culí de ron con naranja y luego café. Todo mojado con un exquisito jugo de patilla. El Dr. Lovera se ha involucrado con el libro porque le ha permitido topar con imágenes imprescindibles para comprender la gastronomía caraqueña. Ya dimos, gracias a Esso Álvarez, con una foto de Torito, del primer restaurante que hubo como tal en Caracas y que quedaba en El Calvario. Por mi cuenta, encontramos fotos de una reunión de los primeros chefs de la ciudad en el siglo XX y muchas cosas por el estilo.
El jueves almorcé con mi hermano en el afecto y soberbio artista Miguel Von Dangel y con mi entrañable amiga Carmen Sofía Leoni. Visité a Miguel en su ranchón de Petare. Miguel es de origen prusiano, aristócrata de cuna, por lo cual puede usar libremente el “von” de acuerdo a una resolución de la antigua Alemania Oriental exComunista. Habla 5 idiomas y es uno de los intelectuales más lúcidos de este país. Está emparentado con la casa Hohenzollern, una de las aristocracias más antiguas de Europa y cuyo titular está casado con la hermana de Jacqueline Kennedy. Actualmente tiene una expo en el casco histórico de Petare y como tenía una tertulia pública sobre su obra después, almorzamos en el pueblo viejo de Petare. Lo hicimos en un figón llamado la Casa del Maracucho, donde pedí un pasticho casero, mientras Miguel y Carmen Sofía pidieron otras cosas. La comida mala, pero la compañía y la conversación exquisita. Carmen Sofía luchando para llevar adelante el Museo de Arte Popular de Petare con un presupuesto exiguo. Mientras almorzaba con ellos pensaba en los chavistas de medio pelo, en esos que les gusta ofender diciendo: “Fascista, golpista y terrorista”, y que se atiborran de parrilla en los restaurantes caros del este caraqueño, mientras liban bebidas mayores de edad que pagan con el erario público, mientras humildemente uno estaba tomando carato de avena con la hija de un expresidente y la más genuina primera dama de mi país y con un aristocrático y soberbio artista, que vive en Petare para que su obra fluya y sea siempre una referencia del arte venezolano. Miguel estaba muy contento porque su hija se había ganado una beca de postgrado para estudiar filología en la Universidad de Heidelberg, una de las más prestigiosas de Europa. Como diría don Miguel de Unamuno: “Lo que casa no da, Salamanca no quita”.
* Las fotos del día: Carmen Sofía Leoni.
https://www.facebook.com/nicfebres/posts/10203743234642110
TOTÓN, OSCAR DE LA RENTA, GIORDANI Y YO
* Cuando yo tendría como 10 años llegó a trabajar como capataz en la hacienda de mi padre en la Cortada del Guayabo el tío de la primera esposa de un tío mío. Se llamaba Andrés Santana, natural de Santo Domingo de donde había escapado huyendo en una balsa hasta Cuba, luego de un atentado que perpetraron algunos estudiantes universitarios al entonces déspota Rafael Leonidas Trujillo, el sádico tirano de Quisqueya, de la estirpe de los Somoza, los Castro, los Duvalier, o el difunto. Muchos jóvenes universitarios fueron asesinados por el suceso, muy pocos se salvaron, como el padre de un hermano entrañable mío ya fallecido llamado Manolo Álvarez Renta, cuyo padre Virgilio Álvarez, también involucrado en el atentado, se había casado con Thelma, la hermana mayor de Oscar de la Renta, quienes tuvieron que exiliarse de la República Dominicana, pese a su prestigio social y económico. Manolo era el sobrino favorito de Oscar de la Renta y su socio.
Era Santana, a quién yo llamaba Totón, un hombre recio, serio, abstemio, parecía un cristero por lo magro y lo ascético y llevaba la hacienda con cordura y no era comunista. Se veía por encima que procedía de buena cuna y cuando Fidel Castro tomó el poder en Cuba en 1959, el hombre se comenzó a entrenar afanosamente sin llamar la atención. Me llevaba con él a cazar por esos despeñaderos de la Cortada del Guayabo buscando venados y lapas. Las caminatas duraban el día entero sin parar y yo estaba extenuado cuando regresábamos. Mi padre me decía: “mira Musiú, anda a cazar venados” y yo iba. Un buen día Santana desapareció y yo le preguntó “papá, donde esta Totón?. Mi padre me responde, “se fue a liberar a su país”. Y en efecto, se había ido a Cuba para enrolarse en la invasión para liberar a Santo Domingo de Chapita Trujillo en la expedición dirigida por Enrique Jiménez Moya, de quién llegó a ser el segundo jefe de la incursión en junio de 1959. Este cuento lo echo hoy, por primera vez, solo porque me irritó que un pobre bolsa como Giordani, nativo de San Francisco de Macoris allá en Dominicana, nacido en el año 1940, ande diciendo por allí que él tomó las armas en esa expedición, donde no sobrevivió nadie porque fueron delatados, pues los esperaron los helicópteros militares dominicanos de la Guardia Nacional del tirano, quienes acribillaron a los expedicionarios, tal como contó en su momento Eloy Gutiérrez Menoyo, quien aseguró que fue del propio Castro que salió la delación. Giordani, si empuñó las armas sería para mover la pistolita del escaparate al escritorio en su casa y de vaina. En su momento hablaré de Giordani cuyos muertos, que son muchos, son por otras razones, pero no por su hombría.
* La victoria de Santos desencadenó la salida de Giordani; si hubiese ganado Zuluaga, el régimen hubiera jugado cuadro cerrado y se seguirían tapando las vagabunderías mutuas. No duden de eso. Claro, todo lo desencadenó el tamaño de la crisis económica del país. En política, todo tiene que ver con todo.
* La foto del día es una foto del pintor rumano Sammy Mutzner, cuando su exposición en el Club Venezuela hacia 1920, gran amigo de Reverón y uno de los introductores del impresionismo en nuestro país.
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UN HERMANO COMUNISTA, DE LOS DE ANTES
* Voy hablar de un fraterno y entrañable amigo de quién acabo de leer un libro de los años 1990 llamado Nadia, la esposa de Stalin, sobre la muerte de ese personaje y su vida dentro de los vaivenes de la política de alcoba rusa. Antonio es médico pediatra, político retirado, historiador y ha escrito ensayos monumentales sobre Los Pobres de Caracas y otros, además novelas, como su última llamada El Macho de la Orchila, sobre la vida de Pérez Jiménez documentada en las mejores fuentes, que a veces no aparecen en la prensa. Todas las novelas de Antonio tienen un elemento autobiográfico porque a sus 85 años ha tenido una vida muy agitada, desde ser secretario juvenil del Partido Comunista en la época de Pérez Jiménez y vivir en la clandestinidad y luego en la Unión Soviética, donde se desenvolvía como pez en el agua entre los muros del Kremlin, hasta su participación en la lucha armada de los años 1960s. Además, cuando fue diputado al congreso nacional o concejal por Caracas, siendo jefe local del PCV, vivía en una pensión de un amigo común en La Pastora, pues todo su salario político lo entregaba a su partido, mientras él vivía de su trabajo como médico del Hospital de Niños. Además del interés por la política, la historia y la medicina, me unen a Antonio en nuestros 40 años de amistad, el amor a Caracas que se la conoce como pocos, el amor a la buena mesa y al buen vino, los toros y la admiración por las damas, que no es poca cosa. Cuando era concejal por los años 1970s nos íbamos juntos al Nuevo Circo a presenciar el espectáculo taurino, incluso recuerdo que estábamos presentes cuando le indultaron el último toro a Dámaso González quién toreaba esa tarde con el mexicano Manolo Martínez y Morenito de Maracay. Antonio es de una bondad y generosidad sin límites, una simpatía personal arrolladora y es un conversador insigne. Él que conoció a la nomenklatura soviética por dentro, abandonó al comunismo desde hace mucho tiempo y ha sido desde siempre un acérrimo rival del régimen por lo que escribió un libro maravilloso llamado Adiós a la Izquierda; y si hubiese querido medrar del país, con sus galones políticos habría tenido lo que hubiera querido, pero como es hombre de principios, jamás se acercó a esta banda de malandros, a quienes conoce como la palma de sus manos. Una larga tertulia con Antonio es toda una experiencia, desde analizar la faena de un torero, echar cuentos sobre la historia oscura de un personaje que vive en las sombras de la política o la degustación de un banquete. Ojalá a Antonio le dé por escribir sus memorias, que sería con mucho la memoria del país que le tocó vivir.
* Post Scriptum: No escribo sobre Giordani porque no escribo sobre locos, pues eso empava, tampoco hoy sobre los conflictos internos del gobierno, pues me enseñaron a no meterme en pleito de putas, porque puedo coger un botellazo que no era para mí y hay que dejarlos solos para que se sigan equivocando. Como no soy periodista, no estoy obligado a dar noticias, así que prefiero escribir sobre un amigo muy querido que es Antonio García Ponce, quien es un gran tipo, a quien no lo conoce la mayoría de mis amigos lectores, pues es un hombre muy sencillo en lo personal y no pertenece a ninguna cofradía del halago mutuo. Les recomiendo leer cualquiera de sus novelas, que han sido galardonadas.
https://www.facebook.com/nicfebres
ASESINA, ASESINA.
* No recuerdo nada más canallesco en el campo de la política venezolana ni de la hombría como las acusaciones histéricas de maduro contra María Corina tildándola de “asesina, asesina”. Eso no es posible en un hombre que se respete a sí mismo, ni que respete a las damas. No se me ocurre gritárselo histéricamente ni a la fosforito, a quién considero debe ser investigada por los crímenes cometidos por sus panas que han liberado por el sistema de libertad express, para descongestionar las cárceles. Como este pueblo étnicamente es en su base una mezcla de caribe con andaluz, creo que ser simpático de manera natural es un rasgo indispensable para gobernarlo. Me cuentan que Betancourt en el trato privado era malcriado pero afable y con sentido del humor. Leoni, Lusinchi, CAP y Herrera eran hombres simpáticos; y Caldera tuvo que aprender a fuerza de reveses dejar de ser una chupeta de ajo hasta llegar a ser presidente dos veces. Eso es de la idiosincrasia de los pueblos, por ejemplo, en España, el señor Aznar por quién hubiese votado, era más pesado que un collar de bolas criollas, lo mismo que decir para el señor Rajoy y de la señora vcepresidenta del gobierno la señora Saenz de Santamaría que no se caracterizan por su simpatía precisamente, cosa distinta a Felipe González, Alfonso Guerra o Pérez Rubalcaba, por quienes nunca hubiese votado por ser del PSOE; lo cual no quita que son hombres simpáticos y con quienes provoca compartir un “chato”. Si lo llevamos a la política local actual debo decir que Henrique y Leopoldo son tipos simpáticos de manera natural. Henrique lo es de manera general y Leopoldo tiene una grata sonrisa que desarma a los demás, en especial a las damas. María Corina debe ser más simpática, o es tanta la adversidad que le da a sus intervenciones un aire con la Pasionaria española. Pero en lo personal es simpática, pero debe mostrarlo más. Diosdado es la propia chupeta de bilis con cianuro, maduro, que era el más digerible, se ha vuelto un batido de chayota con ají chirel y emulsión de Scott, pobrecito, ya está llegando a los niveles de la fosforito. La gente del régimen en vez de tratar de ser simpático como era Aristóbulo, se ha vuelto grave, cuando no anda histérica, como si de la gravedad dependiera la seriedad. Con un vientico, hasta con el estornudo de alguien cercano, se les cae el barniz de seriedad y les brilla el malandro que son en verdad. Son como esos tipos que con el primer whisky, se les sale la clase y empiezan a poner la torta: limpiarse los mocos con las cortinas, robarse la cubiertería, cosa que es verdad, decir palabrotas y faltarle el respeto a las damas presentes como si fueran su mamá. Eso debe ser el complejo del ignorante, que acude a la gravedad para hacer creer que está diciendo algo importante, cuando suelta por la bocota una necedad, pero como todos son ignorantes, creen que se engañan mutuamente.
Alguien debería decirle a maduro que después de esa grave acusación contra María Corina está obligado por la ley, primero, a darle derecho a réplica a ella, en cadena nacional, tal como él lo hizo cuando la acusó; segundo a demostrarlo con pruebas fehacientes y tercero, a enfrentar un juicio por vilipendio. Por supuesto eso es como pedirle peras al olmo. La verdad es que para andar de duelo no es necesario vestirse de luto. Que ridículos son caray.
* La foto del día es del general Luis Felipe Llovera Páez, en el medio del trío, campaneando un escocés al cual era aficionado; fue miembro de la junta de gobierno que derrocó al presidente Gallegos. Era el verdadero líder del ejército en ese entonces por su inteligencia y su coraje. Cuentan las crónicas, que nunca cogió el poder por no desunir al ejército. Ayudó a mucha gente y por ser guayanés, creó la oficina que fue después Cordiplan y creo la Corporación del Sur, que después fue la CVG. Era famoso por su simpatía y su carisma. Es un personaje mucho más interesante que lo que dice la historia oficial. Era amigo de mi padre y un día se presentó de improviso en casa a tomarse un whisky. Cuando se iba le dijo a mi padre: Mueve a los adecos que tienes escondidos aquí y se murieron de risa ambos. Era cierto, en el garaje estaban escondidos unos adecos amigos.
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Nicomedes Febres
* Esta semana he almorzado dos veces con amigos. El miércoles almorcé en el CEGA con José Rafael Lovera, su presidente, quién me invitó a almorzar allí. Fue un almuerzo de trabajo pues él está escribiendo el prólogo de mi libro sobre la historia de comer fuera de casa en Caracas, que para abreviar llamamos el libro de los restaurantes. El Dr. Lovera es Consultor Jurídico de un prestigioso banco y miembro de la Academia de la Historia, aparte de eso, es el padre de la nueva gastronomía venezolana, pues del CEGA han salido todos los grandes chefs venezolanos de hoy en día que andan repartidos por el mundo. Si tuviéramos un gobierno serio, Lovera, quién es admirado en todo el continente, sería tan promocionado como el peruano Gastón Acurio. Por supuesto la conversación derivó hacia la gastronomía venezolana y las historias de la vieja Caracas. El menú fue (todo en porciones pequeñas pero suficientes) primero 3 arepitas diferentes con queso de mano y nata, luego unas 3 tartaletas crujientes de un solo bocado de pescado desmenuzado en salsa fría de mayonesa casera con ají dulce, luego un plato de frijolitos criollos con chorizo carupanero desmenuzado y finalmente un pescado en salsa de mostaza suave. Los postres consistieron en una torta de naranja crujiente por fuera y muy porosa por dentro bañada con una salsa culí de ron con naranja y luego café. Todo mojado con un exquisito jugo de patilla. El Dr. Lovera se ha involucrado con el libro porque le ha permitido topar con imágenes imprescindibles para comprender la gastronomía caraqueña. Ya dimos, gracias a Esso Álvarez, con una foto de Torito, del primer restaurante que hubo como tal en Caracas y que quedaba en El Calvario. Por mi cuenta, encontramos fotos de una reunión de los primeros chefs de la ciudad en el siglo XX y muchas cosas por el estilo.
El jueves almorcé con mi hermano en el afecto y soberbio artista Miguel Von Dangel y con mi entrañable amiga Carmen Sofía Leoni. Visité a Miguel en su ranchón de Petare. Miguel es de origen prusiano, aristócrata de cuna, por lo cual puede usar libremente el “von” de acuerdo a una resolución de la antigua Alemania Oriental exComunista. Habla 5 idiomas y es uno de los intelectuales más lúcidos de este país. Está emparentado con la casa Hohenzollern, una de las aristocracias más antiguas de Europa y cuyo titular está casado con la hermana de Jacqueline Kennedy. Actualmente tiene una expo en el casco histórico de Petare y como tenía una tertulia pública sobre su obra después, almorzamos en el pueblo viejo de Petare. Lo hicimos en un figón llamado la Casa del Maracucho, donde pedí un pasticho casero, mientras Miguel y Carmen Sofía pidieron otras cosas. La comida mala, pero la compañía y la conversación exquisita. Carmen Sofía luchando para llevar adelante el Museo de Arte Popular de Petare con un presupuesto exiguo. Mientras almorzaba con ellos pensaba en los chavistas de medio pelo, en esos que les gusta ofender diciendo: “Fascista, golpista y terrorista”, y que se atiborran de parrilla en los restaurantes caros del este caraqueño, mientras liban bebidas mayores de edad que pagan con el erario público, mientras humildemente uno estaba tomando carato de avena con la hija de un expresidente y la más genuina primera dama de mi país y con un aristocrático y soberbio artista, que vive en Petare para que su obra fluya y sea siempre una referencia del arte venezolano. Miguel estaba muy contento porque su hija se había ganado una beca de postgrado para estudiar filología en la Universidad de Heidelberg, una de las más prestigiosas de Europa. Como diría don Miguel de Unamuno: “Lo que casa no da, Salamanca no quita”.
* Las fotos del día: Carmen Sofía Leoni.
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TOTÓN, OSCAR DE LA RENTA, GIORDANI Y YO
* Cuando yo tendría como 10 años llegó a trabajar como capataz en la hacienda de mi padre en la Cortada del Guayabo el tío de la primera esposa de un tío mío. Se llamaba Andrés Santana, natural de Santo Domingo de donde había escapado huyendo en una balsa hasta Cuba, luego de un atentado que perpetraron algunos estudiantes universitarios al entonces déspota Rafael Leonidas Trujillo, el sádico tirano de Quisqueya, de la estirpe de los Somoza, los Castro, los Duvalier, o el difunto. Muchos jóvenes universitarios fueron asesinados por el suceso, muy pocos se salvaron, como el padre de un hermano entrañable mío ya fallecido llamado Manolo Álvarez Renta, cuyo padre Virgilio Álvarez, también involucrado en el atentado, se había casado con Thelma, la hermana mayor de Oscar de la Renta, quienes tuvieron que exiliarse de la República Dominicana, pese a su prestigio social y económico. Manolo era el sobrino favorito de Oscar de la Renta y su socio.
Era Santana, a quién yo llamaba Totón, un hombre recio, serio, abstemio, parecía un cristero por lo magro y lo ascético y llevaba la hacienda con cordura y no era comunista. Se veía por encima que procedía de buena cuna y cuando Fidel Castro tomó el poder en Cuba en 1959, el hombre se comenzó a entrenar afanosamente sin llamar la atención. Me llevaba con él a cazar por esos despeñaderos de la Cortada del Guayabo buscando venados y lapas. Las caminatas duraban el día entero sin parar y yo estaba extenuado cuando regresábamos. Mi padre me decía: “mira Musiú, anda a cazar venados” y yo iba. Un buen día Santana desapareció y yo le preguntó “papá, donde esta Totón?. Mi padre me responde, “se fue a liberar a su país”. Y en efecto, se había ido a Cuba para enrolarse en la invasión para liberar a Santo Domingo de Chapita Trujillo en la expedición dirigida por Enrique Jiménez Moya, de quién llegó a ser el segundo jefe de la incursión en junio de 1959. Este cuento lo echo hoy, por primera vez, solo porque me irritó que un pobre bolsa como Giordani, nativo de San Francisco de Macoris allá en Dominicana, nacido en el año 1940, ande diciendo por allí que él tomó las armas en esa expedición, donde no sobrevivió nadie porque fueron delatados, pues los esperaron los helicópteros militares dominicanos de la Guardia Nacional del tirano, quienes acribillaron a los expedicionarios, tal como contó en su momento Eloy Gutiérrez Menoyo, quien aseguró que fue del propio Castro que salió la delación. Giordani, si empuñó las armas sería para mover la pistolita del escaparate al escritorio en su casa y de vaina. En su momento hablaré de Giordani cuyos muertos, que son muchos, son por otras razones, pero no por su hombría.
* La victoria de Santos desencadenó la salida de Giordani; si hubiese ganado Zuluaga, el régimen hubiera jugado cuadro cerrado y se seguirían tapando las vagabunderías mutuas. No duden de eso. Claro, todo lo desencadenó el tamaño de la crisis económica del país. En política, todo tiene que ver con todo.
* La foto del día es una foto del pintor rumano Sammy Mutzner, cuando su exposición en el Club Venezuela hacia 1920, gran amigo de Reverón y uno de los introductores del impresionismo en nuestro país.
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UN HERMANO COMUNISTA, DE LOS DE ANTES
* Voy hablar de un fraterno y entrañable amigo de quién acabo de leer un libro de los años 1990 llamado Nadia, la esposa de Stalin, sobre la muerte de ese personaje y su vida dentro de los vaivenes de la política de alcoba rusa. Antonio es médico pediatra, político retirado, historiador y ha escrito ensayos monumentales sobre Los Pobres de Caracas y otros, además novelas, como su última llamada El Macho de la Orchila, sobre la vida de Pérez Jiménez documentada en las mejores fuentes, que a veces no aparecen en la prensa. Todas las novelas de Antonio tienen un elemento autobiográfico porque a sus 85 años ha tenido una vida muy agitada, desde ser secretario juvenil del Partido Comunista en la época de Pérez Jiménez y vivir en la clandestinidad y luego en la Unión Soviética, donde se desenvolvía como pez en el agua entre los muros del Kremlin, hasta su participación en la lucha armada de los años 1960s. Además, cuando fue diputado al congreso nacional o concejal por Caracas, siendo jefe local del PCV, vivía en una pensión de un amigo común en La Pastora, pues todo su salario político lo entregaba a su partido, mientras él vivía de su trabajo como médico del Hospital de Niños. Además del interés por la política, la historia y la medicina, me unen a Antonio en nuestros 40 años de amistad, el amor a Caracas que se la conoce como pocos, el amor a la buena mesa y al buen vino, los toros y la admiración por las damas, que no es poca cosa. Cuando era concejal por los años 1970s nos íbamos juntos al Nuevo Circo a presenciar el espectáculo taurino, incluso recuerdo que estábamos presentes cuando le indultaron el último toro a Dámaso González quién toreaba esa tarde con el mexicano Manolo Martínez y Morenito de Maracay. Antonio es de una bondad y generosidad sin límites, una simpatía personal arrolladora y es un conversador insigne. Él que conoció a la nomenklatura soviética por dentro, abandonó al comunismo desde hace mucho tiempo y ha sido desde siempre un acérrimo rival del régimen por lo que escribió un libro maravilloso llamado Adiós a la Izquierda; y si hubiese querido medrar del país, con sus galones políticos habría tenido lo que hubiera querido, pero como es hombre de principios, jamás se acercó a esta banda de malandros, a quienes conoce como la palma de sus manos. Una larga tertulia con Antonio es toda una experiencia, desde analizar la faena de un torero, echar cuentos sobre la historia oscura de un personaje que vive en las sombras de la política o la degustación de un banquete. Ojalá a Antonio le dé por escribir sus memorias, que sería con mucho la memoria del país que le tocó vivir.
* Post Scriptum: No escribo sobre Giordani porque no escribo sobre locos, pues eso empava, tampoco hoy sobre los conflictos internos del gobierno, pues me enseñaron a no meterme en pleito de putas, porque puedo coger un botellazo que no era para mí y hay que dejarlos solos para que se sigan equivocando. Como no soy periodista, no estoy obligado a dar noticias, así que prefiero escribir sobre un amigo muy querido que es Antonio García Ponce, quien es un gran tipo, a quien no lo conoce la mayoría de mis amigos lectores, pues es un hombre muy sencillo en lo personal y no pertenece a ninguna cofradía del halago mutuo. Les recomiendo leer cualquiera de sus novelas, que han sido galardonadas.
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ASESINA, ASESINA.
* No recuerdo nada más canallesco en el campo de la política venezolana ni de la hombría como las acusaciones histéricas de maduro contra María Corina tildándola de “asesina, asesina”. Eso no es posible en un hombre que se respete a sí mismo, ni que respete a las damas. No se me ocurre gritárselo histéricamente ni a la fosforito, a quién considero debe ser investigada por los crímenes cometidos por sus panas que han liberado por el sistema de libertad express, para descongestionar las cárceles. Como este pueblo étnicamente es en su base una mezcla de caribe con andaluz, creo que ser simpático de manera natural es un rasgo indispensable para gobernarlo. Me cuentan que Betancourt en el trato privado era malcriado pero afable y con sentido del humor. Leoni, Lusinchi, CAP y Herrera eran hombres simpáticos; y Caldera tuvo que aprender a fuerza de reveses dejar de ser una chupeta de ajo hasta llegar a ser presidente dos veces. Eso es de la idiosincrasia de los pueblos, por ejemplo, en España, el señor Aznar por quién hubiese votado, era más pesado que un collar de bolas criollas, lo mismo que decir para el señor Rajoy y de la señora vcepresidenta del gobierno la señora Saenz de Santamaría que no se caracterizan por su simpatía precisamente, cosa distinta a Felipe González, Alfonso Guerra o Pérez Rubalcaba, por quienes nunca hubiese votado por ser del PSOE; lo cual no quita que son hombres simpáticos y con quienes provoca compartir un “chato”. Si lo llevamos a la política local actual debo decir que Henrique y Leopoldo son tipos simpáticos de manera natural. Henrique lo es de manera general y Leopoldo tiene una grata sonrisa que desarma a los demás, en especial a las damas. María Corina debe ser más simpática, o es tanta la adversidad que le da a sus intervenciones un aire con la Pasionaria española. Pero en lo personal es simpática, pero debe mostrarlo más. Diosdado es la propia chupeta de bilis con cianuro, maduro, que era el más digerible, se ha vuelto un batido de chayota con ají chirel y emulsión de Scott, pobrecito, ya está llegando a los niveles de la fosforito. La gente del régimen en vez de tratar de ser simpático como era Aristóbulo, se ha vuelto grave, cuando no anda histérica, como si de la gravedad dependiera la seriedad. Con un vientico, hasta con el estornudo de alguien cercano, se les cae el barniz de seriedad y les brilla el malandro que son en verdad. Son como esos tipos que con el primer whisky, se les sale la clase y empiezan a poner la torta: limpiarse los mocos con las cortinas, robarse la cubiertería, cosa que es verdad, decir palabrotas y faltarle el respeto a las damas presentes como si fueran su mamá. Eso debe ser el complejo del ignorante, que acude a la gravedad para hacer creer que está diciendo algo importante, cuando suelta por la bocota una necedad, pero como todos son ignorantes, creen que se engañan mutuamente.
Alguien debería decirle a maduro que después de esa grave acusación contra María Corina está obligado por la ley, primero, a darle derecho a réplica a ella, en cadena nacional, tal como él lo hizo cuando la acusó; segundo a demostrarlo con pruebas fehacientes y tercero, a enfrentar un juicio por vilipendio. Por supuesto eso es como pedirle peras al olmo. La verdad es que para andar de duelo no es necesario vestirse de luto. Que ridículos son caray.
* La foto del día es del general Luis Felipe Llovera Páez, en el medio del trío, campaneando un escocés al cual era aficionado; fue miembro de la junta de gobierno que derrocó al presidente Gallegos. Era el verdadero líder del ejército en ese entonces por su inteligencia y su coraje. Cuentan las crónicas, que nunca cogió el poder por no desunir al ejército. Ayudó a mucha gente y por ser guayanés, creó la oficina que fue después Cordiplan y creo la Corporación del Sur, que después fue la CVG. Era famoso por su simpatía y su carisma. Es un personaje mucho más interesante que lo que dice la historia oficial. Era amigo de mi padre y un día se presentó de improviso en casa a tomarse un whisky. Cuando se iba le dijo a mi padre: Mueve a los adecos que tienes escondidos aquí y se murieron de risa ambos. Era cierto, en el garaje estaban escondidos unos adecos amigos.
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ESCORIÁSIS
EL PAÍS, Madrid, 20 de junio de 2014
Maduro carga contra el ministro que cuestionó su “falta de liderazgo”
El presidente venezolano aseguró que “no hay excusa para la traición” de Giordani sin mencionarlo directamente
Maduro destituye al responsable de la política económica de Venezuela
Alfredo Meza
El Gobierno de Nicolás Maduro ha salido al paso de las críticas del histórico exministro de Planificación Jorge Giordani después de su salida, esta semana, del Gabinete. El presidente venezolano se refirió a él, sin mencionarlo, en la noche del pasado miércoles durante el juramento de su sustituto, Ricardo Menéndez, haciendo rodeos generales sobre la lealtad que debería guiar el comportamiento de la militancia chavista. “Hay compañeros que prefieren refugiarse en la retaguardia de la retaguardia y ser los cronistas del fracaso. No hay excusa para la traición de nadie al proyecto revolucionario”, afirmó en un acto celebrado en el palacio presidencial de Miraflores.
Había mucha expectativa por conocer la reacción del gobernante, de quien Giordani resaltó, en un escrito publicado en el portal chavista Aporrea, su “falta de liderazgo” y la ausencia de un programa fiscal ajustado a la visión frugal del socialismo. Entre los lectores ha quedado la sensación de que Maduro está enfrentando la primera crisis de gran calado dentro de las fuerzas que le apoyan. Y así ha sido. La cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ha respondido al desafío planteado, por lo que el diario El Nacional ha llamado “el efecto Giordani”, con la gira de sus altos cargos por las provincias, con el objetivo de recordar la importancia de permanecer unidos en torno al delfín de Hugo Chávez. Lo manifestó Jorge Rodríguez, uno de los líderes del partido y alcalde del municipio Libertador (centro-oeste de Caracas), en una asamblea en el estado Cojedes, en el centro del país: “Vienen nuevos combates y algunos sinsabores, pero mientras nos mantengamos unidos y pensemos en ese hombre que miró más allá de su dolor, podemos decir que pueden venir todas las batallas”. Fue una alusión a la última comparecencia pública de Chávez el 8 de diciembre de 2012, poco antes de viajar a Cuba para operarse por cuarta vez del cáncer que padecía. En aquella ocasión el caudillo pedía unidad a sus seguidores y el apoyo sin reservas para Maduro.
Las críticas de Giordani, uno de los hombres duros de la era chavista, no anuncian una división de las fuerzas bolivarianas, pero sí representan un desafío para medir el liderazgo de Maduro en el próximo congreso del partido, a finales de julio, del que saldrán las nuevas autoridades de la formación. El mensaje parece claro: criticar y debatir antes del pleno acerca de las múltiples y encontradas maneras de construir el socialismo chavista, pero con lealtad a las autoridades. Para ello el PSUV ha confiado a las denominadas Unidades de Batalla Hugo Chávez, sus brigadas de catequización, llevar el mensaje de Maduro a las bases. El primero de ellos está claro. Giordani ha hecho méritos para ser incluido en la larga lista de traidores —que encabeza el mentor político de Chávez, Luis Miquilena— elaborada por la nomenclatura gobernante.
EL PAÍS, Madrid, 21 de junio de 2014
El nuevo zar de la economía chavista
Con la caída de Jorge Giordani, Rafael Ramírez, el ministro de petróleo, es el hombre más poderoso de Venezuela
Alfredo Meza
Con la salida del economista Jorge Giordani del gabinete de Nicolás Maduro, Rafael Ramírez se ha convertido en el ministro que más tiempo ha permanecido en el gabinete chavista en tres lustros. Nombrado por Nicolás Maduro como vicepresidente del Área Económica, Ramírez es además presidente de la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), que aporta el 96% de las divisas que ingresan al país desde 2004 y ministro de Petróleo y Minería desde 2002. En torno a él se concentra un poder que nunca antes tuvo un funcionario público alguno en Venezuela.
La cabeza sangrante de Giordani manda muchos mensajes. Hay muchos modos de interpretar el legado de Hugo Chávez. En la interpretación de Ramírez no hay que prescindir o minimizar la contribución del sector privado a la economía, como pretendían las políticas impulsadas por Giordani, que Chávez hizo suyas a partir de 2010 al liquidar el mercado de capitales y fortalecer el peso del Estado. La muerte de Chávez en marzo de 2013 provocó que cada uno de sus más estrechos colaboradores trabajara de acuerdo con su visión y tratara de imponerla. En el sector petrolero Ramírez convenció a Maduro de que había que buscar financiación para incrementar la producción petrolera, la única forma de manera de mantener el elevado gasto social, el secreto de la larga permanencia del chavismo en el poder. El año pasado Ramírez obtuvo préstamos por unos 10.000 millones de las empresas National Petroleum Corporation (CNPC), Rosneft, Chevron, Gazprombank y Schlumberger para encarar diferentes proyectos.
Ramírez, como lo indica el periodista venezolano Juan Carlos Zapata, es clave para Maduro porque posee las conexiones en el escenario internacional para oxigenar las arcas públicas y mantener a un gobierno debilitado por su menguada popularidad. No es la primera vez que Ramírez, ingeniero mecánico egresado de la Universidad de los Andes en 1989, con maestrías de Estudios Energéticos en la Universidad Central de Venezuela, demuestra su solidaridad en momentos de crisis con un presidente.
Ramírez fue una pieza inamovible durante el Gobierno de Chávez
Durante el paro de la industria petrolera (diciembre de 2002-febrero de 2003) ayudó al gobierno de Chávez a conjurarla asestando golpes clave a la gerencia que entonces manejaba el corazón tecnológico de la petrolera. Desde entonces fue una pieza inamovible del gabinete a pesar de algunos escándalos ocurridos durante su larga gestión: el hallazgo de alimentos básicos podridos que fueron importados a través de la Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos (Pdval), una filial de PDVSA, o la incautación en 2007 en un aeropuerto de Argentina de un maletín con 800.000 dólares en efectivo pertenecientes a la estatal petrolera venezolana y destinados a financiar la campaña presidencial de la entonces candidata Cristina Fernández. En todos los casos cayeron sus subordinados, pero él se mantuvo firme. Los coletazos de la investigación jamás lo afectaron.
De esos contactos no podría presumir Giordani, un viejo profesor de la Universidad Central de Venezuela, con fama de honesto y casado con sus ideas marxistas. Sólo Ramírez, un conocedor de las perspectivas del negocio petrolero, tiene dentro del chavismo la capacidad de viajar por el mundo para enviar tranquilidad a los mercados. La semana pasada estuvo en Londres donde garantizó que Venezuela en el corto plazo unificaría su sistema cambiario en un esfuerzo por eliminar las distorsiones de su economía, en torno al 15% del Producto Interior Bruto. En la época de Chávez esos anuncios jamás los hacía un ministro.
Hay quienes advierten en ese modo de conducirse las primeras señales de un proyecto propio. El artículo de Giordani así lo señala. En silencio Ramírez se ha ido erigiendo como un polo de poder que pocos tomaron en cuenta cuando se perfilaban los escenarios posteriores a la muerte de Hugo Chávez. Hoy el presidente de PDVSA no solo tiene nombre propio dentro del chavismo. A partir de esta semana habrá que decir que en Venezuela no solo el poderoso presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, es candidato para suceder a Maduro.
Maduro carga contra el ministro que cuestionó su “falta de liderazgo”
El presidente venezolano aseguró que “no hay excusa para la traición” de Giordani sin mencionarlo directamente
Maduro destituye al responsable de la política económica de Venezuela
Alfredo Meza
El Gobierno de Nicolás Maduro ha salido al paso de las críticas del histórico exministro de Planificación Jorge Giordani después de su salida, esta semana, del Gabinete. El presidente venezolano se refirió a él, sin mencionarlo, en la noche del pasado miércoles durante el juramento de su sustituto, Ricardo Menéndez, haciendo rodeos generales sobre la lealtad que debería guiar el comportamiento de la militancia chavista. “Hay compañeros que prefieren refugiarse en la retaguardia de la retaguardia y ser los cronistas del fracaso. No hay excusa para la traición de nadie al proyecto revolucionario”, afirmó en un acto celebrado en el palacio presidencial de Miraflores.
Había mucha expectativa por conocer la reacción del gobernante, de quien Giordani resaltó, en un escrito publicado en el portal chavista Aporrea, su “falta de liderazgo” y la ausencia de un programa fiscal ajustado a la visión frugal del socialismo. Entre los lectores ha quedado la sensación de que Maduro está enfrentando la primera crisis de gran calado dentro de las fuerzas que le apoyan. Y así ha sido. La cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ha respondido al desafío planteado, por lo que el diario El Nacional ha llamado “el efecto Giordani”, con la gira de sus altos cargos por las provincias, con el objetivo de recordar la importancia de permanecer unidos en torno al delfín de Hugo Chávez. Lo manifestó Jorge Rodríguez, uno de los líderes del partido y alcalde del municipio Libertador (centro-oeste de Caracas), en una asamblea en el estado Cojedes, en el centro del país: “Vienen nuevos combates y algunos sinsabores, pero mientras nos mantengamos unidos y pensemos en ese hombre que miró más allá de su dolor, podemos decir que pueden venir todas las batallas”. Fue una alusión a la última comparecencia pública de Chávez el 8 de diciembre de 2012, poco antes de viajar a Cuba para operarse por cuarta vez del cáncer que padecía. En aquella ocasión el caudillo pedía unidad a sus seguidores y el apoyo sin reservas para Maduro.
Las críticas de Giordani, uno de los hombres duros de la era chavista, no anuncian una división de las fuerzas bolivarianas, pero sí representan un desafío para medir el liderazgo de Maduro en el próximo congreso del partido, a finales de julio, del que saldrán las nuevas autoridades de la formación. El mensaje parece claro: criticar y debatir antes del pleno acerca de las múltiples y encontradas maneras de construir el socialismo chavista, pero con lealtad a las autoridades. Para ello el PSUV ha confiado a las denominadas Unidades de Batalla Hugo Chávez, sus brigadas de catequización, llevar el mensaje de Maduro a las bases. El primero de ellos está claro. Giordani ha hecho méritos para ser incluido en la larga lista de traidores —que encabeza el mentor político de Chávez, Luis Miquilena— elaborada por la nomenclatura gobernante.
EL PAÍS, Madrid, 21 de junio de 2014El nuevo zar de la economía chavista
Con la caída de Jorge Giordani, Rafael Ramírez, el ministro de petróleo, es el hombre más poderoso de Venezuela
Alfredo Meza
Con la salida del economista Jorge Giordani del gabinete de Nicolás Maduro, Rafael Ramírez se ha convertido en el ministro que más tiempo ha permanecido en el gabinete chavista en tres lustros. Nombrado por Nicolás Maduro como vicepresidente del Área Económica, Ramírez es además presidente de la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), que aporta el 96% de las divisas que ingresan al país desde 2004 y ministro de Petróleo y Minería desde 2002. En torno a él se concentra un poder que nunca antes tuvo un funcionario público alguno en Venezuela.
La cabeza sangrante de Giordani manda muchos mensajes. Hay muchos modos de interpretar el legado de Hugo Chávez. En la interpretación de Ramírez no hay que prescindir o minimizar la contribución del sector privado a la economía, como pretendían las políticas impulsadas por Giordani, que Chávez hizo suyas a partir de 2010 al liquidar el mercado de capitales y fortalecer el peso del Estado. La muerte de Chávez en marzo de 2013 provocó que cada uno de sus más estrechos colaboradores trabajara de acuerdo con su visión y tratara de imponerla. En el sector petrolero Ramírez convenció a Maduro de que había que buscar financiación para incrementar la producción petrolera, la única forma de manera de mantener el elevado gasto social, el secreto de la larga permanencia del chavismo en el poder. El año pasado Ramírez obtuvo préstamos por unos 10.000 millones de las empresas National Petroleum Corporation (CNPC), Rosneft, Chevron, Gazprombank y Schlumberger para encarar diferentes proyectos.
Ramírez, como lo indica el periodista venezolano Juan Carlos Zapata, es clave para Maduro porque posee las conexiones en el escenario internacional para oxigenar las arcas públicas y mantener a un gobierno debilitado por su menguada popularidad. No es la primera vez que Ramírez, ingeniero mecánico egresado de la Universidad de los Andes en 1989, con maestrías de Estudios Energéticos en la Universidad Central de Venezuela, demuestra su solidaridad en momentos de crisis con un presidente.
Ramírez fue una pieza inamovible durante el Gobierno de Chávez
Durante el paro de la industria petrolera (diciembre de 2002-febrero de 2003) ayudó al gobierno de Chávez a conjurarla asestando golpes clave a la gerencia que entonces manejaba el corazón tecnológico de la petrolera. Desde entonces fue una pieza inamovible del gabinete a pesar de algunos escándalos ocurridos durante su larga gestión: el hallazgo de alimentos básicos podridos que fueron importados a través de la Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos (Pdval), una filial de PDVSA, o la incautación en 2007 en un aeropuerto de Argentina de un maletín con 800.000 dólares en efectivo pertenecientes a la estatal petrolera venezolana y destinados a financiar la campaña presidencial de la entonces candidata Cristina Fernández. En todos los casos cayeron sus subordinados, pero él se mantuvo firme. Los coletazos de la investigación jamás lo afectaron.
De esos contactos no podría presumir Giordani, un viejo profesor de la Universidad Central de Venezuela, con fama de honesto y casado con sus ideas marxistas. Sólo Ramírez, un conocedor de las perspectivas del negocio petrolero, tiene dentro del chavismo la capacidad de viajar por el mundo para enviar tranquilidad a los mercados. La semana pasada estuvo en Londres donde garantizó que Venezuela en el corto plazo unificaría su sistema cambiario en un esfuerzo por eliminar las distorsiones de su economía, en torno al 15% del Producto Interior Bruto. En la época de Chávez esos anuncios jamás los hacía un ministro.
Hay quienes advierten en ese modo de conducirse las primeras señales de un proyecto propio. El artículo de Giordani así lo señala. En silencio Ramírez se ha ido erigiendo como un polo de poder que pocos tomaron en cuenta cuando se perfilaban los escenarios posteriores a la muerte de Hugo Chávez. Hoy el presidente de PDVSA no solo tiene nombre propio dentro del chavismo. A partir de esta semana habrá que decir que en Venezuela no solo el poderoso presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, es candidato para suceder a Maduro.
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sábado, 9 de febrero de 2013
lunes, 10 de diciembre de 2012
SUPUESTOS PREVIOS
Pretexto y contexto presupuestario
Luis Barragán
Décadas anteriores, el proyecto de presupuesto nacional movilizaba a todos los sectores de opinión. Por mandato inexorable de una economía rentista, la otrora democracia representativa dirimía las distintas pugnas por alcanzarlo, aunque hoy la democracia participativa paradójicamente nos lleva a la asignación autoritaria de los recursos, catalizando y afianzando un modelo que prometimos por siempre superar.
De fácil constatación en la vieja prensa, abundaron las reseñas divulgativas y los análisis especializados de interés para la sociedad socialmente organizada, que – además – la familiarizaban con nombres como los de Mauricio García Araujo, Héctor Malavé Mata e Iván Pulido Mora para complementar la sobria y convincente vocería técnica de la sociedad políticamente organizada, gremios y partidos. La arbitraria imposición de la mayoría gubernamental en el extinto Congreso, iniciada la discusión en la cámara baja, acarreaba un elevado costo político que procuraba disminuir a través de la negociación con los sectores opuestos, y, si bien es cierto que supo de vicios, no menos lo es que no tardaban en aflorar, agravar ese costo y generar la correspondiente investigación parlamentaria.
Ahora, la propuesta ejecutiva espera por el mero cumplimiento de los lapsos parlamentarios, indiferente ante las escasas voces que lo adversan, aminoradas las expectativas que únicamente conciernen a la burocracia y sus interioridades. Siendo escasa la audiencia efectivamente interesada en sus pormenores, el asunto queda reducido a una silenciosa refriega oficialista en la Comisión de Finanzas que también arbitra favores y dádivas, caracterizado el parlamento por su desenfadado inmovilismo.
El oficialismo aprobó casi 400 mil millones de bolívares débiles de presupuesto, más 116 mil millones de iguales bolívares por la Ley Especial de Endeudamiento (incorrectamente abordada antes que la presupuestaria), para el ejercicio fiscal 2013. Cada uno de los parlamentarios de la oposición, apenas contaron con cinco minutos para acusar el déficit, observar la relevancia del gasto militar y de la seguridad presidencial por encima de otros renglones, acertando en algunos de los detalles para distanciarse de los antiguos, profundos y convincentes debates escenificados en la materia.
El pretexto presupuestario
El ministro Giordani ha negado la definición del presupuesto a partir de la estimación realista del precio petrolero, so pretexto de la cultura rentística que dice – así – combatir. Definida ésta como despilfarro, derroche o desperdicio, más la fijación irracional de metas, refiere que “cambiar el inicio del cálculo presupuestario a partir de los ingresos no petroleros, que indica una recaudación interna mayor con un esfuerzo por superar las evasiones, elusiones y demás fugas que ocurren en el régimen fiscal del país, puede significar comenzar a combatir esa cultura nefasta del rentismo petrolero” (Impresiones 2011: 72). Por lo demás, está “la simple y profunda lección de un cálculo siempre prudente, para no gastarlo todo, para que quede algo si se presentan las contingencias no esperadas, el tener siempre unas provisiones adicionales” (Ibídem: 85).
Evidentemente, el formulador del presupuesto nacional no pasa de un gesto moralista, ya que – además de la deliberada subestimación del precio promedio anual en los últimos años, cifras conservadoras indican un total de ingresos acumulados por encima de $ 900 mil millones que, en largos catorce años, no se traduce en una obra palpable en materia de infraestructura o social, excepto las inversiones militares constantes y sonantes. Dado el inmovilismo parlamentario, la supeditación de los restantes órganos del Poder Público, y los obstáculos interpuestos para una efectiva libertad de información, ha llegado muy lejos la pdvalización del Estado, condenada toda actividad contralora y judicial a la persecución de la disidencia.
Los ingresos no petroleros constituyen el principal soporte del presupuesto recientemente aprobado (previéndolos por el orden de 217 mil millones de bolívares débiles). Sin embargo, la falacia estriba en la existencia de un presupuesto paralelo que consagra el modelo rentista, está destruido el aparato productivo privado (y no es – precisamente – rentable o sostenible el social), y sólo queda castigar el sobreviviente, tal como ocurre en materia tributaria con todos los venezolanos sin contraprestación alguna.
Giordani ha ejemplificado la situación con la reducción presupuestaria de marzo de 2009, bajando el referente del precio promedio del petróleo de $ 60 a $ 40, ajustados los volúmenes de producción y la disminución del precio promedio, lo que forzó a aumentar el IVA de 9 a 12% y el nivel de endeudamiento de aproximadamente 25 mil millones de bolívares, y una exitosa emisión de papeles: que permitió cubrir los pagos de fin de año (aguinaldos y pensiones, entre otros). (Impresiones 2009: 169). Vale decir, la otra falacia, ha sido práctica constante la de no prever ni dar satisfacción a la deuda que cada año contraen con los empleados y trabajadores del Estado, para desafiarlos y, finalmente, incluirlos operando un chantaje: los suman a un paquete o “cajita feliz” que permite pagar las prestaciones sociales, y – a la vez – lograr otros financiamientos para proyectos sobrevenidos y completamente ajenos, vía créditos adicionales: ¿si esto no es otro rasgo de la cultura rentística consumada, qué será?
El contexto presupuestario
Queda el ingreso petrolero para la inversión productiva y el pago de la deuda social, justificando la discrecionalidad (Impresiones 2011: 75). En consecuencia, “el presupuesto como mecanismo de distribución de los recursos debe reflejar, no tanto una cultura rentística derrochadora que a todos nos duele, y que unos pocos se aprovechan, sino la administración justa y equitativa que permita seguir pagando una inmensa deuda social acumulada” (Ibídem: 78).
Curioso, desea eliminar la cultura rentística preservando enteramente al Estado que le es afín. Ha versado sobre el fortalecimiento del Estado rentista (“hecho que ocurre como necesario”) por las insuficiencias de la producción interna y el grado necesidades, pues, “lo importante se encuentra en cómo dicha renta se distribuye en los sectores excluidos de la sociedad, y entre aquellos sectores productivos que pudieran reemplazar a la economía extractiva”, en el marco de “una sociedad basada en el trabajo como lógica que define la esencia de una de tipo socialista” (Transición: 78 s.).
Para que haya lógica alterna de trabajo, debe existir… el empleo. Y la asignación directa e incontrolada de recursos, no equivale al desarrollo de un mercado interno.
Una consigna, el socialismo rentístico productivo, cuya transición depende del aumento y madurez de la productividad de la inversión social que debe contar con el Estado como propietario para “alcanzar la máxima eficacia y eficiencia en la distribución colectiva de esa renta”, necesaria de captar la máxima (Transición: 80), se nos antoja como un vulgar capitalismo de Estado en beneficio de una nomenclatura que logrará consolidarse con las comunas que tendrá a bien financiar. Empero, así como Giordani esgrimió la crisis de legitimidad de la llamada cuarta república, por apropiación de la renta por unos pocos, semejante cosa está ocurriendo según él mismo lo conceptualiza: “La crisis de legitimación comenzaba a horadar de manera sistemática a los gobiernos que intentaban continuar utilizando la bonanza petrolera para sus propios fines” Gramsci: 36).
Por consiguiente, formando parte del Plan Giordani, es necesario asociar el proyecto de presupuesto – irónicamente– a esta otra bonanza del barril petrolero por encima de $ 100: es una bonanza que no declaran en el presupuesto para confiscarla de nuevo. ¿La Venezuela Saudita no es la suma de una alta renta petrolera, masivo endeudamiento y corrupción generalizada?
La diputada Vestalia Sampedro ha suscrito un extraordinario informe en torno al presupuesto 2013, denunciándolo al perder su carácter de instrumento para la planificación, el reemplazo de un régimen fiscal por un sistema integrado de asignación de recursos, la existencia de fondos paralelos que absorben recursos que no ingresan al Tesoro Nacional, y la clara violación de los artículos 187, 311 y 321 de la vigente Constitución de la República. A pesar de la contundencia del informe, como la de otros que hemos tenido ocasión de leer, no trasciende debidamente a la opinión pública, reducida la polémica parlamentaria a ANTV (y ya sabemos su destino), consagrada la dilapidación por la que el ministro Giordani rasga sus vestiduras.
Finalmente, el responsable, creador, diseñador y propulsor del presupuesto, no sólo subestima a los diputados de la oposición, sino a los del mismo oficialismo. “…Ocupar un lugar en la Asamblea Nacional no es lo mismo que ocupar un ministerio, como ha sido verificado y confirmado en nuestra práctica en la que el tránsito para algunas personas que han venido de la Asamblea ha sido fugaz en su paso por cargos ministeriales”: condición de lámpara de techo (ministro) y lámpara de pie (diputado), aunque unos terminan siendo lámpara de pared: ni lo uno ni lo otro (Impresiones 2010: 40). Huelgan los comentarios.
NOTAS:
Giordani, Jorge
(2009) “Gramsci, Italia y Venezuela (Apuntes e impresiones)”, Vadell Hermanos, Caracas-Valencia.
(2009) “La transición venezolana al socialismo”, Vadell Hermanos, Caracas-Valencia.
(2010) “Impresiones de lo cotidiano 2009”, Vadell Caracas-Valencia.
(2011) ”Impresiones de lo cotidiano 2010”, Vadel Hermanos, Caracas-Valencia.
(2012) “Impresiones de lo cotidiano 2011”, Vadell Hermanos. Caracas-Valencia.
Fuente: http://www.analitica.com/va/economia/opinion/8728121.asp
Luis Barragán
Décadas anteriores, el proyecto de presupuesto nacional movilizaba a todos los sectores de opinión. Por mandato inexorable de una economía rentista, la otrora democracia representativa dirimía las distintas pugnas por alcanzarlo, aunque hoy la democracia participativa paradójicamente nos lleva a la asignación autoritaria de los recursos, catalizando y afianzando un modelo que prometimos por siempre superar.
De fácil constatación en la vieja prensa, abundaron las reseñas divulgativas y los análisis especializados de interés para la sociedad socialmente organizada, que – además – la familiarizaban con nombres como los de Mauricio García Araujo, Héctor Malavé Mata e Iván Pulido Mora para complementar la sobria y convincente vocería técnica de la sociedad políticamente organizada, gremios y partidos. La arbitraria imposición de la mayoría gubernamental en el extinto Congreso, iniciada la discusión en la cámara baja, acarreaba un elevado costo político que procuraba disminuir a través de la negociación con los sectores opuestos, y, si bien es cierto que supo de vicios, no menos lo es que no tardaban en aflorar, agravar ese costo y generar la correspondiente investigación parlamentaria.
Ahora, la propuesta ejecutiva espera por el mero cumplimiento de los lapsos parlamentarios, indiferente ante las escasas voces que lo adversan, aminoradas las expectativas que únicamente conciernen a la burocracia y sus interioridades. Siendo escasa la audiencia efectivamente interesada en sus pormenores, el asunto queda reducido a una silenciosa refriega oficialista en la Comisión de Finanzas que también arbitra favores y dádivas, caracterizado el parlamento por su desenfadado inmovilismo.
El oficialismo aprobó casi 400 mil millones de bolívares débiles de presupuesto, más 116 mil millones de iguales bolívares por la Ley Especial de Endeudamiento (incorrectamente abordada antes que la presupuestaria), para el ejercicio fiscal 2013. Cada uno de los parlamentarios de la oposición, apenas contaron con cinco minutos para acusar el déficit, observar la relevancia del gasto militar y de la seguridad presidencial por encima de otros renglones, acertando en algunos de los detalles para distanciarse de los antiguos, profundos y convincentes debates escenificados en la materia.
El pretexto presupuestario
El ministro Giordani ha negado la definición del presupuesto a partir de la estimación realista del precio petrolero, so pretexto de la cultura rentística que dice – así – combatir. Definida ésta como despilfarro, derroche o desperdicio, más la fijación irracional de metas, refiere que “cambiar el inicio del cálculo presupuestario a partir de los ingresos no petroleros, que indica una recaudación interna mayor con un esfuerzo por superar las evasiones, elusiones y demás fugas que ocurren en el régimen fiscal del país, puede significar comenzar a combatir esa cultura nefasta del rentismo petrolero” (Impresiones 2011: 72). Por lo demás, está “la simple y profunda lección de un cálculo siempre prudente, para no gastarlo todo, para que quede algo si se presentan las contingencias no esperadas, el tener siempre unas provisiones adicionales” (Ibídem: 85).
Evidentemente, el formulador del presupuesto nacional no pasa de un gesto moralista, ya que – además de la deliberada subestimación del precio promedio anual en los últimos años, cifras conservadoras indican un total de ingresos acumulados por encima de $ 900 mil millones que, en largos catorce años, no se traduce en una obra palpable en materia de infraestructura o social, excepto las inversiones militares constantes y sonantes. Dado el inmovilismo parlamentario, la supeditación de los restantes órganos del Poder Público, y los obstáculos interpuestos para una efectiva libertad de información, ha llegado muy lejos la pdvalización del Estado, condenada toda actividad contralora y judicial a la persecución de la disidencia.
Los ingresos no petroleros constituyen el principal soporte del presupuesto recientemente aprobado (previéndolos por el orden de 217 mil millones de bolívares débiles). Sin embargo, la falacia estriba en la existencia de un presupuesto paralelo que consagra el modelo rentista, está destruido el aparato productivo privado (y no es – precisamente – rentable o sostenible el social), y sólo queda castigar el sobreviviente, tal como ocurre en materia tributaria con todos los venezolanos sin contraprestación alguna.
Giordani ha ejemplificado la situación con la reducción presupuestaria de marzo de 2009, bajando el referente del precio promedio del petróleo de $ 60 a $ 40, ajustados los volúmenes de producción y la disminución del precio promedio, lo que forzó a aumentar el IVA de 9 a 12% y el nivel de endeudamiento de aproximadamente 25 mil millones de bolívares, y una exitosa emisión de papeles: que permitió cubrir los pagos de fin de año (aguinaldos y pensiones, entre otros). (Impresiones 2009: 169). Vale decir, la otra falacia, ha sido práctica constante la de no prever ni dar satisfacción a la deuda que cada año contraen con los empleados y trabajadores del Estado, para desafiarlos y, finalmente, incluirlos operando un chantaje: los suman a un paquete o “cajita feliz” que permite pagar las prestaciones sociales, y – a la vez – lograr otros financiamientos para proyectos sobrevenidos y completamente ajenos, vía créditos adicionales: ¿si esto no es otro rasgo de la cultura rentística consumada, qué será?
El contexto presupuestario
Queda el ingreso petrolero para la inversión productiva y el pago de la deuda social, justificando la discrecionalidad (Impresiones 2011: 75). En consecuencia, “el presupuesto como mecanismo de distribución de los recursos debe reflejar, no tanto una cultura rentística derrochadora que a todos nos duele, y que unos pocos se aprovechan, sino la administración justa y equitativa que permita seguir pagando una inmensa deuda social acumulada” (Ibídem: 78).
Curioso, desea eliminar la cultura rentística preservando enteramente al Estado que le es afín. Ha versado sobre el fortalecimiento del Estado rentista (“hecho que ocurre como necesario”) por las insuficiencias de la producción interna y el grado necesidades, pues, “lo importante se encuentra en cómo dicha renta se distribuye en los sectores excluidos de la sociedad, y entre aquellos sectores productivos que pudieran reemplazar a la economía extractiva”, en el marco de “una sociedad basada en el trabajo como lógica que define la esencia de una de tipo socialista” (Transición: 78 s.).
Para que haya lógica alterna de trabajo, debe existir… el empleo. Y la asignación directa e incontrolada de recursos, no equivale al desarrollo de un mercado interno.
Una consigna, el socialismo rentístico productivo, cuya transición depende del aumento y madurez de la productividad de la inversión social que debe contar con el Estado como propietario para “alcanzar la máxima eficacia y eficiencia en la distribución colectiva de esa renta”, necesaria de captar la máxima (Transición: 80), se nos antoja como un vulgar capitalismo de Estado en beneficio de una nomenclatura que logrará consolidarse con las comunas que tendrá a bien financiar. Empero, así como Giordani esgrimió la crisis de legitimidad de la llamada cuarta república, por apropiación de la renta por unos pocos, semejante cosa está ocurriendo según él mismo lo conceptualiza: “La crisis de legitimación comenzaba a horadar de manera sistemática a los gobiernos que intentaban continuar utilizando la bonanza petrolera para sus propios fines” Gramsci: 36).
Por consiguiente, formando parte del Plan Giordani, es necesario asociar el proyecto de presupuesto – irónicamente– a esta otra bonanza del barril petrolero por encima de $ 100: es una bonanza que no declaran en el presupuesto para confiscarla de nuevo. ¿La Venezuela Saudita no es la suma de una alta renta petrolera, masivo endeudamiento y corrupción generalizada?
La diputada Vestalia Sampedro ha suscrito un extraordinario informe en torno al presupuesto 2013, denunciándolo al perder su carácter de instrumento para la planificación, el reemplazo de un régimen fiscal por un sistema integrado de asignación de recursos, la existencia de fondos paralelos que absorben recursos que no ingresan al Tesoro Nacional, y la clara violación de los artículos 187, 311 y 321 de la vigente Constitución de la República. A pesar de la contundencia del informe, como la de otros que hemos tenido ocasión de leer, no trasciende debidamente a la opinión pública, reducida la polémica parlamentaria a ANTV (y ya sabemos su destino), consagrada la dilapidación por la que el ministro Giordani rasga sus vestiduras.
Finalmente, el responsable, creador, diseñador y propulsor del presupuesto, no sólo subestima a los diputados de la oposición, sino a los del mismo oficialismo. “…Ocupar un lugar en la Asamblea Nacional no es lo mismo que ocupar un ministerio, como ha sido verificado y confirmado en nuestra práctica en la que el tránsito para algunas personas que han venido de la Asamblea ha sido fugaz en su paso por cargos ministeriales”: condición de lámpara de techo (ministro) y lámpara de pie (diputado), aunque unos terminan siendo lámpara de pared: ni lo uno ni lo otro (Impresiones 2010: 40). Huelgan los comentarios.
NOTAS:
Giordani, Jorge
(2009) “Gramsci, Italia y Venezuela (Apuntes e impresiones)”, Vadell Hermanos, Caracas-Valencia.
(2009) “La transición venezolana al socialismo”, Vadell Hermanos, Caracas-Valencia.
(2010) “Impresiones de lo cotidiano 2009”, Vadell Caracas-Valencia.
(2011) ”Impresiones de lo cotidiano 2010”, Vadel Hermanos, Caracas-Valencia.
(2012) “Impresiones de lo cotidiano 2011”, Vadell Hermanos. Caracas-Valencia.
Fuente: http://www.analitica.com/va/economia/opinion/8728121.asp
lunes, 29 de octubre de 2012
EL REPERTORIO DESCONOCIDO
El temido Giordani
Luis Barragán
Admitimos nuestra frustración cada vez que Jorge Giordani acude al parlamento, pues, sentimos, la oposición lo desconoce todavía. Ahora que nos incorporamos, pues se inicia la campaña para alcanzar las gobernaciones, esperamos realizar nuestro modesto aporte, ya que él, desde muy temprano, ha advertido no sólo lo que pretende como planificador por oficio o vocación que es y ha sido, sino que está dispuesto a moldear cualquier ocurrencia presidencial que lo prolongue en la cartera ministerial, como no pudo hacerlo El Troudi o Pérez anteriormente.
Los dirigentes de probada competencia técnica en materia presupuestaria, muy bien desmontarán las intenciones y pretensiones del gobierno nacional, aunque los líderes opositores no atinen en el perverso proyecto histórico que anima al viejo académico interesado en las propuestas originarias del MAS, el apuntador en más de una ocasión de las directrices de la transición actual, el cronista económico en ejercicio que ha soltado sus impresiones como no acostumbró a hacerlo con Memoria y Cuenta alguna que suscribió, al declarante que esperanzó hasta con un Ferrari a los venezolanos. Según el canon, partiendo de un economista burgués como Asdrúbal Baptista, realista, ha echado las bases teóricas de un socialismo rentístico, confiado en los presupuestos gramscianos así deba convenir con las orientaciones guevaristas que pueden avalarlos, hasta precipitarse en un abierto leninismo.
Hablamos de asuntos que, antes, eran inherentes al normal debate político, pero hoy lucen extraordinariamente ajenos a la diaria preocupación dirigencial, incluyendo al oficialismo. Hallándo lo profundo en la superficie, el jamás leído Giordani, entre otros, acostumbra a desarmarnos con sendos recursos de autoridad, acomplejándonos, a pesar de lo falaz que ha sido.
Varias veces referidas sus obras en Venezuela Analítica, esperamos que esta vez interese un poco más a los dirigentes políticos y parlamentarios, sin que se vean resignados a delegar la crítica en el que ha resultado el presuntamente más avispado. Y, para decirlo con absoluta franqueza, invitando a evaluar el viejo liderazgo, la situación y el porvenir del país no admite más piratería.
Fuente: http://www.analitica.com/va/economia/opinion/9787872.asp
Luis Barragán
Admitimos nuestra frustración cada vez que Jorge Giordani acude al parlamento, pues, sentimos, la oposición lo desconoce todavía. Ahora que nos incorporamos, pues se inicia la campaña para alcanzar las gobernaciones, esperamos realizar nuestro modesto aporte, ya que él, desde muy temprano, ha advertido no sólo lo que pretende como planificador por oficio o vocación que es y ha sido, sino que está dispuesto a moldear cualquier ocurrencia presidencial que lo prolongue en la cartera ministerial, como no pudo hacerlo El Troudi o Pérez anteriormente.
Los dirigentes de probada competencia técnica en materia presupuestaria, muy bien desmontarán las intenciones y pretensiones del gobierno nacional, aunque los líderes opositores no atinen en el perverso proyecto histórico que anima al viejo académico interesado en las propuestas originarias del MAS, el apuntador en más de una ocasión de las directrices de la transición actual, el cronista económico en ejercicio que ha soltado sus impresiones como no acostumbró a hacerlo con Memoria y Cuenta alguna que suscribió, al declarante que esperanzó hasta con un Ferrari a los venezolanos. Según el canon, partiendo de un economista burgués como Asdrúbal Baptista, realista, ha echado las bases teóricas de un socialismo rentístico, confiado en los presupuestos gramscianos así deba convenir con las orientaciones guevaristas que pueden avalarlos, hasta precipitarse en un abierto leninismo.
Hablamos de asuntos que, antes, eran inherentes al normal debate político, pero hoy lucen extraordinariamente ajenos a la diaria preocupación dirigencial, incluyendo al oficialismo. Hallándo lo profundo en la superficie, el jamás leído Giordani, entre otros, acostumbra a desarmarnos con sendos recursos de autoridad, acomplejándonos, a pesar de lo falaz que ha sido.
Varias veces referidas sus obras en Venezuela Analítica, esperamos que esta vez interese un poco más a los dirigentes políticos y parlamentarios, sin que se vean resignados a delegar la crítica en el que ha resultado el presuntamente más avispado. Y, para decirlo con absoluta franqueza, invitando a evaluar el viejo liderazgo, la situación y el porvenir del país no admite más piratería.
Fuente: http://www.analitica.com/va/economia/opinion/9787872.asp
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martes, 16 de octubre de 2012
CUADERNO DE BITÁCORA
Recientemente, acudimos a la novísima sede del Museo Nacional de Arquitectura (Musarq). Por fin, logramos escaparnos a un lugar solitarísimo del domingo próximo pasado.
La inicial impresión es la del estorbo, yendo desde la estación La Hoyada del Metro de Caracas (parecía riesgoso ascender desde la estación del Nuevo Circo), pues tapa el coso taurino. Podrá argumentarse que éste no tiene una inédita y significativa nobleza de diseño y materiales, pero - en todo caso - indudablemente que la alcanza visto el resto de la ciudad de una precariedad serializada, por no mencionar la supervivencia misma de la obra.
Por cierto, la mirada del Nuevo Circo ha podido ser mejor desde los ventanales del museo. La vista parcial es parcial, porque las hay aquellas que ejemplifican y enriquecen la total. La fachada y la estatua ecuestre de César Girón, no bastan. Empero, llama la atención el pendón de un ¿partido o movimiento? llamado REDES que, cuidadosamente orbitado, prueba que el sitio está bajo dominio del otrora alcalde expropiador: Juan Barreto.
Nos parece que el museo pudo ser de un diseño más ambicioso, ya que - valga el antojo - sus inatrevidas plantas lucen como dos o tres galpones aéreos, tal como el régimen concibe sus centros comerciales que, llamados de economía popular, imitan la actividad buhonera. No todo es negativo, al destacar el cincelado funcional de las o con su rápido juego cinético; la limpia y ¿minimalista? sencillez de los espacios que sirven de auditorio que, agreguemos, advierten la plasticidad interior del galpón; los ductos de aire que, a diferencia del diseño de otros espacios comerciales del sector privado (¿Pollos Arturo's, Macro?), salen a la calle contando con una llamativa y característica prestancia escultórica que tienta a buscar el nombre del artista como una humorada. Observaciones que no demeritan el acompañamiento que ha hecho Juan Pedro Posani de lo que puede desembocar comouna burda vitrina de las obras públicas del régimen, divorciada de la inquietud y el pensamiento histórico y arquitectónico de la metrópolis venezolanas.
Apenas aficionados a la materia, entregaron un tríptico alusivo a la iniciativa que, entrelíneas, habla de un extravío conceptual en materia museística. Nos atrevemos a esta observación, porque - en síntesis - procura contrastar el modelo "revolucionario" al frío, inconsulto y diletante "burgués". Nada nuevo en el horizonte, sumamos el rol comunal, menos que ciudadano, asignado como una suerte de sucursal del llamado Poder Popular que es comunalismo y, en última instancia, insigne e interesado financista, adscripción y culto al mandatario nacional ¿indefinidamente? reelecto.
Probablemente, por lo cual subrayamos su trascendencia, si de la arquitectura oficial tratásemos, el mejor museo está en la Torre de David o de Confinanzas que los hechos y la resignación, la práctica y el consentimiento, consagraron por todos estos años. Una estética del mal gusto que es el más fel testimonio de la transubstanciación - término giordanesco - del socialismo rentista en curso, el modelo concluyente.
La soledad del lugar es comprensible, aunque injustificable. Obviamente, el temor a la delincuencia priva, y el privilegio publicitario del Estado está centrado en el proselitismo infinito no de su jefatura, sino de su jefe en una distinción importante de matices.
Ojalá que los escolares, cursantes de arquitectura y carreras afines, hicieran suyo el Musarq. El régimen no promueve una distinta riqueza cultural, sino apunta a una pobreza que le es favorable, y - por ello - la iniciativa será candestina excepto alguna universidad oficialista ostente una opción profesional afín y haga suyo los locales para exaltar al pretendido Benefector de las Artes, pues, valga la coletilla, no hay novedad en el enfoque y propulsión de sus empeños culturales.
Insistimos en una tarea inaplazable, debido a la cambios experimentados por la Venezuela metropolitana que son propios de la precariedad galopante: es necesario fotografiar masivamente nuestras ciudades, dar cuenta de sus detalles. Inmuebles y vialidades que no pueden borrarse de la memoria colectiva, lenta y constantemente en mutación, merecen la atención de la muchachada que ha de salvaguardar su herencia histórica, al alimón con los especialistas que la reflexionan e intentan rescatarla.
Se dirá, no hay mejores lugares expositivos que la red de redes, y podría hacerse divertido para la muchachada tamaña contribución. Y hasta posiblemente, el Musarq, acoja tamaño esfuerzo de inscribir su pedagogía en la órbita de las inquietudes, preocupaciones, sugerencias y propuestas ciudadanas.
Se hizo larga la nota, aunque - creemos - relevante. Nos disponemos a la acostumbrada actividad de los días, procurando consignarla para evitar que la postergación se hiciera olvido.
Posiblemente, nos equivocamos, pero son las impresiones consecuentes de una obra que, inaugurada hace menos de un mes, se nos dijo, estaba agendada en medio de las vicisitudes de los consabidos comicios presidenciales. Hoy y quién sabe hasta cuándo, está ocupada por la Misión Vivienda que, seguramente, deparará sorpresas sobre los inspirados vuelos del estilo farruquero, disparándolo más allá de Caracas, e - incluso - La Carlota que los vecinos deben adivinar a diario respecto a los planes, planos, proyectos y programas cernidos sobre el aeropuerto.
LB
Fotografías: LB, Caracas (14/10/12)
La inicial impresión es la del estorbo, yendo desde la estación La Hoyada del Metro de Caracas (parecía riesgoso ascender desde la estación del Nuevo Circo), pues tapa el coso taurino. Podrá argumentarse que éste no tiene una inédita y significativa nobleza de diseño y materiales, pero - en todo caso - indudablemente que la alcanza visto el resto de la ciudad de una precariedad serializada, por no mencionar la supervivencia misma de la obra.
Por cierto, la mirada del Nuevo Circo ha podido ser mejor desde los ventanales del museo. La vista parcial es parcial, porque las hay aquellas que ejemplifican y enriquecen la total. La fachada y la estatua ecuestre de César Girón, no bastan. Empero, llama la atención el pendón de un ¿partido o movimiento? llamado REDES que, cuidadosamente orbitado, prueba que el sitio está bajo dominio del otrora alcalde expropiador: Juan Barreto.
Nos parece que el museo pudo ser de un diseño más ambicioso, ya que - valga el antojo - sus inatrevidas plantas lucen como dos o tres galpones aéreos, tal como el régimen concibe sus centros comerciales que, llamados de economía popular, imitan la actividad buhonera. No todo es negativo, al destacar el cincelado funcional de las o con su rápido juego cinético; la limpia y ¿minimalista? sencillez de los espacios que sirven de auditorio que, agreguemos, advierten la plasticidad interior del galpón; los ductos de aire que, a diferencia del diseño de otros espacios comerciales del sector privado (¿Pollos Arturo's, Macro?), salen a la calle contando con una llamativa y característica prestancia escultórica que tienta a buscar el nombre del artista como una humorada. Observaciones que no demeritan el acompañamiento que ha hecho Juan Pedro Posani de lo que puede desembocar comouna burda vitrina de las obras públicas del régimen, divorciada de la inquietud y el pensamiento histórico y arquitectónico de la metrópolis venezolanas.Apenas aficionados a la materia, entregaron un tríptico alusivo a la iniciativa que, entrelíneas, habla de un extravío conceptual en materia museística. Nos atrevemos a esta observación, porque - en síntesis - procura contrastar el modelo "revolucionario" al frío, inconsulto y diletante "burgués". Nada nuevo en el horizonte, sumamos el rol comunal, menos que ciudadano, asignado como una suerte de sucursal del llamado Poder Popular que es comunalismo y, en última instancia, insigne e interesado financista, adscripción y culto al mandatario nacional ¿indefinidamente? reelecto.
Probablemente, por lo cual subrayamos su trascendencia, si de la arquitectura oficial tratásemos, el mejor museo está en la Torre de David o de Confinanzas que los hechos y la resignación, la práctica y el consentimiento, consagraron por todos estos años. Una estética del mal gusto que es el más fel testimonio de la transubstanciación - término giordanesco - del socialismo rentista en curso, el modelo concluyente.
La soledad del lugar es comprensible, aunque injustificable. Obviamente, el temor a la delincuencia priva, y el privilegio publicitario del Estado está centrado en el proselitismo infinito no de su jefatura, sino de su jefe en una distinción importante de matices.
Ojalá que los escolares, cursantes de arquitectura y carreras afines, hicieran suyo el Musarq. El régimen no promueve una distinta riqueza cultural, sino apunta a una pobreza que le es favorable, y - por ello - la iniciativa será candestina excepto alguna universidad oficialista ostente una opción profesional afín y haga suyo los locales para exaltar al pretendido Benefector de las Artes, pues, valga la coletilla, no hay novedad en el enfoque y propulsión de sus empeños culturales.
Insistimos en una tarea inaplazable, debido a la cambios experimentados por la Venezuela metropolitana que son propios de la precariedad galopante: es necesario fotografiar masivamente nuestras ciudades, dar cuenta de sus detalles. Inmuebles y vialidades que no pueden borrarse de la memoria colectiva, lenta y constantemente en mutación, merecen la atención de la muchachada que ha de salvaguardar su herencia histórica, al alimón con los especialistas que la reflexionan e intentan rescatarla.
Se dirá, no hay mejores lugares expositivos que la red de redes, y podría hacerse divertido para la muchachada tamaña contribución. Y hasta posiblemente, el Musarq, acoja tamaño esfuerzo de inscribir su pedagogía en la órbita de las inquietudes, preocupaciones, sugerencias y propuestas ciudadanas.Se hizo larga la nota, aunque - creemos - relevante. Nos disponemos a la acostumbrada actividad de los días, procurando consignarla para evitar que la postergación se hiciera olvido.
Posiblemente, nos equivocamos, pero son las impresiones consecuentes de una obra que, inaugurada hace menos de un mes, se nos dijo, estaba agendada en medio de las vicisitudes de los consabidos comicios presidenciales. Hoy y quién sabe hasta cuándo, está ocupada por la Misión Vivienda que, seguramente, deparará sorpresas sobre los inspirados vuelos del estilo farruquero, disparándolo más allá de Caracas, e - incluso - La Carlota que los vecinos deben adivinar a diario respecto a los planes, planos, proyectos y programas cernidos sobre el aeropuerto.LB
Fotografías: LB, Caracas (14/10/12)
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