Por arriba y por abajo
Luis Barragán
En los últimos meses, la institución armada ha experimentado los más intensos cambios que previó el fenecido presidente. El reciente anuncio de una fusión de las milicias con las comunas, hecho por Nicolás Maduro, no agrega nada nuevo en la agenda, mas le da una importante coloración a la ¿inadvertida? Transformación.
Por arriba, la naturaleza que está adquiriendo la corporación castrense es notable en el curso de las solicitudes de créditos adicionales que le aprueba la Asamblea Nacional, casi sin chistar. Ya cuenta con un importante elenco de empresas mercantiles en el área de la construcción, la banca o los medios audiovisuales, que no sólo – singularmente partidizada en el contexto del socialismo rentístico – violenta la fundamental misión que le concede la Constitución de la República, sino que – además - cuestiona la propia doctrina de seguridad y defensa invocada.
Por abajo, la aludida fusión con entidades inconstitucionales, orientada a la militarización de la sociedad, coloca el acento en las intenciones y pretensiones totalitarias de la actual dirección del Estado. Más allá de las disquisiciones sobre el Proyecto de Ley de Ordenación y Gestión Territorial en curso, u otras que legítimamente expresan las angustias colectivas, tamaña fusión y confusión tiene por inocultable paradigma los comités de defensa de la revolución cubanos.
El problema más importante es resaltar, estigmatizar y doblegar al presunto enemigo interno de los tormentos del gobierno nacional, y – para ello – inicialmente cumplirán con la mera formalidad de un reconocimiento que también reportará sus ventajas económicas y clientelares. La comunalización de las milicias, o viceversa, como si no hubiese ocurrido en la práctica a través de los llamados colectivos que ayudan demasiado a la feroz represión, es el paso previo y necesario para una definitiva militarización que haga del oficial profesional el comisario ideal a objeto de controlar y sojuzgar a la disidencia.
Hay demasiada ingenuidad de los militantes y seguidores del partido de gobierno al aceptar y festejar tan descomunal exabrupto, pues, en última instancia, aún antes de domeñar completamente a la oposición, tendrán que regalar la sangre de sus hijos para cualesquiera incursiones en el extranjero que se le ocurra al poder establecido. Recordemos, Angola fue una magnífica válvula de escape para enjugar la crisis en la isla caribeña, obsequiando al mundo otra modalidad.
Fotografías: LB, Caracas, 30/04/2014. Con las precauciones del caso, tomamos estas gráficas de los presuntos trabajadores e integrantes de un sindicato bolivariano que, en el camino, se enfundaron con sendas franelas de exaltación pacífica. Se aproximaban a las inmediaciones del Capitolio Federal para apersonarse ante los restos de Eliécer Otaiza, quen estuvo en capilla ardiente por esos días. Dos notas adicionales: la una, que nos conmueve tanta ingenuidad y hasta cálculo de supervivencia burocrática al dispensar la visita. La otra, que fue suspendida la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional y, al cerrar la calle, no laboraron en el Palacio de las Academias, por lo que era recomendable salir pronto del centro caraqueño.
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/19347-por-arriba-y-por-abajo
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domingo, 18 de mayo de 2014
EXTEMPORÁNEOS
Pasado y presente
Luis Barragán
Podríamos suponer que el país más remoto, frente al más reciente, tuvo por resignación, hábito y acatamiento imbatible los comicios de segundo grado, como la nula interferencia parlamentaria en los asuntos decididamente políticos. O que la controversial demanda de modernización no trascendiera de los reducidos círculos intelectuales que la rechazaban o defendían, apenas colándose en un liderazgo con otras más urgentes ocupaciones en la Venezuela rural que fuimos.
Ciertamente, más del 80% de la población era analfabeta al principiar el siglo XX y asaz anacrónicas las ideas políticas que solían ventilarse. Empero, la sola circunstancia noticiosa de un discurso, portador de la consciente posición expresada por un dignatario del más alto nivel, avisa de un importante debate al que unilateral y ventajosamente respondía, en torno a materias que quizá todavía creemos descubiertas en la década de los cuarenta.
En efecto, difundido por un medio impreso de relevante importancia para la ciudad capital, cuando no hubo otros masivos que le compitieran, como la radio, el general P. Giuseppe Monagas, presidente del Congreso de Diputados Plenipotenciarios, pronuncio un discurso al encabezar la delegación que le entregó el ejemplar original de la novísima Constitución de los Estados Unidos de Venezuela al presidente de la República, Victorino Márquez Bustillos (El Universal, Caracas, 16/06/1914). Sin ambages, comprobando para la posteridad la propia inquietud que suscitaba el tema, acaso en los círculos más cercanos, siendo segura bandera de un sector de la oposición, señaló: “La elección presidencial se verificará en segundo grado reunidas las Cámaras en Congreso. La experiencia ha demostrado que en democracias incipientes como la nuestra, en la cual se ha practicado el ejercicio del sufragio de un modo imperfecto, designación tan capital había que sustraerla de la agitación de la plaza pública para llevarla á una atmósfera más serena que facilite el mayor acierto posible en la elección”.
Prosigue el diputado-presidente Monagas en torno a la nueva Constitución que ha “mantenido en pié todas y cada una de las conquistas del liberalismo moderno, sin perder un solo instante de vista, la sed de libertad y el ideal de la justicia social”, y no será otra que la de 1914 sustitutiva de la de 1909, según convino a Juan Vicente Gómez. Respecto al parlamento, añadido el increíble comentario histórico, consigna una noticia: “El poder de las Cámaras del Congreso lo hemos limitado a la esfera puramente legislativa, sin darles, como en Constituciones anteriores, atribución alguna que pueda convertirlas en tribunal; pues en asambleas de ese carácter son muy diversos y encontrados los criterios para poder erigirse en jueces. Que un acontecimiento grave surja en la política entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, y las pasiones supeditarán los espíritus imparciales y desconocerán la voz de la justicia. Basta del doloroso ejemplo que registra nuestra historia en 1848, con el triste abuso en que incurrió el Parlamento que tenía esa atribución”.
Ocurre con los autoritarismos del pasado y del presente, hay rasgos compartidos. El madurato, entendido como la sucesión del llamado chavismo, movimiento social y político asfixiado por las actuales urgencias del poder tan indispensable de preservar, a cualquier precio, incurre en dos acusadas característica del gomezato. Por una parte, está encaminado a consagrar las elecciones de segundo grado y, por otra, anhela – adquiriendo un sorprendente cuño kelseniano – un parlamento exclusivamente fabricante de normas: vale decir, que no parlamente.
La eliminación de las juntas parroquiales (resultantes de la votación universal, directa y secreta), y el pretendido reemplazo por las juntas comunales, frutos de la confusión asamblearia, además de marcar una regresión comicial en nuestra historia, apuntan a la necesidad de establecerlas como un mecanismo de selección de segundo grado de las autoridades públicas de la más variada naturaleza. Manufacturado un conjunto de leyes que se refieren al denominado poder popular por 2010, tienen ahora por suprema intención la de imponer una Ley de Ordenación y Gestión Territorial que las garantice, generando las condiciones para elegir a los diputados a través de las comunas: sin dudas, la reforma de las leyes electorales anunciada en enero próximo pasado, no obedecerá únicamente al arbitrario deseo de rediseñar los circuitos electorales.
Los problemas y demandas de incontestable trascendencia pública, por la sistemática negación a discutirlos en la Asamblea Nacional, condenan al parlamento como una instancia de segura aprobación de los créditos adicionales, manufacturadora de leyes lo suficientemente amplias, abstractas o genéricas que las hagan susceptibles de una interesada y – muchas veces – contradictoria reglamentación por el Ejecutivo. Hay reclamos peligrosamente acumulados y subestimados, orientados a deslegitimar la misma deliberación del cuerpo que sólo acepta el trámite estridente de sendos acuerdos obviamente destinados a reforzar la lealtad arrodillada hacia Miraflores.
Consagrada la elección de primer grado y reconocida la labor parlamentaria por décadas de vida republicana, afrontamos la acusada tendencia reaccionaria de un régimen tupido de consignas supuestamente progresistas. Indudable, dibuja la paradójica extemporaneidad de una distinta centuria que apenas comienza.
Coletilla
Alitalia también ha anunciado que se va del país, brutalmente asfixiada por las divisas que le deben. Una mirada a la vieja prensa, nos permite constatar la variedad de ofertas que las líneas aéreas nos hicieron aún antes de llegar las célebres bonanzas petroleras. Ahora, los venezolanos nos estamos aislando, por el elevadísimo costo de viajar al exterior (¿hacerlo es contrarrevolucionario para el ciudadano de a pie?), además que ya estamos al margen del elevado tráfico aéreo, comercial y turístico de la región. Desde enero, inconsultamente, fuimos transferidos de la Comisión Permanente de Cultura de la Asamblea Nacional a la de Política Exterior, y – ahora – nos ubican en la de Administración y Servicios, donde intentamos imponernos del problemario del aire en este rincón del mundo.
Reproducción: Publicidad de Alitalia. Elite, Caracas, nr. 2241 del 07/09/1968. La salida de las íneas aéreas internacionales, aislándonos, más las elecciones de segundo grado y el desconocimiento de las funciones parlaentarias, ejemplifican un retroceso impensable para los cándidos de 1968.
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1034959
Luis Barragán
Podríamos suponer que el país más remoto, frente al más reciente, tuvo por resignación, hábito y acatamiento imbatible los comicios de segundo grado, como la nula interferencia parlamentaria en los asuntos decididamente políticos. O que la controversial demanda de modernización no trascendiera de los reducidos círculos intelectuales que la rechazaban o defendían, apenas colándose en un liderazgo con otras más urgentes ocupaciones en la Venezuela rural que fuimos.
Ciertamente, más del 80% de la población era analfabeta al principiar el siglo XX y asaz anacrónicas las ideas políticas que solían ventilarse. Empero, la sola circunstancia noticiosa de un discurso, portador de la consciente posición expresada por un dignatario del más alto nivel, avisa de un importante debate al que unilateral y ventajosamente respondía, en torno a materias que quizá todavía creemos descubiertas en la década de los cuarenta.
En efecto, difundido por un medio impreso de relevante importancia para la ciudad capital, cuando no hubo otros masivos que le compitieran, como la radio, el general P. Giuseppe Monagas, presidente del Congreso de Diputados Plenipotenciarios, pronuncio un discurso al encabezar la delegación que le entregó el ejemplar original de la novísima Constitución de los Estados Unidos de Venezuela al presidente de la República, Victorino Márquez Bustillos (El Universal, Caracas, 16/06/1914). Sin ambages, comprobando para la posteridad la propia inquietud que suscitaba el tema, acaso en los círculos más cercanos, siendo segura bandera de un sector de la oposición, señaló: “La elección presidencial se verificará en segundo grado reunidas las Cámaras en Congreso. La experiencia ha demostrado que en democracias incipientes como la nuestra, en la cual se ha practicado el ejercicio del sufragio de un modo imperfecto, designación tan capital había que sustraerla de la agitación de la plaza pública para llevarla á una atmósfera más serena que facilite el mayor acierto posible en la elección”.
Prosigue el diputado-presidente Monagas en torno a la nueva Constitución que ha “mantenido en pié todas y cada una de las conquistas del liberalismo moderno, sin perder un solo instante de vista, la sed de libertad y el ideal de la justicia social”, y no será otra que la de 1914 sustitutiva de la de 1909, según convino a Juan Vicente Gómez. Respecto al parlamento, añadido el increíble comentario histórico, consigna una noticia: “El poder de las Cámaras del Congreso lo hemos limitado a la esfera puramente legislativa, sin darles, como en Constituciones anteriores, atribución alguna que pueda convertirlas en tribunal; pues en asambleas de ese carácter son muy diversos y encontrados los criterios para poder erigirse en jueces. Que un acontecimiento grave surja en la política entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, y las pasiones supeditarán los espíritus imparciales y desconocerán la voz de la justicia. Basta del doloroso ejemplo que registra nuestra historia en 1848, con el triste abuso en que incurrió el Parlamento que tenía esa atribución”.
Ocurre con los autoritarismos del pasado y del presente, hay rasgos compartidos. El madurato, entendido como la sucesión del llamado chavismo, movimiento social y político asfixiado por las actuales urgencias del poder tan indispensable de preservar, a cualquier precio, incurre en dos acusadas característica del gomezato. Por una parte, está encaminado a consagrar las elecciones de segundo grado y, por otra, anhela – adquiriendo un sorprendente cuño kelseniano – un parlamento exclusivamente fabricante de normas: vale decir, que no parlamente.
La eliminación de las juntas parroquiales (resultantes de la votación universal, directa y secreta), y el pretendido reemplazo por las juntas comunales, frutos de la confusión asamblearia, además de marcar una regresión comicial en nuestra historia, apuntan a la necesidad de establecerlas como un mecanismo de selección de segundo grado de las autoridades públicas de la más variada naturaleza. Manufacturado un conjunto de leyes que se refieren al denominado poder popular por 2010, tienen ahora por suprema intención la de imponer una Ley de Ordenación y Gestión Territorial que las garantice, generando las condiciones para elegir a los diputados a través de las comunas: sin dudas, la reforma de las leyes electorales anunciada en enero próximo pasado, no obedecerá únicamente al arbitrario deseo de rediseñar los circuitos electorales.
Los problemas y demandas de incontestable trascendencia pública, por la sistemática negación a discutirlos en la Asamblea Nacional, condenan al parlamento como una instancia de segura aprobación de los créditos adicionales, manufacturadora de leyes lo suficientemente amplias, abstractas o genéricas que las hagan susceptibles de una interesada y – muchas veces – contradictoria reglamentación por el Ejecutivo. Hay reclamos peligrosamente acumulados y subestimados, orientados a deslegitimar la misma deliberación del cuerpo que sólo acepta el trámite estridente de sendos acuerdos obviamente destinados a reforzar la lealtad arrodillada hacia Miraflores.
Consagrada la elección de primer grado y reconocida la labor parlamentaria por décadas de vida republicana, afrontamos la acusada tendencia reaccionaria de un régimen tupido de consignas supuestamente progresistas. Indudable, dibuja la paradójica extemporaneidad de una distinta centuria que apenas comienza.
Coletilla
Alitalia también ha anunciado que se va del país, brutalmente asfixiada por las divisas que le deben. Una mirada a la vieja prensa, nos permite constatar la variedad de ofertas que las líneas aéreas nos hicieron aún antes de llegar las célebres bonanzas petroleras. Ahora, los venezolanos nos estamos aislando, por el elevadísimo costo de viajar al exterior (¿hacerlo es contrarrevolucionario para el ciudadano de a pie?), además que ya estamos al margen del elevado tráfico aéreo, comercial y turístico de la región. Desde enero, inconsultamente, fuimos transferidos de la Comisión Permanente de Cultura de la Asamblea Nacional a la de Política Exterior, y – ahora – nos ubican en la de Administración y Servicios, donde intentamos imponernos del problemario del aire en este rincón del mundo.
Reproducción: Publicidad de Alitalia. Elite, Caracas, nr. 2241 del 07/09/1968. La salida de las íneas aéreas internacionales, aislándonos, más las elecciones de segundo grado y el desconocimiento de las funciones parlaentarias, ejemplifican un retroceso impensable para los cándidos de 1968.
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1034959
domingo, 9 de febrero de 2014
KILOMETRAJE CON OBSTÁCULOS
Apenas, una tregua municipal
Ox Armand
Existe la inequívoca voluntad gubernamental de impulsar el poder popular, el comunalismo, el Estado Comunal o como quiera llamársele. La legislación ha avanzado indetenible, pasando por debajo de la mesa y, aún tratándose de ámbitos escasamente relacionados, fuerzan la fórmula. Todo está orientado a la consagración de las elecciones de segundo grado en Venezuela. De ello, no puede quedar duda alguna. Además, luce importante para perfeccionar el modelo perseguido: simplemente, el de los comités de defensa de la revolución. A la cubana, pues. Apenas, lo que hay es una tregua política mientras que enderezan el barco. La maltrecha legitimidad del régimen les aconseja la engañifa del diálogo y la atención de gobernadores y alcaldes, mientras pasa el problema. Por ello, se esmeran en mandar los recursos solicitados por los burgomaestres opositores, claro está, en la medida que entren por el aro. Y, éstos agradecidos, entran desactivando la dura campaña electoral que los empinó. Desactivar significa desmovilizar, como si – además – fuese incompatible con la tarea de gobernar, más aún en las actuales circunstancias.
No negamos la remisión de los importantes recursos que necesitan las alcaldías y gobernaciones, pero deben asumirse como lo que es: un derecho. No negamos que las autoridades municipales recientemente electas hagan gala de una mayor prudencia proselitista, pero tampoco ha de significar una mudez que parece más chantaje. No negamos que las responsabilidades de gobierno están por encima de los enconos ideológicos, pero la propia gobernabilidad local requiere de una nada confusa postura frente un centralismo que violenta la Constitución. Obviamente, obliga a una inusual destreza, habilidad e imaginación política que no, una actitud entreguista y complaciente en clara desatención al mandato de los electorales. Hay alcaldes que sencillamente se hacen los gafos y parecieran más papistas que el Papa, deslumbrados por el poder central que los intimida.
Sobra decir que el municipio es la institución histórica de un extraordinario calibre político y revolucionario, como lo demostramos a partir de abril de 1810. Incluso, siendo una herencia del mismo gomecismo, los concejos municipales jugaron un papel inmenso en la transición iniciada por López Contreras a partir de febrero de 1936. Hubo sagacidad, pero suficiente resolución añadidos los sectores de la otrora oposición. Antecedentes que tienen una gran importancia con la vista puesta en el siglo XXI que, entre nosotros, todavía no empieza. La defensa de la democracia comienza por el municipio autónomo que reivindica no sólo su cercanía con la población, sino el ideal de libertad que jamás puede serle ajeno. Cobra una superior urgencia cuando más temprano que tarde, en función y sólo en función del proyecto totalitario, cada vez más perderán competencias y recursos las alcaldías a favor del comunalismo. Y quién tenga dudas, puede mandarse a hacer una carta astral.
http://aperturaven.blogspot.com/2014/02/apenas-una-tregua-municipal.html
http://vivavenezuelalibre.blogspot.com/2014/01/un-derecho-solo-para-colaboracionistas.html
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/18145-apenas-una-tregua-municipal
Ilustración: Ricardo, Fantoches, Caracas, nr. 595 del 11/09/1937.
Ox Armand
Existe la inequívoca voluntad gubernamental de impulsar el poder popular, el comunalismo, el Estado Comunal o como quiera llamársele. La legislación ha avanzado indetenible, pasando por debajo de la mesa y, aún tratándose de ámbitos escasamente relacionados, fuerzan la fórmula. Todo está orientado a la consagración de las elecciones de segundo grado en Venezuela. De ello, no puede quedar duda alguna. Además, luce importante para perfeccionar el modelo perseguido: simplemente, el de los comités de defensa de la revolución. A la cubana, pues. Apenas, lo que hay es una tregua política mientras que enderezan el barco. La maltrecha legitimidad del régimen les aconseja la engañifa del diálogo y la atención de gobernadores y alcaldes, mientras pasa el problema. Por ello, se esmeran en mandar los recursos solicitados por los burgomaestres opositores, claro está, en la medida que entren por el aro. Y, éstos agradecidos, entran desactivando la dura campaña electoral que los empinó. Desactivar significa desmovilizar, como si – además – fuese incompatible con la tarea de gobernar, más aún en las actuales circunstancias.
No negamos la remisión de los importantes recursos que necesitan las alcaldías y gobernaciones, pero deben asumirse como lo que es: un derecho. No negamos que las autoridades municipales recientemente electas hagan gala de una mayor prudencia proselitista, pero tampoco ha de significar una mudez que parece más chantaje. No negamos que las responsabilidades de gobierno están por encima de los enconos ideológicos, pero la propia gobernabilidad local requiere de una nada confusa postura frente un centralismo que violenta la Constitución. Obviamente, obliga a una inusual destreza, habilidad e imaginación política que no, una actitud entreguista y complaciente en clara desatención al mandato de los electorales. Hay alcaldes que sencillamente se hacen los gafos y parecieran más papistas que el Papa, deslumbrados por el poder central que los intimida.
Sobra decir que el municipio es la institución histórica de un extraordinario calibre político y revolucionario, como lo demostramos a partir de abril de 1810. Incluso, siendo una herencia del mismo gomecismo, los concejos municipales jugaron un papel inmenso en la transición iniciada por López Contreras a partir de febrero de 1936. Hubo sagacidad, pero suficiente resolución añadidos los sectores de la otrora oposición. Antecedentes que tienen una gran importancia con la vista puesta en el siglo XXI que, entre nosotros, todavía no empieza. La defensa de la democracia comienza por el municipio autónomo que reivindica no sólo su cercanía con la población, sino el ideal de libertad que jamás puede serle ajeno. Cobra una superior urgencia cuando más temprano que tarde, en función y sólo en función del proyecto totalitario, cada vez más perderán competencias y recursos las alcaldías a favor del comunalismo. Y quién tenga dudas, puede mandarse a hacer una carta astral.
http://aperturaven.blogspot.com/2014/02/apenas-una-tregua-municipal.html
http://vivavenezuelalibre.blogspot.com/2014/01/un-derecho-solo-para-colaboracionistas.html
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/18145-apenas-una-tregua-municipal
Ilustración: Ricardo, Fantoches, Caracas, nr. 595 del 11/09/1937.
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Tregua municipal
martes, 21 de enero de 2014
LA OTRA GUERRA (II)
De la segura inseguridad
Luis Barragán
Quizá porque jura aportar al equilibrio planetario frente a las más seguras ciudades del mundo, el gobierno venezolano contribuye con las más peligrosas. Un reciente informe de la ONG mexicana Seguridad, Justicia y Paz, revela que Caracas, Barquisimeto, Ciudad Guayana, Maracaibo y Valencia, destacaron en 2013 como emblemas indeseables de la criminalidad, aunque – palpablemente – Nicolás Maduro, ante la plenaria de la Asamblea Nacional, tiende a subestimar el fenómeno gracias a un malabarismo ideológico.
La errada y anacrónica invocación – que no, expuesta concepción – socialista, explícita e implícitamente asomada, apunta a una notoria indolencia y subestimación respecto a las elevadas tasas de homicidio que exhibimos, convertidas en un perverso recurso de control social. El ponente distinguió entre una escatología legítima y la que no lo es, por lo que debemos esperar a la profundización del modelo para solventar el problema.
Consabidos pretextos, la responsabilidad fundamental no es de todos ni del contenido programático de los medios independientes de comunicación, sino del Estado indiferente e incompetente que, por si bastara poco, ejerce una inédita hegemonía comunicacional. Sin embargo, deseamos colocar el acento en el comunalismo predicado, evidentemente inconstitucional, como respuesta.
Maduro inculpó a la sociedad por cifras que, por cierto, son propias de una guerra civil indeclarada. Responsabilizó a las comunidades reacias a cooperar con el Estado, como si éste no contase con los suficientes y especializados recursos y servicios de prevención e inteligencia, condenándolas a exponerse mediante la aventurada denuncia de los hampones con los que debe diariamente lidiar vis-à-vis, por ejemplo.
Asociando la espera respuesta con las comunas que cuidadosamente prefabrican y financian, por añadidura, reconoció que el Estado no tiene un efectivo control territorial por más que le sea un elemento existencial, por lo que ellas deben acometer tamaña empresa para acabar con la delincuencia común. Preocupante nota, pues, por una parte, el flagelo las desborda y es razonable que el Estado cuente con el legítimo monopolio y empleo de las armas, por citar un caso, evitando una franca desinstitucionalización que nos tribalice y haga depender de las literales camarillas del poder; y, por otra, surge la confesa lesión que el hiperestatismo paradójicamente le ha propinado al Estado, pues, éste no llega a los rincones donde lo hacen reconocidas marcas de cigarrillos, cervezas y televisoras satelitales que deben bregar con el crimen cada vez más organizado.
No olvidemos que, en el fondo, la fracasada reforma constitucional de 2007, desenfadadamente implementada después, tuvo por uno de sus principales objetivos el de transferir a la población los más agudos problemas que el gobierno nacional jamás ha encarado. Ahora, tipificándola, impotente frente al hampa ordinaria, las comunas en construcción tendrán por privilegiada tarea la de delatar, perseguir y reprimir a la delincuencia política.
Finalmente, deseamos consignar una observación en torno al papel a desempeñar por la Asamblea Nacional, ya que ésta servirá de escenario para la espectacular comparecencia de los ministros a la sesión plenaria que calculen como la más adecuada, contentándose con otras actividades complementarias como la realización de sendos foros abiertos que cuenten con la astucia de los convocantes ante la ingenuidad de los asistentes. Insistiendo que no todos somos culpables ni responsables de la calamitosa inseguridad personal en Venezuela, exigimos la reivindicación de las prácticas parlamentarias del caso, porque no puede la bancada del PSUV seguir impidiendo que las comisiones y subcomisiones especializadas los interpelen al igual que las más variadas denuncias sobre los aparatos judiciales y policiales nunca prosperen, gracias a los sospechosos mecanismos de protección consagrados, asegurando la inseguridad.
http://opinionynoticias.com/opinionnacional/17964-de-la-segura-inseguridad
Luis Barragán
Quizá porque jura aportar al equilibrio planetario frente a las más seguras ciudades del mundo, el gobierno venezolano contribuye con las más peligrosas. Un reciente informe de la ONG mexicana Seguridad, Justicia y Paz, revela que Caracas, Barquisimeto, Ciudad Guayana, Maracaibo y Valencia, destacaron en 2013 como emblemas indeseables de la criminalidad, aunque – palpablemente – Nicolás Maduro, ante la plenaria de la Asamblea Nacional, tiende a subestimar el fenómeno gracias a un malabarismo ideológico.
La errada y anacrónica invocación – que no, expuesta concepción – socialista, explícita e implícitamente asomada, apunta a una notoria indolencia y subestimación respecto a las elevadas tasas de homicidio que exhibimos, convertidas en un perverso recurso de control social. El ponente distinguió entre una escatología legítima y la que no lo es, por lo que debemos esperar a la profundización del modelo para solventar el problema.
Consabidos pretextos, la responsabilidad fundamental no es de todos ni del contenido programático de los medios independientes de comunicación, sino del Estado indiferente e incompetente que, por si bastara poco, ejerce una inédita hegemonía comunicacional. Sin embargo, deseamos colocar el acento en el comunalismo predicado, evidentemente inconstitucional, como respuesta.
Maduro inculpó a la sociedad por cifras que, por cierto, son propias de una guerra civil indeclarada. Responsabilizó a las comunidades reacias a cooperar con el Estado, como si éste no contase con los suficientes y especializados recursos y servicios de prevención e inteligencia, condenándolas a exponerse mediante la aventurada denuncia de los hampones con los que debe diariamente lidiar vis-à-vis, por ejemplo.
Asociando la espera respuesta con las comunas que cuidadosamente prefabrican y financian, por añadidura, reconoció que el Estado no tiene un efectivo control territorial por más que le sea un elemento existencial, por lo que ellas deben acometer tamaña empresa para acabar con la delincuencia común. Preocupante nota, pues, por una parte, el flagelo las desborda y es razonable que el Estado cuente con el legítimo monopolio y empleo de las armas, por citar un caso, evitando una franca desinstitucionalización que nos tribalice y haga depender de las literales camarillas del poder; y, por otra, surge la confesa lesión que el hiperestatismo paradójicamente le ha propinado al Estado, pues, éste no llega a los rincones donde lo hacen reconocidas marcas de cigarrillos, cervezas y televisoras satelitales que deben bregar con el crimen cada vez más organizado.
No olvidemos que, en el fondo, la fracasada reforma constitucional de 2007, desenfadadamente implementada después, tuvo por uno de sus principales objetivos el de transferir a la población los más agudos problemas que el gobierno nacional jamás ha encarado. Ahora, tipificándola, impotente frente al hampa ordinaria, las comunas en construcción tendrán por privilegiada tarea la de delatar, perseguir y reprimir a la delincuencia política.
Finalmente, deseamos consignar una observación en torno al papel a desempeñar por la Asamblea Nacional, ya que ésta servirá de escenario para la espectacular comparecencia de los ministros a la sesión plenaria que calculen como la más adecuada, contentándose con otras actividades complementarias como la realización de sendos foros abiertos que cuenten con la astucia de los convocantes ante la ingenuidad de los asistentes. Insistiendo que no todos somos culpables ni responsables de la calamitosa inseguridad personal en Venezuela, exigimos la reivindicación de las prácticas parlamentarias del caso, porque no puede la bancada del PSUV seguir impidiendo que las comisiones y subcomisiones especializadas los interpelen al igual que las más variadas denuncias sobre los aparatos judiciales y policiales nunca prosperen, gracias a los sospechosos mecanismos de protección consagrados, asegurando la inseguridad.
http://opinionynoticias.com/opinionnacional/17964-de-la-segura-inseguridad
martes, 6 de noviembre de 2012
ENTREABIERTA
EL NACIONAL - Martes 06 de Noviembre de 2012 Opinión/8
Estado comunal, inconstitucional y falaz
VÍCTOR RODRÍGUEZ C.
El régimen bolivariano insiste en profundizar su "revolución", desprecia no solamente la voluntad popular expresada en 2007 y el mismo 7-O, sino la Constitución Nacional y el orden jurídico, y reitera su vocación de forajido y golpista.
El chavismo adelanta un proceso de destrucción acelerada que abarca el país en su dimensión más amplia, también sus instituciones. De manera ilegal y engañosa se propone ahora, siguiendo las pautas de La Habana, reflejo de la más vil entrega de nuestra soberanía política a otras naciones, la implantación del Estado comunal, una forma de organización que aparenta descentralización en favor del pueblo y de las comunidades, pero que en realidad no lo es.
La concepción del Estado comunal parece fundarse en el pensamiento de P. J. Proudhon, quien se inspira, entre otros, en los socialistas utópicos de comienzos del XIX, Saint Simon y Fourier.
El pensador social francés, que desarrolla sus tesis sobre la economía y la propiedad; el mutualismo; el anarquismo, no como desorden y caos, por cierto, y la organización sindical, fue un crítico del comunismo al que calificó, con razón, de "espantajo".
En su folleto Miseria de la filosofía Marx, en respuesta a la obra de Proudhon El sistema de las contradicciones económicas o filosofía de la miseria, le critica duramente e, incluso, después de muerto el francés, le ataca y le califica de "pequeñoburgués" y "contradictorio en su pensamiento económico y social".
Si entre Proudhon y Marx se plantean profundas diferencias, más las hay entre el pensamiento de ambos y el chavismo, basado en una "ideología" claramente militarista que nada entre varias aguas con un solo objetivo, la perpetuación en el poder.
Proudhon, distintamente de lo que trata de implantar Chávez ahora, sugería una organización social en favor del autogobierno local, sea en la ciudad, en el campo, en la región, siempre en contra del centralismo, del dominio del poder central, precisamente lo que no quiere perder Chávez ni quisieron perder los soviéticos en su época, pero que terminó con el derrumbe de la Revolución comunista.
Entre el Estado comunal chavista y el planteamiento proudhoniano hay una diferencia fundamental. Proudhon planteaba la idea del federalismo social, es decir, igualdad, autogestión e independencia, mientras que el régimen chavista promueve la "descentralización social" para acabar con la "descentralización administrativa"; pero claramente con fines de dominación centralizada, instrumentada a través de las piezas del partido único y, lo que es más grave aún, con base en la construcción de una sociedad con un pensamiento político único para lo cual tratan de imponer el "nuevo hombre", iniciativa reflejada en las aberrantes reformas que proponen del sistema educativo que contradicen abiertamente los valores y principios democráticos.
El plan chavista supone que el "poder comunal", integrado por "designados" arbitrariamente por el poder central, elegirá los gobernantes regionales y locales, en violación clara de la Constitución y las reglas democráticas en las cuales se funda la República y funciona la sociedad venezolana desde siempre.
Ante ello los venezolanos parecen no entender la gravedad del planteamiento chavista y reaccionan con temor, entrampados en procesos electorales, el juego que propone el régimen para despistar, mientras radicaliza el proceso anticonstitucional y engañoso. El juego está hecho, las instituciones bien estructuradas en favor de la perpetuación de la "revolución" y no podemos aparentemente, sino aceptar las reglas y ejercer el derecho al voto, en medio de un sistema perverso y mal intencionado.
Pero, más que con temor, los opositores actúan con deshonestidad algunos y con torpeza otros.
Los Ojedas, los Ricardo Sánchez, reflejan la irresponsabilidad y el colaboracionismo (in) consciente, ante un vacío de liderazgo que parecía haberse concretado alrededor de Henrique Capriles quien, sin duda, había conquistado el corazón de los venezolanos, al plantear el camino a seguir.
Se destruye el país ante la mirada complaciente de muchos, la conchupancia de otros y las críticas de algunos que, quizás con buenas intenciones, promueven la abstención sin propuestas ni acciones serias y claras, lo que simplemente favorece la estrategia chavista que sólo mira al 16 de diciembre para teñir de una vez por todas de rojo el país y perfeccionar la destrucción de sus instituciones.
Estado comunal, inconstitucional y falaz
VÍCTOR RODRÍGUEZ C.
El régimen bolivariano insiste en profundizar su "revolución", desprecia no solamente la voluntad popular expresada en 2007 y el mismo 7-O, sino la Constitución Nacional y el orden jurídico, y reitera su vocación de forajido y golpista.
El chavismo adelanta un proceso de destrucción acelerada que abarca el país en su dimensión más amplia, también sus instituciones. De manera ilegal y engañosa se propone ahora, siguiendo las pautas de La Habana, reflejo de la más vil entrega de nuestra soberanía política a otras naciones, la implantación del Estado comunal, una forma de organización que aparenta descentralización en favor del pueblo y de las comunidades, pero que en realidad no lo es.
La concepción del Estado comunal parece fundarse en el pensamiento de P. J. Proudhon, quien se inspira, entre otros, en los socialistas utópicos de comienzos del XIX, Saint Simon y Fourier.
El pensador social francés, que desarrolla sus tesis sobre la economía y la propiedad; el mutualismo; el anarquismo, no como desorden y caos, por cierto, y la organización sindical, fue un crítico del comunismo al que calificó, con razón, de "espantajo".
En su folleto Miseria de la filosofía Marx, en respuesta a la obra de Proudhon El sistema de las contradicciones económicas o filosofía de la miseria, le critica duramente e, incluso, después de muerto el francés, le ataca y le califica de "pequeñoburgués" y "contradictorio en su pensamiento económico y social".
Si entre Proudhon y Marx se plantean profundas diferencias, más las hay entre el pensamiento de ambos y el chavismo, basado en una "ideología" claramente militarista que nada entre varias aguas con un solo objetivo, la perpetuación en el poder.
Proudhon, distintamente de lo que trata de implantar Chávez ahora, sugería una organización social en favor del autogobierno local, sea en la ciudad, en el campo, en la región, siempre en contra del centralismo, del dominio del poder central, precisamente lo que no quiere perder Chávez ni quisieron perder los soviéticos en su época, pero que terminó con el derrumbe de la Revolución comunista.
Entre el Estado comunal chavista y el planteamiento proudhoniano hay una diferencia fundamental. Proudhon planteaba la idea del federalismo social, es decir, igualdad, autogestión e independencia, mientras que el régimen chavista promueve la "descentralización social" para acabar con la "descentralización administrativa"; pero claramente con fines de dominación centralizada, instrumentada a través de las piezas del partido único y, lo que es más grave aún, con base en la construcción de una sociedad con un pensamiento político único para lo cual tratan de imponer el "nuevo hombre", iniciativa reflejada en las aberrantes reformas que proponen del sistema educativo que contradicen abiertamente los valores y principios democráticos.
El plan chavista supone que el "poder comunal", integrado por "designados" arbitrariamente por el poder central, elegirá los gobernantes regionales y locales, en violación clara de la Constitución y las reglas democráticas en las cuales se funda la República y funciona la sociedad venezolana desde siempre.
Ante ello los venezolanos parecen no entender la gravedad del planteamiento chavista y reaccionan con temor, entrampados en procesos electorales, el juego que propone el régimen para despistar, mientras radicaliza el proceso anticonstitucional y engañoso. El juego está hecho, las instituciones bien estructuradas en favor de la perpetuación de la "revolución" y no podemos aparentemente, sino aceptar las reglas y ejercer el derecho al voto, en medio de un sistema perverso y mal intencionado.
Pero, más que con temor, los opositores actúan con deshonestidad algunos y con torpeza otros.
Los Ojedas, los Ricardo Sánchez, reflejan la irresponsabilidad y el colaboracionismo (in) consciente, ante un vacío de liderazgo que parecía haberse concretado alrededor de Henrique Capriles quien, sin duda, había conquistado el corazón de los venezolanos, al plantear el camino a seguir.
Se destruye el país ante la mirada complaciente de muchos, la conchupancia de otros y las críticas de algunos que, quizás con buenas intenciones, promueven la abstención sin propuestas ni acciones serias y claras, lo que simplemente favorece la estrategia chavista que sólo mira al 16 de diciembre para teñir de una vez por todas de rojo el país y perfeccionar la destrucción de sus instituciones.
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Víctor Rodríguez C.
viernes, 2 de noviembre de 2012
MICROSCOPÍA
La utopía comunal
Jorge Sánchez Meleán
Viernes, 02 de Noviembre de 2012 00:25
El régimen que lamentablemente se perpetúa en Venezuela gracias al “fraude de estado” más grotesco en la historia reciente de Latinoamérica, está acelerando la transición al socialismo como paso previo al establecimiento del comunismo.
Esto deben tenerlo claro todos los venezolanos. Nadie debe llamarse a engaño. En la mente de nuestro “monarca tropical” hay una combinación de anarquismo regulado con primitivismo político y económico, que ignora al 45 por ciento de los ciudadanos que rechazaron ese camino e irrespeta con el mas cínico populismo y compra de conciencias al 55 por ciento restante.
La expresión "¡comuna o nada!", parafraseando la frase de Bolívar de 1820 "¡independencia o nada!", es la manifestación de la manía obsesiva de un hombre que quiere llevarnos en contra de la historia, hacia una utopía comunista o comunal. Con ello desconoce que vivimos en la sociedad del conocimiento, en transición hacia el postcapitalismo. Aníbal Romero ha afirmado con toda razón que en los sueños presidenciales está “la imagen borrosa y obsesiva de una especie de sociedad primitiva, de un retorno a lo tribal, de un mundo sencillo de recolectores viviendo en armonía con una naturaleza impoluta”.
Es esta concepción social la que está en el fondo del paquete de leyes inconstitucionales que sirven de base al “poder popular” y al “estado comunal”, donde se destacan las leyes orgánicas del Poder Popular, de las Comunas y del Sistema Económico Comunal. Con ellas se pretende convertir a Venezuela en una Arcadia tropical, conformada por tres mil comunas y 30 mil consejos comunales, con “democracia directa”, propiedad social, organizaciones socioproductivas de propiedad comunal sin división del trabajo, con trabajo colectivo sin alienación, con trueque y monedas comunitarias, con convivencia solidaria, autogobiernos propios, cartas comunales (leyes), bancos y justicia comunales, con gallineros verticales a granel, rutas de la empanada por doquier, en medio de conucos y bohíos revolucionarios.
¡Esto es realismo mágico puro! Con las comunas iremos hacia la nada, en medio de la mayor anarquía. Estamos a las puertas de “la revolución de la utopía”, fracasada en todas sus experiencias reales. Llegó la hora de pensar en serio en el artículo 350 de la Constitución, violada pero vigente.
Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/13148--la-utopia-comunal
Ilustración: Ugo, El Nacional(Caracas, 28/10/12).
Jorge Sánchez Meleán
Viernes, 02 de Noviembre de 2012 00:25
El régimen que lamentablemente se perpetúa en Venezuela gracias al “fraude de estado” más grotesco en la historia reciente de Latinoamérica, está acelerando la transición al socialismo como paso previo al establecimiento del comunismo.
Esto deben tenerlo claro todos los venezolanos. Nadie debe llamarse a engaño. En la mente de nuestro “monarca tropical” hay una combinación de anarquismo regulado con primitivismo político y económico, que ignora al 45 por ciento de los ciudadanos que rechazaron ese camino e irrespeta con el mas cínico populismo y compra de conciencias al 55 por ciento restante.
La expresión "¡comuna o nada!", parafraseando la frase de Bolívar de 1820 "¡independencia o nada!", es la manifestación de la manía obsesiva de un hombre que quiere llevarnos en contra de la historia, hacia una utopía comunista o comunal. Con ello desconoce que vivimos en la sociedad del conocimiento, en transición hacia el postcapitalismo. Aníbal Romero ha afirmado con toda razón que en los sueños presidenciales está “la imagen borrosa y obsesiva de una especie de sociedad primitiva, de un retorno a lo tribal, de un mundo sencillo de recolectores viviendo en armonía con una naturaleza impoluta”.
Es esta concepción social la que está en el fondo del paquete de leyes inconstitucionales que sirven de base al “poder popular” y al “estado comunal”, donde se destacan las leyes orgánicas del Poder Popular, de las Comunas y del Sistema Económico Comunal. Con ellas se pretende convertir a Venezuela en una Arcadia tropical, conformada por tres mil comunas y 30 mil consejos comunales, con “democracia directa”, propiedad social, organizaciones socioproductivas de propiedad comunal sin división del trabajo, con trabajo colectivo sin alienación, con trueque y monedas comunitarias, con convivencia solidaria, autogobiernos propios, cartas comunales (leyes), bancos y justicia comunales, con gallineros verticales a granel, rutas de la empanada por doquier, en medio de conucos y bohíos revolucionarios.
¡Esto es realismo mágico puro! Con las comunas iremos hacia la nada, en medio de la mayor anarquía. Estamos a las puertas de “la revolución de la utopía”, fracasada en todas sus experiencias reales. Llegó la hora de pensar en serio en el artículo 350 de la Constitución, violada pero vigente.
Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/13148--la-utopia-comunal
Ilustración: Ugo, El Nacional(Caracas, 28/10/12).
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NANOLOGÍA
EL NACIONAL - Viernes 02 de Noviembre de 2012 Opinión/8ATresManos
Miradas múltiples para el diálogo
Comuna vs democracia
NELSON ACOSTA *
Con su natural desparpajo y con un toque rítmico del "culo e’ puya" de su Curiepe natal, Aristóbulo Istúriz, candidato a la gobernación de Anzoátegui, hizo suya la promesa gubernamental de profundizar el proceso de recentralización y la construcción del llamado estado comunal. "Hay que desbaratar las gobernaciones y alcaldías. Los mejores gobernadores serán aquellos que primero desbaraten las gobernaciones; los mejores alcaldes serán aquellos que primero desbaraten las alcaldías y les transfieran competencias y poderes a los consejos comunales". Contundente afirmación pronunciada hace ya tres años. Sin duda, hizo méritos y obtuvo su recompensa: intentar llevar a cabo este "desbaratamiento" en la gobernación de Anzoátegui. Pero no crea, amigo lector, que esta iniciativa responde únicamente a este "pescueceo" de Aristóbulo. No señor, su actitud es coherente con la política diseñada para echar los cimientos del estado comunal. Vale decir, instaurar un nuevo tipo de organización jurídica del estado, no contemplada en la Constitución de 1999 y, que de tener éxito, desmantelaría la organización de la república tal como la conocemos desde 1830.
En este tipo de ordenación serán las comunas y los consejos comunales. Formas socio territoriales, no autónomas, que sustituirán a los estados, los municipios y las parroquias. En fin, el régimen pretende crear entre 20132019 3.000 comunas y 30.000 consejos comunales. Con ello se sustituirá al Poder Público establecido en la Constitución de 1999 por un nuevo poder, al que denominan "popular".
En breve, la intención de Hugo Chávez es que para el 2019, 68% de los venezolanos (30,5 millones) vivan en subsistemas de agregación de comunas.
Peligrosa iniciativa. Sin embargo, esta temeridad no se ha correspondido con una repuesta política categórica de parte de las fuerzas democráticas. La reflexión académica, de pocos especialistas, ha ocupado este rol de combate indispensable para enfrentar tamaña pretensión y amenaza.
La MUD y sus aliados, desafortunadamente, no han asumido esta tarea; de hecho, el tema fue excluido o tratado superficialmente en la campaña electoral presidencial.
Desde luego, un equipo de gobernadores y diputados estadales de la oposición con legitimidad y respaldo popular podrían operar como freno para esta locura del estado comunal. Esta es una de las razones, entre otras, que debe impulsarnos a asistir masivamente a las urnas electorales.
Sin embargo, se requiere de algo más; una campaña pública en defensa de los atributos y beneficios que se derivan de los derechos federales para los ciudadanos. Ojo, expreso derechos para los ciudadanos y, no exclusivamente, para gobernaciones y alcaldías. Me parece que aquí radica uno de los obstáculos que ha entorpecido la defensa de estos derechos federales (educación, vialidad, salud, seguridad, recreación, seguridad social, empleo etc.).
Obligaciones estas que deben ser satisfechas desde la identidad regional y la autonomía impositiva.
El conflicto que se avecina es de naturaleza política y pudiera definirse como un antagonismo irreductible entre estado comunal y las fuerzas democráticas aferradas a la Constitución de 1999. Insisto, la lucha no será de índole reivindicativa y su conducción debería estar bajo responsabilidad de vanguardias políticas en cada estado de la república. Las urgencias electorales y sus derivaciones reivindicativas pasarían a un segundo plano. La controversia se expresaría, entonces, en un ámbito donde las agrupaciones políticas tendrían un rol protagónico. Los partidos, en consecuencia, tienen una cita con la historia. O asumen este papel de vanguardia o los acontecimientos excederían a sus direcciones políticas.
En este sentido, para Carabobo, no sería desquiciado apelar a nuestra tradición histórica autonomista (La Cosiata). No olvidemos que en este estado "nació Venezuela". En otras palabras, y sin complejos, se debería iniciar la organización de Juntas de defensa de los derechos federales de la población carabobeña.
Y que prenda esta iniciativa en los otros estados de la federación. De llevarse a cabo, este sería el verdadero camino.
(*) Universidad de Carabobo
Fotografía: María Piñeiro (Facebook, 02/11/12).
miércoles, 24 de octubre de 2012
PATOLÓGICAMENTE, SUYO
EL NACIONAL - Miércoles 24 de Octubre de 2012 Opinión/9
Rousseau resucitó
ANÍBAL ROMERO
El llamado "socialismo del siglo XXI" es un delirio que combina al cacique Guaicaipuro con Rockefeller. Por un lado, el presidente Chávez exige que se acelere la Ley de Comunas, y asegura que en torno al Palacio de Miraflores "ya debería haber una comuna".
De otro lado, sin embargo, el régimen se sustenta en el más grotesco populismo, en las dadivas a los pobres acompañadas del enriquecimiento sin límites de una voraz plutocracia, conocida como "boliburguesía".
Ni sociólogos ni politólogos somos los indicados para diagnosticar la patología de nuestra sociedad. Esta es tarea para antropólogos y psiquiatras.
El problema es complejo, pues deriva de una fijación, por parte del propio jefe del Estado y líder de la "revolución", con la imagen borrosa y obsesiva de una especie de sociedad primitiva, de un retorno a lo tribal, de un mundo sencillo de recolectores viviendo en armonía con una naturaleza impoluta.
Debemos armar el rompecabezas de propuestas seriamente formuladas por Chávez a lo largo de estos años, y recordar el trueque (plátanos por cebollas, por ejemplo), los gallineros verticales, la ruta de la empanada, los conucos o bohíos, las comunas y la limpieza del río Guaire, entre otros elementos constitutivos de la feliz y utópica Arcadia que, en medio de sus diatribas, agresiones e insultos, pareciera invadir los sueños presidenciales.
En esa idílica sociedad, sin dinero ni conflictos, las dóciles y laboriosas mujeres irían (cabe imaginarlo) a lavar las ropas de la familia en las prístinas aguas del Guaire, en tanto los rústicos pero purificados "hombres nuevos" se ocuparían de labrar los campos e intercambiar sus humildes pero nutritivos productos, todo ello por supuesto sin la intervención de los condenables egoísmos capitalistas y las nefastas influencias de la cultura imperial.
Cuando se realicen, más adelante, investigaciones acerca del extraño delirio que mueve a la sociedad venezolana en estos tiempos, será indispensable analizar este aspecto, que nos lleva a los terrenos de los mitos de origen, del realismo mágico, de los instintos profundos de carácter tribal heredados de nuestros milenarios ancestros, cuando la especie humana vagaba por inmensos espacios en grupos reducidos, intentando explicarse el sentido de su orfandad cósmica.
Resulta imposible comprender a Chávez sin tomar en cuenta ese sueño arcaico, su obsesión comunal, y su incapacidad autocrítica para captar la verdad, dolorosa y corrupta, de su "revolución" boliburguesa. Todo esto pertenece a los dominios de la psicología profunda y la literatura, de lo que parece intangible pero nos dirige hacia las motivaciones fundamentales de ciertos procesos históricos.
En ese orden de ideas, debo corregirme y decir que sí existe espacio para la intervención de los teóricos políticos en el proceso de análisis de la utopía comunal. Es patente la huella de los dislates de Rousseau en todo esto. No afirmo que el Presidente sea un experto en los vericuetos del Contrato social . No lo sé. Pero la influencia de Rousseau es muy amplia y etérea. Hasta la febril mente de Bolívar generó quimeras, a raíz de las ofuscaciones y extravíos del ginebrino. Y Chávez los repite a su manera, sin percatarse de que la utopía rousseauniana estaba concebida para una ciudad de Ginebra con 6.000 habitantes.
Las comunas del Presidente Chávez pertenecen a una muy arraigada tradición del pensamiento político; son una mezcla de anarquismo regulado con primitivismo económico. América Latina no se entiende sin tales regresiones al pasado remoto, y Chávez tampoco.
Rousseau resucitó
ANÍBAL ROMERO
El llamado "socialismo del siglo XXI" es un delirio que combina al cacique Guaicaipuro con Rockefeller. Por un lado, el presidente Chávez exige que se acelere la Ley de Comunas, y asegura que en torno al Palacio de Miraflores "ya debería haber una comuna".
De otro lado, sin embargo, el régimen se sustenta en el más grotesco populismo, en las dadivas a los pobres acompañadas del enriquecimiento sin límites de una voraz plutocracia, conocida como "boliburguesía".
Ni sociólogos ni politólogos somos los indicados para diagnosticar la patología de nuestra sociedad. Esta es tarea para antropólogos y psiquiatras.
El problema es complejo, pues deriva de una fijación, por parte del propio jefe del Estado y líder de la "revolución", con la imagen borrosa y obsesiva de una especie de sociedad primitiva, de un retorno a lo tribal, de un mundo sencillo de recolectores viviendo en armonía con una naturaleza impoluta.
Debemos armar el rompecabezas de propuestas seriamente formuladas por Chávez a lo largo de estos años, y recordar el trueque (plátanos por cebollas, por ejemplo), los gallineros verticales, la ruta de la empanada, los conucos o bohíos, las comunas y la limpieza del río Guaire, entre otros elementos constitutivos de la feliz y utópica Arcadia que, en medio de sus diatribas, agresiones e insultos, pareciera invadir los sueños presidenciales.
En esa idílica sociedad, sin dinero ni conflictos, las dóciles y laboriosas mujeres irían (cabe imaginarlo) a lavar las ropas de la familia en las prístinas aguas del Guaire, en tanto los rústicos pero purificados "hombres nuevos" se ocuparían de labrar los campos e intercambiar sus humildes pero nutritivos productos, todo ello por supuesto sin la intervención de los condenables egoísmos capitalistas y las nefastas influencias de la cultura imperial.
Cuando se realicen, más adelante, investigaciones acerca del extraño delirio que mueve a la sociedad venezolana en estos tiempos, será indispensable analizar este aspecto, que nos lleva a los terrenos de los mitos de origen, del realismo mágico, de los instintos profundos de carácter tribal heredados de nuestros milenarios ancestros, cuando la especie humana vagaba por inmensos espacios en grupos reducidos, intentando explicarse el sentido de su orfandad cósmica.
Resulta imposible comprender a Chávez sin tomar en cuenta ese sueño arcaico, su obsesión comunal, y su incapacidad autocrítica para captar la verdad, dolorosa y corrupta, de su "revolución" boliburguesa. Todo esto pertenece a los dominios de la psicología profunda y la literatura, de lo que parece intangible pero nos dirige hacia las motivaciones fundamentales de ciertos procesos históricos.
En ese orden de ideas, debo corregirme y decir que sí existe espacio para la intervención de los teóricos políticos en el proceso de análisis de la utopía comunal. Es patente la huella de los dislates de Rousseau en todo esto. No afirmo que el Presidente sea un experto en los vericuetos del Contrato social . No lo sé. Pero la influencia de Rousseau es muy amplia y etérea. Hasta la febril mente de Bolívar generó quimeras, a raíz de las ofuscaciones y extravíos del ginebrino. Y Chávez los repite a su manera, sin percatarse de que la utopía rousseauniana estaba concebida para una ciudad de Ginebra con 6.000 habitantes.
Las comunas del Presidente Chávez pertenecen a una muy arraigada tradición del pensamiento político; son una mezcla de anarquismo regulado con primitivismo económico. América Latina no se entiende sin tales regresiones al pasado remoto, y Chávez tampoco.
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martes, 16 de octubre de 2012
CUADERNO DE BITÁCORA
Recientemente, acudimos a la novísima sede del Museo Nacional de Arquitectura (Musarq). Por fin, logramos escaparnos a un lugar solitarísimo del domingo próximo pasado.
La inicial impresión es la del estorbo, yendo desde la estación La Hoyada del Metro de Caracas (parecía riesgoso ascender desde la estación del Nuevo Circo), pues tapa el coso taurino. Podrá argumentarse que éste no tiene una inédita y significativa nobleza de diseño y materiales, pero - en todo caso - indudablemente que la alcanza visto el resto de la ciudad de una precariedad serializada, por no mencionar la supervivencia misma de la obra.
Por cierto, la mirada del Nuevo Circo ha podido ser mejor desde los ventanales del museo. La vista parcial es parcial, porque las hay aquellas que ejemplifican y enriquecen la total. La fachada y la estatua ecuestre de César Girón, no bastan. Empero, llama la atención el pendón de un ¿partido o movimiento? llamado REDES que, cuidadosamente orbitado, prueba que el sitio está bajo dominio del otrora alcalde expropiador: Juan Barreto.
Nos parece que el museo pudo ser de un diseño más ambicioso, ya que - valga el antojo - sus inatrevidas plantas lucen como dos o tres galpones aéreos, tal como el régimen concibe sus centros comerciales que, llamados de economía popular, imitan la actividad buhonera. No todo es negativo, al destacar el cincelado funcional de las o con su rápido juego cinético; la limpia y ¿minimalista? sencillez de los espacios que sirven de auditorio que, agreguemos, advierten la plasticidad interior del galpón; los ductos de aire que, a diferencia del diseño de otros espacios comerciales del sector privado (¿Pollos Arturo's, Macro?), salen a la calle contando con una llamativa y característica prestancia escultórica que tienta a buscar el nombre del artista como una humorada. Observaciones que no demeritan el acompañamiento que ha hecho Juan Pedro Posani de lo que puede desembocar comouna burda vitrina de las obras públicas del régimen, divorciada de la inquietud y el pensamiento histórico y arquitectónico de la metrópolis venezolanas.
Apenas aficionados a la materia, entregaron un tríptico alusivo a la iniciativa que, entrelíneas, habla de un extravío conceptual en materia museística. Nos atrevemos a esta observación, porque - en síntesis - procura contrastar el modelo "revolucionario" al frío, inconsulto y diletante "burgués". Nada nuevo en el horizonte, sumamos el rol comunal, menos que ciudadano, asignado como una suerte de sucursal del llamado Poder Popular que es comunalismo y, en última instancia, insigne e interesado financista, adscripción y culto al mandatario nacional ¿indefinidamente? reelecto.
Probablemente, por lo cual subrayamos su trascendencia, si de la arquitectura oficial tratásemos, el mejor museo está en la Torre de David o de Confinanzas que los hechos y la resignación, la práctica y el consentimiento, consagraron por todos estos años. Una estética del mal gusto que es el más fel testimonio de la transubstanciación - término giordanesco - del socialismo rentista en curso, el modelo concluyente.
La soledad del lugar es comprensible, aunque injustificable. Obviamente, el temor a la delincuencia priva, y el privilegio publicitario del Estado está centrado en el proselitismo infinito no de su jefatura, sino de su jefe en una distinción importante de matices.
Ojalá que los escolares, cursantes de arquitectura y carreras afines, hicieran suyo el Musarq. El régimen no promueve una distinta riqueza cultural, sino apunta a una pobreza que le es favorable, y - por ello - la iniciativa será candestina excepto alguna universidad oficialista ostente una opción profesional afín y haga suyo los locales para exaltar al pretendido Benefector de las Artes, pues, valga la coletilla, no hay novedad en el enfoque y propulsión de sus empeños culturales.
Insistimos en una tarea inaplazable, debido a la cambios experimentados por la Venezuela metropolitana que son propios de la precariedad galopante: es necesario fotografiar masivamente nuestras ciudades, dar cuenta de sus detalles. Inmuebles y vialidades que no pueden borrarse de la memoria colectiva, lenta y constantemente en mutación, merecen la atención de la muchachada que ha de salvaguardar su herencia histórica, al alimón con los especialistas que la reflexionan e intentan rescatarla.
Se dirá, no hay mejores lugares expositivos que la red de redes, y podría hacerse divertido para la muchachada tamaña contribución. Y hasta posiblemente, el Musarq, acoja tamaño esfuerzo de inscribir su pedagogía en la órbita de las inquietudes, preocupaciones, sugerencias y propuestas ciudadanas.
Se hizo larga la nota, aunque - creemos - relevante. Nos disponemos a la acostumbrada actividad de los días, procurando consignarla para evitar que la postergación se hiciera olvido.
Posiblemente, nos equivocamos, pero son las impresiones consecuentes de una obra que, inaugurada hace menos de un mes, se nos dijo, estaba agendada en medio de las vicisitudes de los consabidos comicios presidenciales. Hoy y quién sabe hasta cuándo, está ocupada por la Misión Vivienda que, seguramente, deparará sorpresas sobre los inspirados vuelos del estilo farruquero, disparándolo más allá de Caracas, e - incluso - La Carlota que los vecinos deben adivinar a diario respecto a los planes, planos, proyectos y programas cernidos sobre el aeropuerto.
LB
Fotografías: LB, Caracas (14/10/12)
La inicial impresión es la del estorbo, yendo desde la estación La Hoyada del Metro de Caracas (parecía riesgoso ascender desde la estación del Nuevo Circo), pues tapa el coso taurino. Podrá argumentarse que éste no tiene una inédita y significativa nobleza de diseño y materiales, pero - en todo caso - indudablemente que la alcanza visto el resto de la ciudad de una precariedad serializada, por no mencionar la supervivencia misma de la obra.
Por cierto, la mirada del Nuevo Circo ha podido ser mejor desde los ventanales del museo. La vista parcial es parcial, porque las hay aquellas que ejemplifican y enriquecen la total. La fachada y la estatua ecuestre de César Girón, no bastan. Empero, llama la atención el pendón de un ¿partido o movimiento? llamado REDES que, cuidadosamente orbitado, prueba que el sitio está bajo dominio del otrora alcalde expropiador: Juan Barreto.
Nos parece que el museo pudo ser de un diseño más ambicioso, ya que - valga el antojo - sus inatrevidas plantas lucen como dos o tres galpones aéreos, tal como el régimen concibe sus centros comerciales que, llamados de economía popular, imitan la actividad buhonera. No todo es negativo, al destacar el cincelado funcional de las o con su rápido juego cinético; la limpia y ¿minimalista? sencillez de los espacios que sirven de auditorio que, agreguemos, advierten la plasticidad interior del galpón; los ductos de aire que, a diferencia del diseño de otros espacios comerciales del sector privado (¿Pollos Arturo's, Macro?), salen a la calle contando con una llamativa y característica prestancia escultórica que tienta a buscar el nombre del artista como una humorada. Observaciones que no demeritan el acompañamiento que ha hecho Juan Pedro Posani de lo que puede desembocar comouna burda vitrina de las obras públicas del régimen, divorciada de la inquietud y el pensamiento histórico y arquitectónico de la metrópolis venezolanas.Apenas aficionados a la materia, entregaron un tríptico alusivo a la iniciativa que, entrelíneas, habla de un extravío conceptual en materia museística. Nos atrevemos a esta observación, porque - en síntesis - procura contrastar el modelo "revolucionario" al frío, inconsulto y diletante "burgués". Nada nuevo en el horizonte, sumamos el rol comunal, menos que ciudadano, asignado como una suerte de sucursal del llamado Poder Popular que es comunalismo y, en última instancia, insigne e interesado financista, adscripción y culto al mandatario nacional ¿indefinidamente? reelecto.
Probablemente, por lo cual subrayamos su trascendencia, si de la arquitectura oficial tratásemos, el mejor museo está en la Torre de David o de Confinanzas que los hechos y la resignación, la práctica y el consentimiento, consagraron por todos estos años. Una estética del mal gusto que es el más fel testimonio de la transubstanciación - término giordanesco - del socialismo rentista en curso, el modelo concluyente.
La soledad del lugar es comprensible, aunque injustificable. Obviamente, el temor a la delincuencia priva, y el privilegio publicitario del Estado está centrado en el proselitismo infinito no de su jefatura, sino de su jefe en una distinción importante de matices.
Ojalá que los escolares, cursantes de arquitectura y carreras afines, hicieran suyo el Musarq. El régimen no promueve una distinta riqueza cultural, sino apunta a una pobreza que le es favorable, y - por ello - la iniciativa será candestina excepto alguna universidad oficialista ostente una opción profesional afín y haga suyo los locales para exaltar al pretendido Benefector de las Artes, pues, valga la coletilla, no hay novedad en el enfoque y propulsión de sus empeños culturales.
Insistimos en una tarea inaplazable, debido a la cambios experimentados por la Venezuela metropolitana que son propios de la precariedad galopante: es necesario fotografiar masivamente nuestras ciudades, dar cuenta de sus detalles. Inmuebles y vialidades que no pueden borrarse de la memoria colectiva, lenta y constantemente en mutación, merecen la atención de la muchachada que ha de salvaguardar su herencia histórica, al alimón con los especialistas que la reflexionan e intentan rescatarla.
Se dirá, no hay mejores lugares expositivos que la red de redes, y podría hacerse divertido para la muchachada tamaña contribución. Y hasta posiblemente, el Musarq, acoja tamaño esfuerzo de inscribir su pedagogía en la órbita de las inquietudes, preocupaciones, sugerencias y propuestas ciudadanas.Se hizo larga la nota, aunque - creemos - relevante. Nos disponemos a la acostumbrada actividad de los días, procurando consignarla para evitar que la postergación se hiciera olvido.
Posiblemente, nos equivocamos, pero son las impresiones consecuentes de una obra que, inaugurada hace menos de un mes, se nos dijo, estaba agendada en medio de las vicisitudes de los consabidos comicios presidenciales. Hoy y quién sabe hasta cuándo, está ocupada por la Misión Vivienda que, seguramente, deparará sorpresas sobre los inspirados vuelos del estilo farruquero, disparándolo más allá de Caracas, e - incluso - La Carlota que los vecinos deben adivinar a diario respecto a los planes, planos, proyectos y programas cernidos sobre el aeropuerto.LB
Fotografías: LB, Caracas (14/10/12)
lunes, 6 de junio de 2011
ESTRUCTURALIDAD NACIENTE

Comunas y necesidad
Luis Barragán
Consabido, las expresiones concretas del Estado Comunal violentan la vigente Constitución de la República, mas no ha sido declarada inconstitucional por el TSJ la ley que dice ordenarlas. De modo que todo el artefacto político sigue su curso, suscitando la viva o silenciosa protesta de la población, incluyendo a los integrantes oficialistas de las extintas Juntas Parroquiales, por lo menos, elegidos por votación directa, universal y secreta.
Armas decisivas, importa es el recurso económico que llega a las juntas comunales debidamente registradas por el ministerio respectivo, privilegiadas obviamente las que militan en el PSUV. El registro y la economía se juntan para adivinar con facilidad el itinerario de supervivencia de quienes que prenden incienso en el altar de las juntas, por lo demás, favorecidas por el empleo de la fuerza pública en el caso de ser resistidas, cuestionadas o desobedecidas.
Ya la clase media en decadencia o en el sostenimiento de sus difíciles equilibrios, debe apelar, adscribirse o conformar sendas juntas comunales para cubrir las urgentes necesidades que padecen, por ejemplo, los edificios que habita. Imposibilitada la importación de respuestos para sus viejos ascensores o encarecida la mano de obra técnica, por no citar la ornamentación, la pavimentación o la propia recolección de la basura en la urbanización, acude desesperada al auxilio público.
Ya no avergüenza al otrora vanidoso profesional y hasta empresario, reunirse para gestionar lo que todos los residentes juntos, el condominio en pleno, no logra. Por lo menos, el ministerio del ramo velará por las diligencias de CADIVI para ampliar la dotación, auxiliando a aquellos que ahora le tributan respeto y simpatía, porque la comunalidad se ha hecho toda una necesidad para no reducir tan dramáticamente la legítima calidad de vida que un día lejano fue celebrada conquista, siendo infranqueable la más modesta diligencia alterna.
La necesidad se hace estructural, pues, en el corazón de la orgullosa clase media que no logra afrontar la inevitable incongruencia de estatus que padece. Y asistirá, forzada a avalarlo, a la realización del Estado proveedor exclusivo de productos y servicios, pues la comunalidad no puede deslindarse del ultrarrentismo que la hace también un excelente negocio para sus propulsores.
Reparto de neveras y cocinas en los sectores populares, pintura y ascensores en los medios, parece la consigna. Políticamente, equivale a la delegación ciega del conocimiento, la especialidad y el oficio públicos, en medio de una extraordinaria incertidumbre social y económica, como a la postergación de toda consideración de la íntima realidad vivida.
Fuente: http://www.medios24.com/p35018.html
Fotografía: tomada de la red.
Etiquetas:
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Luis Barragán
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