domingo, 22 de abril de 2012

LA CACERÍA DEL PATIO (1)

EL NACIONAL - Domingo 22 de Abril de 2012     Opinión/10
Dejarse penetrar
MILAGROS SOCORRO

Hace unos días el canciller Nicolás Maduro quiso provocar a Henrique Capriles Radonski refiriéndose a él con el epíteto de "mariconsón". Como es su costumbre, el candidato de la Unidad Democrática ni se sintió aludido ni se distrajo de su campaña, con lo que el antiguo conductor de autobuses quedó solo, lanzando puñetazos a su sombra. Pero el asunto no paró allí. Una parte del país tomó nota del hecho de que el léxico de Maduro ha sido penetrado por el ocupante cubano, que es quien usa la palabra "mariconsón", ausente en el dialecto de Venezuela donde el machismo tiene su propia jerga.

Al echar mano de un término completamente ajeno al habla local, Nicolás Maduro ofreció una demostración patética de la dependencia del régimen chavista frente a Cuba y del grado de sumisión de los funcionarios venezolanos a las instrucciones de La Habana. Una entrega tan absoluta y acrítica que es comparable a la rendición erótica. Pero este no es el punto. Podríamos dedicar decenas de párrafos a la pasión de Chávez hacia Castro; podríamos detenernos en aquella velada de agosto de 2006, cuando el tirano cumplió 80 años y su adorador corrió a verlo con regalos y requiebros en el hospital donde a la sazón se reponía de un patatús. "Fidel esperó a Chávez en el lecho", cotilleó el Granma, órgano de prensa oficial. Y se incluía una foto donde aparecían los dos comandantes uniendo sus manos en el mango de la daga de Bolívar, de tal guisa que parecían una pareja del mismo género en trance de contemplar un falo. "Esta es la mejor de todas las visitas que he hecho en mi vida", diría Chávez.

"¿Qué ser humano es este? ¿De qué material está hecho?".Pero dejemos esto para la llamada prensa del corazón. Nuestra perspectiva es otra.

En la citada intervención, Nicolás Maduro se refirió a la entrada de Capriles Radonski en la embajada de Cuba en Caracas, en abril de 2002. Y estableció que una acción de esa naturaleza "ni siquiera se atrevió a hacerlo la derecha en Chile" (tras el golpe de Estado de Pinochet en 1973). Naturalmente, Maduro no tiene idea de lo que ocurrió en Chile ni entonces ni nunca. Es evidente que está repitiendo un comentario de Fidel Castro, con lo que se hace visible que no sólo se deja penetrar en el lenguaje sino también en la apreciación de los hechos.

Si Maduro tuviera la más mínima noción de lo que está diciendo, sabría que cuando Fidel Castro quiere expresar su desprecio por los izquierdistas que llegan al poder por vía distinta a la lucha armada, los tacha de homosexuales. Su blasón es haber tomado el poder en Cuba por las armas y no por ningún otro procedimiento institucional. Todo aquel que conciba una vía distinta a la del castrismo es acusado de cobarde, de "falta de cojones", como mil veces echaron en cara a los comunistas chilenos porque la Unidad Popular accedió a la Presidencia de Chile con votos y porque luego no fueron capaces de impedir el golpe de Estado ni de derrocar a Pinochet, aún con la cuantiosa ayuda, en financiamiento, armas y efectivos, que recibieron de la isla para ese fin.

Castro se cansó de humillar a Allende, a quien despreciaba por considerarlo un político burgués, un civil de centroizquierda. Y tuvo una intervención tan flagrante en su gobierno que, invitado por Allende para una estancia de una semana, se quedó un mes en el que intrigó a sus anchas y enredó más un estado de cosas ya de por sí complejas. ¿Por qué pensar que la idea que Castro tiene de Chávez, fracasado en la opción armada, sería distinta a la que tenía de Allende? Ignora también Maduro que a la hora del golpe de Pinochet no solo la derecha se abstuvo de irrumpir en la sede diplomática de Cuba, sino que la dirigencia de la UP, que había vociferado que si los sacaban del gobierno incendiarían el país, huyó sin resistir. Por eso, tal como recuerda Roberto Ampuero, en su novela autobiográfica Nuestros años verde oliva, hay una frase denigrante que los chilenos tuvieron que calarse con mucha frecuencia en esa época: "Les faltó un Fidel y les faltaron cojones". Ya se sabe quién era el autor del sonsonete.

Para el machismo-leninismo, las elecciones, la prensa libre, la separación de poderes, en suma, la democracia, son veleidades de efebos. Para esta mentalidad, es de varones, por ejemplo, rodearse de generales conocidos en el mundo como los zares de la droga


Ilustración: Ugo, para el artículo de Mario Vargas LLosa (El Nacional, Caracas, 15/04/12)


EL NACIONAL - Domingo 22 de Abril de 2012     Siete Días/7
Los autoritarios los prefieren machos
TULIO HERNÁNDEZ

Algo quedó claro la semana pasada.

Quedó claro que el ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno rojo, es decir, el canciller de Venezuela, un funcionario de apellido Maduro, siente una gran repulsión por los homosexuales. Y no la oculta.

Para decirlo en venezolano, a Maduro los gays le sacan la piedra. Le parecen de lo peorcito. Tan es así que para descalificar en público al candidato presidencial de la Unidad Democrática no encontró mejor recurso que decirle "mariconsón".

Maduro no aplicó ninguno de los adjetivos ya clásicos del manual de escupitajos chavistas. No le dijo agente de la CIA, apátrida, oligarca, lacayo del imperio, explotador, derechista, vendepatria, consumista, burgués, grandísimo hijo de. Ninguno de esos. No utilizó el catálogo oficial. El canciller se fue por su vía propia y le dijo "mariconsón".

Y, como si fueran sinónimos, agregó "fascista". "Fascista mariconsón". "Eres un candidato presidencial fascista y mariconsón", le dijo. Olvidó este canciller que fascista, o nazi, son términos que históricamente no pueden ir juntos con mariconsón, porque si algunos modelos políticos ­además del comunismo cubano­ se ensañaron severamente contra la condición homosexual fueron los engendros de Hitler en Alemania y de Mussolini en Italia.

Lo dijo Hitler claramente: ni un judío ni un comunista ni un homosexual son personas.

Claro, es muy posible que el canciller Maduro ­un hombre de bigotes largos e ideas cortas, que debe haber pasado mucho tiempo dedicado a la "revolución"­ no haya visto nunca Una giornata particolare, el film de Ettore Scola, magistralmente escenificado por Sophia Loren y Marcello Mastroianni, en el que se hace más que evidente la persecución nazi-fascista contra la condición homosexual.

Tampoco creo que haya visto Antes de que anochezca, la película en la que actúa Javier Bardem, que cuenta la desproporcionada persecución que vivió, a manos del régimen de Fidel, el escritor cubano Reinaldo Arenas por su condición homosexual antes de suicidarse. La misma que con menos visibilidad había padecido, en la década de los setenta, ese hombre tan humilde como grande en calidad literaria llamado Virgilio Piñera, el autor de Cuentos fríos.

No debemos olvidar en este análisis que la condición homosexual no es fácil de digerir por las personas. Que, efectivamente, su presencia no siempre es grata ni bien recibida de manera automática por la familia o la comunidad a la que se pertenece. Pero tampoco podemos soslayar que uno de los grandes avances de la humanidad está asociado con el respeto a la diversidad, ya sea religiosa, ideológica o de preferencias sexuales. Y que entre los logros de las sociedades más avanzadas está el reconocimiento, incluso legal, a la opción sexual que elija cada quien.

En ese contexto, quiero diferenciar la reacción de una persona común a la de un gobernante. Un gobernante es alguien que encarna a toda la comunidad y, por tanto, debe respetar las opciones diversas de la colectividad que representa. No comparto la tesis ­en el fondo homofóbica­ de quienes sostienen que quien condena a los homosexuales tiene uno reprimido en su clóset. Los autoritarismos ­ya sean comunismo, nazismo, franquismo o chavismo­ detestan a los homosexuales, no porque sus dirigentes estén en el clóset, sino porque su presencia les recuerda que los seres humanos somos diversos y no ovejas. Y esas dos cosas, la diversidad y la diferencia, son la peor amenaza a los regímenes políticos que les encanta ver a multitudes uniformadas. Unas de rojo, otras de negro.

Lo de Maduro no es un caso aislado. Hace meses, en esta misma columna reseñamos una frase del vicepresidente Jaua, designado por el jefe único para ser candidato a gobernador en Miranda. El candidato Jaua declaró: "Miranda se merece un gobernador que tenga muchos hijos". Y el autor de estas líneas, impactado, escribió: "Mire usted, se puede ser al mismo tiempo franquista y chavista". Maduro es el mejor ejemplo. Ojalá y los herederos del generalísimo le manden, en gesto de apoyo, uno de esos manuales de educación familiar que promovían las reglas del peor conservadurismo católico. Se les parece.


Ilustración: Fernando Vicente, para el artículo de Mario Vargas LLosa (El País, Madrid, 04/04/12)



NOTA LB:

Tema difícil y complejo. No obstante, quienes ejercen del poder deben cuidar muchísimo al respecto. No hay evidencia que ocurra en Venezuela...Por lo demás, las ilustraciones sobre el texto de Vargas LLosa resultan interesantes por el contraste de estilo y de interpretación.

CACERÍA DEL PATIO (2)

EL PAÍS, Madrid, 4 de Abril de 2012
La caza del gay
Mario Vargas LLosa

La noche del 3 de marzo pasado, cuatro "neonazis" chilenos, encabezados por un matón apodado Pato Core, encontraron acostado en las cercanías del parque Borja, de Santiago, a Daniel Zamudio, un joven y activista homosexual de 24 años de edad, que trabajaba como vendedor en una tienda de ropa.

Durante alrededor de 6 horas, mientras bebían y bromeaban, se dedicaron a pegar puñetazos y patadas al "maricón", a golpearlo con piedras y a marcarle esvásticas en el pecho y la espalda con el gollete de una botella.

Al amanecer, Daniel Zamudio fue llevado a un hospital, donde estuvo agonizando durante 25 días, al cabo de los cuales falleció por traumatismos múltiples debidos a la feroz golpiza.

Este crimen, hijo de la homofobia, ha causado una viva impresión en la opinión pública no sólo chilena, sino también suramericana, y se han multiplicado las condenas a la discriminación y al odio a las minorías sexuales, tan profundamente arraigados en toda América Latina.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, reclamó una sanción ejemplar y pidió que se activara la discusión de un proyecto de ley contra la discriminación que, al parecer, desde hace cerca de siete años vegeta en el Parlamento chileno, retenido en comisiones por el temor de ciertos legisladores conservadores de que esta ley, si se aprueba, abra el camino al matrimonio homosexual.

Ojalá la inmolación de Daniel Zamudio sirva para sacar a la luz pública la trágica condición de los gays, lesbianas y transexuales en los países latinoamericanos, en los que, sin una sola excepción, son objeto de escarnio, represión, marginación, persecución y campañas de descrédito que, por lo general, cuentan con el apoyo desembozado y entusiasta del grueso de la opinión pública.

Lo más fácil y lo más hipócrita en este asunto es atribuir la muerte de Daniel Zamudio sólo a cuatro bellacos pobres diablos que se llaman neonazis sin probablemente saber siquiera qué es ni qué fue el nazismo. Ellos no son más que la avanzadilla más cruda y repelente de una "cultura" de antigua tradición que presenta al gay y a la lesbiana como enfermos o depravados que deben ser tenidos a una distancia preventiva de los seres normales porque corrompen el cuerpo social sano y lo inducen a pecar y a desintegrarse moral y físicamente en prácticas perversas y nefandas.

Esta idea del homosexualismo se enseña en las escuelas, se contagia en el seno de las familias, se predica en los púlpitos, se difunde en los medios de comunicación, aparece en los discursos de políticos, en los programas de radio y televisión y en las comedias teatrales donde el "marica" y la "cachapera" son siempre personajes grotescos, anómalos, ridículos y peligrosos, merecedores del desprecio y el rechazo de los seres decentes, normales y corrientes. El gay es, siempre, "el otro", el que nos niega, asusta y fascina al mismo tiempo, como la mirada de la cobra mortífera al pajarillo inocente.

En semejante contexto, lo sorprendente no es que se cometan abominaciones como el sacrificio de Daniel Zamudio, sino que éstas sean tan poco frecuentes. Aunque, tal vez, sería más justo decir tan poco conocidas, porque los crímenes derivados de la homofobia que se hacen públicos son seguramente sólo una mínima parte de los que en verdad se cometen. Y, en muchos casos, las propias familias de las víctimas prefieren echar un velo de silencio sobre ellos, para evitar el deshonor y la vergüenza.

Aquí tengo bajo mis ojos, por ejemplo, un informe preparado por el Movimiento Homosexual de Lima, que me ha hecho llegar su presidente, Giovanny Romero Infante. Según esta investigación, entre los años 2006 y 2010 en Perú fueron asesinadas 249 personas por su "orientación sexual e identidad de género", es decir, una cada semana. Entre los estremecedores casos que el informe señala, destaca el de Yefri Peña, a quien 5 "machos" le desfiguraron la cara y el cuerpo con un pico de botella, los policías se negaron a auxiliarla por ser un travesti, y los médicos de un hospital, a atenderla por considerarla "un foco infeccioso" que podía transmitirse al entorno.

Estos casos extremos son atroces, desde luego. Pero, seguramente, lo más terrible de ser lesbiana, gay o transexual en países como Perú o Chile no son esos casos más bien excepcionales, sino la vida cotidiana condenada a la inseguridad, el miedo; la conciencia permanente de ser considerado (y llegar a sentirse) un réprobo, un anormal, un monstruo.

Tener que vivir en el disimulo, con el temor permanente de ser descubierto y estigmatizado, por los padres, los parientes, los amigos y todo un entorno social prejuiciado que se encarniza contra el gay como si fuera un apestado. ¿Cuántos jóvenes atormentados por esta censura social de que son víctimas los homosexuales han sido empujados al suicidio o a padecer de traumas que arruinaron sus vidas? Sólo en el círculo de mis conocidos yo tengo constancia de muchos casos de esta injusticia garrafal que, a diferencia de otras, como la explotación económica o el atropello político, no suele ser denunciada en la prensa ni aparecer en los programas sociales de quienes se consideran reformadores y progresistas.

Porque, en lo que se refiere a la homofobia, la izquierda y la derecha se confunden como una sola entidad devastada por el prejuicio y la estupidez. No sólo la Iglesia católica y las sectas evangélicas repudian al homosexual y se oponen con terca insistencia al matrimonio homosexual. Los dos movimientos subversivos que en los años ochenta iniciaron la rebelión armada para instalar el comunismo en Perú, Sendero Luminoso y el MRTA ­Movimiento Revolucionario Tupac Amaru­, ejecutaban a los homosexuales de manera sistemática en los pueblos que tomaban para liberar a esa sociedad de semejante lacra (ni más ni menos lo que hizo la Inquisición a lo largo de toda su siniestra historia).

Liberar a América Latina de esa tara inveterada que son el machismo y la homofobia ­las dos caras de una misma moneda­ será largo, difícil y probablemente el camino hacia esa liberación quedará regado de muchas otras víctimas semejantes al desdichado Daniel Zamudio. El asunto no es político, sino religioso y cultural. Fuimos educados desde tiempos inmemoriales en la peregrina idea de que hay una ortodoxia sexual de la que sólo se apartan los pervertidos y los locos y enfermos, y hemos venido transmitiendo ese disparate aberrante a nuestros hijos, nietos y bisnietos, ayudados por los dogmas de la religión y los códigos morales y costumbres entronizados.

Tenemos miedo al sexo y nos cuesta aceptar que en ese incierto dominio hay opciones diversas y variantes que deben ser aceptadas como manifestaciones de la rica diversidad humana. Y que en este aspecto de la condición de hombres y mujeres también la libertad debe reinar, permitiendo que, en la vida sexual, cada cual elija su conducta y vocación sin otra limitación que el respeto y la aquiescencia del prójimo.

Las minorías que comienzan por aceptar que una lesbiana o un gay son tan normales como un heterosexual, y que por lo tanto se les debe reconocer los mismos derechos que a aquél ­como contraer matrimonio y adoptar niños, por ejemplo­ son todavía reticentes a dar la batalla a favor de las minorías sexuales, porque saben que ganar esa contienda será como mover montañas, luchar contra un peso muerto que nace en ese primitivo rechazo del "otro", del que es diferente, por el color de su piel, sus costumbres, su lengua y sus creencias y que es la fuente nutricia de las guerras, los genocidios y los holocaustos que llenan de sangre y cadáveres la historia de la humanidad.

Se ha avanzado mucho en la lucha contra el racismo, sin duda, aunque sin extirparlo del todo. Hoy, por lo menos, se sabe que no se debe discriminar al negro, al amarillo, al judío, al cholo, al indio, y, en todo caso, que es de muy mal gusto proclamarse racista.

No hay tal cosa aún cuando se trata de gays, lesbianas y transexuales, a ellos se los puede despreciar y maltratar impunemente. Ellos son la demostración más elocuente de lo lejos que está todavía buena parte del mundo de la verdadera civilización.



CIUDAD CARACAS, 22 de Abril de 2012
LETRA FRÍA/ Homosexuales somos todos
HUMBERTO MÁRQUEZ

Debo confesar que alguna vez en mi vida… tantatán… ya más de uno de mis enemigos dirá, yo sabía que era marico, pero pa’ que les duela, es peor, hace rato que me metí a geva y me va de lo mejor. El cuento es que en un momento de mi vida, en que lo había probado todo o casi todo, llegué a pensar en jamonearme un tipo, pero en un instante de lucidez, recordé el asco que me da cuando amigos borrachos me besan el cachete, la baba que queda es muy desagradable, tanto que a lo que se descuidan voy a lavarme la cara. Con esa grima que me dan los hombres, comprendí que esa curiosidad estaba condenada al fracaso.

Pero la mariquera seguía, después de leer la Cólera, del Gabo, orino sentado, uso perfume de mujer, en alguna ocasión usé pantaletas moradas que me prestó una amiga en una emergencia, y desde muy joven las mujeres se desvisten delante de mí, conversan conmigo como si yo fuera una de ellas y es una experiencia muy agradable. Todo vino al caso porque tenía unas jefas muy ladillas, hoy mis mejores amigas, y entendí que el secreto era escuchar lo que ellas querían hacer, yo era su asesor, claro, y como al tercer trago me incorporaba en la mente de ellas y decía sus deseos con palabras mías. Me desdoblaba en ellas, que bolas, y como geva al fín, comprendí que las mujeres siempre tenemos la razón.

En una de esas inventé una vaina para levantarme una psiquiatra, invento puro para regalárselo a mi difunto hermano Pedro Chacín, por ahí está escrito, nunca se lo pude entregar, pero cuando se lo leí a Ana Lucía, mi bella madre, cómplice de mi vida, difunta también, me dijo:

“Vos lo que sois es un lesbiano”. La jugada era y es, porque sigo siendo la geva Márquez, que todos tenemos un componente femenino y masculino; y en mi caso, el femenino se impone, por cosas del destino, lo drené en la literatura y en la cocina, pero lamento no haber sido un marico bello, o feo por fuera, pero bello por dentro.  Siempre he sido un defensor de la mariquera, así sin eufemismos, como le digo negros a los afrodescendientes, en la Escuela de Letras no permitimos la homofobia y hasta advertimos con pena de muerte, si no que lo diga Tutti Frutti. Por eso celebramos que esta Revolución respete, también tenemos los nuestros, a mucha honra, y apoye la diversidad sexual. Eso sí, las mariquitas, como Henriqueta y Leopolda, que fueron violados por Peña Esclusa en Tradición, Familia y Propiedad, como parte de la iniciación, ese es otro peo. Así que no vengan a cuestionar a Maduro y a mí, yo lo dije antes en una radio en Houston, por tildarlos de mariconzones.

Las maricas somos nosotras y votaremos por Chávez el 7-O.



Ilustración: Fernando Vicente, para el artículo de Mario Vargas LLosa (El País, Madrid, 04/04/12)


ESTO HARÁ... ¿HAREMOS?

EL UNIVERSAL, Caracas, 22 de Abril de 2012
ENTREVISTA | Ricardo Villasmil, Coordinador del Programa de Gobierno de Henrique Capriles
"Invertiremos la cultura del conformismo y la dependencia"
"Aquí prevalece la visión dominante del Estado hacia el ciudadano estimulada por el Gobierno" "Les decimos a los venezolanos que no les vamos a quitar nada sino a darles mucho más "
Ricardo Villasmil sostiene la necesidad de ensamblar las políticas económicas con las sociales a través de la cooperación Estado, sociedad civil y sector privado 
UNA OFERTA SOCIAL SUPERIOR
ROBERTO GIUSTI

Ricardo Villasmil puede ser la antítesis del típico Iesa-boy, con su franela manga corta, sus pantalones tipo paracaidista y el casco sobre el escritorio. Pero este motorizado caraqueño es Coordinador del Programa de Gobierno de Henrique Capriles, tarea que asume con sobrados méritos académicos. Ingeniero Agrónomo de la UCV, exhibe dos maestrías en administración e historia, así como un doctorado en economía.

-¿Cómo resolverían ustedes el dilema entre mercado y Estado, ante la necesidad de darle contenido social a un Gobierno de Capriles?

-Ese el tema del progresismo y la falsa dicotomía entre una política social y una económica. Algunos se pronuncian por la primera, otros por la segunda porque, advierten, la mejor política social es la económica. Y se enfrascan en una discusión estéril.

-No es estéril si se tiene claro cómo proceder.

-Una buena política social se focaliza en la prevención. La pregunta es cómo hago para evitar que alguien caiga en la pobreza, no cómo atiendo a quien ya es pobre. Ese es un problema de solidaridad que no se puede descuidar, pero lo otro es fundamental. De allí el énfasis de la candidatura en materia de educación y atención materno infantil. En este momento el país vive graves problemas de desnutrición. Así, el Gobernador de Aragua dice que es natural la alta tasa de mortalidad de recién nacidos porque las madres llegan al hospital desnutridas.

-Un problema básico en un país con presupuestos mil millonarios.

-Los primeros años de vida, incluyendo el período de gestación, son claves para la formación del ser humano. Lo que dejes de hacer en ese período no lo puedes compensar luego. Tú no puedes esperar que un individuo muera o quede con taras por las carencias de esos primero años. Muestra evidente del fracaso rotundo de las política sociales del Gobierno. Si prestas una buena atención materna infantil, te concentras en la familia, en su calidad de vida y ofreces un sistema educativo incluyente y de calidad, tendrás un individuo capacitado. Es función esencial del estado garantizar que eso sea así.

-¿Únicamente del estado?

-No necesariamente y ahí nos topamos con la noción ecléctica del progresismo. Si eso se puede hacer en asociaciones con el sector privado, ONGs o la descentralización, perfecto. Lo importante, como decía Deng Xiao Ping, es que el gato cace ratones. Pero eso no es suficiente porque un individuo capacitado necesita hacer uso productivo de esas capacidades. Y si pones el énfasis en la política social, descuidas la económica. El resultado es una población capacitada pero que no puede ejercer esas capacidades. Es el caso de Alemania Oriental y de Cuba, de donde la gente se va en busca de mejores oportunidades.

-¿Reconoces las bondades de la educación en Cuba y Alemania Oriental?

-No podemos reinventar la historia pero sí aprender de ella. Cuba fue ejemplo en salud preventiva y de atención familiar durante muchos años. Tomemos las experiencias positivas y evitemos que la gente se vaya en una balsa o brinque un muro en busca de mejores oportunidades. La idea es combinar ambas cosas y eso es progresismo. El sector público trabajando en la formación de capacidades y creando las condiciones para que el sector privado invierta, genere empleos de calidad y pague impuestos. Así se crea un círculo virtuoso porque con esos ingresos el estado crea infraestructura y desarrolla políticas sociales.

-¿No se parece eso a la vieja noción socialdemócrata del Estado del bienestar?

-No necesariamente. El Estado del bienestar también vive una crisis en Europa a consecuencia de los incentivos que genera y de la excesiva carga fiscal. Pongamos, por ejemplo, un Gobierno que se estrena en un país afectado por una situación de pobreza. Una solución sería tomar todos los recursos para auxiliar a los necesitados. Pero si haces eso seguirás creando pobres porque no pones el acento en la prevención de la pobreza. No sólo debes mirar al adulto o al adulto mayor, sino, también, evitar que el niño llegue a esa situación.

-¿No castra el Estado protector las potencialidades del venezolano?

-Totalmente. Muchas veces no se trata de algo intencionado sino de que lo urgente nos hace perder el foco de la noción de progreso por concentrarnos en la manutención. No se trata de darle sólo un piso a la gente, sino un trampolín para superar su situación.

-El concepto de sociedad civil trasciende al Estado promotor y convierte a aquella en co-protagonista de las políticas públicas. Hay muestras de ese tipo de democracia participativa , incluso impulsadas por Capriles. ¿Cómo asumir esa experiencia desde el Gobierno central?

-Haber sido alcalde y gobernador te hace comprender la necesidad de la corresponsabilidad en los distintos niveles de Gobierno. Pero también de la corresponsabilidad del sector privado y de la sociedad civil. Un Jefe de Estado no sólo es un Jefe de Gobierno. Hay que verlo como un orquestador de soluciones integrales para el país, entendiendo que requerimos la participación de todos. La cooperación entre lo público y lo privado implica que cada quien ocupe un espacio y tenga una función determinada.

-¿Cómo se distribuyen esas funciones?

-En béisbol la jugada clásica de cooperación es el doble play. Dos actores se coordinan, cada quien desde su espacio, para obtener un resultado. Si uno trata de hacer lo que le corresponde al otro, se confunden y nadie va a la pelota. Lo importante es tener clara la responsabilidad de cada uno para lograr la armonía y sacar el doble play.

-Es decir ser laxo con los ricos.

-En Venezuela siempre ha habido una rivalidad entre ambos sectores. "Este lo que quiere es ganar plata, explotarnos", se dice de una parte. "Este me quiere quitar lo que gano", se aduce desde el otro. Lo mismo ocurre entre empresa y trabajadores. Pero la concepción de la sociedad como un todo nos indica cómo es más lo que nos une que lo que nos separa.

-¿No son insalvables las diferencias entre patronos y trabajadores?

-Las rivalidades son naturales y existirán siempre pero eso no implica la imposibilidad de acordarse. Hay que manejar eso de manera que se imponga la cooperación. Ahí está el caso alemán donde tienes un Estado fuerte y un sector privado fuerte. Así mismo hay sindicatos fuertes y estos entienden que, para que les vaya bien, a la empresa debe irle bien. En Venezuela aún no tenemos esa comprensión. Mucha gente piensa que si a la empresa le va mal, a ellos les va bien. O al revés. La empresa piensa que le puede ir bien si al trabajador le va mal. Eso es imposible.

-Para lograr la armonía que propones entre factores enfrentados se debe erradicar la polarización y liquidar la estructura clientelar de las misiones. Pero en este último caso Capriles propone oficializar las misiones.

-Aquí hay una visión según la cual en Venezuela no se puede hacer cambios drásticos. Se habla de gradualismo y se aduce que no se debe desmontar estructuras de la noche a la mañana porque razones técnicas e implicaciones diversas lo impiden. Así mismo se argumenta que la implementación de ciertas reformas, especialmente en materia económica, requieren un cuidado particular.

-¿Hablamos de paternalismo y de populismo?

-Es una tema cultural. No podemos erradicar, de la noche a la mañana, la visión dominante en la relación entre Estado y ciudadano, exacerbada por el Gobierno actual. Aquí se ha enfatizado el derecho a la protección por parte del Estado. Nosotros creemos en la independencia del ser humano y en la presencia del Estado para promover su propio desarrollo. No en crear ciudadanos dependientes, sino seres humanos independientes gracias a una buena dotación de sus capacidades: nutrición, educación, vivienda. Esa es la cultura que debemos invertir.


-De manera gradual

-Como no se puede lograr de sopetón debemos ganarnos la confianza del ciudadano para cambiar un rumbo que no le ofrece oportunidades sino que le da un mínimo, advirtiéndole que "el otro" quiere quitárselo y yo, por menos, te garantizo vivir viviendo. Ese es el conformismo que rechazamos. Ahora, legalizaremos las misiones para quitarles efecto clientelar ampliando las posibilidades que brinda el progreso. Y le decimos al venezolano que no le vamos a quitar nada sino a darle mucho más.

sábado, 21 de abril de 2012

CAZA DE CITAS






"Un novelista es alguien diferente de los demás y probablemente un ser único en el mundo, no por recrear un coito fastuoso o proclamar la revolución o inventar un universo particular, sino por la forma peculiar de poner una coma, la de asumir la semántica del texto, de escribir doscientas páginas sin un punto y aparte, de dotar una frase de un doble y hasta triple sentido o de camuflar estratégicamente ideas claves entre un buen juego de guiones o de paréntesis"

Rafael Humberto Moreno-Durán

(Entrevistado por María Dolores Aguilera, Quimera, Barcelona, nr. 2 de 1980)

Fotografía: Mural de Flix, tomado de la red.

DESCARADOS !!!!!!

CIUDAD CARACAS, 21 de Abril de 2012
LOT va a última consulta pública esta semana

El proyecto de Ley Orgánica del Trabajo (LOT) será sometido a una última consulta la próxima semana, y en ese mismo lapso recibirá la revisión final. De inmediato estará en manos del presidente Hugo Chávez, para su promulgación.

Así lo informó el coordinador de la Federación Bolivariana de Trabajadores Socialistas, Carlos López, durante una asamblea en la sede del Instituto Nacional de Capacitación y Recreación de los Trabajadores (Incret), en El Paraíso.

El dirigente explicó que el lugar de las consultas será informado este fin de semana cuando se intensificará el debate, y que muchas propuestas ya están aprobadas, sólo falta precisar la metodología que será utilizada. Entre otras mencionó la reducción progresiva de la jornada laboral, cuya duración mínima y máxima aún no ha sido establecida.

El diputado y miembro de la Comisión Presidencial para la LOT, Oswaldo Vera, hizo un balance de las propuestas pendientes.

Dijo que hay voluntad para establecer sanciones a los funcionarios que obstruyan injustificadamente los juicios laborales.

Durante el acto leyó un mensaje del jefe de Estado a los asistentes: “Saludos a todos los trabajadores allá en el Incret! Viva la Clase Obrera Venezolana! Vamos a la Vanguardia, construyendo el Socialismo!”, expresó vía twitter.

RAÚL PINEDA/CIUDAD CCS

EL SOL DE MARGARITA, Porlamar, 21 de Abril de 2012
Magisterio
¿Por qué no les preguntan a TODOS los trabajadores qué quieren?

Entiendo que la sociedad no se estanca y que es probable que actualmente exista la necesidad de avanzar en materia laboral.
Celis E. Rodríguez Serrano

A sólo 10 días para la aprobación de Ley Orgánica del Trabajo (LOT), es poco, o nada, lo que se conoce del contenido de tan importante instrumento jurídico que, después de la Constitución Nacional, es el mayor “Contrato social” que tenemos los venezolanos. Sin embargo, mucho se ha dicho desde los distintos sectores políticos acerca de las “bondades” y “maldades” de la ley vigente, aprobada el 20/12/90 (reformada el 19/06/97), y de la que se pretende aprobar a “troche y moche” desde el alto Gobierno. Pero no se ha dicho que la ley actual fue producto de una larga discusión que duró cinco años, luego de que el Dr. Rafael Caldera introdujera en 1985 el proyecto de ley ante el otrora Congreso Nacional; y que la Reforma de 1997, donde tuvo relevancia lo referente a las prestaciones sociales, pasó por un proceso nacional de concertación y consenso; mientras que el actual proyecto de LOT es un “fantasma” desconocido, incluso para los propios voceros del partido de gobierno, como lo reconociera en rueda de prensa el profesor Aristóbulo Istúriz.

Ahora bien, entiendo que las leyes, al igual que las contrataciones colectivas, deben ser progresistas en cuanto a los beneficios sociales. Siendo esto así, ¿por qué el gobierno no expone los supuestos beneficios de su proyecto de LOT? No sólo el que tiene que ver con la reducción de la jornada laboral, sino la “Verdad verdadera” acerca de lo que quieren hacer con las prestaciones. Por qué no le dice a los trabajadores, por ejemplo, que volver al régimen anterior para el cálculo y manejo de las prestaciones no sólo es desfavorable, sino que también le da a “papá Estado” la potestad de expropiar nuestro dinero, y le arrebata al trabajador su legítimo derecho de manejar a su antojo lo que ha ganado luego de largos años de trabajo.

Entiendo también que la sociedad no se estanca, y que es probable que actualmente exista la necesidad de avanzar en materia laboral.

No obstante, pienso que este avance debe responder a ciertos principios jurídicos y sociales. En lo jurídico, tendría que estar supeditado a un mandato constitucional, pero resulta que ese mandato ha salido de Miraflores y no de la Constitución, con la aviesa intención de transitar hacia “un modelo socialista de relación de trabajo”, lo cual, además de ser inconstitucional, fue negado por el pueblo el 2 de diciembre de 2007; y en cuanto a lo social, debería responder a las necesidades de los trabajadores; y éstos no están pidiendo volver al régimen anterior, menos que les “administren” su dinero.

Lo que sí están pidiendo a gritos es que les cancelen a tiempo sus prestaciones. Sólo en el sector educativo, desde 2005, existen más de 170 mil esperando ese “milagro”, muchos de ellos con enfermedades terminales.

Si realmente quieren beneficiar a los obreros, ¿por qué no les preguntan a TODOS ellos qué es lo que quieren? ¿Por qué no dejan que participen en la discusión TODOS los sectores productivos del país? ¿Por qué no buscar el camino del diálogo y del consenso entre los distintos sectores políticos, y lograr así el “justo medio”, fin último del derecho laboral? ¿O quieren que sean los trabajadores en la calle quienes tomen las decisiones?

PAR DE PERSPECTIVAS ÍMPARES

EL NACIONAL - Sábado 21 de Abril de 2012     Escenas/2
Sorpresa
PRESTÍSSIMO
MÚSICA
PAUL DESENNE

García Márquez pone en boca de su Bolívar imaginario un seco y paradójico reclamo a los europeos. "Déjennos vivir nuestra Edad Media", le grita el caraqueño a un inglés, sugiriendo que las naciones están sentenciadas a transitar estrictamente por las eras históricas del Viejo Mundo y gozan de esa excusa para cometer errores y horrores aprendiendo en el camino. Esta cómoda traslación, que de ser cierta nos eximiría de muchas responsabilidades, se podría aplicar al sinfonismo latinoamericano y sin duda se hace inconscientemente: "Déjennos transitar por nuestro clasicismo (¿danzones, tal vez?), después veremos el romanticismo y por fin, algún día, luego del advenimiento de nuestro Wagner, nos toparemos con la atonalidad"; otros afirmarían: "Ya estoy en vuestro futuro, pues escribo como los parisinos de hoy". En esta idea olfateamos algo similar a la narrativa marxista que condena la humanidad al vía crucis que va del feudalismo al comunismo sin frenos para evitar el choque contra el muro de Berlín y otras cárceles. Encontramos en el fondo de esa frase de Gabo, mas no en sus términos, un justo reclamo pan-americano vociferado desde el siglo XIX. Si heredamos del Viejo Mundo las prácticas de las literaturas textuales y sonoras no tenemos por ello que coincidir con su secuencia histórica, ni con la actualidad estética supuestamente homogénea que las gobierna. Somos dueños de nuestros anacronismos, o mejor, de nuestra "poli-cronía". Toda reducción de la complejidad cultural que la describa en términos de progreso en determinadas direcciones imaginarias es tan falaz como el concepto de "diseño inteligente" en biología.

Dentro del arte latinoamericano la expresión sinfónica es sin duda una de las más tímidas y merece ser mucho más activa; el lento aprendizaje instrumental trae consigo una justificada veneración de los logros geniales de la gran cultura musical europea, de la cual somos parte inseparable; el academicismo tiende siempre a seguir los modelos probados; todo conspira para limitar nuestra soltura en ese medio. Pero ahora tenemos uno de los movimientos orquestales más pujantes del planeta y mucha narrativa sinfónica que tejer. Si la máxima robinsoniana de inventar o errar es difícil de aplicar en un aparato tan sofisticado y pre-cargado de contenidos inagotables y exquisitos, de modelos aparentemente insuperables, la riqueza musical de nuestro continente interviene con fuerza en una redefinición del sinfonismo que no podemos eludir. La gramática es distinta, la geometría no es euclidiana, la temperatura emocional expande los tornillos y las juntas del discurso sinfónico; la irreverencia se manifiesta en la incorporación del humor y del baile; los ingredientes indefinibles que nos hacen un continente pícaro y fantástico se expresan mejor en el escenario musical que en cualquier otro; aquí está el marco sinfónico para darle un espacio abstracto de expresión a tantos elementos que son vitales para nosotros. Finalizo invitándolos al estreno de la sinfonía que terminé en días recientes para la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar bajo la dirección del maestro César Iván Lara, el próximo viernes, en la nueva sede del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Habrá Reguethoven.


CIUDAD CARACAS, 21 de Abril de 2012
Debaten sobre la soberanía musical

Músicos y productores debatieron ayer en torno a la independencia del producto musical, su difusión y el poder que se ejerce y utiliza a través de la música en el medio ambiente.
Fue un interesante encuentro que se produjo en horas de la tarde en el Centro de la Diversidad Cultural, en Los Rosales, entre representantes del medio y público en general, donde temas de interés general como “la payola”, la producción independiente y los distintos conceptos que se tienen sobre “música venezolana”, fueron abordados, algunas veces con vehemencia por los invitados.
El conversatorio, que contó con la participación de personalidades como el maestro Ismael Querales; Pedro Marín, José Alejandro Delgado, Dora Rojas, directora general de Responsabilidad Social y PNI y Pedro Colombet, del Centro Nacional del Disco, culminó con la presentación de Francisco Pacheco y su Pueblo, quien interpretó canciones que se hicieron populares en su voz.
HOMENAJE A RAÚL ABZUETA
Con charlas que se iniciaron en el Centro de la Diversidad Cultural se le rinde homenaje al músico y productor Raúl Abzueta, quien falleció el pasado febrero a causa de un accidente cerebrovascular. Ayer sus amigos le rindieron un sentido homenaje, recordando su vida y sus cantares, que corrieron por cuenta de Marisela y Amanda Querales con El Son del Quilombo, dirigido por Pedro Marín.
INDEPENDENCIA CULTURAL
Suena a Venezuela es un portal que impulsa el cumplimiento del artículo 14 de la llama Ley Resorte, una iniciativa del Minci que motoriza el ciclo de charlas que ayer se inició en la Quinta Micomicona.
Cheo Linares, quien asistió como invitado, aseveró que la Ley Resorte debe ser revisada para que la llamada “payola” sea tipificada como delito, ya que, según él, lesiona los intereses de los artistas. Delgado abogó por la necesidad de la producción independiente y Pedro Colombet ahondó en el capítulo de la producción musical como necesidad de la soberanía cultural.
ÁNGEL MÉNDEZ/CIUDAD CCS

Fotografía: Jesús Camposano Pérez, Sambil de La Candelaria, Caracas, centro de refugiados (Facebook/2012)

FILOLOGÍA DEL TIEMPO

EL NACIONAL - Sábado 21 de Abril de 2012     Papel Literario/1
23 DE ABRIL, DÍA DEL IDIOMA ESPAÑOL
Víctor García de la Concha
"El idioma llegó tarde a la Red por culpa de la pobreza"
A este filólogo, graduado en Salamanca, lo escogió el destino para una tarea titánica: convertir la unidad de la lengua española en acción. En su gestión como Director de la Real Academia por doce años logró trabajar con todas las Academias de América Latina para unificar la ortografía, el diccionario y la gramática. Visitó Colombia para ofrecer la conferencia magistral en ocasión del Premio Simón Bolívar 2011
ENTREVISTA SERGIO DAHBAR

Por qué la Real Academia es considerada garante de la unidad de la lengua española? Uno de los servicios mayores que prestó la Real Academia Española a la lengua española fue, sin duda, cuando se produjo la independencia de las provincias ultramarinas, el nacimiento de las jóvenes repúblicas. Promovió el nacimiento en cada una de ellas de una academia correspondiente.

Ahí fue clave la figura de Andrés Bello.

No había consenso sobre esa decisión. Cuando se produce la independencia, no falta algún conato de independentismo lingüístico: Sarmiento, etcétera...

Y es la autoridad de Don Andrés Bello la que dice: bueno, pero qué tontería, la lengua es tan nuestra como de España, nosotros nos levantamos frente a los malos gobiernos de España, pero no nos levantamos frente a la lengua. Eso frena el intento de crear una Academia Americana de la Lengua Española y se comienza a fundar una por país. La primera fue la colombiana, de la que se cumplen ahora 140 años, y después ya fueron naciendo a lo largo del tiempo, esto hasta comienzos del siglo XX en que ya quedaron abiertas todas las academias.


En todas las épocas de la historia ha habido una lengua franca, de intercambios comerciales y más tarde intercambios industriales.

Primero lo fue el francés, antes, quizás el italiano, y en primer lugar, el latín. Ahora es la lengua inglesa

Pero las Academias no garantizaban la unidad de la lengua. Hace doce años, trece años, todos cobramos conciencia de que había que potenciar la unidad en la acción. No la unidad en la enunciación, no la unidad en la profesión de fe, sino la unidad en la acción.

Una misión que estuvo a su cargo. Bueno, ese es el papel que me tocó a mí. Pero me tocó porque me tocó. Quiero decir: no es que yo fuera entonces un americanista fervoroso, no, no.

Es que yo ingresé a la Academia en el año 92 y el secretario que había entonces se enfermó. Y dijeron: pues, ¿secretario quién?, pues el último que ha llegado, ¿no?

Pero había un interés de la nación... Veamos. Me llamaron de la casa del Rey, fui allí y lo primero que me dijo fue: yo quiero que te dediques a América para que eso de la unidad sea verdad, sea real, y se hagan cosas juntos, y tienes que ir allí, viajar, yo te ayudaré. Efectivamente lo hizo así y fui el primer director que visitó todas las academias y me di cuenta de que en todas había ese mismo deseo latente de hacer cosas.

¿Cómo se pasó a la acción? Se desarrollaron los tres grandes códigos: el diccionario, la gramática, y la ortografía.

Tres obras que no las produce la Academia Española, sino que es el producto del trabajo sostenido de todas las academias.

Persistía en América Latina la idea de que las academias se veían alejadas de la realidad y del habla de la gente común. Las academias ejercen una función notarial, que es certificar aquello que dice el pueblo. Las academias no hacen propuestas que nacen de ellas.

Las academias lo que hacen es auscultar el habla del pueblo y presentarla, digamos, organizada, normativizada. Pero la norma la hace el pueblo. Es el pueblo el que dice: "Uy, qué grosería", "ay, qué, vulgar", "qué cosa más cursi"... ¿Sí? Y eso es lo que la academia recoge. No es la academia la que dice: esto es vulgar.

Existen otros productos que son el trabajo de las academias de la lengua. Por ejemplo, un Atlas del idioma español , que ha publicado Ariel y Telefónica. Claro. Telefónica ha desarrollado un estudio del valor económico del español, y de la calidad del español en la Red, entre otras investigaciones que tienen como apoyo a las Academias.

Ese estudio es bueno, vindicativo. Realmente la presencia del español en la Red ha crecido en los últimos años exponencialmente. Lo que ocurre es que nosotros llegamos tarde a la Red y llegamos tarde por una sola razón: la pobreza. Es decir, en los pueblos, en las aldeas, en los barrios, allí no había Internet. Había televisión pero había poca.

¿Y cómo hacer para que el español se convierta en referencia? No basta con el estudio del idioma, hace falta que cobre relevancia y significación. Vamos a ver: en todas las épocas de la historia ha habido una lengua franca, de intercambios comerciales y más tarde intercambios industriales. Y eso ha sido así. Primero lo fue el francés, antes, quizás el italiano, y en primer lugar, el latín. Evidentemente ahora es la lengua inglesa y eso tiene muy difícil cambio. La regulación aérea no va a cambiarse por decreto, los pilotos con la torre de control tienen que entenderse en una lengua y esa lengua es el inglés.

Las academias ejercen una función notarial, que es certifi car aquello que dice el pueblo. Las academias no hacen propuestas que nacen de ellas

Pero una cosa es que lo sea, digamos, como lengua de acuerdo, y otra cosa es que haya un ancho campo de traducciones y de consideración... A medida que sectorialmente se vayan ocupando espacios en esto, pues la presencia será mayor. Y a medida que el número de hablantes que entran desde Twitter, Facebook, y todos los que vayan naciendo, se va a deducir una presencia más especificada y eventualmente más cualitativa.

Más por la necesidad que por la obligación. Naturalmente, por la necesidad de comunicarse y entenderse y con una comunicación fácil.

Ahora que no es Director de la Real Academia de la Lengua sigue cerca de la institución. Ahora soy director honorario.

Nuestros estatutos prevén dos mandatos de cuatro años y cuando yo terminé el segundo mandato, la Academia cambió los estatutos porque estábamos con las manos en la masa de la gramática y se dieron cuenta de que en ese momento cambiar el timonel iba a ser un problema. Por esa razón tuve excepcionalmente un tercer mandato: fui doce años director, que ya estuvo bien. En ese tiempo sacrifiqué mucho el trabajo personal. Yo soy catedrático de la Universidad de Salamanca, emérito ahora porque ya me jubilé, por la edad, pero yo he publicado mucho y me gusta mucho escribir, investigar.

Todo filólogo esconde a un escritor. No lo sé. Filólogo, sí, tuve primero formación teológica, en Roma, pero eso es una etapa previa que cerré, aunque quiero decir que me vino bien porque todo es provecho, toda ciencia es provecho, ¿no? Bueno, como director era difícil poder continuar la labor de investigación y quedó frenada, pero ahora la he retomado. Estoy escribiendo una historia de la Academia para el tercer centenario, que es en 2013, y estoy muy emocionado porque tenemos una historia que hizo Alonso Zamora Vicente, pero que no es propiamente una historia, es una recopilación de datos: los edificios, los académicos, las publicaciones. A mí me ha tocado contar la historia y sus anécdotas ejemplares.