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sábado, 21 de abril de 2012

PAR DE PERSPECTIVAS ÍMPARES

EL NACIONAL - Sábado 21 de Abril de 2012     Escenas/2
Sorpresa
PRESTÍSSIMO
MÚSICA
PAUL DESENNE

García Márquez pone en boca de su Bolívar imaginario un seco y paradójico reclamo a los europeos. "Déjennos vivir nuestra Edad Media", le grita el caraqueño a un inglés, sugiriendo que las naciones están sentenciadas a transitar estrictamente por las eras históricas del Viejo Mundo y gozan de esa excusa para cometer errores y horrores aprendiendo en el camino. Esta cómoda traslación, que de ser cierta nos eximiría de muchas responsabilidades, se podría aplicar al sinfonismo latinoamericano y sin duda se hace inconscientemente: "Déjennos transitar por nuestro clasicismo (¿danzones, tal vez?), después veremos el romanticismo y por fin, algún día, luego del advenimiento de nuestro Wagner, nos toparemos con la atonalidad"; otros afirmarían: "Ya estoy en vuestro futuro, pues escribo como los parisinos de hoy". En esta idea olfateamos algo similar a la narrativa marxista que condena la humanidad al vía crucis que va del feudalismo al comunismo sin frenos para evitar el choque contra el muro de Berlín y otras cárceles. Encontramos en el fondo de esa frase de Gabo, mas no en sus términos, un justo reclamo pan-americano vociferado desde el siglo XIX. Si heredamos del Viejo Mundo las prácticas de las literaturas textuales y sonoras no tenemos por ello que coincidir con su secuencia histórica, ni con la actualidad estética supuestamente homogénea que las gobierna. Somos dueños de nuestros anacronismos, o mejor, de nuestra "poli-cronía". Toda reducción de la complejidad cultural que la describa en términos de progreso en determinadas direcciones imaginarias es tan falaz como el concepto de "diseño inteligente" en biología.

Dentro del arte latinoamericano la expresión sinfónica es sin duda una de las más tímidas y merece ser mucho más activa; el lento aprendizaje instrumental trae consigo una justificada veneración de los logros geniales de la gran cultura musical europea, de la cual somos parte inseparable; el academicismo tiende siempre a seguir los modelos probados; todo conspira para limitar nuestra soltura en ese medio. Pero ahora tenemos uno de los movimientos orquestales más pujantes del planeta y mucha narrativa sinfónica que tejer. Si la máxima robinsoniana de inventar o errar es difícil de aplicar en un aparato tan sofisticado y pre-cargado de contenidos inagotables y exquisitos, de modelos aparentemente insuperables, la riqueza musical de nuestro continente interviene con fuerza en una redefinición del sinfonismo que no podemos eludir. La gramática es distinta, la geometría no es euclidiana, la temperatura emocional expande los tornillos y las juntas del discurso sinfónico; la irreverencia se manifiesta en la incorporación del humor y del baile; los ingredientes indefinibles que nos hacen un continente pícaro y fantástico se expresan mejor en el escenario musical que en cualquier otro; aquí está el marco sinfónico para darle un espacio abstracto de expresión a tantos elementos que son vitales para nosotros. Finalizo invitándolos al estreno de la sinfonía que terminé en días recientes para la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar bajo la dirección del maestro César Iván Lara, el próximo viernes, en la nueva sede del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Habrá Reguethoven.


CIUDAD CARACAS, 21 de Abril de 2012
Debaten sobre la soberanía musical

Músicos y productores debatieron ayer en torno a la independencia del producto musical, su difusión y el poder que se ejerce y utiliza a través de la música en el medio ambiente.
Fue un interesante encuentro que se produjo en horas de la tarde en el Centro de la Diversidad Cultural, en Los Rosales, entre representantes del medio y público en general, donde temas de interés general como “la payola”, la producción independiente y los distintos conceptos que se tienen sobre “música venezolana”, fueron abordados, algunas veces con vehemencia por los invitados.
El conversatorio, que contó con la participación de personalidades como el maestro Ismael Querales; Pedro Marín, José Alejandro Delgado, Dora Rojas, directora general de Responsabilidad Social y PNI y Pedro Colombet, del Centro Nacional del Disco, culminó con la presentación de Francisco Pacheco y su Pueblo, quien interpretó canciones que se hicieron populares en su voz.
HOMENAJE A RAÚL ABZUETA
Con charlas que se iniciaron en el Centro de la Diversidad Cultural se le rinde homenaje al músico y productor Raúl Abzueta, quien falleció el pasado febrero a causa de un accidente cerebrovascular. Ayer sus amigos le rindieron un sentido homenaje, recordando su vida y sus cantares, que corrieron por cuenta de Marisela y Amanda Querales con El Son del Quilombo, dirigido por Pedro Marín.
INDEPENDENCIA CULTURAL
Suena a Venezuela es un portal que impulsa el cumplimiento del artículo 14 de la llama Ley Resorte, una iniciativa del Minci que motoriza el ciclo de charlas que ayer se inició en la Quinta Micomicona.
Cheo Linares, quien asistió como invitado, aseveró que la Ley Resorte debe ser revisada para que la llamada “payola” sea tipificada como delito, ya que, según él, lesiona los intereses de los artistas. Delgado abogó por la necesidad de la producción independiente y Pedro Colombet ahondó en el capítulo de la producción musical como necesidad de la soberanía cultural.
ÁNGEL MÉNDEZ/CIUDAD CCS

Fotografía: Jesús Camposano Pérez, Sambil de La Candelaria, Caracas, centro de refugiados (Facebook/2012)

sábado, 31 de marzo de 2012

CONSTATACIÓN Y EVIDENCIA / EL PADECER Y LA MANIPULACIÓN


EL NACIONAL - Sábado 31 de Marzo de 2012 Escenas/2
El dolor crónico
PAISAJE SONORO
MÚSICA
YUMBER VERA

Además de acudir el año pasado al Primavera Sound en calidad de cronista, los organizadores del festival catalán me invitaron a formar parte de un panel sobre la actualidad de la música latinoamericana. Luego del encuentro, en el que me acompañaron músicos, periodistas y representantes discográficos de México, Argentina y Brasil, se me acercaron los pares españoles para ametrallarme a preguntas acerca de cómo subsistíamos en esta parte del Atlántico.

Tras la extrañeza de que me hicieran consultas tan puntuales, rápidamente comprendí que, ante la inminencia del tsunami social y económico que estaba por batuquearlos, precisaban tips para asegurar su existencia. Así que les sugerí que miraran a otro lado porque la crisis en esta región es como el dolor crónico: llega un momento en el que aprendes a convivir con él y deja de importarte solucionarlo. Especialmente en Venezuela, donde, aparte de carecer de una industria cultural sustentable, ya no nos sorprende la cifra de muertos que colman la morgue de Bello Monte los fines de semana.

Esta vez no tengo ganas de escribir sobre las nuevas tendencias musicales que deslumbran o los exponentes que están dando de qué hablar, que en la mayoría de los casos ni siquiera son venezolanos. Me parecen caprichos al momento de repasar el contexto en el que nos sumergimos. A veces me cuestiono la existencia de esta columna cuando aquí las necesidades son cada vez más básicas.

Aunque sea la cantante más buena onda y sensible del pop o de la vanguardia sonora, no creo que a Björk le interese que en este paraíso tropical nos estén matando a balazos. Ni estoy seguro de que sepa dónde está ubicada esta nación en la que fans no le faltan. Si bien no era mi pana, me perturbó el asesinato de Libero Iaizzo, manager de Caramelos de Cianuro. Lo conocía, así como a Onechot, con quien sí compartimos una longeva amistad y se transformó en otra víctima del hampa que palpita en este maravilloso y al mismo tiempo malogrado terruño. Y es que hoy ni los artistas se salvan de la violencia que sacude a este pedazo suramericano en el que se confundió la reivindicación con la impunidad.

Me conmovieron las palabras del guitarrista de Caramelos, el Enano, cuando Globovisión lo contactó y, entre lágrimas, a minutos de actuar en el festival mexicano Vive Latino 2012, expresó: "No entiendo por qué pasa esta vaina en este país". Yo tampoco. Así como nunca comprendí que la movida local de rock, un género que grita pidiendo verdad en lugar de auxilio, y que señala lo que está mal pero no exige sangre para remediarlo ­parafraseando a Pete Townshend de The Who­, no reflejara durante la última década lo que sucede y, en cambio, sustentara sus tópicos en la rumba con los panas, en la redundante e infinita pobreza, en la jeva de turno o en el existencialismo mancebo (La Vida Bohème fue lo más irreverente que conocí, a pesar de que leyeran a Jean-Paul Sartre). La música es uno de los mayores generadores de cambio de la historia del arte. Al igual que a mí, seguro que a ti te removió algo en tu estómago. Es hora de que las canciones abandonen la anhedonia, y nuevamente se conviertan en soporte para la reflexión. No hay que darle tantas vueltas a la acción.


CIUDAD CARACAS, 31 de Marzo de 2012
Los jóvenes cantaron por la vida y la paz en Miranda

A las 5: 00 pm aún no había arrancado la estridencia en la Concha Acústica del Parque Generalísimo Francisco de Miranda. Estridencia porque se trataba del tañir de guitarras eléctricas, amalgamadas de hip hop, reggeton, ska y mucha juventud. Entretanto, un Dj se encargaba de colocar música y los jóvenes iban ubicándose en sus lugares. La rumba prometía.

Y fue así. El “Concierto por la Vida y la Paz en Miranda”, en el Parque Generalísimo Francisco de Miranda, organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información (Minci), arrancó con Bituaya, que puso a bailar a los muchachos y obligaron a mover los pies a muchos adultos que allí se encontraban.

Bituaya, un colectivo que nació en 2009 en el Núcleo Endógeno Cultural El Valle, está integrado por Piki Figueroa (compositor y cantante), Eikilin (cantante) y Dr. F (tecladista). Ayer no vimos a Kronopio y sí a Marco Espinoza en las tumbadores, quien además es director de una banda salsera denominada Afrocódigo.

Lo cierto es que Bituaya cumplió su cometido y con su característico sonido electrónico, en el fusionar de ritmos caribeños, dejaron colar la sabrosa y extraña cumbia en su estilo, así como también algo de guajira entremezclada con el son cubano.

En verdad los muchachos dieron un buen espectáculo. Kronopio, el antiguo Dj, no estuvo en el evento porque al parecer se retiró para formar su propia agrupación.

MCKLOPEDIA

Además de Bituaya, Baroni y Oscarcito, se presentaría Mckclopedia en el programa. Fue precisamente esta última agrupación a la que le tocó el segundo turno.

McKlopedia, también conocido como Vendetta, nació en Caracas, el 18 de marzo de 1986, es famoso por su lírica inagotable e improvisación al ritmo del rap. En esta oportunidad presentó su más reciente sencillo titulado Lo que tú quieras que sea.

Mención destacada merece el vocalista de la agrupación, Ramsés Meneses, un joven que en su momento se identificó con el rap, tomándolo como filosofía y forma de vida. Influenciado inicialmente por las vivencias en una zona central de Barquisimeto y la isla de Margarita, conoce a Ice, quien se convierte en su primer mentor y en el futuro lo bautiza como “Mcklopedia”, haciendo referencia en tono jocoso a que jamás se le agotaban las palabras, lo que anoche pudimos comprobar en un alarde de destreza en el uso de la palabra, abordando con soltura y rima temas sociales de la actualidad.

BARONI ON TIME Y OSCARCITO

Lo caribeño arropa lo moderno. Prueba de ello son Baroni On Time y el mismo Oscarcito.

El primero, reggetonero de postín, hizo mover a quienes asistieron al Parque Miranda. En cuanto a Oscarcito, quien se inició en el pop, una vez más logra sacarle aplausos al público con la interesante propuesta musical, donde se pasea sobre los distintos géneros musicales urbanos.

ÁNGEL MÉNDEZ/ CIUDAD CCS
FOTO NANCY CERVANTES