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lunes, 4 de noviembre de 2013

ECONOMÉTRICAMENTE, NUESTRO

EL NACIONAL - Lunes 04 de Noviembre de 2013     Opinión/7
Lawrence R. Klein (1920-2013)
Con razón se le conoció como el padre de la econometría aplicada, habiendo desarrollado los primeros modelos predictivos de la economía norteamericana
PEDRO A. PALMA

El 20 de octubre pasado falleció Lawrence R. Klein, uno de los economistas más influyentes del siglo XX y ganador del Premio Nobel de Economía de 1980, quien no solo hizo aportes importantes a la teoría económica y a la aplicación de las matemáticas y la estadística al análisis económico, sino que fue pionero en el desarrollo y aplicación de modelos econométricos a la predicción del comportamiento económico bajo diferentes escenarios y supuestos. Con razón se le conoció como el padre de la econometría aplicada, habiendo desarrollado los primeros modelos predictivos de la economía norteamericana, que después sirvieron de base para el desarrollo de complejos modelos predictivos de diferentes economías, tanto del mundo industrializado como de países emergentes.
Desde su cátedra en el Departamento de Economía de la Universidad de Pennsylvania en Filadelfia, donde ostentaba el título de Benjamin Franklin Professor, la máxima distinción académica de esa universidad reservada a muy pocos profesores de esa casa de estudio, Klein fue mentor y guía de una pléyade de economistas de las más diversas procedencias, quienes desarrollaron modelos econométricos de las economías de donde eran oriundos y aplicaron esos instrumentos para predecir el comportamiento de estas economías, o para determinar cómo reaccionarían las mismas ante cambios en las políticas económicas que en ellas se implementaran.
Fue el creador de Wharton Econometrics Forecasting Associates (WEFA) un centro de predicción económica adscrito a la conocida escuela Wharton de la Universidad de Pennsylvania, que ofrecía servicios de asesoría macroeconómica a diversas organizaciones públicas y privadas, y que fue pionera en la prestación de ese tipo de servicios a nivel mundial. También fue el creador y director principal del Proyecto Link, un grupo académico de profesionales de la economía adscrito a la Universidad de Pennsylvania y auspiciado por las Naciones Unidas, integrado por economistas internacionales que habían desarrollado modelos econométricos de sus respectivos países, con la finalidad de utilizar estos instrumentos de análisis para la estimación de predicciones económicas mundiales. Tuve el honor de ser invitado por Klein a formar parte de este grupo a comienzos de los años ochenta y ulteriormente a ser miembro de su comité ejecutivo, lo cual me dio la oportunidad de interactuar con destacados colegas del mundo entero, y entrar en un estrecho contacto con quien había sido mi maestro y guía durante mis estudios de doctorado en la Universidad de Pennsylvania. De esa vinculación nació una estrecha amistad que se mantuvo y acrecentó durante muchos años, pudiendo así palpar mucho más de cerca las extraordinarias condiciones humanas que él poseía. A pesar de su brillo y genialidad, reconocidos y admirados por todos los que lo conocíamos, era una persona de gran modestia, bondad y generosidad, siempre dispuesto a ayudar y a dedicarle su valioso tiempo a cualquier persona que se le acercara en búsqueda de su orientación y sapiencia.
Como viajero incansable que era atendiendo las múltiples invitaciones que le hacían desde todos los lugares del orbe para dictar conferencias o para participar en eventos académicos, estuvo entre nosotros en tres oportunidades invitado por Cordiplan y por el IESA para participar en sendos foros donde se analizaron las perspectivas económicas mundiales.
Curiosamente, el lunes 21 de octubre pasado, cuando se estaba dando inicio a la reunión semestral del Proyecto Link en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, nos enteramos de su deceso ocurrido pocas horas antes, noticia que nos llenó de nostalgia a todos los que habíamos compartido con él en tantas gratas ocasiones.
Para mí ese fue un momento particularmente triste, pues no sólo se había ido el maestro del que tanto aprendí, sino también el amigo a quien tanto aprecié.
Ver: http://www.wharton.upenn.edu/125anniversaryissue/klein.html

viernes, 6 de septiembre de 2013

INDICADORES

EL NACIONAL - Lunes 06 de Mayo de 2013     Opinión/8
Desequilibrios
Muchas de las medidas correctivas de los desequilibrios existentes tendrán repercusiones inflacionarias y recesivas, las cuales serán difíciles de evitar
PEDRO A. PALMA

La economía venez-lana se encuentra en una situación crítica debido a la concurrencia de varios desequilibrios que la aquejan y que hay que corregir, tarea nada fácil y compleja que hay que acometer, pues su postergación agravaría los problemas, con consecuencias cada vez más negativas. Ello exige la implementación de una serie de medidas que se reflejarán sobre variables clave, como la inflación, la producción, el empleo y la calidad de vida, particularmente en el corto plazo.
Esos desequilibrios están presentes en las finanzas públicas, en el área cambiaria, en los mercados monetario y financiero, en las actividades productivas y de distribución, y crean severos problemas de desabastecimiento, en la industria petrolera, y en la economía real, esto último debido a las limitaciones del aparato productivo interno para satisfacer la demanda, lo cual aumenta la dependencia de las importaciones.
Por razones de espacio, sólo me referiré a los dos primeros de esos problemas. El desequilibrio de las finanzas públicas se ha producido por el manejo irresponsable de los recursos del Estado durante mucho tiempo, particularmente en los últimos años, en los que el Gobierno ha gastado en forma disparatada, ignorando las reglas fundamentales de prudencia y control que se deben observar en esta materia.
Eso ha generado grandes déficits debido a que los gastos exceden los ingresos ordinarios en cantidades crecientes, al punto de que las necesidades de financiamiento del sector público en su conjunto en 2012 se calculan conservadoramente en un monto equivalente a 15% del PIB. Ello ha hecho que el endeudamiento, tanto externo como interno, haya crecido intensamente, con el agravante de que el BCV se ha transformado en el principal financiador local de las empresas públicas.
De hecho, el año pasado Pdvsa acudió al instituto emisor en busca de un masivo financiamiento, a pesar de estar vendiendo el petróleo al mayor precio histórico. Entre los correctivos al desequilibrio fiscal están la racionalidad del gasto público, el posible incremento de impuestos como el IVA, la implantación de nuevos tributos como el que pecha los débitos bancarios, el aumento de las tarifas de los servicios públicos, la revisión de los precios de bienes públicos como la gasolina, la racionalidad del endeudamiento, así como el ajuste periódico del tipo de cambio oficial, lo cual, además de generar ingresos para el fisco, corrige la sobrevaluación de la moneda.
El desequilibrio cambiario que hoy se vive, y que se manifiesta por la escasez de divisas, por la sobrevaluación y por el precio dislocado del dólar en el mercado paralelo, lleva a la necesidad de tomar una serie de acciones dentro del esquema de control de cambios que el Gobierno insiste en mantener.
Entre éstas están los ajustes periódicos del tipo de cambio oficial con el fin de corregir la elevada sobrevaluación, que aún persiste después de la última devaluación a 6,30 bolívares por dólar, destrabar el suministro de divisas preferenciales, legalizar el mercado paralelo y actuar sobre él con el fin de cerrar la enorme brecha entre los tipos de cambio oficial y libre, para lo cual es necesario restringir la liquidez que se pueda canalizar hacia ese mercado para la adquisición de dólares. Todo lo anterior, obviamente, exige que el BCV disponga de una mayor cantidad de divisas para ofertar, para lo cual se necesita aumentar el flujo de moneda extranjera hacia el país y cambiar la asignación de divisas, al reducir las asistencias financieras a otras economías y minimizar la canalización de recursos hacia fondos como el Fonden.
Muchas de las medidas correctivas de los desequilibrios existentes tendrán repercusiones inflacionarias y recesivas, las cuales serán difíciles de evitar. Al igual que una persona que enferma de gravedad, una economía que adolece de los desequilibrios descritos tiene que someterse a terapias molestas, pero necesarias.

lunes, 22 de abril de 2013

ECONÓPOLIS (1)

EL NACIONAL - Lunes 08 de Abril de 2013     Opinión/10
Antagonismo y balance económico (I)
Keynes propuso que al Estado le tocaba jugar un papel fundamental a través de la implementación de una política de gasto público
PEDRO A. PALMA

En uno de sus recientes artículos, Paul Krugman, destacado economista norteamericano, describía con claridad la polémica del análisis macroeconómico que se desarrolló durante el siglo XX.
Al estallar la gran crisis de los años treinta poco era lo que aportaban los economistas predominantes de la época, llamados los neoclásicos, en la búsqueda de la vía para abatir la profunda depresión que se vivía. Fue entonces cuando el genial economista inglés John Maynard Keynes planteó una revolucionaria solución que ayudó a sacar la economía del marasmo en que se encontraba. Contrario a lo que decían los neoclásicos, quienes sólo sugerían paciencia para que la economía por la acción de sus fuerzas naturales solventara el problema, Keynes propuso que al Estado le tocaba jugar un papel fundamental a través de la implementación de una política de gasto público francamente expansiva para la construcción de obras públicas que generaran empleo, lo cual, a su vez, estimularía el consumo privado y con él la producción, ya que las fábricas, que se encontraban paradas por falta de mercado, comenzarían a producir de nuevo, contratando a su vez a nuevos trabajadores que también consumirían más, reforzándose así la recuperación. El éxito de esa receta consagró la política fiscal como la vía para resolver los problemas de recesión económica, quedando la política monetaria verdaderamente relegada. El dinero no importaba, se pensaba.
Un extenso estudio realizado por Milton Friedman y Anna Schwartz, titulado Una historia monetaria de los Estados Unidos 1867-1960 , publicado a comienzos de la década de los sesenta, buscaba reivindicar la relevancia de la política monetaria, transformándose en uno de los pilares centrales de una nueva escuela de pensamiento económico, la escuela monetarista, abanderada por Friedman y basada en la Universidad de Chicago. La misma sostenía que era precisamente la manipulación de la oferta monetaria la que realmente influía en el comportamiento de la economía, y ratificaba que una expansión excesiva de medios de pago producía inflación, un fenómeno típicamente monetario.
Los seguidores de las ideas de Keynes, también conocidos como los post keynesianos, afrontaron nuevos problemas, ya que una vez vencida la depresión por la vía de la expansión fiscal, el mantenimiento de esa política de gasto público creciente a la larga llevaba a situaciones cercanas al pleno empleo donde escaseaban los factores de producción, limitándose cada vez más las posibilidades de aumento de la oferta de bienes y servicios que se requería para satisfacer la creciente demanda. El resultado obvio era la inflación, haciéndose entonces necesario el freno del consumo para evitar que los precios siguieran subiendo. De esta forma se caía en el dilema de que la cura de la recesión a la larga generaba inflación, y la reducción de ésta exigía restricción fiscal y monetaria, generándose recesión.
Fue así como surgió el antagonismo de las dos escuelas, por una parte, la post keynesiana que defendía la política fiscal como el principal instrumento para evitar la recesión o reducir la inflación, manteniendo igualmente que las acciones de política monetaria podían jugar un papel importante y, por la otra, la escuela monetarista que postulaba que era a través de la política monetaria la única forma de influir efectivamente en la economía, evitándose la inflación a través de un control estricto de la expansión monetaria.
Sin embargo, la creencia generalizada de que la cura de la recesión llevaba a la inflación y el abatimiento de esta generaba recesión cambió radicalmente a fines de los años sesenta y comienzos de los setenta, cuando apareció un fenómeno desconocido, la estanflación, es decir, estancamiento económico conjuntamente con inflación. Se planteaba así un nuevo gran reto: cómo explicar la simultaneidad de ambos fenómenos y cómo corregirlos. Eso lo analizaremos en nuestro próximo artículo.

Breve nota LB: Para quienes entendemos demasiado poco de los fenómenos económicos, suele irritarnos una circunstancia: los economistas del gobierno no refutan concreta y específcamente a los de la oposición; y los de la oposición no refutan concreta y específicamente a los gobierno. Todo, con las excepciones de rigor.

ECONÓPOLIS (2)

EL NACIONAL - Lunes 22 de Abril de 2013     Opinión/8
Antagonismo y balance económico (II)
La economía es un balance en el que todos tienen un papel que jugar, debiéndose buscar siempre la maximización de los aciertos y la minimización de las fallas
PEDRO A. PALMA

A mediados de del siglo XX existía la creencia de que los problemas de inflación y recesión eran antagónicos y no podían coexistir, ya que el abatimiento del primero generaba el segundo y viceversa. Sin embargo, a fines de los años sesenta y comienzos de los setenta surgió la estanflación, es decir, estancamiento económico con inflación. Aparecía un nuevo gran reto: cómo explicar la simultaneidad de ambos fenómenos y cómo corregirlos.
En dos trabajos pioneros e independientes elaborados a fines de los años sesenta por Milton Friedman y Edmund Phelps, se destacó la relevancia de las expectativas en el comportamiento económico.
Sostenían ellos que en una situación de inflación prolongada los trabajadores reforzaban sus demandas salariales, para así evitar que la inflación futura esperada minara el poder de compra de sus remuneraciones. Esto, a su vez, reducía la demanda de mano de obra y generaba un mayor desempleo. En otras palabras, explicaban cómo se podría materializar un fenómeno de mayor inflación y mayor desempleo en una economía desarrollada, situación desconocida en Estados Unidos, aunque muy común en países subdesarrollados. Con la aparición de la estanflación se inició una verdadera revolución en el análisis macroeconómico, y surgieron distintas escuelas que buscaban explicar las nuevas realidades, basándose varias de ellas en las ideas revolucionarias de Friedman y Phelps.
Una de éstas, quizá la más conocida, fue la escuela de las expectativas racionales, liderada por Robert Lucas, de la Universidad de Chicago, y Thomas Sargent, entonces profesor en la Universidad de Pennsylvania y luego en la Universidad de Minnesota.
Estas escuelas sostenían que las políticas económicas implantadas por los gobiernos tendían a perder efectividad, ya que la anticipación de los agentes económicos a las medidas gubernamentales, debido a las experiencias previamente vividas, hacían que estos tomaran medidas para neutralizar los efectos de las políticas que se esperaban. Sólo en el caso de que los gobiernos tomaran medidas sorpresivas e inesperadas se podría influir sobre la economía. En otras palabras, estas escuelas minimizaban la capacidad de los Estados de influir en la economía. Con el tiempo se generalizó la creencia de que lo que manejaba la economía eran los mercados, debiendo el Estado minimizar su injerencia. Milton Friedman se transformó en el paladín de la economía de libre mercado, política aplicada en varios países en desarrollo, donde los resultados en materia de progreso social y desarrollo integral no fueron los esperados.
No tardó entonces en producirse el movimiento pendular, rechazándose las políticas liberales de libre mercado para dar paso a un anacrónico sistema de socialismo combinado con populismo, en el que el culpable de todos los males sociales y económicos es el afán especulativo y depredador de la empresa privada, el cual tiene que ser neutralizado o destruido por el Estado en favor de la población de menores recursos, Estado que debe ser el propietario de la mayor parte de los medios de producción.
Sobradas razones tenemos para concluir que ese tampoco es el camino a seguir.
Muchos le reconocen a Friedman sus virtudes como economista, científico y comunicador, pero le critican su convicción de que los mercados siempre funcionan y que son lo único que funciona, cosa que no es cierta. En muchos casos los mercados no funcionan correctamente y es necesaria la regulación y supervisión del Estado, pero, igualmente, el manejo predominante de la economía por el Estado es indeseable por inoperante e ineficiente.
Creo que la economía es un balance en el que todos tienen un papel que jugar, debiéndose buscar siempre la maximización de los aciertos y la minimización de las fallas. Por ello, cuando un colega me catalogó como un "economista radical de centro", me pareció una definición acertada de lo que, desde mi punto de vista, debe ser un economista.

lunes, 17 de diciembre de 2012

CUENTA (1)

EL NACIONAL - Lunes 17 de Diciembre de 2012     Opinión/15
Por qué hay que devaluar
Durante los últimos meses el precio de la divisa en el mercado negro se ha disparado, debido, por una parte, a la restricción de la oferta y, por la otra, el incremento desmedido de la demandad
PEDRO A. PALMA

Cada vez se oye con mayor insistencia que el bolívar será devaluado, debiéndose aclarar que esa acción se refiere a la modificación de las tasas oficiales de Cadivi y de Sitme dentro del esquema de control de cambios vigente. Pero, si la devaluación de una moneda es tan impopular, ¿por qué insistir en ella? La respuesta es que para mantener fijo o inalterado un tipo de cambio por períodos prolongados, tienen que darse una serie de condiciones que no están presentes en nuestra economía.
Al ser la inflación interna muy superior a la foránea, los productos locales se encarecen más acentuadamente que en otros países, excepto el dólar, cuyo precio oficial se ha mantenido inalterado por largo tiempo. De allí que resulte muy atractivo comprar divisas para importar, pues con ellas se pueden adquirir más productos fuera en comparación a lo que se puede comprar localmente con los bolívares que éstas cuestan; esto explica en buena medida por qué las importaciones han aumentado tan intensamente.
Adicionalmente, el aparato productivo interno ha perdido capacidad competitiva, pues los productos importados son cada vez más baratos en comparación con los locales, ya que la alta inflación interna hace que los costos de producción en bolívares aumenten considerablemente; pero al mantenerse inalterado el tipo de cambio, los costos en dólares también aumentan de forma apreciable, y mucho más intensamente que los de los productores en otras partes del mundo. Esto no sólo estimula las importaciones, sino que destruye el aparato productivo interno, pues al no poder competir con los bienes foráneos, los productores locales cierran sus plantas y se transforman en importadores de lo que antes producían, exacerbando así la dependencia de suministro externo y reduciendo las oportunidades de trabajo.
Otro factor presente en nuestra economía que compele a devaluar es el actual divorcio entre las tasas de cambio libre y oficiales. Durante los últimos meses el precio de la divisa en el mercado negro se ha disparado, debido, por una parte, a la restricción de la oferta y, por la otra, al incremento desmedido de la demanda, estimulada por la incertidumbre política reinante, y por la abundancia de liquidez que hoy existe a raíz del crecimiento desmedido del gasto público. Eso ha hecho que la apetencia por dólares preferenciales no tenga límites, pues resulta un excelente negocio adquirir divisas subsidiadas y muy baratas para luego venderlas en el mercado negro a un precio substancialmente mayor. Ello, además de alentar la corrupción, se ha traducido en restricciones cada vez más estrictas para el acceso a esas divisas, creando severos problemas a múltiples productores que no pueden importar los insumos que requieren, pudiéndose producir en el futuro inmediato problemas de desabastecimiento y de aumento de precios. Adicionalmente, aquel diferencial de tasas, combinado con la incertidumbre cambiaria existente, genera presiones inflacionarias, ya que los precios tienden a establecerse en base a los costos esperados de reposición, pues aun cuando un productor esté produciendo con insumos importados con dólares preferenciales, no puede establecer sus precios basado en esos costos, pues no sabe si al momento de reponer sus insumos se verá obligado a comprar las divisas a precios muy superiores.
Adicionalmente, el ajuste de las tasas preferenciales contribuiría a mitigar el desequilibrio fiscal, pues le generaría mayores ingresos al fisco y diluiría la deuda pública interna.
Como se ve, sobran razones para devaluar, entre otras cosas, para disminuir la enorme sobrevaluación de la moneda y para reducir la disparidad con la tasa libre, que tantos problemas genera. Seguir posponiendo el ineludible ajuste cambiario es incrementar el problema que inevitablemente tendrá que afrontarse, pero con consecuencias cada vez más negativas y dolorosas.
Es inútil pretender tapar el sol con un dedo.

Ilustración: František Kupka

miércoles, 1 de agosto de 2012

DÓLARES DE CABEZA (4)

EL NACIONAL - Lunes 30 de Julio de 2012     Opinión/8
Cuentas en moneda extranjera
La nueva normativa podría permitirle a muchos residentes tener acceso a dólares preferenciales que antes no podían adquirir por no tener una cuenta en el exterior, lo cual es algo positivo
PEDRO A. PALMA

El nuevo convenio cambiario número 20 autoriza a empresas extranjeras asociadas con el Estado, así como a personas naturales o jurídicas residenciadas o domiciliadas en el país, a mantener cuentas bancarias en moneda extranjera en los bancos locales. Esta decisión tendrá, o podrá tener, una serie de implicaciones importantes. Así, las empresas extranjeras podrán recibir fondos del exterior y convertirlos en moneda local al tipo de cambio oficial, con el fin de obtener los bolívares que requieren para sus operaciones.
Esto podría traducirse en una mayor oferta de dólares proveniente del exterior, aunque de carácter marginal, pues el financiamiento de las operaciones y proyectos que desarrollan estas empresas tiende a ser local.
Sin embargo, de ser ciertos los rumores de que algunas de estas empresas venden en el mercado negro parte de los dólares que reciben del Estado, con el objetivo de obtener muchos más bolívares que si los vendieran al BCV al tipo de cambio oficial, con esta nueva normativa se pudiera tratar de evitar esa práctica ilícita, porque la autoridad monetaria tendría un control más directo de los dólares que entren o salgan de esas cuentas locales en divisas. No obstante, ello podría traducirse en una restricción de oferta en ese mercado paralelo y en una mayor presión al alza del tipo de cambio libre, ensanchándose así la brecha entre los tipos de cambio oficiales y el negro, implicando esto más presión inflacionaria e incentivos aún mayores de obtención de divisas preferenciales a través de prácticas ilícitas, lo que entrabaría aún más el ya enrevesado control cambiario.
Con respecto a las personas naturales, la nueva normativa podría permitirle a muchos residentes tener acceso a dólares preferenciales que antes no podían adquirir por no tener una cuenta en el exterior, lo cual es algo positivo.
Sin embargo, esto, además de incrementar la demanda de divisas, podría incentivar prácticas ilícitas a través de la apertura masiva de cuentas bancarias en moneda extranjera para obtener dólares preferenciales que se transfieran a cuentas en el exterior de personas que aportan los bolívares para la realización de las operaciones, por lo que los titulares de las cuentas locales servirían como simples intermediarios. Algo muy parecido a lo sucedido con los cupos de Internet y de viajeros que ha otorgado Cadivi.
Otro aspecto novedoso de la nueva norma cambiaria es que Pdvsa podrá utilizar 5% del saldo promedio mensual que mantenga en moneda extranjera producto de sus exportaciones, para adquirir bonos denominados en dólares emitidos por la República o por sus entes descentralizados, papeles que después serán negociados por medio del Sitme. Con ello se busca, por una parte, elevar la oferta de divisas que se pueden adquirir a través de este sistema administrado por el BCV y, por la otra, permitirle a Pdvsa captar más bolívares por los dólares que vende localmente, ya que obtendría 5,30 bolívares por dólar en vez de los 4,2893 bolívares que recibe al venderle esas divisas al BCV.
De ser ciertos los rumores de que Pdvsa vende dólares en el mercado libre por medio de intermediarios, el mecanismo propuesto podría buscar impedir esas prácticas, haciendo que la empresa estatal vea más bien reducido su ingreso en bolívares por la venta de sus dólares, situación que complicaría aún más sus restricciones de caja.
Esto, a su vez, constreñiría la oferta en el mercado libre y elevaría el precio del dólar que allí se transa.
Adicionalmente, tienen razón los bancos al decir que las nuevas cuentas les implicarán un aumento de sus pasivos en divisas, debiendo también aumentar paralelamente sus activos en moneda extranjera, por lo que deben flexibilizarse los límites hoy existentes en esta materia.
Como se ve, la aplicación de las nuevas normas, si bien pueden generar beneficios, también pueden acarrear problemas que enreden aún más las cosas de lo que ya están.


Ilustración: http://shotnroll.com/2010/08/two-colored-visions-the-art-of-black-and-white-photography/

lunes, 2 de julio de 2012

PEQUEÑO EJERCICIO HOROSCOPAL

EL NACIONAL - Lunes 02 de Julio de 2012     Opinión/8
Años que terminan en 3
La posible profundización de la crisis europea, y la desaceleración en las economías de Estados Unidos y de China puede traducirse en severas limitaciones
PEDRO A. PALMA

Curiosamente, durante las últimas décadas los años terminados en 3 tienen una característica común: han sido años de profundas crisis económicas.
Así, 1983 se inició con unas masivas salidas de capital y caídas de las reservas internacionales, en respuesta al debilitamiento de los precios petroleros, y a las expectativas de devaluación creadas por los menores ingresos de exportación y por la alta sobrevaluación del bolívar que entonces existía. Estas circunstancias desencadenaron el famoso "viernes negro" el 18 de febrero, con el establecimiento del control de cambios de Recadi, y se puso así fin al régimen de libertad cambiaria con tipo de cambio único y fijo, que estuvo entre nosotros por varias décadas. La devaluación implícita en esa medida, combinada con la restricción al acceso de las divisas y el redoblamiento de controles de precios, hizo que ese año se materializara una fuerte recesión y un agudo aumento del desempleo, lo que creó una situación muy difícil en el último año de la administración de Luis Herrera Campins.
1993 se caracterizó por un nuevo debilitamiento de los precios del petróleo, por un importante repunte de la inflación y por una crisis política creada por las dos intentonas de golpe del año precedente y por el enfrentamiento del Gobierno con el Poder Legislativo. Esto deterioró la confianza del público y generó masivas fugas de capital que obligaron al Banco Central de Venezuela a implantar una política monetaria severamente restrictiva, lo que disparó las tasas de interés. Todo ello creó una situación económica muy precaria que se vio agravada por la crisis política debido a la defenestración de Carlos Andrés Pérez, al escaso apoyo de los partidos al gobierno interino de Velásquez y al sesgo populista de la campaña presidencial de ese año.
2003 fue un año caótico. La continuación del paro petrolero hasta febrero, y el despido de más de 18.000 empleados de Petróleos de Venezuela tuvieron efectos devastadores, que se aunaron a la drástica contracción de la capacidad de compra de los ingresos de los trabajadores y a los despidos masivos debido a la quiebra de múltiples empresas, para crear una situación laboral y social muy adversa. Esto, combinado con el clima de confrontación política, se tradujo en salidas masivas de capital que forzaron a la imposición de un nuevo control cambiario que aún está vigente. La escasez de divisas que se generó, así como los severos controles de precios que se impusieron y que condenaron a múltiples productores a trabajar a pérdida, contribuyeron a crear una situación económica devastadora, caracterizada por una profunda recesión, alta inflación y un desempleo suprior a 18%.
De allí que sea válido preguntarnos si debemos esperar que esos aciagos escenarios se repitan en 2013. Desgraciadamente, creo que las posibilidades de que ello suceda son elevadas. La posible profundización de la crisis europea, y la desaceleración en las economías de Estados Unidos y de China puede traducirse en severas limitaciones a las posibilidades de exportar de los países emergentes, en la acentuación de la caída de los precios de los commodities --el petróleo entre ellos--, y en la restricción y encarecimiento del financiamiento internacional. Ello, combinado con las limitaciones de producción y exportación petrolera que tenemos, con las escasas reservas líquidas de moneda extranjera, con la dependencia cada vez mayor de suministro externo de insumos y bienes de consumo, con el dislocado endeudamiento externo que estamos contrayendo, con la sobrevaluación del bolívar que hoy existe, con la ausencia de inversión extranjera que captamos, y con el mermado sector productivo interno de que disponemos, nos pone en una posición muy vulnerable ante un eventual agravamiento de la crisis internacional en marcha.
Ojalá que ese sombrío panorama no se materialice, y que podamos decir que el próximo año no será similar a los años terminados en 3 de las décadas pasadas.

lunes, 18 de junio de 2012

PETROLEACIÓN

EL NACIONAL - Lunes 18 de Junio de 2012     Opinión/10
Caída de precios petroleros
La reducción de los ingresos petroleros generaría un endeudamiento aún más intenso, tanto interno como externo, y el redoblamiento del financiamiento de gasto con dinero inorgánico
PEDRO A. PALMA

La reciente desaceleración económica en Europa y en otras importantes naciones se ha traducido en un menor consumo energético, lo que ha hecho que los precios petroleros hayan caído más de 22% en tan sólo tres meses, y que exista el riesgo de que esa contracción continúe en el futuro inmediato si la crisis en el viejo continente se agrava. Dado que hoy nuestra dependencia de la renta petrolera es mayor que nunca, es fácil inferir las nefastas consecuencias que la continuación de esa tendencia puede ocasionar en nuestra economía.
Precios más bajos significan menores ingresos de divisas y merma en la captación de recursos del sector público, y esto lleva a la lógica conclusión de que también implicarían, entre otras cosas, restricciones mayores en la asignación de moneda extranjera a precios subsidiados para el sector privado, recortes de gasto público y reducción de las importaciones. No me cabe duda de que, de mantenerse la caída de los precios petroleros, el acceso a las divisas preferenciales se limitaría grandemente, se intensificarían las corruptelas y proliferarían las prácticas y gestiones de todo tipo con el fin de obtener la mayor cantidad posible de los escasos dólares disponibles.
Adicionalmente, la mayor restricción cambiaria forzaría a la búsqueda de moneda extranjera en otras fuentes, específicamente en el mercado paralelo.
Si la caída de los precios petroleros genera restricción de oferta en ese mercado, y por otra parte estimula la demanda, es obvio esperar que el tipo de cambio libre suba, genere presiones inflacionarias adicionales y trabas aún mayores en el manejo del control cambiario debido al ensanchamiento de la brecha entre las tasas libre y preferencial.
De lo que no estoy seguro es de que la caída de los precios de los hidrocarburos se traduzca en restricciones de gasto público, por lo menos en el futuro inmediato, ya que ante la proximidad de las elecciones el Gobierno intentaría a toda costa continuar con su política de franco aumento de sus erogaciones con el fin de obtener dividendos políticos.
Ahora bien, si no se modifica el tipo de cambio oficial y la entrada de divisas merma, los ingresos públicos serían menores, lo que aumentaría el déficit. Por ello creo que la reducción de los ingresos petroleros generaría un endeudamiento aún más intenso, tanto interno como externo, y el redoblamiento del financiamiento de gasto con dinero inorgánico creado por el BCV.
Ello, a su vez, generaría crecimientos aún más intensos de la oferta monetaria y del consumo, con el consecuente efecto inflacionario.
Si se quisiera evitar el agravamiento de la inflación, el crecimiento de la demanda de bienes y servicios tendría que venir acompañado de una mayor oferta, la cual no podría generarse a través de la expansión de la producción interna, dadas las severas limitaciones que tiene el aparato productivo local como consecuencia de la ausencia de nuevas inversiones, de las expropiaciones y del acoso a la empresa privada, así como de la manifiesta ineficiencia de las empresas manejadas por el Estado.
De esta forma, la mayor oferta tendría que generarse a través de masivas y crecientes importaciones, que exigirían la disponibilidad de abundantes divisas. No obstante, las menores exportaciones petroleras generadas por la baja de los precios, las elevadas salidas de capitales privados y los bajísimos niveles de reservas internacionales líquidas u operativas, las cuales hoy sólo equivalen a unos pocos días de importaciones, se conjugarían para dificultar la generación de divisas en las cantidades requeridas por las mayores compras foráneas. Esta es una razón adicional que se aunaría a las ya mencionadas para prever un incremento notable del endeudamiento externo a un elevadísimo costo.
Todo lo anterior demuestra la enorme vulnerabilidad de nuestra economía al depender de una variable tan volátil como es el precio internacional del petróleo.

EL UNIVERSAL, Caracas, 18 de Junio de 2012
Contando los barriles
ANGEL GARCÍA BANCHS 

Después del pago del préstamo chino, los descuentos y préstamos a Cuba y Petrocaribe, y el pago de la Misión Barrio Adentro, lo que queda de flujo de caja libre en dólares es el equivalente a 1 millón de barriles al día - i.e. unos 40,2 mil millones de dólares al año a 110$/barril (claramente, lo anterior sin contar la deuda en divisas que cada año se emite, lo cual anualmente alcanza, digamos, unos 25 mil millones de dólares más).La cuenta es sumamente sencilla. Tal y como indicamos primeramente en Econométrica; como lo sostenía la Oficina de Información Energética de EEUU (EIA, siglas en inglés); como lo habría corroborado en comunicación al presidente Chávez con fecha 15/04/2011 el propio presidente de Pdvsa y ministro del Poder Popular para la Energía y Petróleo, Rafael Ramírez (punto de cuenta Nro. 062-11, p. 3, el cual se coló a la opinión pública); así como lo confirma ahora en mayo, por primera vez, aclarando que la faja sí se incluye, la Agencia Internacional de Energía (IEA, siglas en inglés), nuestra industria petrolera, simplemente, no produce los 3,2 millones de barriles diarios que dicen las autoridades, sino tan solo 2,4 millones de barriles al día (acá la prueba: http://omrpublic.iea.org/currentissues/full.pdf, p. 19)
El resto es sencillo. Venezuela, como se dijo, produce  2,4 millones de barriles al día. Pero, de esa cifra, las ventas para el consumo (y el contrabando), a no más de 3$/barril, alcanzan unos 0,7 millones de barriles al día, por lo que terminamos exportando, aproximadamente, 1,7 millones de barriles diarios en total.
Pero, la cuenta ahora es que sigue. De los 1,7 millones de barriles al día que exportamos, 0,2 millones van diariamente al pago del préstamo chino (esto lo dice el propio ministro), y 0,25 millones van prácticamente regalados (financiados al 1% anual) a Cubapetróleo (Cienfuegos) y el resto de Petrocaribe.
Así 1,7 millones de barriles al día menos la suma de 0,2 y 0,25 millones de barriles al día, deja como remanente 1,25 millones de barriles diarios. Pero, falta una última cuenta, y ésta es cuánto nos cuesta la Misión Barrio Adentro que anualmente pagamos a Cuba. Simple como las matemáticas, la respuesta es: 0,25 millones de barriles al día, al menos, a un promedio de 110$/barril. Sí, así es un poco más de 10,0 millones de dólares al año (para el lector desconfiado acá las cifras de Castañeda, Rolando H para el año 2008, http://cubasource.org/pdf/venezuelacuba_castaneda_asce.pdf).
Esto explica el porqué del limitado ingreso de divisas al BCV provenientes de Pdvsa y, desde el lado de la oferta, el porqué de la escasez de divisas.


Fotografía: Tomada de la red

viernes, 16 de marzo de 2012

SEGUIDILLA

EL NACIONAL - Lunes 12 de Marzo de 2012 Opinión/7
Argentina, siguiendo nuestros pasos
Se está estudiando una nueva política monetaria y se teme que con ella se pretenda utilizar las reservas internacionales para financiar gasto, de forma similar a lo sucedido en Venezuela
PEDRO A. PALMA

En una visita reciente a Buenos Aires noté entre los colegas, empresarios y académicos con los que conversé un gran interés por lo que sucedía en Venezuela. Ello se debía a una preocupación generalizada que los inquietaba por las múltiples similitudes en materia de políticas públicas entre los dos países, según las cuales el gobierno de la presidenta Kirchner estaba implantando, o intentaba aplicar, una serie de medidas muy parecidas a las tomadas por el Gobierno bolivariano. Adicionalmente, se habían materializado situaciones externas parecidas que se reflejaban en forma muy similar en ambas economías; destacaban el importante incremento de los precios de los productos básicos de exportación de ambas naciones durante los últimos años, el petróleo para nosotros y el maíz, el trigo, la soya y otros commodities agrícolas para ellos.

Como en nuestro caso, los notables incrementos de ingresos de exportación le permitieron al Gobierno argentino implantar políticas expansivas de gasto público, a través de las cuales se inyectaron a la economía los ingresos adicionales de la exportación, y se expandió así el dinero en poder del público, máxime cuando también se puso en marcha una política monetaria laxa.

Como resultado, la demanda interna experimentó un gran dinamismo, particularmente el consumo privado debido a la alta concentración de gastos en programas sociales dirigidos a personas de bajos ingresos y con alta propensión a consumir, el aumento del consumo se tradujo en estímulo productivo y alto crecimiento económico.

Tal fue el impulso del gasto público que rápidamente se obvió la necesidad de buscar recursos adicionales, y se echó mano de los fondos de pensiones de los trabajadores, que pasaron a ser controlados por el Gobierno; en la actualidad se está estudiando una nueva política monetaria y se teme que con ella se pretenda utilizar las reservas internacionales para financiar gasto, de forma similar a lo sucedido en Venezuela con la transferencia masiva de reservas del BCV al Fonden sin compensación alguna para el instituto emisor.

La implantación de aquellas políticas fiscal y monetaria francamente expansivas han contribuido a la materialización de fuertes presiones inflacionarias en Argentina, las cuales se han tratado de afrontar, al igual que en Venezuela, a través de controles de precios cada vez más estrictos, pero también ineficaces.

Incluso se ha intentado esconder la intensidad de la inflación a través de subestimaciones oficiales en las que ya nadie cree, y el convencimiento general es que ésta ya está por encima de 20%, y no por debajo de 10% como lo anuncia el Gobierno.

El tipo de cambio, por su parte, no ha mostrado un dinamismo cónsono con el diferencial inflacionario interno y externo, lo que hace que hoy el peso esté sobrevaluado, ya que lo que compra localmente el peso, que vale un dólar, es menos de lo que se puede adquirir con ese dólar fuera. En otras palabras, para el visitante extranjero Argentina está cara.

Esta situación, además de restarles capacidad competitiva a los productores argentinos, ha limitado la capacidad de compra de los trabajadores, pues sus salarios no suben al ritmo que lo hacen los precios, y ha estimulado la salida de capitales ante el convencimiento de que la corrección de aquella sobrevaluación de la moneda implicará una inevitable devaluación. Como respuesta a la fuga de divisas el Gobierno implantó recientemente un control cambiario que, se teme, podría seguir el mismo rumbo del que existe en Venezuela desde hace más de nueve años.

Ojalá los hermanos argentinos reaccionen y no sigan el ejemplo reciente de Venezuela, caracterizado, entre otras cosas, por las expropiaciones, el hostigamiento a la empresa privada, el desincentivo a la inversión, los controles irracionales y el financiamiento irrestricto de gasto público por el BCV, porque si siguen ese rumbo equivocado, a la larga los resultados les serán muy adversos.

lunes, 27 de febrero de 2012

RESERVACIÓN


EL NACIONAL - Lunes 27 de Febrero de 2012 Opinión/6
Reservas internacionales
Las reservas de oro han experimentando un incremento muy pronunciado durante los últimos años, no porque su volumen se haya elevado, sino por el notable aumento del precio de ese metal
PEDRO A. PALMA

Las reservas internacionales de un país son recursos financieros con los que éste cuenta para respaldar el valor de la moneda y para afrontar vicisitudes externas, tales como caídas abruptas de las exportaciones y encarecimiento de las importaciones; es decir, son el ahorro con que cuenta una nación para manejar situaciones externas adversas que pudieran aflorar. Éstas se dividen en operativas y no operativas. Las primeras son activos líquidos de inmediata disponibilidad, tales como dólares en efectivo, depósitos bancarios en divisas e inversiones en valores fácilmente liquidables. Las no operativas, a su vez, están formadas principalmente por oro monetario y reservas en el FMI. A fines de 2011, las reservas operativas en poder del BCV eran 5.586 millones de dólares, mientras que las no operativas se ubicaban en 24.303 millones de dólares, de las cuales cerca de 20 millardos eran oro monetario en lingotes.

Sin embargo, en lo que va de 2012 las reservas internacional del BCV han disminuido de forma importante, entre otras razones, porque el instituto emisor ha tenido que transferir 1,5 millardos de dólares al Fonden sin recibir compensación alguna, lo que ha hecho que a esta fecha las reservas operativas posiblemente estén por debajo de 4 millardos de dólares, monto muy bajo que no equivale ni siquiera a un mes de importaciones de mercancías. De hecho, es alarmante observar cómo esas reservas líquidas han experimentado una caída sostenida e intensa en los últimos años, al pasar de 32,2 millardos de dólares a fines de 2008 a los bajos niveles actuales. Esto se ha debido, entre otras razones, a las cuantiosas transferencias del BCV al Fonden, que ya superan los 42 millardos de dólares en forma acumulada, y a las limitadas ventas de divisas que le hace Pdvsa debido a las restricciones financieras que ésta padece, a pesar de los altísimos precios a los que se han estado vendiendo nuestros hidrocarburos en los últimos tiempos.

Como ya explicáramos tiempo atrás en esta columna, los apremios que padece Pdvsa se deben al práctico saqueo del que ha sido víctima, debido a las múltiples cargas que le ha impuesto el Gobierno.

Las reservas de oro, por su parte, han experimentando un incremento muy pronunciado durante los últimos años, no porque su volumen se haya elevado, sino por el notable aumento del precio de ese metal. Eso explica el cambio profundo que se ha operado en la composición de las reservas internacionales, ya que la pronunciada caída de las operativas ha sido mayormente compensada por un aumento del valor de las reservas de oro.

Creo que la notoria reducción de las reservas y el cambio en su composición no es conveniente para una economía como la nuestra, que requiere de unas reservas internacionales elevadas y altamente líquidas, dada su alta vulnerabilidad externa debido a la gran dependencia que tiene, por una parte, de las volátiles exportaciones petroleras y, por la otra, de las crecientes importaciones que realizamos para abastecer el mercado interno, ante la capacidad cada vez más limitada del diezmado aparato productivo local.

Muchos de los que lean estas líneas pensarán que mis temores no se justifican, pues los precios del petróleo y del oro no hacen otra cosa que subir.

Ojalá tengan razón, pero igual se pensaba a mediados de 2008 cuando se predecía que el petróleo llegaría a 200 dólares al fin de ese año, o a comienzos de los años ochenta del siglo pasado, cuando se creía que el notable aumento de los precios del oro de los años precedentes era irreversible. Esas predicciones probaron ser erradas, pues el petróleo a fines de 2008 llegó a menos de 40 dólares el barril, y en 2001 el precio del oro era 7 veces menor que el de comienzos de 1980.

Los precios de los commodities , de los que tanto dependemos, son volátiles y cambiantes, y debemos estar preparados para afrontar caídas pronunciadas de los mismos, razón por la cual es prudente y recomendable disponer de abundantes reservas internacionales líquidas.

Ilustración: Pedro León Zapata (El Nacional, Caracas, 27/02/12)

lunes, 13 de febrero de 2012

ZODIACO


EL NACIONAL - Lunes 13 de Febrero de 2012 Opinión/11
¿Se devaluará el bolívar?
El enorme subsidio generado por esa tasa de cambio reduce la capacidad competitiva del aparato productivo local, ya que los productores nacionales no pueden competir con los productos importados
PEDRO A. PALMA

Con frecuencia me preguntan si el bolívar será devaluado en el futuro inmediato, a lo que siempre respondo que no lo sé; pero esa respuesta tan simple, verdadera y sincera trato de complementarla con algún análisis, quizá con el deseo de no dejar a mis inquiridores con un sabor de frustración y vacío. Siempre les digo que abundan razones económicas para ajustar el tipo de cambio fijo oficial de 4,30 bolívares por dólar, ya que esa tasa implica una sobrevaluación muy elevada de la moneda.

La inflación local, sustancialmente mayor que la externa, ha hecho que hoy 4,30 bolívares compren en Venezuela mucho menos de lo que se puede adquirir en promedio con un dólar en el exterior, por lo que resulta muy atractivo comprar ese dólar artificialmente barato.

Ello se traduce en dificultades cada vez mayores para administrar el control de cambios que nos impusieron hace ya 9 años, pues todo el que puede tener acceso a esas divisas preferenciales se vuelca sobre ellas, lo que obliga a restringir cada vez más su asignación, y hace muy difícil, para no decir imposible, impedir la materialización de cualquier tipo de práctica, lícita o no, tendente a obtener moneda extranjera a ese precio artificialmente bajo.

Adicionalmente, el enorme subsidio generado por esa tasa de cambio, además de implicar un alto costo para el fisco, reduce la capacidad competitiva del aparato productivo local, ya que los productores nacionales no pueden competir con los productos importados, pues al ser fijo el tipo de cambio preferencial, los elevados aumentos de sus costos en bolívares debido a la alta inflación interna, implican incrementos equivalentes de sus costos en dólares, creciendo estos últimos mucho más intensamente que los de sus competidores foráneos.

También el tipo de cambio del Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera, Sitme, bajo el control del BCV, implica un elevado costo para el Estado. Con este sistema los venezolanos pueden adquirir divisas en cantidades restringidas a través de la compra de bonos denominados en dólares y pagaderos en bolívares, que luego son vendidos en el exterior.

El tipo de cambio implícito, determinado por la cantidad de bolívares pagados por los bonos divididos entre los dólares obtenidos por su venta, está en 5,30 bolívares, nivel muy inferior a la percepción general del público de cuál es el verdadero valor de un dólar en Venezuela. Para mantener alimentado este mercado con títulos valores, tanto la República como Pdvsa han estado emitiendo ingentes cantidades de costosísimos bonos denominados en dólares, ya que el alto nivel de riesgo país con el que ha sido penalizada Venezuela hace que los intereses pagados por estos títulos sean elevadísimos. Como si eso fuera poco, al venderse esas onerosas obligaciones en moneda extranjera en el mercado local, lo que reciben quienes las emitieron son bolívares. De esta forma, la costosa deuda pública externa ha estado creciendo muy intensamente, en parte debido a la decisión del Gobierno de vender dólares a precios muy bajos a través de este sistema. Esta situación, además de ser insostenible, es altamente gravosa, por lo que si el Gobierno desea aligerar la cuantiosa carga financiera en que incurre debería comenzar por ajustar la tasa de cambio del Sitme.

Como se ve, sobran razones técnicas para justificar la modificación de los tipos de cambio oficiales. Sin embargo, no hay que olvidar que en pocos meses tendremos unas elecciones presidenciales que harán que lo político tenga primera prioridad al momento de tomarse cualquier decisión gubernamental. Dado lo impopular que resulta la modificación abrupta de los tipos de cambio, independientemente de las razones que puedan justificarla, es muy probable que el Gobierno evite incurrir en el alto costo político que podría generar una devaluación. Sin embargo, no hay que olvidar que en materia cambiaria, una cosa es querer y otra es poder.

Ya veremos.

Ilustración: Gargallo, "Violonchelista" (1931)

lunes, 19 de diciembre de 2011

RESERVACIONES

EL NACIONAL - Lunes 19 de Diciembre de 2011 Opinión/8
Reservas internacionales
Pdvsa ha tenido que acudir al endeudamiento externo y al financiamiento de distintas instituciones públicas locales para cubrir sus necesidades
PEDRO A. PALMA

Las reservas internacionales de un país son recursos financieros líquidos normalmente administrados por el banco central y compuestos por oro, por derechos especiales de giro ­activo de reserva creado por el Fondo Monetario Internacional que puede ser intercambiado por divisas­, por la posición crediticia neta del país en el FMI y, finalmente, por divisas como el dólar o el euro, también conocidas como reservas operativas o líquidas.

Las reservas internacionales sirven para respaldar el dinero que circula en la economía, así como para manejar una situación adversa que pudiera presentarse debido a la contracción de los precios de exportación, al encarecimiento de las importaciones, o a restricciones en el acceso al financiamiento foráneo. En otras palabras, son el ahorro de que dispone un país para afrontar una adversidad externa. Como bien dice el BCV, "una sólida posición en reservas internacionales fortalece la capacidad de pagos externos y disminuye el riesgo soberano".

Un país como Venezuela, cuya economía depende fundamentalmente de un negocio cambiante y riesgoso como el petrolero, debe disponer siempre de abundantes recursos internacionales líquidos, porque ello le protege de los nocivos efectos que cambios bruscos en los volátiles precios petroleros pueden acarrear. Sin embargo, la modificación de la ley que rige al BCV, hecha en julio de 2005, impide la aplicación de esa sana práctica, ya que ahora el instituto emisor tiene que fijar un nivel "adecuado" de reservas y traspasar los excedentes al Fonden, fondo destinado a financiar gasto público, y manejado por el Poder Ejecutivo en forma totalmente discrecional y sin someterse a los debidos controles y rendición de cuentas. Eso ha hecho que las reservas internacionales del BCV se hayan mantenido en niveles muy estables y relativamente bajos, y que durante las últimas semanas se hayan ubicado por debajo de los 28 millardos de dólares, monto que creo muy bajo por las razones que paso a explicar.

Como se sabe, durante los últimos años el precio del oro experimentó aumentos muy acentuados, y alcanzó un nivel superior a los 1.900 dólares la onza troy el 28 de agosto pasado. Eso le permitió al BCV revalorizar sus cuantiosas reservas auríferas, que se calculan en torno a 370 toneladas, equivalentes a algo menos de 12 millones de onzas troy, e hizo que el valor de las reservas de oro haya estado oscilando en alrededor de los 20 millardos de dólares. Si a su vez suponemos que la posición de reservas en el FMI, las reservas en derechos especiales de giro y en forma de otros activos suman cerca de 4.400 millones de dólares, podemos concluir que durante las últimas semanas las reservas líquidas, u operativas, en divisas están en torno a los 3.500 millones de dólares, monto muy bajo, ya que equivale a menos de un mes de importaciones de mercancías.

Esto es preocupante, pues las divisas a ser aprobadas por Cadivi y liquidadas por el BCV para importaciones y otras necesidades del sector privado dependen del flujo de dólares que pueda entrar en el instituto remisor, flujo que, a su vez, depende de las ventas de divisas que le haga Pdvsa, organización que atraviesa serias dificultades financieras. Como explicábamos en uno de nuestros recientes artículos, a pesar de estarse vendiendo el petróleo por encima de los 100 dólares el barril, Pdvsa ha tenido que acudir al endeudamiento externo y al financiamiento de distintas instituciones financieras públicas locales, el BCV entre ellas, para cubrir sus necesidades financieras, ya que el saqueo irresponsable a que ha sido sometida por parte del Gobierno ha mermado enormemente sus ingresos y, en consecuencia, sus posibilidades de venta de divisas al BCV.

Preocupa que un país que depende tanto del suministro externo, y cuyo sector privado importa dos tercios de lo que compramos fuera, disponga de unas precarias reservas internacionales líquidas y de un monto de divisas muy limitado para los importadores privados. Ojalá ello no se traduzca en desabastecimiento y en mayor inflación.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

¿QUÉ PREDIJO CHÁVEZ FRÍAS?


EL NACIONAL - LUNES 07 DE NOVIEMBRE DE 2011 OPINIÓN/8
La economía norteamericana
Lo que se plantea es el estímulo del consumo privado a través de una política fiscal expansiva pero enfocada. La idea es que el Gobierno de Estados Unidos incremente su gasto en las zonas más deprimidas de esa economía
PEDRO A. PALMA


La recuperación de la economía norteamericana después de la crisis de 2008 y 2009 ha sido lenta, a pesar de los masivos programas de expansión fiscal y monetaria que se han implantado en esa economía. Algunos analistas señalan que ello se ha debido a un crecimiento muy limitado del consumo privado, el cual se vio afectado por las enormes pérdidas patrimoniales que generó el estallido de la burbuja inmobiliaria, lo cual implicó la pérdida de la vivienda para muchas familias o la abrupta reducción de los precios de los inmuebles que poseían otras, precios que aún no se han recuperado o continúan bajando. Adicionalmente, buena parte de aquellos programas se orientaron al rescate de múltiples instituciones financieras que habían sufrido grandes pérdidas, recursos que fueron utilizados en buena medida para recapitalizar esas organizaciones o cubrir las pérdidas en que incurrieron, mas no para ampliar los créditos a sus clientes.

El bajo dinamismo de los gastos de consumo ha limitado la actividad productiva, y con ello la demanda de mano de obra por parte del aparato productivo de esa economía, lo que produce un incremento muy acentuado del desempleo, que se ha visto agravado por los despidos de múltiples trabajadores del sector público. Después de tres años del estallido de la crisis a mediados de 2008, la tasa de desempleo se mantiene en torno a 9%, y no hay razones para pensar que mientras persista aquella debilidad de demanda, esa tasa pueda mostrar una sostenida tendencia a la baja.

Esto, a su vez, se ha traducido en una moderación de los aumentos de los salarios que perciben los trabajadores que aún conservan sus trabajos.

En medio de esta situación, múltiples congresistas opositores al gobierno del presidente Obama están presionando para que la administración concentre sus esfuerzos en la reducción del déficit fiscal existente, que se elevó considerablemente como consecuencia de los programas de estímulo fiscal implementados para afrontar la crisis. Plantean que ese objetivo tiene que alcanzarse principalmente a través de recortes de gasto. Esto ha sido criticado por múltiples analistas que sostienen que acciones como esas agravarían el estancamiento económico y el problema de alto desempleo, máxime en medio de los riesgos de una recesión en Europa que hoy se viven debido a los problemas de alto endeudamiento de varias economías de la zona del euro, que, de materializarse, afectaría a Estados Unidos y el mundo entero.

Lo que se plantea como camino alternativo es el estímulo del consumo privado a través de una política fiscal expansiva pero enfocada. La idea es que el Gobierno de Estados Unidos incremente su gasto en las zonas más deprimidas de esa economía en programas que generen empleo, tales como construcción y mantenimiento de carreteras, escuelas y otra infraestructura física, pues allí es donde se concentra el mayor desempleo y se agrupa una gran masa de personas con alta propensión al consumo, haciendo que cualquier incremento de ingreso que estos perciban se traduzca en mayores gastos de consumo. Paralelamente, con el fin de evitar un crecimiento desmedido del desequilibrio fiscal se recomienda, por una parte, incrementar los impuestos del segmento de la población de más altos ingresos, pues ello no se traduciría en menor consumo y, por la otra, reducir los gastos en aquellas áreas que menor impacto tengan en la actividad económica interna, tales como los elevadísimos desembolsos militares en que incurre ese país por los conflictos bélicos en los que está involucrado.

Nada fácil es el problema con el que tiene que lidiar el presidente Obama para sacar la economía norteamericana del letargo en que se encuentra y reducir de forma decidida el desempleo que aqueja a millones de personas, máxime en un ambiente internacional tan poco promisorio, creado por los altos riesgos de recesión que se ciernen sobre la economía europea.

sábado, 29 de octubre de 2011

LA OTRA BATUTA


EL NACIONAL - Lunes 24 de Octubre de 2011 Opinión/8
Diego Matheuz, orgullo nacional
Después de ser invitado por el maestro Abbado a dirigir su famosa Orquesta Mozart, esa agrupación lo llamó para que se desempeñara como su director principal invitado
PEDRO A. PALMA

Un joven venezolano de tan sólo 26 años de edad está causando sensación y admiración en Europa. Diego Matheuz, a pesar de su juventud, es ya un experimentado director de orquesta que es invitado regularmente a dirigir las más afamadas agrupaciones sinfónicas del viejo continente, con las que desarrolla de forma espontánea una estrecha empatía debido a su gran calidad artística y a la extraordinaria capacidad interpretativa que posee, que se expresa a través del toque personal y emotivo que le imprime a cada composición musical que dirige.

Diego se formó en el Sistema de Orquesta Juveniles e Infantiles de Venezuela, la maravillosa obra de José Antonio Abreu que tanta admiración despierta en el mundo entero, no sólo por la excelencia musical que la caracteriza, sino también por la maravillosa obra social que la misma representa.

Después de desempeñarse como primer violín en la orquesta Simón Bolívar y ser tutelado por Abreu en dirección orquestal, Diego rápidamente demostró sus grandes dotes, los cuales fueron percibidos de inmediato por los grandes maestros Claudio Abbado y Simon Rattle durante sus frecuentes visitas a Caracas, y quienes se transformaron en sus nuevos mentores y tutores.

Después de ser invitado por el maestro Abbado a dirigir su famosa Orquesta Mozart, esa agrupación lo llamó para que se desempeñara como su director principal invitado, lo que le dio una exposición y una oportunidad de primer orden. Rápidamente comenzaron a llegar las invitaciones de otras orquestas y directores, entre ellas la del legendario Antonio Pappano para que lo sustituyera como director de la famosa Orquesta de la Academia Nacional de Santa Cecilia en una gira por Milán, Turín y Lugano.

Desde entonces ha sido invitado a dirigir varias de las agrupaciones de mayor prestigio mundial, tales como la Filarmónica de Israel, el Maggio Musicale Fiorentino, la Orquesta Sinfónica de La Scala ­con la que se presentará próximamente en Berlín­, la Orquesta de la Radio de Frankfurt y la Royal Philharmonic, entre otras. Recientemente fue invitado por el maestro Seijo Ozawa para dirigir la Orquesta Saito Kinen durante una gira por Japón y China.

En días pasados tuve la oportunidad de ver a Diego dirigiendo la Philharmonia Orchestra en el Royal Festival Hall de Londres, donde tuvo un rotundo éxito. En esa ocasión dirigió magistralmente dos complejas y bellas obras: las suits Peer Gynt de Edvard Grieg y Romeo y Julieta de Sergei Prokofiev. En esta última se puso de manifiesto, por una parte, la exuberancia y energía que Diego le imprime a la interpretación de partes de esa obra, y por la otra, el sobrecogedor y trágico pianissimo final, que hizo que el público guardara un prolongado silencio antes de dar una merecida ovación a tan magistral interpretación.

Después de dirigir Rigoletto en La Fenice de Venecia, uno de los teatros más afamados en el mundo operático mundial, donde se estrenaron óperas emblemáticas de Verdi, como La Traviata, Rigoletto y Simon Boccanegra, su directiva no dudó en ofrecerle a Diego la honrosa posición de director musical principal, cargo que desempeñará durante los próximos cuatro años. En ese período tendrá la responsabilidad de producir y dirigir varias óperas y múltiples conciertos con la famosa orquesta sinfónica residente de esa catedral de la buena música.

Realmente debe llenar de orgullo a todos los venezolanos que uno de nuestros jóvenes valores haya logrado a tan temprana edad atesorar tantos éxitos, y sea centro de múltiples reconocimientos en los círculos más exclusivos del mundo musical universal.

Ha nacido una nueva estrella que le dará realce y luz a nuestra querida Venezuela, y a la genial obra que aquí se ha desarrollado, la cual le ha dado y le seguirá dando al mundo grandes intérpretes de la música universal.

lunes, 4 de julio de 2011

PARADÓJICAENTE, SUYO

EL NACIONAL - Lunes 04 de Julio de 2011 Opinión/6
Endeudamiento público
La proximidad de la campaña electoral de 2012 ha llevado al Gobierno a acumular abundantes fondos, de tal forma que, al igual que en el pasado, esté en capacidad de implementar una serie de programas sociales
PEDRO A. PALMA

Realmente preocupa el ritmo al que está aumentando la deuda del sector público, pero cuando alguien levanta la voz alertando sobre lo inconveniente de ese endeudamiento o las consecuencias que éste puede acarrear, la reacción oficial ­rara vez emitida, por cierto­ es decir que el nivel de la deuda pública no es exageradamente alto, ya que la misma equivale a un porcentaje relativamente bajo del PIB. Creo que esa es una forma muy simplista de ver el problema.

Si bien es cierto que la relación de deuda a PIB no es aún desproporcionadamente alta, el ritmo de aumento de esos compromisos, tanto internos como externos, es muy intenso y preocupante. Sólo para dar una idea sobre este punto, de acuerdo con cifras del BCV, entre mediados de 2009 y finales de 2010, es decir, en sólo 18 meses, la deuda pública externa aumentó 52,9%, y todo indica que durante 2011 esos compromisos han continuado creciendo y seguirán haciéndolo con intensidad, a pesar de los precios substancialmente mayores a los que se ha estado vendiendo el petróleo en los mercados internacionales. De hecho, el precio promedio en lo que va de año es 35% más alto que el del año precedente, por lo que es muy lógico que nos preguntemos por qué el endeudamiento del sector público está aumentando tanto.

Una de las razones es la voracidad financiera del Gobierno central, el cual no se conforma con los mayores ingresos ordinarios que recibe del sector petrolero, sino que a través de la reforma de la llamada Ley de Ganancia Súbita se asegura de que la mayoría de los ingresos adicionales generados por los más altos precios petroleros sean transferidos al Fondo de Desarrollo Nacional, Fonden, que como se sabe es administrado discrecionalmente por el Ejecutivo, o por el Presidente de la República, para ser más preciso, sin rendirle cuentas a nadie. Se calcula que este año los ingresos adicionales por ese concepto estén en torno a los 10 millardos de dólares, y esto afecta no sólo a las gobernaciones y alcaldías, que no recibirán los recursos que les corresponde por los mayores ingresos petroleros, sino también a Pdvsa, cuyos problemas de caja la llevan al endeudamiento.

Otra razón que explica el rápido crecimiento de la deuda externa es la necesidad de alimentar de moneda extranjera el mercado cambiario oficial, cuya oferta tradicionalmente es provista por el BCV. Dadas las limitadas ventas de dólares de Pdvsa al instituto emisor, y las cuantiosas transferencias de reservas internacionales que este último tiene que hacer regularmente al Fonden sin compensación alguna, su disponibilidad de divisas o de bonos denominados en dólares para ofrecer es limitada y esto fuerza la emisión de nuevos títulos de deuda por parte de Pdvsa o de la república.

Objetivos políticos también juegan un papel importante en el proceso de endeudamiento. La proximidad de la campaña electoral de 2012 ha llevado al Gobierno a acumular abundantes fondos, de tal forma que, al igual que en el pasado, esté en capacidad de implementar una serie de programas sociales a través de los cuales reparta recursos entre la masa poblacional más desposeída con fines eminentemente electorales, y parte de ese dinero proviene del endeudamiento gubernamental. Las necesidades de realización de cuantiosas inversiones en sectores como el eléctrico, transporte y vivienda, también explican parte de la contratación de nuevos préstamos, al inflarse desproporcionadamente las necesidades de financiamiento por estos conceptos debido a la supina ineficiencia gubernamental y a la desbordada corrupción existente.

Como se ve, el desbocado endeudamiento en muchos casos es irracional, injustificable y prescindible. Si de algo podemos estar seguros es de que, de continuar éste creciendo al ritmo desproporcionado e irresponsable que lo ha venido haciendo, el costo que tendremos que pagar será muy alto, pues se está hipotecando el bienestar y el porvenir de las futuras generaciones.

lunes, 9 de mayo de 2011

DEL JUEGO INEVITABLEMENTE ... POLÍTICO


EL NACIONAL - Lunes 09 de Mayo de 2011 Opinión/9
Surgimiento del líder
No tardó Della Chiesa en corresponder el trato a Merry del Val, quien no sólo fue removido de su posición como secretario de Estado, sino que tuvo que abandonar el Vaticano
PEDRO A. PALMA

La historia está plagada de episodios en los que, de forma súbita e inesperada, surge un líder que, del ostracismo o de ocupar posiciones secundarias, pasa a ejercer funciones de relevancia y alta influencia.

Uno de esos casos fue el de Giacomo della Chiesa, un taciturno pero inteligente obispo que, a principios del siglo XX, se perfilaba como un influyente y prometedor miembro de la Curia romana, bajo la tutela del influyente cardenal Rampolla, secretario de Estado del papa León XIII. A la muerte de este último, en 1903, lo sucedió Pío X, pontífice que no dudó en revertir las progresistas ideas y prácticas de su predecesor, quien había intentado construir un puente entre la Iglesia y los novedosos desarrollos científicos y políticos de la época.

El papado de Pío X, por el contrario, se caracterizó por el rechazo al modernismo y por el retorno al fundamentalismo y a la intolerancia de cualquier manifestación progresista, dentro y fuera de la Iglesia. El brazo ejecutor de esa política retrógrada fue el cardenal español Rafael Merry del Val, quien como secretario de Estado del Vaticano desde 1903 desató una verdadera persecución contra los promotores del modernismo católico, o contra quienes recayera alguna sospecha de inclinación progresista. Para ello se valió de la colaboración de monseñor Umberto Benigni, quien presidía la Soladitium Pianum o Asociación de Pío, una organización destinada a identificar y señalar a religiosos que predicaran o defendieran ideas modernistas, con el fin de neutralizarlos y apartarlos de cualquier posición de influencia dentro de la jerarquía de la Iglesia.

Una de las víctimas de esa persecución fue Della Chiesa, quien por orden de Merry del Val tuvo que abandonar el Vaticano, y fue nombrado obispo de Bologna, donde pasó largos años de práctico ostracismo. A pesar de ser esa una posición que correspondía a un cardenal, Della Chiesa tuvo que esperar largos años para llegar a purpurado, se dice que debido la reiterada oposición de Merry del Val, y no fue sino hasta mayo de 1914 cuando, en el último consistorio presidido por Pío X, Della Chiesa obtuvo el capelo.

Tres meses más tarde, tras la muerte de Pío X, el nuevo cardenal fue elegido papa y tomó el nombre de Benedicto XV.

Sus conocidas cualidades diplomáticas, políticas y progresistas, por demás importantes en aquellos álgidos momentos en que se iniciaba la Primera Guerra Mundial, influyeron grandemente en su elección.

No tardó Della Chiesa en corresponder el trato a Merry del Val, quien no sólo fue removido de su posición como secretario de Estado, sino que tuvo que abandonar el Vaticano al encomendársele la dirección de una abadía, y perdió así el gran poder que había ejercido.

Entonces dijo el nuevo pontífice: "Nosotros perdonamos pero no olvidamos".

Otro ejemplo de surgimiento súbito de liderazgo fue el de Hugo Chávez en la campaña presidencial de 1998. Cuando se lanzó como candidato en los primeros meses de ese año, muy poca gente pensaba que tenía algún chance de ganar y abundaban incluso las expresiones de burla y desmérito por esa candidatura, que era tildada de bufa, sin contenido y sin oportunidad alguna.

Las cosas cambiaron en poco tiempo, pues faltando pocos meses para la elección se había transformado en el candidato con mayor chance de ganar, entonces se tomaron muy en serio su candidatura y los planteamientos que hacía el aspirante.

Debido a estos ejemplos, y a otros tantos que nos enseña la historia, estoy convencido de que la reiterada preocupación de muchos opositores al gobierno del presidente Chávez, en el sentido de que no existe el líder que se le pueda enfrentar y ganar la elección de 2012, no tiene mayor fundamento.

Siempre he dicho que los líderes aparecen en el momento en que deben aparecer, y se posicionan sólidamente para alcanzar los objetivos que persiguen. Por ello creo que eso será lo que veremos en el futuro inmediato.