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sábado, 26 de julio de 2014

EL CHOQUE SIEMPRE PENDIENTE

EL NACIONAL - Miércoles 28 de Mayo de 2008     Nación/11
Petróleo y geopolítica
ANÍBAL ROMERO

Debemos admitirlo: somos en general de memoria corta. Ante el acentuado aumento de los precios del petróleo comienza a cundir el pánico entre los analistas, que no recuerdan crisis anteriores.
También en los años setenta y ochenta del pasado siglo se estremeció el mercado petrolero y los pronósticos geopolíticos eran aun más sombríos. Sin embargo, el mundo occidental, capitalista y democrático no hizo sino fortalecerse. Estoy convencido de que ocurrirá lo mismo como resultado de las actuales sacudidas.
¿Qué pasó después de la guerra de 1973 en el Medio Oriente y de la cruel confrontación entre Irán e Irak? Cabe resaltar dos hechos. En primer lugar, una enorme masa de dinero fluyó hacia los países productores de petróleo, todos los cuales, sin excepción, preservan sus rasgos de sociedades atrasadas y dependientes de un solo producto para sobrevivir y prosperar. En segundo lugar, las naciones capitalistas avanzadas del norte de América y Europa aprendieron a ser más eficientes en el consumo de energía derivada del petróleo, intensificaron su avance tecnológico y multiplicaron la riqueza generada por el trabajo y la innovación.
El oro negro sigue contaminando a los países que le poseen, países gobernados por monarquías reaccionarias (Arabia Saudita), satrapías orientales (Libia), o autocracias militarizadas y retrógradas (Rusia, Venezuela y Nigeria, entre otras). El dinero fácil continúa llenando sus tesorerías y los bolsillos de sus gobernantes, pero se trata de sociedades desiguales y estériles que carecen de las capacidades para superar con éxito los retos de la modernidad. En particular, los países de la OPEP no podrían solventar una caída de precios en el corto o mediano plazo sin experimentar severas turbulencias sociales.
La única novedad en el ámbito geopolítico, a decir verdad, es el programa nuclear iraní, cuyo futuro sigue en duda y que probablemente traerá más desgracias que beneficios al sufrido pueblo de esa nación. ¿Cuánta de esa tecnología es resultado del esfuerzo de las universidades y otros institutos científicos de Irán y qué parte ha sido comprada e importada? ¿Qué utilidad tendrá semejante proyecto en la mejora de la existencia cotidiana de la población? No demasiada, me atrevería a apostar.
El choque psicológico y económico de los elevados precios de hoy tendrá efectos saludables sobre el capitalismo, y conducirá a cambios significativos tanto en materia tecnológica como de conducta social. Ya es hora de que las naciones avanzadas del globo reduzcan su dependencia de Estados y gobiernos atrasados e irresponsables como los que forman la OPEP, y minimicen el dañino flujo de petrodólares hacia naciones que despilfarran el dinero o lo utilizan para desestabilizar el sistema internacional, como lo hizo Libia en su momento y ahora lo hacen Irán y Venezuela. Lejos de ser un factor negativo, los altos precios del petróleo son una bendición a mediano y largo plazo para las grandes democracias occidentales, y de manera especial para Estados Unidos.
Los opulentos, desinformados e ingenuos electorados occidentales llevan a cabo su aprendizaje político a través de sus bolsillos, y el precio de la gasolina les obligará a dejar de lado los inmensos automóviles e insaciables motores que les hipnotizan y que se traducen en millones de dólares para los jeques árabes y tiranuelos como Putin y Chávez. La transición a una existencia con menos petróleo será difícil pero no será mortal, y abrirá las puertas a una nueva etapa del capitalismo y la democracia, que vislumbro con optimismo.
En cambio, a los petroestados les aguarda sin remedio el conocido abismo de una dependencia todavía más profunda y degradante.

lunes, 18 de junio de 2012

PETROLEACIÓN

EL NACIONAL - Lunes 18 de Junio de 2012     Opinión/10
Caída de precios petroleros
La reducción de los ingresos petroleros generaría un endeudamiento aún más intenso, tanto interno como externo, y el redoblamiento del financiamiento de gasto con dinero inorgánico
PEDRO A. PALMA

La reciente desaceleración económica en Europa y en otras importantes naciones se ha traducido en un menor consumo energético, lo que ha hecho que los precios petroleros hayan caído más de 22% en tan sólo tres meses, y que exista el riesgo de que esa contracción continúe en el futuro inmediato si la crisis en el viejo continente se agrava. Dado que hoy nuestra dependencia de la renta petrolera es mayor que nunca, es fácil inferir las nefastas consecuencias que la continuación de esa tendencia puede ocasionar en nuestra economía.
Precios más bajos significan menores ingresos de divisas y merma en la captación de recursos del sector público, y esto lleva a la lógica conclusión de que también implicarían, entre otras cosas, restricciones mayores en la asignación de moneda extranjera a precios subsidiados para el sector privado, recortes de gasto público y reducción de las importaciones. No me cabe duda de que, de mantenerse la caída de los precios petroleros, el acceso a las divisas preferenciales se limitaría grandemente, se intensificarían las corruptelas y proliferarían las prácticas y gestiones de todo tipo con el fin de obtener la mayor cantidad posible de los escasos dólares disponibles.
Adicionalmente, la mayor restricción cambiaria forzaría a la búsqueda de moneda extranjera en otras fuentes, específicamente en el mercado paralelo.
Si la caída de los precios petroleros genera restricción de oferta en ese mercado, y por otra parte estimula la demanda, es obvio esperar que el tipo de cambio libre suba, genere presiones inflacionarias adicionales y trabas aún mayores en el manejo del control cambiario debido al ensanchamiento de la brecha entre las tasas libre y preferencial.
De lo que no estoy seguro es de que la caída de los precios de los hidrocarburos se traduzca en restricciones de gasto público, por lo menos en el futuro inmediato, ya que ante la proximidad de las elecciones el Gobierno intentaría a toda costa continuar con su política de franco aumento de sus erogaciones con el fin de obtener dividendos políticos.
Ahora bien, si no se modifica el tipo de cambio oficial y la entrada de divisas merma, los ingresos públicos serían menores, lo que aumentaría el déficit. Por ello creo que la reducción de los ingresos petroleros generaría un endeudamiento aún más intenso, tanto interno como externo, y el redoblamiento del financiamiento de gasto con dinero inorgánico creado por el BCV.
Ello, a su vez, generaría crecimientos aún más intensos de la oferta monetaria y del consumo, con el consecuente efecto inflacionario.
Si se quisiera evitar el agravamiento de la inflación, el crecimiento de la demanda de bienes y servicios tendría que venir acompañado de una mayor oferta, la cual no podría generarse a través de la expansión de la producción interna, dadas las severas limitaciones que tiene el aparato productivo local como consecuencia de la ausencia de nuevas inversiones, de las expropiaciones y del acoso a la empresa privada, así como de la manifiesta ineficiencia de las empresas manejadas por el Estado.
De esta forma, la mayor oferta tendría que generarse a través de masivas y crecientes importaciones, que exigirían la disponibilidad de abundantes divisas. No obstante, las menores exportaciones petroleras generadas por la baja de los precios, las elevadas salidas de capitales privados y los bajísimos niveles de reservas internacionales líquidas u operativas, las cuales hoy sólo equivalen a unos pocos días de importaciones, se conjugarían para dificultar la generación de divisas en las cantidades requeridas por las mayores compras foráneas. Esta es una razón adicional que se aunaría a las ya mencionadas para prever un incremento notable del endeudamiento externo a un elevadísimo costo.
Todo lo anterior demuestra la enorme vulnerabilidad de nuestra economía al depender de una variable tan volátil como es el precio internacional del petróleo.

EL UNIVERSAL, Caracas, 18 de Junio de 2012
Contando los barriles
ANGEL GARCÍA BANCHS 

Después del pago del préstamo chino, los descuentos y préstamos a Cuba y Petrocaribe, y el pago de la Misión Barrio Adentro, lo que queda de flujo de caja libre en dólares es el equivalente a 1 millón de barriles al día - i.e. unos 40,2 mil millones de dólares al año a 110$/barril (claramente, lo anterior sin contar la deuda en divisas que cada año se emite, lo cual anualmente alcanza, digamos, unos 25 mil millones de dólares más).La cuenta es sumamente sencilla. Tal y como indicamos primeramente en Econométrica; como lo sostenía la Oficina de Información Energética de EEUU (EIA, siglas en inglés); como lo habría corroborado en comunicación al presidente Chávez con fecha 15/04/2011 el propio presidente de Pdvsa y ministro del Poder Popular para la Energía y Petróleo, Rafael Ramírez (punto de cuenta Nro. 062-11, p. 3, el cual se coló a la opinión pública); así como lo confirma ahora en mayo, por primera vez, aclarando que la faja sí se incluye, la Agencia Internacional de Energía (IEA, siglas en inglés), nuestra industria petrolera, simplemente, no produce los 3,2 millones de barriles diarios que dicen las autoridades, sino tan solo 2,4 millones de barriles al día (acá la prueba: http://omrpublic.iea.org/currentissues/full.pdf, p. 19)
El resto es sencillo. Venezuela, como se dijo, produce  2,4 millones de barriles al día. Pero, de esa cifra, las ventas para el consumo (y el contrabando), a no más de 3$/barril, alcanzan unos 0,7 millones de barriles al día, por lo que terminamos exportando, aproximadamente, 1,7 millones de barriles diarios en total.
Pero, la cuenta ahora es que sigue. De los 1,7 millones de barriles al día que exportamos, 0,2 millones van diariamente al pago del préstamo chino (esto lo dice el propio ministro), y 0,25 millones van prácticamente regalados (financiados al 1% anual) a Cubapetróleo (Cienfuegos) y el resto de Petrocaribe.
Así 1,7 millones de barriles al día menos la suma de 0,2 y 0,25 millones de barriles al día, deja como remanente 1,25 millones de barriles diarios. Pero, falta una última cuenta, y ésta es cuánto nos cuesta la Misión Barrio Adentro que anualmente pagamos a Cuba. Simple como las matemáticas, la respuesta es: 0,25 millones de barriles al día, al menos, a un promedio de 110$/barril. Sí, así es un poco más de 10,0 millones de dólares al año (para el lector desconfiado acá las cifras de Castañeda, Rolando H para el año 2008, http://cubasource.org/pdf/venezuelacuba_castaneda_asce.pdf).
Esto explica el porqué del limitado ingreso de divisas al BCV provenientes de Pdvsa y, desde el lado de la oferta, el porqué de la escasez de divisas.


Fotografía: Tomada de la red

viernes, 15 de junio de 2012

OXIMORÓN

EL UNIVERSAL, Caracas, 15 de Junio de 2012
La denuncia de Ramírez en la OPEP
¿Qué pasa si el precio del petróleo se viene abajo? ¿De qué tamaño sería el ajuste?
MIGUEL ÁNGEL SANTOS 

Rafael Ramírez acudió el pasado miércoles a la OPEP para alertar sobre "la posibilidad de un desplome en la demanda petrolera", que a raíz de la "profunda crisis del sistema capitalista mundial" se ha convertido en "un peligro inminente". He ahí la esencia del sancocho mental: el socialista, reunido con un pequeño grupo de productores, alertándolos sobre la necesidad de recurrir (de nuevo) al mecanismo de mercado, para restringir la oferta y recuperar los precios. ¿Qué es lo que ha alarmado tanto a Ramírez?
En las últimas siete semanas el precio de la cesta de petróleo venezolana ha caído 22 dólares. ¿Qué representa eso? Utilizando los volúmenes de exportación efectivamente cobrados por Pdvsa, si esa caída se mantuviese por espacio de un año, dejaríamos de percibir 11.900 millones de dólares (2,4% del PIB calculado a 4,3 bolívares por dólar). Ahora bien, desde hace años Venezuela mantiene una serie de convenios a través de los cuales envía petróleo a sus aliados políticos en la región en condiciones muy ventajosas. Por cada 100.000 barriles por día de esos convenios dejamos de percibir unos 3.500 millones de dólares al precio actual, o 4.200 millones antes de la caída de precios. Es decir, 300.000 barriles regalados al día representan una pérdida similar, en términos de ingresos, a la que ha producido la caída de precios reciente en el mercado mundial. Venezuela, cortesía de la petrodiplomacia, tiene ya varios años sufriendo pérdidas superiores a las que acudió a denunciar Ramírez a la OPEP.
En el fondo, su desesperación viene también de otra parte. El Gobierno ha venido incurriendo en un desequilibrio fiscal colosal para mantener a flote la candidatura de Chávez. El déficit fiscal de caja está por el orden de 15% del PIB. Ya se tenía decidido que, de repetir el Comandante, sólo una macrodevaluación podría corregir ese desbalance. Ahora, si eso era con el petróleo por encima de 100 dólares: ¿qué pasa si el precio se viene abajo? ¿De qué tamaño sería ese ajuste? A fin de cuentas, ir a hacer lobby en la OPEP y devaluar son las únicas dos estrategias que le quedan a la revolución.
La oposición, por fortuna, tiene muchas más. Entre ellas, sincerar la situación de estos convenios y concertar un cronograma para traerlos de vuelta a precios de mercado. Aun con el hueco que dejaría la revolución, tenemos un amplio abanico de opciones a las que ellos no pueden recurrir. Basta con constatar la evolución del riesgo soberano en la medida en que se hace más evidente la posibilidad de un cambio político. La oposición puede provocar un cambio significativo en las expectativas, que reactive la inversión y el empleo. Puede levantar el control de cambio, y desatar las fuerzas productivas que la revolución ha ido amarrando o anulando en estos catorce años. Puede continuar la estrategia actual de asociarse con privados para acelerar la producción petrolera, pero en condiciones mucho más ventajosas. Esto es importante porque, de alguna forma, se ha ido imponiendo la idea de que nuestra economía sufriría un 2013 terrible si gana la oposición. En realidad, es al revés. Es enfrentar el mismo problema, disponiendo de una batería de soluciones muchísimo mayor.

Fotografía: Benito Esteban, "Oximorón"