Triste partido de gobierno
Luis Barragán
Todavía en deuda la historia y la sociología política venezolanas, tuvimos una experiencia acumulada en relación al partido de gobierno (PG). El XX muestra una riqueza de vicisitudes ya tan olvidadas que nadie parece sorprenderse por su desempeño en el presente siglo, resignados a una fórmula propia del Estado Comunal que, paradójicamente, al estatizar la vida social, se desestatiza en beneficio de una dirección ocurrente, arbitraria y feroz.
Creado antes o en el ejercicio del poder, el PG generó situaciones y relaciones que, ahora, lucen incomprensibles. Incluyendo el disenso interno con el gobierno al que soportaba, en la opinión pública, cuerpos deliberantes y en la misma calle, suscitaba circunstancias propias del sistema parapolítico, como lo llamó David Easton, sin que hubiese una inmediata dislocación institucional. Fueron numerosos los problemas que supo procesar el sistema político respecto a la sensible relación partido y gobierno, aunque Juan Carlos Rey, por ejemplo, en un valioso ensayo, estimó que el principal de ellos, residió en la liberación de la disciplina partidista del presidente de la República.
Recientemente, concluyó el IV Congreso del PSUV y ya, ni siquiera plebiscitariamente, resolvió el asunto de la conducción, pues, confundiéndolo con lo que queda de Estado, entregó – como si nunca los hubiese ostentado – todos los poderes a Maduro Moros para designar absolutamente a todas sus autoridades, en un triste acto de consagración del liderazgo que llena más de dudas que de certezas. Hitler, Stalin o Fidel, por lo menos, debían entenderse y extenderse en concesiones con los camaradas, calculando la posterior liquidación personal de los rivales, para dar – ante todo – con un órgano colegiado que bien acreditara la existencia del partido. Acotemos, Cabello Rondón celebró que el citado Congreso, como el anterior, tuvo por característica, ya que no hubo debate.
El PSUV es, a lo sumo, el principal partido presupuestario que coordina a otros de una disminuida importancia, agremiados en el tal Polo Patriótico, o como se den en llamar tras cada simulación comicial. Hasta las Sociedades Bolivarianas de López Contreras, reportaron una concepción y una conducta como PG, así jamás se hubiesen formalizado como tales, que no exhibe el PSUV y sus entidades subsidiarias, añadido el histórico PCV que tanto teme correr con la suerte de su par cubano, obscenamente confiscado por los Castro. Sin embargo, no nos llamemos a engaños.
Hay, en los términos más elementales, un PG y no es otro que el protagonizado por Maduro Moros y el alto mando militar. La Venezuela petrolera expone ese remanente del caudillismo rural de antaño, donde la pólvora zanjaba las diferencias, dependiendo la supervivencia política de un pacto entre los dueños del parque disponible de armas, aunque – he acá la diferencia – no había una potencia extranjera, como la Cuba de hoy, capaz de afianzar y compensar a uno o más actores.
06/08/2018:
http://www.noticierodigital.com/2018/08/luis-barragan-triste-partido-gobierno/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=105528
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sábado, 11 de agosto de 2018
domingo, 25 de febrero de 2018
DELIMITADOS POR EL PRECIPICIO
Un parapeto de soporte
Luis Barragán
Sobre los escombros de la institucionalidad partidista en la Venezuela del XXI, añadida la de oposición, se empina el parapeto gubernamental que no es ni puede ser completamente partido, ni es ni puede ser completamente gubernamental. Condición ésta que asombrará, porque – siendo nominalmente el partido oficialista por excelencia – no son todos los que están, ni están todos los que son en este dispositivo que tiene por única ventaja, la de abrir algún camino hacia el presupuesto público municipal, estadal o nacional.
Un parapeto más grande y ambicioso, ha nacido: “Somos Venezuela”. Se dirá propio de la campaña presidencial que se avecina, pero lo cierto es que, por sus características y financiamiento, muy directamente vinculado al demasiado obvio candidato, como por los cuadros de dirección, va mucho más allá en el proceso de decantación que experimenta el poder tras casi veinte años de fatigado ejercicio. Quien no figure en la novedad partidista, no va al baile. Así de simple.
No ha tenido Nicolás Maduro necesidad de ningunear más, negociar o expulsar a nadie del PSUV, ya de por sí domesticada toda su dirigencia, como lo probó Lacava con el antes todopoderoso Ameliach. Si fuese partido, algún movimiento sísmico se hubiese sentido, pero como no lo es en su acepción más común, muy bien la maniobra consagra a la novísima entidad de campaña que, en el proceso inevitable de una completa hegemonía, será permanente: así, quien no esté en la directiva, quedará relegado convirtiendo al PSUV en una referencia subsidiaria, secundaria y hasta depositaria de todo aquél que no haga del madurismo una convencida profesión de fe.
Peor suerte le tocará al llamado tan gótica y grandilocuentemente Gran Polo Patriótico, cuyos miembros fueron subsidiarios del PSUV. Accionistas de una empresa que los tiene como el tradicional relleno de ocasión, el menor gesto de disidencia tampoco significará una sanción o algo que se le parezca, pues únicamente están en “Somos …” los que son (y viceversa).
Vicisitudes propias del Estado Cuartel al que arribamos, de no postergar la fecha a la espera de un contendor de suficiente peso que lo legitime, el portentoso candidato presidencial e insigne bonificador de lo poco que nos queda, lo confrontará desprendiéndose de un PSUV en el que quedan atrapados sus futuros rivales internos.
18/02/2018:
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viernes, 24 de noviembre de 2017
UNA VERSIÓN DE LA LUCHA DE CLASES
EL SOL DE MARGARITA, 17 de noviembre de 2017
PALABREO
Disciplina y lucha de clases
Pedro Salima
Como militante no deja de preocuparme el tema de la candidatura a la Alcaldía Libertador en Caracas. Una candidata, apoyada por mi partido, el PSUV, que ha pasado por varios cargos. Va de un lado a otro, a lo mejor porque da la talla en todos, entonces se ha usado para resolver temas puntuales. Otro candidato, apoyado por el PCV (el partido que me formó con el tema de la lucha de clases) y el PTT, además de varios colectivos. Ha ocupado cargos importantes, y lo han botado, así de simple, no lo han colocado en otro lado, sino que va fuera.
La primera, Erika Farías, bien cumplidita ella. Fundamentosa, me supongo que eficiente, tuvo un cargo que pudo despertar odios en la burguesía, al frente del tema de la alimentación. La burguesía nunca pidió su destitución, no la maldijo, no dijo que era el Diablo en persona. Quizás porque es buena gente.
El otro, Eduardo Samán, que no está apoyado por mi partido, el PSUV, pero sí tiene el respaldo del PCV, el que me formó con el tema de la lucha de clases. A Samán la burguesía lo odia. Lo empezó a odiar desde que fue presidente del SAPI. ¡Uy, cómo lo odiaron las grandes transnacionales de la medicina, las empresas farmacéuticas!
El camarada, malasangre para la burguesía, propuso una ley que nunca se aprobó. ¡Pero cómo lo odió la burguesía por esa propuesta! Mala leche para nosotros nunca haber tenido una dirección donde todos entiendan el tema de la lucha de clases. Luego estuvo en Indepabis. Se acrecentó el odio. Lo consideraron un demonio, el Diablo en persona.
Fue ministro de Comercio y la burguesía llegó a atentar contra su vida. En todos los casos, para no despertar tanto odio, lo sacaron de los cargos. ¿Recuerdan cómo puso al señorón Zuloaga al descubrirlo con el tema de los vehículos? A los pocos días Samán salió del cargo. No sé si Zuloaga tenía más amigos en la Dirección del PSUV que Eduardo Samán.
Una vez en un acto en el Teatro Municipal de Caracas, donde estuvo la dirección del PSUV y todo el gobierno, los mayores aplausos fueron para Chávez y para Samán. Lo odió la burguesía, pero me da la impresión que PSUV adentro también lo odiaron. Al menos lo envidiaron. Otra vez Samán fuera de su cargo.
En definitiva, Erika es de pinga, la burguesía ni la quiere ni la odia. A Samán lo odian la oligarquía y las transaccionales. Eso es expresión de la lucha de clases. En mi partido, el PSUV, no me hablan de eso. En el PCV me lo recalcaron. Por eso, si estuviese en Caracas votaría por Eduardo Samán. Sería disciplinado con la lucha de clases.
Sé que la presidenta de la ANC dijo en estos días que en Venezuela está prohibido el odio. Nunca podré entender cómo se puede prohibir un sentimiento. Me gusta el odio de la burguesía contra Samán, lo define como marxista.
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jueves, 12 de octubre de 2017
PERUSADA
Obtero
Guido Sosola
El ‘XXI venezolano es el de un renovado bipartidismo, aunque luzca paradójico, pues, antes, la izquierda y la derecha – conocidas - se esmeraron por combatirlo hasta la extenuación, con muy poco éxito. En las postrimerías del siglo anterior, teniendo por claro precursor a Caldera, finalmente le asestaron el golpe maestro a la dupla AD – COPEI, abriendo la revolución del multipartidismo que, junto a la descentralización, nos llevaba a derroteros ciertamente inéditos. No obstante, el modelo volvió con demasiados bríos y, como el término latino sugiere, con una vocación infinita de aplastamiento de todo adversario que se le atraviese.
El poder y no otra cosa que el poder, ha compactado y blindado al PSUV que, muy lejos del MVR-200, por cierto, jamás tan romántico como lo fueron el PCV y el MIR en sus mejores etapas, constituye una sólida alianza de intereses, al menos, mientras sigan dando dividendos. Y el contrapoder, la otra cara que propone y dispone de la oposición, fingido el pluralismo, después del resultado de las parlamentarias de 2015, tiene por dura e infranqueable síntesis, el llamado G-4 de la MUD que se ha deslizado al predominio de AD y PJ.
Nada de lo que exista fuera del PSUV y del ahora G-2, influye por muy buena voluntad que tengan los integrantes del modestísimo Gran Polo Patriótico y del prometedor Soy Venezuela del que ya se tienen noticias. Para lo bueno y para lo malo, para la cohabitación de la tal constituyente y de la Asamblea Nacional, para medirse en cualquier faena electoral y asumir el diálogo con sus mejores y peores connotaciones, están los representantes del gobierno y de la oposición, aunque cuenten con una legitimidad menoscabada interna y externamente.
Este bipartidismo en la práctica, tiene por mejor fianza la polarización social e ideológica, importando poco que los hechos hablen de un rechazo superior al 90% de la población respecto a la dictadura y ya ninguna identificación exista con la mentada revolución. La polarización como artificio tiende a reforzar la estructura interna de poder en la oposición, haciendo incuestionables y demasiado duraderas las direcciones de los partidos que la integran, sobrando el comentario en torno al gobierno.
Gastando pólvora en zamuro, ya nada logra convencerlos del “auto-suicidio” en el que incurren los grandes actores políticos del momento, cuyas posiciones – algo deben arriesgar en la marejada – peligran cuando salen del círculo de los favoritos de Nicolás Maduro, en un caso, o se rifan una inhabilitación o anulación del pasaporte, en el otro. Desaparecerán políticamente en la medida que han siquitrillado y desnaturalizado a los partidos, perdiendo el sentido y la institucionalidad mínima que tuvieron como instancias colegiadas y regladas, con una dirigencia avalada por la experiencia acumulada y compartida, con un mensaje y una estructuración fiables, como una organización perfectible: mal que bien, y cualquier historiador puede deducirlo aún de las grandes crisis experimentadas después de 1960, hubo partidos. Y, siendo la base de todo bipartidismo, éste – hoy – será cualquier cosa, menos bi – partidismo, apenas, eufemismo para una simulación de los superiores intereses rentistas en constante mutación.
10/10/2017:
Ilustración: Myra Sjöberg.
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Myra Sjöberg,
PSUV
jueves, 27 de julio de 2017
CIUDADANÍA, GARANTE DE LA CONSTITUCIÓN

La tal constituyente no es otra cosa que un congreso del PSUV y sus relacionados
"Demasiado evidente el fraude a la Constitución, la corporación castrense
no debe apoyar a la constituyente madurista, sino respaldar a un país que
reclama el cambio de régimen”, aseveró el diputado Luis Barragán de Vente
Venezuela.
“En una perspectiva adecuada y actual, es la ciudadanía la garante de la
Constitución. La Fuerza Armada debe abstenerse de participar en la tal
constituyente, rechazándola, apegándose estrictamente al artículo 328
constitucional y siguientes que expresamente señalan su naturaleza, profesión y
especialidad”.
Alegó: “Como si faltara poco, a la crisis humanitaria y a la feroz
represión, Maduro Moros no se le ocurre otra cosa que convocar y añadir lo que,
en realidad, es un congreso del PSUV y de las organizaciones e individualidades subsidiarias. Un congreso con
ropaje dizque constituyente, destinado irremediablemente al fracaso”.
25/07/2017:
Barragán: FAN debe abstenerse de participar en el fraude constituyente y
escuchar a los venezolanos
El diputado de Vente Venezuela ratifica que la ciudadanía es la garante de
la Constitución y los ciudadanos militares deben apegarse al artículo 328 de la
Carta Magna
(Caracas. 25/07/2017) El diputado de
Vente Venezuela por el estado Aragua, Luis Barragán, aseguró este martes que
ante el evidente fraude constituyente, la Fuerza Armada Nacional (FAN) debe
abstenerse de participar y respaldar a un país que reclama un cambio de
régimen.
“En una perspectiva adecuada y actual, es la ciudadanía la garante de la
Constitución. La Fuerza Armada debe abstenerse de participar en la tal
constituyente, rechazándola, apegándose estrictamente al artículo 328
constitucional y siguientes que expresamente señalan su naturaleza, profesión y
especialidad”, fueron sus palabras.
De acuerdo con el parlamentario, la convocatoria del domingo no es más que
un “congreso del Psuv [Partido Socialista Unido de Venezuela] y de
organizaciones e individualidades subsidiarias”.
Para Barragán, esto se suma a la crisis humanitaria y la represión de un
régimen que está destinado al fracaso. “Es un congreso con ropaje dizque
constituyente”, agregó.
Fotografía: Claudia Macero; juramentación magistrados TSJ por la AN, Plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes (Caracas, 21/07/2017).
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domingo, 9 de octubre de 2016
AGRUPACIONES BENÉFICAS
EL NACIONAL, Caracas, 9 de octubre de 2016
Cuatro grupos entran en el pugilato por la Vicepresidencia
Hernán Lugo-Galicia
La Vicepresidencia es, por ahora, el objeto del deseo en el oficialismo. Es el segundo cargo de gobierno más importante del país.
Aunque en Miraflores maniobran para evitar el referéndum revocatorio y llegar a 2018, hay señales de cómo se preparan para un desenlace y un debate sobre la sucesión de Nicolás Maduro. Las pistas: la idea asomada por el gobernador de Carabobo, Francisco Ameliach, de que Diosdado Cabello sería el sustituto del presidente y los contactos entre fracciones del PSUV con el ex ministro Miguel Rodríguez Torres y opositores para allanar el camino a una eventual transición si la consulta se hace en 2017 y queda en el cargo quien se desempeñe como titular de Carmelitas para ese entonces.
Cuatro grupos entran en la carrera por la silla de Miraflores, aseguraron fuentes del Polo Patriótico: Cabello, que en reuniones con la cúpula alega contar con 27 generales; el gobernador de Aragua, Tareck el Aissami, que controla el Ministerio de Relaciones Interiores y es “el favorito de Maduro”; el alcalde de Libertador, Jorge Rodríguez, y el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino.
En un sondeo en septiembre, Venebarómetro identificó como líderes en el oficialismo a Aristóbulo Istúriz, con 27,6%; Maduro, con 24,3%, y Rodríguez, con 22%. En caso de que haya revocatorio, el vicepresidente obtendría 9,8 % y Cabello, 6%.
¿Pacto con Estados Unidos?
¿Qué podría dar pie a una salida de Maduro? En Marea Socialista y partidos disidentes del Polo Patriótico consideran que no son casuales los encuentros, primero de Diosdado Cabello, y recientemente de Maduro, con Thomas Shannon, consejero del Departamento de Estado, y John Kerry, secretario de Estado. Piensan que pudieran terminar en un acuerdo para la transición.
“La pareja presidencial está bajo una fuerte presión por el caso de los sobrinos en Estados Unidos y el país padece una crisis económica. Así que no es descartable un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos, cuyo punto de partida han sido esos encuentros con Shannon y Kerry, y que conlleven una renuncia o la aceptación del revocatorio”, afirmó el director de Visor 360 Consultores, Nicmer Evans, quien rechazó que la salida sea impuesta desde afuera o internamente y que se ignore la voluntad popular, como un referéndum.
Alertó que las fuerzas del madurismo –o “sector oscuro dentro del chavismo”, como prefiere llamarlo– pelean para quedarse en el estratégico cargo de la Vicepresidencia. “Están en un pugilato por ese cargo. A eso obedecen los encuentros del PSUV con Rodríguez Torres y Henri Falcón para que dirijan esa transición.
Cabello busca una negociación a través de terceros, pero su juego fue develado por Ameliach, lo que obligó a Maduro a asegurar que iría a la reelección. En el PSUV pretenden una ‘lealtad sumisa’ de la militancia mientras la cúpula está dividida, es desleal entre sí”, aseguró Evans. Afirmó que, a título personal, sin involucrar a Marea Socialista, firmará en la recolección del 20%, pautada para finales de octubre, como un gesto en defensa del derecho constitucional a revocar mandatos.
El presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, describió la jugada así: “Al bautizar a Aristóbulo como heredero, Maduro no anuncia su retiro, sino que repite lo mismo que hizo Chávez: sacar del juego a Diosdado”. Aseguró que tiene información de que “altos jerarcas” estarían efectuando “trámites diplomáticos” para salir del país.
¿Quiénes se quedarían con el poder? En el Polo Patriótico afirman que la estrategia es que el nuevo vicepresidente sea anunciado en diciembre. “Padrino López podría tener la primera opción, porque lo de Istúriz es puro teatro. La fuerza militar impondría que la transición sea en paz”, indicaron fuentes, que negaron que Maduro acepte unas elecciones y consideran que optará por su retiro. “Si se cuenta, mata al chavismo”, expresaron.
La popularidad del presidente cayó, según Venebarómetro, de 54,4% en 2013 a 22,10% en septiembre de 2016. Los sondeos de Keller y Seijas lo ubican en 11% e Hinterlaces en 18%.
Evans recuerda que planteó “una renuncia ética” a principios de 2016 como una forma de salir del poder y que el chavismo se oxigenara y retornara.
En el movimiento social Redes agregan un elemento que terminará por definir el cuadro político: “Si el Vaticano se incorpora a una negociación es porque le dará la extremaunción al proceso, así pasó en otros países”.
Aunque el PCV guardó silencio sobre la mención de Istúriz, el secretario político de PPT, Vladimir Miró, reveló que el lunes 3 de octubre analizaron el asunto: “Apoyamos el mandato constitucional hasta 2019, respaldamos a Maduro. Cabello representa al PSUV y su posible designación como vicepresidente no ha sido consultada al partido. Por ahora no vemos ninguna candidatura presidencial, sino trabajar para que el gobierno sea eficiente, ético y productivo. Eso tiene su momento”.
“No le teme a elecciones”
“Victoria extraordinaria” y “relevo extraordinario”. En el PSUV se oyen esas expresiones, a pesar de que trabajan contra el revocatorio y las elecciones regionales. Néstor León Heredia negó que Maduro deje el poder. “En ningún momento cedió funciones como jefe de Estado a Istúriz; como buen gerente delegó responsabilidades”, adujo el ex diputado peseuvista, que descartó el referéndum pero propuso un plebiscito contra el Parlamento.
“El PSUV no le teme a elecciones”, agregó. “Estamos preparados, como revolucionarios, en caso de que se presente cualquier escenario. No buscamos candidatos. Maduro es el líder. No hay otro, llegará a 2020. En su momento tendremos un relevo extraordinario”.
¿Padrino López?: “Es tremendo militar, tremendo ciudadano y chavista. Viene del 4-F, pero no nos trasnochemos con candidatos a la Presidencia”.
El Dato
El secretario general de Primero Justicia, Tomás Guanipa, afirmó que en el PSUV hay una lucha fratricida “cuando es evidente que Maduro dejará de ser presidente”. “Que Ameliach anuncie como sucesor a Cabello no es para amedrentarnos. Si va a la Vicepresidencia, con más ganas vamos al revocatorio para derrotarlos de una sola vez”.
Fuente:
http://www.el-nacional.com/politica/grupos-entran-pugilato-Vicepresidencia_0_935906487.html
Breve nota LB: A la composición gráfica que trae El Nacional de hoy, agregamos otra que circula por las redes sociales demasiado elocuente.
Cuatro grupos entran en el pugilato por la Vicepresidencia
Hernán Lugo-Galicia
La Vicepresidencia es, por ahora, el objeto del deseo en el oficialismo. Es el segundo cargo de gobierno más importante del país.
Aunque en Miraflores maniobran para evitar el referéndum revocatorio y llegar a 2018, hay señales de cómo se preparan para un desenlace y un debate sobre la sucesión de Nicolás Maduro. Las pistas: la idea asomada por el gobernador de Carabobo, Francisco Ameliach, de que Diosdado Cabello sería el sustituto del presidente y los contactos entre fracciones del PSUV con el ex ministro Miguel Rodríguez Torres y opositores para allanar el camino a una eventual transición si la consulta se hace en 2017 y queda en el cargo quien se desempeñe como titular de Carmelitas para ese entonces.
Cuatro grupos entran en la carrera por la silla de Miraflores, aseguraron fuentes del Polo Patriótico: Cabello, que en reuniones con la cúpula alega contar con 27 generales; el gobernador de Aragua, Tareck el Aissami, que controla el Ministerio de Relaciones Interiores y es “el favorito de Maduro”; el alcalde de Libertador, Jorge Rodríguez, y el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino.
En un sondeo en septiembre, Venebarómetro identificó como líderes en el oficialismo a Aristóbulo Istúriz, con 27,6%; Maduro, con 24,3%, y Rodríguez, con 22%. En caso de que haya revocatorio, el vicepresidente obtendría 9,8 % y Cabello, 6%.
¿Pacto con Estados Unidos?
¿Qué podría dar pie a una salida de Maduro? En Marea Socialista y partidos disidentes del Polo Patriótico consideran que no son casuales los encuentros, primero de Diosdado Cabello, y recientemente de Maduro, con Thomas Shannon, consejero del Departamento de Estado, y John Kerry, secretario de Estado. Piensan que pudieran terminar en un acuerdo para la transición.
“La pareja presidencial está bajo una fuerte presión por el caso de los sobrinos en Estados Unidos y el país padece una crisis económica. Así que no es descartable un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos, cuyo punto de partida han sido esos encuentros con Shannon y Kerry, y que conlleven una renuncia o la aceptación del revocatorio”, afirmó el director de Visor 360 Consultores, Nicmer Evans, quien rechazó que la salida sea impuesta desde afuera o internamente y que se ignore la voluntad popular, como un referéndum.
Alertó que las fuerzas del madurismo –o “sector oscuro dentro del chavismo”, como prefiere llamarlo– pelean para quedarse en el estratégico cargo de la Vicepresidencia. “Están en un pugilato por ese cargo. A eso obedecen los encuentros del PSUV con Rodríguez Torres y Henri Falcón para que dirijan esa transición.
Cabello busca una negociación a través de terceros, pero su juego fue develado por Ameliach, lo que obligó a Maduro a asegurar que iría a la reelección. En el PSUV pretenden una ‘lealtad sumisa’ de la militancia mientras la cúpula está dividida, es desleal entre sí”, aseguró Evans. Afirmó que, a título personal, sin involucrar a Marea Socialista, firmará en la recolección del 20%, pautada para finales de octubre, como un gesto en defensa del derecho constitucional a revocar mandatos.
El presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, describió la jugada así: “Al bautizar a Aristóbulo como heredero, Maduro no anuncia su retiro, sino que repite lo mismo que hizo Chávez: sacar del juego a Diosdado”. Aseguró que tiene información de que “altos jerarcas” estarían efectuando “trámites diplomáticos” para salir del país.
¿Quiénes se quedarían con el poder? En el Polo Patriótico afirman que la estrategia es que el nuevo vicepresidente sea anunciado en diciembre. “Padrino López podría tener la primera opción, porque lo de Istúriz es puro teatro. La fuerza militar impondría que la transición sea en paz”, indicaron fuentes, que negaron que Maduro acepte unas elecciones y consideran que optará por su retiro. “Si se cuenta, mata al chavismo”, expresaron.
La popularidad del presidente cayó, según Venebarómetro, de 54,4% en 2013 a 22,10% en septiembre de 2016. Los sondeos de Keller y Seijas lo ubican en 11% e Hinterlaces en 18%.
Evans recuerda que planteó “una renuncia ética” a principios de 2016 como una forma de salir del poder y que el chavismo se oxigenara y retornara.
En el movimiento social Redes agregan un elemento que terminará por definir el cuadro político: “Si el Vaticano se incorpora a una negociación es porque le dará la extremaunción al proceso, así pasó en otros países”.
Aunque el PCV guardó silencio sobre la mención de Istúriz, el secretario político de PPT, Vladimir Miró, reveló que el lunes 3 de octubre analizaron el asunto: “Apoyamos el mandato constitucional hasta 2019, respaldamos a Maduro. Cabello representa al PSUV y su posible designación como vicepresidente no ha sido consultada al partido. Por ahora no vemos ninguna candidatura presidencial, sino trabajar para que el gobierno sea eficiente, ético y productivo. Eso tiene su momento”.
“No le teme a elecciones”
“Victoria extraordinaria” y “relevo extraordinario”. En el PSUV se oyen esas expresiones, a pesar de que trabajan contra el revocatorio y las elecciones regionales. Néstor León Heredia negó que Maduro deje el poder. “En ningún momento cedió funciones como jefe de Estado a Istúriz; como buen gerente delegó responsabilidades”, adujo el ex diputado peseuvista, que descartó el referéndum pero propuso un plebiscito contra el Parlamento.
“El PSUV no le teme a elecciones”, agregó. “Estamos preparados, como revolucionarios, en caso de que se presente cualquier escenario. No buscamos candidatos. Maduro es el líder. No hay otro, llegará a 2020. En su momento tendremos un relevo extraordinario”.¿Padrino López?: “Es tremendo militar, tremendo ciudadano y chavista. Viene del 4-F, pero no nos trasnochemos con candidatos a la Presidencia”.
El Dato
El secretario general de Primero Justicia, Tomás Guanipa, afirmó que en el PSUV hay una lucha fratricida “cuando es evidente que Maduro dejará de ser presidente”. “Que Ameliach anuncie como sucesor a Cabello no es para amedrentarnos. Si va a la Vicepresidencia, con más ganas vamos al revocatorio para derrotarlos de una sola vez”.
Fuente:
http://www.el-nacional.com/politica/grupos-entran-pugilato-Vicepresidencia_0_935906487.html
Breve nota LB: A la composición gráfica que trae El Nacional de hoy, agregamos otra que circula por las redes sociales demasiado elocuente.
sábado, 3 de septiembre de 2016
LA SALSA BUENA PARA EL PAVO Y NO PARA LA PAVA
Del monopolio de los derechos constitucionales
Luis Barragán
El sector político e ideológico que ahora pretende eternizarse en el poder, clamaba por los derechos constitucionales en las remotas décadas en las que, confesamente, incursionó en la subversión armada. Y esto, con una curiosa (in) comprensión jurídica de sus actos, pues pedía para sí el reconocimiento de su condición beligerante ante el Estado Liberal, como lo identificaba, pero – caracterizándolo como harto represivo – la negaba y la ha negado por siempre, si fuere el caso, a las fuerzas policiales, por ejemplo, cuyos agentes más humildes ultimó cumpliendo funciones de orden ciudadano en las calles: esto es, los otrora célebres “policías de punto”.
Otro ejemplo, en la ciudad capital, ,era costumbre semanal el apedreamiento de sendos encapuchados en la Universidad Central o en el Instituto Pedagógico, con la correspondiente quema de cauchos en los sitios de gran afluencia de vehículos, pero – luego de la llegada de Chávez Frías al poder – evidentemente eso terminó. Y, no cabe duda, al menor gesto de una semejante rebeldía por los actuales estudiantes, las fuerzas represivas pueden llegar y llegan, a lo indecible con la ventaja adicional de la censura.
Toda actividad pacífica que promueva la oposición, automáticamente hoy acarrea la suspensión inconstitucional de los derechos … constitucionales, protegido únicamente el ejercicio de los más leales y reconocidos partidarios del régimen. Además de la segregación que comporta, no habrá recurso de amparo alguno que prospere, cuyo extendido retardo o negación tampoco desembocará en la responsabilidad de quien le tocaba decidir.
Apenas ilustrado por los días previos a la consabida y exitosa toma de Caracas, la detención de personas vinculadas a la oposición, anunciada – además – por funcionarios de partido carentes de autoridad pública, o la obstaculización del tránsito en el territorio nacional, haciéndolo de todo menos libre, nos remite a esta tan prolongada circunstancia: la de vivir bajo un Estado No-Constitucional que, en definitiva, es Inconstitucional. Únicamente, esos derechos y garantías avisan del monopolio de muy pocos dirigentes del PSUV que, para remate, no responden a nadie por sus actos.
El dato es universal, porque no hay totalitarismo que no convierta un poemario en ley fundamental. Algo que constatamos en Venezuela, día a día.
05/09/2016:
http://www.radiowebinformativa.com/opinion/del-monopolio-de-los-derechos-constitucionales-luisbarraganj/
Luis Barragán
El sector político e ideológico que ahora pretende eternizarse en el poder, clamaba por los derechos constitucionales en las remotas décadas en las que, confesamente, incursionó en la subversión armada. Y esto, con una curiosa (in) comprensión jurídica de sus actos, pues pedía para sí el reconocimiento de su condición beligerante ante el Estado Liberal, como lo identificaba, pero – caracterizándolo como harto represivo – la negaba y la ha negado por siempre, si fuere el caso, a las fuerzas policiales, por ejemplo, cuyos agentes más humildes ultimó cumpliendo funciones de orden ciudadano en las calles: esto es, los otrora célebres “policías de punto”.
Otro ejemplo, en la ciudad capital, ,era costumbre semanal el apedreamiento de sendos encapuchados en la Universidad Central o en el Instituto Pedagógico, con la correspondiente quema de cauchos en los sitios de gran afluencia de vehículos, pero – luego de la llegada de Chávez Frías al poder – evidentemente eso terminó. Y, no cabe duda, al menor gesto de una semejante rebeldía por los actuales estudiantes, las fuerzas represivas pueden llegar y llegan, a lo indecible con la ventaja adicional de la censura.
Toda actividad pacífica que promueva la oposición, automáticamente hoy acarrea la suspensión inconstitucional de los derechos … constitucionales, protegido únicamente el ejercicio de los más leales y reconocidos partidarios del régimen. Además de la segregación que comporta, no habrá recurso de amparo alguno que prospere, cuyo extendido retardo o negación tampoco desembocará en la responsabilidad de quien le tocaba decidir.
Apenas ilustrado por los días previos a la consabida y exitosa toma de Caracas, la detención de personas vinculadas a la oposición, anunciada – además – por funcionarios de partido carentes de autoridad pública, o la obstaculización del tránsito en el territorio nacional, haciéndolo de todo menos libre, nos remite a esta tan prolongada circunstancia: la de vivir bajo un Estado No-Constitucional que, en definitiva, es Inconstitucional. Únicamente, esos derechos y garantías avisan del monopolio de muy pocos dirigentes del PSUV que, para remate, no responden a nadie por sus actos.
El dato es universal, porque no hay totalitarismo que no convierta un poemario en ley fundamental. Algo que constatamos en Venezuela, día a día.
05/09/2016:
http://www.radiowebinformativa.com/opinion/del-monopolio-de-los-derechos-constitucionales-luisbarraganj/
lunes, 29 de junio de 2015
PREVER
Maquillaje facial
Ox Armand
Demasiado evidente. Algo ya consabido. Si dieron por cifra de votantes a tres millones de personas, cuidadito si no llegó a un millón. Ciudades, pueblos y caseríos tranquilos, indiferentes, pasivos en su protesta. Votaron los empleados públicos para las primarias – además – abiertas del PSUV. Entonces, abiertas se supone teóricamente que fueron reforzadas por los no militantes de ese partido. Es decir, la oposición. Luego, este absurdo que deja a los militantes en casa, dejaron en manos de las nóminas de la administración pública la suerte facial del partido, del principal partido de gobierno, beneficiario de todos los recursos y ventajas que todavía – prioritariamente – puede prodigar el Estado. Ahora bien, ¿por qué insistir en un fracaso que es demasiado obvio, lloviendo sobre mojado? Sencillo, porque la propaganda oficialista se encargará de negarlo, de falsificar los hechos y lo obvio ya no lo será por ese maquillaje tan intenso en la cara del régimen. Sobre todo cuando la desfachatez está en el orden del día. Por ejemplo, circuló profusamente en las redes sociales la gráfica del alcalde de Los Taques (estado Falcón), votando en una escuela – sonreído – de un vergonzoso deterioro. Ni siquiera cuidaron de las formas. Es el entusiasmo inflado y artificial que no repara en las realidades difíciles de ocultar.
Mientras tanto a la oposición se le notan las costuras. Espera paciente del 2019, es ocasión para la ingeniería de reconstrucción electoral de los grupos que controlan a la MUD que copan las candidaturas. Que se las saben todas. Que imponen candidatos por aquí y por allá. Que se negaron a primarias, por lo menos, en todos los circuitos. Que cuentan con unos que son más iguales que los otros. Está bien. Esto puede corregirse. Pero ¿a los trancazos? ¿Esperando la agresión del gobierno contra todos? ¿Creyendo que basta con sentarse a esperar los resultados favorables del electorado? Por lo pronto, también demasiado evidente, estaba cantado lo de la paridad del género. ¿Para qué sorprenderse si lo exigió uno de los partidos representados en la Mesa? Hay un pacto tácito, el de hacerse los locos ante ciertas circunstancias que en primer lugar convenga al gobierno y, colateralmente, a la oposición. Lo sabemos, no se aplica la ley antitalanquera porque golpearía al gobierno y si se llega muy lejos, ¿el TSJ no declararía inconstitucional el articulado de la materia? No se le pide residencia fija y por un buen y razonable tiempos al candidato del gobierno que vota en Mérida y de repente aparece en Güiria, por citar un ejemplo. Esto beneficia secundariamente a la oposición hasta donde la convenga al gobierno. El hacerse los locos con la paridad de géneros fue parte de esa suerte de pacto tácito. Si el CNE la aplica es porque de anteojito les conviene y por mucho remiendo, apresurado y vergonzoso, haga la oposición el problema persiste. ¿Acaso no puede pasar con la cuota de menos de 35 años u otros derechos que puedan alegarse? Lo peor es que el PSUV no hizo las primarias (y las primarias abiertas) por amor al arte. Excepto que florezca otro pacto tácito (y hasta expreso) la muy plural oposición tendrá a don Freddy Guevara como candidato al circuito y a la lista por el designio del dedo. Si se les llegase a pedir las primarias en más del 60% de los circuitos de la oposición, la catástrofe sería total como lo PREVIERON los dirigentes de Barinas que, meses atrás, hicieron la advertencia cuando (Rosales Peña y compañía) quedaron contra la pared en el arreglo de los partidos. Si no, no dicen ni pío. ¿Qué significa? Una, la falta de previsiones ante el desconocimiento del ejercicio democrático, haciéndose tarde porque el límite es el 7 de agosto para hacer esas primarias. O, la otra, el precio tan alto que tendrá políticamente que pagarse para que el CNE se haga el loco y no exija esas primarias. Así son las cosas.
Fotografía: Tomada de la red.
Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/22974-maquillaje-facial
Ox Armand
Demasiado evidente. Algo ya consabido. Si dieron por cifra de votantes a tres millones de personas, cuidadito si no llegó a un millón. Ciudades, pueblos y caseríos tranquilos, indiferentes, pasivos en su protesta. Votaron los empleados públicos para las primarias – además – abiertas del PSUV. Entonces, abiertas se supone teóricamente que fueron reforzadas por los no militantes de ese partido. Es decir, la oposición. Luego, este absurdo que deja a los militantes en casa, dejaron en manos de las nóminas de la administración pública la suerte facial del partido, del principal partido de gobierno, beneficiario de todos los recursos y ventajas que todavía – prioritariamente – puede prodigar el Estado. Ahora bien, ¿por qué insistir en un fracaso que es demasiado obvio, lloviendo sobre mojado? Sencillo, porque la propaganda oficialista se encargará de negarlo, de falsificar los hechos y lo obvio ya no lo será por ese maquillaje tan intenso en la cara del régimen. Sobre todo cuando la desfachatez está en el orden del día. Por ejemplo, circuló profusamente en las redes sociales la gráfica del alcalde de Los Taques (estado Falcón), votando en una escuela – sonreído – de un vergonzoso deterioro. Ni siquiera cuidaron de las formas. Es el entusiasmo inflado y artificial que no repara en las realidades difíciles de ocultar.
Mientras tanto a la oposición se le notan las costuras. Espera paciente del 2019, es ocasión para la ingeniería de reconstrucción electoral de los grupos que controlan a la MUD que copan las candidaturas. Que se las saben todas. Que imponen candidatos por aquí y por allá. Que se negaron a primarias, por lo menos, en todos los circuitos. Que cuentan con unos que son más iguales que los otros. Está bien. Esto puede corregirse. Pero ¿a los trancazos? ¿Esperando la agresión del gobierno contra todos? ¿Creyendo que basta con sentarse a esperar los resultados favorables del electorado? Por lo pronto, también demasiado evidente, estaba cantado lo de la paridad del género. ¿Para qué sorprenderse si lo exigió uno de los partidos representados en la Mesa? Hay un pacto tácito, el de hacerse los locos ante ciertas circunstancias que en primer lugar convenga al gobierno y, colateralmente, a la oposición. Lo sabemos, no se aplica la ley antitalanquera porque golpearía al gobierno y si se llega muy lejos, ¿el TSJ no declararía inconstitucional el articulado de la materia? No se le pide residencia fija y por un buen y razonable tiempos al candidato del gobierno que vota en Mérida y de repente aparece en Güiria, por citar un ejemplo. Esto beneficia secundariamente a la oposición hasta donde la convenga al gobierno. El hacerse los locos con la paridad de géneros fue parte de esa suerte de pacto tácito. Si el CNE la aplica es porque de anteojito les conviene y por mucho remiendo, apresurado y vergonzoso, haga la oposición el problema persiste. ¿Acaso no puede pasar con la cuota de menos de 35 años u otros derechos que puedan alegarse? Lo peor es que el PSUV no hizo las primarias (y las primarias abiertas) por amor al arte. Excepto que florezca otro pacto tácito (y hasta expreso) la muy plural oposición tendrá a don Freddy Guevara como candidato al circuito y a la lista por el designio del dedo. Si se les llegase a pedir las primarias en más del 60% de los circuitos de la oposición, la catástrofe sería total como lo PREVIERON los dirigentes de Barinas que, meses atrás, hicieron la advertencia cuando (Rosales Peña y compañía) quedaron contra la pared en el arreglo de los partidos. Si no, no dicen ni pío. ¿Qué significa? Una, la falta de previsiones ante el desconocimiento del ejercicio democrático, haciéndose tarde porque el límite es el 7 de agosto para hacer esas primarias. O, la otra, el precio tan alto que tendrá políticamente que pagarse para que el CNE se haga el loco y no exija esas primarias. Así son las cosas.
Fotografía: Tomada de la red.
Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/22974-maquillaje-facial
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CUADERNO DE BITÁCORA
Bebeka Pichardo ha orbitado el siguiente comentario en Facebook: "Vean esta foto:el alcalde de Los Taques en Falcón (Psuv) esta votando, pero vean el piso de la escuela, que desastre! Gilberto Marquez l @marquezgilbert". Nos da pie para uno propio y hasta consabido, así la propaganda oficial y oficialista se intensifique: Contundente fracaso el de las primarias abiertas del PSUV para las elecciones parlamentarias que permite, desde el principio, duda de la cifra dada (tres millones de habitantes). Pensamos que, procedentes por tierra de Barquisimeto, encontraríamos después de la seis de la tarde a una ciudad colapsada por las caravanas gubernamentales de celebración, según la abusiva costumbre. No ocurrió así. Silecio total, acceso a Caracas sin el menor problema. Uno que otro motorizado de megáfono en manos del parrillero, triste, agazapado, quizá volviendo a casa o pendejeando para evitar otras asignaciones.
LB
Cfr.
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10205394937487806&set=a.1079607145317.2013952.1080441658&type=1&theater
LB
Cfr.
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10205394937487806&set=a.1079607145317.2013952.1080441658&type=1&theater
domingo, 24 de agosto de 2014
DIZQUE EL MAL MENOR
Amuay en la República Biométrica de Zumaque (y ética de la crueldad)
Luis Barragán
Dos años atrás, supimos de la inmensa tragedia de la refinería de Amuay. En su momento, más de 40 personas muertas e innumerables heridos. El tiempo ha demostrado la incompetencia y displicencia del gobierno actual que deja atrás la conducta asumida por una ya vieja dictadura (http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=898876). Como si faltara poco, siendo imposible callarlos, botó a Iván Freites y a otros líderes de los trabajadores, llevándose por el medio el fuero sindical. Así actúa al que gustan llamar “presidente-obrero” por estos lares. La negación de una convincente investigación parlamentaria, no impidió que los diputados de la Movida junto a reconocidos especialistas, investigaran el caso en forma independiente e hicieran la debida denuncia por ante la Fiscalía General de la República. Nada ha ocurrido con la morbosa tragedia que paradójicamente resulta en la incriminación de las víctimas.
Ética de la crueldad
Seguramente, los criminólogos pueden advertir una inédita y creciente tendencia en relación al delito abominable en Venezuela que, no por casualidad, se compagina con la martirizante situación que confrontan las morgues, añadida la frecuente escasez de ataúdes. Siendo la vida ajena un dato trivial, puede perderse hasta por la negación de un cigarrillo en un medio público de transporte y a la luz del día, por no mencionar los casos más publicitados de jóvenes de costumbres aparentemente frívolas, contrastantes con los coetáneos de una pobreza convertida en hábito de anonimato y silencio.
Sentimos que hay una correspondencia con el autoritarismo acentuado en los últimos años, por decir lo menos. La represión y la censura actuales, favorecidas por la agresión física y verbal que ha sedimentado el poder establecido, también explica y complica el fenómeno delictivo cotidiano, delatando un deliberado propósito político.
El país del susto permanente, no es fruto del azar ni obedece a una patología natural y característica de quienes lo habitan. Hay un horripilante trasfondo que creemos involuntariamente esbozado por José Ovejero en “La ética de la crueldad” (Anagrama, Barcelona, 2012), una obra fundamentalmente literaria, pero que suscita la inevitable reflexión sobre el acontecer venezolano por siempre merecedor de una explicación.
Existe una considerable distancia con el delito de antaño, añadido el emplazamiento que se le hacía al gobierno de turno. Fueron incontables los problemas y de variada eficacia las medidas adoptadas, pero nunca pueden compararse con la displicencia con la que los gobernantes de ahora tratan el asunto, escurriéndose tras las consignas, paradójicamente sintetizadas por un llamado al amor y emblematizadas por un corazón de sonados éxitos publicitarios.
Siendo imposible una directa y libérrima interpelación de los medios de comunicación y de las otras instancias institucionales, como el parlamento, tienen por ventaja la puntual declaración, el escueto boletín de prensa o el expedito Twitter. La pauta es moral o moralista, intentando la conspiración opositora en cualesquiera actividades delictivas que, sencillamente, no logran argumentar.
Frecuentemente, la víctima es la culpable que tiene por único mandato la de su indelegable supervivencia, así como procuran la suya quienes gozan del privilegio de orbitar la burocracia. Y, con mayor razón, al tratarse de la feroz represión de aquellos que osen protestar, pues, al banalizarla, lo que le importa al represor y a su intérprete, es sobrevivir en un régimen calificado de irremediable, intentando los méritos para un ascenso y la cercanía de una feliz jubilación que, posiblemente, signifique recuperar los más elementales escrúpulos.
Más arriba, en el vértice, por cierto, importando poco los gastos suntuarios que esperan por una futura clasificación de secreto de Estado, persiste el llamado a la paz, a la concordia y a la felicidad que los hechos niegan. Ensayando la épica, tratan de forzar la empatía de una población que intuye la prefabricación o artificio de los muchos conflictos que la hastían, intentando - imposiblemente – la abulia.
Quizá haya una evolución moral del oficialismo con la tendencia denominada Marea Socialista en el seno del principal partido de gobierno, a contrapelo de una involución que desea obligarnos al optimismo infundado, a la ciega creencia, a las certezas oficiosas, sembradas como minas en esta guerra psicológica. A diferencia de Ovejero, apostador por una literatura que haga de la miseria y crueldad motivo de interrogación y superación por el lector, la trabazón de los antivalores en boga, la recurrente y tenebrosa versión del pasado cada vez más lejano, convierte o dice convertir al régimen, en última instancia, en un mal menor como ha ocurrido en Cuba o en Corea del Norte.
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2014/08/amuay-en-la-republica-biometrica-de-zumaque-y-etica-de-la-crueldad
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1048654
Fotografía de Amuay (2012):
http://www.ultimasnoticias.com.ve/la-propia-foto/amuay-el-recuerdo-de-una-tragedia/77c7838d-a5bf-4604-ae92-7f49420c816f.aspx?titulo=Amuay:%20El%20recuerdo%20de%20una%20tragedia&nro=4#titulo
Luis Barragán
Dos años atrás, supimos de la inmensa tragedia de la refinería de Amuay. En su momento, más de 40 personas muertas e innumerables heridos. El tiempo ha demostrado la incompetencia y displicencia del gobierno actual que deja atrás la conducta asumida por una ya vieja dictadura (http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=898876). Como si faltara poco, siendo imposible callarlos, botó a Iván Freites y a otros líderes de los trabajadores, llevándose por el medio el fuero sindical. Así actúa al que gustan llamar “presidente-obrero” por estos lares. La negación de una convincente investigación parlamentaria, no impidió que los diputados de la Movida junto a reconocidos especialistas, investigaran el caso en forma independiente e hicieran la debida denuncia por ante la Fiscalía General de la República. Nada ha ocurrido con la morbosa tragedia que paradójicamente resulta en la incriminación de las víctimas.
Ética de la crueldad
Seguramente, los criminólogos pueden advertir una inédita y creciente tendencia en relación al delito abominable en Venezuela que, no por casualidad, se compagina con la martirizante situación que confrontan las morgues, añadida la frecuente escasez de ataúdes. Siendo la vida ajena un dato trivial, puede perderse hasta por la negación de un cigarrillo en un medio público de transporte y a la luz del día, por no mencionar los casos más publicitados de jóvenes de costumbres aparentemente frívolas, contrastantes con los coetáneos de una pobreza convertida en hábito de anonimato y silencio.
Sentimos que hay una correspondencia con el autoritarismo acentuado en los últimos años, por decir lo menos. La represión y la censura actuales, favorecidas por la agresión física y verbal que ha sedimentado el poder establecido, también explica y complica el fenómeno delictivo cotidiano, delatando un deliberado propósito político.
El país del susto permanente, no es fruto del azar ni obedece a una patología natural y característica de quienes lo habitan. Hay un horripilante trasfondo que creemos involuntariamente esbozado por José Ovejero en “La ética de la crueldad” (Anagrama, Barcelona, 2012), una obra fundamentalmente literaria, pero que suscita la inevitable reflexión sobre el acontecer venezolano por siempre merecedor de una explicación.
Existe una considerable distancia con el delito de antaño, añadido el emplazamiento que se le hacía al gobierno de turno. Fueron incontables los problemas y de variada eficacia las medidas adoptadas, pero nunca pueden compararse con la displicencia con la que los gobernantes de ahora tratan el asunto, escurriéndose tras las consignas, paradójicamente sintetizadas por un llamado al amor y emblematizadas por un corazón de sonados éxitos publicitarios.
Siendo imposible una directa y libérrima interpelación de los medios de comunicación y de las otras instancias institucionales, como el parlamento, tienen por ventaja la puntual declaración, el escueto boletín de prensa o el expedito Twitter. La pauta es moral o moralista, intentando la conspiración opositora en cualesquiera actividades delictivas que, sencillamente, no logran argumentar.
Frecuentemente, la víctima es la culpable que tiene por único mandato la de su indelegable supervivencia, así como procuran la suya quienes gozan del privilegio de orbitar la burocracia. Y, con mayor razón, al tratarse de la feroz represión de aquellos que osen protestar, pues, al banalizarla, lo que le importa al represor y a su intérprete, es sobrevivir en un régimen calificado de irremediable, intentando los méritos para un ascenso y la cercanía de una feliz jubilación que, posiblemente, signifique recuperar los más elementales escrúpulos.
Más arriba, en el vértice, por cierto, importando poco los gastos suntuarios que esperan por una futura clasificación de secreto de Estado, persiste el llamado a la paz, a la concordia y a la felicidad que los hechos niegan. Ensayando la épica, tratan de forzar la empatía de una población que intuye la prefabricación o artificio de los muchos conflictos que la hastían, intentando - imposiblemente – la abulia.
Quizá haya una evolución moral del oficialismo con la tendencia denominada Marea Socialista en el seno del principal partido de gobierno, a contrapelo de una involución que desea obligarnos al optimismo infundado, a la ciega creencia, a las certezas oficiosas, sembradas como minas en esta guerra psicológica. A diferencia de Ovejero, apostador por una literatura que haga de la miseria y crueldad motivo de interrogación y superación por el lector, la trabazón de los antivalores en boga, la recurrente y tenebrosa versión del pasado cada vez más lejano, convierte o dice convertir al régimen, en última instancia, en un mal menor como ha ocurrido en Cuba o en Corea del Norte.
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2014/08/amuay-en-la-republica-biometrica-de-zumaque-y-etica-de-la-crueldad
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1048654
Fotografía de Amuay (2012):
http://www.ultimasnoticias.com.ve/la-propia-foto/amuay-el-recuerdo-de-una-tragedia/77c7838d-a5bf-4604-ae92-7f49420c816f.aspx?titulo=Amuay:%20El%20recuerdo%20de%20una%20tragedia&nro=4#titulo
sábado, 9 de agosto de 2014
PANEBARCO 1/10
EL NACIONAL, 7 de agosto de 2014
De Marx a los bolcheviques: un Reader’sDigest (I)
Héctor Silva Michelena
El target de este trabajo es mostrar, brevemente, la larga cola de paga que tiene el PSUV, al momento de realizar su III Congreso.
En artículo pasado señalé que la palabra socialismo era, en palabras de Engels (1845) “vaga, indefinida e indefinible”. Esta situación arropó a la propia Unión Soviética, a los países del Este europeo y a China, sin olvidar a Vietnam y Cuba. En una clara nota en su libro The Socialist System. The Political Economy of Communism, Princeton (1992, p.10), János Kornai escribe: “Mi elección entre los términos ‘sistema socialista’ y ‘comunismo’ se basa en la siguiente consideración. El marxismo-leninismo, la ideología oficial del Partido Comunista, usa la expresión ‘comunista’ en un sentido muy distinto. El Partido llama comunista a la nunca lograda sociedad utópica del futuro, en la cual todos participarán de la producción social según sus necesidades. Los militantes del Partido Comunista en el poder nunca se refirieron a su propio sistema como comunista”.
En la historia intelectual del socialismo previo a Marx, se produjeron ideas de un alto valor intrínseco. Decenas de miles de personas en el mundo todavía se aferran –y siempre habrá quiénes lo sigan haciendo, los hombres y sistemas perecen: las ideas no– ¿Cómo estar en desacuerdo con la visión de una sociedad fraternal, equitativa y democrática que, mediante una planificación indicativa, asuma un Estado en sinergia con el mercado, a fin de controlar las fallas de este último, y las desigualdades intolerables que genera, si se lo deja al arbitrio de un arcaico laissez faire, laissez passer?
El espíritu socialista fue herido de gravedad cuando la Revolución Rusa generó de sus entrañas una dictadura totalitaria, y se debilitó aun más cuando espurios movimientos autoritarios expropiaron la palabra socialista. Esta gente pensante se pregunta, con razón ante la presente crisis mundial, en particular la europea: “después del Estado de Bienestar, ¿qué?” Hay respuestas, pero no por el camino de una ilusión, de una entelequia cuya praxis dejó millones de cadáveres sembrados por el mundo. Son cadáveres, pero sus gritos de dolor y sangre aun se escuchan. No olvidemos que Sócrates, el Tábano de Atenas, dijo: “...Porque, si me matáis, difícilmente encontraréis otro hombre como yo, a quien el dios ha puesto sobre la ciudad, aunque el símil parezca ridículo, como el tábano que se posa sobre el caballo, remolón, pero noble y fuerte, que necesita un aguijón para arrearle. Así, creo que he sido colocado sobre esta ciudad por orden del dios para teneros alerta y corregiros, sin dejar de estimular a nadie, deambulando todo el día por calles y plazas...”.
Las corrientes socialistas mencionadas fueron ríos tributarios de una poderosa corriente que dominó la tradición socialista en el último tercio del siglo XI: el marxismo. Karl Marx (1818-1883), poseía una poderosa mente sintetizadora: fusionó la filosofía idealista alemana, con la economía política británica y con el socialismo francés. Su pensamiento maduro se inicia con El Manifiesto Comunista (1848), publicado junto con Friedrich Engels, su compañero intelectual de toda la vida.
El Manifiesto Comunista es bien conocido, sin embargo, presentamos aquí un digesto: para Marx la sociedad es una balanza móvil de fuerzas antitéticas, la discrepancia es la madre de todas las cosas, y el conflicto social es el núcleo del proceso histórico. Los hombres luchan contra la naturaleza para arrancarle sus medios de vida. En este proceso, los hombres se relacionan entre sí, y estas relaciones difieren según la etapa de desarrollo que han alcanzado en sus actividades productivas. Emerge en la sociedad la división del trabajo, la cual conlleva a la formación de clases antagónicas que son los primeros actores del drama histórico. En contraste con sus predecesores, Marx no vio la historia como una simple lucha entre ricos y pobres o entre poderosos y desposeídos; mostró que tales luchas difieren cualitativamente dependiendo de cual clase histórica particular emerge en una etapa dada de la historia. Marx define a una clase como un conjunto de hombres que comparten una posición común en el proceso productivo y desarrollan una visión común y la realización de sus intereses mutuos. Introduce el concepto de modo de producción el cual, en último análisis es el factor decisivo de un movimiento de la historia. Sostuvo que las relaciones de producción constituyen la estructura económica de la sociedad sobre la cual se erige toda una súper estructura política, cultural, religiosa, etc.
Denominó a su doctrina “socialismo científico”, para diferenciarlo del de sus predecesores que proponían un “socialismo utópico”. La lucha de clases conforma la historia; la lucha de los proletarios contemporáneos contra sus amos capitalistas conducirá inevitablemente a una sociedad comunista, después de un período de transición liderada por la dictadura del proletariado, para despojar despóticamente a la burguesía de sus medios de producción; logrado este objetivo los trabajadores se asociarán para diseñar su destino colectivo cooperativamente, libres de toda restricción económica y social. La lucha de clases llegaría así a su fin.
Como profesor, pregunté a muchos aspirantes a hacer equivalencias con el currículo de la Universidad Central, de sus materias aprobadas en la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos Patricio Lumumba, donde les inculcaron que la lucha de clases es el motor de la historia: si el motor de la historia es la lucha de clases, entonces, una vez apagado el motor ¿qué mueve a la sociedad comunista? La respuesta se reflejaba en el desconcierto de sus ojos.
El Manifiesto no tuvo impacto en las revoluciones europeas de 1848, y Marx y Engels se dedicaron al estudio aislado en Inglaterra y en el Continente. El socialismo era, en esa época el credo de sectas aisladas, a menudo exiladas. Pero en 1864 volvieron al trabajo con orientación internacionalista sobrepasando a los estados nacionales. Fundaron así Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional. En Inglaterra la clase obrera fue impermeable a la ideología marxista. En el Continente, especialmente en Alemania, el marxismo se difundió rápidamente y pronto se convirtió en la principal doctrina de los movimientos laborales. La social democracia alemana jugó un papel muy importante en la difusión y polémica del socialismo. Sus principales representantes fueron: Ferdinand Lassalle (1825-1864) quien fue el arquitecto del movimiento laboral alemán, Karl Kautsky (1854-1938) y Eduard Bernstein (1850-1932). Entre estos dos últimos autores hubo grandes polémicas relacionadas con la conciliación de la teoría marxista con la participación de los socialistas en las actividades nacionales de los países burgueses. Estas discrepancias dieron lugar a los que se conoce con el nombre de revisionismo. Entre estos dos importantes pensadores se desarrolló una agria polémica, el revisionismo conmovió las bases del Partido alemán. Las tesis de Bernstein fueron derrotadas en 1903, pero el revisionismo impregnó al Partido, en especial a sus líderes sindicales y parlamentarios. Cuando estalló la Gran Guerra casi la totalidad de los líderes socialistas apoyaron a sus respectivos gobiernos, poniendo así fin a sus pretensiones internacionalistas.
La Primera Internacional generó una variedad de movimientos socialistas en toda Europa, y pronto se hizo evidente que el movimiento internacional ya no podría ser controlado por un solo centro directivo. Después de eso la disolución de la Primera Internacional en 1876, Marx y Engels permanecieron como figuras paternales cuyo consejo era solicitado; pero ellos ya no podían dirigir el movimiento. La historia del socialismo se convirtió entonces en movimientos nacionales separados, que solo con un reconocimiento ceremonial de la ortodoxa marxista tendieron cada vez más hacia una línea revisionista y no revolucionaria. Tal vez por eso, a inicios del siglo XX el socialismo ya era una fuerza parlamentaria poderosa en la mayoría de los países europeos. La excepción fue Rusia donde la autocracia zarista aún se mantenía. Pero permanecían minorías de izquierda, revolucionarias ortodoxas.
La Segunda Internacional estaba dominada por el partido alemán que mantenían la retórica marxista tradicional y eran inflexibles contra la propuesta de apoyar la participación socialista en los gobiernos burgueses. Para el momento esta posición no era realista, claramente intransigente. Cuando el asunto se sometió a voto en el congreso de Ámsterdam de 1904, se produjo un enfrentamiento entre los alemanes u otros socialistas liderados por Jean Jaurès, quien dijo: “Detrás de la inflexibilidad de las formulas teóricas de su excelente camarada Kautsky le proveerá hasta el fin de sus días, ustedes esconden… su incapacidad para actuar”. Sin embargo, cuando estalló la guerra la mayoría de los componentes nacionales del partido abandonaron la idea de la solidaridad internacional de la clase obrero: los obreros, después de todo, tenían una patria.
Como vimos los bolcheviques habían tomado el poder en octubre de 1917 y sostenían la creencia de que la revolución se difundiría por el resto de Europa. Con el tiempo las tesis de Bernstein se han ido imponiendo; sostenía en su obra Socialismo Evolucionario (1899) que el partido debería abandonar el bagaje revolucionario y reconocer teóricamente lo que ya había aceptado en la práctica, es decir, que Alemania no tenía por qué atravesar convulsiones revolucionarias con el fin de alcanzar los objetivos socialistas. Estas tesis fueron gravemente discutidas y dieron lugar a severas acusaciones y condenas. Finalmente, la socialdemocracia alemana, desde 1951 dejó de mencionar la lucha de clases y otros elementos marxistas tradicionales. En 1959, en Bad Godesberg, el partido eliminó los últimos remanentes del marxismo, el nombre de Marx y las palabras “clases” y “lucha de clases” no aparecen en el programa que se hizo. El partido apoyaba la tesis de: tanta competencia como sea posible y tanta planificación como sea necesaria. La “economía mixta” fue vista como un ideal. Y ya para 1969, bajo el liderazgo de Willy Brandt, el partido se volvió reformista, pluralista y democrático, y hecho las bases del Estado del Bienestar.
Volvamos atrás y miremos brevemente los acontecimientos en Rusia. El padre del marxismo ruso fue Gregory Plejanov quien, conforme con Marx sostenía que la revolución burguesa era inevitable en Rusia en el curso del desarrollo industrial, lo que generaría una clase obrera importante, fundamental para lograr el comunismo. Pero, contra la etiqueta del marxismo alemán, Lenin (1970-1924) argumento en su panfleto qué hacer 1902 que el socialismo sólo se lograría cuando revolucionarios profesionales tuviesen éxito en movilizar a las masas obreras y campesinas, las cuales, dejadas a sí mismas no irían mas lejos de formarse una conciencia sindicalista. Se necesitaba una organización de revolucionarios militantes, disciplinada y sin compromisos para moer a las masas. Este es el origen de las tesis adoptadas por todos los comunistas según la cual el partido es la vanguardia de la revolución: nació así el vanguardismo, que no es más que un jacobinismo que hizo demasiado daño al movimiento.
Lenin y sus seguidores del Partido Social-Demócrata Ruso de Trabajadores se reunieron (ilegalmente) en Londres. Pronto se formaron dos corrientes: una, liderada por L. Martov pseudónimo de Yuly Osipovich Tsederbaum (1873-1923), la más ortodoxa quien sostenía: “A nuestro modo de ver el partido no se limita a una organización de revolucionaros profesionales. Consiste de ellos, más toda la combinación de los elementos activos y líderes del proletariado” las dos fracciones se enfrentaron hasta su división final en 1912 en Mencheviques (minoría) y bolcheviques (mayoría) donde estaban Lenin y Trotsky.
La chispa que hizo estallar la revolución de fue un motín de masas de campesinos descontentos por la recluta para la guerra, y se amotinaron al negase a dispararles a las multitudes civiles insurrectos. Los generales, temerosos de que el motín se propagara al frente, persuadieron alzar Nicolás de que abdicara con el fin de salvar a Rusia de la derrota. El zar abdicó el 15 de marzo y se retiró. Asumió el poder un comité de diputados de la Duma, que se autodenominó “gobierno provisional”. Su primer ministro fue Gueorgui Lvov, del Partido Constitucional Democrático (KD o kadete, liberal). Renunció a su cargo el 20 de julio de 1917 tras recibir de sus ministros socialistas una lista de principios generales que debían dar pie a un programa de reformas políticas y que se basaba en las resoluciones del Primer Congreso Nacional de los Soviets (Consejos). Demasiado radical para Lvov, este rechazó la propuesta y dimitió. Lvov rechazaba subordinar el gobierno a las decisiones del Sóviet de Petrogrado, aplicar el programa de reforma agraria del ministro social revolucionario de Agricultura, Víctor Chernov, disolver la Duma Imperial de Rusia o proclamar la república.
Nota LB: Descubrimos a Daniele Panebarco (*) muy a principios de los ochenta, cuando la curiosidad nos llevaba a adquirir revistas como “El Viejo Topo”, “Debate” y otra de probable origen paraguayo, cuyo nombre no recuerdamos. Precisamente, en “Debate”, en una de las tres ediciones que conservaba y, como siempre, un préstamo que jamás nos devolvieron (¿Vladimir Bolívar?), traía las ingeniosas ilustraciones de la italiana. Removiendo papeles en diciembre de 2007, hallé de nuevo las fotocopias (creo que la hice circular entre contados amigos de la universidad). E, incluso, fallida anécdota, en una reunión que se hizo fastidiosa en la sede de la Coordinadora Democratica, enseñé el juego de copias a un conocido de Bandera Rojas, quizá a Armando Díaz, a quien no le hizo demasiada gracia (las cargaba al intentar salvarlas digitalizándolas, cosa que no hice finalmente). Ahora, por sugerencia de otro amigo, “pdfeo” las aventuras del piccolo, complementándola con otras ilustraciones, escasas en la red de redes. Digamos, que se trata de una “edición” destinada a muy contados y cercanos internautas, pues, inadvertidamente, influyó la Panebarco un poco más de lo que creemos en nuestra visión de algunas cosas, colándose en nuestro siempre imperfecto y modesto sentido de la ironía. Valga acotar que no pretendemos ridiculizar a los personajes históricos, ni asumir postura política alguna al compartir las ilustraciones. Teniendo una determinada convicción ideológica, celebramos por siempre el humor ajeno, porque el nuestro es escaso o carente de talento. Ojalá sirva de ocasión para intercambiar otras versiones semejantes, sean o no de Daniele Panebarco.
(18/03/08): https://www.facebook.com/profile.php?id=1070325318&sk=photos&collection_token=1070325318%3A2305272732%3A69&set=a.1009557553784.2534.1070325318&type=3
De Marx a los bolcheviques: un Reader’sDigest (I)
Héctor Silva Michelena
El target de este trabajo es mostrar, brevemente, la larga cola de paga que tiene el PSUV, al momento de realizar su III Congreso.
En artículo pasado señalé que la palabra socialismo era, en palabras de Engels (1845) “vaga, indefinida e indefinible”. Esta situación arropó a la propia Unión Soviética, a los países del Este europeo y a China, sin olvidar a Vietnam y Cuba. En una clara nota en su libro The Socialist System. The Political Economy of Communism, Princeton (1992, p.10), János Kornai escribe: “Mi elección entre los términos ‘sistema socialista’ y ‘comunismo’ se basa en la siguiente consideración. El marxismo-leninismo, la ideología oficial del Partido Comunista, usa la expresión ‘comunista’ en un sentido muy distinto. El Partido llama comunista a la nunca lograda sociedad utópica del futuro, en la cual todos participarán de la producción social según sus necesidades. Los militantes del Partido Comunista en el poder nunca se refirieron a su propio sistema como comunista”.
En la historia intelectual del socialismo previo a Marx, se produjeron ideas de un alto valor intrínseco. Decenas de miles de personas en el mundo todavía se aferran –y siempre habrá quiénes lo sigan haciendo, los hombres y sistemas perecen: las ideas no– ¿Cómo estar en desacuerdo con la visión de una sociedad fraternal, equitativa y democrática que, mediante una planificación indicativa, asuma un Estado en sinergia con el mercado, a fin de controlar las fallas de este último, y las desigualdades intolerables que genera, si se lo deja al arbitrio de un arcaico laissez faire, laissez passer?
El espíritu socialista fue herido de gravedad cuando la Revolución Rusa generó de sus entrañas una dictadura totalitaria, y se debilitó aun más cuando espurios movimientos autoritarios expropiaron la palabra socialista. Esta gente pensante se pregunta, con razón ante la presente crisis mundial, en particular la europea: “después del Estado de Bienestar, ¿qué?” Hay respuestas, pero no por el camino de una ilusión, de una entelequia cuya praxis dejó millones de cadáveres sembrados por el mundo. Son cadáveres, pero sus gritos de dolor y sangre aun se escuchan. No olvidemos que Sócrates, el Tábano de Atenas, dijo: “...Porque, si me matáis, difícilmente encontraréis otro hombre como yo, a quien el dios ha puesto sobre la ciudad, aunque el símil parezca ridículo, como el tábano que se posa sobre el caballo, remolón, pero noble y fuerte, que necesita un aguijón para arrearle. Así, creo que he sido colocado sobre esta ciudad por orden del dios para teneros alerta y corregiros, sin dejar de estimular a nadie, deambulando todo el día por calles y plazas...”.
Las corrientes socialistas mencionadas fueron ríos tributarios de una poderosa corriente que dominó la tradición socialista en el último tercio del siglo XI: el marxismo. Karl Marx (1818-1883), poseía una poderosa mente sintetizadora: fusionó la filosofía idealista alemana, con la economía política británica y con el socialismo francés. Su pensamiento maduro se inicia con El Manifiesto Comunista (1848), publicado junto con Friedrich Engels, su compañero intelectual de toda la vida.
El Manifiesto Comunista es bien conocido, sin embargo, presentamos aquí un digesto: para Marx la sociedad es una balanza móvil de fuerzas antitéticas, la discrepancia es la madre de todas las cosas, y el conflicto social es el núcleo del proceso histórico. Los hombres luchan contra la naturaleza para arrancarle sus medios de vida. En este proceso, los hombres se relacionan entre sí, y estas relaciones difieren según la etapa de desarrollo que han alcanzado en sus actividades productivas. Emerge en la sociedad la división del trabajo, la cual conlleva a la formación de clases antagónicas que son los primeros actores del drama histórico. En contraste con sus predecesores, Marx no vio la historia como una simple lucha entre ricos y pobres o entre poderosos y desposeídos; mostró que tales luchas difieren cualitativamente dependiendo de cual clase histórica particular emerge en una etapa dada de la historia. Marx define a una clase como un conjunto de hombres que comparten una posición común en el proceso productivo y desarrollan una visión común y la realización de sus intereses mutuos. Introduce el concepto de modo de producción el cual, en último análisis es el factor decisivo de un movimiento de la historia. Sostuvo que las relaciones de producción constituyen la estructura económica de la sociedad sobre la cual se erige toda una súper estructura política, cultural, religiosa, etc.
Denominó a su doctrina “socialismo científico”, para diferenciarlo del de sus predecesores que proponían un “socialismo utópico”. La lucha de clases conforma la historia; la lucha de los proletarios contemporáneos contra sus amos capitalistas conducirá inevitablemente a una sociedad comunista, después de un período de transición liderada por la dictadura del proletariado, para despojar despóticamente a la burguesía de sus medios de producción; logrado este objetivo los trabajadores se asociarán para diseñar su destino colectivo cooperativamente, libres de toda restricción económica y social. La lucha de clases llegaría así a su fin.
Como profesor, pregunté a muchos aspirantes a hacer equivalencias con el currículo de la Universidad Central, de sus materias aprobadas en la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos Patricio Lumumba, donde les inculcaron que la lucha de clases es el motor de la historia: si el motor de la historia es la lucha de clases, entonces, una vez apagado el motor ¿qué mueve a la sociedad comunista? La respuesta se reflejaba en el desconcierto de sus ojos.
El Manifiesto no tuvo impacto en las revoluciones europeas de 1848, y Marx y Engels se dedicaron al estudio aislado en Inglaterra y en el Continente. El socialismo era, en esa época el credo de sectas aisladas, a menudo exiladas. Pero en 1864 volvieron al trabajo con orientación internacionalista sobrepasando a los estados nacionales. Fundaron así Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional. En Inglaterra la clase obrera fue impermeable a la ideología marxista. En el Continente, especialmente en Alemania, el marxismo se difundió rápidamente y pronto se convirtió en la principal doctrina de los movimientos laborales. La social democracia alemana jugó un papel muy importante en la difusión y polémica del socialismo. Sus principales representantes fueron: Ferdinand Lassalle (1825-1864) quien fue el arquitecto del movimiento laboral alemán, Karl Kautsky (1854-1938) y Eduard Bernstein (1850-1932). Entre estos dos últimos autores hubo grandes polémicas relacionadas con la conciliación de la teoría marxista con la participación de los socialistas en las actividades nacionales de los países burgueses. Estas discrepancias dieron lugar a los que se conoce con el nombre de revisionismo. Entre estos dos importantes pensadores se desarrolló una agria polémica, el revisionismo conmovió las bases del Partido alemán. Las tesis de Bernstein fueron derrotadas en 1903, pero el revisionismo impregnó al Partido, en especial a sus líderes sindicales y parlamentarios. Cuando estalló la Gran Guerra casi la totalidad de los líderes socialistas apoyaron a sus respectivos gobiernos, poniendo así fin a sus pretensiones internacionalistas.
La Primera Internacional generó una variedad de movimientos socialistas en toda Europa, y pronto se hizo evidente que el movimiento internacional ya no podría ser controlado por un solo centro directivo. Después de eso la disolución de la Primera Internacional en 1876, Marx y Engels permanecieron como figuras paternales cuyo consejo era solicitado; pero ellos ya no podían dirigir el movimiento. La historia del socialismo se convirtió entonces en movimientos nacionales separados, que solo con un reconocimiento ceremonial de la ortodoxa marxista tendieron cada vez más hacia una línea revisionista y no revolucionaria. Tal vez por eso, a inicios del siglo XX el socialismo ya era una fuerza parlamentaria poderosa en la mayoría de los países europeos. La excepción fue Rusia donde la autocracia zarista aún se mantenía. Pero permanecían minorías de izquierda, revolucionarias ortodoxas.
La Segunda Internacional estaba dominada por el partido alemán que mantenían la retórica marxista tradicional y eran inflexibles contra la propuesta de apoyar la participación socialista en los gobiernos burgueses. Para el momento esta posición no era realista, claramente intransigente. Cuando el asunto se sometió a voto en el congreso de Ámsterdam de 1904, se produjo un enfrentamiento entre los alemanes u otros socialistas liderados por Jean Jaurès, quien dijo: “Detrás de la inflexibilidad de las formulas teóricas de su excelente camarada Kautsky le proveerá hasta el fin de sus días, ustedes esconden… su incapacidad para actuar”. Sin embargo, cuando estalló la guerra la mayoría de los componentes nacionales del partido abandonaron la idea de la solidaridad internacional de la clase obrero: los obreros, después de todo, tenían una patria.
Como vimos los bolcheviques habían tomado el poder en octubre de 1917 y sostenían la creencia de que la revolución se difundiría por el resto de Europa. Con el tiempo las tesis de Bernstein se han ido imponiendo; sostenía en su obra Socialismo Evolucionario (1899) que el partido debería abandonar el bagaje revolucionario y reconocer teóricamente lo que ya había aceptado en la práctica, es decir, que Alemania no tenía por qué atravesar convulsiones revolucionarias con el fin de alcanzar los objetivos socialistas. Estas tesis fueron gravemente discutidas y dieron lugar a severas acusaciones y condenas. Finalmente, la socialdemocracia alemana, desde 1951 dejó de mencionar la lucha de clases y otros elementos marxistas tradicionales. En 1959, en Bad Godesberg, el partido eliminó los últimos remanentes del marxismo, el nombre de Marx y las palabras “clases” y “lucha de clases” no aparecen en el programa que se hizo. El partido apoyaba la tesis de: tanta competencia como sea posible y tanta planificación como sea necesaria. La “economía mixta” fue vista como un ideal. Y ya para 1969, bajo el liderazgo de Willy Brandt, el partido se volvió reformista, pluralista y democrático, y hecho las bases del Estado del Bienestar.
Volvamos atrás y miremos brevemente los acontecimientos en Rusia. El padre del marxismo ruso fue Gregory Plejanov quien, conforme con Marx sostenía que la revolución burguesa era inevitable en Rusia en el curso del desarrollo industrial, lo que generaría una clase obrera importante, fundamental para lograr el comunismo. Pero, contra la etiqueta del marxismo alemán, Lenin (1970-1924) argumento en su panfleto qué hacer 1902 que el socialismo sólo se lograría cuando revolucionarios profesionales tuviesen éxito en movilizar a las masas obreras y campesinas, las cuales, dejadas a sí mismas no irían mas lejos de formarse una conciencia sindicalista. Se necesitaba una organización de revolucionarios militantes, disciplinada y sin compromisos para moer a las masas. Este es el origen de las tesis adoptadas por todos los comunistas según la cual el partido es la vanguardia de la revolución: nació así el vanguardismo, que no es más que un jacobinismo que hizo demasiado daño al movimiento.
Lenin y sus seguidores del Partido Social-Demócrata Ruso de Trabajadores se reunieron (ilegalmente) en Londres. Pronto se formaron dos corrientes: una, liderada por L. Martov pseudónimo de Yuly Osipovich Tsederbaum (1873-1923), la más ortodoxa quien sostenía: “A nuestro modo de ver el partido no se limita a una organización de revolucionaros profesionales. Consiste de ellos, más toda la combinación de los elementos activos y líderes del proletariado” las dos fracciones se enfrentaron hasta su división final en 1912 en Mencheviques (minoría) y bolcheviques (mayoría) donde estaban Lenin y Trotsky.
La chispa que hizo estallar la revolución de fue un motín de masas de campesinos descontentos por la recluta para la guerra, y se amotinaron al negase a dispararles a las multitudes civiles insurrectos. Los generales, temerosos de que el motín se propagara al frente, persuadieron alzar Nicolás de que abdicara con el fin de salvar a Rusia de la derrota. El zar abdicó el 15 de marzo y se retiró. Asumió el poder un comité de diputados de la Duma, que se autodenominó “gobierno provisional”. Su primer ministro fue Gueorgui Lvov, del Partido Constitucional Democrático (KD o kadete, liberal). Renunció a su cargo el 20 de julio de 1917 tras recibir de sus ministros socialistas una lista de principios generales que debían dar pie a un programa de reformas políticas y que se basaba en las resoluciones del Primer Congreso Nacional de los Soviets (Consejos). Demasiado radical para Lvov, este rechazó la propuesta y dimitió. Lvov rechazaba subordinar el gobierno a las decisiones del Sóviet de Petrogrado, aplicar el programa de reforma agraria del ministro social revolucionario de Agricultura, Víctor Chernov, disolver la Duma Imperial de Rusia o proclamar la república.
Nota LB: Descubrimos a Daniele Panebarco (*) muy a principios de los ochenta, cuando la curiosidad nos llevaba a adquirir revistas como “El Viejo Topo”, “Debate” y otra de probable origen paraguayo, cuyo nombre no recuerdamos. Precisamente, en “Debate”, en una de las tres ediciones que conservaba y, como siempre, un préstamo que jamás nos devolvieron (¿Vladimir Bolívar?), traía las ingeniosas ilustraciones de la italiana. Removiendo papeles en diciembre de 2007, hallé de nuevo las fotocopias (creo que la hice circular entre contados amigos de la universidad). E, incluso, fallida anécdota, en una reunión que se hizo fastidiosa en la sede de la Coordinadora Democratica, enseñé el juego de copias a un conocido de Bandera Rojas, quizá a Armando Díaz, a quien no le hizo demasiada gracia (las cargaba al intentar salvarlas digitalizándolas, cosa que no hice finalmente). Ahora, por sugerencia de otro amigo, “pdfeo” las aventuras del piccolo, complementándola con otras ilustraciones, escasas en la red de redes. Digamos, que se trata de una “edición” destinada a muy contados y cercanos internautas, pues, inadvertidamente, influyó la Panebarco un poco más de lo que creemos en nuestra visión de algunas cosas, colándose en nuestro siempre imperfecto y modesto sentido de la ironía. Valga acotar que no pretendemos ridiculizar a los personajes históricos, ni asumir postura política alguna al compartir las ilustraciones. Teniendo una determinada convicción ideológica, celebramos por siempre el humor ajeno, porque el nuestro es escaso o carente de talento. Ojalá sirva de ocasión para intercambiar otras versiones semejantes, sean o no de Daniele Panebarco.
(18/03/08): https://www.facebook.com/profile.php?id=1070325318&sk=photos&collection_token=1070325318%3A2305272732%3A69&set=a.1009557553784.2534.1070325318&type=3
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PANEBARCO 2/10
EL NACIONAL, Caracas, 8 de agosto de 2014
De Marx a los bolcheviques: Un Reader’s Digest (y II)
Héctor Silva Michelena
Aleksandr Kérenski que había sucedido a Gueorgui Lvov, del Partido Constitucional Democrático (KD o kadete, liberal) actuó como el segundo y último primer ministro del Gobierno provisional instaurado tras la Revolución de Febrero, del cual era su figura principal, fue capaz de hacer fracasar el golpe del general Lavr Kornílov, pero no pudo evitar la Revolución de Octubre en la que los bolcheviques tomaron el poder. Estos primeros Gobiernos realizaron una amplia labor de reforma política, pero no resolvieron los problemas más importantes para la población: el fin de la guerra, la reforma agraria, los cambios en las condiciones de los obreros urbanos y las aspiraciones de las minorías. Kerenski liberó de la cárcel a los bolcheviques que habían participado en el golpe de Kornilov, y les proporcionó armas. Durante los siete meses del “gobierno provisional”, existió en Rusia un “poder dual”, ya que los soviets de Petrogrado (San Petersburgo) y Moscú, muy poderosos, incitaban a la subversión.
En las elecciones a los soviets celebradas el mes siguiente, los bolcheviques obtuvieron resultados impresionantes, lo que indicó a Lenin que había llegado el momento del golpe decisivo, y así fue. La decisión de tomar el poder se decidió en una reunión clandestina celebrada la noche del 23 al 24 de octubre de 1917. El golpe tuvo lugar el 7 noviembre (calendario gregoriano adoptado en 1918), que corresponde al 25 de octubre, según el calendario juliano, vigente en esa época. Cuando los bolcheviques se estaban preparando para asaltar el Palacio de Invierno, sede del Gobierno provisional, en el Palacio Smolny comenzaron las sesiones del Segundo Congreso de los Sóviets de los Representantes de Obreros y Soldados de Rusia. Del total de 670 delegados, 300 eran bolcheviques y unos 100 miembros del partido social-revolucionario de izquierda que también estaban a favor de derrocar al Gobierno provisional. Los demás delegados insistían en calificar de ilegítimo el asalto al Palacio de Invierno.
Lev Trotski dijo que eran “penosos individuos aislados” y les instó a marchar al “basurero de la historia”. Los que no estaban a favor de los bolcheviques abandonaron el Palacio Smolny. Unos cuantos días atrás, Lenin había lanzado su famosa consigna: “Todo el poder a los soviets”, que penetró rápidamente en los soviets urbanos de San Petersburgo (Petrogrado) y Moscú. Fue el soviet de San Petersburgo el que dio a Trotski el instrumento militar con el cual fue capaz de derribar el gobierno provisional, instalado en el Palacio de Invierno.
Cuando los bolcheviques se estaban preparando para asaltar el Palacio de Invierno, sede del Gobierno provisional, en el Palacio Smolny comenzaron las sesiones del Segundo Congreso de los Sóviets de los Representantes de Obreros y Soldados de Rusia. Del total de 670 delegados, 300 eran bolcheviques y unos 100 miembros del partido social-revolucionario de izquierda que también estaban a favor de derrocar al Gobierno provisional. Los demás delegados insistían en calificar de ilegítimo el asalto al Palacio de Invierno. Lev Trotski dijo que eran “penosos individuos aislados” y les instó a marchar al “basurero de la historia”. Los que no estaban a favor de los bolcheviques abandonaron el Palacio Smolny.
Lenin proclamó el triunfo de la revolución. El congreso aprobó un mensaje a todos los ciudadanos de Rusia en el que se anunciaba la caída del Gobierno provisional y la toma del poder por el sóviet de comisarios del pueblo. Lenin fue elegido su presidente, Trotski encabezó la comisaría de relaciones exteriores y Iósif Dzhugashvili, el nombre real de Stalin, se ocupó de las minorías étnicas.
Los bolcheviques estaban convencidos de que, con la toma del poder, la revolución se difundiría rápidamente por toda Europa. Lenin siempre tuvo una perspectiva internacionalista; para ese entonces, no aceptada la tesis de “la revolución en un solo país”. Karl Marx había sentenciado: “Es imposible la revolución en un solo país”. Y Engels, todavía más enfático: “La emancipación del proletariado no será posible más que como un acto internacional”. Cuando Lenin constató que la gran mayoría de los líderes socialistas habían apoyado a sus gobiernos nacionales en 1914, cuando estalló la Gran Guerra, los denunció como traidores a la causa y dedicó sus fuerzas a echar las bases de una nueva organización de revolucionarios socialistas. Después de apoderarse del poder, los bolcheviques resolvieron crear una Tercera Internacional. Cuando los delegados concurrentes se reunieron en Moscú en 1919, un levantamiento revolucionario en Berlín había sido aplastado, y sus líderes asesinados. Pero la gran mayoría de la clase obrera alemana quería, con toda evidencia, darle una oportunidad al liderazgo social demócrata de crear una nueva República alemana. Empero, para los líderes rusos todavía se avistaba cercana la revolución mundial.
Los bolcheviques formaron, de esta manera, la llamada Internacional Comunista, o Comintern, que se reunió en Moscú en julio de 1920; ya no se trataba de una reducida reunión de individuos o de representantes de pequeñas sectas, sino de un congreso de delegaciones provenientes de más de una docena de los mayores Partidos Comunistas europeos. Como resultado de esta reunión, se le entregó a los bolcheviques el control de la nueva Internacional, que rompió definitivamente con el movimiento socialista, a quienes acusaron de “social patriotas”, un herejía antimarxista. El Comintern quedó bajo la férula de los líderes rusos que exigían disciplina y obediencia revolucionaria. Hacia 1923, la tan esperada marea revolucionaria en Europa nunca se desarrolló. Más bien, Europa entró en una fase de relativa estabilidad económica y social. Después de la muerte de Lenin en 1924, los bolcheviques, bajo Stalin, comenzaron a utilizar los partidos sobre los cuales todavía ejercían un cierto dominio como instrumentos de la política exterior rusa. Aunque un líder de la talla de Trotski todavía creía (y murió creyendo) que la revolución mundial estaba en la agenda del Partido, su fe ya no era compartida por la mayoría del liderazgo ruso.
En el período de entre guerra se produce la ruptura total y agresiva de socialistas y comunistas. Los comunistas denunciaron por el mundo entero a los socialistas como “traidores sociales” que “objetivamente” estimulaban el sostenimiento del capitalismo. Los acusaron de haber repudiado el marxismo y traicionaron al socialismo internacional. Los socialistas replicaron enérgicamente demostrando los hechos dictatoriales del Estado soviético y acusaron a los comunistas de haber traicionado la tradición democrática socialista. El movimiento socialista europeo quedo irremediablemente dividido. La oposición fue tan agria que en las elecciones de 1932, los nazis ganaron el 33 por ciento de los votos, más que cualquier otro partido. En enero de 1933, Hitler fue nombrado canciller con el apoyo de los comunistas, al partido nazi (los socialistas se opusieron). Los comunistas esperaban que la victoria nazi sería solo temporal y que, después las masas alemanas los seguirían a ellos. Su grito de batalla era: “Después de los nazis, nosotros”. El resultado final fue el desastre: tanto comunistas como socialistas fueron duramente perseguidos por los nazis, que habían ayudado al ascenso del fascismo.
Ahora nos preguntamos ¿cuál es el carácter del PSUV? Aplicando la frase de la Biblia: “Por sus obras los conocerías” (Mt 7,15-20). Ciertamente, los primeros siete años del gobierno de Chávez no definieron nunca con claridad el carácter de su “revolución bolivariana”, más bien hubo muchos vaivenes en el modelo económico, y la economía fue sometida a la política bajo el mando de Chávez pues la consolidación del poder político fue la guía de su gestión, y para eso ajustaba en una u otra forma el modelo económico. La pretensión de un Estado socialista se dibuja, al fin, después de muchas indefiniciones y esperas en el proyecto de reforma constitucional sometido a Referendo en diciembre de 2007 y derrotado. En el artículo 112 del citado proyecto se planteaba que, el Estado promovería una economía productiva, independiente, diversificada, fundada en valores humanísticos y la preponderancia de los intereses comunes sobre los individuales, todo ello con el objeto de crear las mejores condiciones para la construcción de una economía socialista. La propuesta fue derrotada en Referéndum, sin embargo, la propuesta fue introducida mediante leyes habilitantes y una enmienda constitucional aprobada en referéndum de 2009.
Se desarrolló entonces una estructura económica caracterizada por un capitalismo de Estado muy importante, una decreciente economía privada y un pequeño de economía social, que se aspiraba a extender. Así en su programa de gobierno presentado al CNE el 11 de junio de 2012 para las elecciones del 7 de octubre de ese año, titulado “Plan de la Patria”. Programa del Gobierno Bolivariano 2012-2019. Planteada una “radical supresión de la lógica del capital que debe irse cumpliendo paso a paso”. “para avanzar hacia el socialismo necesitamos de un poder popular capaz de desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en la sociedad venezolana”. Un párrafo importante es el siguiente: “La consolidación y el acompañamiento del Poder popular en el periodo 2013-2019 afianzaran la conformación de tres mil Comunas Socialistas, considerando un crecimiento anual aproximado de 450 Comunas, de acuerdo a las características demográficas de los ejes de desarrollo territorial. Esta Comunas agruparan 39.000 Consejos Comunales donde harán vida 4.680.000 familias, lo que representa 21.060.000 de ciudadanos. Es decir, que alrededor de 68% de los venezolanos en el años 2019 (30.550.479) vivirán en subsistemas de Comunas”. Finalmente, digamos que su última gran divisa política fue: ¡Comuna o nada! De esta manera Chávez trazo los rasgos de la Revolución Socialista Bolivariana.
Quedaban así definidos un Poder Público y un Pode Comunal. En la realidad, el Poder Público exacerbó su presencia e introdujo una maraña irrespirable de controles en toda la vida económica y social, que ataron el movimiento progresivo de la economía y la llevaron al profundo agujero económico en que hoy nos encontramos.
Celebrado el III Congreso del PSUV del 26 al 29 de julio de 2014, y entregado los documentos el 30 de julio a Nicolás Madura en el suntuoso Cuartel de la Montaña (tomado del poema de Neruda dedicado a Bolívar), se produjeron 32 resoluciones que el articulista de Aporrea Yuri Valecillo tituló adecuadamente, de “Infusiones para dormir”, no atacaron nada especial. Sin embargo, propusieron “transformar el partido en poderosa herramienta de lucha para superar la pobreza. Generar desde el Partido, en unos perfecta con el Gobierno Bolivariano, la estrategia de lucha”. También aprobaron “asumir plenamente, desde la practica revolucionaria el carácter cívico-militar de la Revolución Bolivariana Socialista”.
Es decir, se actuó con un típico partido marxista –leninista: una organización vanguardista, vertical, y en este caso unida a una oligarquía militar obcecada por la “enfermedad infantil del comunismo” (Lenin). Esta oligarquía es la verdadera dueña del poder. En conclusión, no se admitió que la crisis económica fue generada por las políticas tomadas y practicadas por el tándem Giordani/Chávez. No comprendieron que los profundos desequilibrios económicos son un signo claro del fracaso total del modelo diseñado por el “líder Eterno y presidente fundador” del Partido.
El Buró Político del PSUV (en verdad comunistas), en especial Maduro, Cabello y Jorge Rodríguez ignoraron que la historia ya había sentenciado el colapso del comunismo. Lean:
El ocho de diciembre de 1991 los líderes de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, ex repúblicas de la URSS de población eslava, se reunieron en el coto natural de Belovézhskaya Puscha para firmar un acuerdo que pusiera fin a la Unión Soviética y establecer la Comunidad de Estados Independientes (CEI), inicialmente percibida por muchos habitantes de la URSS como el mismo perro con distinto collar.
Pero muy pronto se dieron cuenta de que no era así. El veinte de diciembre el jefe de un Estado que ya no existía, Mijaíl Gorbachov, renunció a la Presidencia de la Unión Soviética y declaró la disolución de la misma. Inmediatamente después Gorbachov firmó un decreto por el que traspasaba el botón nuclear al jefe de las fuerzas armadas de la CEI, mariscal Yevgueny Sháposhinikov, ex ministro de defensa de la URSS. La entelequia creada por Marx quedo al desnudo: era una ilusión. Al tratar de imponerla por la fuerza, se convirtió en represión, crimen y terror.
De Marx a los bolcheviques: Un Reader’s Digest (y II)
Héctor Silva Michelena
Aleksandr Kérenski que había sucedido a Gueorgui Lvov, del Partido Constitucional Democrático (KD o kadete, liberal) actuó como el segundo y último primer ministro del Gobierno provisional instaurado tras la Revolución de Febrero, del cual era su figura principal, fue capaz de hacer fracasar el golpe del general Lavr Kornílov, pero no pudo evitar la Revolución de Octubre en la que los bolcheviques tomaron el poder. Estos primeros Gobiernos realizaron una amplia labor de reforma política, pero no resolvieron los problemas más importantes para la población: el fin de la guerra, la reforma agraria, los cambios en las condiciones de los obreros urbanos y las aspiraciones de las minorías. Kerenski liberó de la cárcel a los bolcheviques que habían participado en el golpe de Kornilov, y les proporcionó armas. Durante los siete meses del “gobierno provisional”, existió en Rusia un “poder dual”, ya que los soviets de Petrogrado (San Petersburgo) y Moscú, muy poderosos, incitaban a la subversión.
En las elecciones a los soviets celebradas el mes siguiente, los bolcheviques obtuvieron resultados impresionantes, lo que indicó a Lenin que había llegado el momento del golpe decisivo, y así fue. La decisión de tomar el poder se decidió en una reunión clandestina celebrada la noche del 23 al 24 de octubre de 1917. El golpe tuvo lugar el 7 noviembre (calendario gregoriano adoptado en 1918), que corresponde al 25 de octubre, según el calendario juliano, vigente en esa época. Cuando los bolcheviques se estaban preparando para asaltar el Palacio de Invierno, sede del Gobierno provisional, en el Palacio Smolny comenzaron las sesiones del Segundo Congreso de los Sóviets de los Representantes de Obreros y Soldados de Rusia. Del total de 670 delegados, 300 eran bolcheviques y unos 100 miembros del partido social-revolucionario de izquierda que también estaban a favor de derrocar al Gobierno provisional. Los demás delegados insistían en calificar de ilegítimo el asalto al Palacio de Invierno.
Lev Trotski dijo que eran “penosos individuos aislados” y les instó a marchar al “basurero de la historia”. Los que no estaban a favor de los bolcheviques abandonaron el Palacio Smolny. Unos cuantos días atrás, Lenin había lanzado su famosa consigna: “Todo el poder a los soviets”, que penetró rápidamente en los soviets urbanos de San Petersburgo (Petrogrado) y Moscú. Fue el soviet de San Petersburgo el que dio a Trotski el instrumento militar con el cual fue capaz de derribar el gobierno provisional, instalado en el Palacio de Invierno.
Cuando los bolcheviques se estaban preparando para asaltar el Palacio de Invierno, sede del Gobierno provisional, en el Palacio Smolny comenzaron las sesiones del Segundo Congreso de los Sóviets de los Representantes de Obreros y Soldados de Rusia. Del total de 670 delegados, 300 eran bolcheviques y unos 100 miembros del partido social-revolucionario de izquierda que también estaban a favor de derrocar al Gobierno provisional. Los demás delegados insistían en calificar de ilegítimo el asalto al Palacio de Invierno. Lev Trotski dijo que eran “penosos individuos aislados” y les instó a marchar al “basurero de la historia”. Los que no estaban a favor de los bolcheviques abandonaron el Palacio Smolny.
Lenin proclamó el triunfo de la revolución. El congreso aprobó un mensaje a todos los ciudadanos de Rusia en el que se anunciaba la caída del Gobierno provisional y la toma del poder por el sóviet de comisarios del pueblo. Lenin fue elegido su presidente, Trotski encabezó la comisaría de relaciones exteriores y Iósif Dzhugashvili, el nombre real de Stalin, se ocupó de las minorías étnicas.
Los bolcheviques estaban convencidos de que, con la toma del poder, la revolución se difundiría rápidamente por toda Europa. Lenin siempre tuvo una perspectiva internacionalista; para ese entonces, no aceptada la tesis de “la revolución en un solo país”. Karl Marx había sentenciado: “Es imposible la revolución en un solo país”. Y Engels, todavía más enfático: “La emancipación del proletariado no será posible más que como un acto internacional”. Cuando Lenin constató que la gran mayoría de los líderes socialistas habían apoyado a sus gobiernos nacionales en 1914, cuando estalló la Gran Guerra, los denunció como traidores a la causa y dedicó sus fuerzas a echar las bases de una nueva organización de revolucionarios socialistas. Después de apoderarse del poder, los bolcheviques resolvieron crear una Tercera Internacional. Cuando los delegados concurrentes se reunieron en Moscú en 1919, un levantamiento revolucionario en Berlín había sido aplastado, y sus líderes asesinados. Pero la gran mayoría de la clase obrera alemana quería, con toda evidencia, darle una oportunidad al liderazgo social demócrata de crear una nueva República alemana. Empero, para los líderes rusos todavía se avistaba cercana la revolución mundial.
Los bolcheviques formaron, de esta manera, la llamada Internacional Comunista, o Comintern, que se reunió en Moscú en julio de 1920; ya no se trataba de una reducida reunión de individuos o de representantes de pequeñas sectas, sino de un congreso de delegaciones provenientes de más de una docena de los mayores Partidos Comunistas europeos. Como resultado de esta reunión, se le entregó a los bolcheviques el control de la nueva Internacional, que rompió definitivamente con el movimiento socialista, a quienes acusaron de “social patriotas”, un herejía antimarxista. El Comintern quedó bajo la férula de los líderes rusos que exigían disciplina y obediencia revolucionaria. Hacia 1923, la tan esperada marea revolucionaria en Europa nunca se desarrolló. Más bien, Europa entró en una fase de relativa estabilidad económica y social. Después de la muerte de Lenin en 1924, los bolcheviques, bajo Stalin, comenzaron a utilizar los partidos sobre los cuales todavía ejercían un cierto dominio como instrumentos de la política exterior rusa. Aunque un líder de la talla de Trotski todavía creía (y murió creyendo) que la revolución mundial estaba en la agenda del Partido, su fe ya no era compartida por la mayoría del liderazgo ruso.
En el período de entre guerra se produce la ruptura total y agresiva de socialistas y comunistas. Los comunistas denunciaron por el mundo entero a los socialistas como “traidores sociales” que “objetivamente” estimulaban el sostenimiento del capitalismo. Los acusaron de haber repudiado el marxismo y traicionaron al socialismo internacional. Los socialistas replicaron enérgicamente demostrando los hechos dictatoriales del Estado soviético y acusaron a los comunistas de haber traicionado la tradición democrática socialista. El movimiento socialista europeo quedo irremediablemente dividido. La oposición fue tan agria que en las elecciones de 1932, los nazis ganaron el 33 por ciento de los votos, más que cualquier otro partido. En enero de 1933, Hitler fue nombrado canciller con el apoyo de los comunistas, al partido nazi (los socialistas se opusieron). Los comunistas esperaban que la victoria nazi sería solo temporal y que, después las masas alemanas los seguirían a ellos. Su grito de batalla era: “Después de los nazis, nosotros”. El resultado final fue el desastre: tanto comunistas como socialistas fueron duramente perseguidos por los nazis, que habían ayudado al ascenso del fascismo.
Ahora nos preguntamos ¿cuál es el carácter del PSUV? Aplicando la frase de la Biblia: “Por sus obras los conocerías” (Mt 7,15-20). Ciertamente, los primeros siete años del gobierno de Chávez no definieron nunca con claridad el carácter de su “revolución bolivariana”, más bien hubo muchos vaivenes en el modelo económico, y la economía fue sometida a la política bajo el mando de Chávez pues la consolidación del poder político fue la guía de su gestión, y para eso ajustaba en una u otra forma el modelo económico. La pretensión de un Estado socialista se dibuja, al fin, después de muchas indefiniciones y esperas en el proyecto de reforma constitucional sometido a Referendo en diciembre de 2007 y derrotado. En el artículo 112 del citado proyecto se planteaba que, el Estado promovería una economía productiva, independiente, diversificada, fundada en valores humanísticos y la preponderancia de los intereses comunes sobre los individuales, todo ello con el objeto de crear las mejores condiciones para la construcción de una economía socialista. La propuesta fue derrotada en Referéndum, sin embargo, la propuesta fue introducida mediante leyes habilitantes y una enmienda constitucional aprobada en referéndum de 2009.
Se desarrolló entonces una estructura económica caracterizada por un capitalismo de Estado muy importante, una decreciente economía privada y un pequeño de economía social, que se aspiraba a extender. Así en su programa de gobierno presentado al CNE el 11 de junio de 2012 para las elecciones del 7 de octubre de ese año, titulado “Plan de la Patria”. Programa del Gobierno Bolivariano 2012-2019. Planteada una “radical supresión de la lógica del capital que debe irse cumpliendo paso a paso”. “para avanzar hacia el socialismo necesitamos de un poder popular capaz de desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en la sociedad venezolana”. Un párrafo importante es el siguiente: “La consolidación y el acompañamiento del Poder popular en el periodo 2013-2019 afianzaran la conformación de tres mil Comunas Socialistas, considerando un crecimiento anual aproximado de 450 Comunas, de acuerdo a las características demográficas de los ejes de desarrollo territorial. Esta Comunas agruparan 39.000 Consejos Comunales donde harán vida 4.680.000 familias, lo que representa 21.060.000 de ciudadanos. Es decir, que alrededor de 68% de los venezolanos en el años 2019 (30.550.479) vivirán en subsistemas de Comunas”. Finalmente, digamos que su última gran divisa política fue: ¡Comuna o nada! De esta manera Chávez trazo los rasgos de la Revolución Socialista Bolivariana.
Quedaban así definidos un Poder Público y un Pode Comunal. En la realidad, el Poder Público exacerbó su presencia e introdujo una maraña irrespirable de controles en toda la vida económica y social, que ataron el movimiento progresivo de la economía y la llevaron al profundo agujero económico en que hoy nos encontramos.
Celebrado el III Congreso del PSUV del 26 al 29 de julio de 2014, y entregado los documentos el 30 de julio a Nicolás Madura en el suntuoso Cuartel de la Montaña (tomado del poema de Neruda dedicado a Bolívar), se produjeron 32 resoluciones que el articulista de Aporrea Yuri Valecillo tituló adecuadamente, de “Infusiones para dormir”, no atacaron nada especial. Sin embargo, propusieron “transformar el partido en poderosa herramienta de lucha para superar la pobreza. Generar desde el Partido, en unos perfecta con el Gobierno Bolivariano, la estrategia de lucha”. También aprobaron “asumir plenamente, desde la practica revolucionaria el carácter cívico-militar de la Revolución Bolivariana Socialista”.
Es decir, se actuó con un típico partido marxista –leninista: una organización vanguardista, vertical, y en este caso unida a una oligarquía militar obcecada por la “enfermedad infantil del comunismo” (Lenin). Esta oligarquía es la verdadera dueña del poder. En conclusión, no se admitió que la crisis económica fue generada por las políticas tomadas y practicadas por el tándem Giordani/Chávez. No comprendieron que los profundos desequilibrios económicos son un signo claro del fracaso total del modelo diseñado por el “líder Eterno y presidente fundador” del Partido.
El Buró Político del PSUV (en verdad comunistas), en especial Maduro, Cabello y Jorge Rodríguez ignoraron que la historia ya había sentenciado el colapso del comunismo. Lean:
El ocho de diciembre de 1991 los líderes de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, ex repúblicas de la URSS de población eslava, se reunieron en el coto natural de Belovézhskaya Puscha para firmar un acuerdo que pusiera fin a la Unión Soviética y establecer la Comunidad de Estados Independientes (CEI), inicialmente percibida por muchos habitantes de la URSS como el mismo perro con distinto collar.
Pero muy pronto se dieron cuenta de que no era así. El veinte de diciembre el jefe de un Estado que ya no existía, Mijaíl Gorbachov, renunció a la Presidencia de la Unión Soviética y declaró la disolución de la misma. Inmediatamente después Gorbachov firmó un decreto por el que traspasaba el botón nuclear al jefe de las fuerzas armadas de la CEI, mariscal Yevgueny Sháposhinikov, ex ministro de defensa de la URSS. La entelequia creada por Marx quedo al desnudo: era una ilusión. Al tratar de imponerla por la fuerza, se convirtió en represión, crimen y terror.
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