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viernes, 15 de mayo de 2020

EL DEBIDO SEGUIMIENTO

El estado de excepción permanente
César Pérez Vivas

Los estados de excepción en los sistemas políticos democráticos modernos, como su nombre lo indica, constituyen regímenes jurídicos “excepcionales”, consagrados en el orden constitucional para atender situaciones sociales, políticas y económicas extraordinarias, que requieren de atribuciones especiales para las autoridades, a los fines de recuperar la normalidad.
Nicolás Maduro ha convertido lo excepcional en rutinario. Ha establecido el estado de excepción de forma permanente. En abierta violación del texto y al espíritu de la Constitución, lleva cuatro años gobernando, bajo la figura de los estados de excepción.
Al no cumplir con los supuestos de hecho, trámites y tiempos de esta figura, establecida en el Capítulo II del título VIII de la vigente carta magna, ha consagrado una dictadura, que trata de disfrazar bajo esta figura. Pero no hay forma de esconder la verdad. Estamos ante un régimen al margen del ordenamiento constitucional.
El primer decreto de estado de excepción, declarando la emergencia económica, fue dictado con el N° 2.184, el 14 de enero de 2016, habiéndose publicado en la Gaceta Oficial N° 40.828. El estado de emergencia económica se convirtió en estado permanente de excepción, hasta el punto de que ya lleva 8 prórrogas y ha mantenido su vigencia por 4 años y seis meses, hasta la fecha de este escrito.
En medio de ese cuadro inconstitucional, Nicolás Maduro dicta el decreto N° 4.160, publicado en la Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6.519 del 13 de marzo de 2020. En dicho decreto declara el estado de alarma, que es otra de las figuras previstas en los llamados estados de excepción, establecidos en los artículos 337, 338 y 339 de la vigente Constitución.
El decreto 4.160,  más allá de la pertinencia en una situación como la que vivimos con el covid-19, es un monumento a la arbitrariedad, a la inconstitucionalidad y al desprecio que la cúpula gobernante tiene por el Estado de Derecho y las instituciones democráticas. El decreto citado no cumple ni siquiera los límites básicos establecidos por la propia norma constitucional, a la hora de dictar un estado de excepción.
Como bien los califica la carta magna: “estado de excepción” significa un régimen jurídico especial que se dicta cuando se presentan “circunstancias de orden social, económico, político, natural o ecológico, que afecten gravemente la seguridad de la nación, de las instituciones y de los ciudadanos y ciudadanas, a cuyo respecto resulten insuficientes las facultades de las cuales disponen para hacer frente a tales hechos. En tal caso podrán ser restringidas temporalmente las garantías consagradas en esta Constitución, salvo las referidas a los derechos a la vida, prohibición de incomunicación o tortura, el derecho al debido proceso, el derecho a la información y los demás derechos humanos intangibles” (Artículo 337 Constitucional)
El decreto 4.160, ya citado, carece de técnica jurídica, y por lo tanto tiene un vicio de defecto de forma, pues dicta de forma solapada, detrás del estado de alarma, un estado de emergencia económica, que por lo demás ya está dictado, como lo expresé anteriormente.  Lo correcto hubiese sido separar ambas situaciones, precisando en cada caso las garantías afectadas, emitiendo un decreto para cada estado acordado.
Pues bien el régimen venezolano, en el decreto aquí estudiado, lanzó lo que podríamos definir como una suspensión genérica de las garantías constitucionales; pues aunque fundamenta las acciones que se van a desarrollar en el marco de los estados de excepción, el citado decreto 4.160, no precisa cuáles son las garantías constitucionales que limita, ni mucho menos precisa la naturaleza de las restricciones que está acordando.
El artículo 339 de la Constitución obliga a  precisar el derecho regulado. En el encabezado de la citada norma se consagra, dicha exigencia, en los siguientes términos: “El decreto que declare el estado de excepción, en el cual se regulará el ejercicio del derecho cuya garantía se restringe…”. De modo que el decreto ha debido precisar a  cuáles derechos se le estaban suprimiendo las garantías y en qué consistían las limitaciones.
Se consagró, entonces, una suspensión general de las garantías y derechos constitucionales, lo cual no es permitido por el propio artículo 337 constitucional, que expresamente establece la prohibición absoluta de suspender o restringir los siguientes derechos: a la vida, a la prohibición de incomunicación o tortura, al debido proceso, a la información y demás derechos humanos intangibles.
La Ley de los Estado de Excepción vigente (Gaceta Oficial N° 37.261 de fecha 15 de agosto de 2001)  al desarrollar las normas constitucionales sobre esta materia, precisó los derechos constitucionales que no pueden ser regulados en un decreto de esta naturaleza. Tenemos entonces una especie de carta blanca (norma en blanco) en manos del gobierno para que cualquier funcionario, en nombre del estado de alarma, proceda a interpretarlo a su particular forma de entenderlo. Situación que ya ha producido un sinnúmero de arbitrariedades y de violaciones de los derechos humanos.
Otra violación del texto de la Constitución, en la que incurre Nicolás Maduro a través del decreto N° 4.160, tiene que ver con el lapso de duración del estado de alarma. El artículo 338, constitucional, establece una duración de treinta días, prorrogables por una sola vez y solo por treinta días adicionales, para la vigencia de una suspensión o limitación de las garantías constitucionales.
Pues bien, en el capítulo V (Disposiciones Finales), en la disposición octava, se deja abierta la posibilidad de un plazo abierto para la vigencia del decreto. Su redacción no tiene la precisión que ordena la norma constitucional.
El decreto fija el plazo en los siguientes términos: “Este decreto tendrá una vigencia de 30 días, prorrogables por igual período, hasta tanto se estime adecuada el estado de contención de la enfermedad epidémica coronavirus (covid-19) o sus posibles cepas, y controlados sus factores de contagio”.
Un examen gramatical y morfológico de la redacción establecida en el decreto, in comento, nos dice que el estado de excepción puede durar todo el tiempo que la administración estime “adecuado” para considerar que tienen controlada la expansión del virus. Al expresar que el decreto puede ser “prorrogable por igual período”, deja abierta la puerta para que al término de los 30 días vuelva a acordarse otra prórroga de 30 días, y así indefinidamente, obviando el mandato constitucional que habla de la prórroga “hasta por 30 días más”. La anterior expresión es muy clara. Nos habla de una sola prórroga, ya que la permite solo “hasta por 30 días más”. Lo ocurrido con el decreto de emergencia económica del 14 de enero de 2016 nos demuestra que el régimen no se detiene, no acata el mandato constitucional.
El decreto 4.160 igualmente evidencia la naturaleza autoritaria del gobierno de Nicolás Maduro.  En efecto, en ninguna parte del texto del decreto se ordena su remisión a la Asamblea Nacional, órgano del poder público al que compete el control político del mismo. Tampoco el gobierno lo hizo en acto separado o por una simple forma administrativa.
Los estados de excepción, y el de alarma es uno de ellos, por afectar los derechos fundamentales de los ciudadanos no pueden ser solo aprobados por el órgano ejecutivo del poder público, aunque corresponda a este la iniciativa de su decreto. Los mismos son los conocidos en doctrina como actos de gobierno complejos. Para que puedan tener pleno vigor requieren de una aprobación del Parlamento y de un control de constitucionalidad, por parte de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.  El artículo 339 de la constitución lo ordena de forma contundente, y el 338,  otorga a la asamblea la atribución, adicional de autorizar las prorrogas.
El estado de alarma dictado por el decreto N°: 4.160, ya estudiado, fue prorrogado por 30 días más a través de la promulgación de un nuevo decreto. En efecto, el señor Nicolás Maduro dictó en fecha 12 de abril de 2020 el decreto N° 4.186, publicado en la Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6.528 de fecha 12 de abril de 2020. En estricto derecho, este estado de alarma, durante el presente año, no puede ser nuevamente prorrogado, tal como ha sido estudiado en el presente artículo.
Como podemos apreciar; Maduro convirtió en permanente lo que es excepcional. Incurre en el delito de abuso de poder al continuar usurpando no solo el cargo de presidente de la República, sino las competencias de las demás ramas del poder público. Eso la ratifica como dictador.

22/04/2020:
https://www.elnacional.com/opinion/el-estado-de-excepcion-permanente/

PURA, ENORME Y PELIGROSA ARRECHERA

Se ve, se siente, el pueblo está presente
Armando Martini Pietri

Está en la calle, silente obligado, pero con disgusto creciente. No es simple furia, o frustración popular, ni expectativa, mucho menos presencia solidaria en respaldo al régimen. Es pura, enorme y peligrosa arrechera. No es ya, como expresara quien creyó trascendental alarde electoral, “el pueblo está bravo”.

Va mucho más allá, indolencia, desmoralización, impotencia, consternación, que Chávez aportó con emocional morbo ardoroso y Maduro, aferrado al poder militarizado, con hincapié perseverante en la incompetencia y ceguera a lo que no sea permanecer frente a lo podrido que, a ojos de todos, ha profundizado.

Ha sido porfiadamente invariable, esta revolución de nombre bolivariano, pero de espíritu represivo y conciencia patrañera, en no hacer nada bueno ni malo, todo peor. Tiranos hubo muchos en la historia, pero el que más el que menos, algo construido ha dejado sobre charcos de sangre, injusticias y robos. La tragedia de esta ignominia no ha sido más que el desastre castrista diseñado para Chávez primero, Maduro después, y no deja nada; solo enfermedades resucitadas, desolación ciudadana, ruina de servicios y empresas; devastación económica, laboral, embustes por doquier y una descompuesta presencia uniformada, invocando en su favor, defensa de la patria, cuando en realidad es, respaldo a la calamidad maduro-castrista, reprimenda y corrupción generalizada.

En estos momentos quizás sea aquella vieja frase criolla “llegamos al llegadero”. No se trata ni siquiera del tantas veces cacareado “quiebre militar”; ya castrenses han dejado pasar, durante años, la encrucijada para demostrar, que valoran más sus ascensos, carreras y oportunidades que poner los cojones -disculpen la palabreja, es que no hay otra- en el camino de la historia para cambiarla. Están cómodos, enarbolan la Constitución y normas militares como pretexto donde otros, que no son ejército sino mezcla confusa de políticos, politiqueros, aprovechadores, cooperantes, empuñan como expectativas de que alguien les resuelva el problema que ellos mismos han contribuido a enredar y empeorar.

Lo dicen y repiten a quienes la oposición y régimen -cada uno con su cada cual- claman. “Resuelvan ustedes sus problemas que nosotros los respaldamos”. Por eso suena a pendejada lo que jerarcas del régimen les da por repetir, manoseando un Vietnam en América Latina. Estamos en la Venezuela tropical, antiguamente petrolera, siempre afortunada en sus condiciones económicas, pero muy desafortunada en sus criterios de selección de mandatarios y dirigentes. Los vietnamitas pelearon su independencia, tras ser sometidos, y por un confuso lodazal político dividido entre una tiranía respaldada por Estados Unidos desconcertados y China con aspiraciones de gran potencia oriental. Fue tediosa y larga lucha, sangrienta, escabrosa, dolorosa, que se resolvió, por acuerdos entre las grandes potencias Estados Unidos, China y Rusia -cuando todavía ejercía el mito que años después se derrumbaría, de la Unión Soviética.

Pero Vietnam no pudo ser controlado, por el contrario, se beneficiaron para reconstruirse y hoy, no es ni comunista ni occidentalista, es una próspera república abierta al mundo y excelentes relaciones comerciales multilaterales.

América Latina es diferente. Las soberanías americanas comenzaron el siglo XX con décadas de dominación y manumisión, fallaron quienes ostentaron el poder. Las durezas imperiales ya habían sido derrotadas en el mundo, los europeos se enredaban en guerras que impulsaron el poderío de Estados Unidos, la democracia más grande y vigorosa.

Hoy es historia, un pasado que se difumina en medio de realidades económicas, solo hay problemas y disturbios cuando mete las manos el maligno grupete de anticuarios de la ideología sociopolítica Foro de Sao Paulo, después Grupo de Puebla, recientemente Internacional Progresista, convencidos de que la destrucción construye, conduciendo a los países a seguir el terrible ejemplo de Venezuela.

Las revoluciones asiáticas y europeas han terminado por transformarse, tras guerras y baños de sangre, en potencias industriales, comerciales que hoy son China, Japón, Alemania, Rusia, Vietnam, la India y el propio Israel -este en su propia versión producto de la historia, firmeza de un pueblo y una religión tras siglos de injusta persecución-. Por ahí va el camino, el que hoy marcan y por eso son líderes mundiales.

El peligro de los pueblos reclamando silentes o en las calles es que no son conscientes de la historia, y, por tanto, la desconocen e importa poco lo que están repitiendo. Salen a rebuscar comida, medicamentos y dignidad, pero no buscan la verdad; la mentira e incompetencia se paga más pronto que tarde y los venezolanos acarreamos años con banderas y ninguna solución.

15/05/2020:
https://www.elnacional.com/opinion/se-ve-se-siente-el-pueblo-esta-presente/

lunes, 20 de abril de 2020

DEL CORTO-CIRCUITO INSTITUCIONAL

Dip. Barragán en exclusiva: Si no hay elecciones, habrá que prorrogar la AN para evitar el vacío de poder
Política | abril 20, 2020 | 9:00 am | Jesús Herrera.

El diputado Luis Barragán (Aragua – Vente Venezuela) consideró que de no celebrarse elecciones parlamentarias este año, como establece la Constitución, debe pensarse en la prórroga del mandato de la AN electa en 2015, para así evitar un vacío de poder.


“Este planteamiento de la no posibilidad de hacer unas elecciones parlamentarias sin la debida realización de presidenciales (…) nos desliza hacia otro terreno: no puede haber un vacío de poder a partir del 5 de enero de 2021, a título personal lo digo. Entonces habría que pensar en la prórroga del mandato del 2015. Si bien no está en la Constitución establecido, lo que no se admite es que haya vacío de poder y mientras que no se celebren elecciones y no se instale el nuevo Parlamento, el país no se puede quedar sin una AN”, aseveró en una entrevista exclusiva concedida a ND.

Esto luego de que el presidente/ANC, Nicolás Maduro, señalara que él no sabía si este año se iban a dar las parlamentarias por la pandemia del coronavirus. Así lo dijo en una entrevista el pasado sábado.

“La elección de la AN es obligatoria. Toca en 2020… Voy a ser sincero. A estas alturas yo no sé si va a haber elecciones este año, porque tenemos esta prioridad. Hoy sería una irresponsabilidad decir que tiene que haber elecciones a trocha y mocha”, dijo Maduro entonces en una entrevista para la emisora AM 750.

No obstante, para Barragán, “el reconocimiento que hace Maduro Moros es el de la inmensa dificultad que tiene per se, políticamente, el régimen, de parapetar unas elecciones fraudulentas como las del 20 de mayo de 2018, sobre el pretexto de una pandemia que el mismo Maduro calificó de pavorosa”.

“Si por alguna circunstancia, aun cuando lo ordena la Constitución (…) no se puede instalar el Parlamento, el anterior sigue vigente hasta que se instale y para que se instale, tiene que ser fruto de unas elecciones”, indicó, y precisó que dichos comicios deben ser pulcros y transparentes, y que para ello, Maduro debe estar fuera de la conducción del Estado venezolano.

“La Constitución dice que nuestro mandato vence el 5 de enero de 2021, pero mientras no se instale la nueva Cámara, nosotros seguimos en funciones. Si por alguna razón, ya hechas las elecciones, se instala el 7 de enero, entonces nuestras funciones serían hasta el 7 de enero. Si hay que alargarlas, los diputados salientes deben reunirse hasta que formalmente se instale ese nuevo Parlamento (…) no se puede decir que como no se ha instalado, no hay quien apruebe leyes y quedan en manos del Ejecutivo. Estamos hablando de una democracia formal. Para eso está el Parlamento”, apuntó.

Pero, dice, tampoco significa que para instalar el nuevo Parlamento el año que viene “cualquier elección trapichera vale porque a juro tiene que haber Asamblea Nacional”, porque explica que la misma Carta Magna y el Reglamento de Interior y de Debates del Parlamento dicen que si no se logra instalar en la fecha establecida, se convocarán sesiones hasta que se pueda dar la instalación definitiva.

Guaidó ratificado de nuevo

Barragán también señaló que el vacío de poder se evitaría ratificando nuevamente a Guaidó, como sucedió este año en la sede de El Nacional. “Es una interpretación adecuada de la Constitución”, aseveró.

“Esperemos no llegar a la circunstancia de eso, pero obviamente, en el supuesto, la AN, así como este año ratificó a Guaidó, igualmente consideraría y sometería al debate la posibilidad de confirmar el ejercicio de la encargaduría presidencial a Guaidó o a cualquier otra persona que consideren adecuada para seguir en esa etapa”, apuntó.

Pero, aclara, desde la Fracción Parlamentaria 16J y desde Vente Venezuela, no hay un acuerdo establecido. “Hay que esperar el momento adecuado para realizar consideraciones”, indicó.

“En el caso de que no se hagan elecciones pulcras y deba la AN asumir lo que corresponde, habría que esperar el momento para que se haga el anuncio correspondiente, porque no podemos hacer futurología fácil por el estado de zozobra en el que nos encontramos. Son conjeturas”, insistió.

¿ANC asumiendo funciones?

En esa línea, Barragán fue consultado sobre la posibilidad de que Maduro delegue en la ANC chavista las funciones legislativas al no haberse concretado elecciones a tiempo. Dijo que esa “muy probable pretensión y tentación” del cuestionado presidente sería una total violación a la Constitución.

“No puede hacerse porque estaríamos en el mismo círculo vicioso del ejercicio totalitario del poder. Si Maduro decide darle competencias legislativas a la tal constituyente, sería lo mismo que dárselo a otra entidad, porque todos sabemos que son un fraude a la Constitución, fue una estafa en el país, no existe representatividad alguna de esa tal ANC. Él (Maduro) ni siquiera tiene las competencias, él no puede decidir por el electorado venezolano, para eso hay que hacer elecciones; y entraríamos en una suerte de cortocircuito institucional, que es el que explica este régimen, que son tales las contradicciones que, por supuesto, abonaría aún más la crisis interna que lleva este régimen donde hay una pugna de la camarilla”, dijo.

“Si se les ocurriese hacerlo, de acuerdo al hábito adquirido, no existe otra alternativa que el desconocimiento de todas esas iniciativas porque no tienen ningún asiento constitucional, además, cuando la ANC pretende legislar en materia ordinaria, lo hace de manera inconstitucional, porque la Constitución es clara en las atribuciones. Por eso es que la muy probable pretensión y tentación que tenga el régimen por tratar de sustituir a la AN por la tal ANC, no podemos admitirlo. Y así como la fracción dice que no vamos a asistir a una elecciones destinadas a cohabitar con este régimen, tampoco aceptaremos que haya otras iniciativas destinadas a remendar una situación institucional que ha colapsado y ha dejado como único órgano representativo a la AN electa en 2015”, continuó.

AN de Parra es prescindible

Por otra parte, el diputado opositor se refirió a Luis Parra y el grupo de parlamentarios que son respaldados por el gobierno madurista. Asegura que son minoría y no son representativos.

Precisa Barragán que la AN que dirige Parra, la cual calificó como «esa sucursal recientemente abierta por Miraflores”, es una “oficina absolutamente prescindible porque la misma usurpación la sabe inútil a los fines prácticos, porque no es representativa del legítimo órgano parlamentario, como sí lo está la mayoría de los parlamentarios reconocidos como tal en la AN que representa Juan Guaidó”.

“Es un artificio que han inventado (…) que ideó e inventó este régimen para tratar de colocar un misil en el corazón de la oposición, y a pesar de los temores y matices que existen en la oposición democrática, todos coincidimos en el mandato legislativo que nos dio el pueblo venezolano en 2015”, señaló.

“Exigimos definiciones”

Barragán también dijo que desde su bloque, se exigen definiciones a Guaidó en torno al Gobierno de Emergencia Nacional y el modo en cómo está pensado asumirse.

“Nosotros pedimos y exigimos (…) definiciones con prontitud, porque el Consejo de Estado, de acuerdo a la Constitución, se refiere a un órgano consultivo y de conformidad con el planteamiento de Guaidó, también va a tomar decisiones fundamentales, entonces acá es necesario una definición y compartir esa definición y entrar en un debate entre las fuerzas de la oposición, como los diputados en el exilio, incluyendo la nuestra”.

“Ahí hay definiciones que son necesarias. Nosotros en la FP16J, particularmente en Vente Venezuela, entendemos que plenamente habrá un Gobierno de Emergencia Nacional siempre con el cese de la usurpación, esto significa no solo aplicar el TIAR aprobado por la AN, sino considerar y aprobar el 187-11 constitucional que se refiere al R2P”, manifestó.

“Las sanciones no tienen motivos banales”

El parlamentario igualmente aprovechó para referirse a las críticas de voceros opositores como Claudio Fermín sobre las sanciones. Dijo que se sabe que éstas son aplicadas a pronombres del gobierno, “a menos de que haya un caso de desequilibrio o perturbación mental que no ayude a comprender la realidad”.

“Todo el mundo sabe bien que las sanciones aplicadas a pronombres de este régimen son absolutamente personales y no tienen motivos banales, no es cualquier cosa por las cuales ellos han sido sancionados”, aseveró.

Y asintió que las críticas a las sanciones de EEUU y la UE, obedecen, a su juicio, “a un malicioso enfoque que busca la confusión de la opinión pública venezolana”.

20/04/2020:

Brevísima nota LB: Una conversión que duró más de una hora, ayer domingo.

jueves, 16 de abril de 2020

TIEMPO MENESTEROSO

¿Nada es lo que parece?
José Rafael Herrera

La sociedad contemporánea pareciera ser un gran espejo formado por infinitos fragmentos de cristales que se reflejan y proyectan recíprocamente, los unos sobre los otros de forma continua, en una suerte de juego de ficciones, de máscaras sin fin, de múltiples proyecciones especulares que devienen, que cambian y que se modifican de continuo. La realidad se ha hecho aparente y lo aparente se ha hecho realidad. Todo parece estar atravesado, traspasado, por esta red de inmensas proporciones, plena de imágenes ilusorias, ficticias y, a la vez, recíprocas, en la que, no obstante, se fijan ciertas características, determinados atributos prototípicos, sobre personas o cosas que, en realidad, tienen y no tienen, dado que se trata de reflejos de reflejos, de inagotables imágenes de imágenes, sueños de interminables sueños. Se ha dicho, no sin frecuencia, que lo aparente alude a aquello que oculta tras de sí lo verdadero. Las apariencias engañan, afirma el sentido común, sin saber que, al afirmarlo, se engaña a sí mismo, dado que la misma afirmación transmuta la apariencia en verdad, es decir, en el signo de su propia inversión especular.

El gran teatro de la vida es, a fin de cuentas, la vida como un gran teatro. Se sabe que el actor se introduce en su papel hasta darle carne y sangre. Un mal lector, con casi ninguna capacidad de comprensión, un gran fraude, cercano a los dos metros de estatura, finge ser el más auténtico exégeta y traductor de la obra Hegel durante años. “Palabra de Hegel.. ¡Amén!”. Todos lo perciben como la representación viviente, como el vicario de la dialéctica. De pronto, Hegel aparece como un paisano de Martinica, o tal vez como otro Hegel, uno antillano, caribeño. Dialéctica a son de calipso. La pregunta es si semejante apariencia es o no es, por lo menos, parte del recorrido de la historia de las figuras -precisamente, sus modos de aparecer- que determinan la condición sustancial de la realidad, de lo que va formando y conformando la realidad entera. Las cosas más sencillas no pocas veces terminan siendo las más complejas.

Un mal estudiante, flojo -como de dos metros también-, conductor de buses, reposero innato, militante de la Liga Socialista, mata el tiempo incendiando vehículos con bombas «Molotov» casi todos los jueves, en la plaza de Las Tres Gracias. Años después se convierte en una referencia, en el prototipo de un «revolucionario» a carta cabal. Y, por esos golpes de timón del barco de la fortuna, llega a ser electo diputado y, luego, nombrado ministro de Exteriores, para finalmente convertirse en el sustituto de otro fraude, es decir, en el fraudulento fraude de un fraude, o sea, en “el presidente obrero”, capo visible de una corporación de criminales.

De nuevo, surge la pregunta: ¿cómo es posible que el ente, o como diría Spinoza, el «modo» menos capacitado para asumir el cargo presidencial de una nación, haya terminado transmutando la apariencia en realidad? ¿Cómo es que, tal como en El diente roto de Pedro Emilio Coll, el reflejo del reflejo de otro reflejo haya podido ser investido -como resultado de elecciones fraudulentas, por cierto- con los ropajes presidenciales? O, en otros términos: ¿cómo es posible que el fraude de un fraude de otro fraude, la ficción de una ficción ficticia, pueda devenir la apariencia de la apariencia de otra apariencia, además bajo condiciones aparentes, y ser positivamente objetivado como jefe de un Estado invertido que aparece como un Estado? En medio de este vertiginoso y descontrolado carrusel de los espejismos, vale la pena preguntarse, ¿nada es lo que parece o lo que parece es uno de los tantos eslabones de la larga y pesada cadena del ser que, sin las apariencias, quedaría al desnudo, al descubierto, como la nada? O, en otros términos, ¿A cuenta de qué es posible que la Guardia Nacional Bolivariana pueda llegar a ser considerada como “gloriosa”?

Más que una ciencia, la psiquiatría social es una competencia de malabaristas en el cuarto de los espejos de un gran circo. Por eso mismo, la filosofía debe cuidarse de poseer pretensiones edificantes. Para la psiquiatría y la psicología, o peor aún, para la autoayuda, ser “positivo” significa afirmar con fervor: “¡llegó la luz!”, “pusieron el agua”, “ya hay gasolina”, “están repartiendo las cajas”. Ergo: “hay que llegar a un diálogo”, “lo mejor es hacer una negociación con nuestros secuestradores”, buscar un “acuerdo político”, “¡una ley de amnistía para todos, por favor!”. Según semejante argumentación, por ejemplo, la imagen de la imagen proyectada por la versión narco y con las manos ensangrentadas de ‘diente roto’, o ese fractal de cristal de coca, esa abominable torsión espectral y retorcida del Chapo, no deberían ir presos, sino “medirse” electoralmente, como los respetables ciudadanos que son. En fin, se puede calcular lo mucho que ha perdido el espíritu de un pueblo durante los últimos años por lo poco que necesita para contentarse en este vasto y pandémico desierto del presente. En esta odisea, guiada por los cantos de sirenas populistas, durante los últimos veinte años Venezuela perdió en naufragio a su mejor inteligencia. La generación profesional mejor formada de toda su historia fue arrojada al corralón de los cerdos o al matadero del exilio.

Kant sostenía que, ciertamente, las apariencias se contraponían a la “cosa en sí”, pero que no por ello las apariencias debían ser consideradas como espejismos o ilusiones. Después de todo, sostenía el viejo maestro de Köninsberg, la apariencia es, modestamente, lo que se tiene a la disposición, lo cual es suficiente para conocer en parte, o para comenzar a conocer, la verdadera realidad que se oculta detrás de ella, de la fenomenicidad. Si el ilustre pensador alemán, padre de la Crítica de la Razón, tuviese una versión caribeña, como, de hecho, en algún momento la tuvo Hegel, cantaría sin falta: “eso es lo que hay”, acompañado por los acordes del Sexteto Juventud o, en calendas más próximas, por los Amigos invisibles. Quizá convenga, por una vez, desechar la infertil ronda de los sargentones -custodios inmarcesibles de los elefantes- para concentrarse en la idea -y no tan solo en las representaciones- de que un desgarramiento -una Trennung profunda y dolorosa- configura la sustancia de este menesteroso presente y que, además, sorprende al devenir de la historicidad como fundamento del quehacer humano. La mala noticia es que las apariencias han terminado siendo la única realidad del presente.

En este auténtico dürftiger Zeit -o tiempo menesteroso- que apenas parece comenzar su urdimbre de sañas contra la realidad de verdad, la cultura y la reflexión -precisamente, la apariencia- no pueden cumplir su función sin que se produzca el distanciamiento y, a la vez, la permanente confusión de la realidad con la apariencia y de la apariencia con la realidad. Como ha adverdido Hegel, “cuanto más se amplía la cultura, cuanto más se vuelve multiforme el desarrollo de las exteriorizaciones de la vida, en el que puede entrelazarse la escisión, tanto más se agiganta su fuerza, tanto más se consolida su atmósfera de santidad”. Dice Spinoza que la apariencia esconde la esencia. Reconstruir el proceso, comprender el recuerdo y el calvario de la racionalidad del desquicio, no resultará tarea fácil, por cierto. Pero queda la exigencia de asumir las apariencias como piezas clave, no descartables, de este empedrado camino que tarde o temprano, y siempre de nuevo, conduce a la conquista de la civilidad.

16/04/2020:
https://www.elnacional.com/opinion/nada-es-lo-que-parece/

jueves, 9 de abril de 2020

LA PELOTA QUEDÓ EN LA CANCHA DE CAPRILES

Posibles acuerdos entre Maduro y oposición se disipan tras posturas de EEUU
Los llamados de un líder opositor a buscar acuerdos con Maduro para atender la emergencia por el nuevo coronavirus se disolvieron luego de la imputación formal de Estados Unidos al gobernante venezolano por sus presuntas implicaciones con actividades ligadas al narcotráfico. EEUU también mueve sus cartas para allanar la crisis política
Sofía Nederr | Luisa Quintero

El 24 de marzo el exgobernador de Miranda Henrique Capriles hizo una propuesta pública a sectores de la oposición y el régimen de Nicolás Maduro para obtener nuevos acuerdos en beneficio de los venezolanos. El objetivo: conseguir recursos para atender la emergencia sanitaria y económica producida por la covid-19 y el nuevo tipo de coronavirus que ocasionó una pandemia mundial desde mediados de marzo.
Nicolás Maduro desvió la atención hacia el plano político y pidió una reunión con varios dirigentes opositores, sin mencionar siquiera a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y quien es reconocido desde enero de 2019 como mandatario interino del país por más de 50 países.
La respuesta de Henrique Capriles fue casi inmediata. Señaló que lo dicho por Maduro era otro intento de división para la oposición venezolana y un «show mediático» porque los acuerdos deben ser directamente con la Asamblea Nacional y sus diputados, encabezados por Juan Guaidó.
Luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos hiciera pública la acusación contra Nicolás Maduro por delitos de narcotráfico, el gobernante venezolano inisitió nuevamente en una «gran jornada de diálogo nacional» que tendría que darse en 48 horas y comisionó a su canciller Jorge Arreaza para que coordinase con los representantes de oposición.
“Quiero diálogo en las circunstancias que sean, hoy más que nunca para ponernos de acuerdo y proteger a nuestro país entre todas y todos. Pongamos las diferencias de lado, yo seguiré insistiendo a pesar de que ustedes quieran matarme”, dijo Maduro.
EEUU muestra sus cartas
El martes 31 de marzo, el Gobierno de Estados Unidos hizo público una propuesta al régimen chavista con el objetivo de lograr una transición ordenada en el país en medio de la crisis por la covid-19.
La propuesta denominada como «Marco para la transición democrática de Venezuela», transmitida por el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, es un plan que contiene 14 puntos y dos garantías específicas para integrantes de las Fuerzas Armadas y las autoridades locales y estadales.
Este marco, una propuesta similar a la hecha por la oposición durante las negociaciones en Noruega y que luego se trasladaron a Barbados, contempla la creación de un Consejo de Estado electo en su mayoría por la Asamblea Nacional y que tendrá como objetivo la realización de elecciones presidenciales en un plazo máximo de un año. También se incluyen los comicios parlamentarios.
Para ello, Estados Unidos ofrece como garantía retirar las sanciones impuestas a exmiembros del CNE y del TSJ por su pertenencia a esos organismos, además de funcionarios en otros cargos gubernamentales, siempre y cuando no estén implicados en violaciones a los derechos humanos.
Además el plan solicita la liberación de los presos políticos, restitución de todas las competencias a la Asamblea Nacional y la disolución de la constiyente. A cambio, el gobierno de Estados Unidos ofrece levantar las sanciones aplicadas a miembros de la ANC.
El politólogo Fernando Spiritto señala que hablar de un gobierno sin Maduro en este momento «implicaría un cambio radical en las estructuras del chavismo y no se ve viable (…) Aunque si bien es cierto que el gobierno de Maduro se muestra relativamente fuerte en este momento, eso es una ilusión. Cuando esta crisis avance vamos a ver problemas de escasez de alimentos, quiebras masivas, desempleos masivos y el gobierno se debilitará. Esto desencadenará nuevos escenarios para la oposición».
Ni diálogo o acuerdos
El diputado de la Asamblea Nacional Luis Florido (Un Nuevo Tiempo – Lara) asevera que estos llamados a “diálogo” por parte de Nicolás Maduro son “una trampa más, una manera de buscar un salvavidas a una situación que no pueden controlar hoy por la falta de recursos, de capacidades, sin credibilidad internacional y todas las sanciones que tienen”.
A juicio de Florido, entablar conversaciones con el régimen madurista es “imprudente e inconveniente” debido a que no visualiza ningún ofrecimiento real por parte del oficialismo. “Lo que quieren es hacer la misma tarea de desconocer a un pueblo que implora cambio desde hace años”.
No hay posibilidades reales de que este régimen ofrezca alguna solución a los venezolanos, insiste el parlamentario, porque “no tienen capacidades para manejar esta crisis por el coronavirus, por ello no tiene sentido ninguna de estas propuestas”.
Cualquier dinero que reciban será depredado por la corrupción, afirma Florido. “Precisamente por eso se impone en este momento la urgencia de un cambio para atender esta crisis. En Venezuela no es solo el covid-19, es el servicio sanitario, los servicios públicos, acá nada es constante”.
En la misma línea opina Luis Barragán, diputado y dirigente de Vente Venezuela, quien considera que esos llamados de “unidad nacional” y acuerdos que esgrime el régimen de Maduro forman parte de una “campaña de supervivencia” en medio de la crisis por el coronavirus.
Barragán califica esos llamados a “diálogo” como una “iniciativa maniática de ciertos sectores de la oposición que a pesar de los abusos del régimen, todavía pretender sentarse con él. De hecho, lo que vimos fue un Capriles pidiendo tregua y unidad y un Maduro tomándole la palabra y coloca la palabra en su cancha”.
El dirigente de Vente Venezuela señala que estos momentos es necesaria una mayor “responsabilidad política y moral de los sectores opositores que pudieran tener responsabilidades para la transición, incluso sea por hechos fortuitos. No se puede dialogar con periodistas presos, no podemos hablar de tregua con más de 400 presos políticos en riesgo, cómo sentarse si no los liberan”.
Además, insiste en que las  «concesiones» que pueda lograr este régimen a través de acuerdos son exclusivamente para conseguir más recursos. «Están desesperados por aprovechar esta ‘colita’ que les da el coronavirus para librarse de las sanciones”.
Maduro y oposición débiles
El politólogo y director de postgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y económicas de la UCAB, Fernando Spiritto, afirma que en este momento el país está en una especie de «tregua de facto» debido a la incertidumbre que hay en el país por la crisis sanitaria ocasionada por la covid-19, debido a que no se sabe «si va a explotar o se va a controlar  en las próximas semanas o meses».
Spiritto advierte que el régimen de Nicolás Maduro está «desesperado y cada vez más débil. Está quebrado y eso lo prueba la fallida solicitud ante el Fondo Monetario Internacional», por lo que si la crisis estalla «no van a tener recursos para afrontarlo; ni la crisis sanitaria propiamente dicha o los estímulos económicos que se esperarían para apoyar la economía nacional en caso de que esa situación se prolongue. La única salida sería imprimir dinero, lo que genera inflación».
También están cada día más aislados, prosigue el politólogo, debido a que la formulación de cargos por parte del Gobierno de Estados Unidos «implica una vuelta más al tornillo de la presión internacional que tiene Maduro».
A todo esto se suma el manejo de la epidemia por el nuevo coronavirus, que a juicio de Spiritto ha sido «convencional» porque lo único que se hizo fue replicar acciones que se han tomado en otros países para enfrentar la propagación de la enfermedad. «Se le facilitó a Maduro porque una parte de la población ya había migrado, otra se mantenía en sus hogares pero de prologarse este escenario, el régimen de Maduro va a estar más débil todavía porque el efecto económico de esta crisis va a ser muy seria. Podemos llegar incluso a problemas de orden público».
El profesor universitario recalca que en este escenario es que Maduro «se lanza llamados al diálogo o negociación con ese bipolarismo que lo caracteriza porque sigue metiendo preso a políticos o amenaza a Guaidó».
Del otro lado de la acera, Fernando Spiritto opina que este momento la oposición ha perdido la mayor parte de su capital político «y por ello todo el mundo está pidiendo un cambio de estrategia, ya que las otras se agotaron. Se agotó la intervención militar, la extranjera, una división dentro del chavismo, todo eso está agotado. Lo que queda es la herramienta electoral».
Destaca que la posibilidad de una negociación para llegar a acuerdos es la situación actual es viable pero la oposición y Guaidó deberían tratar de tomar en cuenta lo que se les está diciendo en medio de esta crisis sanitaria. «Esto dependerá de que el gobierno sea sincero en relación a las propuestas que vayan a hacer, propuestas no políticas y sinceras. Luego dependerá de la oposición si las acepta o no».
Con la puerta del financiamiento externo cerrada por la respuesta del FMI, al país le queda la estrategia humanitaria, es decir, que otros países nos puedan proveer de asistencia humanitaria. El politólogo menciona que «es ahí donde la oposición debería dar un amago y tratar de hacer un frente unido con el régimen, eso sí, en temas muy concretos y focalizados que tienen que ver con esta crisis».
Para ello, afirman que las agencias de Naciones Unidas y algunos actores como la Iglesia deberían ser interlocutores en estos acuerdos y podrían ser un canal para organizar una mediación política a futuro. «Pero en el contexto de emergencia tienen que ser ellos».

Fuente:
https://talcualdigital.com/acuerdos-entre-maduro-y-oposicion-se-disipan-tras-propuesta-de-estados-unidos/
Fotografía: LB (Caracas, 19/03/2019)-

sábado, 4 de abril de 2020

LA YOIDAD CALAMITOSA

Ocaso del individuo
José Rafael Herrera

Durante los últimos años, y quizá como nunca antes, las llamadas ciencias políticas y sociales se han ido inclinando, cada vez con mayor ímpetu y fervor, por la investigación empírica, sustentando sus siempre numerosos datos, “tendencias” y gráficas estadísticas en lo que consideran -dan por sentado, es decir, presuponen- como “los hechos”. En esa misma medida, aunque de modo inmanente, han ido decretando la decadencia de su propia racionalidad, con lo cual, además, han puesto en evidencia la condición irracional que persiste en modelar el destino de la entera humanidad. La verdad es que la representación que se insiste en imponer no solamente es ajena a la realidad sino que es su inversión sustentada en el temor. Por lo cual, se acude a las llamadas “seguridades externas”, a las cuales suelen designar con el nombre de “métodos de investigación”, con el fin de encontrar una herramienta que les permita encontrar sosiego -más fe que saber- ante las ansiedades de sus temores ancestrales. El temor es, en efecto, el sustento de la instrumentalización. Y mientras más “precisos” se muestran los instrumentos mayor es la confirmación del temor. El empirismo científico -el entendimiento abstracto- ha terminado por mostrar sus costuras teológicas.
Uno de sus mitos, al que ha logrado promover hasta convertir en el mayor desafío de la sociedad del presente, consiste en la lucha, conquista y preservación por los derechos de una cada vez mayor individualidad. Solo el individuo importa. El único culto posible es el culto por la mayor privacidad individual. Cada quien -se dice- es único, inédito e irrepetible, por lo que tiene derecho a ser, cada cual, lo que es y como es. El otro es solo el infierno del propio límite. Y es que ser individuo es ser la infinita unidad del sí mismo y la infinita diversidad respecto de los demás. La exclusividad e irrepetibilidad de cada individuo y la consecuente proclamación de la ideología del ser individual, elevada a doctrina por sus partidarios, es, pues -y para citar un famoso título de Fichte-, uno de los caracteres de la edad contemporánea. Un carácter que, por cierto, es fundamento para las exigencias liberales, como respuesta directa frente a la pretensión de convertir al individuo en «colectivo», esa  condena representada por los «societarios» u «hombres-masa», es decir, por el rebaño de la multitud, el número o la cifra: un simple porcentaje, una entidad no-independiente, indistinta e indeterminada.
En 1984, con el definitivo posicionamiento comercial del mundo computarizado, Steve Jobs anunciaba el inminente fin de la amenaza totalitaria -descrita por Orwell en 1948- y el triunfo definitivo del imperio de los individuos. Finalmente, había llegado el tiempo del reino del yo. No imaginaba el genial creador de los “i”-Pod, las “i”-Mac, las “i”-Pad y los “i”-Phone, que en la misma medida en que se profundizaba en las infinitas posibilidades ofrecidas por la nueva tecnología, en esa misma medida, el individuo iba mostrando ser cada vez menos individual, menos “i”. El reino del yo ha terminado siendo su gran prisión, en el mayor predominio histórico de un invisible big brother. Es verdad que, y por definición, el concepto de individuo se relaciona con lo indiviso, con una unidad frente a otras, constituido, como dice Aristóteles, por la unión de materia y forma, según los modos en que puede ser considerado el ser, es decir, como existente o como posibilidad, como acto o como potencia. En otros términos, y de acuerdo con la definición aristotélica, un individuo como Maduro sería -menos mal- único, irrepetible, exclusivo, toda una special edition, una monada leibniziana, un átomo  indivisible y elemental que, por esas funciones epicúreas -propias de los átomos, según el filósofo griego- se habría desviado desde Cúcuta para terminar saltando hasta las más inverosímiles regiones caraqueñas. En este sentido, puede afirmarse que Maduro, dada su condición de individuo, es un ser casi mitológico, probablemente salido de las páginas del bestiario de Vladimir Acosta. Y quizá de ahí provenga su afición por la ornitología subterránea, las negociaciones draconianas, aladas y fugaces, los vuelos estupefacientes y -en los últimos tiempos- las águilas calvas. La cabeza visible de la apología de las hordas es, paradójicamente, el prototipo de El único y su propiedad, el individum vagum del arzobispo Cranmer.
Es de Paul Ricoeur la distinción del individuo como “identidad idem” -o lo mismo– y la “identidad ipse” -o el sí mismo. La primera individuación es la identidad numérica, una continuidad serial e ininterrumpida en la permanencia de la duración temporal. La segunda, en cambio, es la “identidad narrativa”, la cual admite variaciones de personalidad, cuyo fundamento es la alteridad. El individuo del presente -víctima de los “maestros de la sospecha”- amerita reconocerse en su propio protagonismo, porque, a fin de cuentas -como sostiene Ricoeur-, es el hilo invisible que da sentido a la historia. Pero a la larga, tanto sus insistencias por justificar el valor de lo individual como las de sus detractores posmodernos por sustentar el argumento opuesto, han terminado mostrando la objetivación de una dialéctica con efectos perversos. Después de todo, los sospechosos maestros han resultado ser menos sospechosos de lo que imaginaba el sospechoso padre de la ya tan manoseada “narrativa”.
El individuo ha terminado siendo su propia chusma y la chusma siendo su propio individuo. Y aquí lo importante, el término sustantivo, es el de lo propio. Para muestra de ello no bastará un botón, sino la historia personal de un Diosdado, el recorrido entero de la experiencia de la retorsión de su conciencia. Y así como las consignas en pro de un ilimitado individualismo se han vuelto políticamente inútiles para los negocios, del mismo modo, en la cultura de masas, promovida por los mass media, la retórica en aras de la radicalización del individualismo ha terminado por negar el principio al que le rinde pleitesía, al imponerle a los individuos modelos, patrones, íconos de imitación colectiva. El “yo quiero ser tan auténtico y regio como tú” oculta el fracaso de la pretensión “natural” del individuo tanto como revela la promoción de una mezquina y abstracta representación del mundo. Lo máximo se ha hecho mínimo y lo mínimo se ha hecho máximo. La «yoidad» ha manifestado ser el peor de los totalitarismos tanto como el totalitarismo ser la peor «yoidad». El absurdo de la ideología de la individualidad hace aguas y va llegando a su ocaso, pero no para ensalzar la ideología del colectivismo, su otro idéntico, sino para denunciar que los tiempos exigen sorprender tras las apariencias un reordenamiento profundo y una reinterpretación consciente de la identidad de los términos opuestos.

Fuente:
https://www.elnacional.com/opinion/ocaso-del-individuo

miércoles, 1 de abril de 2020

DEL MOMENTO ESTRATÉGICO

La última rama de olivo
Luis Manuel Aguana

En toda esta confusión que ha surgido por la posición oficial del gobierno norteamericano con su propuesta denominada “Marco para la transición democrática para Venezuela” del 31 de Marzo (ver propuesta oficial en https://translations.state.gov/2020/03/31/marco-para-la-transicion-democratica-de-venezuela/) la única reacción política racional ha sido la del régimen de Maduro, rechazando la propuesta. Y no se equivoquen, es posible que eso sea lo que precisamente estén buscando los norteamericanos. Veremos más abajo porqué.
Difícilmente podría entenderse la nueva posición del gobierno de los Estados Unidos en respaldo a la propuesta de cohabitación con el régimen formulada por el gobierno encargado de Juan Guaidó (ver mi pasada nota Cohabitación de Emergencia, en https://ticsddhh.blogspot.com/2020/03/cohabitacion-de-emergencia.html), trayendo del pasado los mismos planteamientos hechos en el marco de las conversaciones de dialogo que se habían dado en Oslo y Barbados, de un gobierno de transición conjunto con personeros del régimen, pero sin Maduro y sin Guaidó en la papeleta, que trajeron el rechazo unánime del país opositor.
Y ellos saben de cierto que eso no es precisamente una solución para la crisis venezolana, no solo porque ignora la verdadera situación política de la Asamblea Nacional que no está ni siquiera en posición de reunirse en el Palacio Federal por ordenes del régimen, sino por el atajo de criminales que conducen el poder en Venezuela, que tienen en el bolsillo a muchos –si no la mayoría- de los diputados de esa oposición oficial, razón por la cual Guaidó no quiso entrar al Hemiciclo el 5 de Enero de 2020 cuando todas las fracciones opositoras ya estaban adentro. ¿Son esos diputados quienes que los norteamericanos pretenden que nombren un Consejo de Estado? Insisto, no creo en ingenuidades políticas. ¿Qué buscan entonces los norteamericanos?
Mi pregunta no iría dirigida al porqué los gringos salieron con una propuesta que respalda plenamente al Presidente Encargado Juan Guaidó con su Gobierno de Emergencia Nacional, a solo horas de ser anunciado, y después que su propio Departamento de Justicia le ponía precio a la cabeza de quienes detentan el poder en Venezuela. Mi pregunta va dirigida al como ellos pretenden ayudarnos a resolver la crisis con algo que de antemano saben que no funcionará. Ya he mencionado antes que las cosas en los Estados Unidos no funcionan como en el resto de los países.
Hace un año analizaba el tema de la intervención militar en Venezuela (ver Conflicto de intereses, en https://ticsddhh.blogspot.com/2019/03/conflicto-de-intereses.html) y repito lo que mencioné en esa oportunidad porque calza al rompe con lo que voy a decir a continuación: “La administración norteamericana funciona como una composición ordenada de compartimientos estancos donde el único que tiene la visión de conjunto es el Presidente. Cualquiera que diga que el conjunto hará o dejará de hacer algo, no está diciendo la verdad porque eso solo es competencia del Presidente de los Estados Unidos. Es más, Elliott Abrams, que es lo que se puede llamar aquí un Viceministro del Exterior en su área, puede estar diciendo eso y al mismo tiempo el DOD (Departament of Defense) puede estar a punto de lanzar las tropas en Venezuela y el DOS (Departament of State), órgano del cual depende Abrams, ni siquiera estar enterado de esa maniobra si el Presidente no les informa, y es posible que sean los últimos en enterarse internamente. Las cosas allá no funcionan como aquí ni en ningún otro país. Entonces, ¿ven lo ridícula que es la afirmación de marras? Y más ridículos quienes la repiten.”. Y la afirmación era precisamente “en Venezuela no habrá una intervención militar de los Estados Unidos”…
A horas de haber sido anunciado -tras años de investigaciones- por un poder autónomo del Estado norteamericano, el Departamento de Justicia y el Fiscal General, que los principales personeros del régimen habían sido señalados como criminales que debían ser puestos a la orden de la justicia norteamericana, con un precio sobre sus cabezas, sale el mismo gobierno a respaldar esa fórmula conjunta de Guaidó donde se posibilita que personajes del régimen señalados por el Departamento de Justicia se posicionen en puestos claves de un gobierno de transición, y suspendidas sus sanciones. ¿Qué significa eso? Que el Poder Ejecutivo norteamericano tomó una decisión independiente de su Poder Judicial por alguna razón, respaldando el plan de cohabitación de Guaidó, que ofrece no solo un salvavidas a Maduro y su régimen sino un barco completo para que todos ellos se monten. ¿Es eso bueno? No lo creo. Veamos.
Como mencionaba al inicio, los únicos que han reaccionado racionalmente a esta propuesta son los personajes del régimen. ¿Y por qué lo digo? Porque los únicos que se no salvarían allí son los que precisamente han sido señalados por el Departamento de Justicia porque tienen acusaciones concretas y abiertas sobre sus cabezas; y por más que el gobierno de Trump que no tiene poder sobre su justicia, o un posible gobierno de transición venezolano, los salve con una supuesta Ley de Consejo de Estado, seguirán siendo buscados y perseguidos internacionalmente con un precio sobre sus cabezas. Y si estos mismos personajes son los que precisamente manejan el poder en nuestro país, ¿cuál podría ser la respuesta racional esperada? La que acaba de dar el régimen: que se vayan al largo al carajo.
Entonces esa propuesta no es viable, por más buena intención o ingenuidad con la que haya sido formulada, o desconocimiento de la realidad política venezolana de quienes la hicieron, al margen de haber aparecido como respaldo a la posición de Guaidó y su gobierno encargado. En el mejor de los casos de poderse llevar a cabo esa propuesta, difícilmente ese “Consejo de Estado” descrito terminará en manos opositoras. Caería bajo el control de la “mesita” y del PSUV, sin contar con inconstitucional que resulta que las facultades del Presidente de la Republica pasen a manos de un órgano que no está descrito en la Constitución (puntos 5 y 6 del Marco de Transición). Pero como ya a la Constitución le han dado con todo, una mas no hace la diferencia.
Ahora bien, si ya saben que la propuesta es inviable, ¿Qué es lo que queda? ¿Dejar las cosas así? Eso ya no es posible. Maduro y sus mil ladrones son prófugos de la justicia norteamericana. ¿Qué hacemos con eso? Decía al final de una nota anterior algo que no termine explicando detalladamente (ver Después del 26 de Marzo, en https://ticsddhh.blogspot.com/2020/03/despues-del-26-de-marzo.html): lo que ocurra en Venezuela lo decidirá quién concretamente termine desplazando del poder a Nicolás Maduro Moros y apresando a los señalados por la justicia norteamericana, incluyendo a Maduro. Si no es posible una negociación/cohabitación como es la aspiración de Guaidó y el G4, y de manera accidental los norteamericanos, porque quieren evitar lo inevitable, entonces el desplazamiento deberá ser forzado. Y ese desplazamiento se llevará por los cachos a todo el mundo, G4 incluido (¡vayan poniendo sus bardas en remojo!). Dudo mucho que a estas alturas Guaidó crea que todavía es posible una cohabitación con estos delincuentes. Pero cualquier estupidez es posible en el absurdo mundo de la política venezolana…
Si esa acción la realiza el Alto Mando militar del régimen actual y los entregan a las autoridades norteamericanas, lo siguiente será lo que ellos decidan. Y eso no será precisamente buscar a Guaidó para ponerlo en Miraflores a cuenta de Presidente Encargado. Asumirá el poder la persona que ellos designen, con los consabidos decretos iniciales que hagan eso legal. Si lo hace una coalición internacional militar porque el régimen no aceptó esta última rama de olivo como símbolo mundial de paz de los norteamericanos, entonces serán los gringos y compañía los que decidan a quien que le entregan el poder después de una intervención, con la misma cobertura legal inicial de cualquier gobierno que comienza en esas circunstancias. El resto son cuentos de camino y los gringos lo saben. El reloj está corriendo para todos…

Fuente:
https://gytlaw.awsve.com/2020/04/01/la-ultima-rama-de-olivo-por-luis-manuel-aguana/
Fotografía: Campaña de la llamada "Furia bolivariana". Casa pintorreteada por colectivos armados.

¡Y LA FIESTA DE LOS ROQUES?

Maduro: Hemos pensado en hacerle el test a los 30 millones de venezolanos
Jhoan Meléndez

Nicolás Maduro anunció este martes ocho nuevos casos de coronavirus provenientes de Perú (3), Reino Unido (3) y dos «muy probablemente casos comunitarios».
«Llegamos a 143. De estos casos 3 son venidos del Perú; 3 de Reino Unido y 2 de procedencia desconocida, muy probablemente casos comunitarios. Una mujer en contacto con la fiesta en Los Roques… Tres fallecidos. 41 casos recuperados. 46 están en cuarentena. 43 recuperados. 24 en CDI», dijo Maduro desde el Palacio de Miraflores.
Maduro sugirió que tendrá que «hacerle la prueba a los 30 millones de venezolanos». «Pensemos en esa posibilidad. Quizá en 2 o 3 meses se pueda».
«Hoy cumplimos 16 días de la cuarentena. Fuimos el primer país en declararla. Una cuarentena radical. Estamos obligados como Consejo de Estado a evaluarlo. La atención de los enfermos», recalcó.
Donará dos máquinas chinas de exámenes a Colombia
Aseguró que va a donar dos máquinas para hacer exámenes «al pueblo de Colombia de las que han llegado desde China. La solidaridad. Salvar nos salva… Es terrible la situación en Colombia».
«A esta hora en el mundo se registran más de 800 mil casos. 42.089 fallecidos. 177 mil recuperados… EEUU es el epicentro de la pandemia mundial… En Latinoamérica debemos estar más pendientes. 38 fallecidos hoy en Brasil. Y y ustedes saben lo que ha sido la conducta de Bolsonaro», concluyó.
Apoyo a propuesta de Luis Parra
Por otro saludó la propuesta de Luis Parra de un diálogo de todos lo sectores. «Estoy totalmente de acuerdo de realizar un acuerdo humanitario de todos los sectores… Y propongo que Parra sostenga una reunión con Delcy Rodríguez para recoger todas sus propuestas»-
«Ratifico mi llamado a un amplio diálogo nacional que tenga distintos instrumentos y que permita cohesionar la unión, voluntad y esfuerzo nacional para avanzar como un todo para vencer al Covid-19», reafirmó.
Fiesta de Los Palos Grandes
Explicó que la Fiscalía va a acusar de terrorismo a los casos de coronavirus en la fiesta de Altamira. «Había drogas y armas en esa casa. Ya fue sellada».

Fuente:
https://www.noticierodigital.com/2020/03/maduro-espera-diagnosticar-a-todos-los-venezolanos-quiza-en-3-meses-tras-confirmar-8-casos-mas/
Ilustración: Ana Black.

EL UNO ES PEOR QUE EL OTRO

Luis Parra, tras reunión con Maduro: EEUU debe liberar el dinero retenido de Venezuela

“Urge tocar el tema de combustible, de la información veraz, de compromiso que tenemos es la verdad por delante. Ponemos nuestra disposición plena para abordar este tema que se debe abordar con responsabilidad o se puede convertir en una catástrofe. Se debe incorporar a todos los sectores del país en este acuerdo humanitario”, acotó.
Finalmente, aseguró que “en nombre del poder legislativo reiteramos que son validas todas las actuaciones que van dirigidas a preservar la vida. No es momento para entrar en las diferencias. No es momento de cercar al país. Quienes actúan contrario a esos intereses, ahí hay razones divinas marcadas. Las sanciones no sancionan a quienes realmente dirigen a los que desarrollan sus estrategias políticas, sino a los ciudadanos de a pie, que viven del día a día. Hemos pedido que ese dinero que no es del poder Ejecutivo, del pueblo de Venezuela, ese dinero urge para abordar el sistema de atención social al pueblo”.
 
Fuente:

sábado, 21 de marzo de 2020

LA PESTE CHINA Y LOS MUROS CIVILIZATORIOS

La máscara del coronavirus
Asdrúbal Aguiar 

Avanzo algunos párrafos de mi libro en edición Crónicas de Facundo, Bajo la usurpación de Nicolás Maduro (EJV, 2020). El miedo otra vez hace cuna entre nosotros por obra de una pandemia global de origen chino. Se suma a las pandemias anteriores y recientes, las culturales y las políticas que han significado la disolución de las seguridades modernas y el ingreso -diría Zigmunt Bauman- a la “modernidad liquida”.

Todo se mueve y vuelve informe. Todo se hace frágil y sin direcciones ciertas desde 1989. ¡Y cómo que nos hacen falta esas seguridades mínimas para enfrentar esta amenaza de muerte viral, el coronavirus, dilapidadas en el altar de lo relativo!

Cuando se derriba el muro de Berlín los marxistas no se van a Marte. Se cuelan por entre los intersticios occidentales y ocupan sus subterráneos para en venganza diluir los sólidos nuestros. Celebran la destrucción de las Torres Gemelas y después avanzan sobre la Iglesia de San Pedro, los íconos.

Dejarnos sin muros civilizatorios, relajar nuestras inmunidades morales como fracturar nuestras texturas asociativas ha sido el medio para favorecer que la violencia – islámica, la de las retículas que alegan razones de diferenciación étnico-racial o de género y se desprenden de los declinantes “estados de bandera”, y la china – atice los muchos miedos que a todos nos envuelven en la hora. Ellos paralizan y luego nos tornan indiferentes y resignados. Aceptar “la muerte de Dios” como en Zaratustra, que recrea al Papa jubilado, es el desiderátum.

Y viene al dedo para el despropósito la bondad multiplicadora de las plataformas digitales. Emergen el mismo año en que declina el socialismo real. Nace así, del maridaje, el mundo de la posverdad y el “posestado”.

Papa Francisco al apenas finalizar el año 2019, ante la Curia Romana que vela por los soportes de la civilización judeocristiana vigente ya 3.500 años, dice que “vivir es cambiar”. Ajusta que “no estamos viviendo simplemente una época de cambios, sino un cambio de época”, signada por un reclamo: que la “memoria” sea dinámica y no termine siendo custodia de cenizas puesto que “no estamos más en la cristiandad”. Son sus palabras.

El no saber ahora dónde estamos, hacia donde vamos, con quién contamos, es el verdadero virus que nos enferma de gravedad y empeora la pandemia en curso. Es el miedo, es el pánico, la sensación de haber perdido todos a las seguridades todas.

Según el Papa emérito Joseph Ratzinger “la seguridad que necesitamos como presupuesto de nuestra libertad y dignidad no puede venir de sistemas técnicos de control, sino que sólo puede surgir de la fuerza moral del hombre”, de su vuelta a la razón práctica o iluminada, contenedora de lo animal e instintivo. “Donde ésta falte o no sea suficiente, el poder que el hombre tiene se transformará cada vez más en un poder de destrucción”, argumenta en 2005, acaso mirando sobre el presente coronavirus y más allá de su circunstancia, transcurrida una generación.

De lo que se trata, entonces, es de asumir con coraje que la fuente del miedo actual, cuya máscara lo personaliza y proyecta como en el antiguo teatro griego, tiene rostro cierto y ésta lo oculta.

Luego de la caída de la Cortina de Hierro hace exactamente treinta años ocurre un quiebre civilizatorio que deja atrás tanto a los polos imperiales del mundo como a los espacios geográficos de los Estados. Son trastornados los fundamentos del Derecho internacional y constitucional una vez como abre sus compuertas la sociedad digital e impone el inédito ecosistema que nos envuelve, la llamada cuarta o quinta revolución industrial que predica la libertad de ataduras y el derrumbe incluso de los tejidos humanos y culturales. Coinciden con su visual, utilitariamente y como cabe admitirlo, los huérfanos de la Cortina de Hierro.

La máscara muestra a la persona y es la que causa el miedo. Oculta lo real y lo trastorna. Es, a modo de ejemplo, la máscara del Joker, esa que endosan quienes destruyen a mansalva e indiscriminadamente por nuestras calles justificándose en sus indignaciones compartidas, ocultando miedos y orfandades individuales. Es el rostro final que cabe descubrir y mirar a los ojos acaso mirándonos en los nuestros, para perder el miedo y derrotarlo.

La máscara esta vez es el coronavirus. Tras ella el miedo que oculta es la falta de esas seguridades que nos diera la modernidad, el olvido de nuestras formas de organizarnos y saber protegernos ante cualquier eventualidad, criminal o natural, y también política.

Occidente decidió avergonzarse de sus raíces –lo afirma Ratzinger ante los parlamentos italiano y alemán tiempo antes de su renuncia– y se descubre enseguida omisivo y titubeante ante la pandemia como parece intuirlo la Organización Mundial de la Salud. La gente, como en el mundo primitivo, apuesta a las estaciones, ve las cuarentenas medievales, juega al azar habiendo dado a Dios ha muerto o por desconocerlo.

“Matamos a Dios y hoy estamos tratando de revivirlo como la única fuerza capaz de renovarnos espiritualmente y de resolver los problemas. Matamos a Dios y las posesiones materiales y el estatus y el poder se convirtieron en la razón de ser de los seres humanos”, leo cuanto escribe un periodista en Los rostros del miedo describiendo a la Medellín de Pablo Escobar, en 2003, pasados casi tres lustros desde el final del comunismo.

Fuente:
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domingo, 8 de marzo de 2020

(AUNQUE LA CREEMOS DE MUY ANTES)

Luis Salamanca: “La dictadura comenzó el 20 de mayo de 2018"
Hugo Prieto
En 2015, tras la clamorosa victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias, el chavismo activó el Plan B (cuyo enunciado número uno se consigna en las líneas que siguen). Para entonces, un grupo de académicos, entre los cuales se encuentra Luis Salamanca, le practicaron una autopsia forense a El Sistema Electoral Venezolano. Precisamente, la frase sirvió como título a un libro que se publicó ese año.

El ensayo que le correspondió escribir a Luis Salamanca, politólogo, abogado, doctor en Ciencias Políticas, exrector del CNE (2006-2009), exdirector del Instituto de Estudios Políticos de la UCV, se titula Ventajismo y Autonomía del Elector en las Elecciones Venezolanas del Siglo XXI. Para ese año, el sistema político rozaba la frontera que separa el autoritarismo de una dictadura. ¿Qué se puede decir de lo que ocurrió en estos años? Algo de eso está plasmado en esta entrevista. De ese ensayo he rescatado, por razones obvias, una expresión del propio autor: «el roído hilo electoral». Y no ha sido casual.

Nunca como antes el régimen chavista ha dependido tanto del ventajismo y del control institucional. ¿Realmente podemos esperar, en caso de que se nombre un nuevo CNE, que se organicen unas elecciones libres, justas y transparentes?

Cuando hablamos sobre la necesidad de tener un proceso electoral democrático, ahí se están expresando dos cosas. Una. La sociedad venezolana que tiene, en su memoria colectiva, a la democracia como el método para resolver los conflictos, elegir a los gobernantes y organizar las instituciones. Ciertamente, en Venezuela no hay condiciones democráticas, pero la gente guarda un recuerdo vivo de lo que es ella, al menos en términos electorales. Entonces, ¿qué tenemos? Una sociedad que sigue siendo democrática frente a un régimen que no lo es. Dos. Por otra parte, ese debate refleja que el sistema político venezolano ya no está organizando elecciones democráticas. Se nos olvida, y no debería ser así, que desde hace 21 años estamos inmersos en un proceso de destrucción de la democracia. Maduro ha ilegalizado a los principales partidos políticos y ha creado, a partir del 20 de mayo de 2018, una oposición que no lo desafía, que no le genera ningún peligro.

Si algo tenemos los venezolanos es mala memoria Y hemos dado fe de ello en infinidad de ocasiones.

Maduro ha inventado las mil y una no sólo para tener ventajismo institucional frente a sus adversarios, sino para torcer el sentido democrático del voto. Se nos olvida que nosotros estamos viviendo un proceso histórico político en el cual se ha ido devastando a la democracia, gradualmente, evolutivamente, institución por institución; se han liquidado, uno tras otros, los espacios democráticos. De tal forma que hoy en Venezuela la oposición existe de facto. Y voy a los hechos. Esta ilegalizada la Mesa de la Unidad, así como Voluntad Popular, Primero Justicia y Acción Democrática. Si hoy hubiera elecciones, la oposición no tendría tarjeta para ir a ellas. Esto es producto de un proceso gradual de demolición y en este momento nos encontramos en una zona absolutamente no democrática. Ya no se puede hablar de que la democracia está en riesgo. No, hace rato pasamos esa etapa. De la democracia queda muy poco y ese poco Maduro lo puede manejar, pero llegado el momento, las circunstancias, también lo va a liquidar.

 ¿A qué se refiere? ¿Puede señalar algunos casos?

El hecho de que Guiadó, por ejemplo, esté haciendo campaña en el país, no responde a que Maduro sea un demócrata, sino a una represalia internacional. El hecho de que haya ciertos programas en algunas emisoras o que algunos periodistas puedan hacer su trabajo, es porque el régimen lo permite, pero llegado el caso, cierra esos espacios, como ocurrió con Radio Caracas Radio —con Maduro— o con RCTV —con Chávez—. Entonces, la dinámica política no es autoritaria sino dictatorial. Y lo es porque tiene dos elementos que la definen: Uno, el origen no legítimo del poder del gobernante, y dos, el ejercicio ilimitado, sin límites legales, de ese poder.

¿No se rompió «el roído hilo electoral» con la elección presidencial del 20 de mayo de 2018, una elección a todas luces fraudulenta?

En mi opinión, la fecha en la cual se puede oficializar la quiebra definitiva de la democracia en Venezuela, lo que quedaba del «roído hilo electoral», es el 20 de mayo de 2018. En la etapa de Chávez, al menos, la gente podía expresarse. Había una autonomía del voto. Y también partidos políticos que participaban en nombre del elector. Claro, el campo de juego estaba desnivelado. Digamos que había una semicompetencia. Entonces, cualquier discusión sobre una posible elección en Venezuela tiene que tomar en cuenta en qué fase del proyecto de chavismo nos encontramos. Lo que hemos visto con Maduro es que para conseguir el objetivo de mantenerse en el poder, lo ha hecho por vía de la manipulación de las instituciones, digamos, que es el plan B, pero no hemos visto el plan C, que podría ser mediante el uso de la fuerza… aunque paradójicamente sea la fuerza lo que sostenga esto.

¿No se perdió también el 20 de mayo de 2018 la «autonomía del elector»?

Chávez intentó atrapar el alma de los electores mediante el uso de mecanismos de control —Maduro los ha profundizado con los CLAP, el Carnet de la Patria, entre otros— pero los venezolanos han demostrado tal grado de autonomía, que le propinaron a Chávez una derrota en 2007 (Reforma Constitucional) y también le dieron palo en las parlamentarias de 2010 (en las que casi hubo un empate). Y en 2015, el elector no sólo demostró que era autónomo sino que decidió, electoralmente, quitarle el apoyo a los chavistas. Ese fue un mensaje que Maduro captó muy claramente y por eso decidió lanzar el plan B. Me tomo el poder manipulando las instituciones, sin todavía usar la fuerza directa. En esa etapa estamos hoy. Hay algo, además, muy importante. Recuerda que el nivel de abstención de ese día era algo nunca vivido en Venezuela. Y me atrevo a decir que la cifra final que dio el CNE no se compadece con lo que pudimos ver a lo largo de todo el país. El elector, ciertamente, también demostró su autonomía en esa elección.

Tengo mis dudas. ¿Realmente cree que se puede hablar de autonomía del elector y de criterio político?  

El mensaje del 20 de mayo no sólo fue para el chavismo sino también para la oposición. La abstención, en términos absolutos fue de 14 millones de electores y lo que hemos visto es que la oposición mayoritaria no pasa de siete millones. Entonces, estamos hablando de siete millones de electores adicionales que… ¡Decidieron por su cuenta! Y ahí también tenemos que ver la figura de Henri Falcón. El argumento es que sin esa abstención, él hubiese ganado las elecciones. Pero resulta que la gente no lo identificó a él como el catalizador del cambio. Ese es un criterio político, a mi juicio. ¿Qué estaba esperando la gente? No a cualquier llanero solitario, sino a un candidato unitario, a un candidato que agregara. No lo vio en Falcón y decidió enviar un mensaje en tres vías: Al chavismo, al que le quitó su apoyo. A la oposición mayoritaria, a la que respaldó, y también a la oposición minoritaria, que intentó pescar en ese río revuelto, creyendo que sólo era necesario tener un candidato para que la gente fuese a votar. Ese mensaje, Falcón no lo ha querido entender, por eso sigue hablando como si estuviéramos en 2018.

¿Si esa propuesta resultó insuficiente qué haría falta para que los electores salieran a votar?

Si en 2018 hubiese habido una candidatura unitaria, quizás no de toda pero sí de una amplísima gama de la oposición, estoy seguro que ese candidato hubiera ganado.

Puede ser. Pero lo que vimos claramente después de 2015 fue un franco proceso de manipulación para restarle poder y eficacia a la Asamblea Nacional, además vimos otras cosas. ¿Cómo definiría el modelo político actual de Venezuela? O más bien, hagamos la pregunta más simple. ¿Esto es una dictadura?

Sí, pero no es una dictadura típica, no es una dictadura clásica. Por algo me estás haciendo esa pregunta, ¿no? El asunto es que en Venezuela, a lo largo de 21 años, el régimen político establecido por Chávez y Maduro ha ido talando la democracia, la ha ido desmontando, demoliendo, pero manteniendo el voto como un instrumento de legitimación. Lo hicieron para imponer una nueva Constitución y para relegitimar los poderes. El sistema político metabolizó tanto una cosa como la otra, las convirtió en energía y empezó a describir una dinámica autoritaria. De ahí en adelante, Chávez bajó de nivel, pero continuó talando espacios democráticos, entre otros, y de manera muy visible, el sector empresarial. Nada podía hacerse sin la autorización del poder. El resultado fue el estallido de la crisis económica.

Invariablemente la economía es la que envía la primera señal de alarma, después viene la crisis social y la crisis política. Es decir, la crisis sistémica de la que tanto se habla en Venezuela. ¿Alguien pensó que íbamos a ser la excepción de la regla? No fue así y la crisis se volvió en contra del chavismo.

Lo relevante aquí es que el electorado mantuvo su autonomía, su criterio político. ¿Qué hace Maduro cuando llega a Miraflores y sobre todo cuando el chavismo pierde las elecciones parlamentarias de 2015? Pone en marcha el plan B, que en su capítulo uno dice: Tienes el control institucional, utilízalo para mantenerte en el poder. Usurparon el poder y lanzaron una Constituyente avalada por el CNE y por el TSJ, con una convocatoria errada y un sistema electoral que no se compadecía con lo que establece la ley. Otra violación de la Constitución. Y además la convirtieron en un poder legislativo paralelo, con lo cual usurpaban el poder legislativo legítimo. Es decir, destruían lo que quedaba de la democracia representativa. Si tú no respetas la Asamblea Nacional, si tú usurpas sus funciones como se hizo en 2016 y 2017, entonces lo que estás haciendo es liquidando la democracia. Pero quedaba «el roído hilo electoral», entonces Maduro introduce una competencia electoral… sin competidores, sin la oposición mayoritaria, sin nadie que le pudiera ganar.

Pero hubo elecciones y ese es el argumento del chavismo. Si la oposición no quiso ir… ¡Ah, ese es problema suyo, caballero!

Se hizo una elección presidencial, pero desde el punto de vista jurídico, esa elección no existió, entre otras cosas, porque no se da de acuerdo a las condiciones exigidas por la democracia. Tú usurpas el poder sin dar un golpe de Estado, pero estás apoyado por los militares. Y además, estás ejerciendo el poder sin límites. Tú eres un dictador. El sistema, como tal, ya está funcionando como una dictadura. Pero no al estilo de Pinochet, que en uno o dos días cerró todo espacio político. No. Aquí todavía quedan pequeños islotes, algunos espacios, por eso ves a María Corina recorriendo el país. La atacan, pero no la terminan de sacar del juego. Es una dictadura atípica, yo la he llamado evolutiva, porque llega, precisamente, por evolución, a través de los años, pero en la medida en que Maduro enfrente más oposición y sienta amenazado su poder, será una dictadura clásica.

¿Usted cree que en estas circunstancias, como parte del momento político, como dice, es posible nombrar un CNE independiente?

No lo creo. Después de haber visto lo que hemos visto es muy difícil que tú vayas a permitir un CNE independiente. Eso no existe. Maduro no va a permitir unas elecciones democráticas, olvídate de eso. ¿Elecciones libres? ¿Elecciones justas? ¿Elecciones limpias? ¿Elecciones competitivas? No. De hecho, si en este momento hubiera elecciones, la oposición mayoritaria se enfrentaría a una enorme dificultad: no tiene tarjeta, todos están ilegalizados. La única que queda es la de UNT y de partidos más pequeños que están, y esto es bueno advertirlo, muy reñidos con Guaidó, o se la pasan atacándolo permanentemente, como los de Falcón, como los de Fermín, organizaciones que no tienen mayor representación política en Venezuela. Además, votar no es elegir. Votar es depositar física o electrónicamente el voto. Es un acto mecánico. Pero elegir es que tú decidas, libérrimamente, quién quieres que gobierne y a quién quieres darle el poder. Esa no existe. Maduro puede hacer votaciones, pero no elecciones. De hecho, está montando todo el tinglado para ver si logra dar la imagen de que está aceptando algunos señalamientos nacionales e internacionales como, por ejemplo, cambiar el CNE.

El gatopardo, cambiarlo todo para que nada cambie. De esa práctica, en los últimos 20 años, también hemos visto lo que hemos visto.

El CNE es un aparato tomado por el chavismo, en el que permiten que exista un rector opositor que no puede hacer nada. Y que tampoco tiene el carácter personal para esforzarse y hacer algo. No es Vicente Díaz, ¿verdad? Esa estructura no la va a modificar el chavismo, porque si la cambia por ahí se le puede ir el poder. El chavismo no va a permitir que la Mesa de la Unidad Democrática se legalice de nuevo, porque sabe que ese fue el instrumento que usó la oposición para ganar en 2015. No le puedes abrir esa brecha a un adversario que, en términos electorales, está más fuerte que tú. No vas a abrir esa puerta para que se metan por ahí.

¿Qué podría hacer la oposición? ¿Cuál sería su trabajo? ¿Cómo romper el dique y el cerco institucional?

Si se da una elección presidencial, la oposición puede ganar siempre y cuando exista un candidato unitario, un candidato que aglutine. Estoy pensando en esos términos. La autonomía del elector y la imperiosa necesidad que siente por el cambio, sin duda marcarán la diferencia.  Pero hace falta un instrumento adecuado de presión. Es decir, un candidato unitario. Dado el caso, la oposición te gana aún con este CNE y aún con estas condiciones. Con la elección parlamentaria, la cosa sería más compleja porque habría que poner de acuerdo a mucha gente.

El problema es que la elección presidencial no está en el mapa del chavismo. Ese sería el objetivo de la oposición, conseguir unas elecciones generales, parlamentarias y presidenciales. Yo no veo esa posibilidad en el horizonte.

Exactamente, Maduro no las va a hacer. Pero recuerda que él tampoco juega solo. Si la oposición y la comunidad internacional trazan una estrategia para presionar y la calle se activa y, adicionalmente hay presión de distintos sectores en Venezuela, eso puede cambiar el cuadro. Pero en este momento, ciertamente, no hay suficiente presión para que Maduro se vea obligado a llamar a unas elecciones presidenciales. A Maduro le están dando mucho tiempo. Todo esto está apuntando para el revocatorio. Es decir, para el 2022, si no pasa nada antes. Sí, estoy de acuerdo contigo. Maduro no va hacer esa elección, pero es deber de la oposición mayoritaria no conformarse con una elección parlamentaria. Esa es la posición de Falcón, para quien las elecciones presidenciales ya se hicieron. Es una oposición complaciente que acepta todo lo que el gobierno establece, porque el plan, creo yo, es que ellos crezcan para desplazar a la oposición mayoritaria.

Fotografía:Roberto Mata | RMTF
Meme: Tomado de las redes.
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sábado, 28 de diciembre de 2019

BALANCE PARA EL CONTRASTE

Cierre 2016 y apertura 2017
Douglas C. Ramírez Vera

Venezuela cierra el 2016 con tres grandes déficits: El político, el institucional y el económico.
El primer déficit, el político, es resultado del actuar del gobierno nacional de no reconocer su derrota frente a las urnas y utilizar cualquier mecanismos para desconocer la voluntad popular que le ha dicho basta a su forma de conducir al país y no someterse al arbitrio de la consulta popular teniendo un comportamiento demofóbico al no convocar las elecciones de gobernadores y alcaldes pautadas para diciembre de 2016 y desconocer el deseo del 80% del país que pide un referéndum revocatorio. Por el lado de la oposición el déficit es el exceso de vedetismo de los dirigentes políticos, el pecado de enfriar las calles y bajar la presión para negociar con quien no respeta las leyes y juega sucio.
El segundo déficit, es institucional como resultado de la violación de la constitución misma por parte del Tribunal Supremo de (in) Justicia quien se ha convertido en el bufete legal del ejecutivo y autoproclamándose poder constituyente al desconocer la voluntad popular del 6D2015, al desconocer el rol legislador y contralor de la Asamblea Nacional y permitir un gobierno discrecional que no respeta ni cumple el mismo orden legal del cual emano. EL TSJ ha emanado más de 40 sentencias desconociendo rol supervisor de la AN sobre el Banco Central de Venezuela quien se ha sometido al ejecutivo financiando el inmenso déficit fiscal y el inmenso déficit de caja de PDVSA quien al no poder cumplir con sus proveedores pone en riesgo su propia capacidad operativa.
El tercer déficit, el económico es consecuencia de los dos anteriores, que han condenado a una caída del crecimiento económico de más de un 10%, y a conducido una escasez de producción de bienes y servicios dándonos como regalos una de las más tristes navidades, acompañados de una inflación de más del 700% anual financiado por una dislocada emisión de dinero y una deschavetada recolección de los billetes del 100. Quien tuviese alguna duda sobre la incompetencia del gobierno y del régimen actual pudo aclararla, completamente, frente a las alocadas medidas de intento de sustitución monetaria. Introduciendo una ampliación del cono monetario en 72 (fallidas) horas que al cierre del año, aún no se le ha visto la cara al billete de 500, ni menos a los otros de mayor denominación.
Las perspectivas del 2017 en lo internacional se centra para Venezuela en dos aspectos el primero tiene que ver con la evolución del mercado petrolero y el segundo es sobre la arquitectura de negociación de las deudas soberanas.
Para la primera quincena de febrero del 2017 se reunirá el comité de seguimiento de los acuerdos tomados el 2016. El acuerdo OPEP y de algunos países no miembros acordaron la reducción de 1.2 millones de barriles diarios, esto hace subir temporalmente el precio del barril. Si el petróleo sube y se acerca a los $60 dólares el barril, se incrementara en un plazo de 6 meses o menos la producción de petróleo de esquisto de Canadá y Estados Unidos, incorporando unos 880 mil barriles diarios con lo cual se compensará la caída de la producción. En consecuencia el ligero aumento del precio del barril caerá o se mantendrá estable impidiendo que el barril suba significativamente. Actualmente el precio de la canasta venezolana se sitúa en $45 y la del BRENT en $55, la inversión petrolera seguirá cayendo en el mundo por tercer año consecutivo provocando en el futuro no muy cercano (tal vez para el 2026) un aumento del precio del petróleo.
En cuanto al nuevo marco regulatorio internacional para la renegociación de la deuda. La nueva arquitectura nace de la experiencia de negociación de Argentina con los tenedores de deuda soberana conocidos como “holdouts”. ¿Qué implicancias tiene este hecho en la deuda no reestructurada venezolana? En primer lugar las condiciones de negociación para los países soberanos y para sus empresas claves se han vuelto más duras. Requiere de una renegociación global que permita incluir a los tenedores de bonos del gobierno y de PDVSA y establecer el cumplimiento de las Clausulas de Acción Colectiva que están incluidas en la deuda pública del gobierno pero no en la de PDVSA. Esto puede implicar una declaración de bancarrota de PDVSA para que no se vea sometida a un embargo de sus activos en extranjero. Requiere un fuerte programa de reformas económicas con apoyo de los organismos multilaterales, unas serán para resolver problemas de cuenta corriente y otras para desarrollar un programa de inversiones para recuperar la infraestructura y modernizarla.
Las perspectivas para el 2017 no son más alentadoras. De continuar estas políticas del gobierno actual y no cambiar el rumbo. De no aceptar la necesidad de convocar elecciones generales, de no reestructurar la deuda, de no aceptar la ayuda humanitaria en alimentos y medicinas, de continuar incrementando el déficit fiscal, ya que el presupuesto aprobado por el TSJ para el 2017 es casi 5 veces mayor al del 2016. De continuar financiando el déficit fiscal con emisión de dinero inorgánico. De dar prioridad al pago de los tenedores de bonos sobre las necesidades de alimentos y medicinas del pueblo venezolano. De continuar incumpliendo con el país. El resultado para el 2017 es de continuar de una caída del producto de más del 10%, con una inflación de 1500%, lleva al país a un default sin las ventajas de una pronta restructuración.
En lo político el resultado es un incremento del rechazo del pueblo al ejército quien ha sido el principal alcahuete del régimen, un rechazo al gobierno con un presidente incompetente y una huida de talentos del país en que nacieron. Para la oposición el resultado posible es una desesperación del pueblo opositor y una frustración en deseos de participación política y electoral, con lo cual gana el gobierno una prolongación de su continuidad a pesar de la reducción de la base de apoyo electoral que aun bordea los 6 millones de votos a favor del gobierno.
La MUD tiene que reinventarse y esto pasa por la ampliación de su espacio de articulación político y social. La oposición es mayor a la MUD y la MUD se ha beneficiado del hecho de ser el líder del bloque opositor con lo cual ha capitalizado los votos. Pero esto puede cambiar y perder su rol de liderazgo. Se requiere líderes competentes y no las vedettes que hemos tenido. Se requiere una propuesta país que proponga un programa económico que permita estabilizar el país resolviendo los déficits económicos, luego un programa de acciones institucionales y permita reconstruir el país dándole fundamentos sólidos para un crecimiento sostenido en el largo plazo. Tal vez la se requiere una nueva constituyente que reduzca el poder del ejecutivo, minimice el peso militar, recupere la descentralización y fortalezca a la sociedad civil. Es un reto para el futuro cercano y se demanda mujeres y hombres con carácter, de compromiso y amor por Venezuela.

Fuentes:
http://opinionynoticias.com/opinioneconomia/28568-douglas-c-ramirez- — con Douglas Ramírez.
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Sección de recuerdos de Facebook.