Posibles acuerdos entre Maduro y oposición se disipan tras posturas de EEUU
Los llamados de un líder opositor a buscar acuerdos con Maduro para atender la emergencia por el nuevo coronavirus se disolvieron luego de la imputación formal de Estados Unidos al gobernante venezolano por sus presuntas implicaciones con actividades ligadas al narcotráfico. EEUU también mueve sus cartas para allanar la crisis política
Sofía Nederr | Luisa Quintero
El 24 de marzo el exgobernador de Miranda Henrique Capriles hizo una propuesta pública a sectores de la oposición y el régimen de Nicolás Maduro para obtener nuevos acuerdos en beneficio de los venezolanos. El objetivo: conseguir recursos para atender la emergencia sanitaria y económica producida por la covid-19 y el nuevo tipo de coronavirus que ocasionó una pandemia mundial desde mediados de marzo.
Nicolás Maduro desvió la atención hacia el plano político y pidió una reunión con varios dirigentes opositores, sin mencionar siquiera a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y quien es reconocido desde enero de 2019 como mandatario interino del país por más de 50 países.
La respuesta de Henrique Capriles fue casi inmediata. Señaló que lo dicho por Maduro era otro intento de división para la oposición venezolana y un «show mediático» porque los acuerdos deben ser directamente con la Asamblea Nacional y sus diputados, encabezados por Juan Guaidó.
Luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos hiciera pública la acusación contra Nicolás Maduro por delitos de narcotráfico, el gobernante venezolano inisitió nuevamente en una «gran jornada de diálogo nacional» que tendría que darse en 48 horas y comisionó a su canciller Jorge Arreaza para que coordinase con los representantes de oposición.
“Quiero diálogo en las circunstancias que sean, hoy más que nunca para ponernos de acuerdo y proteger a nuestro país entre todas y todos. Pongamos las diferencias de lado, yo seguiré insistiendo a pesar de que ustedes quieran matarme”, dijo Maduro.
EEUU muestra sus cartas
El martes 31 de marzo, el Gobierno de Estados Unidos hizo público una propuesta al régimen chavista con el objetivo de lograr una transición ordenada en el país en medio de la crisis por la covid-19.
La propuesta denominada como «Marco para la transición democrática de Venezuela», transmitida por el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, es un plan que contiene 14 puntos y dos garantías específicas para integrantes de las Fuerzas Armadas y las autoridades locales y estadales.
Este marco, una propuesta similar a la hecha por la oposición durante las negociaciones en Noruega y que luego se trasladaron a Barbados, contempla la creación de un Consejo de Estado electo en su mayoría por la Asamblea Nacional y que tendrá como objetivo la realización de elecciones presidenciales en un plazo máximo de un año. También se incluyen los comicios parlamentarios.
Para ello, Estados Unidos ofrece como garantía retirar las sanciones impuestas a exmiembros del CNE y del TSJ por su pertenencia a esos organismos, además de funcionarios en otros cargos gubernamentales, siempre y cuando no estén implicados en violaciones a los derechos humanos.
Además el plan solicita la liberación de los presos políticos, restitución de todas las competencias a la Asamblea Nacional y la disolución de la constiyente. A cambio, el gobierno de Estados Unidos ofrece levantar las sanciones aplicadas a miembros de la ANC.
El politólogo Fernando Spiritto señala que hablar de un gobierno sin Maduro en este momento «implicaría un cambio radical en las estructuras del chavismo y no se ve viable (…) Aunque si bien es cierto que el gobierno de Maduro se muestra relativamente fuerte en este momento, eso es una ilusión. Cuando esta crisis avance vamos a ver problemas de escasez de alimentos, quiebras masivas, desempleos masivos y el gobierno se debilitará. Esto desencadenará nuevos escenarios para la oposición».
Ni diálogo o acuerdos
El diputado de la Asamblea Nacional Luis Florido (Un Nuevo Tiempo – Lara) asevera que estos llamados a “diálogo” por parte de Nicolás Maduro son “una trampa más, una manera de buscar un salvavidas a una situación que no pueden controlar hoy por la falta de recursos, de capacidades, sin credibilidad internacional y todas las sanciones que tienen”.
A juicio de Florido, entablar conversaciones con el régimen madurista es “imprudente e inconveniente” debido a que no visualiza ningún ofrecimiento real por parte del oficialismo. “Lo que quieren es hacer la misma tarea de desconocer a un pueblo que implora cambio desde hace años”.
No hay posibilidades reales de que este régimen ofrezca alguna solución a los venezolanos, insiste el parlamentario, porque “no tienen capacidades para manejar esta crisis por el coronavirus, por ello no tiene sentido ninguna de estas propuestas”.
Cualquier dinero que reciban será depredado por la corrupción, afirma Florido. “Precisamente por eso se impone en este momento la urgencia de un cambio para atender esta crisis. En Venezuela no es solo el covid-19, es el servicio sanitario, los servicios públicos, acá nada es constante”.
En la misma línea opina Luis Barragán, diputado y dirigente de Vente Venezuela, quien considera que esos llamados de “unidad nacional” y acuerdos que esgrime el régimen de Maduro forman parte de una “campaña de supervivencia” en medio de la crisis por el coronavirus.
Barragán califica esos llamados a “diálogo” como una “iniciativa maniática de ciertos sectores de la oposición que a pesar de los abusos del régimen, todavía pretender sentarse con él. De hecho, lo que vimos fue un Capriles pidiendo tregua y unidad y un Maduro tomándole la palabra y coloca la palabra en su cancha”.
El dirigente de Vente Venezuela señala que estos momentos es necesaria una mayor “responsabilidad política y moral de los sectores opositores que pudieran tener responsabilidades para la transición, incluso sea por hechos fortuitos. No se puede dialogar con periodistas presos, no podemos hablar de tregua con más de 400 presos políticos en riesgo, cómo sentarse si no los liberan”.
Además, insiste en que las «concesiones» que pueda lograr este régimen a través de acuerdos son exclusivamente para conseguir más recursos. «Están desesperados por aprovechar esta ‘colita’ que les da el coronavirus para librarse de las sanciones”.
Maduro y oposición débiles
El politólogo y director de postgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y económicas de la UCAB, Fernando Spiritto, afirma que en este momento el país está en una especie de «tregua de facto» debido a la incertidumbre que hay en el país por la crisis sanitaria ocasionada por la covid-19, debido a que no se sabe «si va a explotar o se va a controlar en las próximas semanas o meses».
Spiritto advierte que el régimen de Nicolás Maduro está «desesperado y cada vez más débil. Está quebrado y eso lo prueba la fallida solicitud ante el Fondo Monetario Internacional», por lo que si la crisis estalla «no van a tener recursos para afrontarlo; ni la crisis sanitaria propiamente dicha o los estímulos económicos que se esperarían para apoyar la economía nacional en caso de que esa situación se prolongue. La única salida sería imprimir dinero, lo que genera inflación».
También están cada día más aislados, prosigue el politólogo, debido a que la formulación de cargos por parte del Gobierno de Estados Unidos «implica una vuelta más al tornillo de la presión internacional que tiene Maduro».
A todo esto se suma el manejo de la epidemia por el nuevo coronavirus, que a juicio de Spiritto ha sido «convencional» porque lo único que se hizo fue replicar acciones que se han tomado en otros países para enfrentar la propagación de la enfermedad. «Se le facilitó a Maduro porque una parte de la población ya había migrado, otra se mantenía en sus hogares pero de prologarse este escenario, el régimen de Maduro va a estar más débil todavía porque el efecto económico de esta crisis va a ser muy seria. Podemos llegar incluso a problemas de orden público».
El profesor universitario recalca que en este escenario es que Maduro «se lanza llamados al diálogo o negociación con ese bipolarismo que lo caracteriza porque sigue metiendo preso a políticos o amenaza a Guaidó».
Del otro lado de la acera, Fernando Spiritto opina que este momento la oposición ha perdido la mayor parte de su capital político «y por ello todo el mundo está pidiendo un cambio de estrategia, ya que las otras se agotaron. Se agotó la intervención militar, la extranjera, una división dentro del chavismo, todo eso está agotado. Lo que queda es la herramienta electoral».
Destaca que la posibilidad de una negociación para llegar a acuerdos es la situación actual es viable pero la oposición y Guaidó deberían tratar de tomar en cuenta lo que se les está diciendo en medio de esta crisis sanitaria. «Esto dependerá de que el gobierno sea sincero en relación a las propuestas que vayan a hacer, propuestas no políticas y sinceras. Luego dependerá de la oposición si las acepta o no».
Con la puerta del financiamiento externo cerrada por la respuesta del FMI, al país le queda la estrategia humanitaria, es decir, que otros países nos puedan proveer de asistencia humanitaria. El politólogo menciona que «es ahí donde la oposición debería dar un amago y tratar de hacer un frente unido con el régimen, eso sí, en temas muy concretos y focalizados que tienen que ver con esta crisis».
Para ello, afirman que las agencias de Naciones Unidas y algunos actores como la Iglesia deberían ser interlocutores en estos acuerdos y podrían ser un canal para organizar una mediación política a futuro. «Pero en el contexto de emergencia tienen que ser ellos».
Fuente:
https://talcualdigital.com/acuerdos-entre-maduro-y-oposicion-se-disipan-tras-propuesta-de-estados-unidos/
Fotografía: LB (Caracas, 19/03/2019)-
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jueves, 9 de abril de 2020
domingo, 25 de febrero de 2018
CAZA DE CITAS
"Una vez desaparecido Chávez, la reflexión necesaria es sobre el futuro del chavismo y su papel como movimiento político en el futuro de Venezuela"
Fernando Spiritto
("Hugo Chávez y el populismo del siglo XXI en Venezuela", en: AA. VV. "Desarmando el modelo. Las transformaciones del sistema político venezolano desde 1999", KAS/ IEPFT / VV, Caracas, 2017 : 145)
Fernando Spiritto
("Hugo Chávez y el populismo del siglo XXI en Venezuela", en: AA. VV. "Desarmando el modelo. Las transformaciones del sistema político venezolano desde 1999", KAS/ IEPFT / VV, Caracas, 2017 : 145)
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domingo, 14 de mayo de 2017
CAZA DE CITAS
"Los petro-Estados son institucionalmente débiles en el sentido de que son fácilmente influenciados por los grupos organizados para obtener rentas. Al ser el ingreso generado en el exterior, los Gobiernos tienen menos límites en la forma como ejecutan el gasto. Al mismo tiempo, muestran altos niveles de ineficiencia y corrupción porque la sociedad no les exige responsabilidad por su pobre desempeño en alcanzar los objetivos propuestos o en implementar políticas públicas. Los recursos administrados no son impuestos generados internamente y por ello los actores sociales y económicos tienen poco interés en controlar su uso; lo relevante es obtener la tajada más grande de los mismos"
Fernando Spiritto
("¿Tiempo perdido? El aprendizaje macroeconómico en Venezuela, 1983-2016", en: AA. VV. "La nueva economía venezolana", Editorial Alfa, Caracas, 2017: 101)
Fernando Spiritto
("¿Tiempo perdido? El aprendizaje macroeconómico en Venezuela, 1983-2016", en: AA. VV. "La nueva economía venezolana", Editorial Alfa, Caracas, 2017: 101)
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Rolando Peña
domingo, 19 de febrero de 2017
CUADERNO DE BITÁCORA
El martes 14 de los corrientes, tuvimos en VENTE un interesante intercambio con Aníbal Romero, domiciliado por varios años en Londres. De la sorpresa en la guerra y en la política, derivamos obviamente a otros asuntos de interés. Y, en lo personal, fue un grato reencuentro.
Aníbal fue un autor ineludible y polémico, entre las décadas de los ochenta y noventa. Publicaba infatigablemente y de hecho, dijo que llegó una época en la que escribía hasta seis artículos de prensa semanales, además de sus libros. Lo leímos desde una temprana edad y, con él, accedimos a una comprensión de la guerra y de la política que no teníamos. Una editorial tan prestigiosa, como Tecnos, lo publicaba impecablemente. Coincidíamos y discrepábamos en el terreno político, en claro desacuerdo con cierta campaña de descalificación que prosperó en su contra al editar el resultado de un seminario sobre seguridad y defensa, con el selo de la USB. LLegó una estupenda oportunidad de laborar con él, por varios meses, gracias a Fernando Spiritto. Y, realmente, fueron meses de un aprendizaje extraordinario, disciplinándonos en la reflexión con su lucidez, formación académica, perspectiva que siempre se desea equilibrada, convicciones muy arraigadas.
Junto a María Sol Pérez Schael, con él llegamos a un fértil terreno de las ideas que antes eran lejanas, ayudándonos a una mejor perspectiva sobre el país. Muchísimos años después, nos reencontramos personalmente, pues, hubo un intercambio digital a mediados de la década anterior, mediante el cual nos orientó un poco más sobre la ciberguerra.
Dos notas finales: por una parte, según el Tweed, para Carlos Raúl Hernández hay que quedarse tranquilos y no provocar al monstruo miraflorino. Y, por otra, ha faltado tiempo y una más veloz conexión doméstica que, por cierto, es irregular, para actualizar el blog, el Facebook, etc.
Hay posturas francamente absurdas. Se trata de líderes de opinión. Pero ...
LB
lunes, 1 de octubre de 2012
DAR (3)
3) Libros, prensa, parlamento y... política
Luis Barragán
Para el acuerdo y el desacuerdo, se hizo costumbre adquirir los más recientes títulos de
Domingo Alberto Rangel. Gracias a Vadell Hermanos, versaba sobre el acontecer nacional
con ese sabroso estilo de punzante polemista al que pareció faltarle la curul a objeto de
intercambiar las razones y emociones que el vivo debate prodiga, considerándolo mejor
aún por sus viejas entregas de la editorial Pensamiento Vivo: añejado, favorecidos por la
perspectiva histórica, lo disfrutamos con sus opiniones sobre las relaciones con Estados
Unidos, la industrialización, el bolívar y hasta la transcripción de las clases de historia
económica que impartió, semillero de temas y afiladas metáforas.
El largo entrevistador de Juan Pablo Pérez Alfonzo, se dejó descubrir como novelista y, a
partir de “Las grietas del tiempo”, clave para entender toda transición, pesando las maniobras
literarias que más de las veces no conseguían barnizar al ensayista, confirmó lo dicho por la
crítica especializada. Una vez, Fernando Spiritto observó algunos errores en su serie “Capital
y desarrollo”; otras, descubrimos lo propio en algunos de sus ensayos; y, hasta con razón,
Javier Escala, cursante de historia, recordó que Germán Carrera Damas lo desestimaba: está
pendiente una justa sentencia lo más definitivamente posible sobre el riguroso polemista que
siempre fue. No obstante, hay dos facetas que necesitamos ponderar.
En efecto, la del periodista incansable que retrató y se dejó retratar: articulista de
fuste, también fue objeto de las tempestades que, en nuestras frecuentes incursiones
hemerográficas, se revela como protagonista de escena. Y la del fiero parlamentario que,
ahora, paulatinamente, leemos y, aunque es meritorio el ensayo que le dedicara Simón Sáez
Mérida en la materia, hacemos nuestra la hipótesis de una brillantez incuestionable que
también se explicó por la de muchos de sus interlocutores al abordarm los antiguos Diarios de
Debates.
Queda a los historiadores y politólogos valorarlo en el medio político, pues pudo llegar muy
lejos camino al poder. Sin embargo, por lo pronto, a los fines de las presentes notas alusivas,
nos permitimos establecer un paralelo con Arturo Uslar Pietri, pues, ambos abogados, se
convirtieron en economistas o, mejor, en consumados catedráticos de la economía política
que los llevó a la docencia universitaria; y, ambos, después de incentivar y fundar sendos
partidos políticos, repentinamente los abandonaron.
Fotografías y nota: LB, reproducimos la estupenda portada de Mateo Manaure. Fue la segunda o tercera vez que leímos una obra de Rangel. Hecha a "pepa de ojo", desde la cárcel, sin las referencias a la mano, evidentemente que hay discrepancias sobre la interpretación política de aquellos años. Empero, cuán grato se nos hizo - y hace - leerlo y releerlo, por ese verbo de parlamento insomne que tanto nos gusta.
Luis Barragán
Para el acuerdo y el desacuerdo, se hizo costumbre adquirir los más recientes títulos de
Domingo Alberto Rangel. Gracias a Vadell Hermanos, versaba sobre el acontecer nacional
con ese sabroso estilo de punzante polemista al que pareció faltarle la curul a objeto de
intercambiar las razones y emociones que el vivo debate prodiga, considerándolo mejor
aún por sus viejas entregas de la editorial Pensamiento Vivo: añejado, favorecidos por la
perspectiva histórica, lo disfrutamos con sus opiniones sobre las relaciones con Estados
Unidos, la industrialización, el bolívar y hasta la transcripción de las clases de historia
económica que impartió, semillero de temas y afiladas metáforas.
El largo entrevistador de Juan Pablo Pérez Alfonzo, se dejó descubrir como novelista y, a
partir de “Las grietas del tiempo”, clave para entender toda transición, pesando las maniobras
literarias que más de las veces no conseguían barnizar al ensayista, confirmó lo dicho por la
crítica especializada. Una vez, Fernando Spiritto observó algunos errores en su serie “Capital
y desarrollo”; otras, descubrimos lo propio en algunos de sus ensayos; y, hasta con razón,
Javier Escala, cursante de historia, recordó que Germán Carrera Damas lo desestimaba: está
pendiente una justa sentencia lo más definitivamente posible sobre el riguroso polemista que
siempre fue. No obstante, hay dos facetas que necesitamos ponderar.
En efecto, la del periodista incansable que retrató y se dejó retratar: articulista de
fuste, también fue objeto de las tempestades que, en nuestras frecuentes incursiones
hemerográficas, se revela como protagonista de escena. Y la del fiero parlamentario que,
ahora, paulatinamente, leemos y, aunque es meritorio el ensayo que le dedicara Simón Sáez
Mérida en la materia, hacemos nuestra la hipótesis de una brillantez incuestionable que
también se explicó por la de muchos de sus interlocutores al abordarm los antiguos Diarios de
Debates.
Queda a los historiadores y politólogos valorarlo en el medio político, pues pudo llegar muy
lejos camino al poder. Sin embargo, por lo pronto, a los fines de las presentes notas alusivas,
nos permitimos establecer un paralelo con Arturo Uslar Pietri, pues, ambos abogados, se
convirtieron en economistas o, mejor, en consumados catedráticos de la economía política
que los llevó a la docencia universitaria; y, ambos, después de incentivar y fundar sendos
partidos políticos, repentinamente los abandonaron.
Fotografías y nota: LB, reproducimos la estupenda portada de Mateo Manaure. Fue la segunda o tercera vez que leímos una obra de Rangel. Hecha a "pepa de ojo", desde la cárcel, sin las referencias a la mano, evidentemente que hay discrepancias sobre la interpretación política de aquellos años. Empero, cuán grato se nos hizo - y hace - leerlo y releerlo, por ese verbo de parlamento insomne que tanto nos gusta.
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martes, 10 de mayo de 2011
UNO DE LOS TANTOS DEBATES QUE EL RÉGIMEN NO DA

Capitalismo solidario versus socialismo del siglo XXI
Luis Barragán
Afortunadamente, Emeterio Gómez incomoda a propios y extraños al interpelar constantemente las posturas oficialistas y opositoras que dicen profesarse. En "Capitalismo solidario versus socialismo del siglo XXI" (Los Libros de El Nacional, Caracas, 2007), sintetiza el esfuerzo realizado por romper el aburrido y agotador convencionalismo del debate o ˆ mejor ˆ la simulación de un debate que pudo ser duro, intenso, entusiasta e incansable, dando cuenta de un real cambio revolucionario.
La obra puede leerse - evidentemente - "por arriba" y también "por abajo", habida cuenta de las notas a pié de página que directamente punzan aalgunas de las circunstancias que atañen al régimen prevaleciente en Venezuela. El exceso de cursivas y signos de admiración acentúa sus afanes didácticos, aunque sintamos un poco más de desesperación por hacerse entender (y convencer) de mil maneras. E, incluso, a propósito de las semejanzas entre la cuarta y la quinta repúblicas, cuela su angustia por aquello de "alguien debería decírselo a Chávez" (27).
Bastaría comparar a Corea del Sur con la del Norte para aceptar la superioridad del capitalismo frente a las realizaciones totalitarias, pero el autor acierta al tratar aspectos como el de la libertad individual, la conciencia activa, el valor de cambio como básica relación social que, entre otros, se suman al útil esquema sobre el ser del mundo y de los humano (74, 85). Igualmente, acierta al juzgar el neocomunismo populista o carismático a la luz del intercambio de equivalentes, pasando por las nociones de rentabilidad, competencia, acumulación de capital y remuneración de factores, hasta no descartar la posibilidad de un capitalismo por otro (29), sentenciando que el "trueque puede ser tanto o más cruel que el intercambio monetario" (118), preguntándose si éste no generará valores de intercambio (130), para desafío de la intelectualidad "chavista" (16).
Gómez crítica fuertemente al capitalismo moderno, sus elevados niveles de exclusión, la publicidad burda de la que se vale, la exagerada confianza que deposita en la "mano invisible" del mercado, incapaz de plantearse los problemas desde una dimensión moral, espiritual y religiosa del hombre, para ˆ librándose de toda sospecha ˆ apuntar a la "tentación totalitaria de la derecha" (57, 87, 91, 131). Y, lo más importante, esboza una alternativa presta a la discusión, como es la del capitalismo solidario, el tránsito de la responsabilidad social a la moral de la empresa, el derecho existencial, el relanzamiento de la estética, afín al "clarísimo proceso de igualación" (56).
Quedan algunas interrogantes: por ejemplo, demostrada la fragilidad de la teoría de la plusvalía, ¿no hay explotación alguna en el capitalismo?, o - como lo sugiere tácitamente - ¿es el obrero el que explota al empresario (107)?. Por lo demás, recordamos, a raíz de los artículos de prensa del autor de marras por 1988, pudimos valorar el programa de gobierno por entonces planteado por la democracia cristiana venezolana, iniciando ˆ disculpen la referencia ˆ un diferente período de reflexión personal, al que tanto contribuyó el amigo Fernando Spiritto, mas ¿no es suficiente el modelo de economía social y ecológica de mercado con la vista puesta en los principios y valores de un diferente y superior orden social?, y ˆ mucho más acá - ¿renunciará Gómez a la valiosa tarea de teorizar y ofrecer otro horizonte, presto a los más inquietos y avisados dirigentes políticos, tentándole la directa actividad política?, ¿preferirá incursionar en los partidos ya establecidos para ahorrarse la molestia de fundar
Fuente: http://www.medios24.com/p32534.html
Ilustración: Ryoji Ikeda
(PD: Reposición de un artículo originalmente publicado por 2007)
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domingo, 31 de octubre de 2010
algunos textos

Algunos textos hallados en un archivo olvidado....
REPUBLICANIDAD
Luis Barragán (*)
Hay ideas básicas, elementales, esenciales que explican la conformación del Estado en América Latina. La res pública es una de ellas. La insurgencia independentista del siglo XIX llevó su signo. No obstante, todo lo obvio es frágil, pues, en las postrimerias de la presente centuria, esta noción tiene sus dificultades.
Digamos, en un sentido, que lo republicano expresa la determinación de no confiar los destinos exclusivamente en una o en pocas personas. La monarquía, por lo tanto, le es incompatible. El ciudadano no sólo puede incursionar en los espacios públicos, sino también, al menos en teoría, está potencialmente disparado a asumir su dirección. La Jefatura de Estado y de Gobierno, excepto algunos casos, no ha estado ligada a un nombre por siempre, legal y legítimamente reconocido. Por supuesto, hay dictaduras que duraron demasiado y supieron del vástago que pacientemente esperaba el poder como herencia, aunque siempre por los caminos intrincados que tejíeron las rivalidades entre propios y extraños.
La republicanidad, intencionalmente, significa desarrollo institucional, creación de equipos de relevo, circulación de sangre nueva y no perpetuidad de nombres. En el caso venezolano, el constituyente consideró una necesidad como es la de llevar a un ex-mandatario al Senado. Lo que ha ocurrido con Pérez demuestra que lo vitalicio no es tal o no lo es en términos absolutos.
Ahora bien, tengo entendido que hay fundaciones en las que el Estado ha contribuido, como la del artista de teatro, radio y televisión, que cuentan con presidentes o directivos vitalicios, como partidos que tienen miembros de derecho permanente en sus instancias de conducción. Constituye un gesto de reconocimiento quizá loable, pero contradice el sentido republicano cuando no están legitimados periódica o constantemente por los miembros de la comunidad, en el marco de una competencia electoral.
Se trata de una simple constatación.
(*) Publicado en la revista "Notas de Política Actual", nr. 3 de 1997, Caracas.
IRONICAMENTE SUYO
Luis Barragán (*)
Comparto con un amigo, Fernando Spiritto, el interés y hasta cierto punto la admiración por Richard Nixon. Recuerdo que al leer “Seis crisis”, tuvimos ocasión de discutir toda la labor del republicano en la investigación y persecución de Alger Hiss. Y de la muerte de éste, nonagenario, me informó Fernando a finales de 1996.
Hubo de esperar, dice Sergio Dahbar, a que la KGB comenzara a abrir el arca de sus secretos para saber de la inocencia del personaje destruido por todo la cacería de brujas que experimentó Estados Unidos luego del “Nuevo Ideal” rooseveltiano. La ironía desplegó sus alas muchas décadas después, fruto de una sociedad que no supo distinguir entre la verdad y la mentira, atiborrada por Vietnam y saldada aparentemente las cuentas con Watergate. Algo más mortífero, en el tiempo, que una bomba atómica.
Y hay otra. La era de la protesta que prontamente se industrializó. Ciertamente, John Lennon era más activo que Paul McCartney en esos abalorios contestatarios. Se trataba, en este caso, de un par de músicos, esencialmente músicos, que cabalgaron un mensaje facilitador, impulsor y hasta fumigador de los afanes comerciales. El último de los nombrados, irónicamente, forma hoy parte de la aristocracia. Engrosa el listado de aquello que forma parte de una monarquía decadente. Décadas después. Mayores aportes hubo de otros que no escenificaban un espectáculo donde la rebeldía era pretexto y malcriadez de buenos músicos.
Veremos que otras volteretas dan las cosas. Irónicamente nuestros, rápidamente apuntamos sobre dos personajes relativamente extraños para este país que mira sorprendido en el espejo de dos sociedades colmadas de experiencias tan disímiles. En un libro adquirido en días recientes en el remate, “El gobierno laborista 1964-1970”, Harold Wilson habló de un incidente con el gobierno alemán a propósito de una solicitud al señor Blankenhorn: “En un momento se había llegado con esta historia hasta el punto de afirmar que yo había llamado al embajador cuando estaba en la cama. Él y yo convinimos más tarde que si la historia hubiese sido cierta sólo podíamos deducir que él dormía con traje de tarde, corbata negra y demás. Pero el daño estaba hecho”.
¿Y Por qué no ?, me pregunto.
(*) Publicado en el diario "El Globo", Caracas, sábado 8 de Marzo de 1997.
DEBATE URGENTE
Luis Barragán (*)
Frente al documento suscrito por los jesuitas en relación al neoliberalismo, se impone el sentido común. El neoliberalismo, ciertamente, cuenta con los recursos de análisis global para encarar la actual realidad latinoamericana, en contraste con las fórmulas alternativas que tampoco se consolidan como tales. Todo se resume en la perplejidad que supone reconocer los éxitos del ajuste en algunos países, al lado del radical empobrecimiento y de la no menos radical orfandad de un pensamiento (macro) político alterno. Lo que puede imputar Agapito Maestre a las vicisitudes de la democracia indirecta, podríamos estamparlo en las trampas del postpopulismo, fundado en la exaltación portátil del mercado en detrimento de los más elementales valores de la convivencia. Además, como señalan en el documento, “lo público tiende a desaparecer” y “los partidos políticos como propuesta de construcción de sociedad y de nación pierden razón de ser”, porque “la competencia política y administrativa se reduce a demostrar que el candidato o el presidente es el más capaz para crear las condiciones exigidas por el juego abierto y libre de los mercados”. También, en sintonía con esa “codicia insaciable de la riqueza, por la ambición de poder y por la búsqueda insaciable de satisfacciones sensibles” que hoy se concreta en el neoliberalismo o postpopulismo pero que “mañana encontrará otras expresiones ideológicas y aparecerán otros ídolos”. Y no queda otra angustia que la inminencia de un fundamentalismo, de un fascismo actualizado al filo del tercer milenio.
Alberto Quirós Corradi tiene razón al alertar sobre las críticas que “pueden estimular el regreso a políticas ya fracasadas”, al no ofrecer opciones concretas ante lo que existe. No creo que sea una alusión velada al propósito jesuita de volver al populismo, como refiriera Raúl González Fabre, al responderle con argumentos semejantes a sus glosas publicadas en la revista “Sic” de enero-febrero del ‘97. El injerto liberal-populista acarrea daños irreversibles a aquellos sectores que se les promete, vía desbordamiento de la riqueza, un futuro distinto ante el cual solo deben tener paciencia y aportar sus sacrificios.
Lo interesante del documento en cuestión es que debe suscitar una polémica capaz de dar con los puntos claves de las políticas implementadas o a implementar en los años venideros. Explicar estos u otros sacrificios necesarios para salir de los escombros de un viejo modelo de desarrollo que aún tiene sus devotos. Sacrificios que no pueden llegar a aniquilar a un sector creciente del país para que lo otros sobrevivan: el 10% de la población que se pelea por el 1% de la riqueza, mientras 10% más próspero maneja el 45% de la riqueza, con el saldo de un 71% de pobreza en 1995 cuando en 1982 era el 33% del total de la población, según los datos de la Unicef citados por Miguel Angel Santos.
Urge el debate. Repensar un destino irrenunciablemente común.
(*) Publicado en el diario "El Globo", Caracas, sábado 1ro. de Marzo de 1997
LA MUDANZA EN LOS SUBURBIOS DEL ESTADO
Luis Barragán (*)
Privatizar no significa la entrega rápida, portátil, cruda, desenfadada al neoliberalismo. Eso forma parte de toda una mitología. La sociedad democrática, poscapitalista y autogestionaria pasa por una mudanza del Estado que a duras penas es tal, a otro que sea marco, impulsión y aval de otro orden, pues la historia, caramba, no ha finalizado.
La privatización es un proceso, obedece a una contextualidad y no un hecho aislado, un antojo de finales de siglo. Ocurre que, en un sano pragmatismo, las empresas exitosas no tienen por qué privatizarse en aras de un antojo. Y como son escasas, casi inexistentes, viene con facilidad la perogrullada.
No obstante, hay que considerar la dimensión penal o criminológica del proceso. Puede dar ocasión a actos delictivos. La mudanza se complicaría. Pocos serían realmente beneficiados. No el colectivo. Constituye un aspecto necesario de abordar.
En el fondo, está la sospecha. Un festín destructivo de los bienes colectivos, que pertenecen a todos. El patrimonio público que se muele en los bolsillos de los que reciben, por lo menos, comisiones. Y es por ello la urgencia de la transparencia. Y así también, la generación de confianza en quienes llevan a cabo el proceso, sin que signifique una patente de corso.
Negación de la impunidad y gratuidad. Esto es, aceptación pura y simple de la prescripción de la acción penal para quienes incurran en delito. O ciego depósito de la fe colectiva en los que deben demostrar que la merecen para llevar a cabo la mudanza, pues corremos el riesgo que se queden con ella y ... el camión, en los suburbios del Estado.
(*) Publicado en el diario "Economía Hoy", Caracas, martes 14 de Enero de 1997, Nr. 2.339.
Ilustración: banner empleado por "Noticiero Digital", entre 2005 - 2006
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