EL NACIONAL - Domingo 21 de Octubre de 2012 Al Dia/2
Ping Pong
IVÁN LOSCHER, LOCUTOR Y ESCRITOR
"La gente no busca una radio que habla sólo de política"
JOLGUER RODRIGUEZ COSTA
¿Un título para la radionovela nacional? Crimen y castigo.
En la radio, ¿el pez muere por la boca? No debería, aunque la boca se ha vuelto laxa.
Entre la radio de ayer y de hoy... De la irreverencia y la lucha entre dos generaciones al enfrentamiento entre Gobierno y oposición.
Locutor, productor, escritor, articulista. ¿Por qué no estudió periodismo? Estudie Filosofía e Historia del Arte.
¿Una obra de arte sobre la realidad? La obra de Eugène Delacroix sobre la burguesía; es como el simbolismo de este proceso con sus banderas.
¿Burgués? Me gustan algunas pautas que dan cierta estabilidad razonable.
¿Cómo neutralizar a 44% de una población "burguesa"? Creo que son muchos más a los que, sin ser burgueses, les va muy mal.
¿Qué tiene de revolucionario? ¿Yo? Lo que me quedó de la contracultura de los sesenta.
¿Y de político? La centroizquierda razonable de la primera época del MAS.
¿Por qué no siguió en la TV? Porque estoy muy viejo. Y nunca me gustó esta TV.
¿Galán de radio? (Carcajadas) Sí, muchas veces; qué pena, ¿no?
¿El venezolano hoy? Con la neurosis de las sociedades contemporáneas. En Venezuela hay dos: una que pertenece a la política y otra a la publicidad. Hoy asesinan por un Blackberry.
¿Cómo en La venganza de la momia azteca, su más reciente libro? Más bien es un libro muy divertido contra las dictaduras.
¿Una indirecta? (Carcajadas) ¡Nooo, para nada! No hay ninguna razón (risas).
¿Tuvo a alguien tan hermosa como Corina Castro? Varias mujeres que han sido imprescindibles. Sobre todo Lizet Bonilla, la madre de mis hijos.
Parafraseando otra de sus obras, ¿fueron todas tan bellas que levantaron sospechas? (Carcajadas) No, todas las que levantaron sospechas se vengaron de mí.
¿Sospechó usted que expropiarían 33 emisoras? No, y ahora mucha gente no las sintoniza porque no quiere estar todo el día oyendo sobre política.
¿Existencialista? A lo Jean Paul Sartre y Albert Camus.
¿Cómo sobrevive un existencialista en este país? Existencialistamente.
¿Y un filósofo como usted? Con una que otra de Hegel y Kant.
¿El eslogan inolvidable? No he grabado nada inolvidable.
¿Un lema para la revolución? (Carcajadas) Contad con todos.
¿Para la oposición? El mismo.
Luego de hacer más de 20.000 anuncios publicitarios, ¿cómo no es millonario? Hoy, por primera vez en mis 68 años, no tengo deudas.
¿Imitó algún estilo? Cuando empecé, a Carlos Montalbán, el hermano de Ricardo.
¿Aceptó el 1 x 1? Desde que se impuso durante el primer gobierno de Caldera; este gobierno lo ha incrementado: de las mejores cosas que ha hecho.
¿Trabajaría en una emisora comunitaria? Depende de si me dejan hacer lo que quiero.
¿Y si lo dejan? (Carcajadas).
¿Se ha autocensurado? Sí, dentro del materialismo didáctico, con estas enormes prohibiciones.
¿Cómo burlar la censura? Con la ductilidad de Leopoldo Castillo.
¿Haría una radio para el socialismo del siglo XXI? Con el verdadero socialismo sería una radio extraordinariamente humana.
¿Cuál socialismo? El del Partido Socialista francés, una mezcla ideal entre socialismo y capitalismo.
¿Tolerante? Muchísimo.
¿Cómo quién? Como un existencialista que se respeta a sí mismo.
¿Por qué dice que no tuvo otro camino que ser locutor? Lo dije en broma.
¿Y en el fondo? He sido inmensamente feliz siendo locutor.
¿Estaría seis horas frente a un micrófono? ¿Y hay alguien que tiene el tedio de hacerlo?
Usted se define como un "charlatán profesional"... Eso sí lo dije en serio, me refiero como a un tipo que le pagan para que hable tonterías.
¿Ideólogo o práctico? Llegado a esta edad, las dos cosas.
¿Un líder? Gandhi.
¿Un presidente? John Kennedy.
¿Un revolucionario? Tal vez, Trotsky.
¿El locutor inolvidable? Renny Ottolina.
¿Qué tiene de Woody Allen? Las circunstancias que me cambian y me superan.
¿Intenso? ¡No, vale, ya no!
¿Qué diría Freud de los venezolanos? Que estamos terriblemente neurálgicos.
En los setenta, ¿pasó por su mente un atisbo de lo reciente? ¡Jamás!, los hipotéticos socialistas eran infinitamente humanos.
¿Una melodía de fondo para la ciudadanía? Algo barroco: el adagio Las cuatro estaciones de Vivaldi.
¿Un programa? El compromiso que tenemos el 16 de diciembre.
¿Cómo oye el futuro del país? Quisiera oírlo con la prédica de la reconciliación, pero veo definitivamente difícil que el país se interrelacione.
Luego, ¿cómo terminaría el medio en 2019? Venezuela es impredecible.
¿La radio en el proceso de pacificación? El Gobierno debería racionalizar las expropiaciones de emisoras y entender que la mitad de la población no está de acuerdo.
¿En la unión está la radio? (Carcajadas) La gente que sabe dice que en la unión está todo.
¿Qué pasaría en Venezuela si le propusieran ser la voz de la reconciliación nacional? (Carcajadas) Mucha gente se burlaría. Tendría que ser alguien como César Miguel Rondón.
Fotografía: Nelson Castro.
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lunes, 22 de octubre de 2012
martes, 4 de septiembre de 2012
AMUAY INCONCLUSO
EL UNIVERSAL, Caracas, 27 de Agosto de 2012
SINIESTRO
Arzobispo de Coro calificó de "calamidad nacional" accidente en Amuay
Monseñor Roberto Lückert dijo que los familiares de los afectados le han manifestado "una gran angustia" porque hay carencias de insumos en los hospitales y ambulatorios. Monseñor aseguró que Iglesia Católica está lista para ayudar a los afectados
ALICIA DE LA ROSA
Caracas.- Para el Arzobispo de la Diócesis de Coro, monseñor Roberto Lückert, lo que sucedió con la explosión de varios tanques de gas en el Complejo Refinador de Paraguaná, "es una tragedia de mucha gravedad", que aseguró, el Gobierno Nacional "no ha dicho toda la verdad" al respecto.
"Según las informaciones enviadas por el párroco de la zona, la cantidad de fallecidos y heridos es mayor al parte que ha dado el Ejecutivo". Además, "hay lugares en los alrededores de la refinería que con la explosión se borraron del mapa. El área del cuartel quedó acabada y allí estaban no sólo los oficiales sino sus familiares. Hay casas que desaparecieron y edificios con grandes daños", dijo monseñor en entrevista a El Universal.
Aseguró que los familiares de los afectados le han manifestado "una gran angustia" porque hay carencias de insumos en los hospitales y ambulatorios.
"No hay suero fisiológico, no hay gasa, no hay alcohol. Los estados vecinos como Carabobo, Zulia han ofrecido su ayuda y el Gobierno no la quiere aceptar. El Hospital Coromoto de Maracaibo, no puede atender a tantos quemados que hay y tienen que ser atendidos en los hospitales que están alrededor".
"La tragedia de Punto Fijo es una calamidad nacional y yo pido al pueblo venezolano apoyo. En estos momentos, es importante no sólo las condolencias sino el apoyo material cuando las autoridades indiquen qué es lo que se necesita para ayudar a tanta gente que se han quedado sin hogares", manifestó.
Monseñor Lückert denunció que las autoridades gubernamentales, no han permitido el acceso a los párrocos y líderes de la Iglesia Católica, quienes ya activaron a Caritas Diocesana y Caritas Nacional "para ver en qué podemos ayudar y servir a tanta gente que quedó en la calle y que tiene familiares desaparecidos".
"No nos dejan entrar al aérea para saber si se puede ayudar. Hemos tratado de comunicarnos con el vicepresidente Elías Jaua y el presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, pero ha sido infructuoso", precisó.
CIUDAD CARACAS, 26 de Agosto de 2012
Tragedia de Amuay usa la MUD para atacar a Chávez
La tragedia, producto de la explosión en la refinería de Amuay del estado Falcón, ha sido utilizada por factores de la derecha venezolana con fines políticos, específicamente para atacar al presidente de la República, Hugo Chávez, candidato a la reelección el próximo 7 de octubre.
Así lo expresa una nota de prensa publicada por la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) en la cual contrasta las manifestaciones de solidaridad, dolor y tristeza de la inmensa mayoría de venezolanos con algunas opiniones de voceros de la MUD, a través de la red social Twitter y en entrevistas difundidas por la empresa de televisión Globovisión.
“El coordinador de campaña de la candidatura de Capriles, Leopoldo López, por medio de su cuenta de Twitter, @leopoldolopez, indicó que “por mala e irresponsable gerencia, Pdvsa se ha convertido en una de las peores empresas del mundo en seguridad industrial y ambiental”, expresa el boletín de AVN.
También se refiere a las afirmaciones por dicha red de María Corina Machado, diputada de la derecha, quien en su perfil de manera tendenciosa se preguntó: @MariaCorinaYA: “¿Cuántos accidentes y vidas perdidas podrían haberse prevenido en estos años con mantenimiento y procedimientos adecuados?”.
José Toro Hardy, exdirectivo de Pdvsa –destaca el trabajo– sacó provecho a los sucesos para declarar, a través de Globovisión, que la tragedia ocurrió por el despido de los trabajadores, los mismos que en el año 2002 sabotearon la empresa y generaron daños humanos y pérdidas aproximadas a los 14 mil 430 millones de dólares.
EL UNIVERSAL, Caracas, 4 de Septiembre de 2012
¡Mentirosos!
Lo que ocurrió en Amuay por ahora no se sabe; pero, sin duda, se conocerá. No podrán taparlo
JOSÉ TORO HARDY
Qué fue lo que finalmente ocurrió en Amuay? Por ahora no lo sabemos. Hay quienes dicen que una refinería es una instalación peligrosa y que los accidentes ocurren. Un avión también puede ser peligroso, pero si está bien mantenido y piloteado, no es de esperar que se caiga.
La discusión se centra en torno al mantenimiento. No quiero especular al respecto. Me voy a referir por tanto a las opiniones dadas por el ministro del ramo y presidente de la empresa en el Informe Anual Gestión 2010 de Pdvsa al referirse a los problemas de la Refinería de Amuay (páginas 1.027 y 1.028); es decir, antes del siniestro. Allí se pueden leer cosas como las siguientes (www.box.net./shared/3ficyenay4):
- "Con relación a los factores internos que principalmente afectaron las operaciones, se resaltan el desfase en los mantenimientos preventivos y las paradas de planta programadas y las no programadas ... y las dificultades para contratación de personal especializado ... ".
- "Problemas técnicos en las refinerías de Amuay y Cardón por desfase en los mantenimientos preventivos y bajo nivel de inventario en repuestos".
- "Procesos de colocación de órdenes de compra en el exterior, afectadas por la espera de la aprobación del financiamiento y cancelación de hito de pago de equipos de largo tiempo de entrega, que se encuentran 100% fabricados y disponibles en puertos extranjeros, generando así desfase en su llegada, así como en la colocación de nuevos pedidos ... ".
- "Desfase de actividades por reducción presupuestaria ... ".
En otro informe oficial se señala que en el 2011 se pautaron 9 paradas preventivas y sólo se ejecutaron 2.
Cosas así ocurrían en Amuay. Dicen que "guerra avisada no mata soldado", pero en este caso, a pesar de estar avisada, hubo medio centenar de vidas humanas lamentablemente pérdidas .
El Gobierno no quiere que nada de esto se discuta. El presidente de la Asamblea se opone a que se abra una investigación. A la periodista colombiana que hizo referencia a que los pobladores de la zona habían sentido olor a gas, casi se la comen viva.
Es más, a quien esto escribe, el canal de Estado le ha dedicado furibundos ataques en La Hojilla, en Saltando y Corriendo y en Ernesto Villegas, entre otros. También Jorge Rodríguez en nombre del PSUV, El Diario de Caracas, Aporrea y un personajillo que se llama Carlos Mendoza Potellá que formó parte de aquella directiva de Pdvsa presidida por Gastón Parra Luzardo, que el presidente Chávez confesó ante la Asamblea Nacional -el 15 de enero del 2004- haber designado para provocar la crisis:
"Yo estaba provocando la crisis. Ellos respondieron y se presentó el conflicto y aquí estamos hoy".
Ellos me acusan de haber recibido 600.000 dólares a modo de soborno para conseguirle unos Contratos de Servicio a la Occidental Petroleum al sur del Lago de Maracaibo.
A ellos les digo: ¡Mentirosos! Explico lo que ocurrió:
Siendo Asesor Económico de la Cámara de la Industria del Petróleo -en 1968- me propusieron hacer un estudio de factibilidad para la creación de una empresa de perforación de pozos petroleros. Lo hice y me pagaron con 600 acciones de una empresa que se llamaba Perforaciones Altamar (no 600.000 dólares, Sr. Mendoza Potellá). En su junta Directiva figuraban hombres como José Antonio Cordido Freites y Emilio Conde Jahn.
En 1975 Carlos Andrés Pérez (sin que aún yo sepa por qué) asomó que se había tratado de un soborno, aunque en realidad para la fecha en que realicé el estudio de factibilidad en referencia yo no era empleado público (ni siquiera contratado externo del Ministerio de Hacienda como se dijo). Se designó una comisión Bicameral de senadores y diputados para investigar los hechos, la cual me exoneró por unanimidad al constatar el origen lícito de mis acciones. También los tribunales investigaron el caso y en decisión de la Juez Superior Séptimo en lo Penal del Distrito Federal y Estado Miranda de fecha 16 de noviembre de 1976 fui absuelto. Esa sentencia fue ratificada por la Corte Suprema de Justicia el 9 de febrero de 1977, que avalaba así los planteamientos del Ministerio Público acerca de mi inocencia. Era obvio que, a diferencia de ahora, los Poderes Públicos no aceptaban instrucciones de otro Poder.
A pesar de lo que dicen quienes me difaman, nunca huí del país para "que prescribieran los delitos". Enfrenté a CAP y a los cargos y demostré plenamente mi inocencia.
Lo que ocurrió en Amuay por ahora no se sabe; pero, sin duda, se conocerá. No podrán taparlo con más mentiras.
CIUDAD CARACAS, 27 de Agosto de 2012
LETRA INVITADA/ ¿Por qué Giusti y Toro Hardy no usaron sus “súper poderes”para evitar la tragedia de Tejerías en 1993?
ALBERTO PÉREZ VISNAPUU
José Toro Hardy, economista de Caracas que estuvo en la junta de la empresa petrolera desde 1993 hasta 1998.
Luis Giusti Entren, vicepresidente de Maraven 1993, y entre 1993 y 1999 fue presidente de Pdvsa.
Bajo su liderazgo, la muerte se cernió sobre el kilómetro 57 de la Autopista Regional del Centro, cuando una perforación accidental de un gasoducto subterráneo generó una explosión con una onda expansiva de 200 metros y un posterior incendio que registró llamaradas hasta de 50 metros. Este fatídico hecho conocido como La tragedia de Las Tejerías quitó la vida de 58 personas e hirió a otras 70.
Una retroexcavadora de la corporación Abengoa se encontraba realizando a un costado de la autopista la perforación e instalación de los ductos para cables de fibra óptica de la empresa Cantv y por accidente impactó un gasoducto, ocasionado una explosión de gran magnitud, que llegó a pulverizar en el acto a más de 50 personas, sin contar las 70 que quedaron lesionadas, a causa de la onda expansiva y el posterior incendio.
¿Qué más se puede pedir? Cantv pertenecía a la empresa de telecomunicaciones norteamericana AT&T, la empresa Abengoa es una prestigiosa transnacional española de ingeniería, Pdvsa de la Cuarta República es la eficiencia pura, no se dedica a la política, sólo se ocupa de su negocio. ¿Cómo permitió que esto sucediera?
Abengoa alegó que las tuberías de gas de Pdvsa no cumplían con las normas en cuanto a la profundidad (un trabajo mal ejecutado por Pdvsa). Cantv anunció públicamente que iba a tender la fibra óptica.
Era un hecho público y notorio: la máquina se dirigía por esa ruta, de hecho tardó meses en llegar al sitio del incidente, ya que iba a una velocidad muy baja.
¿Por qué ningún funcionario de Pdvsa, responsable de esos gasoductos, nunca le exigió a la empresa que se abstuviera de realizar esos trabajos sobre el gasoducto?
Venezuela le pregunta al José Toro Hardy por qué no evitó esta tragedia si era director de Pdvsa y, según él en declaraciones recientes, estos eventos no ocurrían en la antigua Pdvsa, cuando él era directivo.
Venezuela le pregunta a Luis Giusti por qué no evitó esta tragedia si era presidente de Pdvsa.
Fotografía: Ramón Cornieles, entrevistado por Andrés Rojas Jiménez, con fotografía de Nelson Castro (El Nacional, Caracas, 02/09/12)
lunes, 12 de septiembre de 2011
VELADURA

EL NACIONAL - SÁBADO 10 DE SEPTIEMBRE DE 2011 PAPEL LITERARIO/3
BIENAL DE VENECIA 2011
Clemencia Labin y su Velada de Santa Lucía
Nacida en Maracaibo en 1946, Clemencia Labin se ha destacado como pintora y artista de instalaciones. Además de Venezuela, su trabajo ha sido expuesto en Holanda, Alemania, Colombia y España. Su obra Velada de Santa Lucía ha representado a Venezuela en la edición 54 de la Bienal de Venecia
GERALDINE GUTIÉRREZ
Imaginemos una escultura en forma de calle: casas abiertas a la creatividad, espacios tapizados de color, farolas de papel, bordados mágicos en las aceras, árboles sin miedo, tertulias multiculturales, hombres y mujeres intercambiando ideas, impresiones y cotidianidad a través del arte. Imaginemos las luces benditas de Santa Lucía, reflejos de trabajo, disciplina, corazón e inspiración. Imaginemos que vamos siendo día y noche una escultura feliz. De materia viva, así es, la Velada de Santa Lucía, el proyecto de arte colectivo de la artista Clemencia Labin, quien representa a Venezuela en la 54ª Bienal de Venecia. El curador del pabellón de Venezuela, Luis Hurtado, incluye también en su propuesta general "Espacios" dos proyectos individuales: Gran Interior, de Francisco Bassim y Solaris, de Yoshi.
Un dúo de videos y de sonidos reviven, inmediatamente a la entrada del pabellón de Venezuela, la experiencia de una semana de lujuria creativa en la plataforma de intercambio cultural creada y organizada por Clemencia Labin en la avenida 2D de Maracaibo, donde --desde hace ya once años-- tiene lugar la Velada Santa Lucía.
En un cuarto oscuro, color graffiti, especialmente construído para la Bienal, se proyecta una entrevista de nueve minutos con la artista.
Un plasma de 60 pulgadas empotrado en la pared de afuera --pintada de amarillo limón haciendo alusión a los colores de las casitas de Santa Lucía-- muestra, como a través de una ventana, la Calle del Arte intervenida por la vida. El resto de las paredes del espacio asignado a la artista están pintadas de rojo bermellón, verde menta y rosa viejo. En el patio del pabellón, cerca de la fuente, se escuchan dos sonidos en loop: la resaca de las olas del Lago de Maracaibo y el llanto de las lloronas durante el performance de Labin Cuadro Vivo de Santa Lucía en la Velada de este año, en Maracaibo. Finalmente, encontramos un mausoleo con los santos del performance Velada Santa Lucía Tránsito Veneciano realizado por Labin el pasado 3 y 4 de junio con motivo de la inauguración de la Bienal.
La Velada de Clemencia Labin es un paradigma de estética sentida y concurrida, arriesgada tanto al contraste ideológico como a los matices culturales. En la Calle del Arte se dan cita anualmente más de 300 curadores y artistas de Venezuela y el mundo, para exponer sus obras, instalaciones y performances en una de las más de 40 casas de la avenida 2D que se han venido sumando al proyecto voluntariamente. A la Velada de marzo de 2011 concurrieron más de 4.000 personas, según Kike Urdaneta, encargado de recibir y ubicar a los artistas participantes. Y es que el estampado urbano-estético de este encuentro provoca movimientos profundos, estimula a ordenar sin restringir, alienta el asombro e incita al diálogo, en un ambiente creativo es decir, de libertad, compromiso y respecto.
"Trasladar la avenida 2D de Maracaibo a Venecia fue sin duda un gran reto que requirió no sólo de la iluminación de Santa Lucía, sino también de trabajo, constancia, dedicación pero, sobre todo, de confianza en la magia del arte", afirma Clemencia Labin, quien me recibe sonriente en su atelier de Hamburgo vestida con una falda de arabescos verdes a lo Matisse, chaqueta negra, blusa y medias panty amarillo limón. En el suelo yace uno de sus últimos trabajos llamado Pulpas planas donde la artista combina diversos materiales, texturas, estampados y colores, en forma de grandes gobelinos, logrando una opulencia extraordinariamente bella y seductora, similar al kimono de una geisha o de una cortesana japonesa. Este gobelino, como me explica, será colgado en la pared sobre tres cucharas de madera sobresalientes formando tres pliegues o dobleces, voluminosos y ligeros a la vez. ¿Alusión a la vela de un barco viajero o, tal vez, a un paisaje movedizo, denso y suave, arraigado en ella? Esto, y quizá mucho más, se podría declinar en la obra de esta artista que desde los 14 años aprendió a degustar otros mundos e ideas sin perder su gusto propio, su esencia. En Nueva York, donde hizo un Master en Administración en la Universidad de Columbia, conoce el amor en alemán.
En Hamburgo, luego de formar una familia de tres hijos, estudia en la Academia de Arte de Hamburgo bajo la tutela de los profesores y artistas Kai Sudeck, Franz E. Walther y Sigmar Polke. Tres estéticas diferentes: por un lado, la pintura informal y abstracta; por el otro, el arte procesual --el que más allá de lo estético-concreto busca "activar" la relación espectador-obra para producir su reacción y reflexión--: y por último, el humor del realismo capitalista, todo esto se suma al interés principal de Labin: el de expresar bienestar y felicidad a través del arte.
En su opinión: "el artista tiene casi una obligación de compartir sus logros y de hacer llegar su mensaje a un gran número de personas. Puesto que de esta manera contribuye no sólo al mejor entendimiento de su proceso creativo, sino que al compartir, fomenta una consciencia creadora en colectivo, tan necesaria en las comunidades y en el mundo. Para el ser humano es esta `musa’ o momento de libertad, un factor importante para lograr su equilibrio mental. Desgraciadamente se le da más importancia a otros factores como los económicos, políticos o sociales olvidando, con frecuencia, que la mejor fuente de felicidad que existe está en la creatividad".
Con esta conciencia de responsabilidad artística en relación con la sociedad y al mundo llega Clemencia Labin a la Bienal de Venecia, investigando, experimentando y sintetizando en materia de arte y vida, y lo que es más importante aún, siguiendo siempre su deseo de plenitud y atenta a su "pulpa" interior. Puesto que su obra "vive" en ella, dentro de un cuerpo de posibilidades sensoriales e imaginativas, infinitas y flexibles.
La Velada de Clemencia Labin es un paradigma de estética sentida y concurrida, arriesgada tanto al contraste ideológico como a los matices culturales.
Además de sus performances Cuadros vivos y de la escultura social Velada Santa Lucía, la artista ha desarrollado una serie de obras conocidas como Mundo pulpa chic, Pulpas planas y Pinturas de muro revelando de esta manera su ilimitado ingenio creativo y su carácter emprendedor. "Creo que un artista no debe limitarse a un medio, sino que su presentación o concepto, momento o mensaje debe de variar de acuerdo a las necesidades del momento. Ya al decir que soy artista estoy implicando una actitud de creación general y no limitante, como sería el decir yo soy pintora o escultora", sostiene Labin, mientras paseamos frente a una de sus Pinturas de muro.
Se trata de espacios imaginarios que la artista crea con telas, tirro de pintor y creyones de óleo negro, directo sobre la pared. "Todo es una ilusión", apunta Labin --con una sonrisa pícara y serena a la vez--, "a pesar de lo abstracto de mis obras, las texturas y las formas voluptuosas, evocan sensualidad e incitan al tacto".
En efecto, sus estructuras de algodón de poliéster tapizadas con lycra, es decir, tela de bikini de color vivo y extremadamente flexible, intervenidas con una nota de color acrílico, transgreden el tradicional formato superficial de la pintura.
A partir de esta fusión de elementos plásticos y pictóricos Labin obtiene formas sugestivas o estructuras abstractas, cuyos colores y texturas incitan al ejercicio de los sentidos.
Evocan cuerpos entrelazados, circunvalaciones cerebrales, nubes de paso, paisajes montañosos, capullos, brotes, protuberancias. Midipulpa frambuesa, Midipulpa Cecilia, Megapulpa porcelana, entre otros títulos de sus obras, hacen alusión a frutas carnosas y jugosas, a latinas tomando sol en una playa o simplemente a una memoria espiritual y corporal de abundante belleza y vitalidad. Además, el ensimismamiento de estas figuraciones voluptuosas sugiere el placer de abrazar, simultáneamente, la felicidad y la libertad. Y es que a través de la forma ornamental, el color y la textura Labin disuelve todo límite o sujeción real provocando sensaciones de integridad afines al bienestar y a la dicha y, en todo caso, análogas a la "sensación de vuelo, de elevación" de la que habla Henri Matisse en su tratado Écrits et propos sur l´Art (1972): "Je suis parvenu par les lignes, par les couleurs, par les directions d’énergie, à donner ainsi au spectateur la sensation du vol, de l’élévation, qui lui fait oublier les proportions réelles".
Tanto la Velada Santa Lucía como el trabajo pictórico-plástico y performativo de Clemencia Labin reivindican, por una parte, la fuerza transformadora, gratificadora y conciliadora del arte; y, por otra parte, revelan su perfil artístico único como creadora, patrocinadora y mecenas de un arte vivo, comprometido y dispuesto al intercambio estético, social e ideológico en un contexto internacional y multicultural. Bajo el cielo alemán Labin logra ordenar la pasión latina, simbólicamente hablando , respetando el caos y la diversidad, es decir, sin unificarla ni limitarla, al mismo tiempo que mantiene viva la llama de la serenidad y la magia de las luces.
Fotografía: Nelson Castro
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sábado, 9 de abril de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
IGNORADOS

EL NACIONAL - Viernes 11 de Marzo de 2011 Opinión/6
ATres Manos
Miradas múltiples para el diálogo
La ignorancia como pretexto
ABRAHAM GÓMEZ R.*
Queremos con todas las fuerzas, al tiempo que anhelamos que quienes adelantan las iniciativas para las discusiones y sanciones de un nuevo proyecto de ley de educación universitaria asuman que de suyo se requiere, más que buenas intenciones, arreglos o manipulaciones políticas-ideológicas, una densa "caja de herramientas" intelectuales. Los disímiles ámbitos-temas que de modo obligado deben ser debatidos por/para el futuro de la universidad venezolana, en tanto institución, exigen que los actores participantes en las deliberaciones posean suficiente formación y las probadas cualidades ante tales fines para evitar los innecesarios extravíos y la pérdida de tiempo. Contrariamente se estarían haciendo ejercicios vanos de demagogia, intentos malabaristas para balbucear cualquier cosa sin arribar significativamente a algo; además, con su añadida y abundante dosis de escatología lingüística cuyas conclusiones son fácilmente predecibles.
Hemos percibido que bastante gente se ha embullado con este asunto, pero aquí no todo el que quiere puede. Antiguamente los pretextos eran unas decoraciones que se colocaban, con orgullo, delante de la vestimenta; después se metaforizó a palabras o epígrafes que con delicadeza de orfebres ubicaban en las líneas iniciales de los escritos con la expresa intención de decorar los hechos y las narraciones. De allí sus orígenes latinizados prae (delante) y textere (tejer). En cualquier caso, el propósito invariable consiste en pergeñar desde los inicios qué-se-trae-entre-manos. Debe llamarnos a preocupación que los proponentes por el sector oficial de la ley nonata, aquella de vergonzosa recordación, y quienes en la Asamblea Nacional se devanaron los sesos en su absurda defensa han vuelto "por sus fueros" con la pretensión de erigirse propulsores de la norma a pesar de que ya exhibieron su crasa ignorancia resultó un adefesio técnicamente inaplicable y develaron los pretextos que prendían de sus "ropajes": el contagio y la imposición ideológica. Preguntamos: si no les parece que se bordearía un despropósito que para sancionar el reglamento interior y de debates de los diputados del Parlamento haya que pulsar la opinión de cualquier persona que asome sus narices por las puertas del Capitolio.
La universidad está comprometida permanentemente en expurgar los agentes exógenos y ajenos a sus propios espacios. La ignorancia es atrevida, pero no creemos que llegue a tanto. La comunidad universitaria, sin odiosas distinciones o separaciones, está llamada en esta hora crucial en pro de su libre existencia a protagonizar cuanta actividad propenda a concitar ideas, así también a practicar las diligencias a que haya lugar para que los diversos sectores de la sociedad, con amplitud de miras y preparación en la materia, concurran a los ámbitos de la universidad a debatir y ser escuchados.
Hay una aviesa intención del oficialismo de insistir con un proyecto de ley maniobrado de acuerdo con sus conveniencias políticas-ideológicas lo cual conlleva a cercenar y sacrificar innegociables principios intrínsecos a la vida y esencia de la universidad: pluralidad, autonomía, confrontación fértil de posiciones, libertad en los actos generadores de conocimientos, interacción epistemológica, vinculación dialéctica de los saberes, búsqueda de otros modos lógicos para aprender y enseñar.
Exactamente así la queremos y necesitamos: una universidad que permita el diálogo respetuoso. Una universidad donde encuentren cauces expeditos las distintas corrientes del pensamiento. Nos encontramos en la perspectiva de una nueva ley de educación universitaria cuyo objeto está obligado a plasmar los principios, valores, fines y procesos.
Simultáneamente, darnos una norma que estructure la organización, que viabilice su funcionamiento con absoluto sentido democrático.
Así la queremos y necesitamos: una universidad que se levante y proyecte en el concierto de las más prestigiosas y libres casas de estudios superiores del mundo. Exactamente así la queremos y necesitamos: una universidad dispuesta a transformarse, de verdad, a partir de sus propias motivaciones.
*Tecnológico de Tucupita
Fotografía:
Nelson Castro (El Nacional, Caracas, 10/03/11)
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Universidad
sábado, 12 de febrero de 2011
LIBELO

EL NACIONAL - Sábado 12 de Febrero de 2011 Papel Literario/4
Venezuela es la hora loca, repetida 24 horas
JUAN CARLOS BERTORELLI
Venezuela es el lugar donde no existe un apetito que no sea enorme. Es el lugar donde comprimimos los 500 millones de kilómetros del planeta en menos de un millón porque las ganas de tenerlo todo no nos cabía en el cuerpo. Queríamos tener desierto, nieve, llanuras, cordilleras y playas paraíso y seguro que nos hicimos amiguísimos de quien repartía todo eso para salir ganando o nos delantamos en la cola o, incluso, muy formalmente, acostumbrados a hacer colas para todo, llegamos al reparto antes que nadie, la noche anterior, a la 1 de la mañana con una silla de extensión, un minidividí y cinco películas quemadas o un teléfono de última generación para chatear o ver televisión o los dos a la vez.
Y logramos, como siempre, tener todo, las montañas, desierto, playa, selva, todo ya, de inmediato, rapidito. ¿Cómo no íbamos a tener los venezolanos un multipaisaje, un desborde geográfico, un decorado múltiple sobre ruedas con motor turbo y equipo de música con 12 espikers? Lógicamente, los venezolanos tenemos Venezuela.
Es el lugar donde el humilde hot dog deja de serlo y se convierte en plato fuerte. En Indonesia les tomó siglos desarrollar el Rijsttafel: un plato ensamblaje centrado en el arroz acompañado de múltiples contornos de carne y vegetales. En Venezuela, el perro caliente cambia mes a mes, es un plato dinámico que se mueve mucho más que el tráfico sólido de la ciudad. En enero tiene queso blanco y en febrero queso blanco y amarillo.
En marzo tiene salsa de cebolla y en abril salsa de ajo. En mayo todas las anteriores y trozos de aguacate. La pobreza barroca del trópico convirtió el perro caliente, un divertimento sajón, en la fachada de una comida completa, el churrigueresco gastronómico. Abundante en colores e ingredientes, parco en nutrición.
En Venezuela no hay usted. Incluso tú es una lejanía. Aquí tenemos mi amor, mi gordo, mi vida o mi corazón para conocidos y desconocidos. Preferiblemente para desconocidos, porque no hay desconocimiento que aguante por mucho tiempo los latidos al unísono del: mi corazón.
La exageración de los tepuyes, montañas exhuberantes saliendo de la nada acaso sean un símil adecuado para las apariciones frondosas en el pecho de las venezolanas. Desbordando presencia, dejando muy atrás el cuerpo que los soporta, los pechos de las venezolanas son formaciones fantásticas, obra del bisturí del cirujano transformado en varita mágica.
En Venezuela las lolas son el culto no oculto, uno de los tres deseos de los genios de los hombres y, por añadidura, de las mujeres.
Es Venezuela, tierra de gracia según Colón, el paraíso y el infierno de los perros, que perciben seis veces más intensamente los olores. A Venezuela se llega por el olor como a otros países se llega por mapas. El 20 por ciento de los ingresos de aún las familias humildes se invierte en artículos de cuidado personal. Entrar en el metro en la mañana es desayunar con el olfato. Las fragancias de cualquier producto ambientador multiplican aquí tres o cuetro veces su potencia, y el piso de tierra de los ranchos es regado diariamente por desinfectante intensamente perfumado a Brisa Marina o Campos de Violeta.
Las criollas conocen tres tallas: Small, Xtra Small e Intravenosa. Y cada día, pantalones, camisas, franelas, trajes de baño, enfrentados a un desbordamiento de carne en todos los frentes, pierden la batalla y dejan pasar más allá de sus límites carnes curiosas que insisten en asomarse, en un desfile de tejidos, adiposos o no tanto, que se muestran orgullosos a la vista de todos. ¿Impudicia? No realmente. Más bien convicción absoluta de su belleza esencial, que nada tiene que ver con los parámetros artificiales de Milano o New York, sino con la femineidad contundente y milenaria de la Venus de Willendorf.
El tráfico, fuente de constantes sobresaltos y de entretenimiento a granel gracias a la presencia de buhoneros que, a veces, recuperan el lejano pasado para reencarnar en salteadores de caminos, nos brinda un espectáculo excepcional en pro de la presentación personal: la limpieza de cutis motorizada. Es realmente un deporte de parejas, un show a dos cuerpos y dos manos protagonizado, esencialmente, por algún motorizado con cutis o espalda poblados de poros impuros, léase barros y espinillas, y su novia con aptitudes cosmetológicas dinámicas. En el primer semáforo en rojo o, acodándose en el hombrillo, la novia en cuestión empuja hacia atrás el cuello de la franela y procede a extirpar pequeños volcanes que disparan lava amarilla o negra entre sus dedos. ¿A dónde va a parar este producto natural? Generalmente a la misma franela del sujeto como pequeños blasones de limpieza de sangre. Muchas veces la limpieza es facial y entonces la novia se para frente a su jinete urbano, se inclina como para un beso, le coloca las manos en la cara, como para acercarlo, y entonces los pulgares hacen su labor vengadora: dos dedos contra la dieta de frituras, las empanadas, las tajadas, los tostones, la carne frita, las papitas, el chocolate. Lo que comenzó como un simple traslado entre un punto y otro se convierte en la cruzada estética del ángel exterminador.
Y si la falta de límites del venezolano es permanente, ¿cómo no iba a manifestarse desbordadamente en algo que también es para siempre, como los nombres propios? Whisroncer, por ejemplo, para dejar establecido durante toda la vida que el nacimiento del primogénito sería una gran celebración con whisky, ron y cerveza. Hmmmm, ¿cómo no celebrar toda la vida en un nombre la unión de los padres que hicieron posible la llegada de ese bebé? Basta con unir amorosamente algunas sílabas y ¡abracadabra!, aparecen nombres mágicos, cargados de décadas de amor como Anyamir, unión profundamente familiar del papá, Ángel, la abuela Yajaira, y la mamá, Miriam.
¿Puede trasladarse el epicentro de un sismo? ¿Moverse pausadamente por una de las congestionadas autopistas de Caracas? Puede, lo oyes acercándose a ti desde varios carros de distancia, emitiendo rugidos bajos y rítmicos.
Es otro de nuestros desbordes: envolver a los demás en nuestra música, quiéranlo o no, con generosidad derrochadora de decibeles ¿Puede terminar tanta dadivosidad en ruptura de tímpanos? Es posible, pero es un sacrificio que bien vale la pena por ese desprendimiento de compartir la música que llevas contigo. Claro, siempre cabe otra explicación a este fenómeno, donde la generosidad no entra, esa también tan venezolana demostración de poder adquisitivo, en este caso: oigan todos el equipo arrechísimo que me compré.
Y es que el consumo es uno de nuestros grandes desbordes. Nació chillando como un bebé llamando la atención y nació ya bien desarrollado; un bebé cubierto de pelos enroscados y espinillas, en la época de la Gran Venezuela.
Primero fueron los motorhome, torpes bestias que no encontraron en ningún lugar del país los servicios que lo hacen útiles en otros países: agua corriente y electricidad. Se arrastraban por calles donde escasamente cabían. Pero eran enormes y eso era lo que importaba: proclamaban a metros de su llegada el poder enorme de tu chequera. En los ochenta también dejamos nuestro nombre de venezolanos, ya nada teníamos que ver con aquella Venecia pequeña u otras pequeñeces, nuestro consumo ya era tan grande que pasamos a llamarnos ta’ baratos. Ahora el país tenía dos eslóganes: Venezuela suya y Miami nuestra. Hoy, llegando a 2011, nuestra voracidad es un jugador de video magnífico y absorto que engulle cada nuevo símbolo de consumo, pantallas planas, whiskys mayores de edad para jóvenes que no llegan a 15 años, fiestas de 15 años con la crema de los merengueros, Hummers, avionetas...
Obviamente, los venezolanos no podemos tener uno o dos mitos de creación polvorientos y estáticos. Nuestros mitos de creación son cotidianos y audiovisuales y llegan puntualmente a nuestras casas en horario estelar. Nos creamos y recreamos a nuestra barroca imagen y semejanza, diariamente. En decorados que combinan la fastuosidad dorada y chambona de tiendas de ocasión, la mucama se recrea en esposa de millonario, la humilde en acomodada, la despojada en opulenta, la ciega en clarividente. Es el milagro de la telenovela nuestra de cada día. Y posiblemente no sea casualidad que en tantas culturas la serpiente sea el animal de la creación: cuan adecuado para una teleculebra.
En los certámenes de belleza la creación y recreación es más radical porque transforma físicamente: la que llegó con su maletica adecuadamente provista de atractivos naturales, terminó saliendo al escenario con labios nuevos rebosantes de botox, senos recién salidos del paquete, cintura esculpida, muslos de estreno y unas seis frases de ocasión, sacadas de manuales de autoayuda y trípticos de UNICEF. El nacimiento de Venus, la creación de la primavera, en un país con sólo verano e invierno. ¿No es esa una maravillosa creación? Y esas son sólo algunas de las exageraciones enormes de la Venecia pequeña. Este es, entonces, un ensayo con secuela avisada. El Rocky, La guerra de las Galaxias, el Rambo de los ensayos. ¿Cómo no iba a ser exagerado, también, un ensayo sobre nuestras exageraciones?
jueves, 23 de diciembre de 2010
la exacta dirección postal del establo de belén

EL NACIONAL - Miércoles 22 de Diciembre de 2010 Primera Página/1
La vida entre escombros
Fotografía: NELSON CASTRO
Más de 50 familias de Altavista, en Catia, permanecen en el sector a pesar del desalojo y de que se desplomaron casi todas las casas. Algunos grupos familiares están dispersos: unos viven en refugios, mientras que otros custodian las viviendas y las pertenencias. Todos esperan que les adjudiquen un inmueble
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sábado, 20 de noviembre de 2010
abovedados


EL NACIONAL - Sábado 20 de Noviembre de 2010 Papel Literario/4
Boves anacrónico
ROLDÁN ESTEVA-GRILLET
El estreno de la película Taita Boves, del cineasta venezola no Luis Alberto Lamata, viene a reforzar el filón histórico de nuestra historiografía que ha partido, por lo regular, de obras literarias (Fiebre, Ifigenia, País portátil, Cuando quiero llorar no lloro) para el siglo XX, o de guiones ad hoc para otras épocas más remotas (Aire libre, Manuelita, Miranda regresa, Zamora: tierra y hombre libres). La experiencia televisiva ha servido a la cinematográfica y la proyección de telenovelas brasileras o colombianas han permitido descubrir un público entusiasta de historias ambientadas en el pasado, remoto o reciente.
Cuando una película dice partir de un texto literario, nadie aspira a que la versión fílmica calque, escena por escena, diálogo por diálogo, a la novela, cuento u obra dramática, ni siquiera que incluya todas las incidencias y personajes imaginados por el literato.
La "lectura" de parte del cineasta le permite cierta libertad de juego hasta en la manera de reestructurar el relato, suprimir o fundir situaciones y personajes, o cambiar la época, modernizarla. El mismo sentido del original puede contrariarse o variar substanciosamente, pues estamos ante otro lenguaje con otras exigencias de público, otros recursos y limitaciones.
Lamata ha declarado haberse inspirado libremente en la novela del psiquiatra y escritor Francisco Herrera Luque, Boves, el urogallo, de 1972. Pudo haber ampliado su fuente de consulta, pero la exitosa novela le pareció suficiente. No tuvo la precaución del autor original de esclarecer qué estaba documentado y qué era fantasía, quizá porque la interpretación del personaje Boves, como referencia a la crueldad y el odio racial en el imaginario venezolano de la guerra de Independencia, ronda el nivel mítico, legendario y cualquier cosa se le puede atribuir.
Pudo el cineasta haber partido de la idea de "corregir" la visión de Boves de parte de Herrera Luque, para dar una propia, y la impresión que deja en mi ánimo es que se contentó con una caricatura del mal. Pudo --por su propia formación en el campo histórico-- haber omitido aquellos pasajes que la historiografía moderna ha calificado como legendarios (el ajusticiamiento del músico Landaeta, supuesto autor del "Gloria al bravo pueblo"; cfr. José Antonio Calcaño, La ciudad y su música); o, por lo menos, haber evadido algunos anacronismos involuntarios de Herrera Luque, hoy puestos en evidencia ante la avalancha de estudios monográficos sobre la mentalidad y la cotidianidad del tiempo colonial y republicano. Y sin embargo.
Luego de esa lectura afiebrada de sus 17 años, Luis Alberto Lamata ha debido releer la novela de Herrera Luque, Boves, el urogallo, con otro espíritu ahora en la madurez, y con mayor cultura histórica, para atreverse a llevar a la gran pantalla la vida del antihéroe por excelencia de nuestra vida republicana. Con la experiencia acumulada de Jericó y de Miranda regresa, dos filmes de distinto valor pero ambos marcados por la reconstrucción histórica, uno podría esperar de su nuevo proyecto --si bien basado en una lectura muy libre de la novela-- que no caería en los anacronismos ya señalados del escritor. En efecto, Lamata se cuida de poner una cara dentro de un sobre y la presenta doblada y lacrada como se estilaba. Pero, lamentablemente, ha introducido otros anacronismos de su propia cosecha que paso a detallar.
Antes, permítaseme referir dos extremos inverosímiles.
Lo primero, el cuadro religioso --a medio pintar-- sobre el tema de la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, y que el niño José Tomás contempla intrigado. Una muy burda copia del fresco de "Adán y Eva expulsados del Paraíso" (Iglesia del Carmine, Florencia) de Masaccio, una obra renacentista, ajena por completo a lo permitido y promovido por la Iglesia, especialmente por razones de decoro impuestas por el Concilio de Trento, según las cuales las partes pudendas debían estar cubiertas. Resulta forzado, pues, que esa irreverencia pudiese representar la pintura religiosa de la época (fines del siglo XVII) aún para la provincia más apartada de la madre patria. Lo segundo, va al extremo opuesto: dudo de esa impecable y bellísima caligrafía Palmer con que Boves, ya hombre, identifica su pulpería La Libertad, caligrafía propia de escribientes asalariados y no de un expiloto dedicado al comercio de caballos y medianamente educado.
Y ahora sí, vamos a los anacronismos. Hay dos y están relacionados ambos con la música y el baile. Como se sabe, estábamos en plena guerra pero en todas las ciudades seguían dándose los banquetes y los bailes a según eran los triunfadores temporales: fuesen realistas, fuesen patriotas. Recuérdese que Bolívar pierde el Castillo de Puerto Cabello estando en un matrimonio en la ciudad.
Aunque las ciudades podían sufrir sitios terribles y hasta saqueos y violaciones, y las villas y poblados incendios y degollina general, lo mismo que las haciendas; la crónica registra, de parte de los contendores, esta particularidad, con la diferencia de los fines perversos de Boves cuando aceptaba o sugería un agasajo del género, a fin de tomarse la venganza cuando menos se la esperaba.
Pues bien, en dos ocasiones Lamata exhibe en su película una orquestita de baile con instrumentos de cuerda y, curiosamente, los músicos lucen pelucas dieciochescas cuando ya habían dejado de usarse como antigualla del ancien régimen en Francia y aquí, aunque no se hubiera establecido el nuevo régimen republicano, seguíamos las modas francesas; sin duda, hubo entre nuestros mantuanos de mayor edad quienes no se deshabituaron, sobre todo si era calvos.
Se sabe que el Marqués del Toro la usó hasta morir; pero más se mantuvo por un buen tiempo en ámbitos anglosajones, incluidos los líderes de la independencia norteamericana. El cineasta Lamata, no contento con empelucar a los músicos --detalle tomado posiblemente de laguna película inglesa--, fuerza más la situación ya no con algo desaparecido sino por algo todavía por aparecer.
El baile de salón de salón más difundido en la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX fue la versión francesa de la country dance, la contradanza, que era una baile de cuadrillas, donde las parejas se turnaban y no permanecían iguales y apenas se rozaban las manos (el hombre con el brazo en alto y la mujer apoyando su mano en la de él). Así pues, nadie permanecía por mucho tiempo con la misma pareja y el posible coqueteo era más de miradas. Bolívar fue un ferviente bailarín de contradanza.
De manera que la actitud de Boves de bailar a juro con la esquiva y displicente Inés, asiéndola por el talle, ciñéndose a su cuerpo y tomando su mano derecha con el brazo izquierdo elevado, resulta tan fuera de tiempo que desdice del cineasta en cuanto a su cultura histórica. Está bien que se quiera demostrar lo impetuoso que podía ser Boves y cómo gustaba de romper las normas aristocráticas con sus modales plebeyos, pero de allí a ponerlo a bailar un bolero ¿en 1813? Sólo desde 1840 se introduce el vals en nuestros bailes de salón y causa el mismo furor que ya había causado en Europa por permitir la toma del talle de la mujer y conservar la pareja por una o varias piezas y a dar vueltas y más vueltas por el salón según una cadencia dinámica del un-dos-tres.
Resulta más auténtico Boves bailando con sus negros y mulatos un joropo al aire libre, con arpa, cuatro y maracas, que esa truculenta irrupción en un baile de salón y, de paso, trajeado como si fuera un cabildante.
Dos críticas en cuanto a construcción de personajes y una de dirección de actor. Entre la Inés Corrales de Herrera Luque, intrépida e intempestiva y ante quien, al momento de la verdad, el Boves enamorado se delata impotente; y esta Inés de Lamata, coqueta y displicente, dispuesta a sacrificar su virtud para que el monstruo sacie sus ansias de macho invencible, todo dentro de una trampa oligarca para atentar contra su vida, me parece más afortunada la creación del escritor. El segundo personaje que resulta más bien flojo en cuanto a los datos de la historia es el mulato Andrés Machado, lugarteniente de Boves y antiguo mayordomo del conde de la Granja --a quien le tumbó la cabeza de un sablazo cuando se adelantó en representación de los caraqueños temerosos--; el cineasta lo presenta como un manso y dulce varón, tanto que protege a la monjita con ínfulas de magnicida de la ira del asturiano.
A propósito, si en algo no pecó el escritor fue en esto de colocar monjas fuera del convento. Las monjas eran todas criollas venezolanas, no así los monjes, por eso muchos monjes españoles tuvieron que emigrar o resultaron víctimas. El clero secular, los párrocos eran fundamentalmente criollo, no así las autoridades, los obispos y arzobispos que eran mayormente de origen español. Lo que debió haber sabido el cineasta es que las monjas, aunque vivieron en sus conventos las divisiones de la época y sufrieron las carestías y los sinsabores de la guerra, nunca fueron víctimas ni de saqueos o violaciones, tampoco de muerte. Y cuando salieron de sus conventos (entonces sólo cuatro en todo el país) fue a consecuencia del terremoto de 1812 que puso en peligro sus vidas y pasaron a vivir al descampado fuera de las ciudades y con la protección de todos por igual, hasta poder reintegrarse a sus espacios.
Sólo las clarisas de Mérida fueron trasladas por el propio obispo hacia Maracaibo, territorio realista, hasta que, ya reconstruido el convento, Mérida reclamó su retorno. Esto para decir que no había monjas en los pueblos ni acompañando a la población dentro de una iglesia, ante la amenaza de muerte de Boves, como a Lamata se le ha ocurrido presentar.
Y un último detalle, en cuanto a actuación: en muchas escenas Boves aparece con una botella de licor o de vino, como para dar la imagen de un hombre que actúa bajo los efectos del alcohol, sin embargo, el actor no asume nunca la gestualidad propia de un borracho, su manera de hablar, más bien está sobrio, pero con una botella en la mano. Salvo cuando opta por irse a bailar con sus llaneros, que sí se tambalea algo.
Se me podría replicar que la película y la novela, a pesar de referirse a un personaje histórico, no pretenden ser la historia; pero la ficción literaria y cinematográfica tienen el deber de la verosimilitud y no pueden "inventar" al punto de falsear, no por mala intención, sino por falta de documentación, dejando pasar todo tipo de anacronismos que solo delatan la actitud frívola o confiada con que se ha querido reconstruir una época no vivida.
Fotografías: Nelson Castro
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itinerario dentro del itinerario

EL NACIONAL - Sábado 20 de Noviembre de 2010 Papel Literario/3
Del viaje de la mujer
JOSÉ ANTONIO PARRA
Lances, lunares y luces es la representación del viaje de la mujer a través de su experiencia vital. El artificio de esta novela se basa en la recreación de la iniciación en los misterios de lo femenino.
El propósito de un cuerpo ficcional es la inauguración de un mundo otro, alterno al que viven el creador y el lector en su cotidianidad.
No obstante entre ambos mundos, el real y el de la ficción, existen multiplicidad de canales semióticos.
Uno de los aspectos mejor tramados de esta pieza está precisamente en estos canales de significado, en las analogías que se dan entre la obra de Helena Arellano Mayz y el teatrum mundis, no tanto como relaciones de causa y efecto, sino en tanto a la simultaneidad de eventos. Puedo decir que me causó grata sorpresa, mientras leía el texto, toparme "por azar" con un emblema que decía "Lucía" entre los signos de la urbe y que coincidía con el nombre de la protagonista de Arellano Mayz. También resultó sorprendente escuchar a una poeta --el mismo día que escribía esto y en circunstancias igualmente fortuitas-- dedicar un texto a Dionisos, cuando la construcción de Lances, lunares y luces es una puesta en escena de la epifanía del dios. Estas "coincidencias" son siempre signos de que estamos ante una obra bien desenvuelta.
De las primeras cosas que se aprecian en la novela es la bienvenida al lector a través de una rítmica en la que el tiempo padece una elasticidad retardada y que se disuelve en la imagen atemporal. Las atmósferas son cálidas, casi cinematográficas y el gancho inicial está en la trama doble con la que la escritora narra simultáneamente la historia de Lucia y la vivencia metaficcional con su perro --"su verdadero amor".
Casi de entrada se plantea el vínculo literalmente erótico con la fiesta taurina. En ello me atrevo a decir que la narradora reconoce su propia faceta de bacante, su vinculación extática con el despedazamiento en tanto ritual. Más allá del discurso narrativo, Arellano Mayz pone en evidencia su propia preocupación existencial en frases de gran densidad "ante la crueldad del juicio de la plaza y el peligro de enfrentar solos a la muerte, la última metamorfosis". De igual manera, uno en tanto lector se topa con sutilezas estéticas que están colocadas "trivialmente" en la pieza como su apreciación del perfume que "es una mentira que dice la verdad".
Pienso en las muchas analogías, en lo referido a la imagen, que existen en este texto y en tópicos de la obra de Jean Cocteau; como son el mito de La bella y la bestia y la puesta en escena de lo dionisiaco tanto en esta novela, así como en escenas del Testamento de Orfeo del cineasta y poeta francés. Mayz Arellano señala abiertamente al mito y sus imágenes son de gran vehemencia, casi aforísticas cuando muestran, por ejemplo, al "hombre sobrenatural con la guitarra".
Con un lenguaje ágil y ligero, la autora narra la vida de Lucía a través de sus romances; a través de la vivencia con tres toreros, que personifican al Cordobés, a Sebastián y a Luis Miguel, con quienes experimentó diversas facetas del amor en diferentes edades y con quienes recrea el mito de La bella y la bestia, así como su metamorfosis de Kore a Perséfone. Esta vivencia plantea un cierto nivel intimista en la aproximación de la autora a la piel.
De sus tres maridos venezolanos, los primeros dos son producto de reacciones poco reflexivas de la protagonista ante sus circunstancias. Decisiones apresuradas basadas en el "qué dirán". Así termina en un par de bodas "suicidas" con un drogo y un tipo muy poco "definido". Finalmente con Dámaso, su tercer marido, suerte de "dandy creole", alcanza la totalidad, la visión madura de la vida.
El hilo narrativo, sin embargo, atrapa cada vez más al lector por la potencia de anécdotas muy bien construidas. Con el paso de la historia el tiempo se hiperboliza, los años, al igual que ocurre con el fenómeno de la vida, pasan progresivamente más rápidos.
Aquí se observa otro de los aspectos que dan a esta obra gran nivel de verosimilitud en lo referido a la percepción de la temporalidad, en donde se le da mucho énfasis a la representación de los territorios insólitos del devenir. En esta escritora hay un denso conocimiento del viaje.
Absolutamente circular, el final de Lances, lunares y luces inaugura nuevos orígenes, da lugar a nueva vida desde la subjetiva de la mujer. En la resolución de la trama queda el lector con deseos de saber más, con ganas de inscribirse en la rueda que genera otra vida. En tanto espectadora de su propia vivencia, esta pieza es para Helena Arellano Mayz el punto de partida del viaje que vendrá.
Ilustración: escena del film "Boves" de Luis Alberto Lamata, según Nelson Castro (El Nacional, Caracas, 20/11/10)
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