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viernes, 10 de abril de 2020

MEMORIA Y MÚSICA


EL MUNDO, Caracas, 06/01/1959.
Arnold Stallbohm, Música y memoria, Memoria, Música,

domingo, 1 de marzo de 2020

PÓLVORA NO ES TINTA

Del libro de actas
Luis Barragán

Importa y mucho, dejar constancia de los  procesos de decisión que nos comprometen. Parecerá ocioso el asunto, pero hay discusiones y resoluciones celebradas y adoptadas en las más variadas entidades que, por mucho que nos afecten, ingresan a la frágil tradición oral y, luego, resultan cómodamente tergiversadas.

Solemos improvisar lo asistido, dicho y resuelto aún en las más modestas y también inevitables convocatorias y reuniones que nos conciernen en el ámbito privado y en el ciudadano, por lo que no extraña que los antes célebres libros de actas y las mínimas formalidades que acarrean, estorben perdiendo la memoria de nuestras jornadas. Sobran los equívocos, contradicciones y hasta falseamientos interesados  en cualesquiera entidades gremiales, académicas, deportivas u otras a las que pertenecemos, por cercanas que sean, incluso, tratándose de una junta de condominio, la empresa mercantil en la que  invertimos o la asamblea de ciudadanos que adscribimos.

Sentencia nada desventurada, el promedio de los partidos políticos perdieron el hábito de llevar y aprobar el acta de sus ya infrecuentes decisiones colegiadas y, a lo sumo, la prefabrican para llenar los extremos de la postulación de sus candidatos,  cuando se ofrece raramente la ocasión de concurrir a unas elecciones más o menos confiables. Nada extraña, por ejemplo, que no haya el fácil acceso, público e inmediato, a los expedientes partidistas que están bajo custodia del Consejo Nacional  Electoral (CNE), donde – suponemos – constan y rielan todos y cada uno de los actos decisivos que legitiman su existencia.

Hay casos de una mayor disciplina de documentación del esfuerzo organizado y compartido, aunque también de alteración o forjamiento en el supuesto de algún rédito personal, comercial o político. Valga acotar, la tendencia es a plasmar muy generalizadamente los asuntos de llevarse con cierta regularidad el acta devenida minuta, dificultando su eficacia jurídica.

La peste de la desinstitucionalización ha llegado a todos los rincones de la vida social y, con excesiva frecuencia, decide o resuelve un capitoste, por más que congregue a otros que corren  la misma suerte. Por ello, el libro de actas constituye un elemento exraño en los días que corren.

martes, 3 de julio de 2018

BITÁCORA

No pretendemos "fusilar" el aporte que se hace en otros medios digitales, sino - en la medida de lo posible - preservar aquéllo que, tememos, puede entrar en el extenso cementerio de las Web's. La postura quizá sea ingenua, porque tales contribuciones se multiplican, de un modo u otro. Posiblemente, lo que preservamos es el aporte que tenemos por origial y los comentarios que suscita. Valga acotar, el Blogspot tampoco garantiza esa preservación, aunque comparativamente es superior a otros medios, como el propio Facebook que, en ocasiones, se ha "tragado" una valiosa y densa información al abultarse en sus páginas. Nuestro blog tiene problemas de indexación: algunas veces, aparece la información buscada y, en otras, debemos realizar una minería de datos al acumular - apenas - cerca de diez mil archivos. De modo que, al permitirlo el tiempo disponible, como hemos hecho en oportunidades anteriores, aunque infrecuentes, tomamos fotografías como la de Plaza Venezuela en tiempos  remotos. La contribución es de Jerjes Meléndez Núñez:

Plaza Venezuela... s/f (foto atribuida a Helmut Neumann. Colección BN).
 
Frohmund G. Burger:  La esquina la ocupa la torre Polar nueva.

Jerjes Meléndez Núñez: Es una ilusión óptica de la vista satelital, lo que se ve es la sombra proyectada por la torre... en esta foto se ve que al lado está un pequeño edificio (un hotel) y aunque no se ve hay otro más a la izquierda...

Ricardo Rodriguez Boades: aquí esta igual que en la foto original...

Ricardo Rodríguez Boada: o hacemos la comparativa...
Mayarì Lòpez Nannini:Hay una calle residencial parecida más arriba detrás de los galpones del CNE.
 
Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10216363677140115&set=gm.10156453784333544&type=3&theater&ifg=1

lunes, 31 de julio de 2017

FRAUDE CONSTITUYENTE Y DAKAZO

Cuesta abajo
Nicomes Febres

* Ayer como a las 6 de la mañana sentí un ruido lejano, como una vuvuzela afónica y asmática y me pareció una sátira del marcial toque de diana de los mejores tiempos del chavismo con el que se iniciaba siempre la afrenta de cada elección, cuando se realizaba un evento electoral por quítame estas pajas y el difunto gozaba una bola insultando hasta a la gente normal sin dar replica, porque, como buen cobarde, nunca la dio. No sé si la vuvuzela afónica la tocó un mamador de gallo para vacilar al chavismo en su agonía, o lo tocó el último de los mohicanos del régimen ya moribundo. Por supuesto, fue una sensación que me hizo recordar como en película rápida a esta etapa tan amarga de la vida venezolana que sin dudas está por concluir, siempre y cuando tengamos el juicio para manejarla bien. El régimen está copado, que en términos médicos significa que está deshauciado y poco puede hacer ya por sí mismo. Solo nos toca ayudarlo a bien morir y enterrarlo muy bien para que no salga de nuevo y que la tumba esté muy pero muy profunda y esa profundidad depende de cómo administremos la victoria. Debe ser como el final de la Guerra Fría, cuando a pesar de que murieron millones de personas en todo el planeta, los gringos actuaron como si no hubiesen ganado y los soviéticos como si no hubiesen perdido. Ese es el arte de la Política.
*Veamos lo que sucedió. El régimen obtuvo una votación de 2.400.000 votos, usando todos los chantajes existentes y si a ello se le suma un razonable 10% de votos nulos, su votación real rodea unos 2.200.000 de votos, lo cual muestra la debilidad del régimen que ahora tendrá que enfrentar una agudización de la crisis política, económica y social. Esta cifra es un detalle menor porque el problema real es el problema militar y solo debemos concentrarnos allí. Paralelamente el régimen asesinó a 20 personas, lo cual es una monstruosidad para nuestros estándares porque no somos musulmanes. Analizado fríamente esto fue una debacle para el régimen y como tal debemos verlo, allá ellos si creen que les fue chévere. Aquellos que creen que la prostituyente valida o refuerza al régimen están más perdidos que el carrizo, porque ellos nunca han respetado la ley y nunca lo harán. El éxito de la etapa que concluyó ayer fue demostrar nuestra fortaleza y sopesar el apoyo internacional y esta campaña molió al régimen y no lo duden. La victoria se retrasará en la medida en que ustedes empiecen con esos aspavientos pendejos y esos temores y percepciones negativas, porque la pelea es peleando y ellos saben que están perdidos y la única carta que les queda es hacerlos sentirse a ustedes perdidos para exigir más en la mesa de negociación que necesariamente vendrá. Esta semana será crucial porque estos jugadores de aji ley que gobiernan serán unos forajidos, pero están resteados y están luchando también por su vida. Ellos saben lo que es una insurrección popular, y organizada más, con sabotajes, terrorismo, e infiltración de la resistencia entre sus cuadros. Además, los militares también saben que en cualquier confrontación tendrán que actuar como ejército de ocupación y su retaguardia será más peligrosa que el frente de batalla, porque si ellos no tienen una actuación rápida ahora, el ejército venezolano dejará de tener espacio dentro de una sociedad democrática venezolana. Esta semana los militares tendrán que resolver su dilema: o se entierran como institución o se lavaran un poco la cara, solo un poco. Lo único lamentable del evento de hoy fueron los nuevos mártires que engrosarán nuestro martirologio, en especial porque fue causado por la fuerza armada nacional bolivariana y esos muertos se cobran muy cara políticamente, todo lo demás fue ganancia. Y si alguien tenía la esperanza que retiraran la prostituyente en el último momento, allí no puedo hacer nada, porque ser pendejo no es un buen rasgo en la lucha política. Lo dejo hasta aquí porque voy a leerme por enésima vez el Arte de la Guerra de Sun Tzu. Se los recomiendo. Y como decía don Antonio Aragón: arriba corazones.

Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10213001334488820&set=a.2324650196458.132741.1255727869&type=3&theater

Crónica para 2080
Nicomedes Febres

Acostumbro leer las memorias de los venezolanos corrientes que en el pasado escribieron con certidumbre lo que vieron y vivieron en sus días. Fueron jefes civiles, telegrafistas, visitantes extranjeros, cortesanos del poder o amanuenses, quienes escribieron la verdad sobre el tiempo pasado, muchos de manera latosa o ingenua, pero siempre con la verdad impresa. Si no hubiese sido por un jefe civil caraqueño del tiempo del general Gómez, o un patiquín de la misma época, no hubiese podido escribir el libro sobre la historia de las prostitutas en Venezuela. De modo que es un estímulo para que un pelagatos como yo pueda escribir esta crónica de hoy, y así algún caraqueño en el año 2080 pueda entender y conocer de primera mano lo que estamos viviendo los venezolanos en la Caracas de ahora, que le cuesta escribir a los periodistas abarrotados de malas noticias. Le diría por ejemplo: estimado amigo del año 2080, ayer martes 25 de julio de 2017 no tenía dinero en el bolsillo porque el viernes no había dinero en el banco donde tengo la cuenta corriente y era la tercera vez que asistía al sitio durante la semana pasada porque nunca tenían dinero para cambiarme un cheque de solo hasta treinta mil bolívares, que es la moneda actual de Venezuela. Al cambio real, ese de la calle, eran unos tres dólares y medio, lo máximo que cambian los bancos por día en este país. Parece ser que entre el narcotráfico y el régimen acapararon todo el efectivo que tenía el Banco Central de Venezuela para comprar votos el próximo 30 de julio cuando el gobierno de maduro convocó a una constituyente ilegítima para arrasar con cualquier vestigio de democracia y de disidencia. La leyenda urbana comenta, y yo lo creo, que el gobierno integrado por esos grupos delictivos posee galpones y grandes depósitos de billetes en efectivo para distribuir en las calle y pagar para que la gente acuda a votar en la prostituyente, como hemos decidido llamarla los venezolanos. Una suerte de dakazo de última hora. Apurado porque debía llenar el tanque de gasolina aprovechando que había llegado el vital líquido a una estación de servicio cercana, opté por darle prioridad a la búsqueda de dinero por cualquier eventualidad. Como hace varios días se autorizó a algunas cadenas de abastos y farmacias a cambiar un monto de dinero en efectivo por un tarjetazo de débito, con la condición de que comprásemos algún producto, me fui entonces al automercado y a la farmacia cercana pero en la farmacia se negaron aduciendo que tenían el servicio pero no tenían efectivo para cambiar, aún a las diez de la mañana. Aprovechando que estaba allí, y como uno nunca deja de ser un iluso, pregunté por unas diez medicinas que necesito, pero como ya es costumbre no había ninguna. En el mercado no entré porque había llegado harina Pan, primera vez en tres meses, y había como mil bachaqueros haciendo cola y no me iba a calar la cola para cambiar el efectivo. Luego pasé por el kiosquero de confianza para comprar agua en botellas de marca conocida, porque el agua para tomar de Hidrocapital que llega a la casa, cuando llega, un día en las últimas dos semanas, está fétida y ocre de tanto sucio. Lo hago allí porque el monopolio de la venta de agua embotellada la tienen desde hace más de un año los kiosqueros, supongo a que deben tener un padrino más poderoso que los mercados y farmacias. El pana del kiosco, que también es mi bachaquero de confianza, viendo mi tribulación me preguntó si necesitaba efectivo, por lo me ofreció darme todo el dinero que necesitara pero me cobraba el 10% de más de todo lo que yo necesitase como comisión y así lo hicimos y anotó la transacción en una hoja de papel toda ruñida. Así está el mundo financiero de este país en este momento. Dado como están las vainas ahora de difíciles, me temo que en agosto montaré con un pana que hace carritos para vendedores ambulantes, una cadena de perro calientes con el concepto de banca universal. Lo que no sé es quién se puede encargar del negocio y de las solicitudes de crédito mientras me dedico a escribir pendejadas como ésta, pero les juro que todo es verdad.

Fuente:
https://www.facebook.com/nicfebres/posts/10212953391770282

martes, 21 de febrero de 2017

TAMBIÉN UN EFECTO TERAPÉUTICO

EL PAÍS, Madrid, 17 de febrero de 2017
 Columna
Verdad judicial y memoria
Fernando Vallespín

El poder judicial es, desde hace ya tiempo, uno de los principales actores de la política española: en el desvelamiento de las diferentes tramas de corrupción, en la evaluación de los excesos del poder financiero, en el tema catalán. Podremos estar más o menos de acuerdo con unas u otras decisiones, nos gustará o no que así sea, pero lo cierto es que su función reside en “poner orden” en el caos de las opiniones enfrentadas. Fija una “verdad”, la judicial, la única propiamente objetivable, corpórea, dentro de los sistemas democráticos.

Ahora le ha llegado el turno a la trama urdida bajo la sombra de la Casa Real. Al contrario de lo ocurrido en otros ámbitos, aquí sí hubo una anticipación de sus consecuencias mediante la abdicación del rey Juan Carlos. Sería extraño decir que ya se asumieron “responsabilidades políticas”, se supone que es una institución meta-política, pero fungió como tal. Al menos como una forma de apelación al perdón de la ciudadanía. La infanta Cristina pudo haberlo hecho también renunciando a sus derechos de sucesión. No lo hizo.

Los expertos jurídicos serán los encargados de señalar si la sentencia se ajusta o no a la jurisprudencia anterior relativa a la responsabilidad de los cónyuges con respecto a las acciones de sus maridos. Del mismo modo en que nunca sabremos la influencia de consideraciones políticas en una sentencia que ha tardado en producirse. Decir que las decisiones judiciales están exentas de crítica es tan banal como afirmar que la justicia es igual para todos. En un sistema democrático ambas consideraciones se dan por supuestas.

Lo más relevante del caso, a mi juicio, es que este cierre provisional no puede dejarnos indiferentes ante los hechos probados. La verdad judicial no apacigua la indignación; esclarece algunas incertidumbres, pero da paso a la vez al recuerdo de lo ya casi olvidado. Me refiero al hecho de que el caso Urdangarín, en plena coincidencia temporal con el de Bárcenas, en su momento fue la espoleta que abrió a la conciencia pública ese conjunto de prácticas corruptas que nos condujeron a contemplar con nuevos ojos a un orden político que hasta entonces había conseguido ocultar sus vergüenzas.

En este sentido, la verdad judicial tiene también un efecto terapéutico: disciplina nuestra mirada, contribuye a afianzar la atribución de responsabilidades lejos de las pasiones del momento y sirve de antídoto frente al veneno de la desconfianza. Pero no puede evitar removernos por dentro, haciéndonos recuperar la memoria de un periodo que puso a todo el sistema bajo sospecha. Este efecto catártico debería ser aprovechado para incentivar las prácticas de una sociedad vigilante y permitir reconciliarnos con las instituciones que sí funcionan.

Fuente:
http://elpais.com/elpais/2017/02/17/opinion/1487345876_815175.html
Fotografía invertida, tomada de: http://www.antena3.com/videos-online/noticias/espana/acusados-caso-noos-que-delitos-les-imputan_2016011100126.html

viernes, 2 de diciembre de 2016

ASIMILACIÓN DE LO VIVIDO

EL NACIONAL, Caracas, 28 de noviembre de 2016
Memoria, lenguaje e historia
Ofelia Avella 

Además de ser fascinante, la reflexión sobre el valor de la memoria y su relación con el lenguaje se va revelando como importante en un mundo que cada día acelera nuestra capacidad de conocer y sentir. Las presiones que ejercen los nuevos modos de comunicación apuran la percepción de las experiencias y a veces perturban la necesaria lentitud de todo proceso de asimilación de lo vivido. La rapidez aturde; subestima el valor del pasado. Deshace la ruta; extravía.
Los tiempos interiores piden su espacio para hilar los días y los años; para rescatarlos de un olvido que reduciría nuestra memoria a una versión bastante fragmentada de nosotros mismos. Cuando se mira hacia atrás desde la intimidad, tallamos una individualidad en la que se trenzan momentos que convergen en un presente más comprensible. Con la memoria colectiva sucede lo mismo. Asimilar un pasado compartido por muchos nos devuelve un presente distinto. Reconocido y asumido; susceptible de ser transformado y reorientado. Ambas memorias se implican y se enfrentan; se cotejan y confluyen en el ahora en que estamos. Cuando una falta, la otra se debilita, pues la interioridad germina en medio de unas circunstancias que se delinean como contexto histórico. Cultivar ambos modos de mirar hacia atrás salva de la amenaza de ser succionados por una espiral de ansiedad que nos desorientaría a todos por igual. Somos memoria y lenguaje, pero también historia, porque ni la vida ni las palabras nacen en el vacío. La cultura es en el fondo esta tríada.
La vivencia de unos tiempos registrados con premura deriva en procesos mal asimilados; en recuerdos dejados atrás, como desconectados del presente, y en palabras que pueden terminar atajando solo instantes, a modo de anécdotas o sucesos desperdigados, que poco tocan lo profundo. Por eso importa tratar de discernir nuestro centro de unidad, ese punto desde el que poder contrastarnos con referencias que nos encaminen. En medio del ajetreo diario, nuestro verdadero yo pide siempre reflexión para evitar que la existencia sea entrecortada. A esto debe tender la educación, sobre todo de la historia y de la lengua, creo yo, pues la conciencia histórica –configurada en palabras– nos constituye como personas y como nación.
Pensar, hablar, escribir, leer, escuchar a otros y reconocerse en ellos activa en nosotros la misteriosa posibilidad de acoger esos recuerdos que clarifican nuestro presente, pues “la manera de revivir el lenguaje es una forma singular de memoria”, como dice el filósofo español Emilio Lledó. Las palabras nos sustentan; fundan y crean mundos. Sostienen culturas, desvelan lo que somos, encauzan nuestras inquietudes y guardan nuestra intimidad. La memoria personal se va formando y estructurando en medio de un contexto de encuentro con muchos otros que también piensan y recuerdan; que dialogan y generan opiniones. Que inciden en sus circunstancias cuando hablan y responden, tanto a las situaciones como a las personas. Da la impresión de que tenemos que pasar por las miradas de los demás para descubrirnos en lo parecido y en lo contrastante; para conocernos en eso que nos acerca y distancia de sus mundos. Las experiencias sociales, todo ese bagaje de conocimientos acumulados y pasados por el tamiz de las más diversas opiniones, se nos ofrecen en palabras.
Ese pasado se conserva en la memoria de los libros, pero también en la tradición oral que se regala a cada nueva generación en toda historia familiar y en cada recuerdo de un maestro, de unos padres, de unos abuelos o bisabuelos, si se tuvo la dicha de conocerlos. Se trata de un proceso de apropiación activo: “Entender la historia es entender, más o menos conscientemente, la forma en la que hemos sabido incorporar, en la luz de las propias palabras, el significado de las ajenas” (Lledó).
Las crisis de memoria duelen y desorientan, pero toda dislocación es muy fértil porque obliga a mirar hacia dentro y hacia atrás mientras presiona al yo auténtico hasta que salga.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/ofelia_avella/Memoria-lenguaje-historia_0_964703539.html
Iustración: Edgar Guzmanruiz.

domingo, 18 de septiembre de 2016

A QUIEN PUEDA INTERESAR

Dejar un testimonio de lo hoy vivido
Luis Barragán


Confrontamos una dura, prolongada e inmerecida crisis que no tiene precedentes en nuestro historial republicano. Coetáneos y contemporáneos la sufrimos en cuerpo y alma, a diario, y cuando llegue el día en el que comencemos a superarla, legaremos nuestro testimonio a las generaciones sucesivas que la entenderán como una guerra no declarada del poder hoy establecido, con el saldo trágico de un ensañamiento ilimitado.

Nos tienta escribir sobre las vicisitudes políticas de la hora, como la inútil estridencia de la cumbre de los No Alineados, la confusión generada por actores que desean monopolizar la conducción de la MUD ante  un gobierno férreamente unido, así fuere por el presupuesto público que convoca a sus distintas corrientes, o las últimas detenciones de dirigentes opositores. No obstante, preferimos y deseamos ocupar el espacio haciendo un llamado a la necesarísima preservación de la memoria, ya que la creemos o decimos creerla garantizada por lo obviedad de lo acaecido.

Numerosísimos los acontecimientos que tejen veinte largos años, pierden su exactitud, naturaleza y significado por obra de una natural y también artificial sobresaturación noticiosa, banalizándolos, como muy bien lo saben los especialistas que asesoran al gobierno en el terreno del terrorismo psicológico. Sirvan como ejemplo, los eventos del  11-A que, pronto, el régimen versionó, neutralizó y manipuló, victimizándose a pesar de la tragedia que ocasionó, partiendo de la implementación del Plan Ávila, restándole toda la trascendencia que delata su más íntima esencia. Por cierto, frustrado el intento que hizo con las consabidas muertes y persecuciones de 2014 que pretendió imputar – increíblemente – a la oposición, incluida la que corrió a dialogar a Miraflores.

Somos testigos y protagonistas de grandes esfuerzos cívicos de lucha que reciben, como respuesta, la feroz y mórbida faena represiva de las fuerzas gubernamentales, revestidas o no de autoridad pública, pero – consecutivos – tienden a traspapelarse unos con otros, generando recuerdos confusos.  Algo absolutamente válido, cada quien desea tomar o acopiar fotografías que digan de su personal presencia en los actos opositores, aunque sentimos muchas veces que, compartidas en las redes sociales, quedan otras archivadas:  nuestra aspiración es la de aprovechar los recursos por ahora tecnológicamente disponibles, para convertirnos en cronistas decididamente históricos del siglo que todavía nos incomoda.

Cierto, los portales noticiosos abundan en archivos, textos e imágenes que nos orientan, mas tiende la red de redes a dificultar cualquier minería de datos, ya que suelen cotizarse mejor los hechos banales remitiendo los más sobrios a un vasto y, a veces, impenetrable cementerio digital. Posiblemente, la solución radicará en multiplicar y mantener aún más el testimonio de los blogueros, orbitando y explicando cada suceso que desee dejar como legado para sus sucesores, beneficiando a la más amplia comunidad que algún día reclamará una historia, una sociología y una psicología de lo vivido  y sentido en los capítulos finales de un régimen, si se quiere, universalmente inédito por toda la estafa política que representa.

19/09/2016:
http://www.diariocontraste.com/2016/09/dejar-un-testimonio-de-lo-hoy-vivido-por-luis-barragan-luisbarraganj/#

domingo, 31 de julio de 2016

MEMORIA Y TOTALITARISMO

Memoria política
Luis Barragán


Convertido en una característica fundamental del régimen, el ejercicio de la memoria política no encuentra cupo en medio de nuestras angustias, por muy reciente que se diga los hechos. Por todos estos años, ha avanzado un proceso inadvertido hacia el olvido de los asuntos públicamente compartidos que autoriza o dice autorizar la sola versión oficialista de las personas, el mundo y las cosas.

Culturalmente, nos ha predispuesto a solventar únicamente las urgencias de un presente que  enferma, cuyo agotamiento agradecemos para encarar los otros apremios que el sector gobernante – incluso – idea e impone. La historia reciente y remota, convertida en una superstición que lleva a la pérdida de una identidad común, simplemente “empava” en el nuevo siglo que, por definición, se presenta como una sucesión temeraria de acontecimientos.

A propósito de los comentarios que suscitó una obra publicada uno o dos años atrás, en la que Héctor Rodríguez Bauza recuerda una vida política que quizá ahora no tenga equivalente alguno, por los hechos y las reflexiones variadas y sucesivas que  la tejieron, un amigo de semejante itinerario, ya retirado del parlamento, nos comentó que no se atrevía a redactar sus memorias, porque no fueron tan atractivos y novedosos los hechos y las reflexiones que protagonizó, además de no contar con los recursos económicos para publicar un libro.  Inmediatamente lo desmentimos, pero – igual – reparamos que el desánimo no se debe sólo a la quiebra del mercado editorial venezolano, sino al convencimiento de un esfuerzo inútil que muy pocos agradecerán.

El amigo en cuestión que, por muchos años ocupó también la primera plana de los periódicos, frecuentando las emisoras radiales y televisivas, cuya modestia – por lo menos – lo hace testigo de hechos de trascendencia colectiva, lidia con un voluminoso archivo en casa que también debe explicar, aunque – por contraste –  hay otro, en parecidas condiciones, que insiste en sus columnas semanales para abultar el propio. ¿Cuál es el destino de ese testimonio? ¿Por qué desecharlo? ¿Habrá universidades que en el futuro intenten reconstruirlo, reconstruyendo las evidencias mismas que pueden y ya se pierden? ¿No habrá posibilidades de legislar para facilitar esa reconstrucción, generando las condiciones apropiadas?

La memoria política es la víctima inicial de todo régimen totalitario, pues, sin ni siquiera acometer la empresa de destruir directamente las evidencias, deja que el tiempo obre ferozmente para deteriorlas y pulverizarlas: bibliotecas y hemerotecas públicas dan cuenta de la importante pérdida de grandes colecciones también filmográficas. Nos parece, hoy nadie tiene idea de lo que fue realmente la era prefidelista en la Cuba que sufren,   porque naufragó esa memoria para dejar espacio al dogma dictatorial y, muy escasos todavía, fueron los testimonios de una dirigencia que, para mal o para bien, debió dejar un legado.

lunes, 11 de abril de 2016

MEMORIA DIGITAL



Bytes-pass

Luis Barragán

Impresiona el deterioro y la pérdida del patrimonio documental de familias enteras que, ya muy pocas veces, retienen  las más viejas fotografías de la estirpe. Importa el ascendiente y el descendiente inmediatos, conservar las facturas y certificaciones actuales e indispensables, pero no cargar con viejos y amarillentos papeles que ocupan un espacio físico y obligan al penoso gasto de su preservación, sobre todo cuando ya ni siquiera se saben con exactitud  del nombre de abuelos o bisabuelos.

 En el caso de las personas que tuvieron alguna relevancia pública en el país, no hay mejor notificación que la concedida en los lugares donde se mercadean los libros usados. Poblados por los restos de una biblioteca, cuyas colecciones más importantes se vendieron en otra instancia, a veces se cuelan imágenes y textos que escaparon del cesto de la basura, por importantes que fueren.

Contados son los que desean recibir en herencia el antiguo, grueso y delicado álbum de una iconografía prescindible, cuando – a lo sumo – está la frágil tradición oral que dice solventar – incluso – un problema de identidad. Menos, documentos y hasta objetos que dan testimonio del desempeño de un oficio o profesión del cada vez más remoto familiar de cuyo nombre nadie se acuerda, salvo que el prestigio sirva de credencial para alguna diligencia estrictamente utilitaria.

El asunto nos parece grave al tratarse de personas que, en el pasado, tuvieron importantes responsabilidades públicas y procuraron un archivo personal capaz de orientar a los historiadores, pero que tampoco sus herederos los donan porque no aprecian su importancia o, haciéndolo, no hallan institución capaz de recibirlos. El empleo de una trituradora de documentos ya es un lujo, por lo que los remolinos urbanos también son portadores de la memoria que cuelgan de los camiones municipales o anidan al pie de los árboles de una calle que los convierte en hábito, faltando un modesto cesto.

De una manera u otra, por las urgencias médicas que nos atropellan, tenemos noticias de los costosos y habituales “bypass”, pero no de la posibilidad de un blog gratuito y confiable para acumular esa herencia familiar, antes de desprendernos de toda evidencia física, que sirva a varias generaciones posteriores y no corra el riesgo de la pérdida del dominio por falta de pago. Una operación de “bytes-pass” que ha de aportar a la memoria familiar y la de cualquier tercero interesado, ordenada y centrada, aunque ya son varios los grupos, como el facebookeano Caracas en Retrospectiva, que publica remotas imágenes: so pretexto de la ciudad perdida, ya puede saberse de remotos rostros.
Ilustracion: Vito Acconci.
11/04/2016

lunes, 29 de junio de 2015

LA YA NADA NOTORIA HISTORIA



El Estado Olvidador (y una nota liscaniana)

Luis Barragán

“Entonces
              aparece a la intemperie
la seca reflexión de su cara
en el espejo de su sombra”
Juan Liscano

Mil veces citado,  Milan Kundera iniciaba una de sus más conocidas novelas con aquello de la lucha contra el poder dirimida por la de la memoria contra el olvido. Décadas atrás, nadie podía imaginar que la vieja Europa Oriental se transformaría en la nueva Venezuela, a pesar de las variaciones.

Días atrás, fueron trasladados los restos simbólicos de Pedro Camejo al Panteón Nacional como ocurrirá también con los restos materiales de Armando Reverón. Se dirá de un acto diligente, solapándose la realidad de un Estado Olvidador que aparenta resguardar la memoria, mientras que la hiere y borra: bastará con apreciar el debate que se dio en la Asamblea Nacional para concluir en la autorización de ambos y muy justos traslados, destacando el repertorio gubernamental de mentiras.

Opera realmente una bastarda manipulación propagandística de acuerdo con los fines más sagrados del régimen, no otros que los de su preservación a toda costa. El pasado únicamente es aceptado por inventario, tratando de incidir en la más profunda escolaridad.

El mejor recurso no  consiste no sólo en tapar (y taparear) sus inmoralidades actuales o las de un pasado que ya es bien ancho, pues se trata de década y media en el poder, incluyendo la violación de la Constitución que impuso, sino en dejar que muera la prensa: la de ahora y - muy fundamentalmente - la de antes. Todas las hemerotecas que dependen directamente del gobierno, están dejadas a su suerte y ni por una casualidad, se toman previsiones medio-ambientales, de digitalización u otras que eviten el olvido, pues, abaratando la tarea, el papel se deshace, la tinta se borra, el polvillo se limpia.

Muy cercano el centenario del nacimiento de Juan Liscano, recordamos que, junto a Arturo Uslar Pietri, entre otros, formó parte del grupo llamado Los Notables que contribuyó al diagnóstico cierto de un país, como al impacto de un pesimismo que caló hondo yendo o forzando la ida  hacia  Chávez Frías (y compañía) como la solución ideal. Se les pasó la mano, no nos cabe dudas, pero constatamos algo no menos cierto: la situación es peor de la que les tocó denunciar a los notabilísimos,, teniendo por diferencia éstos y sus equivalentes hoy no tendría ni tienen escenario posible, gracias a la abierta persecución y represión.

Fotografías: Arturo Uslar Pietri y Juan Lscano, tomada de Archivo de El Nacional.  Detalle de la gráfica de Jorge Luis Santos (2013), sobre la consabida obra de Martín Tovar y Tovar.
Post-data LB:  ¿Imaginaron alguna vez - Los Notables - quiénes sería los beneficiarios de sus ácidas críticas a la postre? ¿Existen hoy otros notables? ¿Cuándo se da ese fenómeno? Además, escribimos en La afición histórica: "Brevísima nota editorial.- El detalle de la fotografía de Jorge Luis Santos (2013) sobre la consabida obra de Tovar y Tovar, nos remite a Pedro Camejo, conocido desde la más profunda escolaridad como Negro Primero. Días atrás, sus restos simbólicos fueron trasladados al Panteón Nacional. Justo y merecido reconocimiento, sin dudas, aunque el contexto fue el más desfavorable porque – los usos y abusos de la historia – dio motivo para el revanchismo político del gobierno, cuyos voceros acusaron de racistas a los parlamentarios ausentes de los actos (buena parte, sin precisar fecha y horas de cada acto ya que no cursó invitación expresa alguna, además de la temeridad de asistir a ellos por razones de seguridad personal). Esas cosas no se hacen. Así de sencillo" (https://www.facebook.com/Hereditatis/photos/a.344230059062787.1073741871.154173528068442/508366049315853/?type=1&theater).

domingo, 31 de mayo de 2015

REAPARICIÓN

Érase un país
Guido Sosola


Veinte años atrás, teníamos veinte años menos. Dejé el envío por fax de los artículos que siempre escribimos a máquina manual, con copia al carbón para el archivo, entregándolos personalmente en las sedes de los ya extintos El Globo y Economía Hoy.

Buen pretexto para caminar o tomar el tren de Plaza Venezuela a La Candelaria y, al coincidir con amigos, conversar de vez en cuando entre jugos de cebada, pimientos y chistorras. No constituía temeridad alguna, tomar un taxi a la una de la mañana, en plena avenida por los años noventa del siglo pasado.

Bastaba con competir en ambas publicaciones, al remitirles los textos, sin necesidad de cabildearlos asomando la recomendación de in influyente. Cordialmente atendidos, en El Globo coincidían las más disímiles plumas, varias veces agitada la redacción, aceptando también trabajos largos, mientras que el  recinto de Economía Hoy parecía más selecto, en el viejo edificio Di Mase, hoy invadido, hasta que la familia huyó del país con todos los auxilios financieros que les dispensaron, en la recordada debacle bancaria.

Alrededor de veinte años atrás, el país estaba en la peor crisis, pero – desmitiéndola a la luz del amargo presente – la alta inflación no impedía el literal acceso a los bienes y servicios básicos, con anaqueles llenos como no imaginan las nuevas generaciones, distintas marcas de leche pausterizada o de café se exhibían en días de un mayor consumo que la de leche en polvo o de una taza confiada que no pudimos hacer en casa. No había la matazón anual que lamentablemente nos ha caracterizado, o alcanzaba para vestir decentemente, portar las prendas elementales y hasta escaparse a la libación y degustación en La Candelaria que tenía mejor mesa que el este de la ciudad capital.

La prensa, el parlamento y los partidos resonaban constantemente, sin las facilidades del medio digital que, parece mentira, en el presente tiene una rapidez que contrasta con la lenta pausa impuesta por la censura y el bloqueo informativo. Érase de otro país con alternancia en el poder, donde yo me permitía escribir en torno a los problemas que padecía, aunque también sobre temas variados y caprichosos: digamos, cada artículo era arbitrado, pues no fue otra cosa, sin palanca alguna, de vez en cuando aparecían mis textos hasta con envidiable ilustración, dependiendo enteramente del contenido.

Tenía veinte años menos, en una edad febril en la que necesitaba escribir tanto como respirar. Numerosos artículos quedaron en el tintero, pero – al verlos ahora – nos pega una nostalgia que es de futuro, porque hubo derecho al optimismo y a luchar por solventar los problemas, los del país y los míos.

Nada era perfecto y así como quedaron proyectos en el olvido, como el de una plaza para la estación de Sabana Grande de José Campos Biscardi, fueron muchas las ideas e iniciativas que no vieron concreción alguna. Sin embargo, había país y, simbolizado por los espacios públicos, en ésta década quedó sin hacerse la tal Plaza de la Revolución en La Hoya, cuyo diseño y maquetado se hundió – esta vez – como una promesa de Farruco Sesto en el farragoso terreno del despilfarro y de la improvisación de una impunidad dramática: él le costó demasiado a Venezuela y aquél, generoso y talentoso, es acreedor de nuestro agradecimiento.

Recomenzamos nuestro ejercicio, ahora de bytes. No quiero volver al pasado, pero tampoco deseo este presente. Empuñando el escudo de armas de la familia, por cierto, actualizado el diseño por mi amigo Rafael Mourad tiempo atrás, una manera de abrirse paso hacia el futuro es también opinando, fijando posturas, moviéndonos.

- Escudo de Armas.
- José Campos Biscardi: Maqueta de la obra ganadora del concurso del Metro para ser ubicada en Sabana Grande, cosa que nunca ocurrió (1981).
- Ministro Farruco Sesto: Proyecto para la Plaza de la Revolución en La Hoyada (2012).

Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionnacional/22697-erase-un-pais