Mostrando entradas con la etiqueta Ilustraciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ilustraciones. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de febrero de 2016

TRAZOS



De los reales que deben devolvernos (y Caldera ilustrado)

Luis Barragán

Es necesario decirlo a quemarropa: en más de una década y media de régimen, se robaron todos los reales posibles que se encuentran en sendas cuentas bancarias del extranjero.  Una mínima recuperación que la deseamos plena, de tan fabulosos recursos ayudará al arranque económico que marca la emergencia en Venezuela.

Por ello, un equipo de especialistas de Vente Venezuela, liderizado por María Corina Machado, junto a la fracción parlamentaria que no ha dejado de laborar intensamente, ha planteado – en fecha reciente - por ante la Asamblea Nacional, la conformación de una Comisión Especial para identificar y rescatar los activos del patrimonio público que la consabida y vasta corrupción logró sacar del país, enfocados particularmente en la asignación directa de los contratos suscritos por órganos y entes de la administración pública, desde 1999. Ya hay una experiencia acumulada por otros países que, al concebir y emplear una rigurosa metodología, conocida exhaustivamente la materia, lograron – por ejemplo, Libia – recobrar importantes capitales de procedencia irrefutablemente delictiva, con la aplicación de programas como STAR (Stolen Assen Recovery  Initiative, de la ONU y del Banco Mundial), FINCEN (Financial Crimes Enforcement Network, de Estados Unidos), Programa de Recuperación de Activos Robados (Unión Europea), ARIN (Asset Recovery Inter-Agency Network West Africa (África Occidental). Valga la coletilla, además de la voluntad política para la pronta reposición, resulta indispensable una correcta aplicación de los instrumentos que lo permitan, pues, también es válida la sospecha – sostenemos – respecto a las iniciativas improvisadas, cuasi artesanales y atolondradas que no garantizan a la  postre repatriación alguna.

Sobradas razones existen para reclamar que nos #DevuelvanNuestrosReales, porque se habla con asombrosa comodidad de aumentar el precio de la gasolina, pero suelen olvidar interesadamente que hay un realero fuera del país, producto de la corrupción, triquiñuelas y trampas tan inherentes al régimen, como el generoso subsidio a la dictadura cubana. Elementos estos que permitirán postergar el aumento, o – por lo menos – hacerlo en el marco de otro modelo económico probado y eficaz para no incurrir en el hábito de una enfermiza elevación del precio que nos lleve al propio desabastecimiento y hasta sorprendente importación, según acontece bajo la espesa sombra de un socialismo rentístico, parasitario y campamental.

María Corina ha versado sobre la posibilidad de contar con más de 30 mil millones de dólares al inicio de una transición democrática, mediante la devolución de esos capitales fraguados por el crimen. Una comisión parlamentaria, responsable y sobria, puede acelerar un trabajo que será decisivo para que Venezuela no traspase, como ya ocurre, las fronteras del hambre.

La propuesta es, apenas, una de las 178 medidas en materia económica que ha trabajado Vente Venezuela. No hay política (y agreguemos, política democrática), sin las sustanciales contribuciones al debate y a las realizaciones que, sencillamente, urgen con una vocación venezolanista, más allá de las actuales y amargas circunstancias.

Caldera ilustrado

Hemos buscado infructuosamente, la primera ilustración que se hizo de Rafael Caldera en la prensa venezolana, incluyendo a los medios que lo adversaron tempranamente. Por ejemplo, revisamos la colección de Fantoches (Caracas), entre octubre de 1937 y febrero de 1938, faltando algunas ediciones de la cuidadosa encuadernación de la hemeroteca de la Academia Nacional de la Historia, presumiendo que la célebre reacción de los uneístas frente a  Leoncio Martínez (Leo) tuvo por origen el trazo, pero – hasta ahora – luce seguro un texto que tuvo por epicentro el término “efebo”.

 La referencia humorística, por cierto, no necesariamente asociada a las ilustraciones (voz que preferimos antes que caricaturas), contó con una magnífica y generosa veta en el yaracuyano y, un primer vistazo a la vieja prensa, revela las naturales etapas en las que reflejaron su personalidad. Propio del oficio, las hay definitivamente figurativas y, otras, más abstractas, dependiendo – por supuesto – de aquellos elementos que lo emblematizaron, según la polémica política en boga.

Sostenemos, a pesar de nuestra escasa pericia en la materia, que las ilustraciones más interesantes toman determinados rasgos físicos del personaje, subrayándolos para generar un símbolo que prontamente lo identifique; las alusiones con las que éste destaca en la palestra pública, ubicándolo rápidamente según la intensidad del debate; o las frases que acuñó, popularizándolas. A modo de ilustración, respectivamente, la cabellera engominada, ordenada y brillante, fue un rasgo a resaltar;  las cien mil casas por año, promesa electoral de 1968, facilitó el motivo gráfico del caso; o el celebérrimo “!vamos a echarle pichón!” de un orador que también fue individuo de número de a Academia Nacional de la Lengua.

Respecto al trazo, no suele cotizarse el meramente figurativo, sino el creador de una simplificación o saturación de líneas, capaz de transmitir la opinión del ilustrador que, como buen sismógrafo, ha de palpar el momento político con fidelidad. Los hubo ensayando una estampa estilizada, frente a otros que, en pocas líneas, paradójicamente facilitaban su rápida identificación, o, en muchas, agazapando las arrugas faciales, advertían un Caldera contrastante – obvio – con una juventud, en la que, además, nos antojamos, resaltaban sus grandes y lozanas mejillas. Sin embargo, deseamos resaltar dos ilustraciones que nos remiten a la famosa, como exitosa, fotografía de la aludida campaña, con la mitad iluminada del rostro.

En una de ellas, a Eduardo Robles Piquer (RAS) le bastó trazar la cabellera y la quijada para remitirnos a la lejana juventud (El Nacional, Caracas, 25/09/1979); y, en otra, Peli ahorró sus habitualmente profusas líneas para recordarnos la vejez (Economía Hoy, Caracas, 17/10/1996). Quizá involuntariamente, ambas nos llevan a la cara con la que definitivamente se familiarizó la población, al compás del primer triunfo presidencial, e – independientemente de cualesquiera otras interpretaciones simbólicas – alimentan la hipótesis que, en una tertulia pasajera, alguien asomó: la punta de un iceberg de sapiencia y experiencia, pues, así se tratara de un adversario, Caldera inspiraba respeto por sus genuinas credenciales académicas al – apenas – gesticular algunas palabras.

Hipótesis que nos conduce a una convicción, ya que – como lo comentamos recientemente Marcos Fuenmayor Contreras y el suscrito – hubo referentes políticos demasiados importantes en los elencos de décadas anteriores, frente a los cuales se podía disentir, mas nunca desconocer el calibre ético e intelectual que ostentaban. He acá una diferencia nada pasajera entre los viejos y nuevos elencos, ahora demasiados contaminados por el fenómeno mediático.

Necesaria acotación, militamos en el partido que liderizó Rafael Caldera, reconocida y respetada su autoridad moral, ideológica y política. Muy pocas veces, quizá dos, tuvimos oportunidad de conversar con él en forma privada, en medio de las coincidencias y discrepancias que suscitaba, pues tampoco pertenecimos a la tradición calderista en el ámbito interno de la organización, algo que va más allá de lo que se concibe como corriente o tendencia.

Lejos de constituir una ofensa,  habla del reconocimiento acaso más auténtico hacia un referente político fundamental en nuestra historia contemporánea. Por ello, aceptamos la generosa invitación que nos hiciera Sara Lizarraga para integrar la Comisión Centenaria que ha articulado con mucho y ejemplar esfuerzo, porque – en definitiva – se trata del sembrador de un ideario en Venezuela que todavía se mantiene esencialmente en pie, aunque sean otros los escenarios que hoy nos ayudan a defenderlo y a actualizarlo, sin temor al siglo XXI que nos tiene por inquilinos.

25/01/2016

domingo, 4 de mayo de 2014

EL DEBATE DESCARICATURIZADOR

La palabra ahorcada
Luis Barragán


Disminuyendo las oportunidades y los recursos disponibles para realizar eventos similares en el país, CEDICE celebró su nuevo aniversario con una extraordinaria jornada de discusión pública de los temas más apremiantes de la actualidad, destacando la vigorosa presencia de Mario Vargas Llosa.  Gracias a las redes sociales que ayudan a recomponer los horarios, todavía nos imponemos de la conferencia y de las múltiples entrevistas y tertulias que el nobelista concedió, incluido el reconocimiento hecho a Arturo Uslar Pietri como el narrador y ensayista que aún el continente está pendiente de descubrir.

Deseando prolongarlos, por unos instantes supimos del debate público congruente,  respetuoso, sobrio, cordial, profundo y, a la vez, claro y sencillo.  Acotemos, de inevitable contraste con el deterioro que ha alcanzado en una democracia participativa formal,  arrollado el argumento a favor de la ofensa que abunda: demencialmente  descreditada por el poder establecido, la palabra sintetiza todos los riesgos que afronta o dice afrontar.

Antaño, afianzada por una convincente libertad de prensa, no hubo polémica duradera y fructífera que no estuviese afincada en la fuerza de los argumentos.  Eran pocas las expectativas para el dirigente social o político y aún el simple opinante en las lides vecinales o deportivas, que no esgrimiera convencida y coherentemente sus alegatos, prefiriendo el insulto y la golpiza como tiende a ocurrir ahora.

Un modesto vistazo a la ya remota hemerografía e, incluso, Diarios de Debates parlamentarios y edilicios, nos permiten constatar la calidad de una polémica y la disposición hacia soluciones políticas que ahora no encuentran equivalentes. Convengamos que las sesiones de la Asamblea Nacional están regidas por un Orden del Día sobrevenido, retando a la oposición con su equipaje cultural de mano, sin tiempo para prever y estudiar las más disímiles materias como hacía el entonces senador Rómulo Gallegos, según el comentario que Simón Alberto Consalvi una vez le hiciera a Ramón Hernández.

Autores de diferentes escuelas, como Uslar Pietri, Arístides Calvani o Rodolfo Quintero, jamás dirimieron sus diferencias a través de la inaudita violencia personal, convertido el periódico en una magnífica tribuna al alcance del ciudadano preocupado y requerido de explicaciones.  Ciertamente, consabida la crisis de los medios convencionales, los portales y demás recursos digitales pueden solventarla; empero, el problema no reside en las herramientas, sino en los propios actores atrapados por la banalidad y el fatalismo, ahorcada la palabra como el más firme compromiso del régimen consigo mismo.

Ilustraciones:: Arturo Uslar Pietri, según ilustración publicada en El Globo, Caracas, 04/09/1995. La otra, tomada de  la revista ëlite, Caracas, 13/09/1930. Puede decirse que es inédita, pues son ya varias las generaciones las que después que no vieron tan temprana y particular interpretación del personaje.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2014/05/la-palabra-ahorcada/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1032622

lunes, 20 de mayo de 2013

FIGURACIONES

Maduro y el arte figurativo
Luis Barragán


Naturalmente, la infopista se hace eco de las imágenes de toda persona que adquiera una cierta, mediana o alta relevancia en la opinión pública, por el cultivo de la disciplina política, artística, deportiva, científica, delictiva, astronáutica, jurídica, cinematográfica, filatélica, nanológica,  etc.  Nicolás Maduro apareció en la inmensa galería, sujeto a las más variadas interpretaciones que sólo el debate abierto puede generar. No obstante, Google lo ha complacido atendiendo el reclamo por aquellos trazos que lo deformaban físicamente, reportándonos un semblante que las agencias oficiales de noticias fatigan.

Excepto una modificación obscena y obcecada de su estampa, la que solemos rechazar y condenar por su inocultable inspiración escatológica, no  entendemos la preocupación de Maduro que ha de (pre) ocupar un poco a los psicólogos. Quizá se deba al gusto personal por un riguroso arte figurativo de detalles – incluso – asombrosos, concibiendo el realismo como la más exacta copia de la realidad, aunque el género conoce de varias escuelas de aproximación que  no, de pretendido y burdo calco.

Después del incidente ocurrido con el joven Yendri Sánchez en la Asamblea Nacional, la ofensa a la majestad presidencial luce como el delito preferentemente tipificado de todo acercamiento no consentido y, lo más alarmante, de toda discrepancia que se tenga con el personaje, por política que fuese. El vilipendio se asoma como nunca antes en el horizonte histórico,  obligándonos a Saturnino Angulo Ariza, Arminio Borjas,José Rafael Mendoza o Tulio Chiossone, por no citar los tratadistas actuales, para explicar la propia presidencia de Nicolás.

Los ilustradores y caricaturistas de la hora venezolana, porque los foráneos no sentirán la más mínima angustia, tendrán que poner sus barbas y bardas en remojo. Probablemente,  Tocorón sea la regla y la sede del Sebín la excepción para un Pedro León Zapata o una Rayma.

De las piezas retiradas de la gran red, muchas son inocentes y decentes, todo un ejercicio creativo. Sin embargo,  María Elena Ramos, Lorena González o Carmen Victoria Méndez, las periodistas que acostumbramos sobre una materia de la que poco entendemos, pero más degustamos, podrán orientarnos mejor sobre el renacimiento del arte figurativo – obviamente – convencional en el país del XXI.

Fotografía: Tomada de la red. Breve nota LB: Quizá imposible de quitar o de censurar en Venezuela, prosiguen las motivaciones gráficos a propósito de Maduro. Unas son franca y cobardemente ominosas, es bueno decirlo, al lado de otras bastante creativas.

sábado, 26 de enero de 2013

LA TRAZADURA LOPECISTA

La pedagogía política del trazo
Luis Barragán

Contamos con una larga tradición de estupendos ilustradores, tanto por su ingenio como por la técnica del trazo. Mensaje y estilo revelan una mordacidad extraordinaria, aunque - ciertamente - no sabemos la razón del fracaso de las ediciones humorísticas especializadas y periódicas en nuestra más reciente contemporaneidad, pues - décadas añejas - fueron no sólo destacadas y celebradas, sino objeto de la persecución que anhelaba la ausencia de toda polémica política.

Algo curioso, ya que el predominio de la cultura iconográfica permite suponer un mayor éxito de la didáctica política. Vale decir, la que se relaciona con imágenes de nuestra cotidianidad, pues - muy frecuentemente - el libérrimo diseño gráfico en el universo virtual apela a personajes emblemáticos, por ejemplo, Batman y Robin, para ventilar burlas, rabias y otras facetas que la inevitable discusión pública prodiga.

Valga la coletilla, por supuesto que hay ilustradores y motivos que hoy festejamos, pero no adquieren la popularidad y contundencia que presuntamente conceden otros autores (anónimos) y los referentes que forman parte de la industria cultural. Por ello, al volver la vista atrás, entrando en escena aquellas figuras de cuño histórico, se evidencia una pedagogia necesaria de recuperar.

Eleazar López Contreras protagonizó innumerables caricaturas, término que no nos gusta mucho, aún muchos años después de abandonar el gobierno y desaparecer físicamente.  Supervivencia interesantísima, porque - además - nos permite una hipótesis quizá temeraria: su extrema delgadez, incluyendo el emblemático cuello, era fácil de dibujar y difícil de innovar para la sátira. No obstante, por la creatividad de sus intérpretes, disfrutamos de piezas que ojalá sepan algún día de una decidida compilación y publicación.

A modo - precisamente - de ilustración, descubrimos la competente perspectiva de Pardo que, economizando trazos, estampa al general con absoluta eficacia, estimulando el interés por una publicación tan particular como "Fantonches". Leoncio Martínez, su director, de quien hemos visto varias contribuciones en El Nuevo Diario del llamado "gomezalato", lo creemos un surfista en medio de las dificultades políticas de un siglo XX que ya se expone distante, presto para el olvido, sorteando la persecución.

Pardo contrasta con la versión ¿hierática o barroca? de Zapata, quien sombrea al tachirense como no lo hace Ugo, con su característico y poco renovado estilo. RAS reivindica el cuello, logrando unos hilos memorables en el marco de la curvilinea que lo identificaba, salvaguardo los anteojos, lentes o gafas.

Un cuarteto de piezas que tiene las huellas de otras coyunturas, porque Pardo apuntaba a la incertidumbre de una situación propia de toda transición, diferente a Ugo que posiblemente se hace parte de esa suerte de post-lopecismo que celebró al tachirense -  nada más y nada menos - como precursor de la democracia venezolana. Eduardo Roble Piquer (Ras), retrata al reivindicado demócrata, luego senador vitalicio (aunque la iniciativa tuvo sus motivos y  bemoles exactamente políticos), mientras que Zapata sabiamente ironiza al entonces Presidente Herrera Campíns por aquello de "tranquilos y sin nervios".

Bien valdría una consideración más serena de tales aportes artísticos, pues la exégesis histórica lo amerita. Y, cuando lo actual irremediablemente se desactualice, algo que es entera angustia de los  detentadores del poder, habrá tiempo para capturar las millonarias atenciones que ha recibido Chávez Frías de humoristas, ilustradores y caricaturistas de extraordinario calibre, aunque los hay de bajo cabotaje por sus prejuicios, más que una mirada creadora a lo que ocurre en este lado del mundo, como un día lo supo Cipriano Castro, hay una burda artillería imitada prontamente en las redes sociales.

Ilustraciones:
Pardo. Fantonches, Caracas, nr. 525 del  08/02/1936.
RAS, para un texto de Luis Cordero Velásquez. Élite, Caracas, nr. 1811 del 11/06/60.
Ugo, para un texto de Ricardo Combellas. El Diario de Caracas, 28/02/82.
Zapata. El Nacional, Caracas, 05/05/83.

lunes, 11 de junio de 2012

CUBA ESTÁ A LA VUELTA DE LA ESQUINA

EL PAÍS, Madrid, 11 de Junio de 2012
LA CUARTA PÁGINA
Cuba: abróchense los cinturones
 Leonardo Padura 

Aunque a paso lento, la sociedad cubana está viviendo un importante proceso de reajuste. Y quizás debido a la misma significación política y económica de esa transformación del tejido social, el movimiento de cambios impulsado por el gobierno exhiba ese carácter, en apariencia y en realidad, tan pausado.
En cualquier caso, ya es un hecho que, como parte del programa de “actualización del modelo económico”, en el año anterior han desaparecido del sector estatal 140 000 plazas, mientras existe un propósito expreso de que este año se eliminen otras 170 000, en busca de la cantidad prevista, que ronda (por encima o por abajo) el millón de empleos por racionalizar. Al mismo tiempo, ya en los primeros meses del corriente 2012 eran más de 370 000 las personas que en el país se dedicaban a la revitalizada y ampliada modalidad de “trabajo por cuenta propia”, cifra que solo se puede haber logrado (incluso si se suman todas las plazas ya eliminadas y las que se prevé eliminar en estos meses) con el acercamiento a esa modalidad de ciudadanos que no tenían vínculo laboral oficial de ningún tipo. Dicho en cubano: gente que vivía del “invento”.
Mientras se está produciendo ese movimiento laboral forzado o voluntario, la tendencia al aumento de los salarios estatales se ha estancado (el promedio anda por los 450 pesos, unos 17 euros), y se advierte que los sueldos no se incrementarán hasta tanto los índices de productividad no crezcan convenientemente, se reduzcan los empleados públicos, y se elimininen las llamadas “gratuidades (o subsidios) indebidos”. En otras palabras: un plan de austeridad y recorte... Para complicar lasituación, es un hecho que los salarios estatales ahora resultan más insuficientes para vivir, pues se han incrementado los precios de muchos productos prioritarios (alimentación, aseo, etc.).
El movimiento social de una parte considerable de los cubanos hacia la pequeña empresa privada se convierte, entonces, en la única alternativa para muchos de los que perderán, por una u otra razón, sus puestos de trabajo para el Estado (que empleaba a la casi totalidad de los ciudadanos). También lo será para aquellos que, aun sin ser parte de los despedidos, traten de procurarse una economía más desahogada de la que les permiten los salarios oficiales.
Es un hecho que los salarios estatales ahora resultan más insuficientes para vivir.
Pero, en las actuales condiciones económicas y con los rubros en los que se autoriza el ejercicio del “cuentapropismo”, surgen las grandes preguntas: ¿hasta dónde ese controlado y limitado sector privado podrá crecer para acoger a nuevos “empresarios” (poncheros, dulceros, restauradores y alquiladores de habitaciones) y “empleados” (dependientes, camareros, encargados de la limpieza, etc. de esos negocios particulares)? ¿Resistirá la economía interna que se abran más cafeterías, “paladares” o puestos de venta de bisutería barata? ¿Serán la mayoría de empleados estatales con salarios insuficientes y congelados los potenciales clientes de ofertas que, por una simple merienda o el ajuste de una llave de paso de agua (solo el servicio de ajuste), pueden llevarse la mitad y hasta la totalidad del sueldo diario de un trabajador?
Resulta evidente que el resorte ha alcanzado el máximo de su tensión en ese terreno, pero que la política de eliminación de plazas continuará y los salarios no aumentarán en un buen tiempo… lo cual puede generar una complicada situación social en un país donde, a la vez, se eliminan subsidios y se convoca al trabajo y la productividad con consignas muy parecidas a las del pasado –pues si algo apenas ha cambiado en Cuba es la retórica oficial, a pesar de las llamadas a un “cambio de mentalidad”.
Para el ciudadano común y corriente resulta difícil entrever soluciones para ese inevitable conflicto. Y, a juzgar por la lentitud y discreción oficial con que se desarrolla el proceso, parace ocurrir lo mismo con las instancias que rigen y regulan los cambios en la sociedad y la economía.
En el horizonte cubano existen tres regulaciones cuya modificación se debe concretar en un plazo más o menos corto (para las expectativas de la gente): la entrada en vigor de las modificaciones de las leyes migratorias, la apertura a más inversiones extranjeras y la admisión de que funcionen cooperativas de obreros y hasta de profesionales.
Las dos primeras medidas previstas, aunque con efectos hacia el interior, tienen su complemento en el exterior, en un momento en el que la crisis económica mundial ha arreciado en Europa, uno de los polos más importantes de esa posible relación. ¿Cuántos cubanos que se trasladen a España pueden contar con la esperanza de obtener trabajo cuando los españoles no lo encuentran? ¿Cuántos empresarios medianos de esa zona del mundo estarán dispuestos a iniciar una aventura en la isla del Caribe? Y la tercera disposición esperada se topa con otra interrogación complicada: ¿cómo adquirir los materiales que necesitarán para su trabajo algunas de las posibles cooperativas si solo el Estado puede importar con carácter comercial?
A esas preguntas se puede sumar la peculiar posibilidad, últimamente tan mencionada, de que empresarios o incluso emprendedores cubanos o cubanoamericanos radicados en Estados Unidos participen en rubros concretos de la economía insular. Pero la realidad es que esa aspiración continúa siendo inviable incluso si el gobierno cubano les abriera puertas, pues las propias leyes norteamericanas, con las del embargo/bloqueo a la cabeza, siguen alejando la concreción de ese sueño que algunos acarician y sobre el cual hasta viajan a La Habana para dictar conferencias dedicadas a esta fantaciencia. Por lo pronto, de la emigración cubana asentada en el vecino del norte solo podrán venir algunos miles de dólares para apoyar la apertura de otra cafetería, o la compra de un apartamento o un auto para dedicarlos al alquiler. Sería más de lo mismo, y en cantidades económicamente poco significativas para un país urgido de inversiones, especialmente en superestructura e industria.
El destino de muchas de las personas despedidas caerá en una coyuntura de muy difícil solución
Hacia el interior del país, el aumento previsto de la productividad en la agricultura con la política de entrega en usufructo de tierras estatales ociosas, de la cual se espera(ba) provocara una reducción de precios en los productos alimenticios, aun no ha rozado siquiera su objetivo, al parecer por dos razones: por el enorme déficit de productos que existía y por la entrada en competencia de la gastronomía privada, más la posibilidad de vender esos productos a empresas estatales (hoteles, por ejemplo).
En el terreno de las inversiones, hoy Cuba hace una gran apuesta con la modernización del puerto de El Mariel –unos 50 kilómetros al oeste de La Habana-, para convertirlo en uno de los más capaces y modernos del Caribe. Con capital y técnicos brasileños involucrados en la obra, de seguro El Mariel cambiará su destino y dejará a la bahía de La Habana la función de puerto turístico... Pero ¿qué se importará y exportará en grandes cantidades por El Mariel? ¿De dónde vendrán los cruceros turísticos que atracarán en La Habana si casi todos están vinculados a empresas y capitales norteamericanos? ¿Cuántos trabajadores podrá absorber este objeto económico una vez terminada su construcción? ¿Será cierto que allí funcionarán “maquiladoras” chinas?
Quizás el venidero período de sesiones de la Asamblea Nacional, a mediados de año, pueda arrojar alguna luz sobre varias de las interrogantes y perspectivas de esta compleja encrucijada económica, social y, por supuesto, política. Quizás.
Porque a estas alturas del recuento parece indudable que aun cuando sea insoslayable aumentar de la eficiencia productiva y que conseguirla pasa por la eliminación de puestos de trabajo en el sector estatal, también es evidente que el destino de muchas de esas personas despedidas caerá en una coyuntura de muy difícil solución –social e individual. Especialmente complicada se muestra la situación para el sector de la población que anda cerca de los cincuenta años o por encima de ellos, y que, a pesar de su alto nivel cultural y educacional (o precisamente por ello), les será más complicado reciclarse como empresarios privados o trabajadores por cuenta propia con habilidades y energías que muchos de esos cubanos no poseen… Así, para la generación que creció trabajando para el futuro mejor, el porvenir les está llegando como un presente de incertidumbres en el cual no cuentan demasiado los sacrificios del pasado sino las habilidades con las que entrarle de frente a un entramado social donde comienzan a regir otas reglas de juego. Y el partido, como se dice en términos de béisbol, parece ser al duro y sin guante.


Ilustración: Enrique Flores 

Nota LB:

El motivo de la ilustración es magnífico, aunque nos causa gracia el solo imaginarlo en las manos de los ilustradores del extinto diario "Economía Hoy, Caracas. Quizá lo emplearon, habría que indagar, aunque - seguramente - algo hubiesen hecho con el avión sugerido.