La falacia ad ignorantiam de Aristóbulo Istúriz
David Morán Bohórquez
Esta tarde el profesor Aristóbuo Istúriz volvió a repetir que “si quitamos el control de cambios nos tumban” y de nuevo repitió que “El control de cambios es una medida política no es una medida económica”. Tales argumentos, dirigidos a su audiencia partidista, los viene utilizando desde hace ya algunos años. Ya son, diríamos, marcas registradas del funcionario.
Una falacia es un razonamiento engañoso o erróneo (falaz), pero que pretende ser convincente o persuasivo. Cuando el vicepresidente Istúriz asegura que “Si quitamos el control de cambios, nos tumban” pretende defender la verdad o mentira de esa afirmación por el hecho que no se puede demostrar lo contrario. Es lo que la ciencia lógica denomina llamada a la ignorancia o falacia ad ignorantiam.
¿Que controla el control de cambios?
Si no hay cambio, ¿para qué el control? le argumento al profesor Istúriz. El cambio Dicom, es una ficción, no un mercado. Es un tablero que maneja el BCV para depreciar el bolívar, es decir el salario de la gente. Nunca han publicado quiénes ofertan, quiénes compran y cuáles cantidades se transan. El Dicom no existe por eso los precios se arbitran por el precio del mercado offshore, que tampoco es un mercado cambiario como tal.
El otro “mercado” el preferencial de divisas o Dipro, tampoco es un mercado. Es una bolsa Clap de divisas petroleras, escasas, insuficiente e irracional, que el gobierno maneja a su antojo y al de los banqueros extranjeros, que han tenido, la preferencia del gobierno de Maduro, quien, por ejemplo, afirmó el 17 de mayo que en 20 meses habían pagado 35.000 millones de dólares y que “nosotros hemos cumplido con todas nuestras obligaciones internacionales”
Mientras en Wall Street cobraban, ¿que pasó acá?
Que el control de cambio mató el salario de los trabajadores, Lo depauperó. El control de cambio es un instrumento de depreciación directa del bolívar, como han hecho desde el año 2013.
A partir del 1ro de septiembre el salario mínimo en Venezuela quedó establecido en 22.576 bolívares, que a la tasa Dicom de hoy de 660,73 son 34 dólares, más cesta ticket alimenticios por 42.480 (64 dólares) tenemos que el ingreso mínimo mensual es de 98 dólares mensuales, 3,2 dólares diarios. El precio de la Canasta Básica Familiar -CBF- del Cendas (El INE no publica cifras desde 2014) de agosto de 2016 fue Bs. 502.881,34, es decir 761 dólares, impagable por una familia de 5 donde todos cobren salario mínimo.
Así se han pauperizado los salarios de los trabajadores públicos, de las empresas de Guayana, de las cementeras, de las torrefactoras de café, de las automotrices, de los trabajadores de Pdvsa, de los militares, de profesores universitarios. En fin, nadie escapa de la depreciación del salario que ha causado el control de cambios.
El control de cambios mató la producción nacional, las exportaciones, las inversiones. El control de cambios trajo las colas, el desabastecimiento, el racionamiento. Trajo las bolsas Clap.
Al final ¿qué controla el control de cambios? ¿los precios? ¿la inflación?. La inflación de alimentos está en 585%, una verdadera desgracia.
Y son muchas más las pestes que trajo el control de cambio, como por ejemplo la rapiña y la corrupción más grande e inmoral que haya tenido país alguno.
Lo que si no es un argumento falaz, es que a los gobiernos mediocres y corruptos los tumban cuando impiden que la mayoría se exprese a votos. Usted es profesor de historia, Aristóbulo.
Fuente:
http://www.lapatilla.com/site/2016/10/11/david-moran-bohorquez-la-falacia-ad-ignorantiam-de-aristobulo-isturiz/
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domingo, 16 de octubre de 2016
domingo, 16 de agosto de 2015
FACTORES
LA RAZÓN, Caracas.
Víctor Álvarez: “El descontento es enorme”
Enrique Meléndez
El economista Víctor Álvarez afirma que el gobierno tiene a la mano una serie de mediadas que, si son tomadas este mismo año, lograrán efectos positivos para estabilizar la economía.
En cambio, si el gobierno mantiene el régimen de cambio múltiple, “la situación económica y social se va a seguir deteriorando”, según expresa el también profesor universitario e investigador del Centro Internacional Miranda y Premio Nacional de Ciencias.
¿Está consciente el gobierno de la precaria situación que vive el venezolano, a propósito de la escasez y alto costo de la vida que se han desatado sobre la economía?
Yo creo que el gobierno tiene un cierto nivel de consciencia del fenómeno de la escasez, del acaparamiento y de la especulación y de todos estos problemas que azotan a la población y generan un creciente malestar que pudiera tener un alto costo político en las próximas elecciones a la Asamblea Nacional.
De lo que no creo que esté consciente el gobierno es de la esencia de ese fenómeno, de las causas que provocan esta problemática que le sigue atribuyendo a la llamada guerra económica, sin reconocer ningún grado de responsabilidad que tienen las desviaciones y errores de la propia política económica en todo el problema de la caída de la producción, desabastecimiento, escasez, acaparamiento y especulación que, en gran medida, son provocadas por políticas económicas que hoy lucen totalmente agotadas.
De modo que si bien yo creo que el gobierno tiene conciencia de lo que pasa, no ha logrado comprender todavía la naturaleza de la crisis y el grado de responsabilidad que tiene en su superación. El gobierno tiene al alcance de la mano un conjunto de medidas que si las aplicara este mismo año, antes de las elecciones, lograrían efectos muy positivos que permitirían estabilizar la economía y lograr, a su vez, la recuperación del bienestar social.
“Si el gobierno mantiene este nefasto régimen de cambio múltiple la situación económica y social se va a seguir deteriorando”
¿Está de acuerdo con la expresión de Aristóbulo Istúriz de que si el gobierno levanta el control de cambios lo tumban?
Yo creo que es todo lo contrario. Si el gobierno mantiene este nefasto régimen de cambio múltiple, que luce agotado por completo, la situación económica y social se va a seguir deteriorando, y la acentuación de la crisis va a provocar que el gobierno caiga por su propio peso en los procesos electorales que están por delante.
Lo que pasa es que en esas afirmaciones de Aristóbulo Istúriz, como muchas otras afirmaciones de los voceros de la política económica y del gobierno en general, uno lo que nota es que tienen la polaridad invertida; de modo que aquello que es bueno para corregir las distorsiones y los desequilibrios macroeconómicas y económicos, lo ven como malo.
Y aquello que es malo, precisamente lo que está provocando esta problemática y esta crisis que está afectando tanto a la población, eso que es malo, lo ven como bueno. Mientras se mantenga esa polaridad invertida se va a imponer la inercia, el gobierno va a continuar en la inacción y en lugar de tomar las medidas fiscales, monetarias, cambiarias, de precios y de políticas sectoriales y, particularmente de políticas agrícolas, industriales y tecnológicas, se va a seguir aferrando a una serie de controles: de cambio, de precios, de tasas de interés; de subsidios que lucen agotados, que son ineficientes y que lo que hacen es provocar la especulación y el contrabando de extracción. Esa polaridad invertida es lo que va a llevar al gobierno a esa inercia, que va a seguir socavando sus propias bases de apoyo social por el enorme malestar y el enorme descontento que hay.
En esa “polaridad invertida” de la que usted habla, tienen mucho que ver las mafias cambiarias, las mafias del contrabando, las mafias de la distribución de alimentos, a propósito del peso que ejercen sobre el gobierno. ¿O no?
“El gobierno prolonga los controles y no termina de corregir las causas que están originando el problema”
Creo que en esta polaridad invertida, que es lo que a mi juicio explica en gran medida la inercia y la inacción gubernamental, yo veo cuatro factores.
En primer lugar, la incomprensión de la naturaleza de la crisis. La incomprensión de que son las desviaciones y los errores de la política cambiaria, de la política fiscal, de la política monetaria, de la política de precios, la ausencia de políticas agrícolas, industriales y tecnológicas lo que está explicando el problema. Entonces, el gobierno opta por la inercia, prolonga los controles y no termina de corregir las causas que están originando el problema. Ataca entonces las consecuencias, ataca las manifestaciones del problema a través de todas estas series de controles, todas estas series de operativos de fiscalización, pero sencillamente está atacando la fiebre y no la infección que provoca esta fiebre.
El segundo factor tiene que ver con las tendencias limitantes, los tabúes, las supersticiones que todavía pesan en el alma mental del gobierno, y el cual le atribuye a estas medidas un impacto antipopular y, en consecuencia, un costo político que tendría que pagar en las próximas elecciones y que pondrían en peligro la mayoría oficialista en el parlamento.
Incluso, aquí apuestan y juegan muchos factores de la oposición que hasta hace nada le exigían al gobierno la urgencia de sincerar la tasa de cambio, debido al enorme daño que le estaban haciendo a sus empresas, y con ello al aparato productivo nacional, al obligarlas a competir con importaciones subsidiadas a una tasa de cambio muy baja. Le exigían entonces al gobierno corregir la sobrevaluación de la tasa de cambio, para corregir el aparato productivo nacional hasta no hace nada.
También esos sectores de la oposición le exigían al gobierno sincerar el precio de la gasolina y de los combustibles para evitar el contrabando de extracción, que está desangrando a Pdvsa, así como le exigían liberación de los precios de los productos de sus empresas, ya que los estaban vendiendo por debajo de su costo.
Pero entonces resulta que el gobierno, de una manera discreta, tímida, anuncia que va a revisar las medidas. Entonces, inmediatamentem esos mismos factores de la oposición salen diciendo que el gobierno lo que está es preparando un paquete “rojo” de medidas que le van a meter por el pecho a los venezolanos.
El tercer factor es el enorme peso, la enorme influencia que tienen aquellos factores de poder que se benefician enormemente, que se lucran y se enriquecen con esta serie de controles que son el caldo de cultivo perfecto para que florezcan todas las prácticas y las manifestaciones de la corrupción; desde el amiguismo, el compadrazgo, el tráfico de influencias, hasta las manifestaciones más groseras y grotescas que tienen que ver con los fraudes a la nación, la apropiación de fondos públicos, el enriquecimiento ilícito, además de todos estos delitos que tienen que ver con la sobrefacturación de importación, subfacturación de exportaciones, las empresas de maletín y hasta los raspacupos.
El cuarto factor es el de creer que si desmontan los controles heredados de Chávez, es traicionar el legado de Chávez. Esos controles hoy en día lucen totalmente agotados, y son más las distorsiones y los problemas que generan, que lo que resuelven. Eso ya habría sido revisado. El propio Chávez habría aplicado sus famosas tres erres: revisión, rectificación y reimpulso, tal como sucedió en el año 2009 cuando ocurrió la debacle de los precios del petróleo, consecuencia del estallido de la burbuja financiera inmobiliaria internacional.
Entonces Chávez aplicó una maxidevaluación de 100%, si tomamos en cuenta que llevó la tasa de cambio de 2,15 a 4,30. Subió el IVA de 9 a 12 por ciento, redujo el gasto público. Es decir, llevó a cabo un conjunto de medidas para corregir los desequilibrios y retomar el rumbo de la economía.
El economista Felipe Pérez viene sosteniendo que con un esquema cambiario basado en un sistema de bandas y aumento de los precios de la gasolina se corrigen los desequilibrios. ¿Qué piensa usted?
El principal desequilibrio que en este momento tiene la economía venezolana es el desequilibrio fiscal, que llega casi a 20 puntos del PIB; de los cuales 11 o 12 puntos los explica el déficit de Pdvsa, y los otros ocho puntos son derivados del déficit del gobierno por el peso enorme que tienen los subsidios a la electricidad, al gas, al agua. Déficit que no genera recursos para mantener la infraestructura pública y, particularmente, la infraestructura vial por la eliminación de los peajes.
En todo caso, esa es la situación, ese es el principal problema del déficit fiscal que se ubica en unos 20 puntos del PIB: 12 puntos de Pdvsa y 8 puntos del gobierno. Ahora, ¿qué causa ese déficit de Pdvsa? Sencillamente que a la compañía petrolera, que es la que genera el 95% del total de las divisas que ingresan al país, se le obliga rematar esas divisas a un bajo precio de 6,30 y 12 bolívares por dólar.
A tasas de cambio tan bajas Pdvsa no logra recoger suficientes bolívares para pagar una nómina de 143 mil trabajadores, para honrar las deudas que tiene con proveedores y contratistas, y por eso es que vemos que hay tomas todos los días de Pdvsa en La Campiña, vemos tomas de Pdvsa en el interior del país por parte de trabajadores tercerizados, quienes le reclaman a la estatal que le pague a las empresas donde ellos trabajan, para que, a su vez, la empresa les pague a ellos.
“El propio Chávez habría aplicado sus famosas tres erres: revisión, rectificación y reimpulso, tal como sucedió en el año 2009”
Esas tasas de cambio tan bajas no le permiten entonces a Pdvsa levantar tantos bolívares para seguir transfiriendo aportes a las misiones sociales. Incluso, ni siquiera Pdvsa puede tener al día sus pagos con el Fisco. De modo que Pdvsa se ve agobiada por un permanente déficit y no tiene suficientes bolívares para cumplir con todos estos compromisos, y se ha visto entonces obligada a endeudarse con el Banco Central de Venezuela.
Por eso emite toda esta serie de pagarés que le entrega al Fisco o que le entrega al BCV, para que el BCV le dé los recursos que necesita. Ahora, ¿de dónde saca el BCV esos recursos? Bueno, de realizar esas desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo; en la producción que le entrega a Pdvsa y que Pdvsa inyecta a la economía, al pagarle a la nómina, al pagarle a los contratistas, al transferir recursos a las misiones sociales, y la gente cuando recibe esa plata y se lanza al mercado a buscar los bienes, a buscar los servicios que necesita para satisfacer sus necesidades, resulta que no los encuentra.
Así que allí vemos que ese déficit fiscal, financiado a través de emisiones de dinero sin respaldo, termina siendo entonces el disparador, propagador, de este proceso inflacionario. De modo que si se sincerizara la situación cambiaria, se abandonara este régimen de cambio múltiples y se fijara una sola tasa de cambio a un nivel que exprese la verdadera productividad de la economía nacional, se estarían saneando en gran medida las finanzas de Pdvsa al corregir este déficit que tiene, toda vez que al precio de la divisa le alcanzaría para cumplir con todos sus compromisos.
Ya no se vería la industria obligada a endeudarse con el BCV. Al unificar el tipo de cambio y resolver el déficit de Pdvsa, a su vez se eliminaría la enorme presión que se ejerce sobre el BCV para que financie a Pdvsa a través de estas emisiones de dinero sin respaldo, y se resolvería en buena medida la principal causa de la inflación.
Si adicionalmente se sincera el precio de la gasolina, que supone un costo de oportunidades en torno a los doce mil millones de dólares anuales, no solamente es que contribuye a terminar de sanear las precarias finanzas de Pdvsa, sino que se eliminaría el principal incentivo al contrabando de extracción y a todas estas mafias que se han tejido en torno al negocio del contrabando del combustible, que aprovechan el enorme diferencial de los combustibles que hay en Venezuela, en comparación con el precio que tiene el combustible en los países fronterizos.
De modo que esas dos decisiones de unificar la tasa de cambio y de sincerar el precio de la gasolina, prácticamente corregiría el 85% del déficit de Pdvsa, y al sanear las finanzas de Pdvsa se resuelve entonces el problema del desbalance monetario también, y se erradicarían estas presiones inflacionarias.
Fuente:
http://www.larazon.net/2015/08/11/victor-alvarez-economista-el-descontento-es-enorme/
Víctor Álvarez: “El descontento es enorme”
Enrique Meléndez
El economista Víctor Álvarez afirma que el gobierno tiene a la mano una serie de mediadas que, si son tomadas este mismo año, lograrán efectos positivos para estabilizar la economía.
En cambio, si el gobierno mantiene el régimen de cambio múltiple, “la situación económica y social se va a seguir deteriorando”, según expresa el también profesor universitario e investigador del Centro Internacional Miranda y Premio Nacional de Ciencias.
¿Está consciente el gobierno de la precaria situación que vive el venezolano, a propósito de la escasez y alto costo de la vida que se han desatado sobre la economía?
Yo creo que el gobierno tiene un cierto nivel de consciencia del fenómeno de la escasez, del acaparamiento y de la especulación y de todos estos problemas que azotan a la población y generan un creciente malestar que pudiera tener un alto costo político en las próximas elecciones a la Asamblea Nacional.
De lo que no creo que esté consciente el gobierno es de la esencia de ese fenómeno, de las causas que provocan esta problemática que le sigue atribuyendo a la llamada guerra económica, sin reconocer ningún grado de responsabilidad que tienen las desviaciones y errores de la propia política económica en todo el problema de la caída de la producción, desabastecimiento, escasez, acaparamiento y especulación que, en gran medida, son provocadas por políticas económicas que hoy lucen totalmente agotadas.
De modo que si bien yo creo que el gobierno tiene conciencia de lo que pasa, no ha logrado comprender todavía la naturaleza de la crisis y el grado de responsabilidad que tiene en su superación. El gobierno tiene al alcance de la mano un conjunto de medidas que si las aplicara este mismo año, antes de las elecciones, lograrían efectos muy positivos que permitirían estabilizar la economía y lograr, a su vez, la recuperación del bienestar social.
“Si el gobierno mantiene este nefasto régimen de cambio múltiple la situación económica y social se va a seguir deteriorando”
¿Está de acuerdo con la expresión de Aristóbulo Istúriz de que si el gobierno levanta el control de cambios lo tumban?
Yo creo que es todo lo contrario. Si el gobierno mantiene este nefasto régimen de cambio múltiple, que luce agotado por completo, la situación económica y social se va a seguir deteriorando, y la acentuación de la crisis va a provocar que el gobierno caiga por su propio peso en los procesos electorales que están por delante.
Lo que pasa es que en esas afirmaciones de Aristóbulo Istúriz, como muchas otras afirmaciones de los voceros de la política económica y del gobierno en general, uno lo que nota es que tienen la polaridad invertida; de modo que aquello que es bueno para corregir las distorsiones y los desequilibrios macroeconómicas y económicos, lo ven como malo.
Y aquello que es malo, precisamente lo que está provocando esta problemática y esta crisis que está afectando tanto a la población, eso que es malo, lo ven como bueno. Mientras se mantenga esa polaridad invertida se va a imponer la inercia, el gobierno va a continuar en la inacción y en lugar de tomar las medidas fiscales, monetarias, cambiarias, de precios y de políticas sectoriales y, particularmente de políticas agrícolas, industriales y tecnológicas, se va a seguir aferrando a una serie de controles: de cambio, de precios, de tasas de interés; de subsidios que lucen agotados, que son ineficientes y que lo que hacen es provocar la especulación y el contrabando de extracción. Esa polaridad invertida es lo que va a llevar al gobierno a esa inercia, que va a seguir socavando sus propias bases de apoyo social por el enorme malestar y el enorme descontento que hay.
En esa “polaridad invertida” de la que usted habla, tienen mucho que ver las mafias cambiarias, las mafias del contrabando, las mafias de la distribución de alimentos, a propósito del peso que ejercen sobre el gobierno. ¿O no?
“El gobierno prolonga los controles y no termina de corregir las causas que están originando el problema”
Creo que en esta polaridad invertida, que es lo que a mi juicio explica en gran medida la inercia y la inacción gubernamental, yo veo cuatro factores.
En primer lugar, la incomprensión de la naturaleza de la crisis. La incomprensión de que son las desviaciones y los errores de la política cambiaria, de la política fiscal, de la política monetaria, de la política de precios, la ausencia de políticas agrícolas, industriales y tecnológicas lo que está explicando el problema. Entonces, el gobierno opta por la inercia, prolonga los controles y no termina de corregir las causas que están originando el problema. Ataca entonces las consecuencias, ataca las manifestaciones del problema a través de todas estas series de controles, todas estas series de operativos de fiscalización, pero sencillamente está atacando la fiebre y no la infección que provoca esta fiebre.
El segundo factor tiene que ver con las tendencias limitantes, los tabúes, las supersticiones que todavía pesan en el alma mental del gobierno, y el cual le atribuye a estas medidas un impacto antipopular y, en consecuencia, un costo político que tendría que pagar en las próximas elecciones y que pondrían en peligro la mayoría oficialista en el parlamento.
Incluso, aquí apuestan y juegan muchos factores de la oposición que hasta hace nada le exigían al gobierno la urgencia de sincerar la tasa de cambio, debido al enorme daño que le estaban haciendo a sus empresas, y con ello al aparato productivo nacional, al obligarlas a competir con importaciones subsidiadas a una tasa de cambio muy baja. Le exigían entonces al gobierno corregir la sobrevaluación de la tasa de cambio, para corregir el aparato productivo nacional hasta no hace nada.
También esos sectores de la oposición le exigían al gobierno sincerar el precio de la gasolina y de los combustibles para evitar el contrabando de extracción, que está desangrando a Pdvsa, así como le exigían liberación de los precios de los productos de sus empresas, ya que los estaban vendiendo por debajo de su costo.
Pero entonces resulta que el gobierno, de una manera discreta, tímida, anuncia que va a revisar las medidas. Entonces, inmediatamentem esos mismos factores de la oposición salen diciendo que el gobierno lo que está es preparando un paquete “rojo” de medidas que le van a meter por el pecho a los venezolanos.
El tercer factor es el enorme peso, la enorme influencia que tienen aquellos factores de poder que se benefician enormemente, que se lucran y se enriquecen con esta serie de controles que son el caldo de cultivo perfecto para que florezcan todas las prácticas y las manifestaciones de la corrupción; desde el amiguismo, el compadrazgo, el tráfico de influencias, hasta las manifestaciones más groseras y grotescas que tienen que ver con los fraudes a la nación, la apropiación de fondos públicos, el enriquecimiento ilícito, además de todos estos delitos que tienen que ver con la sobrefacturación de importación, subfacturación de exportaciones, las empresas de maletín y hasta los raspacupos.
El cuarto factor es el de creer que si desmontan los controles heredados de Chávez, es traicionar el legado de Chávez. Esos controles hoy en día lucen totalmente agotados, y son más las distorsiones y los problemas que generan, que lo que resuelven. Eso ya habría sido revisado. El propio Chávez habría aplicado sus famosas tres erres: revisión, rectificación y reimpulso, tal como sucedió en el año 2009 cuando ocurrió la debacle de los precios del petróleo, consecuencia del estallido de la burbuja financiera inmobiliaria internacional.
Entonces Chávez aplicó una maxidevaluación de 100%, si tomamos en cuenta que llevó la tasa de cambio de 2,15 a 4,30. Subió el IVA de 9 a 12 por ciento, redujo el gasto público. Es decir, llevó a cabo un conjunto de medidas para corregir los desequilibrios y retomar el rumbo de la economía.
El economista Felipe Pérez viene sosteniendo que con un esquema cambiario basado en un sistema de bandas y aumento de los precios de la gasolina se corrigen los desequilibrios. ¿Qué piensa usted?
El principal desequilibrio que en este momento tiene la economía venezolana es el desequilibrio fiscal, que llega casi a 20 puntos del PIB; de los cuales 11 o 12 puntos los explica el déficit de Pdvsa, y los otros ocho puntos son derivados del déficit del gobierno por el peso enorme que tienen los subsidios a la electricidad, al gas, al agua. Déficit que no genera recursos para mantener la infraestructura pública y, particularmente, la infraestructura vial por la eliminación de los peajes.
En todo caso, esa es la situación, ese es el principal problema del déficit fiscal que se ubica en unos 20 puntos del PIB: 12 puntos de Pdvsa y 8 puntos del gobierno. Ahora, ¿qué causa ese déficit de Pdvsa? Sencillamente que a la compañía petrolera, que es la que genera el 95% del total de las divisas que ingresan al país, se le obliga rematar esas divisas a un bajo precio de 6,30 y 12 bolívares por dólar.
A tasas de cambio tan bajas Pdvsa no logra recoger suficientes bolívares para pagar una nómina de 143 mil trabajadores, para honrar las deudas que tiene con proveedores y contratistas, y por eso es que vemos que hay tomas todos los días de Pdvsa en La Campiña, vemos tomas de Pdvsa en el interior del país por parte de trabajadores tercerizados, quienes le reclaman a la estatal que le pague a las empresas donde ellos trabajan, para que, a su vez, la empresa les pague a ellos.
“El propio Chávez habría aplicado sus famosas tres erres: revisión, rectificación y reimpulso, tal como sucedió en el año 2009”
Esas tasas de cambio tan bajas no le permiten entonces a Pdvsa levantar tantos bolívares para seguir transfiriendo aportes a las misiones sociales. Incluso, ni siquiera Pdvsa puede tener al día sus pagos con el Fisco. De modo que Pdvsa se ve agobiada por un permanente déficit y no tiene suficientes bolívares para cumplir con todos estos compromisos, y se ha visto entonces obligada a endeudarse con el Banco Central de Venezuela.
Por eso emite toda esta serie de pagarés que le entrega al Fisco o que le entrega al BCV, para que el BCV le dé los recursos que necesita. Ahora, ¿de dónde saca el BCV esos recursos? Bueno, de realizar esas desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo; en la producción que le entrega a Pdvsa y que Pdvsa inyecta a la economía, al pagarle a la nómina, al pagarle a los contratistas, al transferir recursos a las misiones sociales, y la gente cuando recibe esa plata y se lanza al mercado a buscar los bienes, a buscar los servicios que necesita para satisfacer sus necesidades, resulta que no los encuentra.
Así que allí vemos que ese déficit fiscal, financiado a través de emisiones de dinero sin respaldo, termina siendo entonces el disparador, propagador, de este proceso inflacionario. De modo que si se sincerizara la situación cambiaria, se abandonara este régimen de cambio múltiples y se fijara una sola tasa de cambio a un nivel que exprese la verdadera productividad de la economía nacional, se estarían saneando en gran medida las finanzas de Pdvsa al corregir este déficit que tiene, toda vez que al precio de la divisa le alcanzaría para cumplir con todos sus compromisos.
Ya no se vería la industria obligada a endeudarse con el BCV. Al unificar el tipo de cambio y resolver el déficit de Pdvsa, a su vez se eliminaría la enorme presión que se ejerce sobre el BCV para que financie a Pdvsa a través de estas emisiones de dinero sin respaldo, y se resolvería en buena medida la principal causa de la inflación.
Si adicionalmente se sincera el precio de la gasolina, que supone un costo de oportunidades en torno a los doce mil millones de dólares anuales, no solamente es que contribuye a terminar de sanear las precarias finanzas de Pdvsa, sino que se eliminaría el principal incentivo al contrabando de extracción y a todas estas mafias que se han tejido en torno al negocio del contrabando del combustible, que aprovechan el enorme diferencial de los combustibles que hay en Venezuela, en comparación con el precio que tiene el combustible en los países fronterizos.
De modo que esas dos decisiones de unificar la tasa de cambio y de sincerar el precio de la gasolina, prácticamente corregiría el 85% del déficit de Pdvsa, y al sanear las finanzas de Pdvsa se resuelve entonces el problema del desbalance monetario también, y se erradicarían estas presiones inflacionarias.
Fuente:
http://www.larazon.net/2015/08/11/victor-alvarez-economista-el-descontento-es-enorme/
domingo, 4 de septiembre de 2011
PEQUEÑA OBRA MAESTRA

"Aura" fue una extraordinaria tarea de la materia, en el bachillerato. Punta de iceberg, llegamos muy temprano al Carlos Fuentes que se hallaba - en última edición - en cualquier librería. Ahora, ni en los remates de libros es fácil hallar al autor. El control de cambio, pues, desequipadas las aún pocas bibliotecas públicas del país. Por supuesto, conoce de otras y constantes reediciones. Un amigo que llegó del exterior, adquirió un ejemplar que dijo releer más de dos veces. Cuento largo o nevela corta, corroboró las complicaciones del tema e, ingeniero aficionado a la literatura, la solvencia técnica del escritor.
El joven historiador, el anuncio clasificado, su incursión en una casa en penumbras, nos recordó aquella tarea en la que era importante identificar algunos dilemas (luz-sombra, vida-muerte, etc.), quedando pendiente conocer si la joven era una ilusión, un espectro o una anciana. En algún momento, cuando haya tiempo y si lo encontramos por casualidad en uno de esos oleajes de los impresos en casa, afrontaremos el título. Una pequeña obra maestra de Fuentes.
LB
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lunes, 22 de agosto de 2011
TARDÍA REVELACIÓN DE ¿SECRETOS?
De la excepción como regla
Luis Barragán
La grave y corajuda denuncia de Julio Montoya en torno a las circunstancias de repatriación del oro, forzó a una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional. Largo debate en el que se oyó al irrespetuoso ministro Jorge Giordani y al presidente del BCV, Nelson Merentes, concluyó con la intervención del denunciante y la de Aristóbulo Istúriz, quien reveló el hasta ahora secretísimo motivo para mantener el control de cambio.
Parlamento contingente, finalizadas formalmente las sesiones ordinarias, no se sabía de otra tal como los gubernamentales acostumbran para responder a sus apremios. Hay una exacta correspondencia entre las materias de supremo interés político de Chávez Frías, cuyo repentino tratamiento mantiene en zozobra a sus propios diputados, y la solicitud crónica de los créditos adicionales que se presumen excepcionales, incluso, paradójicamente, invocado un tal sistema central de planificación, a sabiendas que el vigente régimen presupuestario los obliga a dar explicaciones.
Obviamente, los altos funcionarios no respondieron a los señalamientos concretos e irrefutables que hizo, por ejemplo, Vestalia Araujo, con cifras en ristre. Sobre todo, la vanidad académica del ministerial vocero plagó de consignas el hemiciclo, repetidas con el garbo cantinero de los que se creen adalides de una revolución que necesita poblar las tribunas para redondear un espectáculo de agresión. Sin embargo, es necesario reconocerlo, algunos oradores de la oposición hicieron el juego al apelar a la palabra fácil.
Por más responsabilidad, sobriedad y venezolanidad que demuestren las denuncias hechas, la desesperación oficialista las convierten en un delito de traición a la patria, como si tuviesen – además – autoridad moral para repudiar la infiltración de una agencia foránea de inteligencia: la CIA está donde el G-2 defiende la Razón de Estado de la isla del Caribe. Imaginamos la afanosa búsqueda de los superagentes estadounidenses que osaron deslizar el soporte documental de la rueda de prensa de Montoya, aguantando la burocracia media ministerial y bancaria el sismo de la ira miraflorina.
Llama poderosamente la atención la tardía confesión de Istúriz sobre el régimen cambiario, porque años atrás – aseguró - se impuso el control absoluto para atajar la inmediata conspiración de los grandes tenedores de dólares: el gobierno prácticamente estaba tumbado. Y no sabemos cuán cierto es, sumada la posibilidad del gesto tremendista, ya que – en última instancia – tratamos de un elemento inherente al modelo socialista en curso.
Encontramos, por una parte, que el control cambiario mereció el formal reconocimiento de un estado de excepción que les hubiese permitido denunciar los presuntos y específicos atentados contra la institucionalidad republicana. Se imponía decretar la emergencia económica correspondiente de acuerdo a los artículos 337, 338 y 339 de la vigente Constitución de la República, en sintonía con los artículos 10, 11 y 12 de la todavía etérea Ley Orgánica Sobre Estados de Excepción, pero entendemos - sin justificarlo - el plazo prorrogable de hasta sesenta días que acarreaba, el conocimiento parlamentario que merecía y el control que debía ejercer el Tribunal Supremo de Justicia.
Prevalece, por otra, un régimen general de restricción de derechos y garantías que no ha impedido la fuga de capitales gracias a las obras de reingeniería financiera ensayadas con obstinación, por no citar el emblemático caso de la épica aparición de una maleta con 800 mil dólares en tierras argentinas. No constituye casualidad alguna, por más que perifoneen respecto a la traición y el ejercicio soberano, las elevadísimas y tercas cotas de importación de alimentos que también esconden las de motocicletas, por un gobierno que monopoliza el 95% de nuestras divisas.
Los socorre siempre esa concepción y versión conspiratorial del mundo y de las cosas, pretendiendo evadir sus responsabilidades. Lo comprobamos en la más reciente plenaria del parlamento, los acusados jamás podrán convertirse en fiscales por más que hagan de la excepción una regla.
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2011/08/de-la-excepcion-como-regla/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=796032
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Chavezato,
Control de cambio,
Luis Barragán
martes, 9 de noviembre de 2010
selección de artículos: vicisitudes

EL NACIONAL - Jueves 28 de Enero de 2010 Opinión/8
Economía en suspenso
D. F. MAZA ZAVALA
La transformación de una economía es un proceso organizado según un plan viable y consistente, en prosecución de objetivos que se consideran de interés común y convenientes.
En el caso venezolano actual, existe en los hechos un proceso de cambio cuyo propósito, al parecer, es el de implantar en el país un sistema calificado como socialismo del siglo XXI, en sustitución del que existe, definido por la Constitución como de economía social de mercado, con participación del Estado bajo la forma de un sector público productor de bienes y servicios que se transan en el mercado, y poseedor de medios de producción, circulación y distribución importantes, instituciones financieras, organismos de comercialización, de transporte colectivo y el Banco Central. El sector privado comprende una gama amplia de actividades económicas que constituyen alrededor de 65% de la economía total. Esta composición de la economía se ha calificado como mixta, en la que el Estado tiene la facultad de regular, planificar, intervenir y orientar al conjunto, con el fin de promover, orgánica y equilibradamente, el desarrollo económico y social. Según la actuación del gobierno, el designio de éste es cambiar el orden constitucional vigente y establecer un sistema en el cual el espacio económico del Estado sería determinante y la actividad privada sólo marginal.
El Gobierno ha tomado posesión de empresas, explotaciones y propiedades del dominio privado, bajo distintos pretextos, y se observa inseguridad económica, desconcierto y necesidad de una definición clara y precisa de los alcances de sus actuaciones. En esta situación el gasto público no es suficientemente eficaz para contrarrestar los factores recesivos. El ingreso fiscal ordinario se queda rezagado con respecto al gasto; se ha recurrido al endeudamiento pero éste es costoso; no conviene un aumento de la carga tributaria en términos normales y por ello se toma la medida de la devaluación que es realmente un impuesto indirecto, con beneficios fiscales considerables, pero con efectos ominosos para la gente que no puede de inmediato reajustar sus ingresos monetarios en relación con el inevitable impulso adicional en los precios.
El socialismo, según Carlos Marx, no se establece por decreto o por el empeño personal de un individuo o un grupo, sino en virtud de circunstancias históricas, en reemplazo del capitalismo cuando éste ha agotado su potencial de desarrollo y entra en crisis, la cual determina una revolución social. En Venezuela el capitalismo no se ha desarrollado a plenitud y ello plantea la necesidad de considerar reformas profundas, para lograr un desarrollo que tenga como objetivo el bienestar integral del ser humano. Lo que hasta ahora ha actuado el régimen bajo el rótulo de socialismo es una absorción impulsiva de funciones, actividades, empresas y propiedades que exigen para su administración eficiencia gerencial, lo que escasea en los medios oficiales. Lo que se ha logrado es un estatismo ineficiente. La participación social, principalmente de los trabajadores, en la gestión económica del sector público está ausente; incluso, la gestión de las comunidades no se ha desarrollado; todo depende de lo que el Gobierno haga o deje de hacer.
Problemas de mucha monta reclaman una verdadera transformación en la gestión pública y en la vida social, pero no se plantean soluciones eficaces por parte del Estado. Lo práctico es que a la par de que se toman providencias de corto plazo, se proyecten soluciones de fondo y se asignen los recursos económicos y técnicos y el personal para cada caso. De no hacerse así los problemas se agravarán hasta el punto de colapso, para tormento de una colectividad que padece sus consecuencias, pero cuya paciencia se agota.
El Nacional - Miércoles 06 de Agosto de 2003 A/7
Lecciones del control de cambio
D.F. Maza Zavala
Independientemente del funcionamiento del régimen de control de cambio establecido en febrero –que, según las últimas informaciones tiende a mejorar– algunas lecciones pueden obtenerse de este breve tiempo, tan conmovido por las circunstancias de la vida política y social, cuya expresión más dramática, en lo económico, ha sido la caída del PBI en el primer trimestre del año, suceso que no se repetirá en la proporción en que se manifestó. No se puede atribuir al control de cambio la causa principal de ese resultado, sino a la secuela negativa del paro de actividades –destacadamente el petrolero- entre diciembre de 2002 y enero de 2003, que más que golpear al Gobierno lo hizo a la economía y al país. Es probable que el PBI de este año acuse una contracción real de 12% o 14%, en lo que es razonable considerar como uno de los factores al régimen cambiario.
La primera lección que, en mi opinión, deriva de la experiencia cambiaria es la de que el país sufre cada vez más la adicción a las divisas. Casi todo, al parecer, gira en torno a su suministro: la producción, la inversión, el consumo, el bienestar, la salud, la cultura, la recreación, la seguridad, entre otras variables de la vida nacional. El bolívar ha llegado a ser prácticamente un medio para acceder a la divisa extranjera:
la demanda de moneda nacional se subordina a la de moneda de Estados Unidos. Inclusive para exportar se requiere el dólar. Ello indica que la dependencia económica con respecto a la disponibilidad de divisas ha aumentado.
La segunda lección, menos evidente, es que pueden estar creándose las condiciones para una cierta disciplina en el uso de las divisas, dada su escasez. En este país hemos dispuesto de divisas para todo, para lo necesario y lo superfluo, para transferir fondos al exterior y para especular. Debemos adquirir conciencia de que la divisa es un bien valioso, particularmente la que es generada por la actividad petrolera, pues procede de la liquidación de un patrimonio natural de propiedad nacional, agotable, y su aplicación tiene que ser para crear capacidad productiva alterna y desarrollo social, y no para el consumo no esencial.
En lo anterior destaca la necesidad de una diversificación de la economía, para reducir progresivamente la dependencia del petróleo, que envuelve el riesgo de vulnerabilidad, de inestabilidad, de insuficiencia y de agotabilidad en el largo plazo. Es verdad que en el mundo de hoy globalizador, falsamente interdependiente, no puede aspirarse a la autosuficiencia, sino a conquistar y sostener un espacio de desarrollo que no esté bajo el signo de la incertidumbre ni de la contingencia, sino bajo nuestro dominio relativo. Es una verdad histórica que Venezuela se ha orientado al comercio exterior que, inclusive, su posición geográfica y la índole de sus recursos naturales sustentan esa vocación que debe ser equilibrada en el sentido del intercambio real.
No tengo la noción precisa de en qué momento se interrumpió el proceso de sustitución de importaciones; pero conviene renovarlo sobre nuevas bases, en función de nuestras ventajas comparativas y competitivas y en orden a nuestras necesidades reales, mediante la reorientación de los patrones de consumo, de producción e inversión, elementos fundamentales del desarrollo cultural.
De la misma manera es conveniente estimular, fortalecer y reestructurar las exportaciones llamadas no tradicionales, inclusive en el campo de los hidrocarburos, la minería y la energía, profundizando el esquema de productos y servicios de creciente valor agregado nacional.
En otros aspectos no menos importantes pueden apreciarse lecciones de la experiencia cambiaria:
hemos podido acumular reservas internacionales en magnitudes significativas, lo que es positivo hasta cierto punto, en tanto que esa acumulación permita fortalecer la imagen de solvencia del país, favorezca la confianza de los inversionistas y permita un manojo prudente del crédito público internacional; pero si la acumulación, más allá de un nivel óptimo, se hace a expensas del crecimiento económico y el bienestar, deja de ser deseable.
En el mismo orden de ideas hay que señalar que el control de cambio ha tenido como consecuencia un aumento de la liquidez monetaria, con perfiles positivos y negativos: En lo positivo, han bajado las tasas activas de interés, haciéndose menos costos en términos financieros el crédito y el consumo y permitiendo un espacio mayor a la deuda pública interna, aunque ello no ha estimulado sensiblemente la demanda privada de crédito; en lo negativo, y por la misma razón mencionada, el excedente de liquidez no ha beneficiado a la economía, porque son estrechos y precarios los canales hacia su aprovechamiento productivo, de modo que el BCV ha servido de receptáculo a ese excedente, incurriendo en costos monetarios. Hay que hacer énfasis en la necesidad de una reforma del sistema financiero, que propicie el mejor uso de los recursos crediticios y fortalezca el equilibrio del sistema.
No huelga decir que para optimizar los efectos positivos del control de cambio son indispensables políticas públicas concurrentes a la estabilización macroeconómica y la reactivación del aparato productivo. Se requiere la concordancia, la cooperación y la complementación entre los sectores públicos y privado.
EL NACIONAL - Jueves 11 de Febrero de 2010 Opinión/9
Invertir en Panamá
D. F. MAZA ZAVALA
Panamá es un pequeño país centroamericano que hasta comienzos del siglo XX for mó parte de Colombia. Su independencia se debió a la imposición de Estados Unidos, que la requería para negociar la construcción del canal interoceánico.
Panamá, cuya economía es esencialmente de servicios, ahora se ha convertido en importante centro financiero internacional y en lugar de trabajo para los emigrantes de otros países latinoamericanos, Venezuela entre estos. Es lo que se califica como un paraíso fiscal, cambiario, financiero y turístico. En razón de ello sus ingresos son elevados y atraviesa una etapa de bonanza.
El objeto de este artículo es poner de manifiesto el contraste entre lo que ocu rre en Venezuela y lo que ocurre en Panamá. Capitales venezolanos afluyen a ese país en magnitudes apreciables, y también existe un flujo de personas en busca de oportunidades. Panamá ofrece seguridad física, económica, cambiaria, estabilidad política e institucional, lo que falta en Venezuela. Emigra desde aquí no sólo el capital financiero sino también el talento, la aptitud y la voluntad de emprendimiento, una pérdida más sensible que la financiera. Emigra la juventud, su afán de vivir y hacer. Podría parecer que esta emigración humana ha perdido su afecto a esta tierra; podría interpretarse que es una deserción y que la conciencia patriótica ha fallado en los que se van.
Así mismo, parecería como si los inversionistas, los ahorristas buscan generar en otro país la actividad que se canaliza a la creación de riqueza, la multiplicación de oportunidades rentables, pero so bre todo la seguridad, el resguardar de las amenazas, del riesgo que emerge de un mal tratamiento institucional y arbitrario, para los fondos invertibles.
No tiene por qué ser así. Este es un país que ha podido disfrutar de su singular posición de exportador de petróleo y de su dotación múltiple de recursos naturales, mineros, forestales, agrícolas, marítimos, climáticos y de su situación geográfica al norte de Amé rica del Sur, en las rutas internacionales, abierto a los horizontes del mundo. Los venezo lanos han sido hasta hace pocos años poco propensos a la emigración, militantes de la libertad, de la paz, de la solidaridad, del buen humor. Cuántos recursos financieros se hubieran podido invertir en el desarrollo de esta economía. De modo distinto, lamentablemente, nuestra balanza de pagos registra con penosa constancia la salida de capitales: cada año millardos de dólares, financiada esa salida por los proventos del petróleo. Estamos en la paradójica situación de un país en que el ahorro nacional excede ampliamen te la inversión interna, como si el ahorro no encontrara aquí formas y medios de coloca ción provechosa y se extrovierte. Pero la realidad es que la necesidad de inversiones públicas y privadas es perentoria, inclusi ve en la propia industria petrolera, matriz de los ingresos. Las industrias llamadas bási cas de Guayana languidecen por falta de inversiones; la infraestructura física del país se deteriora y quebranta por falta de inversiones, la generación de hidroelecricidad que suministra esta energía a más de la mitad del país está bajo grave riesgo. La última bonanza petrolera ha concluido, al parecer, bajo la incidencia de la crisis mundial. El Gobierno confía en la recuperación de los precios del pe tróleo; pero los indicios no per miten sustentar el optimismo. Hay que multiplicar los bolívares sobre la base de dólares escasos. Inflación, devaluación, escasez de bienes, crisis de servicios básicos, caída del PIB, aumento del falso empleo. Mientras ello ocurre, ahorristas, inversionistas venezolanos buscan el alero de Panamá, un pequeño país sin más recur sos que servir de asiento al canal y al turismo.
¿Dónde está el futuro?
EL NACIONAL - Jueves 22 de Abril de 2010 Opinión/8
Contrastes del bicentenario
D. F. MAZA ZAVALA
Se celebra el bicentenario del movimiento de Independencia. Como ha sido analizado por historiadores calificados y politólogos de alta escuela, ese movimiento fue puramente civil. Los actos de la celebración de la fecha patriótica muestran, en primer lugar, el poderío militar; pero hay escasas manifestaciones, si es que hay alguna, del grado de fortaleza económica que haya alcanzado el país. La consistencia de la nacionalidad descansa materialmente en el potencial económico y el bienestar social que ello permite y genera. Ahora, a 200 años de la gesta caraqueña, la economía venezolana presenta múltiples fracturas estructurales y debilidad de sostenimiento. En los 2 siglos de nuestra historia hemos pasado de un país dependiente de la agricultura de exportación a uno mucho más dependiente de la exportación de petróleo. Los proventos derivados de esta actividad han sido suficientes para la construcción de una base económica reproductiva, autosostenible, equilibrada y equitativa, para asegurar un nivel de calidad de vida muy satisfactorio.
Lejos de eso, tenemos que importar desde los alimentos básicos hasta los bienes y servicios de consumo y producción para mantener una industria en estado casi de postración y un patrón de vida para la mayoría caracterizado por lo menguado de sus satisfacciones y lo inestable de los factores que lo determinan.
La sociedad del café y el cacao era modesta, aferrada a viejos estilos y valores, aunque profundamente desigual.
La sociedad del petróleo se desenvuelve en la zozobra, las expectativas contradictorias y la incertidumbre. La seguridad alimentaria, que hace 200 años se sustentaba en los frutos de la tierra y del trabajo, ahora se sustenta en la capacidad y la oportunidad de importar los alimentos que ayer producíamos e, incluso, exportábamos.
Nada hay más riesgoso para un país que depender de lo que podamos comprar en el extranjero. Todo ello se paga con petróleo, es decir, con riqueza transitoria, agotable e inestable. La seguridad económica es más necesaria que la militar, en el entendido también de que esta última no existe aisladamente sino en relación con el potencial económico.
El bicentenario este año y el próximo es una oportunidad para reflexionar sobre el presente y el futuro como nación. Más allá de los símbolos patrios, de la leyenda heroica, del pasado glorioso, la realidad se impone como problema y como desafío de transformación. Tenemos ante nosotros el espejismo de la faja petrolífera del Orinoco, la mayor reserva de petróleo pesado del mundo. Sin embargo, un país no puede confiar sus destinos únicamente a un prospecto petrolero, que, por otra parte, exige la inversión de ingentes fondos financieros y de elevada tecnología. Aun si se confía en ese potencial, hay que establecer un destino para los proventos que de ello se obtengan.
Esos recursos deben constituir una buena oportunidad para un nuevo estilo de crecimiento, fundado en actividades reproductivas, multiplicadoras de inversión y empleo, constitutivas de una estructura económica fuerte y progresiva.
Es indispensable un proyecto de desarrollo que sea compartido por todos los sectores del país y que estén dispuestos a poner de su parte para llevarlo adelante. Un diseño sencillo, transparente, claro, viable, que represente las aspiraciones y los sueños de los venezolanos.
No se requieren genialidades administrativas o técnicas para emprender las acciones que reclama el colectivo. Tampoco hay problema crucial de recursos económicos, pues la crisis inducida por la coyuntura recesiva internacional, está de paso y puede esperarse promedios de precios para el petróleo venezolano de entre 65 y 75 dólares el barril. La exigencia es de voluntad política y elevado interés público para lo que haya que hacer.
EL NACIONAL - Jueves 06 de Mayo de 2010 Opinión/9
La geografía de la pobreza
D. F. MAZA ZAVALA
El Instituto Nacional de Estadística, bajo la dirección de Elías Eljuri, ha levantado un mapa de la desigualdad y la pobreza del país, incorporado en la publicación Síntesis estadística nacional, cuya versión periodística realizó El Nacional (02/05/10) y que por la importancia del tema, su actualidad y proyección merece un comentario sin pretensión de análisis. Hace tiempo el sociólogo brasileño Josué de Castro hizo una investigación famosa que tituló Geografía del hambre, en que se destaca que el hambre es un flagelo mundial, particularmente grave en las dos terceras partes de la población humana, la subdesarrollada, sumergida en el atraso, presa prematura de la muerte. La geografía humana es de fuertes contrastes, es un asiento desigual de los seres humanos, reveladora de que el progreso se distribuye muy desigualmente y hay persistentes extremos de riqueza y miseria.
Venezuela, por su petróleo, adquirió fama de país próspero, afortunado, de ingreso seguro para una población relativamente escasa. En la era del petróleo, la población creció de menos de 3 millones a 28 millones, es decir, más de 9 veces. La mayor parte reside en centros urbanos (85%), pero estos evidencian que numerosos grupos de habitantes forman el cinturón de pobreza. La relativa prosperidad se observa en los sectores residenciales de las ciudades. El índice de 32% de pobreza como media nacional que calcula el INE, oculta realidades dramáticas, característica de los promedios estadísticos: cada venezolano debe percibir alrededor de 7.000 dólares anuales, ingreso que le permitiría vivir al menos sin hambre y otras expresiones crudas de la pobreza real; lo que ocurre es que el ingreso se reparte muy desigualmente entre la población: 20% percibe en conjunto 65% del ingreso nacional, en tanto que 80% apenas sobrevive con 35%. La infraestructura física, las instalaciones de servicios básicos, la dotación de vivienda sana y segura, están fuera del alcance de esa mayoría social.
El gobierno actual ha difundido parte del ingreso petrolero bajo la forma de misiones, pensiones, subsidios, sostenimiento de milicias; pero no basta con el ingreso monetario transitorio: hay que rescatar de la pobreza a la población, ofreciéndole acceso efectivo a los servicios de salud, educación, transporte, vivienda y, sobre todo, trabajo productivo, estable, digno.
Las cifras del INE revelan fuerte desigualdad interregional: Barinas registra 52% de pobreza; Apure, 44%; Portuguesa, 42%; Delta Amacuro, 42%; Amazonas, 37%. El país del petróleo que ha percibido en los últimos 20 años más de 1.300.000 millones de dólares se divide entre los residentes prósperos de las ciudades principales, los pobres marginales de los centros urbanos y los de las zonas rurales.
Pobreza no es sólo carencia crítica de alimentos: también es vivienda precaria e insegura, niños sin escuela, graves deficiencias en la atención de salud, desempleo, caldo de cultivo de la delincuencia, lazos familiares débiles o inexistentes, inestabilidad ocupacional, basura acumulada en las estrechas calles de los barrios marginales, entre otros aspectos del rostro feo de la vida. No se deja de ser pobre porque se perciba un subsidio, una pensión, una ayuda monetaria, una cesta de alimentos. Este tipo de pobreza no revelado por las estadísticas, pero existente, debe ser superado mediante políticas sociales adecuadas, como parte de la estrategia general de crecimiento y bienestar. No se trata, por supuesto, de metas utópicas de igualdad absoluta, sino de un patrón distributivo que favorezca la difusión posible del bienestar.
Hay posibilidad y necesidad de hacerlo; para ello se requiere solidaridad social, clima de entendimiento, propósito de reintegración de la sociedad venezolana, reafirmación de la conciencia nacional: no sólo símbolos y nombres, sino procesos reales de cambio.
EL NACIONAL - Jueves 03 de Junio de 2010 Opinión/9
La política social
D. F. MAZA ZAVALA
El objetivo de la política social es corregir los desequilibrios que genera la economía de mercado y que los mecanismos culturales acentúan, lo que da por resultado la profundización de la desigualdad social. En Venezuela el objetivo indicado toma una caracterización especial al considerar que el Estado percibe y administra el excedente petrolero nacional. En este país el Estado tiene una doble función: contribuir a la creación de una economía reproductiva, equilibrada, en la que el petróleo sea incorporado como un factor que facilite la transformación progresiva de la base económica, y propiciar e impulsar un desarrollo social que eleve el nivel de vida de la población.
El Gobierno actual no cumple evidentemente esa doble función, pues, en lugar de proponerse el desarrollo económico y social, actúa para frenar y desorganizar las fuerzas productivas existentes, lo que genera la fragmentación del aparato productivo y de la propia sociedad. El Gobierno ha considerado que con la difusión inorgánica de ingresos entre grupos sociales no favorecidos ha cumplido la función distributiva que le impone la institucionalidad del Estado; pero no cumple con lo ordenado por la Constitución en el sentido de que el ingreso petrolero fiscal sea aplicado preferentemente a la creación de riqueza útil y al mejoramiento consistente de las condiciones de vida de la población. Los resultados de la gestión han sido frustrantes: caída del producto real del país, colapso de la inversión, contracción del consumo, persistencia de la inflación, inseguridad alimentaria, postración de las industrias básicas de Guayana, aumento del desempleo, deterioro de los centros públicos de salud y de educación, quebrantamiento de la infraestructura física del país, endeudamiento público sin contrapartida en la creación de potencial productivo y declinación del potencial efectivo de la industria petrolera.
El Gobierno, según su propia declaración, reiterativa, persigue una transformación del sistema económico, que la Constitución define como economía de mercado con proyección social, en una economía de Estado con mínima participación privada y elevada concentración de facultades, recursos y poderes en la Presidencia. Lo que llama la atención es la exclusión de hecho de los trabajadores de este proyecto y la negación de sus derechos sociales, el deterioro de sus salarios reales, la ausencia de participación laboral en el proceso llamado de socialización que en esencia es estatización.
Se considera generalmente que trabajadores y empresarios tienen intereses contrapuestos. Sin embargo, existe la posibilidad de una cooperación entre los dos factores de la producción: empresas cogestionadas, participación conveniente de trabajadores en la gestión de la empresa. Cuando el empresario es el Estado, con mayor razón hay conveniencia en esa cooperación. En lugar de promover esta posibilidad, el Gobierno excluye a los trabajadores de la gestión de las empresas públicas y, lo que es más irritante, aplica una política de hostigamiento, de negación de derechos, de desempleo, que parece absurda si se proclama el socialismo. Un socialismo que enfrenta a los trabajadores no tiene base.
Para un país como Venezuela, favorecido por la naturaleza, beneficiario de un ingreso relativamente elevado, el bienestar de sus habitantes debe ser obvio, si la administración de esa riqueza es eficiente, orientada por el interés común, pulcra, empeñada en rendir cuentas de manera transparente.
La realidad es dramática: se han perdido por lo menos dos oportunidades de bonanza petrolera: la de 1974-77 y la de 2004-2008. Ahora se pretende que asimilemos el costo de una recesión y de una supuesta transformación que no ha sido discutida a nivel nacional.
EL NACIONAL - Jueves 17 de Junio de 2010 Opinión/8
Régimen cambiario alternativo
D. F. MAZA ZAVALA
El régimen cambiario controlado ha sido modificado por la decisión conjunta del BCV y el Ejecutivo para incorporar las transacciones calificadas como de permuta que se realizaban en el llamado mercado paralelo. Esto significa una ampliación del control de cambio y una modificación importante de éste: el Banco Central de Venezuela interviene directamente en el régimen cambiario mediante una modalidad denominada Sistema de Transacciones de Títulos en Moneda Extranjera, Sitme, que funciona con unas bandas con un margen comprendido entre el límite superior (7 bolívares por dólar) y el inferior (5 bolívares por dólar), con un eje promedio de 6 bolívares.
A las operaciones del sistema concurren del lado de la oferta los interesados en vender los títulos públicos (Gobierno y Pdvsa) que poseen contra bolívares, y del lado de la demanda los interesados en adquirirlos con bolívares. La relación entre oferta y demanda determina día a día hábil un tipo de cambio: si la oferta supera la demanda, el tipo de cambio se sitúa hacia el límite inferior y si ocurre lo contrario, se desplaza hacia el límite superior; si hubiere equilibrio el tipo de cambio se situaría en el promedio de 6 bolívares.
No se trata de un mercado libre de títulos cambiarios, ya que tanto la oferta como la demanda están restringidos y el tipo de cambio regulado. Los títulos se ofrecen a través de los bancos y entidades de ahorro y préstamo, bien sea por cuenta de estos o por la de clientes.
Hasta ahora la disposición a vender es voluntaria y el acervo de títulos bastante limitado; sus precios dependen mucho de las cotizaciones de ellos en los mercados internacionales, hasta ahora por debajo de su precio de compra y de su valor nominal.
La demanda está muy restringida y condicionada, con cupos determinados para personas naturales y jurídicas y para atender necesidades específicas de pago o gasto en el exterior. Los potenciales compradores deben tener una cuenta bancaria en el exterior en la cual se depositen las divisas obtenidas, lo que virtualmente excluye a buen número de particulares y de pequeñas empresas. El Banco Central de Venezuela, como árbitro y operador, consulta si los demandantes han obtenido divisas de Cadivi y el margen no satisfecho de sus requerimientos, así como las aplicaciones de las divisas que pudieran obtener en el Sitme. Ello permite advertir que se trata de una extensión del control de cambio y que es complementario de Cadivi.
Los particulares van a experimentar dificultades para acceder a ese sistema, lo mismo que pequeñas empresas, tanto para vender como para comprar títulos (divisas). La evolución de este régimen de transacciones va a ser lenta y sufrirá modificaciones, una de las cuales podría ser la de las bandas limitantes. Podría presentarse el problema de la escasez de títulos en oferta, lo cual entrabaría las operaciones. Quizá el Gobierno y Petróleos de Venezuela tendrían necesidad de emitir nuevos títulos cambiarios y acaso el propio Banco Central de Venezuela . La capacidad de endeudamiento de estos entes públicos está en el trasfondo del sistema, así como el curso de las cotizaciones de los títulos en el mercado internacional.
La demanda podría superar la oferta en un margen de entre 4 millardos a 6 millardos de dólares, lo que determinaría que el tipo de cambio alternativo se moviera al límite superior.
En todo caso, aunque existan fuertes sanciones para el presunto mercado paralelo, habrá posibilidad de que las demandas no cubiertas ni por Cadivi ni por el Sitme lo fuesen en el mercado paralelo, que pasaría a ser "negro", lo que arrojaría su sombra en la formación de precios de bienes y servicios en alguna proporción.
Si el clima general del país fuese estable, normal, quizá no fuese necesario el control de cambio, porque la moneda nacional se apreciaría y la propensión a tener dólares sería menos acentuada. En ese supuesto, la producción nacional abastecería en alta proporción las necesidades de la población y la economía y la recurrencia a la importación (principal motivo de la demanda de divisas) sería para complementar y no para llenar el vacío de la producción propia. La salida de capital no alcanzaría las magnitudes inquietantes que se registran (un promedio anual de 20 millardos de dólares los últimos 10 años) y esos fondos se aplicarían a la inversión en el país.
El control de cambio es necesario porque si se suspendiera, la salida de dinero al exterior sería incontenible y las reservas del BCV se agotarían.
Algunos sostienen que la liberación del cambio contribuiría a la recuperación de la economía. Yo diría que esa liberación sería favorable con un cambio positivo de la situación política e institucional del país.
EL NACIONAL - Jueves 01 de Julio de 2010 Opinión/9
El drama alimentario
D. F. MAZA ZAVALA
El escándalo con motivo del descubrimiento en diversos lugares de contenedores con alimentos importados en estado de descomposición, tiene muchos aspectos que conviene comentar, que afectan a diferentes organismos de la administración pública, ya que es un problema de programación y coordinación y, por supuesto, de eficiencia, de responsabilidad y honestidad en el manejo de los intereses públicos.
No sólo Pdvsa a través de su filial Pdval la empresa matriz venezolana, otrora emblema de eficiencia, sino también el Ministerio de Energía y Minas (que controla a Pdvsa), el Ministerio de la Alimentación, el de Agricultura y Tierras, el de Planificación y Finanzas, la Contraloría General de la República, el Ministerio Público, la Asamblea Nacional, la Vicepresidencia de la República (coordinadora administrativa), entre otras dependencias, comparten en este caso responsabilidades que deben ser objeto de sanciones. Sería nefasto que este asunto de tanta monta pasara por debajo de la mesa o fuese confinado al silencio de los archivos.
La importación de alimentos perecederos no es empresa sencilla, sino una que exige experiencia y buen juicio. Colocar al frente de esta actividad a gente inexperta es responsabilidad de Pdvsa, al frente de la cual está el doctor Rafael Ramírez. Importar en exceso de lo que se puede colocar en el mercado y consumir, pone de manifiesto la ausencia de programación y de conocimiento de la materia. La pérdida que implica la descomposición de más de 100.000 toneladas de alimento es doble, por lo menos: pérdida económica, en términos de divisas que son escasas, y pérdida de oportunidad para suministrar alimentos a la población que sufre escasez real y se priva de esos bienes para su subsistencia. ¿Quién o quiénes cargarán con la pérdida? Por supuesto que el común de los venezolanos, no los burócratas enriquecidos que manejan el patrimonio público tan alegremente.
No el contralor de la República que, teniendo la información del caso desde años anteriores lo que indica persistencia en la grave irregularidad guardó silencio y no actuó como era su deber. No Pdvsa consciente del hecho, aunque tiene que cargar con parte de las pérdidas, lo que implica, una vez más, el común de los venezolanos. La ciudadana fiscal general declara que no supo del asunto hasta que el escándalo estalló.
Tampoco supo de ello la Asamblea Nacional. El entonces ministro de Agricultura y Tierras, Jaua, ocupado en expropiar fincas productivas para reducirlas a la inactividad, no tuvo programa para levantar la producción de alimentos.
Entiendo que siempre ha habido y habrá necesidad de importar alimentos, porque ningún país es autárquico en este sentido. Tendremos siempre que importar trigo y otros productos para cuyo cultivo no tenemos aptitudes naturales. Pero podemos y debemos producir suficiente arroz, azúcar, leche, pollo, huevos, carne de res y de cerdo, aceites vegetales excepto de oliva, y no hablemos de café y cacao. Sin embargo, hemos pasado de la agricultura de adentro a la de puertos. Pero hasta los puertos funcionan mal; después de privatizados, los contenedores de productos importados duermen el sueño de los justos en los almacenes de las aduanas, mientras se efectúan los trámites. Se requiere un tiempo normal calculado para despachar la mercancía importada; pero la burocracia de puertos y aduanas lo trastornó todo y la sombra ominosa de la corrupción se cierne sobre todos los procesos. Pdvsa ha cargado con costos que no le corresponden y su desequilibrio financiero obedece, entre otros factores, a la multiplicidad de funciones que se le han encomendado. El Estado se ha extendido demasiado y muy rápidamente sin consolidar sus funciones y actuaciones.
EL NACIONAL - Sábado 17 de Julio de 2010 Opinión/6
Petróleo para variar
D. F. MAZA ZAVALA
Los secretos del petró1eo parecen ser parte de los secretos de Estado. Los que no pueden ser objeto de duda son los precios del petró1eo.
En 1998 el precio promedio de la cesta venezolana fue de sólo 11 dólares; en 2008 alcanzó un máximo de 86 dólares, cayó a 54 dólares en 2009, y es probable que en 2010 se sitúe en 65 dólares. Es sostenible indicar que un precio de equilibrio para la cesta venezolana sería 70 dólares. A este precio, si la exportación efectiva fuese de 800 millones de barriles anuales, el ingreso bruto alcanzaría 56 millardos de dólares, suficientes para cubrir los costos, hacer la contribución fiscal, las inversiones suficientes de mantenimiento y ampliación y aún obtener un excedente neto; todo ello bajo la condición de que haya una gestión eficiente y pulcra.
En el periodo 1998-2008 el ingreso total obtenido por exportación fue de 700 millardos de dólares en cifras redondeadas; la participación fiscal fue de 250 millardos de dólares, 36% del total. Aparentemente, para el Fisco el petróleo no es un buen negocio, pues debería percibir cuando menos 50% del ingreso total. Sin embargo, la percepción oficial efectiva es superior a la indicada: las funciones y tareas de índole social impuestas a Pdvsa absorben 26 millardos de dólares en el periodo y las aportaciones a Fonden suman 30 millardos de dólares, de tal manera que el Gobierno, de una u otra manera, percibe, además de los 250 millardos de dólares de la participación directa, 56 millardos de dólares en participación indirecta, para un total de 306 millardos de dólares, 44% del total.
En 2008 se informa que la producción fue de 3.260.000 barriles diarios, lo que da un total anual de 1.190 millones de barriles. Si fuese así, sería muy bueno para el país. Pero para determinar la exportación "pagante" hay que deducir varios renglones: consumo interno de 650.000 b/d; exportación "no pagante" a los países amigos y asociados 200.000 b/d; en total hay que deducir 850.000 barriles diarios, o sea, 310 millones anuales, restan para exportación efectiva 880 millones de barriles. ¿Es esto cierto? Si así fuera, no sufriría Pdvsa el calvario de una deuda de 30 millardos de dólares y nuestra balanza de pagos estaría más fortalecida.
El costo de producción de petróleo en Venezuela es de 1,60 dólares el barril; en 1998 era de 3,60 dólares, alrededor de 50% del actual. Pdvsa también sufre los efectos de la inflación en cuanto compra en el país bienes y servicios y paga salarios. Pero el personal adscrito a la petrolera se ha elevado de 20.000 a 80.000 entre 2003 y 2010. Probablemente la industria petrolera venezolana no requiera más de 50.000 personas para sus operaciones, si la productividad fuese satisfactoria. Pero no imagino que se pueda retirar a 30.000 personas en corto plazo sin provocar una conmoción laboral y social.
Las reservas probadas convencionales se sitúan en 80 millardos de barriles; las contenidas en la faja del Orinoco, de petróleos pesados y extrapesados, pero explotables según el adelanto tecnológico y las necesidades de un mercado mundial ahora parcialmente deprimido, alcanzan, según los cálculos más moderados, 140 millardos de barriles, por lo que el total de reservas asciende a 220 millardos, entre las más altas del mundo, si no las más altas. Ese es un patrimonio nacional, un capital en parte efectivo, en parte potencial. Para aprovecharlo racionalmente habría que planificar su explotación, de acuerdo con 3 factores principales: las inversiones requeridas, las tendencias del mercado internacional y el interés nacional, en cuanto a los recursos que se obtengan y puedan ser aplicados para el desarrollo del país.
En ningún caso esas reservas deben ser alienadas a intereses extranjeros urgidos por ese dominio, y urgido el Gobierno por dinero presente.
El Nacional, Caracas, 1ro. de Noviembre de 1997
Maza Zavala visitó el Congreso
La meta de inflación de 1997 tendrá que ser reajustada en 39%
El director del Banco Central de Venezuela, Domingo Maza Zavala, informó que, pese a que el instituto emisor está haciendo todos los esfuerzos por mantener este año la meta inflacionaria oficial, hay indicios de que la estimación del índice deberá ser reajustada entre 37% y 39%.
La inflación acumulada de este año se ubica en 25,8%, la puntual de septiembre fue de 3,4% y se espera un repunte importante en octubre, noviembre y diciembre, por lo que, a juicio de Maza Zavala, la meta de 35% debe ser reestimada.
El economista realizó una visita sorpresa al Congreso y, aunque no quiso revelar el motivo, comentó que el informe de la Comisión Bicameral de Finanzas sobre el canje de los bonos Brady por globales influirá negativamente en los mercados financiero y cambiario venezolanos, ``los cuales son muy sensibles a cualquier circunstancia política''.
No obstante, dijo que el país atraviesa por una coyuntura económica favorable y, en consecuencia, las objeciones que se hacen a la operación realizada por el Ministerio de Hacienda no afectarán gravemente la economía nacional.
``Creo que la situación de los valores venezolanos que se cotizan en la Bolsa es bastante firme, hay buenos negocios y nuevas inversiones petroleras, de construcción e industriales. En cuanto al mercado de divisas, hay una situación estable y la perspectiva inmediata es que esa estabilidad continúe''. Auguró que quien espere una devaluación del signo monetario ``será sorprendido porque no la habrá''.
Maza Zavala defendió los parámetros usados por el instituto emisor en la evaluación de la operación de canje de bonos Brady y dijo que se ajustan a los utilizados en los mercados financieros internacionales.
``Desde el punto de vista político, el Congreso está en su razón para analizar e investigar y llegar a consecuencias, pero insisto en que los cálculos del BCV obedecen a la situación real del mercado financiero y a las tasas que se aplican en esos casos'', agregó.
Alexander Duarte
lunes, 11 de octubre de 2010
tema para variaciones (3)

De una guerra en el fin del mundo
Luis Barragán
Las librerías foráneas exhiben toda suerte de títulos referidos a Mario Vargas Llosa, mientras que las vidrieras venezolanas rinden testimonio fiel de las calamidades del control de cambio, rígido para unos y complacientes para otros. El país que le concedió el Premio Rómulo Gallegos, está hurgando toda estantería o depósito para hallar algo más de un título colado entre los resquicios del modelo que pretende ladrillarnos, amasados en la enorme muralla de los miedos gubernamentales.
De encontrarse el algo más que un título, elevándose naturalmente los precios, nos adentramos en una férrea experiencia antigastronómica. No es posible que nos sorprenda una variedad del novelado escribidor de Julia, porque el hablador de Chomsky no lo conoce: Chávez Frías es el “grande-liga”, según la autodefinición, tan igualitarista como el que más en sus radicales extravíos, al que no puede acercársele el novicio de los debates que acostumbra a convocar para después huir despavoridamente.
Pocas librerías de genuino cuño, algunas cadenas de magnífico trato con las autoridades aduaneras, expondrán las portadas del autor, con la lentitud de sus hallazgos del depósito que abre habitualmente las puertas para una que otra feria anual en el patio. La distribución nacional de impresos, seguirá el curso propagandístico de las Librerías del Sur, sepultada la intención que cierta vez se tuvo con las Kuai-Mare, en lo que evidentemente no es una política sustitutiva de importaciones (para estimular las iniciativas del patio, claro está), pues la endogenidad sintetiza una cruzada contra todo vestigio cepalista y el resto de los afines que puedan antojarse en un mundo competitivo.
En los confines remotos de quienes celebran, cuestionan o avalan al (a) premiado, nos ocupa una guerra, la de las guerrillas semánticas que pueden pasar a la pólvora impalpable, réplica de antiguas y ajenas epopeyas edulcoradas. Vale decir, Alejandro Mayta alcanzó un reducido espacio de poder, ensimismado en el viejo parlamento, roída la frustración: el comandante-en-jefe es más o peor de lo mismo, aunque ya es tarde para decir algo.
miércoles, 2 de junio de 2010
Sobre los pasos desconocidos

EL NACIONAL - Lunes 31 de Mayo de 2010 Nación/2
El foro del lunes
HÉCTOR SILVA MICHELENA dice que el mercado negro de divisas no desaparecerá
FABIOLA ZERPA
A 41 años de la invasión a Checoslovaquia, cuando se desmarcó del socialismo soviético, Héctor Silva Michelena se concentra en una línea expositiva en sus conferencias: por qué fracasó el modelo estatista ideado por Carlos Marx y Federico Engels en 1855.
Para el economista los pasos del gobierno de Hugo Chávez y sus ministros desconocen la historia política del mundo en el último siglo y medio.
Por eso cree que es necesario que los venezolanos conozcan qué ocurrió en ese tiempo. El 40º Congreso de Conindustria, que se inaugurará el próximo miércoles, será una ventana para escuchar su explicación cuando exponga sobre ética y desarrollo.
El Presidente habla mucho de ética y moral en la economía. El Plan Socialista 20072013 está lleno de referencias al respecto. Supuestamente esta es la "era de oro". ¿Cómo observa esto? Chávez comete un primer acto inmoral al imponer un programa económico y social que fracasó en el mundo entero. El segundo acto inmoral es tratar de imponerlo con el nombre de "socialismo del siglo XXI" para darle tintes de renovación. Las economías socialistas de cualquier tipo fracasaron por la conjunción de tres características: la asignación de la mayoría de los bienes por parte de un aparato productivo; el control directo de las empresas por el partido; y la falta de competitividad, democracia política y libertad.
Que no sea una propuesta ética no significa que sea insostenible en el tiempo, como lo hemos visto en 51 años en Cuba. Aquí se está replicando por cuotas el comunismo cubano, que no es sostenible porque depende de la economía venezolana y porque caerá como fruta madura. La obligación de los venezolanos es tomar conciencia de esto. Este experimento puede durar menos que el cubano por la alta dependencia de los precios del petróleo. De hecho, Chávez dejó de hablar de socialismo de siglo XXI y habla de socialismo solo.
¿Por qué cree que Chávez abandonó esa caracterización? Porque es un contenido vacío. Fue una monedita de cambio para decir "nosotros somos distintos".
¿Qué caracteriza la economía venezolana en estos momentos? Estamos viviendo el peor de los mundos: profunda recesión económica y alta inflación, más la inseguridad. Hay un gran estatismo propio de los sistemas socialistas del siglo XX. El peso del Gobierno en la economía venezolana es de 30,5%, según cifras del Banco Central de 2009, en contraste con 25,5% del periodo similar de 2005. Entre enero y marzo de 2010 el empleo público absorbió 21% de la ocupación formal y creó 42,5% de los nuevos empleos.
El Estado tiene 2,3 millones de empleados mientras en 1998 había menos de un millón. El objetivo también es desaparecer la empresa privada. Al principio, el Gobierno controló las tierras. Ahora pasaron a las empresas alimenticias porque pretenden controlar a la gente por el estómago. Aún así no van a evitar la inflación.
Otros elementos como la creación de la Comisión Central de Planificación y la Ley de Consejo Federal de Gobierno son un recuerdo de la economía centralizada rigurosa de los países comunistas.
¿El control de cambio cómo se inserta aquí? Cadivi restringe porque el futuro lo está alcanzando. Jorge Giordani dice que se deben imponer controles por la especulación, pero esta sólo florece en economías desordenadas. Giordani, que aun cuando fue buen alumno mío, parece no haber aprendido la historia: que el capitalismo ha avanzado muchísimo. Este no es el capitalismo salvaje que vieron Marx y Engels, ni siquiera el que vio John M. Keynes. Tiene reglas y el Estado de Derecho funciona. Hay una responsabilidad empresarial que se ha desarrollado mucho en la cual la ética ha entrado progresivamente. El Gobierno desconoce que el legado más importante del siglo XX es la economía mixta, que combina Estado y mercado.
¿Cuáles serán los efectos de este nuevo control cambiario y el cierre de las casas de bolsa? Con la eliminación de las casas de bolsa se ha formado un cuarto tipo de cambio, que sí es negro. La Ley de Ilícitos Cambiarios no va a frenar eso.
La economía seguirá en crisis, aun cuando el barril esté a 70 dólares. El Gobierno va a necesitar cada vez más precios altos del petróleo. Estas malas políticas económicas públicas van a hacer que la economía explote, y lo vamos a pagar todos los venezolanos menos los funcionarios que se han enriquecido.
¿Esa explosión como será? Paros cívicos progresivos y avanzados o del tipo Caracazo. Venezuela está al borde del abismo. Si sube el petróleo tendremos un respiro. Las exportaciones no petroleras no gubernamentales, de 9 millardos de dólares en 1998, pasaron a 3 millardos de dólares hoy en día. El motor del desarrollo económico, que es la inversión pública y privada, está completamente averiado.
La fuga de capitales ha crecido, con todo y controles. Para el primer trimestre de este año se calculó en 5 millardos de dólares. ¡Si hasta en la Alemania Oriental y otros países comunistas, con penas más severas, hubo fuga de capitales!
¿Qué dice de la frase "Pueblo que gana en bolívares no necesita dólares"? Que es una mentira porque Venezuela no está en un cubo de cristal. El motor de una lancha de un pescador de camarones en Puerto Píritu, la mercancía del buhonero del centro de Caracas, los envases de los productos que vende un bodeguero en un barrio necesitan dólares. Estas personas podrán pagar esos bienes en bolívares, pero se necesitan dólares para que lleguen al país. El dólar está en todas partes.
Las empresas de producción social estaban llamadas a realizar la producción nacional y sustituir esas importaciones. No conozco ninguna que sirva de ejemplo.
La interpretación que da el Gobierno a la caída de la economía es la crisis del capitalismo. ¿En cuánto contribuye este declive? Una vez más Chávez dice mentiras. Desde que existe, el capitalismo ha tenido momentos de crisis. Esta ha sido particularmente extensa porque la globalización ha trasvasado los problemas. Además, ¿Chávez no dijo hace poco que estábamos blindados? Lo estuvimos mientras las reservas internacionales estaban altas. Ahora, de tener 43 millardos de dólares en reservas pasamos a tener 27 millardos, de las cuales sólo 7.000 son operativas. La manifestación más palpable de este descenso es la escasez de los bienes y alimentos que se importan, como la leche. Pdvsa tiene muchas deudas.
¿Cree que se abrirá una nueva etapa en el proceso después del 26-S? Tengo el mayor optimismo porque creo que puede ser la primera pieza de la recuperación, pues si hay una representación paritaria el Parlamento podría jugar su papel.
Hay que ganar para impedir que el Presidente siga haciendo lo que le da la gana. Lo más predecible es que se deroguen algunas leyes. Si el Presidente las veta no entran en acción, pero el juego estará en la Asamblea.
¿Será una etapa de Ejecutivo contra Legislativo? Será de confrontación. Roguemos porque no derive en guerra civil.
Fotografía: Sandra Bracho
domingo, 30 de mayo de 2010
¿Y... twitteó al presidente?

http://analitica.com/va/economia/opinion/3006840.asp
Otro memo al Presidente Chávez
José Guerra
Señor presidente Hugo Chávez, este segundo memorando lo escribo motivado en la rueda de prensa dada por el ministro Jorge Giordani y el presidente del BCV, Nelson Merentes, donde anunciaron una nueva política cambiaria. En particular prevén el funcionamiento de una banda cambiaria donde fluctuaría el bolívar con relación al dólar, en el contexto de un control de cambio con dos tasas oficiales. Tarea titánica esta. Muy probablemente a usted le explicaron las bondades y atributos de este sistema, pero tal vez no lo alertaron de los altos riesgos de dicho esquema cambiario. Con esta política metieron al BCV y se metió el gobierno en un verdadero laberinto. Planteó inocentemente el ministro Giordani, que él no se explicaba por qué la economía tenía demanda por más de US$ 90.000 millones desde 2008, que exceden las necesidades reales. Él como ministro de Finanzas no lo puede entender. Se lo explico a usted y al ministro. La razón estriba en que desde 2006 el gobierno, guiado por el ministro Giordani, estuvo regalando las divisas a una tasa de Bs 2,15 por US$ y como a ese tipo de cambio todo lo importado era más barato era lógico pensar que todo el mundo quisiera esos dólares económicos y por esa razón fue que se tuvo que aplicar la devaluación del 8 de enero de 2010. Recuerde presidente aquello de la “política anti devaluacionista”. Bueno esa política tuvo un costo enorme en términos de reservas internacionales para el país. Para que una banda cambiaria pueda estabilizar el tipo de cambio paralelo, la propuesta va tener que anunciar el límite superior e inferior de la misma, con lo cual casi con seguridad el tipo de cambio de referencia va a ser el del límite superior, que con absoluta certeza será mayor que la tasa oficial de Bs 4,30 por US$. Pero eso no es lo más grave. Lo crítico es que para que la banda sea efectiva debe tener implícita una política de intervención en el mercado cambiario por parte del BCV y para ello debe contar con reservas internacionales en efectivo o con bonos emitidos en divisas que hacen el papel de dólares. Pero con una diferencia y con una restricción. La diferencia es que los bonos se emiten a diferentes plazos y por tanto tienen disímiles precios y por ello arrojan distintos tipos de cambios. No es igual en términos de liquidez un bono que se vence en 2010 que otro que expira el 2024, y por tanto puede haber múltiples tipos de cambios. La restricción: nadie que opere en el mercado monetario va a desprenderse de sus bonos hoy cuando éstos están bajando de precio porque ello equivaldría a reconocer una pérdida que golpearía la posición financiera de los bancos. Además al sacar a las casas de bolsa del mercado se liquidó a importantes oferentes que podrían suplir divisas. Usted ha aseverado que está golpeando a los especuladores. Eso mismo dijo el 11 de enero cuando afirmó que le iban a “quemar las manos a los especuladores con la intervención del BCV”. Quien salió chamuscado fue el gobierno en tanto que los bonos cambiarios del BCV fueron ineficientes para bajar el dólar permuta. Presidente, golpear es una cosa y meter preso e imputar es otra muy distinta. Lo que están haciendo los funcionarios y fiscales es imputar y meter presos a gente de las casas de bolsa. ¿Con ello se golpea a los especuladores? Si, por unos días por el efecto disuasivo que la cárcel implica. No, al cabo de los días cuando la lógica del mercado se termine imponiendo. Lo que puede ocurrir es que el mercado va a encontrar su cauce una vez que las transacciones se normalicen y sea evidente lo que todo el mundo sabe: que el BCV no tiene músculo para estabilizar la tasa de cambio. Por cierto, presidente le han informado cuántas casas de bolsa y sociedades de corretaje se autorizaron en los últimos cinco años. Pregunte quienes eran los ministros de Finanzas de esos años. Sería conveniente que solicite información acerca de quien montó el sistema del dólar permuta en Venezuela. Presidente Chávez, próximamente el BCV va a dar a conocer las cifras de la actividad económica correspondientes al primer trimestre de 2010. Yo quisiera saber cómo los ministros en la intimidad de las reuniones con usted le van a explicar el contenido del gráfico anexo. En él se refleja una caída significativa de la actividad económica durante el lapso enero-marzo de 2010. En el período enero-marzo de 2009, el precio del petróleo alcanzó a US$ 38,6 por barril mientras que en similar trimestre de 2010 se cifró en US$ 70,6 por barril, es decir un aumento de 82,0%. Al mismo tiempo la economía que había crecido 0,5% en el primer trimestre de 2009 cayó dramáticamente más de 6% en el primer trimestre de 2010. Haga que sus ministros le den una explicación razonable de esta paradoja. Finalmente, señor presidente: con una tasa de inflación de 30% anual en medio de un control de precios y de cambio, es aconsejable que solicite una valoración de ese hecho a la luz de que América Latina tiene una tasa de inflación promedio cercana al 5,0% sin ningún tipo de restricciones a los precios. ¿Qué le dirán sus ministros de economía y alimentación de este hecho aberrante?.
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EL NACIONAL - Miércoles 26 de Mayo de 2010 Estrategias/1
EL MINISTRO DE PLANIFICACIÓN Y FINANZAS IMPUSO EL SISTEMA DE BANDAS PARA EL MERCADO PERMUTA
¿El plan Giordani tiene sus días contados?
La economía depende de sus criterios ideológicos y de su empeño por impulsar el socialismo
BLANCA VERA AZAF
Fue una lucha de poder y así se observó en las últimas semanas. Al final, lo ideológico se impuso sobre lo pragmático y el que no estuviera de acuerdo tenía que salir del juego. Una prueba es el desmantelamiento de los equipos de técnicos que por años trabajaron en el Ministerio de Planificación y en el de Finanzas. Muchos fueron despedidos por un hombre que estuvo al frente de la fusión de ambos despachos.
Él es el cerebro del actual plan económico para supuestamente frenar la inflación y el mentor del sistema de bandas que regirá la cotización del dólar en el mercado de permuta.
Es Jorge Giordani, ministro de Planificación y Finanzas.
El presidente Hugo Chávez opina que no hay una opinión más válida que la del ministro Giordani. Las propuestas del titular del Banco Central, Nelson Merentes, son desestimadas porque no se corresponden con los lineamientos del socialismo del siglo XXI. Sin embargo, el equipo de profesionales del instituto emisor es el que ha tenido que asumir la tarea de poner en marcha el plan Giordani, al diseñar un sistema de bandas en el que no tienen confianza.
"Como está planteado el sistema de bandas para bajar el paralelo no es sostenible, resulta inviable", señala el economista Mickel Bello. Las razones que argumenta tienen que ver con la escasa oferta de divisas con las que cuenta el Gobierno para ofrecer a través de ese sistema, que prevé un nivel mínimo y un tope máximo para la cotización.
"Giordani responde más a la intención de control absoluto que tiene el Estado, y no está en juego ningún criterio de racionalidad económica porque la intención real es política", explica el economista Humberto García Larralde. De allí la propuesta del ministro de controlar el BCV y de eliminar las casas de bolsa vendiendo la idea de que todas son especuladoras.
La política cambiaria que propone el plan Giordani también incluye el endurecimiento de la Ley contra Ilícitos Cambiarios, para limitar la actuación de las casas de bolsa y de corretaje, y la penalización de los agentes económicos que se consideren especuladores. "Es una propuesta con un sesgo netamente político para controlar", afirma García Larralde.
Lo anterior explica porqué las propuestas del presidente del BCV fueron rechazadas por el primer mandatario. Nelson Merentes planteaba la continuidad en la adjudicación de bonos cambiarios, una emisión de bonos de Petróleos de Venezuela en el corto plazo, la subasta de notas estructuradas, que serían entregadas al sistema financiero de manera directa, y la agilización de la entrega de divisas por parte de Cadivi.
Merentes y el ex ministro de Finanzas José Rojas, representante de Venezuela ante el Banco Interamericano de Desarrollo, intentaron hacerle entender al Ejecutivo que si no se controlaba de manera eficaz y duradera la cotización del dólar paralelo, la inflación llegaría a niveles incontrolables, lo cual no se lograría con el sistema.
Un tentempié de lo que avecina fue el 11,3% que acumuló el alza de los precios en los cinco primeros meses del año.
Ambos funcionarios alertaron sobre los inconvenientes de mantener un mercado de valores paralizado por más de dos semanas, y sobre la medida anunciada por la Comisión Nacional de Valores de congelar las actividades bursátiles por dos semanas, con la opción de que se podía prorrogar.
Los técnicos enviados por Rojas -entre los que se encontraban el ex viceministro Alejandro Dopazo- salieron muy mal parados de la oficina de Crédito Público del Ministerio de Planificación y Finanzas. El ministro Giordani se negó a recibirlos.
"Esto indica que la responsabilidad absoluta recae sobre Giordani, que ha impulsado una persecución policial y represiva para resolver asuntos netamente económicos", destaca García Larralde.
El talón de Aquiles ¿Por qué se inclinó la balanza hacia una regulación tan profunda para un mercado con operaciones de casi 100 millones de dólares diarios? La respuesta es clara: el Gobierno no tiene suficientes dólares, por lo que se ha visto obligado a establecer prioridades y el mercado paralelo parece no serlo.
El ministro de Planificación y Finanzas convenció al presidente Chávez de que en el mercado interno, los bancos públicos y privado, así como las casas de bolsa y las sociedades de corretaje manejaban 40 millardos de dólares en títulos valores, que permitirían alimentar el paralelo. Una media verdad que puede causar un descalabro sin precedentes, según el economista Humberto García Larralde.
Ciertamente la República y Petróleos de Venezuela han emitido papeles por esa cantidad de dinero que han sido vendidos en el mercado de permuta, pero la mayoría está en manos de inversionistas extranjeros, es decir, están fuera del país.
En función de las cifras de la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras, al calcular la cartera total de títulos valores de la banca a un tipo de cambio de 4,30 bolívares por dólar, se obtiene que los bancos poseen escasamente 4 millardos de dólares. Sin embargo, esta cartera está formada por bonos denominados en divisas, pero también en bolívares; por lo que la cifra total de papeles por transar en el permuta debe ser muchísimo menor.
Tal y como está diseñado el sistema de bandas, los bancos sólo podrán vender sus títulos valores al BCV, que les pagará en bolívares. Aquella empresa o particular que requiera divisas debe solicitarlas a través del operador cambiario, que en este caso sólo puede ser un banco y que actuará en su nombre.
La agencia financiera debe contar con la aprobación del instituto emisor para adquirir el título, el cual será cancelado en bolívares. El banco lo venderá en el mercado internacional a un precio muy similar al de la banda superior que el BCV estableció desde un principio, y cuyas cotizaciones aún se desconocen.
El talón de Aquiles de este plan es que una vez vendido el bono en el exterior, éste pasa a manos de inversionistas extranjeros. La pregunta que muchos se hacen es cómo hará el Gobierno para alimentar al mercado interno de bonos si todos saldrán al exterior.
La insistencia de los técnicos del BCV para convencer al ministro Giordani de que no existen suficientes bonos para cumplir con la demanda de dólares no parece surtir efecto. Su negativa ha conducido a que el directorio del BCV que había estado dividido- unifique algunos criterios sobre este punto.
De allí que desde finales de la semana pasada se estudie la posibilidad de realizar una nueva emisión de bonos de la República.
García Larralde advierte que, al existir tantos bonos venezolanos en el exterior, no habrá compradores interesados en adquirir otro título de la República, lo que sería contraproducente pues podría caer el precio de los ya existentes.
Ante ese panorama, Mickel Bello asegura que el sistema de bandas tiene sus días contados y podría no durar más de tres meses.
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