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sábado, 21 de marzo de 2020

LA PESTE DE UN MISIL

El Covid-19: los misterios de la naturaleza
Trino Márquez
 
Yuval Noah Harari, el célebre escritor de Sapiens: De animales a dioses y de Homo Deus: Breve historia del futuro, dos libros de imprescindible lectura, dice en este último texto que las epidemias y todas las pestilencias que azotaron y diezmaron a la humanidad, son cosas del pasado. Pertenecen a esa etapa en la cual el conocimiento científico no había alcanzado las cotas de desarrollo actual, ni se sabía cómo se estructura el genoma humano. Ahora el Hombre se ha entronizado sobre la Naturaleza.

A Harari le pasó algo similar a lo ocurrido con Francis Fukuyama cuando, después de derrumbado el Muro de Berlín y la implosión de la Unión Soviética, predijo que en el mundo entero se extendería la democracia liberal, en el plano político, y la economía de mercado, en el área económica. En relación con lo segundo, su profecía tuvo éxito. Con respecto a la democracia, poco después de finalizada la Guerra Fría los regímenes autoritarios, al igual que las bacterias, mutaron hasta dominar de nuevo gran parte del planeta.

Yuval Harari no pudo prever la aparición del Covid-19. En realidad, nadie podía anticipar un hecho tan dramático como inesperado, aunque por allí andan circulando versiones de un grupo de ‘profetas’ que se atribuyen visiones premonitorias que veían ‘clarito’ el surgimiento de una pandemia que haría temblar a la Humanidad. Necedades de supersticiosos delirantes.

Harari tiene razón en que el impacto sanitario del Covid-19 será menor que el de plagas como la Peste Negra o la Fiebre Española, causantes de millones de muertes en todo el mundo. Sin embargo, el pánico y el efecto que ese virus, hasta ahora desconocido, están provocando en la economía mundial, escapa a todo pronóstico. Las consecuencias en la economía serán devastadoras. Todo 2020 estará signado por la gravitación de ese microorganismo sobre la economía planetaria. Al final, no habrá causado la muerte de millones de seres humanos, como sucedía en el pasado, pero sus secuelas en la esfera productiva, en el comercio, en las finanzas y, en general, en la economía, serán gigantescas.

Otra zona que está siendo estremecida es la social. Las relaciones interpersonales se han visto modificadas. El contacto entre las personas, a la vez se ha estrechado y se ha distanciado. La gente ha tenido que regresar al redil de su espacio más íntimo, la familia nuclear. Pero, se ha visto obligada a alejarse de los círculos de parientes y amigos que antes frecuentaba. Es probable que la aprehensión frente a la otra persona permanezca durante algún tiempo, nadie sabe cuán prolongado. Resulta probable que quede gravada en el ánimo de las personas, la sospecha de que el otro eventualmente es portador de un organismo patógeno que puede causarle daño.

A la Naturaleza hay que respetarla. Ya lo decía Francis Bacon, el filósofo inglés de los siglos XVI y XVII. Quien pretenda manipularla, cambiarla o someterla debe saber que en ella se esconden misterios insondables. Y que el viaje al microcosmos donde se mueven partículas imperceptibles es una travesía llena de enigmas y riesgos, capaces de comprometer la vida de miles o millones de seres humanos.

Resulta inevitable que el Hombre se considere el centro del Universo. Se encuentra en el punto más alto de la evolución de las especies. Sin embargo, está obligado a convivir y a sobrevivir en medio de un ambiente natural que no siempre puede dominar y que en numerosas ocasiones le resulta hostil. Convendría un poco de prudencia y humildad en el trato con la Naturaleza. Dedicar a la investigación científica anticipatoria mayores recursos, luce como otro aprendizaje fundamental. La investigación tendría que ser más proactiva que reactiva, de modo que sea capaz adelantarse a las tragedias antes de que estas ocurran.

En el caso particular de Venezuela, la presencia del Covid-19 nos toma en un período de enormes dificultades materiales y emocionales.

El país viene atravesando una fase crítica desde hace muchos años en todos los campos y, con especial dureza, en el sector salud. Ahora nos topamos con este factor natural desconocido que nos confronta con la muerte, tanto la nuestra como la de nuestros seres queridos. A la incertidumbre anterior se suma esta. Afrontemos la nueva situación con mayor presencia de ánimo aún. Los venezolanos nos hemos acostumbrado a luchar contra la adversidad y tenemos que continuar haciéndolo.

Debemos consolidar la comprensión, la tolerancia y, sobre todo, la empatía. Nosotros y nuestros familiares estaremos bien si el entorno que nos rodea se encuentra bien.

Hay que evitar deprimirse. Hay, también, que prescindir de las compras compulsivas, el acaparamiento egoísta y el desprecio por los demás. El momento demanda sacar a flote lo mejor de nuestros valores. Las autoridades tienen una obligación con la salud pública que no pueden eludir. Los ciudadanos tenemos un compromiso con nuestra comunidad que no debemos soslayar.

Fuente:
Ilustración: Jeremy Geddes.

domingo, 10 de abril de 2016

LA OTRA CARA DE LA VENEZUELA SAUDITA

La pobreza aumentó en los años de mayor ingreso petrolero
María Fernanda Sojo /El Nacional

El jueves, cerca del mediodía, Ribas, de 45 años de edad, hacía una cola en un pequeño comercio en Palo Verde, al que llegan con frecuencia productos regulados. Al ver que el tiempo pasaba y seguía sin poder comprar, pensaba que le iba a tocar hacer el recorrido de regreso a su casa con las manos vacías.
Ese día ni ella ni su esposo ni ninguno de sus hijos había desayunado. El miércoles se habían comido la harina de maíz que les quedaba y no tenían dinero para comprar el producto con sobreprecio. “Ser pobre es muy duro, son muchos los días que nos toca dormir sin comer. A veces podemos comprar un plátano y hacemos tostones. Cuando tenemos harina resolvemos con arepas. Si no hay nada nos toca aguantar”, aseguró.
El salario mínimo que cobra el esposo de Ribas (11.578 bolívares) y los 2.000 bolívares a la semana que ella gana por limpiar en casas de familia no les alcanzan para hacer un mercado que les permita cubrir las tres comidas. Mucho menos les da para pagar servicios básicos. Ni siquiera tiene agua por tubería, sino que llena un tanque en la casa de un vecino. A uno de sus hijos dejó de enviarlo a la escuela cuando estaba en tercer grado porque no tenía cómo pagarle el pasaje. El niño ahora tiene 13 años edad. Ella asegura que está haciendo gestiones para que él vuelva a estudiar.
“Esta es la primera vez que yo siento todo tan difícil. Antes uno conseguía algo de dinero, iba al mercado y compraba. Ahora no puedes, hay muchas colas y todo es muy caro. Cada vez somos más los pobres”, agregó.
Más ingresos, más pobres
Recientemente la Comisión Económica para América Latina y el Caribe publicó el Panorama Social 2015, en el que se indica que el año pasado la tasa regional de pobreza aumentó a 29,2% (175 millones de personas) y la tasa de indigencia a 12,4% (75 millones de personas). Sin embargo, el incremento de los que vivían en condiciones de pobreza no se dio por igual en todos los países de América Latina. Fue en Venezuela donde más aumentó, además de México y Honduras.
La Cepal reportó que entre 2010 y 2013 la tasa de pobreza en el país subió 4,9% para ubicarse en 31,2% y según las proyecciones en 2014 y en 2015 la cifra fue aún mayor.
El incremento de este problema en el país también fue advertido por los investigadores de las universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar y Católica Andrés Bello, que llevaron a cabo la Encuesta de Condiciones de Vida, presentada en noviembre del año pasado. El documento reportó que mientras en 2014, 48,4% de los hogares y 52,6% de las personas estaban en situación de pobreza, el año pasado la cifra ascendió a 73% y 76%, respectivamente.
Paradójicamente los años en los que empezó a aumentar la pobreza en Venezuela, según la Cepal, fueron los mismos en los que se recibieron más ingresos por venta de petróleo. Entre 2010 y 2013 el precio del barril pasó de 72,69 dólares a 98,08 dólares; es decir: 35% más. Solo en 2012, cuando el crudo subió a su pico histórico de 103,42 dólares, Pdvsa tuvo un ingreso de 127,61 millardos de dólares.
Para los especialistas la única justificación para que hayan aumentado los pobres en este periodo fueron las malas políticas implementadas por el Ejecutivo, específicamente las medidas que llevaron a que se deteriorara el aparato productivo, se disminuyera el empleo y se acelerara la inflación.
Asociada a la inflación
Trino Márquez, sociólogo y coordinador de políticas públicas del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico, recordó que mientras el año pasado el Ejecutivo autorizó un incremento de 97% en el salario mínimo, la canasta alimentaria que mide el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros subió 443,2%.
“El precio de las canastas alimentaria y básica en el país ha crecido sin guardar ninguna relación con el nivel de ingreso familiar, por eso la pobreza está asociada esencialmente a la inflación como fenómeno, específicamente a la inflación en los alimentos”, aseguró.
El economista Humberto García Larralde coincidió con Márquez. “La inflación altísima se come cualquier incremento nominal del salario. El empobrecimiento del venezolano es progresivo y en estos años no hubo una verdadera política social que ayudara a las personas con menores recursos”, dijo.
Los especialistas prevén que al cierre de este año la población en condición de pobreza va a ser más porque las políticas del Ejecutivo no han variado. García Larralde aseguró que hasta que no se aumente la producción y se deje de financiar el déficit imprimiendo dinero sin respaldo no se va a controlar la inflación y, por ende, se seguirá deteriorando el poder de compra.

Fuente:  /http://www.lapatilla.com/site/2016/04/10/la-pobreza-aumento-en-los-anos-de-mayor-ingreso-petrolero/
Fotografía: http://www.lapatilla.com/site/2013/01/19/conoce-el-rancho-de-tres-pisos-en-maracaibo-fotos/

miércoles, 13 de agosto de 2014

PLOMO, GAS DEL BUENO Y RERESIÓN

La sovietización de Guayana
Trino Márquez

Damián Prat, periodista del Correo del Caroní, se convirtió en un investigador implacable de los desmanes cometidos por los rojos en las empresas de la  Corporación Venezolana de Guayana (CVG). En sus denuncias abundan datos  acerca del saqueo que han perpetrado, las volteretas que han dado para destruir la gerencia y la meritocracia que ese emporio industrial formó durante más de cuatro décadas, la improvisación que domina y la forma como el PSUV, ni siquiera el Gobierno o el Estado, se adueñó de las quince empresas que conforman el conglomerado. Sus estudios son rigurosos. Ampliamente documentados. Al régimen no le ha quedado más camino que rumiar su indignación y amenazar al periodista. No puede rebatirlo. Las cifras son elocuentes e irrefutables.
Cuando el Comandante asumió el poder, la mayoría de esas empresas producían ganancias, algunas muy modestas, pero, al menos, no generaban pérdidas al Fisco. Sus balances estaban impresos en tinta negra. Tres lustros más tarde, los números son rojos. En la CVG el régimen ha realizado los experimentos más lunáticos. El primer Presidente que tuvo fue Carlos Lanz, un señor que no sabía distinguir entre una barra de aluminio y un balón de futbol; además, estaba intoxicado por las tesis comunistas de Marx, Mao Zedong y Ernesto Guevara.  Su propósito inicial  se dirigió a acabar con la “división capitalista del trabajo” –basada  en las jerarquías y la especialización de la fuerza  laboral- para sustituirla por la “división socialista del trabajo”      –fundada en la horizontalidad y movilidad de los trabajadores-, de acuerdo con el esquema que trataron de imponer Mao y Guevara en China y Cuba, respectivamente. El resultado fue desastroso. Se rompieron las líneas de mando, indispensables para mantener la producción y las altas tasas de productividad que esas industrias requieren. El maoísmo de Lanz fue tan nocivo que Chávez se vio obligado a destituirlo, antes de que terminara de acabar con lo poco que quedaba.
De allí en adelante ha predominado el caos y la bancarrota. Las empresas nunca han podido recuperarse. Del maoguevarismo se pasó a la sovietización del holding industrial. El PSUV se adueñó de la CVG. La convirtió, al igual que PDVSA, en una prolongación del partido. Trato de recomponer la gerencia, pero bajo la tutela del partido rojo. El presupuesto de la agrupación y el de la CVG son la misma cosa. La “segunda independencia” nacional, proclamada por el régimen, que tenía en Guayana a uno de sus ejes, se evaporó producto de la corrupción, el sectarismo y la incompetencia. Los trabajadores de SIDOR conforman la línea de resistencia y oposición a ese modelo de destrucción.
Lo que ha ocurrido en Guayana  no puede ser calificado de capitalismo de Estado o mercantilismo. Para que exista capitalismo de Estado no basta con que el sector público sea el dueño de las empresas. Esta es una condición, pero no es la única. También es necesario que esas industrias o empresas, por “básicas” que sean, respeten las leyes del mercado y trabajen de acuerdo con patrones de calidad, productividad y eficiencia comunes a cualquier negocio. En Taiwán y en Corea del Sur hubo capitalismo de Estado  muy fuerte, que progresivamente fue desmantelándose. El Estado le transfirió la inmensa mayoría de sus activos al sector privado. Taiwán, por ejemplo, por razones de seguridad nacional, ha conservado los astilleros. Es su “empresa básica”, solo que trabaja con tales niveles de eficiencia y calidad, que países vecinos y empresas privadas de navegación marítima, mandan a construir grandes barcos en esos astilleros estatales.
En la CVG no se ha impuesto el capitalismo de Estado, sino el sovietismo, forma perversa de estatización que arruina las empresas porque las politiza, las partidiza y las convierte en caja chica del Gobierno y del partido oficial. Las empresas no trabajan para generar beneficios y autofinanciarse, sino que operan como un mecanismo de distribución de la renta estatal. Los sindicatos oficialistas han formado parte de la destrucción. Por fortuna, existen sindicatos opositores que se han dado cuenta de que este camino conduce a la parálisis y ruina total. Ven los ejemplos de la Mitsubishi y Helados Efe, donde los sindicatos actuaron como factores destructivos contra la clase obrera. Las lecciones en Guayana han venido acompañadas de plomo, gas del bueno y represión, única fórmula pedagógica que conocen los comunistas.

Fuente: http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/20181-la-sovietizacion-de-guayana
Fotografía: http://www.theatlantic.com/infocus/2011/12/20-years-since-the-fall-of-the-soviet-union/100214/

sábado, 12 de julio de 2014

MARCIALIDAD FUTBOLEADA (4)

Un país anómico y militarizado
Trino Márquez 

Emile Durkheim, uno de los fundadores de la Sociología, habla en algunos de sus libros, especialmente en "De la división del trabajo social" y "El suicidio", de la anomia, concepto que luego se populariza y extiende al resto de las ciencias sociales. La anomia se refiere a un estado de anormalidad o perturbación patológica que modifica el comportamiento regular, ajustado a la norma, de un individuo o de un grupo social. El desarreglo, en el caso de una persona, puede conducirla al suicidio; en el de sociedades, puede provocar cuadros de conmoción que cambien el funcionamiento recurrente y esperado de instituciones y organizaciones.
En Venezuela, durante el ciclo que comienza en 1999, hemos vivido en un estado permanente de conmoción. Siguiendo al sociólogo francés, hemos padecido una situación anómica que alteró  radicalmente el curso hacia el progreso, la democracia y la economía de mercado, el cual -en medio de grandes tropiezos,  marchas y contramarchas- inicia el país en 1935, cuando  muere  Juan Vicente Gómez, el último tirano de la Venezuela rural y atrasada.
Suele ocurrir que cuando una sociedad se desajusta, el desarreglo no ocurre solo en una de sus instituciones, sino en muchos ámbitos y espacios institucionales simultáneamente. En la situación actual abundan los ejemplos: el TSJ dictaminó que la FAN puede participar en actos y manifestaciones políticas -desde luego, que a favor del régimen- porque tales eventos representan  una clara manifestación de la “vocación democrática” de ese Cuerpo; el cinismo aberrante del máximo Tribunal de la República resulta nauseabundo: quebranta la Constitución revistiendo la violación de maquillaje democrático.  Dos delincuentes, ambos expolicías, entran al Hospital Clínico Universitario -supuestamente resguardado por colectivos oficialistas-,  asesinan a un paciente y su hermano, ambos también forajidos, y hieren a dos miembros del personal que se encontraban en la misma sala; en respuesta a este episodio que recrea el Chicago de Al Capone, los médicos y paramédicos de HCU protestan negándose a atender en Emergencia hasta que se les garantice la seguridad; la respuesta del Director del HCU –oficialista, desde luego- es que el derecho a la salud es “sagrado” y que los profesionales están obligados a seguir laborando. La energía eléctrica se cae en más de la mitad del país durante varias horas, Caracas parece una ciudad atacada por una potencia extranjera, y la respuesta de algunos dirigentes del PSUV consiste en señalar que ellos apenas tienen dieciséis años gobernando y que necesitan unos trescientos más para solucionar los graves problemas que fueron acumulándose desde la llegada de Colón.
El país se desintegra por el grado de anomia global que lo afecta: inflación, devaluación, escasez, desabastecimiento, inseguridad personal y jurídica, corrupción rampante, deterioro de los servicios públicos. En medio de este cuadro de descomposición integral, ¿qué es lo que más le interesa al régimen? Mantenerse en el poder a todo trance, sin importarle cuáles sean los costos de la desintegración.

¿Con cuál receta? Falsificar los hechos para pedir comprensión y paciencia frente a la ineptitud y la corrupción. Apretar las tuercas en varias bisagras de la maquinaria con el fin de acentuar la represión contra los sectores que se oponen y plantean la alternancia en el poder. Sepultar el diálogo. Mantener recluidos a los presos emblemáticos: Iván Simonovis y Leopoldo López. Invertir millones de dólares en promover la consigna “no a la impunidad” y contra el Imperialismo. Incrementar la militarización del Estado, el Gobierno y la sociedad. Impulsar el giro del modelo para que su rasgo sea claramente militar-cívico, con un Presidente tutelado por la alta oficialidad. Promover una sociedad donde los ciudadanos se espíen mutuamente y el componente castrense tenga la supremacía; el país sea,  en palabras de Provea, un cuartel; este es el propósito  de la Ley de Registro y Alistamiento para la Defensa Integral de la Nación y la creación de la brigada contra las actuaciones de los grupos generadores de violencia
que siempre serán  estudiantes y opositores), complemento de los colectivos armados.
La disolución del país, la anomia generalizada, obligan a la MUD y a toda la oposición a reunirse en torno a un programa de reconstrucción nacional que dibuje un futuro alternativo y recupere la confianza de los venezolanos, tan mallugada desde que aparecieron signos de fractura en esa instancia coordinadora, única organización capaz de alimentar racionalmente la confianza en que es posible recuperar pronto la democracia y la libertad.

Fuente: http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/19876-un-pais-anomico-y-militarizado
Fotografías: Ovario de Venezuela (https://www.facebook.com/ovario.venezuela?fref=ts), Paseo de Los Próceres, Desfile Militar del 05/07/2014.

lunes, 9 de septiembre de 2013

DOS ÁNGULOS

EL UNIVERSAL, Caracas, 9 de septiembre de 2013
Siria: miseria del izquierdismo
La izquierda troglodita se alinea con China y Rusia por razones estrictamente comerciales
TRINO MÁRQUEZ

El asesinato premeditado y a sangre fría perpetrado por Bashar al-Asad contra la población civil, especialmente niños, el 21 de agosto -comprobado de manera irrefutable por el servicio de inteligencia francés- no ha conmovido la dura fibra del tándem castro-chavista, asociado para sembrar calamidades en Venezuela desde hace quince años. Las declaraciones de Nicolás Maduro, Elías Jaua y el resto de dirigentes oficialistas que han rechazado la posibilidad de una intervención militar norteamericana en ese país del Medio Oriente, han
El ataque de al-Asad con gas sarín a una población inerme y que no participa directamente en el conflicto bélico, representa un paso más en la escalada represiva que ese déspota desató desde hace dos años contra los sectores políticos que exigen cambios en un régimen que se ha mantenido petrificado por más de cuatro décadas. Además de las armas químicas al-Asad ha atacado con aviones de combate centros densamente poblados. Su único propósito ha sido eternizarse en el poder sin importarle las cien mil muertes que el enfrentamiento ha causado. Las iniciativas de la ONU y la Liga Árabe para propiciar una salida dialogada que termine con el conflicto, se han estrellado contra la arrogancia de ese autócrata que actúa como un mandatario de la Edad Media, pero que dispone de la tecnología militar del siglo XXI. La crueldad de al-Asad alcanza tales niveles de demencia que Nabil al Arabi, secretario general de la Liga Árabe, ha pedido castigar al régimen de Damasco.
Los tartufos de la izquierda troglodita venezolana, latinoamericana y mundial han buscado en el basurero, donde se mueven, las banderas del antiimperialismo -en realidad antinorteamericanismo, como habría dicho Jean Francois Revel- para oponerse a una intervención que está plenamente justificada por razones humanitarias, precisamente, pues la participación extranjera es la única forma de detener esa orgía de sangre que desencadenó la satrapía Siria desde 2011. La izquierda troglodita se alinea con China y Rusia, opuestas a la intervención militar por razones estrictamente comerciales, financieras y geopolíticas, muy alejadas de las motivaciones humanitarias. China, además, no quiere abrir ni una pequeña rendija que coloque en el tapete la situación del Tíbet, sometido al poder imperial chino desde hace largo tiempo.
Para eso quedó la izquierda cavernícola: para apadrinar autócratas asesinos que tratan de justificar la violación de los derechos humanos y los genocidios en nombre de la autodeterminación y la soberanía de los pueblos, como si en Siria estuviesen enfrentándose dos ejércitos equiparables, como si hubiese algún grado de simetría entre los niños fulminados por los mortíferos gases sarín y los esbirros del gobierno, apertrechados con poderosas armas letales.
No pretendo analizar los detalles de esa conflagración en la que se mezclan elementos religiosos y étnicos de difícil comprensión para quienes no formamos parte de esa cultura. Pero no creo que pasearse por esas circunstancias sea indispensable para tener una comprensión exacta de la monstruosidad cometida por al-Asad. En Siria está consumándose un crimen de lesa humanidad que exige el repudio y la condena de los demócratas del mundo. Este es el punto crucial. No caben medias tintas, ni es aceptable invocar la tesis del multiculturalismo a la que apelan los izquierdistas para hacerles la corte a todos los bárbaros que cometen desmanes en nombre de la diversidad cultural y otras patrañas parecidas.
Entre las grandes conquistas de la Modernidad y de Occidente está la posibilidad que tienen las sociedades de ponerle límites al poder del Estado. El resguardo de los derechos humanos, especialmente el derecho a la vida, forma parte de esos logros que ningún tirano, movido por el afán de eternizarse en el poder, puede quebrantar impunemente.
El Papa Francisco pide orar y ayunar por la paz en Siria. Su enorme prestigio mundial le confiere autoridad para hacer ese llamado ecuménico. Sin embargo, hay que diferenciar entre el Papa y los farsantes vernáculos que se desentienden de la guerra civil de baja intensidad que existe en el país, se solidarizan con criminales de guerra y mantienen una dictadura milenaria en Cuba.
La izquierda troglodita vive en un mundo incongruente y miserable.
sido de una complicidad nauseabunda con el carnicero que prolonga la vida de una de las dinastías más longevas y crueles de la historia mundial contemporánea.

Iustraciones:  Ernesto (El Universal, Caracas),  y Vargas (Ciudad Caracas). Éste, bastándose a sí misma, con una interpretación contrapuesta.

viernes, 12 de octubre de 2012

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Ricardo Zuloaga. "Libre empresa y desarrollo". Resumen, Caracas, nr. 174 del 06/03/77.
- Alfredo Toro Hardy. "La deuda externa venezolana". El Universal, Caracas, 29/06/95.
- Pedro Salinas. "Los nuevos socialistas". Tribuna Popular, Caracas, 03/07/81.
- Trino Márquez. "La exclusión social". Economía Hoy, Caracas, 07/07/97.
- Santiago Fernández. "La necesidad de un ferrocarril en Venezuela". Elite, Caracas, nr. 1262 del 10/12/49.

Fotografía: Detalle de la edición de El Nacional, Caracas, 28/07/48.

sábado, 19 de junio de 2010

Nota sovietográfica


http://www.analitica.com/va/politica/opinion/8060821.asp
El Parlamento comunal y el Sóviet de Petrogrado
Trino Márquez

El teniente coronel desempolvó la Ley del Poder Popular (LPP), aprobada en primera discusión el 16 de diciembre de 2009, y puso sobre el tapete el tema del “Parlamento Comunal”, artículo 14, con el fin nada oculto de desanimar a los electores de la oposición para que no acudan de forma masiva y entusiasta a las elecciones del próximo 26 de septiembre. Otros dos propósitos muy claros persigue semejante desbarro: atacar de nuevo la descentralización y distraer la atención de los venezolanos para que no se ocupen del grave problema de la corrupción administrativa (patentizada en los contenedores), que su incompetente y descompuesto gobierno ha llevado a cotas nunca vistas en el pasado. La intervención del Banco Federal, el incremento de sus agresiones a la Polar, las cadenas diarias de los medios de comunicación, como si las plantas televisivas y las estaciones de radio fueran de su propiedad, forman parte del intento por desviar el olfato de los votantes para que no perciban la pestilencia que emana de ese grupo que se asoció para destruir al país.

Con el fulano “Parlamento Comunal”, Chávez pretende reproducir, en la forma de caricatura, el Sóviet de Petrogrado, símbolo de los bolcheviques. El “Parlamento” es un hijo bastardo de la Revolución Rusa. Ya lo hemos oído vociferar “desbaratemos el Estado burgués, ¡todo el poder a las comunas!”, emulando el grito de guerra de los leninistas en 1917, antes del golpe de Estado que los llevó al Kremlin. En aquel momento decían: ¡todo el poder a los soviets de obreros y campesinos! Lo que ocurre en Venezuela es que aquí casi no quedan ni obreros, ni campesinos. A casi todos los destruyó. Por eso recurre a las vaporosas “comunas”.

También el “Estado Comunal”, del cual forma parte el “Parlamento”, es una recreación degradada de las comunas maoístas. La “comuna” fue la gran propuesta de la revolución campesina que Mao le presentó a China. Mediante esta fórmula trató de acabar con la propiedad privada, colectivizar toda la economía e implantar la propiedad social. Este soberbio dislate provocó la ruina y muerte de millones de chinos durante el delirio colectivista del líder revolucionario. En Venezuela, el caudillo vernáculo aspira a hacer lo mismo. En el artículo 21 de la LPP se señalan las organizaciones socioproductivas comunitarias. Estas serán las empresas de propiedad social directa o comunal; de propiedad social indirecta; de autogestión; la unidad productiva familiar o grupos de intercambio solidarios (trueque). Con esta fórmula tan avanzada, el chavismo espera que Venezuela se inserte en condiciones ventajosas en el complejo mundo de la globalización. A Mao lo vemos resucitado en Venezuela.

Sin embargo, estos arcaísmos no deben hacernos olvidar que el comandante se propone un objetivo muy concreto en la coyuntura actual: desacreditar el voto como instrumento de castigo y mecanismo para cambiar el orden político. La gente tiene el legítimo derecho de preguntarse: ¿para que voy a votar por los candidatos de la MUD si el jefe del Estado va crear el Parlamento Comunal, figura que no existe en la Constitución nacional? La respuesta espontánea parece obvia: carece de todo sentido. Si esta fuera la contestación que le diesen muchos votantes, el caudillo habría logrado su objetivo. Con unas cuantas cortinas de humo habría inducido a la abstención a un sector significativo del electorado.

Al Presidente de la República hay que recordarle que los organismos chimbos que él crea para torpedear el funcionamiento de las instituciones constitucionales, no funcionan. A dos pruebas me remito. Cuando Antonio Ledezma ganó con más de 700 mil votos, inmediatamente nombró a Jacqueline Farías como Autoridad Única del Distrito Metropolitano. ¿Alguien recuerda a esa noble dama? ¿Tiene, acaso, el menor peso institucional? De esa funcionaria designada por el dedo presidencial no quiere acordarse ni siquiera el alcalde del municipio Libertador. La única figura que los ciudadanos de Caracas reconocen como alcalde Metropolitano es Ledezma. La otra sobra. El otro caso es el del Consejo Revolucionario del estado Táchira, órgano constituido hace algunos meses por los miembros oficialistas de la Asamblea Legislativa de ese estado con el firme propósito de acabar con la gestión de César Pérez Vivas. ¿Alguien se acuerda de esa mamarrachada? Nadie. Ese cuerpo se desintegró al nacer. Pérez Vivas sigue acosado, pero se mantiene a paso firme al igual que el caballero de etiqueta negra.

Le corresponde a la oposición impedir que los fuegos artificiales que lanza el primer mandatario no tapen el sol. En los próximos meses cosas veremos, según la conocida expresión del Quijote. Chávez en su afán por desmoralizar a la oposición, confundirla, distraerla, imponer la agenda del debate nacional y crear un clima donde parezca que el país se derrumbará si él pierde en la consulta del 26-S, llevará la tensión al clímax. No habrá exceso en el que no incurra. La desmesura será el tono de su campaña electoral. Decidió alejarse del centro político para buscar triunfar desde el polo más radical, y aquí se mantendrá.

Hay que insistir en que el voto de los electores democráticos no se perderá y que la democracia podrá recuperarse si todos salimos a sufragar y a cuidar las papeletas el 26-S. Contra la provocación, claridad de objetivos.

Puede verse:
http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%B3viet_de_Petrogrado