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domingo, 21 de enero de 2018

DE RECONOCER A LA TAL CONSTITUYENTE. SERÁ PEOR

Estamos pagando un precio demasiado alto por República Dominicana

“Los dolorosos acontecimientos de esta semana, reencuentran cada vez más a toda la población con los principios y valores que debe defender, como la vida misma, frente a una dictadura que no tiene precedente alguno en nuestra historia”, señaló el diputado Luis Barragán, integrante de la Fracción Parlamentaria del 16-Julio.

“Inquilinos precarios de este siglo,  nunca antes fuimos víctimas y testigos de hechos que lesionan la dignidad de la persona humana, pretendiéndolos la dictadura un espectáculo morboso.  Hasta el día en que decidan cancelar las redes sociales de las que también se aprovechan para ejercer el terror psicológico,  participamos de una tragedia en la que sobresalió el coraje de Oscar Pérez y de los venezolanos que nuevamente  ponen en evidencia todas las amarguras de un régimen que agoniza lenta, pero seguramente”.

Interrogado el parlamentario, miembro de la dirección nacional de Vente Venezuela, sobre los resultados del diálogo de República Dominicana, indicó: “Pagamos un precio demasiado alto por tan monumental error de un diálogo, negociación, tertulia  o encuentro casual e inadvertido realizado a espaldas del país. Sobran ya las lecciones y será un millón de veces peor de reconocer a la tal constituyente, a todas luces inaceptable  aunque República  Dominicana los tiente por comodidad, incapacidad y atolondramiento”.

21/01/2018:

Fotografías y videos: Junto a Sara Lizarraga y María de los Ángeles Cartaya ("Morocha"), quienes - por cierto - encabezaron el Santo Rosario en el Cementerio del Este, ayer (20/01/2018), ya pasadas las más difíciles vicisitudes que generaron los cuerpos represivos del Estado, aunque quedó muy embargado el ambiente por la tristeza y la rabia. E, incluso, oradores espontáneos, dieron palabras de aliento, de compromiso, a veces, responsabilizando a los "políticos". Comenzando la noche, fuimos a visitar a Pedro Pablo Aguilar, quien  confronta problemas por el próximo vencimiento de las pilas del marcapasos y, por supuesto, no tiene las divisas para adquirlas, Video tweedteado, desde el lugar:

domingo, 10 de septiembre de 2017

ASÍ SEA CUADRADA

De la re-areperización venezolana
Luis Barragán


Inevitable trabalenguas,  apuntamos hacia la recuperación de un país que dejará de serlo en las manos de la actual dictadura.  La arepa o el pan de maíz, marca también una doble ruta para superar el marasmo que nos impide efectivamente llegar al siglo XXI.

Necesitamos recuperar la antes vigorosa y exitosa industria del maíz, asediada y saboteada como su siembra, venciendo al régimen que, inconcebible, promovió la masiva y desleal importación de sus productos.  Modelo de negocios, éste, que se ha hecho corruptamente de los últimos estertores del (ultra) rentismo, por cierto,  traicionando la tan mentada soberanía y seguridad alimentaria, con una descarada impunidad.

En un sentido, la re-areperización significa salvar la diaria y básica dieta del venezolano que, además, la ha integrado a su propia identidad, ahora faltante en  su mesa como nunca antes había ocurrido aún en medio de todas las guerras y escaramuzas históricas que creímos superadas por siempre. La reindustrialización de la arepa, nos remite a varios problemas que, inicialmente, podemos resolver a través de la libre competencia y competitividad,  más allá del vacío discurso de las buenas intenciones.

En otro, la re-areperización contribuirá a la recuperación de los valores fundamentales que caracterizan al venezolano, los cuales todavía intenta demoler el régimen de inflada retórica.  Nos servimos de un ejemplo reciente, con motivo del Arepazo o Día Mundial de la Arepa, idea e iniciativa de muy cercanos amigos,  que – ante todo – rinden testimonio de una extraordinaria solidaridad y civismo que, enorgulleciéndonos, ha crecido en muy pocos años.

Extendiéndose a más de 35 países, 70 ciudades, más de cien locales de emprendedores venezolanos, con el festejo en otros espacios libres y seguros como ya no tenemos acá,  serán tres días por el huso horario que la arepa avivará el sentido de pertenencia, cordialidad y reconciliación tan indispensable. Basta con curiosear en el portal oficial (http://diamundialdelaarepa.com/el-dia-mundial-de-la-arepa) para constatar un fenómeno que sintetiza el deseo de salvar a la  propia república.

El día nueve de los corrientes, en Venezuela adentro, diferentes ciudades repitieron el ejercicio de una ciudadanía atenta y responsable. En la ciudad capital, con el generoso aporte de una empresa privada que llegó sola  a ofrecerse (Lista Arepa), más de seis mil unidades fueron distribuidas en los sectores tan brutalmente hundidos en la miseria.

Tuvimos ocasión de compartir con Sara Lizarraga, Rafael Mourad y otros amigos ya de muchos años, la actividad que impulsan tan comprometida y entusiastamente. Previamente, repartieron miles de arepas, incluyendo a los ancianos de un empobrecido asilo que ya no tienen fuerzas para asaltar – duele decirlo – un basurero, como la dictadura lo ha impuesto.

Valga acotar, las donaciones para elaborar y rellenar las arepas, no vinieron de personas a las que les sobran los alimentos, sino a los que, haciendo un sacrificio que no se entiende fuera de las enseñanzas del Evangelio, se desprenden de lo poco que tienen para aliviar, en lo posible, el hambre del prójimo.  Ya no sabemos cuán profundo puede caer el país, pero lo cierto es que, por siempre conmovidos,  nos resistimos, porque esto no es otra cosa que resistirse, firmemente escudados por nuestros más caros valores, principios, creencias, convicciones y gestos.

Transitando una difícil etapa de la vida nacional, aprendiendo de una amarga experiencia, surge – puede decirse – la arepeidad, como una reveladora condición del venezolano que es también emprendimiento y solidaridad. Clave ésta para alcanzar otros estadios, no olvidando jamás lo que hizo esta dictadura que ha pretendido amurallarnos espiritualmente.

Fotografía inicial: Colegio de Ingenieros (Caracas, 09/09/2017). Entre otros, Rafael, Kemel y Andrea Mourad, Sara Lizarraga, Rodney Castro,  Soraya Gross, Eduardo Valero, Juan Carlos Pérez, Domingo Di Domizio. Día Mundial de la Arepa.
11/09/2017:
http://www.opinionynoticias.com/opinionnacional/30770-de-la-re-areperizacion-venezolana

martes, 19 de abril de 2016

BITÁCORA: INTERCAMBIO DE IDEAS

El sábado 16, próximo pasado, cumplimos con dos actividades programadas con suficiente antelación. La una, visitar el Seminario Diócesano de El Hatillo con la finalidad de conversar con el Padre Efrén Cisneros Faja, gracias a las diligencias realizadas por Luis Tarrazzi: hay una materia pendiente - ojalá, a mediano o largo plazo -  que requiere de las orientaciones del especialista en teología moral, pues, el trabajo parlamentario no se improvisa, así las circunstancias actuales digan lo contrario; fue, además del encuentro, grato hallarse en espacios ordenados y limpios, cuya sencillez habla de a delicada misión que le compete a la institución en la formación y desarrollo de las caracas vocaciones sacerdotales, como muy pocas veces ocurre en otros ámbitos. La otra, el foro de la serie adelantada por a Comisión del Centenario de Rafael Caldera, en el que intervinieron Blanca Rosa Mármol y Paciano Padrón, en torno al pensamiento constitucional del yaracuyano; por cierto, reflejando fielmente las circunstancias, en medio de la intervención de Juan José Caldera, se fue la luz eléctrica por quince o veinte minutos aproximadamente.

domingo, 3 de abril de 2016

ESPESA Y PROLONGADA LLUVIA

Se nos fue Ramón
Luis Barragán


Ojalá, afrontemos y agotemos la transición democrática con la memoria intacta y quizá exacta de todos los que la hicieron posible por más de década y media de luchas. De pronto, nos viene al espíritu una vieja novela de Domingo Alberto Rangel, “Las grietas del tiempo” (1969), en la que, además de servirle para condensar sus acostumbrados espuelazos de la polémica,  se quejaba amargamente del resultado de la caída de Pérez Jiménez por aquello del “no son todos los que están ni están todos los que son”,  sumados los beneficiarios y hasta delatores al servicio del régimen depuesto.

Al lado del trabajo público y también bullicioso, demasiadas veces devorado por la instantaneidad mediática, engullidas las vanidades de ocasión, lo hubo y hay otro modesto y silencioso, pero no menos decisivo. Pertenece al campo de una cotidianidad que es la que convierte muchas de las iniciativas en eficaces respuestas, aunque no cuente con el  seguimiento paciente de las cámaras.

Conocimos a Ramón Petit en los albores pesarosos del siglo, asumiendo cabalmente sus responsabilidades como miembro del comité ejecutivo de la CTV encaminada a los consabidos paros que el gobierno -  finalmente -  aplastó no sólo a tiros, sino – a la postre – con una versión siniestra que todavía pretende falsear los motivos y las circunstancias. Transitó los difíciles caminos de la persecución y, a la hora de la injusta prisión de Carlos Ortega, como lo reconociera en la larga entrevista que le hiciera Agustín Blanco Muñoz, Ramón fue inmensamente solidario, como en la otra injusta hora del amargo exilio.

Coincidimos en la dirección nacional del partido socialcristiano, atravesando el otro no menos amargo periplo de las vicisitudes internas, con el soporte de una firme e insobornable convicción. Ya no se trataba sólo de la defensa de la instancia partidista de los trabajadores, sino de la propia central obrera libre de los intereses de partidos que ilustraba una postura indispensable para la recuperación de la vida democrática desde las bases sociales.

A pesar de una precaria salud, jamás abandonó la diaria labor en la CTV en la que cifró sus mejores esperanzas para recobrar el escenario que todavía le es difícil -  más aún -  a otras centrales, bajo el torrencial aguacero de un gobierno que ha atentado y atenta contra los trabajadores.  Ahora, físicamente, se nos fue Ramón, el dirigente nada bullicioso y – mucho menos – vanidoso, con el que se hizo un hábito compartir inquietudes, habida cuenta de su experiencia y sabiduría, desprendimiento y lealtad a  la causa democrática: él también es autor del inminente período de transición que no olvidaremos y, en lo personal, le estamos agradecidos por sus consejos, orientaciones, solidaridades y, en definitiva, una amistad que nos seguirá honrando.

Fotografía: Sara Lizarraga, profusa y larga lluvia en el Cementerio del Este (02/04/2016).


04/04/2016

sábado, 6 de febrero de 2016

CENTENA



“Recordar la obra de Caldera es reivindicar lo mejor de nuestro pasado democrático”

Tatiana Ferrin / 31 ene 2016.- Recordar la vida, obra y acción política de Rafael Caldera es el principal objetivo de la Comisión Centenaria, que impulsa una serie de 12 foros para revivir al fallecido presidente de Venezuela. “La primera expresión de su personalidad está constituida por su sólida aceptación del pensamiento cristiano, el cual impregnó e inspiró toda su vida, tanto personal, como política”.
Así lo aseguró el dirigente Abdón Vivas Terán, quién participó como ponente en el “Ciclo de Foros Diálogo Libre”.
De acuerdo a una nota de prensa, Vivas Terán criticó que en el presente no se le reconozca a Caldera cada logro conquistado durante sus dos gestiones de gobierno (1969-1974/1959-1961). “Caldera fue hombre que trabajó por el país, se sometió a las discusiones y críticas. Gobernó por la justicia social con el precio del barril más bajo de la historia, 7 dólares; y aún así superó cada obstáculo. Consagró el derecho a la propiedad privada de los ciudadanos. Promovió e impulso beneficios para los trabajadores del país, y como ésto muchas más obras destacadas durante sus gestiones presidenciales: Vastos programas de obras públicas carreteras, autopistas, vías férreas, vías de penetración, metro, edificaciones escolares, puentes, viaductos, obras hospitalarias, culturales, deportivas, religiosas, judiciales, administrativas, científicas”, mencionó.
“Su política, de abrir una segunda etapa a la Pacificación cuando decidió completar el proceso de sobreseimiento a los militares sediciosos del intento de golpe de Estado de febrero y de noviembre de 1982, que ya había sido iniciado por el presidente Carlos Andrés Pérez cuando todas las organizaciones del país político y de la sociedad civil clamaban por su liberación, sigue siendo uno de los temas más candentes de su segunda administración. Solo el curso de la historia, la evaluación más objetiva y reflexiva de todas las causas que alimentaron estos procesos hará que -esperamos que con relativa rapidez- se haga una luz definitiva sobre todas esas situaciones hasta que se pongan las cosas en su debido lugar y surja nítido y con justicia el aporte histórico de Rafael Caldera”, consideró.
Durante el foro “Rafael Caldera y la Inspiración Cristiana de Su Acción Política”, celebrado este sábado en la sede de la CTV en Caracas, Vivas Terán, junto a grupo de panelistas como el diputado aragueño Luis Barragán, la dirigente Saralilian Lizarraga, Naudy Suárez y Carlos Guerra, recordó que son muchos los problemas por los que atraviesa Venezuela y que hoy siguen sin solucionarse y que “se han agravado severamente a raíz de este último gobierno autoritario”.
“Entre otros la pobreza, la marginalidad, la corrupción, el desbordado gigantismo de la burocracia, el desorden administrativo, la inseguridad jurídica, la inseguridad personal, el odio y la desconfianza que se ha sembrado entre los sectores y clases sociales, el grave irrespeto a los derechos humanos, el clientelismo partidista, el desempleo, la recesión económica, los desequilibrios básicos de la economía, la pérdida de poder adquisitivo aguda que ha sufrido el salario real, la tremenda tasa de inflación, la escasez de alimentos y medicinas, el desprecio por las instituciones democráticas que ha sembrado en el corazón del pueblo el gobierno autoritario etc., son hoy males severos que aquejan al país. Nuevos gobiernos y nuevos líderes, de inspiración popular y que porten el estandarte de una democracia integral, así como los sectores más avanzados de la juventud y de la sociedad civil, estarán a cargo de la tarea de superarlos en un futuro próximo”, agregó Vivas Terán.
Por su parte, Barragán aseguró que Caldera es un aporte de Venezuela a la democracia universal, por la fortaleza de sus convicciones, por la postura de sus ideas y por las consecuentes actitudes que asumió en la vida. “No se trata de celebrar el centenario de su nacimiento por afecto a su persona, sino porque recordar su obra –así como la de Rómulo Betancourt y de otros políticos venezolanos– es reivindicar lo mejor de nuestro pasado democrático; es reivindicarnos a nosotros mismos, reivindicarnos como pueblo. Es un acto, en fin, que confronta de manera natural el infausto despropósito de quienes gobiernan nuestro país en esta hora aciaga. Algunos podrían sostener que sería muy temprano para intentar apreciar desapasionadamente la importante obra de Rafael Caldera”, dijo.
Entre la historia relatada por Barragán sobre la relación iglesia-Estado de Rafael Caldera, reflexionó sobre la hora que vive el país, que a su juicio “nos impone apresurar el paso para rescatar y valorar lo esencial de su labor de entre las brumas de muchas decisiones polémicas. A alguna de ellas haremos, sin embargo, necesaria e ineludible referencia. Sí, entre nosotros, que parece que hemos olvidado la significación histórica de las consecuencias de la decisión de Caldera de iniciar a la muerte de Juan Vicente Gómez – y actuando tanto contra poderosos enemigos como contra el pesimismo de los amigos– la construcción de una opción política que llegaría a su tiempo a postular el valor de cada ser humano, la solidaridad, la pluralidad; que promovería el bien común, la lucha permanente por la justicia social, la perfectibilidad de la sociedad y el carácter subsidiario de la acción del Estado”, expresó.
Por último, el politólogo e historiador Naudy Suárez aseguró que hay un antagonismo entre la formación doctrinaria y una práctica divorciada de la ética en la política en la actualidad. Recordó que, en el caso del presidente Caldera, la influencia social de la iglesia católica impulsada por el presidente venezolano, permitió una floración doctrinaria en lo político. “Su vinculación desde muy joven con la iglesia católica, impactado a los 17 años por las palabras del Papa Pío XI en el Congreso de estudiantes católicos en Roma, asumió la política como la forma más excelsa de practicar la caridad y se entregó a promover en el país una corriente de pensamiento social cristiano, actuante en política, que vendría a influir en aspectos muy importantes en el desarrollo de la Venezuela del siglo XX”, recordó.
Sobre su acción política, Suaréz aseveró que estuvo iluminada por las orientaciones de la doctrina social de la iglesia. “Su gran aspiración fue llevar a la democracia las consecuencias derivadas de los principios del humanismo cristiano. Por ello, luchó por ofrecer al país una alternativa distinta tanto del colectivismo marxista como del individualismo liberal. Nunca aceptó la tesis de que son incompatibles la libertad y la justicia social, que es la premisa básica de estas ideologías políticas. Para él, por el contrario, la libertad es condición esencial, indispensable de una verdadera justicia social”, expresó.
Siguiendo con el ciclo de foros que se desarrollaran durante todo el año, el próximo será el 20 de febrero. El evento titulado “Rafel Caldera y el Estado de Derecho en sus gestiones presidenciales” contará con la ponencia de Asdrúbal Aguiar.

Fuentes:

jueves, 4 de febrero de 2016

OPCIÓN CONCRETA



Caldera, política y cristiandad

Luis Barragán

En el marco de la celebración de su centenario, la programación de los foros alusivos comenzó con el realizado – significativamente – en la sede de la CTV, centrado en la perspectiva cristiana de Rafael Caldera. Nos correspondió intervenir como panelistas, complementando la brillante exposición que hizo Abdón Vivas Terán y, como siempre, la muy interesante y sugestiva de Naudy Suárez.

El tema, nada fácil para cubrirlo en un solo evento, nos permitió constatar y también descubrir algunas facetas del compromiso ético del yaracuyano  que, más allá de la práctica religiosa,   se proyectó al ámbito político concreto de los también difíciles años en los que le tocó emerger, pues, el debate público tenía otros y muy marcados parámetros, como el positivismo y el marxismo. Apareció una opción concreta de inspiración cristiana, a partir de la Unión Nacional Estudiantil (UNE), pero el solo planteamiento y revalidación política de un mensaje fundado en la enseñanza social de la Iglesia, constituyó una hazaña por su contexto e implicaciones. 

Apartados de nuestra modesta exposición en el citado foro, a la espera de la publicación de las extraordinarias que aportaron Abdón y Naudy, deseamos recalcar una circunstancia: la inversión de valores, manipulados y tergiversados hasta el hastío, explica la crisis – por lo demás, prolongada – que hemos experimentado en los últimos años. Años orwellianos que, es necesario reconocer, trastocó y condicionó a la oposición, pues, sin demandar su pureza, su imposible pureza, hubo y hay sectores que reflejan o reproducen las convicciones y los procederes inherentes a un régimen capaz de generar tan perversa pedagogía.

El culto a la personalidad que ha caracterizado al régimen todos estos años, provoca una cierta religiosidad del poder escondida en el sincretismo de grupos,  incluso,  bien intencionados, que buscan o claman por su reconocimiento y beneficios. Y, con un mayor acento de Chávez Frías, ponderada la herencia por su sucesor, se hizo de la simbología, el lenguaje y determinadas actitudes, confiscándolas, a objeto de legitimar un discurso orientado al sedicente continuismo gubernamental.

Sectores del pentecostalismo y de la santería en Venezuela, añadidos los católicos (intentado un “cisma” en la Iglesia zuliana o la febril promoción como activista político de un jesuita), compelidos,  ilustran las consecuencias del discurso de confiscación, por no citar el abusivo empleo de sus símbolos y rituales, a veces no tan implícitos. Los especialistas advierten la tendencia de un movimiento mágico-religioso que, agotado, ya comienza a sincerar sus difíciles retos de supervivencia como movimiento político mismo.

Harto conocida fue, al fundar un partido de inspiración socialcristiana, la precisión que hizo Caldera sobre el carácter no confesional de la organización y, mejor aún, la diferenciación entre los ámbitos sagrado y terrenal. Tratándose de la jefatura del Estado, comprendió muy bien que no debía privilegiar la relación con una determinada creencia organizada, por más que coincidiera con su profesión de fe; y, naturalmente, expresando al país predominantemente católico, como jefe de Gobierno, que esa frecuente relación no fuese para subordinar a la Iglesia que, como acaeció, no pocas veces dejo constancia de su inconformidad con las políticas oficiales.

Inevitable fue  reflejar la conducta pública de un católico practicante, pero no menos cierto que respetó ritos y símbolos, predicó el pluralismo y procuró un lenguaje republicano, sin caer en la tentación de una obscena y directa manipulación de los elementos, como ha ocurrido hasta en las circunstancias más banales, a juzgar por la última   década y media en Venezuela. La diferenciación entre lo sagrado y lo profano, lo divino y lo terrenal, habla de una definida, cultivada y larga convicción religiosa que también constituyó una ventaja.

Ventaja como la de acreditar a los actores políticos que no temieron revelar su identidad religiosa, moderando sus opiniones y reclamos respecto a la  conducta ajena en el específico ámbito. Por estos años, el discurso confiscador se ha empinado – moralista – para sentenciar a los demás, como si monopolizara todas las virtudes; consta, por una parte, en la vieja prensa,  las preocupaciones y diligencias de Caldera como laico activo, y, por la otra,  la cuidadosa prudencia para no juzgar  públicamente las otras conductas religiosas, mucho menos, como un aventajado recurso político.

Hubo un respeto por la institucionalidad religiosa de las distintas creencias que hoy valoramos y, más, por los particulares símbolos y rituales de un ecumenismo convencido, contrastante – valga acotar – con el pastiche atribuido a los tiempos de la postmodernidad que se hizo impúdico poder. Coherente formación religiosa que no configuró fenómeno invasivo alguno de la sociedad, sino que la previno – políticamente – frente a los oleajes recurrentes de modas, oportunismos y otras modalidades fraudulentas.

El compromiso cristiano de Rafael Caldera, en las versiones de Vivas Terán y Suárez, ha suscitado un poco estas notas posteriores al foro en el que pretendimos versar sobre las relaciones del Estado con Roma, el impacto de la guerra civil española y su poder estigmatizador, la etapa pre-conciliar y conciliar, las distintas escuelas teológicas y su proyección política. No obstante, aunque el neotomismo del ex - presidente luzca evidente, queda pendiente explorar sus peculiares acentos teológicos, influyentes en una postura y una realización políticas.

01/02/2016