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domingo, 18 de septiembre de 2016

SERVIMOS AL DINERO Y NOS SERVIMOS DE DIOS

Evangelio Dominical: El administrador corrupto
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el 25° Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C, correspondiente al domingo 18 de septiembre 2016.  La lectura es tomada del Evangelio según San Lucas 16, 1-13
"Ustedes no pueden servir a Dios y al dinero"
Hay una parábola, en la que Jesús alaba a un administrador deshonesto. ¿Cómo es posible eso?
Todas las parábolas de Jesús son desafiantes, pero ésta es seguramente la más difícil.
La parábola podemos resumirla así:

– ¿Qué es lo que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.
El administrador se puso a echar sus cálculos: "Y ahora, ¿qué voy a hacer? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que alguien me reciba en su casa".
Y fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y les fue rebajando sus deudas:
– El que debía cien barriles de aceite, pagaría sólo la mitad.
El que debía cien fanegas de trigo, entregaría sólo "ochenta".
Y el amo felicitó al administrador injusto por la astucia con que había procedido.>
Pero, ¿es que nosotros somos también administradores?
Así es. Dios ha puesto toda su creación en nuestras manos como sus administradores.
Tenemos un pequeño sueldo, un cuerpo, unas cualidades intelectuales y espirituales, una familia que cuidar. Pronto o tarde seremos llamados para rendir cuenta de cómo hemos invertido y administrado nuestros recursos.
Además Jesús nos confía el reino de Dios – el reino de amor, de justicia y de paz. A todos nosotros nos encarga establecer la paz y la armonía, y la renovación de todo en Cristo. Nuestra misión, como seguidores de Jesús, es ayudar a traer el reino de Dios, comenzando por nosotros mismos. Ésa es nuestra misión individual y colectiva.
Y a todos nosotros se nos han dado los recursos necesarios para hacer esto. Estamos equipados con la verdad de la fe. Hemos sido empoderados por el Espíritu Santo, que habita en nuestros corazones, y nos han dado tiempo para ello.

¿Cuál es la recomendación principal de esta parábola?
Jesús nos recomienda ser honestos y buenos administradores de lo propio y de lo ajeno, que nos hayan confiado: aunque sea poco.
El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado.
Si ustedes no fueron de fiar en el vil dinero, ¿quién les confiará lo que vale de veras?
Jesús nos llama a ser fieles en las cosas pequeñas. En realidad, la mayor parte de la vida está hecha de cosas pequeñas. Pocos de nosotros podemos hacer grandes cosas, pero podemos ser cumplidores de nuestro deber ordinario y común: cumplir con el trabajo que tenemos, llevar nuestros negocios honestamente, visitar a una persona en un hospital o en una prisión, ayudar a un vecino en su aflicción.

¿Por qué felicita el amo a aquel administrado deshonesto?
El amo felicitó al administrador injusto por la astucia con que había procedido.
No se puso a llorar, no se desesperó, no se quedó con los brazos cruzados. Buscó rápidamente solución a su problema. Fue hábil. Al hacer a los deudores los beneficiarios, se ha protegido a sí mismo de cualquier acusación de robo, al mismo tiempo que hace nuevos amigos, obligándoles a ayudarle en el futuro.

¿Qué conclusiones saca Jesús?
Jesús saca consideraciones y conclusiones: Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.
Los malos son habilidosos saben cómo funciona el mundo y lo utilizan para su beneficio, y así nos va.
En cambio los 'hijos de la luz' no actúan según las reglas de juego del reino de Dios.

¿Cuáles son las reglas de juego del reino de Dios?
Por ejemplo, el dinero puede servir para conseguir ganancias en el cielo, y la compasión por los empobrecidos en esta vida nos acercará a recompensas eternas.
Jesús nos recomienda imitar al mal administrador en el uso del dinero:
< Gánense amigos con el dinero injusto, para que, cuando les falte, les reciban en las moradas eternas.>
Esto lo podremos lograr ayudando a los demás, especialmente a los más necesitados.
Nuestra generosidad en esta vida formará la base para la futura recompensa (Mateo 25:14-30). Esta es la norma espabilada para prosperar en el reino de Dios.
En el Reino de Dios los generosos y desprendidos tendrán preferencia y podrán dar la bienvenida a sus hogares eternos a los que les ayudaron en sus necesidades.
Dios es la única fuente de bendiciones, y Él sabrá si hemos cuidado a los pobres, enfermos, y vulnerables. Dios sabrá si hemos utilizado nuestros recursos para ayudar. Dios verá si utilizamos nuestro "dinero sucio" para ayudar a los necesitados. Aun la gente pobre puede ayudar a los demás. Los mismos necesitados a menudo son más generosos que los ricos, porque han experimentado la pobreza y están motivados a ayudar.

¿Cuál es la última recomendación?
"No se puede servir a Dios y al dinero". Es como si Jesús nos dijera: 'No pueden caminar a la vez hacia el este y hacia el oeste'. No hay caminos neutros: o se sigue a Jesús o se sigue un camino contrario al de Él. Todo creyente debe discernir para elegir.
Para muchos el dinero es el único negocio, el único dios, el gran ídolo, la prioridad absoluta. El dinero nos atrae mucho, es como un imán, que nos amenaza a jalar de nosotros, alejándonos de Dios. Pero el ambicionar tener, como el ambicionar poder, es peligroso.
En cambio, el gran negocio es el amor a Dios, la salvación de Dios. Todo lo demás es efímero, no da la paz ni la felicidad ni la salvación.

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-administrador-corrupto
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.notitarde.com/Orar-por-los-que-mandan/Columnistas-del-Dia/2016/09/16/1025008/
Ilustración: William Congdon.

PONDERAR LA ASTUCIA

NOTITARDE, Valencia, 18 de septiembre de 2016
 “Caminando con Cristo”
El administrador corrupto (Lc.16, 1-13)
Joel de Jesús Núñez Flautes

El pasaje del evangelio que se nos propone hoy es la parábola del administrador infiel, el cual es alabado por sagaz, no por ser corrupto o injusto. Es una parábola un poco difícil de interpretar, porque pareciera que Jesús estuviera alabando la actitud negativa o el mal proceder de éste administrador. Sin embargo, el mensaje podría resumirse en que hay que tener cuidado con el dinero porque puede impulsar a las personas a la corrupción, o puede hacer perder la visión del mundo futuro y, por tanto, hay que darle un buen uso para no quedarse atrapado en el inmanentismo de la vida, sino a aspirar a los bienes más altos, cuyo centro es el culto sincero y central a Dios que merece todo honor, toda honra y toda gloria; porque no se le puede dar “culto” al dinero y desplazar a Dios ni a los hermanos de nuestras vidas.
Pero para detallar más, surge lógicamente con la lectura de esta parábola una pregunta: ¿cómo puede Jesús presentar como modelo a un corrupto o ladrón? La respuesta es que Jesús no alaba la conducta pecadora del administrador de la parábola; pondera su astucia para asegurarse el futuro, para sobreponerse a las dificultades; mas Jesús deja claro que fue despedido por su amo, perdió su trabajo, perdió la confianza de su jefe al descubrir que lo estaba estafando. Entonces surge otra pregunta ¿qué es lo que quiere dejar como enseñanza Jesús a través de esta parábola? Los cristianos, que son los “hijos de la Luz”, debemos imitar la astucia, la destreza, el ser previsivos para poder conquistar la vida eterna, saber utilizar los bienes materiales, sin apegarnos a ellos. No es la corrupción la que se alaba o pondera, sino la habilidad para alcanzar un fin. En el caso del administrador del evangelio su sagacidad le serviría para conseguir otro trabajo; para un creyente la astucia debe estar en saber conquistar la vida que no se acaba, “acumular tesoros en el cielo”.
IDA Y RETORNO: Venezuela necesita una salida democrática.

Fuente:
http://www.notitarde.com/El-administrador-corrupto-Lc16-1-13/Columnistas-del-Dia/2016/09/17/1025140/
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-lc-16-1-13_MR-C.htm
Ilustración: Sebastiano Ricci.

domingo, 22 de septiembre de 2013

BIÉN COMÚN

No solo crisis económica
José Antonio Pagola

“No podéis servir a Dios y al Dinero”. Estas palabras de Jesús no pueden ser olvidadas en estos momentos por quienes nos sentimos sus seguidores, pues encierran la advertencia más grave que ha dejado Jesús a la Humanidad. El Dinero, convertido en ídolo absoluto, es el gran enemigo para construir ese mundo más justo y fraterno, querido por Dios.
Desgraciadamente, la Riqueza se ha convertido en nuestro mundo globalizado en un ídolo de inmenso poder que, para subsistir, exige cada vez más víctimas y deshumaniza y empobrece cada vez más la historia humana. En estos momentos nos encontramos atrapados por una crisis generada en gran parte por el ansia de acumular.
Prácticamente, todo se organiza, se mueve y dinamiza desde esa lógica: buscar más productividad, más consumo, más bienestar, más energía, más poder sobre los demás… Esta lógica es imperialista. Si no la detenemos, puede poner en peligro al ser humano y al mismo Planeta.
Tal vez, lo primero es tomar conciencia de lo que está pasando. Esta no es solo una crisis económica. Es una crisis social y humana. En estos momentos tenemos ya datos suficientes en nuestro entorno y en el horizonte del mundo para percibir el drama humano en el que vivimos inmersos.
Cada vez es más patente ver que un sistema que conduce a una minoría de ricos a acumular cada vez más poder, abandonando en el hambre y la miseria a millones de seres humanos, es una insensatez insoportable. Inútil mirar a otra parte.
Ya ni las sociedades más progresistas son capaces de asegurar un trabajo digno a millones de ciudadanos. ¿Qué progreso es este que, lanzándonos a todos hacia el bienestar, deja a tantas familias sin recursos para vivir con dignidad?
La crisis está arruinando el sistema democrático. Presionados por las exigencias del Dinero, los gobernantes no pueden atender a las verdaderas necesidades de sus pueblos. ¿Qué es la política si ya no está al servicio del bien común?
La disminución de los gastos sociales en los diversos campos y la privatización interesada e indigna de servicios públicos como la sanidad seguirán golpeando a los más indefensos generando cada vez más exclusión, desigualdad vergonzosa y fractura social.
Los seguidores de Jesús no podemos vivir encerrados en una religión aislada de este drama humano. Las comunidades cristianas pueden ser en estos momentos un espacio de concienciación, discernimiento y compromiso. Nos hemos de ayudar a vivir con lucidez y responsabilidad. La crisis nos puede hacer más humanos y más cristianos.

http://odresnuevos.wordpress.com/evangelio-domingos/evangelio-22-septiembre/
Cfr.
José Martínez de Toda (J): http://radioevangelizacion.org/noticia/reflexion-al-evangelio-dominical-no-puede-servir-dios-al-dinero
Fotografías: LB, Padre José Martínez de Toda (SJ) en el desarrollo de la misa, estimulando la participación de la feligresía, y una de las láminas expuestas. Caracas, Iglesia de San Francisco, 22/09/13.
Breve nota LB: El Padre Martínez de Toda (SJ), centró la homilía en la corrupción.  Tema (des) conocido, pues, por una parte, se habla de él, siendo positivo insistir como hizo Martínez de Toda, y, por el otro, hay también un cierto convencionalismo. Seguros de no ser su intención, nos pareció asociarse más lo referido a la corrupción a la matriz que el gobierno nacional desea imponer.  Por ejemplo, prolongándose la misa e intentando ser discretos, no preguntamos sobre el caso de aquellos que no son administradores y, con todo, son acusados. El Padre Martínez hizo referencia a un alumno muy bueno de la UCV, quien le dijo en el pasillo que él prefería llenarse los bolsillos y luego ayudar a los pobres. Entedemos y nos identificamos con la preocupación del sacerdote, reconociendo el esfuerzo, pero - sin ánimo de mezclar el asunto con la política diaria - debemos profundizar en el asunto. Finalmente, interesante que el Padre Pagola diga de las privaciones interesadas. Además, la política y el bién común....

BUENA GENTE

NOTITARDE, Valencia, 22 de septiembre de 2013
El administrador corrupto (Lc.16, 1-13)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

Al igual que el domingo pasado, hoy el pasaje del evangelio que se nos propone es la parábola del administrador infiel, el cual es alabado por sagaz, no por ser corrupto o injusto. Es una parábola un poco difícil de interpretar, porque pareciera que Jesús estuviera alabando la actitud negativa o el mal proceder de éste administrador. Sin embargo, el mensaje podría resumirse en que hay que tener cuidado con el dinero porque puede impulsar a las personas a la corrupción, o puede hacer perder la visión del mundo futuro y, por tanto, hay que darle un buen uso para no quedarse atrapado en el inmanentismo de la vida, sino a aspirar a los bienes más altos, cuyo centro es el culto sincero y central a Dios que merece todo honor, toda honra y toda gloria; porque no se le puede dar "culto" al dinero y desplazar a Dios ni a los hermanos de nuestras vidas.
Pero para detallar más, surge lógicamente con la lectura de esta parábola una pregunta: ¿cómo puede Jesús presentar como modelo a un corrupto, ladrón o deshonesto? La respuesta es que Jesús no alaba la conducta pecadora del administrador de la parábola; pondera su astucia para asegurarse el futuro, para sobreponerse a las dificultades; mas Jesús deja claro que fue despedido por su amo, perdió su trabajo, perdió la confianza de su jefe al descubrir que lo estaba estafando. Entonces surge otra pregunta ¿qué es lo que quiere dejar como enseñanza Jesús a través de esta parábola? Los cristianos, que son los "hijos de la Luz", debemos imitar la astucia, la destreza, el ser prevenidos para poder conquistar la vida eterna, saber utilizar los bienes materiales, sin apegarnos a ellos. No es la corrupción la que se alaba o pondera, sino la habilidad para alcanzar un fin. En el caso del administrador del evangelio su sagacidad le serviría para conseguir otro trabajo; para un creyente la astucia debe estar en saber conquistar la vida que no se acaba, "acumular tesoros en el cielo".
El mensaje es claro para los cristianos y aquellos que de corazón quieren servir a Dios. Mientras muchas personas se afanan por conquistar metas en este mundo como ganar dinero, ocupar un puesto político, lograr una carrera, pero sin mayor trascendencia que esto, sin pensar que la vida pasa, que es efímera, fugaz; los cristianos debemos utilizar las cosas de este mundo con desprendimiento, sin apegos y pensar que así como el dinero o el afán de tener impulsa y mueve a muchas personas a actuar, planificar, calcular; de la misma manera el cristiano debe utilizar todas sus fuerzas y capacidades para invertir en el mejor negocio, pero en el que pocos piensan, que es la vida que no se acaba nunca y que Dios nos promete en su Palabra. El Reino de Dios debe tener la primacía en nuestras vidas, ese Reino por lo que vale la pena sacrificarlo todo.
Si concretamos más y hacemos una aplicación personal a nuestra existencia podemos quizás percibir que nuestra vida cotidiana se mueve o está en tensión entre la actitud del administrador y la búsqueda de Dios. Muchas veces experimentamos la caída, fallamos a Aquel que nos ha creado y nos invita a serle fiel; apegamos el corazón a las cosas de este mundo, nos volvemos egoístas, duros de corazón, caemos en la avaricia, la comodidad y perdemos el horizonte del cielo. Lo que debe hacer un cristiano es vivir en un equilibrio; utilizar los bienes de este mundo, administrarlos bien, sin perder de vista la vida eterna y esto se traduce en vivir desde ya en el amor, el compartir con el que menos tiene, en hacer el bien a los demás, desterrando el egoísmo, la usura, la vanidad de nuestros corazones. No dejemos que el afán del dinero que es tentación igual para ricos o pobres, nos aparte de lo que verdaderamente enaltece y hace grande a un ser humano que es el amor; porque quien ama sabrá matizar, sabrá mirar a su alrededor, será capaz de compartir lo que tiene con su prójimo y ser feliz realmente.
El sacrifico que Dios nos pide por amor nos ayuda a conquistar la vida eterna; en cambio, muchas veces los sacrificios que se hacen por el dinero llevan a injusticias, corrupción, trampa, avaricia, muerte, hambre de unos y vanidad de otros. Eso no es lo que quiere Dios y lo que debe evitar un discípulo de Cristo, porque "no se puede servir a Dios y al dinero". Dios debe tener la primacía en nuestras vidas.
IDA Y RETORNO: Pedimos sus oraciones por la perseverancia de los seminaristas que regresaron ayer al Seminario, los cuales inician un nuevo año formativo, comenzando mañana con una semana de retiro espiritual. Que Dios nos siga bendiciendo con muchas y santas vocaciones.
Felicitaciones a Carmen Machado, que hoy está de cumpleaños y es una de esas madres que Dios ha puesto en mi camino y que con su testimonio y ejemplo es estímulo en el andar de la vida. Salud y paz.

Cfr.
Rosalía Moros de Borregales:http://www.eluniversal.com/opinion/130921/la-plegaria
Isabel Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/oracion-y-ayuno-contra-demonios#
Fotografía: LB, Padre Javier Alberdi (SJ) y José Martínez deToda (SJ), Iglesia de San Francisco (Caracas, 22/09/13).
Breve nota LB:  LLegamos, culminando la misa el Padre Alberdi, quien insistió en que debemos ser buena gente. Interesante definicion, por cierto, muy propia y comprensible. La gráfica habla del instante en que termina la misa, muy a su estilo, dejando el saludo de paz para el final, ya atendiendo a la última persona que lo aborda. Y, en la otra, el Padre Martínez de Toda, desarrolla su homilía.