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domingo, 14 de junio de 2020

CORPUS CHRISTI

Reflexión al Evangelio Dominical: Corpus Christi
José Martínez de Toda, S.J.

Corpus Christi. El Domingo 12 junio de 2020, nuestra Iglesia católica celebra la festividad de Corpus Christi.  El Evangelio que se proclama en esta solemnidad es tomado de San Juan 6, 51-58 "Yo soy el pan vivo bajado del cielo".  El P. José María de Toda nos comparte su comentario dialogado sobre el Evangelio de hoy:

Pan de vida

Jesús dice cosas muy asombrosas a los judíos en este evangelio. ¿Cómo los preparó antes de que las escucharan?

Esto les dijo después de dos milagros muy llamativos: la multiplicación de los panes, en que alimentó a cinco mil hombres, y después de que Jesús caminó sobre el agua.

Y Él aprovecha este momento glorioso para decir:

"Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan, vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo".

¿Cómo reaccionan los judíos ante un mensaje tan fuerte?

Murmuraban contra Él: "¿Cómo puede Él decir: "Yo soy el pan vivo"? Si su padre es José (v. 42) – un carpintero normal y corriente – no un panadero de pan celestial. Y ¿cómo puede Él darnos a comer su carne?". Y le piden una señal, que demuestre que Él es ese pan vivo. Así como Moisés hizo que todas las mañanas apareciera el maná durante 40 años en el desierto, exigen que Jesús haga algo similar. Jesús responde:

-"Los que comieron el maná murieron. El que come este pan vivirá para siempre".

¿Por qué quiso Jesús compararse con el pan?

1-El pan es algo sagrado. Los pobres lo saben. En muchas partes de América Latina es también el maíz, el casabe.

2-Además Jesús se comparó con el pan, porque los dos mueren para dar vida.

El pan empezó con un grano de trigo metido en la tierra, en la oscuridad.

Jesús recuerda: "Si el grano de trino no muere, no da fruto".

Allí germinó, y de él brotaron espigas de trigo. Pero estas espigas tuvieron que ser segadas. En ellas se hallaban nuevos granos de trigo, que tuvieron que ser triturados, amasados y cocidos para llegar a ser un pan compartido, que da la vida a los demás.

Así es Jesús: Fue perseguido por los judíos, que no creyeron en su Palabra, en su Sabiduría, que no querían comer del PAN que Él les ofrecía. Pero, a pesar de todo, Jesús siguió su misión de ser pan, compartido por los demás, entregado por la vida del mundo, dado para dar vida a todos.

Él murió y fue sepultado bajo tierra. Pero Él resucitó y nos da nueva vida divina.

¿Por qué se llama Jesús pan 'vivo'?

Primero, porque Jesús da la vida. Jesús es el pan de la vida. Él me alimenta con su Palabra, con su Sabiduría, con su ejemplo de amor. Más aún, Jesús me invita a ser un "pan" como él, para los demás, sobre todo para los que están a mi alrededor.

Pero, sobre todo, Jesús es el pan de la entrega. Jesús se entrega a la muerte por nosotros. De esa forma nos comunica la misma vida de Dios. Y Él ha querido que podamos comulgar y recibir su cuerpo en la eucaristía de pan y vino para alimentarnos también con su carne y con su sangre.

De esa forma nos unimos a Él en esta entrega, que Él hace para la vida del mundo.

A veces se dice de alguien: "Es tan bueno como un pan". ¿Es así Jesús?

El pan es comida familiar. En casa no habrá comidas exóticas, pero estará el pan o el maíz preparado con amor, es el maíz de la familia, de la mamá, del papá, de la igualdad, del servicio mutuo, de la comunidad, de la alegría, de la sinceridad.

Nosotros, reunidos, formamos el pueblo de Dios y compartimos los dones que Dios nos da para el viaje de la vida.

Nosotros necesitamos amor verdadero y hermanos verdaderos con los que reír, llorar, rezar...Podemos tener lo mejor de todo lo que existe, pero si no nos sabemos amados por Dios y los hermanos, nos secamos y morimos.

Cuando comemos el cuerpo y bebemos la sangre de Cristo junto con otros, nos hacemos un poco más cristianos, es decir, más hermanos.

¿Hay ejemplos en la Biblia de alimentos de sabiduría?

- Primero, el profeta Ezequiel 'comió el rollo' de papel de entonces, donde estaba escrita la Palabra de Dios, que él debía anunciar a la casa de Israel. Y, al comerlo, él experimentó un sabor dulce como la miel (Ez 3, 1-3). El salmo 19 (18) (v. 11) dice también: "Los mandatos del Señor son más dulces que la miel"

- Segundo, en Isaías 55 la Palabra desciende de la boca de Dios como lluvia y nieve, regando la tierra y posibilitando su producción de pan (v. 10).

- Tercero, a menudo las Escrituras se refieren a la salvación de Dios como comida y bebida.

Así que, ¿hay relación entre Palabra y Carne?

En el Prólogo del evangelio de S. Juan se dice: "La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros". La Palabra es Jesús, que se hizo carne en Belén, en Egipto y en Nazaret. Y Él se hizo alimento de todos por la fe en la Última Cena.

Eso ocurre también en la Misa o Eucaristía: comenzamos con la Palabra, que está en las primeras Lecturas y en el Evangelio, y seguimos con la Consagración del pan y del vino, que se convierten en el Cuerpo y Sangre de Cristo, que recibimos en la Comunión.

Los primeros cristianos decían: "no podemos vivir sin celebrar el día del Señor".

¿Por qué era tan importante para ellos el día del Señor, es decir, el domingo?

Cuando celebramos el día del Señor y compartimos su mesa, nos comprometemos a mejorar nuestras vidas, crear unidad, compartir nuestro pan, amar a los hermanos, especialmente a los más necesitados, luchar por la justicia y la paz, abrir nuestros corazones a todo lo que es bueno, discernir la sabiduría de la propaganda...

12/06/2020:
Ilustración: William Congdon.
Cfr.

domingo, 18 de septiembre de 2016

SERVIMOS AL DINERO Y NOS SERVIMOS DE DIOS

Evangelio Dominical: El administrador corrupto
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el 25° Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C, correspondiente al domingo 18 de septiembre 2016.  La lectura es tomada del Evangelio según San Lucas 16, 1-13
"Ustedes no pueden servir a Dios y al dinero"
Hay una parábola, en la que Jesús alaba a un administrador deshonesto. ¿Cómo es posible eso?
Todas las parábolas de Jesús son desafiantes, pero ésta es seguramente la más difícil.
La parábola podemos resumirla así:

– ¿Qué es lo que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.
El administrador se puso a echar sus cálculos: "Y ahora, ¿qué voy a hacer? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que alguien me reciba en su casa".
Y fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y les fue rebajando sus deudas:
– El que debía cien barriles de aceite, pagaría sólo la mitad.
El que debía cien fanegas de trigo, entregaría sólo "ochenta".
Y el amo felicitó al administrador injusto por la astucia con que había procedido.>
Pero, ¿es que nosotros somos también administradores?
Así es. Dios ha puesto toda su creación en nuestras manos como sus administradores.
Tenemos un pequeño sueldo, un cuerpo, unas cualidades intelectuales y espirituales, una familia que cuidar. Pronto o tarde seremos llamados para rendir cuenta de cómo hemos invertido y administrado nuestros recursos.
Además Jesús nos confía el reino de Dios – el reino de amor, de justicia y de paz. A todos nosotros nos encarga establecer la paz y la armonía, y la renovación de todo en Cristo. Nuestra misión, como seguidores de Jesús, es ayudar a traer el reino de Dios, comenzando por nosotros mismos. Ésa es nuestra misión individual y colectiva.
Y a todos nosotros se nos han dado los recursos necesarios para hacer esto. Estamos equipados con la verdad de la fe. Hemos sido empoderados por el Espíritu Santo, que habita en nuestros corazones, y nos han dado tiempo para ello.

¿Cuál es la recomendación principal de esta parábola?
Jesús nos recomienda ser honestos y buenos administradores de lo propio y de lo ajeno, que nos hayan confiado: aunque sea poco.
El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado.
Si ustedes no fueron de fiar en el vil dinero, ¿quién les confiará lo que vale de veras?
Jesús nos llama a ser fieles en las cosas pequeñas. En realidad, la mayor parte de la vida está hecha de cosas pequeñas. Pocos de nosotros podemos hacer grandes cosas, pero podemos ser cumplidores de nuestro deber ordinario y común: cumplir con el trabajo que tenemos, llevar nuestros negocios honestamente, visitar a una persona en un hospital o en una prisión, ayudar a un vecino en su aflicción.

¿Por qué felicita el amo a aquel administrado deshonesto?
El amo felicitó al administrador injusto por la astucia con que había procedido.
No se puso a llorar, no se desesperó, no se quedó con los brazos cruzados. Buscó rápidamente solución a su problema. Fue hábil. Al hacer a los deudores los beneficiarios, se ha protegido a sí mismo de cualquier acusación de robo, al mismo tiempo que hace nuevos amigos, obligándoles a ayudarle en el futuro.

¿Qué conclusiones saca Jesús?
Jesús saca consideraciones y conclusiones: Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.
Los malos son habilidosos saben cómo funciona el mundo y lo utilizan para su beneficio, y así nos va.
En cambio los 'hijos de la luz' no actúan según las reglas de juego del reino de Dios.

¿Cuáles son las reglas de juego del reino de Dios?
Por ejemplo, el dinero puede servir para conseguir ganancias en el cielo, y la compasión por los empobrecidos en esta vida nos acercará a recompensas eternas.
Jesús nos recomienda imitar al mal administrador en el uso del dinero:
< Gánense amigos con el dinero injusto, para que, cuando les falte, les reciban en las moradas eternas.>
Esto lo podremos lograr ayudando a los demás, especialmente a los más necesitados.
Nuestra generosidad en esta vida formará la base para la futura recompensa (Mateo 25:14-30). Esta es la norma espabilada para prosperar en el reino de Dios.
En el Reino de Dios los generosos y desprendidos tendrán preferencia y podrán dar la bienvenida a sus hogares eternos a los que les ayudaron en sus necesidades.
Dios es la única fuente de bendiciones, y Él sabrá si hemos cuidado a los pobres, enfermos, y vulnerables. Dios sabrá si hemos utilizado nuestros recursos para ayudar. Dios verá si utilizamos nuestro "dinero sucio" para ayudar a los necesitados. Aun la gente pobre puede ayudar a los demás. Los mismos necesitados a menudo son más generosos que los ricos, porque han experimentado la pobreza y están motivados a ayudar.

¿Cuál es la última recomendación?
"No se puede servir a Dios y al dinero". Es como si Jesús nos dijera: 'No pueden caminar a la vez hacia el este y hacia el oeste'. No hay caminos neutros: o se sigue a Jesús o se sigue un camino contrario al de Él. Todo creyente debe discernir para elegir.
Para muchos el dinero es el único negocio, el único dios, el gran ídolo, la prioridad absoluta. El dinero nos atrae mucho, es como un imán, que nos amenaza a jalar de nosotros, alejándonos de Dios. Pero el ambicionar tener, como el ambicionar poder, es peligroso.
En cambio, el gran negocio es el amor a Dios, la salvación de Dios. Todo lo demás es efímero, no da la paz ni la felicidad ni la salvación.

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-administrador-corrupto
Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.notitarde.com/Orar-por-los-que-mandan/Columnistas-del-Dia/2016/09/16/1025008/
Ilustración: William Congdon.

domingo, 22 de febrero de 2015

IDENTIFICACIÓN

NOTITARDE, Valencia, 22 de febrero de 2015
Tentaciones, Reino y Conversión (Mc. 1, 12-15)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El miércoles pasado, con el rito de la ceniza, comenzamos el tiempo de cuaresma, que para nosotros los cristianos católicos es un tiempo en el cual nos invita Cristo a redoblar la oración, el ayuno y la caridad, para prepararnos a la celebración o conmemoración de la Pascua del Señor, por la cual nos vino la salvación, la posibilidad de alcanzar vida eterna.
El evangelio de hoy nos recuerda que Jesús antes de iniciar su vida pública y de comenzar a predicar la Buena Noticia del Reino de Dios se fue al desierto, impulsado por el Espíritu Santo y allí fue tentado por Satanás y los ángeles le servían. En el camino de la vida, el cristiano, al igual que Jesús es tentado, muchas veces aparece el demonio con sus propuestas de egoísmo, pesimismo, complejo de inferioridad, tristeza, cobardía, amargura, desesperanza, vanagloria, rencor, odio, lucha de poder, creernos más que los demás, sacar a Dios de nuestras vidas, vivir como si Dios no existiera, división, derrota, renuncia y tantas otras, que como dice el Papa Francisco agotan o apagan el fervor, la fe y la alegría de predicar el evangelio como mensaje de salvación para el mundo. Necesitamos ir al desierto, al lugar del encuentro con Dios, al lugar de su manifestación, para que a pesar de las dificultades del camino, fortalezca en nosotros la fe, la esperanza y sobre todo el amor; para que avive en nosotros el deseo de construir fraternidad y poner a Dios como el centro de nuestra existencia.
La cuaresma en un tiempo propicio para vencer las tentaciones, es como un gran retiro espiritual que nos ayuda a fortificar el espíritu y no dejarnos vencer por el pecado y no pactar con el mal. Si vivimos unidos a Cristo, saldremos victoriosos en las batallas contra el mal y el demonio.
El evangelio de hoy dice también que Jesús al iniciar su ministerio de predicación por Galilea, iba diciendo por los caminos que el Reino de Dios estaba cerca, que se había hecho presente en su persona e invitaba a sus oyentes a una conversión; es decir, volver la vida a Dios, a luchar contra el mal y vivir como Dios nos pide, a vencer el mal a fuerza de bien.
Es propicio que en esta cuaresma identifiquemos las tentaciones a las cuales siempre nos vemos sometidos y que impiden nuestro crecimiento integral como personas y frenan nuestro crecimiento espiritual. Identificar aquellas en las cuales caemos y con frecuencia y le pidamos a Cristo la fuerza para vencer, para convertirnos, sabiendo que el pecado deja muerte y vacío en nosotros; mientras que cuando caminamos hacia Dios recibimos plenitud, alegría y podemos contemplar como fructifica y se acrecienta nuestra vida.
No desaprovechemos el tiempo que Dios nos regala, vivamos atentos al paso de Dios por nuestras vidas y caminemos hacia Él, con la certeza de saber que sólo en Él encontramos vida, paz, amor y eternidad.
Como se nos dijo el miércoles con el signo de la ceniza, convirtámonos y creamos en el Evangelio que es el mismo Cristo, el revelador del Padre eterno, el que porta y tiene la salvación, el que es El Camino, la Verdad y la Vida, la Luz del mundo y Pan de Vida eterna, El Buen Pastor, la Vid verdadera, la Puerta que conduce a la vida y la Resurrección. Sólo en Cristo, por Él y Él vencemos al demonio y tenemos la salvación. Pidamos, como lo decimos en el Padrenuestro, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
IDA Y RETORNO: Venezuela está viviendo tiempos muy difíciles, que llegan a la vida del venezolano como una tentación; hay gente que se dedica a hacer el mal y lo promueve como una victoria. Busquemos a Dios, pidámosle que destruya los planes del demonio y que le regale a nuestra patria un destino de progreso, justicia, libertad, paz, unidad y libertad para todos; que podamos vivir tranquilos y seguros y que nunca perdamos los valores que siempre han distinguido a nuestra patria; como son la fe, la alegría, la generosidad, el optimismo, la fraternidad y la libertad que nos legaron nuestros antepasados. Jesús, en ti confiamos y esperamos.

Cfr.
José Martinez de Toda (SJ): http://radioevangelizacion.org/node/2643
José Antonio Pagola: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mc-01-12-15-Pag.htm
Ilustración: William Congdon.

NOVEDAD

La Cuaresma: nuevo enfoque
Fray Marcos (Rodríguez)

“Perdona a tu pueblo Señor; no estés eternamente enojado, perdónalo Señor”. Desde niños hemos cantado cientos de veces esta estrofa con el corazón encogido. Esta idea de Dios está en las antípodas del evangelio. No sólo no es “buena noticia” sino que nos hunde en la más absoluta miseria.
Hemos puesto en el perdón de Dios la meta de nuestras relaciones con Dios. Jesús nos dice que el perdón es precisamente el punto de partida. Con esta perspectiva hemos arruinado todo proceso espiritual en nuestra vida.
Nuestro concepto de pecado se basa en el mito de la ruptura. A partir de ahí, la religiosidad consistirá en una recuperación de lo perdido.
Hoy tenemos conocimientos suficientes para intentar otras explicaciones más de acuerdo con los datos que manejamos sobre el hombre, sobre el mundo y sobre Dios. Soy el fruto de una evolución y sigo avanzando. No he perdido nada, y mi obligación es alcanzar la máxima plenitud posible. La ruptura con Dios es imposible, porque Él forma parte de mi propio ser.
Esto no quiere decir que no falle. El pecado es una de las experiencias más dolorosas y humillantes del ser humano. Lo que tenemos que superar es una explicación demasiado primitiva de fallo y descubrir un modo de afrontarlo que pueda ser útil para superarlo eficazmente.
El mal moral no tiene nada de misterio. Es consecuencia inevitable de nuestra condición de criaturas. Una inercia de tres mil ochocientos millones de años de evolución, que nos empuja hacia el individualismo, no puede ser contrarrestada por medio millón de años de trayectoria humana.
En efecto, el primer objetivo de todo ser vivo, fue mantener esa vida contra todas las agresiones externas e internas. Esta experiencia se va almacenando en el ADN. Gracias a ese instinto, la vida no sólo se conservó sino que fue alcanzando cotas más altas de perfección,  hasta llegar al “homo sapiens sapiens”.
Su relativa perfección biológica permite al hombre unas relaciones con lo que no es él completamente distintas; ahora fundadas en la armonía y la amabilidad con todo ser. Pero permanece en él, el instinto de conservación que le lleva al individualismo egoísta.
La lucha está servida. La visión miope del ser vivo tiene que ser superado por un apropiado conocimiento de sus nuevas posibilidades y por un ejercicio de altruismo que le lleve a potenciar su ser por medio de esas nuevas relaciones.
Fijaros bien que los tres temas clásicos de la cuaresma son: Oración, ayuno, limosna. En ellos quedan resumidas todas las posibles relaciones humanas: con Dios, con uno mismo, con los demás.
La calidad humana del hombre depende de la calidad de sus relaciones. Si no sobrepasan lo puramente instintivo esas relaciones están basadas en el individualismo feroz, buscando el provecho biológico inmediato. Si esas relaciones está basadas en el conocimiento de tu auténtico ser, te llevarán a la armonía con todos los seres.
Contexto evagélico
En los tres ciclos litúrgicos, se lee, el primer domingo de cuaresma, el relato de las tentaciones. Este año leemos a Marcos. Es tan breve, que han tenido que añadir unos versículos de relleno. Sin embargo, la concisión no vacía de contenido la narración, sino todo lo contrario. Es impresionante la riqueza del mensaje
Explicación
El hecho de que Marcos sea tan breve, siendo el primero que escribió, nos puede estar diciendo que en Mateo y Lucas, se trata de una elaboración progresiva, y no de un olvido de los detalles. También pudiera ser que Mateo y Lucas encontraran ya el relato ampliado en la fuente Q, anterior a Marcos.
En todo caso, esas diferencias nos estarían demostrando el carácter simbólico del relato, más allá de las limitaciones de tiempo y lugar. Marcos está planteando en tres líneas toda la trayectoria humana de Jesús.
El objetivo del relato es muy distinto en Mateo y Lucas, y en Marcos. Este último no pretende ponernos en guardia sobre las clases de tentaciones que podemos experimentar. En Marcos no hay tres tentaciones, porque plantea toda su vida como una constante lucha contra el mal.
La clase de tentaciones que sufre y el resultado de la lucha será el tema de todo el evangelio, por eso no tiene sentido adelantar acontecimientos. En el evangelio de Marcos, no vuelve a aparecer Satanás. Su lugar lo van a ocupar instituciones y personas de carne y hueso, que a través de toda la obra intentarán apartar a Jesús de su misión liberadora.
“Inmediatamente”. Así empieza el relato, pero como no sabemos lo que pasó antes, no tiene sentido decir: inmediatamente después; por eso comienza la lectura de hoy con la anodina frase de siempre “en aquel tiempo”.
Es interesante saber que en el versículo anterior nos habló de la bajada del espíritu sobre Jesús en el bautismo. Es muy significativo que el espíritu se ponga a trabajar, de inmediato. Toda la actuación de Jesús se realiza bajo la fuerza del espíritu. Este espíritu, no es todavía el “Espíritu Santo” según la idea que nosotros tenemos; se trata de la fuerza de Dios que le capacita para actuar.
El espíritu le empujó. El verbo griego empleado es ekballw (ekballo) = empujar, echar fuera. No se trata de una amable invitación, sino de una acción que supone una cierta violencia. El espíritu no abandona a Jesús, pero le arrastra a otro lugar: el desierto.
Al recibir el espíritu en el bautismo, Jesús no queda inmunizado y apartado de la lucha contra el maligno. Como todo hijo de vecino (hijo de hombre), Jesús tiene que debatirse en la vida para alcanzar su plenitud. Por haber alcanzado la meta como ser humano, está capacitado para marcarnos el camino a nosotros.
Al desierto. No hace falta resaltar la importancia que tiene la figura del desierto en la espiritualidad del Antiguo Testamento. El desierto es el lugar teológico de la lucha, de la prueba; y, superada la prueba, del encuentro con Dios. Es imposible recordar todo el simbolismo del desierto para el pueblo judío. La clave de su historia religiosa se encuentra en el desierto.
Jesús sufre las mismas tentaciones que Israel, pero las supera. No se trata del desierto físico, sino del símbolo de la lucha. Es muy significativo que todos los evangelios nos hagan ver cómo Jesús encontrará a Satanás en su mismo pueblo.
Se quedó en el desierto cuarenta días. El número cuarenta es otra clave simbólica para entender el relato: 40 días duró el diluvio, 40 años pasó el pueblo judío en el desierto. 40 días estuvo Moisés en el Sinaí. 40 días para que se conviertan los ninivitas. 40 días camina Elías por el desierto. No se trata de señalar un tiempo cronológico, sino de evocar una serie de acontecimientos salvíficos en la historia del pueblo judío, que quedarán superados por la experiencia de Jesús.
Tentado por Satanás. Peirew (peireo) no significa en primer lugar tentar, sino probar. Para nosotros la tentación es un mal en sí misma, pero el sentido del verbo griego indica más bien una prueba que hay que superar. No puede haber aprobado si no hay examen.
En Mateo y Lucas, las tentaciones tienen lugar al final de los cuarenta días de ayuno. En Marcos no aparece el ayuno por ninguna parte, y la tentación abarca todo el tiempo que duró el retiro en el desierto. Marcos no nos habla de penitencia, sino de lucha. En Marcos todo sucede a la vez y durante los cuarenta días: tentación, presencia de las fieras y servicio de los ángeles. Tampoco se da por terminado el tiempo de la tentación; sigue toda su vida.
Estaba entre las fieras. La traducción oficial de “alimañas”, condiciona la interpretación. El texto griego y el latino dice: animales salvajes concretos, conocidos por todos.
Puede entenderse como que Jesús está en la vida en medio de todas las fuerzas que condicionan al hombre, unas buenas (Espíritu, ángeles), otras malas (Satanás, fieras). Pero también podría aludir a los tiempos idílicos del paraíso, donde la armonía entre seres humanos y la naturaleza entera, era total. Recordemos que el tiempo mesiánico se había anunciado como una etapa de armonía entre hombres, naturaleza y fieras.
Y los ángeles le servían. Aparte de lo difícil que resulta el saber qué quería decir la palabra ángel, tenemos el problema del verbo “servir”. El verbo que emplea es diakonew (diakoneô) que significa servir, pero con un matiz de afecto personal en el servicio. Su primer significado era, “servir a la mesa”. Pero aquí este significado iría en contra de todo el sentido del relato, porque indicaría que en vez de ayunar era alimentado por los ángeles.
Podría significar las fuerzas del bien, o la expresión de que Dios estaba de su parte. En el Nuevo Testamento, “diaconía” es un término técnico que expresa la actitud vital de servicio, de los seguidores de Jesús. Se dice de algunas mujeres que “servían” a Jesús.
Aplicación
Hoy no podemos hacer una aplicación concreta del evangelio. Toda nuestra vida tiene que estar orientada por la actitud de Jesús que acabamos de descubrir. Como él debemos afrontar nuestra existencia desde la perspectiva del espíritu de Dios, es decir dejándonos llevar por lo que hay en nosotros de divino, no por la inercia del instinto.
Meditación-contemplación
Sin lucha en el desierto, no puede haber victoria.
Oración
La tentación fundamental es hacer un dios a mi medida,
dejándonos llevar por una cómoda idolatría.
El antídoto es el Dios de Jesús,
que me dará fuerza y valor para derribar todos los ídolos.
……………
Ayuno
Si me creo sólo biología y sicología individual,
mi única meta será siempre el egoísmo.
Si descubro mi verdadero ser,
surgirá dentro de mí la armonía y la capacidad de amar.
………..
Limosna
La relación con los demás es la pantalla
en la que puedo examinar mi disco duro.
Ella me dirá lo que de verdad hay dentro de mí.
Si no examino con cuidado lo que aparece al exterior,
nunca descubriré lo que tengo que cambiar dentro.

Fuente:
http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mc-01-12-15-MR.htm
Ilustración: William Congdon.

lunes, 26 de mayo de 2014

DON EXTRAORDINARIO

NOTITARDE, Valencia, 25 de mayo de 2014
"Caminando con Cristo"
El Espíritu Santo Consolador (Jn.14,15-21)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

Los cristianos católicos y la mayoría de los hermanos cristianos separados, manifestamos la fe en Dios Uno y Trino, no así Los Testigos de Jehová que no creen que Jesús ni el Espíritu Santo sean Dios, o iguales al Padre. Aludo a esto, porque constantemente esta secta protestante, ataca despiadadamente y con grandes errores teológicos esta fe de la mayoría de los cristianos. Nosotros creemos que  el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo Dios; misterio que el mismo Cristo nos ha revelado con su Encarnación y venida al mundo y que de modo especialísimo, en este discurso de despedida que recoge el evangelio de San Juan en su capítulo 14, deja claro la presencia de ese Dios trinitario. Por supuesto, en ninguno de los evangelios aparece literalmente la palabra Trinidad; como no aparece en el pasaje que hoy nos ocupa, pero si aparece desvelado, mostrado, proclamado y conversado por Jesús. Solo en el texto que hoy meditamos aparece Jesús, hablando de su unidad-identidad con el Padre y del Espíritu Santo como otra persona que viene a consolar. El Espíritu Santo no es una fuerza, una energía, como lo predican algunos, es la tercera persona de la Santísima Trinidad, el Maestro interior, el Consolador, El Espíritu de la Verdad. Vemos como Cristo al hablar del Espíritu Santo habla de una persona distinta a Él, usa un sustantivo y no un adjetivo para referirse al Espíritu, no dice que sea una emanación o fuerza de Dios; es mucho más que esto. Es Dios mismo haciendo morada en el corazón de cada cristiano y en la vida de la comunidad de los creyentes que es la Iglesia. Jesús revela, por tanto, a un Dios que viene y quiere morar en el corazón de cada ser humano a través del Espíritu Santo que hace posible la presencia del Padre y del Hijo en la vida del cristiano. Por eso, Dios no se encuentra fuera del hombre, sino en lo más profundo de su ser y ahí es donde Dios quiere morar siempre y allí lo debe encontrar el hombre que ha abierto su vida a Él a través de la fe.
En el texto evangélico de hoy, Cristo describe una de las tantas funciones del Espíritu Santo: Acompañar a los discípulos en la ausencia física de Jesús. Por eso, se le llama Espíritu Santo Consolador (Paráclito del griego paraklétos, que significa consolador), porque ocupa desde el momento de la Resurrección de Cristo el papel de Maestro, Guía, Protector y Defensor y es a través de Él que se hace posible que Cristo haga morada en el corazón de cada ser humano que lo acepta como Dios y Salvador.
El Espíritu Santo es el gran don de Cristo resucitado a la Iglesia, a la comunidad de los creyentes que nació del misterio pascual del Señor; es decir, de su muerte y resurrección. La inhabitación del Espíritu Santo en el corazón de cada cristiano es la nueva forma de vivir el Señor resucitado entre sus seguidores para siempre. El Espíritu que resucitó a Jesús de la muerte, vive dentro de nosotros, alienta la  esperanza de nuestra futura resurrección; nos ayuda a entender que sólo en el amor podemos alcanzar la vida eterna que comienza en el aquí de nuestra historia; nos capacita para comprender el lenguaje cristiano de cruz y muerte y nos enseña que la última palabra no la tiene el mal sino el bien, no la muerte sino la Vida que es el mismo Cristo Nuestro Salvador, que muriendo en la cruz destruyó la muerte y el pecado para siempre. Es también el Espíritu de Cristo quien mantiene unida a la Iglesia y la impulsa hacia la aventura de la evangelización por todo el mundo.
El cristiano está invitado constantemente por el Espíritu Santo a ser anunciador de la verdad, de la vida, de la fe, de la esperanza y sobre todo del amor con el testimonio diario de una vida según el querer de Dios y al estilo del vivir de Nuestro Señor, Jesucristo.
IDA Y RETORNO: Para los que vivimos en San Diego, hoy tenemos un compromiso con la democracia, con nuestro Municipio y con el país entero. Necesitamos expresarnos a través del voto y sea cual sea nuestra opción, buscar lo mejor para el bien de todos los que hacemos vida en éste hermoso y pujante Municipio carabobeño. Dios bendiga a San Diego y toda su gente.

Cfr. Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-que-es-amar#

ALIENTO

El Espíritu de la Verdad
José Antonio Pagola

Jesús se está despidiendo de sus discípulos. Los ve tristes y abatidos. Pronto no lo tendrán con él. ¿Quién podrá llenar su vacío? Hasta ahora ha sido él quien ha cuidado de ellos, los ha defendido de los escribas y fariseos, ha sostenido su fe débil y vacilante, les ha ido descubriendo la verdad de Dios y los ha iniciado en su proyecto humanizador.
Jesús les habla apasionadamente del Espíritu. No los quiere dejar huérfanos. Él mismo pedirá al Padre que no los abandone, que les dé “otro defensor” para que “esté siempre con ellos”. Jesús lo llama “el Espíritu de la verdad”. ¿Qué se esconde en estas palabras de Jesús?
Este “Espíritu de la verdad” no hay que confundirlo con una doctrina. Esta verdad no hay que buscarla en los libros de los teólogos ni en los documentos de la jerarquía. Es algo mucho más profundo. Jesús dice que “vive con nosotros y está en nosotros”. Es aliento, fuerza, luz, amor… que nos llega del misterio último de Dios. Lo hemos de acoger con corazón sencillo y confiado.
Este “Espíritu de la verdad” no nos convierte en “propietarios” de la verdad. No viene para que impongamos a otros nuestra fe ni para que controlemos su ortodoxia. Viene para no dejarnos huérfanos de Jesús, y nos invita a abrirnos a su verdad, escuchando, acogiendo y viviendo su Evangelio.
​Este “Espíritu de la verdad” no nos hace tampoco “guardianes” de la verdad, sino testigos. Nuestro quehacer no es disputar, combatir ni derrotar adversarios, sino vivir la verdad del Evangelio y “amar a Jesús guardando sus mandatos”.
Este “Espíritu de la verdad” está en el interior de cada uno de nosotros defendiéndonos de todo lo que nos puede apartar de Jesús. Nos invita abrirnos con sencillez al misterio de un Dios, Amigo de la vida. Quien busca a este Dios con honradez y verdad no está lejos de él. Jesús dijo en cierta ocasión: “Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Es cierto.
Este “Espíritu de la verdad” nos invita a vivir en la verdad de Jesús en medio de una sociedad donde con frecuencia a la mentira se le llama estrategia; a la explotación, negocio; a la irresponsabilidad, tolerancia; a la injusticia, orden establecido; a la arbitrariedad, libertad; a la falta de respeto, sinceridad…
¿Qué sentido puede tener la Iglesia de Jesús si dejamos que se pierda en nuestras comunidades el “Espíritu de la verdad”? ¿Quién podrá salvarla del autoengaño, las desviaciones y la mediocridad generalizada? ¿Quién anunciará la Buena Noticia de Jesús en una sociedad tan necesitada de aliento y esperanza?

http://odresnuevos.wordpress.com/evangelio-domingos/evangelio-25-mayo-2014/
Cfr. José Martínez de Toda (SJ): http://www.homiletica.org/PDF12/aahomiletica028318.html
Ilustración: William Congdon.