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domingo, 14 de junio de 2020

CORPUS CHRISTI

Reflexión al Evangelio Dominical: Corpus Christi
José Martínez de Toda, S.J.

Corpus Christi. El Domingo 12 junio de 2020, nuestra Iglesia católica celebra la festividad de Corpus Christi.  El Evangelio que se proclama en esta solemnidad es tomado de San Juan 6, 51-58 "Yo soy el pan vivo bajado del cielo".  El P. José María de Toda nos comparte su comentario dialogado sobre el Evangelio de hoy:

Pan de vida

Jesús dice cosas muy asombrosas a los judíos en este evangelio. ¿Cómo los preparó antes de que las escucharan?

Esto les dijo después de dos milagros muy llamativos: la multiplicación de los panes, en que alimentó a cinco mil hombres, y después de que Jesús caminó sobre el agua.

Y Él aprovecha este momento glorioso para decir:

"Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan, vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo".

¿Cómo reaccionan los judíos ante un mensaje tan fuerte?

Murmuraban contra Él: "¿Cómo puede Él decir: "Yo soy el pan vivo"? Si su padre es José (v. 42) – un carpintero normal y corriente – no un panadero de pan celestial. Y ¿cómo puede Él darnos a comer su carne?". Y le piden una señal, que demuestre que Él es ese pan vivo. Así como Moisés hizo que todas las mañanas apareciera el maná durante 40 años en el desierto, exigen que Jesús haga algo similar. Jesús responde:

-"Los que comieron el maná murieron. El que come este pan vivirá para siempre".

¿Por qué quiso Jesús compararse con el pan?

1-El pan es algo sagrado. Los pobres lo saben. En muchas partes de América Latina es también el maíz, el casabe.

2-Además Jesús se comparó con el pan, porque los dos mueren para dar vida.

El pan empezó con un grano de trigo metido en la tierra, en la oscuridad.

Jesús recuerda: "Si el grano de trino no muere, no da fruto".

Allí germinó, y de él brotaron espigas de trigo. Pero estas espigas tuvieron que ser segadas. En ellas se hallaban nuevos granos de trigo, que tuvieron que ser triturados, amasados y cocidos para llegar a ser un pan compartido, que da la vida a los demás.

Así es Jesús: Fue perseguido por los judíos, que no creyeron en su Palabra, en su Sabiduría, que no querían comer del PAN que Él les ofrecía. Pero, a pesar de todo, Jesús siguió su misión de ser pan, compartido por los demás, entregado por la vida del mundo, dado para dar vida a todos.

Él murió y fue sepultado bajo tierra. Pero Él resucitó y nos da nueva vida divina.

¿Por qué se llama Jesús pan 'vivo'?

Primero, porque Jesús da la vida. Jesús es el pan de la vida. Él me alimenta con su Palabra, con su Sabiduría, con su ejemplo de amor. Más aún, Jesús me invita a ser un "pan" como él, para los demás, sobre todo para los que están a mi alrededor.

Pero, sobre todo, Jesús es el pan de la entrega. Jesús se entrega a la muerte por nosotros. De esa forma nos comunica la misma vida de Dios. Y Él ha querido que podamos comulgar y recibir su cuerpo en la eucaristía de pan y vino para alimentarnos también con su carne y con su sangre.

De esa forma nos unimos a Él en esta entrega, que Él hace para la vida del mundo.

A veces se dice de alguien: "Es tan bueno como un pan". ¿Es así Jesús?

El pan es comida familiar. En casa no habrá comidas exóticas, pero estará el pan o el maíz preparado con amor, es el maíz de la familia, de la mamá, del papá, de la igualdad, del servicio mutuo, de la comunidad, de la alegría, de la sinceridad.

Nosotros, reunidos, formamos el pueblo de Dios y compartimos los dones que Dios nos da para el viaje de la vida.

Nosotros necesitamos amor verdadero y hermanos verdaderos con los que reír, llorar, rezar...Podemos tener lo mejor de todo lo que existe, pero si no nos sabemos amados por Dios y los hermanos, nos secamos y morimos.

Cuando comemos el cuerpo y bebemos la sangre de Cristo junto con otros, nos hacemos un poco más cristianos, es decir, más hermanos.

¿Hay ejemplos en la Biblia de alimentos de sabiduría?

- Primero, el profeta Ezequiel 'comió el rollo' de papel de entonces, donde estaba escrita la Palabra de Dios, que él debía anunciar a la casa de Israel. Y, al comerlo, él experimentó un sabor dulce como la miel (Ez 3, 1-3). El salmo 19 (18) (v. 11) dice también: "Los mandatos del Señor son más dulces que la miel"

- Segundo, en Isaías 55 la Palabra desciende de la boca de Dios como lluvia y nieve, regando la tierra y posibilitando su producción de pan (v. 10).

- Tercero, a menudo las Escrituras se refieren a la salvación de Dios como comida y bebida.

Así que, ¿hay relación entre Palabra y Carne?

En el Prólogo del evangelio de S. Juan se dice: "La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros". La Palabra es Jesús, que se hizo carne en Belén, en Egipto y en Nazaret. Y Él se hizo alimento de todos por la fe en la Última Cena.

Eso ocurre también en la Misa o Eucaristía: comenzamos con la Palabra, que está en las primeras Lecturas y en el Evangelio, y seguimos con la Consagración del pan y del vino, que se convierten en el Cuerpo y Sangre de Cristo, que recibimos en la Comunión.

Los primeros cristianos decían: "no podemos vivir sin celebrar el día del Señor".

¿Por qué era tan importante para ellos el día del Señor, es decir, el domingo?

Cuando celebramos el día del Señor y compartimos su mesa, nos comprometemos a mejorar nuestras vidas, crear unidad, compartir nuestro pan, amar a los hermanos, especialmente a los más necesitados, luchar por la justicia y la paz, abrir nuestros corazones a todo lo que es bueno, discernir la sabiduría de la propaganda...

12/06/2020:
Ilustración: William Congdon.
Cfr.

sábado, 25 de enero de 2020

ALGO MÁS QUE LIDERAZGO

Evangelio Dominical: Pescadores de hombres
José Martínez de Toda, S.J.

Reflexión dialogada del P. José Martínez de Toda, S.J. (Venezuela) sobre el Evangelio que se proclama el III Domingo del Tiempo Ordinario A, que corresponde al domingo 26 de enero. La lectura es tomada del evangelio según San Mateo 4, 12-23.

"Les haré pescadores de hombres"

¿Eres líder?


Al cabo de un rato el párroco cogió unas tenazas y sacó una brasa brillante del fuego. Y la colocó sobre el suelo. La brasa comenzó a apagarse poco a poco y a convertirse en cenizas, mientras las otras brasas ardían y brillaban, y sus llamas bailaban alegres.

El párroco permanecía en silencio. Al cabo de un rato, el feligrés dijo:

- "El próximo domingo estaré en la iglesia".>

Hoy Jesús elige a pescadores, futuros líderes, que puedan mantener esas brasas juntas, que somos nosotros, en las celebraciones eucarísticas, para no morir llenos de ceniza. Así podremos estar siempre brillantes y vivos.

¿Dónde eligió Jesús a los pescadores?

Jesús, después de ser bautizado por Juan el Bautista, comienza su carrera, su ministerio. Desde las orillas del Jordán, sube al norte en tres o cuatro jornadas a pie. Va a Galilea, donde manda el mismo Herodes Antipas que arrestó a Juan; por lo que debe andar con cuidado. En Galilea está Nazaret, donde Jesús pasó toda su juventud y adolescencia. Isaías había profetizado grandes cosas para Galilea unos 700 años antes de Jesús.

¿Qué dice Isaías?

La llama "Galilea de los gentiles". Y anuncia que les llegará una gran luz. Esa luz es Jesús, que ahora va a Galilea a comenzar su misión.

Galilea es pequeña, pero densa en población; tiene mucha gente que puede escuchar el mensaje de Jesús. Muchos de sus residentes son gentiles, y está rodeada de ellos.

Por Galilea pasan importantes rutas de comercio, y ha sido invadida a menudo. Los galileos, por lo tanto, tienen más trato con los gentiles y están más dispuestos a recibir nuevas ideas que los judíos de Jerusalén.

La pesca en Galilea junto al lago Tiberíades era propia de los sectores más bajos.

Jesús se instala en Cafarnaún, la ciudad más importante de Galilea.

¿Y qué hace Jesús en Cafarnaún?

Predicar. Repetía: "Arrepiéntanse. Cambien sus vidas. El Reino de Dios está muy cerca". Se pueden ver como tres etapas en su mensaje:

1. Arrepentirse de los pecados

2. Conversión o cambio de mentalidad, es decir, dar vuelta y mirar en una nueva dirección. Pero no es sólo cambiar de costumbres, dejar a un lado las esclavitudes de la carne, la seducción del mundo y las tentaciones del demonio.

3 La conversión en positivo es encontrar el motor del cambio, y este motor sólo es Cristo. La conversión, que pide Jesús es seguir sus pasos: "Vengan y síganme".

¿A quiénes llama Jesús?

A gente común y corriente, gente ordinaria y trabajadora sin ninguna preparación especial. Cristo no necesita nuestra habilidad, sino nuestra disponibilidad, como María.

Jesús llama a dos hermanos, 'Pedro y Andrés'. Andrés había escuchado a Juan el Bautista decir que Jesús era el Cordero de Dios, y se fue tras Él, pasó la tarde con Él, y lleno de entusiasmo había ido a buscar a su hermano Simón Pedro para contarle su hallazgo. Y ellos seguían en contacto con ÉL. Y un día les llegó la llamada definitiva: "Vengan y síganme". Lo mismo pasó con Santiago y Juan, otros dos hermanos pescadores.

Esta llamada de Jesús es rara en la cultura de entonces. Los rabinos no suelen buscar estudiantes. Más bien, los estudiantes buscan a los rabinos para estudiar con ellos. Jesús, como siempre hace Dios, ¡toma la iniciativa!, nos busca, nos habla, se comunica con nosotros. Ser discípulo es dejarse encontrar, es dejarse hacer, no es conquistar sino ser conquistado, es dejar los ídolos para seguir a Jesús.

¿Y cómo aprenden de Jesús?

Pero después Jesús hace como los rabinos de su tiempo. El discípulo rabínico tenía contacto diario con el maestro; así se formaba su carácter y aprendía la ley tanto por el ejemplo del rabino como por sus enseñanzas doctrinales.

Eso sí es ser discípulo de alguien. No simplemente sentarse a escuchar la clase.


-"Enrique me dice que es uno de tus estudiantes". Y el otro le contestó:

- "Enrique está en mis clases, es verdad, pero no es uno de mis estudiantes".>

Jesús les ofrece a estos hombres la oportunidad de observarle de cerca a diario.

Escucharán sus comentarios sobre todo lo que ocurría a su alrededor. Porque Jesús no se callaba. Aprovechaba cualquier oportunidad para plantear su posición.

¿Y qué quiere Jesús que hagan sus discípulos?

Los llama no simplemente para salvarse a sí mismos, sino para salvar a los demás, para transformar el mundo y convertirlo en el reino de Dios. Nos llama a ser pescadores en el mar de la vida. En el anzuelo ponemos la carnada, que es la buena noticia del amor de Dios y su reino. Y Jesús nos dice que el reino de los cielos está cerca.

Podemos entreverlo en las vidas de los santos que han sabido acoger la llegada del Reino. Vemos su fuerza callada y sentimos su toque amable. Al decirnos que el reino se acerca, Jesús nos dice que, si queremos, podemos vivir en este reino. Solamente tenemos que arrepentirnos – alejarnos de los ídolos que abundan en nuestras vidas – y dejar a Dios reinar.

¿Cómo responden los que llamó Jesús?

"Y ellos, dejando inmediatamente, las redes, el barco y a su padre, le siguieron". No era mucho, pero era TODO lo que tenían:

- Las redes y el bote representan su bienestar – la manera de ganarse la vida.

-Su padre representa la conexión con su familia, con sus responsabilidades, pero también con su seguridad. Si estos pescadores estuvieran enfermos o sin empleo, sus familias les ayudarían a recuperarse.

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-pescadores-hombres-2
Ilustración: Gordon Jameson,

sábado, 18 de enero de 2020

APASIONARSE

Evangelio Dominical: Cordero de Dios
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el segundo domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A, correspondiente al domingo 19 enero.  La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 1, 29-34.

"He visto que el Espíritu bajaba sobre Él"

¿Qué nos puede apasionar?

Al día siguiente pasó por allí un rebaño de cabras y lo adoptaron. El baby tigre se convirtió en una cabra: comía hierba y vivía como las cabras. Pero nuestro baby tigre intuía que era algo diferente y cuando contemplaba su imagen en el agua se veía distinto de las cabras. Un día un tigre grande, maduro y macho, se acercó donde las cabras pastaban y todas huyeron despavoridas. El baby tigre se quedó quieto, mirando y esperando.

De repente el tigre grande rugió con toda su fuerza. Entonces los ojos del pequeño se abrieron y supo quién era. Se despertó en él la imagen perdida y descubrió su identidad. No era una cabra. Era un tigre. Y corrió hacia él y pasó el resto de sus días en su compañía. >> (Félix Jiménez, escolapio)

Nosotros, como el baby tigre, vamos llevando una vida ficticia, superficial, adormecida, sin identidad: estamos distraídos, no nos concentramos en lo fundamental, estamos ofuscados por tantas cosas... Necesitamos algo que nos despierte, que nos sitúe, una llamada que sea un rugido que nos ponga alerta y de pie.

En las tres Lecturas de hoy tres personas escucharon un día el rugido del Espíritu y se sintieron llamadas a ser testigos de Dios, presencia de Dios, señales de Dios para los hermanos de la familia humana: Isaías, Pablo y Jesús.

¿Cuál es ese rugido de hoy que nos despierta?

Es el de Juan que nos grita:

-"Mira, ahí va el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo".

Aquí se refiere al Cordero y a la Oveja Pascual, cuya sangre liberó al pueblo de Israel de la muerte en Egipto, y preparó el camino para su liberación de Egipto (Éxodo. 12).

También se refiere al Siervo de Yahveh, que: "como manso Cordero, fue llevado al matadero y no abrió la boca". (Is 53,7). "El Siervo de Yahveh justificará a muchos y sus culpas él soportará...; él llevó el pecado de muchos" (Is 53,11.12).

También significa el cordero proporcionado por Dios a Abraham para sacrificarlo en lugar de Isaac (Gen. 22:8-13).

Asimismo las ovejas y corderos, que se sacrificaban a diario en el templo para redimir a la gente de sus pecados.

Y Juan continúa: "Este Cordero de Dios quita el pecado del mundo" (v. 29). En una sola frase, Juan Bautista condensa todo lo que Jesús es y toda su misión. Él es "Jesús", que significa "Salvador" del mundo. Pero en la frase "Cordero de Dios", el elemento crucial es 'de Dios', pues solo Dios quita o perdona el pecado.

Esto lo logró Jesús de una sola vez, cuando cumplió la misión que recibió del Padre, de encarnarse, anunciar –con palabras y obras- la cercanía del Reino de Dios y ser, en ello, fiel hasta la muerte, y muerte de por los pecados del mundo. En efecto, en la última cena Jesús tomó el cáliz y dijo: "Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por todos".

¿Cuál es la verdadera misión de Juan el Bautista?

El Bautista dice que él bautiza "para que (Jesús) sea manifestado a Israel" (vs. 31).

El trabajo de Juan es revelar a los demás lo que ya se le ha revelado a él.

Dos veces dice Juan que él no conocía a Jesús. Lo conocía físicamente, pues sus mamás María e Isabel eran primas y se trataban. Pero solo ahora Juan reconoce a Jesús por quien es de verdad. No conocía la identidad profunda ni la misión de Jesús.

Lo supo porque Dios, que lo envió a bautizar con agua, se lo reveló. (Nadie puede reconocer a Jesús como Dios y Señor si no le es revelado de lo alto. Por eso la fe hay que pedirla. Es un don, no una imposición ni una conquista personal.)

¿Y los bautizos que hacía Juan el Bautista?

El rito del bautismo, que Juan popularizó, significaba un reconocimiento público de estar dispuesto a cambiar de vida para preparar así el camino al Mesías.

Y no es poco ese inicio. Sin embargo, el bautismo de Juan no quita el pecado del mundo ni comunica el Espíritu. Simplemente limpia. Es como una figura o preanuncio del que había de venir. Es signo de la buena disposición a recibir el Reino. Pero no transforma. No recrea. No libera.

Por eso hay que decir que el bautizo de Jesús por medio del Espíritu y el fuego es infinitamente superior, pues da nueva vida en Dios. Fue Jesús Resucitado el que derramó el Espíritu sobre sus discípulos para hacer de ellos una nueva creación.

¿Cuándo reconoció Juan el Bautista a Jesús?

Cuando bajó el Espíritu Santo como paloma sobre Jesús, y se oyó la voz del Padre: "Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco" (Mc 1,11).

Dos veces dice Juan que el Espíritu bajó del cielo como si fuera una paloma, y se posó sobre Jesús. Esta repetición indica su importancia. El Espíritu se queda y permanece con Jesús (vs. 32), como cuando una paloma busca su nido, su hogar, su lugar natural y querido, y allí se queda. El amor del Padre tiene nostalgia de su nido, que es Jesús, y baja a establecerse en Él como su morada permanente. La paloma es símbolo del cariño del Espíritu Santo.

Se abre el cielo: esto quiere decir que Dios está cercano a Jesús. Desciende como si fuera una paloma: algo nuevo va a comenzar y, así como el Espíritu volaba sobre las aguas el primer día de la creación del mundo, aletea ahora sobre Jesús, el hombre nuevo.

Con esta evocación, el evangelista quería decir que el Espíritu desciende sobre Jesús para hacer una nueva creación, el Hombre Nuevo, del que nosotros estamos llamados a ser imagen por el bautismo (Rom 8,29).

Al ver el Espíritu y oír la voz Juan comprende, finalmente, quién es Jesús.

"Y yo le vi, y he dado testimonio que éste es el Hijo de Dios" (v. 34).


Jesús es "el Novio", el que tiene a la Esposa, que es el nuevo Israel, la Iglesia. Juan sólo es el amigo del Novio que se alegra cuando escucha su voz (cf. Jn 3,29). No hay rivalidad ni envidia en Juan. El Bautista disminuye para que Cristo crezca.

Por eso Juan invita a sus propios discípulos a seguir a Jesús.

Y varios de los discípulos se fueron tras Jesús hacia las 4 de la tarde y pasaron largas horas con Él, y después se quedaron definitivamente con Él.

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-cordero-dios-4
Capturas de pantalla: Escena de "Il Vangelo secondo Matteo" de Pier Paolo Pasolini (1964).

viernes, 20 de diciembre de 2019

ESCUCHAR LA PISADA DE LAS HORMIGAS

Evangelio Dominical: La duda de José
José Martínez de Toda, S.J.

El P. José Mártínez de Toda S.J. (Venezuela) nos comparte, como todas las semanas, su comentario dialogado al Evangelio Dominical.  En este 4º Domingo de Adviento se proclama el Evangelio de San Mateo 1, 18-24, que se refiere al pasaje en el que José duda sobre el embarazo de la Virgen María.

"La criatura que hay en María viene del Espíritu Santo"

¿Cómo deben actuar los novios en sus problemas?

- Te voy a decir un secreto. Eres muy pequeño para entenderlo ahora. Pero mira: Dios es tan grande, que no cabe ni en el cielo ni en la tierra. Sólo cabe en el corazón humano. Así pues, ten mucho cuidado, que mi bendición te acompañe siempre, y nunca, nunca hieras el corazón de otra persona .> (Félix Jiménez, escolapio)

Eso hizo José con María, cuando eran novios. Tenía motivo, pero no la ofendió.

¿Qué pasó, pues, entre José y María?

María ya tenía el bebé concebido por obra del Espíritu Santo, y se le comenzaba a notar en la barriguita. Seguro que el primero que se dio cuenta fue su novio José, y éste entró en crisis: según el Libro de los Números José tendría que llevar a juicio a María embarazada.

Pero no quería denunciarla. Simplemente la dejaría. Pero Dios le habló en un sueño.

Y a la mañana siguiente José le dijo a María:

- "María, anoche tuve un sueño muy hermoso. Un ángel del Señor me dijo: 'No tengas miedo'... Fíate de María. Y le pondrás al bebé como nombre 'Jesús', que significa 'Salvador', pues salvará a todos".

¿Y cumplió José su promesa?

José creyó a Dios y aceptó ser padre y dar nombre a un hijo que no era suyo sino del Espíritu Santo. Fue un gran favor que le hizo a Jesús.

Jesús necesitaba a José para tener un nombre, para crecer y vivir una vida normal dentro de una familia. Y José, pasando a segundo plano, se quedó con María, adoptó al niño, adoptó a Dios, obedeció y cumplió la misión para la que Dios le había elegido. Y el problema se resolvió. No hay que asustarse ante los problemas, cuando se trata de cumplir la voluntad de Dios.

Escucha esta historia:

- "Haz lo que tengas que hacer, pero tienes que seguir adelante."

Decidí entonces reunir todas mis fuerzas y agarrar al toro por los cuernos, pasara lo que pasara. Caminé con decisión y me enfrenté al toro. Pero el toro me dijo: "¿Por qué tardaste tanto tiempo en llegar hasta mí? ¿Tenías miedo? Te he estado esperando para llevarte. Sube a mi lomo y dime adónde quieres ir".> (Félix Jiménez, escolapio)

Es decir: lo que a veces parece un gran problema se convierte en una bendición. Lo que necesitamos es valor para encontrar la bendición, superar el miedo y siempre cumplir la voluntad de Dios. Fue lo que hizo José.

Entonces, ¿José es una figura importante en el evangelio?

El evangelio de hoy lo nombra cuatro veces, pero luego se olvida de él por completo. También nos ocurre a nosotros lo mismo:

- "Ya es muy tarde para buscar a otro que haga el papel de José", dijo el director. "Lo tendremos que eliminar de la obra". Y así fue José eliminado y casi nadie lo echó en falta el día de la representación.> (Félix Jiménez, escolapio)

San José pinta poco en ésta y en toda la historia de la salvación, pero tuvo un importante papel que jugar: fue el padre legal de Jesús. Y así Jesús y María pudieron llevar una vida normal y aceptable ante la gente.

Al final pregunta:

- Ahora díganme: ¿Quién fue la primera persona que conoció el nacimiento de Jesús?

Y una ni￱ñita alza￳ rápida la mano, y contest￳a: "María">

En la Navidad todas las personas son importantes, pero la Virgen y S. José fueron los primeros en conocer la venida de Dios.

¿Se sorprendió José de cómo vendría el Mesías?

La gente no pensaba que el Mesías nacería de mujer, como un bebé indefenso, que llora y necesita atención. Creía más bien que el Mesías bajaría aparatosamente de los cielos, revestido de toda su gloria divina y de su poder. Su punto de aterrizaje no podía ser otro que la loma donde estaba construido el Templo. Por eso el diablo lo tentó proponiéndole que se lanzara para abajo desde el pináculo del Templo.

A los judíos les resultaba difícil reconciliar estas expectativas gloriosas y triunfalistas con la realidad de un hombre, de quien todos conocían que había nacido y había crecido en medio de ellos. Decían: " Nosotros sabemos de dónde viene este hombre; pero cuando venga el Mesías, ninguno sabrá de dónde viene " (Juan 7, 27).

Ellos encontraron que era demasiado simple la forma con que vino Jesús y cómo Él se encontraba entre su pueblo.

¿Así viene Dios hoy también?

En una película del oeste, se ve a un indio con una caracola de mar junto al oído, a otro indio con el oído pegado a la tierra para escuchar las pisadas de los caballos de sus compañeros de tribu.

Hay un proverbio en Nigeria, que dice: "Ponte a escuchar, y oirás las pisadas de las hormigas".

El desafío de la Navidad es escuchar y oír las pisadas de Dios, que viene a nuestras vidas por caminos ordinarios en los que nos rodean y dentro de nosotros mismos.

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-duda-jose
Gráfica: Desconocido autor, circula profusamente por las redes.

domingo, 15 de diciembre de 2019

PRÉDICA Y ESPERANZA

Evangelio Dominical: A los pobres se les anuncia la Buena Noticia
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama en el Tercer Domingo de Adviento, del año A, que corresponde al domingo 15 diciembre, que semana a semana nos comparte el P. José Martínez de Toda S.J. (Venezuela). La lectura es tomada del Evangelio de San Mateo 11, 2-11.

"¡A los pobres se les anuncia la Buena Noticia"

Ya se acerca la Navidad. ¿Qué nos espera?


Uno de los niños de puntillas mira por el agujero de la cerradura. Otro escucha atentamente para oír algo. Los dos más pequeños sonríen maravillados contagiados por los mayores.>

Es la imagen perfecta del Adviento, tiempo de espera de algo grande, de mucha expectativa y alegría. El evangelio nos presenta hoy al Precursor de Jesús: Juan el Bautista.

Pero aquí Juan el Bautista es un preso político de Herodes. ¿Por qué está en la cárcel?

Porque molestaba a Herodes. Lo había acusado de que vivía con la mujer de su hermano.

El historiador romano Josefo nos dice que Juan fue encarcelado en Maqueronte, el fuerte de Herodes en el desierto al este del Mar Muerto. Allí será decapitado a petición de la mujer de su hermano y de su hija. Después de un baile que hizo ella, Herodes le regaló como capricho la cabeza del profeta.

Pero a este Juan le llegan rumores de la actuación de Jesús y empieza a dudar de Él. Y le envía emisarios a preguntarle: "¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?"

¿Por qué hace Juan esta pregunta?

Juan había urgido a la gente a arrepentirse (3:2), porque "ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego" (3:10). Avisó que el Mesías bautizaría con el Espíritu Santo y con fuego, y quemaría la paja con fuego que nunca se apagará (3:12). Claramente, Juan esperaba a un Mesías de fuego y azufre.

Y el pueblo esperaba un líder poderoso que restaurara Israel a su gloria pasada.

Jesús no cumple con esa imagen.

Más bien es "comilón, borracho, amigo de rameras".

Ha pronunciado bendiciones sobre los pobres de espíritu, los no violentos, y los que hacen la paz (5:1-11). Ha pedido a sus discípulos que amen a sus enemigos (5:42-48). Les ha avisado que no juzguen a los demás (7:1-5). Estas enseñanzas parecen débiles en comparación con las acciones de fuego y azufre anticipadas en la predicación de Juan.

Juan ve que, por lo que cuentan, Jesús no ha venido a empuñar el hacha ni a inaugurar el día del juicio.

¿Qué responde Jesús?

"Vayan a anunciar a Juan lo que están viendo y oyendo".

Lo que oyeron los discípulos de Juan fue el Sermón en el Monte (capítulos 5-7).

Y lo que vieron fueron milagros a favor de los más necesitados (capítulos 8-9): "Los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos son limpiados, y los sordos oyen; los muertos son resucitados, y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia" (v. 5). Éstas son frases del profeta Isaías, que Jesús se apropia para demostrar que Él es el Mesías (Is 29:18; 35:6; 26:19; 61:1; 34; 61:5-7).

El tiempo de Dios ha irrumpido en el mundo.

Jesús le pide a Juan que comprenda que Él es un Mesías diferente al que él esperaba.

Aquí Jesús se ha apresurado a definirse a sí mismo; pero cómo define Él a Juan?

Lo alaba mucho.

"¿Qué salieron Vds. a ver al desierto?" (v. 7).

Las referencias a una caña, vestiduras delicadas, y palacios pueden dirigirse a Herodes Antipas. Las monedas de Herodes incluyen el símbolo de una caña; él lleva vestiduras delicadas; y vive en palacios, incluyendo el de Maqueronte, donde Juan está encarcelado.

Por el contrario, Juan no es una caña que se dobla en cualquier dirección del viento. Es un roble parado, alto y fuerte. Está vestido, no con vestiduras delicadas, sino con pelo de camello y con un cinto de cuero. Se presenta como Elías, como un profeta. (Todo lo de su persona exuda fuerza).

Pero Jesús enfatiza: "También les digo, y más que profeta" (v. 9).

¿Cómo prepara Juan el camino para el que ha de venir?

Isaías alude a cómo antiguamente se preparaban los caminos por donde iba a pasar el rey. Los encargados los estudiaban. Los sirvientes arreglaban los hoyos en la tierra y los soldados exploradores aseguraban su seguridad.

Hoy día, los ejecutivos tienen asistentes que les preparan sus planes de viaje, tienen secretarias que hacen sus reservaciones, tienen choferes que conducen sus carros, y pilotos que vuelan sus aviones.

Los servicios cumplidos por los que preparan el viaje, liberan al ejecutivo para que cumpla bien con su trabajo especializado e importante.

Así también Juan preparó la entrada de Jesús al mundo, pidiendo a la gente que se arrepintiera.

¿Es Juan una figura importante?

Hay una línea divisoria en el centro de la historia. Juan está en ese centro: entre los profetas y Jesús. Juan es una figura intermedia. Juan se encuentra en el pináculo de la antigua Alianza, pero Jesús asegura que aun el más grande representante de la era antigua es menor que el representante más humilde de la nueva. Así que somos mayores que Juan.

Y, si el menor en el reino de los cielos es más grande que Juan, ¿qué grandes nos hace Dios! Podemos ser cristianos muy ordinarios, pero Dios nos considera gigantes.

Es como ocurre en astronomía: el astrónomo de antes, por muy importante que fuera, hacía sus observaciones con un telescopio pequeño y primitivo. Hoy cualquiera tiene acceso a los telescopios espaciales, y con ellos puede conseguir mucho más que los astrónomos más brillantes de antes.

Fuente:
Ilustación: Frank Kacmarcik.

lunes, 25 de octubre de 2010

humildades


Lucas, 18: 9-14

En su homilía de hoy, el Padre José Martínez de Toda contó de una tremendura de Luisito (SIC) , quien se escondió debajo de la cama a la espera de un fuerte regaño de su papá cuando llegara. La mamá se lo contó al llegar, pero el papá se acercó y le pidió a Luisito que saliera, lo abrazó, lo bendijo, lo perdonó. E, igualmente, recordó el sacerdote la parábola del hijo pródigo.

Recordó también que los fariseos eran muy radicales y, aún cuando los judíos ayunaban una vez por semana o cumplían con el diezmo en ciertas transacciones, aquellos ayunaban dos veces y hasta pagaban el diezmo en una adquisición de hortalizas. La teología del fariseo (digamos, porque todos la tenemos), se resumía en una idea de Dios contable: cuenta todo lo que hemos hecho, odia al malo, quiere al bueno. Dios paga según el dinero que traes: méritos. Los publicanos, recolectores del tributo, eran vistos y despreciados como traidores de la patria que – además – utilizaban la moneda romana. Sin embargo, el publicano que concretamente nos cita el pasaje, entró a la sinagoga humildemente a rezar. No trae méritos, sino humildad.

Ignacio de Loyola meditó sobre el camino del diablo que punzaba la ansiedad por el dinero o lo daba, generando respeto en la gente, honores, el orgullo, la soberbia. Mientras el camino de Jesús es diferente: no buscar el dinero como prioridad, la pobreza; ni honores, aceptando humillaciones; estar dispuesto a todo, mediante la humildad. Pablo VI decía que el mundo de hoy no necesita maestros, sino testigos.

Reconozcamos nuestros pecados y, como Luisito, Dios nos perdonará porque nos ama. Jesús tiene piedad de nosotros.




Ecle, 35: 15-17, 20-22;
Salmo 33
2Tim , 4: 6-8, 16-18


Ilustración: http://www.zalim-code.com/glitters-comment/so_sad.html
Agregar un pie de foto
Lucas, 18: 9-14

En su homilía de hoy, el Padre José Martínez de Toda contó de una tremendura de Luisito (SIC) , quien se escondió debajo de la cama a la espera de un fuerte regaño de su papá cuando llegara. La mamá se lo contó al llegar, pero el papá se acercó y le pidió a Luisito que saliera, lo abrazó, lo bendijo, lo perdonó. E, igualmente, recordó el sacerdote la parábola del hijo pródigo.

Recordó también que los fariseos eran muy radicales y, aún cuando los judíos ayunaban una vez por semana o cumplían con el diezmo en ciertas transacciones, aquellos ayunaban dos veces y hasta pagaban el diezmo en una adquisición de hortalizas. La teología del fariseo (digamos, porque todos la tenemos), se resumía en una idea de Dios contable: cuenta todo lo que hemos hecho, odia al malo, quiere al bueno. Dios paga según el dinero que traes: méritos. Los publicanos, recolectores del tributo, eran vistos y despreciados como traidores de la patria que – además – utilizaban la moneda romana. Sin embargo, el publicano que concretamente nos cita el pasaje, entró a la sinagoga humildemente a rezar. No trae méritos, sino humildad.

Ignacio de Loyola meditó sobre el camino del diablo que punzaba la ansiedad por el dinero o lo daba, generando respeto en la gente, honores, el orgullo, la soberbia. Mientras el camino de Jesús es diferente: no buscar el dinero como prioridad, la pobreza; ni honores, aceptando humillaciones; estar dispuesto a todo, mediante la humildad. Pablo VI decía que el mundo de hoy no necesita maestros, sino testigos.

Reconozcamos nuestros pecados y, como Luisito, Dios nos perdonará porque nos ama. Jesús tiene piedad de nosotros.


Ecle, 35: 15-17, 20-22;
Salmo 33
2Tim , 4: 6-8, 16-18


Ilustración: http://www.zalim-code.com/glitters-comment/so_sad.html