EL NACIONAL, Caracas, 22 de marzo de 1997
Ese gran conocido-desconocido llamado Arturo Uslar Pietri
Rubén Wisotzki
Es uno de los grandes intelectuales de la Venezuela contemporánea. Es uno de los grandes pensadores de la Venezuela contemporánea. Es uno de los grandes escritores de la Venezuela contemporánea. Pero, sin embargo, su discurso fue y es uno de los menos escuchados. Tal sordera nacional, que pareciera poco a poco ir cediendo terreno, ha ido prestando sus oídos a los investigadores inquietos quienes no han perdido oportunidad alguna en dejarse aturdir por sus principios y convicciones como hombre de excepción de este siglo.
Hace pocos días fue publicado ``Arturo Uslar Pietri. Entre la razón y la acción'' de Astrid Avendaño, bajo el sello Oscar Todtmann Editores, un libro que significó para la autora, residenciada en París, su tesis doctoral de Historia presentada en la Sorbona y en donde obtuvo la máxima calificación. Motivo más que suficiente, si es necesario tener un motivo para salir a su encuentro, para que se propicie un diálogo, para que el país salga de las inútiles diatribas y vuelva a tener sentido. Motivo más que suficiente para que el país, ese sordo que quiere oír, aproveche de una vez por todas la oportunidad de escuchar en el mejor de los ánimos su voz.
-En el primer párrafo de la introducción usted es apreciado como ``un gran conocido-desconocido''. ¨Usted se siente así?
-Es un juego de palabras. Pero hay mucho de eso. El conocimiento que tiene el término medio de los venezolanos sobre mí es muy vario. Yo hice 1.200 programas de televisión de ``Valores humanos'', algo que es muy fácil de decir pero que significa treinta años de televisión. En esa época, sin lugar a dudas, de diez venezolanos que me conocían nueve me conocían por la televisión. Eso me consta a mí. Cada vez que me montaba en un taxi, por ejemplo, el chofer me reconocía porque me había visto en la televisión. Pero no había leído un libro mío ni lo iba a leer nunca. Quizás, muy eventualmente, leían un artículo mío en el periódico. Después están los que me conocen por mi figuración política. He tenido una figuración política destacada en mi país por mucho tiempo, desde 1936, desde la muerte de Gómez. Fue una figuración polémica, estuve muy asociado a los gobierno de López Contreras y Medina Angarita, y representaba una tesis política que la creo hoy más válida que nunca frente al populismo que dominó la política venezolana a partir de 1945 con todas las consecuencias para el país que ya conocemos. Fui candidato a la Presidencia de la República. Yo tengo una imagen política, favorable o desfavorable, completa o incompleta, verídica o falsa, pero la tengo. Y hay una tercera imagen que es la imagen del hombre de pensamiento y el escritor. De diez venezolanos que me nombren, quizás no haya ni dos que lo hagan por mis libros.
-¨No debería haber sido al revés?
-Hubiera sido mejor. Al menos hubieran tenido una imagen más verídica del hombre que soy o del que he pretendido ser. Lo cierto es que todas esas imágenes se mezclan y dan esa visión de hombre conocido-desconocido que soy yo. He sido objeto de muchos estudios y muchas investigaciones. Yo he sido uno de los venezolanos que más se ha confesado. Yo he opinado casi sobre todas las cosas, he declarado sobre casi todas las cosas, he publicado más de 2.500 artículos de prensa, he sido la persona que más se ha comunicado con su país.
-¨Y cómo le gustaría haber sido visto por sus compatriotas?
-Lo más objetivamente posible. Hasta donde eso es posible, hasta donde en términos humanos eso es posible. Ultimamente se han escrito muchas cosas a favor mío como este trabajo monumental de Astrid Avendaño, un trabajo modelo. Dentro de poco debe estar en las librerías un volumen de 800 páginas, publicado por el Fondo de Cultura Económica, llamado ``La invención de la América mestiza'', un libro antológico de mi obra como escritor. Una edición extraordinariamente minuciosa, inteligente y penetrante a cargo del profesor Gustavo Carrera Damas.
-¨Es que acaso ahora se le reconoce más que antes?
-Yo creo que la gente me está percibiendo de otra manera porque a mí me ha teñido mucho la imagen política a pesar de tener 30 ó 40 años que no hago política militante alguna. Mi última aparición en ese sentido fue cuando mi candidatura presidencial en 1963 y desde entonces no he tomado parte de ningún grupo político, de ningún partido. Pero opino y digo y pienso. De modo que la gente me percibe mucho a la lumbre de una consideración política lo cual, sin lugar a dudas, ha tendido a desfigurarme mucho porque las imágenes políticas son muy desfigurantes. Ahora está comenzando una etapa en que la gente me percibe de otra manera. Ya no me ven como un hombre que está en la plaza pública compitiendo por un favor político, sino más bien como un venezolano que se ha preocupado por Venezuela a su manera, que ha propuesto cosas fundamentales para el país a su manera.
TINTE DE MUY TARDE
Arturo Uslar Pietri no sabe de silencios. Su ``Pizarrón'' es constantemente borroneado y colocado sobre él nuevas ideas que no son más que sus mismas ideas de siempre. Miles de lectores de periódicos latinoamericanos, incluyendo a los de El Nacional , saben de ellas. Su pensamiento, multiplicado en papel, comienza a ser eco, a pesar de las disidencias y las polémicas de bajo volumen intelectual concebidas entre los más ruidosos intereses.
-¨No se arrepiente del perfil político que tuvo su persona?
-Forma parte de mi personalidad. Lo que he hecho en la política no está en contradicción con lo que he escrito como hombre de pensamiento y como hombre de acción en mi vida. Yo tengo una gran unidad. Yo tengo una gran cohesión. Yo no soy un hombre separado por departamentos.
-Pareciera que siempre es muy tarde cuando el venezolano empieza a reconocer a sus valores .
-Ah, yo no sé si es tarde o temprano. Yo ya estoy muy viejo y todo lo que me ocurra ahora tiene un tinte de muy tarde.
-Hablaba hace poco de una cantidad impresionante de programas de televisión y artículos de prensa. La gran mayoría de ellos reveladores para el país. ¨Por qué no se le ha hecho caso?
-Es muy curioso. Los venezolanos me han tenido siempre mucha consideración, aún aquellos que han sido mis adversarios ocasionales. Yo nunca he sido menospreciado por los venezolanos. Simpatizan o no conmigo, están de acuerdo o no conmigo, pero siempre me han tenido buena consideración. No me puedo quejar de eso. Ahora, claro está, la primera valoración inmediata que va a una figura pública es la valoración política y esa está muy teñida de circunstancias. Yo creo que en los últimos veinte años el país me está percibiendo de otra manera, me está percibiendo como un hombre desvinculado de fracciones políticas que ha dicho grandes verdades, porque las he dicho, que el país entero considera con seriedad lo que yo digo pero que no me hace caso porque la tentación diabólica en Venezuela es muy poderosa. Venezuela es un país pobre, atrasado, limitado, sobre el cual surgió una de las más grandes riquezas del mundo, una fuente de riqueza que no tenía nada que ver con el pueblo venezolano, que no tenía nada que ver con el trabajo venezolano, que no tenía nada que ver con la inteligencia del venezolano. Puro azar de la geología. Esa inmensa riqueza cayó en manos del Estado venezolano y se creó la gran paradoja que es el centro de todos los problemas venezolanos y es que Venezuela es uno de los rarísimos países del mundo en que la Nación vive del Estado y no el Estado de la Nación. Así se creó la Nación parásita, en manos de gobiernos sumamente estatistas, intervencionistas. Se creó un Estado monstruoso, el Estado más intervencionista que hubo fuera de la esfera soviética. Desde que hace sesenta años se me ocurrió decir que había que sembrar el petróleo, lo digo a voz de cuello. En vez de aprovechar el petróleo para hacer una Nación se aprovechó el petróleo para hacer un Estado monstruoso. Así desembocamos en este disparate. En los últimos veinte años, nosotros recibimos en ingresos por petróleo aproximadamente 140 millardos de dólares. Esa cifra representa como 12 Planes Marshall y con uno de ellos se reconstruyó Europa...
-Tiene años diciendo estas mismas cosas. ¨No se cansa de repetirlas?
-Uno no se puede cansar de decir la verdad.
Ilustración: http://devilsexcrement.com/2011/04/09/timeline-of-venezuelas-governments-electricity-flip-flop/
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domingo, 15 de junio de 2014
lunes, 9 de junio de 2014
MONTEJO (2)
EL NACIONAL, Caracas, 25 de agosto de 1997
A fuego lento con ... Eugenio Montejo
La poesía siempre tuvo su Internet
A los poetas no se les perdona nada, ni siquiera la muerte, como acertadamente lo dijo Vladimir Holan. En los tiempos que corren los vientos no están a su favor. A eso se le suma el cautivador influjo de los medios audiovisuales. Sin embargo, el fin de siglo está demostrando que el abandono vivido está por terminar. Y eso se le debe que agradecer a hombres de letras que como él, que se acercaron a la creación literaria como quien anhela las cosas profundas. Montejo fungirá desde hoy como presidente del jurado del V Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde
Rubén Wisotzki - Efraín Corona
Para conversar con él es necesario pactar con la palabra. Hay que reunirse previamente con ella, decirle cuánto se la quiere y respeta, aceptar sus condiciones, saberla útil, justa. Se debe, incluso, temerla. Quien le mienta ha de saber que corre peligro en la noche, cuando la soledad es una multitud y el silencio el único ruido del lugar. El osado será castigado con tal mudez que ni el corazón podrá articular un sentimiento. Pero aquel que la trate con sinceridad verá que ella le dejará un lugar a su lado y lo colmará de metáforas, símbolos y adjetivos divinos.
Para conversar con él es necesario pactar con la palabra. Autor de libros legendarios como Terredad o Alfabeto del mundo , es el presidente del jurado del V Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde, galardón que se otorga en el marco de la VI Semana Internacional de la Poesía de Caracas.
Para conversar con Eugenio Montejo es necesario pactar con la palabra. Porque él ya pactó con ella.
- Al hablar de la poesía en Venezuela es ineludible el mencionar su nombre .
-Tengo 58 años, voy para los 59 ya, y estoy en esto desde los 15 años. Cuando se tiene esta edad y este trabajo, los más jóvenes suelen tomarlo a uno como una referencia. A mi entender es una cuestión de edad más que de méritos.
- ¨ Y después de tantos años qué le ha dejado la poesía ?
-Nunca me he planteado que me dé o me quite. Me acerqué a ella sin saber, como se acerca uno a las cosas profundas. Y sentí que siempre había estado allí, mucho antes de nacer. La poesía me ha dado una cierta comprensión del mundo y de los seres. Con esto digo que la condición del poeta en la vida moderna no es nada fácil. Cuando a mí se me acercan muchachos con sus primeros versos les hago recapacitar en torno a lo que están haciendo, a la vida azarosa del poeta. Hay que tener una vocación muy probada. Más que de talento estamos hablando de voluntad. Les repito siempre una frase de Vladimir Holan, uno de los grandes poetas de este siglo: ``Al poeta no se le perdona nada, ni siquiera la muerte''.
-Pareciera que están hablando de un castigo . . .
-No es tanto un castigo, es más bien un convencimiento. La poesía en este siglo no tiene el viento a su favor. Lo tuvo en otras épocas. A comienzos de siglo, por ejemplo, tuvo una audiencia mucho mayor. La fascinación de los medios audiovisuales hoy ocupa un primer plano. La poesía va quedando eclipsada. Pero eso será algo momentáneo.
- Pero ya hay poetas en CD . ¨ Cree en esa aproximación de la poesía a los nuevos medios ?
-Sí, claro. Todos esos medios serán tomados por la poesía y llegarán a la poesía. De eso no tengo ninguna duda. Por ejemplo, la televisión, esa que ahora horroriza, es juzgada muy joven. Tiene poco más de 50 años. Es demasiado pesimismo el suponer que en el futuro no servirá para otra cosa. El medio se prestará para dejar oír la palabra del poeta. Por eso hablo de eclipse. Y como digo una cosa, digo la otra: el fin de siglo nos está dando la pista de que ese abandono de la poesía está comenzando a ceder. Lo ves en las audiencias masivas de los festivales contemporáneos, algo que no se veía antes. Estoy llegando de participar en un festival de Medellín, y en un día, a la misma hora, había seis lecturas de poemas en seis salas de la ciudad, y las seis estaban llenas. El eclipse está cediendo...
-Puede deducirse entonces que el venezolano es muy osado, porque aquí lo que sobra son poetas : quien publica un libro ya es considerado poeta, a cualquier persona que escribe bien se le llama poeta .
-Algunas personas de otras partes han observado la generalización que aquí se hace de la palabra poeta. Mi amigo, el poeta argentino Raúl Gustavo Aguirre, ya muerto, lo observó alguna vez. A pesar de las observaciones que se le hacen a un muchacho, es algo inevitable. ``¨Tengo 16 años y quién me puede impedir que lo haga y que me crea parte de la fascinación de la poesía?'' Es el fuego que atrae. Yo pertenezco a la generación del 58, éramos muchísimos, pero, ¨cuántos perseveramos?
- ¨Pero hay tantos poetas en Venezuela ? ¨ Cuántos poetas rescata usted ?
-No se olviden que estoy presidiendo un jurado. Debo ser muy cauto en mis apreciaciones. Veo sí una continuidad muy marcada de la poesía del 18, que es la poesía fundadora de la modernidad. No podemos juzgar a los poetas de los 80, pero sí veo una continuidad muy satisfactoria en poetas que tienen 35, 40 o 50 años. Es inevitable que muchos jóvenes con los recitales y los talleres quieran escribir poesía.
- Pero usted no cree mucho en los talleres . En ``El taller blanco'' usted comenta que su único y verdadero taller fue la panadería donde trabajaba su padre, ese ambiente todo enharinado . . .
-Sí, es cierto. Pero una vez participé en un coloquio de literatura venezolana y se pusieron los talleres en la picota. Para los radicales se estaba uniformando la escritura. Lo llamaban ``la talleritis''. Para otros era algo muy bueno. Yo me incliné por algo ecléctico, no por comodidad, sino que veo que en una ciudad como la nuestra, en la que no existe siquiera la tertulia literaria, estos talleres, bien guiados, pueden suplir a la tertulia y servir de estímulo. Así defiendo al taller. Ahora bien, que un muchacho crea que por ser participante de un taller va a ser poeta o narrador, está errado.
-¨ Existe una poesía venezolana ?
-Es una pregunta difícil. Me la han hecho y me la hice muchas veces. Trabajamos dentro de una lengua y nos comunicamos con la historia de la lengua. A mí me importa tanto el castellano del siglo X y el castellano de ahora. Sé que son mis raíces y sé que dentro de eso existen familias lingüísticas. Además, nuestro paisaje es muy distinto de otro. Todas estas cosas y muchas más te van determinando. Tenemos 500 años haciendo un país y aún no nos damos cuenta de la forma que tiene.
- Concentrémonos por ahora en 58 años . ¨ Qué tiene de venezolana la poesía de Eugenio Montejo ?
-Vivo en mi lengua. Poetas como Fray Luis de León, Quevedo, los poetas de la modernidad, a todos ellos los inscribo en la poesía venezolana, en la tradición de mi lengua y, muy especialmente, en la generación del 18 como fundadora de la modernidad.
- ¨ Y qué le dio Portugal, un país tan poético, a su poesía ?
-Los portugueses tienen una escuela poética muy importante. Yo fui a Portugal con una obra en parte realizada. Y uno lo que está buscando es consolidarse.
- Buscando sus propias fronteras . . .
-Las fronteras geográficas y políticas son una, las fronteras literarias son muchas. El Premio Nobel ruso, Joseph Brodsky, en un ensayo acerca del otro Nobel, Derek Walcott, combate el criterio del centro y las periferias. Dice que con Walcott no existen las periferias, porque basta que un hombre se conecte con un idioma para que ya esté en el centro. Es algo bellísimo, ¨no? Walcott es de Santa Lucía y estudió en Trinidad, muy apartado del mundo académico inglés, pero es uno de los grandes poetas de la lengua inglesa. Es como si se hubiera conectado con sus palabras a una red eléctrica...
- Una suerte de Internet .
-Y que toda la vida existió. La poesía siempre tuvo su Internet, siempre anduvo en él.
Fotografía: Babelia / El País, Madrid.
A fuego lento con ... Eugenio Montejo
La poesía siempre tuvo su Internet
A los poetas no se les perdona nada, ni siquiera la muerte, como acertadamente lo dijo Vladimir Holan. En los tiempos que corren los vientos no están a su favor. A eso se le suma el cautivador influjo de los medios audiovisuales. Sin embargo, el fin de siglo está demostrando que el abandono vivido está por terminar. Y eso se le debe que agradecer a hombres de letras que como él, que se acercaron a la creación literaria como quien anhela las cosas profundas. Montejo fungirá desde hoy como presidente del jurado del V Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde
Rubén Wisotzki - Efraín Corona
Para conversar con él es necesario pactar con la palabra. Hay que reunirse previamente con ella, decirle cuánto se la quiere y respeta, aceptar sus condiciones, saberla útil, justa. Se debe, incluso, temerla. Quien le mienta ha de saber que corre peligro en la noche, cuando la soledad es una multitud y el silencio el único ruido del lugar. El osado será castigado con tal mudez que ni el corazón podrá articular un sentimiento. Pero aquel que la trate con sinceridad verá que ella le dejará un lugar a su lado y lo colmará de metáforas, símbolos y adjetivos divinos.
Para conversar con él es necesario pactar con la palabra. Autor de libros legendarios como Terredad o Alfabeto del mundo , es el presidente del jurado del V Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde, galardón que se otorga en el marco de la VI Semana Internacional de la Poesía de Caracas.
Para conversar con Eugenio Montejo es necesario pactar con la palabra. Porque él ya pactó con ella.
- Al hablar de la poesía en Venezuela es ineludible el mencionar su nombre .
-Tengo 58 años, voy para los 59 ya, y estoy en esto desde los 15 años. Cuando se tiene esta edad y este trabajo, los más jóvenes suelen tomarlo a uno como una referencia. A mi entender es una cuestión de edad más que de méritos.
- ¨ Y después de tantos años qué le ha dejado la poesía ?
-Nunca me he planteado que me dé o me quite. Me acerqué a ella sin saber, como se acerca uno a las cosas profundas. Y sentí que siempre había estado allí, mucho antes de nacer. La poesía me ha dado una cierta comprensión del mundo y de los seres. Con esto digo que la condición del poeta en la vida moderna no es nada fácil. Cuando a mí se me acercan muchachos con sus primeros versos les hago recapacitar en torno a lo que están haciendo, a la vida azarosa del poeta. Hay que tener una vocación muy probada. Más que de talento estamos hablando de voluntad. Les repito siempre una frase de Vladimir Holan, uno de los grandes poetas de este siglo: ``Al poeta no se le perdona nada, ni siquiera la muerte''.
-Pareciera que están hablando de un castigo . . .
-No es tanto un castigo, es más bien un convencimiento. La poesía en este siglo no tiene el viento a su favor. Lo tuvo en otras épocas. A comienzos de siglo, por ejemplo, tuvo una audiencia mucho mayor. La fascinación de los medios audiovisuales hoy ocupa un primer plano. La poesía va quedando eclipsada. Pero eso será algo momentáneo.
- Pero ya hay poetas en CD . ¨ Cree en esa aproximación de la poesía a los nuevos medios ?
-Sí, claro. Todos esos medios serán tomados por la poesía y llegarán a la poesía. De eso no tengo ninguna duda. Por ejemplo, la televisión, esa que ahora horroriza, es juzgada muy joven. Tiene poco más de 50 años. Es demasiado pesimismo el suponer que en el futuro no servirá para otra cosa. El medio se prestará para dejar oír la palabra del poeta. Por eso hablo de eclipse. Y como digo una cosa, digo la otra: el fin de siglo nos está dando la pista de que ese abandono de la poesía está comenzando a ceder. Lo ves en las audiencias masivas de los festivales contemporáneos, algo que no se veía antes. Estoy llegando de participar en un festival de Medellín, y en un día, a la misma hora, había seis lecturas de poemas en seis salas de la ciudad, y las seis estaban llenas. El eclipse está cediendo...
-Puede deducirse entonces que el venezolano es muy osado, porque aquí lo que sobra son poetas : quien publica un libro ya es considerado poeta, a cualquier persona que escribe bien se le llama poeta .
-Algunas personas de otras partes han observado la generalización que aquí se hace de la palabra poeta. Mi amigo, el poeta argentino Raúl Gustavo Aguirre, ya muerto, lo observó alguna vez. A pesar de las observaciones que se le hacen a un muchacho, es algo inevitable. ``¨Tengo 16 años y quién me puede impedir que lo haga y que me crea parte de la fascinación de la poesía?'' Es el fuego que atrae. Yo pertenezco a la generación del 58, éramos muchísimos, pero, ¨cuántos perseveramos?
- ¨Pero hay tantos poetas en Venezuela ? ¨ Cuántos poetas rescata usted ?
-No se olviden que estoy presidiendo un jurado. Debo ser muy cauto en mis apreciaciones. Veo sí una continuidad muy marcada de la poesía del 18, que es la poesía fundadora de la modernidad. No podemos juzgar a los poetas de los 80, pero sí veo una continuidad muy satisfactoria en poetas que tienen 35, 40 o 50 años. Es inevitable que muchos jóvenes con los recitales y los talleres quieran escribir poesía.
- Pero usted no cree mucho en los talleres . En ``El taller blanco'' usted comenta que su único y verdadero taller fue la panadería donde trabajaba su padre, ese ambiente todo enharinado . . .
-Sí, es cierto. Pero una vez participé en un coloquio de literatura venezolana y se pusieron los talleres en la picota. Para los radicales se estaba uniformando la escritura. Lo llamaban ``la talleritis''. Para otros era algo muy bueno. Yo me incliné por algo ecléctico, no por comodidad, sino que veo que en una ciudad como la nuestra, en la que no existe siquiera la tertulia literaria, estos talleres, bien guiados, pueden suplir a la tertulia y servir de estímulo. Así defiendo al taller. Ahora bien, que un muchacho crea que por ser participante de un taller va a ser poeta o narrador, está errado.
-¨ Existe una poesía venezolana ?
-Es una pregunta difícil. Me la han hecho y me la hice muchas veces. Trabajamos dentro de una lengua y nos comunicamos con la historia de la lengua. A mí me importa tanto el castellano del siglo X y el castellano de ahora. Sé que son mis raíces y sé que dentro de eso existen familias lingüísticas. Además, nuestro paisaje es muy distinto de otro. Todas estas cosas y muchas más te van determinando. Tenemos 500 años haciendo un país y aún no nos damos cuenta de la forma que tiene.
- Concentrémonos por ahora en 58 años . ¨ Qué tiene de venezolana la poesía de Eugenio Montejo ?
-Vivo en mi lengua. Poetas como Fray Luis de León, Quevedo, los poetas de la modernidad, a todos ellos los inscribo en la poesía venezolana, en la tradición de mi lengua y, muy especialmente, en la generación del 18 como fundadora de la modernidad.
- ¨ Y qué le dio Portugal, un país tan poético, a su poesía ?
-Los portugueses tienen una escuela poética muy importante. Yo fui a Portugal con una obra en parte realizada. Y uno lo que está buscando es consolidarse.
- Buscando sus propias fronteras . . .
-Las fronteras geográficas y políticas son una, las fronteras literarias son muchas. El Premio Nobel ruso, Joseph Brodsky, en un ensayo acerca del otro Nobel, Derek Walcott, combate el criterio del centro y las periferias. Dice que con Walcott no existen las periferias, porque basta que un hombre se conecte con un idioma para que ya esté en el centro. Es algo bellísimo, ¨no? Walcott es de Santa Lucía y estudió en Trinidad, muy apartado del mundo académico inglés, pero es uno de los grandes poetas de la lengua inglesa. Es como si se hubiera conectado con sus palabras a una red eléctrica...
- Una suerte de Internet .
-Y que toda la vida existió. La poesía siempre tuvo su Internet, siempre anduvo en él.
Fotografía: Babelia / El País, Madrid.
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viernes, 23 de mayo de 2014
POSTAL (2)
El Nacional - Lunes 14 de Febrero de 2005 B/10 Cultura y Espectáculos
Para Alejandro Rossi siempre “vale la pena batallar”
El escritor, nacido en Florencia, Italia, pero con fuerte raigambre en Venezuela desde su niñez, confirma su contundente presencia literaria con la reedición de sus Cartas credenciales, un libro tan singular como entrañable. Un gran preámbulo para su llegada al país en abril, cuando recibirá en la UCV el doctorado honoris causa junto con Rafael Cadenas y José Balza
RUBÉN WISOTZKI
“Siempre aspiro a la paz, pero cuando la logro, que no es por lo general con frecuencia, me aburro un poco con ella”
Cartas Credenciales de Alejandro Rossi Fundación Bigott Caracas, 2004
Llama la atención cómo un país como Venezuela, tan dado a la alegría –a pesar del juicio de los agoreros y alicaídos, según unos; de los realistas y sensatos, según otros–, es capaz de ocultar entre sus pliegues alguna de sus mejores sonrisas.
Como ejemplo está el hecho de que poco o nada se celebró la reedición de Cartas credenciales, del escritor Alejandro Rossi. Publicado por primera vez en 1999 por la editorial Joaquín Mortiz, a mediados del año pasado el sello La Bigotteca, de la Fundación Bigott, tuvo a bien el reeditarlo.
Lo bueno es que la alegría no tiene, por los momentos, fecha de vencimiento. Y en lo que respecta a la literatura, al menos en el caso de Rossi, no hay quien dude que la alegría tiene la eternidad asegurada.
Por eso la llamada a su casa, en Ciudad de México, donde reside, es un poco de sol en medio de las lluvias.
–Hay libros que, por encima de otros, se intuyen como indispensables para sus autores y, al mismo tiempo, condicionados por una urgencia extrema. Así se percibe éste. ¿Nos equivocamos?
–Tiene usted razón. Hay un conjunto de autores que están en el horizonte del libro y me urgía escribir acerca de ellos. Cartas credenciales fue escrito a lo largo de varios años y, como usted verá, son artículos diferentes y para ocasiones diferentes. No sé cuál es el más viejo de ellos, pero creo que el libro recoge trabajos míos de los últimos 10 años. Quedaron otros artículos por fuera, tengo todavía muchas cosas que no se han publicado y es posible que si hubiese otra edición de Cartas credenciales, a lo mejor podría agregarlas.
–Cuando lo entrevistamos en 2001, aquí en Venezuela, nos confesó que estaba tratando de escribir “un libro mayor”, a pesar de ser un escritor, según sus propias palabras, de brevedades.
¿Continúa ese sueño?
–Claro que sí. De hecho, ese libro mayor está casi concluido y está en la etapa difícil y larga de la corrección.
–¿Verá luz este año?
–Que sus palabras me traigan buena suerte. Usted sabe cómo son esas cosas. Uno las nombra y después se demoran. Yo espero que el libro esté corregido a mediados de año y el resto se lo dedicaré a esperar que salga.
La vida sin recetas –Volvamos entonces a éste que es una realidad: en el primer texto asegura que “quedan los rituales privados para alejar la angustia y alcanzar un descanso precario”.
Apiádese por favor de los otros mortales y confiese al menos uno de esos rituales, el más insignificante al menos.
–No, no puedo. Sepa usted que esos rituales obedecen a conductas profundamente neuróticas. No tendrían, además, aplicación para otras personas. Esas son invenciones privadísimas para salir de ciertos trances, de ciertos males psicológicos personales. No son recetas para otras personas. Y déjeme confesarle, sí, que esas recetas nunca sirven. Son falsos remedios. Lo único que sirve es alejarse de los problemas. Por fortuna, la vejez me ha calmado un poco y ya no necesito tantas mañas y rituales para ayudarme a vivir.
–Ya que menciona usted la vejez, y apegados a esa declaración en la que afirma no poseer una estrategia de vida, ¿cómo se sitúa ante la última gran recta de la vida frente a la palabra? ¿Hace más ligera la carga en estos días?
–Hay una sensación de que en algo ayuda, hay una sensación de que, de alguna manera, el juego ya está hecho, y que por consiguiente uno ya no se proponer modificarse a sí mismo demasiado, que hay que jugar con las armas que uno tiene, y que esas no mejorarán, sino que empeorarán. Hay, por lo tanto, una mayor falta de tensión. Y una, digámoslo aquí, mayor libertad. Ya no hay tantas angustias, da uno con una mayor distensión, y quizás, sí, todo esto ayude a escribir.
–Podemos coincidir también en que las únicas recetas que ayudan hoy en día son las de la cocina, ¿no?
–Sí, aunque en estos últimos años también me he vuelto más austero en la cocina. (Risas) –Pero no en la literatura, afortunadamente.
En la crónica que le dedica a su encuentro con Jorge Luis Borges nos brinda un final excepcional. Usted, siguiéndolo en la calle a distancia, en la noche, después de una conferencia dada por el autor de El sur , “asombrado en el fondo de que las cosas fuesen así, tan simples y tan enigmáticas, un hombre camina por la calle. Yo todavía lo sigo”. ¿Todavía lo sigue?
–Sí, todavía lo sigo. El seguir a Borges es una de las constantes de mi vida. Es algo inamovible.
Su obra me acompaña todo el tiempo. Para mí, su rigor estilístico y su rigor imaginativo son toda una lección.
La paz en batalla –De Juan Nuño, su amigo y otro de sus referentes intelectuales, ha dicho que era más feliz en la guerra que en la paz. ¿Qué nos dice de usted: la guerra o la paz?
–Sí, Nuño disfrutaba de la batalla, de la polémica, de la discusión.
Eso habla de su talento y de su vitalidad, tan necesaria esta última para Venezuela en esos años. Yo, por mi parte, siempre aspiro a la paz, pero cuando la logro, que no es por lo general con frecuencia, me aburro un poco con ella. Y entonces se crea un vacío que me hace volver a la batalla. Vale la pena batallar. Batallar no necesariamente es un llamado a la guerra. Batallar significa entrar en discusión con la vida, entrar en discusión con los semejantes, con los amigos, batallar es estar en la confluencia de las decisiones, en la confluencia de las cosas que ocurren. Y las cosas que ocurren no son necesariamente políticas. Son las aventuras de la vida, las aventuras de las amistades, las aventuras intelectuales.
Todo eso implica actividad, compromiso y movimiento. Ninguna de estas cosas tienen que ver, para mí, con la paz. Quizás tenga yo un concepto equivocado de paz.
–¿Y por qué no define aquí la paz con sus palabras?
–Yo veo la paz como un señor sentado mirando el cielo, con el alma pura y limpia, lleno de tranquilidad. Es una imagen que me agrada, pero la siento un poco vacía.
–¿Cuál es la última batalla que recuerda haber dado?
–A ver, a ver. La última batalla la debo haber dado ayer, leyendo. Sí, fue ayer, imagínese, estaba leyendo La Ilíada y me estaba imaginando algunas cosas. Nunca se sabrá si salí airoso de ese compromiso.
–Por lo menos salió vivo. –No sé cuán vivo quedé, pero sí sé que quedé con ganas de seguir. (Risas) –En Aquí , donde explica por qué vive en la capital mexicana, deja colar una aseveración contundente:
“... cada vez me importa menos la realidad exterior”.
¿Por qué?
–No sé si esa frase me la aplicaría en estos momentos. Lo que quiero decir es que no me importan ciertos acontecimientos que parecen muy importantes, muy dramáticos, muy aparatosos, que ocurren todos los días. Estoy pensando en que hay una cantidad de ajetreos en la realidad que desaparecen y que, en definitiva, no tienen ninguna importancia. Prefiero mantenerme alejado de cosas como ésas.
–Como hombre de pensamiento y palabra, díganos: ¿qué debemos mejorar los seres humanos?
–Esa es una pregunta de sabio chino. (Risas) No me considere así, porque creo que lo voy a desilusionar con mi respuesta. Pero, en fin, ayudaría si fuésemos más tolerantes.
–¿Eso deben saber, por encima de todos los saberes, los niños hoy en día?
–Ay, déjeme decir lo que no deben saber, no lo que deben saber: los niños no deben saber cómo lastimar a otros.
Venezuela, realidad emotiva
Las solapas, así como son inútiles en los trajes, tienen a veces un valor particular en los libros. El de Cartas credenciales, para aquellos jóvenes que no sepan de las complejas raíces de alguien tan importante como Alejandro Rossi, es iluminador.
De padre italiano y madre venezolana, el escritor, como ya se dice en el sumario de la nota, nació en Italia, pero se educó filosóficamente en México, Alemania e Inglaterra. Hoy, dice la solapa, es ciudadano mexicano.
Lo que no se apunta, fiel al rigor de ese tipo de textos, es la relación amorosa que tiene con Venezuela desde siempre y en esta entrevista ratica:
“Venezuela es una realidad inmensamente presente en mi vida. Y en la actualidad de mi vida. Venezuela es una realidad emotiva para mí, es una realidad constitucional para mí. Venezuela no es un helado que me gusta más o me gusta menos. Venezuela forma parte de mi visión de la vida”.
Para Alejandro Rossi siempre “vale la pena batallar”
El escritor, nacido en Florencia, Italia, pero con fuerte raigambre en Venezuela desde su niñez, confirma su contundente presencia literaria con la reedición de sus Cartas credenciales, un libro tan singular como entrañable. Un gran preámbulo para su llegada al país en abril, cuando recibirá en la UCV el doctorado honoris causa junto con Rafael Cadenas y José Balza
RUBÉN WISOTZKI
“Siempre aspiro a la paz, pero cuando la logro, que no es por lo general con frecuencia, me aburro un poco con ella”
Cartas Credenciales de Alejandro Rossi Fundación Bigott Caracas, 2004
Llama la atención cómo un país como Venezuela, tan dado a la alegría –a pesar del juicio de los agoreros y alicaídos, según unos; de los realistas y sensatos, según otros–, es capaz de ocultar entre sus pliegues alguna de sus mejores sonrisas.
Como ejemplo está el hecho de que poco o nada se celebró la reedición de Cartas credenciales, del escritor Alejandro Rossi. Publicado por primera vez en 1999 por la editorial Joaquín Mortiz, a mediados del año pasado el sello La Bigotteca, de la Fundación Bigott, tuvo a bien el reeditarlo.
Lo bueno es que la alegría no tiene, por los momentos, fecha de vencimiento. Y en lo que respecta a la literatura, al menos en el caso de Rossi, no hay quien dude que la alegría tiene la eternidad asegurada.
Por eso la llamada a su casa, en Ciudad de México, donde reside, es un poco de sol en medio de las lluvias.
–Hay libros que, por encima de otros, se intuyen como indispensables para sus autores y, al mismo tiempo, condicionados por una urgencia extrema. Así se percibe éste. ¿Nos equivocamos?
–Tiene usted razón. Hay un conjunto de autores que están en el horizonte del libro y me urgía escribir acerca de ellos. Cartas credenciales fue escrito a lo largo de varios años y, como usted verá, son artículos diferentes y para ocasiones diferentes. No sé cuál es el más viejo de ellos, pero creo que el libro recoge trabajos míos de los últimos 10 años. Quedaron otros artículos por fuera, tengo todavía muchas cosas que no se han publicado y es posible que si hubiese otra edición de Cartas credenciales, a lo mejor podría agregarlas.
–Cuando lo entrevistamos en 2001, aquí en Venezuela, nos confesó que estaba tratando de escribir “un libro mayor”, a pesar de ser un escritor, según sus propias palabras, de brevedades.
¿Continúa ese sueño?
–Claro que sí. De hecho, ese libro mayor está casi concluido y está en la etapa difícil y larga de la corrección.
–¿Verá luz este año?
–Que sus palabras me traigan buena suerte. Usted sabe cómo son esas cosas. Uno las nombra y después se demoran. Yo espero que el libro esté corregido a mediados de año y el resto se lo dedicaré a esperar que salga.
La vida sin recetas –Volvamos entonces a éste que es una realidad: en el primer texto asegura que “quedan los rituales privados para alejar la angustia y alcanzar un descanso precario”.
Apiádese por favor de los otros mortales y confiese al menos uno de esos rituales, el más insignificante al menos.
–No, no puedo. Sepa usted que esos rituales obedecen a conductas profundamente neuróticas. No tendrían, además, aplicación para otras personas. Esas son invenciones privadísimas para salir de ciertos trances, de ciertos males psicológicos personales. No son recetas para otras personas. Y déjeme confesarle, sí, que esas recetas nunca sirven. Son falsos remedios. Lo único que sirve es alejarse de los problemas. Por fortuna, la vejez me ha calmado un poco y ya no necesito tantas mañas y rituales para ayudarme a vivir.
–Ya que menciona usted la vejez, y apegados a esa declaración en la que afirma no poseer una estrategia de vida, ¿cómo se sitúa ante la última gran recta de la vida frente a la palabra? ¿Hace más ligera la carga en estos días?
–Hay una sensación de que en algo ayuda, hay una sensación de que, de alguna manera, el juego ya está hecho, y que por consiguiente uno ya no se proponer modificarse a sí mismo demasiado, que hay que jugar con las armas que uno tiene, y que esas no mejorarán, sino que empeorarán. Hay, por lo tanto, una mayor falta de tensión. Y una, digámoslo aquí, mayor libertad. Ya no hay tantas angustias, da uno con una mayor distensión, y quizás, sí, todo esto ayude a escribir.
–Podemos coincidir también en que las únicas recetas que ayudan hoy en día son las de la cocina, ¿no?
–Sí, aunque en estos últimos años también me he vuelto más austero en la cocina. (Risas) –Pero no en la literatura, afortunadamente.
En la crónica que le dedica a su encuentro con Jorge Luis Borges nos brinda un final excepcional. Usted, siguiéndolo en la calle a distancia, en la noche, después de una conferencia dada por el autor de El sur , “asombrado en el fondo de que las cosas fuesen así, tan simples y tan enigmáticas, un hombre camina por la calle. Yo todavía lo sigo”. ¿Todavía lo sigue?
–Sí, todavía lo sigo. El seguir a Borges es una de las constantes de mi vida. Es algo inamovible.
Su obra me acompaña todo el tiempo. Para mí, su rigor estilístico y su rigor imaginativo son toda una lección.
La paz en batalla –De Juan Nuño, su amigo y otro de sus referentes intelectuales, ha dicho que era más feliz en la guerra que en la paz. ¿Qué nos dice de usted: la guerra o la paz?
–Sí, Nuño disfrutaba de la batalla, de la polémica, de la discusión.
Eso habla de su talento y de su vitalidad, tan necesaria esta última para Venezuela en esos años. Yo, por mi parte, siempre aspiro a la paz, pero cuando la logro, que no es por lo general con frecuencia, me aburro un poco con ella. Y entonces se crea un vacío que me hace volver a la batalla. Vale la pena batallar. Batallar no necesariamente es un llamado a la guerra. Batallar significa entrar en discusión con la vida, entrar en discusión con los semejantes, con los amigos, batallar es estar en la confluencia de las decisiones, en la confluencia de las cosas que ocurren. Y las cosas que ocurren no son necesariamente políticas. Son las aventuras de la vida, las aventuras de las amistades, las aventuras intelectuales.
Todo eso implica actividad, compromiso y movimiento. Ninguna de estas cosas tienen que ver, para mí, con la paz. Quizás tenga yo un concepto equivocado de paz.
–¿Y por qué no define aquí la paz con sus palabras?
–Yo veo la paz como un señor sentado mirando el cielo, con el alma pura y limpia, lleno de tranquilidad. Es una imagen que me agrada, pero la siento un poco vacía.
–¿Cuál es la última batalla que recuerda haber dado?
–A ver, a ver. La última batalla la debo haber dado ayer, leyendo. Sí, fue ayer, imagínese, estaba leyendo La Ilíada y me estaba imaginando algunas cosas. Nunca se sabrá si salí airoso de ese compromiso.
–Por lo menos salió vivo. –No sé cuán vivo quedé, pero sí sé que quedé con ganas de seguir. (Risas) –En Aquí , donde explica por qué vive en la capital mexicana, deja colar una aseveración contundente:
“... cada vez me importa menos la realidad exterior”.
¿Por qué?
–No sé si esa frase me la aplicaría en estos momentos. Lo que quiero decir es que no me importan ciertos acontecimientos que parecen muy importantes, muy dramáticos, muy aparatosos, que ocurren todos los días. Estoy pensando en que hay una cantidad de ajetreos en la realidad que desaparecen y que, en definitiva, no tienen ninguna importancia. Prefiero mantenerme alejado de cosas como ésas.
–Como hombre de pensamiento y palabra, díganos: ¿qué debemos mejorar los seres humanos?
–Esa es una pregunta de sabio chino. (Risas) No me considere así, porque creo que lo voy a desilusionar con mi respuesta. Pero, en fin, ayudaría si fuésemos más tolerantes.
–¿Eso deben saber, por encima de todos los saberes, los niños hoy en día?
–Ay, déjeme decir lo que no deben saber, no lo que deben saber: los niños no deben saber cómo lastimar a otros.
Venezuela, realidad emotiva
Las solapas, así como son inútiles en los trajes, tienen a veces un valor particular en los libros. El de Cartas credenciales, para aquellos jóvenes que no sepan de las complejas raíces de alguien tan importante como Alejandro Rossi, es iluminador.
De padre italiano y madre venezolana, el escritor, como ya se dice en el sumario de la nota, nació en Italia, pero se educó filosóficamente en México, Alemania e Inglaterra. Hoy, dice la solapa, es ciudadano mexicano.
Lo que no se apunta, fiel al rigor de ese tipo de textos, es la relación amorosa que tiene con Venezuela desde siempre y en esta entrevista ratica:
“Venezuela es una realidad inmensamente presente en mi vida. Y en la actualidad de mi vida. Venezuela es una realidad emotiva para mí, es una realidad constitucional para mí. Venezuela no es un helado que me gusta más o me gusta menos. Venezuela forma parte de mi visión de la vida”.
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jueves, 23 de agosto de 2012
LA ILUSIÓN DEL BUEN LIBRO
El Nacional - Domingo 28 de Diciembre de 2003 B/7Cultura y Espectáculos
La muerte de la novela no goza de buena salud
La consulta a un editor (Raúl Cazal), un librero (Andrés Broesner) y un empecinado lector (Simón Alberto Consalvi), acerca del mejor libro que leyeron en el 2003, confirma que el año que culmina deja algunas buenas obras, sobre todo de largo aliento, que ponen a salvo por los momentos, a la literatura del presente
RUBÉN WISOTZKI
Simón Alberto Consalvi eligió a Soldados de Salamina
Para Cazal lo mejor fue la obra de Auster
En América Latina nunca falta el espacio para la imaginación. Tierra afortunada ésta, que a pesar de ser inundada por la pobreza y el desatino, siempre consigue un lugar, por más pequeño que sea, para el sueño individual o colectivo.
No en vano, por lo tanto, la literatura, su escritura y su lectura, ese vasto territorio donde se entrecruzan en vuelo salvaje la realidad y la ficción, siempre ha estado de pie mientras todo a su alrededor se tambalea.
Entonces, cuando ya el año apaga la lámpara de la mesita de luz, el preguntarse por el mejor libro leído del 2003 en Venezuela es materia pertinente. Pero no hay, obviamente, oportunidad para los veredictos finales y concluyentes.
Cada quien lleva dentro de sí su propia lectura, cada quien es llevado por un libro, cada quien es llevado por un autor, cada quien describe, reescribe y hasta escribe lo ya escrito. Eso sí: la muerte de la novela no goza de buena salud.
Salamina y sus soldados La pregunta asalta al historiador, escritor, pero por encima de todo, lector, Simón Alberto Consalvi justo cuando las metáforas de la mañana están dejadas a un lado ante un suculento desayuno que promete ser protagonista de un gran capítulo gastronómico. “¿El mejor libro que leí en 2003? Sin lugar a dudas la novela Soldados de Salamina (editado por Tusquets) del español Javier Cercas.
Es un libro que aunque ya lo leí hace muchas semanas aún ronda por mi cabeza y me acompaña todos los días”.
La obra de Cercas, que estuvo entre las finalistas del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, pero que terminó en manos del colombiano Fernando Vallejo por El desbarrancadero (editado por Alfaguara), es para Consalvi una obra muy bien lograda, “soprendente al momento de lograr mantener la intensidad desde el principio al fin”.
Pero, como bien apunta el autor de Profecía de la palabra, vida y obra de Mariano Picón Salas, es difícil que exista un libro único para un lector, aunque sea en un lapso tan preciso de un año. Y dejando a un lado ya el desayuno sostiene que el otro gran libro que ha leído en el 2003 ha sido La criolla principal (editado por Fundación Bigott) de la historiadora venezolana Inés Quintero. “Creo que es una de las lecturas más apropiadas para estos días”.
Pessoa y su desasosiego Al igual que Consalvi, el librero y periodista Andrés Broesner, no es consultado en el mejor momento ya que la pregunta toma aire en su librería Noctua, refugio de miles de libros. Y por un momento se tiene la sensación de que más de un libro espera estar en su respuesta.
“Este último año se editaron algunas novelas sobresalientes.
Recordaré cuatro: El mal de Montano, de Vila-Matas; La loca de la casa, de Rosa Montero; El libro de las ilusiones, de Paul Auster; y El fin de la locura, de Jorge Volpi”. Para Broesner las cuatro novelas tienen una construcción “más bien tradicional donde el deseo de contar una buena historia predomina sobre experimentalismos”.
Asumiendo que no se puede quedar con un libro en el 2003, el librero aborda el renglón de las lecturas veenzolanas y destaca el ensayo Fábrica de ciudadanos (editado por Fundación Bigott), de Rafael Cartay. “Es un libro básico para entender el desarrollo de la sensibilidad en Venezuela a partir del Guzmancismo. Será un clásico dentro de la historia de las mentalidades en nuestro país”.
Obligado a quedarse con uno, a pesar de que toda la literatura de sus estantes caigan como castigo sobre su cabeza, Andrés Broesner apunta hacia Libro del desasosiego (editado por El Acantilado) de Fernando Pessoa. “Es de esos libros que se pueden leer todos los días, desde cualquier página, y siempre tienen algo nuevo que decir. En mi mesa de noche quedó anclado junto a Cioran y Borges”.
Las ilusiones de Paul Auster El editor de Comala.com, sello que ya cuenta con más de 200 títulos publicados, tanto de autores nóveles como reconocidos, y conductor del programa radial El libro en 60 minutos, aclara que uno siempre apuesta a los clásicos de estos tiempos. “Mario Vargas Llosa, por ejemplo, pero su más reciente novela El paraíso en la otra esquina (editado por Alfaguara) la despaché sin remordimientos en la primera cuadra”.
“Este año realmente leí muchos libros que merecían estar en una lista del año pasado, pero que vale la pena tenerlos en cuenta, como Los impostores (editado por Seix Barral) de Santiago Gamboa, que no le llega a los talones a su novela Perder es cuestión de método (editado por Norma en 1997, reeditado por Seix Barral este año), pero se nota la madurez en la escritura.
Estoy en deuda con El cerco de Bogotá (editado por Ediciones B) ”.
Reflexiones a un lado, Cazal considera, sin titubeo alguno, que el libro de 2003 es El libro de las ilusiones, la novela de Paul Auster (editado por Anagrama). Autor que desde que lo descubrió, asegura, no puedo dejar de nombrarlo. “Un libro de él te invita a leer toda su obra y esta novela ejerce ese hechizo particular de Auster, que desde la primera frase te lleva hasta la última página y aún llegando a ésta, quieres seguir leyendo. Escritor de historias sencillas, como si hablara de la vida misma o como si todo fuera un juego de falsificaciones”.
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miércoles, 27 de junio de 2012
FALTA GANAR OTRO
El Nacional - Domingo 26 de Diciembre de 2004 B/5Cultura y Espectáculos
América ganó un siglo con Alejo Carpentier
Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de uno de los escritores más importantes de América Latina. Nacido en La Habana, ejerció el periodismo, ocupó con el triunfo de la Revolución Cubana diversos cargos culturales y diplomáticos. Vivió en Venezuela 14 años, fue amigo de Miguel Otero Silva y colaborador de El Nacional.
Supuso una de las influencias más consistentes de narradores como Gabriel García Márquez, Augusto Roa Bastos y Mario Vargas Llosa, y es una pluma imprescindible para entender estas tierras
RUBÉN WISOTZKI
El intelectual cubano ha erigido, con su obra, la obra del continente
Estaban reunidos, en uno de esos altos que se hacen en el camino los que también suelen ser camino –yendo de Valencia a Madrid, en España, para participar en un congreso de escritores– nada más ni nada menos que Rafael Alberti, Nicolás Guillén, Octavio Paz, Pablo Neruda y Alejo Carpentier. En un momento, mientras los alientos se recobraban, se paró ante ellos una campesina, también camino, también inicio y destino, quien sin rodeos conminó a los intelectuales con una frase: “¡Defiéndannos ustedes, que saben leer y escribir!” Aún hay quienes recuerdan cómo se humedecían los ojos del autor de Los pasos perdidos cada vez que contaba la breve pero, al mismo tiempo, gran historia. Y si uno alcanza nuevamente en mirada las ya amarillentas obras del escritor cubano, perdidas entre el polvo de la biblioteca, publicadas hace más de 25 años en las entonces económicas ediciones del sello Siglo XXI Editores (en la actualidad Alianza Editorial ha editado todas sus novelas en formato de bolsillo) encontrará que el ruego, ¿o exigencia?, de la campesina, ha sido atendido por el escritor antillano.
Todo Alejo Carpentier es una defensa de la vida, de la gente, del sufrir, del vivir, del amoroso, del que es menos, y del que es más, del que brilla y también del que oscurece, del que desespera, como la campesina que labraba la tierra en la España fascista, y, sobre todo, del que espera. Nacido en La Habana, Cuba, el 26 de diciembre de 1904, desde pequeño vivió en París, Francia, donde estudió teoría musical.
De regreso a su país ejerció el periodismo, militó en la izquierda, fue encarcelado y una vez libre volvió a París.
Allí se incorporó al movimiento surrealista que encabezaba André Breton y entabló amistad con Aragon, Eluard y Artaud. De esos años data su primera novela: Ecué-Yambá-ó. De regreso nuevamente a Cuba ejerció la docencia en el área musical y dirigió el diario Tiempo Nuevo. Fue un viaje a Haití lo que significó un giro fundamental en su escritura al presenciar las ceremonias espirituales de sus habitantes. El tan estudiado realismo mágico de su novela El reino de este mundo (1948) definió los nuevos avatares de la literatura latinoamericana.
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viernes, 19 de agosto de 2011
TRAYECTORIA
EL NACIONAL - MIÉRCOLES 24 DE NOVIEMBRE DE 1999
Belrose mide las letras
No existe literatura pura
Nacido en Martinica, el profesor de la Universidad de Burdeos, Francia, presenta hoy en la librería de Monte Avila Editores su libro La época del modernismo en Venezuela, el sexto dedicado a las letras del país
RUBEN WISOTZKI
Desde hace 29 años nos visita, nos investiga, nos sigue, nos lee. Pero no es un espía. Por el contrario, es un gran aliado. Maurice Belrose, nacido en Martinica, en 1943, es un profesor de literatura de la Universidad de Burdeos, Francia, que desde 1971, estudia a la literatura venezolana. El más reciente, La época del modernismo en Venezuela, publicado por Monte Avila Editores, se presenta hoy en la librería de la editorial del estado. "Un profesor de la universidad, llamado Salomón, que conocía toda Latinoamérica, me aconsejó que viniera a Venezuela ya que había un terreno un poco virgen en cuanto a la investigación literaria. La literatura de mi país, si bien merece atención, no me interesa. Me interesa la literatura hispánica".
-¿Y tenía razón el profesor Salomón?
-Sí, aquí encontré muchas cosas que hacer. Llevo con éste seis libros publicados acerca de Venezuela. Próximamente saldrá uno con Fundarte acerca de la obra de José Balza. El es muy buen prosista. Además, es un esteta.
-Después de estudiarla durante 29 años debe tener una definición de la literatura venezolana, ¿no?
-No lo crea tanto así, es difícil. Es una parte de la literatura hispanoamericana con ciertas peculiaridades, especialmente en el siglo XIX, época en la cual tenía un carácter marcadamente positivista. Destaco, entre esas peculiaridades, que se cultivó más la prosa que el verso, que es una literatura con gran arraigo en lo caribeño.
-Pero, ¿si debiera dar una definición menos académica, una definición que le daría a cualquier lector que se muestre interesado por la literatura venezolana?
-Le diría que es una literatura muy dinámica. Es una literatura que, lamentablemente, no ha sido apreciada debidamente por los venezolanos. Ese panorama en la actualidad pareciera estar cambiando. Tampoco ha contado con mucha suerte en el extranjero. Pero es una literatura muy buena y que en estos momentos experimenta un regreso hacia el nacionalismo, de afirmación venezolanista, se reafirma el carácter nacional de la literatura. Hay más confianza en ella. Es un proceso que ya se ha dado en muchos países latinoamericanos.
-¿La literatura venezolana del siglo XIX está mejor conceptualizada en el extranjero que la del siglo XX?
-No, no lo creo. Actualmente, en Francia, hay profesores que realizan investigaciones y siguen muy de cerca la trayectoria de la literatura venezolana.
-Usted que sabe de colonias, al igual que la mayoría de los países del continente, ¿estamos realmente en deuda con el legado literario europeo?
-Sí, estamos en deuda. Existe el mestizaje literario y no la literatura pura, así como no hay razas puras.
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martes, 8 de marzo de 2011
¿RESEÑA ANTIPLAGUICIDA?

EL NACIONAL, Caracas, 15 de Junio de 1997
Aleluya, autoayuda!
RUBEN WISOTZKI
Parecen una plaga: Cada día son más, están en todos lados, nada ni nadie los detiene, pareciera por unos momentos que desaparecen, pero después de un tiempo se regeneran y vuelven o ocuparlo todo. Son los libros de autoayuda. En estos momentos, para más de una editorial, representan el mejor salvavida ante la crisis económica. Para muchos lectores no solamente representan el salvavidas, sino también las chapaletas, la máscara, el tanque de oxígeno y hasta el faro para llegar a la costa y no morir ahogados ante los problemas.
Luz para el camino
Marianne Williamson
Editorial Urano
Este libro parecería ser el libro completo de la autoayuda. La bella Williamson, tal como lo registra la portada, ``nos invita a conectar con nuestra naturaleza espiritual y nos propone una serie de meditaciones, plegarias y ritos para sanar el cuerpo y el alma''. El libro es de un profundo sentir religioso, circunstancia ésta que lo distingue entre los otros textos.
La respiración consciente
Gay Hendricks
Editorial Urano
Interesante propuesta la de Hendricks. En su libro sostiene que con la llamada respiración consciente uno puede hacer desaparecer la tensión y el estrés, aumentar la energía y resistencia, prevenir y curar problemas físicos, aliviar dolores, manejar las emociones, y mejorar la concentración mental y el rendimiento físico. Si una de estas metas se logra, el libro es todo un acierto.
El coraje de sanar
Ellen Bass y Laura Davis
Editorial Urano
Las dos autoras han estado siempre involucradas en las problemáticas que surgen a partir de los abusos sexuales a los niños. Es por ello que se sientieron motivadas a escribir este libro en el cual se explica las fases de curación, ``un proceso largo que destapa el miedo y la ira que no pudieron expresar en su momento''. El libro, de más de 600 págs., no deja nada al azar.
PNL para Formadores
Joseph O'Connor y John Seymour
Editorial Urano
Todo aquel que esté inmerso en una organización puede verse atraído por este libro que revela que ``la clave del éxito para cualquier individuo reside en el aprendizaje continuado, y en este proceso la formación desempeña un papel fundamental''. PNL, para aquellos que no saben, significa Programación Nuerolinguística y en los actuales momentos arrasa a nivel conceptual.
La venta con PNL
Joseph O'Connor y Robin Prior
Editorial Urano
El libro, tal como se pudo apreciar, forma parte de una colección. En esta oportunidad se les propone a los vendedores y directores de ventas la uitlización de ciertos conceptos para ``crear y mantener excelentes relaciones con los clientes, ser un líder además de un vendedor, y aprender qué quieren y qué valoran los clientes''. Al igual que los otros, promete ser de utilidad.
NOTA LB:
El "parecen una plaga" es motivo suficiente para que los defensores de la literatura de auto-ayuda nos orienten, pues, participamos de la misma opinión con el debido respeto. He acá una lista en boga de años atrás, con títulos que posiblemente perduran mientras que otros ya deben estar en el foso delo olvido...
domingo, 6 de marzo de 2011
PAÍS DE (PREMIOS) SOSPECHOSOS

EL NACIONAL, Caracas, 21 de Noviembre de 1997
El poema es una pedrada a los cretinos
RUBEN WISOTZKI
No es un día cualquiera cuando el nombre de un poeta sale en la primera página de un periódico, es un día de gloria, cuenta con la bendición de los dioses, el viento sopla a favor y la ciudad se relaja, se abandona todo a la suerte de la alegría, la vida parece eterna y emite el certificado de defunción de lo imposible.
El jurado de la XII Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre, en su mención Poesía, integrado por Tomás Segovia, Reinaldo Pérez Só y Salvador Tenreiro, coincidió en que el libro De cómo cierta melancolía puede convertirse en urgencia , del poeta Gustavo Pereira, quien asegura escribir ``porque soy un tonto'' y que escribe ``para otros tontos como yo'', debía ser reconocido.
El original del libro premiado consta de 100 poemas, fue escrito durante tres años y ``crece todos los días'', tanto como el reconocimiento de este autor de excepción.
- Agrada saber que en un país de premios sospechosos usted sea el galardonado con el Premio José Antonio Ramos Sucre en la mención Poesía .
-Le agradezco, pero no hablemos muy duro para que los demás no se enteren. Usted sabe que a nosotros los poetas siempre nos gusta que estas cosas pasen desapercibidas...
- ¨ Por qué a un poeta, a un verdadero poeta, le cuesta tanto el saberse reconocido ?
-No sé por qué será, pero leyendo la entrevista que usted le hizo al poeta Tomás Segovia, debo decirle que comparto plenamente sus criterios, especialmente aquellos sobre las relaciones de la poesía con el poder.
- Aquí pareciera que hay muchos poetas enlazados con o por el poder, ¨ no ?
-Sin duda, sin duda. Qué lamentable es eso! Carl Sagan, a quien admiro mucho, en Los dragones del Edén trata acerca de las extrañas relaciones del hombre con el poder. El cree que ello se debe a los que nos queda del cerebro reptílico. Es algo que compartimos con los reptiles.
- Es decir que todavía nos seguimos arrastrando . . .
-Imagínese! Sagan sostiene que a esa parte primitiva es que le debemos los seres humanos la agresividad, la territorialidad, las garantías sociales y los actos rituales. La poesía, extrañamente, siempre acompañó a los ritos humanos. No nos olvidemos que la poesía aparece como una necesidad espiritual. Y yo pienso más bien que la poesía intentó sustraer de su condición reptílica a los actos rituales, darle una nueva dimensión. Así estableció unos claros deslindes con la agresividad, con la territorialidad, con las garantías sociales, en suma, con el poder.
- ¨ Cómo hizo usted para escapar de las garras del poder ?
-Hice lo mismo que hizo la poesía. Establecí una alianza con el amor, con la amistad y con el asombro.
- Por un momento, si le parece, no seamos tan románticos . Todos queremos garantías, ¨ pero qué garantías le puede ofrecer a uno un poeta ?
-Caray, creo que la única garantía que puede ofrecer un poeta, cuando piensa que lo es, es la de actuar en poesía. Es decir, seguir en el sueño que cada vez está más al alcance de nosotros. Yo me anoto, pese a todo, en el cuadro de los optimistas incrédulos. El poema es una pedrada en la frente del cretino.
- Dijo ` ` cuando piensa que lo es'' . ¨ Cuándo pensó que es poeta ?
-No me gusta presumir de esto, pero estoy en este oficio, y no conozco otro, desde las diez años.
- Uno puede presumir por usted: es citado y buscado por los jóvenes, los atriles de los escenarios se han rendido ante su poesía, es citado en antologías y ya cuenta con la suya propia, fue premiado en varias oportunidades . ¨ Qué le falta a Gustavo Pereira ?
-Todo! Me falta tanto por aprender ...
- ¨ Y qué enseña la poesía ?
-A mal vivir. Pero los poetas estamos contentos con ese mal vivir. Yo he mal vivido mucho. Espero no haber puesto a mal vivir a los demás. Pero uno nunca sabe. Recuerdo a Robert Desnos, quien decía: ``Cuando muera metan en la urna un paracaídas porque uno nunca sabe''.
- ¨ Usted ya tiene el suyo ?
-Yo tengo un lote de paracaídas por si me falla el primero, por si me falla el segundo, por si me falla el tercero...
- Pero no un poemario . Hablemos del galardonado que debe tener su historia .
-Como todo aquel que se dedica apasionadamente a algo, me rodea una eterna insatisfacción. Preste atención, no escribo para los concursos, envío a ellos simplemente para deshacerme de lo escrito. De otro modo estoy condenado a corregirlo constantemente. Y eso fue lo que pasó con este libro que ya no es el mismo que el jurado premió esta semana. Mientras no sabía de su destino, me había incluso olvidado que lo había mandado a concurso, le he hecho algunas modificaciones severas. Si hasta le cambié el título! Afortunadamente lo premiaron, así ya podrá vivir tranquilo.
- Hace unos meses, en un recital con los jóvenes, usted recitó un texto breve, que no llama poema, ` ` en respeto a la poesía'', pero que conmovió al auditorio . ¨ Qué le parece si con él culminamos la entrevista?
-Lo recuerdo muy bien, recuerdo el día, recuerdo a los jóvenes. Estoy condenado a recordar lo bello. El texto se llama Somari de los huevos de paloma y dice así: ``Los huevos de paloma son como los cohetes/ todo el mundo presume que volarán algún día''.
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lunes, 28 de febrero de 2011
USLAR (TRES)

EL NACIONAL, Caracas, 01 de Marzo de 1996
Tesis sobre Uslar Pietri alabada en la Sorbona
``Entre el pensamiento y la acción. Arturo Uslar Pietri, 1928-1963'', es el título de la tesis de doctorado en Historia, que la venezolana Astrid Avendaño Vera presentó el 23 de febrero, en la sala Jean-Baptiste Duroselle de la Universidad de París I-Sorbona. Con este trabajo culmina una investigación iniciada con la publicación, en 1988, de ``Contribución a la Biblio-Hemerografía de Arturo Uslar Pietri'', patrocinada por la Fundación Polar.
La tesis sometida a discusión intenta estudiar la comprensión de la democracia y modernización que tuvo Uslar Pietri, en dos momentos de su actuación política y claves para la historia más reciente del país como lo fueron los sucedidos a la muerte de Gómez (1936-1945) y el reinicio de la democracia en 1958. Por otra parte, el estudio de la campaña electoral de Uslar Pietri en 1963 busca comprender la dinámica política que se generó en torno a la figura de un independiente como elemento conciliador y analiza su discurso político.
El jurado que evaluó la tesis estuvo comformado por los profesores: Jean Piel, de la Universidad de París VII-Jussieu, quien actuó como presidente; Francois Delprat, de la Universidad de París III-Sobronne Nouvelle y Francois-Xavier Guerra, de la Universidad de París I-Sorbona, quien fue el tutor del trabajo presentado.
Destacado especialista de la historia contemporánea del Perú, Jean Piel es autor del estudio ``Capitalismo agrario en el Perú''. Catedrático de literatura latinoamericana contemporánea, Delprat es especialista de la literatura venezolana, particularmente de la obra y pensamiento de Rómulo Gallegos, y en los últimos años se ha interesado en la producción novelística del propio Uslar Pietri. Finalmente, Francois-Xavier Guerra, director del Instituto de Historia de Iberoamérica de la Universidad de París I-Sorbona, autor del trabajo sobre México: del Antiguo Régimen a la Revolución, ha orientado sus investigaciones hacia un análisis comparativo de las formas de modernidad en la hispanoamérica de los siglos XIX y XX.
El jurado alabó los logros alcanzados por el trabajo, tanto en términos de la seriedad de la investigación y de su coherencia metodológica, como del carácter ``apasionante'' y ``novedoso'' del tema tratado, que abre numerosas pistas para futuras investigaciones.
El veredicto final fue unánime: Astrid Avendaño Vera obtuvo el grado de Doctor en Historia, mención ``muy honorable con felicitaciones'' -la más alta distinción otorgable. El jurado recomendó la publicación del manuscrito por considerar que se trata de un aporte a la bibliografía latinoamericanista francesa. Esta última recomendación sólo se otorga en casos excepcionales.
EL NACIONAL, Caracas, 17 de Marzo de 1996
Arturo Uslar Pietri en el Congreso de la República
"Soy un venezolano profundamente angustiado"
RUBEN WISOTZKI
El país político le falló, una vez más, a Arturo Uslar Pietri. Mientras la hora pautada para dar inicio al acto que, en su honor, se realizó en el Hemiciclo del Senado de la República, era burlada por antagónicas voces que se confrontaban ante el destino incierto de la Nación, el homenajeado, tan preciso como siempre, esperaba que la disputa de turno tuviera una tregua para ocupar su sitial correspondiente.
El orador de orden, el poeta Juan Liscano, sintetizó en el primer párrafo de su discurso, su sentir hacia el distinguido hombre de letras e ideas: ``Alcanzar los 90 años con la lucidez intelectual de Arturo Uslar Pietri es un don de la naturaleza, de ese enigma que es el hombre, cuerpo y alma. Permanecer afectivamente arraigado a su país, pese a circunstancias diversas, las cuales, a veces, fueron adversas para él, demuestra una fidelidad ejemplar de la que no han sido capaces muchas figuras de su misma jerarquía creadora. No abandonar nunca el camino del humanismo orientador, de la valoración histórica, de la vocación literaria y ductora, lo sitúa como un gran hombre de la inteligencia, honra para cualquier país''.
No faltó, claro está, el justo recordar de su trayectoria: ``Desde esta perspectiva del noventigésimo aniversario de Uslar Pietri se contempla con respeto y admiración lo cuantioso de su obrar literario y cultural: cuentos, novelas, ensayos, poesía, disertaciones por la pantalla chica para instruir a la masa sobre valores humanos, dirección de suplementos literarios y del diario El Nacional ...Infatigable y bien ordenada inteligencia que pudo abordar quehaceres diversos, con una misma convicción de servicio y creatividad, tales las reformas educacionales y la Ley de Educación de 1940, la elaboración de biografías de Aguirre y Simón Rodríguez''.
HAZAÑA FISIOLOGICA
Arturo Uslar Pietri, en su momento, pidió benevolencia y presentó excusas, ``al no haber traído un discurso escrito, las limitaciones de mi vista me hubieran hecho imposible el leerlo'', y a continuación se permitió el único desliz humorístico del momento: ``Vengo hoy aquí, ante el Congreso de la República, con motivo de haber alcanzado la hazaña fisiológica de los noventa años. Vengo complacido, mido la significación del homenaje, lo agradezco desde lo más profundo de mi ser y trato de corresponder con la reafiramación de las mismas convicciones que he mantenido, a todo lo largo de mi vida, y que me siguen animando en esta hora''.
Fiel a su pensar y su sentir, no dejó para otro momento su opinión en torno a los días que se están viviendo en el país. ``Estamos reunidos hoy en medio de uno de los momentos más importantes de la historia de Venezuela. Sería mengua que los venezolanos de hoy, y mucho más los que tienen responsabilidad de gobierno y de dirección de Estado no se dieran cuenta de la inmensa magnitud de lo que está ocurriendo, de todo lo que está pereciendo y de todo lo que está naciendo, de todo el inmenso proceso de transformación que está sufriendo el país en estos momentos, y que dejáramos que la historia operara ciega y sordamente, sin dirección y sin comprensión de los hombres que tienen a su cargo los destinos nacionales''.
``Yo no pretendo traer ninguna verdad nueva, yo no soy sino un venezolano profundamente angustiado que se dirije hoy aquí, más allá de parcialidades políticos y lealtades ideológicas, a otros venezolanos profundamente angustiados en el fondo de su espíritu ante la situación del país''.
PAIS POBRE Y ATRASADO
Lo que prosiguió fue una impecable clase magistral de historia que parecía dedicada a los políticos. ``En estos días se habla mucho de nuevos federalismos, existe un proceso evidente de tendencia hacia la disgregración y hacia la desintegración del país, pero sería muy conveniente que quienes piensan en ello y tratan eso volvieran la vista hacia el pasado y se dieran cuenta de un hecho fundamental que la inmensa mayoría de los venezolanos ignoran. Venezuela es el país latinoamericano que se integra más tardíamente, que se unifica en la época final del proceso colonial y que pasó casi tres siglo y pico sin tener una existencia nacional del conjunto, divididas en distintas gobernaciones o provincias, independientes las unas de las otras'', continúo diciendo el homenajeado.
``Los venezolanos nunca pensaron en la independencia latinoamericana como una empresa nacional. Miranda nunca pensó en la independencia de Venezuela como algo separado o exclusivo. El pensaba en la independencia de la América Latina. El pensaba en la creación de una gran unidad política, de una gran entidad política en todo ese vasto territorio. Y encontró un nombre para ello, que fue el nombre de Colombia. La idea de Colombia es una invención venezolana. Esa visión la recogen los hombres de la Independencia. El propósito de Bolívar no es independizar a Venezuela. El propósito de Bolívar es crear a Colombia, es lograr la independencia de la América del Sur''.
El presente petrolero, obviamente, no fue dejado a un lado por Arturo Uslar Pietri. ``La mayoría de los países del mundo se han desarrollado a base de un crecimiento nacional. Ha crecido la Nación. Ha progresado, se han desarrollado actividades e industrias, a subido el nivel de educación, y así han ido creciendo esos países. En Venezuela fue distinto. En Venezuela quien amaneció rico, inmensamente rico, fue el Estado, eso que tendríamos que llamar el Estado petrolero omnipotente''.
Al final del acto los aplausos no se hicieron esperar. La humanidad de Uslar se alejó entre abrazos, felicitaciones y gestos de respeto. El país político, finalmente, fue puntual...
EL NACIONAL - VIERNES 19 DE MAYO DE 2000
El viejo Uslar
Rafael Arráiz Lucca
Cuando Arturo Uslar Braun se refería a su padre lo llamaba cariñosamente "el viejo Uslar", y en homenaje a su memoria es que me permito titular este artículo con sus palabras. Nuestro "viejo Uslar" cumple 94 años dando la batalla, solitario, como esa voz en el desierto que ha sido desde que en octubre de 1945 fue aventado del poder y cambió para siempre su destino y el nuestro. Entonces, el "poder revolucionario", además de afrentarlo le devolvía un tesoro que comenzaba a escurrírsele entre las manos: la literatura. Alguna vez lo dijo: si algo tenía que agradecerle a su archienemigo Betancourt era haberle devuelto los libros y el regalo de una condición personal inédita y propicia: el exilio.
Aunque su atildamiento confunda a los incautos, Uslar ha cultivado tormentosas y prolongadas pasiones. La primera de todas es Venezuela: esa obsesión que no lo ha dejado tranquilo nunca, que lo ha gobernado de manera despiadada. Pero esta pasión hubiera sido impensable si su objeto no hubiese tomado caminos tan distintos a los queridos por Uslar. De modo que es la pasión que se alimenta de la contrariedad, de la terquedad, de la conciencia que su enamorado ha tenido desde muy joven de que su objeto amoroso caminaba hacia el abismo. Cualquiera que revise su actuación pública encontrará el permanente llamado por enderezar el rumbo, y la no menos permanente sordera frente al señalamiento. Extraño amor: el enamorado señala y el sujeto de su amor no escucha. Quizás por esto mismo es que el amor ha devenido en pasión: alguien clama, alguien no oye. Sin embargo, no puede decirse que Uslar no ha sido profeta en su tierra, de hecho, desde hace 30 años su palabra se erige en una suerte de inusitada conciencia nacional: el país sabe que tiene razón, pero no sigue sus prédicas. Profeta que encarna la voz de la tribu, pero la tribu no sigue sus admoniciones. Un personaje dramático.
Después de esta, las otras pasiones han sido menores, pero no por ello inocuas. Todo lo contrario, de su vocación definitoria ha brotado un cuerpo ensayístico que discierne la naturaleza de Hispanoamérica con una penetración pocas veces hallada. Las preguntas que se ha hecho en lo personal las ha trasladado al ámbito colectivo: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Interrogantes que han sido piedra de base de una obra literaria tan importante como expresamente soslayada por alguno de los rostros del prejuicio: el político o el relativo a su condición patricia. No obstante, superada la miopía que impone el juicio previo, la razón le atribuye, con fundamento, haber sido uno de los renovadores del cuento hispanoamericano y se le reconoce, también con razón, como uno de los más altos cultores de la novela que trabaja con el hecho histórico. De su voluntad polígrafa han nacido obras de teatro e incontables artículos periodísticos que en sus mejores momentos son modelos de precisión y síntesis. De su curiosidad humanística han florecido sabrosísimas crónicas de viaje por medio mundo y, last but not least, de quién sabe cuál recodo de su intimidad han surgido dos poemarios tan extraños como reveladores de su personalidad. Del ejercicio oral de su erudición llegó hasta el televidente su versión de la historia y de la comedia humana, en aquellos programas con los que mi generación creció, Valores humanos, asistiendo todas las semanas al espectáculo fascinante de la elocuencia absoluta, en un intento por hacer pedagogía para las grandes audiencias. Sin pestañear, "el viejo Uslar", movía sus grandes manos mientras el tono caraqueñísimo de su voz hacía del caos un orden y del orden una trama y de la trama una historia.
En Uslar halla cuerpo el espíritu del humanista del siglo XIX venezolano. Su vida y su obra continúan, en muchos sentidos, los esfuerzos de Fermín Toro y Cecilio Acosta, ambos de similar estirpe a la uslariana, en los que la acción pública no está reñida con la escritura. En este siglo que culmina lo acompaña Rómulo Gallegos en la asunción de obligaciones de Estado desde sus condiciones de hombres de letras, en ambos casos la experiencia no ha sido plena, pero ambos hicieron del servicio público algo alejado de la rapacería y la estulticia. Comparten, también, el hecho de ser los dos escritores venezolanos más leídos y estudiados fuera de su patria. Además, qué casualidad, los hermana la afrenta de ser sistemáticamente negados, bien sea desde el desconocimiento de sus obras o desde la mezquindad. Con las excepciones del caso, más que valoradas, sus obras han sido juzgadas.
En 1973 Jorge Luis Borges quiso hacer la presentación pública de Uslar en Buenos Aires; se le confería el premio Alberdi-Sarmiento, entonces dijo: "Presentar a Arturo Uslar Pietri es presentar a muchos hombres, porque nuestro huésped puede decir, como Walt Whitman, el escritor americano por antonomasia: Soy amplio y contengo multitudes". Y nosotros, ahora, hacemos silencio.
EL UNIVERSAL, Caracas, 27/02/11
Hablando de Uslar
Su actividad política nutrió la construcción de los personajes en sus novelas históricas
HENRIQUE LAZO
Hace diez años Arturo Uslar Pietri se despidió del siglo XX y nos dejó una obra humanística extensa que reconforta a todo aquel que se acerque a su legado. Cuentos, novelas, ensayos, programas culturales de televisión, obras de teatro, artículos en la prensa, charlas y discursos. El autor de la "Isla de Robinson" siempre se hizo presente en la improrrogable tarea de democratizar el acceso a la cultura. En sus tiempos, todavía la Internet no había tomado la palabra.
La posibilidad de informarnos que nos permite La Red era inimaginable en la mocedad de Don Arturo y solo aquellos que tenían una sustanciosa biblioteca en su casa o en la de un familiar cercano podían disfrutar la aventura del conocimiento. La otra opción eran las bibliotecas públicas y los fondos requeridos para pagar su reproducción. Estar informado, ser culto, era casi un privilegio. Hoy en día, las redes sociales le han abierto a cinco mil millones de personas las puertas del saber.
Arturo Uslar Pietri dedicó la mayor parte de su vida a colaborar con la formación cultural de su época. Casi ningún tema le era ajeno. A través de sus charlas televisadas despertaba el interés por la cultura y de una manera sencilla y accesible a los jóvenes, se especializaba en relatar los valores de los seres humanos, sus logros y su contribución a la humanidad. Su actividad política nutrió la construcción de los personajes en sus novelas históricas, pero cuando la literatura se mezcla con la política, pierde la literatura.
Trabajar junto a Arturo Uslar Pietri durante seis años produciendo y dirigiendo la serie "Valores Humanos" que se transmitía por televisión, en radio y se publicaba en la prensa, fue una experiencia extraordinaria. Conversar con el autor de "Una visita en el Tiempo" -Premio Rómulo Gallegos- cada semana, era compartir con un excelente profesional, un ciudadano al que le gustaba actuar correctamente y un buen amigo. La diferencia de edad la transformamos en una ventaja.
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jueves, 21 de octubre de 2010
ciudad gego

El Nacional - Miércoles 15 de Octubre de 2003 B/7 Cultura y Espectáculos
Gego es una estrella lejana que cada día brilla más y más
La Fundación Cisneros, junto con la Fundación Gego y la Fundación Museo de Bellas Artes, acaba de darle nuevo brillo a una de las artistas que más resplandecen en los últimos años en el país.
El libro Gego. Obra completa 1955-1990 será presentado hoy a las 5:30 pm, y todas las luces ya están encendidas
RUBÉN WISOTZKI
A pesar de que la noche no es cerrada –anótese que después de tantos días de palo de agua no suele serlo–, y de que la luna llena se cree con derecho a deformarse un poco, en estas tierras que le dan borde al continente y un parado al mar, puede verse más de una estrella.
Una de ellas es la de la artista plástico Gego, particularmente resplandeciente en estos días gracias a la publicación de Gego. Obra completa. 19551990, título que publica la Fundación Cisneros, junto con la Fundación Gego y el Museo de Bellas Artes, y que recoge todos los destellos de la creadora.
El libro, diseñado por Álvaro Sotillo –quien siempre mantuvo una vinculación estrecha de trabajo y amistad con Gego y con su esposo, el también diseñador gráfico Gerd Leufert–, cuenta con textos de Luis Pérez Oramas, Mónica Amor, Josefina Núñez, Guadalupe Montenegro, Ruth Auerbach e Iris Peruga. Y es ésta última, quien desde hace más de 30 años trabaja como investigadora en el Museo de Bellas Artes, y quien asimismo mantuvo una cercana relación en vida con Gego y Leufert, la encargada de presentar el texto central de esta voluminosa, rica y necesaria tarea editorial.
“Sí, claro, es el libro que se necesitaba. Después de los catálogos y el volumen que publicó en su momento el Maccsi, se necesitaba una publicación que alcanzara el registro y revisión de toda la obra realizada por Gego”, apunta Peruga, quien no oculta su satisfacción porque esa obra alcance en el presente el merecido reconocimiento de parte del público y la crítica especializada.
“Titilante y elusiva, como las estrellas lejanas”, escribió magistralmente Lourdes Blanco al referirse a Reticulárea, una de las grandes piezas de la artista nacida en Hamburgo en agosto de 1912, pero trascendida al universo de las estrellas hasta sus últimos días en Venezuela, en septiembre de 1994.
Así lo recuerda Peruga en su texto. Pero también destaca que el brillo y la frescura de Gertrud Luise Goldschmidt (Gego) ya están a la par de los grandes artistas del país. “Ella, al igual que los constructivistas y los de la Bauhaus, no se consideraba artista. ‘Nadie se puede graduar de artista’, decía, pero su obra está al nivel de los más grandes artistas nacionales, como Armando Reverón, Jesús Soto, Alejandro Otero o Carlos CruzDiez”.
Gego, estudiada con sumo respeto por Peruga, no puede estar más cerca de la tierra con este libro, a pesar de su roce con los satélites luminosos. “Es una artista diferente a todos los demás. No responde a una categorización.
Con sus alambres, con sus redes, con sus tejidos, se aleja de toda definición. Y si alguien pretende buscar algo semejante, puede hallar un camino al observar a toda la gente que ingresa a ese espacio maravilloso de la Reticulárea y no logra luego, presa del encanto, salir de allí. Le pasó a Glenn Lowry, director del MOMA de Nueva York, le pasa a los niños, te pasa a ti, a mí, a todos”.
Gego en libro, Gego aquí, Gego entre las manos, Gego estrella que ya en papel no titila ni es lejana.
viernes, 1 de octubre de 2010
anatomoplacerliterario

EL NACIONAL, Caracas, 15 de Julio de 1997
Federico Andahazi y el sexo de las letras
La literatura tiene clítoris
Su libro ``El anatomista'', editado por Planeta, que trata la historia del descubrimiento del ``órgano del placer en la mujer'', de parte de Mateo Colón, todo un afortunado del siglo XIV, homónimo del descubridor de América, fue presentado ayer en Caracas, en los espacios de la Casa Róomulo Gallegos
RUBEN WISOTZKI
La historia registra dos Colón: Un Colón descubrió América, el otro Colón lo descubrió todo. El primero es celebrado sólo los 12 de octubre, casi siempre en fiestas aburridísimas; el segundo se celebra cada vez que el deseo y el amor se van de parrandas, y el festejo suele terminar entre grandes suspiros de placer y alegría.
El joven escritor argentino Federico Andahazi, autor de ``El anatomista'', se topó afortunadamente con la historia de Mateo Colón, un anatomista de siglos pasados, ``sobresaliente médico del Renacimiento'', quien descubrió el clítoris. De allí nació una novela que fue premiada en el concurso Joven Literatura 1996, organizado por la Fundación Lacroze de Fortabat, nombre de la empresaria del sureño país quien al leerla sostuvo que ``no exalta los valores humanos''.
La opinión, que vino acompañada con la anulación de todo acto y la entrega del premio por correo, generó un inusitado escándalo en la Argentina democrática. Es evidente que el amor veneris , equivalente anatómico del kleitoris , sigue conmocionando al hombre contemporáneo.
- ¨ Le satisface el que su libro haya traído toda esta cola ?
-El libro tiene toda una cola y también una prehistoria. Lo que me fastidió mucho no es la cola, sino la prehistoria del libro. El escándalo me molesta porque los escándalos no tienen mucho que ver con la literatura. Los escándalos son efímeros, en cambio la literatura perdura. Claro que no me refiero a la mía, me refiero a la literatura en general. Afortunadamente el libro tomó un camino propio, independiente. Una repercusión que no esperaba y que no atribuyo al escándalo. ``El anatomista'', por ejemplo, al poco tiempo de salir en Argentina se contrató en Estados Unidos, Finlandia, Inglaterra, Francia, entre muchos otros países. Antes de partir hacia a Caracas se me informó que también se publicará próximamente en China.
-Es que el tema es para muchos muy interesante . . .
-Así parece. (Risas) Por eso digo que el libro se desembarazó, afortunadamente, del escándalo. La historia de la censura en mi país es algo muy negro y muy reciente. En la Argentina hay muchos escritores que han muerto o desaparecido durante los años de la dictadura como Haroldo Conti o Rodolfo Walsh. Mi incidente recordó en parte a aquella época. Y claro, es algo que produce escozor. Y un poco de miedo, inclusive. Hay que recordar que esta señora (Amalia Fortabat) estuvo muy vinculada a los militares...
- ¨ Y no se sintió algo cómplice al participar en un concurso literario que ella auspiciaba ?
-No. Uno no participa en un concurso literario por el que lo organiza sino por el jurado. Y en este caso hablamos de un jurado muy prestigioso, un jurado conformado por artistas y no por burócratas o empresarios. Esta situación revela una vez más cuál es la función del mecenas y que no es otra que la domesticación social del artista.
-Al igual que el protagonista de su novela usted es casi un perseguido, pero al menos no le va a tocar la hoguera . . .
-Cuidado! En Buenos Aires hace poco mataron y quemaron a un fotógrafo, José Luis Cabezas, por sacarle fotos a un personaje muy poderoso que quería a toda costa permanecer en el anonimato. Yo en realidad no sé hasta que punto está superada la Inquisición. Han pasado cuatro siglos pero, a pesar de los naturales matices, hay puntos de unión entre una época y otra.
- Apartémonos del incidente y hablemos de la novela en sí . Vaya descubrimiento el suyo .
-Es verdad. Y lo más llamativo es que fue un encuentro azaroso. Me encontré con Mateo Colón, un personaje francamente literario: Un homónimo de Cristóbal Colón que navega por la anatomía femenina y descubre el clítoris es algo fantástico. Es realmente extraordinario que el clítoris tenga un descubridor, que se llame Colón y que lo haya descubierto después del Descubrimiento de América. Es algo novelesco. Y lo otro novelesco es que no había casi información sobre él lo cual es probable que su descubrimiento le haya valido algún tipo de censura.
- ¨Y cómo responde a esta pregunta que se hace un crítico de su país: ``¨ A qué extraño remordimiento pertenece la avidez actual por leer libros que hablan del pasado lejano cuando tantos libros del pasado lejano hablan de las mismas cosas con mayor frescura y felicidad ?''
-Debo aclarar que no creo en los subgéneros literarios. No creo que haya una novela histórica, una novela policial, una novela erótica o un novela qué sé yo. Creo únicamente en la novela y ya. En cuanto a la pregunta bastaría con decir que no había novela en la Edad Media. Toda novela está escrita desde el tiempo y el lugar en que se escribe. No es comparable leer un texto del Renacimiento a leer un texto que trata del Renacimiento.
- ¨ La literatura tiene clítoris ?
-Ah, qué pregunta. Sí, claro que tiene. Creo que quien se relaciona con la literatura siente que hay una relación muy sexual entre la palabra y el autor. El escribir es algo sumamente erótico...
- Y orgásmico . . .
-Y orgásmico. De hecho la extenuación que produce el fin de cada capítulo, por no decir el fin de la novela, es muy semejante a un orgasmo. Hay muchas similitudes: enciendes un cigarrillo...
- Miras al techo . . .
-Y eres alguien feliz, muy feliz.
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