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sábado, 27 de julio de 2013

SEMINARISTAS


El jueves 25 de los corrientes, la sede de la Fundación Cultural Chacao, fue escenario para el concurrido seminario. Instaló la presidente de la Fundación, Lic. Diana López, versando sobre las bases constitucionales ausentes en el Proyecto de Ley Orgánica de Cultura. Luego, el diputado Luis Barragán (MUD), integrante de la Comisión Permanente de Cultura de la Asamblea Nacional, relató el proceso que ha experimentado el proyecto en los  últimos dos años, haciendo consideraciones de fondo en la materia. Se abrió la jornada con sendas ponencias, entre otras personas, de Tulio Hernández, Alejandro Oropeza y Ocarina Castillo. Es de lamentar la inasistencia de los diputados del PSUV, pertenecientes a la Comisión.

El diputado Barragán hizo un reconocimiento al esfuerzo realizado por el Prof. Carlos Guzmán, quien – además – dirige el ININCO: “Naturalmente, la academia tiene interés en aportar sobre el Proyecto de Ley Orgánica de Cultura y, a pesar de las inmensas dificultades que atraviesan las universidades, emprende tareas que hablan de una dignidad que es la del conocimiento comprometido con las libertades y la justicia social. El Prof. Carlos Guzmán y el valioso equipo que le acompaña, insistió en la realización de un seminario que, sin estridencias, con la serenidad que merece la materia, contribuyó con objetivas y muy severas observaciones”.
(Antonio Rojas)

Seminario sobre el Proyecto de Ley Orgánica de la Cultura, en el marco de la Maestría en Gestión y Políticas Culturales / Universidad Central de Venezuela (UCV). Fundación Cultural Chacao, Caracas, 25/07/13. 

TIEMPO


Breve nota LB:  Fue un seminario, algo distinto a un conversatorio.

domingo, 21 de julio de 2013

UNA OPINIÓN

Ley de Cultura
Ox Armand


Está en camino una Ley nada más y nada menos que Orgánica de Cultura. Se nos ha informado que tiene dos años declarada como prioridad legislativa y es a estas alturas de la vida es que el proyecto está listo. Por lo menos, a juzgar por el website de la Asamblea Nacional. Cuando uno la lee se sorprende: dos años para semejante cosa, porque si algo resalta de un solo vistazo es la absoluta carencia de técnica legislativa. Sin embargo, indagando, también se nos dice que es un borrador de trabajo. Más peligroso todavía porque el PSUV ya ordenó aprobarla antes de las vacaciones legislativas. Es decir, únicamente una malévola Sala Situacional puede determinarlo, primero friegan a Richard Mardo e inician el trabajo con María Corina y para tapar el escándalo buscarán poner la nota con una ley que pondrá en peligro nuestras libertades culturales. Así de fácil. Ya lo dijo un vocero de la oposición: lo que han hecho en materia cultural no puede ser más manipulador y conculcador. Veamos la programación televisiva en casi 15 años de régimen.  Pero hay cosas que me angustian más.

Lo primerito de todo es que del lado del gobierno lo que pesa es la incultura. Ellos no les llegan ni por los torbillos a los grandes  líderes comunistas del pasado que fueron tan radicales como sensatos y nunca se dejaron pesetear por nadie. Para muestra un botón. Héctor Mujica desde muchacho fue marxista-leninista convencido, un político de sacrificios pero también un narrador y articulista insigne. Conocedor y cultivador de la sensibilidad y de la razón. No encontramos a un solo individuo (¿agregaremos también individua?) de este gobierno y de ese partido como es el PSUV y sus sucursales, capaz de balbucear algo a la altura de Mujica. Ni siquiera el hablador de pistoladas Luis Britto García, estupendo novelista y ensayista pero que ha preferido plegarse desde hace unos años a lo que hay renunciando irse a una embajada por pereza. Con facilidad y sin rubor aceptan que los que ahora gobiernan o creen que gobiernan como los de Aporrea, insulten hasta la vanidad de sus obscenidades, a Jesús Sanoja Hernández  y nada tiene de extraño que si asomamos mucho a Héctor Mujica le disparen moralmente a mansalva. Y esto a pesar que Darío Vivas se le acerca un poquito al conocimiento y la placidez por el vino. Pero no será un Héctor Mujica el que discutirá un proyecto que hubiese él mismo ayudado a redactar, sino justamente unos mujiquitos y unas mujiquitas de ocasión que ya tienen en la frente el sello del anti-imperiarialismo cultural. Así disfrutará mucho Jesús Farías de las sesiones, con su inconfundible acento cubano. Y movilizarán a todos los colectivos para aplastar a la oposición llena también de mujiquitos y mujiquitas. Los que tengan cinco dedos de frente (de lado y lado) no podrán exhibir su criterio libremente. Excepto que haya sorpresas.

Lo segundo es que a nadie le interesa ese Proyecto de Ley. El gobierno es el solitario propagandista de la cosa pero más nada. Impondrá sus fórmulas y para ello debe estar trabajando el ministerio con sus técnicos porque los voceros parlamentarios no pasan de las ridículas consignas. Los de la oposición ni se sabe de ellos. Lo más lamentable  y casi fatal es que a la gran prensa de oposición escrita o audiovisual le importa un bledo. Ni siquiera preguntan si hay un diputado interesado. Nada. Después vendrá la lloradera.

Y lo tercero es simple: el mal de rabia anti-imperialista, en nombre de la cultura, querrá acabar con todos los medios independientes, sean o no convencionales. A poner las barbas (o bardas) en remojo se ha dicho.

http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/16031-ley-de-cultura
Fotografía: Héctr Mujica. Élite, Caracas, 1973.

lunes, 1 de julio de 2013

EL ARTE POR CASA

En la casa de Henry
Luis Barragán


Finalizando el mes, la consulta del Proyecto de Ley Orgánica de Cultura nos llevó a la linda Barinas, por cierto, título de una canción emblemática que tuvimos la fortuna de escuchar por la voz de su propio autor: Eladio Tarife. El Instituto Museo de las Culturas del Llano, fue la sede de una jornada que, luego, tendremos ocasión de evaluar junto a las otras ya celebradas o pendientes.

El evento se hizo con predominio de los sectores oficialistas que no nos releva del deber de acudir a lo que concebimos como una tarea  institucional del parlamento, aunque también brinda la oportunidad para el necesario esfuerzo de comprensión de las emociones y razones desde tan particular perspectiva política. Sin embargo, esta vez, la intervención del gobernador del estado fue ociosamente imprudente y, so pretexto de una versión de lo cultural que lo inspira, se esmeró en un relato netamente partidista que hizo de Bandera Roja uno de los motivos de sus disquisiciones sobre el pasado que nada tuvo que nada abonó al propósito esencial de la ceremonia.

La diputada Mavaline Baudino y el suscrito, ambos de la Mesa de la Unidad Democrática, optamos por manifestar nuestra protesta al quedarnos sentados, sin aplaudir en momento alguno al orador que olvidó su importante investidura y que, inevitable, se disculpó con ella dado el reclamo que  le hiciera. Obviamente, quedó en evidencia quien se sabía en un lugar cubierto solamente por los medios afines al gobierno.

Excepto esta nota discordante que no pudo empañar el curso natural de la consulta, según el canon, culminó en horas de la tarde la faena sin tropiezos. A modo de anécdota, antes de la llegada del gobernador barinés, la mayor angustia del personal de protocolo fue que los parlamentarios de la oposición ocupásemos nuestros asientos aún antes de apersonarse, pero lo hicimos en el momento adecuado: “perdone, sé que me puedo meter en un lío, pero ¿usted es el diputado de la ultraderecha?”, palabras más, palabras menos, preguntó la funcionaria, y – quizá sintiéndose  reprendida antes que sorprendida – le respondimos afirmativamente, pues, “somos arios un poco asoleados que venimos a curiosear”.

Además de escuchar atentamente las conclusiones, agotándose la tarde, confundidos entre el público que hizo comentarios interesantísimos que se atrevieron a confiarnos, tuvimos igualmente la suerte de compartir con amigos que incurrieron en la audacia de acercarse, acaso angustiados por nuestra presencia en la boca del lobo. Gabriel Linares y su señora, no sólo compartieron el almuerzo con este servidor, sino que – expertos penalistas – nos ilustraron en torno a materias como el allanamiento de la inmunidad parlamentaria y el antejuicio de mérito o una posible tentativa de  criminalizar el ámbito cultural, entre otras  ligadas a la barinidad, como posteriormente lo suscitó el grato encuentro con Marco Tulio Villafañe.

La coordinadora de la consulta, diputada Maigualida Santana, junto a su esposo, además, dispensaron una extraordinaria atención a la delegación parlamentaria que agradecemos inmensamente, porque – de un lado – supimos de las calidades y calideces humanas que se imponen por encima de las circunstancias políticas, y – del otro – nos obsequiaron con sendas visitas al Museo Alberto Arvelo Torrealba y al de Artes Visuales Henry Alizo (MAHAV). La casa de habitación de Henry, por el talento artístico y afán de emprendedor, se ha convertido en un majestuoso templo del arte, gracias a las piezas que la pueblan en sus más de tres niveles, y la paciente como espontánea arquitectura que le ha conferido con sus propias manos.

La delegación parlamentaria, añadido el personal que la asistió, quedó asombrada por el emporio de sensibilidad que todos los días se asoma al sol.  Alizo, con su mujer, fue descifrándonos paso a paso una iniciativa que hoy probablemente no  tiene una fácil equivalencia en Venezuela. Un buen ejemplo para reflexionar sobre algo más que el proyecto de marras, yendo a las profundidades de un país que antes pudo descubrir a Juan Félix Sánchez, gracias a Sofía Imber que lo presentó a los metropolitanos.

http://www.noticierodigital.com/2013/07/en-la-casa-de-henry/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=975052
Fotografías: LB, Barinas.

lunes, 24 de junio de 2013

DE LA CONSULTA AL DOGMA

En la casa de Luis
Luis Barragán


Recientemente, participamos en la jornada de consulta del Proyecto de Ley Orgánica de Cultura, realizada en la sede de la Fundación Bigott, en Petare. Empleando nuevamente la metodología de Agapito Hernández, meritorio técnico de la comisión parlamentaria que comenzará a debatiro a mediados del mes venidero, tomamos nota de las distintas consideraciones suscitadas por lo que es un borrador o papel de trabajo, así reconocido por los diputados oficialistas y opositores interesados en la propuesta.

Importa acotar la trascendencia de una materia que ha de suscitar la inquietud de las más amplias mayorías, cuya pluralidad es el dato fundamental para legislar   con acierto. Y, como lo señalamos en Porlamar y ratificamos en Petare, el sólo carácter de Ley Orgánica concedido en la primera discusión del proyecto, a mediados de la década pasada,  debe concitar la preocupación y el aporte de todos los sectores, incluyendo a quienes no tienen por oficio formal alguna de las actividades culturales. Empero, hallamos acá el problema inicial que afrontará una segunda discusión en la Asamblea Nacional.

El artículo 203 constitucional establece que serán leyes orgánicas, además, las así acordadas por la mayoría calificada de los parlamentarios presentes en la correspondiente sesión plenaria, aunque la práctica apunta a una aprobación del articulado por mayoría simple. Luego, la directa y literal versión de la norma, acaso reforzada por la prisa e improvisación del constituyente, avalada por el Tribunal Supremo de Justicia, distante de toda la interpretación hermenéutica que merece, ha facilitado la sanción de sendos instrumentos por la mayoría parlamentaria más simple y circunstancial que pueda imaginarse: en los hechos, no hay distinción alguna entre las leyes orgánicas y las ordinarias, por más que – unas – “se dicten para organizar los poderes públicos o para desarrollar los derechos constitucionales y las que sirvan de marco normativo a otras leyes”, y – las otras – precisamente desarrollen las anteriores (por no citar la absurda reglamentación de las leyes orgánicas por el impaciente Ejecutivo Nacional, en lugar de las ordinarias, equivalente a una habilitación legislativa).

La cultura o, mejor, las actividades culturales no deben someterse a una regulación divorciada del consenso indispensable que la haga viable y sustentable. Y tan elemental axioma se impone, porque no tratamos de normar las transacciones (in) mobiliarias, algún ejercicio profesional, el sector petroquímico, o la aeronáutica civil, sino un fenómeno gravitacional que concierne a todos.

En consecuencia, una versión o interpretación tan simplista del dispositivo constitucional escapa de las realidades constantes y sonantes, complejas e indóciles del universo cultural. Por lo que se impone un esencial esfuerzo moral y político de los legisladores para alcanzar un acuerdo que guarde la más exacta correspondencia posible con la cultura y las actividades que ha generado y genera, a objeto de debatir y sancionar una ley convincentemente orgánica y democrática.

Reiteramos nuestra preocupación en la casa de Petare, sombreada por la lluvia, sede de una fundación dedicada a la cultura popular de cuño tradicional, creada por la empresa que levantó Luis Bigott.  Integrante de la Comisión Permanente de Cultura, hemos manifestado en otras ocasiones la inquietud que – ojalá – disipe una práctica parlamentaria alternativa, cónsona con los sectores que demandan el reconocimiento de la  diversidad, pluriculturalidad o  multiculturalidad de una ley gravitacional.
   
El dogma estadístico
   
El gobierno nacional asegura el descenso de las cifras de homicidios, desempleo e inflación. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE), frecuentemente revela una versión de las realidades que jamás constatamos en la propia, dramática e intransferible realidad que padecemos día a día.

Por si fuese poco, la ministro de la Salud se niega a revelar el número de víctimas del H1N1, banalizando así un problema de suficiente gravedad y angustia para la población. Vale decir, ya no adultera las cifras como solemos presumir, sino las oculta hasta que, después, en la pretendida rendición de cuentas, diga sorprendernos con la fotografía de un país absolutamente saludable.

Los estadísticos (o estadígrafos), profesionales que van más allá de la tabulación de los habituales estudios de opinión, podrán advertir que los números también suscitan los más interesados espejismos. Y, por ello, tarea todavía pendiente, el dogma que impone la gestión gubernamental, amerita de un trabajo de deconstrucción profesional que nos diga de las verdades que suelen taparearse, aunque  se sienten más de las veces con los dolores de un fallecimiento inexplicable del familiar o amigo, por no citar los del miedo físico o los del bolsillo que experimentamos consuetudinariamente.

Tenemos derecho a sospechar de los números oficiales, porque – además – recordamos que la Unión Soviética se levantó sobre cifras que no soportaron más el peso de esas realidades ya sentidas y presentidas por una población que probó las supuestas bondades del “socialismo desarrollado”, por cierto, de una descomunal vocación armamentista semejante a la del gobierno venezolano, salvando las distancias. Por si fuera poco, Cuba expone sus juegos estadísticos que resultan tan inconstatables como los que Giordani ofrece, en una versión Wii de los abalorios del poder.

http://www.noticierodigital.com/2013/06/en-la-casa-de-luis/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=973946

CUADERNO DE BITÁCORA (1)

Fuímos a Mérida para cumplir con nuestra responsabilidad parlamentaria, con motivo de la consulta realizada sobre el Proyecto de Ley Orgánica de Cultura. De ambientación predominantemente oficialista, tuvimos ocasión de apreciar coincidencias y discrepancias con el papel de trabajo o borrador.

Como señalamos en la sesión de la Comisión Permanente de Cultura del martes próximo pasado, se desarrolló con normalidad,
destacando la metodología empleada por Agapito Hernández, meritorio técnico de la aludida Comisión. No resulta fácil para un dirigente de la oposición internarse en un medio adverso, aunque reconocemos - como en Porlamar - el nivel de respeto y consideración que nos manifestaron. Sin embargo, impresiones subjetivas o personales, la concurrencia cuida de no conversar directamente con los opositores (así lo sentimos), y mucho menos cordializar. Por lo demás, tuvimos la impresión de un gobernador que, como el merideño, hizo acto de presencia a deshoras y se mandó un mitín fuera de lugar, exponiendo una escena algo díscola.

Compartimos con la dirigencia del PSUV en el presidium y, al diluirse  el evento, nos fuímos a la ULA.

LB

CUADERNO DE BITÁCORA (4)

En nuestra estancia merideña, con motivo de la consulta del Proyecto de Ley Orgánica de Cultura, tuvimos ocasión de apreciar el busto de Germán Briceño Ferrigni. Casualmente cercano al sitio donde nos hospedamos,  constatamos los daños sufridos por la obra. Y es que, independientemente de toda adscripción política e ideológica, fue un gran servidor público y, además, se trata de un bien... público. Lamentamos mucho observar la montura partida, el rasgo bigotal que intentó darle una connotación hitleriana. Son las huellas de la intolerancia amarga que jamás resolverá un despacho ministerial con la inédita competencia sobre la Paz que, simplemente, no ha de realizar porque no es la intención.

LB

lunes, 17 de junio de 2013

DISPAR (OS)

En la casa de Tulio
Luis Barragán

Recientemente, presenciamos la consulta que se hizo en el Centro Cultural Tulio Febres Cordero sobre el Proyecto de Ley Orgánica de Cultura, en la ciudad de Mérida. De nuevo, constatamos una convocatoria  orientada exclusivamente a los sectores ligados al oficialismo, a pesar de la manifiesta pluralidad y riqueza de la vida cultural andina que tiene también por emblema a la Universidad de Los Andes (ULA).

La nuestra, fue una visita contrastante, pues,  integrando la Comisión Permanente de Cultura de la Asamblea Nacional, escuchamos con atención todos los planteamientos formulados en una consulta que luego no tardó en diluirse, constatando la tendencia hegemónica de una visión de las personas, el mundo y las cosas que alarma y preocupa, pero también la inevitable y – acaso -  involuntaria resistencia que suscita en el seno del naciente madurato. Logramos apreciar sutiles y, a veces, frontales diferencias con la propuesta, en las mesas de trabajo, e – incluso – nos sorprendió la pregunta misma que nos hizo una periodista progubernamental, cuya respuesta seguramente jamás veremos publicada: ¿Puede regularse la cultura?

Parecía obvio nuestro modesto gesto de solidaridad con los huelguistas de hambre de la ULA, quienes dan un testimonio de coraje frente al gobierno nacional que, más allá de la reivindicación estrictamente económica, habla de la defensa de la autonomía universitaria y de las libertades públicas severamente asediadas. Retardado el sacerdote que daría la misa, por el congestionamiento vial, tuvimos ocasión de compartir una particular y conmovedora escena: como si la misa la oficiase el párroco universitario en huelga, Reinaldo Múñoz, surgió el canto de un grupo de muchachos que, al invocar al Espíritu Santo, impregnó el recinto de una viva  serenidad y de una hondura de compromiso extraordinarias.

Posteriormente, volvimos a la casa de Tulio y, como si se ampliara en contra de la voluntad de sus administradores,  gracias a la invitación de la Dra. Milagros Cordero, nos trasladamos al Centro de Convenciones de Mucumbarila, para la inauguración de la Feria Internacional del Libro Universitario de la ULA, complacidos por la sobriedad y profundidad de un acto correctamente interpretado al complementar la justa protesta huelgaria. Por cierto, tuvimos ocasión de conocer personalmente a José Antonio Rivas Leone y Luis Alfonso Viloria, luego de tanto tiempo de intercambios digitales, entre otras personas que, lo constatamos, expresaron su inquietud en torno al aludido proyecto de ley, ofreciendo su colaboración para la discusión en la que insistimos.

Al regresar de Mérida, seguimos con esta sensación de las disparidades de una consulta parlamentaria. Y de la necesidad de un ejercicio genuino de la palabra para superarlas, en esta otra etapa de la Venezuela Saudita.

http://www.noticierodigital.com/2013/06/en-la-casa-de-tulio/
Fotografías: LB, Mérida (14/06/13), excepto en la que aparece junto a Eduardo Marín.

domingo, 9 de junio de 2013

UNA OBLIGADA CRÍTICA

En la casa de Ramón
Luis Barragán


Regresando de la actividad institucional del parlamento venezolano, se impone una breve y necesaria reflexión. Materia grave y trascendente, en comparación con otras sobre las cuales se ha legislado en el actual período constitucional, realizamos recientemente la consulta pública del Proyecto de Ley Orgánica de la Cultura en el estado Nueva Esparta.

Podemos hacer un inventario de las fallas y de los aciertos del evento, al igual que de los otros zonales que tuvieron por sede las ciudades de Maracaibo, Valencia y San Felipe, pendientes Caracas, Mérida, Barinas y Barcelona. Sin embargo, deseamos referirnos al que tuvo por magnífico escenario  la Casa de la Cultura Pueblo de la Mar Ramón Vásquez Brito, Porlamar.

Organizado el acto por las autoridades oficiales de la región, con una obvia y mayor capacidad de movilización, nuestra inicial inquietud apunta a la ausencia de los sectores de la oposición organizada en la discusión de lo que es, real y reconocidamente, un papel de trabajo de la Comisión Permanente de Cultura de la Asamblea Nacional.  Y, si bien es cierto que logramos constatar algunas e importantes discrepancias en las mesas de trabajo, no menos lo es que los partidos políticos y la sociedad civil que configuran la alternativa democrática, debieron participar decididamente para comprobar – por lo menos - la propia naturaleza institucional del acto.

Sabemos muy bien que hay desconfianza en tales ceremonias, sobre todo porque los diputados de la oposición hemos sido víctimas de las constantes agresiones del oficialismo que tienen ya por emblema la literal golpiza recibida en el hemiciclo, pero – igualmente – que los espacios no deben cederse con tamaña facilidad cuando tratamos de defender los más caros derechos del pueblo venezolano.  Por lo demás, la Casa Vásquez Brito no esbozaba riesgo personal alguno para la disidencia, a menos que alguien descubra y diga de una temible emboscada que aún desconocemos en ésta, nuestra indispensable, humilde y sincera perspectiva crítica.

La ambientación fue definitivamente “chavista”, por llamar de alguna manera los motivos y las razones invocadas, comenzando por la misma entonación el Himno Nacional.  Posiblemente, por el número de asistentes, no llegó a la dimensión del mitín, aunque importa reconocer el esfuerzo de moderación, respeto y tolerancia que demostraron las diputadas Gladys Requena, Victoria Mata y Maigualida Santana, incluyendo la corta intervención del gobernador neoespartano, que la diputada Mavaline Baudino y el suscrito agradecemos.

La otra inquietud, llama poderosamente la atención el ambiente prácticamente religioso que suscita el recuerdo de Chávez Frías.  En nuestra modesta hipótesis, el prolongado y extendido rito funerario avisa – por un lado - del resquebrajamiento efectivo del movimiento político que provoca el ejercicio hegemónico del poder, únicamente sobrellevado por la terquedad de los símbolos esgrimidos;  y – por otro – de un celo identitario que lo releva del debate concreto y actualizador, en resguardo de un imaginario social que le ha sido políticamente tan rentable.

Respetamos la devoción que suscita el barinés, pero nos preocupa que se haga un culto de Estado que, además de desconocer a quienes disentimos,  sirva de explicación a las explicaciones, legitimando la fuga de las realidades. En efecto, al lado de interesantes aportes (alguien habló de una eventual jurisdicción cultural, por ejemplo), escuchamos planteamientos que confundieron la dependencia cultural con la transculturización, o – con sabor sesentoso – del neocolonialismo, que la liturgia impide escudriñar; y, así mismo, la sola prosopopeya del lenguaje oficialista,  obstaculiza la polémica organizada sobre el desabastecimiento, las devaluaciones o la desindustrialización cultural que nos aqueja.

Luce más fácil y cómodo, denostar del oficialismo que ha perdido sintonía con un pueblo que lo ha sufrido por década y media. Empero, urge llamar la atención a una oposición llamada a construir la transición democrática sobre bases de reafirmación humanista.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2013/06/en-la-casa-de-ramon/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=971599
Fotografía: Momentos de la clausura de la consulta. Los galeronistas actúan extraordinariamente. Entre ellos, José Ágreda.

domingo, 24 de febrero de 2013

AVISO

Ley gravitacional de la cultura
Luis Barragán


El Proyecto de Ley Orgánica de la Cultura, por tercer año consecutivo, entra en la agenda prioritaria de la respectiva Comisión Permanente y, por ende, de la Asamblea Nacional.  Para honrar una deuda pendiente, será necesario considerar, consultar y debatir una materia que tan íntimamente atañe y explica la existencia humana en el planeta y, particularmente, en este rincón, susceptible de perspectivas y criterios encontrados que aconsejan un sano y convincente esfuerzo de ponderación y equilibrio.

Por distintas razones, ha tardado la aprobación del Proyecto en la Comisión, aunque no impidió que el equipo técnico aportara sus observaciones y fuesen oportunamente apreciadas por los parlamentarios. E, incluso, la bancada democrática de la oposición, planteó una fundamentada contrapropuesta que, ahora, mejorada, ayudará a enriquecer la discusión. Sin embargo, deseamos llamar la atención sobre tres rápidos aspectos.

Valga el pleonasmo, por una parte, nada tan radicalmente humano como la cultura, por lo que el mismo planteamiento de un instrumento legal ha de ocupar la atención de todos los venezolanos, pues, a la postre, luce tanto o más decisiva que otras materias pertenecientes al campo administrativo, económico, laboral, ambiental, etc.  Materia que no es asunto exclusivo de letrados e iluminados, pues, en lo personal, adscritos al humanismo cristiano, la cultura ha de fundarse en principios como el de la libertad liberadora y el destino universal de los bienes, orientados a la creación de una sociedad libre y democrática, de derechos humanos y calidad de vida, con equidad social y desarrollo sustentable.

Es necesario, por otra parte, un instrumento legal que, fundado en el artículo 2 constitucional,  permita concebir, diseñar, implementar, y perfeccionar sendas políticas públicas culturales soportadas por la sensatez, aunque el término, en sí mismo, admite la polémica. A modo de ilustración, resulta tan indispensable la orgullosa preservación de nuestras tradiciones,  como la de una urgente industrialización cultural que pueda hacerse fiel manifestación de la responsable y libre imaginación de los venezolanos, reconociendo todo su peso gravitacional.

Por consiguiente, para finalizar, la propuesta legal merece el activo interés de todas las fuerzas y corrientes sociales y políticas, comenzando por el tratamiento que tengan a bien dispensar los medios de comunicación social, sin excepción. Más de las veces, los ocupa una banal controversia y, aunque están en la respetable libertad de hacerlo, después suelen lamentarse de sus omisiones, adivinando la culpa en los demás.

Posteriormente, habrá ocasión para fijar posturas concretas sobre el proyecto de marras, en el curso de un debate que – ojalá – sea de un cabal ejercicio pedagógico y ciudadano.  Hablamos de una propuesta que no ha de temer al disenso, al fin y al cabo, clave del sentido  creador tan inherente a la persona humana.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2013/02/ley-gravitacional-de-la-cultura/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=943403
Ilustración: José Mijares, "Músicos" (1968).

martes, 24 de abril de 2012

INDUSTRIALIZACIÓN DE LA CULTURA

A propósito de una idea expuesta por Reinaldo Gautier
Luis Barragán

Recientemente,  tuvimos la suerte de recibir en la Comisión Permanente de Cultura y Recreación de la Asamblea Nacional a François y Reinaldo Gautier, quienes propusieron la creación de un Registro Nacional de la Biblioteca de la Música y el Centro Nacional de Edición y Métodos de Enseñanza Musical.  Versaron en torno a los problemas y vicisitudes que la creación musical popular y académica confronta en Venezuela,  habida cuenta del específico lenguaje que emplea y las dificultades existentes para el cabal  reconocimiento jurídico de la autoría, afectando la propia difusión de las obras.

Reinaldo Gautier, el ponente, nos ejemplificó respecto a los esfuerzos  que la familia hizo en el pasado para la catalogación, impresión y comercialización de piezas que forman parte de nuestro patrimonio espiritual y cultural. Ilustró sobre las razones tan comprensibles que llevaron a Teresa Carreñó o a Pedro Elías Gutiérrez a confiarse en empresas extranjeras, cediendo éste por un dólar a una firma estadounidense los derechos sobre “El alma llanera”, planteada su recuperación, aunque – creemos – quizá  la concesión  la promovió de tal manera que la convirtió  en el “segundo himno nacional”.

Frecuentemente, las orquestas sinfónicas de exportación – infantiles y juveniles – no interpretan piezas de cuño nacional porque – sencillamente – no están editadas, como las que abundan en torno a compositores principalmente europeos. He acá una magnífica oportunidad – agregamos – para la anhelada industrialización cultural venezolana, pues la iniciativa privada y la gubernamental pueden competir por una producción que posiblemente espera el mercado, dato universal e inevitable que el socialismo rentístico se esfuerza por eludir, excepto el petrolero.

Tiempo atrás, recibimos también a una representación de la meritoria Orquesta Sinfónica de Venezuela, encabezada por Alejandro Montes de Oca, presidente de la ya octogenaria asociación civil, circunstancia ésta que le ha permitido sobrevivir a distintas coyunturas políticas, parte de lo que llamamos el fenómeno venezolano de la gurización. Este y ningún país se entendería, sin el concurso de varias generaciones para alcanzar las grandes obras como  el Metro de Caracas, el Complejo Hidroeléctrico de Guri y la misma OSV.

La diligencia orquestal estuvo sintetizada en la necesidad de mayores recursos para la entidad que, en desventaja incomprensible con el consabido sistema nacional de orquestas, ahora afronta un interesantísimo programa de visitas a las escuelas. Añadida la exposición a la de Gautier, nos autorizan  a soñar con organizaciones definitiva y vocacionalmente civiles que puedan dar una plena satisfacción a Venezuela y al mundo, gracias a las inversiones complementarias en una adecuada y confortable sede, reivindicándoles la Radio Nacional de Venezuela hoy partidistamente contaminada, además de todo lo que concierne a la industria del disco, del libro y la telemática, de los implementos musicales y otras que los especialistas puedan señalar.

Pronto, se deshizo el ambiente de cordialidad que caracterizó la exposición de Reinaldo Gautier, porque – naturalmente – la bancada democrática de la oposición, genuinamente interesada en el tema,  preguntó por todo  lo que ha planteado el gobierno en la materia y el sistema de registro de los derechos de autor.  La Unidad Democrática no necesitó de un  mayor énfasis sobre las más de veinte cartas firmadas por los Gautier y jamás respondidas, destinadas a diferentes dependencias oficiales, a objeto de plantear la idea, porque  el PSUV  - igualmente desinformado – negó cualquier oficio o invitación al titular del despacho u otros funcionarios que pudiesen ilustrar a la Comisión.

La señalada conducta es común, por cierto, a todas las comisiones parlamentarias donde está consagrada la ininterpelabilidad de la alta o mediana burocracia, reacia a admitir toda diligencia – incluso - de información. Por supuesto, es una manera de comprender y hacer la política desde un parlamento dócil y supeditado a Miraflores, generando la angustia de quienes acuden a la Asamblea Nacional sin más credenciales que un legítimo y patriótico sentir ciudadano. 

A veces, comprendemos el nerviosismo de los que, además, cuidan de no responder un sencillo correo electrónico para no comprometerse ante la probable retaliación oficialista, aunque verbal y confidencialmente manifiestan su indignación. No obstante, coincidimos en el trabajo esencial que, a pesar de las adversidades, adelantamos.

Expuestas nuestras ideas en relación al proyecto de Ley Orgánica Sobre la Cultura, seguiremos en la larga espera por los que ansían el Decreto-Ley de Chávez Frías. Ansiedad que explica la inmensa necesidad de no arriesgar opinión alguna, aunque saben muy bien que la materia escapa de las competencias presidenciales por muy generosa que haya sido la apuesta de la habilitante.

Reiterando nuestro respeto y consideración por François y Reinaldo Gautier, Alejandro Montes de Oca, el grupo Fibonacci y todos los que acudieron, acuden y acudirán a la Comisión de Cultura,  consideramos con amplitud democrática los planteamientos que ojalá podemos recoger y concretar en un instrumento legal inspirado en el artículo 2 de la vigente Constitución de la República. Hay inmensos retos que afrontar para la industrialización de nuestra música, autenticando un patrimonio cultural del que estamos orgullosos.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2012/04/a-proposito-de-una-idea-expuesta-por-reinaldo-gautier/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=859900

martes, 13 de septiembre de 2011

REGULACIÓN CULTURAL


De la cultura como ley
Luis Barragán


Natural, los sectores informados sienten inquietud ante una posible e inmediata regulación de su vida cultural. Sobre todo por las características del régimen, siendo una de las esenciales la violación abierta o subrepticia de la vigente Constitución de la República.

Ya no se trata sólo de los escasos resultados de lo que puede llamarse la política cultural, devoradora de los recursos fiscales sin la adecuada rendición de cuentas, sino el intento de imponer un pensamiento único que emplea como paradójico pretexto la multiculturalidad para ahogar nuestras libertades. Y, añadimos, el deliberado y sistemático propósito de sobreimponer el proyecto de reforma constitucional de 2007, en este y en otros ámbitos, a pesar de la derrota que le infringió la ciudadanía en la consulta referendaria de entonces.

Aprobado en primera discusión, años atrás y por un parlamento de distinta correlación de fuerzas al actual, el proyecto de Ley Orgánica de Cultura es suficiente motivo de preocupación. Por unanimidad, la comisión parlamentaria correspondiente decidió trabajar el proyecto impulsado por Cristóbal Jiménez, dejado de lado en la primera discusión de la plenaria legislativa, encontrándose en la etapa de consignación de las observaciones hechas por el personal técnico adscrito.

La bancada democrática de la oposición en una consideración definitivamente apegada al texto constitucional que, según la personal apreciación del suscrito, debe privilegiar principios como el de la libertad cultural y la equidad social. Al progresar el presente mes, incluyendo el próximo, después de la referida consignación, es necesario alentar la discusión del articulado dándole cabida al debate público, condición indispensable para la posterior y formal consulta abierta del definitivo proyecto destinado a la segunda discusión.

El sector cultural organizado no debe nunca renunciar al planteamiento de sus más leg´timas angustias que, justamente, ayuda a la bancada democrática de la oposición en la búsqueda de soluciones legislativas en un ámbito de tanta trascendencia. El peor testimonio sería el de una conducta sumisa, pasiva y resignada ante las posibilidades que el régimen abre en la materia, porque muy bien lo ha ilustrado en otras.

Aceptemos que la cultura no es objeto de la habilitación legislativa, pero también que Chávez Frías es capaz de aventurarse con un Decreto-Ley. Al respecto, es necesario recordar la conducta firme, decidida y aleccionadora de las universidades públicas que lo forzó a la anulación de la Ley de Educación Universitaria, sin que se alejaran – por cierto – los peligros que pesa sobre la autonomía.

Alertados, concursemos en la defensa de una propuesta alternativa en materia cultural. La Mesa de la Unidad (MUD), trabaja exitosamente en una extraordinaria oferta programática que la facilitará una ley fiel y exactamente a la vigente Constitución de la República, como nos proponemos.

Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/9400-de-la-cultura-como-ley

Fotografía: Escena después de la detonación en la UCV, según Omar Véliz (El Nacional, Caracas, 14/11/09)

lunes, 12 de septiembre de 2011

BITÁCORA


En la gráfica Ricardo Ramírez, Gisela Kozak, Nicomedes Febres y Miguel Angel Rodríguez. Ya se había marchado Ocarina Castillo. Se acercaron para considerar algunos aspectos del Proyecto de Ley Orgánica de Cultura. Sede nacional de COPEI, la misma que sirvió a la MUD - Cultura,el sábado anterior, para la discusión del programa de gobierno en el área. La sede antecedente fue la de Primero Justicia.

Fotografía: LB, 08/09/11

jueves, 1 de septiembre de 2011

ROMPEHIELOS


TAL CUAL, Caracas, 30/08/11
Sin ley sí hay cultura
Gisela Kozak Rovero


Por prensa se ha ventilado la redacción de una ley orgánica de cultura distinta al proyecto aprobado en primera discusión en 2009. El diputado Miguel Ángel Rodríguez, presidente de la Comisión de Cultura de la AN, ha aclarado que ese proyecto está en revisión.

Buena noticia.

Con vistas a la nueva ley, la gestión cultural no debería servir para defender a ningún gobierno si no erigirse en herramienta en la promoción de una vida menos violenta, más creativa y próspera. El uso de espacios y publicaciones para promocionar al partido de gobierno es inconstitucional. Ninguna parcialidad política, gobernante u opositora, tiene ese derecho.

Por otra parte, y a diferencia de la educación formal (básica, diversificada, superior), la cultura existe aunque no haya leyes ni ministerios. El idioma, la gastronomía, las tradiciones, la religión, la artesanía, los valores morales, el arte, el cine, la literatura, la música, la danza, la conciencia nacional, regional y comunitaria existen: sin ley de cultura sí hay cultura. Una ley orgánica sirve para garantizar el respeto ala variedad cultural del país entendida como la no discriminación a ningún sector por razones económicas, políticas, sociales, étnicas, de género o religiosas, para el estímulo a actividades que difícilmente pueden competir con manifestaciones que por su propia naturaleza industrial y sus ventajas económicas tienen las de ganar (el cine estadounidense, por ejemplo) y para organizar las instituciones del Estado con el fin del disfrute de los bienes culturales por parte de la ciudadanía.

En esta orientación, llamamos cultura venezolana a las múltiples maneras en que los nacidos y los que viven en este territorio entienden su mundo, lo expresan y recrean. En las actuales circunstancias de la globalización hablar de "cultura nacional" es condicional. Una muestra: jóvenes de la costa oyen reggaetón y bailan tambor así como los de Caracas oyen "changa" y comen hayacas.

Es preciso deslastrarse del resabio de viejas interpretaciones marxistas respecto a que las sociedades se convierten en esclavas de los poderes culturales imperiales pues tal visión implica un gran menosprecio hacia nuestra gente. La cultura es recreación, mezcla, hibridación. La "pureza" cultural es una idea fascista y retrógrada, así como aquello de que cultura es sólo "tradición". La variedad de lenguas indígenas deben ser protegidas del mismo modo que impulsadas las tecnologías de información y comunicación y la radio y televisión de servicio público. Nada peor que ese provincianismo que hoy existe y somete la importación de libros, por ejemplo, a restricciones cambiarias y burocráticas que no permiten la llegada de importantísimos títulos al país. El sistema nacional de cultura, el turismo cultural y los convenios internacionales son otros temas que no pueden dejarse de lado.

Insisto: necesitamos una ley para el país, no para una parte de él.

Ilustración: Caspar David Friedrich


martes, 16 de agosto de 2011

CULTURALES


Ley de ¿cultura?
Gisela Kozak Rovero

El Anteproyecto de Ley Orgánica de la Cultura (www.aporrea.org/actuali dad/a92274.html ) podría aprobarse en la Asamblea Nacional o vía Ley Habilitante. Como suele ocurrir con las propuestas oficialistas destaca la inconsistencia. Al lado de concepciones de cultura, diversidad cultural e interculturalidad propias de UNESCO, con las que todos podemos estar de acuerdo, tenemos el legado comunista y fascista del siglo XX: el Estado y el pueblo son uno solo en el interés de regir los destinos de la nación en materia de la vida cultural, lo cual se tradujo en la práctica en el protagonismo autoritario del primero con el fin de conformar las mentalidades del segundo.

Resalta la noción de hegemonía política, social y cultural del marxista Antonio Gramsci, quien propone que la revolución transformará al pueblo a través de la cultura y la educación y no de la violencia. Se trata de una salida "negociada" que toma en cuenta las tradiciones populares para servirse de ellas políticamente. Y digo en cierto modo negociada porque Gramsci se refería a gobiernos de partido único. En Venezuela hay partidos opositores, pero sí leemos el Proyecto Nacional Simón Bolívar Primer Plan Socialista 2007-2013 constatamos que tanto la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela como la posibilidad misma de un gobierno opositor no figuran de verdad en el horizonte oficialista. La mesa estatista y de la formación del "hombre y mujer nuevos" están servidas. Se mencionan con énfasis los consejos comunales pero las gobernaciones y alcaldías pasan al tercer plano al que se les destina habida cuenta de que permiten la llegada al poder de la oposición. Pareciera que la mitad de la sociedad, tomando en cuenta el resultado de las elecciones parlamentarias en el 2010, no tiene importancia para el gobierno.

En este proyecto de ley lo cultural se define en función de indígenas, afrodescendientes y el legado ibérico, por lo cual la "identidad nacional auténtica" se opone a la realidad de que somos una sociedad híbrida y multicultural, de sucesivas oleadas de inmigrantes, que habla sobre todo castellano.

El reconocimiento de las comunidades indígenas del siglo XXI no tiene que ver con la idealización del pasado sino con su participación en la construcción de un presente y un futuro en el que quepan visiones del mundo diversas. Esta mirada pasatista de la cultura como "autenticidad" se evidencia en que no se toma en consideración la importancia de la cultura como generadora empleo y riqueza. Las industrias culturales y creativas amén del turismo patrimonial y la amplia gama de actividades públicas y privadas alrededor de la literatura, la música, las artes visuales y escénicas conforman parte importante del PIB de países como México, España o Brasil.

El énfasis, como suele ocurrir con el gobierno nacional, es ideológico y partidista.

lunes, 15 de agosto de 2011

COORDENADAS


“Des-incibación”
Luis Barragán


Aprobado en primera discusión a mediados de la década, ahora la Comisión Permanente de Cultura y Recreación discute el Proyecto de Ley Orgánica de Cultura con el aporte responsable de la oposición. Y, aunque la mayoría oficialista no tolera las prácticas universales de un parlamentarismo eficaz, incluyendo el control y la propia deliberación de lo que ha (des) hecho el Ejecutivo Nacional en la materia, estamos dispuesto a darle viabilidad a un instrumento inequívocamente afianzado en la vigente Constitución de la República.

Necesaria viabilidad, pues, no sólo requiere de la mayoría calificada de la Asamblea Nacional, sino que debe responder a la impostergable transformación de la política cultural del Estado, hoy inexistente excepto se tome por tal el fenómeno de una ultrapartidización que vela por la cuota correspondiente de las divisas petroleras. Y es que, al lado de los pocos testimonios de genuino y visible convencimiento marxista, la escuela se alza como un inmenso pretexto de legitimación de lo que, en propiedad, podemos denominar el fenómeno del “farruquismo” en la cultura y en los negocios gubernamentales.

Por lo pronto, es necesario corregir una situación a la que, ciertamente, contribuirá una adecuada normativa. Personalmente, creo un importante paso inicial el de la creación de una entidad rectora que adelante una Política de Estado fundada en principios como el del más celoso respeto a la dignidad humana, la libertad cultural y la equidad social que, entre otros, puedan impulsar iniciativas orientadas a la reindustrialización cultural del país, amasados el legado y las manifestaciones ancestrales, tradicionales y – las no menos decisivas – emergentes de la sociedad venezolana.

Aceptemos que el actual aparato burocrático cultural venezolano, el que ha gozado de un "astronómico" financiamiento directo e indirecto, alcanzado más por vías extraordinarias que ordinarias, deja demasiado atrás no sólo a las instituciones derivadas del acuerdo de Punto Fijo, por darles una caracterización, sino las mismas prácticas, desviaciones y encallejonamientos que padecieron. No obstante, el INCIBA o el CONAC de las décadas anteriores, en buena medida cumplieron o agotaron el programa de 1958, quedando por siempre pendiente la otra etapa de desarrollo institucional al compás de los otros desafíos programáticos.

Por lo demás, así fuesen muchos los abalorios o engañifas, ambas instituciones estuvieron forzadas a los controles, condicionamientos o limitaciones que podían imponerles la instancia parlamentaria o la misma opinión pública, ahora francamente desconocidas. Y éste olímpico desconocimiento es lo que autoriza a una escandalosa diferencia entre ese pasado denostado y temido, y un presente que lo caricaturiza, holgado y festivo en los extremos de la “incibización” (*).

Pienso en la necesidad de una hipotética Procuraduría General de la Cultura, cuyo titular sea designado por el Presidente de la República previo consentimiento de la mayoría calificada del parlamento, capaz de reivindicar una decidida política pública para el sector, en el marco del Estado federal descentralizado. Contando con un importante y justo recurso presupuestario que no niega la posibilidad de acanzar otros recursos, al sumar la libre iniciativa que social y empresarialmente promoverá, nos encaminará hacia una nueva institucionalidad que, también por su relativa y urgida sencillez, propia de un Estado que reivindica sus misiones esenciales, nos saque de la sofocante retórica en boga.

(*) Entrevistado por Jorge Olavarría y Antonio Aparicio, Juan Liscano llamó “incibamiento” aquella “política consistente, efectivamente, en dar subsidio a los artistas, algo así como conquistarse la benevolencia de la ‘ ínteligencia´ mediante subsidios, becas y cargos que muchas veces no se justificaban desde un punto de vista técnico, porque dicho sea de paso, el artista, por lo general, no es un buen funcionario, aunque hay casos excepcionales..." (Resumen/Caracas, nr. 25 del 18/04/74). Para una perspectiva del “puntofijismo cultural”, puede verse el utilísimo breviario de Yolanda Signini (“Historia de la cultura en Venezuela”, Alfadil Ediciones, Caracas, 1995). Por cierto, queda pendiente una consideración de la conducta de los viejos y nuevos becarios culturales, a objeto de preservar la fuente de sus privilegios.


Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2011/08/%E2%80%9Cdes-incibacion%E2%80%9D/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=794153
Fotografía:Farruco Sesto y Xulio Formoso,recital.

lunes, 8 de agosto de 2011

UNA PROPUESTA FRENTE A LOS APACIBLES


Procuraduría General de la Cultura
Luis Barragán


La correspondiente comisión de la Asamblea Nacional, adelanta el estudio del heredado Proyecto de Ley Orgánica de Cultura, encontrándose en la etapa de recepción de las observaciones del personal técnico adscrito. Independientemente de las observaciones personales que tenemos sobre el texto, nos permitimos consignar una breve observación y modestamente plantear una propuesta.

Por una parte, fue calificada la ley de orgánica en la primera discusión celebrada en la anterior legislatura de una ya consabida correlación de fuerzas. Sostenemos la inconstitucionalidad de pretender la conservación de tal carácter para la segunda y definitiva discusión, ya que requiere de la mayoría calificada para su sanción, situación que la bancada oficialista – viciándola - irrespetó con motivo de la novísima legislación deportiva.

Por otra, nos preocupa la institucionalidad de la política cultural del Estado, pues, comprobada y agudizada una larga tradición burocrática, inútil devoradora – además – de los recursos fiscales, harto despilfarrados hoy, resulta contraproducente dejar que el gobierno nacional defina al órgano rector, profundizando en la proliferación y desorden de la administración pública central. Sentimos la necesidad de una política pública compartida, solvente y eficaz, afincada en entidades que únicamente la sensatez puede perfeccionar y sustentar.

Pudiendo existir un despacho (vice) ministerial o instituto autónomo de dimensiones modestas, capaz de concebir y ejecutar una política cultural de Estado, confiamos en la posibilidad de una institución diferente a las ya probadas. Digamos, una Procuraduría General de la Cultura que represente a la ciudadanía organizada e interesada en la materia, ante el propio Estado y los factores de poder de hecho y de derecho, coadyuvando en la defensa de sus derechos, con las debidas y específicas garantías procesales, adquiriendo ciertos perfiles de “ombudsman cultural”, aunque superando la mera función supervisora.

Tratamos de la defensa, bienes e, incluso, intereses patrimoniales de los ciudadanos organizados o no, afectados por las decisiones del Estado o de los factores de poder, mediante una directa o indirecta intervención, en resguardo de las culturas tradicionales o emergentes, de las herencias o las nuevas iniciativas amenazadas y hasta de las identidades viejas o recientes que se desean preservadas o evolutivas en el marco de la Constitución de la República. Partiendo de una fundamental noción, la política pública cultural puede concebirse e implementarse por los órganos del poder nacional, regional y municipal, en el estricto ámbito de sus competencias, como la libre iniciativa personal y social dar ocasión a la industrialización cultural del país en el contexto de una sociedad del saber y una economía del conocimiento estratégico, por tal, abierta y competitiva.

Una ley especial u ordinaria, desprendida del carácter orgánico del instrumento que la enuncia, ha de regular la naturaleza, organización y funcionamiento de la Procuraduría que ha de velar por la promoción, defensa y vigilancia de las garantías constitucionales en el orden cultural, desmilitarizando – incluso – una perspectiva de las identidades culturales y su inviolabilidad como esencial derecho humano. Siendo la sociedad plural y compleja que somos, resulta impensable confiscar nuestra rica multiculturalidad de existir una sola versión que la monopolice y la propia multipoliticidad que la garantice, mediante herramientas idóneas y eficaces.

Insistimos que el titular de la Procuraduría General de la Cultura ha de ser nombrado por una mayoría calificada del parlamento que fuerce a un consenso necesario por la gravedad de la materia, según la terna presentada por el jefe de Estado, en tanto tal. La institución será susceptible de un desarrollo que, luego, no puede autorizar a la creación de otro órgano del Poder Público, desdibujando – como ha acaecido – el elenco de equilibrios, pesos, contrapesos y amortiguaciones que, no olvidemos, legitiman y explican la separación.

Fuentes:
El Sol de Margarita, 07/08/11
http://www.noticierodigital.com/2011/08/procuraduria-general-de-la-cultura/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=792460
Fotografía: Apacible, José Millán Astray...

domingo, 17 de julio de 2011

DEL POSTE MÁS ALTO


De las dignidades ciudadanas
Luis Barragán


Hay venezolanos de reconocidos y también desconocidos aportes a la vida republicana, ciertamente contaminada por un imaginario que dice sintetizarla por las proezas exclusivamente militares. Son diversos y, a veces insospechados, los ámbitos y especialidades en los que aún hay aportes invalorables para que seamos y nos sostengamos como país, así el discurso oficial o predominante, dentro o fuera del Estado, los desconozca. No obstante, existen iniciativas legislativas que no lograrán solventar el problema que es de la moralidad pública.

Se desprende de los proyectos de Ley del Deporte, la Actividad Física y la Educación Física, cursante la segunda discusión, y Ley Orgánica de Cultura, aprobada en primera discusión hacia 2005, la consagración de lo que llaman las “glorias deportivas” y el “patrimonio cultural viviente”. Hablamos de dignidades ciudadanas que la representación popular debe considerar, aunque el remedio puede empeorar la enfermedad.

Ciertamente, hay un criminal olvido de aquellos que también han hecho patria desde la actividad deportiva y artística, por ejemplo, aunque – por momentos – fueron festejados bulliciosamente. El peor caso es el del elenco absolutamente anónimo que, sobreviviente en el recuerdo, aún perdurables sus aportes, tiende (n) a disolverse en el tiempo.

Nos referimos a la inmensa necesidad de recuperar las dignidades ciudadanas, pero dudamos que lo permita y resuelva la vía normativa, monopolizándola el Estado. Obviamente, tamaña posibilidad genera confusión.

El expreso y formal reconocimiento como “gloria deportiva” o “patrimonio cultural viviente”, se parece más a la integración de un “Salón de la Fama” de carácter definitiva y decididamente estatal que, por las perversiones del régimen, recibirá únicamente a sus adeptos. Por mayor neutralidad que se quiera al iniciarse, a la postre será una capilla más en el santoral oficial que, incluso, podrá contradecir el sentimiento popular en aras de reforzar simbólicamente el proyecto político en curso.

Desconocemos si esta suerte de “nobleza” producirá algún privilegio, pues, con un mínimo de rigor lógico, jurídicamente hace pensable que la persona reconocida gozará de algunos ventajas civiles, tributarias o penales, por ejemplo. Probablemente, exoneraciones y exenciones, ventajas registrales u otras inimaginables, como la agravación o calificación de los delitos que los tenga por víctimas.

Lejos estamos de pretender la caricaturización de las propuestas, porque de tratarse de una pensión especial o de estimular el desarrollo de las actividades o disciplinas en las que destacaron, el problema reside en el sistema universal de seguridad social o de las políticas públicas que sean tales. Por lo demás, comprobamos nuevamente, la inutilidad de conceder toda suerte de condecoraciones oficiales, por altas y estimadas que creamos, ya que, en el fondo, el problema es el de la correspondencia entre las conductas, premios y castigos de la tan particular sociedad venezolana.

Obviamente, el Estado está en la obligación de conocer y difundir aquellos valores excepcionales del pueblo venezolano, sin impedir u obstruir lo que haga la llamada sociedad civil, a guisa de ilustración, a través del Círculo de Periodismo Deportivo o de las fundaciones culturales. El país urbano conoció la obra y la vida de Juan Félix Sánchez, con toda la fuerza de su autenticidad, más por las diligencias que hizo Sofía Imber, la que también difundía la obra y la vida de Armando Reverón a finales de los cuarenta, que por la vía de una resolución ministerial.

Sobran los recursos simbólicos del Estado para exaltar a las figuras excepcionales de nuestro acontecer deportivo o cultural, empleando el poder toponímico del que dispone, por citar otro caso. Nos hallamos frente a una triquiñuela propagandística más cuando intenta confiscar y administrar los nombres que pertenecen al pueblo venezolano, mientras que los organizadores independientes de las ligas infantiles de béisbol, los promotores del escultismo o los difusores de la Fundación Bigott, hicieron y hacen más y mejor por el deporte, la cultura cívica y la popular que el mismísimo gobierno nacional que, por cierto, no rinde cuentas.

Toda falla, problema y contradicción, cree resolverlo el chavezato a través de la legislación de cuanta vicisitud y rincón existe en Venezuela. Lo curioso es que, a la vuelta de la esquina, sincerándose, promulgada la ley, es el chavezato mismo el que violenta las normas.

Fuente: http://www.medios24.com/p37784.html
Fotografía: LB, de los postes de la avenida Universidad, Caracas (10/07/11). El más reconocido de todos.

miércoles, 13 de julio de 2011

BITÁCORA (1)


Escena de la reunión de trabajo que nos correspondió encabezar en horas de la mañana del día lunes 11 de los corrientes, entre la representación de la Fundación Bigott y el equipo técnico de la Comisión Permanente de Cultura y Recreación de la Asamblea Nacional. Habla Ocarina Castillo D'Imperio, a quien escuchamos atentamente al igual que a la otra representante de la Fundación. Por lo pronto, expresamos nuestra postura personal en torno al Proyecto de Ley Orgánica de Cultura, aprobado en primera discusión hacia 2006, insistiendo en la necesidad de escuchar los planteamientos de los más diversos sectores; al igual que indagar e identificar las diferencias suscitadas para que pueda la comisión procesarlas y decidir en torno a un instrumento que ha de sintetizar una pluralidad de posturas que reclamamos tanto como se hace con el reconocimiento de la multiculturalidad.

LB

Post-data: No corrimos con suerte, pues, la transcripción hizo de las suyas. Por ejemplo, quisimos enfatizar el carácter de la ley orgánica, acudiendo a la famosa pirámida, por lo que señalamos al "short stop de las ciencias jurídicas", Hans Kelsen. En su lugar, "ininteligible". Y, explicando un poco nuestra perspectiva sobre el proyecto, señalamos principios como la libertad cultural y equidad social, aunque colocaron libertad cultural y actividad social. Bueno, es cosa delnsonido yde nuestra peor dicción. El resto, muy bien respecto a las exposiciones de las representantes de la Bigott. Y, como el blog no "agarra" el comentario, reeditamos (18/07/11).